Los gritos de "¡Lucho, Lucho!" retumbaron en el estadio Azteca, donde más de 80.000 colombianos vieron a Luis Díaz dirigir a los cafeteros hacia una contundente victoria por 3-1 contra Uzbekistán en su debut mundialista. El extremo del Bayern Múnich cumplió con la misión de liderar a Colombia con un gol y una asistencia ante la rocosa defensa uzbeka en Ciudad de México. [Narración y estadísticas]
Díaz complació con su velocidad a los 80.824 espectadores en un Azteca colmado de camisetas amarillas. Algunas decenas de uzbekos apoyaron insistentemente a la selección de Asia central con tambores en la primera aparición de Uzbekistán en una Copa del Mundo.
Con la victoria, Colombia es líder del grupo K, por delante del Portugal de Cristiano Ronaldo que no pudo pasar del empate con la República Democrática del Congo.
Gol y asistencia
Ante la cerrada defensa de los Lobos Blancos, la paciencia y el buen toque de Lucho fueron claves para abrir el marcador. Con un preciso envío encontró a Daniel Muñoz, defensa lateral del Crystal Palace, quien se desprendió hacia el área rival y sorprendió a la zaga asiática al minuto 41.
Muñoz solo tuvo que golpear el balón por encima del arquero uzbeko para marcar su cuarto gol vistiendo la camiseta de la selección colombiana.
A la hora de juego, Uzbekistán logró un sorpresivo empate por cuenta de Abbosbek Fayzullaev, pero apenas cinco minutos después Luis Díaz volvió a aparecer.
Esta vez la estrella de la Bundesliga recibió un pase de Gustavo Puerta, quien aprovechó un error en la salida de los uzbekos (65'). Díaz golpeó el balón con la pierna derecha y venció al arquero Yusupov, lo que desató un estruendo y baños de cerveza entre los fanáticos que arrojaron sus vasos con júbilo.
El otro estandarte colombiano, James Rodríguez, tuvo una participación más discreta. Fue cambiado en el minuto 72 entre ovaciones, aunque las mayores arengas de la noche fueron para Díaz.
Jaminton Campaz marcó el tercer gol de la noche, rematando con un cabezazo un gran centro de Juan "Cucho" Hernández después de que el jugador del Betis se peleara en la banda con los fornidos defensas uzbekos hasta llevarse la pelota y cruzarla al área, provocando el júbilo de la numerosa afición cafetera.
Panamá rozó la victoria, dominó durante muchos minutos, perdonó en sus mejores ocasiones y acabó castigada en el tiempo añadido por Ghana, que venció por 1-0 con un gol de Caleb Yirenkyi en el minuto 94, en el estreno de ambas selecciones en el grupo L del Mundial 2026.
El equipo de Thomas Christiansen fue más reconocible, más atrevido y más constante que Ghana, pero se quedó sin premio por su falta de precisión en los metros finales. La selección africana, superada durante buena parte del encuentro, sobrevivió gracias a sus porteros y a su paciencia, y encontró en el descuento la acción que cambió la noche en el Toronto Stadium.
El gol llegó cuando Panamá todavía buscaba el triunfo y ya acusaba el desgaste. Brandon Thomas-Asante, incorporado en la segunda mitad, condujo una transición por la izquierda, desbordó a su marcador y sirvió un pase raso al área.
Allí apareció Yirenkyi, amonestado desde el primer cuarto de hora, para empujar el balón a la red y desatar la euforia ghanesa ante la incredulidad de la numerosa hinchada panameña.
Fue un desenlace cruel para Panamá, que había firmado una primera parte superior. Bajo la lluvia, el equipo centroamericano entró mejor al partido, con balones largos a las bandas y ataques directos que incomodaron a la defensa de Ghana.
A los dos minutos, Cecilio Waterman tuvo la primera gran ocasión con un disparo desde la frontal que obligó a Lawrence Ati Zigi a estirarse para evitar el 0-1.
Panamá insistió por los costados. César Blackman encontró espacios por la derecha, José Luis Rodríguez colgó balones desde la izquierda y los tres hombres de ataque —Rodríguez, Waterman y Yoel Bárcenas— mantuvieron ocupado al bloque ghanés. Ghana, en cambio, apenas pudo correr.
Su plan, más reactivo, dependía de encontrar a Antoine Semenyo o a Jordan Ayew en transición, pero la defensa panameña corrigió casi siempre a tiempo.
El equipo de Christiansen reclamó penalti en el minuto 33, cuando Cristian Martínez cayó en el área tras un desafío de Jerome Opoku. El árbitro sueco Glenn Nyberg no señaló nada. Poco después, una acción confusa dejó a Ati Zigi dolorido tras un choque y, con el portero en el suelo, Jiovany Ramos recogió un rechace en la frontal, pero su disparo salió alto.
Ghana terminó el primer tiempo sin apenas inquietar a Orlando Mosquera. Su mejor aproximación llegó en el añadido, en una falta lateral lanzada por Jordan Ayew que no superó al primer defensor. Panamá se marchó al descanso con mejores sensaciones, más posesión y las ocasiones más claras, aunque sin la ventaja que había merecido.
Carlos Queiroz movió el banquillo al inicio de la segunda parte. Benjamin Asare sustituyó al lesionado Ati Zigi, que no pudo continuar, y Ghana ganó algo de estabilidad con el paso de los minutos.
Aun así, Panamá volvió a amenazar primero: Bárcenas encontró una pelota en la frontal, pero su remate fue bloqueado; después, Cristian Martínez disparó desde el costado derecho del área pequeña y el balón se marchó junto al poste.
El partido se abrió a partir de la hora de juego. Ghana encontró por fin profundidad por la derecha y tuvo su mejor fase. En el minuto 64, Thomas-Asante generó una acción peligrosa que la defensa panameña cortó cuando Mosquera ya estaba batido. En el córner posterior, Semenyo cabeceó desviado. Poco después, el propio Thomas-Asante probó desde la frontal, pero su tiro fue repelido.
Panamá respondió con otro disparo de Jiovany Ramos, ajustado a la base del poste izquierdo. El choque entró entonces en un tramo de ida y vuelta, con las dos selecciones partidas y con la "Marea Roja" empujando desde la grada al grito de "sí se puede".
Christiansen recurrió a Azarías Londoño, José Fajardo e Ismael Díaz para refrescar el ataque. Díaz tuvo una oportunidad en el minuto 84 con una volea de media distancia que atrapó Asare. Bárcenas, poco después, mandó alto otro remate desde fuera del área. Panamá seguía llegando, pero sin la claridad suficiente para batir al segundo portero ghanés de la noche.
Queiroz también encontró respuestas en el banquillo. Fatawu Issahaku dio profundidad, Thomas-Asante agitó el frente ofensivo y Kwasi Sibo ayudó a equilibrar un centro del campo que había sufrido demasiado. Ghana empezó a robar más arriba y a forzar errores en la salida panameña.
En el minuto 89, Thomas-Asante volvió a avisar, aunque su ocasión acabó invalidada por fuera de juego. Era el preludio del golpe definitivo. Ya en el 94, Ghana corrió una última vez por la izquierda y Yirenkyi, el jugador que había visto la amarilla por cortar un contraataque de Panamá en el minuto 15, se convirtió en el héroe inesperado.
Panamá todavía tuvo una última acción en el área ghanesa, con una tangana incluida y tarjeta para Carlos Harvey, pero no encontró el empate. Ghana celebró una victoria de supervivencia. Panamá se quedó con la sensación amarga de haber hecho casi todo bien salvo lo esencial: marcar.
Ficha técnica
1 - Ghana: Lawrence Ati Zigi; Marvin Senaya, Jonas Adjetey, Jerome Opoku, Gideon Mensah; Elisha Owusu, Caleb Yirenkyi; Kamaldeen Sulemana, Ernest Nuamah, Antoine Semenyo; y Jordan Ayew.
También jugaron: Benjamin Asare, Thomas-Asante, Abdul Fatawu, Kwasi Sibo y Prince Adu.
0 - Panamá: Orlando Mosquera; José Córdoba, Andrés Andrade, Jiovany Ramos; César Blackman, Cristian Martínez, Carlos Harvey, Amir Murillo; José Luis Rodríguez, Cecilio Waterman y Yoel Bárcenas.
También jugaron: Azarías Londoño, José Fajardo, Ismael Díaz y Aníbal Godoy.
Gol: 1-0, m.94: Caleb Yirenkyi.
Árbitro: Glenn Nyberg (Suecia). Amonestó a Caleb Yirenkyi, de Ghana; y a César Blackman y Carlos Harvey, de Panamá.
Incidencias: Partido del grupo L del Mundial 2026 disputado en el Toronto Stadium ante 42.942 espectadores. El encuentro comenzó con lluvia y tuvo pausas de hidratación en ambas partes. Lawrence Ati Zigi, portero titular de Ghana, fue sustituido al descanso por molestias tras un choque en la primera mitad.
Marc Cucurella (Barcelona, 27 años) se sienta con EL MUNDO para hablar, por primera vez, como jugador del Real Madrid. Lo hace justo antes de cenar ayer, el día de descanso. Ha ido a jugar al golf y luego ha estado dándole al billar. En su maleta está el pijama de su mujer, Claudia, pero que nadie piense cosas raras. "Me lo metió en la maleta para la Eurocopa, para que me acordase de ella, y nos dio suerte, así que dije: 'me lo llevo, no sea que no ganemos el Mundial por eso'", cuenta mientras se hace la foto en uno de los salones del Embassy Suites Chattanooga Downtown, cerrado sólo para la selección española. Marc conoce al fotógrafo, así que bromea. Se ríe. Es un tipo estupendo y, después del fichaje, feliz, mirando ya a Arabia para quitarse el mal sabor de boca del debut.
PREGUNTA.Tengo delante al hombre del momento. ¿Cómo se siente? RESPUESTA. Bien, muy bien, muy contento. Al final esto es una experiencia única y muy agradecido de todo lo que me está pasando. No ha sido fácil, he tenido que trabajar mucho para llegar hasta aquí.
P.Ha sido visto y no visto su fichaje por el Real Madrid. ¿De verdad ha sido todo tan rápido? R. Sí, totalmente. Creo que en un día y medio o dos se hizo todo. Por mí mucho mejor, mucho más rápido, sin dolores de cabeza. Al final ya se ha cerrado y muy feliz. Feliz por mi fichaje y sobre todo también para poder estar centrado en la selección, en el Mundial, que creo que es una cosa única y se lo merece.
P.¿Cuándo sabe usted que ya está todo hecho? R. Creo que fue el domingo a la tarde, más o menos. Ahí ya me dijeron que estaba todo más o menos hecho, que quedaban temas de papeles, temas de firmas, pero nada, yo creo que en un día, día y medio lo tuvimos. Y nada, después lo anunciaron, que con el cambio de hora también fue un poco más difícil, porque salió horas antes del partido de Cabo Verde, pero la realidad es que ya estaba todo hecho. Yo ahí ya estaba pensando en el partido y sin nada de lo que preocuparme.
P.No tuvo ninguna duda a la hora de elegir el Madrid, aunque tenía muchas más ofertas. R. Bueno, al final había diferentes opciones, pero cuando llegó la del Madrid no me lo pensé, creo que es una oportunidad única. Al final jugar para el Real Madrid es un honor y no muchos jugadores lo pueden decir, así que no tuve ninguna duda. Creo que tanto yo como mi entorno, mi familia, lo teníamos claro, que es una oportunidad que no podíamos rechazar y muy contento de la decisión que hemos tomado.
P.¿Qué le dijo Mourinho cuando le llamó? R. Sí, estuvimos hablando y me dijo que tenía muchas ganas de trabajar conmigo, que me iba a adaptar muy bien, que el Madrid era un gran club. Luego, nada, que me fuese muy bien en el Mundial y que nos veríamos en Madrid.
P.¿Es verdad que le dijo la frase de 'o eres tú o no ficho a ningún lateral izquierdo'? R. No, no sé si me dijo eso, me dijo que él me quería a mí y nada, muy contento por esta confianza. Estoy deseando empezar a trabajar junto a él.
P.Al aficionado que no entiende que un jugador que se formó en el Barça pueda fichar por el Madrid, ¿Qué le dice un futbolista profesional? R. Yo le digo que la vida tiene diferentes etapas. En este caso, me ha tocado tomar una decisión importante y no tengo ninguna duda, creo que es un gran paso para mí. Cuando eres niño, sueñas con jugar en grandes equipos y creo que el Real Madrid es uno de ellos, es el equipo con más Champions del mundo y ojalá poder ganar títulos con ellos y tener una etapa muy bonita.
P.¿Por qué el Madrid? ¿Qué tiene el Madrid? R. Pues mira, yo creo que se ha visto muchas veces en las remontadas históricas. Creo que tiene una mística... no sé cómo decirlo, es impredecible. Muy poca gente viendo los partidos se explica cómo puede ser que el Real Madrid remonte o gane partidos cuando parece que está contra las cuerdas. Poder ser parte de ello, poder vivir esa sensación desde dentro, poder experimentar esas noches mágicas es una cosa que como futbolista creo que a todo el mundo le agrada. Si te dan la oportunidad de vivir eso, quedan pocas dudas.
P.¿Se identifica con eso? Cuando parece que no puede ser, al final es. R. Sí, soy un jugador muy trabajador, muy luchador, alguien que lo intenta dar todo hasta el último momento, que no deja de intentarlo, y creo que es un poco el gen del Real Madrid, eso que dicen de 'hasta el final'... Ojalá tenga la oportunidad de tener noches mágicas, de poder pelear por títulos.
El lateral izquierdo de la selección y del Real Madrid, en el hotel de concentración.PABLO GARCÍA
P.Vaya comienzo de Mundial... R. Está claro que no ha sido bueno. Todos queríamos ganar, y quizá parecía más fácil de lo que realmente era, porque Cabo Verde quizá no es una selección con mucho nombre, pero estamos viendo que no es nada fácil, hay muchos equipos que están empatando... Es difícil un Mundial, juegas con unos nervios poco habituales. Dentro de que no fue nuestro debut soñado, no perdimos, tenemos un puntito más, y el otro partido del grupo acabó en empate, así que creo que sigue todo abierto. Con muchas ganas de que sea el partido de Arabia para conseguir esos tres primeros puntos.
P.¿Saben ya lo que falló, lo han analizado? R. Es parte del proceso. En la Eurocopa fue todo muy bonito, fue todo muy rodado, pero está claro que no es nada fácil llegar a un gran torneo y hacer siete victorias de siete. Creo que fuimos el único, o de los pocos equipos que lo han hecho en la historia, y está claro que no iba a ser igual de fácil. Fallamos un poco, no estuvimos del todo acertados, un poco imprecisos y contra esos equipos, cuando no empiezas bien, todo se complica. Nos faltó un poco de frescura, de ideas, porque normalmente no solemos fallar mucho. Pero bueno, tenemos tiempo para mejorarlo y preparar bien el partido siguiente.
P.¿Entienden la decepción de la gente? R. Sí, claro que lo entendemos. Nos hemos ganado ese nivel de presión porque venimos haciendo las cosas muy bien estos últimos años, pero nosotros sabemos el nivel que tenemos, sabemos que no estuvimos a nuestro máximo nivel. Lo bueno es que este susto nos ha venido en el primer partido de grupos, que si te pasa en otra ronda, estás fuera. Y tenemos tiempo de corregirlo. Mejor que lo de Cabo Verde nos pase ahora y poco a poco vayamos mejorando.
P.¿Cómo ve al equipo respecto a la Eurocopa, tanto a nivel físico, mental, de ánimo...? R. El bloque sigue siendo el mismo, aunque tenemos caras nuevas, pero Luis ha querido seguir manteniendo la unidad, el buen grupo fuera del campo. Creo que estamos todos muy convencidos de lo que estamos haciendo, con mucha confianza y somos una familia, intentamos siempre, da igual quien juegue, dar lo mejor de cada uno y sabemos que lo importante es el equipo. Para el primer partido tuvimos algunas bajas importantes, jugadores que no han llegado todo lo frescos que nos gustaría, pero bueno, creo que la ilusión de un Mundial lo quita todo y poco a poco vamos a empezar a estar en nuestro máximo nivel.
P.Ha hablado de familia. ¿Ha notado algún cambio después del partido del lunes? En la convivencia, en las relaciones... R. No, ¡qué va! Son cosas que pasan. Cuando ganas es todo felicidad, y cuando empatas o pierdes pues no es lo mismo, pero desde que salimos del partido lo tenemos claro. Recuerdo llegar al vestuario y que la gente ya estaba pensando en el próximo partido, dándonos ánimos unos a otros, gritando que no pasaba nada, que esto era muy largo, que no era cómo se empezaba, sino cómo se termina y eso es lo que tenemos que hacer. La sensación que tenemos es de mucha confianza, de saber que tenemos un gran grupo y que vamos a mejorar.
P.¿Lamine se nos ha hecho mayor? ¿Es un tío ya más maduro o no? R. Le he notado muy cambiado desde la Eurocopa, creo que está mucho más hecho. Ya lleva muchos años en el fútbol profesional, ya sabe lo que tiene que hacer. Muy contento de poder disfrutar de él, de tenerlo en nuestra selección y ojalá haya vuelto bien de la lesión y nos ayude mucho.
Cucurella, en plena sesión de fotos.PABLO GARCÍA
P.¿Le ve un poco presionado? El otro día día era la imagen principal de un super hotel en Atlanta, está en Times Square... R. Es increíble. Yo he ido de vacaciones a Dubai y también me he encontrado un cartel de Lamine. Pero él lo lleva muy bien, con mucha naturalidad, sigue siendo el mismo chico. Más maduro, pero el mismo chico que cuando no era tan estrella o tan famoso. Eso es lo mejor que tiene, la edad cómo lleva estas cosas con tanta naturalidad. Y con esa edad, con 18 años. No creo que todo el mundo sea capaz de gestionar eso.
P.¿Cómo gestiona usted, y el grupo, las críticas de la prensa después de un partido como el del lunes? R. Es parte de nuestro trabajo, parte de nuestro negocio. Movemos muchas cosas, e igual que cuando ganamos todos son flores y todos son halagos, creo que cuando no estamos en la altura pues es normal que se hable de ello. En España a día de hoy solo está la selección como foco informativo, no hay nada más que ver en tema fútbol y está claro que está todo un país detrás nuestro. Las críticas se entienden, las tomamos como críticas constructivas sobre lo que podemos mejorar, porque sabemos que tenemos un nivel muy alto y quizás en ese partido no estuvimos en nuestro máximo nivel. Pero bueno, con ganas de darle la vuelta a esa situación y conseguir la primera victoria.
P.Entonces, ¿debemos ser optimistas los que estamos fuera de este hotel? R. Yo creo que sí. En el mundial están las mejores selecciones del mundo y poco a poco creo que, como he dicho antes, lo mejor que nos ha pasado es llevarnos este susto al principio. Porque igual si ganamos el partido, nos hubiésemos olvidado y hubiésemos dicho: 'bueno, hemos ganado, no pasa nada', pero con este susto nos hemos dado cuenta de que tenemos que estar en nuestro máximo nivel en todos los partidos, que no va a ser nada fácil, que tendremos que superar momentos duros y que lo más importante es estar juntos y dar la cara en todos los partidos.
P.El otro día sabe que se hizo viral, su mascarilla y su champú en el campo de entrenamiento. ¿Lo hizo a propósito? R. No, no, no. Para nada. Al revés. Les dice publicidad y gratis. Fue casualidad, porque siempre tengo una mascarilla que va en el baúl de las botas para llevarla a los partidos, que como es más grande no me la dejan pasar en los controles, y por eso estaba ahí.
P.¿Es consciente de la importancia que tiene su discurso sobre el autismo?[Su hijo Mateo, siete años, es autista]. R. A ver, realmente no me doy cuenta porque para mí es una cosa normal, una cosa del día a día, pero sí que es verdad que recibimos muchos mensajes de agradecimiento por nuestra labor. No lo hago con ninguna intención, pero sirve para ver que en un mundo aparentemente perfecto como el de los futbolistas, también hay problemas. Muy feliz de que con nuestra capacidad de llegar a los medios podamos ayudar a más familias, y pedir que se abran más escuelas, más centros de ayuda y de apoyo...
P.¿Qué le ha enseñado esa situación? R. Pues muchas cosas, sobre todo yo creo que dar valor o priorizar las cosas que realmente son importantes. Saber que hay días en que, aunque parezca que todo es de color gris, o que no tienes el mejor día de tu vida, saber, como digo, que las cosas importantes son las que son, y no las que muchas veces creemos que son.
Inglaterra quiere su Mundial y Harry Kane su Balón de Oro. En Dallas, ante una Croacia que no pudo llevarles contra las cuerdas los 90 minutos, las dos cosas quedaron claras. Esta selección de Tuchel es ambiciosa, juega vertical y en un reino que el goleador del Bayern Munich maneja a la perfección. Ha habido relevo generacional, pero Kane llega en su madurez para empujar a su país, subcampeón de Europa hace dos años, más allá de lo que aquellas semifinales en Rusia 2018. [Narración y estadísticas (4-2)]
No dudó en adelantarse a Croacia y sacar pecho. Necesitaba Tuchel que se soltara la cadena desde el inicio para sofocar un ambiente tenso que, desde hace unas semanas, le tiene en el foco. Dejar a Bukayo Saka en el banquillo volvió a hacer que el gesto a los aficionados británicos que poblaron las gradas del estadio de Dallas se torciera. Croacia les recibió mordiéndoles los tobillos en una presión alta que les asfixiaba, pero en la que se supieron manejar. Kane fue esencial en esa labor de desatasco y de goles.
Incontestable, sabe cuándo tratarse para arrastrar centrales o cuándo aparecer en el área. Por eso, la primera jugada en la que pisó la zona de peligro fue un penalti. Modric había impedido con una patada el remate de Madueke y Clément Turpin, sin VAR, señaló la pena máxima. El primer lanzamiento lo paró Livakovic, pero adelantó los pies de la línea, y Kane, capitán y faro de Inglaterra, volvió a repetir lanzamiento para convertirse en el jugador en la historia de los Mundiales con más penaltis anotados, cinco en total.
Candidato al Balón de Oro
Inglaterra empezaba a soltarse y a estar cómoda, aún entrando en calor Bellingham porque Kane había asumido el mando. Suyo fue un pase en largo a Madueke para que buscara portería, pero el extremo del Arsenal se fue cerrando hasta que le rebañó el balón el joven central croata de 19 años Vuskovic. Su tarea se multiplicó tras la pausa de hidratación, cuando Dalic le pidió pegarse a Kane, convertido en indetectable y gobernando el juego.
Aún así, el capitán de los Three Lions siguió mostrando del don de la invisibilidad y, con una recuperación en el círculo central, puso a Bellingham rumbo al área antes de que se enredara en recortes. Mientras que al madridista le costó arrancar, el goleador del Bayern quería más. Máximo goleador europeo, sabe que su candidatura al Balón de Oro pasa por sus números en este campeonato. Dalic fue el primero que le vio el colmillo y mandó a Vuskovic a ser su sombra, hasta el medio campo si hacía falta.
Desenchufó un rato a Inglaterra y eso le permitió empatar a la media hora. Vuskovic estaba tan cerca del área que pudo robar un balón, abrir a Sucic a la orilla derecha para que, con un movimiento de cintura, sentar a Stones y servir el gol a Baturina. Había encontrado Croacia el hueco en el carril zurdo inglés y había conseguido enredar a la selección de Tuchel.
Turpin y Perisic, el miércoles en Dallas.AFP
Antes del descanso, lo solucionó, quién si no, Harry Kane. Un córner que telegrafió Declan Rice lo cabeceó llegando solo desde atrás para engordar el marcador. Siguió buscando el hat- trick para entrar en la pelea de artilleros que libran Mbappé, Haaland y el propio Messi. Aún el partido estaba abierto.
Inglaterra tuvo una falta centrada y peligrosa y Croacia un disparo de Mario Pasalic, que filtró un balón al área a Perisic, que habilitó a Musa para que, en el añadido antes del descanso, empatara de nuevo el duelo. Con ese susto, Inglaterra volvió de la pausa con una marcha más que le permitió imponerse en intensidad.
No es que los de Modric, que se fue al banquillo en el minuto 56, no crearan ocasiones, pero Inglaterra fue imponienso su poderío físico hasta que lo llevó al marcador. Apareció Bellingham para repartirse la gloria con su capitán. Anderson lo encontró en el carril derecho y lo lanzó en una carrera que Jude culminó con un remate que rebotó en la cepa del palo y sorprendió Livakovic. Acto seguido, al guardameta del Dinamo de Zagreb le le tocó salvar a bocajarro otro tiro del madridista, enchufado como no se le había visto hasta ahora.
Arrebato inglés
Al arrebato se sumó el lateral del City O'Reilly, que estrelló el cabezazo a saque de esquina de Rice en el lateral de la red. Como el segundo capitán inglés no podía quedarse sin probar, forzó a otro paradón del cancerbero. Acababa de desatarse un vendaval en Dallas en el que solo Livakovic se sostenía atajando sin parar remates de los británicos, porque Kane quería su tercero.
Pese a los cambios, Dalic no consiguió que su equipo se sacudiera ese dominio hasta el minuto 75. El marcador permitía aun pensar en el empate, y lo tuvo Mario Pasalic forzando a Pickford a aparecer. Poco cambió entonces, porque Livakovic volvió a frenar a Spence y, aunque el carrusel de cambios, zarandearon el duelo e Inglaterra apretando los dientes, todo volvió a su lugar cuando Rashford pisó área por el carril del 10, recortó y se acomodó el balón para marcar el cuarto. El ex del Barça, que mostró más que Gordon en los pocos minutos que tuvo, hasta se permitió juguetear con Saka. Y es que Inglaterra pisó firme en el partido más equilibrado de esta primera jornada del Mundial.
Mirada al frente, seria, casi sin pestañear, mientras los periodistas repetían sin parar: "Cristiano, por favor, para Portugal", "Cristiano, para España", "para Inglaterra", "para Francia", "para Alemania". Si Leo Messi se había detenido el día anterior con todos los medios de comunicación en la zona mixta de Arrowhead, en Kansas City, después de marcar tres goles a Argelia e igualar a Miroslav Klose como máximo anotador de los Mundiales, Cristiano Ronaldo abandonó el NGR Stadium de Houston sin marcar, empatando 1-1 contra la República Democrática del Congo y avanzando rápido, sin contestar a nada, en el pasillo de la zona mixta del recinto de Texas.
"Es uno más de nosotros y quiere lo mejor para la selección. Todos estamos unidos y seguro que en los próximos dos partidos estamos mejor", aseguró Joao Neves, goleador y voz de Portugal después del desastre contra los africanos, sobre Cristiano.
A sus 41 años, Ronaldo fue titular y disputó los 90 minutos de un duelo en el que sólo fue capaz de disparar tres veces, ninguna de ellas entre los tres palos. Realizó 21 pases, el segundo que menos de Portugal, solo empeorado por Bernardo Silva (19), que fue sustituido al descanso. Hasta el portero, Diogo Costa, dio más: 29.
"No faltó nada, así es el fútbol"
El delantero pasó inadvertido en el encuentro, tratando de desmarcarse en alguna situación aislada, pero casi siempre esperando el balón al pie, rodeado de defensas, mientras sus compañeros movían el balón. Hace 5, 10 o 15 años podía haber tenido partidos así, pero si tenía una ocasión dentro del área, facturaba.
Contra el Congo, recibió dos pases de la muerte de Conceiçao y en ninguna de las dos opciones fue capaz de enviar el remate, realizado con el pie derecho, entre los tres palos de la portería rival. A pesar de todo, Roberto Martínez le mantuvo en el campo hasta el final del encuentro, cambiando antes a Nuno Mendes, Vitinha, Silva o Neto, sus compañeros en el ataque.
Las únicas palabras de Cristiano después del encuentro llegaron justo antes de subirse al autobús, mientras firmaba unos autógrafos para varios niños: "No faltó nada, así es el fútbol", declaró.
Más tarde, hizo una publicación en redes sociales en la que recordó que "esto no ha acabado". "No es el arranque que queríamos, pero esto no ha acabado. Cabeza alta y a pensar en el próximo partido", escribió. Corto y directo.
Cristiano, frente a Tuanzebe, el miércoles en Houston.AP
La rabia es evidente en la expedición portuguesa y más todavía en su máxima leyenda, que ya llegaba al Mundial entre las dudas del entorno del combinado nacional sobre su titularidad. Los dos goles de Mbappé y Haaland y el hat-trick de Messi, unidos al empate de Portugal y al mal partido de Cristiano, no ayudan a cerrar el debate.
"Cristiano perdona y Portugal tropieza en su estreno", titula A Bola. En sala de prensa, Roberto Martínez defendió que este mismo grupo de jugadores ganó la Liga de Naciones. "¿Estuvieron con nosotros en la Liga de Naciones? Es el mismo grupo. Necesitamos mejorar, sí, tenemos autocrítica, pero es el primer partido. Argentina en 2022 y España en 2010 también tropezaron en su primer partido", destacó el seleccionador portugués, que insistió en que "hablar de ganar el Mundial no ayuda a ganar partidos".
España ayer descansó. No había actividad del equipo por segunda vez desde que duerme y vive en Chattanooga. Los futbolistas, que ya comienzan a tener algunos familiares por aquí, aprovecharon para distraerse un poco. Algunos fueron a jugar al golf, otros a comer con la familia o con compañeros, y los menos se quedaron en el hotel, un búnker sitiado por la policía en el centro de la ciudad.
España descansó, pues, y cuentan los psicólogos deportivos que, ante una situación de estrés (leve todavía, pero estrés al fin y al cabo) como la que está viviendo el equipo después de empatar contra la débil Cabo Verde en su estreno en este Mundial, cuentan los psicólogos, entonces, que despejar la mente es casi tan importante como entrenar. Jesús López-Vallejo, el de la selección, anda pendiente de los chavales, que de momento mantienen la calma e intentan ignorar las señales de desconfianza que les llegan desde el exterior. Intentan también buscar señales positivas (hay muchos recuerdos a las similitudes entre esta cita y la de 2010) e ignorar las negativas, que pasan por olvidar cómo han ido los últimos Mundiales para la selección. Después de ganar en 2010, todo ha sido un lamento.
BRASIL 2014
Vicente del Bosque dice que no se arrepiente de casi nada de lo que planificó en aquel Mundial. Confió en todos los que habían completado el ciclo increíble entre 2008 y 2012, aunque algunos llegaban con el físico al cuello. El once del primer día ante Holanda fue: Casillas, Azpilicueta, Piqué, Ramos, Jordi Alba; Busquets, Xabi Alonso, Xavi, Iniesta, Silva y Diego Costa. En el banquillo estaban Torres, Villa, Cesc... Apostó por la vieja guardia pese a que futbolistas como Javi Martínez o Koke venían pidiendo paso. Tras el trastazo, brutal, en el debut (1-5), para el segundo partido Del Bosque metió a Javi Martínez en lugar de Piqué y a Pedro en lugar de Xavi, algo que terminó de dinamitar una concentración ya mal pensada desde el inicio.
Vicente del Bosque y Casillas, en Brasil 2014.PABLO GARCÍA
En un país donde los partidos se jugaban con temperaturas y humedad altísimas (Salvador de Bahía y Río de Janeiro), la selección preparó un campo base en Curitiba, una ciudad interior donde hacía un frío horrible y a las 18.00 era de noche. Todo saltó por los aires porque la campeona, al quinto día de competición, estaba eliminada, y para la historia queda la imagen de Piqué, en chanclas en el banquillo en el último partido, ya intrascendente, contra Australia. La gran España había muerto.
RUSIA 2018
En el ecuador, más o menos, del tormento que supuso el camino desde 2014 hasta 2023, momento de volver a ganar un título, esta cita fue especialmente penosa. España llegaba, de la mano de Lopetegui, invicta en los últimos 20 partidos (14 victorias y seis empates). En marzo, tres meses antes del Mundial, le había metido media docena a Argentina en el Metropolitano. Pero llega el 12 de junio, tres días antes del debut contra la Portugal de Cristiano. A primera hora de la tarde, y con el único aviso, cinco minutos antes, de una llamada de teléfono (de Florentino a Rubiales), el Madrid anuncia que Lopetegui será su entrenador en cuanto acabe el Mundial. Eso desemboca en unas horas frenéticas que ya forman parte de la historia negra de la selección española, con Rubiales volviendo de Moscú a Krasnodar decidido a despedir al seleccionador, con Fernando Hierro y los capitanes intentando evitarlo, con pocas horas de sueño en esa noche del 12 al 13 de junio... Pero nadie logra hacer recapacitar al entonces presidente y en la mañana del 13 destituye a Lopetegui, que se marcha de la concentración casi sin poder despedirse de los futbolistas.
Hierro, con Rubiales, el día de su presentación como seleccionador.PABLO GARCÍA
La solución de emergencia, en contra de su voluntad, es Fernando Hierro, que empata con Portugal (3-3), le gana de milagro a Irán (0-1) y empata con Marruecos (2-2) para terminar estampándose contra el muro de Rusia en Moscú, el 1 de julio, en octavos de final, después de otra concentración difícil, con jugadores que cenaban juntos leyendo en prensa que el tipo que estaba a su lado le había pedido al seleccionador que no jugara, con caras de malas pulgas los que no jugaban demasiado y con la suplencia de Iniesta el último día para terminar de completar el panorama.
QATAR 2022
El Mundial probablemente más excéntrico que ha vivido la selección. La cosa venía bien, y empezó mejor, con un incontestable 7-1 sobre Costa Rica que disparó la euforia. Concentrada en la Universidad de Qatar, con un equipo joven, renovado y Luis Enrique a los mandos, todo parecía ir sobre ruedas. Los jugadores tenían todo a mano, igual que los aficionados: restaurantes de lujo, posibilidad de anonimato en los días libres, las familias cerca, todas... Era hasta simpática la rareza de Luis Enrique, que unos días antes le anunció al equipo de comunicación de la Federación que iba a hacer un Twitch. Era algo insólito que un seleccionador de primer nivel se pusiese a contestar las preguntas de sus seguidores en mitad del torneo. La prensa de otros países comenzó a acercarse a preguntar por aquello. El caso es que llegó el segundo partido, el de Alemania, y España, jugando realmente bien, se puso por delante y tuvo en las botas de Asensio el 0-2, pero de repente España desapareció. Empató Alemania y España se marchó del Mundial.
Perdió contra Japón en una noche en la que durante muchos minutos estuvo eliminada, y llegó al partido con Marruecos, el famoso partido de Marruecos, desnortada. El Twitch ya no hacía gracia, las preguntas sobre el papel de Guillamón en la convocatoria (se pasó el torneo haciendo bicicleta estática en los entrenamientos hasta completar una Vuelta a España), la polémica decisión de enviar a Valencia a Gayá por una lesión que le hubiese permitido estar en los cruces... La concentración se enrareció ante la aparente inacción del seleccionador, que puso el bronce con una frase memorable: «Me ha sorprendido gratamente el número 8, no me acuerdo cuál es su nombre, lo siento... ¡Madre mía! ¿De dónde ha salido ese muchacho? Juega muy bien». Era Ounahi. Desconocido para un aficionado medio, pero para él...
Cafú sonríe y parece que el tiempo no hubiera pasado. Ahí está, en sus oficinas de Alphaville, en las afueras de Sao Paulo, el mismo hombre de mirada penetrante, risa fácil y físico sin un gramo de más de grasa. Cafú, el único futbolista en la historia de los Mundiales en haber jugado tres finales, que fueron además consecutivas, y de las que ganó dos, Cafú, el que pasó seis meses por el Real Zaragoza y al que le quitaron de las manos la posibilidad cierta de jugar en el Real Madrid.
"Por primera vez en la historia tenemos un entrenador del que se ha hablado mucho más que de los jugadores", dice Cafú en referencia a Carlo Ancelotti. Antes de comenzar la entrevista con EL MUNDO, el ex lateral derecho de Brasil, Sao Paulo, Roma y Milan, entre otros equipos, presenta a sus hermanos, con los que está tomando café en una luminosa mañana en la ciudad más poblada de Occidente, y a su pareja, Mariah. Este 7 de junio cumplió 56 años y habla con libertad: cree que la FIFA de Gianni Infantino se equivoca con la ampliación del Mundial a 48 equipos.
Usted tiene tres finales del Mundial y dos títulos. Ni Maradona, ni Pelé ni Messi lo lograron. ¿Se considera un grande?
No sé si sería tan grande. Solo creo que hice bien mi trabajo. Creo que hice lo que debía hacer, lo que un deportista profesional debe hacer. Creo que la conquista de los títulos fue consecuencia de un trabajo a largo plazo. Metas, objetivos. Así que me fui marcando metas en mi vida y acabé alcanzando esas metas que otros jugadores, como Pelé, Maradona, Cristiano Ronaldo y el propio Messi, acabaron sin alcanzar. Fue un trabajo arduo, pero muy gratificante. Para jugar tres finales de la Copa del Mundo consecutivas, tienes que estar realmente comprometido con lo que quieres, con lo que haces. Y yo estuve muy comprometido, por eso al final salió bien.
¿Siempre ha sido disciplinado o aprendió a serlo?
Siempre lo he sido. Desde pequeño era muy disciplinado: al levantarme de la cama y hacerla, tomar el café y lavar mi taza, salir del baño y dejarlo todo bien seco. Así que ya venía con esa disciplina desde pequeño. ¡Fue mi madre! Me decía: "Oye, te has levantado de la cama, haz la cama. Has tomado el café, lava la taza. Has comido, lava el plato". Por eso, para mí, convertirme después en una persona disciplinada fue muy fácil, porque sabía lo que podía hacer, dónde podía hacerlo y cuándo podía hacerlo. Así que siempre me centré mucho en el entrenamiento, porque el entrenamiento llevaba a la perfección. Cuanto más entrenara, más cerca de la perfección estaría.
Era uno de los futbolistas más atléticos de aquellos años, en cierta forma un precursor.
Es cierto. Sobre todo por el hecho de innovar en el lateral derecho: ir a la línea de fondo, centrar, volver, marcar, defender. Fuimos nosotros quienes lo hicimos. Sabía que tenía ese papel y que necesitaba una buena condición física.
¿Cómo se puede describir el alzar el trofeo de campeón del mundo en 2002 en Yokohama?
Mira, ser campeón del mundo es algo inexplicable. Ahora bien, ser capitán de Brasil en un Mundial y levantar la copa de campeón del mundo para un país que es un apasionado del fútbol, es algo inexplicable, es algo sensacional.
Tras esa final, un periodista le preguntó a Ronaldo si ganar el Mundial era mejor que el sexo.
¿Y qué dijo Ronaldo?
Que el sexo es placentero.
Creo que las dos cosas van de la mano, ¿no? Creo que ser campeón del mundo y tener sexo es muy bueno.
¿Qué pasó en la final de Francia 98 con Ronaldo?
Tuvo una convulsión. Eso es un hecho, porque yo lo vi. Una convulsión unas ocho horas antes de la final, justo después de comer. Llegué en medio del lío, con César Sampaio,Roberto Carlos y Edmundo ya con él, y el preparador físico esperando a que llegara el médico. Ronaldo fue al hospital, se hizo unas pruebas y quedó fuera del partido, Zagallo ya había hecho la convocatoria, dijo que Ronaldo no jugaría, que por un problema médico lo iba a dejar fuera y que el titular indiscutible sería Edmundo. Unas dos horas antes del partido, nosotros ya estábamos calentando, llega Ronaldo al campo, con las botas bajo el brazo, y dice: "Zagallo, voy a jugar". Zagallo no lo podía creer: "Acabas de tener una convulsión, fuiste al hospital, ¿Cómo vas a jugar?". Y Ronaldo insistió: "No, estoy bien, voy a jugar". Zagallo le preguntó entonces al médico que dijo que clínicamente Ronaldo no tenía nada. Nos asombró, porque nosotros habíamos visto lo que había pasado. Zagallo lo puso como titular, pero ya había un ambiente un poco tenso, un ambiente difícil. No es por eso que Brasil perdió la Copa, perdimos porque Francia jugó mejor que la selección brasileña, Francia superó a Brasil en ese partido. Pero Brasil no estaba al 100 % mentalmente.
Y Ronaldo no fue Ronaldo.
No fue Ronaldo porque ni siquiera sabía dónde estaba. Creo que no tenía ni la más mínima idea de dónde estaba. Tanto es así que, en un momento dado, él fue a saltar, Barthez saltó y los dos cayeron al suelo. Salí corriendo asustado, dije: "Se acabó, Ronaldo". Así que estábamos un poco preocupados, pero ese no fue el motivo por el que perdimos la Copa. Pero que Ronaldo tuvo un problema, eso es un hecho.
Mirando en retrospectiva, ¿no fue una mala idea que Ronaldo jugara?
Tío, en realidad ya estaba fuera de la convocatoria, Edmundo ya estaba jugando, Ronaldo no estaba en condiciones de jugar. Pero no soy yo quien puede decir si Ronaldo está en condiciones o no. Si el médico dice que clínicamente no tiene nada, yo jugaría. Oye, el médico dice que estoy bien, es la final del Mundial, voy a jugar.
Se dijo en aquellos días que la televisión presionó porque quería tener a Ronaldo en la final.
Entre tener a Ronaldo en la final bajo una presión en la que no está en condiciones, o no tenerlo, prefiero no tenerlo. Pero Ronaldo, cuando está bien, cambia el partido por completo.
Usted jugó Mundiales de 32 equipos, ¿no?
Sí.
Ahora hay 48, y el proyecto de Infantino es de 64. ¿Qué le parece la Copa de la Multitud?
Dios mío, son muchas selecciones, son muchos equipos. Infantino está dando la oportunidad a todas las selecciones, a todas las naciones, de ir al Mundial. Son decisiones que toma la FIFA, son selecciones que van a tener una oportunidad que nunca han tenido en su vida. Creo que cuantas más selecciones haya en el Mundial, más se desvirtúa lo que es el Mundial. Esa elegancia, la felicidad, el placer de disputar un Mundial, porque esperas cuatro años, con expectación, con ansiedad, quién va a ganar, cómo queda el cuadro, a quién nos vamos a enfrentar, y, de repente... todo el mundo puede jugar un Mundial. Creo que habría que revisar un poco ese aspecto.
¿Piensa que el verdadero Mundial empieza en dieciseisavos u octavos de final?
Ahí es donde las grandes selecciones empezarán a desplegar el gran fútbol. Pero antes de los octavos, servirá como preparación para que puedas llegar realmente bien. Porque habrá muchos equipos, muchos partidos. Y habrá selecciones que sufrirán goleadas. Lo hemos visto en las eliminatorias. Selecciones que encajan 11, 12, 9, 8 goles. Imagínate en un Mundial.
No pinta bien.
Queremos ver un Mundial fuerte con las mayores y mejores selecciones del mundo, sin duda.
Conoce muy bien a Carlo Ancelotti. Hizo grandes cosas con él y ahora es el entrenador de Brasil. ¿Qué puede decir de Ancelotti?
Ancelotti tiene lo que hace falta para arreglar la dinámica y el estilo de juego de la selección brasileña. Jugué con él cinco años en el Milan y tuve la oportunidad de ver de lo que es capaz Ancelotti. El único problema de Ancelotti en Brasil es el tiempo, no tuvo tiempo para sacar de los jugadores lo que quiere dentro del campo. Porque Ancelotti es el entrenamiento, es el día a día. Es la repetición del entrenamiento para que los jugadores puedan asimilar lo que él quiere tácticamente dentro del campo. Pero con la selección brasileña no tuvo tiempo. Ancelotti tendrá que compenetrar a su equipo, hablando y explicándoles lo que quiere. Por primera vez en la historia hemos tenido un entrenador del que se ha hablado mucho más que de los jugadores. Ahí se ve la enorme importancia que tiene Ancelotti para Brasil hoy en día. Creo que le irá muy bien en la selección brasileña, porque tiene capacidad y competencia, la materia prima es buena.
En Brasil se ha criticado que en los entrenamientos Ancelotti y su cuerpo técnico hablan inglés con los jugadores brasileños». Es extraño, ¿es normal? ¿es un problema?
Todo es normal, todo es normal. La mayoría de los jugadores hablan español, italiano, inglés, francés. El idioma del fútbol, un idioma universal: pones el balón en el centro del campo y ya está, ese es el idioma del fútbol. "Para allá", vas para allá, "para aquí", vienes para aquí. Es fácil de entender.
Son jugadores que juegan en Europa y están acostumbrados a escuchar la lengua franca...
Exactamente, así que creo que no hay ningún problema si hablas inglés, portugués, español, italiano o ruso con un brasileño: al final nos entenderemos. Eso no es una excusa.
¿Tiene contacto con los jugadores de la selección brasileña actual?
Sí, tengo contacto con la mayoría de ellos.
¿Qué opinan de Ancelotti, de esta etapa, de este momento?
Su opinión es muy buena, es maravillosa. Es un entrenador de primera. Es un entrenador que llega con un palmarés muy sólido. Ha ganado varios títulos allá por donde ha pasado. Los jugadores dicen que realmente es un entrenador que impone respeto.
Pero los brasileños muestran un poco menos de pasión, de interés, de cariño por la selección brasileña hoy en día, ¿por qué?
Por los resultados, es muy sencillo.
Son oportunistas....
Exactamente. El brasileño es mediático. Así que, si no llegan los resultados, no está contento con la selección brasileña. Todo depende del resultado. Cuando los resultados son malos, cuando la selección brasileña no juega muy bien, el pueblo brasileño acaba sin animar mucho a la selección brasileña. Pero cuando se trata del Mundial, el pueblo brasileño va a animar.
¿Y cómo ve el fenómeno de la selección argentina? Porque entre 1986 y 2022, 36 años sin ganar la Copa, y ahora no para de ganar. Gana, gana, gana.
Es la etapa que vivió Brasil desde 1994 hasta 2002. Argentina está viviendo esa etapa hoy con un gran jugador llamado Messi. Porque Argentina se decidió de verdad y se dio cuenta de que tiene que jugar para Messi. El buque insignia de la selección argentina es un referente. Ha sido el mejor jugador del mundo seis veces. Una referencia para el fútbol argentino. Y no utilizaban esa herramienta que era este jugador. Que era el tipo que controlaba el balón con el pecho, que asumía la responsabilidad, que hacía girar al equipo. Y yo siempre le decía a todo el mundo: cuando la selección argentina se decida a jugar para Messi, Argentina va a dar mucho trabajo. Y eso es lo que ha pasado, lleva dando trabajo desde hace muchos años.
¿Cree que Messi tiene posibilidades de ganar en Estados Unidos?
Le estás hablando a alguien que jugó hasta los 38 años, que disputó un Mundial con 36. Así que sí, tiene posibilidades. Tiene muchas posibilidades, depende de él. El talento es indiscutible, el talento de Messi es algo indiscutible. Si está bien físicamente, si está bien mentalmente y con ganas, estoy seguro de que va a ayudar mucho a Argentina.
Messi, Maradona, Pelé, ¿qué puede decir del trío?
Son jugadores que hicieron historia, que dejaron huella, que fueron campeones del mundo. Y jugadores que jugaban con una facilidad increíble. Jugaban con el balón, no hacían fuerza para regatear, no hacían fuerza para chutar, no hacían fuerza para marcar. Era tan bonito verlos jugar. Me encanta el arte del fútbol. Y Maradona es el arte del fútbol. Messi es el arte del fútbol. Pelé es el arte del fútbol. Ronaldinho Gaúcho es el arte del fútbol. Así que, cuando veo a esos jugadores que hacen algo diferente, que nos hacen brillar los ojos, me gusta mucho.
¿Pone a Ronaldinho Gaúcho al mismo nivel que Maradona, Pelé y Messi?
Yo sí.
Son cuatro, ¿no son tres?
Son cuatro. Pongo a estos cuatro al mismo nivel. Los cuatro mejores de la historia. Dos brasileños, dos argentinos. Para mí lo son. De la época en la que vi jugar al fútbol, realmente son estos cuatro jugadores los que marcaron y marcan la diferencia en el fútbol.
Los de más edad podrían decir Di Stefano.
Sí, pero no tuve la oportunidad de ver jugar tanto a Di Stefano. Entonces dirás: "Pero tampoco tuviste la oportunidad de ver jugar a Pelé". Pero es Pelé. Tuvimos a Cruyff, Di Stefano, Platini, Beckenbauer. Tuvimos a esos jugadores. Pero ahora hablo de mi generación en adelante, me refiero a eso. De mi generación, están Messi y Ronaldinho Gaucho. De la generación anterior, elijo a Maradona y a Pelé. En ese ranking pondría a Pelé, Maradona, Ronaldinho, Gaúcho y Messi.
¿Qué tienen en común estos jugadores tan especiales?
Es la personalidad. No solo el fútbol, sino la personalidad, la forma de jugar, la forma en que salen al campo. Nunca hemos visto a Messi, a Ronaldinho Gaúcho, a Pelé, a Maradona pelearse con nadie en el campo. Los vemos jugar al fútbol. Les dan una paliza, se levantan, se ríen. Van a por todas. ¿Cómo humillan al rival? Regateando y marcando goles. Eso es lo que nos gusta hacer.
¿Qué recuerdas de esos seis meses en la Liga española, en Zaragoza?
Fue mi primer título internacional con un equipo europeo. Ya había ganado con el São Paulo, pero en esos seis meses en el Zaragoza jugué poco, aunque conseguimos el título de la Recopa. No lo podía creer... Fue algo así... Tenía 23 años, a punto de cumplir 24, y ese poco tiempo fue maravilloso, una ciudad maravillosa, un equipo fantástico. El hotel estaba al lado del estadio; salías del hotel y ya ibas andando al estadio, pasabas entre la afición y les saludabas. Fue una época fantástica, una época en la que aprendí mucho. Fue una experiencia muy buena.
¿Y tuvo realmente la oportunidad de jugar en el Real Madrid?
La tuve. En aquella época el São Paulo no me dejó ir. El São Paulo envió a Vitor, lateral derecho, en mi lugar, porque el São Paulo iba a disputar el Mundial de Clubes contra el Barcelona. Entonces el São Paulo dijo: "No, no te vamos a dejar ir porque a final de año está el Mundial y hay clubes. Telé Santana dijo: "Queremos contar contigo para el Mundial". Es el São Paulo, lo sé, pero estamos hablando del Real Madrid, ¿no? Entonces me dijeron: "No, después del Mundial te vas a Madrid". Así que fuimos y ganamos el Mundial. Cuando volvimos, me dijeron: "Nos vamos a quedar contigo un año más".
¿Se enfadó? ¿O lo entendió?
No, lo entendí. Lo entendí porque en ese momento vi que el São Paulo también era importante. El São Paulo, ¡caramba! Pero al mismo tiempo me decía: "Vaya, es el Real Madrid, es el Real Madrid, voy a perder la oportunidad". Yo pienso así: si no fue, fue porque no tenía que ir, no soy de los que se lamentan. Al año siguiente fuimos bicampeones de la Libertadores y bicampeones del mundo. La vida tiene muchos caminos, nunca se sabe.
¿Y el fútbol español? En aquella época era la furia. Era algo diferente a lo de hoy. Usted que lo ha observado, ¿qué ve de la transformación radical del fútbol español?
Era completamente diferente. Vaya, tenías al La Coruña, tenías al Valencia, tenías al Betis, tenías al Atlético de Madrid, al Barcelona, al Real Madrid, tenías equipos extremos, al Zaragoza, tenías equipos extremadamente competitivos en España. La liga era muy dura, era la mejor liga a la que todo el mundo quería ir. A partir de un momento dado, las cosas empezaron a cambiar, llegaron pocas inversiones. La selección española se transformó para bien, con Aragonés y Del Bosque, porque España empezó a creer, a jugar y a revelar grandes jugadores con ese esquema que practicaban. Hoy, España es temida, pero todo está mucho más concentrado en el Real Madrid y el Barcelona.
Cafú en su casa de Sao Paulo con camisetas de los equipos donde jugóSebastián Fest
¿Quién juega hoy como jugaba Cafú?
No me gusta mucho comparar, porque dicen: "¿Quién jugaba mejor, Cafú o Carlos Alberto?". Él fue campeón en el 70, yo fui campeón en 1994 y en 2002. Así que, comparar jugadores... No me gusta comparar, pero he visto jugadores que se han acercado al nivel que yo alcancé: Daniel Alves fue uno que llegó muy lejos, Maicon también se acercó. Hoy veo a Hakimi como uno de los grandes laterales que tiene más o menos ese perfil, que sube al ataque, que marca goles, que regatea, que no le importa nada; creo que hoy en día Hakimi acaba destacando mucho más incluso que Carvajal.
¿Qué podría haber sido de Cafú si en su época de jugador hubieran existido las redes sociales?
No lo sé, pero no me veo en el perfil de estar haciendo vídeos y mostrando dónde estoy, qué estoy haciendo. Si hubiera habido redes sociales en nuestra época, quizás no habríamos ganado todos los títulos que ganamos. Son épocas. Esta es la época de la tecnología, es la época de las redes sociales, y hay que respetar eso.
Cuando ve a Neymar, ¿qué ve?
Un genio, un talento, un chico de oro que podría sacar aún más partido a su talento, porque la calidad y la capacidad las tiene, solo tiene que quererlo.
¿Qué quiere decir con eso?
Quiero decir que solo depende de él, ¿no? Calidad tiene, talento tiene. Si quiere renunciar a muchas cosas, si quiere entrenar, si quiere dedicarse.
¿Ha tenido esa conversación con él?
Todavía no he tenido esa oportunidad. Con otros chicos sí, pero con él todavía no he tenido esa oportunidad.
Neymar es un jugador con experiencia, ¿por qué no ve eso todavía?
¡Esa es una pregunta que nos hacemos todos los días! Caramba, si tuviera idea, la noción de lo que es ser campeón del mundo, sería otra historia. Es diferente a ser campeón de la Libertadores, ser campeón de la Champions League, ser campeón mundial de clubes. Es campeón del mundo. Es darse una palmada en el pecho y decir: "Soy el campeón del mundo". Zico dice que cambiaría todos los títulos por el título de campeón del mundo. Cuando eres campeón del mundo, no representas a tu club, representas a tu país. Representas a una nación. Así que creo que eso es lo que aún no ha interiorizado. Lo importante que es ser campeón. Pocos tendrán el privilegio de decir: "Soy campeón del mundo". Pocos.
¿Quién mejor que Víctor Claver para analizar la final de la Liga Endesa que hoy (20.00 h.) arranca entre Valencia Basket y Barça? Los dos clubes de su vida buscan el título como en el único precedente de 2003, cuando él, 14 años, todavía jugador en los Maristas, sudaba en el fondo de la Fonteta soñando ser Dejan Tomasevic, Fabricio Oberto o Bernard Hopkins. Ahora, retirado hace dos años tras una extraordinaria carrera cuya cima fue el oro Mundial de 2019, lo vivirá con el micrófono de DAZN.
Pregunta. ¿Corazón dividido?
Respuesta. De los equipos siempre he sido más por amistad que por colores, y evidentemente tengo mucha más relación con Valencia. Así que si tuviese que elegir, elegiría al Valencia. Aunque también tengo amigos en Barcelona y me alegro de que les pasen cosas buenas.
P. ¿Cómo ve la final?
R. El Barça ha sorprendido a todos con su gran nivel de juego. En semifinales, los dos partidos antes en Murcia... Han podido sumar a toda la plantilla en este final de temporada y creo que están dando un nivel excelente. Valencia está un poco en la tónica de toda la temporada: no bajan el pie del acelerador y a los rivales les cuesta mantener ese ritmo y esa intensidad.
P. Quien controle el ritmo...
R. Es la clave. Le pasó al Joventut en semifinales: aguantó gracias al acierto, porque Valencia te impone muchas posesiones y en cuanto bajas... El Barça tiene más jugadores con experiencia para poder controlar eso y también más alternativas, tanto dentro como fuera. Xavi [Pascual] va a intentar controlar eso, que Valencia no se sienta tan cómodo corriendo.
P. Parece una oportunidad única para ambos.
R. Sí. Creo que esta final tiene mucho mérito para los dos equipos. El último partido de liga regular del Barça parecía que era el final de todo, anunciando la salida de Xavi, perdiendo contra Valencia en casa de una manera prácticamente desconocida. Parecía que ahí se les acaba la temporada y han conseguido remontar la situación y llegar a la final en el mejor momento. Y Valencia parecido. Tras perder la semifinal de la Copa en casa y en la Final Four, han seguido al mismo nivel, con una identidad muy clara y han llegado también en el mejor momento de forma de la temporada.
Víctor Claver, con el Valencia Basket.ACB Photo
P. ¿Tiene más presión el Valencia? Parece que su impresionante temporada no sería tan histórica sin un título...
R. Sí, porque acabaría la temporada sin ningún título, sin contar la Supercopa. Pero creo que en el playoff de la Euroliga ya tenían esa presión de ser segundos en liga regular. La gente no contaba con ellos con el 0-2 e hicieron lo más difícil, ganar en Grecia. Es un equipo que no le tiene miedo a nadie. Y capaz de sobreponerse cuando más difícil es la situación.
P. Con Pedro Martínez nunca coincidiste.
R. Él coge el Valencia el verano de mi retirada. En su etapa anterior yo fui a Rusia y luego firmé por el Barça. Me hubiera gustado ser parte de sus Valencias. En esta última etapa se ha notado desde el primer día cuál era su idea, el tipo de jugador que quería tener en la plantilla. Y le está funcionando, porque ha sido mejor entrenador de la Euroliga. El equipo tiene las ideas muy claras.
P. ¿Te imaginas jugando en este Valencia: reboteando, corriendo, tirando?
R. Ahora mismo ya no estoy para esos trotes. Viéndoles un partido pensaba: no sé si podría jugar a esta velocidad. Pero sí, evidentemente, cuando las piernas me funcionaban, me habría gustado jugar a este ritmo. Creo que todo el mundo admira este estilo de juego que impone el Valencia: todos tienen libertad para tomar decisiones.
P. ¿Hubo algo parecido en tu carrera? ¿En la NBA?
R. Quizá el estilo de juego más parecido fue con Bartzokas en el año de Lokomotiv. El balón se movía mucho, no teníamos sistemas muy cerrados, era más jugar por conceptos y todos teníamos mucha capacidad de toma de decisiones. Algo parecido hace Pedro: dentro de un esquema, da libertad a los jugadores para que sean ellos los que decidan.
P. ¿Qué te parece Jean Montero?
R. Espectacular. Sigue rompiendo barreras. Parecía que ya no podría mejorar lo que ha hecho hasta el momento y sigue batiendo récords. Siendo tan joven tiene una madurez y una toma de decisiones en la pista que asombra. Y acierto, a veces en tiros difíciles, que se tiene que fabricar él.
P. Xavi Pascual anuncia que se va, Vesely que se retira... ¿Te sorprende esta competitividad de un Barça que parecía desahuciado?
R. Igual las piernas no les van tanto como hace unos años, pero la experiencia está ahí y se nota. Quiere acabar bien esta etapa. En el vestuario lo dicen explícitamente, que quieren que Xavi se vaya por la puerta grande. Y sobre todo, estando más unidos que nunca. Y no sólo lo dicen con palabras sino también en la pista. Tienen claro cuál es el plan y lo ejecutan casi a la perfección.
Claver, en su etapa con el Barça.ACB Photo
P. ¿Recuerdas la final entre Valencia y Barça de 2003?
R. ¡Vi el tercer partido en el fondo de la Fonteta! Yo aún no estaba en el club. Fue el 3-0 del Barça, tengo ese recuerdo. Y que hacía mucho calor.
P. En el 2017, la Liga del Valencia, elimina a su Barça en cuartos...
R. Es uno de mis peores recuerdos baloncestísticos. Me lesioné gravemente, menisco, en ese último partido de la temporada, en La Fonteta. Me perdí el Eurobasket. Me dio mucha rabia, fue como una puñalada. Luego me alegré de que ganara la Liga, claro.
P. ¿Echa de menos el baloncesto?
R. No, porque soy muy consciente de todo lo que implica jugar un partido. Sé que estar en la pista cuesta mucho trabajo. Mi cabeza manda más que el corazón cuando estoy en los pabellones. Evidentemente, me gusta jugar y cuando tengo la oportunidad cojo un balón. Pero competir al máximo nivel sé que no, sé que mi cuerpo ya ha dado todo lo que tenía que dar para estar ahí.
P. ¿Cómo ha visto la temporada del retorno de su gran amigo Ricky Rubio?
R. Crecimos juntos en la selección. Estar tantos veranos te une más incluso que compartir temporadas con algún compañero. Y, además, jugué con su hermano mayor, somos de la misma generación, ya teníamos un poco esa conexión familiar. Él ha sido un referente para todos cuando tuvo los problemas de salud mental y se abrió a hablar de ello de una forma natural, ayudó a mucha gente. Me he sentido muy feliz por él, porque le he visto disfrutar, que era la prioridad en esta temporada de su vuelta. Le he visto feliz jugando, tranquilo. Se lo ha tomado de una manera diferente y yo creo que le ha venido bien a estas alturas de su carrera, el planteamiento que ha hecho de dar al equipo y sin exigirse más de lo que tocaba y también el impacto que ha tenido en la ACB.
P. ¿Cuáles son los momentos que más recuerdas de tu carrera?
R. El Mundial del 2019 fue el momento más especial de mi carrera, sin ninguna duda. Y luego me siento muy afortunado de haber estado en los Juegos Olímpicos y en la NBA. De haber tenido muy buenos momentos en el Barça compitiendo al máximo nivel. Y también de haber estado tantos años en el Valencia, que es el equipo en el que crecí, el equipo de mi casa.
P. Viendo lo complicado que ahora resulta la NBA para los españoles, ¿se fue demasiado crítico con usted?
R. A mí no me gusta compararme, pero lo que sí que tengo claro es que tuve la oportunidad e intenté sacar lo máximo. Evidentemente, me hubiese gustado estar más años y el tiempo que estuve, jugar más, pero al final en la NBA cada uno es un mundo, las oportunidades son diferentes. Igual que tuve la suerte de estar en la selección con la mejor generación de la historia, me tocó también esa comparación de que dentro de la NBA había All Stars españoles y otros que jugábamos menos.
P. De vuelta a Europa acabó primero en el Lokomotiv y en el Barça, pero también pudo jugar en el Real Madrid...
R. No fue fácil. Venía de estar en la NBA, de jugar poco, pero el año en Lokomotiv cambió mucho la situación. Pude firmar por el Madrid y por otros muchos clubes. Pero siempre busqué la mejor opción y en ese caso era estar con algunos de mis amigos de la selección. No pienso mucho en qué hubiese pasado si hubiese ido aquí o allí. Estoy tranquilo porque casi siempre fui yo quien decidió dónde jugar.
P. ¿Cómo le gustaría que le recordaran?
R. Sobre todo como un buen compañero, un buen jugador de equipo que intentaba dar siempre lo que se necesitaba de él. Y, a nivel personal, alguien que intentó aprender y mejorar siempre. No me conformé con lo que tenía, sino que siempre intenté exigirme y estar al máximo nivel que podía dar. Y que disfrutó jugando. Y cuando dejé de disfrutar, dejé de jugar.
Otra favorita a la que se le atraganta el estreno en el Mundial y otra selección africana que insiste en cumplir un sueño. Portugal, como España, pagó cara su relajación ante una supuesta cenicienta africana y no pasó del empate contra la República Democrática del Congo, que volvía a la Copa del Mundo 52 años después. Neves adelantó a los lusos, pero Wissa empató antes del descanso y ni Cristiano ni las estrellas portuguesas pudieron decantar el partido.
Roberto Martínez apostó por Ronaldo en punta. No es algo nuevo, porque desde que llegó al puesto el técnico español se ha entregado a la causa de todo el pueblo portugués: ganar el Mundial con su leyenda como delantero centro. Rectificó la decisión de Fernando Santos en la Copa del Mundo de Qatar y ya en la Eurocopa de Alemania insistió en la idea. El resultado fue que el conjunto luso fue eliminada por Francia en cuartos de final.
Dos años después, la realidad de Portugal no ha cambiado. Hay futbolistas que han evolucionado todavía más, como Vitinha y Nuno Mendes, otros que han aparecido, como Joao Neves, otros que van sufriendo los achaques de la edad, como Bruno Fernandes y Bernardo Silva, y el último, Cristiano, cumplidos los 41 años, en su sexto Mundial, y dando síntomas evidentes de que el fútbol de elite parece haberle pasado por encima.
Ante Congo, de vuelta al Mundial 52 años después tras participar en 1974 como Zaire, Portugal se encontró con el tempranero gol de Joao Neves, que aprovechó un buen centro de Neto para cabecear a la red el 1-0. Era el minuto seis y las cosas se le ponían de cara a los lusos, prometiendo a la grada una posible goleada. Nada más lejos de la realidad. Portugal, que había empezado con ritmo en el tramo inicial, bajó una marcha tras el gol. Quiso contemporizar, controlar la posesión y no tomar demasiados riesgos, y descubrió, como España ante Cabo Verde, que hoy en día cualquier selección está organizada, tiene físico y sabe cómo salir a una contra.
Congo, con Wissa o Mukau como referentes en la zona de tres cuartos, ofreció una primera mitad de sobresaliente ante una de las favoritas. No se arrugó después del gol de Neves y buscó las debilidades de los lusos para hacer daño. La principal, que los de Martínez son un equipo rácano en las transiciones defensivas. A los Cristiano, Bernardo, Bruno y Neto, sus cuatro atacantes, les cuesta mucho bajar a defender cuando cometen una pérdida, dejando solos a sus seis compañeros de campo.
Eso lo aprovechó Congo para ir llegando a cuentagotas sobre la portería de Costa. Algún centro aislado, alguna carrera que no llegó a buen puerto... Poca cosa. Pero no pasaba nada en el área de los africanos, lo que era una buena noticia para ellos. Cristiano, desaparecido, observó la posesión de sus compañeros trazando algún desmarque muy de vez en cuando, pero sin participar.
En el 50, justo antes de terminar el tiempo extra de la primera parte, una contra de Congo terminó en córner y en la salida de éste, Wissa, libre de marca, remató de cabeza un medido centro de Masuaku. Empate y delirio congoleño en la grada.
En la segunda parte no cambió demasiado el guion, aunque Roberto Martínez asumió los defectos de su equipo. Retiró a Bernardo Silva y dio entrada al joven Conceiçao, que ofreció más energía y desborde que el nuevo fichaje del Madrid. Por su banda llegaron las mejores opciones de la selección lusa, que perdonó una y otra vez ante la portería congoleña al no encontrar al mejor Cristiano, más lento, menos decisivo.
Cancelo marcó en el 54, pero su gol fue anulado por fuera de juego, justo después de que Costa evitará el tanto de Bakambu. Portugal seguía cometiendo pérdidas peligrosas en el centro del campo y los africanos encontraban así buenas opciones a la contra, llevando el partido al límite para los lusos.
Fallos de Cristiano
Cristiano tuvo dos oportunidades claras tras sendos pases de la muerte de Conceiçao, el más activo, pero en ambas acciones envió el balón a la izquierda de la portería africana. Desesperación de la leyenda y de su selección, que aterrizaba como favorita en Estados Unidos y se veía empatando, como España, ante la rival más floja del grupo.
Camino del final, Martínez rechazó retirar del campo a Cristiano, que apenas consiguió entrar en juego más allá de esos dos remates, y sacó del terreno de juego a Vitinha y Neto para apostar por Leao y Gonçalo Ramos. Ni así. Portugal también empieza pinchando.
Pensé que era una pesadilla. Que no podía estar una noche de junio de 2026, a las tres y pico de la madrugada, pidiendo una roja para Messi o buscando un mal gesto en las manos del portero para convencerme de que el monstruo no estaba ahí. Nadie respondía en los chats mientras caían a plomo los martillazos de Lionel y cada minuto se acercaba más el debut de Cristiano Ronaldo. Me vi abandonado en la noche clandestina y quizá hasta se me escapó la concesión de un «¡madre mía!», ahogada por el rugir del camión de la basura. Puede que me alegrara de haberme quedado a ver todo aquello. Nunca lo reconoceré a la luz del día.
Como supuse que el único despierto debía ser un argentino, le escribí al compañero Manuel: «Hubiera preferido un comienzo de perfil más bajo, menos goles de Messi y más pleito de De Paul». Horas antes se había decepcionado porque el empate frente a Cabo Verde, en hora punta de la redacción, se recibiese con más ironía que desolación. Ahora, con el viento del favoritismo soplando como un huracán en el culo, ¿hubiera preferido a Vozinha sobre el hijo de Zidane? Afirma que habría dado igual.
Por ahí quizá se explica el arranque del torneo. De Paul abroncó a Nico Paz por jugar de puntillitas y no meter la pierna con 3 a 0. No sabemos si fue intensidad sincera o un episodio antropológico de envidia entre guapos. Aquí, mientras, un cierto sector periodístico lleva semanas ridiculizando el Mundial, sus horarios, sus sedes, sus 48 equipos y hasta a sus oyentes/lectores/espectadores que sí se emocionan con los detalles más pequeños del evento. Son los mismos que exigen a los futbolistas que vayan con los ojos inyectados en sangre contra el portero isleño y cuarentón. Todo a la vez no se puede.
Es otra rutina mundialista. Los adictos a la dopamina, que sólo se excitan con un Madrid-Barça semanal, desprecian al friki. Les perdonaremos, qué remedio. Si se perdieron ese «el terrorismo se llevó a su padre, el terrorismo secuestró a su hermano» que gritó David Fer en DAZN con el gol de Aymen Hussein contra Noruega, peor para ellos. Y los campos, hasta la bandera. God Bless America.