La Sociedad Deportiva Logroñés ha informado de la muerte de Miguel Ledo a los 34 años, a quien consideraba su “eterno capitán”. Ledo ha fallecido a consecuencia de una leucemia, según informa La Rioja.
“No queremos recordarle de otra forma que no sea con la elástica blanquirroja y su brazalete. Descansa en paz, eterno capitán. No nos salen más palabras… disculpad”, ha escrito el club en su cuenta de X.
Miguel Ledo jugó durante 13 años en la SD Logroñes, desde que se formó la entidad en 2009 hasta 2022.
También ha lamentado su pérdida el Haro Deportivo, club en el que militó la temporada pasada y que tuvo que dejar tras sufrir una recaída de su enfermedad.
“Lamentamos comunicar el fallecimiento de Miguel Ledo. Grandísimo deportista, persona y compañero. Estuvo entrenando con nosotros de septiembre a diciembre del 2023 antes de sufrir una recaída de su enfermedad. Un abrazo muy fuerte a su familia y amigos. DEP Miguel”, escribió en X antes de publicar un comunicado de despedida.
Parecía llamado a dominar la futura banda derecha del Real Madrid y a ser la puerta millonaria del club hacia el tan deseado mercado asiático, pero Takefusa Kubo (Kawasaki,, 2001) sigue sin pasar el umbral del vestuario local de Chamartín y cada vez está más lejos. Por él, cansado de esperar desde su fichaje en 2019, y por el propio conjunto madridista, confiado su carril diestro a Rodrygo, Brahim y Güler. Hoy vuelve a visitar la Castellana con la Real Sociedad, dueña de sus derechos federativos y del 50% de lo que genere la plusvalía de una futura venta. El otro 50% es del Madrid, que lo vendió por seis millones a los txuri-urdin y se guardó esa opción, esperando ahora un ingreso millonario cuando alguien se acerque a los 60 millones de su cláusula.
A sus 23 años, Kubo volverá al Bernabéu con el mismo ánimo de revancha y la misma rabia acumulada de siempre, amenazando futbolísticamente al equipo que un día llamó a Japón y le recuperó para el fútbol español después de haber abandonado las inferiores del Barça.
Y es que la historia de Kubo en la capital es la de la espera y el rechazo. Un «no» constante que ha condicionado la primera etapa de su carrera. Aterrizó en el verano de 2019, formando parte de una camada adolescente que era vista en la cúpula como la heredera de la época dorada. Por ahí estaban Vinicius y Valverde, firmados en 2018, más Brahim, Rodrygo y Kubo, cuyos fichajes llegaron en 2019 junto a Militao y Mendy.
El ejemplo de Odegaard
De todos ellos, sólo Kubo se ha quedado en la carretera, compartiendo con Martin Odegaard el foco de los proscritos. En su momento, el noruego decidió que no iba a esperar y el club le vendió al Arsenal por casi 40 millones, previo paso brillante por la Real Sociedad. Lo suyo fue rápido y ahora es el capitán de los gunners.
En el caso de Kubo, todo ha sido diferente. Una situación peculiar limitada desde el principio por su pasaporte extracomunitario. La acumulación de extranjeros en el Madrid, especialmente brasileños, obligó al conjunto blanco a elegir desde 2019 a varios descartes, y Rodrygo siempre le ganó la partida a Kubo en el extremo derecho. Mientras el brasileño crecía junto a Vinicius en el ataque madridista, el japonés vivía temporadas complicadas entre Mallorca, Getafe y Villarreal. Cuestión de elecciones y de destino.
Así que el Madrid ganó la Champions 2022 con Rodrygo como héroe de la eliminatoria contra el Chelsea y el City en el momento en el que Kubo terminaba su segundo paso por Mallorca. Antes, había pedido dejar el Villarreal a mitad de año porque Unai Emery no contaba con él, y acabó unos meses en el Getafe de José Bordalás. Un camino de espinas que le revolvía el estómago, presionado mediáticamente en Japón y con la obsesión de brillar en Europa.
Kubo, rodeado de jugadores del Valladolid, el sábado en el Reale Arena.EFE
De blanco sólo le hemos podido ver en una pretemporada, la de 2019, cuando fue uno de los protagonistas por la ilusión que despertaba su fichaje. Se fue a la gira americana con Zidane, tuvo minutos y volvió para ponerse a las órdenes de Raúl en el Castilla, donde compartió algún amistoso con el propio Rodrygo. Un casting que terminó ganando el brasileño, que aceptó jugar varios partidos oficiales con el filial.
El japonés, mientras, observaba la elite con ansia. «Era cabezota. Tenía mucha personalidad y muy claras sus decisiones», recuerdan en Valdebebas fuentes consultadas por este periódico. «Me estresaba muchísimo en cada entrenamiento porque quería demostrar mi valía», admitió hace unos meses en una entrevista.
No llegó a debutar en partido oficial con el Madrid porque salió cedido al Mallorca justo antes del inicio de aquella temporada. Una decisión que el club veía bien para su formación, pero que quizás llegó demasiado pronto y el foco, lejos del Bernabéu, se fue apagando. No volvió a jugar de blanco. La pandemia en 2020, los Juegos en 2021 y su fichaje definitivo por la Real en 2022 lo impidieron.
Retraso en las nacionalizaciones
En esa operación, el Madrid se guardó una opción preferencial para recuperarle y el 50% de la plusvalía de una futura venta a cambio de seis millones. Seguía gustando en Valdebebas, pero el retraso en las nacionalizaciones de Militao, Rodrygo y Vinicius lo alargaba todo. Tres años después, todo parece haber cambiado. El japonés renovó con la Real hasta 2029, aunque mantuvo la cláusula en 60 millones, una decisión que desliza la intención de una futura venta.
El Madrid tiene hueco para extracomunitarios, nacionalizados ya los brasileños, pero la nueva zurda joven se apellida Güler y el nombre de Kubo se ve más como fuente de ingresos que en la espalda de la camiseta, esperando en Valdebebas ese salto definitivo en la carrera del talento asiático. Hoy, en la vuelta de semifinales de Copa, nueva reválida.
Vinicius Júnior aterrizó por fin en el Mundial de clubes con una hora extraordinaria ante el Salzburgo. El brasileño anotó el primero tras un gran pase de Bellingham y regaló el segundo a Valverde con una pisada que recordó a aquel tacón de Guti en Riazor. Gonzalo, que sigue impresionando a todos, sentenció. Disfrutó y siguió evolucionando futbolísticamente el Madrid, que cuajó sus mejores minutos del torneo y ya está en octavos, donde se medirá a la Juventus (martes, 21:00 hora española).
Fue una noche de cambios en Filadelfia. Xabi Alonso mantuvo el bloque que goleó al Pachuca y sólo introdujo un cambio en la alineación: Rüdiger en lugar del sancionado Asencio. Pero el vasco modificó el esquema. Situó a Tchouaméni entre el alemán y Huijsen y jugó con tres centrales tanto en ataque como en defensa. Un sistema que permitió más espacios en el centro del campo para Valverde, Güler y Bellingham, con Vinicius y Gonzalo en la punta del ataque y Fran García y Alexander-Arnold abiertos en banda.
Después de ocho entrenamientos en Estados Unidos con la plantilla al completo a las órdenes de Xabi Alonso, salvo el enfermo Mbappé, el Madrid fluyó con balón, tuvo ritmo en su dominio sobre el rival, presionó cuando perdió la pelota y disfrutó sobre el césped del Lincoln Field, casa de los Philadelphia Eagles, últimos campeones de la NFL.
La posesión madridista construyó ocasiones con el paso de los minutos, teniendo paciencia con balón, moviéndose sin él, atrayendo rivales y generando espacios a la espalda de la defensa. La primera oportunidad clara llegó en el 19, cuando Vinicius se quedó sólo ante Zawieschitzky tras un pase de Bellingham, pero definió centrado. No sería la última palabra el brasileño. En la jugada siguiente, Güler encontró a Fran con un pase picado y nadie acertó a rematar en el área.
Alonso insistía en la necesidad de presionar y de tener un equipo "muy junto", y funcionó hasta que duró el físico de su plantilla. Pasada la media hora, el Madrid bajó una marcha y el Salzburgo acumuló más balón y peligro sobre el área de Courtois, hasta que llegó el gol.
Cinco minutos de Vinicius, 0-2
Bellingham se inventó un pase vertical de 30 metros, raso, hacia la carrera de Vinicius, el brasileño se plantó en el área, recortó hacia su izquierda y definió de zurda al palo del portero. Su primer tanto en un torneo que estaba siendo irregular para él, pero que cambió tras la noche de Filadelfia.
Cinco minutos después, el brasileño volvió a recibir al espacio tras desviar un defensa el pase de Güler, avanzó y pisó la pelota para la llegada de Valverde, que marcó con facilidad ante el guardameta. Fue, con distancias, el tacón de Guti en Riazor.
Bajón madridista
Tras el descanso, el Madrid comenzó a acusar el cansancio y Courtois empezó a aparecer. Los madridistas acumularon errores en la distribución y despistes en la marca y el Salzburgo tuvo sus mejores momentos del duelo. Daghim hizo volar al belga y cinco minutos después envió alto un disparo dentro del área. Más tarde fue Kjaergaard quien definió desviado y en la siguiente Bellingham tuvo que sacar sobre la línea el gol austríaco.
Alonso movió al equipo, dando entrada a Modric, Rodrygo y Jacobo Ramón, que sustituyó a Rüdiger, ya con molestias. Vinicius y Güler, exhaustos, dejaron el campo. El Madrid se recompuso y tuvo opciones a la contra mientras el Salzburgo seguía queriendo el balón. Valverde no acertó a conseguir su doblete, Gonzalo no definió un uno contra uno contra el defensa... Pero en el minuto 84 el canterano mantuvo su idilio con el Mundial. Recibió un pase en largo, se fue en carrera de un defensa y definió con una sobresaliente vaselina ante la salida del portero. El joven atacante ya lleva dos goles y una asistencia y parece haber llegado para quedarse.