Canadá, del hockey "no tan diverso" al fútbol de los hijos de inmigrantes: "La mayoría del país tiene sus raíces fuera"

Canadá, del hockey “no tan diverso” al fútbol de los hijos de inmigrantes: “La mayoría del país tiene sus raíces fuera”

Canadá va a cambiar, al menos durante las próximas semanas, el stick por el balón. Las grandes armaduras con casco por las finas equipaciones de Alphonso Davies, Jonathan David y compañía. El país donde el hockey hielo, cuya selección está llena de jugadores de raza blanca, es "deporte nacional", se enfrenta ahora a un Mundial de fútbol que puede ser el reflejo de la evolución de su propia sociedad. "Canadá es diverso, es un país de inmigrantes donde la mayoría de ciudadanos tienen sus raíces fuera", explica Kristi Allain, profesora de Sociología en la Universidad St. Thomas de Fredericton. Y su selección de fútbol, que hoy debuta ante Bosnia, es el espejo de ese cambio.

El combinado que dirige Jesse Marsch, ex entrenador en la factoría Red Bull, tiene a Davies como ejemplo. Nacido en el campo de refugiados de Buduburam, en Ghana, después de que sus padres huyeran de la guerra civil de Liberia, es la gran estrella. Llegó a Edmonton a los cinco años gracias al programa de ayuda a los refugiados del país y ahora es indiscutible en el Bayern y capitán de la selección.

Tani Oluwaseyi, del Villarreal, nació en Nigeria, Jonathan David en Nueva York, Ismael Koné en Costa de Marfil, Alfie Jones y Luc de Fougerolles en Inglaterra, Marcelo Flores jugó en las inferiores de México y Niko Sigur en las de Croacia... El vestuario es una suerte de Naciones Unidas, pero también una radiografía del país, que se acerca al fútbol por naturaleza y por economía, siendo el hockey mucho más caro.

accesible económicamente

"El fútbol es uno de los deportes más practicados del país y es mucho más accesible económicamente. Para muchos recién llegados también es una forma de celebrar su cultura y de encontrar cobijo en la comunidad", explica Allain. Según los expertos, el coste medio anual para jugar al fútbol en Canadá ronda los 450 dólares, mientras que el hockey supera los 3.200. Eduardo, un español que lleva seis años trabajando en Vancouver, da fe de ello. "El fútbol no es el deporte nacional, pero está creciendo en los últimos años. Vancouver es una ciudad donde hay mucho inmigrante, europeo, mexicano, colombiano... A todos nos gusta el fútbol y se sigue más. Los Whitecaps de la MLS ficharon a Thomas Müller y jugaron la final de la liga contra el Inter Miami de Leo Messi. Ahora están a tope con el Mundial, pero el deporte nacional sigue siendo el hockey", admite. El hockey, admite Allain, "no es tan diverso en términos de raza, etnia y clase social".

En Canadá hay más de 250 orígenes étnicos registrados en el último censo y más de 200 idiomas hablados, siendo el país un mosaico de culturas, pero el hockey dista mucho de ese resumen. El 84% de los jugadores y staff de la liga nacional de hockey es de raza blanca y la selección mantiene ese porcentaje, mientras que otros deportes, como el béisbol, también tienen sus circunstancias. En los Toronto Blue Jays que quedaron subcampeones en las Series Mundiales de 2025 sólo había un canadiense, pero recibieron el cariño de todo el país, denominándole 'El equipo de Canadá'.

Eso quiere ser ahora la selección de fútbol, que ha pasado del sobrenombre burlesco de 'Unattached FC' a 'The Reds'. Volvieron a un Mundial en Qatar 2022 tras haber participado en México 86 con un pobre rendimiento: tres partidos, tres derrotas, tres goles encajado y ninguno a favor.

Gracias a la inmigración

A partir de ahí, la nada, hasta que en el 2000 ganó de forma inesperada la Copa de Oro de la CONCACAF, el torneo que reúne a selecciones de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe. Un hito que no provocó el auge de un país todavía bloqueado por la pasión del hielo. Los 'Unattached' pasaron inadvertidos, con un nombre que hacía referencia a que muchos de los jugadores que defendían la camiseta nacional no jugaban en ningún club profesional.

Todo eso ha cambiado en los últimos años gracias a la inmigración. Ciudadanos de todo el mundo se asentaron en Canadá, especialmente en Toronto y en Vancouver, durante los últimos años de siglo y los primeros del nuevo milenio, y con los años el fútbol comenzó a surgir como el deporte del pueblo. Ahora, Canadá, que no consiguió ganar ningún partido en Qatar 2022, sueña no sólo con su primer triunfo, sino con pasar de fase en un grupo con Bosnia, Qatar y Suiza.

La mayoría de sus futbolistas juegan en las grandes ligas de Europa y muchos de ellos en la Champions: Cornelius (Marsella), Davies (Bayern), Eustaquio (Oporto), Jonathan David (Juventus), Oluwaseyi (Villarreal), Buchanan (Villarreal) o Promise David (Unión Saint-Gilloise).

El sueño americano de la selección de EEUU pasa por Christian Pulisic

El sueño americano de la selección de EEUU pasa por Christian Pulisic

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Hay un halo de cierta frialdad inherente al fútbol en Estados Unidos al que cuesta acostumbrarse si provienes de climas balompédicos más cálidos. Bien lo sabe Mauricio Pochettino, el ex entrenador del Tottenham al que hace dos años le entregaron las riendas del equipo nacional estadounidense. "Quizá mi expectativa, o mi error, fue esperar que el nivel de entusiasmo en torno a la selección de EEUU hace año y medio fuera el mismo que hay hoy", decía el argentino tras el amistoso contra Alemania en Chicago del sábado pasado. "Hemos tenido que volver a generar esa ilusión. Cuando iniciamos este camino hacia el Mundial hace año y medio, tal vez esperábamos demasiado y demasiado pronto. Pero ahora realmente se puede sentir".

El ex jugador del Espanyol espera hacer algo notorio en casa como anfitrión a lomos de ese renovado entusiasmo patrio. Eso pasaría por repetir su actuación en el Mundial de Corea y Japón de 2022, cuando se metieron en cuartos de final tras derrotar a México por 2-0 en la ronda anterior. Pero la meta se antoja ambiciosa. O más bien quimérica. Estados Unidos llega a su debut del viernes contra Paraguay con más dudas que certezas, con un equipo que amenazaba con alcanzar un nivel superior de manos de una generación de jóvenes talentos, pero que de momento no ha estado a la altura de la promesa.

Con Christian Pulisic, Weston McKennie y Tyler Adams se hablaba de la "generación dorada" del fútbol en EEUU, talentos que lograron hacerse hueco en equipos de rancio abolengo en Europa como la Juventus o el Milán siendo muy jóvenes, pero que no han logrado elevar el prestigio de su selección con el paso de los años. El verano pasado no lograron derrotar a México en la final de la Copa Oro, un torneo que habían conquistado en 2021 y 2017, y de los cuatro partidos de preparación para el Mundial, tres se han saldado con derrotas.

Para saber más

Su gran referencia y esperanza sigue siendo Pulisic, el extremo del Milán. El delantero de 27 años viene de una temporada complicada, con el equipo fuera de los puestos de Champions League pese a sus ocho tantos en la Serie A. El de Hershey, Pensilvania, es consciente de que frente a rivales como Alemania no bastará con dar una buena imagen. "Queremos ganar".

La buena noticia es que pasan a la siguiente ronda los dos primeros de cada grupo, que parten como cabezas de serie por ser anfitriones y que han caído en un grupo asequible, con Australia, Turquía y Paraguay como rivales. La lógica apunta a que Turquía y EEUU se disputen las dos primeras plazas del grupo, aunque no conviene subestimar a Paraguay. Bajo las órdenes del argentino Gustavo Alfaro, los sudamericanos llegan con victorias ante Brasil, Argentina y Uruguay en la fase de clasificación. Su modelo es claro: ceder el balón, defender en bloque y esperar su momento. Su principal amenaza ofensiva, Julio Enciso, es seria duda por lesión muscular, lo que debilita aún más un ataque que ya de por sí generaba pocas ocasiones.

Primer 'hat trick' y tercer puesto

La última vez que estos dos equipos se vieron en un Mundial fue en su primera edición en 1930, cuando Bert Patenaudemarcó el primer hat-trick de la historia de la competición con la camiseta de EEUU. Tan solo participaron trece equipos y quedaron terceros. Hoy sería una gesta impensable.

Tanto si dan la campanada como si se estrellan estrepitosamente, la cita es una nueva oportunidad de elevar el interés por el deporte rey en la primera potencia mundial. Aunque la mejoría ha sido ostensible desde 1994, cuando fueron sede por primera vez, aún parece imprescindible que medios como The New York Times publiquen un artículo explicando quién es quién en el equipo nacional. En su pieza de carácter didáctico incluyen curiosidades sobre los jugadores, como que Matt Freese, el portero titular, estudió en Harvard y publicó una investigación sobre el lanzamiento de penaltis. O que Alex Freeman, el lateral derecho, es hijo de un ex jugador de la NFL; o que Tim Ream, el capitán, será el jugador más veterano en llevar la camiseta de las barras y las estrellas en un Mundial con 38 años.

De Pochettino explican que no es raro que el entrenador no sea estadounidense, que es el caso de muchos otros equipos que optan por un extranjero, como Inglaterra o Brasil, y que su estilo es "peculiar y con mucho carácter", aportando datos como que le gusta tener limones en su oficina para absorber la energía negativa y purificar el ambiente. De táctica futbolística, poco o nada.

Lanzan al aire la pregunta, no se sabe si por curiosidad o por inocencia, de si EEUU puede ganar el Mundial. La estadística les da un 1,2% de posibilidades. Con hacer un papel digno como anfitriones, de momento, ya tienen bastante.

Las insólitas peripecias de Gavi, el 'despistado' que multiplica la energía en la selección: una maleta vacía, tres llaves de habitación y un cargador en cada viaje

Las insólitas peripecias de Gavi, el ‘despistado’ que multiplica la energía en la selección: una maleta vacía, tres llaves de habitación y un cargador en cada viaje

Se podrá creer o no, pero es cierto. Durante una concentración en Las Rozas, en la época de Luis Enrique, el chico salió de su habitación con la maleta para viajar a la ciudad de turno a jugar un partido. Cuando la dejó para subirse al autobús, alguien se dio cuenta de que no pesaba nada. Al abrirla, observaron que estaba vacía. Encogiéndose de hombros, volvió a su habitación, cogió las cosas, las metió en la maleta y, entonces sí, se subió al autobús.

Para saber más

Se podrá creer o no, pero es cierto. En sus primeras concentraciones con la selección, los empleados de la residencia de la Ciudad del Fútbol llegaron a la conclusión de que al chico era mejor darle tres tarjetas de su habitación para que pudiera pasar el día, porque dos se las iba a dejar olvidadas en cualquier sitio.

Y se podrá creer o no, pero el chaval, que lo sigue siendo, se ha dejado un dineral en cargadores de móvil, pues en cada viaje, casi desde que debutó en esta casa, ha perdido o se ha dejado olvidado uno.

Hablamos de Pablo Martín Páez Gavira, Gavi (Los Palacios, Sevilla, 21 años), el futbolista diferente que tiene Luis de la Fuente en este Mundial. Un chico que imprime una energía a todo lo que hace que... Bueno, que a veces provoca subidas de tensión como la que protagonizó en uno de los primeros entrenamientos aquí en Chattanooga, cuando pisó (en una acción de puro fútbol, sin importancia, todo hay que escribirlo) al capitán, Rodri, en un balón dividido. «¡Gavi, joder!», protestó el futbolista del City. Al día siguiente, en Puebla, le preguntaron a Yeremy Pino qué aportaba Gavi al equipo. «¡Patadas!», dijo bromeando, aunque luego se puso serio, igual que De la Fuente, para transmitir un mensaje: «Yo quiero a este Gavi para mi equipo siempre».

Gavi, en el amistoso contra Perú.

Gavi, en el amistoso contra Perú.AFP

No haría falta que lo explicitase el seleccionador, que ha confiado en Gavi a ciegas desde que llegó. Le dio continuidad a la apuesta de Luis Enrique, que lo trajo con España apenas 38 días después de debutar con el Barça de la mano de Koeman. Era el otoño de 2021. Había debutado con su equipo con 17 años y 24 días (es, hoy, el quinto más joven en hacerlo tras Lamine, Ansu Fati, Cubarsí y Bojan) ante el Getafe, y Luis Enrique se lo llevó, y lo puso de titular, a la Liga de Naciones de ese 2021, cuando España ganó a Italia en la semifinal y perdió contra Francia en la final.

Ese día, por cierto, le tocó el número 9, y desde ese día no lo ha soltado. De hecho, en este Mundial repite dorsal, y se convierte en el segundo futbolista español que disputa una Copa del Mundo con el 9 sin ser delantero. El primero, por cierto, y único hasta ahora, fue Pep Guardiola en el Mundial de 1994. ¡Qué cosas!

Gavi es extremadamente querido en la selección. Suma 30 partidos, y llevaría casi el doble de no haber sido por la gravísima lesión que sufrió en Valladolid, en noviembre de 2023 en el estadio José Zorrilla, en un partido contra Georgia. «Ese día, la Federación era un funeral», recuerdan desde el equipo. Reapareció casi un año después (por el camino se perdió la Eurocopa) y no volvió a ser el mismo. Pese a todo, De la Fuente le llevó en la lista de la Liga de Naciones de 2025, jugando sólo un minuto en la semifinal contra Francia.

Esta temporada volvió a pasar por el quirófano y ha estado muchos meses de baja. De hecho, apenas puede presumir de 700 minutos. Pero está aquí. Está aquí porque es una debilidad del entrenador y un tipo adorado en el vestuario, especialmente por los más veteranos. Laporte tiene el papel de tutor que antes ejercía Iñigo Martínez, el hombre que, la noche de la lesión en Valladolid, se metió en el coche con él para viajar a Madrid a hacerse las pruebas. Hoy aquí le ven «más maduro, menos despistado», aunque enseguida llega el matiz: «Gavi es Gavi, nunca te puedes confiar», dicen entre bromas.

De su importancia da fe una anécdota. En 2023 De la Fuente llamó a Dani Ceballos, con el que Gavi había tenido una trifulca en el clásico anterior. Ambos demostraron, en el vestuario, que aquello seguía siendo un problema y, casualidad o no, Ceballos no ha vuelto a la selección. Dueño de tres Ligas, una Copa del Rey y tres Supercopas de España, El jugador está aquí porque, piensa una parte de la afición y de la prensa, se lesionó Fermín. Se equivocan. Gavi era uno de los 26 fijos en cuanto pudo jugar con cierta regularidad. De inicio, no parece que vaya a ser titular, pues la prioridad es para Rodri, Fabián y Pedri. Y luego, claro, andan por ahí Mikel Merino o Dani Olmo. Pero, si la cosa se complica, si hay que agitar la coctelera, ahí estará Gavi, el tipo que se va de viaje con una maleta vacía, tres llaves para su habitación y un cargador nuevo de móvil.

Un debut soñado para México que acabó con tres rojas y el Azteca cantando ‘El Rey’

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México volvió a ganar en el Azteca en el partido inaugural de un Mundial. Sonó El Rey de José Alfredo Jiménez para celebrar que la fiesta acabó de maravilla para los 80. 824 espectadores o, lo que vino a ser lo mismo, mexicanos que poblaron las gradas. Le costó poco a México encontrar la sentencia para una Sudáfrica que se inmoló. No se le habían dado bien los debuts a los aztecas pero, esta vez, como hace 40 años, alentado por la caldera del mítico estadio fue sometiendo a su rival con dominio y menos goles de los que mereció. El primero del Tri, lo marcó Quiñones a los diez minutos y fue para los bafana bafana una losa imposible de alzar. Era historia del Mundial. El segundo tardó, pero el testarazo de Raúl Jiménez, olvidando el casco y la hemorragia que sufrió, enloquecía a México. [Narración y estadísticas (2-0)]

Sudáfrica saltó al calentar cantando Shosholoza, su himno oficioso, pero no pudo imponerse a los olés que acompañaron los primeros toques del Tri de Javier Aguirre ni un Cielito lindo cantado a coro que convirtió a los africanos en un títere durante los primeros 20 minutos. La presión alta de los mexicanos les acabó sorprendiendo y, a los cinco minutos, Williams tuvo que atajar el primer remate muy peligroso de Raúl Jiménez a centro de Israel Reyes. La altura de los laterales fue un quebradero de cabeza que Hugo Broos no supo solucionar.

Si el primer disparo no entró, el segundo fue imparable. Erik Lira saltó a morder la salida de pelota, provocó el error de los sudafricanos y le presentó franco el disparo a Quiñones. Tiene un debate México sobre el acierto cara a gol, y el extremo del Al-Qadsiah, de momento lo acalló. Con ese golpe, su rival quedó noqueado. Sudáfrica no reaccionaba, jugaba de manera alocada y sin peligro, aunque a los aztecas les costó algo aprovecharse. Unos perdieron la fluidez y su rival nunca la encontró.

a la espalda de la defensa

La pausa de hidratación a la media hora activó a los anfitriones, que obligaron de nuevo a lucirse al guardameta rival antes de, en el minuto 35, enganchar su primer tiro: un cabezazo de Lyle Foster que no cogió portería. Se desperezaban. Pero tuvo que aparecer Williams para evitar que Raúl Jiménez cazara el centro de Alvarado desde la orilla izquierda. Apenas un minuto después, Quiñones estrelló un derechazo en el palo. Sudáfrica se fue al descanso con el primer disparo, un zurdazo de Mbokazi desde fuera del área, que tuvo que parar Rangel.

México tuvo la última de la primera parte en un disparo muy cruzado de Brian Gutiérrez, que se cobró venganza al inicio de la segunda. Buscó un balón largo a la espalda de la defensa y, cuando se le cruzó Sithole, cayó al borde del área. No dudó el colegiado en mostrar la roja al sudafricano e inclinar el partido para el equipo de Aguirre. Eso sí, había que rematarlo.

Sampaio muestra la roja a Zwane, la segunda de Sudáfrica.

Sampaio muestra la roja a Zwane, la segunda de Sudáfrica.AFP

Broos, que recordaba cómo siendo jugador de Bélgica hace 40 años empató ante un once de México en el que estaba el Vasco, prefirió protegerse que lanzarse a por el empate quitando del campo a Lyle Foster. El marcador era corto, pero la sensación de dominio, amplia. Fue un suicidio.

Mientras la grada ovacionaba el debut de Gilberto Mora como el jugador más joven del torneo con 17 años, apareció Raúl Jiménez para cabecear en el segundo palo un centro de Alvarado. Sus lágrimas fueron las de muchos mexicanos en las gradas. Aún hubo tiempo de ver cómo Sudáfrica veía otra roja en el 83 y México, también. En el añadido se la mostraron a César Montes por indicación del VAR. Desquicie total que no apagó la fiesta.

Shakira deslumbra en la ceremonia de inauguración, con Sheinbaum como gran ausente

Shakira deslumbra en la ceremonia de inauguración, con Sheinbaum como gran ausente

El Mundial es la fiesta de fútbol y así empezó, con un gran espectáculo que monopolizó la atención del mundo antes de que el balón echara a rodar con un México-Sudáfrica y se engrandeció la leyenda del estadio Azteca, el único que ha acogido tres copas del Mundo. «Está bendecido por los dioses del fútbol», decía el presidente de la FIFA, Gianni Infantino. Y antes de que ellos tomaran protagonismo lo hicieron las estrellas en una ceremonia en la que brilló Shakira. Para los 80.824 aficionados que tenían entradas fue el combo perfecto: un concierto y un partido para la historia. Por eso, hasta tres horas antes de que arrancara la ceremonia, rodearon el estadio. Algunos habían pagado hasta 3.000 euros por una localidad del tercer anillo del estadio.

Esta vez no hubo ni desfiles de selecciones, como en el 70, ni exaltación del folklore nacional que se vivió en el 86. Estuvo presente, en el escenario, con el dorado de los aztecas, y en las gradas, pero se buscó que la apertura ambiciosa, de dimensiones globales, para el mayor Mundial de la historia. Eso lo logró Shakira, convertida en artista de cabecera de la FIFA.

La colombiana volvió a ser la elegida, como en Sudáfrica, para interpretar el himno oficial. Si entonces fue el eterno Waka Waka, ahora es el Dai Dai, con un ritmo parecido e interpretado junto al cantante nigeriano Burna Boy. Pero antes participó en las clausuras de los torneo de Alemania en 2006 y Brasil 2014. Ella salió la última, pero no estuvo sola.

Los 26 en el círculo central

La hora de espectáculo la abrió Maná, con su Oye mi amor, al que siguió Danny Ocean con Partidazo, para dar paso a Belinda y Los Ángeles Azules antes de que apareciera el reguetonero colombiano J Balvin para levantar a las gradas antes que Shakira. Mientras sonaba el estadio, aparecieron coreografías masivas alusivas a la unión de los pueblos de América del Norte y los jugadores salieron a calentar tras proyectarse en los enormes videomarcadores imágenes del Mundial del 86, con Maradona y la histórica clasificación para cuartos de México, y de Pelé en el 70.

Después se retomó todo, esta vez con el colofón de la actriz Salma Hayek, embajadora de la Copa Mundial de la FIFA 2026, que dio paso a las banderas de los 48 países que buscan el trofeo. Entonces volvió la música con Andrea Bocelli, David Guetta, Megan Thee y EJAE estrenaron también la otra gran canción, ADN, antes de que apareciera la Copa. Alejandro Fernández cantó el himno de México y la artista Tyla puso voz al de su país. Sudáfrica. Esta fue la gran ceremonia inaugural, pero están previstas grandes fiestas en los estadios de Los Ángeles y Toronto en los partidos de debut de Estados Unidos y Canadá con la participación de estrellas como Katy Perry, Michael Bublé y Alanis Morissette.

Cuando los equipos saltaron al campo también hubo novedades. Por primera vez, los equipos escucharon los himnos nacionales con los 26 jugadores en el círculo central. Es uno de los cambios que ha introducido la FIFA. «Es algo que me pidió Alessandro Del Piero y lo vamos a poner en marcha», explicó Infantino. Esto será habitual en todos los partidos, de manera que los futbolistas puedan experimentar las mismas sensaciones: ser protagonistas de una cita histórica.

Los fuegos artificiales en el estadio Azteca.

Los fuegos artificiales en el estadio Azteca.AFP

Las miradas también estuvieron puestas en el palco. Solo hay un precedente de un Mundial organizado por más de un país. Fue en 2002 el que se vivió en Corea y Japón. Entonces, en la ceremonia de inauguración estuvo presente y tomó la palabra el primer ministro japonés, Junichiro Koizumi, no así el Emperador Akihito, ya que la casa imperial no visitaba Corea desde que se independizó en 1948. En esta ocasión, en el primer Mundial organizado por tres países, ni Donald Trump ni Mark Carney, el primer ministro canadiense, estuvieron en el Azteca. Y es que ni siquiera estuvo la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, una decisión considerada insólita.

Una mirada a los indígenas

Hace meses anunció que no acudiría a la ceremonia inaugural para cumplir con un propósito: ceder su entrada, la 0001, a una niña aficionada que no tuviera recursos para ir al partido, «para que sueñe con el fútbol». Abrieron un proceso de selección llamado Camino al Mundial 2026 y salió elegida Yollet Cervantes, una joven de 21 Tlaquilpa (Veracruz) que quiere volver a jugar al fútbol tras sufrir una grave lesión. Acudió acompañada de su padre, Clemente, culpable de su gusanillo por el fútbol después de llevarla a un partido en el Bernabéu en un viaje a España. Yollet quiso convertir esta oportunidad para reivindicar que haya una mirada a las comunidades indígenas vistiendo un traje tradicional náhuatl confeccionado por artesanas de su localidad natal.

Mientras eso ocurría en el Azteca, en Zócalo, la plaza que es el centro neurálgico del antiguo DF, la presidenta Sheinbaum siguió la ceremonia y el debut de México en una pantalla gigante. Nadie sabe qué hubiera pasado si, como sus predecesores en 1960 y 1986, hubiera tomado la palabra en la ceremonia. En 1970, antes del inaugural México-URSS, el presidente Gustavo Díaz Ordaz, fue abucheado por haber reprimido protestas estudiantiles. En 1986 ocurrió algo parecido, cuando el presidente Miguel de la Madrid tuvo que recortar su discurso ante los silbidos.

En estos días, Sheinbaum ha visto cómo salían a la calle la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), apoyados por colectivos contra el Mundial y que reclaman la búsqueda de desaparecidos. La intención era boicotear los accesos. Eso obligó a reforzar aún más el perímetro de seguridad y la secretaría de Gobierno de Ciudad de México lanzó advertencias a los aficionados para que acudieran con tiempo. Todos querían disfrutar del espectáculo, hacer la ola mexicana y lanzar una lluvia de sombreros desde las gradas repletas.

Por qué nos gusta el Mundial

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Nos gusta el Mundial por lo que tiene de inesperado. El momento más brillante del Mundial, la mayor goleada, el regate más alucinante, la mejor jugada, siempre aparece cuando menos te lo esperas en un Haití-Escocia o en un Costa de Marfil-Ecuador. En su Fútbol, dinámica de lo impensado, Dante Panzeri escribía: «El fútbol es el jugador». Entonces, cómo no tratar de ver todos y cada uno de los partidos a la espera de ese hombre, a la espera de ese milagro en forma de zurdito africano de nombre impronunciable que no sabíamos ni que existía.

Nos gusta el Mundial porque el torneo funciona como un retrovisor que habla de una manera hermosa del paso del tiempo. Habla de tu padre joven y poderoso con patillas oscuras entrando a casa con el primer televisor a color en el 82. O de ti cuando tenías 12 años y te ponías el despertador para trasnochar y apuntabas los resultados en un cuaderno. O de esa final con tus amigos en 2010 -con 16 años menos, echa la cuenta-, cuando ves que Torres la pasa y hay un rechace, que la coge Fábregas y centra a Iniesta, que Iniesta chuta y entonces... Nos gusta el Mundial porque hacemos inventario de nosotros mismos como en un Cinexin de abrazos y constatamos lo inolvidables que son las felicidades chiquititas.

Nos gusta por los conmovedores hermanamientos que alumbra. Porque durante un mes puedes celebrar el gol de un jugador del Barcelona siendo tú del Atlético de Madrid, un gol de uno de Boca siendo tú de River (y viceversa), uno de un católico siento tú protestante. Aunque ese gol lo haya metido aquel futbolista rival que tantas veces maldijiste.

Nos gusta también porque puede ser un escaparate impagable para los que están condenados a vivir entre cristales rotos. Porque si un jugador equis hace un gesto contra el genocidio en Gaza o la violación de los derechos humanos en Irán, ese gesto lo pueden estar viendo hasta 6.000 millones, la cantidad de personas que, según los cálculos de la FIFA, seguirán el evento.

Nos gusta el Mundial, en fin, por lo mismo que nos gustan los libros, la escalada, el cine o Bill Evans: porque el fútbol es una pasión. Y las pasiones son como refugios atómicos en los que meterse. Y, sin refugios subterráneos, no hay espacios de seguridad. De tal manera que ahí arriba pueden estar cayendo bombas, populismos, insultos, corrupciones; pero tú -al menos durante 90 minutos y con una cerveza helada en tu búnker- estás a salvo.

Ferrari busca una solución desesperada para Leclerc: “Fue casi peligroso”

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Muchos deportistas viven en Mónaco, pero muy pocos son de Mónaco. Piensen en alguno que no sea el joven de la foto. Cuesta encontrarlo. Está el tenista Valentin Vacherot, actualmente entre los 20 mejores del ranking ATP, o el ciclista Victor Langellotti, que disputó la última Vuelta, pero el gran emblema deportivo del Principado es Charles Leclerc. Y cuando Charles Leclerc falla en el Gran Premio de su país, en el acontecimiento más importante del año, hay drama. Mucho drama. El pasado fin de semana, Leclerc tuvo que abandonar entre las calles que le vieron crecer y la herida sigue abierta estos días en Montmeló, donde el domingo se celebrará la séptima prueba del Mundial (15.00 horas, DAZN).

¿Qué ocurrió? Según el análisis del propio piloto y el estudio posterior realizado por Ferrari, le fallaron los frenos. Un problema que no provoca una imagen espectacular, no genera una nube de humo ni deja restos de carbono esparcidos por la pista, pero que resulta aún más preocupante. El monoplaza de Leclerc le traiciona de vez en cuando y así es imposible correr. Desde el Gran Premio de Canadá, el monegasco siente que no puede confiar plenamente en el sistema. No sabe qué sucederá cuando pise el pedal. Un peligro latente que culminó en Mónaco.

Allí brilló en los entrenamientos, ilusionó en la clasificación hasta discutirle la pole a Kimi Antonelli y en carrera rodaba tercero, con el podio prácticamente asegurado. Pero tras la resalida llegó a la última curva, la Anthony Noghès, y los frenos no funcionaron. Tres de los cuatro no respondieron. Solo el delantero izquierdo mordía la rueda. El impacto fue inevitable. «No había deceleración, ninguna. Fue casi peligroso», resumió después con rabia contenida antes de señalar directamente al proveedor, Brembo, y empujar a Ferrari a buscar una solución inmediata. En Montmeló, de hecho, ya utilizará unos frenos de Carbon Industries, la misma configuración que emplea Lewis Hamilton. Falta comprobar si será suficiente.

Un problema de estilo

Como otros años, Leclerc parece condenado a rozar la grandeza sin llegar a tocarla. Esta temporada es cuarto en el campeonato, con dos terceros puestos como mejor resultado, y está a 81 puntos del líder, Antonelli. Una diferencia que todavía no es definitiva, pero que empieza a adquirir un aspecto inquietante. Porque Antonelli gana con la serenidad de los campeones, domina su Mercedes y cuenta con la complicidad de la fortuna. Y Leclerc, todo lo contrario.

EFE

Si el accidente de Mónaco fue un golpe visible hay otro que le duele incluso más: Lewis Hamilton. El heptacampeón, que hace apenas un año parecía caminar hacia la retirada, encadena podios y se ha convertido en el perseguidor más inmediato de Antonelli. Su estilo, más calculador en la frenada y más eficiente en la gestión de los recursos, encaja mejor en esta nueva Fórmula 1 mientras la conducción de Leclerc, que exige mucho al sistema de frenado en las entradas y necesita una respuesta precisa para ejecutar sus adelantamientos, se pelea con los nuevos monoplazas. Debe adaptarse y hacerlo además a toda velocidad.

Para su fortuna, Montmeló llega en el momento exacto. Es un circuito que combina curvas rápidas con frenadas exigentes y que servirá como primera prueba real para el nuevo sistema. Si la solución funciona, si recupera la confianza perdida en su Ferrari, el campeonato ganará un contendiente más. Si no, el monegasco regresará a esa tierra de nadie en la que tantas veces ha vivido durante su carrera.

Justo antes del fin de semana de Mónaco renovó su contrato con Ferrari más allá de 2029. Lo hizo convencido de que algún día será campeón del mundo. Ferrari también lo cree. El problema es que, mientras Antonelli acumula victorias y Hamilton desafía el paso del tiempo, Leclerc sigue librando la misma batalla de siempre: demostrar que el destino no tiene la última palabra.

El Real Madrid hace oficial el regreso de José Mourinho

El Real Madrid hace oficial el regreso de José Mourinho

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Ya es oficial. El Real Madrid ha anunciado este jueves el fichaje para las tres próximas temporadas, hasta el 30 de junio de 2029, del técnico portugués José Mourinho como entrenador del primer equipo de fútbol en sustitución de Álvaro Arbeloa, y se incorporará al club el próximo 13 de julio.

"La Junta Directiva del Real Madrid CF, reunida hoy jueves 11 de junio y presidida por Florentino Pérez, ha acordado nombrar a José Mourinho entrenador del primer equipo las tres próximas temporadas, hasta el 30 de junio de 2029", señala el club en su web.

José Mourinho se incorporará al Real Madrid el próximo 13 de julio, día que dará comienzo la pretemporada, agrega.

Mourinho, de 63 años y que sustituye en el cargo a Álvaro Arbeloa, regresa de esta manera al Real Madrid, al que ya entrenó tres temporadas entre la 2010-2011 y la 2012-2013.

La primera gran promesa electoral de Florentino Pérez en las elecciones del domingo, en las que superó a Enrique Riquelme, regresa a la dirección del conjunto madridista con la misión de devolver al equipo al rumbo adecuado tras dos años de decepciones.

Para contratar a Mourinho el Real Madrid debe abonar al Benfica los 15 millones de euros de cláusula de rescisión para su fichaje, algo que ya confirmó el club lisboeta.

José Mourinho tiene trabajo intenso por delante tanto en el aspecto de confección de la plantilla como de planificación de pretemporada y el cierre de amistosos.

El fichaje ya lo adelantó este mismo martes el Benfica al anunciar a la Comisión del Mercado de Valores portugués de la intención del Real Madrid de abonar los 15 millones de la cláusula de rescisión de Mourinho con el club lisboeta, que además informó de la contratación de sustituto: Marco Silva.

Omar Artan, el árbitro vetado por EEUU, pitará la Supercopa de la UEFA tras quedarse sin Mundial

Omar Artan, el árbitro vetado por EEUU, pitará la Supercopa de la UEFA tras quedarse sin Mundial

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Omar Artan es el árbitro del que más se habla en este inicio de Mundial sin tan siquiera llegar a pisar el césped. El somalí, a quien Estados Unidos prohibió la entrada al país cuando en un principio era uno de los elegidos por la FIFA para dirigir varios partidos, ha sido designado para arbitrar la Supercopa de la UEFA.

Artan dirigirá el encuentro entre el Paris Saint-Germain, reciente campeón de la Champions League, y el Aston Villa, ganador de la Europa League. El partido se disputará el 12 de agosto en Salzburgo, Austria. Aleksander Ceferin, presidente de la UEFA, quiso mostrar su apoyo al árbitro somalí en el comunicado emitido por el organismo europeo: "El fútbol une a las personas, y la UEFA quiere expresar su respeto a Omar y a su excepcional labor arbitral".

A sus 34 años, Artan se ha consolidado como uno de los mejores árbitros del mundo y forma parte de la lista internacional de la FIFA desde 2018. La temporada pasada fue considerado el mejor árbitro de África y dirigió la final de la Liga de Campeones del continente. Estos méritos le valieron un lugar en la lista de colegiados seleccionados para el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá.

El problema surgió cuando la administración estadounidense afirmó que Artan mantenía vínculos con organizaciones terroristas. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, declaró que el organismo no tenía capacidad para evitar la situación que atravesaba el árbitro. "Debemos respetar que no somos los reyes del mundo y que no podemos imponernos a los gobiernos ni a las fuerzas policiales", justificó Infantino. Días después de que las autoridades estadounidenses le negaran la entrada en Miami, Artan fue recibido como un héroe a su regreso a Somalia.

"Omar Artan es un árbitro joven, pero con una gran experiencia, que ha demostrado su valía al más alto nivel de competición de la Confederación Africana de Fútbol", declaró Ceferin. Aunque Omar Artan no arbitrará ningún partido del Mundial de 2026, el somalí estará sobre el césped el próximo 12 de agosto para dirigir la final de la Supercopa de la UEFA.

Muere Eduardo Portela, histórico presidente de la ACB durante casi un cuarto de siglo

Muere Eduardo Portela, histórico presidente de la ACB durante casi un cuarto de siglo

Actualizado

Eduardo Portela, quien fuera presidente de la Asociación de Clubes de Baloncesto (ACB) entre 1990 y 2013, ha fallecido a los 91 años de edad, según informó este jueves la propia organización, de la que era presidente de honor.

Portela, que primero ejerció como entrenador y también como director deportivo en clubes como el Barcelona, con el que ganó una Copa del Rey, fue una figura clave en la fundación de la asociación de clubes en el año 1982, siendo gerente hasta 1990, año en el que dio el salto a una presidencia, siempre mostrándose un precursor de la modernización de la competición.

Entre los cambios de los que de una manera o de otra fue partícipe se encuentran la llegada del 'playoff', la del All Star y la de una Copa del Rey en formato de sede única desde 1983 que, años más tarde, en 1986, se convirtió en la Final a Ocho actual.

Su papel en Europa

Además, en 2004 'reinventó' la Supercopa de España con un sistema con semifinales y final con cuatro equipos; trabajó para que los clubes fueran cada vez más profesionales y en la gestión directa del arbitraje con la pionera implantación de tres colegiados por partido; se esforzó por mejorar las retransmisiones; e insistió para que todos los clubes jugaran en pabellones de al menos 5.000 espectadores; según destaca la ACB en su comunicado.

Esta recalca también su figura en el baloncesto europeo: "Formó parte de múltiples comisiones FIBA durante años, fundó y presidió la ULEB (1998-2016) y fue precursor del nacimiento de la Euroliga, buscando que la independencia y decisión de los clubes sobre su futuro, conseguida en la acb, también tuviera lugar en Europa".

En los últimos tiempos, alternaba la presidencia de honor de la ACB con la de la ULEB