Antonelli aplaca la rebelión de McLaren en Miami y es aún más líder del Mundial

Antonelli aplaca la rebelión de McLaren en Miami y es aún más líder del Mundial

Esa cara de niño esconde a un competidor como pocos, a un futuro campeón del mundo de la Fórmula 1, incluso a un posible dominador de una época. KimiAntonelli tiene 19 años y ya es líder del Mundial. Ya acumula tres victorias en su palmarés. Ya es dueño del futuro. Este domingo en Miami encadenó su tercer triunfo del año con una mezcla de virtud y fortuna. Tiene el talento de los elegidos y disfruta de la suerte de los ganadores, ese don invisible que separa a los grandes de los que solo los contemplan de cerca.

Como le ocurrió el día anterior en la carrera sprint, como le sucedió en todas las pruebas previas al parón, la salida le obligó a la remontada, y supo imponerse para acabar por delante de Lando Norris, segundo, y Oscar Piastri, tercero. Su compañero, George Russell, que arrancó la temporada como gran favorito al título, finalizó cuarto, desconcertado ante la maestría de quien debía ser su escudero.

Queda una eternidad para que acabe el campeonato -todavía deben celebrarse 16 carreras-, pero Antonelli ya es el rival a batir. No hay otro. Si algún piloto quiere el título, deberá quitárselo de las manos.

Acierto táctico de Mercedes

En la carrera alrededor del Hard Rock Stadium, adelantada tres horas por la amenaza de una tormenta eléctrica que en Miami puede descargarse sin previo aviso, Antonelli volvió a sufrir en los primeros metros y, pese a ello, mantuvo la compostura. Quizá le falte aún experiencia en las salidas. Lo que es seguro es que su Mercedes tiene el peor sistema de arranque de entre los mejores monoplazas del campeonato. En cada prueba, en cuanto los semáforos se apagan, el coche se queda clavado y pierde posiciones como si estuviera anclado al asfalto: esta vez, pese a salir desde la pole, tuvo que ceder el primer puesto a Charles Leclerc. Luego, a sufrir.

En la primera curva, Antonelli ya peleaba por recuperar el liderazgo y fue entonces cuando llegó el golpe de suerte que necesitaba. Los nervios del arranque le hicieron frenar más tarde de lo debido, se salió de la pista y al regresar a ella pudo haberse perdido en el pelotón, pero la fortuna bajó a verlo. A su lado, Max Verstappen sufría un trompo que bloqueó al resto de rivales y le permitió mantenerse segundo. El desastre no fue para tanto.

RUDY CAREZZEVOLIGetty Images via AFP

A partir de ese momento era su turno. En las primeras vueltas, Antonelli se vio inmerso en una intensa lucha con Leclerc y Norris, con los tres separados por décimas y el público del Hard Rock Stadium entregado al espectáculo. Pero pronto quedó en evidencia que la carrera se decidiría en los boxes. Si la lluvia no aparecía y la prueba se disputaba con normalidad, la estrategia de todos los competidores pasaría por hacer solo una parada para cambiar neumáticos, y escoger el momento adecuado sería decisivo. ¿Era mejor hacerlo pronto, con el tráfico todavía en pista? ¿O era mejor esperar y alargar la vida del compuesto?

Con el radar meteorológico en una mano y las telemetrías en la otra, Mercedes apostó por llamar a Antonelli antes de lo previsto, y la jugada funcionó. Cuando Norris siguió sus pasos y salió del pit lane, el italiano ya estaba por delante. Solo quedaba que Antonelli abriera hueco, y lo hizo, vaya si lo hizo. Vuelta a vuelta fue estirando la ventaja con la frialdad de quien lleva años haciéndolo, no meses.

La mala suerte de Ferrari

Al final, otro éxito para él, con los dos pilotos de McLaren por detrás y un desastre mayúsculo para Ferrari. A falta de tres vueltas para la meta, Leclerc se quedó sin neumáticos y se desplomó del tercer al sexto puesto, mientras Lewis Hamilton, que no terminó de encontrar el ritmo en toda la tarde, cruzaba la línea de meta séptimo, justo detrás de su compañero. Para la Scudería, el Gran Premio de Miami se convirtió en otra tarde para olvidar en una temporada de infortunios.

La sonrisa en Florida acabó en el rostro de los españoles, pese a las precauciones. Carlos Sainz finalizó en los puntos por segunda vez esta temporada gracias a un noveno puesto de mérito, por delante de su compañero Alex Albon. Williams ha mejorado el coche sin lugar a dudas y se ha instalado por fin en la zona media, su lugar. Fernando Alonso, por su parte, acabó la prueba e incluso se divirtió un rato. No se jugaban nada -el decimoquinto puesto-, pero peleó con Checo Pérez durante muchos minutos y le dedicó un brillante adelantamiento final.

Sinner arrolla a un pusilánime Zverev y se convierte en Madrid en el primer jugador que encadena cinco Masters 1000 consecutivos

Sinner arrolla a un pusilánime Zverev y se convierte en Madrid en el primer jugador que encadena cinco Masters 1000 consecutivos

Asumidos los distintos resultados y contingencias, Madrid no podía esperar sobre el papel una final mejor. Jannik Sinner, el número 1 del mundo y gran dominador del momento, frente a Alexander Zverev, segundo cabeza de serie, un competidor con caché en la capìtal, donde su tenis fluye con especial finura gracias a la altitud.

Sin Carlos Alcaraz, ausente debido a una lesión por segundo año consecutivo, y ya en el cercano y grato recuerdo Rafael Jódar, capaz de tutear al mismísimo Sinner en cuartos de final, el público se aprestaba a disfrutar de un último partido que tiene ya un cierto aroma de clásico después de los sucesivos cruces entre ambos protagonistas, en las últimas ocho ocasiones resueltos del lado del italiano.

No lo quiso así Alexander Zverev, poco menos que derrotado de antemano ante un rival que unió a su manifiesta superioridad la actitud pusilánime del alemán, en algunos trances ridiculizado. Sinner venció por 6-1 y 6-2, en tan sólo 57 minutos, y se convirtió en el primer tenista que logra hacerse con cinco Masters 1000 consecutivos: París-Bercy (2025), Indian Wells, Miami, Montecarlo y Madrid, donde nunca había pasado de cuartos de final. Djokovic, en tres secuencias distintas, sumó cuatro seguidos; Nadal hizo lo propio en una ocasión.

Lejos de los grandes objetivos

A sus 29 años, Zverev cuenta con un oro olímpico y 24 títulos de la ATP, siete de ellos Masters 1000, pero se le siguen resistiendo los Grand Slam y está lejos de culminar los propósitos que sugería en sus comienzos.

Si en principio le tocó convivir con la generación de Nadal, Federer y Djokovic, a medida que éstos se fueron retirando o, en el caso del serbio, iniciando su ocaso, aparecieron Alcaraz y Sinner para cerrarle las puertas.

Aplicado como acostumbra, mejor en todos los frentes, también en el servicio, Sinner amplió las distancias que ya había puesto con Zverev en los duelos recientes, el abismo que existe ahora mismo entre los dos mejores jugadores del circuito y quienes vienen detrás.

Si en la final de 2023 al de Hamburgo le tocó salir ruborizado de la central Manolo Santana tras perder por 6-3, 6-1 ante Alcaraz, este domingo, para desconsuelo de unos aficionados que no dudaron en insuflarle ánimo a poco que ofrecía leves síntomas de combatividad, le tocó padecer un sofoco similar, esta vez sin la excusa de que había disputado las semifinales de madrugada.

Sinner tuvo en la final tal vez su partido más sencillo de un torneo del que sale sumamente fortalecido para Roland Garros, donde, además, no estará Alcaraz, con quien ensancha su distancia como número 1 del mundo: 14.950 puntos frente a 12.960.

Plata y bronce para España en los relevos 4x400 y 4x100 femenino

Plata y bronce para España en los relevos 4×400 y 4×100 femenino

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Gaborone, capital de Botsuana, a 1.100 metros de altitud, forma ya parte de los momentos gratificantes de nuestro atletismo. Del Campeonato Mundial de Relevos, los atletas españoles salen con una medalla de plata (4x400 femenino) y otra de bronce (4x100 femenino). Se produce el descenso de un peldaño en el podio con relación al Mundial del año pasado, en el que las chicas del relevo largo se hicieron con el oro; y las del corto, con la plata.

Pero, escalón arriba o escalón abajo, lo verdaderamente importante es la permanencia en el cajón, que expresa asiduidad en las alturas y confirma el gran trabajo que desde la Federación se lleva a cabo en su decidida apuesta por potenciar las disciplinas de equipo. Técnicos y atletas se entregan a una labor concienzuda de estudio y mejora. En especial en el aspecto técnico del cambio de testigo, clave, sobre todo en los 4x100. España goza, además, de una gran generación de mujeres veloces.

Paula Sevilla, Ana Prieto, Rocío Arroyo y Blanca Hervás estuvieron siempre en disposición de alcanzar lo máximo. Sevilla entregó en cabeza el testigo a Prieto. Ésta lo hizo en segundo lugar a Arroyo, quien devolvió la cabeza al equipo en su traspaso a Hervás. Blanca, magnífica como siempre, tuvo que inclinarse, sin embargo, ante su rival noruega. La plata tuvo un premio añadido: un gran récord de España. Los 3:21.25 barrían de un escobazo los 3:24.13 que Sevilla, Eva Santidrián, Daniela Fra y Hervás establecieron cuando, en 2025, lograron el oro en Guangzhou. El cuarteto retrocedió en el podio, pero avanzó en el cronómetro.

En los 4x100, Lucía Carrillo, Jaël Bestué, Esperança Cladera y Maribel Pérez sólo se inclinaron ante Jamaica (42.00), que contaba con Elaine Thompson, y Canadá (42.17). Esta vez (42.31) no hubo récord de España (42.11). Pero no anduvo lejos. Hay regularidad en los números y justificada ambición en mejorarlos.

Aparte de la aspiración a las medallas, la competición servía como trampolín y filtro clasificatorios para el Mundial absoluto de Pekín2027. Y más allá de esas medallas, España sacó billete al haber metido en la final, en los relevos mixtos, a los 4x100 (quintos) y los 4x400 (sextos). En la repesca, como segundos clasificados, se ganaron también el viaje los hombres de los 4x400, que, en las series del sábado, con Markel Fernández, Samuel García, Manuel Guijarro y Óscar Husillos, establecieron un nuevo récord nacional (3:00.26).

Hay que relativizar un tanto estos resultados, objetivamente importantes. Al Mundial de Relevos no acuden, salvo alguna excepción puntual, las grandes estrellas internacionales. Sin embargo, la distancia entre ellas y las nuestras, en el caso sobre todo de estas mujeres que acumulan metales, ya no es tan grande, se acorta. Sin complejos, pueden sostenerles la mirada sin bajarla. Antes ni siquiera podían elevar hacia ellas los ojos.

El bombardero Lindberg se gradúa ganando el Turkish Airlines Open en el peor domingo del golf español

El bombardero Lindberg se gradúa ganando el Turkish Airlines Open en el peor domingo del golf español

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El domingo del golf español en Turquía fue para olvidar. Si el fin de semana arrancaba con cinco representantes entre los doce primeros del torneo, la jornada final dejó un sabor amargo: tres de ellos terminaron compartiendo la decimoctava posición, sin opciones reales de pelear por el título. La victoria fue para uno de los mejores pegadores desde el tee del circuito, el sueco Mikael Lindberg, quien, tras 69 torneos sin ganar, logró por fin alzarse con su primer trofeo.

El torneo, disputado en el National Golf Club de Antalya, ponía fin al denominado Asian Swing, la gira asiática del DP World Tour. Su vencedor, en este caso el propio Lindberg, obtiene además una plaza para disputar el PGA Championship, segundo major de la temporada, que se celebrará en dos semanas en Filadelfia. Será la primera participación del sueco en un grande.

Ese mismo objetivo perseguía el joven Ángel Ayora, el mejor español en la ronda final con 70 golpes. El malagueño concluyó con un total de -3, empatado en la decimoctava posición junto a David Puig y Eugenio López-Chacarra. Actualmente en el puesto 107 del ranking mundial, Ayora deberá esperar a la actualización de la clasificación y a una posible invitación de la PGA de América, que suele completar el campo de su major con jugadores cercanos al top 100.

"Sabía que una buena vuelta hoy ayudaba. El ranking mundial es impredecible, no depende solo de mí. Mañana por la mañana lo sabré. Como tampoco hay un criterio fijo para las invitaciones, toca esperar", explicó el jugador, pendiente ahora de un posible correo que le abra las puertas de su primer major.

El mal día de Repetto

Quien sí tiene asegurada su presencia, junto a Jon Rahm, es David Puig. El catalán firmó una vuelta final al par que supo a poco y reflejó las sensaciones irregulares de toda la semana. Con el mismo resultado global (-3) terminó también Eugenio López-Chacarra tras cerrar con 72 golpes.

Peor suerte corrió Rocco Repetto, que partía en el penúltimo partido a solo un golpe del liderato, pero se despidió de sus opciones con una dolorosa ronda final de 78 golpes que lo alejó completamente de la pelea por su primera victoria.

En cabeza, Lindberg terminó con -10, dos golpes de ventaja sobre el italiano Guido Migliozzi y el joven portugués de 23 años Daniel Rodrigues, una de las grandes promesas del golf luso. También destacó el italiano Gregorio De Leo, séptimo clasificado tras firmar 72 golpes en el partido estelar.

El episodio más llamativo y polémico del día llegó en el hoyo 11. De Leo, que en ese momento estaba a un solo golpe del liderato, recibió una penalización de un golpe por juego lento. El italiano ya estaba siendo cronometrado desde el hoyo 9 y, en ese par 3, excedió en 30 segundos el tiempo permitido para ejecutar su golpe de recuperación. Disponía de 50 segundos, pero necesitó un minuto y veinte, lo que llevó a los árbitros a sancionarle en un momento clave del torneo.

La cruzada moral

La cruzada moral

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La llamaremos "La Ley Prestianni" o "La Ley Vinicius". Es igual. Según su aplicación en el Mundial, serán sancionados con tarjeta roja los jugadores que se tapen la boca para hablar con un contrario. El legislador presupone que entre rivales sólo pueden producirse insultos, dicterios e invectivas. No serán castigados quienes oculten los labios a las cámaras para dirigirse a un miembro del mismo equipo. El legislador da por seguro que entre compañeros sólo existen los elogios, las felicitaciones y los halagos a propios y extraños.

El legislador presupone, además, que los insultos son de orden racial u homófobo, los únicos considerados como tales en estos tiempos de corrección-coacción política. Al escandalizarse, eleva de categoría a quien, por estupidez de cuna o deficiencia educativa, excreta un comentario de ese tipo. Le otorga al ofensor, un imbécil o un lerdo, su minuto de gloria y reduce al ofendido a una quejosa e indefensa criatura que necesita mimos y sobreprotección.

Dentro y fuera del fútbol, y a tenor de la nueva catalogación de improperios, algunos como "hijoputa" o "cabrón" (perdón por la ordinariez coloquial) no son más que vocablos malsonantes que, por frecuentes y extendidos, no alcanzan a denigrar al emisor ni a incomodar al destinatario. En cambio, "negro" y "marica", antaño igual de coloquiales, suponen hoy un crimen de lesa humanidad que atenta contra los mismísimos cimientos éticos de la especie.

Al parecer, Prestianni llamó "maricón" y no "mono" a Vinicius. Tanto da. Vini podría haber respondido tildando al argentino de "boludo" o, atendiendo a su menor categoría profesional, de "mediocre" o "fracasado". Unas cuantas lindezas por ambas partes, y a seguir jugando, como ha sucedido en el fútbol desde sus albores. Según los viejos códigos, "lo que se dice en el campo, en el campo se queda". Vinicius, por contra, lo aireó. Volvió, quisquilloso, a autoerigirse en el paladín universal de la cruzada moral contra la xenofobia y el machismo. Como si sólo lo agraviasen a él.

Infantino quiere un Mundial de palabra culta y buenas costumbres. De ángeles mudos y considerados. A este paso, para 2027, aparte de aspirar a la reelección en la presidencia de la FIFA, será candidato al Premio Princesa de Asturias de la Concordia.

Fabio Capello: "Ronaldo era un líder negativo que sólo pensaba en las mujeres y Cassano hizo tantas tonterías en Madrid que no las recuerdo todas"

Fabio Capello: “Ronaldo era un líder negativo que sólo pensaba en las mujeres y Cassano hizo tantas tonterías en Madrid que no las recuerdo todas”

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En una charla con Aldo Cazzullo, Fabio Capello repasó su extensa carrera como jugador y entrenador, compartiendo anécdotas, reflexiones sobre algunos de los futbolistas más talentosos que dirigió, y revelando detalles inéditos sobre su vida personal. Durante el evento, celebrado en el Teatro Comunale de Ferrara, en el marco de la Festa del Corriere, el técnico reflexionó sobre figuras como Ronaldo (Cristiano no, el otro), Antonio Cassano, y otros grandes nombres que marcaron su trayectoria, como Gullit y Cruyff.

Además, Capello ofreció una visión más íntima de su vida fuera del fútbol, mencionando su relación con su esposa y su vínculo con la política, en un diálogo que abarcó desde su primer gol en Wembley hasta sus recuerdos de figuras como Berlusconi y Pasolini.

El mister revivió su carrera, comenzando con aquel gol inolvidable en Wembley: "Lo marqué por los 20.000 camareros que trabajaban allí. Los ingleses habían prometido a la reina Isabel II ganar como regalo para su hija, que se casaba al día siguiente. Así que, cuando al final del partido el comentarista me preguntó a quién quería dedicar la victoria, dije: a los 20.000 camareros italianos que trabajaban en Londres".

La charla continuó con Aldo Cazzullo recordando fechas, victorias y resultados. "¿Y los fracasos?", preguntó el entrevistador. "Cada vez que no gané", respondió Capello.

Muchos fueron los nombres del pasado que evocó. "El jugador más fuerte con el que jugué fue Rivera". Como bestia negra del Bernabéu, recordó los enfrentamientos contra Cruyff: "Como jugador era increíble, y como entrenador, muy bueno. Como persona, lo definiría como arrogante, como muchos holandeses que piensan que lo saben todo".

"¿Y qué pasa con los 'tulipanes' del Milan?", preguntó Cazzullo. "A Gullit le cuesta mucho explicar algo a los demás, porque él es el que te lo explica todo", sonrió Capello. "Recuerdo cuando traje a Seedorf a Madrid, tenía 19 años. Durante el descanso de un partido, le expliqué lo que no estaba funcionando. Se levantó y dijo: 'Tenemos que hacerlo así'. Le dejé la chaqueta y le dije: 'Ahora eres tú el entrenador'. Y me fui".

La conversación se centró entonces en un jugador que le dio muchos dolores de cabeza: Antonio Cassano. "En Madrid, Cassano hizo tantas tonterías que me cuesta recordarlas todas. Junto con Balotelli, son los dos ejemplos de talentos que se perdieron. Una pena.

En Madrid, Capello ganó dos veces La Liga. "Dejar Madrid para regresar al Milan fue el error más grande que cometí", comentó.

En España también entrenó a Ronaldo Nazario. "Cuando Ronaldo llegó a Madrid le pregunté: ¿cuánto pesabas cuando ganaste el Mundial? 84 kg. ¿Y ahora?, 94", comentó entre risas.
"Era un líder negativo. No se entrenaba como debía y no motivaba a sus compañeros. Así que, junto al presidente Berlusconi, decidimos despedirlo. Me llama Berlusconi y me pregunta: '¿Cómo es Ronaldo?' Le respondí: 'Presidente, es bueno. Pero no es un buen ejemplo, siempre en discoteca, ha engordado, solo piensa en las mujeres'. Al día siguiente, en la Gazzetta: 'Ronaldo al Milan'".

La entrevista siguió entre recuerdos de Rusia, China, Roma, Milán, Madrid... todos los lugares donde entrenó. "Y en todos esos lugares, mi esposa siempre me ha seguido". Así que, le preguntaron a ella: "¿A qué ciudad te sientes más vinculada?". "Madrid, tengo un vínculo único con esta ciudad", confesó.

"Yo estaba estudiando para ser técnico y ella estaba en la escuela normal. Nos cruzábamos 'casualmente' por la Via Cavour y caminábamos juntos hasta casa. Un amor que nació caminando. Ella hablaba mucho, yo era más reservado", contó sobre su esposa.

"En la primera República votaba por el Partido Republicano. Luego voté a Berlusconi, a la Lega, y ahora a Meloni", reveló durante la entrevista.

Los 76ers de Embiid remontan un 3-1 y fulminan a los Celtics de Hugo González

Los 76ers de Embiid remontan un 3-1 y fulminan a los Celtics de Hugo González

Los Philadelphia 76ers se clasificaron este sábado a las semifinales del Este al derrotar a los Boston Celtics por 100-109 en el séptimo partido, culminando una remontada desde el 3-1 y dejando atrás una maldición que se remontaba a 1982.

"Estoy cansado de perder contra los Celtics", afirmó en la previa del partido Joel Embiid, que cambió el rumbo de la serie tras regresar antes de lo previsto de una apendicectomía.

Y es que los 76ers no ganaban una serie de 'playoff' a los Celtics desde las Finales del Este de 1982; en los seis cruces posteriores, siempre había salido vencedor Boston.

"Tuvimos una charla después del quinto partido y nos dijimos: no podemos permitir que lo mismo siga pasando una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez. En algún momento había que ponerle fin. Y lo hicimos", explicó Tyrese Maxey al finalizar el partido.

Embiid acabó el partido con 34 puntos y 12 rebotes, mientras que Maxey firmó 30 puntos y 11 rebotes. Maxey asumió los galones del equipo en los instantes finales, cuando los Celtics estuvieron a punto de remontar el partido.

Hasta este sábado, los Celtics habían ganado las 32 series en las que se habían colocado con un 3-1 a favor, mientras que los 76ers habían perdido las 18 en las que habían ido 3-1 abajo.

Además, los 76ers entraron en el selecto grupo de equipos capaces de remontar un 3-1. De los 300 equipos que han estado en esa situación en la historia de la NBA, solo 14 acabaron consumando la remontada en la serie.

Los 76ers se medirán en semifinales del Este a los New York Knicks en una eliminatoria que arrancará el lunes en el Madison Square Garden. Los Knicks vienen de deshacerse de los Atlanta Hawks por 4-2.

Los 76ers dominan Boston

Los Celtics afrontaron el partido sin Jayson Tatum, con molestias en una rodilla.

Los 76ers no tardaron en abrir brecha, liderados por Embiid, hasta alcanzar una ventaja de 15 puntos (15-30) antes de cerrar el primer cuarto.

Cuando Joe Mazzulla se vio contra las cuerdas dio a Hugo González sus primeros minutos de calidad en todo el 'playoff'. El 'rookie' madrileño, que había firmado una gran temporada, solo había disputado instantes finales en partidos anteriores.

La intensidad defensiva y la energía de González permitieron a los Celtics remontar hasta ponerse por delante en el segundo cuarto (37-36) con un triple de Payton Pritchard. Fue su única ventaja del partido, les duró 31 segundos. El resultado al descanso era de 50-55 a favor de Philadelphia.

A la vuelta de vestuarios, los 76ers volvieron a tomar distancia hasta sacar 18 puntos (66-84) antes de finalizar el tercer cuarto.

Pero les temblaron las piernas y con un parcial de 16-4 para abrir el último cuarto los Celtics se pusieron a un solo punto (91-92) con casi ocho minutos en el reloj.

Los 76ers respondieron con un triple de Embiid. Otras tres veces se pusieron a un punto los Celtics. En la última, con 98-99, tuvieron tres posesiones para ponerse por delante, pero Neemias Queta, Jalen Brown y Pritchard fallaron sus canastas.

Fue entonces cuando Maxey asumió su papel de líder y encadenó dos canastas con aroma a victoria. Aún tuvo que pasar cuatro veces por la línea de tiros libres, sin fallar ninguno.

Además de los 34 puntos de Embiid y los 30 de Maxey, el 'rookie' VJ Edgecombe sumó 23 para los 76ers y Paul George 13. Para los Celtics, Jalen Brown terminó con 33 puntos, Derrick White con 26 y Neemias Queta con 17.

Los Celtics ponen así punto final a una temporada que comenzaron sin que nadie confiara en ellos, pero en la que fueron de menos a más hasta acabar segundos y consolidarse como favoritos en el Este.

Hugo González cierra su temporada de 'rookie'

Hugo González puso fin este sábado a su temporada de 'rookie' en la NBA con el adiós precipitado de los Boston Celtics en primera ronda de 'playoff', eliminados a manos de los Philadelphia 76ers en siete partidos.

Elegido en el número 28 del pasado draft por los Celtics, González aterrizó en una de las grandes franquicias de la NBA en un momento de cambios, bajo una nueva propiedad que decidió revolucionar una plantilla que se había proclamado campeona en 2024.

Quizás por ello, sumado a la lesión de Jayson Tatum en el tendón de Aquiles, González contó con más oportunidades y minutos de los que cabía esperar para un 'rookie' en una franquicia ganadora.

El madrileño se ganó la confianza de Joe Mazzulla y se convirtió en una pieza importante de su rotación durante buena parte de la temporada, encargado de defender -con un rendimiento sobresaliente- a algunas de las grandes estrellas de la NBA.

González disputó 74 partidos de temporada regular, tres de ellos en el quinteto inicial, promediando 14,6 minutos en pista. El madrileño terminó la temporada con 289 puntos (3,9 de media), 246 rebotes, 42 robos, 41 asistencias y 21 tapones. Con un 47,6 % en tiros de campo y un 36,2 % desde el perímetro.

"Ha demostrado rápidamente su gran instinto defensivo; es capaz de defender a escoltas y bases con gran rapidez", subrayó Mazzulla al hablar del impacto de González durante la temporada.

Su mejor partido llegó en marzo, en un triunfo ante los Milwaukee Bucks de Giannis Antetokounmpo, cuando, saliendo como titular, firmó un doble-doble de 18 puntos y 16 rebotes.

Su rol le granjeó elogios de compañeros y rivales, el cariño del TD Garden y el asombro de toda la liga.

El regreso de Tatum, unas inesperadas aspiraciones de los Celtics al anillo y la proximidad del 'playoff' relegaron a González al banquillo, con cada vez menos protagonismo y minutos, hasta el punto de quedar fuera de la rotación en algunos partidos.

Semanas de tensión en el vestuario del Madrid: los enfados del núcleo español, el mercado, un ojo en Mbappé...

Semanas de tensión en el vestuario del Madrid: los enfados del núcleo español, el mercado, un ojo en Mbappé…

Son semanas sin mucha actividad deportiva en la ciudad deportiva de Valdebebas, lo que genera múltiples debates dentro y fuera de las puertas del Real Madrid. El 'adiós' del conjunto blanco a la Copa y a la Champions y su distanciamiento progresivo del Barcelona en la lucha por la Liga han sacado a la superficie las tensiones y problemas de un vestuario agrietado. Si no gana este domingo en el RCDE Stadium al Espanyol, los blancos entregarán el campeonato liguero al eterno rival justo antes del clásico del próximo domingo día 10, que se disputará en el Camp Nou y en el que el cuadro de Arbeloa podría hacer el pasillo al culé.

Dani Carvajal, ahora lesionado hasta la última semana de la temporada, Asencio, Ceballos o Mbappé son algunos de los protagonistas, junto a Álvaro Arbeloa, de la proliferación de situaciones que llevaban tiempo sin suceder en el vestuario madridista.

Al lateral de Leganés, canterano, responsable de la primera piedra de Valdebebas y ganador de seis Copas de Europa, es posible que le quede sólo un partido más en el Santiago Bernabéu. El de la jornada 38 ante el Athletic Club. Sufre una fisura de la falange distal del quinto dedo del pie derecho. Si nada cambia, Carvajal no renovará su contrato con el Madrid y dirá adiós a toda una vida en Chamartín. Por el camino, muchos títulos, 27, a uno de los 28 de Luka Modric, muchas alegrías y alguna que otra pena y rabia, como la acumulada en los últimos seis meses.

El lateral ha terminado enfadado con Arbeloa, con el que ha chocado de frente por las pocas oportunidades que el futbolista considera que le han dado durante esta parte del curso, lastrando sus opciones de ir convocado al próximo Mundial.

El núcleo español

Carvajal es, junto a Asencio, Ceballos, Huijsen, Carreras, Fran García y Gonzalo, miembro del grupo de españoles de la primera plantilla. Un grupo que otros años ha sido clave en el buen funcionamiento del vestuario y que en los dos últimos años, tras las salidas de Nacho, Joselu y Lucas Vázquez, ha perdido protagonismo y relevancia. Y es ahí donde fuentes de ese grupo aseguran que Arbeloa ha dado preferencia a los elogios a las estrellas, repetidos en varias ruedas de prensa, y a los canteranos, descuidando a la base nacional de la plantilla.

El técnico, mientras, se ha mostrado firme con Asencio, apartado varios días tras lo que Arbeloa entendió como una mala contestación; con Ceballos, fuera de las listas desde hace tiempo por otro encontronazo con el técnico; o Carreras, alejado de las alineaciones en varias ocasiones por lo que el entrenador consideraba una mala actitud.

Todas estas discusiones con algunos futbolistas coincidieron con los partidos en los que Arbeloa confió más en los canteranos, algo que tampoco terminó de gustar a parte del grupo. Esto, unido a las derrotas y a los rumores que situaban a algunos jugadores en la posición de transferible, como Camavinga, han dejado unas semanas de auténtica tensión en Valdebebas. Como adelantó ESPN y puede confirmar este periódico, ha habido enfrentamientos directos entre algunas de las estrellas del equipo en el vestuario, roces que han ido más allá del césped y un ambiente muy alejado del «vestuario más sano del mundo» que repetía Ancelotti durante su segunda etapa en el Santiago Bernabéu.

La situación de Kylian Mbappé tampoco ha ayudado a mantener la calma. Si su lesión en la rodilla generó fuertes discusiones y cambios en el departamento médico durante los meses de diciembre y enero, su nueva lesión muscular y la gestión que el delantero francés está haciendo de su recuperación han levantado ampollas en el vestuario. Siendo una lesión leve, muchos compañeros no entienden sus viajes fuera de España. Cuando se fue a París, el vestuario le apoyó entendiendo que con él viajaban dos fisioterapeutas del club, pero ahora, y habiendo asegurado el galo que haría «todo lo posible» por estar en el clásico contra el Barça del próximo día 10, son varios los que han levantado la ceja ante sus acciones durante los últimos días.

Arbeloa les ha dado varios días libres en la última semana después de empatar en Sevilla contra el Betis, y el club mantiene que los jugadores tienen libertad para moverse en ese tiempo personal, pero los gestos valen mucho en este momento en Valdebebas y no todos ven bien dichos viajes.

El Barça cumple en Pamplona y será campeón si el Real Madrid no gana al Espanyol

El Barça cumple en Pamplona y será campeón si el Real Madrid no gana al Espanyol

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El Barça cumplió en Pamplona. Una vez más, ante un rival tremendamente rocoso y dispuesto a incomodarlo hasta el límite, acabó llevándose un trabajado triunfo por 1-2 que le permite dar un paso prácticamente definitivo hacia el título de Liga.

Los goles, ya en la segunda mitad, fueron obra de Robert Lewandowski y Ferran Torres, mientras que Raúl García recortó distancias para Osasuna. Si el Real Madrid no logra sumar los tres puntos en su visita a Cornellà-El Prat frente a un Espanyol muy necesitado, los azulgrana se proclamarán matemáticamente campeones.

En caso de victoria madridista, al Barça le bastaría con un empate en el clásico del próximo domingo en el Camp Nou para asegurar el título. Además, los de Hansi Flick mantienen otros objetivos en el horizonte: cerrar la temporada con pleno de victorias en casa y alcanzar la simbólica cifra de los 100 puntos.

El Barça, sólido en defensa

Desde el inicio quedó claro que no sería un partido sencillo. Osasuna optó por ceder la iniciativa y buscar el daño al contragolpe. El Barça dominaba la posesión, pero sin encontrar claridad ni profundidad en los últimos metros.

De hecho, las ocasiones más peligrosas del primer tiempo fueron para el conjunto rojillo, con Ante Budimir como principal amenaza. El croata estrelló un zurdazo en el poste en una jugada en la que parecía no tener ángulo y, poco después, obligó a Joan García a intervenir con una gran parada para evitar el gol.

La solidez defensiva azulgrana, con un Pau Cubarsí muy concentrado, resultó clave para sostener al equipo en esos momentos. El central brilló tanto en el área como en sus anticipaciones lejos de ella.

EFE

En ataque, el Barça apenas generó peligro real. La ocasión más clara llegó en un disparo lejano de Roony que detuvo sin problemas Sergio Herrera. Lewandowski, muy aislado, dispuso de un par de oportunidades, siendo la más clara un remate tras asistencia de Dani Olmo —habilitado por Pedri— que se marchó muy por encima del larguero.

Tras el descanso, los azulgrana dieron un paso adelante, conscientes de que la victoria podía dejar la Liga prácticamente sentenciada. Las llegadas al área rival fueron más constantes, aunque Osasuna seguía muy firme en defensa.

Los goles decisivos

Flick movió el banquillo para agitar el ataque: dio entrada a Ferran Torres y Marcus Rashford en lugar de Roony y Olmo, y reforzó el centro del campo con Frenkie de Jong por un Gavi ya condicionado por una tarjeta amarilla.

Rashford, nada más entrar, tuvo una ocasión clara que no logró concretar. Osasuna también respondió con peligro, obligando a Joan García a otra gran intervención en una contra.

El partido se rompió definitivamente cuando Rashford, con pausa y precisión, puso un centro medido que Lewandowski convirtió en el 0-1 con un certero cabezazo. Poco después, Ferran Torres firmó el 0-2 que parecía sentenciar el encuentro.

En el tramo final, Raúl García recortó distancias para Osasuna, añadiendo algo de incertidumbre al marcador. Sin embargo, el 1-2 ya no se movería, dejando al Barça a un paso de proclamarse campeón de Liga.

Norris recupera el dominio para McLaren en una sprint de Miami en la que no pasa nada

Norris recupera el dominio para McLaren en una sprint de Miami en la que no pasa nada

Un Mundial distinto, un Mundial nuevo. La Fórmula 1 cambió su reglamento durante el parón por la guerra de Irán, restó importancia al motor eléctrico, devolvió el protagonismo a las aerodinámicas y ahora todo es distinto. En la primera carrera, este sábado, una sprint en Miami, los reyes ya son otros. No domina Mercedes; ahora domina McLaren.

Lando Norris y Oscar Piatri completaron un doblete perfecto que apenas les requirió esfuerzo. Iban delante en la primera curva y delante llegaron a meta. Chimpún. Detrás Charles Leclerc completó el podio, también sin necesidad de adelantamientos, y aún más detrás, fuera de los puestos de honor, terminaron los Mercedes.

Kimi Antonelli y George Russell disfrutaron de las tres primeras carreras, pero ya está claro que la temporada no será un paseo triunfal para ellos. Las nuevas normas les han restado ventaja y, además, tienen un problema cada vez más grave: la salida. El líder del campeonato, que partía desde la segunda posición, perdió dos posiciones de entrada y ahí se quedó, cuarto, con tantos nervios en el cuerpo que al final fue sancionado. Los comisarios consideraron que había superado los límites de la pista demasiadas veces y añadieron cinco segundos a su tiempo por lo que finalizó sexto. Se aprovechó su compañero, Russell, que había sido quinto sin hacer ruido, y Max Verstappen, que había terminado sexto.

Fue una carrera sprint sin nada, una carrera sin más, una carrera para la decepción. El paso adelante de McLaren frente a Mercedes fue interesante, pero ya está. Después ras la salida, no pasó absolutamente nada. Ni un adelantamiento, ni un toque, ni un mensaje comprometedor por radio . Los coches circularon en perfecta procesión durante los 20 y pico minutos que duró la competición. La emoción de las pruebas sprint muchas veces es inversamente proporcional a la frecuencia con que se promete que serán emocionantes.

Y luego están los españoles. Carlos Sainz, decimocuarto. Fernando Alonso terminó decimoséptimo. Ni los ingenieros de Williams ni los de Aston Martin aprovecharon el parón para resucitar proyectos que ya huelen a caducados. Los dos continúan en el pelotón trasero, pasando las mismas penas que en marzo y con pocas perspectivas de mejorar. Lo intentarán en la carrera de este domingo (22.00 horas, DAZN), donde debería volver el espectáculo.