Un demente Rayo Vallecano no quiso perder con el Madrid ni por lo civil ni por lo criminal. Pareció que se jugaba la vida, la salvación de su alma. Vehemente, leñero y comprometido hasta que le fallaron las fuerzas.
Vaya por delante que el Madrid mereció ganar. Pero era imposible en un terreno demasiado estrecho, donde resulta muy difícil jugar para los equipos técnicos. No hay espacio. Y menos si aparece un Rayo enloquecido, capaz de dar toda la
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Leo en 'Mil ojos esconde la noche', el libro monumental de Juan Manuel de Prada, la llegada de las tropas de Hitler a París. Aquellos muchachotes arios, de mandíbula cuadrada, que hacían que a las francesitas se les fuera el miedo al invasor y les entraran ganas de otras cosas. (Y que Ruanito contara de las bondades del Fuhrer y de la magnanimidad con la que el Reich trataba a los derrotados). Muchos años después hay que imaginar cómo serían esas
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Trent Alexander-Arnold pasó en Liverpool los primeros 27 años de su vida. Nació en el barrio de West Derby, a tres kilómetros de Anfield, y entró en las categorías inferiores del conjunto red a los ocho años. Casi dos décadas después y tras ganar la Champions y la Premier con el equipo de su ciudad, cambió Inglaterra por España y Liverpool por Madrid. Nuevo club y nuevo idioma. Un desafío personal al que se sumó la pérdida de Diogo Jota, uno de sus mejores amigos, y un inicio irregular en el Bernabéu, lastrado por las lesiones y por sus tres ausencias con la selección inglesa camino del Mundial. Por eso ahora, terminando noviembre, tras una pretemporada en Valdebebas y con Dani Carvajal lesionado, Trent observa en el horizonte sus semanas más importantes en el Madrid.
El reseteo del lateral derecho británico comenzó ante el Elche, donde fue titular por primera vez desde el 30 de agosto y por tercera ocasión en este curso, todas en la Liga (Osasuna, Mallorca y ahora). La rotación con Carvajal, primero, y una lesión en los isquiotibiales después le han obligado a pasar demasiado tiempo en la grada y en el banquillo. Pasó siete encuentros en la enfermería y cuando regresó tardó otros dos en tener minutos, volviendo a pisar césped en un estadio doloroso.
Los 10 minutos que disputó en Anfield ante el Liverpool los sufrió, habiendo homenajeado a Jota en la previa, siendo abucheado en cada acción y perdiendo el partido. Unos días después, disputó ocho minutos ante el Rayo en Vallecas. Xabi Alonso, que apostó por Fede Valverde en la posición, no le veía para más. Al menos en ese momento.
"Trent necesita un poquito más de tiempo después de la lesión. Seguro que en el parón va a poder prepararse bien para lo que viene", avisó el técnico. Y así ha sido. Igual que Jude Bellingham en septiembre, ha aprovechado el parón por las selecciones para realizar una minipretemporada en Valdebebas, tanto a nivel físico como mental, para recuperar el ritmo y la titularidad en el Madrid, algo que no consigue desde el Mundial de clubes.
Dos asistencias en el Mundial
En su momento, Alonso insistió para que el lateral llegara al club para el torneo americano. Su contrato con el Liverpool terminaba el 30 de junio, pero el Madrid apretó y pagó (cinco millones de euros) para que Trent participara con el equipo en el evento, donde fue indiscutible. Se notó su poca adaptación al sistema de juego y a sus compañeros, pero fue titular en los cinco encuentros previos a la semifinal contra el PSG, donde no pudo jugar por una lesión muscular. En el Mundial fue de menos a más y terminó con dos asistencias, confirmando que mantenía una de sus grandes virtudes: el pase.
Eso quiere recuperar ahora Alonso, necesitado de gente con visión en una plantilla que sufre para crear juego. La mejor versión de Trent, generando jugadas desde la zona derecha y situándose como interior al lado de Arda Güler y Aurelien Tchouaméni, parece clave para eso. El inglés todavía no se ha estrenado como goleador o asistente este curso y fue el más insistente del Madrid ante Elche, enviando centro al área y diagonales sin parar. "Es una cuestión de confianza, de autoconfianza", analizan fuentes cercanas al vestuario madridista, donde esperan su mejor versión y que sea capaz de adaptarse lo más pronto posible al día a día de un club como el Madrid.
"Ya era muy tímido en Liverpool"
El futbolista, a sus 27 años, realiza varios días por semana clases de español para mejorar la comunicación con el vestuario, el cuerpo técnico y los miembros del club, aunque su timidez fuera del campo es evidente. "Ya era muy tímido en Liverpool, pero se transformaba cuando entraba al campo. Ahí estaba muy seguro de sí mismo", explica a este periódico Aadam Patel, periodista del Daily Mail. "El Liverpool era su vida, vivió muchos años cerca de la ciudad deportiva y fue un referente para los jóvenes. La adaptación es dura, pero lo conseguirá".
La ayuda de Bellingham en el día a día es clave. Ambos se conocen de la selección y el ex del Dortmund fue una de las piezas importantes para convencer al lateral de fichar por el Madrid.
La última vez que Jude Bellingham estuvo de baja por lesión, el Real Madrid ganó seis partidos de forma consecutiva. El dato es tan oportunista como objetivo, y explica que a veces no son necesarias todas las estrellas para hacer funcionar un universo. Lo supo el conjunto blanco en el Mundial de clubes, cuando llegó hasta semifinales sin contar con Mbappé como titular. La falta de uno de sus principales futbolistas es una desgracia, pero a la vez una oportunidad para el sistema, para sus secundarios y para las rotaciones del entrenador. En Estados Unidos le tocó a Gonzalo y durante la baja del inglés a comienzos de curso explotó Arda Güler. Ahora, con un mes por delante sin el británico y habiendo recuperado a algunos lesionados, a Álvaro Arbeloa se le abren todas las opciones que no ha tenido durante enero.
Valverde, Bellingham, Vinicius y Mbappé han sido intocables para el técnico desde su llegada. En la teoría y en la práctica. En sala de prensa ha repetido una y otra vez que "son los líderes del equipo" y que "quiero que estén en el campo siempre", una reflexión contraria a lo que veíamos con Alonso durante los primeros meses de la temporada, hasta que Vinicius protagonizó un enfado mayúsculo en el clásico que terminó con las rotaciones y sustituciones que estaba haciendo el tolosarra. A partir de ese momento, los cuatro se convirtieron en insustituibles. Valverde por necesidad en el lateral, lesionados Carvajal y Alexander-Arnold, y los otros tres por decisión de los técnicos a pesar de la multitud de opciones que había en su banquillo.
Con Arbeloa, salvo en Albacete donde no convocó a Bellingham ni a Mbappé, los cuatro han jugado todos los minutos hasta que el inglés se lesionó en el último encuentro ante el Rayo. "Cuantos más minutos puedan estar, mejor. Son capaces de desequilibrar un partido en cualquier minuto. Habrá gente que no sea del Madrid que no quiera que estén en el campo, pero imagino que los aficionados querrán que sus jugadores estén siempre en el campo. Vinicius, Mbappé, Bellingham y Valverde a nivel mundial puede que estén entre los 10 mejores y tienen toda mi confianza", dijo en rueda de prensa.
Seis partidos sin cambio
Esas decisiones tan rotundas han dejado la rotación ofensiva del Madrid bajo mínimos y cuando los cuatro delanteros, Bellingham incluido, no han hecho un buen trabajo defensivo, han partido al equipo en las transiciones, asentando la idea de que el sistema agradece la falta de una de las cuatro piezas ofensivas y la inclusión de un centrocampista más, como Güler, o de otra pieza distinta que se sacrifique más, como Gonzalo.
En estos seis partidos de Arbeloa, Mastantuono y Rodrygo -que estará ausente dos semanas por lesión- se han repartido la banda derecha, Brahim ha actuado como interior cuando ha salido y Güler ha sido el gran sacrificado en las segundas partes de la mayoría de encuentros, haciendo público su enfado en Lisboa: "Siempre yo, siempre yo", repetía hacia el banquillo. Todo porque Vinicius, Bellingham y Mbappé eran insustituibles. Sin el inglés, y con la recuperación de varios defensas, el abanico se abre como nunca.
La primera oportunidad aparece en Mestalla, donde parece que Fede Valverde volverá al centro del campo tras el regreso de Alexander-Arnold y la mejoría de Carvajal, que insiste en Valdebebas que está "listo" para aportar a pesar de la cautela que piden los servicios médicos del club. El uruguayo vuelve al eje del equipo junto a Tchouaméni, que no necesitará ser central porque Rüdiger regresa a la rotación de la defensa junto a Asencio y Huijsen. Teniendo ahí al sudamericano y al francés, se empuja a Güler hacia la mediapunta, donde brilló en las primeras semanas de la temporada asistiendo a Mbappé, y se le aleja del doble pivote, donde ha sufrido en transiciones defensivas.
Arbeloa, durante su rueda de prensa del sábado en Valdebebas.EFE
Queda por ver qué hace Arbeloa con el lateral izquierdo. El Madrid rechazó la cesión de Fran García al Bournemouth en los últimos días del mercado de invierno y lo hizo casi como mensaje a su entrenador. La dirección le quiere como suplente de Carreras y prefiere ver a Camavinga, que jugó en el carril zurdo ante el Mónaco y el Rayo, en el centro del campo, una situación que sin Bellingham es más fácil de gestionar para Arbeloa.
En Mestalla tampoco estará Vinicius, sancionado, así que el técnico podría juntar a sus cuatro centrocampistas estrella sin miedo a sentar a nadie que tenga excesivo peso en el grupo: Tchouaméni, Valverde, Güler y Camavinga, tres de los defensas del equipo ante el Rayo, podría estar en el rombo del centro del campo, con Mbappé arriba acompañado por Brahim, Gonzalo o Mastantuono.