El Real Madrid se refuerza con el gigante turco Yurtseven ante las lesiones de Tavares y Len

El Real Madrid se refuerza con el gigante turco Yurtseven ante las lesiones de Tavares y Len

En el momento más inoportuno de la temporada, a las puertas de la Final Four de la Euroliga (la próxima semana en Atenas) y de los playoffs de la Liga Endesa, el Real Madrid, toda la temporada esquivando lesiones serias en su plantilla, recibió el golpe de las bajas de sus dos pívots. Ni Edy Tavares ni Alex Len estarán en condiciones para este sprint final de curso y en los despachos el club ha reaccionado con celeridad. Este mismo sábado se ha hecho oficial la llegada de Omer Yurtseven.

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El pívot turco, de 27 años y 213 centímetros, firma hasta final de temporada pero sólo podrá estar a las órdenes de Sergio Scariolo en Liga Endesa ya que el plazo de fichajes en Euroliga se cerró hace tiempo.

A Yurtseven, nacido en Tashkent (Uzbekistán), se le ha podido ver esta misma temporada con el Panathinaikos. Llegó en 2024 a Atenas y este curso disputó 19 partidos a las órdenes de Ataman (6,3 puntos y 3,5 rebotes), pero fue cortado y regresó a EEUU, su lugar de formación. Con los Warriors jugó nueve de los últimos partidos de la temporada. Tras no avanzar en los playoffs, el pívot ha firmado por un Real Madrid que apenas cuenta con Usman Garuba e Izan Almansa como cinco puros.

El nuevo jugador del Real Madrid, hasta el final de la temporada, siempre llamó la atención en las categorías de formación, brillando con Turquía, el país de sus padres. Se formó en la cantera del Fenerbahçe, pero en 2016 puso rumbo a la NCAA, primero NC State y luego Georgetown. Aunque no fue drafteado, disputó dos temporadas en los Heat de Miami y una, la 23/24, en Utah Jazz. En total, casi 140 partidos en la NBA.

"He podido hablar con Arda Güler y ya le he dicho que estoy muy contento de ser el segundo jugador turco del club", ha manifestado en la web oficial del club, poniéndose como objetivo "ganar la ACB": "Aunque sé que ahora tienen por delante la Final Four de la Euroliga, estoy deseando jugar las finales de la Liga".

Lewandowski confirma que dejará el Barcelona a final de temporada: "Cataluña es mi lugar en la tierra"

Lewandowski confirma que dejará el Barcelona a final de temporada: “Cataluña es mi lugar en la tierra”

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Robert Lewandowksi ha confirmado este sábado que abandonará el Barcelona al final de la presente temporada en un mensaje publicado en su perfil personal de la red social Instagram.

El internacional polaco, que cumple 38 años en agosto y terminaba contrato este verano, ha disputado cuatro temporadas como azulgrana, en las que ha contribuido con sus goles a ganar tres Ligas, una Copa de Rey y tres Supercopas de España.

"Después de cuatro años llenos de retos y de trabajo duro, es el momento de cambiar. Me voy con la sensación del deber cumplido. Cuatro temporadas, tres campeonatos. Nunca olvidaré el amor que he recibido de los aficionados desde mi llegada. Cataluña es mi lugar en la tierra", ha afirmado Lewandowski.

El futbolista del Barcelona ha agradecido el apoyo a todas las personas que ha conocido en estos "hermosos cuatro años" y, en especial, al presidente Joan Laporta por darle "la oportunidad de vivir el capítulo más importante" de su carrera.

"El Barça vuelve a estar donde merece. Visca el Barça. Visca Catalunya", ha zanjado el jugador.

Lewandowski podrá despedirse de su afición este domingo en el Spotify Camp Nou en el último partido de la temporada del Barcelona en su estadio, contra el Betis, en la penúltima jornada de LaLiga EA Sports.

Arbeloa: "Sé que Kylian no estaba contento y me gusta"

Arbeloa: “Sé que Kylian no estaba contento y me gusta”

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Álvaro Arbeloa ha intentado zanjar la polémica surgida con Mbappé tras la suplencia del francés el jueves frente al Oviedo asegurando que le da "mucha normalidad" a todo lo que "ha pasado estos días". Este sábado, durante la previa del partido frente al Sevilla, el entrenador del Real Madrid ha dicho que sabía que el delantero francés "no estaba contento" por no haber jugado de inicio, algo que le "gusta".

El técnico se refirió a las polémicas declaraciones de Mbappé, en las que afirmó que Arbeloa le había dicho antes del encuentro que era el cuarto delantero y quiso dar el asunto por zanjado "Justo subía para aquí y acabo de ver a Mbappé. Le he dicho que estuviese tranquilo, que ya me encargaba yo. Entiendo que estas cosas puedan ser noticia. Todo lo que dijo lo habíamos hablado ya antes, yo me lo tomo con más naturalidad. Entiendo cómo se sienten los jugadores cuando no juegan", señaló.

"Kylian el otro día no estaba contento y me gusta. Para mí es algo que tiene mucha más normalidad de lo que se le ha dado. Lo mejor era que jugase un rato la segunda parte. Quizás, sin el partido de mañana, la situación habría sido distinta. Pero nada más. Yo le doy mucha normalidad a lo que ha pasado estos días. Mi relación con Mbappé sigue siendo la misma", agregó.

Un partido del domingo, contra el Sevilla, en el que Mbappé podría volver a la titularidad, y que el técnico calificó de máxima dificultad. "Es un Sevilla que ha ganado los tres últimos partidos, que viene haciendo las cosas muy bien con Luis -García Plaza-, un entrenador con grandísima experiencia. Conocemos cómo trabajan sus equipos. Le ha dado la vuelta al Sevilla y el estadio es ilusionante por el ambiente, la complejidad, una afición que es de las mejores de España", analizó.

"Si Mourinho está aquí la temporada que viene, estaré muy contento"

Arbeloa también se refirió a José Mourinho, quien podría relevarle como técnico blanco la temporada que viene. "He sido muy claro respecto a lo que pienso de Mourinho. Como su jugador y como madridista, Mourinho es el número uno. Es y será siempre 'uno di noi' (uno de los nuestros). Si está de vuelta aquí la temporada que viene, estaré muy contento de tenerle de vuelta en casa", señaló en rueda de prensa.

En el caso de que llegue el portugués sería el cuarto entrenador del Real Madrid en poco más de un año, tras la salida de Carlo Ancelotti, Xabi Alonso y la que supondría de Arbeloa. Tiempo en el que los conflictos internos en el vestuario, y la ausencia de títulos, han marcado la actualidad madridista.

"No entiendo muy bien lo del vestuario ingobernable. O no lo comparto. No es como definiría al vestuario del Real Madrid. El club tomará una decisión respecto al entrenador de la temporada que viene, cuando consideren oportuno", señaló.

Un Arbeloa cuya etapa en el banquillo del primer equipo apunta a ser corta, tras asumir el cargo en enero. "Estos cuatro meses han sido una grandísima experiencia y un aprendizaje enorme. El día que esto acabe me marcharé con la conciencia tranquila", señaló. "He sentido siempre el cariño de la afición. De mis 43 años, 20 los he pasado dentro de este club. Son muchos años en la que considero mi casa", completó en palabras que, pese a no ser oficial, parecen ya una despedida del técnico.

Una exhibición y dos colapsos: el PGA Championship posiciona a David Puig

Una exhibición y dos colapsos: el PGA Championship posiciona a David Puig

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El transcurso de la segunda jornada del PGA Championship tomó tintes históricos para el golf español. Hubo momentos en los que nuestros tres representantes miraban al top 10 del segundo major del año: Jon Rahm, David Puig y Ángel Ayora, cada uno con sus armas, pero los tres deslumbrando a base de birdies en sus arranques de ronda en Aronimink Golf Club. Sin embargo, el día terminó rabiosamente incompleto. El corte se le escapó a Ángel Ayora. El arranque fue magistral, con -3 en los primeros nueve hoyos, en contraste con los desastrosos segundos nueve, donde firmó un +7. Especialmente doloroso fue terminar fuera del corte en el último hoyo: necesitaba el par y salió con doble bogey tras un error en el último putt desde un metro escaso al hoyo. Una cruel y difícil forma de digerir tu primera participación en un major. Ahora mismo será imposible quedarse con lo positivo, pero lo hay, y mucho.

La felicidad no fue completa finalmente, pero podemos sacar pecho en Filadelfia con David Puig (-2) entre los diez mejores y Jon Rahm (-1) decimosexto, ambos metidos por completo en la lucha durante el fin de semana. Respectivamente, a dos y tres golpes de la dupla que lidera el torneo, los norteamericanos Maverick McNealy y Alex Smalley, dos sorpresas liderando con -4.

Pero la exigencia de Aronimink apunta a emociones fuertes el fin de semana. Quince jugadores están en dos golpes de distancia, la situación más apretada en majors desde el Open Championship de 2002. La distancia entre los líderes y el corte del torneo, finalmente establecido en +4, es de solo ocho golpes, la más estrecha desde el PGA de Medinah en 2006. Tras los primeros 36 hoyos, solo 21 jugadores resisten bajo par, en una segunda jornada donde la ventosa mañana se jugó sensiblemente más complicada que la tarde.

Rahm no termina de estar fino, pero 'su juego B 'le dio para llegar a ser tercero después de los birdies en los hoyos 8 y 11. Sin brillantez, pero su juego estaba siendo efectivo y, sobre todo, seguro desde el tee. En los primeros 11 hoyos solo se le escaparon tres calles, pero en los siete últimos, el de Barrika no cogió ni una sola calle. El punto de inflexión negativo llegó con una catastrófica salida en el hoyo 12. Su bola salió tan por la derecha que terminó impactando en el pie de Wyndham Clark, sorprendido mientras pateaba en el green del hoyo 15. Y, pese a que el español salvó un gran par, su apagón con las maderas repercutió en dos bogeys en el 13 y 15 que dieron al traste con su progresión. Una ronda al par que, sin embargo, no le resta posibilidades, si arregla sus problemas desde el tee, para pelear por el trofeo Wanamaker.

Lo de David Puig se veía venir. La progresión del jugador catalán es tan insultante como la facilidad que tiene para jugar al golf. Está siendo el mejor desde el tee de salida, con la diferencia de que hoy el putter contribuyó a firmar 67 golpes (-3). Puig arrancó con birdies en el 2 y en el 6, pero más monumentales fueron los dos pares salvados en el 7 y 8 desde seis y cinco metros. Por los segundos nueve hoyos jugó con control, solo un mal swing en el 14 que le costó el único bogey y dos birdies finales en el 16 y 18 que redondearon sus números para ser el mejor pateador de la jornada, con más de cuatro golpes ganados a la media del torneo.

También con -2, compartiendo la novena plaza, aparecen el número uno del mundo, Scottie Scheffler, con una discreta ronda de +1, Cameron Young o Justin Thomas. Por detrás, los 67 golpes de Rory McIlroy suponen un buen movimiento que le deja con un acumulado de +1 y mucho todavía por decir en el torneo.

Entre las sorpresas negativas y ya fuera del fin de semana, la baja más sensible fue la de Bryson DeChambeau, que pese a terminar con tres birdies finalizó con +7. Tommy Fleetwood, Viktor Hovland, Adam Scott, J.J. Spaun o Gary Woodland también tuvieron que despedirse prematuramente de Aronimink.

Cuatro de cuatro: el Barça quiere repetir el pleno

Cuatro de cuatro: el Barça quiere repetir el pleno

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En las próximas dos semanas, el Barça femenino se enfrenta a un reto mayúsculo: repetir el pleno de títulos de la temporada 2023-24, cuando el equipo dirigido por Jonatan Giráldez levantó la Liga, la Supercopa de España, la Copa de la Reina y la tercera Champions de su historia. Ahora, con la Supercopa y la Liga ya en el bolsillo, las azulgrana tienen la opción de sumar este sábado la Copa de la Reina ante el Atlético de Madrid (21.00 horas). Y la semana siguiente se medirán al Olympique de Lyon -dirigido, precisamente, por el propio Giráldez- en su sexta final consecutiva de Champions, con el objetivo de borrar el amargo recuerdo de la derrota frente al Arsenal el año pasado.

En la Liga, un año más, no han tenido rival. Su séptimo título consecutivo y undécimo de su historia llegó con una contundencia aplastante: 27 victorias y una sola derrota en 28 jornadas -por 1-0 ante la Real Sociedad en la novena jornada-, 81 puntos, 128 goles a favor, solo ocho en contra y 15 puntos de ventaja sobre el segundo clasificado, el Real Madrid. En la Supercopa de España, también se impusieron a las madridistas, por 2-0 en una final que estuvo más igualada de lo que refleja el marcador. Las barcelonistas tuvieron que esperar al tiempo añadido para sentenciarla con un penalti transformado por Alexia Putellas.

El nombre de la capitana, doble ganadora del Balón de Oro, está precisamente en el ojo del huracán. Tras los anuncios de Ona Batlle y Mapi León de que abandonarán el club al final de esta temporada, el futuro de Alexia como azulgrana también está en el aire. Su contrato vence el próximo 30 de junio y, aunque existe la posibilidad de prorrogarlo un año más, no ha habido ningún anuncio oficial al respecto. Las lágrimas que le brotaron al dejar el césped del Spotify Camp Nou tras las semifinales ante el Bayern de Múnich alimentaron los rumores de una despedida inminente. Ya en septiembre del año pasado se supo que el PSG estaría dispuesto a hacerle una oferta muy jugosa, y los franceses no serían el único club interesado.

Muchas despedidas

Con las salidas confirmadas de Batlle y Mapi León, y el futuro de Alexia todavía por resolver, las dos próximas finales adquieren un sabor especial. Ante el Atlético, las azulgrana pueden conquistar su duodécima Copa de la Reina, que sería además la tercera consecutiva, igualando la racha lograda entre 2020 y 2022. Aquella serie se cortó en 2023 de manera agridulce: el Barça ganó 3-0 sobre el césped ante Osasuna en octavos, pero fue eliminado tras la denuncia del conjunto navarro por la alineación indebida de Geyse, que arrastraba una sanción. En la última final, las azulgrana se impusieron precisamente a las colchoneras por 2-0.

La final de la Champions, que se disputará la semana que viene en Oslo, se presenta algo más incierta. El buen fútbol desplegado por el Barça a lo largo de toda la competición choca con un factor nada desdeñable: en el banquillo del Lyon está Giráldez, alguien que conoce al equipo mejor que nadie. En el único precedente reciente entre ambos equipos, el de 2024, las barcelonistas se impusieron por 2-0. Pero los dos anteriores hablan a favor de las francesas: en la primera final europea del Barça, en 2019, el Lyon ganó por 4-1; y en 2022, por 3-1.

Tania Álvarez, del Madison Square Garden a la retirada a los 23 años: “Quería que me subiera a la báscula y me negué. Exploté”

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Hace apenas tres años, Tania Álvarez peleaba ante miles de personas en el Madison Square Garden, el templo del boxeo, en el corazón de Nueva York. Era la cuarta mejor del mundo, la vigente campeona de Europa, era Sweet Álvarez, era imparable. Pero fuera del ring, la ansiedad que le generaba la competición, la presión de su entorno y los trastornos alimenticios la martirizaban. Al final, decidió dejarlo todo para cuidarse. Ahora da clases de salsa y tonificación en la academia Breathe de Castellbisbal -el estudio que comparte con su madre, donde recibe a EL MUNDO-, escribe un libro y prepara un documental sobre salud mental.

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El pasado diciembre, justo antes de cumplir los 24 años, anunció su retirada en Instagram. ¿Recibió muchas llamadas?
Algunas, pero la gente de mi alrededor ya sabía lo que estaba viviendo. Hice bien en anunciarlo entonces porque yo ya había reflexionado mucho sobre mi carrera y había pasado todo el proceso de duelo. Ahora estoy mucho mejor.
¿Cómo fue ese proceso de duelo?
Muy malo, muy duro. Me costó mucho aceptar qué era lo que yo necesitaba. En realidad, lo hacía todo por complacer a los demás. No me atrevía a decir a nadie que me planteaba dejar el boxeo por miedo a lo que la gente pudiese pensar o decir. Me intentaba centrar en objetivos como ganar mi cuarto Europeo y convertirme en la primera mujer en conseguirlo. Pero sufría muchísima ansiedad y no paraba de pensar: '¿Y si lo dejas, Tania?'. Al final supe entender que necesitaba un descanso y que me lo iba a dar.
¿Hubo un día en el que dijo basta?
Hubo un día, sí. Aunque fue después de muchos meses acumulando malestar. En junio del año pasado, poco después de mi último combate [victoria ante la británica Katie Healy], había subido un poco de peso y mi equipo quiso que me pesara. Ahí fue cuando dije que no. Sabía que si me subía a la báscula y todos veían el número tendría que volver a la dieta, al sacrificio, a dejarme la vida en el gimnasio. Y en ese momento decidí que iba a parar, que no podía más, que no quería volver a ese sufrimiento. Exploté.
¿Su equipo lo entendió?
Hubo gente que lo entendió y gente que no. Hubo quienes comprendieron que una deportista de élite, en situaciones extremas y tras mucho tiempo sin descansar, puede llegar a este punto de agotamiento. Pero también hubo quienes veían que yo tenía una posición privilegiada y no entendían cómo, estando al nivel que estaba, lo dejaba todo.

Admititó que toda esa ansiedad le había provocado un trastorno alimenticio.
Tuve conductas poco saludables, y lo peor vino cuando decidí parar. Lo había dejado todo por el boxeo: me mudé a un piso al lado del gimnasio, no me iba de vacaciones, casi no veía a mi familia, estaba bastante sola. Y cuando dejé de boxear, mi ansiedad aumentó. Dejé de tener los días organizados, la comida, el descanso, y me costó mucho adaptarme. También pensaba que, si no boxeaba, igual ya no valía para nada. Por suerte, como decía, ahora estoy mucho mejor. Sigo trabajando con psicólogos para seguir recuperándome, y también estoy en proceso de reconciliarme con la comida y con mi propio cuerpo, intentando dejar atrás las secuelas de los cortes de peso.
En sus mejores años hizo un crowdfunding para poder cubrir económicamente su preparación. ¿Esa falta de apoyo económico también influyó en su malestar?
Totalmente. Al final todo se juntó: me sacrificaba en los entrenamientos, hacía dieta, no tenía ni un día de descanso e igualmente no me podía ganar bien la vida. Siempre pensaba en buscar patrocinadores, en hacer entrevistas. No podía relajarme ni un solo momento. No ayudó a la situación.
Ahora se ha pasado al pilates.
En este centro que hemos abierto con mi madre aquí en Castellbisbal doy clases de pilates y tonificación y me gusta. También doy clases de salsa y de heels [una modalidad de baile en gimnasio utilizando tacones altos]. Pero no me veo haciendo algo así en el boxeo, siendo entrenadora como tal. Lo que sí he hecho es dar charlas en ayuntamientos y eventos sobre mi experiencia. En la parte mental sí me veo ayudando, pero enseñar a alguien cómo pegar, eso no.

Está grabando un documental sobre su experiencia.
Para TV3, Televisión Española y La Xarxa. También estoy escribiendo un libro e intentando crecer en redes sociales. Proyectos hay muchos; todavía no he finalizado ninguno y tampoco tengo claro qué es exactamente lo que quiero hacer con mi vida. Pero al menos voy probando. He vuelto a entrenar haciendo pesas y artes marciales mixtas [MMA].
Es decir, ha vuelto a boxear un poco. ¿Su retirada tiene vuelta atrás?
Nada es blanco ni negro. Lo único que sé es que llegó un momento en el que necesitaba parar. Hace unos meses no me quería ni poner los guantes, no quería ni acercarme a un gimnasio, y ahora, al menos, hay días en que tengo ganas de ir y pegarle al saco. Si me preguntas ahora mismo si volveré a pelear, te digo que no, pero al menos tengo ganas de entrenar, que hace un tiempo no tenía ni eso. No sé. Nunca se sabe qué pasará mañana.
¿Ha vuelto a disfrutar viendo combates de boxeo?
De momento no he visto ninguno. He trabajado en algunas veladas de MMA, pero con el boxeo como tal no tengo relación.
La resaca de la 'bomba' de Florentino: incertidumbre, desasosiego y los principios que el presidente ignora

La resaca de la ‘bomba’ de Florentino: incertidumbre, desasosiego y los principios que el presidente ignora

Los rescoldos de la comparecencia de Florentino Pérez han sumido al madridismo, a su masa social, en la incertidumbre, en algunos casos incluso en el desasosiego. La constatación, inequívoca, de que el presidente ha iniciado un camino incierto hace que sus detractores, pero sobre todo sus partidarios, se planteen una pregunta: y ahora, ¿qué? Con el horizonte de unas elecciones aún sin convocar, nada mejor, quizá, que acudir a la historia para descifrar el futuro.

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El Madrid por encima de cualquiera: de su estrella, de su entrenador o hasta de su presidente. La conclusión se desprende de las palabras del propio Florentino, cuando repite que el club pertenece a sus socios. Pero unos socios que sólo el ser superior puede conducir por el camino de los éxitos y la prosperidad, con desprecio por quienes intenten cuestionarlo. Es como si el poder le hubiera llevado a confundir el rol de presidente, de representante de la masa social, con el de un mesías, un caudillo o un rey avalado por el derecho divino, el Rey Sol del Madrid.

Un proceso de megalomanía de los que hay muchos ejemplos en la historia, también en el fútbol y en el propio Madrid, pero tras el que subyace la debilidad de un dirigente que ya no es el mismo de antes. El madridismo se ha sentido cómodo y agradecido con Florentino, autor de una obra colosal, pero después de su desnudo en una rueda de prensa para la historia, se pregunta con dolor si nos encontramos ante el final de un ciclo y teme por la autodestrucción que generalmente los acompaña, por escuchar en el Versalles blanco après moi, le déluge. Después de mí, el diluvio.

Y es en estos momentos de zozobra cuando un vistazo a la esencia del club es más pertinente que nunca. Una esencia resumida en que, cuando alguien ya no puede servirle más, por el paso del tiempo, por el desgaste, por lo que sea, el Madrid le dice adiós. Y no se detiene en demasiados homenajes, sean para el mejor presidente de la historia o sean para su máximo goleador de todos los tiempos, al que este presidente, por cierto, le dijo: «Si te quieres ir, trae 100 millones». Y se fue. Sin sentimientos. Sin sobreactuaciones. El presidente aplicó ahí la naturaleza con la que ha dirigido a un Madrid que, como siempre, no se detuvo. Siguió ganando. Porque Cristiano no fue el primero.

Florentino Pérez señala al auditorio.

Florentino Pérez señala al auditorio.EFE

Santiago Bernabéu falleció a los 83 años, cuatro más de los que tiene el actual presidente, a causa de un cáncer. Lo hizo en el cargo, que detentó durante 35 años, convertido en un «líder moral», como lo define Del Bosque. Florentino siempre lo ha citado como su alter ego y ha replicado o mejorado algunos de sus logros, con siete Champions en lugar de seis Copas de Europa, pero como líder empresarial, no moral. La presidencia de Bernabéu no fue ajena a polémicas, incluso a enfrentamientos con el Régimen, fuera por la creación de la Copa de Europa o la construcción del estadio, ni a los problemas económicos que acompañaron su final. Pero se fue, y el Madrid siguió ganando.

La mayor de todas esas polémicas fue la que acabó con Di Stéfano fuera del Madrid. El argentino era la primera piedra sobre la que se edificó un imperio. Pero tras las cinco primeras Copas de Europa, la derrota en la final de Viena ante el Inter, en 1964, provocó que Di Stéfano criticara la táctica del entrenador, Miguel Muñoz. Bernabéu no lo toleró: «Que este hijo de puta no vuelva». El argentino no regresó al Madrid hasta después de su muerte. Y el Madrid siguió ganando. Por cierto, cuando Vinicius cuestionó el cambio de Xabi Alonso en el clásico, el que estaba en el camino de salida era ya el entrenador.

MÁS ACIERTOS QUE ERRORES

Con aquella decisión, Bernabéu estableció un principio que no llegó a sufrir porque jamás lo transgredió, pese a cometer errores como despreciar el fichaje de Johan Cruyff. El propio Muñoz fue alguien de quien también prescindió en un agrio final del técnico. Y el Madrid siguió ganando. Florentino ha utilizado ese principio, el del Madrid primero, con mano de hierro frente a otras leyendas del club como, queda dicho, Cristiano, Casillas o hasta Ramos. Entendió que, pese al coste emocional, era lo adecuado para el Madrid, y los aciertos fueron mayores que los errores. Sin embargo, la impresión es que no está dispuesto a hacer, hoy, ese análisis consigo mismo, ni es fácil que lo hagan en un club donde ha desaparecido la masa crítica: el florentinismo puede ser más radical que Florentino. Basta con escuchar a Arbeloa.

Los paralelismos pueden encontrarse, asimismo, en otros clubes. José Luis Núñez, que presidió el Barcelona durante más de 20 años, guarda muchos con el dirigente blanco. También constructor, llegó a un Barça en bancarrota y lo salvó económicamente. Fichó a los mejores jugadores del mundo, Maradona o Schuster, y se jactó de que el Barça era más importante que Cataluña. La palabra que más repetía era «soci»; la que más dijo Florentino en la rueda de prensa fue «socios». Para ambos fue la coartada de su poder, pues es fácil manejar Asambleas paniguadas.

LA IMPORTANCIA DEL BERNABÉU

El dirigente blanco, a su llegada, dominaba el tablero de las grandes operaciones del fútbol, uno de los escenarios donde hoy es apreciable su pérdida de influencia y reflejos, como si su tiempo hubiera pasado. La Superliga, que intentaba emular la creación de la Copa de Europa con Bernabéu como impulsor, fue la prueba, el gran fracaso estratégico.

La intención de Pérez no es abandonar el Madrid. Al contrario, pretende reforzarse mediante la voluntad expresada por las urnas y enrocarse. A su favor, que no existe una oposición activa y organizada, aunque él teme que pueda articularse al amparo de dos años en blanco, sin títulos, y algún mecenas que ponga el dinero del aval. La democracia del Madrid es autocracia económica. Hasta que eso se concrete, a nada temen tanto los presidentes como a su propio estadio, desde Núñez o Gil a Florentino. No es el Senado, representado por Asambleas controladas. Es el Coliseo ingobernable. La verdadera democracia está, hoy, en el Bernabéu, que mira su historia y concluye que nadie es más importante que el Real Madrid. Tampoco Florentino Pérez.

Vinicius y Mbappé, historia de una 'guerra fría': "Tiene mal arreglo"

Vinicius y Mbappé, historia de una ‘guerra fría’: “Tiene mal arreglo”

El pasado 15 de abril, en Múnich, horas antes del partido de vuelta de cuartos de final de Champions entre el Bayern y el Madrid, un miembro del vestuario del equipo blanco recibe ánimos de un conocido. Había que remontar el 1-2 del Bernabéu, y ese conocido alude a la presencia del Mbappé y Vinicius sobre el campo. Su interlocutor, que convive con ellos, niega con la cabeza. Ese día, el tercer gol del Madrid fue un pase del brasileño al francés. No sirvió para nada, quizá porque esa conexión fue anecdótica.

La relación entre ambas estrellas se puede analizar desde lo tangible y desde lo intangible. ¿Qué dicen los números? Que Vinicius le ha dado 12 asistencias de gol a Mbappé y, al revés, cuatro. En dos años, muy poco. Pero, sobre todo, ¿qué no dicen los números? Pues que la relación entre ambos desde el verano de 2024 es, en el mejor de los casos, fría. ¿Se odian? No ¿Se defienden si la situación (los insultos de Prestianni) lo requiere? Por supuesto ¿Se hablan con normalidad? Sí. Pero, ¿hay tensión entre ambos? Mucha.

Según varias fuentes, más allá de las declaraciones y los gestos públicos, hay una lucha soterrada por ser la máxima estrella del Real Madrid, y eso explica situaciones como la mala educación del brasileño en el famoso cambio del Clásico y, también, las declaraciones, con muy mala baba, de Mbappé el jueves por la noche. Por partes.

En ese verano del 24, Mbappé aterriza en un Madrid campeón de Europa con Vinicius como estrella indiscutible. El francés acepta su rol de recién llegado y asume que no podrá jugar en su posición porque ahí está el 7. Paralelamente, de ese vestuario desaparecen Kroos y Nacho (se van) y pierden peso Carvajal (lesionado de gravedad) e incluso Modric (menos participación). En la caseta, Mbappé se muestra respetuoso, pero de Valdebebas comienza a salir una frase que hoy se ha hecho evidente. «Va a su bola». Marca 44 goles, pero su inhibición defensiva provoca que Vinicius también dimita de esas funciones. El equipo empieza a chirriar, pero el año, gracias a Ancelotti, termina en calma. Durante ese curso, por cierto, se estanca la renovación de Vinicius, que, filtran desde dentro del club, quiere ganar lo mismo que Kylian. Y, vuelven a filtrar, no se lo van a pagar.

PUNTO DE INFLEXIÓN

Llegamos al verano del 25. Aparece Xabi Alonso y, casi desde el primer entrenamiento, Vinicius percibe que el niño bonito del nuevo entrenador es Mbappé. A favor y en contra del técnico vasco se van formando los grupos dentro del vestuario que han acabado como han acabado: Vinicius lidera la facción más ruidosa, donde están Valverde y Bellingham. Mbappé lidera otra facción, más discreta, donde están Tchouamèni y Rüdiger. Una prueba de esa discrección de este segundo grupo es cuando, poco después del cambio de entrenador, el 9 de febrero de este año, le preguntan a Tchouamèni por si Pintus ha cambiado, para bien, la preparación física: «Tengo mi propia idea, pero no puedo decir nada».

Con esas camarillas bien definidas y cada vez más distantes, llega Arbeloa. Y en una de sus primeras ruedas de prensa dice: «Voy a exigir a mis jugadores que busquen a Vinicius y le den el mayor número de balones posible», influenciado, seguro, por el consejo que recibió de una de las personas a las que llamó para pedir consejo en su aterrizaje: "Pégate a Vinicius", le dijo alguien que había estado antes que él en ese vestuario. Mbappé, mientras tanto, empieza a sentir que los problemas en su rodilla son serios y, harto de lo servicios médicos del Madrid, se marcha a Francia.

Los protagonistas, en un partido del Real Madrid.

Los protagonistas, en un partido del Real Madrid.AFP

Vinicius crece y Mbappé mengua en el equilibrio de poder del vestuario. El primero sabe que el segundo está pasando un mal momento e intenta recuperar el foco perdido sabiendo que en el horizonte sigue su renovación. Cuando el fútbol le niega al Madrid los títulos, Arbeloa sube otro escalón y, sabiéndose ya fuera, lanza varias frases que duelen a Mbappé. Así que el jueves, tras el partido contra el Oviedo, el francés le dice a uno de los responsables de comunicación que va a salir a hablar. Intentan evitarlo pidiéndole que se calme y que habrá tiempo para explicarse. No hay manera. Aparece por la zona mixta, 15 minutos después de terminar el partido (la ducha más rápida de un futbolista en la última década) y dice todo lo que dice. Fue otro acto de esta guerra fría donde los puñetazos se los llevan terceras personas. Del mismo modo en que Xabi Alonso pagó los nervios de Vinicius, que sabía que perdía foco con Mbappé, Arbeloa pagó esos mismos nervios, pero en la dirección contraria.

¿Qué va a pasar ahora? No hay muchas pistas, más allá de un vistazo a la entrevista de Florentino en La Sexta. Dos frases. Una, sobre la renovación de Vinicius (le queda un año y el 1 de enero puede negociar con quien quiera): «No hay prisa». Y dos, preguntado por Mbappé: «Es el mejor jugador que tiene en estos momentos el Real Madrid».

¡Ah! Y una tercera frase, que ayer por la mañana salía de los alrededores del vestuario del Madrid: «Esto tiene mal arreglo».

Vingegaard asesta el primer golpe al Giro en el Blockhaus, aunque le aparece un rival

Vingegaard asesta el primer golpe al Giro en el Blockhaus, aunque le aparece un rival

Cómo no va a recordar el tiempo a un ciclista como Jonas Vingegaard, un elegido al que el capricho del destino unió su trayectoria a la del mejor de siempre. Y aun así, lucirá un palmarés enorme. En el camino de completar su tridente, ganar Tour, Giro y Vuelta (algo que todavía Pogacar no ha conseguido), el danés puso su primera piedra italiana en un puerto de esos que llaman a las gestas. Si no le hace falta más dureza al Blockhaus, en sus casi 14 kilómetros al 8,4% de desnivel, el viento fue el ingrediente mortal para tantos colapsos. Una victoria contundente que, sin embargo, no le otorga el rosa y no elimina a todos sus rivales. [Así lo hemos contado]

Beso su manillar Vingegaard en la cima, ya su nombre en las etapas de las tres grandes vueltas. No pareció ni exhausto, como si controlara los esfuerzos, consciente de que este Giro debe ser impulso para el Tour que vendrá. Y de que queda tantísimo hasta Roma. Por eso compartió sonrisas con Afonso Eulalio, todavía líder gracias a su renta en el día de Potenza. No será rival el portugués, pero queda la duda de si lo será Felix Gall, uno de los mejores escaladores del mundo, quien soportó con sus largas pedaladas, de menos a más, hasta casi echar el guante al danés.

Más dudas las que dejaron otros que se presumían batalladores. "He aprendido para la próxima", reconocía en meta el osado Giulio Pelizzari, el valiente que salió a rueda de Vingegaard. Él cedió más de un minuto, como su compañero Hindley y Ben O'Connor. El resto prácticamente dijo adiós al Giro, incluidos Egan Bernal (a 2:53) y, sobre todo, Enric Mas (a 5:47 y eso que le apoyó todo el Movistar), otro fracaso a las primeras de cambio.

Apareció el frío, el viento y la lluvia, esa mezcla que hace único al Giro, que escribió sus leyendas pretéritas. Como sus montañas, inigualables. La primera gran cima, nombre austríaco del fortín del siglo XIX que la corona, era el Blockhaus, allá donde Eddy Merckx dio la pincelada inicial de la obra maestra que iba a ser su carrera, en 1967. Donde también ganó el Tarangu Fuentes (1972) o Nairo Quintana (2017).

No hay escapada en este Giro sin Diego Pablo Sevilla, el valiente de San Martín de la Vega decidido a vestir el azul de la montaña lo máximo posible, para gloria de su patrocinador, el Polti VisitMalta de Alberto Contador. Pero los fugados -seis en principio, sólo dos, Van der Lee y Zukowski ya al final- eran conscientes de su destino cuando llegaran las rampas del coloso de los Abruzzos. Llegaron a gozar de más de seis minutos y atravesaron como el resto los cambios del clima de un día eterno (de la lluvia al sol y viceversa), el más largo de la Corsa Rosa, casi 245 kilómetros desde Formia que Vingegaard, el más rápido, iba a completar en seis horas y ocho minutos.

No hubo tiroteo en el puerto previo (Roccaraso, 6.9 kilómetros al 6.4%), todo iba a caer por su peso en el Blockhaus. Primero fue Ineos, luego Red Bull y finalmente Visma, los que hicieron la selección. Fueron cayendo maduros, uno de los primeros Igor Arrieta, el héroe de Potenza, quien soñaba con el rosa. Más sorprendió el prematuro adiós de Enric Mas y Egan Bernal.

Esas primeras rampas, azotadas por un viento huracanado, casi siempre lateral, eran una tortura. Peor cuando Sepp Kuss lanzó a Vingegaard: a falta de poco más de cinco kilómetros, el danés se fue a por todas en solitario.

Aunque, de primeras, fue Pellizzari el que le aguantó un kilómetro, el italiano explotó. Feliz Gall, más diésel, iba a ser el mejor de los mortales, apenas perdió 13 segundos, antojándose el único oponente posible ya a estas alturas de Giro tan tempranas. "Es un gran rival. Ya lo sabía antes del Giro", reconoció Jonas. El jovencísimo Markel Beloki salvó el honor de los españoles: toda una promesa.

Jorge Martín, un susto antes del asalto con su compañero Bezzecchi: "No somos amigos, tampoco enemigos"

Jorge Martín, un susto antes del asalto con su compañero Bezzecchi: “No somos amigos, tampoco enemigos”

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Montmeló vuelve a ser el escenario favorito de Jorge Martín. Aquí se proclamó campeón del mundo en 2024, y aquí regresa en 2026 con la miel en los labios tras su doblete en Le Mans y con la ambición de arrebatarle el liderato del mundial a su compañero de equipo en Aprilia, Marco Bezzecchi. Pero este viernes el Gran Premio de Catalunya empezó para él con un susto de los gordos.

En la primera sesión de entrenamientos libres, Martín tuvo un accidente en la subida a la zona del Estadio. Deslizó por la grava y chocó contra la barrera de aire. Se levantó aturdido, y el doctor Ángel Charte le iba sujetando el brazo izquierdo al llegar a su camión.

Alberto Rivola, jefe de Aprilia, tranquilizó después a los mecánicos e ingenieros diciéndoles que Martín estaba bien. El alivio fue mayor al ver, más tarde, al propio piloto entrar en el garaje y explicar su acción. Parecía que sólo tenía un golpe en el antebrazo izquierdo. El '89' volvió a salir a pista, aunque ya solo para hacer el ensayo de salida. Martinator es el piloto con más caídas en la temporada 2026, con 9.

"No hay que llegar a un toque"

El día anterior, Martín había comparecido ante los medios con la serenidad que da llegar a casa en forma. El madrileño llega tras su doblete en Le Mans, pero no se viene arriba. "Esta pista es complicada", reconoció, "no digo ni buena ni mala, hay que estar muy hábil con el 'setting', que te ayude a tener un buen agarre, porque si no pierdes mucho tiempo".

Sobre el doblete francés, tampoco quiso sobredimensionarlo: "¿El más importante? No. ¿El más festejado? Tampoco. Está claro que fue un momento bonito después de lo que he pasado, pero ya venía de varios podios... el lunes ya empezaba otra vez la historia y a trabajar".

EFE

Y sobre las llamadas 'reglas negras' que Aprilia habría establecido en caso de contacto entre los dos pilotos del equipo, Martín fue claro: "Marco y yo tenemos una gran relación. No somos amigos, pero no somos enemigos, somos compañeros y vamos a intentar ayudarnos siempre para ganar a las otras marcas. Yo con él me llevo bien y no tiene por qué llegar, no tiene sentido que tenga que llegar el toque".

El propio Martín fue más allá sobre ese hipotético roce: "En el momento en que algo pasase entre compañeros, cambiaría cómo trabajan los dos equipos conjuntamente, y esto es algo que nos haría perder mucho más de lo que vamos a ganar por un puesto. Para mí, no tiene sentido el no respetarnos".

La baja de Márquez

Tras el Gran Premio de Francia, Bezzecchi suma 128 puntos y mantiene una ventaja de solo una unidad sobre el segundo clasificado, su compañero Jorge Martín. Di Giannantonio es tercero, con Pedro Acosta y Marc Márquez siguiéndoles de cerca.

La ausencia del nueve veces campeón del mundo abre el abanico: Marc Márquez no participará en Montmeló tras lesionarse en Le Mans, con una fractura en el dedo del pie derecho y secuelas de su lesión en el hombro.

La carrera principal de MotoGP se disputará este domingo a las 14:00 horas, y podrá seguirse gratis y en abierto en España a través de DAZN y Mediaset.. Serán 24 vueltas al Circuit de Barcelona-Catalunya para decidir quién lidera el Mundial cuando el paddock abandone Montmeló, si Martín o Bezzecchi.