Un Real Madrid avasallador en los primeros minutos se eclipsó justo cuando Camavinga le regaló un penalti al Rayo, que estaba totalmente aniquilado. A partir de ahí, con mucho tiempo por delante, se pegó una buena siesta en Vallecas.
Lo que no entiend
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Kylian Mbappé dio un paso de gigante para llevarse la Bota de Oro en la tarde en la que el Santiago Bernabéu despidió con grandes honores a Luka Modric y Carlo Ancelotti. El futbolista y el entrenador con más títulos en la historia del Real Madrid fueron recibidos con sendas ovaciones antes, durante y después del duelo y con dos pancartas gigantes en los fondos que rezaban "Gracias, leyenda" y "Gracias, Carletto". Sobre el césped, Mbappé empujó al equipo para vencer a la Real Sociedad, marcó dos tantos, superó a Gyokeres y Salah necesitará tres este domingo para empatarle.
La emoción de la tarde en Chamartín dejó paso a un encuentro relativamente cómodo para los blancos. Imanol realizó rotaciones en su equipo, mientras que Ancelotti sólo realizó un cambio en la portería, dando minutos a Lunin y descanso a Courtois. Por lo demás, con Bellingham sancionado por acumulación de amarillas y Vinicius en el banquillo tras recuperarse estos días de unas molestias en el tobillo, estuvieron todos. Incluido Modric, capitán y timón del juego del Madrid junto a Güler.
El turco encontró a Mbappé dos veces en los primeros minutos del duelo, pero el galo se encontró con Marrero y con su propia poca fortuna. En el área propia, Sergio Gómez perdonó en el ocho un mano a mano ante Lunin tras una indecisión entre el portero y Lucas Vázquez.
El Madrid dominó la posesión con facilidad mientras la Real buscaba alguna contra. Ninguno se jugaba nada, así que tras el arreón inicial el juego bajó unas marchas y se empezaron a acumular los errores individuales en el pase y en los controles, algo típico en este momento de la temporada donde la mente ya está puesta en otras situaciones.
A la media hora, Sucic definió desviado tras un pase de Muñoz y Marrero salvó de nuevo un lanzamiento de Mbappé, el más incisivo del conjunto blanco por la necesidad de marcar para ponerse primero en la Bota de Oro. Al galo se le encontró algo agobiado por momentos, pero encontró premio en el minuto 38, cuando el VAR avisó a Melero López sobre una mano en el área de la Real. El colegiado fue a verla, observó que el balón había impactado en el brazo de Marín tras un sombrero de Güler y pitó penalti.
El público pidió que lo lanzara Modric, pero Mbappé cogió el balón sin dudar para lanzó. Marrero adivinó su intención, pero el delantero aprovechó el rechace para hacer el 1-0 y superar a Gyokeres en la Bota de Oro. Fue su gol número 30 en Liga y el 42 entre todas las competiciones en su primer año como jugador del Madrid.
Tras el descanso, momento para las emociones. Mbappé siguió buscando el gol mientras el Bernabéu despidió con una ovación importante a Lucas Vázquez, que aunque el club no lo haya anunciado, parece que no continuará en el Madrid.
En el 82, Mbappé sentenció el duelo tras una buena asistencia de Vinicius y el partido quedó rendido a Modric, que recibió el cariño de la grada, de sus compañeros y rivales durante tres minutos cuando se anunció su sustitución. Incluso bajó al césped Toni Kroos, sorprendiendo a su amigo.
Una temporada más, ante el temor de que pueda ser la última en LaLiga, cada aparición de Luka Modric genera gran expectación entre los buenos aficionados. También del Reale Arena, un estadio donde el capitán del Real Madrid volvió ayer con 39 años recién cumplidos, tras una semana de doble compromiso con Croacia en la Nations League. Y más de una década después de otro triunfo en ese estadio vestido vestido de naranja. Un 0-4, en abril de 2014, formando en la medular con dos ídolos donostiarras: Xabi Alonso y Asier Illarramendi.
Aguantó Luka los 90 minutos con el brazalete, su primer partido completo en Liga. Lo hizo bien junto a Fede Valverde, poco familiarizado de momento en ese puesto de mediocentro. Cumplió en una noche donde el rival exigía máxima concentración, pero su papel quedó ensombrecido ante Luka Sucic. La estelar actuación de su compatriota, llegado este mismo verano a San Sebastián como sustituto de Mikel Merino, fue una de las noticias de la jornada.
Poco más se pudo exigir al centrocampista croata, por quien hace seis semanas la Real Sociedad pagó 10 millones de euros al Red Bull Salzburgo. Otra singular apuesta de Roberto Olabe, director deportivo, siempre lejos de las convenciones. A los 21 años, Sucic podría considerarse una joya oculta de la Bundesliga austriaca, donde siempre jugó desde categorías inferiores. Ante el vigente campeón de Liga y la Champions, mostró una incontestable calidad en la bota izquierda y generó continuo peligro. Sus dos remates superaron a Thibaut Courtois, aunque terminaron contra la madera.
"Militao no tiene nada"
Partiendo cerca de Martín Zubimendi, el fútbol de Sucic tomó verdadera altura cuando encontrar metros para las transiciones. Y cuando pudo romper las líneas del rival con el balón en la zurda. Desde su debut con la absoluta, a las órdenes de Zlatko Dalic, se le ha venido catalgando como uno de los herederos al trono de Modric en la selección croata. De momento, la única certeza es que sus primeros pasos por LaLiga resultan más que alentadores para la afición txuri urdin.
El triunfo en una visita tan delicada supone asimismo el mejor aval para Carlo Ancelotti, satisfecho con el resultado, pero con la honestidad suficiente para subrayar que ese 0-2 bien pudo ser otro. "Probablemente no se ha merecido ganar", admitió el ganador de cinco Champions. Una noche donde se dejó dos cambios en la cartera y donde sufrió un par de sustos en cuanto a lesiones.
Antes de la media hora, Brahim Díaz tuvo que ceder su sitio a Rodrygo al sufrir un problema en la parte posterior del muslo derecho. Por su parte, Eder Militao también sintió molestias en la corva de su rodilla derecha, en la que el pasado curso se rompió el ligamento cruzado. "Militao no tiene nada, y Brahim una molestia en el abductor que vamos a evaluar", adelantó el preparador italiano.
El gesto de Vinicius, tras el 0-1 en San Sebastián.AP
Tras los despistes en Mallorca y Las Palmas, el primer triunfo liguero a domicilio se hacía imprescindible. Incluso bajo unos focos donde el Madrid sólo había perdido en una de sus cinco últimas visitas. "Hemos sufrido. Y eso es algo que valoro mucho ante equipos de tanta calidad", subrayó el ex técnico del Milan. Asimismo, admitió que su equipo no está "al 100 %", lo que considera "normal" a causa de las bajas, "aunque individualmente hay jugadores que han mejorado mucho". "Tenemos que hacer autocrítica para mejorar. Este partido es una gran oportunidad para valorar lo que no ha salido bien", finalizó.
Quien no pareció muy propicio al examen de conciencia fue Vinicius, autor de otra discreta actuación ante Jon Aramburu. Pese a que el joven lateral se vio lastrado por una tarjeta amarilla antes de la media hora, el '7' se mostró de nuevo errático (un sólo regate, 11 pérdidas y tres centros al área sin encontrar rematador). Por si no bastase, el brasileño dejó un feo gesto durante la celebración del 0-1, mandando callar a la afición local.