Ser defensa en balonmano: “El gol me da exactamente igual”

Ser defensa en balonmano: "El gol me da exactamente igual"

Entrevista

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Miguel Sánchez-Migallón lidera atrás a España y ante Francia, tras dos horas en pista, marcó su único gol: “Ya teníamos la broma en el equipo”.

Sánchez-Migallón (dcha.) y Guardiola, ante Remili el domingo en Cracovia.AFP

Un central, leñero, siempre detrás del rival, torpe con el balón, pero que en los córners, en todos los córners, encuentra su oportunidad, su momento. Un pívot, cazador de rebotes, intimidador, lento, pero que si recibe cerca del aro es imparable, machaca como si no hubiera mañana. En el fútbol y el baloncesto los defensas pueden disfrutar, ser parte del espectáculo, en definitiva, atacar; en el balonmano muy raramente. El especialista defensivo es un ser casi único que se dedica a parar al adversario, a alejarle de la portería propia, a entorpecer sus jugadas y que después, cuando llega lo divertido, se marcha al banquillo. Los porteros tampoco suelen golear, pero son protagonistas. Ellos, no. ¿Qué puede llevar a alguien a ser defensa en balonmano?

“La supervivencia. Cuando llegué a la Asobal con el Atlético me dí cuenta que donde podía jugar, donde podía tener minutos, era en la defensa, así que me centré mucho en eso. En mis clubes ha había épocas en las que, por lesiones de compañeros, he podido atacar, pero en la selección siempre he tenido un rol muy definido”, analiza en conversación con EL MUNDO Miguel Sánchez-Migallón, el líder de la defensa que consiguió que España fuera una de las selecciones menos goleadas de la fase de grupos del Mundial y que hoy en cuartos de final (18.00 horas, Teledeporte) intentará frenar a Noruega.

Enfrente, mucho talento, sí, pero sobre todo Sander Sagosen. “Es uno de los jugadores más difíciles de parar en el mundo. Si un lateral tiene un buen lanzamiento, pero no finta, no pasa, es relativamente fácil ir a por él, pero Sagosen es muy completo, te obliga a estar pendiente de todo. Tendré mucho trabajo”, avanza Sánchez-Migallón con unas estadísticas curiosas.

“Sé cuál es mi trabajo”

Con su puesto fijo atrás, ha jugado casi dos horas, unos 20 minutos por partido, y ha sido excluido siete veces, el que más en la selección. Hasta el intrascendente partido ante Francia no había aparecido en ataque, no había lanzado a puerta, pero en ese encuentro se dio el gustazo de marcar un gol.

“Ya teníamos la broma. Pedía a los compañeros que al menos me dieran una, no me quería marchar del Mundial sin un golito. A veces en transiciones rápidas sí que puedes tener la oportunidad, pero en los partidos de selecciones, con tanto nivel, se da poco. Hablando en serio, el gol me da exactamente igual. Sé cuál es mi trabajo y sé que si defendemos bien, ganamos”, proclama el especialista defensivo más puro de España, con el veterano Gedeón Guardiola, algo más ofensivo, casi siempre a su lado.

Nacido en Ciudad Real, de 27 años, dos metros de altura y 103 kilos de peso, Sánchez-Migallón se crió en el equipo de la ciudad cuando éste acumulaba títulos de Champions y por eso desde joven aprendió de referentes en su posición como Didier Dinart, el mejor de la historia, y Viran Morros. Luego, con la crisis y la desaparición del club, tuvo que marcharse a La Rioja a hacerse un nombre y más tarde al Kielce polaco, donde hoy comparte plantilla con los hermanos Dujshebaev. Los extremos, otros especialistas, suelen quejarse de que sus salarios son muy bajos en comparación con los centrales o los laterales. A los defensas eso no les pasa.

“El estilo ha cambiado”

“En los vestuarios somos muy valorados. No solemos salir en los medios, no nos dan premios, pero puertas adentro se nos tiene muy en cuenta. Cada caso es distinto, pero hay defensores con muy buenos sueldos porque se los han ganado”, reconoce Sánchez-Migallón, presente de un pasado repleto de defensores. De Andrei Xepkin al propio Dinart, jugadores muy distintos, el puesto ha ido evolucionando, como el propio balonmano.

“El estilo ha cambiado muchísimo. Antes los defensores eran más pesados, más contundentes y ahora necesitamos más movilidad, más velocidad de piernas. No podemos esperar a que vengan”, analiza el líder de la retaguardia. Probablemente no será protagonista, pero si España gana hoy a Noruega y se clasifica para semifinales del Mundial por octava vez en su historia, buena parte del mérito será suyo.

kpd