Quizás le suene extraño, pero sí: hoy, un jueves de agosto y un mes después de la final de la Eurocopa, empieza la Liga española. Lo hace con un Athletic-Getafe y un Betis-Girona, alargando esta primera jornada hasta el próximo martes y dejando para el domingo el debut de su nueva gran estrella: Kylian Mbappé, que viajará a Mallorca para el estreno doméstico de un Madrid que ayer disputó la Supercopa. Así es el fútbol, no para. El aterrizaje del
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El Barcelona ya espera al Real Madrid o al Mallorca en la final de la Supercopa de Arabia, coronación de mitad de temporada que sirve para elevar las penas o empeorar las sensaciones. Gavi y Yamal, con dos goles en el inicio de ambas partes, hundieron a un Athletic débil y errático, lastrado por la baja inicial de Nico Williams y la ausencia de Sancet. Lo intentó en el tramo final cuando el Barça tiró de cautela, aprovechando la actualidad, se relajó y reservó a sus estrellas pensando en la final. Polémico gol anulado a Iñaki Williams. [Narración y estadísticas (0-2)]
Empujado por la alegría, peineta mediante de Laporta, de la 'cautelarísima' para inscribir a Dani Olmo, el Barça arrancó el duelo dominando al Athletic al ritmo de Pedri. El ex del Leipzig no fue convocado para el partido a la espera de la inscripción definitiva, pero parece que tendrá el permiso del Consejo Superior de Deportes (del Gobierno) para disputar la final del domingo y las próximas jornadas de Liga y Copa.
Aún así, a Hansi Flick no le hizo falta Olmo. El técnico alemán volvió a sentar a De Jong, situó a Gavi en la mediapunta y retrasó un poco al canario, que compartió medular con Casadó y fue el timón del conjunto azulgrana. De las botas del de Tegueste nació el asedio inicial de los culés, que bajó varios metros su tradicional defensa adelantada para evitar la velocidad de Iñaki Williams.
sin Nico ni Sancet
Pedri siempre encontró a su espalda a Prados o Unai Gómez, pero su habilidad para sortear la presión, girarse y conectar con Raphinha y Yamal desestabilizó al Athletic en los primeros minutos. Raphinha tuvo el 0-1 en varias ocasiones, una al rematar alto un centro y otra tras un saque de falta que desvió Unai Simón, pero el primer gol del Barça no tardaría en llegar. En el 16, Raphinha recibió en tres cuartos, evitó la entrada de un Lekue que perdió la marca en su carril, el brasileño cedió a Pedri, el canario aceleró hacia el área, vio la llegada de Balde en libertad y el lateral asistió a Gavi para que anotara por bajo ante Simón. Una acción rápida y vertical, máximo deseo de Flick.
Al Athletic, sin Nico ni Sancet, le costó despertar tras el tanto del andaluz. El Barça siguió fluyendo en la medular, superando la débil presión rival y aprovechándose de los errores en salida de Prados y Jaureguizar, que no consiguieron hacer suyo el juego. La tardanza rojiblanca en asentarse sobre Yeda casi le permitió al Barça alejarse en el marcador, pero Raphinha y Lamine no estuvieron acertados ante Simón.
Ante las dificultades para combinar, el Athletic optó por los balones largos a la espalda de los centrales azulgrana. Perdió muchas posesiones, pero se acercó con peligro cuando consiguió ganar las segundas jugadas y decantó el partido hacia el área rival durante unos minutos, hundiendo al Barça en su área, siendo más intenso en la presión sobre Pedri y teniendo un arreón al final de la primera parte en busca del empate, pero falló ante el gol.
Szczesny neutraliza una ocasión de Iñaki Williams.EFE
Ahí se encontró con Szczesny, titular en lugar de un Iñaki Peña castigado por Flick por llegar tarde a la sesión matutina en el hotel. En el 34, Yuri llegó a línea de fondo, puso un centro fuerte por bajo hacia Guruzeta y el portero polaco estuvo ágil para poner una mano fuerte que evitó el remate del delantero.
El descanso reinició sensaciones y la segunda parte arrancó como la primera. Con el Athletic demasiado errático en salida y con el Barça presionando y aprovechando los errores de su rival. Raphinha tuvo la primera opción en el 48, pero su disparo ante Simón salió mordido, y Yamal amplió la renta cinco minutos después.
Jaureguizar quiso conectar con Guruzeta en el círculo central, su pase no salió perfecto e Iñigo saltó al corte. El balón aterrizó en Gavi, que se giró y buscó a Lamine en la frontal. Medio gol. La joven estrella azulgrana controló hacia Simón, tuvo segundos para pensar y batió al rojiblanco para delirio de la grada saudí, que llenó hasta la mitad el Estadio King Abdullah. Entrada pobre a la espera de un posible clásico.
Dos goles anulados
Y de nuevo, se volvió al guion de la primera parte. Un paso atrás del Barça y una marcha más de los bilbaínos, sin éxito en sus acercamientos. Flick retiró del campo a un Yamal que volvía a jugar tras estar lesionado y el partido se igualó. Apretó el Athletic, más por la inercia del partido y por la entrada de Nico, al que Valverde dio media hora después de ausentarse en el entrenamiento previo..
La cautela del Barça hacia la final hizo crecer al Athletic, que se encontró con varias oportunidades. Falló Jaureguizar, falló Vesga, falló Nico... Y falló Iñaki Williams. El delantero voleó desviado un centro y no acertó a asistir con acierto a Nico Serrano en una contra, precipitándose el canterano al rematar desde lejos.
El tramo final tuvo polémica. Ortiz Arias anuló dos tantos al Athletic por fuera de juego. Uno a De Marcos, en clara posición antirreglamentaria, y otro a Iñaki después de un error de De Jong, que pasó el balón hacia atrás. El VAR avisó al colegiado de que Djaló había rozado la pelota del holandés y por tanto la jugada no podía ser válida. Protestó el Athletic, pero no sirvió. El Barça está en la final.
"Soy un chico normal de Liverpool cuyo sueño se hizo realidad". La frase sigue gobernando el mural gigante que la afición 'red' le hizo a Trent Alexander-Arnold, presentado ayer como nuevo jugador del Real Madrid. Durante su discurso, Florentino Pérez elogió e insistió en las ganas que el futbolista británico había mostrado de jugar en el conjunto blanco, siempre respetando el legado que deja en Anfield Road. Y es que no ha sido un paso sencillo para el defensa. Su camino a las orillas del Merseyside se remonta a los seis años de edad y a una suerte del destino: un papel sacado de una gorra.
Los ojeadores del Liverpool se plantaron en diversos colegios de la ciudad a invitar a los niños a unas pruebas que iban a hacer para entrar en las categorías inferiores del club. Entre ellos, el elegido fue el colegio del joven Trent. Cuando los trabajadores 'reds' preguntaron qué niños querían participar, todos los de la clase levantaron la mano, así que pusieron sus nombres en varios papeles y retiraron seis de ellos de una gorra. "Trent", se leyó en uno.
Los ojeadores sólo necesitaron diez minutos sobre el césped para acercarse a la madre de Trent, Dianne, y decirle que querían que el niño entrenara con ellos. Alexander-Arnold tenía seis años y comenzó ahí un camino de 12 temporadas hasta el primer equipo del Liverpool. Lo recorrió todo, casi como Dani Carvajal, su compañero en el lateral derecho, en Valdebebas.
Al lado de Trent en el pabellón de baloncesto donde Florentino le dio la bienvenida estaban sus dos hermanos, Tyler, cuatro años mayor, y Marcel, tres años menor. El primero es también su agente, un detalle que explica la intensa relación familiar en el entorno del futbolista. En palabras de Trent, Tyler tuvo que dejar de perseguir su sueño de ser futbolista para acompañar a su hermano mediano a los entrenamientos con las inferiores del Liverpool. Su padre trabajaba en Londres y su madre no podía hacerse cargo de todo. "Él quería jugar con su equipo, pero se sacrificaba para que yo fuera a entrenar", explicó el defensa.
Alexander-Arnold, junto a Florentino Pérez.EFE
A los 26 años, Alexander-Arnold se convirtió en uno de los futbolistas más importantes de su generación y terminó diciendo adiós a Liverpool después de 20 temporadas en la organización, nueve de ellas en el primer equipo y tras haber ganado dos Premier, dos Copas de la Liga, una FA Cup, una Community Shield, una Champions, una Supercopa de Europa y un Mundial de Clubes.
Su extensa carrera en Anfield Road provocó que con el paso del tiempo comenzara a observar otros horizontes y retos. Y ahí aparecen Jude Bellingham y el Real Madrid. El centrocampista del conjunto blanco ha sido uno de los grandes culpables del fichaje de Trent por el cuadro de Chamartín. Ambos son inseparables en las concentraciones de la selección inglesa, pero especialmente en la Eurocopa esa relación se fortaleció todavía más. El verano en Alemania, justo después de esa gran primera temporada de Bellingham en el Madrid, sirvió para que el el defensa del Liverpool comenzara a interesarse por un hipotético futuro en el Bernabéu.
Dicho interés se cruzó con el del conjunto blanco, que tanteó el mercado de futuros agentes libres y observó que Alexander-Arnold terminaba contrato en junio de 2025. Lo que podría parecer imposible por una cuestión de fidelidad eterna al Liverpool se convirtió en algo accesible gracias, en parte, a las palabras de Bellingham.
El Madrid tanteó su fichaje en el mercado de invierno por la lesión de Carvajal, pero la negativa 'red' dejó todo pendiente para el verano. Trent aceptó el futuro como madridista y aún así tocó negociar con el Liverpool, porque los blancos querían al lateral para el Mundial de Clubes y como su contrato no terminaba hasta julio han tenido que pagar cinco millones a los de Anfield Road para disfrutar un mes del futbolista.