Luis II de Francia

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El rey Luis II de Francia era conocido como el Tartamudo, un monarca al que a menudo ridiculizaban en la corte y que tuvo escasa trascendencia política. La de Luis Enrique en el fútbol del país galo es colosal. La segunda Champions del PSG, conquistada de forma consecutiva y en circunstancias adversas, con sus mejores ases, Dembéle, Kvaratsjelia y Vitinha, fuera de la tanda de penaltis, cimenta el calado del proyecto del asturiano en París y dispara la euforia desde las Tullerías hasta la Bastilla, porque este nuevo rey Luis II lo es de todos.

En sus tres años en el Campo de los Príncipes, ha sumado dos títulos y ha alcanzado unas semifinales en la competición que da sentido a las colosales inversiones realizadas por los propietarios qataríes, todas deficitarias hasta la llegada de Luis Enrique a su banquillo, fuera con Neymar, Messi, Sergio Ramos o hasta Mbappé.

Estas dos Champions han coincidido con las dos temporadas sin el astro francés, después de su llegada al Bernabéu. Una lectura dolorosa para el futbolista, pero también aleccionadora para todos, incluido el Madrid, cuyo presidente, Florentino Pérez, observó la victoria del PSG en el palco del Puskas Arena. El PSG sería mejor con Mbappé, por supuesto, pero no sería el mismo equipo. Mbappé es el síntoma del cambio, de la reconstrucción por una vía distinta a la seguida hasta la llegada del técnico. El fútbol la premia, incluso en la ruleta rusa de los penaltis.

Para Luis Enrique esta era en París tiene también algo de resurrección personal, en lo vital y lo futbolístico. Después de la tragedia que supuso perder a su hija Xana, el regreso a la selección resultó un fracaso, eliminado en octavos del Mundial de Qatar por Marruecos, precisamente en los penaltis. Una eliminación de las pesan, acompañada de decisiones erráticas, de la que no es fácil reponerse. La apuesta del PSG era de riesgo, convertido en una trituradora de entrenadores, pero el riesgo es uno de los rasgos que definen a este surfero del fútbol, que suma ya tres Champions, si se añade la conquistada con el Barça.

Lo que ha hecho Luis Enrique en el PSG es similar a lo que realiza Mikel Arteta en el Arsenal, aunque sin Champions y sin riesgos. Con una propuesta a contraestilo de lo que ha sido este equipo, ha ganado la Premier para el club 22 años después y lo ha llevado a su segunda final de la historia en el gran torneo europeo, que se jugó la mayor parte del partido cómo deseaba el vasco. Con su planteamiento, Arteta hizo peor al PSG, bloqueado, sin soluciones, muy lejos del de las semifinales contra el Bayern. Le faltó ser mejor en lo ofensivo y le faltó ser Luis Enrique.

El PSG aplica la pena máxima al Arsenal y conquista su segunda Champions consecutiva

El PSG aplica la pena máxima al Arsenal y conquista su segunda Champions consecutiva

Han pasado las mejores estrellas, se han gastado cientos de millones y han desfilado una enorme cantidad de entrenadores. Hasta que el PSG ha decidido contratar no a un entrenador sino a un artista. Luis Enrique ha dibujado una obra de arte utilizando una técnica vanguardista. Nadie escatima esfuerzos. Nadie. Y una vez arriba, el lienzo es de los futbolistas. Su primer cuadro fue puro surrealismo, un sueño. Éste ha sido más minimalista, pero el resultado ha sido el mismo. En los penaltis, sí, pero la orejona se queda en París. [Narración y estadísticas, 1-1]

Ni en los mejores sueños de Al Khelaifi, en el palco junto a Ceferin, habría estado el encontrar a un técnico que no sólo te ha dado títulos, sino que te ha llevado a otra dimensión futbolística. Lo hizo, además, cuando se libró del lastre de Mbappé. Dos Champions después, en una discusión imaginaria, Luis Enrique siempre tuvo razón.

Y eso que la final de la Champions League saltó por los aires en el minuto 5. En la jugada más tonta, un despeje y un rebote, ante el jugador más listo de la clase. Kai Havertz recogió ese balón perdido para enfilar a Safonov tras una carrera de 40 metros en solitario. La reventó a su escuadra y se colocó el duelo donde nunca hubiera soñado el ordenador de Arteta. En ese mundo de estadísticas, que te dice que al Arsenal sólo le han remontado un partido en toda la temporada, tuvo que intentar desenvolverse el PSG.

Los jugadores del Arsenal celebran el tanto de Havertz.

Los jugadores del Arsenal celebran el tanto de Havertz.Armin DurgutAP Photo/Armin Durgut

Los franceses decidieron monopolizar el esférico, pero la libertad de sus movimientos estaba más que estudiada por la doble línea de cinco muy junta que colocó Arteta para defender su ventaja. Hablábamos de hormigón armado, habría que añadir también trincheras y ayudas constantes. Ergo, la final dependía de inspiraciones individuales más que de movimientos de balón, pese a que Vitinha fue el que más intentó que el esférico circulara de lado a lado para intentar encontrar una grieta en esa argamasa gunner.

Lo increíble es que, la más clara de la primera mitad, volvió a corresponder al punta alemán del Arsenal. Tras una preciosa pared con Odegaard por el perfil izquierdo, el delantero vio de nuevo a Safonov en su mirilla, pero cuando disparó, apareció Marquinhos como una exhalación para dar aire al PSG y esperanza a los aficionados al fútbol. Una ventaja de dos goles a la mejor defensa de Europa, apenas 6 encajados en 14 partidos, provocaría un colapso en las esperanzas francesas. Encima sería poco antes del descanso, doble golpe moral salvado.

De los franceses a nivel ofensivo poco que decir en 45 minutos pese a ser el equipo más goleador del torneo con 44 tantos. Una internada de Nuno Mendes que terminó con un cabezazo fuera de Fabián quizás fue lo más peligroso. Hubiera sido más si el español hubiera permitido el remate a Kvaratskhelia, mejor colocado en la acción. El único tiro a puerta también perteneció a Fabián, pero fue muy lejano y escorado y, pese a los problemas de Raya para atajarlo, pocas opciones tenía de ser el empate del encuentro.

Luis Enrique debía virar la final del cemento al talento. El que tienen sus jugadores de ataque y a los que el balón les llegaba siempre con el Arsenal muy bien plantado. Así que, lo importante era mayor velocidad de balón y jugar al primer toque. Ese momento llegó en el 64 y lo protagonizaron los dos delanteros más talentosos. Una pared entre Kvaratskhelia y Dembélé terminó con el derribo del georgiano por Mosquera dentro del área. Penalti y el técnico asturiano reclamó con sentido una segunda amarilla que Siebert no concedió. Marcó el mosquito y el partido volvió a empezar con sólo media hora por jugarse.

Demebele celebra su tanto de penalti.

Demebele celebra su tanto de penalti.Armin DurgutAP Photo/Armin Durgut

Ahora Arteta debía decidir qué partido jugar, porque Luis Enrique iba a seguir empujando hacia Raya, como demostró Kvaratskhelia poco después con una contra estrellada en el poste. Y el vasco respondió metiendo a Gyokeres para lanzar un mensaje a los suyos de que sólo defendiendo no se gana una final de Champions. Los londinenses mostraron algo más de intención, poca, y se fueron medianamente contentos a la prórroga, porque Vitinha les perdonó a un minuto del final del encuentro y Barcolá en el añadido.

Prórroga soporífera

El Arsenal agotó los cambios al inicio de la prórroga. Arriesgado, pero efectivo para un equipo que ha estado exprimiéndose hasta casi el final de temporada cuando consiguió abrochar la Premier. Con ellos también mudó la iniciativa ante un PSG al que se vio algo cansado y, por momento, partido. Parte de culpa la tuvo Madueke, eléctrico y retando a Nuno en cada carrera. Le ganó una que pudo ser penalti, pero Siebert prefirió dejarlo pasar. Poco dejó la primera parte de la prórroga salvo el susto de Hincapié, cuando su equipo no tenía cambios.

Sorprendió que en la segunda casi ninguno lo intentara. Descaradamente, ambos equipos se encaminaron a los penaltis salvo por algún error del rival que nunca llegó. En la pena máxima Raya pudo ser el héroe al devolver la esperanza a los británicos tras el fallo de Eze, pero Gabriel lanzó a las nubes el quinto y definitivo y cerró la posibilidad de hacer historia. De la forma más cruel. Pena máxima para los británicos y gloria a Luis Enrique y al PSG.

¿Quién ganará el Roland Garros más extraño? “Una oportunidad así surge una vez cada 100 años”

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"Una vez cada 100 años surge una oportunidad como esta y tienes que aprovecharla. Yo no lo hice", se lamentaba Alex de Miñaur; la puerta se le había cerrado, tardará en abrirse.

Lo que está ocurriendo en Roland Garros este año no tiene nombre todavía, pero lo tendrá: el milagro de... Pongan el nombre de quien quieran. El que quieran. Carlos Alcaraz no pudo participar por culpa de la muñeca; Jannik Sinner se derrumbó en segunda ronda bajo un calor sofocante; y Novak Djokovic cayó ante Joao Fonseca. En el pasado Open de Australia, siete de los ocho mejores tenistas del mundo llegaron a cuartos de final. Ahora, antes siquiera de haberse disputado los octavos de final, sólo quedan dos, Alexander Zverev y Félix Auger-Aliassime.

Un vistazo al cuadro obliga a frotarse los ojos. En octavos está Jesper de Jong, holandés número 101 del mundo que ni siquiera llegó a entrar en el cuadro principal: cayó en la última ronda de la fase previa y sólo la retirada de Arthur Fils le permitió recibir una invitación. En octavos está Zachary Svajda, un estadounidense en el puesto 83 del ranking ATP que sólo había jugado algún que otro US Open gracias a las ‘wildcards’. Y en octavos está, entre otros, Pablo Carreño, hoy el 89 del mundo, que a sus 34 años valoraba la retirada entre dolores antes de rejuvenecer en el más extraño de los torneos. Este domingo (13.00 horas, Eurosport) se enfrenta a Rafa Jódar, que no deja de ser un debutante en París, otra rareza.

En todo el cuadro no queda ningún campeón de Grand Slam y sólo quedan dos tenistas que saben qué es jugar una final ‘grande’, Zverev y Casper Ruud. Es una oportunidad "de las que se presentan cada 100 años", como decía De Miñaur, pero también es una presión que aplasta.

El caso de Zverev

Especialmente para Zverev. Tres finales de Grand Slam ha jugado, tres derrotas. US Open, Roland Garros, Australia. Es ahora o nunca. Lo sabe él y lo sabe todo el público, que le señala como único favorito en pie. "Yo siempre me presiono muchísimo porque quiero ganar por fin mi primer título de Grand Slam, pero ahora la presión también viene de fuera. Sé que todo el mundo piensa que si no gano esta vez probablemente no lo haré nunca", acepta el alemán que, si vence hoy a De Jong (no antes de las 15.30, Eurosport), se enfrentará en cuartos de final al ganador del duelo español. A los 28 años, con el cuadro más abierto de este siglo, es la suya porque...¿Si no es él, quién?

THOMAS SAMSONAFP

Como le pasó a De Miñaur, en general las piernas tiemblan, las manos sudan, las ideas se nublan. Después de su duelo de tercera ronda, por ejemplo, Ruud confesó que las circunstancias le pesaron y, de ahí, sus dos sets perdidos. "Es un torneo muy abierto y creo que eso es refrescante para todo el mundo, porque habrá un nuevo campeón de Grand Slam dentro de una semana", comentó quien se quedó a un paso del título en 2022 y 2023 -ante Nadal y Djokovic- y después aseguró que lo tiene que ver como algo positivo: "Voy a intentar utilizar la experiencia que tengo de haber llegado lejos en Grand Slams y ver hasta dónde me lleva".

Precisamente su rival en octavos será Fonseca, que como Jódar es uno de los jóvenes señalados para asaltar la historia. Los dos se han alejado de esa opción -"Sólo puedo ir partido a partido", decía el español-, pero el brasileño además supe a quién arrojarle todo ese peso. "Con Jannik y Djokovic fuera la oportunidad es para los jugadores que llevan más tiempo en el circuito, como Zverev o Ruud. Yo solo estoy pensando partido a partido"’. Partido a partido. La frase que todos repiten esta semana como si pronunciarla en voz alta fuera la única manera de no pensar en lo que hay al final del camino.

Hay un Roland Garros al alcance de quien se presente ante la oportunidad. Antes de empezar la segunda semana, abundan los nervios, pero el próximo domingo alguien vivirá el mejor momento de su vida.

Jefferson Pérez: "De niño vendía periódicos en la calle, horas corriendo a 2.600 metros de altitud... eso desarrolló mi tolerancia al esfuerzo"

Jefferson Pérez: “De niño vendía periódicos en la calle, horas corriendo a 2.600 metros de altitud… eso desarrolló mi tolerancia al esfuerzo”

En unas semanas se cumplen 30 años de uno de esos momentos deportivos que un país recuerda para siempre. Jefferson Pérez (Cuenca, Ecuador, 1976) con la zapatilla rota, lograba la primera medalla olímpica para Ecuador, aquel imperecedero oro en los 20 kilómetros marcha en Atlanta 96 que el menudo atleta completaría con la plata de Pekín 2008 y tres títulos mundiales. Con motivo de la celebración de la quinta edición del Gran Premio de Madrid Marcha este domingo en la Gran Vía, que le rendirá merecido homenaje, Jefferson pasea estos días dándose un baño de multitudes con la comunidad ecuatoriana en España, que reconoce al icono, aquel niño que vendía periódicos en las calles de su ciudad, a más de 2.600 metros de altitud: "Mi oro cambió para siempre la mentalidad de Ecuador".

Hoy Pérez, empresario de éxito, conferenciante y presidente de la Federación de Atletismo de Ecuador, comprueba cómo ya no es rareza -"Me giro y encuentro a ocho compañeros, a ocho hermanos olímpicos ya medallistas. Y les doy las gracias por no dejarme solo, era muy pesada esa carga"- y cómo el destino tiene guiños fantásticos. Con orgullo, cuenta la historia de Daniel Pintado, el marchador campeón olímpico en París que era un niño de su misma ciudad que prometió a su madre imitar a Jefferson algún día cuando ella lloraba al ver aquel oro por la televisión.

Pregunta.- Ese niño huérfano, que se ganaba la vida en las calles, ¿hubiera imaginado todo esto?

Respuesta.- Mi padre era militar y, antes de morir, él siempre me llevaba a lo más alto de la casa y me hacía ver los aviones. Me decía: 'Un día, tú tienes que ser piloto y dominar los cielos'. Desde niño me empezaron a inculcar siempre metas altas, pero también esfuerzo, perseverancia. Me inyectaron el bichito de intentarlo, intentarlo... La vida me dio la oportunidad de conocer todos los continentes, de ganar eventos por todo el mundo y me di cuenta de que lo más extraordinario es la amistad que puedes generar en diferentes lugares, conocer las culturas, sus tradiciones, sus costumbres. Es lo que te enriquece.

P.- ¿Cómo fue su infancia?

R.- Mi vida ha sido una catarata permanente de necesidades. Nací ochomesino. Pero la vida me fue poniendo ángeles. Cada vez que tuve una crisis, golpeaba puertas y siempre aparecía un ángel. No para solucionarme el problema, sino para darme herramientas para poder superarlo. Recuerdo vender periódicos en las calles. Imagínate, un niño de siete u ocho años, a 2.600 metros de altitud, corriendo entre tres y cuatro horas. No estoy diciendo que eso se deba hacer, por favor, pero naturalmente eso me hizo desarrollar la tolerancia al esfuerzo. Eso, cuando más tarde intenté llegar a unos Juegos o estudiar, fue mi ángel. Siempre le digo a la gente: 'Golpeemos puertas'. Y si una puerta no se abre, no importa, sigue golpeando más puertas, más puertas. Y no esperes que alguien te diga: 'Te doy la solución'. Espera que te den las herramientas.

P.- ¿Esa altitud fue clave después también en su carrera?

R.- En 1996 nosotros entrenábamos por la mañana a 2.500 metros de altura, hasta las 9. Desayunábamos y viajábamos media hora, a 4.000 metros y volvíamos a entrenar. Comíamos y otras dos horas en coche para llegar a nivel del mar. Ahí teníamos nuestra tercera jornada de entrenamiento. Así varios días. Y luego lo hacíamos nuevamente, pero invertido. Hoy se puede hacer todos esto así con una cámara hiperbárica. Nosotros no teníamos tecnología, pero sí el instinto.

Jefferson Pérez, en Madrid, durante la entrevista con EL MUNDO.

Jefferson Pérez, en Madrid, durante la entrevista con EL MUNDO.ÁNGEL RIVAS

P.- ¿Por qué eligió la marcha?

R.- Por pura curiosidad, porque yo era corredor. Nosotros terminábamos de entrenar y los marchistas seguían. Me llamó la atención y un día le pregunté al entrenador. Me invitó al entrenamiento. Pero la clave fue cuando él me habló acerca de la biomecánica. Imagínate, en los años 80. Me hablaba de desplazamiento, de acción-reacción del cuerpo, de peso, de la masa. Me enamoró.

P.- ¿Cómo recuerda aquel oro de Atlanta?

R.- Ah, fue un momento grandioso de mi vida. A veces sólo vemos el momento final, esos instantes. Pero todo el trayecto recorrido muchas veces es lo que desconocemos. Llegar a la meta para mí fue encontrar mucha paz, mucha gratitud, mucha emoción. Romper el 'celofán', porque normalmente la gente en Ecuador solía decir: 'Otras Juegos más y no va a pasar nada'. No ganábamos ni una medalla y desde ese momento se rompió eso. La gente empezó a decir: 'Podemos intentarlo'. Dos después tarde tuvimos al primer ecuatoriano llegando al Everest sin oxígeno. Unos años más tarde, Ecuador se clasificó para su primer Mundial de fútbol. Hoy, cuando escucho a los deportistas de mi país, me emocionan. No sólo van a participar, quieren ganar, ser protagonistas. Ese fue el principal cambio en la mentalidad del ecuatoriano.

Jefferson Pérez, llegando a la meta, en Atlanta 96.

Jefferson Pérez, llegando a la meta, en Atlanta 96.AP

P.- Su rivalidad con los españoles marcó una época.

R.- Fue maravillosa. REcuerdo primero a Jordi Llopart, a José Marín. Luego vino la siguiente generación, Dani Plaza, David Domínguez, Valentín Massana. Y después Paquillo, fueron muchos años compitiendo con él, un deportista de mucho nivel. y ahora, finalmente, María Pérez, entre otros más.

P.- ¿Cómo ha encontrado a la comunidad ecuatoriana en España?

R.- Es muy emocionante ver a chicos que vinieron jóvenes, o que ya nacieron aquí y han encontrado unos estudios, un trabajo, una vida. Lo único que pedimos son oportunidades. Somos gente de trabajo, gente de bien, pero no te puedo negar que, como en todos sitios, siempre existen por ahí algunos que hacen quedar mal a una nación. Le doy las gracias a España por abrirnos las puertas a todos los latinos. A veces nos puede costar entender las costumbres locales, pero cuando ya pasa un tiempo, asumimos, las respetamos y nos adaptamos.

P.- La rivalidad en la marcha se mantiene entre Ecuador y España, dos países con tanta tradición...

R.- Es interesante, porque no sólo nos une una lengua, también nos une un deporte, una especialidad. Tuve una reunión con la Federación Española y la idea es mantener esa relación mutua, intercambiar información, tecnología, organización, nos permita a los países mejorar.

La mejor derrota de Landaluce: casi seis horas y el tercer partido más largo de la historia de Roland Garros

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Llegará un día en el que Martín Landaluce mire atrás y vea esta derrota como un triunfo. Fue su llegada a la élite, la confirmación de su madurez. Este sábado cayó ante el argentino Juan Manuel Cerúndolo por 6-4, 6-7(7), 7-6(4), 6-7(4) y 7-6(8), pero de qué manera lo hizo. En el tercer partido más largo de la historia de Roland Garros -cinco horas y 49 minutos-, remontando todo lo remontable, peleando cada punto, sin rendirse. Al final, un par de errores en el super tie-break le cerraron las puertas de los octavos de final, pero lo vivido tiene valor. Para su formación, a sus 20 años, fue una derrota excelente.

Desde el primer minuto, el partido fue un intercambio igualadísimo en el que ninguno lograba imponerse. Cuando Landaluce aceleraba su derecha con potencia, Cerúndolo respondía con bolas altas, altísimas, para forzarle el error. Cuando Cerúndolo sacaba con más fuerza, Landaluce se adelantaba en la pista en sus segundos servicios para sembrar la duda. El español se enredó más con su revés, especialmente el cruzado, pero encontró mayor fortuna en la red. Cerúndolo, en cambio, brillaba en la defensa desde el fondo y le sobraban piernas para llegar a la mayoría de dejadas. Ninguno era mejor que el otro y, en ese contexto, todo dependía de los momentos. Hasta tres muertes súbitas disputaron con un balance también equilibrado y así, después de casi seis horas de juego, llegó el super tie-break decisivo.

En él, un extraordinario golpe paralelo de derechas le puso en disposición de vencer (8-6), pero a partir de ahí todo fueron errores. Tanto él como Cerúndolo aguantaron el sobreesfuerzo sin quejas: no hubo ni una sola llamada al fisioterapeuta, ni tan siquiera un gesto de dolor, pero con el paso del tiempo los dos fueron acumulando fallos y al final la fortuna abandonó al español.

EFE

En su orgullo quedarán grabadas, de todas formas, las dos veces que estuvo muerto y las dos en las que resucitó. Tanto en el segundo como en el cuarto set, Landaluce lo tuvo todo perdido y supo sobreponerse. En el segundo salvó hasta tres bolas de set antes de forzar el tie-break y decidirlo; en el cuarto levantó un break en contra cuando Cerúndolo ya sacaba para cerrar el partido. Tiene 20 años y acaba de jugar casi seis horas en Roland Garros sin bajar los brazos. El futuro puede esperar, pero ya ha sabe de qué es capaz.

Vingegaard suma su quinta victoria de etapa y este domingo será coronado en Roma como dominador absoluto del Giro

Vingegaard suma su quinta victoria de etapa y este domingo será coronado en Roma como dominador absoluto del Giro

Un repóquer para el fantástico dominador del Giro de Italia. Jonas Vingegaard se anotó este sábado su quinta victoria de etapa, con final en el puerto de Piancavallo. En la montaña de los Dolomitas superó a sus adversarios con una facilidad asombrosa y les aventajó con una renta superior a un minuto. El danes, en su debut en la Corsa Rosa, se encuentra un paso protocolario (la etapa de este domingo en Roma) de conquistar la ronda italiana y unir su nombre a los siete privilegiados corredores que se han impuesto en las tres grandes pruebas por etapas. Un mensaje retador para Tadej Pogacar, con quien se enfrentará en el próximo Tour de Francia. Danés y esloveno están a otro nivel.

Vingegaard ganó cuando y como quiso en una jornada de 200 kilómetros. En el último ascenso a Piancavallo peleaba consigo mismo, como si fuera un entrenamiento de calidad para futuros compromisos.

La jornada, que incluyó en la salida un emotivo homenaje a las 990 víctimas del terremoto que asoló Gemona del Friuli hace 50 años, arrancó con la rutinaria escapada, en esta ocasión integrada por Jonas Geens, Axel Huens, Jack Haig, Andreas Leknessund y Guillermo Thomas Silva. Luego se unieron Larry Warbasse, Igor Arrieta y LudovicoCrescioli. Tras varias escaramuzas por las ascensiones Clauzetto y el primer paso por Piancavallo, el grupo se presentó en la última subida con un margen de dos minutos.

En las primeras rampas del coloso dolomítico, Kuss, Campenaerts y Lemmen asumieron la labor de caza. A falta de 10 kilómetros saltó Vingegaard, Felix Gall sólo puedo aguantar el acelerón durante 50 metros. El danés, sin exprimirse al máximo, fue alcanzando a la ristra de escapados. Otra exhibición en Piancavallo, puerto largo de 15 kilómetros, con tramos del 14%. Una cumbre, como no puede ser de otra forma, que encumbra a los escaladores atrevidos. El primero que marcó su impronta en el Giro de Italia fue Marco Pantani, en 1998. Las otras dos ocasiones en las que cima señaló el final de etapa fueron en 2017 y 2020, con triunfos de Mikel Landa y Tao Geoghegan Hart.

A 9,5 kilómetros de la llegada, el líder de la Corsa Rosa se quedó sólo en cabeza. Por detrás, Gall, Aresmann, Hindley, Derek Gee y Piganzoli agotaban sus últimas opciones para entrar en el podio de Roma.

Una pugna en la que Vingegaard estuvo ausente. A él sólo le interesaba sumar su quinto triunfo y certificar su dominio en la general (líder de forma consecutiva desde las últimas siete jornadas),y en la alta montaña. Las otras etapas ganadas por el danés con final en alto fueron la 7ª (meta en Blockhaus), 9ª (Corno alle Scale), 14ª (Pila) y 16ª (Cari). La otra llegada en subida fue la 19ª (Alleghe), conquistada por su gregario Sepp Kuss. Dominio absoluto del equipo Visma.

Vingegaard, salvo catástrofe o incidente indeseado en la clausura de este domingo en Roma, se proclamará triunfador del Giro de Italia. El danés entrará en la selecta nómina de ocho ganadores de las tres grandes rondas: Jacques Anquetil, Eddy Merckx, Felice Gimondi, Bernard Hinault, Alberto Contador, Vincenzo Nibali y Chris Froome. Vingegaard ganó la Vuelta en 2025 y el Tour en 2022 y 2023. Un tridente de oro que aún no figura en el espléndido palmarés de Tadej Pogacar

La etapa final se divide en dos partes: un primer tramo desde la salida de Roma hasta el primer paso por la línea de meta, por el litoral y la zona de Ostia, la segunda parte se afronta en un circuito de ocho vueltas por el centro de la capital. El circuito de 9,5 km incluye breves tramos en pavé.

Raúl Fernández se lleva su primera 'sprint race' y Jorge Martín vuela a 368,6 kilómetros por hora en Mugello

Raúl Fernández se lleva su primera ‘sprint race’ y Jorge Martín vuela a 368,6 kilómetros por hora en Mugello

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Raúl Fernández fue la gran sorpresa en Mugello. El madrileño, quien logró el curso pasado su primera victoria en MotoGP en el Gran Premio de Australia, se hizo en esta ocasión con su primera sprint race de forma incontestable, sin dar opción prácticamente en ningún momento a un Jorge Martín con quien saltaron chispas en Montmeló y que, en los entrenamientos, estableció un nuevo récord de velocidad máxima en MotoGP: 368,6 kilómetros por hora.

El de San Sebastián de los Reyes prefirió ser cauto y conformarse con un segundo puesto que le permite recortar un poco las distancias con respecto a un Marco Bezzechi a quien no le sirvió mucho hacerle con la pole, si bien sucuarta plaza le permite mantenerse en lo más alto de la tabla. El podio, en este caso, lo completó otro italiano, Fabio Di Giannantonio. Marc Márquez, en su primera carrera tras pasar por el quirófano, por su parte, consiguió terminar quinto, pese a lograr encaramarse hasta el cuarto paste de la parrilla.

«Estoy muy contento. La verdad es que este tercer puesto es fantástico, hicimos una primera vuelta muy precisa y agresiva y estoy muy feliz de poder estar en el podio», confesó el propio Di Giannantonio nada más terminar la carrera ante los medios oficiales de MotoGP. «Hemos hecho un trabajo increíble, el viernes fue difícil, pero siempre tratamos de luchar por el podio y ha salido todo fantástico. Me costaba seguir a Raúl, y al final pensé que era mejor asegurar los puntos que una caída. Aprilia está haciendo un trabajo impresionante», señaló por su parte un Jorge Martín que, ahora mismo, está a 12 puntos del liderato de la clasificación.

«Me siento muy contento. No tengo palabras. Muchas gracias al equipo, desde Jerez estamos haciendo un gran trabajo. He sentido muy bien el ritmo de la moto este fin de semana y estoy realmente muy agradecido», apuntó finalmente un Raúl Fernández que fue felicitado muy efusivamente al término de la prueba por un Jorge Martín con quien tuvo un serio cruce de palabras tras un incidente en el Gran Premio de Cataluña que, finalmente, le costó quedarse fuera de carrera al vencedor del campeonato del año pasado. Por mucho que Marc Márquez lograra colocarse brevemente en cabeza al iniciarse la sprint race, la prueba acabó muy pronto en un mano a mano entre ambos en el que la moto satélite de Aprilia y su jinete acabó por llevarse el gato al agua, mientras Bezzecchi se vio obligado a remontar tras una mala salida para encaramarse finalmente hasta la cuarta posición y salvar así en gran parte los muebles, con Di Giannantonio instalado durante mucho tiempo prácticamente en tierra de nadie.

En cuanto al resto de pilotos españoles, Fermín Aldeguer fue sexto, Pedro Acosta, noveno, por delante de un Diogo Moreira que fue de más a menos y que llegó a rodar tercero en las dos primeras vueltas, Álex Rins fue decimosegundo, Maverick Viñales, decimoquinto y Joan Mir, finalmente, se vio obligado a abandonar la prueba antes de iniciar la octava vuelta por unos aparentes problemas mecánicos en su montura.

El Gobierno francés arremete contra Vallejo por sus comentarios contra una juez de silla: "Perdió su partido. Sobre todo, perdió una ocasión para callarse. La competencia no tiene género"

El Gobierno francés arremete contra Vallejo por sus comentarios contra una juez de silla: “Perdió su partido. Sobre todo, perdió una ocasión para callarse. La competencia no tiene género”

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https://www.elmundo.es/deportes/tenis/roland-garros/2026/05/29/6a19bfbbe9cf4ac8128b45ba.htmlLos comentarios sexistas y misóginos del tenista paraguayo Adolfo Daniel Vallejo esta semana en Roland Garros han sobrepasado la cancha y han llegado a los despachos con las críticas de la ministra francesa de Igualdad, Aurore Bergé.

"Adolfo Daniel Vallejo perdió su partido. Sobre todo, perdió una ocasión para callarse. La competencia no tiene género", criticó este sábado Bergé en su cuenta de X, reaccionando a las declaraciones de Vallejo contra una jueza de silla tras perder su partido en Roland Garros el pasado jueves.

En su primera presencia en el cuadro principal de un torneo del Grand Slam a sus 22 años, Vallejo (71º del mundo) perdió en un maratón en cinco sets ante el joven francés Kouame por 6-3, 7-5, 3-6, 2-6 y 7-6 (10/8).

El partido, disputado con un fuerte calor, contó con un ruidoso apoyo a Kouame por parte de los hinchas franceses.

Después del partido, Vallejo criticó a la jueza de silla brasileña Ana Carvalho en declaraciones recogidas por la web Clay: "Este tipo de partido debe ser arbitrado por un hombre. Es muy difícil para una mujer hacerlo. Debe ser arbitrado por un hombre porque es un público muy exigente, tienes que tener mucha fuerza para enfrentarte al público".

La organización del torneo parisino anunció el viernes que sancionará "de manera significativa" al paraguayo, sin precisar el monto de la multa.La dirección de Roland Garros subrayó que "la competencia de los árbitros no se mide por su género, sino por su profesionalidad y su capacidad para desempeñarse al máximo nivel"

Declan Rice, el “faro” del Arsenal para Arteta: 2.136 pases, 120 millones de valor y ‘fichado’ por Wenger cuando era juvenil

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Es el faro la primera señal de esperanza para los marineros. La luz que te guía hacia tierra firme. Mikel Arteta considera que Declan Rice (Londres, 1999) es eso en el Arsenal y así le llama. Como si fuera poco. «Nunca había oído eso antes, pero él suele decir cosas que nunca se oirían, así que fue algo muy especial», expresó el centrocampista británico en una entrevista a la UEFA.

Rice es el futbolista inglés más caro de la historia: 120 millones de euros pagó el Arsenal al West Ham en 2023, dos millones más que los que costó Jack Grealish al Manchester City. Es el más valorado de los gunners junto a Saka.

El entrenador vasco insistió en la contratación de centrocampista internacional cuando militaba, en 2023, en el West Ham para que el Arsenal se agarrara a él en días de tormenta. Declan Rice siempre cumple, brega y aporta.

Lidera las estadísticas del Arsenal en pases completados: 2.136. Pero su verdadero talento aparece con en el balón parado, el gran arma del Arsenal. Porque sus botas están detrás de casi todas las faltas y córneres lanzados por equipo británico. Es el jugador más activo en esta especialidad, que ha otorgado grandes beneficios a una plantilla que esta temporada ha batido el récord de la Premier en goles a balón parado: una veintena, 16 de ellos de córner. Gabriel, con cuatro tantos, es el mejor rematador de los lanzamientos del internacional inglés.

Rice llega al último escalón de la Champìons League con un déficit en finales, que no en títulos. El británico ha conseguido una Conference y una Community Shield, ambas en 2023, con el West Ham, y la reciente liga con el Arsenal. No obstante, ha perdidola final de la Copa de la Liga con los gunners y dos finales de la Eurocopa con Inglaterra, selección a la que se mudó en 2019 después de haber jugado en todas las categorías inferiores con la de Irlanda por ascendencia de sus abuelos paternos. Una victoria en Budapest le igualaría las emociones en estos partidos a vida o muerte.

"De niño, crecías viendo las noches de la Champions League, la fase de grupos, las eliminatorias, la final... Y luego, al darte cuenta de que estabas a punto de llegar a ella, mirabas el reloj: cinco minutos para el final, dos... y por fin oías el silbato. De repente, todo se desbordaba: alivio, pura felicidad, pura emoción. Fue una sensación que recordaré siempre", rememora Rice el pitido del árbitro Daniel Siebert, en el Emirates, en la ida de la semifinal con el Atlético de Madrid.

Sueño de niño

Ahora será Rice el que disfrute en Budapest de ese sueño que tuvo de niño. El que tendrá que enfrentarse a uno de los mejores centros del campo del mundo y a una línea delantera que ahoga en la zona de la salida del balón en la que normalmente baja Rice a construir. "No puedes saber antes del partido si vas a jugar bien o no. Es una incógnita. Pero lo que sí puedes controlar es cómo empiezas, cuánta confianza puedes generar en ti mismo", apuntó el británico sobre este duelo final.

El futbolista al que llaman El caballo, por su enorme despliegue, deberá galopar mucho y demostrar por qué Arsene Wenger, mítico entrenador gunner, se quedó fascinado con su juego cuando le vio 20 minutos siendo juvenil. Tiene la mejor oportunidad de reivindicarse de la historia del club británico, la de lograr el título que se les escapó al Arsenal de entre los dedos en 2006 ante el Barcelona. Qué mejor que lograrlo justo 20 años después.

El ayudante que se convirtió en rival, la historia detrás del duelo entre Jódar y Carreño: “Era muy delgadito, sigue siéndolo”

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A Rafa Jódar se le veía en una nube a los 17 años cuando, recién proclamado campeón del US Open junior, recibió la llamada de David Ferrer para ser el 'sparring' del equipo español de la Copa Davis. Le tocó hacer de ayudante, pasar bolas en los entrenamientos para que sus referentes practicaran, pero él estaba encantado. Era septiembre de 2024, era la fase de grupos de Valencia, y allí estaba Carlos Alcaraz, por supuesto, junto a Roberto Bautista, Pedro Martínez y Pablo Carreño.

"Era muy delgadito y lo sigue siendo, aunque ya ha echado un poco más de cuerpo. Ya veíamos que jugaba muy bien, con esas palancas que tiene, con esos golpes tan fuertes, con esa manera de no perder la pista ni un momento", analizaba este viernes el propio Carreño después de confirmarse un reencuentro solo un año y medio después. Este domingo, en octavos de Roland Garros, habrá duelo español: Jódar, aquel adolescente que echaba una mano a los mayores, se enfrentará ahora a uno de ellos, Carreño, por un puesto en cuartos.

"Recuerdo hacerle de 'sparring' y será un partido especial. Para mí será un reto y una oportunidad para seguir mejorando", comentaba Jódar sobre el encuentro. Para los dos será una oportunidad única, aunque los dos llegarán con el cansancio en las piernas.

El triunfo de Jódar

Jódar se la ganó aprendiendo una lección: la resistencia. Su victoria ante el estadounidense Alex Michelsen fue un ejercicio de pura supervivencia que se extendió durante cuatro horas y cinco sets (7-6, 6-7, 4-6, 6-3 y 6-3). Los dos rivales se parecían demasiado -misma generación, mismo metro noventa y tres, mismo tenis plano y agresivo, misma formación universitaria en Estados Unidos- y esa simetría condujo a un partido larguísimo. En los momentos más duros, cuando ya se asomaba al abismo de la eliminación, el español se pasó el cuarto set levantando los brazos para animarse, para despertar a su afición. Funcionó.

ALAIN JOCARDAFP

En el quinto, más lúcido, más entero, empezó a mover mejor a Michelsen, a gestionar los puntos con mayor criterio, y fue imponiendo su peso físico y mental sobre un rival que se desvanecía. "Estoy supercontento por estar en octavos, es un sueño hecho realidad. He tenido que luchar mucho y me quedo con mi mentalidad", proclamó ayer al terminar.

La victoria de Carreño

Horas antes, Carreño llegó al mismo destino desde la orilla opuesta: el disfrute de quien ya no tiene presión. A sus 34 años, después de una larguísima recuperación de una lesión en el codo y de una reciente dolencia en el hombro, venció al argentino Thiago Agustín Tirante por 7-6(0), 7-5, 3-6 y 6-4 y se metió en octavos por primera vez desde 2021.

EFE

Lo hizo con un juego completísimo, variado e inteligente, capaz de frenar el ímpetu de su rival desde el fondo de la pista, y también con carácter: en el tercer set, con más de dos horas ya en las piernas, se pegó un sprint de camino al banquillo, mensaje claro para Tirante de que si quería ganar tendría que hacerlo con tenis. Y con tenis, Carreño mandó.

La semana pasada ni siquiera podía coger la raqueta; ayer se echaba las manos a la cabeza sin dar crédito. Ahora le tocará vencer a aquel chavalín que hace no tanto se ilusionaba por hacerle de ayudante: "Rafa se fue a la universidad en Estados Unidos y le vino muy bien. Creció apartado de los focos, un poquito escondido y este año ha dado un salto grandísimo de nivel, ha cogido confianza muy rápido. No le tembló la mano ni en Barcelona, ni en Madrid, ni en Roma y no le está temblando aquí. Será bonito enfrentarme a él".