El Valencia no da para más: se hunde en el descenso tras un empate ante un Elche gris

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"Carlos, vete ya". Lo cantó a coro un Mestalla asqueado que no puede más. La fidelidad tiene un límite y, como de una pasión no se puede dimitir, solo hay una opción: protestar, aunque sea como desahogo porque la Avenida de Suecia queda demasiado lejos de Singapur. El Elche, más gris que nunca, prendió la mecha del estadio con un gol de Diang en el minuto 75 que Pelelu, con un gol de penalti, no pudo apagar. No hay quien aguante tanta mediocridad. [Narración y estadísticas (1-1)]

Corberán llegó hace un año con una varita para salvar al equipo del descenso, pero la magia apenas duró seis meses. Hundido en la clasificación, solo en el palco lo ven capaz de obrar otro milagro. Eso o es que temen más llamar a los Lim para pedirles el cese de otro entrenador.

El Valencia atravesó un calvario ante el Elche. Y no porque le atosigara, sino porque es víctima de sus propios errores, algunos tan inverosímiles que parecen fruto de un mal de ojo. Todo el estadio, asqueado, cansado de empujar, acudió dispuesto a cobrarse facturas. Abroncó a sus jugadores antes de arrancar el partido, la grada de animación le dio la espalda en el primer minuto y no hubo piedad con algún futbolista. Sadiq, el flamante fichaje que esperó en el banquillo su momento, debió pensar que ha vuelto, y esta vez para quedarse, en otro Valencia desquiciado.

Una lesión y un susto

El Elche quiso desplegar su alabado fútbol, pero llegó agarrado al empate a cero al descanso de milagro. Aunque en la estadística la posesión fue suya, Dimitrievski, que se estrenaba en la portería vivió tranquilo. El Valencia encontró la forma de sacar partido a la propuesta casi suicida de Sarabia: cada robo era una ocasión para plantarse ante Dituro. Lo hizo Rioja, en sus duelos con Víctor Chust y abriéndose hueco en una defensa con una pradera a la espalda, pero el sevillano, sobreexcitado después de la suplencia en Vigo, no hizo más que equivocarse.

No había transcurrido un cuarto de hora cuando llegó la primera señal de que al Valencia no le libra nadie esta temporada de empujar una piedra por la ladera sin que, de vez en cuando, corra riesgo de aplastamiento. Eso fue la lesión muscular de Thierry, que hizo a la grada castigar a Foulquier cuando pisó el césped. La marcha del portugués no cambió un panorama en el que el Elche seguía sin arrancar, pero el Valencia, con mal colmillo, no conseguía asestar el bocado y, además, tuvo otro susto. Dimitrievski se fue al suelo con la mano en la rodilla derecha. Una lesión del macedonio, con Agirrezabala en el palco, era otro mal presagio. Por suerte, se recompuso para mantenerse en un duelo soso. Ni el Elche llenaba la vista.

El peligro llegaba a balón parado, desde las esquinas, con balones que Rioja o Pepelu teledirigían al punto de penalti sin encontrar rematador, con contras ganadas en la carrera y perdidas con remates de infantil. Todo en campo ilicitano, con Sarabia intentando que su equipo despertara del sopor, pero todo lo que hizo fue un buen centro de cabeza de Álvaro en el área pequeña que salvó sin despeinarse Copete.

Corberán, el sábado, en la zona técnica de Mestalla.

Corberán, el sábado, en la zona técnica de Mestalla.EFE

El Valencia necesitaba volver del descanso a por más. Un empate no sirve para salir del descenso ni para calmar los ánimos de una parroquia en colerizada ante tanta mediocridad. Por eso aplaudió a Sadiq en cuanto salió a calentar, como quien ve una luz esperanza ante tanta negrura. Lo que llegó fue el gol de del Elche para incendiar Mestalla. Un error de Tárrega en la salida de balón lo aprovechó Pedrosa para asistir a Diang. Pañuelos blancos en la grada y, sobre todo, un cántico contra un entrenador que no consigue que este Valencia no parezca aún más insignificante lo que es.

De un ridículo aún más letal le salvó Diang con una mano en el área que Pepelu, con coraje y personalidad, convirtió en el empate. Esos últimos 15 minutos fueron eléctricos. Ramazani cruzó un disparo ante Dituro, Foulquier se instaló cerca del área y cada pelota a Sadiq era jaleado. Pero los arreones no son suficientes cuando el lastre arrastra cada vez más al abismo.

Las adolescencias cruzadas de Vinicius y Lamine, entre la presión mediática y el peso de Cristiano y Messi: títulos, millones, insultos, dudas físicas…

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Lamine Yamal cumplió en julio 18 años, los mismos que tenía Vinicius Júnior cuando aterrizó en Valdebebas para jugar en el Real Madrid. El conjunto blanco pagó 45 millones por él a los 16, la edad a la que Lamine se hizo gigante en la Eurocopa. Son dos adolescencias cruzadas, marcadas por el foco mediático de los dos clubes más grandes del mundo, por la presión de las críticas y de los grandes escenarios. Se llevan siete años de diferencia, pero en sus caminos hay similitudes evidentes y también diferencias. Todo eso choca hoy de nuevo en el King Abdullah de Yeda, en otro clásico para definir la Supercopa.

Vinicius y Lamine representan dos caras de la misma moneda: el talento precoz sometido al escrutinio mediático, la construcción de su fútbol a la vez que la necesaria coraza ante el ruido exterior, las grandes marcas, el dinero, el entorno familiar... La presión casi hunde al primero durante unos primeros años de irregularidad en la capital, pero Vinicius lo solventó con una explosión mundial de la mano de Ancelotti y con dos goles en dos finales de Champions.

Para saber más

Yamal, por su parte, dinamitó todos los registros, se consolidó en el primer escalón del planeta con apenas 16 años, se transformó en epicentro de las esperanzas del Barça posterior a Messi y se echó a sus hombros a la selección. Golpeó con fuerza el primer muro de la presión, pero una vez tocado el cielo de la Liga y la Eurocopa, en los últimos meses de 2025 ha experimentado las luces constantes del foco mediático. La polémica le ha acompañado por su cumpleaños, por su pareja sentimental, por su padre, por la pubalgia que inició una guerra entre su club y la selección... Meses en los que ha sentido el análisis sobre cada paso que daba, condicionando, como le pasó a Vinicius, su personalidad.

Las dos estrellas no rechazan la confrontación. El brasileño no se ha callado ante los insultos racistas que ha ido recibiendo en diferentes campos de España, como el Metropolitano, el Camp Nou o Son Moix, e incluso ha protagonizado un documental sobre el tema. Tampoco lo ha hecho Lamine, que los sufrió en el Bernabéu. Han sido la diana de la rabia y la mala educación de algunos aficionados, pero no se han alejado del foco, incluso les gusta. Yamal forma parte del día a día de la Kings League, aparece en sus tertulias y pica a los madridistas de la liga. Vinicius no sale en un programa así, pero también utiliza las redes sociales para responder a quien considera, como sucedió tras el pique con Simeone.

"Un entorno ajustado"

«Los adultos normalmente ya tenemos formada nuestra personalidad y sabemos aceptar mejor las situaciones. Si soy un jugador joven que de repente me ponen ahí con toda la exigencia, necesito ayuda para hacerle frente», explica el psicólogo deportivo David Peris. «La prensa, las expectativas, los aduladores del alrededor. Hay que mantener un entorno lo más ajustado posible, los amigos de toda la vida, la familia, una red que le ayude a funcionar», añade.

En los últimos meses, ambas estrellas han llegado a un punto límite a nivel físico y mental. Un punto que parece de inflexión. Desde que perdiera el Balón de Oro ante Rodrigo Hernández, Vinicius ha ido cuesta abajo, todavía no ha cerrado su renovación con el Madrid, ha vivido una relación tensa con Xabi Alonso y hay cada vez más rumores sobre una posible salida. Cinco goles y ocho asistencias en 26 partidos, pero cero goles y tres pases de gol en los últimos 16, es su balance de esta temporada, cifras discretas para un futbolista que llevaba tres años siendo de los mejores del mundo y que ahora debe definir su rol en el futuro del club tras la llegada de Mbappé. Tras los abucheos contra el Sevilla, el brasileño se quitó la foto de perfil con la camiseta del Madrid en sus redes sociales y acrecentó todavía más la polémica. A mitad de su carrera, con 25 años y después de siete temporadas en la elite, podría buscar un cambio.

Lamine, de momento, asienta su lugar en el nuevo Barça. Perdió el Balón de Oro ante Dembélé, ha heredado el '10' de Messi y renovó hasta 2031, un movimiento similar al que hizo el Madrid cuando explotó Vinicius. En 2023, con 23 años, los blancos le dieron el '7' de Cristiano Ronaldo y le renovaron hasta 2027 con una cláusula de 1.000 millones. Acumula nueve goles y 11 asistencias en 22 encuentros y lidia con una pubalgia persistente desde hace meses que, entre otros partidos, le limitó en el último clásico de Liga. El club y el jugador optaron por una gestión conservadora que no requiriera pasar por el quirófano, y Flick le dosifica como puede. Después de ser titular en 16 partidos seguidos con el Barça y de perderse los dos últimos parones internacionales con la selección, el de Rocafonda fue suplente en semifinales, aunque parece que volverá al once en la final.

Yago Rojo, el maratoniano que se recupera a rueda de un líder del Giro: "Le dije a Juanpe: '¿Pero vas a aguantar a este ritmo 20 minutos?'"

Yago Rojo, el maratoniano que se recupera a rueda de un líder del Giro: “Le dije a Juanpe: ‘¿Pero vas a aguantar a este ritmo 20 minutos?'”

Yago Rojo, probablemente el más pujante de los maratonianos españoles, 41º en los Juegos de París, oteaba el horizonte del reciente Maratón de Valencia y se relamía. Un estado de forma como no recordaba. "A mí no me gusta decir 'estaba para esto', porque siempre defiendo que la marca que haces es la que vales (2:07:47 es la suya). Pero estaba para reventar el crono. Los entrenamientos que estábamos haciendo, sobre todo las sensaciones... Recuerdo una tirada con Carlos Mayo, acabando el último 10.000 en 29:30 y le decía a Luismi (Martín Berlanas, su entrenador), 'si quieres sigo'", cuenta a EL MUNDO desde la más pura "frustración", desde "noches sin dormir". Porque, a las puertas del "gran día", le acudió el dolor y "no sé si este estado de forma va a volver alguna vez en mi vida".

Yago, el chico de Aluche que soñaba con ser Fernando Alonso, pura alegría y desparpajo, vivió días "horrorosos". Descubrieron una pubalgia, con afectación en la zona del sacro ilíaca. Tocaba parar, redefinir objetivos, una pesadilla para quien acostumbra a acumular 200 kilómetros a la semana. Aunque la oportunidad de Valencia y su recorrido siempre propicio para batir una marca que le resituaría entre las mejores nacionales de siempre, el madrileño pronto encontró la motivación de vuelta, siempre pensando en Los Ángeles como objetivo de fondo. Sólo había que regresar a la infancia.

"Yo de niño quería ser ciclista", comenta quien encontró en la bici a su mejor aliado para la recuperación. Diversión, exigencia y buena compañía. Nada menos que a rueda de Juanpe López, toda una maglia rosa del Giro.

Pero no sólo es la experiencia. El entrenamiento cruzado también es científicamente provechoso para los atletas de elite. "Es una barbaridad. Además, en mi caso, no sé por qué, me sube el pulso muchísimo en la bicicleta. Es bastante curioso, hasta me compré otro pulsómetro porque pensé que el que tenía estaba mal", explica Yago, que en esfuerzos sostenidos de unos 12 minutos, supera las 180 pulsaciones. Algo que, corriendo, en su caso sería ir a 2:50 el kilómetro, aproximadamente.

Juanpe López y Yago Rojo, en una imagen reciente.

Juanpe López y Yago Rojo, en una imagen reciente.EL MUNDO

Rojo encontró en el nuevo refuerzo del Movistar un estupendo compañero. Se conocieron el año pasado y, aprovechando la estancia del sevillano en la capital con su pareja, la marchadora Lidia Sánchez-Puebla, acordaron unos entrenamientos en los que también se unen otros como el también ciclista Gonzalo Serrano o el duatleta Javi Martín. Tiradas de hasta cinco horas en las que el maratoniano comparte en paralelo los calentamientos y a rueda las series de los ciclistas. "Yo le dije que no quería interrumpirle sus entrenamientos. En las series largas, me cuesta seguirle. Pero lo disfruto una barbaridad, me lo estoy pasando como un enano, ir ahí detrás viendo su culo con el loguito de Movistar, su Canyon", bromea Yago, alucinado del reconocimiento que reciben por las carretas de Madrid y con la potencia de los profesionales en las subidas. "El otro día fuimos para el Alto del León y luego subimos Navacerrada. Cuando Juanpe y Gonzalo empezaron, dije: "¿Pero va a aguantar así 20 minutos?". Arrancó como si me pasase una moto. Cuando la carretera se pone para arriba no hay un punto de comparación. Ellos están tres ligas por encima".

Rojo se lleva la experiencia ("es una excelente persona y te va enseñando cosas técnicas") y sus músculos, protegidos del impacto hasta que pueda volver a correr (cree que será en unos días) la inyección fisiológica que acelerará su puesta a punto. "Ponerme en forma me va a costar bastante menos. El cansancio después de una salida es diferente al de correr, más orgánico, menos muscular. Un reventón sobrehumano, pero sin la sensación de no poder moverte que provoca la carrera", explica.

Si todo va bien y con la precaución debida, las miradas de Yago están en el Europeo de Birmingham del próximo verano, aunque para ello deberá acreditar la mínima en alguna maratón previa, posiblemente en Hamburgo o Praga. Y, llegado el momento, recordará esas salidas invernales en bicicleta, a 50 kilómetros por hora por Chinchón a rueda de Juanpe López.

¿Alguien puede parar a Raphinha? Valverde se presume como su opositor, con las alternativas de Carvajal y Trent

¿Alguien puede parar a Raphinha? Valverde se presume como su opositor, con las alternativas de Carvajal y Trent

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"Siempre voy a tratar de alcanzar mi mejor nivel, nunca diré que ya estoy ahí. Siempre voy a intentar hacer una temporada si no perfecta, casi perfecta, buscando en todo momento lo mejor para el equipo". Así de contundente se mostraba Raphinha tras alzarse con el MVP de la semifinal de la Supercopa de España que disputaron el Barcelona y el Athletic el pasado miércoles. El brasileño, de nuevo, volvió a ser determinante: marcó dos goles y dio una asistencia. A pesar de que este curso se vio obligado a estar varias semanas en el dique seco por una lesión a la que le siguió una aparente recaída, ahora mismo parece realmente difícil de parar. Siempre y cuando arranque desde la banda izquierda del ataque azulgrana.

En los últimos cuatro partidos que ha jugado con el Barcelona, Raphinha suma cinco goles. En la Liga, marcó dos ante Osasuna en el nuevo Spotify Camp Nou y anotó uno en El Madrigal frente al Villarreal, pero no vio portería frente al Espanyol. En Cornella-El Prat, Hansi Flick lo situó como mediapunta por el centro, y desde allí sus características aparentemente se resienten. Si arranca desde la izquierda del ataque barcelonista, las cosas son muy diferentes, como demostró ante el Athletic.

Quién sería el jugador ideal para frenarlo será uno de los rompecabezas que tendrá que afrontar este domingo Xabi Alonso para preparar la final de la Supercopa. Una alternativa sería volver a apostar por Valverde, que ya jugó de lateral derecho ante el Atlético. Una posición que al uruguayo no le gusta, pero desde la que trata de cumplir de la mejor manera posible. Otras opciones serían apostar por la veteranía de Dani Carvajal o por la explosividad de Trent Alexander-Arnold.

Experiencia frente a carácter

Carvajal está encarando la recta final de su carrera en la élite y cuenta con experiencia más que de sobra para frenar las acometidas de Raphinha. El inglés, pese a que acaba de salir de una lesión, puede que tenga algo más de físico, pero su tendencia a subir al ataque y descuidar un tanto su zona defensiva puede abrir vías de agua que el brasileño no dudará ni un momento en aprovechar. Sus números, ahora mismo, son algo peores en comparación con los de una temporada 2024-25 en la que se perfilaba por lo menos entre los tres primeros clasificados para el Balón de Oro, pero no hay que olvidar su prolongada ausencia. A estas alturas, el delantero azulgrana sumaba el curso pasado 16 goles y 10 asistencias en 26 partidos. Ahora, acumula nueve tantos y cuatro asistencias en 16 encuentros.

La competición en la que Raphinha se mostró más acertado a estas alturas de la campaña pasada fue la Champions. En esa cita firmó seis tantos en seis encuentros, con un hat-trick frente al Bayern. En la presente, en cambio, aún no ha visto puerta en Europa, si bien solo ha jugado tres duelos en la máxima competición continental y en uno, de hecho, contó con menos de media hora. Si nos centramos únicamente en la Liga, las cosas han empezado a pintar mejor con su última racha, que le permite sumar siete goles en 12 partidos.

La temporada pasada, mientras, acumulaba antes de la final de la Supercopa de España 11 en 19 encuentros, un número de duelos que demuestra lo imprescindible que fue entonces para las estrategias de Hansi Flick. En la final del año pasado, el brasileño fue capaz de marcar dos de los cinco tantos que consiguieron los azulgrana, precisamente, en un duelo que fue también otro clásico, en el que se impusieron por 2-5, pese a jugar varios minutos con uno menos por la expulsión de Szczesny. Por lo pronto, el brasileño ya está con el cuchillo entre los dientes para el desafío de esta noche.

Moleiro y Gerard Moreno hacen volar al Villarreal

Moleiro y Gerard Moreno hacen volar al Villarreal

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Cuando las cosas no salen y los partidos se atascan, los grandes equipos acostumbran a echar mano de aquello que alguien denominó pegada. Y de ella anda sobrado el Villarreal, que este sábado la sacó a pasear ante el Alavés para liquidar un partido espeso en la primera parte pero que Alberto Moleiro y Gerard Moreno, en poco más de cinco minutos, decidieron en el inicio de la segunda. El canario, que se marchó ovacionado, aún tuvo tiempo de asistir para que Georges Mikautadze anotara el tercero y sentenciara un choque que el Alavés maquilló casi al final gracias a Toni Martínez. [Narración y estadísticas (3-1)]

Superada la media hora de juego, Mikautadze fue el primero en aparecer. El georgiano controló un balón pero su disparo de diestra se marchó desviado por poco. Apenas fue un fogonazo porque el Villarreal era incapaz de darle continuidad a sus intentos mientras el Alavés, con un imperial Pablo Ibáñez en el centro del campo, controlaba el tempo y se permitía el lujo de seguir amenazando, con Carles Aleñá por la izquierda aunque su centro encontró respuesta en la defensa amarilla.

Marcelino no quiso perder más tiempo y movió sus piezas en la segunda parte para dar entrada a Gerard Moreno por un desaparecido Ayoze Pérez. El catalán tardó muy poco en aparecer tras una hábil acción de Mikautadze que remontó la línea de fondo para asistir a su compañero cuyo remate salió desviado junto al poste de Antonio Sivera. Pero no fue ninguno de ellos el encargado de desatascar el partido. De eso se encargó Moleiro, que tampoco había olido la pelota hasta entonces. El canario rebañó un balón en el interior del área para perfilarse y conectar una rosca perfecta que tocó en el poste antes de reunirse con la red.

Jugando a placer

El partido había cambiado y los amarillos parecían oler el miedo en su rival. Y decidieron aprovecharlo. Apenas unos minutos después, una gran triangulación de la delantera obligó a Sivera a evitar el remate de Mikautadze. Pero el rechazo le llegó a Gerard, que no perdonó con un remate de zurda.

El equipo de Marcelino comenzó a jugar a placer, a tocar con comodidad ante un Alavés que, además, tampoco tenía muchas opciones en el banquillo para intentar darle un vuelco al choque. Toni Martínez lo intentó con un disparo de falta que Luiz Júnior atrapó con facilidad. El equipo vasco se quedaba sin tiempo y lo intentaba con disparos lejanos como uno de Aleñá que se marchó rozando la escuadra del brasileño.

Mikautadze, con el balón, el sábado en La Cerámica.

Mikautadze, con el balón, el sábado en La Cerámica.AFP

En el caso del Villarreal, era el momento de poner a correr a sus puntas. Con Pepe ya en el campo, el extremo fabricó una ocasión que Moleiro no acertó a rematar por poco. En la siguiente que tuvo, el Villarreal puso la puntilla al partido con otra acción elegante de Moleiro, que se inventó un pase interior para que Mikautadze superara a Sivera con un toque sutil a media altura.

El meta del Alavés fue el responsable de que su equipo no encajara algún gol más. El propio atacante georgiano tuvo una clarísima que el portero desvió a córner. La relajación fue la causante del tanto encajado a falta de cinco minutos tras un grave error de Thomas Partey, que perdió un balón que Toni Martínez, esta vez sí, convirtió en el 3-1 con un disparo durísimo al que no pudo oponer resistencia Luiz Júnior.

Kiplimo y Ngetich reinan en el Mundial de Cross en Florida

Kiplimo y Ngetich reinan en el Mundial de Cross en Florida

En el benévolo clima de Florida, en un parque público de Tallahassee, la capital del estado, el ugandés Jakob Kiplimo y la keniana Agnes Ngetich se coronaron, con dos soberbias exhibiciones, campeones mundiales de Campo a Través. Del viejo, sufrido y querido Cross.

Se impusieron en otro de esos contrasentidos del deporte moderno. Temperatura primaveral para una competición invernal. Sol. Público abundante y en camiseta y pantalón corto. Césped ralo a ras de tierra dura. Bosque. Arena de playa. Una balsa de agua teñida con innecesario pero vistoso colorante azul. Barro postizo, como viruta seca. Caimanes de pega, de madera... Un decorado. Un espectáculo muy made in USA. Recorrido bonito, ancho, luminoso, artificial. Duro, no obstante, por el trazado, el calor y la humedad.

Kiplimo, que ganó en octubre el maratón de Chicago con 2:02:23, récord nacional, soportó sin desgaste ninguno la condición de máximo favorito y conquistó su tercer título consecutivo, a imitación y equiparación de John Ngugi, Paul Tergat y Kenenisa Bekele. Cuando aceleró, nadie pudo seguirlo y cruzó sonriente, casi aparentemente fresco, la meta. El etíope Berihu Aregawi, subcampeón en las dos últimas ediciones, volvió a serlo en ésta. Y otro de los kenianos, Daniel Ebenyo, ocupó la tercera plaza.

Thierry Ndikumwenayo, campeón de Europa, no se desgastó en esfuerzos estériles y peligrosos. Consciente de la superioridad de, en general, ugandeses, kenianos y etíopes, corrió dosificando las fuerzas y empleándolas para ir ganando terreno poco a poco, sin prisa y sin pausa, y terminar en octava posición, una mejor que la novena conseguida hace dos años en Budapest. Nacido en Burundi, es algo atrevido decir que fue el primer europeo. Pero, en este mundo globalizado, también y muy especialmente en el deporte, técnicamente así es y debemos constatarlo, celebrarlo y agradecerlo.

Desde el primer kilómetro

Agnes Ngetich ofreció una exhibición aún más portentosa que la de Kiplimo. Plusmarquista mundial de los 10 km en ruta, era, como el ugandés, la principal favorita, habida cuenta de que su compatriota Beatrice Chebet, la reina mundial del fondo, embarazada, no era de la partida. Desde el primer kilómetro, que resolvió en 2:55, puso las cosas en su sitio. Reventó en el acto la carrera y dejó a las demás la lucha por la plata y el bronce, las migajas del éxito. La ugandesa Joy Cheptoyek y la etíope Senayet Getachew, que también contaban en los pronósticos, las disfrutaron.

María Forero, de 22 años, campeona de Europa sub-23, estuvo notable. En su estreno en la categoría absoluta, se tomó, como Ndikumwenayo, la carrera con cautela y sabiduría. Fue a más metro a metro y terminó en la decimocuarta posición. Un puesto que no dice mucho tomado así, de modo frío. Pero significa bastante si se considera que María, onubense, fue la primera europea en medio de un mar africano. Prosigue su aprendizaje y su mejoría.

En todas las categorías, menos en el ambiguo relevo mixto, en las sub-20 masculina y femenina y, dicho está, en las sénior, en las absolutas, predominaron las camisetas de Kenia, Uganda y Etiopía. Nada nuevo bajo el sol. El de Florida y el de cualquier otro sitio.

Florentino se ausenta de la cita con la RFEF y Laporta en Arabia en mitad de una nueva guerra Madrid-Barça: “Las relaciones están rotas”

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El hotel Marriott de Yeda acogió ayer la recepción oficial de la Supercopa de España, moderada por Rafael Louzán, presidente de la Federación, y con Joan Laporta y Emilio Butragueño como principales representantes de Barcelona y Real Madrid. Como el año pasado, faltó Florentino Pérez, presidente del conjunto blanco, que aterrizó en la ciudad saudí en la tarde del sábado y no acudió al cóctel. La misma elección de 2025 en mitad de uno de los peores momentos de los últimos años en la relación entre las directivas de blancos y azulgranas.

«No sé si ha venido o no a Arabia, pero a este acto no ha venido. Es libre de hacer lo que quiera y el Barça tiene un máximo respeto por nuestro rival y sus representantes», aseguró Laporta, que reconoció que las relaciones con el Madrid «están rotas».

«Hay diversos temas que nos han distanciado. Si ya éramos rivales acérrimos y eternos, pues ahora hay una situación que hace que las relaciones estén rotas», señaló el presidente del Barcelona, que apeló al «respeto» entre ambas directivas. «Hay un respeto que mantener». Y no cerró la puerta a una reconciliación: «Todo es reconducible, pero depende de la voluntad de las partes».

cruce de declaraciones

En los últimos meses, Florentino y Laporta han abandonado la cordialidad que les dio el proyecto de la Superliga y han entrado en un cruce de declaraciones públicas con el caso Negreira en el horizonte. Pérez atacó a los culés en la última Asamblea del club y Laporta le respondió aludiendo a que «la barcelonitis ya es aguda. Está instalada en el corazón del madridismo. Se tiene que decir. En este sentido, nosotros venimos aquí a jugar al fútbol y a dar una buena imagen», dijo en el enfrentamiento de Copa ante el Guadalajara.

«¿Cómo es posible que el presidente de los árbitros [Fran Soto] nos pida que lo olvidemos? ¿Cómo vamos a olvidar el mayor escándalo de la historia del fútbol?», recordó Florentino en la comida de Navidad del Madrid. «La mayor preocupación del Madrid es la situación del arbitraje en España. Daña la reputación de nuestra la Liga. Es obligatorio que se haga justicia con lo ocurrido con Negreira durante dos décadas. Y las instituciones han dejado solo al Madrid en esta lucha», insistió ese día, en una clara referencia a la Federación y a la Liga.

Gerard Piqué, con pala en mano para retirar la nieve y evitar la suspensión del Andorra - Cultural

Gerard Piqué, con pala en mano para retirar la nieve y evitar la suspensión del Andorra – Cultural

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El presidente del FC Andorra, Gerard Piqué hizo un llamamiento solicitando ayuda para retirar el manto de nieve que cubre el Nou Estadi de la FAF de Encamp y así evitar la suspensión del partido frente la Cultural Leonesa, correspondiente a la 21ª jornada de Segunda División.

"Traed palas, que esto lo sacamos", pedía el ex campeón del mundo con España, durante un vídeo transmitido a través de sus redes sociales. En esas imágenes aparece también acompañado por su pareja, Clara Chía.

El partido contra la Cultural, previsto para las 16:15 horas, tuvo que posponerse hasta las 18:30 horas por culpa de la nieve. "Las partes implicadas están trabajando intensamente para adecuar el terreno de juego tras la intensa nevada caída en las últimas horas", confirmó LaLiga.

El club del Principado, en plena lucha para afianzarse en los puestos de permanencia, empezó el año con una derrota contra el Ceuta (2-1). Sin embargo, desde la llegada al banquillo de Carles Manso a finales de noviembre, el equipo parece haber reconducido el rumbo para alejarse del descenso.

Carvajal: “Tenemos un aprecio mutuo Simeone y yo, defendemos nuestro club a muerte. A Vini le gusta que le piquen”

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Dani Carvajal fue el protagonista de la previa de la final de la Supercopa de España, un encuentro en el que el capitán del Real Madrid espera disputar sus primeros minutos después de su lesión de rodilla, justo a seis meses del final de su contrato con el conjunto blanco. "El club sigue en la línea de lo que pienso yo. Tengo que jugar y ver el nivel que puedo mostrar. El aprecio es mutuo, si los astros se alinean y los dos queremos lo mismo, no habrá ningún tipo de problema", manifestó sobre las negociaciones para su renovación. Además, habló de Simeone, Lamine, Vinicius o Xabi Alonso antes de un entrenamiento del Madrid al que se unió Kylian Mbappé y en el que sólo faltó Rüdiger, duda para la final.

"Tenemos un aprecio mutuo, tanto el entrenador del Atlético como yo, defendemos nuestro club a muerte", dijo sobre el momento en el que el Cholo, en el descanso del derbi, se acercó a él para recriminarle algo en relación a Vinicius. "Me dio su impresión y yo la mía, lo importante es que estamos en la final", añadió. Y dijo que "Vini es suficientemente maduro y profesional para no entrar en provocaciones", pero recordó que "sé que también le gusta que le piquen porque él también pica, es parte de su juego y le motiva".

Otra polémica fue su pique con Lamine Yamal al final del último clásico de Liga. El lateral se cruzó con el delantero del Barça y le recordó las palabras que había dicho en los días previos, picando al conjunto blanco. "Lamine es un chico joven y no estuvo totalmente acertado en los días previos al clásico, pero sin más. Cada uno intenta defender lo suyo a nivel de clubes, no le deseo lo mejor mañana, pero se quedó ahí", explicó.

El capitán pasó revista a los últimos meses del equipo, centrados en los malos resultados y en las dudas del club con Xabi Alonso, e insistió en que están "a muerte" con el entrenador. "El último tramo del año el equipo no ha estado a su mejor nivel, también estamos condicionados por muchas bajas y menos rotaciones, pero el parón nos ha venido bien. A Xabi le veo tranquilo, siempre hay runrún cuando estás en el Madrid, pero estamos a muerte con él", aseguró, y defendió a Vinicius y Valverde, algunos de los jugadores que han estado en el centro de la diana por su supuesta relación con el técnico.

"Si te soy sincero, si cambio a un jugador y no se enfada me enfado yo", declaró sobre el enfado de Vinicius por su cambio en el clásico de Liga. "Vini es un jugador importantísimo para nosotros y creo que mañana hará un grandísimo partido, estamos convencidos". Y sobre Fede, admitió que "puede dar su opinión, que no le gusta jugar de lateral, pero luego se deja el alma y yo me quedo con eso. Y el míster también", dijo.

Lindsey Vonn desafía al tiempo y engrandece su leyenda

Lindsey Vonn desafía al tiempo y engrandece su leyenda

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Lo hizo. Lo volvió a hacer. Contribuyendo aún más a su leyenda en vida, Lindsey Vonn se impuso en el descenso de Zauchensee (Austria), logrando su segundo triunfo de la temporada.

Se renuevan y multiplican los adjetivos para saludar a una mujer que, a los 41 años y tres meses, acrecienta su superioridad actual e histórica en el descenso, la prueba reina de las modalidades alpinas. Una reina para otra reina: Vonn obtuvo su victoria número 84 en la Copa del Mundo (45 en descenso). Ninguna mujer, salvo Mikaela Shiffrin —otra estadounidense—, ha subido tantas veces a lo más alto de un podio (106). Ni, por otra parte, ningún hombre, con la excepción de Ingemar Stenmark (86).

A causa de las condiciones meteorológicas —con la nieve cayendo copiosamente desde días antes e interfiriendo en los entrenamientos, suspendidos el viernes—, se recortó el recorrido de la prueba, que se resolvió en poco más de un minuto.

Vonn, técnicamente perfecta, arriesgó en la bajada y detuvo el cronómetro en 1:06.24, por delante de la noruega Kajsa Vickhoff Lie, a 37 centésimas, y de la estadounidense Jacqueline Wiles. Buen día para las sobrinas del Tío Sam.

Malo para la austriaca Magdalena Egger, evacuada en helicóptero con cortes en el rostro tras una caída que también afectó a su rodilla.

Vonn refuerza así, con mayor razón si cabe, su candidatura al oro olímpico en los próximos Juegos de Milán-Cortina. Ya fue campeona en Vancouver 2010, hace 16 años. Una eternidad en el deporte, pero no tanto para una esquiadora que, sin ser eterna, lo parece.