El inminente estreno del nuevo formato de la Champions League, que carga con más encuentros a los futbolistas, y la nueva versión del Mundial de Clubes, que se disputará nada más finalice la temporada, ha provocado que la preocupación de los jugadores por este excesivo aumento en el calendario futbolístico aumente considerablemente.
Horas antes de su debut europeo del Manchester City ante el Inter de Milán , Rodrigo Hernández respondió en rueda de prensa sobre los rumores que se venían sucediendo acerca de una posible huelga de los jugadores en protesta por esta sobrecarga. “Sí, creo que estamos más cerca de ello”, afirmó el centrocampista. “Si le preguntas a cualquier jugador, te dirá que es una opinión general entre los futbolistas, no es sólo la opinión mía”, añadió.
Además, el vigente campeón de Europa y de la Premier afirmó que “no sabe lo que va a pasar”, pero que “es algo que nos preocupa porque somos los que lo sufrimos”. Y apuntó que “si esto continúa así, llegado el momento no tendremos otra opción”.
RECLAMACIONES
Estas declaraciones no han sido las primeras en señalar a los dirigentes del fútbol por esta cuestión. Ya a principios del mes de septiembre el sindicato de futbolistas FIFPro reclamó medidas de protección para los futbolistas, que se ven sometidos a una carga de trabajo cada vez mayor y más exigente.
“No puedo dar una cifra exacta”, dijo Rodrigo al ser preguntado por cuál sería un número de partidos razonable para los jugadores, pero sí que descartó la idea de jugar 60 o 70 partidos: “Entre 40 y 50 un jugador puede jugar a un alto nivel. Luego baja, porque es imposible mantener este nivel físico”. Un aspecto sobre el que quiso incidir asegurando que en su “modesta opinión”, el calendario actual es “excesivo” y que “tienen qu cuidarse”. “Somos los actores principales de este deporte, o de este negocio como se prefiera llamarlo“.
Por último, el jugador quiso destacar que si “la gente quiere ver un mejor fútbol”, hace falta que los jugadores descansen. “Cuanto más aumente el número de partidos, más baja el nivel y la calidad“.
El nuevo Mundial de Clubes
La nueva competición diseñada por la FIFA, que se disputará en el mes de junio de 2025 en Estados Unidos, incluirá cuatro equipos AFC, cuatro de CONCACAF, cuatro de CAF, seis de CONMEBOL, 12 de la UEFA, uno de la OFC y un país anfitrión.
Estos equipos se dividirán en ocho grupos de cuatro equipo para disputar una fase de clasificación en la que los dos primeros jugarán la fase final.
Nueva guerra para el Real Madrid y Carlo Ancelotti. Superadas las batallas contra el Manchester City y el Atlético de Madrid, la Champions League le pone en el camino del Arsenal, actual subcampeón de la Premier League, también segundo clasificado en el torneo de este curso y uno de los equipos que pretende convertirse en revelación de la temporada, con su balón parado (10 goles este año) como arma más importante.
"Lo trabajamos ayer y sabemos cómo tenemos que defenderles. Lo primero es intentar no tener muchos corners en contra", explicó Courtois en la sala de prensa del Emirates, donde describió la razón de los problemas que está teniendo el conjunto blanco para detener ese tipo de jugadas este año (ha recibido cinco así en Liga). "Es un problema de concentración, de activación y también la calidad del rival. Pero estamos listos para defenderlo bien mañana y que nos salga lo que hemos preparado".
En la misma línea se mostró Ancelotti, aunque insistió en que no es lo único importante del partido. "Son peligrosos en eso e intentaremos defender lo mejor posible en ese aspecto. Es una parte importante del juego pero hay más cosas", destacó.
El italiano valoró las críticas recibidas después de la derrota contra el Valencia, aunque recalcó el "apoyo" que tiene de Florentino Pérez. "No sé si la gente se ha cansado de mí, puede ser que mucha gente se haya cansado. Pero no me parece que la persona más importante (el presidente) esté cansada de mí, me apoya, me ayuda. Lo que puede cambiar la dinámica del equipo es que se canse la persona más importante de este club", manifestó.
Ancelotti fue corto en palabras en los temas importantes. No anunció quién sería el lateral derecho, dejando claro que "es la duda, Valverde juega bien en el lateral y en el medio", ni quién será el encargado de lanzar los penaltis tras el error de Vinicius el sábado: "Lo veremos mañana".
Las molestias musculares de Courtois fueron uno de los temas más comentados en la tarde previa, porque el belga, que llevaba varios partidos ausente por lesión, fue el encargado de actuar como portavoz del Madrid, confirmando así su presencia en el once ante los 'gunners'. "Estoy bien, tenía un pequeño problema que era de ir día a día, tardé un pelín más pero estoy al 100%", declaró, insistiendo en que "este año he tenido dos problemas en el aductor y luego otro por querer volver demasiado pronto, pero luego esto era una cosa menor y preferimos no arriesgar".
El belga, por su parte, rechazó el argumento de que la plantilla sale más motivada a la Champions que a la Liga: "No creo que elijamos los partidos, puede ser que en un partido de Champions la adrenalina esté más alta, pero este escudo y la camiseta te pide dar siempre el 100%", aseguró, denunciando que "la crítica se guía mucho por los resultados". "Estamos en abril y vivos en las tres competiciones. Se puede jugar mejor, claro, pero no es que salgamos a la Liga a dar un paseo. Lo damos todo, pero en la Champions cada error te penaliza más que en Liga y puede ser que te esfuerces al 110%", finalizó.
Hubo un hombre, en el origen de todo, que tuvo que explicar al Real Madrid cómo se jugaba al fútbol. No se trataba de un debate estético, sino de una cuestión embrionaria, primordial. Hubo un pionero que enseñó a sus compañeros de equipo -los primeros socios del club- que había que pasarse el balón y no avanzar a lo loco con él, como haría cualquier niño; que había que nombrar a un capitán; que cuando la pelota salía del campo había que devolverla con prontitud en lugar de encender un cigarrillo junto a la línea de cal. Ese pionero, autor del primer gol en la historia del Madrid, se llamaba Arthur Johnson y hoy recibirá una ofrenda floral en el cementerio de Wallasey antes de que la Champions eche a rodar en Anfield.
«Johnson es un símbolo de la importancia que tuvo lo extranjero en el desarrollo económico español. En cómo se incorporó el deporte en la cultura. Se trata de un concepto básico del regeneracionismo del 98 y de la Institución Libre de Enseñanza, con su empeño de europeizar España. Una de las formas de europeizarnos fue el fútbol», explica Ángel Bahamonde, autor de El Real Madrid en la historia de España (Taurus, 2002), el libro que mejor ha profundizado en la evolución del club blanco a lo largo del siglo XX. «Su lápida debería ser cuidada desde aquí. Tendría que ser un compromiso moral», subraya, en conversación con EL MUNDO.
A juicio de Bahamonde, durante la etapa de Johnson, aquel Madrid FC era «un grupo de amigos que se dedicaban a jugar al fútbol, sin más». «Los socios del club eran los que disputaban los partidos, así de simple. No es que fueran amateurs, sino que se trataba de un mero divertimento. Y es algo que creo que aún no llegamos a entender bien», añade el catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad Carlos III.
13 de mayo de 1902
Nacido en Dublín el 31 de agosto de 1878, Johnson llegó a Madrid en 1900 por motivos laborales. Trabajaba como ingeniero en la United Alkali Company, una empresa química británica con la que andaba de allá para acá. En la capital contrajo matrimonio y nació su primogénita, a la que puso el nombre de Carmen. Según contaba Julián Palacios, primer presidente del Madrid, su boda se celebró un sábado porque el novio quería participar, a toda costa, en el partido del domingo.
El 13 de mayo de 1902, Johnson ejerció de capitán del Madrid FC durante la semifinal de la Copa Coronación, saldada con derrota ante el FC Barcelona (1-3), donde él anotaría el gol del honor, el primero en la historia del club. En 1904, abandonó la Villa y Corte. Y ya nunca regresaría. En España sólo ha quedado registrada otra breve estancia en la localidad onubense de Valverde del Camino. Después se instaló en Liverpool, donde falleció el 23 de marzo de 1929, con 50 años, víctima de una neumonía.
Hasta aquí las evidencias de un personaje envuelto en la bruma y sobre el que se amontona el polvo del olvido. Algo habitual entre los padres fundadores del Madrid. Su legado sólo quedó por escrito en Heraldo del Sport. Fue el 22 de marzo de 1902 cuando esa revista publicó sus cuatro normas «para el mayor desarrollo de este sport y para que en nuestra patria llegue a ejercitarse en toda su pureza».
La tumba de Johnso y su esposa, en el Cementerio de Wallasey.
«El Barcelona cuida muy bien su historia, pero el Madrid sólo la atiende a partir de Santiago Bernabéu. Es lo que yo llamo Bernabéu, año cero. Se han preocupado de una parcela importante, aunque antes de Bernabéu no tienen ni idea. Y no les interesa, que es lo peor del caso», subraya Bahamonde. Hoy, 96 años después de su muerte, Johnson recibirá un pequeño acto de reparación. No de un modo oficial, sino gracias a un grupo aficionados del Liverpool y del Real Madrid, que colocarán una corona de flores sobre su tumba y rezarán una breve oración en su memoria.
La iniciativa ha contado con el impulso de Les Wright, veterano hincha de los reds, acostumbrado a confraternizar con las peñas madridistas durante los últimos años. «Los ingleses nos siguen dando lecciones, no solamente de cómo llevan la Premier y el negocio del fútbol, sino del modo en que cuidan la tradición y la traen al presente», admite Juan Antonio Simón, autor de Construyendo una pasión: el fútbol en España, 1900-1936 (UNIR, 2015).
Cuando en 2011 defendió su tesis, sobre el origen y desarrollo del balompié en nuestro país, Simón se dio de bruces con la realidad. Apenas existía un rastro que seguir sobre aquel primer tercio del siglo XX. Por entonces, el propio Real Madrid aún proclamaba a Johnson como su primer técnico. Un disparate para quien haya leído algo sobre aquella época primigenia. «Por entonces no existía la figura del entrenador, como tampoco la del entrenamiento», zanja este especialista en Historia del deporte.
El primer partido entre el Madrid CF y el FC Barcelona, en 1902.ARCHIVO ABC
«El rol de entrenador llegará a partir de la segunda mitad de los años 20, cuando se empieza a apostar por el profesionalismo. Eso significa una estructura donde hay que tener contratos, sueldos y hay que intentar jugar el mayor número de partidos para generar un beneficio económico. Y no partidos del Campeonato Regional, donde quizá no haya grandes taquillas, sino de los buenos. Lo que se plantea ahora con la Superliga ya se hacía a principios de siglo», afirma Simón.
Durante los últimos años, este profesor en el INEF se ha topado con las dificultades para rastrear en las actas, en las hojas de contabilidad, en los presupuestos, en los papeles roídos por el tiempo, en las cajas que abultaban demasiado y terminaron en el vertedero. Casi en las antípodas de lo que sucede los clubes británicos. «Ellos tienen un culto al fútbol. Cada dos por tres andan homenajeando a sus pioneros. Es algo que aquí no entendemos», abunda Bahamonde.
De regreso a la figura seminal de Johnson, el autor de Madrid 1939. La conjura del coronel Casado (Cátedra, 2014) destaca algunos aspectos que arrojan algo de luz sobre aquellos jóvenes en pantalones cortos que daban patadas a un balón entre las calles Narváez y O'Donnell. «Hasta 1920, los socios jugadores del Madrid aún eran niños bien, con posibilidades económicas, muchos de ellos estudiantes», describe. Al citado primer clásico contra el Barça, disputado en el Hipódromo, se acercaron unos 2.000 curiosos.
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«Muchas veces pensamos que el fútbol es global desde hace 10 minutos, pero cuando vemos el ejemplo de Johnson nos damos cuenta que el fútbol ya lo era a principios del siglo XX. También se ve en el caso de un suizo como Joan Gamper, fundador del FC Barcelona. Estos jóvenes extranjeros se trasladaban por cuestiones profesionales y allá donde caían, en Francia, en España o en Alemania, intentaban seguir desarrollando el fútbol, el rugby u otros deportes», recalca Simón. «Aunque la colonia británica no fue muy importante en el fútbol de Madrid, a diferencia de lo que sucedía en Barcelona, Bilbao, San Sebastián o Huelva, sí hubo quienes dieron ese primer paso para organizarlo. Johnson, aunque estuvo muy pocos años en el Madrid CF, fue quien les enseñó a jugar, así que a nivel cualitativo fue clave», sostiene el autor de Football and International Relations under Francoism (Routledge, 2024).
Aún hoy, más de un siglo después, causa asombro el modo en que aquellas formas precursoras del fútbol iban a convertirse, en tiempo récord en un fenómeno de masas. «¿Cómo fue posible que en sólo dos décadas la gente fuese a recibir al Madrid a la estación de Atocha? ¿Y que se construyeran estadios como el Metropolitano, Les Corts, Montjuic, o el viejo Chamartín para que miles de personas llenen las gradas? Eso es lo increíble. Eso es lo que se tiene que seguir investigando?», concluye.