Alcaraz vence a Sinner en un partidillo en Seúl marcado por el peligro sobre moqueta
Cuenta Kilian Jornet que una de las peores lesiones de su vida no fue corriendo por las montañas, mucho menos ascendiendo a las alturas del Himalaya; fue en Puigcerdà, la ciudad más cercana a su hogar de infancia, donde resbaló al cruzar una calle y se destrozó una rodilla contra la acera. No es algo tan raro. El ciclista que vuelve del Tour de Francia y se estrella mientras pasea en bici con sus hijos, el maratoniano que se rompe trotando por el parque.
La relajación puede llevar al desastre; eso fue lo que descubrieron Carlos Alcaraz y Jannik Sinner en su partido de exhibición en Seúl este sábado. El español ganó por 7-5 y 7-6(6) en una hora y 43 minutos, pero fue lo de menos. Lo importante es que ambos acabaron sanos, sin un rasguño, y estarán preparados para el Open de Australia que empieza el próximo domingo. De hecho, justo después del amistoso ambos volaron a Melbourne en un jet privado y este domingo por la tarde ya se entrenarán en la ciudad australiana.
Una suerte para ambos. El partidillo ante 12.000 personas en el Incheon Inspire Arena empezó como debía: con risas. Sinner y Alcaraz intercambiaban reveses cortados hasta el infinito o se entretenían con dejadas y contradejadas. El público coreano aplaudía, la organización ya contaba la recaudación y todos contentos.
La moqueta, culpable
Pero a finales del primer set ocurrió algo inesperado. En una decisión extraña, se había instalado una moqueta como superficie de juego, un material que no se usaba en el tenis desde los años 90, y Sinner resbaló. No fue nada, un susto, pero en ese instante el italiano se dio cuenta del riesgo al que se estaba exponiendo. Por una pachanga, por dos millones de ingresos, toda su temporada estaba en peligro.
EFE
Y dio un paso atrás. Con mucho tiento dejó que Alcaraz se llevara ese primer periodo y en el segundo set empezó incómodo. Otro tropiezo y podía romperse. Luego, con el paso de los minutos, volvió a soltarse, a divertirse, incluso le cedió su raqueta a un niño para que le ganara un punto a Alcaraz. Pero con el primer set decidido ya estaba marcado todo el encuentro. Ninguno de los dos contendientes quería llevar el partido de exhibición hasta el tercer set, así que en el tie-break del segundo Sinner entregó tres puntos y se acabó. La amenaza se esfumaba y así el 2026, otro año que posiblemente guardará muchos duelos entre Alcaraz y Sinner, ya está listo para empezar.


























