Países Bajos deja resucitar a un timorato Japón que castiga a Koeman

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Ronald Koeman no empieza el Mundial con buen pie. Cuando Países Bajos lo tenía todo a favor para liquidar a un timorato Japón y arrancar el Mundial como líder de grupo, se hizo el harakiri. En cinco minutos de locura, cuando el partido se acercaba al descuento, los nipones lograron el empate. Y no es que dieran el paso adelante que se guardaron durante todo el partido, es que los cambios del técnico neerlandés acabaron encerrando al equipo en su área hasta que, en un córner, un cabezazo de Ogawa que tocó en Kamada ante una de las defensas más altas del campeonato le birló dos puntos que creían tener en el bolsillo. [Narración y estadísticas (2-2)]

Las dos selecciones arrancaron a intimidarse demasiado tarde. En el primer tiempo, el duelo no tenía ritmo por el empezo de ambos en anularse. Llegaron ocasiones contadas, como el derechazo de Malen en el primer minuto que atajó Suzuki. Fue al delantero de la Roma, con buenos números en la Serie A en el tramo final de temporada, a quien Koeman le dio el peso del ataque, aunque el peligro trató de buscarlo con Gakpo por la banda izquierda. Japón, que sabe lo que a los neerlandeses les gusta acelerar los duelos, se instaló en su campo, bien junto, retando al rival a asaltarles. Y no es que con eso renunciaran a sus opciones.

Un tiro de Maeda que golpeó en Dumfries y otro centro raso desde la orilla izquierda de Taniguchi que no cazó Maeda recordaron que vivir tan lejos del área de Verbrugeen solo tenía un objeto: orden. Con eso hicieron pensar a Koeman que quizá su plan necesitaba necesitaba retoques. Gakpo no lograba hacer daño a la espalda de Kubo porque, esta vez sí, el extremo de la Real Sociedad corría presto a auxiliar a Doan creando superioridad para frustrar al jugador del Liverpool.

Sin que el partido se acelerara, Japón encontró caminos. Primero Nakamura le fue quitando peligro a un ataque que lo encontró en la frontal del área pequeña. Demasiados toques hasta dejarle un remate de cara a Izo. Con el balón parado respondió Países Bajos obligando, primero a Suzuki y después a Taniguchi, a despejar el cabeceo de Malen a un saque de esquina. De nuevo probaron con una falta en la que Summerville buscó a Gakpo en el segundo palo.

La primera mitad se cerró con un disparo de Nakamura lamiendo el poste y un pase filtrado entre los centrales a Ueda que el delantero del Feyenoord no pudo empujar, pero en la segunda parte, el escenario cambió.

Arrancó con el gol de Países Bajos. Otra vez a balón parado, Reijnders tensó la pelota desde el lateral del área y el rechazo de Japón lo recogió De Jong para abrir a Gravenberch que telegrafió un centro que Van Dijk convirtió en gol.

Suecia, al acecho

Espabiló Japón con el aldabonazo. Para clasificarse, es el de los favoritos del grupo, pero al acecho ronda Suecia y perder un punto es complicarse. Por eso salieron de su caparazón y buscaron hacer daño. Lo logró Kubo retando a Van de Ven hasta la línea de fondo para asistir a Nakamura en la media luna. Con un giro de cintura, armó un tiro para empatar.

Antes de que en los nipones surgiera la tentación de volver a ajustarse, apareció Summerville para, con un zurdazo cruzado impecable, hacer saltar a Koeman en el banquillo. Países Bajos empezaba a encontrar huecos para correr y Gakpo forzó una mano de Suzuki. Poco iba a durarle la alegría.

Nakamura, ante Summerville, el domingo en Dallas.

Nakamura, ante Summerville, el domingo en Dallas.AFP

Japón movió banquillo para sustituir a Kubo, que se marchó lesionado tras un choque con Dumfries, y buscar más colmillo. La respuesta del técnico neerlandés fue endurecer a su equipo para contener a un rival que apenas le había hecho daño. Mandó a Memphis Depay al campo, sí, pero el resto fueron Aké, Koopmeiners y Timber, todos de corte defensivo. Ese movimiento, y en runrún de la derrota ante Argelia en los últimos amistosos, hacía que la mirada estuviera en el banquillo.

Faltaban cinco minutos para el 90 y Países Bajos estaba hundido en su área, acorralado. Se paseó un centro de Nakamura sin encontrar rematador y acabaron forzando un córner en el 89 que Ito puso a la cabeza de Ogawa, que le ganó el salto a Van Dijk. Su testarazo rozó la cabeza de Kamada y se convirtió en un empate que castiga, mucho, a los neerlandeses y les complica la vida a ambos, porque Suecia espera al quite.

Un paseo por la cuna de Pelé en Nueva York 50 años después: "Pelé se asustó, tenía las manos manchadas de verde porque habían pintado la tierra"

Un paseo por la cuna de Pelé en Nueva York 50 años después: “Pelé se asustó, tenía las manos manchadas de verde porque habían pintado la tierra”

Durante estos meses, el cruce entre Shea Road y Meridian Road, en pleno Queens, el distrito más grande de Nueva York, recibe el nombre de Pelé. Un detalle del ayuntamiento de la ciudad por el Mundial de fútbol y un recuerdo al hombre que hace medio siglo impulsó el 'soccer' en todo Estados Unidos. El 15 de junio de 1975, Edson Arantes do Nascimento debutó con el New York Cosmos en el Downing Stadium, cuyos terrenos hoy, reconstruidos para dar forma al nuevo Icahn Stadium, siguen desprendiendo olor a fútbol.

"Aquí seguimos guardando el logo gigante del Cosmos que estaba en lo alto de la zona de prensa del antiguo estadio", enseña a este periódico Louis Vazquez, director del Icahn Stadium, unos minutos después de entrar por la puerta principal. El terreno está situado en la isla de Randall, al norte de Nueva York, entre el río Harlem y el East River. En el pasillo inicial, a la izquierda, gobierna un cuadro del debut de Pelé. Camiseta blanca impoluta y miles de personas en las gradas. 21.278 se dieron cita aquel día, con 300 periodistas llegados de 13 países diferentes. "Esta foto es la más icónica de la historia del fútbol aquí en Nueva York", añade.

El Downing Stadium estaba situado a unos metros de donde hoy se ha construido el Icahn Stadium, que tiene solo 5.000 butacas. En su momento, el campo que vio aterrizar a Pelé era uno de los más grandes de la ciudad, por detrás del Yankee Stadium y el Shea Stadium, propiedad de los Yankees y los Mets de la liga de béisbol. Despertaba interés, aunque tenía algunos problemas que con la llegada del astro brasileño y la consiguiente presión mediática debieron solucionarse en el momento.

"se quitó las botas y se asustó"

"El terreno de juego tenía muchísimas zonas de tierra y con la atención global que recibió su debut, dos empleados de la CBS, la televisión que iba a retransmitir el partido, usaron pintura verde sobre el barro marrón. En el descanso, Pelé, nervioso, se quitó las botas y las medias y se asustó porque tenía las manos manchadas de verde, pero Julio Mazzei, miembro del personal del Cosmos, le tranquilizó diciéndole que era pintura verde del suelo", relata Vazquez.

Pelé se había retirado del fútbol el 2 de octubre de 1974 tras jugar por última vez con el Santos, pero decidió volver para solucionar sus graves problemas económicos causados por malas inversiones. "Recuerdo cuando el contable entró en casa, sudaba muchísimo, estaba pálido", contó en su biografía. El brasileño decidió rechazar las ofertas de Europa, algunas de clubes como el Real Madrid y la Juventus, y aceptó el acuerdo que llevaba años proponiéndole Clive Toye, socio del Cosmos: casi tres millones de dólares al año, uno de los mayores en el mundo del deporte en esa época.

"Su llegada le dio glamour al fútbol. La North American Soccer League se convirtió en un fenómeno cultural, atrayendo a celebridades como Muhammad Ali, Andy Warhol o Mick Jagger", explica a este periódico Brian D. Bunk, profesor de Historia de la Universidad de Massachusetts y autor de From Football to Soccer (University of Illinois Press, 2021).

Pelé tenía 34 años, llevaba ocho meses sin jugar y aun así fue, con diferencia, el mejor futbolista de aquel domingo y de la liga durante los años que estuvo. "El Gran Pelé", rezaba el cartel del partido. "Ha cautivado al resto del mundo y ahora cautivará a los Estados Unidos. Son los aficionados con más suerte de su generación porque podrán ver jugar a Pelé", se añadía, al lado de una imagen del brasileño celebrando un gol.

Ese encuentro terminó 2-2 y Pelé ganaría el título en 1977, mudado ya el Cosmos al Giants Stadium, recién construido en los terrenos del actual Metlife Stadium y más grande, antes de retirarse definitivamente.

"Ha sido duro jugar con él al principio, pero luego nos acostumbramos a sus pases y movimientos", aseguró al acabar el duelo contra el Tornado Mark Liveric, uno de sus compañeros, en unas declaraciones que se recogieron al día siguiente en el New York Times. El artículo, titulado "21.278 personas van a ver a Pelé y el Cosmos empata", asegura en esa crónica que "el millonario brasileño" iba a jugar sólo la primera parte, pero que "le motivó el partido" para seguir en la segunda. "Le hicieron falta muchísimas veces, pero no pareció importarle demasiado", añade el texto. Marcó el primer gol a pase del israelí Mordecai Spiegler. "No he visto el balón", señaló después el portero rival, Ken Cooper. Pelé, además, asistió a Spiegler para otro gol y dejó un pase de tacón a su compañero Liveric que "fue lo mejor del partido", según el Times.

"Seremos un gran equipo", aseguró el brasileño. Y lo fueron. Las entradas para aquel 15 de junio costaban dos dólares para los menores de edad, cuatro para los adultos y seis para aquellos que tenían asiento reservado, pero los precios se multiplicaron en los siguientes meses.

El resto de estrellas

Pelé elevó el nivel de la liga, que más tarde recibiría a Franz Beckenbauer (Cosmos), Bobby Moore (San Antonio Thunder y Seattle Sounders) o Johan Cruyff (Los Angeles Aztecs y Washington Diplomats). "La evolución de jugadores como Landon Donovan o Tim Howard, el lanzamiento de la MLS en 1996 y el boom del Mundial de 1994 tienen que ver directamente con el interés creado por Pelé a finales de los 80", asegura Vazquez. "Lo de ahora es la culminación de todo ese proceso. Pero no todo empezó con Pelé. El Cosmos ya tenía 10.000 personas por partido el año anterior a su llegada, no es que no se jugara al fútbol", matiza Bunk.

Logan Costa, el central que cambió Francia por Cabo Verde y al que vacila Yeremy Pino: “Dice que voy a pasar un mal rato”

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El 21 de julio de 2025, Logan Costa (Saint-Denis, 2001) se rompió el cruzado de la rodilla en un partido de pretemporada del Villarreal. Había ayudado a que Cabo Verde encarrilara, por primera vez en su historia, el camino hacia el Mundial y solo pudo celebrar la victoria ante Suazilandia (3-0) desde la grada. «Fue increíble. No tengo palabras para describirlo. El país se paró», cuenta en una conversación con EL MUNDO en la que no pierde la sonrisa. Es mundialista, y no ha sido fácil.

Le ha tocado estar 302 días inmerso en una larga recuperación de una lesión muy compleja que, muchas veces, pensó que no le permitiría llegar a tiempo para jugar hoy en Atlanta. «Tuve momentos de duda, pero gracias a Dios, no se me escapa. Tuve mucha gente detrás, Marcelino, los médicos, que querían verme en el Mundial», reconoce.

El primer partido de Cabo Verde será especial, «creo que el país se parará», dice Logan, que a los 19 años cambió la camiseta de Francia por la caboverdiana. «Estaba en una sub-20 y no sentía nada. No me lo pensé», advierte quien ha crecido admirando a Sergio Ramos, Raphael Varane y Thiago Silva. Más picante le pone a su debut que sea frente a España. «Es una selección top, pero en un partido pueden pasar muchas cosas. La virtud de Cabo Verde es que no tenemos nada que perder y mucho que ganar. Vamos a jugar sin miedo», cuenta. No piensa que pueda ser un alivio que Luis de la Fuente se guarde a Lamine Yamal. «Es uno de los mejores del mundo y es bueno para nosotros que juegue. Si no, que se recupere», le desea.

«Allí están mis raíces»

Sí se encontrará en el campo con sus amigos Alex Baena y Yeremy Pino. «Hace unas semanas estaba hablando del partido con Yeremy y me dijo que me preparara bien, que voy a pasar un mal rato. Pero ya veremos quién gana», bromea. Como central, también tiene un ojo puesto en Mikel Oyarzabal, «por cómo aparece en el área», advierte este debutante, que se acordará de su abuela cuando suene el himno en el estadio de Atlanta. «Es un sueño profesional y personal. Llevo a Cabo Verde en el corazón, iba todos los veranos, allí están mis raíces. Todo me llevaba a jugar en esta selección», explica. Por eso no pensó que, dejando Francia, perdería oportunidades de disputar estas grandes citas. «Nunca sabes lo que te va a pasar en la vida. He hecho feliz a mucha gente en mi país y voy a cumplir un sueño», insiste.

No será fácil, a pesar de que Pedro Brito Bubista ha ido reclutando hasta por LinkedIn a hijos de expatriados. Al central no le gusta que le digan que es el mejor jugador de Cabo Verde, pero su fichaje por el Villarreal lo llevó a la elite y puede compartir centro de la zaga con Stopira, de 38 años, futbolista del Torreense de la segunda portuguesa. «Hay jugadores que no están en grandes clubes, pero te puedo decir que son muy buenos», recalca Costa.

La fórmula de Bubista se ha centrado en construir un equipo «unido, donde todos vamos a una» y que se comunica en criollo, porque pocos hablan ni siquiera portugués. No le dio al equipo para clasificarse a la Copa África, donde habían sido cuartofinalistas, y al Mundial, pero Logan Costa lo tiene claro: «Si tengo que elegir entre eso y un Mundial, firmo el Mundial».

El Valencia Basket decide en Badalona su pase a la final gracias a un excelso Jean Montero

El Valencia Basket decide en Badalona su pase a la final gracias a un excelso Jean Montero

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El Valencia Basket ganó en Badalona al Asisa Joventut y se convirtió en el segundo finalista de la Liga Endesa, donde se medirá al Barcelona, verdugo de La Laguna Tenerife. Los 19 rebotes ofensivos de los 'taronja', que desquiciaron completamente a los catalanes, y la actuación estelar de Jean Montero (24 puntos, ocho rebotes, siete asistencias) decantaron el triunfo para el equipo de Pedro Martínez. [Narración y estadísticas (75-87)]

"Sabíamos que nos esperaba un partido muy difícil y físico, pero hemos defendido muy bien. Y el partido de Montero ha sido increíble", aseguró tras el partido el técnico del Valencia Basket. "Ha habido tramos donde Montero no se ha sentido protegido y eso ha hecho que acabara descentrado, pero en líneas generales todos los jugadores han hecho un gran partido", añadió Martínez.

El base dominicano fue el gran protagonista de la noche en el Olimpic, donde en apenas 28 minutos acumuló 39 créditos de valoración, dominando a Ricky Rubio en ambos lados de la pista. Pese a todo, en el que pudo haber sido su último partido como profesional, el internacional español lideró a la Penya con con 17 puntos, cinco rebotes y cuatro asistencias.

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"Nos han hecho muchísimo daño en el rebote ofensivo, algo que podríamos haber mejorado, pero ellos tiran mucho desde el exterior", analizó Dani Miret, entrenador del Joventut. "En el resto de aspectos del juego hemos estado bien. Hemos dado el máximo que podíamos dar. Tristes por no poder alargar la serie", finalizó el técnico verdinegro.

Bajo la batuta de Montero, el cuadro valenciano repite por segundo año consecutivo en la final, donde vuelve a presentarse sin haber cedido una sola derrota en los cinco partidos previos. La última eliminatoria se iniciará el próximo jueves a las 20:00h en el Roig Arena, la única pista que sigue invicta en estos playoffs, dominados por una ola de triunfos visitantes.

La eliminatoria ante el Barça será una reedición de la final de 2003, cuando los azulgrana apenas dieron opción al Valencia Basket. Lliderado por Dejan Bodiroga, el equipo de Svetislav Pesic culminó con un 3-0 un triplete que incluía la Copa del Rey y la Euroliga.

Aymeric Laporte, el jefe de España: "No confío en casi nadie"

Aymeric Laporte, el jefe de España: “No confío en casi nadie”

Aymeric Laporte (Agen, Francia, 32 años) llega en carrito de golf y se va igual de la entrevista. Mientras habla, junto a las pistas de tenis de Baylor School, aparta los mosquitos, muchos y pesados. Está relajado, se ríe con el sobrenombre de 'jefe' (lo es en esta selección) y expone, negro sobre blanco, una personalidad muy marcada. Entre otras cosas, por lo que vivió en plena adolescencia. 'Ayme', como le conocen aquí todos, es el boss.

PREGUNTA. ¿Cómo está? ¿Qué tal estos primeros días aquí, esta humedad, cómo la lleva?
RESPUESTA. Bien, muy bien. Hemos tenido un viaje largo para el amistoso de Puebla, pero desde que estamos aquí ya asentados, bien. La verdad es que hay bastante humedad y eso se nota, incluso ahora mismo que estamos haciendo la entrevista fuera.

Se quita del medio a un puñado de mosquitos como puede, pero mantiene el tipo.

P. Siendo un tío del norte como usted, esta humedad mal...
R. Sí, se nota. No estoy muy acostumbrado a este nivel de humedad, pero bueno, bien.

P. Es su segundo Mundial, ¿qué le dice eso?
R. Bueno, mucha alegría. Estoy muy contento de seguir aquí con la selección. Muchas veces lo he dicho: es un privilegio estar aquí, es donde más disfruto del fútbol. El estilo de juego, los compañeros... todos estamos muy contentos de estar aquí. El ambiente siempre es bueno y hay esa buena conexión entre todos que hace que estemos contentos.

P. El Mundial, antes de que empezara a rodar el balón, casi ha sido más noticia por todo lo que lo rodea. Trump, Irán, Venezuela... ¿A ustedes eso les llega o no piensan en ello?
R. Claro que nos llega, somos personas normales que nos informamos de lo que pasa en el mundo, pero al final cuando empieza a rodar el balón, sólo pensamos en el fútbol, en lo que sabemos hacer, en estar dentro de un campo de fútbol y disfrutar, hacer disfrutar a la gente y, obviamente, ganar si se puede.

P. Lleva cinco años con el pasaporte español, ¿qué balance hace de este tiempo en la selección?
R. Sinceramente creo que no he podido tomar una decisión mejor en mi vida, viendo todo lo que me ha pasado hasta ahora. A nivel de resultados es impresionante y yo me creo todo lo que hemos conseguido. Han sido muchos años de vivencias increíbles, de buenos momentos, Nations League, Eurocopa... incluso solamente ya la experiencia de los torneos internacionales, vivirlos desde dentro es algo único. Entonces, sea ganando o no, siempre te llevas cosas muy interesantes a casa.

P. Uno echa la vista atrás y usted ha hecho semifinales en 2021, ha ganado la Liga de Naciones de 2023 y la Eurocopa de 2024, perdió por penaltis la Liga de Naciones de 2025...
R. Sí, bueno, es lo que te digo. El hecho de haber ganado ya dos títulos, además de llegar a finalista en otro y competir en todos, el haber hecho lo que hemos hecho, de ganar Eurocopa y Nations League, es algo increíble.

El central, en las pistas de tenis de la Baylor School.

El central, en las pistas de tenis de la Baylor School.PABLO GARCÍA

P. Hay que rematar con el Mundial.
R. Sí, ganar el Mundial sería lo máximo que se puede pedir.

P. ¿Lo pasó mal con algunos ataques cuando se nacionalizó?
R. No. Yo ya lo he dicho muchas veces: entiendo las críticas, entiendo las opiniones. Al final, lo he dicho hace poco, siempre he ido un poquito a contracorriente de lo que el fútbol requiere o la vida requiere. A unos les puede gustar y a otros no, y es comprensible. Pero es mi vida, decido yo sobre ella, decido lo que tengo que hacer y asumo las consecuencias de las decisiones que he tomado. Teniendo a mi gente cercana, a mi familia, que me apoya, con eso es suficiente para estar bien.

P. ¿Le importa lo que dicen de usted?
R. Obviamente a todo el mundo le importa, pero no me afecta como cuando tenía 17 o 18 años. Ni a mí ni a mi entorno. Por suerte mi familia también ha aprendido a vivir con eso y a día de hoy estamos tranquilos.

P. ¿Le importa caer bien?
R. Yo intento dar lo mejor de mí en cada momento, dentro y fuera del campo. Hay gente a la que le vas a caer bien y otra a la que no. Al final soy una persona bastante directa y puede ser que a mucha gente no le guste. No me importa demasiado. En realidad sólo me importa la opinión de los míos, de mi familia, de mis amigos y de mis compañeros.

P. Esta es mi segunda entrevista con usted, pero la primera fui con la sensación de que era un tipo muy serio, incluso distante. ¿Es consciente de esa imagen?
R. Puede ser. Yo creo que al final no confío en casi nadie. No estoy a la defensiva, pero sí tomo distancias para que no me la metan, básicamente. Intento ser lo más natural posible, pero sabiendo que a veces yo he dado confianza y me han traicionado.

P. Entiendo que eso viene de experiencias pasadas.
R. Sí, obviamente. Y bueno, de lo que viví de niño también puede ser, de hace muchísimos años, supongo que todo lo que vivimos nos marca.

P. ¿Se calla cosas?
R. Sí. Cuando toca hablar se habla y cuando no, no. Intento siempre elegir el momento idóneo, pero no suelo callarme cosas si creo que son importantes y que pueden ayudar a quien las escucha.

P. Me refiero a esas situaciones en las que, si lo dice, se puede liar.
R. Depende de las circunstancias.

P. ¿Qué es lo que no soporta?
R. ¿En el fútbol o en la vida?

Aymeric Laporte.

Aymeric Laporte.PABLO GARCÍA

P. En la vida. No sé, la falsedad, la mentira...
R. ¿Y si alguien te miente por no hacer daño? Es que depende. Es complicado. Hay que saber elegir los momentos. Si me mienten, y luego me explican los motivos, quizá hasta pueda llegar a entenderlo. Depende de cómo lo haya hecho la persona.

P. Dicen que usted se ríe poco.
R. [Ríe]. Puede ser.

P. ¿De autoestima cómo va?
R. Bien. Normal. Como la gente normal.

P. Un ex entrenador suyo contaba en MARCA que le marcó mucho no haber podido jugar el primer año en España por un problema burocrático.
R. Sí, la verdad es que sí. No sé exactamente lo que habrá dicho, pero sí me marcó. Yo entrenaba toda la semana y no podía jugar los fines de semana, que es el momento importante. Además, estaba fuera de casa... Y luego tenía que viajar para jugar con un equipo en Francia, en Bayona. Eso implicaba muchos kilómetros, muchos viajes, no veía a mi familia y luego volvía a la residencia, donde muchas veces estaba solo porque el resto se iba a casa. No fue fácil.

P. ¿En qué le marcó?
R. En todo. En lo que soy a día de hoy, en la personalidad. Vivir fuera de casa desde tan joven y encima en otro país, todo eso te hace madurar muy pronto y asumir responsabilidades antes de tiempo.

P. Si pudiera cambiar algo del mundo...
R. Es complicado... habría que pensarlo bien.

P. ¿Cómo es su relación con la prensa?
R. Cordial. Me han dicho que siempre diga cordial, así que cordial. No, en serio. Ni mal ni bien.

P. ¿La prensa le cae mal?
R. No, qué va. No comparto ciertas cosas, en lo que se pone el foco, pero no es que me caiga mal.

P. ¿Cree que a veces hay cierto interés en cómo se enfocan las cosas?
R. Sí, puede ser.

P. ¿Ha visto mala fe?
R. Sí, he visto mala fe en algunas situaciones.

P. ¿Repetiría aquel tuit tras ganar la Eurocopa en el que le restregaba a la prensa las críticas que había recibido?
R. Sí. Es que en aquel momento era un sin parar contra mí, fue una situación bastante en contra mía. Me afectó bastante.

P. Hoy dicen que es el jefe del vestuario.
R. [Ríe]. Nadie me había llamado jefe hasta marzo de este año, que en una entrevista dije que me gustaba, y ahora resulta que todo el mundo me llama jefe.

P. ¿Tienen razón o no?
R. No lo sé. Yo soy uno más e intento aportar la experiencia.

P. Uno más no es.
R. Bueno, uno más dentro del grupo, intentando ayudar. Sí que es verdad que por edad tengo más experiencia que otros, pero de jefe...

P. ¿Le gustaría serlo? ¿Ser el jefe?
R. Me gusta ser lo que soy a día de hoy: alguien que intenta ayudar dentro y fuera del campo e intentar ser importante para el equipo.

P. ¿Cómo se doma a los jóvenes? El otro día en el rondo había bastante pique, sano y divertido, entre usted y Nico.
R. Es que Nico últimamente tiene una guerra constante contra mí [risas]. Hay algo ahí. Entonces al mínimo pique, voy a por él. Lo mismo con Gavi, con Lamine. Al final los chavales son los que más vidilla le meten a los piques y a la concentración. Y cuando fallan hay que ir a por ellos, porque ellos tampoco te perdonan cuando tú fallas.

P. Y la última: ¿a qué ha venido España a este Mundial?
R. A dar lo mejor de nosotros mismos. Hay muchas expectativas en nosotros por lo que hemos hecho en los últimos años. Yo lo siento así, creo que tenemos que hacer grandes cosas. Vamos a intentarlo desde el primer partido hasta el final. Ojalá llegar a la final y ganar. Es un sueño para todos los españoles y para nosotros mucho más.

Mourinho manda huEGOS

Mourinho manda huEGOS

Visto el partido del sábado, la gestión de egos de Carletto no está funcionando en Brasil. Una de las grandes favoritas no pudo pasar del empate ante Marruecos, que, aunque ya no es la cenicienta de Qatar, tampoco está entre las candidatas a llevarse el título.

Vinícius volvió a salvar a Ancelotti, como tantas veces había hecho en el Madrid, y así pudo seguir dejándose ver por los rodizios de Río fumando puros entre otro tipo de carne mucho más suculenta.

El viernes, en mi cumbre con el mourinhismo histórico en Richelieu, se comparaba la vuelta del entrenador portugués al Madrid con el reencuentro con un gran amor: el que más quisiste, al que tuviste que dejar o que te abandonó, en el que no puedes evitar pensar cada día 20 años después.

Y eso no quiere decir que esos años hayan sido en balde. Al contrario: te casas con alguien al que amas, te mudas a las afueras, tienes hijos... pero no es esa emoción de ese gran amor. Y un día, ya con el divorcio firmado y la custodia y el hogar conyugal en el desguace te reencuentras con ese amor, el único. Y resulta que ambos estáis libres, sin ataduras ni impedimentos que os separen. La cosa puede salir muy bien y volver la magia, aunque no fuera perfecto. Claro, siempre quedará París, que son la Liga de los récords y la Copa del Rey ante el Barça. Y también puede salir mal, muy mal o fatal. El miedo al desastre, sin embargo, nunca disuade de querer vivir el gran amor porque... ¿de qué narices escribiríamos?

Mis amigos piperos andan muy pesados y machacones con la vuelta de Mourinho. También lo estarían si les dijera que iba a volver a intentarlo con el amor de mi vida, que fue bastante hijoputesco. (Me simultaneó con varias y me dejó por otra más joven). Tendrían razón en preocuparse, pero ya se sabe que el corazón tiene razones... y también dos coj... Y estoy segura de que con Mourinho, al menos, las ruedas de prensa volverán a ser muy divertidas. Como el cigarrillo de después.

Es de esperar que estos años hayan cambiado a nuestro amourinho (ojalá le den las dos ligas que le regalaron al Barça de Guardiola), pero el Madrid también ha cambiado: se ha acostumbrado al bonachismo de Carletto y a su gestión de huEGOS.

La diáspora convierte el debut de Irán en un pulso político: "Este equipo no nos representa"

La diáspora convierte el debut de Irán en un pulso político: “Este equipo no nos representa”

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Jayhun Behestani era todo entusiasmo cuando se confirmó que Irán venía a jugar el Mundial a Los Ángeles, la ciudad en la que vive desde 2012. En cuanto se pusieron las entradas a la venta, se hizo con tres pese al precio, 890 dólares por cabeza. Pero el lunes, este cerrajero iraní no estará en las gradas del SoFi Stadium para ver al conjunto persa frente a Nueva Zelanda. La prohibición de la FIFA de entrar al estadio con la bandera prerrevolucionaria le ha llevado a tomar una drástica decisión: renunciar a las entradas y quedarse en casa.

"Pensé que este era un país libre donde uno podía llevar a un estadio la bandera que le diera la gana, pero me equivoqué", dice Behestani a EL MUNDO. "Nuestra intención, junto con otros 30 amigos, era disfrutar del partido y mostrarle al mundo nuestra bandera, la del país libre que queremos recuperar. No nos dejan. En cambio, sí estarán con sus banderas los que apoyan al régimen de los ayatolás, gente perversa que se dedica a lavar dinero y que se mueve a sus anchas por Estados Unidos".

Para saber más

Behestani se refiere a la bandera del sha de Persia, que era la enseña oficial del país bajo la dinastía Pahlaví, depuesta en la Revolución Islámica de 1979. Sus elementos distintivos eran los colores verde, blanco y rojo en franjas horizontales, con el emblema central del león y el sol: un león con una espada y un sol naciente sobre su lomo, símbolo milenario de la monarquía persa. Tras la revolución, fue sustituida por la actual bandera de la República Islámica, que conserva los tres colores pero reemplaza el león y el Sol por el emblema de Alá estilizado.

El asunto ha desembocado en una demanda contra la FIFA presentada por el Instituto por las Voces de la Libertad de California, dándole un tinte aún más político al encuentro. La guerra en Irán iniciada por Estados Unidos e Israel a finales de febrero ha enrarecido por completo el ambiente alrededor del combinado asiático. Durante meses se ha especulado con su participación en el torneo al jugarse en territorio enemigo. Después, las autoridades estadounidenses tomaron la polémica decisión de mandar al equipo a México, cuando inicialmente estaba previsto que se instalaran en Tucson, Arizona.

Los de Amir Ghalenoei, el seleccionador iraní, se han tenido que adaptar al calor y al césped artificial de los campos de Tijuana en los que están preparando su debut ante Nueva Zelanda, rodeados de un estricto cordón de seguridad, con hombres armados patrullando los alrededores de las instalaciones y el hotel en el que se hospeda el equipo. A los neozelandeses, en cambio, sí se les ha permitido entrenar en Estados Unidos. No están muy lejos de su rival, en la Universidad de San Diego, al sur de California.

El domingo, cuando los iraníes se trasladen a Los Ángeles para la rueda de prensa previa de la FIFA, lo harán sin 15 miembros de su staff, incluyendo su equipo de prensa, según ha podido confirmar The Guardian. Al preguntarle sobre quién se encargará de coordinar la rueda de prensa, uno de los oficiales especuló con que sea el utillero el que dirija la sesión con los periodistas.

Un barrio persa en California

"Esto será más que un partido. Se ha vuelto muy político", apunta Behestani, que está convencido de que muchos asientos estarán vacíos. "Hay mucha gente afectada por la prohibición de la FIFA, no solo nosotros". Casado y con un hijo, forma parte de la mayor comunidad de iraníes en el extranjero. Se calcula que son entre 500.000 y 700.000 residiendo en la zona metropolitana de Los Ángeles. No es de extrañar que al barrio donde hay mayor concentración de persas, Westwood, lo hayan apodado Tehrangeles, una combinación de la capital iraní y la segunda ciudad de Estados Unidos.

Allí, el rechazo al combinado nacional es más que palpable. Roozbeh Farahanipour, que lideró las protestas estudiantiles en 1999 y que aboga por un gobierno secular en Irán, aseguraba a The Financial Times que no puede soportar ni la bandera de la República Islámica ni su himno nacional. "Mientras los jugadores lleven ese uniforme, no pienso apoyarlos", indicaba.

Asghar Adibi, ex internacional iraní que tuvo la oportunidad de jugar contra el Brasil de Pelé, sostiene que el equipo no le representa. "Este no es el equipo nacional de Irán. Es el equipo del régimen", afirmó durante una manifestación contra los ayatolás frente a la alcaldía de Los Angeles. Hussein Majdid, locutor de una estación de radio local, SoCalPersian.com, dice que es "triste y muy difícil no apoyar a tu equipo porque la gente muere por el fútbol y por su país".

El lunes, Irán es favorita para imponerse a la débil selección de Nueva Zelanda. Otra cosa es el apoyo que les llegue desde las gradas del imponente SoFi Stadium. Behestani les desea la peor de las suertes. "Espero que pierdan 5-0 todos los partidos", dice entre risas. "Este equipo no nos representa".

De la Fuente: “¿Cucurella? Si es una buena noticia para él, es una buena noticia para todos”

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El día previo al debut en el Mundial transcurría con cierta normalidad, incluso con un poco de tedio, hasta que se filtró que Cucurella está muy cerca de fichar por el Real Madrid la próxima temporada. Y claro, a Luis de la Fuente, que le tocaba hablar, fue lo primero que se le preguntó. ¿Puede esto descentrarle? "Si recordáis, en la Eurocopa ya lo vivimos con otros compañeros. Lo vivimos con total naturalidad. Nadie en el equipo haría nada que perjudicara al grupo. Si es una buena noticia para él, es una buena noticia para todos", resumió el técnico.

Lo cierto es que, con permiso de este fichaje (por concretar), que es muy sonoro, el nombre propio de la selección es, cómo no, Lamine Yamal, cuya imagen rodea del espectacular estadio de Atlanta en casi todas las fachadas, que no son pequeñas. "Lamine está en perfectas condiciones, se ha seguido el proceso previsto y ha llegado a la cita en el momento que queríamos. Para mañana, están todos disponibles. Estos jugadores [Nico, Víctor Muñoz y el propio Lamine] no estarán desde el inicio, pero veremos cómo se desarrolla el encuentro para que jueguen", contó el seleccionador, que tiene claro el once inicial, porque no ha pasado nada del otro mundo en estas dos semanas de concentración.

Volvió a insistir también en por qué la palabra "familia" está tan presente en las declaraciones de todos. "Damos mucha importancia a la familia, al concepto de unión, de solidaridad, de compañía, lo que haces por un familiar no lo haces por nadie más. Eso es ser un equipo. Es una palabra que empezamos a acuñar en la Eurocopa porque decíamos: 'llevamos más tiempo aquí que con nuestras familias'. Es una de nuestras fortalezas".

¿Y el rival? "Mañana el gran público va a ver lo que puede ser Cabo Verde, es una selección tácticamente muy completo, y si alguien piensa que el partido va a ser fácil, se está equivocando", resumió. "Nosotros tratamos a todos los rivales como si fueran el más difícil al que nos vamos a enfrentar. Esta noche vamos a terminar de transmitirle a los jugadores lo que se van a encontrar. Hay que situarles en la realidad, sabiendo lo que se van a encontrar, porque somos muy certeros en la información que le vamos a dar".

Una coral Alemania aplasta a la histórica Curazao, que marcó su primer gol en un Mundial

Una coral Alemania aplasta a la histórica Curazao, que marcó su primer gol en un Mundial

Más de 357.000 kilómetros cuadrados frente a 444, 84 millones de personas ante 150.000 y 4 billones de euros de PIB contra 3.000 millones. Las diferencias entre Alemania y Curazao son insultantes y estás tardaron cinco minutos en evidenciarse en el primer partido del grupo E. Fue lo que tardó Nmecha en perforar la meta de Room en una gran jugada colectiva. A partir de entonces, la máquina germana se convirtió en un vendaval que hacía presagiar el disponer de un ábaco para contar el resultado. Terminaron en siete, pero más por pereza, que por falta de contundencia. [Narración y estadísticas, 7-1]

A nivel futbolístico se enfrentaban en Houston una tetracampeona mundial con una debutante entrenada por el técnico más veterano de la historia de los Mundiales. Un Dick Advocaat de 78 años que, tras obrar el milagro con la selección caribeña, debía intentar parar al combinado dirigido por el entrenador más joven de este campeonato. Julian Nagelsmann, de tan sólo 38 años, ha recuperado el hambre de una Alemania que bajó de la gloria de Brasil al barro de Qatar.

Con el cambio generacional ya casi completado, este combinado liderado por Kimmich y Neuer, pero centrado en dos veinteañeros como Musiala y Wirtz, afrontaba el grupo E, quizás uno de los más inciertos del torneo, con la necesidad de golear a la maría de la liguilla. Sin embargo, y pese al buen inicio con el tanto de Nmecha, Curazao tardó un cuarto de hora en dar una de las sorpresas del campeonato. La dejadez alemana fue castigada por Comenencia y dejaba a los germanos con cara de póker en la pausa de hidratación. El centrocampista metía el primer tanto de Curazao en un Mundial, casi nada.

Los chicos de Nagelsmann se tiraron al cuello de los caribeños. Lo hicieron con demasiada precipitación y suficiencia y eso les generó varias pérdidas que pudieron costarles más de un susto. No obstante, justo antes del descanso Schlotterbeck volvió a poner las cosas en su sitio. Tras varios avisos en los saques de esquina previos, encontró la red en el tercero. Muchos problemas a balón parado para la selección de Advocaat. Y, de penalti, recibieron el tercero en el descuento del primer tiempo obra de Havertz.

Activaron antes el rodillo los alemanes en la segunda mitad. Se cumplía apenas el minuto de juego cuando Musiala embocó un pase al hueco de Kimmich. Posteriormente, el duelo vivió el mismo reflejo que en los primeros 45 minutos, con una Alemania que jugaba con suficiencia y una Curazao que buscaba otro golpe de suerte, que no terminó de encontrar, aunque repitiera tanto tras un rebote. Un fuera de juego le quitó la doble alegría histórica.

Sin forzar

Brown hizo el quinto de los germanos tras una dejada maravillosa de Undav, que había entrado en el campo por Musiala. Y dio la sensación de que Alemania quiso contemporizar en este Mundial de 104 partidos y muchos kilómetros. Algo raro en un fútbol, el alemán, que no se caracteriza, precisamente, por levantar el pie del acelerador. Lógicamente, este equipo, en cuarta y ante una Curazao que ya no llegaba igual a las coberturas, podía seguir agrandando el marcador.

Como hizo Undav, poco después tras una dejada de Kimmich y repetiría Havertz, justo antes del final. Sería el último golpe de Goliat contra David. Un siete para inaugurar este Mundial que debía ser el de la recuperación germana. Quedaba mucho torneo, pero los de Nagelsmann ya presentaban su candidatura para conseguir la quinta estrella.

La Champions de balonmano vuelve a ser del Barcelona: cuarto título en los últimos seis años

La Champions de balonmano vuelve a ser del Barcelona: cuarto título en los últimos seis años

No es el Dream Team, pero casi. Las gestas del Barcelona actual resuenan con menos fuerza, el balonmano ocupa en España un plano secundario, pero el club vuelve a tener un equipo que domina Europa año tras año, y que apunta a seguir haciéndolo. Este domingo sumó su cuarta Champions en seis temporadas -la decimotercera en total- tras derrotar en la final al Füchse Berlín por 37 a 34. Como lo hicieron Masip, Barrufet, Chepkin, Urdangarín o el hoy entrenador Carlos Ortega, ahora lo hacen Gómez, Mem, N'Guessan, Janc y Nielsen. Se han perdido aficionados y también arraigo local, pero el talento sigue siendo sobresaliente.

El Füchse Berlín llegaba esta vez como amenaza real. En las semifinales había eliminado al vigente campeón, el también alemán Magdeburgo, y contaba en sus filas con el mejor jugador del mundo, el danés Gidsel. No fue suficiente. Desde el primer minuto, el Barcelona fue superior: el acierto de Nielsen bajo palos -que anuló a los extremos rivales- y el liderazgo de N'Guessan y Mem permitieron construir una ventaja que no dejó de crecer hasta el minuto 40 de la mano después de Makuc, Janc y del infalible Gómez no falló. Con 26-20 en el marcador, el partido y el título parecían sentenciados.

EFE

Pero como suele ocurrir en la Final Four de Colonia, el arbitraje resultó amable con los equipos alemanes, y en un deporte tan físico e intervencionista como el balonmano, eso puede ser determinante. En una acción sin mayor relevancia aparente -un agarrón en el brazo, una jugada como tantas otras-, Ludovic Fábregas, el eje de la defensa azulgrana, fue expulsado, y el desenlace del encuentro se convirtió en un ejercicio de supervivencia. Gidsel, que había empezado errático, ya era Gidsel; al otro lado golpeaba su compatriota Andersen; y el público alemán hacía el resto. En el minuto 53, el Fuchse ya sólo perdía por dos goles (32-30) y se divisaba un desenlace ajustado.

¿Qué pasó? Que los árbitros se vieron obligados a compensar. Max Darj, clave en la defensa del equipo alemán, realizó un bloqueo exactamente igual al que había hecho Fábregas y, después de revisarlo en el video, fue expulsado de la misma manera. Su tarjeta roja frenó el impulso del Fuchse y el resto lo hicieron dos acciones azulgranas. Djordje Cikusa consiguió un robo clave que amplió la ventaja a tres goles y la parada posterior de Nilsen fue la sentencia. A partir de ahí, al Barcelona ya sólo le quedaba celebrar su éxito, otro éxito, el cuarto en seis años, la continuación de una dinastía única en Europa.