Enrique Riquelme no ha querido dejar nada al azar en la presentación de su candidatura a las elecciones a la presidencia del Real Madrid. El candidato opositor eligió una especie de auditorio moderno, como una arena romana pero tecnológica, para marcar distancias del pasado y lanzar su primer mensaje antes siquiera de abrir la boca. "Legado y futuro", dicta el slogan de una campaña que, según dicen desde dentro, "irá de más a menos". "El Real Madrid se fundó como un club de socios y los socios quieren tener su club", ha comenzado el empresario antes de explicar su Ciudad del Socio: "Una casa para poder vivir el madridismo al 100%".
En esta campaña a la que restan aún 12 días, Riquelme ha querido comenzar su proyecto de cuatro pilares con la parte social como primero de ellos. Dentro de este pilar, que para el candidato es el más importante, la ampliación de Valdebebas y la construcción de las 30 hectáreas restantes que rodean la actual Ciudad Real Madrid es la piedra angular. "Un club no son sólo los títulos, son las personas que lo viven y heredan", ha mantenido.
Este nuevo proyecto urbanístico incluye un nuevo pabellón deportivo para baloncesto y conciertos, dos hoteles, un centro acuático, 84 nuevas instalaciones deportivas, 80 puestos de restauración y otros elementos para tener "al socio en la base". "Es la mayor transformación para el socio y por el socio, un proyecto que se piensa en los dueños del club. Ni en la privatización ni en venderlo", ha asegurado el candidato que, en la primera fila, ha estado arropado por los miembros de su Junta directiva.
Muchos de los miembros de su Junta Directiva con un pin del Real Madrid en la solapa y repartiendo sonrisas entre una audiencia mayoritariamente joven. La comparecencia ha comenzado con el pertinente retraso de 10 minutos para ultimar detalles y generar la lógica expectación. Media hora de presentación centrada en los socios y con un vídeo explicativo de su Ciudad del Socio. Nada al azar.
Pese a que Riquelme hablaba de un proyecto que nace "del respeto y no de la confrontación", el candidato a la presidencia del Real Madrid ha ennumerado la cantidad de problemas a la que se enfrentan los socios del club blanco y para los que ha propuesto soluciones como abonos para acompañantes en el baloncesto, una entrada adicional para desplazamientos así como una agencia de viajes que ayude a gestionar los mismos a los socios. "Es un proyecto que tenemos definido, pero también pedimos a los socios que participen para mejorarlo", ha apuntado el candidato.
Privatización
Una de las preocupaciones que ha rondado la presentación del candidato, de poco más de media hora, es la idea de privatizar el club que interpreta del proyecto que Florentino Pérez esbozó en la Asamblea General de 2025. Por eso, entre sus propuestas está la de "garantizar que el Real Madrid será siempre 100% de sus socios".
El candidato, consciente de que al madridismo también se le convence con fichajes, no ha querido olvidar la parte deportiva, que dice que la desgranará a lo largo de la campaña. "Quiero que el primer mensaje sea lo social", ha mantenido un candidato que, cuando ha concluido su speech, se ha llevado los consiguientes gritos de "presidente, presidente", por parte de su audiencia.
Alexia Putellas lo repitió una y otra vez en el acto oficial de su adiós al Barça, en medio del césped del Spotify Camp Nou: se ha vaciado. Ese fue el motivo que argumentó Pep Guardiola para dejar el banquillo del primer equipo azulgrana hace 14 años, poco antes de que la doble ganadora del Balón de Oro regresara al que, según no se cansó tampoco de repetir, es el club de su vida, justo cuando su familia pasaba por un momento muy delicado tras el inesperado fallecimiento de su padre, Jaume, quien le inculcó la pasión por el club y a quien ha dedicado todos sus éxitos.
Por el momento, según insistió la capitana azulgrana, aún no ha decidido cuál será su destino. Según se comenta en el entorno barcelonista, cuenta con propuestas de la liga mexicana y de Estados Unidos, pero la opción aparentemente más potente es la de fichar por el London City Lyonesses, club que controla la estadounidense de origen surcoreano Michele Kang, dueña también del Olympique de Lyón ante el que La Reina y sus compañeras levantaron su cuarta Champions.
"Ahora mismo me he vaciado. Con tanta exigencia, después de 14 años, me he vaciado. Vi a mi abuela el lunes, le llevé la medalla, me dijo 'ahora no vendrás tanto' y le comenté que no era normal estar 14 años con tanta exigencia. Nunca imaginas un final perfecto, pero si lo tenía que imaginar, era este", señaló una Alexia que acabó el acto entre lágrimas y siendo manteada por sus compañeras de equipo, que quisieron arroparla en un momento tan especial.
Alexia Putellas deja el Barça tras sumar un total de 30 títulos defendiendo sus colores: 10 Ligas, 10 Copas de la Reina, seis Supercopas de España y cuatro Champions. Su debut como profesional, no obstante, tuvo lugar en el Espanyol, en el año 2010.
"En 2006 le comunico que no puede seguir, que no hay equipo para su categoría, pero siempre pensé en cuándo podría volver. En 2012, me reuní con ella y con su madre para hacer realidad esa vuelta. La definiría como una jugadora comprometida, siempre quiere más. No tiene tope, ni como jugadora, ni como persona", aseguró en el acto Xavi Llorens, su primer entrenador en el Barça.
"Me dijo 'marcarás un antes y un después, serás un emblema del club' y casi no le hice ni caso... Jugábamos delante de 100 personas, que eran nuestras familias, y mira ahora", explicó una Alexia Putellas que, en 2021, se convirtió en la primera jugadora española en ser galardonada con el Balón de Oro, un galardón que repetiría justo un año después, y que cuenta también con dos premios The Best de la FIFA. Su palmarés lo completan además una Copa de la Reina con el Espanyol así como un Mundial, dos Ligas de Naciones y dos campeonatos europeos sub'17 con la selección española.
Alexia se va de un Barça femenino tremendamente exitoso, dejándolo, según apuntó, en muy buenas manos: las de las generaciones más jóvenes: "Nosotras hemos movido el mundo, pero ellas se lo comerán. Están más que preparadas para seguir este camino y hacer historia en este club".
El pasado 25 de octubre, víspera del partido de Liga ante el Alavés, Iñigo Pérez admitió por primera vez sentirse en deuda con la afición del Rayo, que no había visto a su equipo ganar en sus cinco últimos partidos como local: "Me duele no conseguir victorias en casa por nuestra gente. Nos gusta que nos vean ganar y mi debe es más eso que las estadísticas". Sólo unas horas más tarde, un gol de Alemão definió ese anhelado primer triunfo, con el que el equipo franjirrojo puso las bases de la que ha terminado siendo su mejor temporada de siempre. Hace 10 días, durante la penúltima jornada liguera, una pancarta de los Bukaneros condensaba el sentir de todo un barrio. "La deuda está saldada. El puto Rayo tiene tu nombre. Iñigo, Vallecas es tu casa". El mensaje sonaba a despedida, porque todos los indicios sitúan al navarro como próximo técnico del Villarreal. Hoy, en el Zentralstadion de Leipzig, Iñigo puede despedirse con el mayor hito en la centenaria historia del Rayo: el título de la Conference League.
"Su éxito se basa en unas características muy especiales como entrenador. Desde las enseñanzas de Marcelo Bielsa [con quien coincidió durante su etapa en el Athletic], a esta rápida y perfecta adaptación a la filosofía de un club muy humilde y muy particular", explica a EL MUNDO Javier Portillo, secretario técnico del Rayo. "Es un entrenador muy preparado, con un futuro extraordinario. Siempre intenta innovar, introducir variaciones al juego con balón y sin balón", completa Portillo, aquel iluminado del gol que disputó 59 partidos con la camiseta del Real Madrid.
Este análisis se sostiene en las dos zonas del campo, porque este Rayo no sólo se ha ganado fama por un juego vertical, con gran velocidad por las bandas, sino también por su notable solidez defensiva. Augusto Batalla acaba de cerrar LaLiga como el cuarto guardameta con más porterías a cero (11), sólo tras Joan García (15), Thibaut Courtois (13) y David Soria (12).
«más experiencia por parte de todos»
Ahora bien, ¿cómo es posible que un club con el presupuesto más bajo de LaLiga (52 millones de euros) y un valor de plantilla de apenas 95 millones, el sexto por la cola, haya mejorado aún su rendimiento hasta alcanzar una final continental? "Iñigo ha seguido la línea del año pasado, con un equipo más equilibrado y con más tiempo de trabajo, con más experiencia por parte de todos. No es lo mismo luchar por evitar el descenso en tu primera experiencia que saber que puedes ganar, con una plantilla mejor y que conoce tu modo de trabajar", comentan desde IDUB Global, la agencia de representación de Iñigo, la misma que trabaja con Ernesto Valverde, Xabi Alonso o Andoni Iraola.
Esta octava posición en LaLiga, con 50 puntos, supone casi un calco de 2025, donde el Rayo también acabó octavo, con 52. Una regularidad que ha permitido al club madrileño encadenar, por primera vez en su historia, seis cursos en la máxima categoría. "La trayectoria del equipo sorprende aún más dados sus graves problemas institucionales. Con ese caldo de cultivo, Iñigo está dando una sensación de estabilidad y seriedad deportiva enorme", apunta a este diario el escritor Nicolás Casariego, reconocido hincha del Rayo.
Aun sin mención explícita, el autor de Rayografía (Debate, 2023) señala al presidente Raúl Martín Presa y a su ruptura total con la grada, que no le perdona en el abandono total de las instalaciones, sus enfrentamientos con la plantilla y sus constantes desprecios hacia el equipo femenino y el Rayo B. Desde el entorno del técnico, el veredicto resulta concluyente: "Ganando, convives hasta con los peores dirigentes. Lo jodido es perder. Iñigo ha sido más feliz este año en Vallecas que Xabi en el Madrid".
Iñigo Pérez, el pasado 20 de mayo, en la ciudad deportiva del Rayo.EFE
Tras los siete primeros partidos de Liga, el Rayo apenas sumaba cinco puntos, los mismos que el penúltimo clasificado. Un mal arranque que no hizo variar el rumbo a su entrenador, empecinado en el reparto de esfuerzos. "Hemos llegado al tramo final de la temporada y tiene a toda la plantilla enchufada. Eso dice mucho de su buena gestión, tanto en el control de la carga física como en lo emocional. En Getafe vimos un once nuevo, también hubo algunos cambios frente al Villarreal o el Levante y todos respondieron a las expectativas", sustancia Portillo.
"Una de sus virtudes que más me llama la atención es lo bien que comunica. Cómo convence al jugador, cómo lo lleva a sacar su 100%. Si un futbolista ha tenido un mal partido sabe decirle que no ha estado bien convenciéndole para prepararse mejor de cara al próximo. Es impresionante lo inteligente que es en ese aspecto", completa la mano derecha de David Cobeño, el otro gran artífice del éxito.
El buen ojo del director deportivo se plasmó con los fichajes de Pathé Ciss, Jorge de Frutos o Andrei Ratiu, en el mercado de Segunda, o con descartes de Primera como Sergio Camello o Florian Lejeune. "No me gusta ponerme flores, porque hay mucha gente detrás de esto, incluido el presidente, con voz y voto en las decisiones deportivas. Raúl también se involucra en esa parcela y lo que opina lo hace con coherencia", admite Portillo, que aterrizó en Vallecas como scout a finales de 2020, con el equipo en Segunda, y ahora lo ve llevando al límite a Barcelona, Atlético o Real Madrid.
"Es un equipo valiente, capaz de jugar de maneras diferentes en un mismo partido"
Nicolás Casariego, autor de 'Rayografía'
"Mantenemos un poco la distancia con el entrenador, pero cuando nos pide opinión se la damos humildemente. Eso no quiere decir que nos haga caso. Cobeño dialoga con Iñigo, nos sentamos a comer con el cuerpo técnico y hablamos de todo. Damos mucha naturalidad al día a día, aunque eso en el fútbol actual se dé cada vez menos", confiesa el que fuera máximo goleador de la historia de la cantera del Madrid.
Desde su 4-2-3-1, con un ritmo muy alto e impulsado por el aliento de un estadio que también suma puntos, el Rayo se viene mostrando, en palabras de Casariego, como "un equipo valiente, capaz de jugar de maneras diferentes en un mismo partido". En Europa ya ha superado el registro de aquel equipo de Juande Ramos, que en 2001 cayó en semifinales ante el Alavés tras superar al Lokomotiv de Moscú y el Girondins de Burdeos. Hoy, como bien recuerda Portillo, las gestas se fraguaron en Atenas y Estrasburgo.
Tras el 3-0 adverso de la ida, el AEK igualó la eliminatoria en 50 minutos, antes de que Isi Palazón aplacase los ánimos con un golazo desde segunda línea. "Aún recuerdo el sufrimiento en el palco, junto a la hija de Cobeño y el hijo de Iñigo", rememora el secretario técnico. Aún más emotivo resultó el 0-1 en el Stade de la Meinau ante un Estrasburgo que bien podría considerarse un filial del Chelsea. "Nunca olvidaré el momento en que los jugadores cantaron La vida pirata con su afición. Yo estaba con Cobeño en el centro del campo. Nos abrazamos, pensando en lo que habíamos conseguido. Soltamos el aire y disfrutamos por un minuto del trabajo bien hecho".
Iñigo Pérez, durante el partido de Liga ante el Levante en Vallecas.EFE
"Entregaría todo lo que tengo por ver a Vallecas celebrar en sus calles", confesó Iñigo hace unos días, con esa rectitud moral que ha encandilado a la gente vallecana. "No hay que valorarle sólo como entrenador, sino también como gestor y como persona, porque es un tipo excepcional. Sólo hay que ver cómo transmite en cada rueda de prensa, cómo elige cada palabra", deslizan sus más cercanos.
La inteligencia emocional, indispensable entre los de su gremio, resultó una asignatura obligatoria para Iñigo desde aquellos años de formación en la cantera de Lezama. "En las ruedas de prensa se le nota que siempre ha sido una persona analítica, interesada incluso por la psicología. Hace poco dijo que el problema de Alemão era que pensaba demasiado las cosas y que quería trabajar con él para que tomase decisiones de un modo más directo. Me parece una reflexión muy curiosa", finaliza Casariego.
En este Roland Garros, Jannik Sinner,Aryna Sabalenka o Coco Gauff han limitado sus ruedas de prensa a 15 minutos y se han negado a participar en los actos de redes sociales del torneo. Es una revolución. ¡Una revolución! Una revolución un poco extraña, sí, pero una revolución. Días antes del inicio del Grand Slam, los tenistas acordaron una protesta conjunta contra el reparto económico y, aunque las primeras medidas aprobadas fueron muy tímidas, en el horizonte aparece la opción de un boicot que pare la actividad en las pistas. No será este año en París, pero podría ser en cualquier grande en las próximas temporadas. Argumentos les sobran.
El tenis es un deporte peculiar en lo económico. El campeón y la campeona de Roland Garros cobrarán 2,8 millones de euros este año y con esa cifra es difícil comprender las quejas. ¿Qué más quieren? Pues quieren lo suyo. Más allá de lo rimbombante de los premios, el reparto es muy desequilibrado. En esta edición, los jugadores recibirán 61,7 millones de euros y el torneo ingresará más de 400 millones, por lo que no llegarán ni al 15% del botín. Si los tenistas se llevasen el 22% que piden -una cifra que ya alcanzan los Masters 1000 y los WTA 1000-, les tocarían 30 millones de euros más al año. Y aun así sería poco.
THOMAS SAMSONAFP
Los tenistas no cobran un sueldo, no tienen contrato con los Grand Slams o la ATP y tampoco tienen cubiertos los gastos. Son autónomos que compiten por el prize money y soportan de su bolsillo los viajes, hoteles y equipo, sin olvidar que todas las cifras que se anuncian son en bruto. Los 2,8 millones del campeón dan para mucho. Pero para el resto, la aritmética es distinta. Quien pierde en primera ronda cobra 78.000 euros, de los que hay que descontar impuestos y costes y quien cae en la ronda clasificatoria, antes de llegar siquiera al cuadro principal, apenas recibe 21.000 euros. Para los jugadores fuera del top 100 del ranking ATP, el tenis puede ser insostenible. Según algunas estimaciones, solo el 15% de los tenistas profesionales gana lo suficiente para que su carrera sea viable.
Menos que otros deportistas
Además, la comparación con otros deportes es demoledora. En el fútbol europeo, los jugadores han conseguido ingresar entre el 50% y el 70% de lo que generan sus clubes gracias a la negociación individual: si no me pagan lo que quiero, me voy a otro equipo. En el deporte estadounidense, los convenios colectivos de la NBA o la NFL también rondan el 50% después de décadas de lucha sindical y alguna huelga. Y en el tenis no existe ni una cosa ni la otra. Quienes se baten entre ellos en la pista son incapaces de ponerse de acuerdo fuera de ella, y así su capacidad de presión es limitada. Solo los más grandes tienen alguna posibilidad de ser escuchados y éstos no parecen dispuestos a dejar de jugar. Novak Djokovic ya criticó en el pasado la pasividad de Jannik Sinner y Carlos Alcaraz ante estas reivindicaciones, y aunque esta vez el italiano sí se ha involucrado -«sin los jugadores no hay torneo», amenazó-, el liderazgo sigue sin estar claro.
Emma Da SilvaAP Photo/Emma Da Silva
El problema es que los Grand Slams no son clubes ni franquicias que necesiten a sus jugadores para sobrevivir. Son torneos con siglos de historia, infraestructura propia y audiencias globales que existirían aunque los jugadores cobraran menos. O eso creen sus organizadores. Amélie Mauresmo, directora de Roland Garros, lo dejó clara su posición antes de que empezara el torneo: «No vamos a movernos». Argumentó que el prize money se ha duplicado en diez años y que la Federación Francesa de Tenis es una organización sin ánimo de lucro que reinvierte todos sus ingresos.
La pregunta es si los jugadores se atreverán a dar un paso más. De momento, sus medidas han sido tímidas. Las ruedas de prensa ya solían durar menos de 15 minutos -el lunes Rafa Jódar tardó seis en contestar todas las preguntas- y las dinámicas de redes sociales que proponen los torneos ya les resultaban incómodas. La protesta en este Roland Garros no ha comprometido a nadie y, sobre todo, a nadie le ha costado un solo euro. ¿Tienen razón los tenistas? Sí. Cobrar menos del 15% de los ingresos es una anomalía en el deporte. ¿Tiene sentido su protesta? No. Hasta que no haya una amenaza real de boicot, el reparto seguirá siendo el mismo.
Es probable que en los orígenes se parecieran, aunque entre ambos nacimientos hubiera más de medio siglo de diferencia y 1.200 kilómetros. Es probable que los trabajadores del Palacio de Cristal tuvieran ciertas similitudes con Prudencia Priego y los hermanos Huerta. Quizás Crystal Palace y sus 17.000 habitantes entre grandes avenidas, parques y casas bajas de ladrillo fueran, en algún momento, igual de humildes que los 350.000 habitantes de Vallecas.
Aquellos trabajadores ferroviarios británicos de principios del siglo XX, seguramente, vivirían cómodos en Entrevías, cerca del Mercado de Numancia, en los alrededores del Albufera Plaza o jugando con sus hijos por las aceras de la plaza Amaia Imaz. Pero Crystal Palace fue elegido en 2022 por el Sunday Times como el mejor lugar para vivir en Londres mientras que seis de los siete primeros barrios con mayor índice de vulnerabilidad están en Vallecas según el Ayuntamiento de Madrid. "Ser humilde te hace también respetarte un poco", dice Sergio Camello, delantero del Rayo Vallecano.
Dos barrios se juegan en Leipzig la Conference League. Dos equipos que nunca han ganado un trofeo internacional quizás, porque ni siquiera tenían la capacidad de imaginarlo. "Reflejamos el sueño de cada persona del barrio. Nadie pensaba esto. No somos conscientes de lo que estamos consiguiendo", apunta Óscar Trejo, mediocentro y antiguo gran capitán de la escuadra de la franja. Pero las diferencias entre barrios y equipos se han ido ensanchando con la gentrificación de Londres y la entrada de capital extranjero.
La renta per cápita en la zona donde se localiza Crystal Palace se sitúa en torno a los 70.000 euros y los precios de las viviendas pueden rondar entre los 700.000 y el millón de euros. Mientras que en Vallecas hablamos de que la renta media está en los 23.000 euros. Una situación que no pasa a nadie desapercibida en la plantilla del Rayo y así lo hace reflejar su técnico, Íñigo Pérez. "Aquel que siempre sale derrotado, el que tiene problemas, el que sufre, el que no está acostumbrado a las mieles del éxito, también puede conseguirlas. Nosotros somos el mejor ejemplo y lo llevamos con orgullo", lanza el entrenador navarro.
Imagen del skyline de Londres desde Crystal Palace.Richard BakerGETTY
Porque la evolución de los barrios ha ido paralela a la de los clubes: de un crecimiento exponencial a un estancamiento perenne. Es cierto que el Crystal Palace se beneficia de una liga, la Premier, con mayores ingresos que la española, pero la reciente adquisición del 43% de sus acciones por parte del magnate estadounidense y propietario de los New Jersey Nets, Woody Johnson, por más de 200 millones de euros ha brindado a los Glaziers un músculo económico que les aleja de la humildad del Rayo. "Nos comparas con otros clubs y no tenemos ni la mitad. Cuando te juntas con un grupo de colegas que van a todas demuestra que el fútbol es cuestión de estar juntos", analiza Ivan Balliu.
El Crystal Palace ha fichado este año por 145 millones de euros y el Rayo Vallecano por siete. El valor de mercado de la plantilla británica quintuplica a la del conjunto madrileño. Es más, sólo el pivote, Adam Wharton, con 60 millones, vale más que casi todo el once titular de los vallecanos. "El Crystal Palace es un equipazo, pero idealizamos mucho a los clubes de la Premier", argumenta Camello.
Quizás tega razón el delantero del Rayo, alguien que viene enrachado como mostró en el entrenamiento a puerta abierta que el club brindó a los periodistas con motivo de la final de la Conference. En los partidillos, el delantero madrileño se fue con dos goles y una gran exhibición ofensiva. Se huele algo en la plantilla de un Rayo que es algo más que un club de fútbol.
"Los sueños se cumplen con trabajo, pasión, dedicación y si lo compartes con un gran grupo de amigos es la lotería", cuenta Trejo y recoge el guante el propio Camello: "Una final siempre es especial pero con mi rayito, con mis colegas... va a ser increíble". Explica Íñigo Pérez sobre el vestuario: "Por la connotación que hay en Vallecas y por la estructura que tenemos, que no es la misma que en otros equipos, hace que el apego, la sincronización interpersonal sea muy potente y después yo lo veo reflejado en el campo".
En busca de un final feliz
Porque en el Rayo no juegan futbolistas, juega un barrio, uno en el que los taxistas se permiten animar y discutir tácticas con sus jugadores, uno en el que en los colegios se ven más camisetas de la franja que de cualquier otro equipo y uno en el que la mejor gasolina no son tabletas de proteínas sino las tortillas de Lola. "Antes se decía que el Rayo era de Vallecas, pero ahora es de Europa", esgrime Álvaro García.
Cuando Maurizio Mariani pite el final del partido en Leipzig, quizás Baillu, Isi,Trejo y Camello se hagan el tatuaje que el defensa dibujó en una servilleta y juntos se comprometieron a hacer. Quizás 11.000 vallecanos entonen en plena germania "La vida pirata" y conviertan Leipzig en un galéon. Porque Íñigo Pérez tiene claro que este periplo europeo del Rayo, 25 años después del primero, merece ser recordado. "A veces se escriben y se relatan historias increíbles y creo que la del Rayo Vallecano es una muy bonita y que debe ser contada. Ojalá tengamos un final feliz", concluye. Ojalá.
Francisco Fernández tiene 66 años y es jubilado de Banesto: «Trabajé por sucursales de todo Madrid. El Alto del Arenal, Entrevías, Villaverde Bajo, Mezquita ya con el Santander... 48 años dan para mucho». Pero Francisco Fernández es, especialmente estos días, Paco, el socio 454 del Rayo, que pasea por el barrio reviviendo una vida pirata. «Aquí, en los Soportales, era el punto de encuentro. Ahora sólo hay kebabs, pero entonces quedábamos la pandilla. Las cañas, los pinchos morunos en el Tragaluz... Y el partido».
Que no era lo de menos, pero casi. Igual daba el Real Unión en Segunda B que el Madrid en Primera. El Rayo es una forma de vida. Entonces los amigos, después su hija Laura y ahora sus nietos y su mujer Ana. Esta noche puede ser campeón en Europa, lo impensable. Y un barrio se echará a la calle, seguramente incluso aunque no gane al Crystal Palace la final de la Conference League en Leipzig. «Nosotros lo vivimos de otra manera. Yo sólo me voy enfadado cuando no defienden la camiseta. Si luchan y pierden... Es el espíritu del barrio. Ahora, cuando ganamos, bajo de vuelta para mi casa que no entro por la puerta».
Paco repasa una vida sentado con un café en La Uña, otro de esos lugares que aguantan el envite del tiempo en Vallecas. No quedan tantos. En Los Asturianos, el dueño reciente recuerda los 40 años de historia del restaurante en la calle Sierra del Cadí, los Soportales, el mentidero del barrio. Hay bares que apenas conservan el guiño, bocata Larrivey o Trashorras, y alguna bandera rayista, más presentes que nunca estos días. Sin embargo, el sentimiento permanece. «La barriada es la gente. Hemos visto crecer esto poco a poco. Aquello del Alcampo era campo, como lo de la Asamblea donde ahora se celebra. La parte de enfrente del estadio eran casas bajas. El sentimiento es único, es infancia y lo llevas dentro. El Rayo tira de ti», explica Paco, paradigma de tantos en Vallecas.
Paco no había nacido cuando el Rayo jugaba en el campo de la Colonia Erillas. Pero sí recuerda el «de arena, en el mismo terreno que el de ahora. Iba con seis o siete años, me llevaban mis padres o mis vecinos. Tenía una valla para apoyarte. Cuando lo tiraron para el nuevo, ya en el 75, me hice mi primer abono con los amigos. Fue hacer el campo nuevo y ascender a Primera», rememora, vaga la memoria, imágenes de «Felines, Potele... Ahora yo celebro menos, pero entonces... Ibas a los Soportales, a la Albufera, a la Plaza Vieja...».
Paco y Ana posan para EL MUNDO, con el mural de homenaje a Trejo de fondo.Angel NavarreteMUNDO
De la infancia a la juventud y después llegó un efímero alejamiento hasta que la propia vida le reencontró con el rayismo. «Me casé, me dio por la bicicleta... Y me reenganchó mi hija. 'Papá, si saco buenas notas me llevas al Rayo'. E hice el abono de los dos. Me levantaba a las 7, iba hasta Velilla en bicicleta, una ducha y a ver al Rayo con mi hija», presume, de una sucesión que resume el paso del tiempo. «Cómo saltaba ella con los goles. Era muy pequeña y estaba pendiente de todo lo que pasaba alrededor: cuando gritaban al árbitro o a los rivales, a las bromas... Luego ya llegaron los estudios, ella es enfermera. Y empezó a venir mi mujer. Y resulta que es la más rayista de todos. Cuando metemos un gol me da unos abrazos que no me los ha dado en la vida», bromea.
En 50 años de rayismo, Paco las vio de todos los colores. De Segunda B a Primera, aquel año en Europa con Juande Ramos como premio al Juego Limpio, la época del Matagigantes, «gloriosa». Las vivencias y los nombres propios se amontonan. «De Landaburu me acuerdo mucho. Metía gol desde el córner, eso ya no se ve. Guilherme también me gustaba mucho, un goleador. Polster, otro. Javi Fuego, Michu... De los de ahora, Isi, que puede fallar, pero defiende la camiseta», enumera. Y las anécdotas marcadas a fuego: «El Tamudazo, claro. O cuando vi un gol del portero Cobeño, desde su portería, sacando. Madre mía. También otra de Gazzaniga, que hacía paradas increíbles y va a despejar y se mete el gol por debajo del pie».
En realidad, todo, su Rayito, se resume en las conversaciones de estos días con Carlos, su nieto. «Me pregunta todos los lunes qué ha hecho el Rayo. 'Ha perdido', le contesto. Porque perdemos más que ganamos. 'Pero, ¿por qué no te haces del Madrid?' Con seis años no lo entiende. Pero esto va en la sangre», pronuncia Paco, «ilusionado» ante lo de esta noche. «Nunca hubiera podido imaginar un Rayo campeón en Europa. Creo que van a hacer algo. Los equipos inferiores se nos dan regular, pero con los grandes... Lo que pasa es que los ingleses son muy duros, muy competitivos y muy fuertes». Pase lo que pase, «si vamos ganando, cerveza. Y si vamos perdiendo, cerveza. Antidepresivo».
Leipzig siempre ha sido ciudad de héroes. Primero, soldados que frenaron a Napoleón en sus ansias expansionistas. Después, músicos como Johann Sebastian Bach y poetas como Goethe. Ahora serán todo un barrio, Vallecas, quien aspira a la heroicidad de ver a su Rayo convertido en leyenda europea. Los más de 12.000 socios que alientan cada semana en su vetusto estadio casi caben en las 11.500 localidades rayistas en el Red Bull Arena. En avión a cualquier punto de Alemania, en autobús o hasta en autocaravana han peregrinado para vestir el centro de la capital alemana con la franja roja. Han hecho falta colectas, renunciar a vacaciones y superar estafas. Pero no tiene el Rayo demasiadas citas con la Historia, y menos aún la europea. Por Felines, y aquel primer ascenso, por Cota, Wilfred, Pedro Riesco o Míchel, ligados por siempre a la historia del club que quieren impulsar quienes hoy saltarán al césped para cogerles el relevo en el corazón franjirrojo.
El camino que empezó el 21 de agosto acaba cara a cara con el Crystal Palace, un acomodado club inglés que ya tuvo su gloria ganando la FA Cup al Manchester City. Su entrenador, Oliver Glasner, quiere despedirse a lo grande, como logró con el Eintracht de Frankfurt alzando la Europa League. No lo tendrá fácil.
El Rayo llega convencido, sin bajas, agarrado a las manos de Batalla, la efectividad de Alemao en esta competición y el liderazgo de Álvaro García e Isi Palazón, a quien la dolorosa sanción en Liga ha alimentado para lanzarse a por el título. A ellos se suma Sergio Camello, que sabe lo que es ser héroe olímpico. Al resto, la gloria les ha quedado lejos, pero la van a perseguir.
Íñigo Pérez les dio ayer la clave para hacerlo: «Tenemos que jugar como niños de diez años, sin miedo. Es un partido de fútbol». Lo interiorizó su capitán, Óscar Trejo, que vivirá el último partido en el Rayo y será una final con 38 años. «Somos un grupo de amigos que tienen la suerte de jugar una final en un estadio soñado», resumió el argentino, a quien sus compañeros ya han elegido para levantar el trofeo, tenga minutos en la final o no.
El técnico navarro solo pide que su Rayo sea reconocible, «que represente al barrio de Vallecas, a sus gradas, con juego e identidad». A pocas horas del partido, reconoce que solo a horas del partido ha podido descargarse la tensión. «He tenido sensación de agobio por darles la mayor información de una manera limpia. Hasta el último entrenamiento estaba consumido, pero ahora les toca a ellos. Es el momento de los jugadores. El camino al trofeo es que ellos se sientan cómodos y repliquen lo que estamos haciendo», insistió un entrenador que llega con su plantilla casi lista, con la única duda de Ilias.
Las dudas del Crystal Palace
Enfrente, Oliver Glasner sí tiene que lidiar con serias dudas de hombres importantes en su esquema. La secuela del final de la Premier le ha dejado a Chris Richards la rotura de dos ligamentos del tobillo que, sin embargo, no lo han descartado para la final. Entre algodones ha estado Adam Wharton, que sufrió un golpe en el último partido ante el Arsenal. «Veremos si pueden estar de inicio. Han aguantado todo el entrenamiento, pero quedan unas horas y veremos cómo se sienten y lo que dicen los médicos», advirtió Glasner.
Quién sí estará es Ismaila Sarr, principal peligro del equipo de las águilas del sur de Londres. El senegalés es el máximo goleador de toda la competición, con nueve tantos, y una amenaza que tendrá que afrontar alguien que le conoce bien: Pathé Ciss. Ambos comparten selección, aunque no carácter. Sarr es un hombre de hielo, que ni celebra los goles... al menos hasta ahora. Nadie en el Rayo pierde de vista cómo, además, le encuentran Wharton y Kamada, los dos centrocampistas que aceleran los ataques de los ingleses. «Kamada es jugador de partidos importantes, cuanto más importante es el partido, más rinde. Llevamos juntos cuatro años juntos, también en Frankfurt. Allí marcó en la final», recordaba el entrenador austriaco.
Ellos encuentran a Sarr o a Jeremy Pino, pero también al francés Mateta. Y si pierden inspiración, aparecen por los carriles desde atrás el colombiano Daniel Muñoz y Mitchel. Para Íñigo Pérez son un equipo que se mueve como una orquesta en el que cada cual tiene muy claro su papel. «Más allá de las diferencias, los dos equipos conjugamos el verbo colectivizar el esfuerzo», destacó el español. El deber del Rayo Vallecano será desarmar al Crystal Palace con su presión alta y su robo de balón cerca del área. Si Íñigo Pérez ha podido preguntar a Iraola por los puestos fuertes de los londinenses, Glasner echó mano del espía del vestuario: Jeremy Pino. «No sé cuánto conocían al Rayo, pero yo les he dicho cómo parar a algunos jugadores», bromeaba ayer, con «los nervios a flor de piel» y admitiendo que no sería consuelo perder una final que desea, su segundo título europeo, contra un equipo español, por grande que sea su leyenda.
La Junta Electoral del Real Madrid ha anunciado este martes oficialmente las candidaturas válidas para las elecciones a la Presidencia y Junta Directiva del club, que se celebrarán el próximo 7 de junio de 2026 en Madrid.
Según el acta de la reunión celebrada este martes, los candidatos que optarán a la presidencia son el actual mandatario, Florentino Pérez Rodríguez, y el empresario Enrique José Riquelme Vives.
La Junta Electoral, presidida por José Manuel de Carlos Grau, ha validado la documentación presentada por ambas candidaturas y aprobó además el Anexo II relativo al procedimiento operativo del voto por correo para este proceso electoral.
La candidatura de Florentino Pérez
Florentino Pérez, socio número 1.484, lidera una candidatura continuista en la que figuran nombres habituales de la actual directiva madridista, entre ellos Eduardo Fernández de Blas, Pedro López Jiménez, Enrique Sánchez González y José Luis del Valle Pérez, quien ocuparía el cargo de secretario.
También forman parte de su lista directivos y consejeros como José Ángel Sánchez Periáñez, Francisco García Sanz y Catalina Miñarro Brugarolas, entre otros vocales.
La candidatura de Enrique Riquelme
Por su parte, Enrique José Riquelme Vives, socio número 41.736, encabeza una candidatura alternativa con Antonio Medina Cuadros como vicepresidente y Francisco Gaspar Riquelme Rubira como secretario.
La lista incluye además a Rosauro Varo Rodríguez, María Rocío Sobrini Patxot, José Alberto Martínez Cepero y otros socios que integrarán la propuesta de Junta Directiva.
Fecha y lugar de las elecciones
La Junta Electoral confirmó que las votaciones tendrán lugar el domingo 7 de junio de 2026, entre las 09:00 y las 20:00 horas de manera ininterrumpida, en el Pabellón de Baloncesto de la Ciudad Real Madrid, situado en la Avenida Alejandro de la Sota de Madrid. El club comunicará esta información a todos los socios incluidos en el censo electoral.
La capitana del Barcelona Alexia Putellas ha anunciado que deja el conjunto azulgrana tras una última temporada en la que las de Pere Romeu han logrado el póquer de títulos, incluida la Liga de Campeones conquistada en Oslo ante el Olimpique de Lyon.
Alexia consideraba que no era el momento de anunciar su futuro el pasado sábado, tras la conquista de la Champions, ni tampoco en la celebración del título al día siguiente, ya en la capital catalana, junto a toda la afición culé. Han sido "catorce temporadas y más de 500 partidos con momentos que quedarán para siempre en la memoria del Barça y en mi corazón", afirmó Alexia en un vídeo en sus redes sociales.
Sin embargo, el hecho de que el Barça disputará este miércoles el último partido del curso en el Estadio Johan Cruyff, ante la Real Sociedad en la Liga Moeve F, prácticamente obligaba a la centrocampista catalana a hacer oficial ya su adiós.
Y es que Alexia, que ha vivido visiblemente emocionada los últimos partidos que ha disputado como azulgrana, desea poder despedirse de la afición tras catorce años en el primer equipo.
La dos veces Balón de Oro se despedirá del club en un acto que tendrá lugar este miércoles 27 a las 11.00 en el Spotify Camp Nou.
No hay presión para el Rayo Vallecano. Es la primera final europea en su historia, el primer título que pueden llevar a Vallecas en 102 años, la oportunidad única para jugadores poco acostumbrados a lo que rodeará a la final. Focos, cámaras, 50.000 espectadores, un muro norte con 11.500 rayistas dejándose la piel y un rival, el Crystal Palace, que, pese a ser su debut en una final europea, está plagado de internacionales y tiene una FA Cup en sus vitrinas. Contra todo eso tiene Íñigo Pérez una receta. "En la final se juega a fútbol. Hay que obviar los focos, aceptar lo que nos pase por el cuerpo a nivel emocional, y jugar para competir y disfrutar en el partido", explicó el técnico vasco.
Por si había dudas, el navarro simplificó más el mensaje: "Hay que evocar la niñez. Si a un grupo de niños de diez años les dicen que van a jugar aquí, con el césped segado, bajo estos focos... no sienten miedo. Tenemos que salir con esa sensación de ir a jugar como niños al patio del recreo. Es un partido de fútbol. No les voy a decir que hay que ganar como sea, solo que es importante que repliquen lo que les ha traído hasta aquí", argumentó el técnico.
El mensaje lo tienen interiorizado sus jugadores. "El Álvaro niño estaría flipando, loco de contento", dijo Álvaro García. Para Óscar Trejo, este último partido lo quiere disfrutar. "Las emociones van a aparecer, pero es un día para disfrutarlo, por nosotros y la gente que ha hecho un esfuerzo descomunal todo el año. Somos un grupo de amigos que van a tener la suerte de poder jugar una final en un estadio soñado", reiteró el argentino.
Íñigo Pérez quiere que su Rayo sea reconocible, "que represente al barrio de Vallecas, a sus gradas, con juego e identidad", y reconoce que solo a horas del partido ha podido descargarse la tensión. "He tenido sensación de agobio por darles la mayor información de una manera limpia. Hasta ayer estaba consumido, pero ahora les toca a ellos. Es el momento de los jugadores. El camino al trofeo es que ellos se sientan cómodos y repliquen lo que estamos haciendo". De momento, el último entrenamiento fue entre bromas y con una sonrisa.
No será fácil pelear contra un presupuesto triplicado, con internacionales en la plantilla y jugadores con la ambición que reconoció Jeremy Pino. El canario no quiso que hubiera dudas sobre quién ganará esta final. "Vamos a llevarnos la Copa a casa", sentenció. Feliz porque estará en el Mundial, explicó que tiene "los nervios a flor de piel", aunque esta sea su sexta, contando las que ha disputado con España. A él le ha tocado ser el espía en el vestuario: "No sé cuánto conocían al Rayo, pero yo les he dicho cómo juegan algunos compañeros y amigos". Fue tajante también sobre si le consolaría perder la final contra un equipo español. "No me gusta perder nunca", zanjó.
El guardameta Henderson, Glasner y Jeremy Pino.R. WITTEKEFE
Le escuchaba con una sonrisa, su entrenador. Para Oliver Glasner, esta final también será su 'último baile' con los londinenses y su cuarta final consecutiva. El austriaco ganó la Europa League con el Eintracht y llega a esta final con una Copa de Alemania y la FA Cup bajo el brazo. No estaba previsto que jugaran esta Conference, sino de nuevo la Europa League, pero le cogió el gusto. "Tal vez no sea la competición más interesante, pero es increíble para quien no ha estado nunca en Europa. Hay que saborearlo. Estamos muy felices, aunque nos ha costado algo meternos y ganar experiencia", explicó el técnico, que no quiso ordenar sus finales por importancia.
"Ganar significaría mucho para mí. Sería un colofón fantástico para los dos años que he pasado aquí y he disfrutado mucho el viaje", resumió. Sonó a despedida, entre bromas sobre cómo dejará que sus jugadores suelten toda la tensión de las horas previas jugando al tenis de mesa, pero es que confesó que había reunido al vestuario para decirles adiós. Una particular forma de motivarles. "Les dije lo importante que sería para mí ganar, pero no solo por el título, sino por verlos jugar a la Europa League el próximo año por la tele", aseguró.
Sobre lo que no soltó prenda es acerca de las dos importantes dudas con las que llega: el central Richards y el mediocentro Wharton. "Veremos si están para el inicio. Han superado el entrenamiento y esperamos a ver cómo se sienten y lo que dicen los médicos", se limitó a decir.