No fue la misma actitud la de Simeone que la de Arteta. Uno entró en la sala de prensa del Emirates relajado, como si no fuera la semifinal de la Champions League la que se jugara hoy entre dos equipos que nunca la han conseguido ganar y que llevan cuatro finales perdidas entre ambos. El otro lo hizo con un atisbo de rabia contenida. Algo más relajado tras la victoria ante el Fulham el pasado fin de semana, pero con la presión del favorito que se desmorona en la parte clave de la temporada. "De la manera que compiten, que juegan y el deseo de ganar... Me han demostrado que hay que confiar en ellos. Mañana [por hoy] será un partido diferente pero estamos preparados para competirlo y jugarlo", expresó el vasco.
Mientras las preguntas y respuestas del ténico gunner llevaban aparejado un deje de necesidad de victoria, de reivindicación, las del Cholo iban más hacia el terremo emocional, con algunos momentos verdaderamente graciosos, como cuando le preguntaron por el cambio de hotel del partido de octubre al de hoy, en el que el entrenador argentino justificó entre risas que fue por el precio cuando toda la prensa que sigue al Atlético de Madrid sabe que es por pura supersitición. Y también cuando se inmiscuyó en la respuesta de Griezmann, el jugador que le acompañó en la rueda de prensa, sobre los partidos importantes que ha jugado y le quedan por jugar al francés. "Eres campeón del mundo", le susurró a su pupilo para sacarle media sonrisa en plena comparecencia.
Actitudes aparte, hoy se juega el partido más importante de la temporada del Atlético. El único objetivo que le queda a la entidad tras la derrota frente a la Real Sociedad en la final de la Copa del Rey. "Convencidos de lo que tenemos que hacer. El plan que se elija habrá que llevarlo hasta el final", apuntó el Cholo sobre la importancia de seguir un camino que trazó desde que se llegó a este club hace ya más de 14 años. "Estamos convencidos de lo que queremos", repitió.
También lo es, o uno de ellos, en la carrera de Griezmann. El francés ha jugado finales de Champions y de Europa League, pero esta es la última temporada como rojiblanco y, de no ganar, este podría ser el último partido del francés a nivel europeo como jugador del Atlético pese a que hubo rumores de que podría dejar el equipo en marzo. "Siempre fui claro que mi idea era seguir aqui porque sentía que se podía hacer algo increíble. No lo dudé y estamos a un paso. El equipo lo sabe, se ve tranquilidad y confianza", lanzó el galo.
Dice que su rol actual es liderar con el ejemplo. Lo de las charlas a los jóvenes se lo deja a Koke. La experiencia le ha dado la capacidad de saber imponer la pausa en el juego cuando es necesaria. "Cada vez que empezamos la Champions te ves levantando el trofeo y cualquier jugador cuando era niño lo ha hecho. Nos hemos situado a dos partidos y hay que estar bien tácticamente y seguir la línea del segundo tiempo en casa", proyectó el jugador.
Griezmann, seguro, Julián...
El galo será uno de los fijos en el once del Cholo, pero existe la duda con Julián Álvarez, que realizó la primera parte del entrenamiento rojiblanco al margen del grupo. "Por más que le demos vueltas los entrenadores el fútbol todo pasa por los jugadores y tenemos que hacer que lleguen de la mejor manera al juego. Creo que la experiencia y el tiempo te da más calma y la paz para enfrentar un partido como éste", lanzó el técnico, confirmando que tanto Giuliano como Julián o Sorloth estarán hoy aunque no sabe si para 30,45, 60 o los 90 minutos.
Esta noche se determinará si Arteta sigue serio, Simeone sonriente y Griezmann esperanzado. Lo juzgará Daniel Siebert, un colegiado alemán con el que el Atlético nunca ha ganado. Pero las estadísticas y las supersticiones... están para romperlas.
¡La pelota, a la mierda! Fue el primer grito de Diego Pablo Simeone cuando llegó al Cerro del Espino, lugar de entrenamiento del Atlético. Primero el orden, después el movimiento, porque el segundo sin el primero es un caos. El Atlético que encontró el argentino era como el puzle del que se han caído todas las piezas al suelo. La obsesión por la posición conecta a entrenadores que parecen estar en las antípodas, como Simeone y Johan Cruyff o su discípulo Pep Guardiola. La realidad es que no están tan alejados, porque la pelota, como la Tierra, es redonda y se mueve. Una vez ordenado, todo equipo necesita a quien conozca las leyes de ese movimiento, indescifrables para la mayoría, a su Galileo. Esta madurez de Antoine Griezmann nos ofrece, posiblemente, la mejor versión de esa representación en los 14 años de la era Simeone, de nuevo frente al Rubicón de la Champions. Es un Galileo que ha conocido la gloria y que ha sobrevivido a sus errores y a intrigas propias de la Inquisición, más convencido que nunca de lo que siempre se susurró a sí mismo, fuera en el Calderón como en el Stade de France: Eppur si muove. Y, sin embargo, se mueve.
«Hemos tenido un genio del fútbol. Nos daremos cuenta con el tiempo. Ojalá que Dios y el destino le den lo que está buscando». Galileo, condenado a cadena perpetua, conmutada por una especie de arresto domiciliario, por los supuestos intérpretes de Dios en la tierra, y ciego no pudo escuchar los elogios que le llegan a Griezmann de todas partes. En el caso del hombre de ciencia hicieron falta siglos. Por una vez, el fútbol despide con amor, no con odio, en perfecta coordinación el Atlético con su nuevo destino, Orlando, a la nueva estrella de la Mayor League Soccer.
Simeone da instrucciones desde la banda.JOSE JORDANAFP
"Si no corres, vas fuera"
Las reiteradas palabras de Simeone sobre el francés se condesaron precisamente en una emocionante declaración de amor antes de enfrentarse al Barcelona en la Champions. «Te quiero», proclamó, con los ojos húmedos, y añadió: «Pero si no corres, vas para fuera».
Al Cholo se le quiere corriendo, hecho que todavía otorga más mérito a la adaptación de este futbolista a un hábitat para el que no parecía predestinado por sus condiciones. Lo mismo ocurría en Francia, país que tuvo que dejar porque la competencia física con los futbolistas de raza negra le apartaba de las primeras selecciones de los técnicos en su periodo de formación.
«Siempre estaré agradecido a la Real Sociedad, porque apostaron por mí cuando no lo hacían en mi país», afirma el jugador. Años después, en 2018, Griezmann sería el epicentro de la conquista del segundo Mundial para Les Bleus y del final de los complejos por el peso del 98 para varias generaciones de futbolistas franceses.
«Antoine, tengo que decirte algo. Gracias por todo lo que has hecho por el fútbol francés, la selección y el fútbol en general. Me has dado mucho», afirmó Thierry Henry en directo, en el plató de CBS Sports, después de que el Atlético eliminara al Barcelona. Griezmann ya no estará sobre el césped en el Mundial del próximo verano por decisión propia. La suya ha sido una relación de encuentros y desencuentros con el fútbol francés y la selección, sea por sus complicados inicios o por la decisión de Didier Deschamps de ceder a la petición de capitanía por parte de Kylian Mbappé, hecho que precipitó la primera renuncia a Les Bleus de Griezmann. El regreso nunca fue lo mismo. «Estaré en la grada con mi hijo y la camiseta de Francia», dice, sin rencores.
Griezmann, durante el partido contra el Arsenal.JAVIER SORIANOAFP
El hombre que, hoy, le dice «te quiero», ayer le hizo padecer. El salto de la Real Sociedad al Atlético le obligó a un periodo de adaptación que ha acabado con más de uno. Es la mili del Cholo. Pasado ese tiempo, Griezmann no sólo se adaptó al ecosistema futbolístico, también al emocional, incluso con el mate en las manos. El crecimiento le llevó a uno de los mejores contratos de la Liga, 20 millones al año libres de impuestos, y a la ambición por «sentarse a la mesa de Messi y Cristiano», legítima, pero también a la confusión. El error no estuvo en la decisión de irse al Barça tanto como en las formas de hacerlo, con dos intentos cargados de indecisiones y polémicas. Dejó a la vez a Simeone y al hombre que había custodiado con criterio su carrera, el agente Iñaki Ibáñez, y se enredó en un laberinto en el que aparecían familiares y abogados que pedían lo suyo. La chapuza costó dinero al futbolista y al Barcelona de Josep Maria Bartomeu, y todavía tiene recorrido en los juzgados.
El 'Santo Oficio' de Messi
Las intrigas de los despachos no eran menos en el vestuario, a ojos de Griezmann, que sentía que lo miraban con celos por haber ganado el Mundial, desplazado por el Santo Oficio de Messi. No todo eran maravillas en el país de Leo. La vuelta al Metropolitano fue como la de un penitente, de rodillas, con los brazos en cruz y sin condiciones.
A los 35 años, los partidos de Griezmann se han convertido en una especie de cátedra en el Metropolitano. El francés ha dado pasos atrás para convertirse en un organizador ofensivo colosal. «Cada balón suyo mejora al equipo», reconoce Simeone. Lo hace sin perder su capacidad de llegar al área, al gol.
Griezmann no es el primer caso de delantero que al retrasar su posición, despliega su visión y calidad. No es lo mismo hacerlo con el aliento del rival en el cuello a que varios metros. Lo vimos con Juanito en su madurez, en algún partido del otoñal Raúl, en el autodestructivo Wayne Rooney o en el incansable correcaminosSweinsteiger cuando se plantó en los medios.
Todos conocían las leyes del movimiento tanto como Griezmann, que intentará mover el balón como si fuera la Tierra para provocar un eclipse en el Emirates de Londres. Si lo consigue, cuando el sol alumbre de nuevo encontrará al Atlético en Budapest.
Ha traído Simeone la cábala al Atlético y ahora la parroquia no la abandona a un paso de otra final de Champions, la tercera (¿va la vencida?) desde la llegada del argentino. No es sólo que el Cholo cumpla 1.001 partidos, capicúa, en el duelo de esta noche ante el Arsenal. También que la última semifinal ante un equipo inglés, de la que se venía de nuevo tras eliminar al Barcelona, hubo un empate en la ida y, entre duelo y duelo, se jugó y ganó al Valencia en Mestalla. "Variaba muchas cosas en función del resultado según le dieran suerte o no", explica Dani Aranzubia, ex guardameta rojiblanco, que vivió algunas cábalas de su técnico, como la de cambiar de hotel tras una derrota, algo que ha hecho en Londres tras haber perdido con el Arsenal en octubre. "Era más barato", ironizó el Cholo.
Además de cábala, Simeone ha trazado un camino que se basa en una palabra que dos de los jugadores que ya lo recorrieron recuerdan perfectamente: confianza. "Teníamos mucha confianza para eliminar a cualquiera". "Era un equipo que se fue construyendo a partir de confiar en el mensaje del Cholo. Sabía que podía competir con cualquiera", explican a EL MUNDO tanto Aranzubia como Raúl García, miembros de la plantilla que disputó y ganó la penúltima batalla de Londres hace 12 años.
No fue el Arsenal sino el Chelsea de José Mourinho y... Fernando Torres, el que esperaba en Stamford Bridge en el penúltimo escalón de la máxima competición continental. Lo hacía tras arrancar un empate a cero en el Calderón en un duelo en el que "sólo vinieron a defenderse", según rememora García. "Nosotros preferíamos jugar primero en casa por los goles en campo contrario", completa Aranzubia sobre la época, ya pasada, en la que valían doble esos tantos.
Hablan los ex rojiblancos de los nervios lógicos de un duelo tan importante para un bloque que, salvo David Villa, nunca había alcanzado ese tipo de latitudes. "A pesar de no tener futbolistas que hubieran pisado semifinales de Champions, había jugadores con un carácter impresionante: Godín, Gabi, Raúl García, Diego Costa o Villa. Supieron tirar del carro", lanza el ex guardameta. Mientras que el centrocampista apunta a vivir y enfocarse en "disfrutar el momento" como clave a la hora de sacar adelante cualquier tipo de duelos. Los dos coinciden, eso sí, en que el el equipo remaba de manera unánime en "una única dirección": "La fortaleza era el grupo, pero el líder era el míster", destaca Aranzubia, aquella temporada, compañero de Courtois.
12 años
Han pasado 12 años desde aquel 30 de abril de 2014, y a los protagonistas les cuesta recordar los detalles de cómo fueron las emociones y el desarrollo de aquella histórica vuelta de semifinales en Londres. Pero a Aranzubia sí que le llamó la atención lo cerca que estaban los banquillos y los apenas dos metros que separaban a los entrenadores. El estoicismo aparente de Mourinho contrastaba con la efusividad y las carreras del Cholo, especialmente con el gol de Arda Turán, que cerraba un partido que se había puesto cuesta arriba.
"Tener enfrente a Torres ya era un aliciente. Pero él quería pasar y encima te marca el primer gol. Es la típica historia de decir somos el Atlético y tiene que haber este recuerdo", apunta Raúl García sobre ese momento, en el minuto 36, cuando El Niño manda a la red un centro de Azpilicueta y la semifinal se ponía cuesta arriba. Hasta que se desata el vendaval rojiblanco.
Vendaval rojiblanco
Primero Juanfran salvando un pase de Thiago sobre la línea y poniéndosela a Adrián para la igualada. "El empate de Adrián nos dio mucho aire. Tener tan cerca la final, que no era el objetivo al inicio de temporada, pero luego se añade ese punto de presión", cuenta Raúl García que sería el que poco después sustituiría al goleador. "Mucha ilusión jugarlo y sentirte junto a tus compañeros estar a ese nivel. Fuera de casa, te sientes orgulloso. Esa segunda parte yo mismo la disfruté como si fuera un cuento", añora el navarro. Luego ya llegarían el 1-2 de Diego Costa de penalti y el citado tanto del turco para apagar definitivamente la ilusión británica con el 1-3 y seguir soñando en rojiblanco.
Courtois, Arda Turán y Koke celebran el pase a la final en 2014.Eddie KeoghREUTERS
"Nadie hablaba de ganar todo, pero no se descartaba. Simeone nos mentalizo de que era posible", explica Aranzubia, ya que poco después, esa misma plantilla también se sobrepondría a un gol en contra en el Camp Nou, para llevarse la Liga frente al Barça de Messi. "No hay que ocultarlo, aquel equipo estaba hecho de ambición y de confianza en lo que hacíamos. No teníamos tantos nombres, pero no teníamos miedo a competir con nadie", añade García. Una confianza que se mantiene dentro de un vestuario rojiblanco muy diferente al de entonces, pero también un entrenador muy cambiado.
Diferencias y similitudes
El navarro recuerda que en aquel Atlético existía la sensación de que "cuando se adelantaba el partido se acababa", mientras que en el actual el Cholo se ha cansado de repetir que su equipo "ataca mejor que defiende". No obstante, tanto Raúl García como Dani Aranzubia creen que este club, con futbolistas de mayor nombre que entonces y que "te pueden decidir partidos de manera individual", tiene posibilidades de eliminar a un equipo británico que "no es el de principio de temporada". "Tienen una plantilla capaz de vencer y el Arsenal acumula la presión de ganar trofeos", apostilla García.
Budapest está a la vuelta de la esquina como apareció Lisboa tras aquella batalla de Londres. En la misma ciudad pero distinto escenario, este Atlético con diferente piel buscará volver a conquistar Reino Unido. Los símbolos son favorables, pero el nivel futbolístico también lo es y, pese a que los ex rojiblancos coincidan en que "el fútbol nunca te debe nada", la diosa fortuna podría, por fin, dar la primera a Koke y permitir a Griezmann la despedida soñada. ¿Por qué no?
El gol más amargo
«Nunca celebraría un gol contra el Atlético». Fernando Torres tuvo opción de demostrar una frase que lanzó en la previa de la Supercopa de Europa de 2012 que le enfrentaría como jugador del Chelsea a su ex equipo. No marcó entonces, pero la Champions les volvió a unir dos años después en semifinales y allí sí tuvo la oportunidad de exhibir su corazón rojiblanco.
Aquel tanto en el minuto 36 tras un gran pase de Azpilicueta, provocó un inmediato gesto de perdón de El Niño hacia la grada, aunque el partido se celebrase en Stamford Bridge. Posteriormente y con semblante serio, bajó la mirada y fue sepultado por sus compañeros en la celebración. De poco serviría ese gol.
Al filo del final de la primera mitad, Adrián embocaría un pase atrás de Juanfran para poner el empate en el marcador que se encontraría con un hierático Mourinho, entrenador de los blues. Posteriormente, fue Diego Costa el que transformó un penalti generado por él mismo gracias a la inocencia de Samuel Eto'o.
Poco después era sustituido Torres por Demba Ba y habría división de opiniones en la grada británica con aplausos y algún silbido para el delantero madrileño. Desde el banquillo, Torres vería el tercer tanto rojiblanco tras una pared de Arda Turán con el larguero. Ese 1-3 daba el pase a su Atlético a la segunda final de Champions de su historia y la primera del Cholo, quien le recuperaría la temporada después tras una infructuosa cesión al Milan desde Londres.
Un gol de Alexis Sánchez, que había entrado tras el descanso, rentabilizando la pelota acomodada por Maupay, desató la euforia en Sevilla recién iniciada la segunda mitad. Poco antes, Oyarzabal no llegó a rematar el centro de Oskarsson y Barrenetxea disparó a continuación muy cerca de su objetivo. A sus 37 años, el chileno aún sigue marcando tantos importantes, aunque sea ya lejos de los grandes equipos en los que vivió los mejores años de su dilatada carrera.
La atmósfera respondió a las urgencias de uno de los clásicos del fútbol español. A falta de cinco jornadas para la conclusión de la Liga, el Sevilla recibía a la Real Sociedad con la urgencia de escapar del descenso. Si ya el pasado curso el equipo andaluz hubo de recurrir a Joaquín Caparrós para escapar de una delicadísima situación, esta vez acudió a Luis García Plaza, cuyo trabajo no había logrado enmendar el tortuoso camino.
Una muestra de la extraordinaria carga emotiva con la que vivió el encuentro el entrenador local fue su reacción tras una entrada de Aramburu, castigada con tarjeta amarilla, por la que reclamó airadamente al árbitro, hasta ser él mismo castigado con la misma sanción.
El Sevilla fue beneficiario y víctima de ese ambiente. Buscó la portería de Remiro con más pasión que juego y, durante la primera mitad, tuvo en el habilidoso Ejuke a su hombre más incisivo.
Con este triunfo por 1-0, los andaluces salen del descenso en perjuicio del Alavés y aguardan otro partido en el Sánchez Pizjuán, ante el Espanyol, otro de los equipos que tiene comprometida su supervivencia en la máxima categoría. De momento, oxígeno para el Sevilla.
La historia de la Copa del Mundo está jalonada de goleadas estruendosas, pero ninguna provocó el terremoto del 1-7 de Alemania en Brasil2014 sobre la Verdeamarela, ocurrido el 8 de julio de ese año del Señor. No hace falta enfatizar lo que es Brasil en la historia de la Copa del Mundo. Único país que ha participado en todas las ediciones, ha ganado cinco de ellas (1958, 1962, 1970, 1994 y 2002) y tiene admiradores por todas partes. Su presencia no sólo embellece, justifica la existencia de la competición. En 2014 le tocó por segunda vez albergarla y la torcida dejó de hablar de La Penta en favor de La Hexa, tan seguros estaban. Y eso que en las dos ediciones precedentes habían caído en cuartos.
Brasil se debatía entre el jogo bonito y un fútbol severo y correoso, duda nacida desde que en España1982 cayera una generación gloriosa ante Italia y aún no resuelta. Dunga, mascarón de proa de la segunda tendencia ya desde su tiempo de jugador, fue el seleccionador del pinchazo en Sudáfrica2010. Se ofreció el puesto a Muricy Ramalho, cuatro años consecutivos mejor entrenador del campeonato local, pero algo vería y prefirió excusarse con su contrato por el Fluminense. Entonces se eligió a Mano Menezes, un apóstol de la preparación física. En la Copa América de 2011 cayó ante Paraguay; luego perdió la final olímpica de Londres2012 con Japón. El presidente de la Federación, José María Marín, le impuso al meta Cavalieri y al delantero Fred para el Superclásico, que se ganó en los penaltis, pero no le sirvió de nada. João Havelange, presidente de la FIFA de 1974 a 1998 y por ende gran santón del fútbol brasileño, dijo literalmente que era «un imbécil» y abogó por la recuperación de Luiz Felipe Scolari. Así se hizo. Menezes dejó a Brasil decimotercero del ránking FIFA, donde ni antes ni después ha estado nunca. Las encuestas dieron un 66 % de aceptación de Scolari, que en el ínterin fue seleccionador de Portugal con buen papel, pero después había pinchado en el Chelsea, la liga uzbeka y el Palmeiras.
Quedaban dos años y el viejo Felipão se puso a la tarea. Había sacado a Brasil campeón en 2002 con Cafú, Roberto Carlos, Dunga, Ronaldo, Rivaldo y Ronaldinho entre otros. Ronaldinho podría haber estado aún, pero en la primera citación llegó tarde y borracho, y quedó borrado. La prueba de fuego fue la Copa Confederaciones, en el verano previo al Mundial, que la verdeamarela jugó como anfitriona y se hizo con el título ante España, campeona de Sudáfrica2010, con un rotundo 3-0. Pintaba bien.
Puesto que como organizador no disputó la clasificación, Brasil programó diez amistosos, con una derrota y nueve victorias, seis de ellas ante rivales de poca enjundia. La presidenta Dilma Rousseff llegó a decir que su gobierno era «estándar Felipão». El viejo ídolo Tostão dio voz a los escépticos: «Me choca que ganar la Copa Confederaciones, un torneo de preparación y sin gran nivel técnico, sea motivo de tanta euforia, de que todos los jugadores se conviertan en estrellas y tengan que ser titulares en el Mundial».
Scolari sufrió un revés: Diego Costa, nacido en Brasil pero nacionalizado español y jugador del Atlético, eligió jugar con España, lo que le enfadó: «Está dando la espalda a un sueño de millones, el de representar a nuestra selección pentacampeona en un Mundial en Brasil».
Como había previsto Tostão, Felipão hizo la lista final sobre la base del equipo de la Confederaciones, lo que excluyó, aparte de a Ronaldinho, a notables como Kaká, Robinho, Philippe Coutinho, Filipe Luís y Lucas Moura. Su idea era un equipo presionante y acometedor, con la inventiva reducida a Neymar. Muy firme en sus ideas, cuando dio la lista ya adjudicó los números del 1 al 23, anunciando en los once primeros sus titulares.
El marcador, al final del partido.AFP
La fase de grupos la pasó con 3-1 a Croacia, 0-0 ante México y 4-1 a Camerún. Neymar hizo cuatro goles. El juego no gustó, cundía un desencanto que venía a sumarse al enfado por los precios y por la certeza de que los políticos habían robado a manos llenas en las obras. El partido de octavos contra Chile en el Mineirão de Belo Horizonte tuvo vigilancia especial del Ejército. Hubo empate, 1-1 tras prórroga, y sólo gracias a que el chileno Mauricio Pinilla estrelló en ella un tiro en el larguero pasó la Verdeamarela por penaltis. En cuartos tocó Colombia. Brasil ganó 2-1, pero sufrió una baja fatal: Neymar sufrió un rodillazo bárbaro de Juan Camilo Zúñiga en la espalda que le fracturó la tercera vértebra lumbar.
Brasil estaba en semifinales, pero los partidos eran forcejeos. En octavos hubo 51 faltas; en cuartos, 54. Ahora tocaba Alemania, y no iban a estar ni Neymar ni el central milanista Thiago Silva, el capitán, suspendido por tarjetas.
Por su parte, Alemania había tomado el rumbo contrario. La fascinación por la España del tiquitaca, ganadora de la Euro2008, el Mundial2010 y la Euro2012, había llevado al seleccionador Joachim Löw a desarrollar un juego basado en principios similares. Lo suyo lo conocimos aquí como tikitaken. Pasó el grupo ante Portugal, Ghana y Estados Unidos, batió a Argelia en octavos y a Francia en cuartos. Reunía en su media a Sami Khedira, Bastian Schweinsteiger y Toni Kroos, con Mesut Özil de enganche y los potentes Thomas Müller y Miroslav Klose en el ataque. Poco a poco se adaptaba al nuevo modo, tan distinto de su clásico subanpisenestrujenbajen. Este día se iba a coronar.
El partido empezó con una presión de Brasil, que salió concienciadísima, pero arriba faltaba ingenio para abrir brecha. En el 10, una salida de los alemanes termina en córner que saca Kroos, el balón sobrevuela un grupo de jugadores que pugna en el primer palo y le cae a Thomas Müller, en la frontal del área chica, que remata con el pie. Un descuido increíble y 0-1.
Brasil sigue en el mismo son hasta que se desata un cataclismo. En el 22, Alemania toca y sube, llega en una buena jugada combinativa, Klose remata, rechaza el meta Julio César, el propio Klose caza el rebote y marca. Es su gol número 16 a lo largo de cuatro Mundiales, despegándose de Ronaldo Nazário, con el que estaba empatado a 15. Así, con 36 años, se consolida como máximo goleador histórico en la Copa del Mundo. 0-2. En el 24, Özil lanza a Philipp Lahm por la derecha y éste envía a Kroos, que desde la frontal lanza un zurdazo imparable: 0-3. Nada más producirse el saque de centro, Sami Khedira roba el balón a Fernandinho, avanza, combina con Kroos y éste marca el 0-4, con Julio César neutralizado por la jugada. Han pasado 69 segundos entre los dos goles de este hombre, que establece una marca única en la historia de la Copa del Mundo. Sigue la tortura y en el 29 Khedira protagoniza un contraataque que coronará él mismo tras combinar con Özil. 0-5. En siete minutos el partido ha pasado de 0-1 a 0-5. Los voluntarios que asisten a los periodistas lloran. Telefoneo a Santi Giménez, enviado al partido de As, que entonces dirigía yo, y me dice: «Me parece estar asistiendo a la caída de Constantinopla».
Aficionadas brasileñas, el día de aquel partido.EFE
En el descanso Löw está muy serio y preocupado, pide a sus chicos concentración, que repriman la euforia, que no provoquen. La consigna es seguir igual. Scolari hace de tripas corazón y apela al honor. Brasil sale a adecentar el marcador, hay dos buenas llegadas de Paulinho, comparecido en relevo de Hulk, un descargador de muebles impostando un puesto en la delantera de Brasil. Paulinho es más sutil y le saca dos paradas a Manuel Neuer, pero no pasa de ahí. Alemania sigue concentrada y, aunque ha bajado un punto su velocidad, aún caza dos goles más, ambos por medio de André Schürrle, que ha entrado en el 58 por el veterano Klose. El 0-6 llega en el 68, rematando un buen centro de Lahm; el 0-7 en el 78, de formidable volea a pase de Müller. Todo el estadio está atónito. Oscar marca el gol de la honrilla ya en el descuento, al cazar un buen pase de Marcelo y quebrar a Jérôme Boateng. De inmediato, el pitido final.
Nelson Rodrigues dejó escrito que el Maracanazo fue la Hiroshima de Brasil; siendo así, el Mineirazo, como pasó a conocerse, fue Nagasaki. Con el pitido final, en el estadio es atacado el humorista Marcelo Adnet, identificado como amigo de Scolari, y hay detenidos, aunque la cosa no llega a mayores. En muchas ciudades hay quema de autobuses, asaltos a tiendas, ataques a edificios públicos, policías a caballo, balas de goma... A la mañana siguiente el panorama es de desolación. Se diría que un Ángel de la Muerte había matado con una ráfaga venenosa a todos los primogénitos de Brasil. A la derrota en el partido se une otra en la estadística: con 223 goles, Alemania supera los 221 de Brasil en la historia del Mundial.
Lo de los dos goles de Kroos en 69 segundos creará comentarios picantes por la simbología del número, y lo resucitará el jugador en un tuit felicitando el año 2017 sustituyendo los números uno y siete por las bañaderas brasileña y alemana. Todo Brasil se indignó, y hasta Marcelo le exigió respeto en un tuit de respuesta; él replicó: «Demasiada atención para un pequeño chiste». La revista Lance se lo recordaría cuando en 2018 fueron eliminados por Corea. Saludó las Navidades con un «Feliz 2018» sobre las banderas alemana y coreana.
Scolari no puede alegar nada en su defensa y se convierte en el enemigo público número uno. El vicepresidente de la Federación, Delphim Peixoto, dice que debería jubilarse, no entrenar nunca más en Brasil: «Fue terco en todos los momentos, desde la convocatoria a la elección del sistema táctico». Ronaldo Nazário carga contra el seleccionador: «Siempre eligió la táctica equivocada». Wagner Ribeiro, agente de Neymar, tacha al seleccionador de «arrogante, asqueroso y ridículo». Romario pide cárcel para José María Marín y califica a todos los federativos de ladrones y mafiosos. La prensa brasileña habla de vergüenza nacional. El resto del mundo muestra una respetuosa estupefacción excepto, claro, en Alemania («Os amamos», titula el Bild) y en Argentina, donde se detecta tanta euforia como en el país ganador. Olé titulará con burla: sobre una foto de Scolari en la que muestra los cinco dedos de la mano izquierda y dos de la derecha, titula: «HEXA+1».
Brasil afronta el partido por el tercer puesto con muchos cambios, pierde con Holanda 3-0 y hasta parece un alivio. La final la gana Alemania a Argentina, logrando así su cuarta estrella. Un consuelo para Brasil. ¡Sólo hubiera faltado que los argentinos se consagraran en su suelo!
En cuanto a Scolari, salió eyectado del puesto y encontró acomodo en el Grêmio para enseguida saltar nada menos que a China, que a algunos les pareció incluso demasiado cerca. Allí arrasó en títulos con el Guangzhou Evergrande, tras lo que regresó a Brasil para seguir entrenando clubes locales. Se retiró hace dos años, con 27 títulos oficiales, más que ningún colega sudamericano. Pero su bonita camisa de ganador sufrió un gran girón en forma de siete.
Cuando cazaron a Kylian Mbappé bajando de su avión privado en el Aeropuerto de Barajas, los teléfonos de los responsables del Real Madrid comenzaron a echar humo y el vídeo se reenvió de un terminal a otro. Algunos estaban en los pasillos del RCDE Stadium esperando para acceder al palco de autoridades, desde donde presenciaron el duelo ante el Espanyol en el que los blancos podían decir adiós a la Liga de forma definitiva, y otros se sentaban ya en el sofá de su casa para ver tranquilamente el partido por televisión. A ninguno le gustó ver a la estrella del equipo, el futbolista más deseado de la última década, el que tardó seis años en llegar al Bernabéu y con el que han sido incapaces de ganar un título en esta temporada, dejando una imagen tan alejada de la realidad deportiva del equipo. Por eso a pesar de la victoria en Barcelona, el lunes amaneció con más runrún alrededor del delantero, que pasará nuevas pruebas el miércoles para decidir si llega o no al clásico.
«Es algo innecesario», comentan a EL MUNDO desde el vestuario, donde no entienden la forma de actuar de Mbappé. Como informó este periódico en su edición del domingo, antes de la cita contra el Espanyol ya había cierta molestia en el vestuario del Madrid por el viaje del francés a Italia junto a su pareja, la actriz española Ester Expósito. Sus compañeros comprendieron y apoyaron su último vuelo a París, en marzo, para buscar una segunda opinión médica de su lesión de rodilla, algo que, con permiso del club, suelen hacer todos los futbolistas.
Pero en este caso, la poca gravedad de su lesión (unas molestias en el isquio de la pierna izquierda) y la insistencia del club en que estaba haciendo «todo lo posible» por jugar el clásico no encajaban en la reflexión del vestuario, que veía el viaje «innecesario».
Mbappé estuvo en Valdebebas a comienzos de la semana pasada y volvió de nuevo ayer, lunes, después de varios días por la costa italiana, donde los paparazzi le encontraron en diversos puntos de Cagliari y en un yate en mitad del mar. Imágenes que llegaron rápido a los móviles de un vestuario que preparaba el partido contra el Espanyol. Nadie lo entendía ni lo apoyaba. En los despachos se pasaba de largo por sus vacaciones, pero se reconocía que tantas imágenes y vídeos no eran lo más adecuado en ese momento.
«Juntos y con todo lo que tenemos hasta el último pitido», escribió Jude Bellingham en su publicación en Instagram, donde también publicó una imagen de todo el equipo y otra con Vinicius, que acompañó con un emoticono haciendo el gesto de un guiño. El brasileño, por su parte, escribió «a muerte con este club» y recibió, entre otros, los comentarios de Lucas Vázquez o Benzema: «Número uno», le respondió el exdelantero del Madrid. Bellingham le contestó «hermano» a una de sus imágenes.
Mbappé, que sí felicitó a su compatriota Marcus Thuram por el Scudetto del Inter, no apareció por redes sociales para congratular a sus compañeros, algo que es habitual después de cada triunfo.
Tampoco parecía muy contento con la situación Arbeloa, que tras vencer en Cornellà dejó unas respuestas interesantes sobre el viaje de Mbappé a Italia. «Los médicos coordinan cuándo deben ir los jugadores a Valdebebas y cuándo no. A partir de ahí, cada jugador en su tiempo libre hace lo que considera oportuno y ahí no entro», dijo, antes de ser preguntado de nuevo por la comparación entre el compromiso de Mbappé y el de Vinicius, autor de dos goles.
«Yo no dudo del compromiso de ninguno de mis jugadores, saben lo importantes que son estos partidos. Me gusta cuando entienden lo que es esta camiseta, que no existe un jugador más grande que el Madrid», declaró, añadiendo que «no hemos creado lo que es el Madrid con jugadores que salen con esmoquin a jugar, sino con jugadores que terminan llenos de barro».
A su vez, cambió el tono para hablar de Vinicius: «Es un líder nato, todo el mundo le quiere y es una gran persona». La relación entre el brasileño y el francés es buena, pero el vestuario, que adora a Vinicius, pone su foco ahora en Mbappé. También lo hace la afición, molesta con los resultados y con la imagen.
El entrenador del Arsenal, Mikel Arteta, ya parece haber olvidado el mal sabor de boca del arbitraje que sufrió su equipo en el Metropolitano y que apuntó a que "cambió el partido". Tras su contundente victoria ente el Fulham este fin de semana, el vasco está enfocado en que su equipo esté preparado para la batalla europea de mañana ante el Atlético. "Lo único que tengo que hacer es acabar de preparar mañana el equipo y el partido y que salgamos mañana como bestias", ha lanzado.
El entrenador dice que de las dudas, sólo Timber, se ha quedado fuera de la convocatoria y que Haavertz y Odegaard están listos para mañana. "No necesitamos que los jugadores estén disponibles sino que estén en las mejoras condiciones como lo está Saka", ha dicho, no obstante sobre las necesidades a la hora de afrontar unas semifinales de Champions.
Un duelo del que saldrá el primer finalista de la Champions, escalón que los gunners no pisan desde hace 20 años. "Estamos hambrientos", ha manifestado el entrenador, que ha apuntado que quiere colocar al Arsenal "entre los mejores partidos de Europa". Pese a la importancia del duelo de semifinales ante el Atlético ha pedido el entrenador que sus jugadores estén en el "mejor estado emocional".
Para ello sabe que contarán con varias iniciativas de los fans del Arsenal como el recibimiento al equipo así como un gran tifo para antes del inicio del duelo. Ha apuntado el entrenador que el público "no necesita mensajes" y que su deber es ganar el partido y pasar la eliminatoria.
Confía el vasco en que sus jugadores puedan hacerlo porque "se lo han demostrado a lo largo de la temporada". "Mañana será un partido diferente, pero estamos preparados para competirlo, jugarlo y ganarlo", ha expresado el entrenador gunner que habla de "sueño" el pasar a la final.
El vasco no ha querido comentar sobre la posibilidad de que inicie Julián Álvarez u otro jugador y que su responsabilidad es centrarse en su equipo. "Nosotros nos hemos enfocado en nuestras armas", ha expresado el técnico sobre la importancia de no plantear el partido según lo que haga el Atlético del que no sabe si saldrá a presionar o en bloque bajo porque "tiene capacidad de hacer cualquier cosa".
Recuperó Diego Simeone a Antoine Griezmann en la rueda de prensa como escudero. No salió mal la elección del francés en los cuartos de final ante el FC Barcelona, que se saldó con unas emotivas palabras del entrenador para su pupilo en su última campaña como rojiblanco. Ahora ambos no quieren despedidas, quieren llegar hasta la final de Budapest y para ello necesitan irse con la victoria del Emirates. "Convencidos de lo que tenemos que hacer. El plan que se elija habrá que llevarlo hasta el final", ha expresado el técnico bajo la atenta mirada de su jugador.
Más allá de la victoria británica en esta fase de grupos, Atlético de Madrid y Arsenal ya se vieron antes en otra semifinal europea. Era de Europa League y los rojiblancos consiguieron empatar en el Emirates precisamente con gol del francés para luego eliminar a los británicos con un tanto de Diego Costa en el Metropolitano en 2018. "Da igual si meto gol o no, prefiero ganar o pasar. Al llegar al partido estoy más calmado, antes tenía mucho estrés", ha apuntado el galo.
Pero la cábala del argentino es algo que ha traspasado al alojamiento del equipo. El Atlético de Madrid ha cambiado de hotel en Londres al Courthouse Hotel Schoreditch tras su derrota en octubre en fase de grupos. Preguntado por ello por la prensa inglesa, el técnico ha tirado de ironía. "Estamos mejor que en octubre y cambiamos de hotel porque era más barato", ha dicho entre risas y provocando carcajadas en la rueda de prensa.
Más allá de las cábalas, el entrenador argentino espera que todos sus jugadores, incluidas las dudas, estén preparados para el enfrentamiento del martes donde el equipo se juega la tercera final de Champions bajo su batuta, la cuarta en toda la historia del club.
"Por más que le demos vueltas los entrenadores el fútbol pasa por los jugadores y tenemos que hacer que lleguen de la mejor manera al juego. Creo que la experiencia y el tiempo te da más calma y la paz para enfrentar un partido como el de mañana", ha lanzado el técnico confirmando que tanto Giuliano como Julián o Sorloth estarán para mañana aunque no sabe si para 30,45, 60 o los 90 minutos.
Quien seguro que estará es un Antoine Griezmann que no quiere que termine su periplo europeo con el Atlético esta temporada y del que dice nunca estuvo cerca de interrumpirse por su parte antes de tiempo. "Siempre fui claro que mi idea era seguir aqui porque sentía que se podía hacer algo increíble. No lo dudé y estamos a un paso. El equipo lo sabe, se ve tranquilidad y confianza", ha lanzado el galo.
El ejemplo en el campo
Dice que su rol actual es liderar con el ejemplo, que lo de dar charlas a los jóvenes es "más de Koke" y que la experiencia le ha dado la capacidad de saber imponer la pausa en el juego cuando es necesaria. "Cada vez que empezamos la Champions te ves levantando el trofeo y cualquier jugador cuando era niño lo ha hecho. Estamos a dos partidos y mañana hay que estar bien tácticamente y seguir la línea del segundo tiempo en casa", ha proyectado el jugador.
La rueda de prensa ha tenido otro momento gracioso y de complicidad entre entrenador y jugador cuando le preguntaban a Griezmann sobre las finales pasadas y él recordaba sus buenos momentos en un terreno de juego. "Eres campeón del mundo", le susurraba el Cholo con media sonrisa mientras el francés asentía y dejaba escapar una risilla.
El domingo por la mañana, ni 48 horas después de la segunda batalla de la serie de cuartos de final contra el Hapoel de Tel Aviv y apenas 48 antes de la tercera (hoy, 18.00 h., Movistar), viaje a Botevgrad (Bulgaria) de por medio, Mario Hezonja, contra todo pronóstico, decidió que el duelo liguero contra el UCAM Murcia -el Real Madrid era líder destacado de la ACB, sin muchos apuros para acabar primero como así certificó después- era un escenario propicio para ofrecer la que es ya una de sus mayores exhibiciones individuales. Una actuación histórica... con todo lo que llevó también de despliegue físico.
Son las genialidades del croata, tan irrefrenable en la pista como locuaz en redes sociales. Precisamente en un desafío en X encontró la gasolina para poner patas arriba el Palacio cuando el UCAM de Sito Alonso paladeaba ya el primer triunfo de su historia allí. La semana pasada, Hezonja contestó a una publicación de Dazn con un triple suyo desde casi el medio del campo con el siguiente reto: «¿Si hago una más así lo hacemos 2,99€ para la gente?». Dicho y hecho, en uno de los ocho que logró, cuatro en pleno delirio por la remontada (los blancos, que encajaron 63 puntos al descanso, llegaron a caer por 15), Hezonja, puro carisma, miró a las encendidas tribunas haciendo con sus dedos el gesto del ahorro. Dazn, por supuesto, bajó el precio de su suscripción mensual a 2,99.
Mario Hezonja, contra el Hapoel de Tel Aviv.EFE
El éxtasis de Mario recordó mucho a los dos triples increíbles en la semifinal de la pasada Copa en el Roig Arena, para otra remontada, esta vez contra el Valencia. Ante el UCAM completó una actuación -«casi perfecta», especificó Scariolo, pues su estrella erró el tiro libre que hubiera evitado la prórroga- que le sitúa entre los mitos del Madrid: 40 puntos, 11 rebotes, seis asistencias y 53 de valoración. Cimas que casi nadie había conquistado... en una mañana de domingo que en la que la épica no se presuponía. Nadie en la historia de la Liga Endesa había firmado un partido de 40 puntos, 11 rebotes y seis asistencias, nadie había llegado a los 50 de valoración jugando menos de 30 minutos y desde 2006 (Pete Mickeal con el Río Breogán) nadie había valorado tanto. «Orgullo», dijo, cuando le recordaron que logró la quinta mayor valoración histórica de un jugador del Madrid: las cuatro anteriores pertenecen a Arvydas Sabonis.
Todo lo que rodea a Hezonja es indescifrable y eso es algo que Sergio Scariolo tuvo muy en cuenta antes de firmar por el Real Madrid. Sabía que debía domar el carácter de un genio. Un tipo que, un año antes (verano de 2024), por ejemplo, había protagonizado una disparatada renovación en la que llegó a tener un preacuerdo con el Barça (el club en el que se formó) por cuatro años. Y en la que incluyó una cláusula de salida a la NBA que podría ejecutar en unos meses. Mario es, estadísticamente, el mejor jugador blanco en ACB, donde puja por el MVP de la temporada, pero su rendimiento en Euroliga no mantiene la misma constancia (su acierto desde el triple baja, por ejemplo, del 39 al 30%). Desconexiones en la pista en momentos cruciales o incluso algunos desaires camino del banquillo; todo mezclado con sus canastas indefendibles, su versatilidad y un talento físico-técnico que le hacen único.
Mario Hezonja, contra el UCAM Murcia.Sara Gordon / ACB Photo
Un jugador de extremos. El propio Scariolo, tras el recital ante el UCAM, puso en palabras lo que Hezonja supone para el equipo, para el club y para él mismo como entrenador. Y no todo fueron elogios. «Completar su juego de esta manera es lo que le hemos estado pidiendo desde el principio. También estuvo más que sólido en defensa. Si quieres ser el mejor, tienes que actuar como el mejor en cada aspecto del juego», pronunció el ex seleccionador, que siguió con su reflexión sobre Mario y el liderazgo. «Obviamente, en un día en que estás tremendamente inspirado y preciso, el equipo te seguirá. En un día normal, tienes que hacer lo que haces dentro del equipo. Y en un mal día, hay que tener la humildad de ayudar, esforzarse, recuperarse, pasar el balón y defender, porque eso también es grandeza. Él proviene de una mentalidad diferente. El liderazgo no se trata solo de anotar 40 puntos hoy; se trata de crecer. Y valoro más ese crecimiento gradual que está demostrando, especialmente en el aspecto mental de servir al equipo», zanjó.
El drama de las lesiones no cesa en el Real Madrid y su defensa se ha quedado totalmente resquebrajada de cara a la temporada 2026-2027. A la lesión de Militao, que estará de baja hasta finales de septiembre por la rotura del tendón proximal del bíceps femoral de la pierna izquierda, se une ahora Ferland Mendy, en una lesión similar pero en una zona diferente. El lateral francés notó un tirón a los 10 minutos del duelo contra el Espanyol y no pudo seguir. Tras las pruebas pertinentes realizadas este lunes, se le ha detectado una lesión en el tendón del recto femoral de la pierna derecha, el músculo que conecta la cadera con el cuádriceps.
Ahora toca decidir si pasar por quirófano o no. Los médicos del conjunto blanco contactarán con los especialistas en esa zona del cuerpo, como en el caso de Militao, pero la primera impresión anima a que el galo se opere. De hacerlo, estaría cinco meses de baja y volvería en el mes de octubre.
Se trata de un palo durísimo, otro más, para una defensa que en los últimos cursos ha vivido más en la enfermería que en el césped. Carvajal, Rüdiger, Militao, Alaba y Mendy han sufrido distintas lesiones de gravedad y todo ello ha influido directamente en el rendimiento deportivo del equipo, que ha terminado las temporadas echando mano de futbolistas de otras posiciones.
Para la temporada 2026-2027, el Madrid deberá trabajar en recomponer su zaga. Alaba no renovará y Carvajal está ahora mismo más cerca del 'no' que del 'sí', mientras que el acuerdo con Rüdiger está avanzado. Aún así, la realidad a día 4 de mayo es que el conjunto blanco sólo cuenta con Trent, Asencio, Huijsen, Fran García y Carreras como futbolistas con contrato y sanos para el primer partido del próximo curso.