Tom Cruise descendió en rappel por el Estado de Francia durante la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de París.
El actor de ‘Misión: Imposible’ realizó una de sus acrobacias habituales en la ceremonia del domingo al colgarse del tejado de la sede hasta una altura de 35 metros con una cuerda, como parte del traspaso a Los Ángeles de los Juegos de 2028.
A Tom Cruise se le vio saludar a los atletas presentes en la ceremonia antes de aterrizar y llevarse la bandera olímpica en una motocicleta.
A continuación, un segmento pregrabado mostró a la estrella de ‘Top Gun’ transportando la bandera de regreso a Estados Unidos en un avión antes de colocarla sobre el cartel de Hollywood.
Un informe de TMZ de principios de este mes reveló que la parte de la maniobra de Los Ángeles se filmó en marzo y admitió que esperaban que la estrella de Hollywood fuera vista y que la información se filtrara de antemano.
Se dice que Cruise fue el impulsor del espectáculo y que él mismo se puso en contacto con el Comité Olímpico Internacional (COI) para realizar una serie de acrobacias que unieran los Juegos de París y Los Ángeles.
El actor Tom Crusie, preparado para saltar desde lo alto del Stade de France, en París.Fabrizio BenschAP
La ceremonia también contó con las actuaciones de H.E.R., Red Hot Chilli Peppers, Billie Eilish, Snoop Dogg y Dr. Dre, el primero cantando el himno nacional estadounidense ‘The Star-Spangled Banner’ en el estadio y el segundo desde Venice Beach, en Los Ángeles.
“¡Gracias, París! Ahora, rumbo a Los Ángeles”, escribió el actor en su cuenta de Twitter (X) con un selfie desde lo alto del estadio.
El presidente del COI, Thomas Bach, aseguró que los Juegos Olímpicos fueron “sensacionales en el Sena”.
Dijo: “Los Juegos Olímpicos de París 2024 han sido una celebración de los atletas y del deporte en su máxima expresión. Los primeros Juegos Olímpicos realizados íntegramente conforme a las reformas de nuestra Agenda Olímpica: más jóvenes, más urbanos, más inclusivos, más sostenibles. Los primeros Juegos Olímpicos con plena paridad de género. Han sido unos Juegos Olímpicos sensacionales de principio a fin: unos Juegos Olímpicos sensacionales. Los Juegos Olímpicos de París 2024 han sido los Juegos Olímpicos de una nueva era“.
Tom Cruise monta en una motocicleta con la bandera olímpica durante la ceremonia de clausura.Ashley LandisAP
Esto no es una final, como en 2014 o 2016. No decide títulos, pero puede descartar el más deseado. No pone puestos en juego, pero acontece en un momento capital para algunos de los principales personajes implicados, como Diego Simeone, Carlo Ancelotti o Kylian Mbappé. El desenlace de lo que ocurra esta noche en el derbi va a cargar o mermar el crédito de ambos entrenadores y la estrella francesa, el mayor fichaje estratégico de Florentino Pérez desde Cristiano, esta temporada. El destino pasa, pues, por el Metropolitano.
Siempre fue, de hecho, de ese modo en los grandes duelos europeos de los dos colosos de la capital. En 2014, en Lisboa, Ancelotti salvó su cabeza gracias a la cabeza de Sergio Ramos, y Florentino hiperventiló tras un tiempo de dudas. La Décima abría su gran era. En 2016, en Milán, Zinedine Zidane obtenía la laureada de la Champions, la que tanto le costó conquistar como futbolista, hasta la volea de Glasgow, y daba paso a su trilogía: Milán, Cardiff y Kiev.
Simeone creyó entonces haber sido vencido por el destino. Dudó pero continuó. Está de nuevo en el mismo lugar, aunque no sea en una final. En 2017, en la vuelta de las semifinales, en el Calderón, Benzema hacía renacer al Madrid con una jugada de antología y proclamaba su renacimiento personal después de años de intentar regatear a las críticas. Esa fue una jugada 'hors catégorie', rematada por Isco, que dio paso a su liderazgo, un año después, con la marcha de Cristiano y, finalmente, el Balón de Oro. Todos en el Madrid le deben mucho al derbi. Simeone, en cambio, siente que el derbi, al menos en Europa, tiene una deuda consigo mismo y con el Atlético. La duda es cómo cobrársela.
Ancelotti dice que el Atlético puede jugar de muchas formas. Es cierto. También el Madrid, aunque la capacidad de travestirse futbolísticamente en un mismo partido es más propia de Simeone. Ahora tiene que ganar, y la pregunta es si para ganar tiene que atacar. No es necesariamente una sucesión lógica, no en su cabeza. La desventaja, aunque mínima, obliga al Atlético, pero el temor al contraataque blanco condiciona esa obligación. En el Bernabéu, fue mejor cuando lo necesitó, tras el gol de Rodrygo, pero le faltó instinto criminal. En el Metropolitano le urge. «Saldremos en busca del gol», afirma Simeone, pero desde la reflexión de que habrá momentos para todo, para jugar de diferente modo, y a todos habrá que adaptarse. El mayor peligro del Madrid, en cambio, no tiene máscaras. Es el contraataque.
El factor Julián Álvarez
Simeone sigue en la lucha por todo, también por la Liga y la Copa, pero sabe que la de esta noche no es una lucha cualquiera. Es la lucha que le daría la opción de cerrar el círculo. Los fracasos en la Champions le hacen sentirse incompleto. Nada peligra en su caso, porque el Cholo es el guía de la causa rojiblanca, no sólo su entrenador. Simeone dictará su fin, y quizás no sea el único fin, con Miguel Ángel Gil y Enrique Cerezo cada vez más tentados por futuros inversores. Este derbi, esta Champions, con la plantilla con más recursos de la que ha dispuesto el argentino, en especial tras la llegada de Julián Álvarez, puede marcar un punto de inflexión en sus intenciones.
Ancelotti ya tiene sus obras completas, pero se sabe escudriñado, fuera y dentro de su casa. Ironiza cuando asegura que muchos ansían su puesto. En una temporada irregular, con un Barça creciente, quedarse prematuramente fuera de Europa cargaría el debate sobre si el Madrid necesita o no un nuevo ciclo. La clasificación para cuartos significaría, en cambio, la tranquilidad.
Simeone, el pasado sábado, en el Coliseum de Getafe.AFP
Mbappé ya ha jugado grandes partidos, pero el del Metropolitano es el primer gran partido al KO. La Supercopa era una final de chocolate, dulce si se gana, pero sin gravedad en la derrota, únicamente una indigestión, aunque fuera ante el Barcelona. En la Champions y frente al Atlético sería otra cosa. Al presidente es de las que más le dolerían, como a los madridistas de antes. Mbappé no empezó el entrenamiento, ayer, y se incorporó a la media hora, debido a unas molestias en un tobillo por un golpe, lo que genera una inquietud moderada en el club. Del francés se espera una respuesta proporcional a su fichaje, como frente al City. Personalmente, no ha llegado para sumar más Ligas ni hacer más fortuna. Está aquí para ganar Champions, algo que se le negó en el PSG.
Las tiene Vinicius, que lleva un tiempo atascado ante el Atlético, y la tiene Julián Álvarez, convertido en una aparición divina en el Metropolitano. El escenario juega, claro, pero como Simeone recordó, los suyos han de intentar reproducir en el campo lo que suceda en la grada. Lo demás, señaló, está en manos de Dios. Como el destino.
Tribunales
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