El Madrid salva una vida

El Madrid salva una vida

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Dos fantásticos goles de Vinicius aplazaron la orgía que podría haber vivido el Barcelona el próximo domingo. El Espanyol lleva camino hacia el infierno y es candidato al descenso, aunque parezca increíble.

Ni el más malvado de los enemigos del Madrid hubiera perpetrado la peor muerte del equipo. Si no hubiera ganado al Espanyol, el Madrid se habría enfrentado a la tragedia y la vergüenza del pasillo, además de la mayor fiesta del club azulgrana, comparable a los mismísimos carnavales de Río.

El Barcelona se ve obligado a ganarle al Madrid en el Camp Nou para ser campeón, lo que sería otra orgía. Imaginen el himno de alegría y de placer al vencer a su peor enemigo en su propio estadio. Es algo formidable. Es lo más factible.

Le queda al Madrid la hazaña de postergar el título de los azulgrana con una victoria épica. Ni siquiera le vale un empate. Hay que ganar. Actualmente, me parece un sueño imposible.

Aunque al Barcelona siempre se le pegan los complejos ante el Madrid y su problema de inferioridad. Queda claro que Mbappé y Vini no pueden jugar juntos. Se detestan, se escupen, mientras que la estúpida mentalidad culpa al francés.

Pero yo digo que si Courtois reaparece y Vini y Mbappé hacen un esfuerzo para rebajar sus pulsaciones de egocentrismo, el Madrid, al contragolpe, puede lograr el milagro. Pero no tiene más remedio que fusionar esas dos grandes opciones.

Vini empezó el partido entre discusiones y mostrando una personalidad con complejo de persecución, que en ocasiones resulta absurdo. En la segunda parte fue ese fenómeno que habíamos visto hace tres o cuatro temporadas, hasta llegar al luctuoso suceso del "balón de playa".

Si el Madrid hace funcionar este triángulo de la muerte, aprovechando los espacios y los agujeros defensivos, el Barça puede perder y aborrecer al Madrid. Solo hace falta esa conjunción entre Mbappé y Vini, con Courtois en la portería.

Pero estoy casi seguro de que Mbappé saldrá desde el banquillo, por la orden de su jefe Florentino de ayudar hasta la muerte a Vini para que renueve pronto, por encima del propio Mbappé, que es el mejor jugador del mundo.

La estúpida y rastrera manera de la prensa de atacar a Mbappé, cuando el único culpable es Arbeloa, que ha hecho todo lo posible para anularlo y hacerlo más pequeño que Vini.

Arbeloa no ha podido ser peor cicuta para el Real Madrid, cuando saca pecho por ganarle a un equipo que lleva diecisiete partidos sin ganar.

Del "líder" Vinicius a la situación de Mbappé: "Los médicos coordinan cuándo deben ir los jugadores a Valdebebas, no dudo del compromiso de nadie"

Del “líder” Vinicius a la situación de Mbappé: “Los médicos coordinan cuándo deben ir los jugadores a Valdebebas, no dudo del compromiso de nadie”

Mientras el Real Madrid hacía un corrillo grupal antes de empezar su partido ante el Espanyol, en el duelo en el que necesitaba ganar para no perder la Liga definitivamente ante el Barça, Kylian Mbappé, que sufrió una lesión muscular ante el Betis, aterrizaba en el aeropuerto de Barajas tras pasar unos días en Italia. El francés, que según el club está haciendo «todo lo posible» por estar en el clásico del próximo día 10, reflejaba así una parte del resumen de la temporada del conjunto blanco.

"La planificación de los lesionados está a cargo de los servicios médicos, que coordinan cuándo tienen que ir los jugadores a Valdebebas y cuándo no, y a partir de ahí cada jugador en su tiempo libre hace lo que considera oportuno. Ahí no entro", expresó Arbeloa.

Con 14 puntos de desventaja sobre el Barcelona, el Madrid estaba en la obligación de ganar en el RCDE Stadium para evitar un alirón culé y a la vez esquivar el pasillo en el Camp Nou. En el vestuario la reflexión en los días previos era clara: alargar lo máximo posible la alegría azulgrana, aunque las sensaciones, como contó este periódico el domingo, no eran del todo buenas en Valdebebas, donde comenzaban a acumularse las grietas en el vestuario.

Una de esas tensiones tenía que ver directamente con Mbappé y la gestión que el francés estaba haciendo de su lesión. Y sin él, Vinicius, compañero en la delantera y en la galaxia, brilló ante el Espanyol anotando dos goles, jugando uno de sus mejores partidos del curso en Liga y marcando gol por tercer encuentro seguido en la competición.

El brasileño ha marcado 15 goles en 26 partidos en 2026, empatado con Lamine como máximo goleador del torneo en ese tramo. El cambio de entrenador y los elogios de Arbeloa le han impulsado tras los problemas que tuvo con Xabi Alonso, con el que sólo había marcado cinco goles. En total, Vinicius lleva 15 tantos en Liga, cinco en Champions y uno en la Supercopa, lo que eleva sus cifras hasta los 21. Está a dos goles de igualar su mejor estadística en la Liga (17 en la 21-22), y a tres de su mejor año entre todas las competiciones (24 en la 23-24).

Las cifras de Vinicius

Con el doblete de Cornellà, Vinicius se suma a una lista de estrellas que marcaron 20 tantos o más en cinco temporadas consecutivas con el Madrid entre todas las competiciones. Una clasificación que el brasileño comparte con Pahiño, Di Stéfano, Puskás, Hugo Sánchez, Raúl, Cristiano Ronaldo y Benzema. Palabras mayores.

Y eso que la noche empezó con pique para él. Su cruce con El Hilali provocó una amarilla para cada uno, la primera al brasileño por un forcejeo y la segunda para el marroquí tras una entrada que de primeras Gil Manzano castigó con roja directa. La vio en el VAR y dio marcha atrás, pero la bronca ya estaba en la mesa. La grada local la tomó con Vinicius, que como siempre no esquivó los duelos dialécticos con su par y con el árbitro mientras al Madrid le costaba.

Eso sí, algo cambió tras el descanso, porque el brasileño se transformó para sentenciar el partido en 10 minutos con dos golazos. El primero tras un gran amago con el que se zafó de dos rivales y el segundo con un genial disparo a la escuadra.

"Vinicius ha vuelto a hacer un partidazo, siendo el líder y una amenaza total. Muy agresivo, inteligente y valiente. Un líder nato, todo el mundo le quiere y es una gran persona", señaló Arbeloa, que no quiso comparar su compromiso con el de Mbappé: "Yo no dudo del compromiso de ninguno de mis jugadores. Saben lo importante que son estos partidos, no existe un jugador más grande que el Madrid", añadió.

La lesión de Mendy

Los tantos del delantero, que encontró una buena conexión con Gonzalo, suplente de inicio, aliviaron el domingo del Madrid. Una noche que había empezado con problemas por la nueva lesión de Mendy. El francés duró 10 minutos antes de sufrir una lesión en el cuádriceps.

El lateral no disputa tres partidos seguidos como titular desde noviembre de 2024, una circunstancia clave en la debilidad defensiva del conjunto blanco. En su lugar saltó al campo Fran García, elección de Arbeloa por delante de Carreras. Una decisión que responde a la tensión que también contó este periódico entre el lateral gallego y el técnico, que tuvieron un encontronazo hace un par de semanas.

Vinicius supera sus fantasmas para noquear al Espanyol y evitar al Madrid el pasillo de la humillación en el Camp Nou

Vinicius supera sus fantasmas para noquear al Espanyol y evitar al Madrid el pasillo de la humillación en el Camp Nou

No habrá pasillo, un pasillo humillante para el Madrid. Habrá clásico. Menos morbo y más fútbol. Buena cosa. El título del Barcelona va a caer como las campanadas, pero todavía estamos en los cuartos y al menos el siguiente se ha puesto interesante. El único pasillo en Cornellà fue el que trazó Vinicius, indescifrable, como una cobra en el área, para lograr dos goles de bandera, por el amago en el primero y por el golpeo en el segundo. Gonzalo, sutil, y Bellingham, de tacón, intermediaron en dos acciones que sacaron al Madrid del tedio, entre su inapetencia inicial y la impotencia de un Espanyol que vive de las rentas, pero obligado cada jornada a mirar la peseta, como se decía antes. Casi media vuelta sin ganar es insoportable y le lleva a una situación límite. El Madrid, pese a la victoria, mira los euros en millones por lo que viene y por lo que se queda: Vinicius.

Si Hansi Flick vio el partido en pijama o se acostó después de bajar al perro sólo lo saben el técnico alemán y su señora. La cancelación de la función del Mago Pop le obliga a buscar otro día para asistir a la función. No será la semana que viene, ante un clásico en el que le vale empatar, pero que cobra un interés especial. Si el Madrid apretó, después de conjurarse con su melé en el centro del campo tras el descanso, algo que nunca hace, para evitar el pasillo, lo mismo hará para intentar que el Barça no cante el alirón en su presencia. La victoria en el Camp Nou sería, pues, como un título de chocolate en este año sin azúcar en el Bernabéu, sólo sal en el café.

Arbeloa, con todo

Arbeloa hará una alineación para ganar, quién sabe si ya con Mbappé, como la hizo en Cornellà. La atomésfera y la motivación no serán las mismas. El entrenador puso todo lo que tenía. Valverde volvió a explorar su terreno, el del nueve, como en aquel partido contra el City que supuso su mejor obra y hoy parece cosa del pasado. Brahim, entre líneas, en una posición donde puede sacar más partido a sus condiciones, a sus giros, sus pases y acelerones, y Thiago Pitarch en todas partes.

El canterano es la aportación de Arbeloa el breve. Veremos si lo que viene lo encuentra en el mismo lugar. Difícil. El Madrid afronta una reconversión que precisa garantías, y eso pasa por futbolistas. Dos años sin títulos de tronío, apenas una Supercopa de Europa, es ridículo para un club que no se entiende sin la victoria. Un tercero sería insoportable y peligroso en las alturas. Florentino Pérez ya ha escuchado gritos de dimisión en el Bernabéu. Cuidado.

En minutos quedó claro que lo importante no eran las piezas, sino la tensión con la que se plantaron sobre el césped. Escasa. No había llegado el minuto cuatro cuando el Espanyol ya había llegado tres veces al área de Lunin, aunque sin precisión. Iba a ser la cruz del equipo de Manolo González, que tuvo en los disparos de Terrats algunas de las escasas oportunidades, pero Lunin y la espalda de un compañero evitaron el gol. Más clara fue la de Cabrera tras un saque de esquina a la inglesa. El defensa cabeceó hacia atrás y los reflejos del ucraniano le hicieron saltar como si le hubiera dado la corriente. La ocasión cerró un primer tiempo entre la inacción y la frustración.

Conjura tras el descanso

Pocas cosas más habían pasado con la pelota en el primer tiempo, salvo por alguna carrera de Bellingham y la lesión de Mendy. La serie del francés es como una película de terror. Un déficit que el Madrid arrastra desde ya un largo tiempo, porque ni Carreras ni Fran García tienen su nivel defensivo.

Sin la pelota, pasaron algunas más, todas con Vinicius de por medio. El brasileño protestó desde el primer minuto, insistente, como si estuviera fuera de sí. La primera amarilla hizo temer lo peor, como las miradas de Gil Manzano. En una de ellas, el colegiado se equivocó al expulsar a El Hilali. El VAR rectificó la roja y puso a Vini al límite. Estaba en el alambre. De un lado u otro. El descanso le dio la paz para elegir el correcto.

Arbeloa movió el banco para dar minutos a Gonzalo y Mastantuono, y el primero intermedió en un gol de Vinicius a lo grande. El Madrid se activo frente a un Espanyol enfrentado a sus dudas sin respuestas y al abandono de la grada. Vini volvió a moder el gol y acabó como quiere empezar en el Camp Nou. No hay Liga, hay clásico.

Yomif Kejelcha, el hombre que bajó de las dos horas y perdió el maratón: "Estamos lejos del límite del ser humano"

Yomif Kejelcha, el hombre que bajó de las dos horas y perdió el maratón: “Estamos lejos del límite del ser humano”

Yomif Kejelcha sonríe. Para muchos, lo suyo sería una tragedia: el pasado domingo 26 de abril, en Londres, rompió una de las barreras históricas del deporte, bajó de las dos horas en maratón, y, pese a ello, no ganó. En su debut en la distancia el etíope completó los 42,2 kilómetros en una hora, 59 minutos y 41 segundos, pero el keniano Sabastian Sawe lo hizo 11 segundos antes para arrebatarle la gloria.

Pese a ello, Kejelcha sonríe. Durante su conversación con EL MUNDO, sonríe todo el tiempo porque sabe que esto no ha acabado aquí. Más bien acaba de empezar. Ya era un referente del tartán, doble subcampeón del mundo de los 10.000 metros, pero ahora, a sus 28 años, tiene por delante una década de oportunidades sobre el asfalto. ¿Será récord mundial de maratón? Lo intentará, sin duda, muchas veces; quizá incluso este mismo año. Ya se le espera en otoño en los maratones de Berlín o Chicago. Su derrota, en realidad, fue una victoria.

Bajar de dos horas en maratón y no ganar la carrera. ¿Cómo se digiere eso?
Yo estoy muy feliz, de verdad. Para mí no hubo decepción alguna. No estoy frustrado, no estoy enfadado. Pude correr en 1:59 mi primer maratón y compartí un momento muy especial con Sabastian. Especial para mí, para nosotros, para el atletismo, para todo el mundo. Quiero ganar siempre, pero pude demostrar mi nivel. Estoy muy orgulloso de lo que hice y tengo muchas ganas de lo que viene.
¿Se ve batiendo el récord del mundo este mismo año?
Este mismo año no lo sé. Necesito tomarme un tiempo de descanso, recuperarme plenamente y decidir qué hacer junto a mi equipo. Pero creo que puedo mejorar mi marca y el récord. Me quedé a sólo 11 segundos, así que no estoy lejos. Quizá pueda incluso correr en 1:58. Lo más importante ahora es seguir construyendo, paso a paso.
¿Cree que hay un límite humano en el maratón?
Puede que lo haya, pero creo que no estamos cerca de él. Todavía estamos descubriendo de lo que somos capaces. Cuando los corredores nos motivamos mutuamente, como hicimos Sabastian y yo, no paramos de mejorar. Tenemos que seguir empujando y, en unos años, ya veremos qué habrá pasado.
¿Podría haber bajado de dos horas sin la competencia con Sawe?
No lo sé, pero habría sido muchísimo más difícil sin él. Correr juntos nos ayudó a mantener el ritmo y, sobre todo, a creer que era posible. Sabastian ha admitido que le ayudé.

Alex Davidson/Getty

Y eso que el día antes de la carrera usted proclamó que bajar de dos horas era «imposible».
Mi entrenador ya me había dicho que estaba preparado. Pero, sinceramente, hasta los últimos metros yo no me lo podía creer. Miré el reloj, vi que estaba muy por debajo de las dos horas y ahí entendí que era posible. Hasta el kilómetro 41 me encontré muy bien, muy fresco, pero ahí, de repente, las piernas se frenaron, no respondían igual. Aun así, necesité cruzar la meta para entender lo que había conseguido.
¿Qué importancia tuvo la nutrición?
Fue esencial. El plan de nutrición y de los geles funcionaron muy bien. Intento seguir las pautas de mi equipo e introducir pocos cambios en mis rutinas de comidas. Eso es muy importante para un corredor, igual que el descanso.
Y las zapatillas. ¿Qué papel jugó la tecnología de sus mágicas Adidas Adizero Adios Pro Evo 3?
A este nivel, y en 42 kilómetros, las pequeñas diferencias importan mucho. Las zapatillas jugaron un papel importante porque son ligeras y eficientes. No sé si lo habría conseguido con otras, es difícil de decir. Pero lo que marca la diferencia, lo que marca el rendimiento, es la disciplina y el trabajo duro.

EFE

¿Cree que después de bajar de dos horas en maratón le cambiará la vida?
Cambiarán algunas cosas, sí. A partir de ahora Londres siempre será un maratón especial para mí, aunque corra otros 50. Pero por dentro sigo siendo el mismo. Sólo veo Londres como el comienzo de mi camino en el maratón. Puedo mejorar y lograr objetivos más grandes.
¿Por qué corre?
Un vecino me inspiró a hacerlo cuando era niño. Con el tiempo comprendí que tenía talento y, poco a poco, se convirtió en algo serio. Entendí que podía ser mi vida [dejó el colegio contra el criterio de su padre]. Después, cuando terminé mi etapa en la pista, pedí pasarme al asfalto a mi entrenador.
¿Quiénes eran sus ídolos de infancia?
Admiraba a muchos atletas etíopes que lograron grandes cosas. Ver su disciplina y su éxito me hizo creer que era posible, y eso me inspiró a seguir ese camino. Haile Gebrselassie siempre me ha ayudado mucho. Estoy seguro de que mucha gente en Etiopía estará muy orgullosa de mí ahora y creerá en mi capacidad para correr aún más rápido.
Alonso en Miami, un adelantamiento mágico, una riña con su equipo y otro mal resultado: "Hay que gestionar la frustración"

Alonso en Miami, un adelantamiento mágico, una riña con su equipo y otro mal resultado: “Hay que gestionar la frustración”

El Gran Premio de Miami dejó para Fernando Alonso una mezcla de sensaciones que define perfectamente el momento que atraviesa: algún destello de su magia, pero mucha, mucha resignación.

Lo más vistoso de su carrera, mucho más allá de su decimoquinto puesto, llegó en últimos minutos, tras un larguísimo stint inicial de 41 vueltas, cuando se marcó un adelantamiento limpio sobre Checo Pérez. Un movimiento clásico, de los suyos, que arrancó alguna que otra sonrisa en el box de Aston Martin. Por un momento, fue el Alonso de siempre. Y el propio Checo, lejos de molestarse, salió encantado de haber compartido pista con él. "Fernando tiene un gran racecraft y es muy limpio. Pelear con él siempre es muy divertido porque es superagresivo y superinteligente", reconoció el mexicano tras la carrera. "Sabes que cuando se aleja, algo está planeando. Y cuando se acerca, igual. Siempre planifica sus movimientos". Pérez hasta bromeó con que espera que Aston Martin no mejore demasiado rápido para poder seguir disfrutando de esos duelos.

No tiene nada que temer. El monoplaza de Alonso continúa siendo el más lento de la parrilla aunque las vibraciones, al menos, parecen haber quedado atrás. Tanto él como Lance Stroll pudieron completar la carrera sin dramas en ese sentido, y el español confirmó la mejora: "La fiabilidad es mejor. No tuvimos problemas, las vibraciones van mejor." Además, por primera vez en lo que va de temporada, los dos coches llegaron a meta. "Esta es la primera vez que conseguimos terminar con los dos coches. La fiabilidad ha mejorado y hay que quedarse con lo positivo en Miami. Pero las prestaciones son similares a las de Japón", aseguró antes de cerrar con una conclusión demoledora: "El coche de delante está a un segundo."

El mensaje a su ingeniero

De hecho Miami trajo un problema nuevo -o al menos recién identificado- al equipo que puede marcar las próximas pruebas. Alonso notó algo extraño con la transmisión durante todo el fin de semana: "Había algo muy raro con la caja de cambios o el motor, todo el fin de semana. No sé si es la electrónica". Una anomalía que, de cara al calendario inmediato, no tiene solución fácil. "Es lo que tenemos que arreglar para Canadá, porque allí con frenadas fuertes hay que mejorar esta situación con la caja de cambios", señaló el bicampeón, que no pudo recuperar la sonrisa.

Porque a todo se le sumó la tensión vivida en pista durante la lucha con Valtteri Bottas. En plena pelea por la posición, su ingeniero de pista le interrumpió para pedirle comprobaciones de radio en un momento poco oportuno. La respuesta de Alonso fue una declaración de principios: "Me cambiáis el despliegue de batería cada vuelta. Lo que estaba pensando hacer ya no lo puedo hacer".

Por ahora Alonso sólo puede intentar ayudar a los ingenieros, poco más. "Daremos pasos con esta capacidad de pilotaje pero no de prestaciones. Así que vendrán carreras duras", advirtió. "Sonaremos repetitivos, porque no vamos a tener mejoras hasta el verano. Habrá que gestionar este nivel de frustración por parte de todos en el equipo, pero creo que estamos relajados y comprometidos. Comprendo la situación. Si traemos dos o tres décimas en cada carrera no cambiará nuestra posición", finalizó el español.

Antonelli aplaca la rebelión de McLaren en Miami y es aún más líder del Mundial

Antonelli aplaca la rebelión de McLaren en Miami y es aún más líder del Mundial

Esa cara de niño esconde a un competidor como pocos, a un futuro campeón del mundo de la Fórmula 1, incluso a un posible dominador de una época. KimiAntonelli tiene 19 años y ya es líder del Mundial. Ya acumula tres victorias en su palmarés. Ya es dueño del futuro. Este domingo en Miami encadenó su tercer triunfo del año con una mezcla de virtud y fortuna. Tiene el talento de los elegidos y disfruta de la suerte de los ganadores, ese don invisible que separa a los grandes de los que solo los contemplan de cerca.

Como le ocurrió el día anterior en la carrera sprint, como le sucedió en todas las pruebas previas al parón, la salida le obligó a la remontada, y supo imponerse para acabar por delante de Lando Norris, segundo, y Oscar Piastri, tercero. Su compañero, George Russell, que arrancó la temporada como gran favorito al título, finalizó cuarto, desconcertado ante la maestría de quien debía ser su escudero.

Queda una eternidad para que acabe el campeonato -todavía deben celebrarse 16 carreras-, pero Antonelli ya es el rival a batir. No hay otro. Si algún piloto quiere el título, deberá quitárselo de las manos.

Acierto táctico de Mercedes

En la carrera alrededor del Hard Rock Stadium, adelantada tres horas por la amenaza de una tormenta eléctrica que en Miami puede descargarse sin previo aviso, Antonelli volvió a sufrir en los primeros metros y, pese a ello, mantuvo la compostura. Quizá le falte aún experiencia en las salidas. Lo que es seguro es que su Mercedes tiene el peor sistema de arranque de entre los mejores monoplazas del campeonato. En cada prueba, en cuanto los semáforos se apagan, el coche se queda clavado y pierde posiciones como si estuviera anclado al asfalto: esta vez, pese a salir desde la pole, tuvo que ceder el primer puesto a Charles Leclerc. Luego, a sufrir.

En la primera curva, Antonelli ya peleaba por recuperar el liderazgo y fue entonces cuando llegó el golpe de suerte que necesitaba. Los nervios del arranque le hicieron frenar más tarde de lo debido, se salió de la pista y al regresar a ella pudo haberse perdido en el pelotón, pero la fortuna bajó a verlo. A su lado, Max Verstappen sufría un trompo que bloqueó al resto de rivales y le permitió mantenerse segundo. El desastre no fue para tanto.

RUDY CAREZZEVOLIGetty Images via AFP

A partir de ese momento era su turno. En las primeras vueltas, Antonelli se vio inmerso en una intensa lucha con Leclerc y Norris, con los tres separados por décimas y el público del Hard Rock Stadium entregado al espectáculo. Pero pronto quedó en evidencia que la carrera se decidiría en los boxes. Si la lluvia no aparecía y la prueba se disputaba con normalidad, la estrategia de todos los competidores pasaría por hacer solo una parada para cambiar neumáticos, y escoger el momento adecuado sería decisivo. ¿Era mejor hacerlo pronto, con el tráfico todavía en pista? ¿O era mejor esperar y alargar la vida del compuesto?

Con el radar meteorológico en una mano y las telemetrías en la otra, Mercedes apostó por llamar a Antonelli antes de lo previsto, y la jugada funcionó. Cuando Norris siguió sus pasos y salió del pit lane, el italiano ya estaba por delante. Solo quedaba que Antonelli abriera hueco, y lo hizo, vaya si lo hizo. Vuelta a vuelta fue estirando la ventaja con la frialdad de quien lleva años haciéndolo, no meses.

La mala suerte de Ferrari

Al final, otro éxito para él, con los dos pilotos de McLaren por detrás y un desastre mayúsculo para Ferrari. A falta de tres vueltas para la meta, Leclerc se quedó sin neumáticos y se desplomó del tercer al sexto puesto, mientras Lewis Hamilton, que no terminó de encontrar el ritmo en toda la tarde, cruzaba la línea de meta séptimo, justo detrás de su compañero. Para la Scudería, el Gran Premio de Miami se convirtió en otra tarde para olvidar en una temporada de infortunios.

La sonrisa en Florida acabó en el rostro de los españoles, pese a las precauciones. Carlos Sainz finalizó en los puntos por segunda vez esta temporada gracias a un noveno puesto de mérito, por delante de su compañero Alex Albon. Williams ha mejorado el coche sin lugar a dudas y se ha instalado por fin en la zona media, su lugar. Fernando Alonso, por su parte, acabó la prueba e incluso se divirtió un rato. No se jugaban nada -el decimoquinto puesto-, pero peleó con Checo Pérez durante muchos minutos y le dedicó un brillante adelantamiento final.

Sinner arrolla a un pusilánime Zverev y se convierte en Madrid en el primer jugador que encadena cinco Masters 1000 consecutivos

Sinner arrolla a un pusilánime Zverev y se convierte en Madrid en el primer jugador que encadena cinco Masters 1000 consecutivos

Asumidos los distintos resultados y contingencias, Madrid no podía esperar sobre el papel una final mejor. Jannik Sinner, el número 1 del mundo y gran dominador del momento, frente a Alexander Zverev, segundo cabeza de serie, un competidor con caché en la capìtal, donde su tenis fluye con especial finura gracias a la altitud.

Sin Carlos Alcaraz, ausente debido a una lesión por segundo año consecutivo, y ya en el cercano y grato recuerdo Rafael Jódar, capaz de tutear al mismísimo Sinner en cuartos de final, el público se aprestaba a disfrutar de un último partido que tiene ya un cierto aroma de clásico después de los sucesivos cruces entre ambos protagonistas, en las últimas ocho ocasiones resueltos del lado del italiano.

No lo quiso así Alexander Zverev, poco menos que derrotado de antemano ante un rival que unió a su manifiesta superioridad la actitud pusilánime del alemán, en algunos trances ridiculizado. Sinner venció por 6-1 y 6-2, en tan sólo 57 minutos, y se convirtió en el primer tenista que logra hacerse con cinco Masters 1000 consecutivos: París-Bercy (2025), Indian Wells, Miami, Montecarlo y Madrid, donde nunca había pasado de cuartos de final. Djokovic, en tres secuencias distintas, sumó cuatro seguidos; Nadal hizo lo propio en una ocasión.

Lejos de los grandes objetivos

A sus 29 años, Zverev cuenta con un oro olímpico y 24 títulos de la ATP, siete de ellos Masters 1000, pero se le siguen resistiendo los Grand Slam y está lejos de culminar los propósitos que sugería en sus comienzos.

Si en principio le tocó convivir con la generación de Nadal, Federer y Djokovic, a medida que éstos se fueron retirando o, en el caso del serbio, iniciando su ocaso, aparecieron Alcaraz y Sinner para cerrarle las puertas.

Aplicado como acostumbra, mejor en todos los frentes, también en el servicio, Sinner amplió las distancias que ya había puesto con Zverev en los duelos recientes, el abismo que existe ahora mismo entre los dos mejores jugadores del circuito y quienes vienen detrás.

Si en la final de 2023 al de Hamburgo le tocó salir ruborizado de la central Manolo Santana tras perder por 6-3, 6-1 ante Alcaraz, este domingo, para desconsuelo de unos aficionados que no dudaron en insuflarle ánimo a poco que ofrecía leves síntomas de combatividad, le tocó padecer un sofoco similar, esta vez sin la excusa de que había disputado las semifinales de madrugada.

Sinner tuvo en la final tal vez su partido más sencillo de un torneo del que sale sumamente fortalecido para Roland Garros, donde, además, no estará Alcaraz, con quien ensancha su distancia como número 1 del mundo: 14.950 puntos frente a 12.960.

Plata y bronce para España en los relevos 4x400 y 4x100 femenino

Plata y bronce para España en los relevos 4×400 y 4×100 femenino

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Gaborone, capital de Botsuana, a 1.100 metros de altitud, forma ya parte de los momentos gratificantes de nuestro atletismo. Del Campeonato Mundial de Relevos, los atletas españoles salen con una medalla de plata (4x400 femenino) y otra de bronce (4x100 femenino). Se produce el descenso de un peldaño en el podio con relación al Mundial del año pasado, en el que las chicas del relevo largo se hicieron con el oro; y las del corto, con la plata.

Pero, escalón arriba o escalón abajo, lo verdaderamente importante es la permanencia en el cajón, que expresa asiduidad en las alturas y confirma el gran trabajo que desde la Federación se lleva a cabo en su decidida apuesta por potenciar las disciplinas de equipo. Técnicos y atletas se entregan a una labor concienzuda de estudio y mejora. En especial en el aspecto técnico del cambio de testigo, clave, sobre todo en los 4x100. España goza, además, de una gran generación de mujeres veloces.

Paula Sevilla, Ana Prieto, Rocío Arroyo y Blanca Hervás estuvieron siempre en disposición de alcanzar lo máximo. Sevilla entregó en cabeza el testigo a Prieto. Ésta lo hizo en segundo lugar a Arroyo, quien devolvió la cabeza al equipo en su traspaso a Hervás. Blanca, magnífica como siempre, tuvo que inclinarse, sin embargo, ante su rival noruega. La plata tuvo un premio añadido: un gran récord de España. Los 3:21.25 barrían de un escobazo los 3:24.13 que Sevilla, Eva Santidrián, Daniela Fra y Hervás establecieron cuando, en 2025, lograron el oro en Guangzhou. El cuarteto retrocedió en el podio, pero avanzó en el cronómetro.

En los 4x100, Lucía Carrillo, Jaël Bestué, Esperança Cladera y Maribel Pérez sólo se inclinaron ante Jamaica (42.00), que contaba con Elaine Thompson, y Canadá (42.17). Esta vez (42.31) no hubo récord de España (42.11). Pero no anduvo lejos. Hay regularidad en los números y justificada ambición en mejorarlos.

Aparte de la aspiración a las medallas, la competición servía como trampolín y filtro clasificatorios para el Mundial absoluto de Pekín2027. Y más allá de esas medallas, España sacó billete al haber metido en la final, en los relevos mixtos, a los 4x100 (quintos) y los 4x400 (sextos). En la repesca, como segundos clasificados, se ganaron también el viaje los hombres de los 4x400, que, en las series del sábado, con Markel Fernández, Samuel García, Manuel Guijarro y Óscar Husillos, establecieron un nuevo récord nacional (3:00.26).

Hay que relativizar un tanto estos resultados, objetivamente importantes. Al Mundial de Relevos no acuden, salvo alguna excepción puntual, las grandes estrellas internacionales. Sin embargo, la distancia entre ellas y las nuestras, en el caso sobre todo de estas mujeres que acumulan metales, ya no es tan grande, se acorta. Sin complejos, pueden sostenerles la mirada sin bajarla. Antes ni siquiera podían elevar hacia ellas los ojos.

El bombardero Lindberg se gradúa ganando el Turkish Airlines Open en el peor domingo del golf español

El bombardero Lindberg se gradúa ganando el Turkish Airlines Open en el peor domingo del golf español

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El domingo del golf español en Turquía fue para olvidar. Si el fin de semana arrancaba con cinco representantes entre los doce primeros del torneo, la jornada final dejó un sabor amargo: tres de ellos terminaron compartiendo la decimoctava posición, sin opciones reales de pelear por el título. La victoria fue para uno de los mejores pegadores desde el tee del circuito, el sueco Mikael Lindberg, quien, tras 69 torneos sin ganar, logró por fin alzarse con su primer trofeo.

El torneo, disputado en el National Golf Club de Antalya, ponía fin al denominado Asian Swing, la gira asiática del DP World Tour. Su vencedor, en este caso el propio Lindberg, obtiene además una plaza para disputar el PGA Championship, segundo major de la temporada, que se celebrará en dos semanas en Filadelfia. Será la primera participación del sueco en un grande.

Ese mismo objetivo perseguía el joven Ángel Ayora, el mejor español en la ronda final con 70 golpes. El malagueño concluyó con un total de -3, empatado en la decimoctava posición junto a David Puig y Eugenio López-Chacarra. Actualmente en el puesto 107 del ranking mundial, Ayora deberá esperar a la actualización de la clasificación y a una posible invitación de la PGA de América, que suele completar el campo de su major con jugadores cercanos al top 100.

"Sabía que una buena vuelta hoy ayudaba. El ranking mundial es impredecible, no depende solo de mí. Mañana por la mañana lo sabré. Como tampoco hay un criterio fijo para las invitaciones, toca esperar", explicó el jugador, pendiente ahora de un posible correo que le abra las puertas de su primer major.

El mal día de Repetto

Quien sí tiene asegurada su presencia, junto a Jon Rahm, es David Puig. El catalán firmó una vuelta final al par que supo a poco y reflejó las sensaciones irregulares de toda la semana. Con el mismo resultado global (-3) terminó también Eugenio López-Chacarra tras cerrar con 72 golpes.

Peor suerte corrió Rocco Repetto, que partía en el penúltimo partido a solo un golpe del liderato, pero se despidió de sus opciones con una dolorosa ronda final de 78 golpes que lo alejó completamente de la pelea por su primera victoria.

En cabeza, Lindberg terminó con -10, dos golpes de ventaja sobre el italiano Guido Migliozzi y el joven portugués de 23 años Daniel Rodrigues, una de las grandes promesas del golf luso. También destacó el italiano Gregorio De Leo, séptimo clasificado tras firmar 72 golpes en el partido estelar.

El episodio más llamativo y polémico del día llegó en el hoyo 11. De Leo, que en ese momento estaba a un solo golpe del liderato, recibió una penalización de un golpe por juego lento. El italiano ya estaba siendo cronometrado desde el hoyo 9 y, en ese par 3, excedió en 30 segundos el tiempo permitido para ejecutar su golpe de recuperación. Disponía de 50 segundos, pero necesitó un minuto y veinte, lo que llevó a los árbitros a sancionarle en un momento clave del torneo.

La cruzada moral

La cruzada moral

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La llamaremos "La Ley Prestianni" o "La Ley Vinicius". Es igual. Según su aplicación en el Mundial, serán sancionados con tarjeta roja los jugadores que se tapen la boca para hablar con un contrario. El legislador presupone que entre rivales sólo pueden producirse insultos, dicterios e invectivas. No serán castigados quienes oculten los labios a las cámaras para dirigirse a un miembro del mismo equipo. El legislador da por seguro que entre compañeros sólo existen los elogios, las felicitaciones y los halagos a propios y extraños.

El legislador presupone, además, que los insultos son de orden racial u homófobo, los únicos considerados como tales en estos tiempos de corrección-coacción política. Al escandalizarse, eleva de categoría a quien, por estupidez de cuna o deficiencia educativa, excreta un comentario de ese tipo. Le otorga al ofensor, un imbécil o un lerdo, su minuto de gloria y reduce al ofendido a una quejosa e indefensa criatura que necesita mimos y sobreprotección.

Dentro y fuera del fútbol, y a tenor de la nueva catalogación de improperios, algunos como "hijoputa" o "cabrón" (perdón por la ordinariez coloquial) no son más que vocablos malsonantes que, por frecuentes y extendidos, no alcanzan a denigrar al emisor ni a incomodar al destinatario. En cambio, "negro" y "marica", antaño igual de coloquiales, suponen hoy un crimen de lesa humanidad que atenta contra los mismísimos cimientos éticos de la especie.

Al parecer, Prestianni llamó "maricón" y no "mono" a Vinicius. Tanto da. Vini podría haber respondido tildando al argentino de "boludo" o, atendiendo a su menor categoría profesional, de "mediocre" o "fracasado". Unas cuantas lindezas por ambas partes, y a seguir jugando, como ha sucedido en el fútbol desde sus albores. Según los viejos códigos, "lo que se dice en el campo, en el campo se queda". Vinicius, por contra, lo aireó. Volvió, quisquilloso, a autoerigirse en el paladín universal de la cruzada moral contra la xenofobia y el machismo. Como si sólo lo agraviasen a él.

Infantino quiere un Mundial de palabra culta y buenas costumbres. De ángeles mudos y considerados. A este paso, para 2027, aparte de aspirar a la reelección en la presidencia de la FIFA, será candidato al Premio Princesa de Asturias de la Concordia.