Los Knicks enloquecen con una remontada imposible

Los Knicks enloquecen con una remontada imposible

Nueva York enloqueció este miércoles con el palmeo de OG Anunoby a un segundo del final que dio a los Knicks la victoria por 107-106 ante los San Antonio Spurs, tras culminar una remontada de 29 puntos, la mayor de la historia de las Finales de la NBA.

Con este triunfo, los Knicks toman una ventaja de 3-1 y quedan a una sola victoria de su primer anillo desde 1973, que podrían conquistar este próximo sábado en San Antonio. Solo los Cleveland Cavaliers de LeBron James en 2016 han remontado un 3-1 en la historia de las Finales.

Jalen Brunson con 36 puntos y Anunoby con 31 metieron a los Knicks en la historia del baloncesto con esta remontada en el Madison Square Garden.

Arranque diabólico de San Antonio

Después de que los Spurs ganasen los primeros cuartos en los tres primeros partidos de las Finales, el mensaje de Mike Brown a sus jugadores antes del duelo de este miércoles fue contundente: "No podemos permitir que empiecen bien esta noche".

Más fácil dicho que hecho. En un abrir y cerrar de ojos los Spurs se pusieron 2-12 con una ventaja de 10 puntos, cargando a Karl-Anthony Towns con dos personales tras 62 segundos de partido, las más rápidas en unas Finales desde 1998.

Brown pidió tiempo muerto, pero los Knicks no pudieron cambiar el ritmo envenenado que los Spurs impusieron. El primer cuarto terminó con San Antonio 22-41 arriba, con un 65,2% de acierto de los Spurs por un 29,4% de los Knicks; una auténtica pesadilla en el Garden.

Al contrario que en partidos anteriores, los Spurs no levantaron el pie del acelerador en un segundo cuarto que se convirtió en una lluvia de triples que dejaron en silencio sepulcral al otrora bullicioso pabellón neoyorquino.

Dylan Harper, con un perfecto 3 de 3, junto a De'Aaron Fox, Devin Vassell, Julian Champagnie y Carter Bryant, firmó los ocho triples de los Spurs en 16 intentos durante el segundo cuarto, para un total de 14 de 26 desde el perímetro al descanso.

Solo Jalen Brunson, con 15 puntos en el segundo cuarto, mantuvo a unos Knicks desbordados con esperanzas de firmar una remontada épica.

El marcador al descanso era de 49-76, una diferencia de 27 puntos que dejó un récord histórico: la mayor ventaja de un equipo visitante al término de la primera mitad unas Finales de la NBA.

Palmeo con sabor a anillo

Tras verse 29 abajo al inicio del segundo tiempo, los Knicks firmaron un parcial de 13-0, una de sus especialidades, para reengancharse al partido. Al fin y al cabo, estos mismos Knicks remontaron 22 puntos en menos tiempo a los Cleveland Cavaliers.

Los Spurs se empezaron a poner nerviosos. De las dos pérdidas en toda la primera mitad a cinco en el tercer cuarto. Del 53,8% en triples a un 16,7% (2 de 12). De la lluvia a la sequía: San Antonio cerró el cuarto con solo 14 puntos.

El intento de remontada de los Knicks, liderado por OG Anunoby, dejó el marcador 75-90 de cara al último cuarto, con las buenas sensaciones del bando local.

Otro vendaval neoyorquino en forma de 20-4 puso a los Knicks a solo cuatro puntos (95-99) con más de cuatro minutos y medio por jugar. A Victor Wembanyama -24 puntos y 13 rebotes- se le había borrado la sonrisa. Lo que iba a pasar parecía ya inevitable.

Mitch Johnson pidió tiempo muerto y Fox metió un triple para dar un poco de aire a los Spurs, pero no sirvió de nada. A 1:22 del final, una canasta de Brunson daba a los Knicks su primera ventaja de todo el partido con 105-104.

Stephon Castle devolvió el mando a los Spurs desde el tiro libre con 30 segundos por jugar.

Balón a Brunson, que falló la canasta, dando a los Spurs la última posesión, pero Fox, en lugar de quemar tiempo o esperar la falta, intentó el tiro y falló, dando de nuevo la posesión a los Knicks.

Fue entonces cuando Anunoby palmeó el rebote de un triple fallado por Brunson y desató la locura en el Madison Square Garden. De la miseria a la gloria en 24 minutos.

Wembanyama: "Podemos rendirnos o hacernos más fuertes"

La estrella de los San Antonio Spurs aseguró que, ante la derrota sufrida, su equipo tiene dos opciones: rendirse o hacerse "más fuerte".

"Ahora mismo no puedo explicarlo del todo, no lo sé. Creo que es solo cuestión de ejecución, de cierta ansiedad competitiva. Claramente no fuimos el equipo más hambriento en la segunda mitad", dijo Wembanyama en rueda de prensa tras el 106-107 del Garden, que dio ventaja 3-1 a los Knicks en las Finales.

"Creo que va a ir por uno de dos caminos. Uno de dos caminos: uno malo y uno bueno. El malo sería rendirnos. El bueno sería hacernos más fuertes con esto, estar más unidos. Y sé que esto último es lo que vamos a hacer", reflexionó.

"Ya hemos demostrado que podemos superar estas dificultades. Aunque no hayamos estado en esta situación antes, estoy convencido de que estamos hechos para esto y que vamos a sacar algo mejor de todo esto. Esto nos va a unir todavía más", afirmó Wemby.

Mike Brown: "Ha sido el tiro más icónico en la historia de los Knicks"

El entrenador de los New York Knicks, Mike Brown, afirmó que el palmeo con el que OG Anunoby culminó la mayor remontada en unas Finales de la NBA fue "el tiro más icónico de la historia de Nueva York".

"No sé si ha habido una jugada más grande en la historia del baloncesto de los Knicks. Ese rebote ofensivo fue enorme. Enorme. Él aceptó el reto y nos ganó el partido", afirmó Brown en rueda de prensa.

"Es increíble. Ese palmeo, cómo controló el balón y lo convirtió, y como dije, probablemente sea el tiro más icónico en la historia del baloncesto de Nueva York", insistió el técnico.

Brown también habló del mensaje que trasladó a sus jugadores al descanso, cuando perdían de 27, sobre la posibilidad de crear su propio destino.

"La realidad es que, no solo en el baloncesto, no solo en el deporte, sino también en la vida -y creo que todos pueden dar fe de ello-, necesitas un poco de suerte. Hay que tener un poco de suerte en la vida y en el deporte", dijo Brown.

"Pero también puedes crear tu propia suerte. Necesitas algo de suerte natural y también la capacidad de generarla tú mismo, y ese fue probablemente el mensaje más importante. Quedaba mucho partido por jugar todavía. Necesitábamos un poco de suerte, pero debíamos hacer lo que sabemos hacer para poder provocarla", añadió.

De la 'Ley Vinicius' al desterrar la picardía en los cambios: las nuevas reglas arbitrales en el Mundial

De la ‘Ley Vinicius’ al desterrar la picardía en los cambios: las nuevas reglas arbitrales en el Mundial

La Copa del Mundo siempre acaba siendo un experimento en el que las reglas del fútbol se ponen a prueba con medidas que después adoptan todas las competiciones. En Francia en 1998 se pasó de tres a cuatro cambios, en Qatar se convirtieron en cinco en 2022, seis en el caso de que un jugador sufra una conmoción cerebral, y en 2018 en Rusia llegó el VAR, incorporando la tecnología a las decisiones arbitrales. En 2026, el foco está puesto en acelerar el ritmo del juego y penalizar cualquier actitud que menoscabe el fairplay.

La 'Ley Vinicius'

En EEUU, México y Canadá dejará de verse a los jugadores taparse la boca en el campo para dirigirse a un rival. Con la mano, el brazo o la camiseta, da igual. Un jugador que se cubra mientras discute será expulsado del partido con una tarjeta roja.

Esta norma recibe el nombre de Ley Vinicius porque nace de la denuncia del brasileño al jugador del Benfica, Gianluca Prestianni. El argentino se tapó con la camiseta y, según denunció la estrella del Real Madrid, le lanzó un insulto racista que ni el árbitro ni las imágenes de televisión pudieron recoger, precisamente, porque se tapó la boca. Pese a que se creyó a Vinicius y a Prestianni la UEFA le sancionó con seis partidos, la International Football Association Board (IFAB), organismo que determina las reglas del juego y la disciplina, acordó que el comportamiento de taparse la boca debe ser castigado con tarjeta roja.

Eso no significa que, en momentos de charla amistosa, los jugadores no puedan intentar guardar la privacidad de su conversación con compañeros tapándose la boca, pero nunca en un momento de conflicto o tensión.

Saques de meta y de banda

La intención de esta medida es acabar con la interrupción del juego, que lleva a prolongaciones excesivas y se ha convertido en un arma que determinados equipos hacen servir a su favor. Ya está en marcha la regla de que el portero solo puede tardar en poner en juego la pelota cinco segundos en un saque de meta, porque si tarda más desde que el colegiado le autorice, será penalizado su equipo con un córner en contra. Ahora tampoco habrá pérdida de tiempo en los saques de banda. Los jugadores también tendrán cinco segundos para volver a poner la pelota en el campo y el árbitro marcará la cuenta atrás. Si lo retrasan, el saque de banda pasará al equipo contrario.

Cambios rápidos para evitar 'exclusiones'

Otra de las novedades, que ya ha tenido consecuencias antes del arranque del Mundial, es el tiempo límite para las sustituciones. Un jugador tiene 10 segundos para salir del terreno de juego desde el momento en el que el cuarto árbitro muestra su dorsal, y debe hacerlo por la salida más cercana. Si se retrasa, su sustituto será penalizado y no podrá entrar al campo hasta al menos, un minuto después, en la primera ocasión en que se detenga el juego.

Eso le ocurrió a Islandia en un amistoso ante Japón: en el minuto 87, con empate a cero en el marcador, el seleccionador ordenó dos cambios, pero uno de sus jugadores se retrasó en exceso y el colegiado aplicó la norma. La consecuencia es que, en el minuto que estuvo esperando, los japoneses aprovecharon la superioridad numérica y marcaron para llevarse la victoria.

Un minuto por asistencia médica

También se pondrá fin a la exageración de lesiones para arañar segundos al crono haciendo entrar a las asistencias médicas. En el caso de que un jugador sea atendido y haya tenido que pararse el juego, deberá salir del campo y estar fuera durante un minuto. En este caso hay excepciones con los golpes en la cabeza, los choques entre jugadores o con los porteros o se dé la situación de que el futbolista atendido sea el que va a lanzar un penalti que se hubiera señalado.

Sin 'tiempos muertos'

En el caso de las lesiones de los porteros, que no tendrán que salir del campo un minuto pese a ser atendidos, lo que no se podrá es aprovechar ese parón para convertirlo en un 'tiempo muerto' que permita a los entrenadores dar instrucciones al equipo. En el Mundial, los jugadores no podrán acercarse al banquillo, tendrán que quedarse en el campo porque no está permitida la "pausa táctica".

Mayor papel del VAR

La tecnología del videoarbitraje se incorporó en 2018, pero bajo unas normas muy estrictas que en este Mundial se amplían. El VAR podrá ahora asistir al árbitro a la hora de valorar segundas tarjetas amarillas, porque implican la expulsión del jugador, y también en los saques de esquina, cuando se vea de manera inmediata y sin retrasar la reanudación del partido, que se ha concedido de manera incorrecta.

A última hora se ha añadido otra tarea que tendrán que atender los colegiados desde las salas de videoarbitraje: los bloqueos en los córners y las faltas. Los jugadores ya no podrán hacer pantallas que compliquen la defensa de esa acción a balón parado para provocar que haya un compañero libre. Dará igual si el balón está en juego o no. Si hay un bloqueo y la jugada acaba en gol, será anulado. Esta aplicación se sumará a las sancionables en el área, como penaltis y goles, además de las tarjetas rojas o los errores en la identidad de los futbolistas.

Abandonar el campo

Las reglas del fútbol, tanto de juego como las sancionadoras, se van adaptando conforme van surgiendo situaciones que requieren fijar una postura común por si se repiten. Es el caso de la Ley Vinicius, pero también ha provocado cambios la decisión de Senegal de abandonar la final de la Copa África ante Marruecos en protesta por la decisión arbitral de señalar un penalti en contra que consideraban inexistente. El partido se suspendió durante algunos minutos, varios jugadores senegaleses se marcharon incluso al vestuario pero, finalmente, regresaron. Brahim falló aquel penalti y Senegal acabó venciendo en la prórroga 1-0.

Esa victoria está en el aire, porque el Comité de Apelación de la Confederación Africana de Fútbol dejó sin efecto el título por "incomparecencia" durante algunos minutos de los senegaleses, pero la disputa jurídica continúa.

Ante esto, la IFAB ha acordado que los jugadores que abandonen el terreno de juego para protestar por una decisión del árbitro recibirán tarjeta roja, lo mismo que ocurrirá con el miembro del cuerpo técnico que pueda incitar a irse del campo. Además, si hay que suspender el partido, el equipo que se haya marchado perderá el encuentro por incomparecencia o abandono.

Todas estas normas tratan de ampliar el tiempo efectivo de juego en los partidos, que ya se ven alterados con la simple aplicación de los cinco cambios, pero puede que no acaben con la polémica que siempre acompaña, y más cuando en juego está ser campeón del mundo.

México, volcado con el Mundial pero sin fe en los hombres de Javier Aguirre

Actualizado

Javier Aguirre sabe mejor que nadie lo que significa jugar un Mundial de local. Fue el puntal en el centro del campo de la selección mexicana que dirigió en 1986 Bora Milutinovic y que cayó en penaltis ante Alemania en cuartos de final. Después de aquello, nunca el Tri ha vuelto a pasar el primer cruce de octavos y en Qatar cayó en la fase de grupos. Ahora, vuelve al estadio Azteca a jugarse la posibilidad de sacarse esa espina. Arranca con Sudáfrica y luego le esperan Corea del Sur y Chequia, un grupo en el que caben sorpresas y que obligó al Vasco a aclarar su expresión de que, con ese sorteo, a México se la había puesto "de pechito" para avanzar. El país vive volcado en el Campeonato del Mundo no solo en sus sedes de Ciudad de México y Guadalajara, pero sin demasiadas esperanzas depositadas en sus jugadores.

Ni siquiera las tenía el seleccionador hace unos meses. Es su tercer paso por el banquillo nacional, acumuladas las experiencias con Japón y Egipto sin llegar nunca a un Mundial, y supone el regreso a su país tras las últimas experiencias en LaLiga. De hecho, la intención es dejar el Tri en manos del ex barcelonista Rafa Márquez tras el Mundial, pase lo que pase. Antes tendrá que armar un bloque con una base de jugadores que están en la Liga Mexicana trugado de algunos europeos, como el central de Genoa Johan Vásquez y jóvenes como el delantero del Milan Santiago Giménez y el atlético Obed Vargas, que están por despuntar. Para 14 de los 26, será su primer Mundial. Por eso hasta la capitanía está en duda: son los veteranos el portero Guillermo Ochoa y Edson Álvarez quienes deberían llevar el brazalete, pero ambos apuntan a suplentes y el ramillete de jugadores se abre. Será decisión de Aguirre, que ha decidido cargar sobre sus espaldas toda la presión.

Nadie se atreve a pronosticar hasta dónde llegará un equipo sin estrellas, por eso el seleccionador ha optado por armar un bloque que, como curiosidad, el de más estatura de la historia y que tratado de amalgamar y estimular en una concentración de más de 36 días. Fue lo que hizo Milutinovic en el 86, y funcionó, aunque ahora no haya un Hugo Sánchez. Para eso tuvo que enfrentarse a los 17 propietarios de los clubes mexicanos: quería tener ventaja sobre el resto de equipos que, con un calendario más apretado, llegaría con menos preparación. Ahora bien, eso suponía que los jugadores seleccionados se perderían la liguilla que decide la Liga MX y las finales de la Copa de la Concacaf. Para equipos comoChivas, con cinco jugadores convocados, fue un golpe. Pero el Vasco se mantuvo: "No es un capricho, es un proyecto para buscar hacer un gran Mundial", advirtió.

En el césped, Aguirre ha trabajado con ellos lo táctico, a su estilo, arropado y lo más vertical posible, pero también lo anímico. Por la concentración han pasado ex jugadores y hasta el campeón de boxeo Julio César Chávez, La Leyenda, para animar a los jugadores que tendrán su primer examen ante todo el mundo en el partido inaugural frente a Sudáfrica. El once lo ha ido perfilando y lo tiene claro, será el mismo que goleó a Serbia en el último amistoso con la duda de quién estará en el lateral derecho.

Con este duelo ya se dio inicio al campeonato en Sudáfrica en 2010. Entonces acabó con un empate, con los Bafana Bafana eliminados en la fase de grupos y México, con Aguirre en el banquillo y Rafa Márquez en el campo, derrotada por Argentina en octavos. Aquel Mundial siempre será recordado por ser el primero que ganó España con gol de Andrés Iniesta.

Arranca el Mundial: el mes en el que podemos poner los cuernos a toda nuestra vida

Actualizado

El gol mundialista que más celebré fue en Sudáfrica 2010, pero no lo marcó Iniesta. Estados Unidos había empatado contra Inglaterra y Eslovenia, remontando los dos partidos, y se la jugaba contra Argelia. A las cuatro de la tarde de ese 23 de junio, recién acabado primero de carrera, nos sentamos Murillo y yo a vivir el partido como si nos fuera la vida en ello. Llegó el éxtasis casi a las seis, en el descuento. Una parada de Tim Howard, una distribución que limpió a media selección argelina pero que nunca se vio en televisión, Altidore la mete al área, el portero saca el remate de Dempsey y Landon Donovan la manda a la red y se tira al suelo en plancha. Era el amanecer futbolero americano, el gigante dormido que despertaba. La Federación distribuyó vídeos con celebraciones masivas desde un centro comercial de Chattanooga hasta una base militar en Afganistán. La nuestra, dos amigos de la infancia en Fuenlabrada, habría merecido estar en esa compilación: nos abrazamos, corrimos por toda la casa, saltamos un par de sofás. Nos eliminó Ghana en octavos unos días después. Una gran desilusión.

Habíamos elegido a Estados Unidos ese año como otras veces a Australia. La tradición nació en la Eurocopa de 2004 con la Letonia de Maris Verpakovskis, leyenda del Pro 4. Mi amigo es del Atleti, yo del Real Madrid, pero disfruto de la pax internacional, de ponerle los cuernos por un mes a la obligación de ganar, entregarme al improbable y vivir la pasión con el corazón de otros.

En 2018 me fui a Croacia a ver la final contra Francia con Andre, su familia y su perro, vestido con un trozo de mantel ajedrezado. Me sé de memoria todas aquellas canciones nacionalistas. Cómo disfruté con Manolo las matinales de Qatar. En la Eurocopa de 2024 cogí unos días libres para ir con Pablo y el primo Jorge a Dortmund y animar a Georgia contra Turquía. Se lo habíamos prometido a unos amigos caucásicos que no pudieron ir. Con María horneamos khachapuri en casa para ver el resto de los partidos. Así se va cimentando la vida del friki, más en las fases de grupos que en las finales.

Ya arranca otro Mundial. Con la ilusión, quizá, de acabar en Sarajevo o en Taskent.

150.000 agentes, decenas de miles de cámaras de seguridad y pánico a los drones y los lobos solitarios: despliegue de seguridad en un Mundial lleno de riesgos

150.000 agentes, decenas de miles de cámaras de seguridad y pánico a los drones y los lobos solitarios: despliegue de seguridad en un Mundial lleno de riesgos

Más de 50.000 policías movilizados en Estados Unidos, 100.000 agentes, soldados y guardias privados en México y miles más en Canadá. La Guardia Nacional, las agencias federales más famosas del planeta con el FBI al mando de los planes de contingencia, decenas de miles de cámaras de seguridad adicionales en todas las sedes y fronteras y uno de los mayores despliegues contra drones, en tiempos de paz, de la historia. El Mundial está a punto de empezar y con él uno de los ejercicios de seguridad más exigentes que se recuerdan, pues coincide además con la celebración del 4 de julio en EEUU, con los fastos por el 250º aniversario del país y desfiles en las principales ciudades. E incluso con el cumpleaños del presidente Donald Trump, que espera recibir a miles de invitados para una velada de artes marciales mixtas en los jardines de la Casa Blanca este domingo.

El Departamento de Seguridad Nacional estadounidense ha clasificado el Mundial como un evento de Nivel 1 en la Evaluación de Eventos Especiales (SEAR, por sus siglas en inglés), la máxima clasificación de seguridad que exige la "integración de barreras físicas, vigilancia y protocolos de emergencia", explica un reciente informe de S&P Global. En marzo, la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum anunció el Plan Kukulcán, un despliegue de seguridad que incluye "cerca de 100.000 efectivos, más de 2000 vehículos militares y policiales, y 10.000 nuevas cámaras en 10 ciudades", Igualmente, el plan de seguridad para Vancouver y Toronto, en manos de la Policía Montada de Canadá, ha ampliado los controles fronterizos, instalado miles de puestos de vigilancia temporales y creado un centro de coordinación trilateral contra vehículos aéreos. En estos meses, decenas de agentes de 30 jurisdicciones han recibido formación especial sobre reducción de riesgos de drones en las instalaciones del FBI en Huntsville, Alabama.

Las preocupaciones, en medio de un escenario geopolítico convulso, con la guerra en Irán y en Líbano especialmente, son muchas. Especialmente a atentados terroristas, bombas, apuñalamientos o atropellos. Por no hablar de las posibles represalias por las operaciones contra los cárteles, que apenas hace unas semanas llevaron la violencia a las calles y el aeropuerto de una de las sedes. El director adjunto del FBI, Christopher Raia, aseguró a ESPN que lo que más le preocupaba eran los "extremistas locales", como el hombre que el año pasado estrelló un camión contra la gente en Bourbon Street, en Nueva Orleans, en un ataque inspirado por el Estado Islámico. O los nacionalistas blancos que fueron detenidos mientras planeaban lanzar drones explosivos contra instalaciones eléctricas.

El 25 de abril, un hombre armado fue detenido después de intentar colarse corriendo a la fiesta de los corresponsales de la Casa Blanca en la que estaba el presidente Trump. En las semanas posteriores, otros dos hombres fueron abatidos en dos incidentes separados tras abrir fuego contra el Servicio Secreto en las inmediaciones de la Casa Blanca. En total, a lo largo de 2026 y hasta el 31 de mayo se registraron 170 tiroteos masivos (con cuatro o más víctimas) en Estados Unidos, con un saldo de 175 personas muertas y 695 heridas, un promedio similar a 2025. Los últimos en Kansas City, no muy lejos de los cuarteles generales de la selección inglesa para el torneo, esta semana.

"El Mundial es como disputar 78 Super Bowl en 40 días", ha dicho Andrew Giuliani, el responsable nombrado por la Casa Blanca para el torneo. Pero con el añadido de que la policía estadounidense no está acostumbrada a gestionar a los aficionados al fútbol. "La planificación también incluye un seguimiento exhaustivo del comportamiento de los aficionados de diferentes países para evitar malinterpretar celebraciones o marchas que, si bien son habituales en algunas culturas futbolísticas, podrían parecer desordenadas a la policía local. Lo que para un agente de policía local puede parecer un disturbio, en realidad puede ser una práctica normal en otro país", ha reconocido Giuliani. La FIFA ha proporcionado informes sobre el comportamiento habitual de los aficionados de cada país, sus costumbres o los mayores riesgos concretos.

La Agencia Federal para la Gestión de Emergencias (FEMA) ha distribuido 625 millones de dólares entre las 11 ciudades anfitrionas en EEUU para cubrir parte de los costes derivados. Otros 250 millones de dólares se destinarán únicamente al rastreo y la neutralización de drones sospechosos. En enero, miles de agentes y especialistas de decenas de agencias y departamentos involucrados en la seguridad de la Copa del Mundo realizaron ejercicios conjuntos para simular avalanchas de gente, intentos de atropellos con coches y camiones y tiroteos masivos. Pero poco después EEUU atacó Irán, y las posibilidades de atentados como represalia se multiplicaron.

Giuliani y su equipo de la Task Force organizadora han viajado a todos los grandes eventos deportivos del último año, profesional o universitario, para estudiar los protocolos de seguridad, los despliegues, los sistemas. Preparándose para todo tipo de circunstancias: tiroteos, ataques, protestas descontroladas, intentos masivos de acceder a los estadios sin entrada (como en la Copa América de 2024). Lanzamientos de objetos (es la excusa para no permitir la entrada de botellas de agua a pesar del calor que hará en la mayoría de las sedes). Incluso por si hay un brote de enfermedades contagiosas, como el ébola, que ha requerido un contacto diario con la selección congoleña.

TORONTO (CANADÁ), 03/06/2026.- Agentes de la policía de patrulla ciclista circulan en bicicleta en el exterior del Toronto Stadium, en Toronto (Canadá), el 3 de junio de 2026. Toronto es una de las ciudades anfitrionas de la Copa Mundial de la FIFA 2026, organizada conjuntamente por Estados Unidos, Canadá y México del 11 de junio al 19 de julio. (Mundial de Fútbol). EFE/EPA/EDUARDO LIMA.

Agentes de la policía de patrulla ciclista circulan en bicicleta en el exterior del Toronto StadiumEFE

A diferencia de otros eventos o JJOO, EEUU ha optado por un enfoque regional, no nacional. Según las autoridades, más de 400 agencias policiales colaboran con el gobierno federal y empresas de seguridad privada para garantizar la seguridad de los estadios, las celebraciones, los campamentos base y los hoteles para los 48 equipos.

Estarán al mando los expertos locales, con un esfuerzo especial ante el posible uso de drones para lo que han cerrado acuerdos con start-ups tecnológicas punteras. Una de esas empresas, Fortem Technologies, ha asegurado tener un contrato multimillonario con el Departamento de Seguridad Nacional para proporcionar cuadricópteros capaces de lanzar redes contra drones para atraparlos en el aire, por ejemplo.

El FBI anunció el pasado domingo la movilización de sus equipos tácticos para garantizar la seguridad durante el torneo, lo que incluye artificieros, unidades de Armas y Tácticas Especiales (SWAT), el Grupo de Respuesta a Incidentes Críticos (CIRG) y al Equipo de Rescate de Rehenes (HRT). Así como expertos en análisis del comportamiento. "No les quepa duda de que estamos preparados para cualquier escenario. Estamos poniendo a disposición la gama completa de nuestras capacidades tácticas y de respuesta de crisis", aseguró el director Kash Patel.

La mística del Azteca en su tercer Mundial: el gigante de cemento que consagró a Pelé y Maradona

La mística del Azteca en su tercer Mundial: el gigante de cemento que consagró a Pelé y Maradona

El fútbol como "el último gran rito" que permanece, un espectáculo que congrega a una multitud para unirse en una ceremonia colectiva de emociones. Así lo veía el escritor y cineasta italiano Pier Paolo Pasolini y el Mundial es la expresión máxima de esa religiosidad que, si ha de elegir un templo, ese es el estadio Azteca de Ciudad de México. Arranca hoy la Copa del Mundo en un escenario con una mística que lo ha convertido en inmortal, protagonista en páginas de la literatura mundial y en estrofas en canciones coreadas en multitudinarios conciertos de rock. Porque en su césped se labraron las mayores gestas del fútbol de naciones del siglo XX.

Cuando México y Sudáfrica salten al campo, el gigante de cemento y acero inaugurado en 1966, al que le han hecho una remodelación interior intensa, se convertirá en el único estadio que ha albergado partidos de tres Mundiales: en 1970 y 1986 fueron las finales que consagraron a Pelé y Maradona. Ahora será el duelo que da el pistoletazo de salida a una peculiar Copa del Mundo, la primera compartida por tres países tan cerca en el mapa y tan lejos en casi todo lo demás.

El Azteca tiene un padre, el empresario Emilio Azcárraga, propietario de Televisa y del Club América. Necesitaba un estadio para su club y acabó impulsando un icono nacional: un campo de 100.000 espectadores, construido en cuatro años pese a las enormes dificultades técnicas para dinamitar y excavar 180.000 toneladas de roca volcánica de las coladas de lava del antiguo volcán de Xitle. Por eso creció en vertical como un gran cuenco monumental. Su solidez hizo que, el 19 de septiembre de 1985, a nueve meses del Mundial del 86, permaneciera sin daños ante uno de los terremotos más devastadores sufridos por Ciudad de México. Para entonces ya había pasado por allí la historia del fútbol.

La construcción del estadio fue, junto al apoyo firme de Azcárraga, una de las razones por las que México se convirtió en sede del Mundial de 1970. Acogió diez partidos, pero solo uno tiene una placa en el graderío del Azteca: el 'Partido del Siglo'. Fue la semifinal que disputaron el 17 de junio de 1970 Italia y Alemania Occidental, una oda al fútbol... en la prórroga. Se adelantaron los italianos en el minuto 8 con un gol de Roberto Boninsegna y se encerraron, frenando los ataques de los germanos, con Torpedo Müller y Beckenbauer. Reclaman dos penaltis que no les pitan y, además, en una de esas zancadillas, el Kaiser cae de mala forma y se disloca el hombro. Jugó el resto del partido con el brazo en cabestrillo pegado al pecho. Cumplido el 90, en el tiempo añadido, el lateral Schnellinger se lanza con los tacos por delante a empujar el último balón en juego y logra el empate.

En ese momento, pese al calor y los 2.200 metros de altitud, el fútbol explotó. La prórroga fue de gol en gol con una cadencia de menos de cinco minutos. Nadie se podía apartar de la televisión en un partido que, como el resto del campeonato, se emitió por primera vez en color. Tampoco los guardas de la cárcel de Tixtla, donde se produjo una fuga aprovechando esa media hora en la que marcó Müller (1-2) para adelantar a Alemania, igualó Tarcisio Burgnich (2-2) para Italia, a la que volvió a adelantar Gigi Riva (3-2), volvió a empatar el Torpedo (3-3) pero, un minuto después, casi sin piernas para seguir aguantando, Gianni Rivera (4-3) llevó a Italia en la final.

Allí le esperó, y la destrozó, el mejor equipo del campeonato: Brasil, con Pelé al frente, en su madurez de 29 años y cuatro mundiales a la espalda. O Rei era el líder emocional y futbolístico de una selección que, pese a haber encadenado las victorias en los Mundiales de 1958 y 1960, había hecho el ridículo en Inglaterra cayendo en la fase de grupos. La reivindicación fue mayúscula: no perdió ni un solo partido. El astro brasileño marcó cuatro goles en el torneo -alguno, como una jugada en semifinales ante Uruguay que tiró a puerta sin mirar, se le escapó- y dio seis asistencias. Todo el poderío ofensivo de aquel Brasil pasaba por sus botas. El 21 de junio de 1970, aquella selección de Mario Zagallo, que tenía brillo en cada línea con Tostao, Rivelino y Jairzinho, que marcó en todos los partidos, derrotó 4-1 a Italia, con gol y asistencia de un Pelé que salió a hombros de sus compañeros tras alzar la Copa del Mundo en una imagen icónica.

El Azteca volvió a centrar las miradas del mundo en 1986. El Mundial volvía a México tras confirmar la FIFA que no podía celebrarse en Colombia, la sede elegida, por motivos de seguridad. La Federación Mexicana, con la ayuda, de nuevo, de Azcárraga, peleó codo con codo con Estados Unidos y ganó. Si en el 70 fue Pelé quien salió del estadio consagrado como estrella mundial, 16 años después alumbraría a quien compite por ser el mejor jugador de la historia: Diego Armando Maradona. Lo hizo, además, en dos partidos en el Azteca.

Imagen aérea del estadio Azteca de Ciudad de México.

Imagen aérea del estadio Azteca de Ciudad de México.CARL DE SOUZAAFP

Maradona, que llegaba con 25 años como estrella del Nápoles y en su plena madurez, marcó cinco goles y dio cinco asistencias en aquel campeonato, pero los dos que le hizo a Inglaterra en cuartos de final son una leyenda.

El 22 de junio de 1986, las gradas del Azteca vieron la magia del capitán argentino. En el minuto 51, un despeje defectuoso inglés elevó el balón hacia el área. Maradona corrió hacia la pelota junto al portero inglés Peter Shilton y, aunque medía apenas 1,65 m, saltó y, con una pillería de futbolista de potrero que hoy hubiera desbaratado el VAR, golpeó ligeramente con el puño y marcó. Ni el árbitro ni el juez de línea vieron que no fue un testarazo. "Un poco con la cabeza de Maradona y otro poco con la mano de Dios", explicó el astro argentino bautizando un gol icónico. Pero no fue el único que hizo aquella tarde para derrotar 2-1 a los ingleses. De la 'mano de Dios' pasó al 'gol del siglo'. En el minuto 55, apenas cuatro después, recibió el balón en su campo, trotó 60 metros superando uno a uno a cinco rivales para fusilar a Peter Shilton de un zurdazo. Maradona había entrado en la historia. En las semifinales ante Bélgica, también en el Azteca, el 10 volvió a firmar dos obras de arte para derrotar a Bélgica (2-0) y plantarse en la final ante Alemania el 29 de junio de 1986. No marcó en el 3-2: lo hicieron Brown, Jorge Valdano y Burruchaga, pero Maradona levantó la segunda Copa del Mundo para su país ocho años después, convertido en leyenda.

En este Mundial, la mística del Azteca llegará solo hasta octavos de final y a ella se agarrará, principalmente, la selección mexicana de Javier Aguirre. Y de momento, en sus inmediaciones hay convocadas protestas de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y de Manos Buscadoras, familiares de desaparecidos en el país.

El secretario de Gobierno de Ciudad de México, César Craviotto, recomienda acudir con mucha antelación al estadio Azteca. En los pasados días, las manifestaciones colapsaron los accesos e incluso se incautaron algunos artefactos explosivos de pequeño calibre. La presidenta Claudia Sheinbaum ha garantizado que se respetaron los derechos de los manifestantes, pero que se extremarán las medidas de seguridad. De hecho, la ciudad se parará porque se ha decretado el teletrabajo para todas las actividades no esenciales, incluidas las estudiantiles, de manera que se facilite la circulación por la ciudad

¿Por qué triunfan los 'abuelos' en el banquillo de España (y en otros)? "El conocimiento de la materia prima es fundamental"

¿Por qué triunfan los ‘abuelos’ en el banquillo de España (y en otros)? “El conocimiento de la materia prima es fundamental”

El próximo día 21, domingo, España jugará el segundo partido de este Mundial contra Arabia Saudí. Ese día, en el Atlanta Stadium, el seleccionador, Luis de la Fuente, cumplirá 65 años. Es la edad en que la mayoría de la gente se jubila. "¿A quién no le gustaría entrenar a la selección en el Mundial de 2030?", responde él cuando le preguntan por el futuro, explicitando que no tiene la más mínima intención de dejar de trabajar. Podría pensarse que es, si no el más veterano, uno de los del podio. Pero un vistazo al listado de entrenadores sorprende.

Entre los 48 seleccionadores que están dirigiendo en esta Copa del Mundo, De la Fuente es el noveno más veterano. Por delante de él están Dick Advocaat (Curazao, 78), Miroslav Koubek (R. Checa, 74), Hugo Broos (Sudáfrica, 74), Carlos Queiroz (Ghana, 73), Marcelo Bielsa (Uruguay, 70), Javier Aguirre (México, 70), Carlo Ancelotti (Brasil, 66) y, ya sí, Luis de la Fuente.

Su vigencia confirma una pauta que, casualidad o no, ha venido repitiendo España desde que inició su primer gran ciclo ganador, el que va desde 2008 y 2012. En esa época, la primera Eurocopa la ganó con Luis Aragonés, que el 29 de junio de 2008 contaba con 69 años, y se convirtió en el técnico campeón más veterano de la historia del torneo. El Mundial tenía a Vicente del Bosque al frente, que el 11 de julio de 2010 tenía 59 años (le faltaban seis meses para cumplir 60), e igual ocurrió en la Eurocopa. El salmantino, el 1 de julio de 2012, contaba ya con 61 años. Después de una travesía materializada en Lopetegui y Luis Enrique, el nombramiento de Luis de la Fuente devolvió a España a los podios. Si no se quiere contar la Nations de 2023, el gran título suyo, la Eurocopa de 2024, le encontró con 62 años. Es decir, menos Del Bosque, por apenas seis meses, todos han sido sexagenarios.

"Sin duda, la experiencia es un grado, y desde luego todo el mundo sabe la admiración que tengo por Vicente del Bosque y por Luis Aragonés. En todo caso, creo que no se debe mirar el DNI. Yo y mi cuerpo técnico estamos muy actualizados, y si me hablas de conocimiento de la materia prima, con todo el respeto te diré que nadie conocía su materia prima como la conocemos nosotros", cuenta el seleccionador, que ha tenido varias conversaciones con Del Bosque, también cuando accedió al cargo.

"¡Eso no vale para nada! La edad digo. El que vale vale, da igual que tenga 30 o que tenga 70", intercede Del Bosque, el único que ha levantado la Copa del Mundo que hoy comienza. Las semejanzas entre los tres son evidentes: cogieron el equipo en el epílogo de sus carreras, introdujeron modificaciones sobre lo que se venía haciendo (la gran revolución fue de Luis, la evolución de Vicente y el regreso a un estilo dinámico y moderno fue de De la Fuente) y ganaron. Sobre todo ganaron.

Sin embargo, el rizo lo ha rizado el actual técnico. Tanto Luis como Del Bosque presumían a su llegada de un palmarés importante. Aragonés poseía la Liga con el Atlético de Madrid (1977) y cuatro Copas del Rey (1976, 1985, 1988 y 1992). Del Bosque, en el Real Madrid, logró dos Champions (2000 y 2002) y dos Ligas (2001 y 2003), entre otros éxitos. De la Fuente, a diferencia de ellos, llegó ante las suspicacias de buena parte de la afición y de la prensa.

SUSPICACIAS

No tenía palmarés alguno con clubes, aunque llevaba nueve años en la Federación y ya había ganado dos Eurocopas, una sub'19 y otra sub'21 y sumado la plata en los Juegos Olímpicos de Tokio. Esa desconfianza la lleva grabada a fuego en su interior, y de vez en cuando se le escapa en alguna respuesta. Aquí estos días se le nota mucho más suelto. No esconde la ambición de ganar el Mundial, camina sin complejos ya delante de los periodistas porque sabe que lo conseguido ya es incontestable.

Y, además, no ha cometido algunos de los errores que sí cometieron los otros dos. Luis Aragonés pasó un mal Mundial en 2006 por llevarse, a medio gas, a Raúl y a Xavi, dos figuras de la época. Vicente lo pasó peor todavía en 2014, cuando apostó por mantener la confianza en la vieja guardia (Xavi, Xabi, Casillas, Villa, Torres, etc...) y completa uno de los peores desastres que se recuerdan. De la Fuente no. De la Fuente, detrás de su amabilidad, esconde un seleccionador durísimo. A este Mundial no se ha traído en agradecimiento a los servicios prestados ni a Morata ni a Carvajal, dos de los capitanes de la Eurocopa. Eso se une a la decisión de no recuperar a Sergio Ramos pese a la presión de parte de la prensa, al modo de cambiar al equipo de arriba a abajo dejando por el camino a algunos que habían sido su gente en inferiores (Ceballos, por ejemplo) por no integrarse en lo que él llama 'la familia', y algún otro ejemplo. Aprendió, se puede decir, de los errores de otros.

P.D. El único seleccionador español que no tenía canas y ganó fue José Villalonga, que el 21 de junio de 1964 (día de la final en Madrid de la Eurocopa) tenía 44 años. Un chaval.

Un Mundial sin interés: "Los precios exorbitantes de las entradas no ayudan"

Un Mundial sin interés: “Los precios exorbitantes de las entradas no ayudan”

Actualizado

Poco o nada se nota que Estados Unidos esté a punto de acoger un Mundial de fútbol. Hay mucho más interés por la final de la NBA entre los Knicks y Spurs que por saber si Messi será capaz de repetir corona o EEUU pasa de los cuartos de final. Incluso en Los Angeles, donde viven más de cinco millones de latinos, el ambiente previo es más bien insulso. «No se percibe que estemos en vísperas de un Mundial, y los precios exorbitantes de las entradas no ayudan», dice Adrián Olmedo, diseñador gráfico que lleva más de 30 años instalado en la principal urbe californiana.

Para saber más

«Son inalcanzables para el aficionado promedio. Y ni hablemos de llevar a la familia». No deja de ser una ironía para un aficionado que estuvo en Alemania en 2006 y en Qatar en 2022. «Recuerdo, con ocho años, cuando mi padre me llevó por primera vez a ver a México en el 86. Mi padre no tenía entrada para mí pero igual me dejaron pasar porque era muy pequeño. En aquellos tiempos estaba más humanizado el torneo. Era una celebración, no un negocio en toda la extensión de la palabra», rememora. Es un sentir del que se hizo eco Alejandro González Iñárritu hace unos días, acusando a la FIFA de ser una organización mafiosa con un único interés: el dinero. «No siento ningún ambiente mundialero. El costo de los boletos me parece una grosería. Ahorita el más barato es de 10.000 a 20.000 pesos (entre 500 y 1.000 euros, aproximadamente). Es una barbaridad. Me parece que le han quitado al mundo un gusto popular», dijo el director mexicano, ganador de cuatro Oscar.

Razón no le falta. El de EEUU, México y Canadá será el Mundial más caro de la historia, con entradas para la fase de grupos que no bajan de los 140 dólares. A eso hay que sumarle el precio de los vuelos, disparados como la gasolina tras la decisión de Trump de atacar Irán, y el ya elevado coste de vida en ciudades como Nueva York o Los Angeles. Un billete de tren hasta el Metlife Stadium de Nueva Jersey, donde se jugará la final, ronda los 100 dólares, y el parking en Los Angeles podría alcanzar los 250 dólares.

Vista general del SoFi Stadium en Inglewood, California.

Vista general del SoFi Stadium en Inglewood, California.Jae C. HongAP Photo/Jae C. Hong

No es de extrañar que Liliana Zambrano cancelara sus planes de viaje para apoyar a Ecuador contra Costa de Marfil en Filadelfia. «Es ridículo. Me sale más barato irme de vacaciones a cualquier parte del mundo que ir a ver un partido del Mundial», dice esta gerente de ventas residente en Glendale, California. «Y no sólo son los precios, es la imposibilidad de conseguir las entradas, pese a que me inscribí temprano. Cuando quise comprar, ya no había, pese a lo elevado de los precios. Te matan el espíritu mundialista», explica.

Un amigo ecuatoriano de Zambrano que sí se ha animado a viajar con su familia pagará 8.000 dólares por cuatro entradas para ver el Ecuador-Curazao, en Kansas. Una pequeña fortuna. Stephen Amendt jugaba de pequeño al fútbol en su Chicago natal pero ahora el balompié viaja en el furgón de cola en la lista de sus deportes predilectos. «Soy un tipo de hockey», admite con orgullo, lo que podría explicar su escaso interés por el fútbol. «Personalmente, me parece un deporte aburrido. Ves a jugadores tirándose al suelo pidiendo penalti cuando apenas les han rozado. En el hockey, al menos te golpean de verdad, y si es una entrada sucia se arma». Amendt cree que el Mundial «es un intento fallido de popularizar el fútbol en Estados Unidos. El problema es que la selección estadounidense no tiene estrellas que enganchen a la gente, y así es difícil que la gente se emocione con el torneo».

El mismo Sergiño Dest, lateral derecho de Estados Unidos y ex jugador del Barcelona, se mostró sorprendido por el apoyo recibido en el amistoso contra Senegal del pasado domingo. «Hemos jugado en estadios donde no teníamos afición, pero contar con un estadio lleno de seguidores de Estados Unidos es algo especial, y es justo lo que necesitamos», declaró desde la concentración de la selección estadounidense en Fayetteville, Georgia.

Las únicas señales de que el Mundial va a comenzar se encuentra en supermercados y vallas publicitarias, cortesía de las marcas patrocinadoras. Cerca del estadio del LAFC, el club angelino de la MLS, de vez en cuando aparece una imagen de Lamine Yamal en un luminoso gigante como promoción de lo que está por llegar.

La otra señal es la huelga de trabajadores del sector de la alimentación y la bebida en el estadio SoFi de Los Angeles. Piden un aumento de sueldo a pocos días de comenzar el Mundial. No es precisamente el ambiente que esperaba encontrarse la FIFA.

El profundo cambio, en dos años, de Lamine Yamal: más distante, más maduro y encerrado en su pequeño círculo

El profundo cambio, en dos años, de Lamine Yamal: más distante, más maduro y encerrado en su pequeño círculo

Lamine pasa sus primeros días en Chattanooga (donde, por supuesto, es el más aclamado, el más 'gritado' y el más solicitado tanto en la llegada como en el entrenamiento abierto al público del sábado) pegado a su nuevo mejor amigo en la concentración. Será por generación, será por afinidad, el caso es que Víctor Muñoz, el recién llegado jugador de Osasuna, ex canterano del Real Madrid, es la mano derecha de la estrella. En realidad hablamos de un trío, pues Nico Williams sigue siendo el 'bro'. Han caminado los tres, especialmente Nico y Lamine, con mucho cuidado en estos primeros días de concentración.

Probablemente hoy comiencen a trabajar con el grupo, pues han llegado a Chattanooga cada uno con su lesión, y Luis de la Fuente, que sabe que los va a necesitar, y mucho, si piensa en ganar la Copa del Mundo, ha establecido, junto a su cuerpo técnico, un plan específico para que lleguen bien a los cruces, a partir de los primeros días de julio.

Para saber más

Eso, la lesión, es lo que le ha dado el susto de su vida a Lamine. "Cuando me lesioné estaba rezando en el suelo para que no fuera nada, para que fuera la 'rampa' y ya", contaba a los medios oficiales de la selección nada más llegar a Las Rozas, el 30 de mayo, para ver la final de la Champions que se le escapó en cuartos de final ante el Atlético de Madrid. La 'rampa', por cierto, es el nombre con el que los futbolistas se refieren a un calambre fuerte en la pierna, sin más. Pero aquello no era una 'rampa'. Aquello fue una rotura muscular que casi le deja sin Mundial. De momento, le dejará seguramente sin poder debutar ante Cabo Verde el próximo lunes. Si la cosa va bien, tendrá minutos ante Arabia el día 21. Será el debut de, quizá, la gran estrella del fútbol planetario de la próxima década.

Hablamos de Lamine Yamal Nasraoui Ebana (Esplugues de Llobregat), un chaval de 18 años que, si todo va bien, y como ya le ocurrió en la Eurocopa, cumplirá los 19 a las puertas de las semifinales de este torneo. Poco más que un adolescente sobre el que se posan todas las miradas y que aspira a tomar el relevo de Messi y Cristiano. Con permiso de Mbappé (27 años), el sucesor para la próxima época de los que han marcado la última es él. Argentino y portugués juegan aquí su último Mundial, el sexto. Lamine suma su primero.

Pero Lamine ya no es Lamine. Ya no estamos ante el chaval, inocente y desinhibido, de la Eurocopa. Lamine ha cambiado tanto como le ha cambiado la vida. Del crío espontáneo, con ficha profesional desde hacía unos meses (octubre de 2023), que se divertía en 2024 haciendo entrevistas aquí y allá, hemos pasado a una figura global del fútbol, con todo lo que eso conlleva. Él dice que no, y quizá tenga razón en su esencia, pero el exterior ha cambiado. "Hace tres años estaba jugando en el poli de mi barrio [Rocafonda], y ahora voy a jugar un Mundial. Me acuerdo de que, cuando ganábamos un partido en el poli, yo en mi habitación hacía que levantaba la Copa del Mundo para celebrarlo. Lo he hecho mil veces", ha explicado a Sefutbol.

Lamine, durante un entrenamiento en Chattanooga.

Lamine, durante un entrenamiento en Chattanooga.AP

Y probablemente quede algo de ese crío que se imaginaba levantando la copa en su habitación, pero cada vez menos. Después de un año difícil, en el que ha sido puesto bajo el foco por su vida profesional (la pubalgia que arrastró a principio de curso) y por la personal (la relación con la cantante Nicki Nicole y algunas malas decisiones propias de la edad), se ha convertido en alguien más distante, más desconfiado, más alerta con quienes se le acercan. Una consecuencia lógica en el proceso de asimilación de la fama en alguien tan joven.

Cuentan en la Federación que todos los patrocinadores, los propios y los de FIFA, le quieren en sus acciones publicitarias. Es la selección quien le dosifica mínimamente, conscientes también en Las Rozas de que un icono así es difícil de ocultar. Él, mientras tanto, dice que pagaría "muchísimo" por poder salir a tomar algo tranquilamente y ya casi solamente le sacan una sonrisa los niños. En ellos, quizá, ve a su hermano Keyne, un canijo muy simpático que promete momentos divertidos en este torneo, pues, como mínimo, él y su madre andarán por aquí en breve. Dicen quienes le conocen de cerca que su hermano es realmente lo único con lo que se relaja completamente.

Lamine sigue siendo la imagen, eso sí, de esta España mestiza, reflejo de una sociedad que avanza, casi sin darse cuenta, hacia una bendita normalidad. Lamine es hijo de marroquí y guineana. Ha nacido en España, y el sistema de detección de talento de la Federación española le echó el ojo muy joven, con 11-12 años (había fichado por el Barça cuando tenía siete). Su sentimiento español deja pocas dudas, incluso después del desagradable episodio que vivió en marzo en Cornellá, cuando prácticamente todo el estadio cantó: "¡Musulmán el que no bote es, es!". "Entiendo que no toda la afición es así, pero a los que cantan estas cosas: usar una religión como burla en un campo os deja como personas ignorantes y racistas", fue su respuesta al día siguiente.

El futbolista firma unos autógrafos tras el entrenamiento.

El futbolista firma unos autógrafos tras el entrenamiento.AP

Lo quiera o no, representa la inclusión social de la inmigración por la vía del éxito, no demasiado habitual en otras capas de la sociedad, pero sí un espejo necesario en el camino. Su imagen, quién sabe, es candidata a convertirse en icono de todo ello precisamente en Estados Unidos, donde la política migratoria de Donald Trump ha tensionado la sociedad hasta extremos inimaginables no hace tanto. Lamine podría ser cualquiera de los inmigrantes, legales e ilegales, que han sufrido las medidas del actual presidente norteamericano. Por eso, quizá, pueda ser hasta un símbolo más allá del fútbol.

Llegado el caso, que nadie piense que va a esquivar la cuestión. No es Lamine el típico chico jovencito que no quiere líos. En Rocafonda, un barrio donde casi la mitad de su población (12.000 personas) está en riesgo de exclusión social, con un 36% de inmigración y una renta per cápita bajísima (poco más de 7.000 euros), aprendió a no callarse. "No es soberbia, es autodefensa", dice un empleado de la Federación que convive con él desde que llegó sobre el mecanismo usado por alguien a quien la vida se le ha puesto muy de cara en muy poco tiempo. "Solo escucho a los que tengo cerca, lo que digan los demás me da igual", ha repetido este año varias veces después de protagonizar polémicas varias. Escucha, sobre todo, a su madre, Sheila, a quien respeta hasta el punto de tener "miedo" a volver a verla cuando regresa de vacaciones por si ella se ha enfadado tras tantos días fuera de casa.

Cuando él dice que hace tres años estaba jugando partidos en el polideportivo de su barrio, no exagera. Su irrupción con el primer equipo del Barça fue el 29 de abril de 2023, y por aquel entonces todavía se escapaba a su barrio, el código postal 08304, del que sacó su famosa celebración (304). Tenía 15 años, y por supuesto fue el más joven de la historia del club en debutar. En realidad, ha sido el más joven en casi todo, tanto en el Barça como en la selección.

Aquí, con España, fue el debutante más joven que además marcó gol (el 8 de septiembre de 2023 en Tiflis, Georgia, con 16 años y 57 días). Por supuesto, es el ganador más joven de una Eurocopa y tiene un palmarés (tres Ligas, una Copa del Rey y dos Supercopas de España) casi insultante para alguien tan joven. Un chico que quiere hacer suyo el Mundial que ahora comienza y que a él tendrá que esperarle al menos unos días. Jugará con la mano vendada, y no porque le pase nada. Lo contó el otro día. Resulta que un día, jugando a la Play en casa, perdió y le dio un mamporro a la televisión. Se hizo daño en un par de dedos y se los vendó para el siguiente partido. Ya recuperado, él pensó que aquello le quedaba bien, le daba personalidad, y decidió ponérsela siempre, aunque los dedos ya están bien.

Más selecciones, más partidos, más kilómetros y nuevas normas contra las pérdidas de tiempo y los engaños en el Mundial

Más selecciones, más partidos, más kilómetros y nuevas normas contra las pérdidas de tiempo y los engaños en el Mundial

Más kilómetros, más países, más selecciones, más minutos, más calor, más normas y más Trump... Son los atractivos y las amenazas del Mundial del crecimiento, el primero que se celebra en tres países, Estados Unidos, México y Canadá, y con un anfitrión que es la némesis de la estabilidad. El torneo es el primero concedido y diseñado bajo la era de Gianni Infantino, una apuesta personal, por lo que su buen desarrollo es clave para la imagen del presidente de la FIFA, que en Rusia y Qatar gestionó herencias envenenadas. El torneo puede alcanzar el cenit, en todos los sentidos, o sucumbir al gigantismo.

Después del Mundial 2002, que compartieron Corea del Sur y Japón, las conclusiones de la FIFA no fueron satisfactorias acerca de un torneo compartido. Hasta ahora, jamás volvió a haberlo. En este caso con un país más, algo que repetirá en 2030, con España, Portugal y Marruecos. Una forma no sólo de repartir más partidos, sino de hacer política. De eso sabe bien Infantino, que se apresuró a dar a Trump el primer Premio FIFA de la Paz, como un Nobel de chocolate. Poco después, inició la guerra contra Irán, sin acuerdo de paz cuando arranca el torneo y con su selección entre los participantes, en territorio enemigo.

Los tres países que comparten esta edición del Mundial, además, se han enfrentado a propósito de las guerras comerciales o las medidas contra la inmigración de Trump, hecho que no es el mejor contexto para la permeabilidad de las fronteras durante el torneo. Desde numerosos foros se ha alentado el boicot de los aficionados al torneo. Esa circunstancias y el hecho de que Estados Unidos sea actor activo de un conflicto bélico va a redoblar la seguridad en el torneo.

Una semana extra

El número de equipos crece hasta 48 selecciones, lo que implica una fase más, dieciseisavos, y una semana extra de torneo. Está por ver la repercusión que puede tener para los futbolistas que lleguen a la quinta semana en la siguiente temporada. Los españoles están entre los candidatos. Existe una parte positiva para la selección de Luis de la Fuente, y es el hecho de que tenga más tiempo para la recuperación de futbolistas que llegan tras un periodo de inactividad por lesiones, como Lamine Yamal, Mikel Merino o Nico Williams. Difícilmente jugarán en el debut, el 15 de junio.

Estados Unidos ya organizó un Mundial, en 1994. La España de Javier Clemente debutó en Dallas, a mediodía, ante Corea. Empató (2-2) bajo un sofocante calor. Las selecciones volverán a encontrarse con temperaturas extremas, como ya ocurrió en el Mundial de Clubes el pasado verano. Todas trabajan con la hoja de ruta de dosificar los esfuerzos, hasta que la clasificación lo haga imposible. La selección española juega esta vez sus dos primeros partidos en Atlanta, con una media de 30 grados a las 12 del mediodía, hora local del encuentro, ante Cabo Verde y Arabia Saudí. Dos rivales más habituados a temperaturas altas.

Al contrario que en 1994, el estadio Mercedes-Benz tiene climatización y techo retráctil, utilizado en condiciones extremas. Dallas, Houston y Vancouver, también. Las condiciones en Chattanooga, donde la selección tiene su cuartel general, son algo más benignas, aunque no es conveniente entrenarse a temperaturas muy diferentes a las que debe jugar el equipo. Ese fue un error durante el Mundial de Brasil, en el que España pasó del invierno de Curitiba, donde estaba concentrada, a jugar bajo el sol de Salvador de Bahía. Fue goleada por Países Bajos en el debut.

Para el tercer choque de la primera fase, contra Uruguay, España viajará a Guadalajara. No se trata de la zona de México con mayores temperaturas. El inconveniente, en ese caso, será la altitud, al situarse la ciudad a 1.566 metros sobre el nivel el mar. Ciudad de México, a 2.240 metros, la supera. La altitud reduce el rendimiento de los jugadores que no están aclimatados, con caídas de más del 20% del rendimiento en las acciones explosivas. Aunque España no vaya a ser de las más afectadas, al disputar sus dos primeros partidos en Atlanta, los largos desplazamientos también acumularán cansancio en los jugadores. De norte a sur y de este a oeste, este Mundial supera los 4.000 kilómetros de distancia, algo sin precedentes.

la recuperación, clave

La edición de 2026 se sitúa, pues, al otro extremo de la de 2022, toda prácticamente en la ciudad de Doha. Sin desplazamientos, a una temperatura sensiblemente por encima de los 20 grados y a las pocas semanas de iniciarse la temporada, en noviembre y diciembre, el torneo ofreció un buen nivel futbolístico, como puso de manifiesto la final entre Argentina, campeona, y Francia. En el torneo actual, las cargas físicas van a ser mucho mayores, por lo que la recuperación es el gran rival invisible.

El Mundial va a ser, asimismo, escenario de cambios en el arbitraje destinados a dinamizar el juego, que deberá detenerse forzosamente por las pausas de hidratación. Las más importantes tienen que ver con el castigo a las pérdidas de tiempo. Los colegiados vigilarán con detalle los saques de banda. Si existe una demora reiterada, aplicarán la ley de los cinco segundos. De no cumplirse, el balón será para el equipo contrario. Algo similar, pero con más tiempo, se realiza ya con los saques de puerta.

En este Mundial, los guardamentas tendrán que hacerlo también en la misma banda de tiempo que en los saques de banda. Para acelerar los cambios, se otorgarán 10 segundos. Si no, el equipo infractor jugará en inferioridad hasta la siguiente interrupción del juego. El caso Prestianni ha dejado también secuelas, al entender la FIFA que el argentino se tapó la boca para insultar a Vinicius. Hacerlo puede ser castigado con tarjeta roja. También el uso del VAR pretende mejorarse, por lo que podrán revisar una segunda amarilla que origine una expulsión o un saque de esquina mal señalado.