Máxima tensión entre Arbeloa y Mbappé: "El míster me ha dicho que soy el cuarto delantero"

Máxima tensión entre Arbeloa y Mbappé: “El míster me ha dicho que soy el cuarto delantero”

Si la noche ante el Oviedo fue la más difícil de Kylian Mbappé desde que llegara al Real Madrid hace dos temporadas, el delantero francés no ha querido suavizarla y se ha marchado del estadio Santiago Bernabéu disparando contra su entrenador. "Estoy bien al 100%. No he jugado porque para el míster he sido el cuarto delantero de la plantilla por detrás de Mastantuono, Vini y Gonzalo", ha lanzado en zona mixta.

Casi al tiempo en el que el francés soltaba esa bomba, a menos de 50 metros, su entrenador Álvaro Arbeloa se sentaba en rueda de prensa y la respuesta de su jugador le cogía completamente desprevenido en la primera pregunta de los periodistas. "No tengo cuatro delanteros ni le he dicho semejante frase a Mbappé. No me habrá entendido bien", ha toreado el técnico el ataque del jugador galo.

Lo cierto es que las comparecencias de ambos han sido una especie de combate de boxeo del que traslucía que, entre ambos, no existe la mejor de las relaciones. "Con Arbeloa no tengo ningún problema", ha comenzado el jugador para luego soltar: "No veo las ruedas de prensa del míster. En casa tengo la televisión francesa, no la española".

¿Es la despedida de Mbappé?

¿Es la despedida de Mbappé?

Actualizado

Si una afición pita hasta el éxtasis a Kylian Mbappé, el mejor jugador del mundo, que ha marcado 41 goles en 41 partidos, está todo dicho. Eso no lo he visto nunca en ningún lugar del mundo. Por tanto, la afición tiene lo que se merece: un fracaso.

La intoxicación mediática para ganar notoriedad a base de machacar al astro francés roza el pecado mortal. Creo que anoche Mbappé disputó su último partido con el Real Madrid. Probablemente lo veremos en Inglaterra, donde no se pita a los propios, incluso cuando rinden por debajo de lo esperado.

La desconexión de Mbappé comenzó cuando, en un error histórico, Florentino Pérez nombró entrenador a Álvaro Arbeloa. El técnico —apodado "el espartano"— percibió pronto que Mbappé no estaba cómodo con él y el jugador asumió que se encontraba ante el peor entrenador de su carrera. La apuesta se volcó entonces hacia Vinicius Júnior.

Es probable que Arbeloa presuma algún día de haber sido el técnico que dejó varias veces en el banquillo a Mbappé. Una decisión mezquina y difícil de justificar. El bochorno es mayor si se añade la ausencia total de autocrítica por parte del presidente, pese a los "logros" de su técnico: eliminación de la Copa, de la Champions y de la Liga. Un balance difícil de defender.

Al menos, la sensación es que queda poco para poner fin a esta etapa. El equipo transmite una imagen preocupante: juego lento, sin ideas, sin estructura táctica ni imaginación.

El Oviedo, sin ir más lejos, dejó espacios y distancias que cualquier rival de mayor nivel habría castigado con severidad. El partido se convirtió casi en una despedida encubierta de Santi Cazorla en el Bernabéu, mientras el jugador se abrazaba con todo el mundo, incluidos utilleros, en una escena más emocional que competitiva.

Queda poco para que termine esta pesadilla, aunque una vez más Florentino Pérez logra escapar de la crítica directa. Sus dos últimas temporadas también quedarán para el recuerdo.

Cabría preguntarse si Emilio Butragueño sigue considerando a Florentino ese "ser superior" que una vez proyectó. La imagen reciente del presidente —nerviosa, desbordada y hasta grotesca— dista mucho de la que en otro tiempo imponía respeto.

Incluso ha dado alas a figuras emergentes como Enrique Riquelme, al que algunos descalificaban por su acento sudamericano y que ahora se atreve a dirigirse de tú a tú al presidente para pedir más tiempo y reclamar espacio.

El trasfondo de las recientes intervenciones públicas de Florentino, especialmente entre martes y miércoles, ha reabierto además un viejo conflicto empresarial entre ACS y Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola.

Todo se remonta a cuando la empresa de Florentino intentó entrar en el capital de Iberdrola. Tras varios procesos judiciales, ACS no logró acceder al consejo de administración. Ahora, en un giro llamativo, Riquelme —impulsado por su éxito en el negocio de las energías renovables en México junto a Galán— aparece como figura emergente con influencia creciente.

También ha ganado peso en ese entorno David Mesonero, mano derecha de Galán y casado con Inmaculada Galán, la hija mayor del presidente de Iberdrola. El movimiento apunta a una estructura cada vez más sólida en torno a la eléctrica.

En ese contexto se entiende el tono agresivo de Florentino en sus últimas apariciones: percibe una amenaza real de incursión en el Real Madrid por parte de este entorno empresarial. Una suerte de revancha histórica: ACS intentó en su día influir en Iberdrola, y ahora el movimiento podría ser inverso.

Florentino es consciente de que estos grupos manejan recursos suficientes —más de 200 millones de euros— para aspirar a la presidencia del club, aunque carecen todavía de una estructura deportiva consolidada.

El presidente defiende su posición con uñas y dientes, apelando constantemente a los socios como propietarios del club. Sabe que lo que está en juego no es solo la presidencia, sino el control de un negocio gigantesco y, sobre todo, el legado de su gestión.

El temor es claro: que los llamados "iberdrolos" puedan alterar el modelo del club, incluso abrir la puerta a escenarios que hasta ahora el madridismo ha rechazado, como fórmulas de propiedad más abiertas o mercantilizadas, al estilo de otros grandes clubes europeos.

Pese a la tensión, Florentino cuenta con un poderoso respaldo: su posición en ACS, una empresa con una cartera que roza los cien mil millones de dólares. En última instancia, como siempre, la historia la escriben el dinero y el poder.

El Madrid vence al Oviedo en el partido del plebiscito y del silbado regreso de Mbappé

El Madrid vence al Oviedo en el partido del plebiscito y del silbado regreso de Mbappé

Los inquilinos de un vestuario desnortado, en el paredón, esperando el castigo por su indolencia en un final de curso deprimente. El juicio por los despropósitos marcó el regreso del Madrid al Bernabéu. Un retorno sellado con una victoria sin brillo ante un Oviedo colista y también carente de ambiciones.

El escaso morbo del partido de los frustrados (subcampeón y primer descendido) radicaba en conocer los veredictos sobre las dimisiones de Mbappé y el combate de Tchouaméni. Indiferencia para el centrocampista y silbidos para el delantero, al que Arbeloa escondió en el banquillo en el inicio.

Arrancó el duelo con un volumen alto de decibelios en la presentación de los jugadores y con un 11 de Arbeloa inédito. Recuperó a Courtois y repescó a Alaba, Carreras y Mastantuono. Apostó por Camavinga, que comenzó el partido disgustado con Didier Deschamps para la exclusión del Mundial.

Arbeloa, en su penúltima cita en el feudo blanco, se olvidó, una vez, más de Carvajal y otorgó descanso a Rüdiger y Bellingham. El inglés jugó en el segundo periodo. Tampoco Almada tuvo consideración con Santi Cazorla, otro histórico, que agota las últimas citas y que volvió a ser suplente. Eso sí, el internacional recibió el abrazo de Arbeloa, ex compañeros en la selección, y el aplauso del público cuando salió tras el descanso.

En ese entorno extraño por la decepción y la falta de intensidad empezó el Madrid, con arreones de Vinicius, amagos de regates de Mastantuono, errores de Camavinga y lanzamientos de Trent. El inglés firmó la primera ocasión, en el minuto 20, con un disparo que rozó la escuadra izquierda de la portería de Escandell. Brahim también lanzó desviado a la media hora.

El Oviedo cargaba su juego por su banda izquierda, donde Thiago Fernández intentaba aprovechar la posición adelantada de Trent. Nacho Vidal asustó a Courtois con un remate en el área que se escapó por alto y que los ovetenses reclamaron penalti de Asensio.

El juego pastoso lo desatascó Gonzalo al filo de descanso con un lanzamiento en el borde de área precedido de un gran reverso. Quinto tanto del canterano en la temporada. Para el madrileño, el encuentro sí tenía interés: figura en la pre lista de Luis de la Fuente.

En el segundo acto, el Oviedo perdonó un par de ocasiones antes de la reaparición de Carvajal y la pitada a Mbappé, que jugó los últimos 20 minutos, y del gol marcado por Bellingham que cerró el encuentro del plebiscito del Bernabéu.

Ari Tucker, la gran promesa de la esgrima española y el secreto olímpico de su padre: "No me lo contaron hasta que tenía 8 años y aluciné"

Ari Tucker, la gran promesa de la esgrima española y el secreto olímpico de su padre: “No me lo contaron hasta que tenía 8 años y aluciné”

Todo empezó con unos habanos.

En los años 90, los mejores esgrimistas de Cuba se instalaban durante meses en Madrid para entrenar en mejores instalaciones y estar más cerca de las competiciones europeas. Medallistas olímpicos en Barcelona 1992 y Atlanta 1996 como Elvis Gregory, Iván Trevejo, Óscar García o Rolando Tucker pasaron largas temporadas en España y acumularon éxitos aquí, aunque se las apañaban como podían. Para la Copa del Mundo de Valencia, por ejemplo, alquilaban habitaciones libres en una residencia de ancianos de la ciudad y se sacaban un dinero vendiendo puros. «Y así se conocieron mis padres», cuenta la esgrimista Ari Tucker. Carmen Alarcón trabajaba como enfermera en aquella residencia que se llenaba de cubanos; trabó amistad con uno de ellos, le echó una mano con el negocio de los habanos y... ¡plata!

La hija del tirador cubano y la enfermera valenciana es hoy la perla de la esgrima española y una candidata a las medallas en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. Con 21 años, a principios de mayo fue subcampeona de una Copa del Mundo en el florete femenino por equipos junto a Teresa Díaz, Ariadna Castro y María Mariño, y ahora quiere más.

Y todo empezó con unos habanos.

La vida en Estados Unidos

Entiendo que u padre, Rolando Tucker, bronce en Atlanta 1996 con Cuba, le tenía que insistir bastante para que hiciera esgrima.
Qué va. Recuerdo el día en que mi madre me contó que mi padre era medallista olímpico. '¿¡Qué?!' Yo tenía ocho años y no sabía nada. Tampoco sabía que Elvis Gregory, un amigo de mi padre al que yo llamaba tío, era una leyenda con tres medallas olímpicas -una plata y dos bronces-. En mi casa no se hablaba de esgrima. Yo de niña hacía ballet.

Tucker creció en un pueblo de Valencia, y tan orgullosa está de ello que su foto de perfil de WhatsApp es ella vestida de fallera. Aunque desde los diez años vive en Estados Unidos. Tras su retirada, su padre se metió a entrenador de esgrima, pero en España tenía que compaginarlo con un trabajo en la aseguradora Mapfre y, al final, decidió aceptar la oferta a jornada completa de Washington.

«Empecé tarde y siempre he entrenado en Estados Unidos, me he formado al cien por cien allí, pero cuando empecé a competir a nivel internacional le dije a mi padre que quería hacerlo por España. Yo me siento española, yo soy española, yo no quería ser americana», proclama Tucker.

Una elección que le ha supuesto un sobreesfuerzo: desde los 15 años coge varios vuelos trasatlánticos al año para participar en competiciones españolas y europeas, mientras sus compañeros de entrenamiento en Estados Unidos pueden hacerlo a pocos kilómetros de casa.

«Me he acostumbrado a volar sola, ya le he cogido el gusto», asegura, y lo hace desde uno de los mejores programas de la universidad americana. Notre Dame es una potencia en fútbol americano o baloncesto femenino, sí, pero también en esgrima. En sus cuatro años allí -se graduó ayer en Psicología-, Tucker levantó tres títulos de la NCAA junto a compañeras como la medallista olímpica húngara Eszter Muhari. Y con un entrenador llamado Rolando Tucker.

Los Ángeles 2028, el objetivo

¿Cómo es que te entrene tu padre?
Cuando era adolescente discutíamos bastante y de hecho empecé a recibir clases de otro entrenador; creo que ya no me aguantaba. Pero ahora nos llevamos muy bien. Él es muy paciente conmigo, muy tranquilo, tiene la mejor personalidad del mundo. Además hemos conseguido no hablar de esgrima en casa, separar una cosa de la otra, y eso nos va muy bien.

El proyecto de Tucker pasa por ir paso a paso, competición a competición, pero sus opciones a corto plazo son innegables. Más allá del Europeo del mes que viene o del Mundial de Hong Kong en julio, el equipo español del que forma parte debe aspirar a lo máximo. Fuera de París 2024 sin ella, ya en su primera temporada completa con la selección se colgó el bronce europeo -la primera medalla española en florete femenino por equipos- y esta temporada está brillando en la Copa del Mundo.

«Soy la bebé del equipo, pero me han recibido genial. Me daba respeto competir con ellas porque eran mis referentes», concluye Tucker, con mucho futuro por delante, décadas después de aquellos habanos.

Aliados de Enrique Riquelme le aconsejan no competir ahora con Florentino: "No hay tiempo para montar algo serio"

Aliados de Enrique Riquelme le aconsejan no competir ahora con Florentino: “No hay tiempo para montar algo serio”

Financieros y empresarios aliados del empresario Enrique Riquelme le aconsejaron ayer, a su llegada a España, que no compita contra Florentino Pérez en las inminentes elecciones a la presidencia del Real Madrid. «No da tiempo a montar algo serio», afirmó a EL MUNDO uno de ellos.

Riquelme demostró voluntad de optar la presidencia del club blanco en su desafiante carta del pasado miércoles dirigida al propio presidente del club, pero solicitaba más tiempo para las elecciones, algo que Pérez ha rechazado. Ayer mismo, dos días después de la tormentosa rueda de prensa del actual presidente, la junta directiva dio ya el pistoletazo oficial de salida a los comicios y sólo concede hasta el próximo 23 de mayo para presentar candidaturas.

El empresario alicantino dispone hasta ese día para decidir si finalmente se presenta, pero en su entorno escucha voces en contra. Es un plazo muy escaso, según aliados de Riquelme que le ayudan a montar la candidatura. Es necesario presentar un aval de 187 millones de euros, lo cual no es precisamente el problema, según se jactó él mismo en su carta. «Cuento con la capacidad económica y experiencia financiera que requiere el Real Madrid, como se ha demostrado con la reciente emisión exitosa de 2.000 millones de dólares en el mercado por parte de Cox, compañía de la que soy Presidente Ejecutivo y poseo el 75%». Ese porcentaje equivale a un patrimonio de 750 millones de euros actualmente en Bolsa.

DIFICULTADES

«No es un problema de recursos financieros, sino de preparación del proyecto», argumentan las fuentes consultadas. Riquelme necesita rodearse de una directiva que, si emula a Pérez, debe contar con una veintena de miembros de la élite empresarial y financiera española.

«No es fácil para empresarios y ejecutivos aceptar en una semana formar parte de una junta directiva que se enfrenta a alguien del poder del presidente de ACSy sus aliados», explican en el equipo del alicantino. No es lo mismo ayudarle en unas elecciones sin Pérez, que todavía con el jefe de ACS en la papeleta rival. El ex tenista y millonario Rafael Nadal resumió ayer este sentir. Nadal es amigo y se beneficia de patrocinios de Riquelme, pero despeja cualquier duda: «Aunque tengo buena relación con Enrique, tengo grandísimo respeto por Florentino», expresó ayer en su Manacor natal.

Otro problema, según las fuentes consultadas, es que no basta reunir a directivos de nivel, sino ofrecer a los socios un proyecto ilusionante muy planificado para la próxima temporada con un entrenador ya elegido y un cierto diseño del equipo.

Conocida es la estructura con la que trabaja Florentino Pérez, huérfano consciente de la figura de un director deportivo y con un organigrama difuso donde ejerce amplio poder. No parece esta parcela la que más preocupe al socio del Madrid, pero es previsible que el candidato que se mida al actual presidente proponga un modelo opuesto. Para ello, quizá haya habido un intento por parte de Riquelme de contactar con Jürgen Klopp para liderar este proyecto, aunque fuentes conocedoras del mercado señalan a este periódico que el técnico alemán no vendrá al Madrid.

Otro problema es el momento en que Riquelme tendría que afrontar la campaña. Según el calendario ya oficial , tendría que librarla a partir de la última semana de este mes en el que Riquelme se ha comprometido a estar en México en el llamado Consejo Empresarial Alianza por Iberoamérica (Ceapi).

Se trata de un foro de empresarios de ambos lados del Atlántico del que Riquelme es directivo. Está además invitada a los actos la presidenta de México, Claudia Sheinbaum. Para el presidente de Cox, este país es clave, porque acaba de adquirir allí los activos de Iberdrola por 4.000 millones de dólares y las buenas relaciones con Sheinbaum son esenciales. Riquelme ha tenido que emitir deuda para esa compra llamada 'operación Quila', como informó ayer este diario. Riquelme mantiene una relación estrecha con David Mesonero, directivo de la Iberdrola y yerno del presidente, Ignacio Sánchez Galán. Fuentes cercanas a Pérez señalan precisamente a Galán en la trastienda de la conspiración que, en su opinión, encabezaría Riquelme para desestabilizar al club, lo que en el entorno del presidente de Cox niegan: «Se ha inventado una conjura sin razón».

Landaluce cae ante Medvedev en cuartos de Roma tras presentarse entre los mejores

Landaluce cae ante Medvedev en cuartos de Roma tras presentarse entre los mejores

Eran unos niños de apenas ocho o nueve años cuando Martín Landaluce y Rafa Jódar empezaron a medirse el uno contra el otro. Madrileños ambos, socios del Club de Tenis Chamartín, se encontraban una y otra vez en la pista, y Landaluce dominaba casi siempre. Rara era la vez que Jódar celebraba; quienes le conocen no recuerdan una sola victoria suya en aquellos años de infancia. Pero llegó la adolescencia, cambiaron los cuerpos, se nivelaron las fuerzas y, en los últimos meses... ¡Boom! El fenómeno Jódar irrumpía para asombro del propio Landaluce. Cabeza fría necesitó este para seguir su camino, pero en cuanto pudo respondió con hechos.

Tras alcanzar los cuartos de final del Masters 1000 de Miami, este jueves brilló como nunca para poner a Daniil Medvedev contra las cuerdas en los cuartos del Masters 1000 de Roma. Después de dos horas y 23 minutos de batalla, cayó por 1-6, 6-4 y 7-5, pero dejó su firma en uno de los escenarios más grandes del circuito.

Medvedev, exnúmero uno y ganador de un Grand Slam, no pudo más que aplaudirle cuando el español de apenas 20 años se despedía de la pista central del Foro Itálico. "Ha sido un partido muy duro", reconoció el ruso, que en semifinales se medirá a Jannik Sinner (este sábado, 19.00 horas), tras un esfuerzo que le resultó extenuante. Landaluce le llevó al límite, le obligó a ofrecer su mejor versión y no estuvo lejos de eliminarle.

Al español solo le fallaron las fuerzas en un partido larguísimo -como le ocurrió al propio Jódar ante Luciano Darderi- y le faltó experiencia en los momentos decisivos. En las jugadas clave, Medvedev intensificó la presión con el revés y movió, movió y movió al español en busca del error. "Ahora fuerte de cabeza", le reclamaba su padre, también llamado Martín -otra coincidencia con Jódar-, pero era muy difícil mantener el pulso. Después de avasallar a Medvedev con su derecha y su juego en la red en un primer set atípico, Landaluce fue perdiendo pie poco a poco y cediendo terreno al ruso. Medvedev apenas sufría con su saque mientras el español peleaba el suyo constantemente. En el set definitivo llegó a salvar tres bolas de set, pero pedirle más ya era demasiado.

Pese a la derrota, se marcha de Roma con el orgullo de haber exhibido su juego ante los mejores del mundo y de haber escalado del puesto 94 al 65 del ranking. Podrá debutar en Roland Garros sin pasar por la previa y allí ningún rival, ni el mismísimo Sinner, se alegrará de cruzarse con él. Tras la eclosión de Jódar, el salto a la élite de Landaluce está más cerca que nunca. Quién lo iba a decir cuando se retaban el uno al otro siendo niños.

El Bernabéu silba a sus jugadores y condena a Mbappé mientras la seguridad del Real Madrid retira dos pancartas en contra de Florentino

El Bernabéu silba a sus jugadores y condena a Mbappé mientras la seguridad del Real Madrid retira dos pancartas en contra de Florentino

Era el día del plebiscito. El último. El inmediato a la histórica y esperpéntica rueda de prensa de Florentino Pérez, en el que anunciaba las elecciones a la presidencia del Real Madrid, en marcha desde este mismo jueves. Previa de puente, la asistencia al duelo ante el descendido Oviedo fue la que fue. Ni 63.000 almas. Pero los pitos se oyeron, más para unos, Mbappé, que para otros. No ha gustado al público del Bernabéu este final de temporada tan aciago con un clásico lleno de impotencia blanca.

Ni la atronadora megafonía consiguió apagar el descontento de los asistentes, que se elevó cuando finalizó el himno de la Décima. Tronó en la cubierta cerrada, aunque la pitada no fuera unánime. Varios decibelios menor que ante el Levante. Cambió incluso el Madrid el paso del speaker para evitar males mayores.

El primer aviso fue en el calentamiento, pero los pocos asistentes que había en el interior del estadio provocó que los pitos que oyeron los jugadores blancos en su salida al calentamiento fueran pocos y no unánimes. Tuvieron suerte, además, de que los aplausos a los jugadores del Oviedo en su salida de vestuarios, al ser casi simultánea, apagaran también la crítica a la segunda temporada sin títulos importantes para la plantilla blanca.

Entre los titulares no estaba Kylian, dos duelos ausente el francés de la disciplina blanca por una lesión. Los goles, 41 este curso, no han sido suficientes para que la grada le aguantara sus desaires y se llevó el galo la mayor pitada de los jugadores del Real Madrid.Potente cuando le mencionó el speaker y atronadora cuando saltó al campo en lugar de Gonzalo. Vinicius, en cambio, tuvo división de opiniones.

Florentino Pérez, por su parte, saludaba a los aficionados desde el palco de honor como si nada hubiera ocurrido en estas últimas 48 horas. Con las elecciones ya en marcha, el máximo mandatario apareció con la confianza del que sabe que puede repetir tras 26 años en el cargo y hasta departía con los asientos cercanos, con algún gesto más airado que otro. Pese a que no recibió ningún cántico en su contra, la seguridad del Bernabéu retiró un par de pancartas que ponían "Florentino culpable" y "Florentino vete ya".

Florentino Pérez saluda al Bernabéu.

Florentino Pérez saluda al Bernabéu.OSCAR DEL POZOAFP

Antes, con 10 minutos para las 20.00 horas, había llegado el autobús del Madrid oculto bajo el sol. Circulando por Concha Espina menos escoltado que nunca. Los pocos asistentes que quisieron recibir al equipo mezclaron los silbidos con los aplausos. Pocos de lo uno y de lo otro. El del Oviedo lo había hecho cinco minutos por delante. Recorriendo una vacía y triste calle del Padre Damián. Ya les quedan pocos duelos en Primera a los asturianos y muchos se vieron en cambio por los alrededores del estadio blanco.

Pancartas ultras

Unos alrededores en los que destacaban dos pancartas en la tradicional zona de los ultras. La calle Marceliano Santamaría era de las que no votaría, precisamente a su presidente. Mezclados con los centenares de aficionados que bebían en las afueras de los bares, dos mensajes. "Disfruta de tu Barza fuerte", ponía el primero con una imagen de Florentino vestido con la camiseta blaugrana y levantando un trofeo. En el muro de al lado, otra lona mucho mayor que rezaba: "Club arruinado, club secuestrado, club robado, próximamente..." con la imagen del máximo mandatario blanco y su nuevo consejero Anas Laghrari.

El señalamiento que hizo el presidente de los ultras como uno de los enemigos del club y suyos propios en su última comparecencia ha agrandado una herida que supura desde su expulsión en 2013 del estadio blanco. Pocos votarían al mandatario en unas hipotéticas elecciones de haber más candidaturas válidas en los próximos diez días.

Apoyo al presidente

Sin embargo, no piensan igual algunos aficionados que, junto a sus hijos, se dirigían poco antes del inicio del choque, a sus puertas de acceso al coliseo blanco. Tanto Antonio Pérez, como Álex Acedos y Manuel Gómez votarían de nuevo a Florentino Pérez como presidente de la entidad que son socios. "Lo haría hasta que dejara de presentarse", apuntaba a EL MUNDO Manuel Gómez.

Tampoco comulgan con la crítica a través de pitos a su equipo pese a que su temporada fuera "una vergüenza". "Nunca pito a mi equipo", explicó Pérez con sus 45 años de edad y los mismos de socio a este periódico. "¿Pitar? No", respondía por su parte Álex Acedos, mientras que Manuel Gomez mantenía que "nunca había pitado a los jugadores" y que tampoco lo haría a su presidente.

Pero dentro del estadio muchos no pensaron como ellos. El resultado ante el Real Oviedo era lo de menos. Sin nada en juego, el Bernabéu era un juicio y los juzgados estaban en el césped y en el palco. Los jugadores, sin lugar a dudas, fueron declarados culpables y Mbappé, condenado sin paliativos. El partido, por cierto, lo ganó el Madrid.

El Valencia araña un punto ante el Rayo que no alivia a Mestalla

Actualizado

No hay salvación matemática ni para el Valencia ni para el Rayo Vallecano después del empate en Mestalla. Es cierto que están cerca, pero la apretada clasificación no les concede tregua y el valencianismo no se fue aliviado con el punto. Al contrario, clamó contra sus jugadores y volvió a pedir la cabeza del entrenador por no tener suficiente latido.[Narración y estadísticas: 1-1]

Arrancó el equipo de Corberán sobreexcitado. No era una final, no de las que ansía la parroquia de Mestalla, pero lo pareció. Las gargantas atronaban a pesar de que Dimitrievski no tardó en aparecer para rozar con los dedos un centro del Pacha Espino a Nteka, que ya se relamía. Era la primera vez que le cogía la espalda a Renzo Saravia y, dos minutos después, el uruguayo apareció para empujar un balón de Pedro Díaz desde la orilla derecha cuando el lateral valencianista lo arrolló. No dudó Quintero en señalar el punto de penalti, ni Nteka en agarrar la pelota. Enfrente, un viejo amigo que echó mano de sus artimañas para que angoleño estrellara el lanzamiento en la cepa del palo. El estadio respiraba y se agarraba a la zancada de Javi Guerra, a quien no ataba la medular vallecana. Por eso pudo conducir hasta pisar el área y armar un disparo que lamió el palo de Batalla.

El partido era de ida y vuelta, aunque fue bajando de revoluciones y se complicó para los valencianistas cuando Lejeune, sin oposición que le obligara siquiera a saltar, cabeceó un córner que dibujó Gumbau en el minuto 20.

Al Valencia, que perdió a Saravia por lesión, le costó reaccionar. No hilvana jugadas ni peligro. Al contrario, Tárrega sufría para sujetar a Nteka, al que Dimitrievski le quitó el segundo gol segándole el balón en los pies en un mano a mano que hizo contener la respiración a todo Mestalla.

La reacción llegó. La dirigió Guerra, primero lanzando a Rioja cara a cara con Batalla hasta que apareció Mendy para robarle el gol. Después, convirtiendo un saque de banda de Rioja en un centro desde la línea de fondo que empujó Diego López en el 40. Todo empezaba de nuevo.

En la segunda mitad, el empuje de inicio fue del Valencia, sin criterio y permitiendo al Rayo crecer. La reacción del banquillo valencianista enfureció a la grada, porque sacó del campo a Javi Guerra. Repitió Corberán el once y lo cambios, echando mano de Ramazani, que no se enganchó, de Ugrinic y de un Sadiq que tampoco apareció.

Iñigo Pérez, pese a que buscó toda la pólvora de Pathe Ciss, De Frutos y Alemao, dominó el juego sin ser incisivo y sin poder poder arañar más de un punto, que sirve. A Mestalla, no. Por eso gritó al unísono «Carlos, vete ya».

Gladiator, el mensaje de Maradona y su primera raqueta: viaje al universo de Rafa Nadal en la inauguración de su museo

Gladiator, el mensaje de Maradona y su primera raqueta: viaje al universo de Rafa Nadal en la inauguración de su museo

«Sí, sí, es esta...os lo puedo asegurar, ¡vaya si lo es, no es marketing!».

Rafa Nadal pronuncia estas palabras mientras está de pie frente a una vitrina donde se expone un objeto muy especial. No es una de las 14 Copas de los Mosqueteros que levantó en su carrera sobre la arcilla de Roland Garros, la fragua de su legendaria figura tenística.

Lo que Rafa mira con nostalgia es una pequeña raqueta de niño, un modelo Prince Junior color gris plata con el marco lleno de arañazos y la empuñadura visiblemente desgastada. Es su primera raqueta, la que usaba cuando empezó a pasar bolas en Manacor con 6 años de edad.

Treinta y tres años después, aquel niño mallorquín que soñaba con ser deportista pasea por su nuevo museo. Un espacio espectacular ubicado en su cuartel general, su famosa academia de Manacor, la Rafa Nadal Academy.

La exposición es una experiencia inmersiva audiovisual que se adentra en la figura visible del tenista -sus logros, sus rivalidades, sus golpes únicos, sus copas- pero que también retrata al Nadal más íntimo, el Rafael que creció en Manacor rodeado de su familia, el lugar del que nunca se ha ido.

«Lo mejor de mi vida ha sido tener a las personas que quiero a mi lado, eso es lo que me ha hecho feliz y por eso me he quedado aquí siempre», explica Nadal cuando, ya ante decenas de periodistas, detalla su nuevo proyecto, el moderno museo dedicado a uno de los deportistas más destacados de la historia.

La instalación abre este viernes las puertas al público. Con ella, según confiesa, el tenista ha tenido que vencer algunas de sus reticencias iniciales, propias de su carácter introvertido. «Inicialmente quería que la idea principal fuese distinta, que fuese más un museo del deporte y no tan íntimo porque no me gustan las cosas tan personales», admite.

Sin embargo, finalmente se dejó aconsejar y el museo conjuga su vida en la pista con parte de su vida personal, el retrato humano de aquel niño que se miraba en el espejo de los grandes atletas de la historia, como Mohammed Ali, Carl Lewis o el malogrado Maradona, una de cuyas camisetas se expone firmada con un mensaje autografiado: «Para Rafa Nadal con todo mi cariño, sos un maestro de maestros».

Así, entre galardones y objetos fetiche de su carrera tenística (sus 92 trofeos, raquetas históricas, decenas de zapatillas y muñequeras con las que jugó, objetos de culto como zapatos firmados por André Agassi o Usain Bolt, camisetas de Messi y Mbappe, el casco de Tom Brady o las antorchas olímpicas que sostuvo en los cuatro Juegos Olímpicos en los que compitió) se cuelan otros objetos de carácter más personal. Allí está el DVD de su película favorita, Gladiator, o los juegos de la Play Station que amenizaban las largas concentraciones con su equipo.

Nadal estrenó este jueves su museo con la mirada anegada de nostalgia, con la emoción de ver retratado al niño soñador que fue y del que la muestra proyecta algunos momentos que ya entonces anticipaban su legendaria autoexigencia. «He de entrenar más», decía el Rafa niño tras ganar un torneo. Pero, según dijo, lo hace sin añoranza por no ser ya tenista profesional. «No lo echo de menos, tengo la suerte de que cerré bien la página, llegué al límite de mis posibilidades, no mentales pero sí físicas, y ahora estoy en otra etapa de mi vida que estoy disfrutando». «Hice lo que soy como persona: intentarlo hasta el final».

Material inédito

El museo, también interactivo, reserva un apartado a una de las grandes tramas del deporte moderno: la del Big Three, la rivalidad que mantuvieron durante años Federer, Nadal y Djokovic, los tres tenistas más laureados de la historia.

La muestra ofrece material audiovisual único, una de las joyas del museo en el que tanto Federer como Nole han participado y donde ofrecen testimonios inéditos. «Rafa era la tormenta perfecta», confiesa Federer sobre su respetado adversario, al que alaba por su tenis y por su dimensión humana.

«El museo intenta inculcar y transmitir valores y emocionar a la gente pero también reflejar lo que soy», se sincera Nadal. «Porque soy una persona normal y no finjo; no era normal jugando a tenis porque ganaba más pero en la vida soy tan normal como cualquier otro, así es como soy».

Ballerini vence en el peligroso pavés de Nápoles antes de afrontar la criba del coloso Blockhaus

Ballerini vence en el peligroso pavés de Nápoles antes de afrontar la criba del coloso Blockhaus

Jornada inolvidable para Davide Ballerini, el italiano que estrenó palmares en el Giro de Italia. El rodador del Astana impuso su velocidad en una peligrosa llegada en Nápoles. El firme adoquinado y resbaladizo por el agua provocó una caída a falta de 400 metros para el final, que afectó, entre otros, a Paul Magnier, Orlius Aular y Jonathan Milan. El italiano superó en en el tramo final de un sprint en rampa al belga Jasper Stuyven. El portugués Afonso Eulalio sumó su segunda jornada de líder. El navarro Igor Arrieta, el heróico vencedor en Potenza, mantiene la segunda plaza.

En la capital del Vesubio, el pelotón del Giro selló una jornada de transición, víspera de la primera cita selectiva de la carrera, con el ascenso y final en Blockhaus, el coloso de los Abruzzos. Fue un día grato para el veterano Ballerini (31 años) que volvió a servir de escaparate para los meritorios. Y es que en este Giro en el que nadie cuestiona la jerarquía de Vingegaard y las caídas eliminan a candidatos al podios, los ciclistas necesitados de reconomiento público aprovechan las ocasiones. Diego Pablo Sevilla, sin victorias en su palmarés, lidera la clasificación de Montaña, Arrieta se estrena con triunfo en una grande, Afonso Eulalio se viste de rosa por primera vez, como antes hizo el uruguayo Thomas Silva.

Este jueves, en esa pugna entre los necesitados apareció un cuarteto que intentó la aventura lejos de pelotón. Los italianos Vergllito, Marcellusi, Tarozzi y Bais se fugaron a falta de 100 kilómetros para la llegada. Una fuga castigada por la lluvia y condenada al fracaso pero que consiguió la cuota publicitaria anhelada por los patrocinadores de los equipos.

El póquer de corredores fue neutralizado cuando restaban 37 km para la clausura. El Lidl-Trek de Milan, el Soudal de Magnier y el Unibet Rose de Dylan Groenewegen tomaron la cabeza en las tierras de los alrededores Vesubio y no aflojaron en el ritmo hasta la misma meta de Nápoles, situada en una pequeña zona de pavés, junto al puerto. Un sprint en rampa en el que Ballerini se aprovechó del desconcierto por una caída para sumar su primer triunfo en la Corsa Rosa y el segundo de la temporada, el anterior fue en el Tour de Turquía

Una jornada que precedió al gran examen de este viernes, con una etapa de 244 kilómetros, con final en la cima de Blockhaus, un puerto de más de 13 km y 8,4% de pendiente media. Una cúspide inolvidable para Eddy Merckx. Ahí, el belga, el 31 de mayo de 1967, ganó su primera etapa en una de las tres grandes rondas. Entonces contaba con 21 años y sólo destacaba como clasicómo. Este viernes, todos los ojos puestos en Vingegaard y en Arrieta, que sueña con la maglia rosa.