Países Bajos deja resucitar a un timorato Japón que castiga a Koeman
Ronald Koeman no empieza el Mundial con buen pie. Cuando Países Bajos lo tenía todo a favor para liquidar a un timorato Japón y arrancar el Mundial como líder de grupo, se hizo el harakiri. En cinco minutos de locura, cuando el partido se acercaba al descuento, los nipones lograron el empate. Y no es que dieran el paso adelante que se guardaron durante todo el partido, es que los cambios del técnico neerlandés acabaron encerrando al equipo en su área hasta que, en un córner, un cabezazo de Ogawa que tocó en Kamada ante una de las defensas más altas del campeonato le birló dos puntos que creían tener en el bolsillo. [Narración y estadísticas (2-2)]
Las dos selecciones arrancaron a intimidarse demasiado tarde. En el primer tiempo, el duelo no tenía ritmo por el empezo de ambos en anularse. Llegaron ocasiones contadas, como el derechazo de Malen en el primer minuto que atajó Suzuki. Fue al delantero de la Roma, con buenos números en la Serie A en el tramo final de temporada, a quien Koeman le dio el peso del ataque, aunque el peligro trató de buscarlo con Gakpo por la banda izquierda. Japón, que sabe lo que a los neerlandeses les gusta acelerar los duelos, se instaló en su campo, bien junto, retando al rival a asaltarles. Y no es que con eso renunciaran a sus opciones.
Un tiro de Maeda que golpeó en Dumfries y otro centro raso desde la orilla izquierda de Taniguchi que no cazó Maeda recordaron que vivir tan lejos del área de Verbrugeen solo tenía un objeto: orden. Con eso hicieron pensar a Koeman que quizá su plan necesitaba necesitaba retoques. Gakpo no lograba hacer daño a la espalda de Kubo porque, esta vez sí, el extremo de la Real Sociedad corría presto a auxiliar a Doan creando superioridad para frustrar al jugador del Liverpool.
Sin que el partido se acelerara, Japón encontró caminos. Primero Nakamura le fue quitando peligro a un ataque que lo encontró en la frontal del área pequeña. Demasiados toques hasta dejarle un remate de cara a Izo. Con el balón parado respondió Países Bajos obligando, primero a Suzuki y después a Taniguchi, a despejar el cabeceo de Malen a un saque de esquina. De nuevo probaron con una falta en la que Summerville buscó a Gakpo en el segundo palo.
La primera mitad se cerró con un disparo de Nakamura lamiendo el poste y un pase filtrado entre los centrales a Ueda que el delantero del Feyenoord no pudo empujar, pero en la segunda parte, el escenario cambió.
Arrancó con el gol de Países Bajos. Otra vez a balón parado, Reijnders tensó la pelota desde el lateral del área y el rechazo de Japón lo recogió De Jong para abrir a Gravenberch que telegrafió un centro que Van Dijk convirtió en gol.
Suecia, al acecho
Espabiló Japón con el aldabonazo. Para clasificarse, es el de los favoritos del grupo, pero al acecho ronda Suecia y perder un punto es complicarse. Por eso salieron de su caparazón y buscaron hacer daño. Lo logró Kubo retando a Van de Ven hasta la línea de fondo para asistir a Nakamura en la media luna. Con un giro de cintura, armó un tiro para empatar.
Antes de que en los nipones surgiera la tentación de volver a ajustarse, apareció Summerville para, con un zurdazo cruzado impecable, hacer saltar a Koeman en el banquillo. Países Bajos empezaba a encontrar huecos para correr y Gakpo forzó una mano de Suzuki. Poco iba a durarle la alegría.
Nakamura, ante Summerville, el domingo en Dallas.
Japón movió banquillo para sustituir a Kubo, que se marchó lesionado tras un choque con Dumfries, y buscar más colmillo. La respuesta del técnico neerlandés fue endurecer a su equipo para contener a un rival que apenas le había hecho daño. Mandó a Memphis Depay al campo, sí, pero el resto fueron Aké, Koopmeiners y Timber, todos de corte defensivo. Ese movimiento, y en runrún de la derrota ante Argelia en los últimos amistosos, hacía que la mirada estuviera en el banquillo.
Faltaban cinco minutos para el 90 y Países Bajos estaba hundido en su área, acorralado. Se paseó un centro de Nakamura sin encontrar rematador y acabaron forzando un córner en el 89 que Ito puso a la cabeza de Ogawa, que le ganó el salto a Van Dijk. Su testarazo rozó la cabeza de Kamada y se convirtió en un empate que castiga, mucho, a los neerlandeses y les complica la vida a ambos, porque Suecia espera al quite.




























