Rafa Nadal cumple uno de sus sueños: ver el Masters de Augusta

Rafa Nadal cumple uno de sus sueños: ver el Masters de Augusta

Actualizado

El inicio del Masters de Augusta ha traído un regalo muy especial, la presencia del ganador de 22 majors y leyenda del tenis, Rafa Nadal. El tenista español apareció por Augusta National alrededor de mediodía invitado por Ana Patricia Botín, presidenta del Banco Santander y única socia española en la exclusiva nómina de cerca de 300 chaquetas verdes.

Botín conversaba animadamente bajo el gigantesco roble de la casa club con Rafa y su buen amigo Rafa Tomeu. Volaron este jueves desde Madrid en el avión de la presidenta tras unas horas en la capital de España, donde Rafa aprovechó para hacerse un fitting de palos de golf en el Centro Nacional gestionado por la Real Federación Española de Golf.

Resultaba curioso descubrir cómo el mejor deportista español de la historia, con todos los reconocimientos y galardones posibles, estaba visiblemente emocionado ante su nueva experiencia. "Es la primera vez en el Masters, en activo era complicado cuadrar el calendario y me resultaba imposible", nos comenta, incidiendo en que el año pasado visitó el Augusta National fuera de la semana del torneo para jugar 36 hoyos en un día.

De nuevo entonces, Ana Patricia Botín, como socia del club, fue su anfitriona. Nadal llevaba el polo y gla orra edición especial de Augusta, que solo se puede comprar en la tienda del club con acceso limitado a los socios. Compartió el español charla con Sir Nick Faldo, se fundió en un abrazo con Sergio García justo antes de que el golfista de Castellón saliera a jugar y vio su salida en el hoyo 1.ç

Luego fue a ver los golpes en el hoyo 10 de Tommy Fleetwood y Patrick Reed, para minutos más tarde trasladarse hasta el hoyo 18 para ver terminar a José María Olazábal. Como un niño en la mañana de Reyes Magos, Rafa se encaminó a continuación a buscar el partido de Rory McIlroy, para seguir unos hoyos a su buen amigo. Eso sí, la leyenda española se quedará con las ganas de ver a Tiger Woods. "Es una pena, estaba convencida de que vendría", le dice Ana Patricia, a lo que Rafa asiente expresando la ilusión que le hubiera hecho ver competir al que Nadal considera uno de sus ídolos en el deporte.

Rafa Nadal tiene previsto quedarse todo el fin de semana en Augusta y seguir disfrutando de su deporte favorito con las principales estrellas del golf.

Castigo del golf español en la primera jornada más dura del Masters

Castigo del golf español en la primera jornada más dura del Masters

Actualizado

A solo unos metros del tee del hoyo uno, en la famosa terraza de la casa club de Augusta National, se juega cada semana del torneo otro bien diferente. El foco social se traslada a las chaquetas verdes, que se entremezclan con los tonos verdes, amarillos o blancos de la particular pasarela de vestidos de gasa o floreados, que en muchos casos combinan a la perfección con el Azalea, el cóctel de moda que solo se puede tomar aquí esta semana. Estar en el Masters de Augusta, y más aún como socio o invitado de uno de ellos, es un símbolo de estatus.

Bajo el gigantesco roble de este exclusivo rincón del campo apareció al mediodía Rafa Nadal, en su primera visita al Masters, invitado por la única socia española, Ana Patricia Botín. Rahm tuvo un ritmo tan frenético como cuando competía, de un partido a otro, aunque se quedaría gran parte de los segundos nueve hoyos con Rory McIlroy, uno de los líderes de la jornada con 67 golpes (-5). Nada hacía presagiar en el soleado y apacible día en Augusta que Jon Rahm iba a firmar su peor resultado en 10 años y en 40 rondas de Masters de Augusta, una inexplicable debacle donde por primera vez el de Barrika no logró arañar ni un solo birdie al recorrido.

Todo fue mal en el golf del gran dominador de la liga saudí, pero su juego fue especialmente dramático a medida que se acercaba a los secos y duros greenes, donde el español perdió más de cuatro golpes con respecto a la media del torneo. De hecho, de su historial en majors desde que se contabiliza esta estadística en 2020 no existe una referencia tan catastrófica de una jornada tan aciaga con el palo más definitivo de la bolsa. Los 78 golpes finales (+6) dejan al ganador del torneo en 2023 en un serio aprieto, ya que la progresión del corte oscilará mañana entre el +4 y +5. "Ha sido todo, todo igual de mal....", comentaba de forma lacónica el campeón español. "Ahora mismo no puedo hacer un análisis, simplemente un mal día, tengo que pasar página", añadía ante las preguntas de la prensa española. "En general es de los días en los que más difícil he visto el campo, hay que jugar muy bien al golf. El campo está hoy casi como suele estar un domingo con buen tiempo", analizaba antes de buscar algún aspecto positivo del día: "Lo único bueno del día es que no he hecho 80", finalizaba.

El mejor español, con una ronda del par del campo, fue Sergio García, que contra todo pronóstico fue capaz de construir una jornada más que correcta de golf con sus 72 golpes finales. "Tenía un drive muy malo, horroroso, de dejar el golf, y pegué un hierro 4 abriendo la bola 60 metros", comentaba el de Castellón con respecto a uno de los golpes del día en el hoyo 17. "Es el mejor golpe que he pegado en Augusta, sin duda. Es un buen resultado porque no me encuentro bien, aunque te vas pensando que podría haber hecho dos bajo par perfectamente", explicaba. "Tengo el juego con alfileres en estos momentos", se sinceraba con un horizonte no demasiado halagüeño para la segunda jornada.

Y otro de los momentos épicos del día se vivió a primera hora con un pletórico José María Olazábal, que en el día en el que su mentor hubiera cumplido 69 años quiso recordar a Seve llegando a liderar el torneo con -2 en su fase inicial. "Ha sido una sorpresa, para mí y para todos, supongo. Pero me he visto ahí arriba y me he dicho: ¡Vamos! ¡Estás liderando el Masters! Obviamente ha sido un momento divertido e ilusionante, pero hay que ser consciente y realista de dónde estás. No aspiro a ganar el Masters, pero sí a seguir disfrutando todo lo que pueda, dando lo mejor de mí, como siempre, y alguna alegría como esta", comentaba el ganador de dos chaquetas verdes, que todavía hoy se emocionaba cuando le recordaban la onomástica de Ballesteros. Olazábal ha sido el mejor jugador de los 91 participantes en este Masters alrededor del green, donde ha sido capaz de ganar casi cinco golpes con respecto a la media del torneo.

Solo 16 jugadores fueron capaces de jugar bajo el par en una primera jornada donde ni los más veteranos recordaban un campo tan duro. Con 67 golpes (-5), Rory McIlroy y Sam Burns, uno de los mejores pateadores, compartieron la primera posición, con el número uno Scottie Scheffler finalizando en la sexta plaza con 70 golpes.

Sergio García, con su ronda del par, fue el mejor jugador de los nueve representantes del LIV Golf, que acumularon un resultado de 31 golpes sobre el par del campo. Con el golf espanol fuera de juega, el Masters prepara su edición más tensa y dura.

Desastre del Celta en Alemania y fiesta del Rayo en Vallecas

Desastre del Celta en Alemania y fiesta del Rayo en Vallecas

El Celta sufrió una dolorosa derrota en Friburgo y necesitará un milagro en Balaídos para pasar a las semifinales de la Europa League, donde intentará llegar el Betis, que el miércoles empató contra el Braga en Portugal. El duelo español antes de la final se ha complicado más de lo esperado tras el contundente 3-0 de los gallegos en Alemania. El drama de los celestes empañó un jueves que había empezado con grandes noticias en el Estadio de Vallecas, donde el Rayo dio un paso de gigante para alcanzar las semifinales de la Conference League tras vencer al AEK de Atenas por 3-0.

El Celta saltó con miedo al campo del Friburgo. Blando, atemorizado, sin intensidad en los duelos individuales y un peldaño por debajo del nivel requerido a estas alturas de la competición. Como si los futbolistas de Claudio Giraldez hubieran infravalorado al conjunto germano, que el pasado fin de semana estuvo a punto de dar la sorpresa contra el Bayern. En el minuto 80 ganaba 2-0, y aunque terminó perdiendo ante los de Múnich, dejó un aviso importante al Celta.

Dicha advertencia no hizo efecto en el vestuario vigués, que cuajó una desastrosa primera parte que podría ser decisiva en la eliminatoria. Grifo abrió el marcador en el minuto nueve con un gran gol desde fuera del área y Beste, en el 31, amplió el delirio local al aprovechar la pasividad de la defensa gallega.

Intento tras el descanso

El Friburgo no bajó la marcha y se encontró con el larguero antes del descanso, al que se llegó con un enfado monumental de Claudio Giraldez. El entrenador del Celta trató de revolucionar a su equipo con dos cambios en el intermedio, Fer López y Jones El-Abdellaoui, además de incluir más tarde a dos veteranos como Vecino y Aspas, pero su plan no funcionó. En el minuto 77, Ginter, libre de marca y de cabeza, marcó el tercero, que hundió todavía más las opciones del Celta en el cruce. Fer López tuvo una clara ocasión para anotar el tanto del honor y dar algo de luz a la pesadilla gallega, pero falló en el remate.

En Vallecas, el Rayo logró una enorme victoria gracias a los tantos de Ilias Akhomach, Unai López e Isi Palazón, y podrá viajar a Grecia con la tranquilidad de haber sacado un sobresaliente en el partido ida. Sus semifinales están más cerca.

Javier Hernández, el olímpico que ahora reparte millones: "No podía seguir viviendo de la vela"

Javier Hernández, el olímpico que ahora reparte millones: “No podía seguir viviendo de la vela”

Un cliente entra en la administración de lotería número 16 de Santa Cruz de Tenerife y agradece: tenía una pensión pequeña, una pensión mínima, apenas llegaba a finales de mes, pero acaba de cobrar 200.000 euros de un décimo comprado allí y sus problemas económicos han desaparecido. Al otro lado del mostrador, a Javier Hernández se le saltan las lágrimas. «Fue muy bonito. Habíamos dado otros premios, pero este año tres agraciados del Niño vinieron a darnos las gracias y nos emocionamos todos», cuenta quien sabe perfectamente qué es luchar con pocos recursos. Durante años lo hizo en el agua.

Antes de ser lotero, Hernández fue regatista y de los buenos. En la clase láser llegó a colgarse un bronce en el Mundial de 2008 y fue olímpico en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 -decimocuarto- y Londres 2012 -decimosegundo-. Fue miembro de una de las generaciones doradas de la vela española, junto a Iker Martínez, Xabier Fernández, Fernando Echavarri o Antón Paz. Pero su palmarés se cuenta ahora en premios: lleva tres años consecutivos repartiendo en Navidad, dos veces en el Gordo y la última, en el Niño. Su administración vendió seis boletos del 06703 agraciado, por lo que repartió 1.200.000 euros.

¿Dar premios multiplica los clientes después?
Es buena publicidad. Todas las administraciones ofrecemos el mismo producto, décimos de lotería, así que la suerte marca el negocio. Antes de Navidad intentamos vender el máximo número posible de décimos para que haya premios y venga más gente. Y luego confiamos en el chicharro, nuestra mascota. Es un pez azul, pequeño, humilde y abundante en las costas canarias, Nos representa. Tenemos una figura de bronce en el mostrador que nos ayuda.

"Todo se me puso cuesta arriba"

La historia de cómo un regatista olímpico acabó vendiendo lotería sigue el camino tortuoso de las vidas que no salen según el plan. A los 28 años, después de los Juegos de Londres 2012, Hernández todavía pensaba en seguir, en llegar a Río 2016 o incluso a Tokio 2020, pero el dinero empezó a escasear. «Acabé undécimo y tenía beca ADO, pero no me daba para mucho», cuenta.

«Por culpa de la crisis de la construcción de 2008, la Federación Española de Vela había reducido mucho las ayudas para viajar y competir y todo se me empezó a poner cuesta arriba. En la vela hay que seguir el circuito mundial, ir de regata en regata, costear desplazamientos, material, entrenamientos... Y no me llegaba», recuerda Hernández que, además, en aquella época perdió a su padre. La motivación por seguir en competición y buscar su medalla olímpica se convirtió en otra cosa.

¿Cómo nace la administración?
Fue una oportunidad. Era de un familiar lejano y se puso un poco a tiro. Pensé mucho en si dar el paso o no, me decidí y le pagué la licencia. Entendí que no podía seguir viviendo de la vela y tenía que empezar a labrarme un futuro. De 2012 a 2014 intenté compaginar la administración con los entrenamientos, pero era imposible.

Entrenador de Santa Lucía o El Savaldor

Hoy, más de una década después, la administración de la calle Bethencourt Alfonso funciona y Hernández todavía está detrás del mostrador casi cada día. «En Navidad estoy muy al público y durante el año suelen ponerme una hora o dos al día. Algunos clientes me reconocen de cuando hacía vela y me piden que les elija yo el número porque me ven como un tipo con suerte», explica Hernández, que nunca se alejó del todo del mar.

Cuando dejó de competir, sus propios rivales le llamaron. Había estudiado INEF y tenía criterio técnico. Empezó entrenando a uno, luego a otro, y sin buscarlo construyó una segunda carrera como entrenador freelance de países pequeños sin estructura federativa propia como Santa Lucía, El Salvador, Trinidad y Tobago, Corea del Sur o Montenegro.

«Llevo tres Juegos Olímpicos de entrenador de los que eran mis rivales, pero ya me voy retirando también. Tengo tres hijos y viajo lo justo. El año pasado solo fui a tres competiciones, ya no quiero hacer el circuito completo», asegura quien ya no vive pensando en el verano y sus regatas. Ahora su competición se disputa en Navidad, cuando planta la figura de bronce del chicharro en el escaparate y espera a que surja la magia. De momento lleva triunfando tres años.

Así resucitó Míchel a un Girona "roto": un "momento clave", las llamadas con Guardiola y el sentimiento de los veteranos

Así resucitó Míchel a un Girona “roto”: un “momento clave”, las llamadas con Guardiola y el sentimiento de los veteranos

Lo del Girona ha sido toda una resurrección. Se pasó los primeros meses de temporada dentro del descenso o rozándolo, situando al borde del precipicio el proyecto de Míchel, construido con calma, solidez y éxito durante cuatro años hasta tocar el cielo de la Liga de Campeones. Perdió en cuatro de las primeras cinco jornadas encajando 15 goles y suman sólo un punto, no ganó hasta la octava y llegó a las vacaciones de Navidad con solo tres triunfos. Un drama para un vestuario que en ese momento estaba «roto», admiten a este periódico fuentes del conjunto catalán. Ahora, en plena primavera, el Girona pisará el Santiago Bernabéu situado en la duodécima posición, con ocho puntos de ventaja sobre el infierno y a cuatro del séptimo puesto que da acceso a Europa. La resurrección del Girona es también la resurrección de Míchel.

«La sensación que teníamos era de equipo roto y los jugadores le han dado la vuelta. Ya somos un equipo, una familia. Y no ha sido fácil porque hemos vivido muchos momentos muy duros», admitió el técnico esta semana. El lunes ganaron en casa al Villarreal por 1-0, el mismo rival ante el que perdieron 5-0 en agosto, en la segunda jornada del campeonato liguero. En esa ocasión, Míchel apostó por Yangel Herrera, Asprilla, Krejci o Solís, futbolistas que ya no están en el equipo.

«Cuando pierdes, el jugador intenta salvarse él. Y ahí tener un vestuario veterano con sentimiento de pertenencia ayudó», asegura Míchel en declaraciones a este periódico. «El momento clave fue la victoria en Mallorca (4 de enero). Desde ahí, vimos que siendo un equipo solidario podíamos ser fuertes. Nos cambió la perspectiva», insiste, sincero.

La confianza

La resurrección tiene responsables, y antes de viajar al banquillo hay que asomarse a los despachos de Montilivi. Quique Cárcel, director deportivo del Girona, nunca dudó del técnico. Ni siquiera en esa quinta jornada en la que sumaba un punto de 15 posibles. Ni siquiera en la 10, cuando seguía colista. Ni en la 14, en la que todavía estaba en descenso. Nadie en el Girona dudó del entrenador. Tampoco Pere Guardiola, hermano de Pep y presidente del Consejo de Administración del club. Ni su hermano, el técnico del Manchester City, club que es hermano mayor del Girona dentro de la empresa City Football Group. Las conversaciones entre Pep y Míchel se han repetido durante los últimos meses, especialmente en los peores momentos, tanto para analizar la complicada situación del equipo como para gestionar a jóvenes fichajes.

Siguiendo el ejemplo de Savinho, el City cedió al Girona al brasileño Vitor Reis y al argentino Claudio Echeverri, claves ahora en el renacer del equipo. El central llegó en verano y es un fijo en el centro de la zaga, soñando incluso con disputar el Mundial con Brasil, mientras que el delantero aterrizó en invierno en Montilivi y se ha convertido en un revulsivo vital para Míchel.

Junto a los jóvenes, fichajes como Ounahi o Vanat, que se perdieron las primeras jornadas y llegaron sin periodo de adaptación, han transformado el vestuario en algo «muy sano». «La comunicación es continua. Que los jugadores sientan la cercanía para no engañarles y exigirles hacia dónde va el equipo. Puertas abiertas, fluidez en el lenguaje y comunicación», explica Míchel como claves de la evolución del club.

En febrero ganaron al Barça y ahora llegan al Bernabéu con opciones de pinchar a un Madrid que está pensando en el encuentro de vuelta de cuartos contra el Bayern. Mientras, Míchel observa a lo lejos los cantos de sirena de algunos equipos, como el Ajax, interesados en sus servicios. Pero él, de momento, no se baja del barco del City Group e incluso bromea con la posibilidad de suceder a Guardiola, su compañero de llamadas. «Yo sí me veo preparado para entrenar al City. Ahora me veo preparado para entrenar a cualquier equipo», admitió en una entrevista reciente. «Pep me ha llamado para echarme una mano, hablamos mucho. Tenemos una relación muy buena», comentó.

Dos remontadas imposibles y el sueño de la Champions: las opciones de los españoles en los cuartos de final

Dos remontadas imposibles y el sueño de la Champions: las opciones de los españoles en los cuartos de final

"Con el Barcelona hay pocos resultados, casi ninguno, que dejen esto cerrado". Giuliano Simeone, desde las entrañas del Camp Nou, lanzaba el primer aviso de precaución. Una advertencia basada en su apellido, no en la historia de la competición. En la Champions, sólo se ha remontado una vez una eliminatoria con dos goles en contra del equipo visitante . Y no fue el Barça, pero sí la protagonizó un jugador hoy culé.

En los octavos de final de la temporada 2018/19 se enfrentaban el Manchester United y el PSG. Los británicos andaban huérfanos de Alex Ferguson y parecían dar por terminada su temporada cuando dejaron Old Trafford con una derrota (0-2) ante el conjunto parisino. Pero en el Parque de los Príncipes aparecieron los viejos laureles de los red devils bajo la batuta del alumno de Ferguson. Solskjaer insufló a los suyos una energía perdida y Lukaku anotó los goles que ponían el partido a un suspiro. Entonces, Kimpembe, en su área, golpeó el balón con la mano en el minuto 94 y Marcus Rashford transformó el penalti que daba el pase a los cuartos a los británicos y dejaba en anécdota el gol de Bernat. "Siempre creímos", apuntó el técnico danés tras el 1-3 en el electrónico, aprovechando el valor doble de los goles fuera de casa en caso de empate, circusntacia ya eliminada en el nuevo formato.

No era una remontada cualquiera, era historia de la Champions. Algo que no había ocurrido y que no se ha vuelto a producir. Sí se han remontado desventajas como visitante de un gol. De hecho ha ocurrido seis veces en la máxima competición continental. "En la segunda parte, buscaron acortar el resultado, pero tuvimos el 0-2, lo aseguramos y tuvimos la calma para llevar a casa un buen resultado, sabiendo de la dificultad que nos encontraremos el martes que viene. Y la vamos a asumir". Es Simeone padre el que, consciente o no de la estadística, sabía de la importancia de no recibir un tanto en contra ante un equipo que jugó con 10 toda la segunda parte.

Porque, el propio Barça también ha sufrido una eliminación en su casa en los cuartos del curso 2023/24, pese a arrancar un triunfo en París (2-3). El PSG consiguió, con una exhibición de Mbappé culminada con un doblete y tras una tarjeta roja absurda de Araujo, remontar en el Camp Nou por 1-4. También la sufrieron el propio PSG ante el Liverpool el año pasado, el Inter ante el Bayern en 2011. Y luego está el caso del Ajax, que es el perejil de todas las salsas. Los holandeses fueron remontados por el Tottenham en las semifinales de la 2018/19, pero consiguieron la heroicidad ante el Panathinaikos en la campaña 195/96, también en semifinales, y frente al Real Madrid en los octavos de la 2018/19, con una exhibición en el Bernabéu.

Los madridistas lamentando la derrota en el Bernabéu.

Los madridistas lamentando la derrota en el Bernabéu.EFE

Ahora son los blancos los que están en esa tesitura frente a un Bayern al que parecía tener dominado en Europa en los últimos años: seis de los anteriores nueve duelos fueron para los madridistas, tres de ellos en el Allianz Arena. Sin embargo, sólo uno de esos tres resultados les valdrían a los jugadores de Arbeloa para pasar la eliminatoria. Fue aquel 0-4, en el partido en el que Guardiola calificó a los blancos como "atletas". En aquella plantilla, por cierto, jugaba el acutal entrenador del equipo blanco.

En años recientes, los enfrentamientos entre españoles y bávaros han sido siempre igualados: 13 victorias alemanas, 12 españolas y cuatro empates; 47 goles para cada uno. Es uno de los cruces más repetidos en la máxima competición continental.

Una rivalidad dispar

En cambio, la rivalidad entre barcelonistas y rojiblancos es menos igualada. No sólo porque el Atlético llevara sin ganar 20 años en el Camp Nou, hazaña lograda por Pepe Murcia, con El NiñoTorres como protagonista, y consiguiera replicar el Cholo tras 14 temporadas en el banquillo rojiblanco, sino porque, contando todas las competiciones, son 82 victorias rojiblancas, 115 blaugranas y 57 empates.

La historia en Europa, en cambio, es muy diferente entre ambos. El Atlético ha ganado tres de cinco duelos, el Barça, uno y otro ha terminado en tablas. Pero, lo que es más importante, las dos eliminatorias previas que han jugado entre ambos en la máxima competición, los cuartos de final de 2014 y 2016, terminaron con el pase de elimiantoria del conjunto dirigido por Simeone.

Hay algo seguro este año y es que, mínimo, un equipo español disputará las semifinales. El Atlético es el que tiene más posibilidades, el Real Madrid ha remontado dos de las 13 eliminatorias que empezó perdiendo ante el Bayern Múnich, pero ninguna como visitante. El Barça nunca ha eliminado a Simeone. Pero, para todo hay una primera vez, si no que lo digan al argentino en el Camp Nou.

Golpe de carácter del Real Madrid en Estambul: rompe su maldición y derrota al campeón Fenerbahçe en un duelo decisivo

Golpe de carácter del Real Madrid en Estambul: rompe su maldición y derrota al campeón Fenerbahçe en un duelo decisivo

13 noches para olvidar, 13 dagas en el orgullo del Real Madrid, 13 viajes de vuelta con caras largas en el avión. 13 derrotas a domicilio (de 18) que quizá ya nadie recuerde, sofocadas en el abismo de Estambul, un triunfo en la pista del campeón que fue un puñetazo de personalidad. Como el triple de Hezonja que sentenció al Fenerbahçe, tras siete fallos. Una liberación. [69-74: Narración y estadísticas]

Abrió los brazos Mario, suspiró. Su propia liberación, a falta de un minuto, la de un tipo único. Sabía que era un triunfo de los que marcan el porvenir y no sólo por su importancia clasificatoria, por lo que le supone al Madrid si confirma la semana que viene en el Palacio contra el Estrella Roja. A falta de las matemáticas, ser cabeza de serie en cuartos. Habían escapado de la frustración de últimamente y lo habían hecho con un estupendo ejercicio de amor propio. Un duelo fiero en el que tuvo que sobrevivir varias veces. Y en el que no tembló en la recta de meta, donde se le fueron tantas victorias este curso.

Si Hezonja, tan errático como genial, fue el ejecutor, hubo tres nombres propios muy por encima del croata. El de dos clásicos, dos apuestas seguras, Campazzo-Tavares, esa pareja de época. Y el de Trey Lyles, hielo en el infierno, recursos y clase para desentrañar la noche en Estambul.

Brandon Boston

Porque la cosa en el Ulker Arena eran palabras mayores, uno de esos partidos que ya parecen eliminatorias. Después de un trayecto más largo que nunca, la hora de la verdad se acerca y las cuentas alarman. Los dos equipos acudían con más dudas que certezas y el que perdiera casi no iba a tener margen para arreglarlo en la última jornada. Y el Fenerbahçe, en plena crisis (seis derrotas en las últimas siete jornadas, arruinando lo que parecía un liderato asegurado), lo resolvió elevando la temperatura.

Jasikevicius planteó una batalla: nadie se sentiría cómodo. Cada balón que recibía Tavares, un mar de manotazos le agobiaba. Para igualar ese juego físico, esa incomodidad permanente, hacen falta mentes duras también y mal síntoma fue la marcha de Campazzo, desesperado, directamente al túnel de vestuarios cuando cometió su segunda falta en tres minutos.

El rebote era la falla. Lo dominaba Fenerbahçe, hambriento en el ofensivo. Y en cuanto el Madrid bajó un ápice su concentración, los turcos, con un eléctrico Brandon Boston -una pesadilla toda la noche-, abrieron una grieta (29-21). Y, sin embargo, en ese primer abismo fue cuando emergió el mejor Madrid. La reacción fue de carácter, de defensa y de acierto. Volvió a sus básicos, al dominio de Tavares, al acierto de Campazzo... Y a la no obsesión de Hezonja, quien se mostró solidario pese a su mal día en tiro y en defensa.

Fue un parcial de 2-14 a pesar del susto en el hombro de Deck, quien pudo regresar a pista. Los blancos habían dado con la tecla, pero había que mantener esa pujanza. Los triples de Campazzo compensaban los errores de Hezonja, cada vez más desesperado. Pero el Madrid necesitaba algo más. Y en vez de eso, la segunda unidad supuso un bajón.

Maledon, de capa caída últimamente, no parecía a la altura, y el Fenerbahçe se vino arriba con un peligroso parcial de 12-0. El último acto fue de los que llaman a los "grandes jugadores", los que pedía Scariolo al comienzo de la semana. Los que no aparecieron en Atenas y sí en Estambul. Lyles anotó 10 puntos en el acto final y tomó todas las decisiones correctas en ataque. Y luego, el triple, la liberación, de Hezonja.

Alcaraz supera el bloqueo mental ante Etcheverry para llegar a cuartos de final de Montecarlo

Alcaraz supera el bloqueo mental ante Etcheverry para llegar a cuartos de final de Montecarlo

«Tengo muy poca confianza en el revés». «Es muy difícil confiar cuando no tengo feeling con la bola ahora». «Es complicado insistir cuando tengo cero feeling». Quedan en Carlos Alcaraz heridas de aquella fea derrota en el Masters 1000 de Miami. Qué cruel es el tenis: incluso el número uno del mundo, el reciente campeón del Open de Australia, un virtuoso como pocos en la historia, puede perder su autoestima por culpa de un mal día. Este jueves Alcaraz venció al argentino Tomás Etcheverry por 6-1, 4-6 y 6-3 en octavos de final del Masters 1000 de Montecarlo, pero para hacerlo tuvo que pasar de las dos horas de juego y superar un bloqueo mental.

En el segundo set acumuló un par de errores con su revés y le abordaron todos los pensamientos negativos del mundo. En comunicación con su entrenador, Samuel López, sus palabras recordaban a su desespero reciente en la gira estadounidense: «No puedo», «No me sale»... El técnico insistía en darle ánimos, pero no había manera. Desconectado de su revés, Alcaraz se invertía una y otra vez para golpear de derecha y así se sucedían los fallos y los puntos perdidos. Llegó a estar dos breaks abajo, intentó remontar, no lo logró y de ahí tuvo que salir.

Pese a un primer set electrizante, pese a la extraordinaria velocidad de su drive, pese a su toque en la red, pese a su superioridad, el español se descubrió nuevamente en el barro. Para su fortuna, esta vez supo escapar. En el tercer set despejó las ideas para volver a dominar a Etcheverry desde el fondo de la pista e incluso se soltó con algún winner de revés. Para los próximos días, quizá quedará el recuerdo del atasco, pero también su capacidad para liberarse y vencer.

VALERY HACHEAFP

Aprender de ello es esencial. Este mismo viernes, en cuartos de final, Alcaraz deberá enfrentarse al kazajo Aleksandr Búblik, un rival incómodo por su imprevisibilidad, y si vence, el fin de semana, sin descanso, se encontrará con adversarios de mejor ranking. En el horizonte, como siempre, una posible final el domingo ante Jannik Sinner, que también venció en tres sets -por 6-1, 6-7(4) y 6-3- en su caso a Tomás Machác, pero antes toca rehacer el amor propio.

Eddy Merckx, el ciclista más laureado de la historia, ingresado por una infección en la cadera

Eddy Merckx, el ciclista más laureado de la historia, ingresado por una infección en la cadera

Actualizado

Saltan las alarmas por el estado de salud, una vez más, de Eddy Merckx, leyenda del ciclismo. El pentacampeón del Tour de Francia ha sido internado en un hospital tras detectarse una infección en su cadera. Este nuevo incidente ha provocado que el ciclista reaccione muy enfurecido: "¡Ya basta de tonterías, estoy harto!".

El origen de sus problemas físicos se remontan a hace dos años, cuando sufrió una caída de su bicicleta tras resbalar en un paso a nivel.

"El caníbal", que el próximo mes de junio cumplirá 81 años, lleva una semana ingresado en una clínica, siguiendo un tratamiento con antibióticos, y volverá a ser operado el próximo lunes.

Merckx, el ciclista más laureado de todos los tiempos (525 victorias, con cinco Tours, cinco Giros y una Vuelta) ha sufrido complicaciones recurrentes en la cadera desde que se la fracturara montando en bicicleta hace dos años. Desde entonces, el "ogro de Tervouren" ha tenido que ser operado seis veces y se le reemplazó la prótesis de titanio que se le colocó inicialmente.

"Como tenía mucho dolor, me ingresaron en el hospital el lunes pasado. No encuentran el origen de esta infección y, como los antibióticos no hacen mucho efecto, deberían operarme de nuevo el próximo lunes", declaró el excorredor al diario Nieuwsblad.

El grupo israelí Quantum Pacific también compra el equipo español de SailGP: «Es una inversión deportiva, como en el Atlético o el Movistar»

El grupo israelí Quantum Pacific también compra el equipo español de SailGP: «Es una inversión deportiva, como en el Atlético o el Movistar»

Hace tres años, el equipo español de SailGP estaba al borde de la desaparición. Sin patrocinador, siempre en la parte baja de la Fórmula 1 de la vela y sin garantías de seguir. Este jueves, ese mismo equipo ha anunciado su adquisición por Quantum Pacific Group, el holding del multimillonario israelí Idan Ofer, por una cifra que ronda los 45 y los 50 millones de euros, según fuentes que señalan a EL MUNDO. La operación demuestra el súbito crecimiento del conjunto español, la buena salud de SailGP tras empezar su sexta temporada, y el interés de Ofer en España después incluso del boicot en la pasada Vuelta .

«Hace dos o tres años estábamos al borde del precipicio, estábamos medio regalados. Ahora vamos a ser una de las franquicias de SailGP más altas que se han pagado», cuenta Antonio Alquézar, CEO del equipo, en conversación con EL MUNDO tras el cambio de dueños.

En la creación de SailGP en 2019, todos los equipos eran propiedad de la competición promovida por el multimillonario estadounidense Larry Ellison, el dueño de Oracle. Francia, Reino Unido, Estados Unidos... De inicio se crearon seis conjuntos que se fueron multiplicando hasta llegar a los 13 actuales y, poco a poco, vendiéndose. El curso pasado ya solo quedaban dos sin dueño: España y Nueva Zelanda. O alguien los compraba o corrían el riesgo de desaparecer. El equipo español, apodado Los Gallos, liderado por los campeones olímpicos Diego Botín y Florian Trittel, se salvó al ganar la cuarta temporada, pero seguía el peligro. De ahí la alegría por ser comprados.

«Nadie quería invertir en el equipo cuando estábamos los últimos. Por supuesto que ganar el campeonato ayudó bastante», comenta Alquézar sobre unas negociaciones que empezaron hace muchos meses y que no se detuvieron pese a todo.

¿Habrá protestas?

En la pasada Vuelta a España las protestas y el boicot por la presencia del equipo Israel-Premier Tech complicaron la operación. Quantum Pacific ya poseía un 32% del Atlético de Madrid y un 45% del Movistar, pero la adquisición situaba a SailGP como objeto potencial de ese movimiento político. Los días 5 y 6 de septiembre el campeonato visita Valencia y podría haber protestas, pero no hay temor. «Esto es una inversión deportiva», insiste Alquézar. «Tienen muchas inversiones en otros sitios, como en el Atlético y el Movistar. No creo que tengamos ningún tipo de problema», añade quien se congratula del crecimiento de SailGP.

El certamen ya ha arrancado su sexta temporada con muy buenas cifras. La audiencia televisiva mundial ha pasado de 16 millones de seguidores en sus primeras ediciones a más de 240 millones en la última y las sedes han ido creciendo hasta llegar a 13. De Sydney a Río de Janeiro, Bermudas o Nueva York, luego Portsmouth, Ginebra o Valencia y, al final, Dubai y Abu Dhabi. Todo gracias a la espectacularidad de los F50, los catamaranes que alcanzan velocidades de más de 100 kilómetros por hora.

«Muchas veces dices: esto es vela, pero vamos a metro y medio por encima del agua, a 100 por hora, y no tenemos una vela, tenemos un ala de avión», explica Alquézar. «Hemos acercado la vela al público, por eso competimos muy cerca de la costa y no necesitas un barco para vernos como pasa en la Copa América. Además hemos cambiado la nomenclatura. No ponemos la velocidad en nudos, la ponemos en kilómetros por hora, por ejemplo. Lo hacemos todo en lenguaje más apto para la gente que no conoce la vela.» El año pasado en Cádiz, el evento congregó más de 100.000 personas en un fin de semana. Este año se espera un exito similar en Valencia, haya o no protestas.

El equipo español de SailGP que estuvo a punto de desaparecer acaba de ser adquirido y el precio de la compra, entre 45 y 50 millones de euros, es una gran noticia para la Fórmula 1 de la vela. Si el origen del dinero genera protestas ya se verá en septiembre en Valencia.