En esa terra ignota del baloncesto universitario norteamericano, en el desenfreno mediático de la March Madness de la NCAA, cuya Final Four apenas la Super Bowl derrota en expectación y audiencias, un gigante de Zaragoza. Como Fernando Martín en su día siendo pionero en la NBA o Pau Gasol ganando anillos años después, Aday Mara levantó el trofeo en el Lucas Oil Stadium de Indianápolis ante 70.000 espectadores. Postales únicas. Lo hizo siendo protagonista absoluto de Michigan, que venció a UConn (63-69) para ser campeón 37 años después de su único título.
Aday, que hoy cumple 21 años, celebró su primer día de gloria en el baloncesto con ocho puntos y cuatro rebotes, casi 30 minutos en pista, indispensable para el campeón. El primer éxito de muchos para un tipo que, de repente, vio como su trayectoria se paraba en seco en el sitio más insospechado. Del Casademont Zaragoza, donde debutó con 17 años en la ACB, a UCLA para desarrollar el talento de sus 221 centímetros, aunque allí nadie confió en él. Tras dos años de frustración, el cambio a Michigan ha reactivado al unicornio, que ahora se dispara en las previsiones del próximo draft (ya entre los 15 primeros). Su despliegue defensivo en la final confirmó su asombroso torneo. Si en semifinales dominó a Alabama con 26 puntos y nueve rebotes, ante la maquinaria de los Huskies (el equipo que ganó el título en 2023 y 2024), su labor resultó más áspera en su emparejamiento con el poderoso Tarris Reed.
Es el segundo título en la historia de Michigan, tras el logrado en 1989 por aquella escuadra liderada por Glen Rice. Ni siquiera su equipo más recordado, los legendarios Fab Five (Chris Webber, Jalen Rose, Juwan Howard, Ray Jackson y Jimmy King) lo lograron ni en 1992 ni en 1993. Su última final fue en 2018 (derrota contra Vilanova). Esta vez, el equipo reclutado por Dusty May, que se presentó en la final con un balance de 36-3 y habiendo arrasado a todos sus rivales en la March Madness (de 21 a Howard, 23 a Saint Louis, 13 a Alabama, 33 a Tennessee y 18 la semifinal contra Arizona, la número uno del país), anotando a todos al menos 90 puntos, no falló, dominando la final de principio a fin.
Aday Mara, posteando ante Tarris Reed, en la final de la NCAA.MICHAEL REAVESGetty Images via AFP
Y eso que resultó un comienzo de partido tenso e igualado, con más fallos que aciertos. Al propio Aday, titular, aún con el regusto de su estruendosa semifinal contra Arizona -la mejor actuación de su vida-, se le escaparon tres ganchos cerca del aro. UConn se apoyaba en los triples de Alex Karaban y en el rebote ofensivo (fue una tortura toda la noche para su rival) y Michigan intentaba adueñarse de la pintura con Morez Jonhson, sin puntería desde el perímetro. El español apenas dejó un par de destellos en la primera mitad, un tapón y su primera canasta, acciones consecutivas que levantaron el Lucas Oil Arena, donde se encontraba su familia, su agente y el seleccionador Chus Mateo.
Justo antes del descanso volvió el maño a ser importante con una asistencia para mostrar su elogiada capacidad de pase y otras dos canastas seguidas en la pintura, ambas con la mano izquierda, para volver a dar ventaja a unos Wolverines huérfanos de triples, ocho fallados en los primeros 20 minutos, y con su estrella, Yaxel Lendeborg, claramente lastrado físicamente por su lesión en el tobillo.
A la vuelta, pese al rosario de pérdidas, Michigan estiró su ventaja (33-41). Todavía más cuando, al fin, Eliott Cadeau anotó el primer triple de su equipo (37-48), coronando lo que ya era un despliegue sobresaliente el base sueco. Mara cambiaba tiros con sus 230 centímetros de envergadura y batallaba por el rebote con Reed.
Pero la agresividad y la experiencia de UConn le hacían no desengancharse, baloncesto físico para intentar la remontada, quebrada con Mara de nuevo en pista y las tribunas en pie cuando coronó una contra con un alley-oop. En el desenlace, Michigan no tembló ante un oponente cargadísimo de faltas. Un triple, el segundo en todo el duelo para su equipo, de McKenney fue definitivo, pese a algunos apuros y nervios finales, sin Aday en pista.
Desde que en Brasil 1950 quedamos cuartos, todo lo posterior fue desdichado: Suiza 1954 y Suecia 1958, no clasificados; Chile 1962 e Inglaterra 1966, caídos en la primera fase; México 1970 y Alemania 1974, no clasificados; Argentina 1978, caídos en la primera fase; España 1982, corramos un tupido velo... Sólo en México 1986 vimos, por fin, algunos brotes verdes.
La ola comenzó con el 12-1 a Malta que nos clasificó para la Eurocopa Francia 1984, en la que fuimos segundos. La fase de clasificación para México la pasamos sin angustia. El Barça llegó a la final de la Copa de Europa, el Atlético a la de la Recopa y el Madrid a la de la Copa de la UEFA, lo que contribuyó a darnos sensación de fortaleza, aunque sólo el Madrid ganara la suya. Emergía la Quinta del Buitre y seguía el seleccionador del 12-1 a Malta, Miguel Muñoz, cuya lista incluyó siete del Madrid, cinco del Barça, tres del Athletic, dos del Atlético y el Sporting, y uno del Zaragoza, el Betis y el Sevilla. Veintidós, con la precaución de llevar tres porteros. Cometió un serio error: ir sin cuarto central. La pareja Goikoetxea-Maceda era soberbia, pero junto a ellos sólo fue Gallego, un mediocentro de muy buen pie y estaca si hacía falta, adaptable a líbero. Sanchís, el central de la Quinta, estaba lesionado. Muñoz desdeñó a Salva, del Barça, habitual en el equipo.
Se programó una concentración en Santa Cruz de Tlaxcala, 45 días de encierro a 2.300 metros de altitud, en una antigua fábrica de hilaturas llamada La Trinidad, convertida en centro vacacional de la Seguridad Social mexicana. Perdido en la nada, era ideal para la paz y el aburrimiento, con México D.F. a dos horas de autocar. La Federación alojó a las esposas o novias de los jugadores en el D.F. y cada semana organizaba una excursión allí de los casados o emparejados en lo que llamaron "el autobús del semen", para dos horas de intimidad con sus parejas en una especie de vis a vis carcelario. Los solteros se quedaban más aburridos y solitarios que nunca.
Una sola línea de teléfono, cartas, billar, ping pong y paseo por la carretera al anochecer. Ese era el cuadro, pasto de problemas entre jugadores y periodistas y de los jugadores entre sí. Muñoz programó partidos entre titulares y suplentes, haciendo muy visibles los respectivos papeles, y los segundos, al ver cara a cara su destino, se desahogaban con entradas furiosas. Así que, pensando que si tenían que lesionar a alguien que fuese de otro equipo, cambió el plan por dos partidos en Guadalajara (uno contra el local, otro contra el Atlas) y dos en Tlaxcala, ante el Puebla y la sub'21 mexicana. Eso sí: en ambos casos separó las aguas y jugaron el primer partido los titulares y el otro los suplentes, lo que profundizó el ánimo lúgubre de estos. El viaje a Guadalajara llevó dos horas de autocar hasta México D.F. y dos más de vuelo, pero a todos les pareció una liberación del encierro.
Para aliviar el tedio, la Federación organizó una comida de convivencia a la que invitó a Rocío Jurado, de gira por allí. Asistieron las mujeres de los jugadores, todos los directivos y trabajadores de la Federación y hasta los ex jugadores Lángara e Iborra, flecos sueltos de la Guerra Civil instalados allí. Sólo faltaron los periodistas, en solidaridad con sus compañeros de la radio Antena 3, expulsados del hotel porque uno de ellos había insinuado que a un federativo se la pegaba su mujer. De aquella juerga se contó y no se acabó. Hubo descuidos en la dieta y a algunos jugadores les alcanzó el "mal de Moctezuma". Los más afectados fueron Calderé, al que se le complicó con una bronquitis y hubo de ser internado, Tomás, Gallego y Gordillo.
Butragueño, en el partido contra Dinamarca.E. M.
Por fin, el 1 de junio (habían llegado a Tlaxcala el 11 de mayo) llegó el primer partido. Fue en Puebla (12:00), ante Brasil, nada menos. La alineación era casi la que se venía cantando desde los inicios: Zubizarreta; Tomás, Goikoetxea, Maceda, Camacho; Míchel, Víctor (por Calderé), Francisco, Julio Alberto (por Gordillo); Butragueño y Julio Salinas. En el minuto 53 Míchel caza el balón tras un córner, su remate pega en la cara inferior del larguero, bota dentro, sale, y el australiano Bambridge no da gol. Sí dará once minutos más tarde el de Sócrates, recogiendo un rebote en el larguero; estaba adelantado cuando se produjo el disparo previo, pero...
Un fotoperiodista cazó la foto perfecta y la vendió a Interviú por 10.000 dólares. Demostraba inequívocamente que el balón había entrado, pues el sol del mediodía proyectaba su sombra dentro. Un español buscavidas, que se pegó a la selección por el procedimiento de hacerse amigo de Manolo el del Bombo, cameló al fotógrafo para que le diera una copia, de la que sacó muchas más que iba vendiendo a 10 dólares. Era un cara que pedía autógrafos a los jugadores y luego hacía camisetas con ellas para venderlas.
A la derrota se sumó una noticia pésima: Maceda no podría seguir jugando. Había llegado mal curado de una lesión de rodilla, entrenaba con pantalón largo para que los periodistas no vieran que la llevaba vendada. Al día siguiente al partido se le puso más grande que la cabeza. No podía seguir. Regresó a España.
Repuesto de su "mal de Moctezuma" y de su bronquitis, Calderé pudo estar en el banquillo el segundo día (7 de junio, ante Irlanda del Norte, en Zapopan, 12:00). Ganamos 2-1 y jugó 25 minutos, henchido de felicidad. Pero al día siguiente tuvo el susto de su vida: dio positivo en el antidopaje. Resultó que por la bronquitis le habían dado Bisolvón, que llevaba una sustancia prohibida. El médico asumió el error y la FIFA exoneró al jugador. Se sintió como si volviera a nacer.
En Tlaxcala los suplentes no aguantan más. Lobo Carrasco tira su plato de espaguetis en la mesa de Muñoz y los directivos porque les han servido antes y a él le han llegado fríos. Poli Rincón hace un amago de marcharse, bajando incluso la maleta a la recepción. Se sabía vetado. ("Un célebre conductor de programa deportivo me quiso hacer su informador dentro del grupo. Me daba mil euros por día, 89.000 pesetas, una barbaridad. Pero le dije que no, y él presionó a Muñoz para que no jugara". No dice el nombre, pero no hace falta. Fallado ese tiro, el informador encontró otro que aceptó la oferta).
España gana 3-0 el tercer partido (Argelia, Monterrey, 12:00), con un calor de mil demonios, y pasa como segunda de grupo. Acabado el partido, Muñoz decide no regresar a Tlaxcala sino dormir en México D.F. para a la mañana siguiente volar a Querétaro y ver el Dinamarca-Alemania (16:00), del que saldrá nuestro rival de octavos, a jugar precisamente allí. El vuelo de Monterrey al D.F. se retrasa cuatro horas y Muñoz decide anular el hotel del aeropuerto y seguir por carretera hasta Querétaro para no llegar tarde al partido. Son tres horas en autocar. En Querétaro hay dos hoteles de la organización: uno lo ocupa Alemania y está lleno; en el otro hay plazas, pero se desaconseja que dos selecciones compartan hotel y Dinamarca se agarra a eso. Aparece uno al que llegan rendidos, a las dos de la mañana, y resulta que en cada habitación hay un ejército de cucarachas. Se amotinan, se hacen llevar al hotel de Dinamarca, lo toman por asalto y se acuestan.
Eloy, fallando el penalti decisivo ante Bélgica.E. M.
Presenciaron el Dinamarca-Alemania, ganado por los primeros, con los que deberán enfrentarse en octavos... después de cuatro días compartiendo hotel. Los daneses protestan, pero los españoles se han hecho fuertes y, por complicidad de idioma y carácter con los empleados, se apoderan de las zonas comunes.
Llega el partido, esperado con aprensión. Es el 18 de junio en Querétaro (16:00). Dinamarca ha ganado a Escocia, Uruguay y Alemania; viene como una moto. El balón es de Lerby y Laudrup, ElkjaerLarsen amenaza... Se masca el gol danés, que se retrasa hasta el 33', de penalti, y lo suponemos inicio de la goleada. Pero cerca del descanso Butragueño caza un pase horizontal en la defensa danesa y marca el 1-1. Un alivio. Muñoz sustituye a Julio Salinas por Eloy, buscando su velocidad; sigue el dominio danés y en la primera salida hay un córner que Camacho cabecea en semipifia y el balón va a la frente de Butragueño, que lo percute a la red: 2-1 en el 56'. Dinamarca se lanza y en el 69', en otra salida de España, Butragueño le hace un regate descatalogado a Olsen, que le derriba. Penalti transformado por Goikoetxea y 3-1. Dinamarca se ofusca, Tomás está cumbre ante ElkjaerLarsen, España ya cree y en el 80' Eloy se escapa, cede a Butragueño y este remata a placer el 4-1.
En el 90', nuevo penalti a Butragueño, que transforma él mismo en su cuarto gol. El 5-1 en el marcador coge por sorpresa a la multitud de madrileños que en aquellos años ocupaba de noche las terrazas de la Castellana. Se desata un grito espontáneo: "¡Oa, oa, oa, el Buitre a la Moncloa!" (había elecciones inminentes) y muchos se bañan en la fuente de Cibeles. Ahí nació la costumbre de celebrar los triunfos del Madrid en esa plaza. Al día siguiente, sobre los goles en el Telediario, alguien pulsó una tecla con el rótulo "Vota PSOE". RTVE lo atribuyó a un error humano...
Se despertó la euforia para el partido de cuartos, contra Bélgica, tenida en menos que Dinamarca, pero lo afrontamos con una seria merma: Goikoetxea no puede jugar por tarjetas y tiene que salir Chendo, lateral, en el centro de la defensa junto a Gallego. La cita es en el Cuauhtémoc de Puebla, el 22 de junio (16:00). Tenemos el público a favor, por hispanidad, por el partido de Dinamarca y porque allí habían jugado Pirri y Asensi, dejando muy buena imagen.
En el 33', Ceulemans, acreditadísimo cabeceador, gana a Chendo por arriba y marca. Bélgica se encierra y Muñoz sustituye al lateral Tomás por Señor, un interior de ataque. La presión es continua. En el banquillo, Rincón se come los puños y mira a Muñoz como diciéndole "sácame", pero el míster no se decide. Está vetado por el dichoso comentarista. En el 63' entra Eloy, de nuevo por Julio Salinas. Por fin, en el 83', a la salida del enésimo córner, Señor clava un disparo raso, imparable.
La prórroga sigue en el mismo son, con Bélgica nadando como náufrago hacia la orilla de los penaltis, que al fin alcanza. Allí marcarán Señor, Chendo, Butragueño y Víctor, pero Eloy falla el segundo ("se me hizo eterno el caminar desde el centro del campo hasta allí"), mientras Míchel era reservado por Muñoz para el sexto. Por nuestra parte, Zubizarreta no detiene ninguno. Fue desesperante verle volcarse una y otra vez blandamente, casi como un saco mal asentado, al lado contrario del balón.
Estábamos fuera. La concentración argentina lo celebró, según confesión posterior de Valdano, porque nos temían más que a Bélgica en la semifinal.
Aquello de "jugamos como nunca y perdimos como siempre" valió más que nunca. Por encima de conflictos y errores, la programación de entrenamientos había resultado, el equipo cuajó y había roto el techo de la fase de grupos, que no se traspasaba desde 1950. Fue un leve apunte de que los tiempos estaban cambiando.
Instantes después de ser reconocido como el jugador más valioso de la noche en la que el Sporting de Portugal ganó 5-0 al Bodo Glimt en el estadio José Alvalade para disolver el 3-0 adverso del partido de ida, Francisco Trincao cedió tales honores a su compañero Maximiliano Araujo, el lateral zurdo que había marcado el cuarto tanto.
El equipo portugués alcanzaba los cuartos de final de la Liga de Campeones ante un rival que se había ganado el corazón de los aficionadosen las dos últimas temporadas, desde que alcanzó las semifinales de la pasada edición de la Liga Europa, antes de lucir en la primera fase del máximo torneo continental con triunfos como el también logrado en la primera fase del torneo ante el Manchester City.
Francisco Trincao lideró la revuelta del Sporting para someter al atrevido conjunto noruego y esta noche, ante el Arsenal, de nuevo como local, intentará compremeter las opciones de uno de los candidatos al título.
Sus dos formidables asistencias y la determinación con la que empujó a sus compañeros en busca de una tarea de cuidado le convirtieron en el protagonista de un partido que se fue hasta los 12O minutos. A sus 26 años, el que fuera jugador del Barcelona en el curso 2020/21, aún tierno y en una etapa convulsa del club azulgrana, luce como uno de los futbolistas interesantes en Europa gracias a la madurez adquirida y a un rendimiento también secundado por las estadísticas. Suma 11 goles y 17 asistencias en los 41 partidos que ha jugado esta temporada.
Ni Koeman ni Xavi
Nacido en Viana do Castelo, una pequeña localidad del norte de Portugal, jugó cinco temporadas en el Braga antes de que el Barcelona le contratase por 30 millones de euros. Tras un curso discreto, en el que ni Ronald Koeman ni después Xavi Hernández acabaron de contar con él, salió cedido al Wolverhampton y de allí al Sporting de Portugal, equipo que finalmente le fichó y con el que ha renovado su contrato hasta 2030.
La amplicación de su vínculo con el segundo clasificado de la Liga portuguesa no ha rebajado el volumen de su nombre en el mercado de la Premier. Zurdo de exquisito trato con el balón, Trincao suele jugar a banda cambiada y parte del centro del campo para moverse por la media punta. Aún sin un puesto fijo en una selección con alta competencia en esa zona del campo, sí será uno de los convocados por Roberto Martínez para el Mundial de Estados Unidos. Ha marcado tres goles en sus 17 partidos con Portugal.
Admirador de Michael Jordan y Nicolas Anelka,es un joven de carácter discreto, ajeno a cualquier manifestación de divismo. Desde ahí ha crecido hasta convertirse en uno de los mejores argumentos del conjunto entrenado por Rui Borges, que tiene en Luis Suárez, autor de 29 goles este curso, cinco de ellos en la Liga de Campeones, a su bota más feraz.
El Arsenal, favorito para estar en semifinales, no podrá descuidarse, menos aún después de caer eliminado ante el Southampton en los cuartos de final de la Copa Inglesa. Los de Mikel Arteta, líderes en la Premier, también perdieron recientemente, contra el Manchester City, la final de la Carabao Cup. Y sufrieron en octavos de la Champions ante el Bayer Leverkusen.
Hace diez años, en el Centro de Alto Rendimiento de Madrid, nadie se atrevía ni a pensarlo. «Cuando yo empecé, que una española ganara unos Juegos Olímpicos sonaba a chiste», recuerda Clara Azurmendi, que hoy es amiga de una campeona olímpica y aspira a igualarla. A sus 27 años es candidata a medalla en el Europeo de Huelva, que comenzó este lunes, después de quedarse en semifinales en la última edición. En solo una década, el bádminton español ha cambiado. Ha cambiado mucho. Y todo, o casi todo, gracias a Carolina Marín.
La campeona, que será homenajeada este martes en su Huelva natal tras anunciar su retirada, se marcha con un oro olímpico, tres Mundiales y siete Europeos, y deja atrás también un legado. Un rastro que brilla más, sí, pero que seguramente durará más.
Antes de Marín, España peleaba por clasificar a algún jugador —como el histórico Pablo Abián— o alguna jugadora para los campeonatos internacionales. Ahora el único objetivo son los títulos, no hay más. Desde la aparición de la onubense en 2014, antes de su oro en Río 2016, el bádminton español ha crecido desde la base hasta la élite. Si en 2013 el Consejo Superior de Deportes (CSD) registraba menos de 8.000 licencias, ahora ronda las 10.000, un crecimiento que aguantan pocas disciplinas en el país. El número de clubes seguía una tendencia parecida, pero la pandemia cerró una veintena y ahora se están recuperando.
Opciones de medalla
«Carolina ha sido la mejor jugadora de bádminton de la historia del mundo. Eso enorgullece a España; lo consiguió frente a potencias como las asiáticas», define Azurmendi, que durante muchos años fue compañera de entrenamientos de la campeona olímpica. De San Sebastián, a los 14 años se marchó a Madrid para compartir sesiones con Marín a las órdenes del entrenador de ambas, Fernando Rivas. «Antes todos los que jugábamos al bádminton lo hacíamos porque en nuestros colegios había tradición. Todos veníamos de las extraescolares. Ahora hay niños y niñas que se apuntaron porque vieron a Carolina en la tele y quisieron probarlo. Eso se notará en el futuro», predice la jugadora. Según su análisis, hay que esperar a la cantera, aunque ya se pueden observar resultados.
ARUN SANKARAFP
El efecto escaparate ya tiene su traducción en las pistas. España tuvo representación en todas las categorías del pasado Mundial y en el presente Europeo sostiene varias candidaturas al podio. Junto a Azurmendi en el cuadro femenino, estarán Pablo Abián y Álvaro Leal en el masculino; en dobles masculino, las parejas formadas por Rubén García y Carlos Piris y Jacobo Fernández y Alberto Perals buscarán avanzar rondas; en dobles femenino, competirán Paula López y Lucía Rodríguez junto a la dupla formada por Nikol Carulla y Carmen Jiménez; y en dobles mixto, estarán Rubén García y Lucía Rodríguez, además de Rodrigo Sanjurjo y Nikol Carulla.
De todos ellos, quizá la opción más firme es la pareja de dobles mixto formada por García y Rodríguez, que ya sabe lo que es vencer a parejas del top 10 mundial y alcanzar las semifinales en torneos BWF. «La Federación se ha reestructurado», explica Azurmendi. «Antes había una jugadora. Ahora la Federación se está centrando en crecer en todas las disciplinas, en los dobles. Está formando entrenadores, mejorando la situación en el CAR». La inversión institucional tiene detrás el impulso de los resultados, pero también la visibilidad que generó Marín. Las marcas, reconoce la jugadora, «se han interesado siempre más en Carolina, pero una cosa ha llevado a la otra. Aunque el 80% sea por ella, algo beneficioso nos llega».
El listón está muy alto
Existe, no obstante, una contraposición. «Ahora todo nos parece poco», reflexiona Azurmendi. «Es la otra cara de la moneda. Cuando se consigue algo, nunca es suficiente. Carolina ganó siete Europeos; aunque yo consiga un buen resultado, será más difícil que se reconozca. Es normal». El éxito de Carolina elevó el listón de una forma que puede resultar injusta para quienes vienen detrás.
«La gente tiene que entender que lo que hizo Carolina es de otro planeta. Va a ser muy difícil que en el mundo del bádminton vuelva a haber otra Carolina. Pero espero que en unos años pueda salir una campeona de aquí», concluye Azurmendi, que recuerda el dolor al ver la lesión de su amiga en los Juegos de París 2024 y desea que aquella desgracia no sea el último recuerdo. «No se merecía acabar así. Fue muy injusto», apunta, siendo ella misma parte del legado que deja Marín en España.
Hans Niemann (San Francisco, 2003) es un personaje único en el variadísimo universo del ajedrez. Polémico e individualista, capaz de destrozar una habitación de hotel y tachado de tramposo por sus enemigos, asegura que es víctima de una conspiración, que paga el precio de ser un genio y que algún día será número uno. Siempre fue un joven sin miedo. Se fue de casa a los 16 para instalarse en Nueva York sin pedirle ni un centavo a sus padres. Y cuando se vio señalado, hizo un movimiento genial: presentó una demanda de 500 millones, a repartir entre cinco: Magnus Carlsen, número uno desde hace década y media; la empresa Play Magnus Group; Hikaru Nakamura, número 3; Chess.com y Daniel Rensch, cara visible de una plataforma que ha superado los 250 millones de usuarios.
Niemann ya es el 20 del mundo, pero en la era de los niños prodigio, el reto de llegar a la cumbre se antoja complicado. «No tengo prisa. Cuando ocurra, ocurrirá. Hago todo lo posible por ser número uno lo antes posible, pero solo tengo 22 años y no hay motivos para sentir que el tiempo se me acaba», responde por teléfono, en una entrevista concertada por el estreno en Netflix de un documental sobre su pelea contra Carlsen y Chess.com.
"Hacer cosas que molesten"
Hans Moke Niemann fomenta una imagen de tipo arisco: «Diría que soy amable y educado, pero desde luego no con mis rivales. Lo principal es que, para convertirte en el mejor, tienes que ser decidido y hacer cosas que molesten a la gente. No es falta de amabilidad. Es solo que digo la verdad». En el documental, lo vemos fuera de sí mientras juega por internet, pero a su manera sale casi favorecido. «En general, creo que es justo y que muestra todos los ángulos de la historia. Se dicen cosas muy equivocadas, pero no creo que el público se las tome muy en serio».
Magnus aparece más comedido. Prefiere hablar de sí mismo -no se considera un genio- y recurre a la ironía para referirse a Niemann: «Es un buen jugador que resulta ser americano y hablar un montón». Erik Allebest, cofundador y CEO de Chess.com, también opina para EL MUNDO sobre el trabajo de Netflix: «No estoy seguro de que ninguna película de 90 minutos pudiera plasmar por completo toda la complejidad de lo ocurrido. Implicó a mucha gente, había numerosos factores en juego y se tomaron decisiones bajo presión y en tiempo real. Espero que la gente se lleve que Chess.com siempre intentó actuar en interés del ajedrez».
Bolas anales y antecedentes
En 'Untold', por supuesto, se vuelve a hablar de las bolas anales, algo que irrita a los implicados, una mala broma que se hizo viral y con la que alguien pretendió explicar cómo se pueden hacer trampas, supuestamente con señales en morse mediante vibraciones. «Como padre, me dolió de verdad ver cómo era tratada esta historia en los medios», confiesa el CEO de Chess.com.
Todo por una simple partida jugada en San Luis, en septiembre de 2022. Hans Niemann, que tenía 19 años, derrotó al astro noruego con sorprendente suficiencia. Magnus ya venía escaldado de Miami, donde el americano también lo superó antes de soltar su frase más famosa: «El ajedrez habló por sí mismo». Después de perder de nuevo, el número uno se retiró del torneo y acusó a Niemann de usar métodos ilícitos, al principio de forma velada. Hikaru Nakamura apoyó la tesis y Chess.com completó la jugada expulsando al «sospechoso» y publicando un informe demoledor sobre sus trampas juveniles. Él admite aquellos pecados, aunque difiere en las fechas y en el número de veces.
Niemann y Carlsen, durante una partida en Miami, en 2022.NETFLIX
Desde la plataforma reconocen su mayor error: «Probablemente fue no hablar antes con Hans sobre nuestras preocupaciones y sobre cómo podríamos haberle ayudado». «Cuando todo se hizo público y las cosas se precipitaron, quedó menos margen para el tipo de diálogo que podría haber propiciado un resultado mejor para todos». En todo caso, Allebest defiende su decisión de abordar el tema de las trampas y publicar el informe, porque este era «preciso»: «Lo respaldamos al cien por cien. Y en una situación compleja, los hechos importan».
Niemann, por el contrario, asegura que no tiene «grandes remordimientos». Su respuesta fue demandar a todos y pedir un dineral por difamación y daños indirectos. Dado que nadie pudo demostrar sus trampas en vivo, se cree que logró una compensación millonaria ultrasecreta. Con o sin juguete sexual, Netflix puso en marcha su documental y en junio saldrá a la venta un libro de Ben Mezrich que será llevado al cine, al igual que su obra sobre Zuckerberg y Facebook, que inspiró la 'La red social'.
Destrozó una habitación
Pese a su conciencia tranquila, cabe recordar que, además de las trampas adolescentes, a Niemann dejaron de invitarlo en San Luis por destrozar una habitación de hotel, frustrado por dos derrotas seguidas en el campeonato de EEUU. Él no entendió nunca el castigo, porque se disculpó y pagó 5.000 dólares por los desperfectos. Siempre dijo que era una excusa y que la causa del veto era su pelea contra «la mafia del ajedrez».
Pregunta. Es una expresión muy fuerte. ¿No teme una contrademanda?
Respuesta. Ellos me expulsaron sin motivo. Me atacaron para intentar arruinarme la vida. Si lo que me hicieron todos al unísono no es propio de la mafia, no sé qué puede serlo. Y no me da miedo que me demanden, porque no es así como funciona la ley.
Por suerte para la paz en los tableros, Chess.com no parece interesada en prolongar la batalla. Erik Allebest incluso entiende el rencor de «alguien que se siente tratado injustamente», pero puntualiza: «Nuestra empresa está formada por personas apasionadas por el ajedrez que dedican su carrera a intentar hacer crecer y proteger este juego. No actuamos contra nadie en particular. Cuando tomamos medidas, es porque creemos que tenemos una obligación con los millones de jugadores que confían en que el juego que practican es justo».
Niemann sigue pensando que su venganza será su triunfo, cuando adelante a todos en la clasificación.
Pregunta. Dices que eres un genio y que trabajas sin parar. Con esa combinación, el fracaso parece imposible.
Pues aquí estamos todos de nuevo. El Real Madrid, como en el playoff contra el Benfica y en los octavos ante el Manchester City, se juega mucho más que la temporada en su cruce de Liga de Campeones contra el Bayern. Casi perdida la Liga después del tropiezo en Mallorca, a siete puntos del Barcelona tras caer también ante Osasuna y Getafe, y fuera de la Copa del Rey consumado el fracaso de Albacete a principios de enero, a los blancos sólo les queda la Copa de Europa. Su gran amor convertido ahora en último salvavidas de un proyecto que se asoma irremediablemente hacia una reconstrucción.
El aroma en Valdebebas es de juicio sumarísimo. La presión interna que en diciembre sufrió Xabi Alonso, sentenciado tras las derrotas ante Celta y City y despedido después de perder la final de la Supercopa contra el Barça, lo sufre ahora el vestuario. No el nuevo entrenador, Álvaro Arbeloa, libre de culpa en la ciudad deportiva en mitad del temporal, sino una plantilla acomodada que lleva año y medio dando más disgustos que alegrías.
En los despachos del Madrid el mensaje es claro y así se lo han transmitido los responsables a los futbolistas: o se gana al Bayern o se tomarán medidas importantes. El club vive en una contradicción permanente. Por un lado, acumula en ataque a algunos de los mejores futbolistas del mundo, tres en concreto, Mbappé, Vinicius y Bellingham, todos podio del Balón de Oro en algún momento de los últimos años.
Pero por otro, esa acumulación de determinadas virtudes ha generado una incómoda y constante sensación de fragilidad estructural. Como si el proyecto estuviera a medio construir, cuando sin Mbappé y con Kroos el equipo fue capaz de ganar Liga y Champions en 2024.
Desde entonces, los blancos suman una Supercopa de Europa y un Mundialito como únicos títulos de su supuesta galaxia, perdiendo una y otra vez en los torneos nacionales y el curso pasado en cuartos de Champions contra el Arsenal dando una preocupante sensación de impotencia: 3-0 en Londres y 1-2 en Madrid.
10 derrotas este curso, 25 en dos temporadas
El Madrid ha ido sobreviviendo como ha querido en los últimos meses, eligiendo la plantilla los partidos en los que aumentar la marcha (el clásico de Liga, el 0-3 de San Mamés o las eliminatorias contra Benfica y City), y dejándose llevar en otros, perdiendo puntos y sensaciones por el camino.
Lleva 10 derrotas esta temporada entre todas las competiciones, cinco bajo el mando de Alonso y cinco bajo el de Arbeloa. Camino de igualar las 15 citas que perdió en el curso 24-25, mientras que el anterior, el año del doblete, sólo había caído derrotado en dos ocasiones, una en Liga y otra en Copa, ambas ante el Atlético. Para encontrar 25 derrotas entre dos campañas hay que irse a la 18-19 y la 19-20, con 18 y 7 en cada una, y a la actual todavía le queda un mes y medio.
Estos números han elevado las alertas en la dirección general del club, que cada semana que pasa añade algún nombre más a la lista de posibles salidas en verano. Camavinga, con su error en Mallorca y el estancamiento en el que vive su fútbol desde hace un par de temporadas es el último que se ha sumado.
El francés, como sus compañeros, se juega mucho en esta eliminatoria y en las semanas que quedan de temporada. Las salidas de Kroos y Modric cerraron definitivamente el ciclo de un mediocampo que dominó Europa y ahora el Madrid empieza a asumir la necesidad de tomar decisiones difíciles en esa zona del campo. Las primeras apuestas no terminan de encajar en el puzle general y hay voces que piden una nueva redefinición del centro del campo madridista.
El Bayern, que bate récords de goles en Alemania, aparece como el metrónomo definitivo del Madrid.
"Estáis pesaditos con Julián". Eran las palabras de hartazgo del presidente del Atlético de Madrid, Enrique Cerezo, antes del primero de los tres duelos entre los rojiblancos y el FC Barcelona. Joan Laporta, su homólogo barcelonista, había puesto el nombre del argentino sobre la mesa en plena campaña para la presidencia del club culé, ante las circunstancias que afectan a la delantera blaugrana, y los rumores han seguido llenando periódicos y cabreando a la cúpula del equipo rojiblanco.
El teórico titular, Lewandowski, se encuentra en una renovación de la que Flick no quiso hablar tras la victoria liguera en el Metropolitano y una edad que no le permite liderar un ataque como el del Barça. Ferran tampoco ha conseguido el estatus suficiente, pese a su buen rendimiento al inicio de la temporada, de mantenerse como primer espada. Así que el nombre de Julián, un delantero con gol y gran capacidad asociativa así como de presión sobre la salida de balón, muy del gusto del técnico culé, sería un guante para la plantilla blaugrana. Un guante muy caro.
Desde el Atlético de Madrid ya están cansados de recordar, lo volvió a hacer Cerezo el otro día, que Julián tiene "contrato a largo plazo". El argentino firmó hasta 2030 y su cláusula de rescisión asciende a 500 millones. A día de hoy, su salario ronda los 12,5 millones de euros anuales. La marcha de Griezmann este verano, podría hacer plantearse al club una mejora en sus emolumentos y convertirle en el jugador mejor pagado de la plantilla por delante de Oblak, del que también hay rumores de una posible salida a final de temporada tras 12 años como rojiblanco. El club se quedaría sin dos grandes referentes y Julián sería el relevo sobre el que recaería ese peso.
Lo primero es que Julián tiene que quererlo. El argentino pareció perder paso y hasta la sonrisa tras la sequía goleadora que le mantuvo sin marcar 12 partidos. Se le vio abatido tras varias sustituciones y fue cazado por las cámaras con un "siempre a mí" dirigido hacia un banquillo que. Lo cierto es que nunca dejó de apoyarle. "También nos pasó con Griezmann la temporada pasada. Lo ponía, lo ponía y no podía responder. Son decisiones, las asumo y creo en este tipo de futbolistas", explicó Simeone después de que Julián rompiera su sequía.
Un equipo propicio
Fue, precisamente, el Barcelona y aquel vendaval del Metropolitano en Copa del Rey el que devolvió la sonrisa al argentino. Luego llegó un gol ante el Brujas, tres en la eliminatoria frente al Tottenham y, en medio, uno al Oviedo, para devolver la ilusión a un delantero que habia impresionado en el Metropolitano en su llegada el curso pasado. No es Julián un delantero de números, aunque en el Atlético esté encontrando puerta con asiduidad, especialmente en su primera temporada donde anotó 29 goles y repartió 8 asistencias.
Este curso acumula 17 tantos y 9 pases de gol, pero, sequía aparte, no se ha mostrado tan resolutivo ni tan omnipresente en el ataque rojiblanco como en el curso anterior. De hecho, Griezmann por su magia y Sorloth por su contundencia, han sido los encargados, muchas veces de echarse el equipo a sus espaldas tanto en liga como en Copa del Rey. En Europa siempre ha funcionado el argentino que ha anotado ocho goles y brindado cuatro asistencias de los 17/9 totales.
Vinicius Júnior no hablaba en una rueda de prensa del Real Madrid desde el 3 de marzo de 2025. Hace más de un año. Fue en la previa de la eliminatoria de Champions League contra el Atlético de Madrid. Desde entonces han pasdado muchas cosas. Se fue Ancelotti, llegó Xabi Alonso, acabó su etapa el tolosarra y aterrizó Arbeloa. El brasileño tenía mucho que analizar.
"Con Xabi jugaba partidos, pero pocos minutos. Cada entrenador tiene sus métodos y yo no conecté con él. Pero fue un aprendizaje y ojalá pueda seguir con Arbeloa, que tengo una conexión maravillosa con él y siempre me ha dado confianza", explicó sobre el cambio de técnico, insistiendo en que pidió perdón por su enfado en el clásico contra el Barcelona.
"Fue un momento que no fue bonito, pedí perdón a todos, al club, compañeros, entrenador y afición. Me gusta jugar todos los partidos y no salir de ninguno. Y creía que estaba jugando bien y no era un cambio correcto. Luego, con la cabeza fría, puedes entender que te has equivocado. Soy joven y cada día es una experiencia nueva en la que puedes mejorar", reflexionó, elogiando la gestión de Arbeloa.
"Con Arbeloa he tenido una conexión especial como tuve con Ancelotti. Siempre me ha dejado claro lo que quiere de mí. Yo siempre he dado lo mejor de mí y lo voy a seguir dando. Creo que nunca había estado tanto tiempo sin marcar goles. He aprendido de este mal momento y quiero seguir aprendiendo. Los mejores jugadores siempre dan la vuelta", añadió.
El brasileño repitió que "he pasado por momentos complicados esta temporada", pero aseguró que ahora está "mejor". "Ahora muy bien. He pasado momentos difíciles esta temporada, donde estuve sin marcar goles y la afición me pitó, pero fue todo para aprender".
A pesar de estos malos momentos, Vinicius asegura que quiere seguir "muchos años" en el Madrid. "Ojalá pueda seguir aquí mucho tiempo. Aún me queda un año de contrato, pero estoy muy tranquilo. Tengo la confianza del presidente. En el momento correcto haré la renovación y seguiré aquí mucho tiempo, porque es el club de mis sueños", recalcó.
Unos segundos después, Arbeloa rechazó valorar la importancia de una posible derrota en la eliminatoria contra el Bayern y sus consecuencias. "Sólo pensamos en ganar. No pensamos en no ganar la eliminatoria. Para nosotros solo hay un escenario: pasar la eliminatoria. Es lo único que creemos", insistió.
El técnico defendió a Mbappé después de las críticas por el partido de Mallorca y dejó caer que Bellingham apunta a titular contra el Bayern. "Está claro que Mbappé tiene condiciones distintas a las de Brahim y por ahí tenemos que jugar de una manera diferente. Pero estoy encantado de tener a esos grandísimos jugadores a disposición. Mbappé vino para jugar este tipo de partidos. Es una suerte poder contar con todos y no tener un equipo con diez u once bajas. Me pongo en la piel de los defensas que tienen que enfrentarse al Madrid y es complicado", argumentó, y pidió que le hicieran la pregunta de si '¿Sabe Mbappé lo que significa el Madrid?' "después de la eliminatoria".
Sobre Bellingham, incidió: "Lo que cambia con él es que somos mejor equipo, estoy convencido de ello. Tiene unas condiciones diferentes a otros compañeros y cuando está en el campo nos tenemos que adaptar. De eso se trata el fútbol, de tener esas relaciones entre los jugadores. Pero bendito problema tener que encajar a Bellingham en el equipo".
A Hansi Flick no le disgusta que alguno de sus jugadores se marche enfadado del campo. Ya sea después de una sustitución o si, simplemente, no le han salido las cosas. Por eso, no es nada raro que el técnico del Barcelona restara trascendencia a los malos humos con los que Lamine Yamal dejó el césped del Metropolitano tras el ajustado triunfo de los suyos en la noche de este sábado.
De hecho, ni celebró el 1-2 marcado por Lewandowski. «No sé exactamente que pasó, pero creo que fue un partido cargado de emociones. Lamine lo dio todo. No todo fue perfecto, pero lo intentó todo. Creo que es por eso por lo que estaba enfadado», aseguró el técnico en la sala de prensa. "No tuvo la suerte de marcar, pero volverá", había dejado caer poco antes ante las cámaras de DAZN.
Desde luego, no es la primera vez que Lamine Yamal se enfurruña en el césped. Este mismo curso, por ejemplo, ya se lo llevaron los demonios un par de veces cuando su entrenador decidió sustituirlo. La última vez, en los instantes finales de un duelo ante el Rayo Vallecano en casa, partido en el que los azulgrana se impusieron gracias a un solitario gol de Araujo. "Siempre igual, siempre a mí", fueron algunas de las palabras con las que, visiblemente enojado, se despachó una vez en el banquillo.
En cuanto a quién era el destinatario, pues división de opiniones. Algunos creen que era un reproche a su técnico por el cambio. Otros, que lamentaba que el árbitro le hubiera sacado tarjeta amarilla justo antes del cambio.
Frente al Levante, en un partido que acabó con triunfo azulgrana por 3-0, tampoco aceptó nada bien que Roony le tomara el relevo. Sobre todo, muy posiblemente, porque tampoco le salieron las cosas. "Es normal. Entiendo que esté enfadado, no entendería que estuviese contento", señaló entonces Flick para defenderlo.
Los problemas con Lewandowski
Que, pese a su juventud, Lamine tiene un carácter fuerte y una ambición tremenda es algo innegable. En el curso 2023-24, Lewandowski le recriminó un mal pase y casi saltaron chispas. Al final, tras unos instantes, ambos zanjaron cualquier polémica con un abrazo sobre el mismo terreno de juego. Todo eso queda muy lejos. Ahora, hasta se cruzan chascarrillos. En algún entrenamiento, incluso ha llegado a llamarle el abuelo, en tono jocoso.
El delantero internacional español tiene dificultades para metabolizar el éxito alcanzado a tan temprana edad. Pese a que ha ido tomando algunas decisiones personales para verse menos sobreexpuesto en la redes sociales, aún necesita aprender a gestionar mejor su carrera. También su comportamiento sobre el terreno de juego y la relación con sus compañeros.
Cómo no, su enfado tras la derrota frente al Real Madrid en el clásico del pasado mes de octubre también fue monumental. En los días previos, se había despachado con unas declaraciones que no hicieron ni pizca de gracia en el entorno madridista y Carvajal, por ejemplo, le recriminó en público ese hecho. Entonces, los blancos lograban abrir una brecha de cinco puntos con su rival que escalaría posteriormente hasta los siete que, ahora, tienen de ventaja los de Flick con respecto al conjunto de Álvaro Arbeloa tras una victoria frente al Atlético que dejó un par de sustos.
Ronald Araujo, en este caso, estará en disposición de jugar este miércoles, en la ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones, en el Camp Nou, de nuevo frente al Atlético de Madrid, mientras que Marc Bernal, por su parte, sufre un esguince de tobillo y podría estar un par de semanas de baja.
Cuando Vincent Kompany, capitán y ganador de cuatro Premier League con el Manchester City, decidió dejar el equipo de Pep Guardiola en 2019, con 33 años, podría haber elegido casi cualquier conjunto del mundo. Todavía tenía físico para la elite europea, pero en su lugar se atrevió a ser entrenador-jugador del Anderlecht, el club en el que se había criado. Esa decisión define el carácter del central belga. «Tiene alma de líder», explican a este periódico los que mejor le conocen. Sólo cinco años después de aquello, se convirtió en técnico de un Bayern de Múnich en plena guerra donde él, hijo del primer alcalde de raza negra de Bélgica, «ha puesto paz», camino ahora de los cuartos de final contra el Real Madrid.
En el Allianz Arena, Kompany, también primer entrenador de raza negra de la Bundesliga, ha ganado una liga y va camino de lograr otra mientras trata de apagar los fuegos a su alrededor. «Se encontró un club en crisis total que venía de no ganar la Bundesliga por primera vez en 11 años. Había muchos problemas, muchas miniguerras internas y mucho escepticismo con él. No había entrenado a un gran club y no fue ni la primera ni la segunda opción, porque el Bayern intentó fichar a Xabi Alonso y a Nagelsmann. Al final apostaron por él, acabó con los incendios y puso paz», explica a este periódico Nico Linner, periodista de Bild.
Bajo su mandato, el Bayern ha vuelto a dar miedo en Europa. El curso pasado no pudo con el Inter en cuartos, más tarde finalista contra el PSG, y en el Mundial de Clubes sólo el conjunto galo pudo pararlo. Este año, el panorama les sitúa como uno de los favoritos al título. Marcaron casi tres goles por partido en la liguilla de la Champions y en octavos pasaron por encima de la Atalanta con un global de 10-2 a su favor. «Es puro rock & roll. Ha vuelto el Bayern que no tiene piedad, que no para nunca. Van a lograr pronto los 100 goles en liga, un récord histórico», insiste Linner.
"Se le veía que iba a ser entrenador"
Viajando a su pasado futbolístico, al Bayern no le importó firmar a un técnico que había descendido a Championship con el Burnley. Se fijó más en sus éxitos: el ascenso el curso anterior, la influencia de todos los años con Guardiola, la recomendación personal del catalán a Rummenigge y el cara a cara con el que Kompany convenció a los directivos del Bayern: «Pep nos echó una mano. Su opinión es muy importante para nosotros y nos lo recomendó totalmente».
«Se le veía que iba a ser entrenador. Era un referente en aquel City. Daba muchísimas órdenes en los entrenamientos y en los partidos. Entrenaba muy fuerte, muy duro. No me esperaba que llegara tan rápido a un club como el Bayern, pero se veía que iba para entrenador», explica a EL MUNDO el español Denis Suárez, ahora en el Alavés, que coincidió con Kompany en Manchester durante varios años.
Esa capacidad de liderazgo y pacificadora no se entiende sin observar las raíces familiares de Kompany. Su padre, Pierre, fue un inmigrante congoleño, encarcelado durante varios meses cuando era estudiante por protestar contra el dictador Mobutu, que llegó a Bélgica en 1975, en 2014 entró en el Parlamento del país y en 2018 se convirtió en el alcalde de Ganshoren, un municipio de la región de Bruselas.
La defensa a Vinicius
Seis años después del logro paterno, Kompany se convertía en el primer entrenador de raza negra de la Bundesliga y en el segundo en el fútbol profesional alemán. Un hito del que no escapa, situándose siempre en la lucha frontal contra el racismo, como cuando defendió a Vinicius después de su denuncia durante el Benfica - Real Madrid de Champions. «A mí me llamaban 'mono' y no se hacía nada. Y yo tenía una voz. ¿Qué creéis que pasa con la gente que no tiene voz?», reclamó en rueda de prensa tras la denuncia del brasileño en Lisboa.
El origen y la vida de sus padres le empujaron a actuar en causas sociales, como las reivindicaciones de la gente sin hogar de Manchester en 2018 creando una plataforma directamente con el alcalde de la ciudad. No es lo único que hace, trabaja con ONGs en el Congo construyendo escuelas y creó un club de fútbol en Bruselas para jóvenes en situaciones precarias.
«Le debo todo a mis padres. Si hubiera querido vender droga, sólo tenía que bajar a mi calle y podría haber entrado en una banda», dijo en una entrevista en The Guardian. De su madre Jocelyne, fallecida de cáncer en 2007, repite que «es la que me empujó a estudiar, la que me recordaba que el fútbol era temporal. Era socialista, casi comunista, luchaba por los derechos de los más desfavorecidos». «Cuando ella falleció, se convirtió en algo todavía más importante para mí», explicó.
Por todo eso, mientras ganaba títulos con el City completó un MBA en Administración de Empresas y se interesó todavía más por los idiomas que iba encontrando en el equipo británico. Habla con fluidez flamenco, francés, inglés y alemán, y es capaz de mantener una conversación en italiano y español, algo clave en un vestuario tan plurilingüe como el del Bayern, donde sigue participando en los rondos. «Creo que soy el que más en forma está de todo el cuerpo técnico y me sirve para conectar con los jugadores», dijo.
Esta semana llega al Bernabéu para vengar la remontada de hace dos temporadas.