Poniéndonos en el lugar de los italianos, tampoco esta vez vimos ganar a Jonathan Milan. En la penúltima oportunidad para los sprinters en este Giro poco favorable en general para los intereses de este tipo de fieras, el muchachote del Lidl-Trek volvió a quedarse en blanco, dominado por Paul Magnier y Edoardo Zambanini. Magnier obtuvo su tercera victoria en este Giro y la 29ª de su trayectoria.
Era una etapa que podía catalogarse de llana. En todo caso, de ondulada, con un puertecito de 3ª. Pero contenía una trampa. A 9 kms. del final, la carrera se topaba con el Muro di Cadel Poggio, de 4ª por corto. Sólo por corto. Chiquito pero matón: 1,1 kms. al 12,3% de media y con una rampa máxima del 198%. No podía ser más breve ni más severo. ¿Pasarían los velocistas? ¿No pasarían?
Pasaron. Todos. La etapa entera había sido una preparación para ese momento. Cuando aún faltaban 134 kms. para llegar al final de un recorrido de 171, Mattia Bais (Polti), Andrea Mifsud, el franco-maltés, también del Polti, que celebraba su 27º aniversario, James Shaw (EF Education) y Jonas Geens (Alpecin) se marcharon a descubrir el mundo. A los tres primeros los cazaron cuando la llegada se hallaba sólo a 22 kms. Geens aguantó un poco más, hasta casi el pie del Muro. Entretanto, Narváez, en su pelea con Magnier por la maglia ciclamino, había cogido un puntito en el sprint especial.
El pelotón entró en el estrechamiento inicial del Muro como un enjambre de balas de distinto calibre. Se las podía escuchar silbar. Eulálio, que se había ido al suelo en el avituallamiento y se había reintegrado pronto al grupo, lo intentó. Lo enganchó el pelotón con Vingegaard al frente. Lo volvería a intentar en unión de Jonas Kulset. Pero ambos no evitaron la "volata", el destino de la etapa. Tras doblar una curva peligrosa, los lobos se abalanzaron sobre la presa. La atrapó con sus colmillos Paul Magnier, de nuevo "ciclamino". A Milan le queda una de esas balas en la recámara. Tal vez en Roma...
...Y ahora, con ustedes, viernes y sábado, Sus Majestades los Dolomitas. Para empezar, seis puertos, cuatro de 2ª, incluyendo el de la llegada, y dos de 1ª, entre ellos la Cima Coppi, el Passo Giau, con 2.233 metros de altitud.
Anthony Gordon (Liverpool, 2001) se ha convertido en la gran sorpresa de este mercado de fichajes. Más que por su calidad como jugador, por la inusitada celeridad con la que el Barça ha pactado su llegada. Este delantero, quien se declara sin tapujos fan de Mourinho y que se mueve ahora por todo el frente del ataque, pese a iniciar su carrera como extremo izquierdo, estaba hace no tanto en la agenda de varios equipos europeos. Incluso, del Bayern de Múnich.
Con todo, se incorporará a las filas de un club que le pagará al Newcastle 70 millones de euros fijos a los que se les pueden sumar hasta 10 más si se cumplen una serie de variables. La negociación llevada a cabo para cerrar la operación por Deco, el actual director deportivo azulgrana, ha sido inesperadamente rápida. Tal vez, por la proximidad de un Mundial que el punta disputará con la selección inglesa y en el que su valor podría haberse disparado aún más.
Formado en las categorías inferiores de un Everton al que se incorporó tras ser descartado por el Liverpool cuando tenía 11 años, su estreno en la élite llegó en diciembre de 2017, en un duelo de la Europa League en el que los Toffees vencieron a domicilio al Apollon Limassol chipriota (0-3) y en el que estuvo sobre el césped con el ahora rojiblanco Ademola Lookman.
Tras un encontronazo con radicales del Everton, tensó la cuerda para marcharse al Newcastle en el mercado de invierno de la campaña 2022-23 a cambio de unos 46 millones de euros a los que se les podían sumar alrededor de seis más en variables. Con las Urracas, precisamente, mejoró mucho en una faceta anotadora que brilló en gran parte por su ausencia en el primer equipo del Everton. No en vano, deja el equipo tras anotar 39 goles y repartir 28 asistencias en 152 partidos.
El pasado curso sus números en la Champions fueron más que destacables. En la máxima competición europea, de la que el Newcastle fue apeado precisamente por el Barça en los octavos de final tras empatar en Inglaterra (1-1) e imponerse por 7-2 en casa, después de que su cruce en el primer partido de la liguilla se saldara con victoria azulgrana por 1-2, Gordon fue capaz de marcar un total de 10 goles en 12 partidos. El primero, curiosamente, ante el que será su nuevo equipo, si bien su víctima preferida fue un Qarabag al que le endosó cuatro tantos en la ida de la ronda previa a las eliminatorias.
Delantero presionante
Su perfil combativo, que le lleva a vaciarse presionando a la defensa rival, seguro, será muy del agrado de Flick. Lo curioso, con todo, es que este rápido y habilidoso delantero no lo ha dudado ni un momento a la hora de declarar abiertamente su admiración por un entrenador que no cuenta precisamente con mucho cariño por parte de la afición azulgrana, pese a su paso por el club: José Mourinho. "Me dijo 'Eres increíble', y eso es un gran elogio para mí, porque de niño era mi entrenador favorito", confesó tras el duelo con el Benfica en el que su equipo venció por 3-0 y en el que marcó un gol y dio una asistencia.
Una hora después de su derrota ante Juan Manuel Cerúndolo, Jannik Sinner apareció en la sala de prensa de la Philippe-Chatrier entero, sereno. Costaba adivinar lo sufrido al verle recostado hacia atrás sobre la silla, esperando las preguntas de los periodistas. Un sorbo a una lata de Perrier y ya está.
"A mediados del tercer set me he sentido mareado, con poca energía, y ya no he conseguido recuperarme. Hacía calor, pero no era una locura. No he sentido que luchara contra el calor, simplemente me he encontrado mal. Había pasado una mala noche, no me sentía muy bien por la mañana, pueden haberme afectado varias cosas. Estas cosas ocurren en los Grand Slam y cuando ocurren a veces puedes recuperarte y a veces, no", comentó Sinner tras desaprovechar una preciada oportunidad de ganar su primer Roland Garros. Como hizo un año atrás tras la final perdida ante Carlos Alcaraz, miró de inmediato hacia adelante y habló de la recuperación, de jugar algún torneo de hierba antes de Wimbledon e incluso de la gira americana con el US Open en el horizonte. Pero la amargura le acompañaba. "Ha sido una pena, pero no veía una salida. En otras ocasiones sí la he visto, pero esta vez no", decía con tantos precedentes en mente, de manera inevitable.
Aurelien MorissardAP Photo
En los dos últimos años, ya en la cima del tenis mundial, el italiano ha sufrido numerosos episodios parecidos, siempre en condiciones meteorológicas adversas. En el Open de Australia de 2025 padeció lo indecible en octavos ante Holger Rune, como esta temporada en tercera ronda ante Eliot Spizzirri. En el Masters 1000 de Cincinnati del año pasado tuvo que retirarse de la final contra Alcaraz con el mismo cuadro, e idéntica desdicha vivió en tercera ronda del Masters 1000 de Shanghai ante Tallon Griekspoor. Y ya esta primavera estuvo en el límite en las semifinales del Masters 1000 de Roma contra Daniil Medvedev. Vómitos, calambres, golpes de calor, sofocos, dolores... en todos los escenarios los síntomas fueron los mismos, aunque el desenlace variara.
El cansancio acumulado
"En Shanghai sufrí por la humedad, en Australia siempre hace mucho calor y el cemento también se calienta... No sé. Hoy ha pasado otra cosa. No hacía un calor de locura. Tengo que considerarlo todo y recuperarme físicamente y mentalmente", reconoció Sinner, que negó que sus males fueran fruto del cansancio.
Desde marzo venía encadenando victorias y títulos en los Masters 1000 de Indian Wells, Miami, Montecarlo, Madrid y Roma, una racha histórica, y todo ese tute debería estar entre las razones de su hundimiento. "Si no hubiera ido a Madrid o a Roma podría haber venido aquí, tener un mal día y pasar por lo mismo sobre la pista. Todo iba muy bien, no he tenido tiempo a valorarlo", asumía Sinner antes de marcharse de la edición de Roland Garros que debía ser la suya.
No son altos, no son corpulentos, no visten la camiseta de una selección pata negra.Y sin embargo Pol Pla y Juana Stella han entrado por talento y dedicación en la élite internacional del seven. Pol, 33 años, se pasó del fútbol al rugby a los 16 siguiendo a sus hermanas mayores. Juana, de 19, practicaba hockey y danza en Argentina y, tras llegar a España con su familia, optó a los ocho por el balón oval. Él es un veterano admirado; ella ha despegado con fuerza.
Dos jugadores clave que participan con las selecciones españolas en las Series Mundiales que se disputan este fin de semana en Valladolid. "La emoción, la velocidad es el atractivo del rugby a siete", arranca Juana. "Pasan muchas cosas en poco tiempo", remata Pol. A esta cita del mundial anual, que pisa por tercera vez suelo español, los Leones llegan terceros. Las Leonas parten del segundo nivel pero están octavas, en posición de ascenso al exclusivo club de las mejores.
Pol Pla explica la explosión del seven masculino. "No dependemos tanto de delanteros grandes y pesados, tenemos jugadores técnicamente buenos, rápidos y con habilidades físicas". Si el plantel de Paco Hernández suma un lustro de rodaje, la selección de María Ribera está en formación: media plantilla no tiene o apenas supera los 20 años. "No somos ni las más grandes ni las más rápidas, somos chicas que vamos mejorando", describe Juana.
En cada jornada se suceden los partidos. Dos tiempos de siete minutos con sólo siete jugadores en un campo entero de rugby. Carreras y placajes hasta la extenuación. Un deporte extremo. Pol recuerda su primera temporada en las Series Mundiales. "Volvía a casa y me pasaba dos días en la cama, no enfermo, pero no tenía energía. Te exprimes tanto que luego te bajan las defensas; cada año pienso que no es para mí, pero aún sigo". A Juana, cuenta, le salen anginas. "Yo sólo llevo dos años. Si pienso eso, no llego a la edad de Pol", comenta sonriendo.
El desgaste también es mental. "Jugar, desconectar, volver al 100% aunque tengas dolores, diez horas en el estadio, fatiga mucho tener la cabeza ahí siempre", apunta Pol, y a eso añade "tantos días lejos de casa". A Juana le afecta cuando siente que "no estás dando el 100% en el campo y no sabes cómo hacer". Disfruta del entrenamiento y la competición, pero sufre tras cada torneo. "Acabamos reventadas. Ese día no lo notas tanto. Te levantas al día siguiente y viajar, mínimo ocho horas, es criminal".
Cuando recibe el balón, Pol Pla (1,77 y 75 kilos), inclina el torso, cambia de pie, acelera y busca evadirse del defensor. Disputó los Juegos de 2016 y desde entonces ha metido más de 110 ensayos, fue elegido en el equipo ideal de la pasada temporada. Juana Stella (1,70 y 67 kilos) era menor de edad cuando llegó a la selección en 2024. Coge el oval y tira del conjunto hacia adelante. Si ve un hueco, se escapa con zancada de atleta.
"El objetivo es conseguir una medalla de oro en Valladolid o hacer podio en el global", afirma Pol sobre la selección masculina. "El objetivo es subir para jugar el año que viene más torneos y con las mejores", dice Juana de la femenina.
Esta presencia de las selecciones de rugby a siete en la élite refuerza la aspiración de la Federación de organizar los Mundiales de rugby a quince en 2035 (masculino) y 2037 (femenino). En paralelo, los jugadores de Paco Hernández han empezado a ser conocidos en las redes sociales. "La exposición está bien, nos ha traído algún sponsor, colaboraciones con empresas, pero me gustaría que la sobreexposición la tuviésemos por el rugby, por los resultados". A Juana, en el ámbito personal, no le gusta mostrar su vida. "Soy más de rugby y ya está".
Ambos subrayan el valor del equipo. Pol Pla ejerce de hermano mayor en la selección masculina. "Energía, alegría, buen ambiente, tienen muchas ganas de trabajar y lo contagian, y esa es la base para construir algo bueno". En la estela de Juana, otras jugadoras irrumpen en el conjunto nacional sin cumplir los 18. "Es un grupo con muchas ganas de aprender y muy sano", dice sobre "la buena onda" de la selección femenina.
Desde que pisan el podio, los rivales miran a los Leones con otros ojos. "Te respetan más; no debería ser, pero sí", confirma Pol. Las Leonas no sienten esa sensación. "Hay selecciones que no saben ni que juegas, te las cruzas por el hotel y no saben quién eres", lamenta Juana.
Javier CuestaEL MUNDO
El segundo atractivo de las Series Mundiales es el ambiente festivo. En Valladolid habrá fanzone los tres días -se accede con la entrada del torneo- de la mañana a la noche, con disc-jockeys y música en directo (Coti, Taburete y Orquesta Panorama City como cabezas de cartel). Pero los jugadores no pueden permitirse la juerga en el torneo, apenas algún respiro durante la temporada. "Lo de salir no me va mucho y encima estamos aquí en Madrid juntas, lo paso bastante bien así", comenta Juana. Pol alude a "la ética de trabajo" y a las necesidades de la puesta a punto. "Entrenar casi cada día te hace tener poco tiempo, es una modalidad tan exigente que te cuesta mantener el físico bien si sales".
Las becas ADO ofrecen en la actualidad un sustento económico a estos internacionales del seven. "Del rugby se puede vivir, pero al momento", apunta Pol Pla. En algunas épocas ha trabajado y le falta poco para acabar ADE. Juana Stella, en primero de Educación Infantil, lanza una mirada más pesimista sobre el rugby femenino. "Hay gente en Inglaterra que podrá vivir, pero en general, no. Se puede vivir al día pero cuando se acaba, si no tienes algo más, te quedas sin nada".
Aunque a Pol le gustaría acudir a sus segundos Juegos Olímpicos, "una medalla sería un sueño", agradece todo lo conseguido. "Un hobby que te hace viajar por el mundo, conocer culturas, y la adrenalina de salir al campo cuando sólo te sirve ganar y ganar". Juana aspira a ser olímpica y celebra su prometedor despegue. "Quiero más y nunca me canso, estar aquí me da felicidad completa, estoy haciendo lo que llevo soñando desde que tengo ocho años".
Las Series Mundiales
Son el mundial anual de la modalidad olímpica de rugby. Tras una fase previa, la clasificación final se establece según los puntos acumulados en los tres últimos torneos de la temporada. Tras el primero de ellos, disputado en Hong Kong, los españoles van terceros y las españolas, octavas. Este fin de semana, del viernes 29 al 31 de mayo, se juega en Valladolid la segunda Serie. Y el siguiente fin de semana, en Burdeos, la tercera y definitiva proclamará los campeones del mundo y certificará los ascensos y descensos.
En las noches de insomnio, Jannik Sinner volverá una y otra vez a la Philippe-Chatrier, escenario de sus tragedias, un lugar que quisiera olvidar. Si el año pasado perdió ante Carlos Alcaraz una final de Roland Garros que tenía ganada, este año fue noqueado por el calor en una segunda ronda ante el argentino Juan Manuel Cerúndolo que ya tenía dominada, sentenciada, prácticamente finiquitada.
Eran las 14.00 horas y el marcador era tan claro a favor del italiano (6-3, 6-2 y 5-1) que buena parte del público ya se había marchado a comer. A Sinner solo le quedaba ganar un juego, celebrar con mesura un nuevo triunfo y retirarse al vestuario a darse una ducha fría.
Hasta ese momento el duelo había transcurrido bajo una canícula aplastante, con 34 grados y un sol de justicia en París, pero el número uno del mundo apenas había dado muestras de incomodidad. Algún resoplido, mucha agua y poco más. Pero entonces, después de dos horas de partido, el calor le golpeó de lleno. De repente dejó de moverse, vencido, mareado, y perdió el rumbo.
Un final de orgullo
El partido transcurría, pero él ya no formaba parte. Su rival, el hermano pequeño de los Cerúndolo, jugaba con inteligencia, moviéndole a un lado y otro de la pista, lanzándole dejadas, pero no siempre lo necesitaba. Sinner, además de acalorado, se lamentaba de dolor en la cadera y ya no podía hacer nada.
ALAIN JOCARDAFP
Quedará en su orgullo y en su biografía como campeón su aguante sobre la pista hasta el final. Se marchó al vestuario en dos ocasiones en busca de un milagro, se cambió de ropa, recibió tratamiento, se hidrató, ingerió lo que le dieron, pero no había manera. Su estrategia pasaba por acortar los puntos pero le faltaban fuerzas para conectar golpes ganadores y piernas para llegar a la red.
Al final, casi a las 16.00 horas, después de dos horas de puro sufrimiento, Sinner se marchó con una derrota por 3-6, 2-6, 7-5, 6-1 y 6-1 y con la tristeza de haber perdido una oportunidad única. Sin Alcaraz en el torneo, después de dominar toda la gira de tierra batida, este era su Roland Garros y ahora tendrá que esperar como mínimo un año. Para entonces le tocará volver a la Philippe-Chatrier, decorado de sus pesadillas, a intentar exorcizar todos sus demonios.
Demasiados precedentes
Para entonces deberá ser otro tenista. A lo largo de su carrera, el ganador de cuatro Grand Slam ha construido mejoras en todos los aspectos del juego. La última, la imprevisibilidad en sus golpes que aprendió tras caer en la final del último US Open. Pero desde la infancia le queda una asignatura pendiente: combatir los elementos.
Thibault CamusAP Photo/Thibault Camus
Son demasiadas ya las ocasiones en las que las condiciones meteorológicas le han derrotado y muchas otras en las que le han mermado. Esta misma temporada le ocurrió en tercera ronda del Open de Australia ante Elliot Spizzirri y en semifinales del Masters 1000 de Roma ante Daniil Medvedev. Entre sus adversarios en Roland Garros este año sólo había uno realmente poderoso y a la primera le derrotó.
La candidatura de Enrique Riquelme a la presidencia del Real Madrid acusó en un comunicado a Florentino Pérez, todavía presidente y también candidato, de difundir "informaciones que son total y rotundamente falsas" sobre su proyecto y su "legitimidad".
"De nuevo y por tercera vez en apariciones públicas, resulta inaceptable la actitud y las formas de Florentino Pérez, poniendo en duda la limpieza y la legitimidad de nuestra candidatura, pese a que ha sido proclamada válida por la Junta Electoral conforme a los Estatutos y a las Normas Electorales del Club", afirmó.
En su texto, la candidatura del empresario defendió que está "avalada directamente con su patrimonio personal y está validada por la Junta Electoral" y pidió de nuevo "un debate público, abierto y televisado" entre los dos candidatos, en el que puedan "confrontar ideas con transparencia sobre el modelo de club".
Además, Florentino Pérez vinculó al empresario alicantino con la "época más siniestra del madridismo", la etapa de Ramón Calderón, y Riquelme ha querido apartarse del que fuera presidente entre 2006 y 2009.
"En la etapa que menciona Florentino Pérez sobre Ramón Calderón, Enrique Riquelme, tenía 15 años. El único miembro de la candidatura que formó parte de aquella época es el Sr. Antonio Medina, pero el Sr. Pérez olvidó mencionar que también ha sido miembro de su dirección en la Fundación Real Madrid hasta la semana pasada y que dimitió para sumarse a nuestra candidatura. Así mismo, en nuestro equipo participa Juan Mendoza, hijo del Presidente Ramón Mendoza, que formó parte de la Junta del Sr. Calderón y dimitió por discrepancias con el ex presidente a los 3 meses", afirma uno de los puntos del comunicado.
"Todo el mundo nos dice que hay que sentirse orgullosos, pero no te sale". Isi Palazón verbalizaba saliendo del vestuario del Rayo lo que rondaba la cabeza de un equipo de amigos que vio cómo Henderson y no Trejo agarraba la copa de campeón de la Conference, esa que persiguieron por media Europa y que en Leipzig, con Vallecas en la grada pidiéndoles que la llevaran al barrio, le arrebató Mateta. El duelo, la pena, no daba para pensar, aunque Lejeune lo apuntó, si pudieron "hacerlo mejor" y no dejarle a Adam Wharton tirar tan cómodo, porque del despeje de Batalla llegó su gol. "Te da rabia", decía Óscar Valetín.
Sobre el ambiente triste flotaba la sensación de que algo más que una temporada y que un sueño se acababa. Y no era solo por la despedida de Trejo, el capitán al que todos querían ver alzar el trofeo. Quien les llevó primero a la competición europea y después a la final también puede decir adiós. Íñigo Pérez dirigió su último partido como entrenador, aunque a esa certeza nadie le puso palabras. "Tengo un pudor enorme por hablar de mi situación en este momento tan delicado en lo colectivo", se limitó a decir en rueda de prensa.
Un rato después, solo con lo que parecía un bocata envuelto en papel de aluminio, se encaminó por las entrañas del estadio hacia el autobús con la cabeza agachada. El técnico navarro no lo dijo, pero Martín Presa sí admitió que habrá cambio en el banquillo. "Aún no sé quién será el entrenador la temporada que viene. Hemos estado centrados en esta final", admitió el presidente.
Puede que el Villarreal y la Champions esperen a Íñigo Pérez y en Vallecas lo añorarán. "Tome la decisión que tome, será respetada. Se ha ganado el derecho a decidir su futuro y nosotros lo echaremos de menos como entrenador y como persona", confesó el capitán Óscar Valentín. "Es un entrenador espectacular", admitía Lejeune. "Él quería ganar y nos puso todo en bandeja para que supiéramos lo que iba a pasar en el partido, pero no se dio", lamentaba el Pacha Espino.
"El componente emocional nos ha bloqueado. Nos han superado y no hemos podido estar ni cerca de la victoria. El gol ha sido en una jugada aislada, pero le siguieron cinco minutos en los que se nos pudo haber ido al final. Luego nos hemos quitado el complejo de no ser nosotros, pero las finales hay que saber jugarlas y nosotros tenemos que aprender", diseccionó el entrenador. Las lágrimas de Alemao escuchando el himno de la Conference ya le dieron una pista. Por eso la sensación era de rabia por no haber podido mostrarse como el Rayo juega y es: valiente e irreverente.
En las tripas del Red Bull Arena, mientras el Crystal Palace optaba por una celebración con poca euforia, como si ya se hubieran acostumbrado a ganar, Martín Presa se ponía deberes: "Desde hoy tenemos una espina clavada y la obligación, no sé si dentro de dos años, de cinco o de 20, de volver a una final y ganarla".
Las familias que detentan la mayoría accionarial del Sevilla han dado este miércoles por "rota" la negociación con Sergio Ramos y el fondo de inversión argentino Five Eleven Capital para la compraventa del club debido, según argumentan, a una "rebaja sustancial" de la oferta inicial, sobre la que existía un preacuerdo, y a la "insolvencia" de la parte compradora.
Fuentes de la negociación informaron de que este "giro inesperado" de la situación se produjo en la reunión celebrada en la mañana de este miércoles en un hotel sevillano, cuando Sergio Ramos y el abogado Julio Senn "retiraron la oferta que había recibido hace varios meses el plácet de los vendedores" para reformular la operación hasta convertirla en "inaceptable", según los actuales accionistas mayoritarios.
"Se habían comprometido a comprar 80.000 acciones, pero ahora querían adquirir unas 30.000 e ir ellos solos a la ampliación de capital, con lo que se harían con el control del club con un desembolso mínimo", indicaron las fuentes.
En términos económicos, las partes habían acordado la compraventa del Sevilla en unos 450 millones de euros menos la deuda neta -cifrada en unos 90 millones-, pero el giro radical de los términos reducía la inversión a "unos 100", que ya no correrían, según las fuentes, a cargo de Five Eleven Capital, sino de una familia originaria de Monterrey (México).
En esta ciudad Sergio Ramos se desempeñó como futbolista profesional entre febrero y diciembre del pasado. Así las cosas, los actuales propietarios del Sevilla han dado por "rota" la negociación, que se ha prolongado durante cinco meses.
Las principales familias accionistas del club hispalense arguyen "la insolvencia, y no sólo económica", de los potenciales compradores del proyecto encabezado por Sergio Ramos y, según las mismas fuentes, han mostrado su intención de "empezar a planificar la próxima temporada" a la espera de que se reactiven otras ofertas para la adquisición del club.
Llegó el día para Rafa Mir y Pablo Jara. Ambos futbolistas se sientan en el banquillo desde este jueves para ser juzgados por agresión sexual y lesiones en la Audiencia de Valencia. En el caso de Mir, se enfrenta a la petición de la Fiscalía de una pena de diez años y medio de prisión por violar a una joven de 21 años en 2024. El futbolista siempre ha mantenido su inocencia y, de hecho, su defensa pide la absolución con el argumento de que las relaciones sexuales fueron en realidad consentidas.
La tesis de la víctima es la que defiende el propio Ministerio Fiscal, que además solicita tres años de prisión por agresión sexual para el amigo de Mir, el también futbolista Pablo Jara. Mir fue detenido en septiembre de 2024 cuando jugaba en el Valencia cedido por el Sevilla, tras la denuncia que presentó la joven a la que había conocido en una discoteca. Tras la fiesta, ella y una amiga acompañaron a los dos futbolistas hasta el chalé de Mir en Bétera (Valencia).
Según la Fiscalía, Mir mantuvo relaciones sexuales consentidas con una de las mujeres en una de las habitaciones de la casa. Sin embargo, posteriormente cogió a la otra víctima en brazos y la lanzó a la piscina vestida para meterse él también en el agua y "realizarle tocamientos en sus partes íntimas y otras prácticas de tipo sexual".
La joven huyó entonces de la casa, pero regresó al percatarse de que se había olvidado el bolso. Es en ese momento, según el relato de la Fiscalía, cuando Mir la obligó a entrar en el cuarto de baño para forzarla sexualmente. Jara, por su parte, se habría acercado a la otra víctima para tocarle en sus partes íntimas mientras se bañaba en la piscina, a lo que la joven respondió pidiéndole que parara.
Cuando ambas abandonaron la vivienda, Jara empujó a una de ellas y le propinó un puñetazo en la cara. "Sois unas niñatas, piraos", les gritó. En su escrito de acusación, la Fiscalía destaca que una de las jóvenes sufrió contusiones y erosiones y la otra un trastorno psíquico del que tardó 180 días en curarse.
Lo que se vio ayer en Madrid en un espacio de siete horas no fueron sólo dos proyectos para liderar al Real Madrid los próximos cuatro años, fueron dos mundos diferentes. Quizás hace tres décadas, cuando Florentino Pérez se presentó, con 48 años, por primera vez a la presidencia del club blanco, las circunstancias, las ideas y la puesta en escena pudiera parecerse a la de Enrique Riquelme, 37 años. A día de hoy, el máximo mandatario ha tomado distancia voluntaria e involuntariamente con la oposición.
Los lugares elegidos para la presentación de las campañas ya representaban la principal diferencia. Si Riquelme elegía un miniauditorio tecnológico para exponer su "Legado y futuro", Florentino se decantaba por el clásico Hotel Melia Castilla para mostrar las líneas maestras de "Mucha historia por hacer". Dos eslóganes, por su parte, igual de diferentes para ambos contendientes.
Es lógico que el recién llegado, con mucho menos músculo que el actual presidente, contara con una menor audiencia, de perfil más joven, en su acto de ayer por la mañana. Mientras que Pérez, 26 años después de iniciar su primer mandato, exhibía su poder frente a tres salones contiguos en los que, ante una audiencia más madura, confrontaba a la oposición con Ronaldo Nazario, Roberto Carlos y Santiago Solari, entre los asistentes.
Porque el tono de ambos también fue diametralmente opuesto. No es que Enrique Riquelme no mostrara cierto grado de crítica contra la gestión de Florentino Pérez, especialmente atacando el modelo que anunció en la Asamblea General de 2025 y que, a su juicio, es un paso previo a la privatización. Pero su manera de hacerlo fue más indirecta e incluso hubo alguna que otra referencia a la necesidad de unidad.
Enrique Riquelme, durante el acto de presentación de su campaña.EFE
Pérez, por su parte, no se pudo contener y, desde el inicio de su discurso, atacó de manera muy dura a un rival al que considera un heredero de la "época más siniestra del madridismo" que considera el periodo de presidencia de Ramón Calderón. Y lo encuadró entre los familiares de los que "no vienen a servir al Real Madrid sino a servirse de él".
Es cierto que ambos pusieron siempre "al socio en el centro". Un mantra que han repetido hasta la saciedad, uno para recordar los inconvenientes que sufren los socios actuales y otro para erigirles en propietario de esa "nueva fórmula" de club que quieren instaurar en el Real Madrid.
Unos socios a los que ambos candidatos quieren construirles un club social con diferentes proyectos, uno más centrado en el entretenimiento, Riquelme, y otro más enfocado en la innovación tecnológica, Florentino. Los dos, por cierto, en el actual Valdebebas.
Lógicamente, el caso Negreira es algo que une los intereses de ambos. No obstante, mientras que el opositor ha esgrimido que se persiguió demasiado tarde, el actual presidente mantiene que siguen luchando contra algo que "sigue manchando el fútbol español".
Sin propuestas deportivas
Pese a la presencia de Ronaldo, Roberto Carlos y Solari, Florentino eligió no presentar aún ningún tipo de propuesta deportiva más allá de decir que con él "siempre jugarán los mejores jugadores en el Real Madrid". Enrique Riquelme, por su parte, ha preferido dejar ese pilar, de los cuatro que componen su proyecto, para más adelante.
Son más de 40 años de diferencia lo que separan a ambos candidatos. Pero, sea por política, sea por mentalidad, a día de hoy parecen vivir en mundos diferentes y son esos los que cada uno propone para el futuro del Real Madrid.