Paula Blasi, la estrella del ciclismo que hace dos años no era ni profesional: "Ha sido una locura"

Paula Blasi, la estrella del ciclismo que hace dos años no era ni profesional: “Ha sido una locura”

Era la primera vez que el ciclismo femenino se adentraba en las legendarias e infinitas rampas por encima del 20% de desnivel del Angliru. Esa ascensión que solo pronunciarla impone respeto. Era ya de por sí un hito, una conquista global, y también un lugar icónico por inaugurar. En el recuerdo de la mítica cima asturiana quedará ya para siempre el nombre de Paula Blasi aunque, curiosamente, no fuera la ganadora allí. Apenas dos años después de descubrir que había nacido para el ciclismo, la española, segunda en la meta tras Petra Stiasny, conquistó la Vuelta a España.

Para saber más

Lo festejó la catalana como un triunfo, no era para menos. Brazos al cielo, manos al rostro, pura emoción en el abrazo con su madre, cuando coronó 23 segundos después de Stiasny, una menuda ciclista suiza que le había remontado en los dos últimos kilómetros, cuando el asfalto de la Cueña les Cabres convierte cada pedalada en una odisea: "Ha habido momentos en los que he estado a punto de poner el pie en el suelo". De pie sobre la bici los 45 kilos de Stiasny; sentada Blasi, moviendo vatios a golpe de riñón, puro fuego en sus piernas forjadas en su pasado en el triatlón y el atletismo, incluso en el esquí de montaña que le gusta practicar. Hasta 2024 no dio el salto al pelotón, de la mano del UAE Team ADQ, cuando una lesión la obligó a abandonar todo lo demás. Aunque le guste seguir practicando la carrera a pie por pura liberación mental, pese a que en su equipo le aconsejen parar: "Lo que me cuesta no es entrenar, sino descansar".

El podio de la Vuelta con Van der Breggen, Blasi y Marion Bunel.

El podio de la Vuelta con Van der Breggen, Blasi y Marion Bunel.MIGUEL RIOPAAFP

«Ha sido una locura. El Angliru ha sido realmente duro, especialmente el último kilómetro de subida. Me decían que fuera hasta el límite porque mis rivales se estaban quedando atrás», admitió después Blasi, asimilando la gesta. Y confirmando un boom meteórico, un 2026 que no entraba en ninguna de las predicciones. Fue en el pasado mes de abril cuando Paula, contra todo pronóstico (acudió llegó a última hora por las bajas en su equipo y con el objetivo de trabajar para sus compañeras), sorprendió con su victoria, ya histórica, en la Amstel Gold Race. Su estallido continuó con el tercer puesto en la Flecha Valona y un quinto en la Lieja-Bastoña-Lieja, su primer Monumento. Eso la convenció definitivamente -a ella y a su entrenador desde hace años, Fran Escolá- de que tenía lo necesario para aspirar a más, su primera grande: «Esta semana de las Clásicas de las Ardenas me cambió la vida. Creo que ahora tengo derecho a perseguir mis propios objetivos», declaró antes del inicio de la Vuelta.

En la ronda española ha brillado por su regularidad, más allá del remate glorioso del Angliru. En las seis etapas precedentes estuvo entre las mejores, sin ceder demasiado tiempo, mientras algunas de las favoritas (Ferrand-Prévot, Kasia Niewiadoma...) iban sucumbiendo. Siempre contó con el apoyo y el consejo de su compañera Mavi García, su compañera, "una hermana mayor". Y fue el viernes, segunda en la durísima ascensión a Les Praeres (apenas a ocho segundos de Anna van der Breggen), cuando se comprobó con opciones de la victoria final a pesar de una caída.

En el Angliru labró una obra maestra. Resistió el ataque de la francesa Marion Bunel -"tal vez me he precipitado un poco al principio al seguir a Marion..."-, de tan solo 21 años, que iba a completar el podio y ganar el maillot blanco a la mejor joven. Y la dejó atrás para irse en solitario y abrir brecha con el maillot rojo de Van der Breggen, a la que aventajó finalmente en 24 segundos. Sólo Stiasny fue capaz de remontar por detrás.

Hasta ayer, solo una española, Joane Somarriba (tres Tour y dos Giros de Italia), sabía lo que era ganar una grande del ciclismo. Paula se confirma como la sensación del pelotón femenino y una de las figuras ya del deporte nacional. La desconocida que hace un año subió del filial al primer equipo del UAE y que empezó a prometer en el cierre de 2025 (cuarta en el Tour de Romandía, sexta en el Tour de L'Avenir, campeona de Europa Sub-23 y bronce antes en los Mundiales de Ruanda de dicha categoría) es ya toda una realidad.

El clásico del (posible) alirón y de las peleas y traiciones que cuestionan la autoridad de Arbeloa

El clásico del (posible) alirón y de las peleas y traiciones que cuestionan la autoridad de Arbeloa

Rafael Louzán viaja a Barcelona con la Copa que distingue al campeón de Liga. Si el Real Madrid no gana este domingo en el Camp Nou, el presidente de la Federación Española entregará el trofeo al equipo de Hansi Flick. Si no es hoy, será la próxima semana. El Barça, un campeón en diferido.

Un empate le sirve a un equipo lanzado y que espera volver a contar con la eficacia de Raphinha. Enfrente estará un rival dividido por las peleas de unos jugadores que han manchado vergonzosamente la imagen del club. Un equipo al que se le cuestiona todo, hasta la autoridad de un entrenador que conoce su fecha de caducidad. Álvaro Arbeloa nunca se imaginó un final de temporada tan frustrante. El pasado domingo se salvó de hacer el pasillo al Barça, pero ahora acude a un campo con un público que se ha divertido durante toda la semana con la pelea entre Valverve y Tchouaméni.

Ayer, el entrenador salió en defensa de sus jugadores, asegurando que está muy orgulloso de ellos, porque han pedido perdón y asumido sus errores. También aclaró que él es responsable de no haber solucionado a tiempo este conflicto. No ha sabido gestionar bien a ese vestuario y eso lo refleja la contundencia con la que ayer criticó a un entorno nocivo: «Que se filtren cosas que han pasado en el vestuario me parece una traición para el Real Madrid y una deslealtad al escudo».

Pasar página

Arbeloa quiere pasar página, pero sabe que nada volverá a ser igual después de los últimos y lamentables sucesos. Una derrota humillante esta noche podría generar un clima de alta tensión para el partido del próximo jueves contra el Oviedo en el Bernabéu. Pitos contra los jugadores y el palco. Una situación que podría dulcificarse con una victoria en el Camp Nou. Para evitar el escarnio, Arbeloa confía en la reacción de un equipo al que regresa del recuperado Thibaut Courtois. También estará Tchouaméni, multado con 500.000 euros, pero no apartado de la disciplina deportiva. Mbappé, en el foco por su viaje con su novia a Cerdeña, ha entrenado con el grupo y viaja a Barcelona.

El desencanto del Madrid contrasta con la grata expectación que rodea al Barça, que busca proclamarse campeón de Liga por primera vez en un clásico. El club blanco ya lo hizo en la temporada 1931-32, hace 96 años. Entonces, un empate en Les Corts (2-2) propició la conquista del título. Todo listo para una fiesta en el campo en la que sólo faltará Lamine Yamal. El internacional español fue la única ausencia en el último entrenamiento de ayer. Estuvo trabajando en el gimnasio mientras continúa recuperándose de la lesión en el bíceps femoral de la pierna izquierda. Christensen, aún sin el alta médica, se entrenó junto a sus compañeros. También se ejercitó Raphinha, que podría disponer de minutos tras haber sido convocado en la última victoria ante Osasuna.

«Queremos ganar este título, sería el segundo consecutivo. No es algo normal en España, pero es nuestro objetivo. Sabemos perfectamente cómo queremos jugar y eso es lo que queremos ver», remató ayer Hansi Flick. Respecto a la pelea entre los jugadores del Madrid no quiso darle demasiada importancia. «Son cosas que pasan en todo el mundo. Me sorprendió un poco, pero al final no me importa, no es mi equipo», recalcó.

Ferran Torres: "Nadie se puede valorar más de lo que me valoro yo"

Ferran Torres: “Nadie se puede valorar más de lo que me valoro yo”

Resuenan las palabras en un enorme nave a las afueras de Sabadell donde Ferran Torres acaba de rodar un anuncio para su patrocinador, Under Armour, antes del clásico ante el Real Madrid que este domingo (21.00 horas, Movistar+) puede finiquitar la Liga. El delantero centro del Barcelona aparece a su cita con EL MUNDO con la tranquilidad de quien ya se ha acostumbrado a estas labores, de quien realmente ya se ha acostumbrado a todo. Desde que llegó hace cuatro años su figura en el equipo no ha parado de crecer, esta temporada suma 20 goles, pero continúa en duda. Siempre en duda. Siempre en duda.

Todavía no ha renovado un contrato que termina el año que viene y no sabe si le espera un futuro aquí o allá. Igualmente ni se inmuta. Él ha hecho lo suyo tanto en Liga como en Champions, con aquel gol ante el Atlético que pudo dar el pase a semifinales, y lo que tenga que venir, vendrá.

Complete la frase. Si el Barça no pierde el clásico y es campeón de Liga, la temporada será...
Muy buena. Al final, ganar dos Ligas consecutivas es algo muy difícil. Demuestra que estamos haciendo un gran trabajo y que el equipo sigue creciendo. Es verdad que uno de los objetivos principales era la Champions, pero la Liga es lo que demuestra el nivel de cada uno.
Es su primer año en el Barça en el que ha jugado más partidos como titular que como suplente.
Siempre quiero más. No me conformo con lo que hice ayer, siempre busco mejorar mañana. Pero bueno, sí, estoy contento con el balance personal de lo que va de temporada. Y quiero acabarla aún mejor.
¿Siente que ahora se le valora más fuera del vestuario? Ya sabe, la afición, la prensa.
Ni lo sé ni me importa, la verdad. No sé si me siento valorado o si no me valora. Quien me tiene que valorar me valora y me quedo con eso. Y lo más importante: me valoro mucho a mí mismo.
¿Más que antes?
Es imposible: siempre me he valorado como el que más. Creo que no cabe espacio para que alguien se valore más de lo que me valoro yo.

David RamirezAraba

Robert Lewandowski parece un tipo realmente duro. Debe ser complicado jugarse el puesto con él.
Tenemos una relación súper sana. Al final él es una leyenda, el tercer máximo goleador de la historia del fútbol. Yo siempre intento coger ejemplos de él, coger cosas. Y creo que yo le puedo aportar esa frescura, esa energía que tengo. Siempre ha habido muy buena convivencia entre él y yo.
¿Cómo ha conseguido la confianza de Hansi Flick?
Creo que desde que Flick llegó siempre me ha tenido mucha confianza y yo también le he demostrado por qué me la merecía. Es un entrenador que ha sacado mucho potencial de mí, que sigue sacándolo y que ojalá que pueda seguir sacándolo más años. Al final, cada año que pasa, me pide más, me exige más, pero eso es una muy buena señal. Quiere decir que me ve con un jugador con talento y con potencial.
¿Qué le pedía este año?
Marcar goles y saber hacer cosas para el equipo, trabajar para el equipo. Cuando haces eso, trabajas para el equipo, las cosas te llegan.
Habla mucho de mentalidad, con la broma del tiburón. Al contrario que otros, el fútbol nunca se ve como un deporte mental.
La mentalidad lo es todo. Obviamente tienes que tener talento, pero se nota mucho cuando alguien está mentalmente fresco, con las ideas frescas, bien y sano en ese sentido. También en el fútbol un gran porcentaje del éxito es mental.
La campaña de Under Armour que protagonista se titula For pressure lovers. ¿Cuándo se ha sentido más presionado en su carrera?
Bueno, ¿Y cuándo no? [Ríe] Para mí cada día es una prueba, un día más bajo presión. Hay que saber convivir con ello. Forma parte del fútbol y de la vida. Creo que sé gestionar muy bien la presión: sé que siempre está ahí y hay que saber convivir con ella.
Torres, Fermín y Casadó, en la campaña de Under Armour.

Torres, Fermín y Casadó, en la campaña de Under Armour.UNDER ARMOUR

¿Y le deja disfrutar del fútbol?
Yo me lo paso genial. Disfruto como el que más dentro del campo. Y al final, cuando disfrutas, la presión no existe. La presión la magnifica más la gente que realmente nosotros, porque jugamos al fútbol porque nos encanta y porque es nuestro sueño desde pequeños. Eso es lo que nos mueve, es lo que nos hace salir de los días malos, como la eliminación de Champions.
¿Cómo se cura de una derrota como aquella ante el Atlético?
Depende. Una derrota así siempre es complicada de llevar, y más cuando tienes la sensación de tener la clasificación tan cerca. Después, además, no tuvimos partido en bastantes días y se me quedó un poco más en la cabeza. Pero al final había que seguir y pensar en cerrar la Liga. Además yo para animarme con mis perros tengo más que suficiente. Llego a casa, los veo y se me pasa todo.
Son las estrellas de su redes sociales.
Paso mucho tiempo con ellos. Sobre todo ahora que hace buen tiempo, si no estoy en el jardín tomando el sol con ellos, estoy dando paseos por la playa. Es mi manera de distraerme. El fútbol es un mundo en el que estás todo el rato metido, como una burbuja, y ellos me sirven para salir de eso y desconectar.
¿Qué más le distrae?
Jugar a la Play me gusta y dentro de lo que se puede salir a cenar o a comer con los amigos. Y si no, rodajes de anuncios como este.
¿Se piensa durante la temporada en el Mundial?
Te diría que sí, pero la verdad es que no te da tiempo. Al final hay tantos partidos, cada tres días, con tanta exigencia, que no te da tiempo casi a pensarlo. Obviamente ahora que se acerca más, sí que lo tienes ahí más cerca, pero no es algo que digas 'voy a aflojar o voy a pensar más en el Mundial'. Al revés: al final el club lo es todo y el club es el que te ayuda a tener el premio de ir al Mundial.
El Atlético prolonga la depresión de Londres y pierde ante el Celta

El Atlético prolonga la depresión de Londres y pierde ante el Celta

Si hubiera un lugar donde medir la melancolía, ese sería el Metropolitano. Dos equipos decepcionados se enfrentaban bajo tormentas ocasionales después de decir adiós a sus sueños de la temporada. Más reciente e impactante la del Atlético, que ya había sufrido la herida de la Cartuja, y posteriormente terminó su aspiración europea tras un hurto en Londres. Cómo sería que el estadio rojiblanco registró, con poco más de 52.000 almas, una de las peores entradas de la temporada. [Narración y estadísticas, 0-1]

Valían más estos tres puntos para uno que para otro. Las aspiraciones europeas ya están aseguradas en los rojiblancos mientras que los celestes están aún en plena pelea. Y si además te llevas una alegría para salir del letargo, pues mejor. Quiso el Panda ejercer de antidepresivo para los vigueses. Hubo muchos que lo intentaron del lado rojiblanco, pero no encontraron portería.

Aunque si un equipo mostró una mayor voluntad de recuperación fue el conjunto de Simeone. Salió a comerse a un Celta que no le gusta encerrarse, pero que no le quedó otra ante el empuje rojiblanco. Y si ese empuje habría que individualizarlo en alguien, habría que mencionar a Lookman. Se echó de menos esta versión del británico de origen nigeriano en Londres: incisivo, desequilibrante y muy activo, especialmente en la parcela ofensiva. A Álvaro Núñez y a Javi Rodríguez les dio la tarde. Al segundo le hizo un caño monumental, que cortó con una dudosa mano al irse al suelo. En algunos lugares y en otros tiempos, podría considerarse penalti, pero el colegiado navarro, Galech Azpeteguía, decidió que era completamente involuntaria.

Subidos a la profundidad del extremo rojiblanco, las ocasiones del Atlético se fueron sucediendo. Sorloth tuvo dos cabezazos para inaugurar el marcador, pero no termina el noruego de afinar el martillo. Posteriormente fue Griezmann el que probó a Radu con un inocente disparo desde el segundo palo.

Tardó casi media hora el Celta en pisar con intención el campo que defendía Oblak. Con intención no es con peligro. De hecho, en el primer tiempo apenas registraron los celestes un disparo, que se fue desviado, frente a los nueve del Atlético, dos de ellos a portería. Los vigueses mantuvieron plaza europea con la última victoria ante el Elche, porque las tres derrotas consecutivas amenazaron con su caída, y ahora estaban en un punto de que para ver la Champions necesitaban encadenar victorias.

La segunda mitad la empezaron los vigueses con más intención. Trenzando alguna jugada con Borja Iglesias de pivote. Moriba, de hecho, pudo concluir mejor desde la frontal del área una gran triangulación de medio equipo celeste. Respondió después, casi inmediatamente, Sorloth con una espuela magnífica tras una dejada de Baena, pero Radu mandó a córner. Y poco después Lookman no consiguió aprovechar otro gran centro del almeriense.

Contundencia

Pero las ocasiones no suben al marcador, sólo los goles. La contundencia, ya saben. Y Borja Iglesias la tuvo para finalizar un gran pase de exterior de Sweedberg. El Panda hizo una vaselina que silenció el Metropolitano y hasta terminó con algún aplauso local. La liga es el torneo que ya pasó en el Atlético, pero convenía terminarla con una sonrisa, al menos en los partidos de casa.

Un mal disparo de Almada alumbró algún silbido en el estadio. No merece esta despedida un equipo que tuvo dos trofeos a tiro. Luchando, además, con transatlánticos en España y en Europa. El Atlético, de hecho, tomó el acuse de recibo y se volcó sobre la portería de Radu. Lo hizo, eso sí, con más corazón que cabeza y, lo peor, con poco fútbol. Sin Griezmann y Baena, cambios el Cholo a la hora de partido, faltaba la imaginación que sustituyera los centros laterales. Ni imaginación, ni alegría. Sigue la depresión.

El uruguayo Silva, tras una monumental caída y el primer ataque de Vingegaard, gana la segunda etapa y es el nuevo líder del Giro

El uruguayo Silva, tras una monumental caída y el primer ataque de Vingegaard, gana la segunda etapa y es el nuevo líder del Giro

Interminable etapa, aún en Bulgaria, entre Burgas y Veliko Tarnovo, la segunda más larga de la carrera, de 221 kms. Hubo que esperar casi 200 a que ocurriese algo. Y lo que ocurrió fue que una caída multitudinaria provocada por el suelo húmedo, envió a hombres y máquinas por los aires, en una estruendosa confusión de carne y metal.

Vendrame, Buitrago, Narváez, Morgado, Gee, Cavagna, Yates (maltrecho hasta perder toda opción), Vine (al hospital) y unos cuantos más enredaron sus cuerpos y sus bicicletas en revuelto acervo y obligaron a neutralizar la carrera por falta de ambulancias. También abandonó Marc Soler, que era una de las opciones de etapa del ciclismo español en este Giro.

Y ocurrió que, reanudada la etapa a falta de 18 kms. para la llegada, Vingegaard atacó en la cota del Monasterio de Lyaskovets, corta pero dura: 3,9 kms. al 6,8% de promedio y con un pico del 14%. Se llevó enganchados a su dorsal a Pellizzari y Van Eelvelt. Tras un descenso peligroso, los atraparon en la cuesta última, de suave adoquín y no tan suave porcentaje. Y ocurrió que, entonces, Guillermo Thomas Silva, uruguayo (uruguayo, sí) del Astaná se impuso a Florian Stork y Giulio Ciccone.

Eso fue el desenlace de la obra, resuelto por Silva, de 24 años, en su octava y más importante victoria profesional, que, además, lo viste de rosa. Un momento histórico para el ciclismo uruguayo. El planteamiento y el nudo lo habían puesto Diego Pablo Sevilla, madrileño de 30 años, de San Martín de la Vega, y sin ninguna victoria profesional, y Mirco Maestri, italiano de 34 y con cinco de escasa categoría, ambos del Polti, que se habían escapado desde el desayuno. Se trataba de que Sevilla puntuase en los tres puertos de tercera (sólo pudo en los dos primeros) que jalonaban el recorrido y defendiese así la maglia azzurra de líder de la montaña, obtenido en las dos insignificancias de 4ª de la primera etapa. Lo consiguió.

Vingegaard se mostró revoltoso. No tenía necesidad de atacar ni de exponerse con el piso húmedo a un accidente. Pero parece decir desde el primer momento, y en un lugar inadecuado para establecer diferencias, que está dispuesto a repetirles a los rivales el letrero que Dante puso en las puertas del infierno: "Lasciate ogni speranza voi che entrate".

El ciclismo, tan identificado con la gloria, se asemeja demasiadas veces al infierno.

Jorge Martín se exhibe en el 'sprint race' del circuito de Le Mans

Jorge Martín se exhibe en el ‘sprint race’ del circuito de Le Mans

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Jorge Martín se reencontró en Le Mans con un pasado no tan lejano. Con una salida espectacular, que le llevó a pasar desde la octava plaza de la parrilla a la cabeza de la prueba, dejó una clarísima declaración de intenciones que le llevó a hacerse con el triunfo de manera incontestable en un sprint race marcado por varias caídas. Entre ellas, una muy aparatosa de Marc Márquez. El pilot de Cervera voló por los aires para acabar aterrizando en el asfalto cuando se disponía a iniciar la última vuelta, demasiado cerca de una Ducati que dio varias vueltas de campana.

Aunque el catalán pudo levantarse por sí mismo, una clara cojera en el pie derecho desató la preocupación en el seno de la marca italiana, que vivió una sensación agridulce tras la pole de Pecco Bagnaia y su segundo puesto en la prueba.

En carrera, Marc nunca se sintió cómodo del todo y varios pilotos lo aprovecharon para obligarlo a ir cayendo paulatinamente posiciones pese a un arranque bastante destacado. Más lo fue, eso sí, el rubricado por Martín, inalcanzable cuando logró colocarse en cabeza. Primero, con Bezzecchi pisándole los talones. Después, delante de un Bagnaia que nunca pudo hacer nada para arrebatarle la victoria. «Adoro este circuito. La clasificación me costó, pero sabía que mi potencial podía ser más alto. Lo he dado todo en la salida, no esperaba estar segundo tan pronto, pero, a partir de ahí, he apretado como solía hacer en el pasado», confesó tras la prueba el corredor de San Sebastián de los Reyes, visiblemente satisfecho.

«Fue mejor que en Jerez, el ritmo estaba muy bien, aún nos falta algo con respecto a Aprilia, pero vamos mejorando. Creo que el domingo podemos tener un buen resultado», terció por su parte un Bagnaia que subió al segundo escalón del podio por delante de un Bezzecchi al que, esta vez sí, se le dio algo mejor el sábado.

«No tenía las mejores sensaciones, así que estoy satisfecho con este resultado», apuntó Bezzecchi, vigente líder del campeonato, tercero en la carrera y cuya ventaja con respecto a Martín es en estos momentos de seis puntos. El tercero en discordia en la tabla, Pedro Acosta, consiguió terminar la carrera en cuarta posición, Joan Mir fue sexto; Álex Márquez, octavo; Fermín Aldeguer, undécimo, y Álex Rins, decimotercero. Raúl Fernández, como le pasó a Marc Márquez, no pudo terminar la prueba causa de una caída.

Paula Blasi hace historia en el Angliru para conquistar la Vuelta a España

Paula Blasi hace historia en el Angliru para conquistar la Vuelta a España

El ciclismo femenino español ya tiene a su reina, un prodigio como no se recordaba. Su irrupción en la elite este 2026, con la victoria en la Flecha Valona, se ha visto confirmada en la más mítica de todas las ascensiones. En el Angliru, Paula Blasi ha dejado una hazaña imperecedera para conquistar la Vuelta a España.

Lo celebró con los brazos en alto y las lágrimas en el rostro. Era una victoria sin serlo, a apenas 23 segundos de la suiza Petra Stiasny. Porque Paula se sabía historia: acababa de poner su nombre en el palmarés de la ronda española, la primera que conquista una ciclista nacional. Había dejado hacía mucho, incluso antes de encarar la Cueña de les Cabres, sus rivales por la general, Anna Van der Breggen y Marion Blunel, habían cedido ante su poderío. A sus 23 años, la de Espluges de Llobregat, sólo dos años después de pasar del duatlón al ciclismo, conquista una gran ronda.

Paula es la sensación del pelotón femenino y una de las figuras ya del deporte nacional. Hace un año subió del filial al primer equipo del UAE y su cierre de 2025 ya prometía: cuarta en el Tour de Romandía, sexta en el Tour de L'Avenir... y campeona de Europa de ciclismo en ruta sub-23.

Aunque quizá nadie esperaba este boom: el pasado 19 de abril se graduó en la Amstel Gold Race (una prueba a la que acudió llegó a última hora por las bajas en su equipo y con el objetivo de trabajar para sus compañeras) y días después acababa tercera de la Flecha Valona y quinta en su primer Monumento, la Lieja-Bastogne-Lieja. A la Vuelta acudía con una mezcla de osadía y prudencia. Y fue el viernes, segunda en la durísima ascensión a Les Praeres, cuando se comprobó con opciones de la gesta.

Realizada en un escenario único. En el Angliru y sus rampas imposibles, Blasi se fue a por la cima con todo. Con su pedalear potente, casi siempre sentada, a falta de tres kilómetros era cabeza de carrera, con un rosario de rivales por detrás. Sólo la remontada de la menuda suiza Stiasny pudo con ella. Pero la corredora del Human Powered Health no era rival por la general. Blasi lo sabía y así lo celebró en la meta. Segunda, había remontado los 18 segundos de desventaja con la neerlandesa Van der Breggen. También conquistó la general de la Montaña.

Arbeloa: ''Estoy muy orgulloso de mis jugadores. Se han dicho muchas mentiras''

Arbeloa: ”Estoy muy orgulloso de mis jugadores. Se han dicho muchas mentiras”

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Un Clásico marcado por la semana convulsa de pelea entre Aurélien Tchouaméni y Fede Valverde. Álvaro Arbeloa, antes de viajar a Barcelona para el partido del domingo (21.00 horas), defendió a sus jugadores y declaró que ambos centrocampistas ''no se merecen el trato que están recibiendo'' después de los dos encontronazos que tuvieron y que terminaron con una apertura de expediente por parte del Real Madrid y una multa de 500.000 euros.

"Tengo que decir dos cosas. Primero, que estoy muy orgulloso de la contundencia, rapidez y transparencia con la que han actuado el club. Y dos, que los jugadores han expresado su arrepentimiento, han reconocido su error, han asumido las consecuencias de lo que han hecho y han pedido perdón. No voy a quemar a los jugadores en una hoguera pública. No se lo merecen, ninguno de los dos. No lo merecen por lo que han hecho por este club tantos años y por lo que me han demostrado estos cuatro meses. Por su esfuerzo, su compromiso y su amor por esta camiseta, estos cuatro meses yo no lo voy a olvidar", reclacó el entrenador, que volvió a recordar la figura de Juanito Gómez, un emblema del madridismo que también cometió errores.

"Fede Valverde y Tchouaméni representan muy bien lo que es el Real Madrid y merecen que pasemos página. Y estoy muy orgulloso de ellos. Valverde acabó con una brecha por mala suerte, no por lo que ocurrió", apuntó el entrenador en la conferencia de prensa de este sábado.

Arbeloa recalcó que las conflictos en los vestuarios han existido siempre y recordó que en una ocasión él vio a un compañero golpear a otro con un palo de golf.

Arbeloa insistió en la defensa de sus jugadores, no solo de Valverde y Tchouaméni, tras unas semanas en las que se publicaron problemas también entre Rüdiger y Carreras, o de Carvajal y Ceballos con el técnico: "No voy a permitir que se aproveche todo esto para poner en duda la profesionalidad de mis jugadores, se están diciendo muchas mentiras. Es mentira que una sola vez me hayan faltado el respeto, es absolutamente mentira, como lo es que no jueguen porque tienen problemas conmigo o porque su vida no se corresponde a lo que es un jugador del Real Madrid. Es totalmente falso".

No estar a la altura

El entrenador, que no ha cumplido con los objetivos de la campaña marcados por el club, también confesó que él también es culpable de lo ocurrido en los últimos meses: "Yo soy el responsable de que la temporada no esté a la altura de lo que esperan los aficionados, pero llevo aquí cuatro meses y estoy muy orgulloso de mis jugadores y muy agradecido por cómo me han recibido en una situación que no era nada fácil. A veces, la frustración y la rabia puede llevar a situaciones que no queremos, pero hay que usar esa frustración y esa rabia para afrontar el partido de mañana", dijo.

"Mi despacho no lo tengo dentro del vestuario del Real Madrid. Si el resumen es que el entrenador debería haber parado todo eso... lo asumo. No es una situación agradable. Los jugadores se han equivocado y saben que tienen que servir de ejemplo para todos. Tenemos que pasar página", continuó, informa Efe.

En técnico salamantino reconoció que el ambiente previo al partido de el domingo no es el más adecuado. El entorno tampoco ayuda: ''Vuelvo a repetir, porque igual no he sido muy claro: que se filtren cosas que han pasado en el vestuario me parece una traición y una deslealtad al Real Madrid, a este escudo''.

Eso sí, Arbeloa quiso defender el rendimiento de su equipo en partidos grandes esta temporada bajo su liderazgo desde el banquillo: "Lo único que me preocupa y reflexiono es cómo podría haber hecho que mi equipo ganase más partidos. Ha habido momentos de mucha dificultad estos cuatro meses. Hemos ganado partidos muy complicados, como la eliminatoria contra el Manchester City, con muchas bajas. Ganamos los dos partidos, ganamos dos partidos al Benfica, que no ha perdido ningún partido en Liga; ganamos al Atlético de Madrid... El día del Bayern hubo cosas que se escapan de lo que podemos controlar. Yo reflexiono en cómo hacer mejor a mi equipo y en ayudarles a ganar".

Egloff y Andrews, dos hombres para batir el récord de velocidad en el Everest: "Las colas de turistas serán un problema serio"

Egloff y Andrews, dos hombres para batir el récord de velocidad en el Everest: “Las colas de turistas serán un problema serio”

Ahora mismo hay dos hombres en el campo base del Everest esperando el momento propicio para echar a correr y establecer un nuevo récord de ascenso a la montaña más alta del planeta. Su objetivo es rebajar las 20 horas y 24 minutos que Kaji Sherpa firmó en 1998, aunque quizá sea aún más importante lograrlo antes que el otro. Porque no, no van juntos. Todo lo contrario. El estadounidense Tyler Andrews y el ecuatoriano-suizo Karl Egloff se conocen, se respetan y comparten muchas cosas, pero mantienen las distancias en su asalto al techo del mundo. No intercambian información y, de hecho, incluso es posible que intenten la cima el mismo día. ¿Hoy? ¿Mañana? ¿La próxima semana? La meteorología decidirá. Pero en las próximas horas protagonizarán una carrera por la historia.

Un Coe contra Ovett a 8.848 metros, con plumíferos y piolets, y con un enemigo común: los turistas de las alturas que les obligarán a frenar.

«El tráfico será un problema bastante serio. Para empezar, no podremos jugar con las mejores cartas. Los días de mejor tiempo habrá muchísima gente en la montaña y nos tocará salir en jornadas peores. Y luego, cuando arranquemos, tendremos que coordinarnos con sus sherpas para evitar colas peligrosas», cuenta Egloff a EL MUNDO. Andrews, también contactado por este periódico, prefiere no hablar hasta después de su intento.

Ambos ascenderán por la cara sur, ya que China no ha concedido permisos este año para hacerlo por la cara norte -donde el récord de velocidad pertenece a Kilian Jornet-. Ambos subirán sin oxígeno embotellado . Y ambos lo harán con el mínimo material posible, aunque necesitarán una compleja logística entre campos y, a partir de los 8.000 metros, no tendrán más remedio que enfundarse el traje completo para combatir el frío. En realidad no podrán correr, pero sí caminar muy rápido, lo más rápido posible. ¿Quién alcanzará antes esa cima? Imposible saberlo. Los dos acumulan currículos similares y varios intentos fallidos.

Andrews, el corredor de la montaña

Los dos merecen presentación. Andrews, de 36 años, es probablemente el más conocido. A los seis se sometió a quimioterapia por una enfermedad rara, anemia aplásica, y era un tirillas que tocaba el banjo y la mandolina en la Universidad de Tufts, cerca de Boston, cuando descubrió el atletismo. Corría más kilómetros que nadie, entrenaba en pleno verano con capas de ropa para duplicar el esfuerzo e intentó clasificarse para los Juegos Olímpicos de Río 2016 y Tokio 2020 en maratón, aunque no lo consiguió. Entonces decidió lanzarse del todo a la montaña.

Se instaló en Quito, en Ecuador, porque está casi 3.000 metros de altitud, y empezó a encadenar récords de ascenso. El pasado enero, sin ir más lejos, pulverizó la plusmarca de subida al Cotopaxi establecida en 2022 por... Karl Egloff. Su actual rival en el Everest ya lo había sido antes en otras cumbres, tantas que entre ambos se ha generado una rivalidad muy particular.

Egloff y el peso de lo mental

«Nos conocemos. Él tiene sus objetivos y yo los míos», explica Egloff, de 45 años, sobre Andrews. Aunque comparten un punto en común -Quito-, su relación con la montaña es muy distinta. Si Andrews conquista cumbres de la manera más estadounidense posible, Egloff parece dialogar con ellas. Es más espiritual. Amante de la meditación, hijo de un guía de montaña suizo afincado en Ecuador, se formó allí antes de regresar a vivir a Suiza en los últimos años. También obsesionado con la velocidad, el año pasado ya estuvo en el Himalaya en busca del récord del Everest -igual que Andrews-, pero se quedó lejos de la cima y cayó en una especie de depresión que casi le hizo abandonar las alturas. Ahora, después de un intenso trabajo mental, vuelve a la montaña más alta de la Tierra en busca de la revancha.

«En los próximos años habrá más montañeros persiguiendo récords de velocidad. Muchos atletas procedentes de la ultradistancia están interesados. Kilian fue el pionero y ahora llegan nuevas generaciones», analiza Egloff antes de lanzarse a la carrera. ¿Quién será el hombre más rápido del Everest? Preparados, listos... ya.

Bart Lemmen: el militar que abandonó las armas por la bici y que es el gregario de élite de Vingegaard en el Giro

Bart Lemmen: el militar que abandonó las armas por la bici y que es el gregario de élite de Vingegaard en el Giro

Jonas Vingegaard cruza la primera etapa del Giro en el puesto 76, unos metros por detrás llega el neerlandés Bart Lemmen (100), su compañero de equipo, el ciclista tardío que abandonó las armas por la bici. El rodador del Visma es el guardaespaldas preferido por todos. El campeón danés se siente seguro junto a su gregario.

Lemmen (Utrecht, octubre de 1995) es militar, comandante de las fuerzas aéreas de Países Bajos. Un oficial que hace tres temporadas cambió la disciplina del cuartel por el estrés del pelotón. Un corredor atípico por origen y formación. Desde pequeño apuntó maneras y se dedicó a competir a nivel amateur, pero hasta los 28 años no saltó al profesionalismo, para eso tuvo que prescindir de su actividad en una unidad especializada en protección de aeródromos.

Lemmen estuvo destinado en la base aérea de Volkel. Practicaba el ciclismo en su tiempo libre y destacaba como contrarrelojista. En 2021, un ojeador del equipo Volker Wessels le convenció para que se uniera a su grupo de aficionados. Fue cuarto en el Campeonato de ruta de Países Bajos en ruta y séptimo en el Tour de Eslovaquia. Unos resultados que llamaron la atención de los técnicos del Human Powered Health, que en 2023 le presentaron un contrato profesional. Doce meses después fichó por el Visma de Vingegaard.

Lemmen no fue un prodigio juvenil, ni acudió a una academia de ciclismo. Llegó a la élite con 28 años, 10 años después de lo que ahora es habitual. Con la potente escuadra neerlandesa ha competido en pruebas UCI World Tour. Esta primavera estuvo en la Volta a Catalunya, ganada por Jonas Vingegaard.

La disciplina

«Nunca pensé que podría dedicarme al ciclismo profesional. Para mí, la bici siempre fue un hobby, pero cuando me ficharon tuve que cambiar hábitos y nutrición y aprender rápido estrategias de carrera. La disciplina del ejército me ha servido muchísimo en mi actividad de ciclista, un deporte en el que es muy importante el trabajo en equipo y la resistencia mental», advirtió en el portal De Rode Lantaarn.

Desde el inicio, Lemmen se integró perfectamente en el Visma y sus buenos resultados llegaron de inmediato. Se estrenó en 2024 con una quinta plaza en el Tour Down Under, finalizó segundo en el Tour de Noruega y 30º en Critérium Dauphiné. En junio de ese año fue seleccionado para participar en el Tour de Francia, se unió a la expedición del Visma sólo cuatro días antes del inicio de la carrera para ocupar la baja de Sepp Kuss. Terminó en el puesto 70 y ayudó a Vingegaard en su pelea con Tadej Pogacar.

El neerlandés se ha convertido en un uno de los escuderos predilectos de Vingegaard, por eso ha sido elegido para este Giro. En la pasada edición de la Corsa Rosa, Bart Lemmen terminó en el puesto 42.

«Estoy acostumbrado a entrenamientos exigentes, a estructuras estrictas y trabajo en equipo. En carreras duras, esa mentalidad me permite resistir esfuerzos largos y situaciones límite», apunta. Unas características muy valoradas por sus directores y compañeros. Los técnicos creen que a sus 30 años todavía atesora margen de mejora porque empezó tarde en el ciclismo.