El grito del Camp Nou a los jugadores del Real Madrid: "Que se peguen, que se peguen"

El grito del Camp Nou a los jugadores del Real Madrid: “Que se peguen, que se peguen”

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No podía ser de otra manera, dada la acérrima rivalidad entre unos y otros: la grada del Spotify Camp Nou, con una entrada de récord, 60.213 espectadores, le pasó factura al Real Madrid por la convulsa semana que se ha vivido en el seno del vestuario blanco. Cuando los jugadores madridistas saltaron al calentar, el grito de los presentes fue unánime: 'Que se peguen, que se peguen'. En los prolegómenos del encuentro, ya había muchas ganas contra el eterno rival. Tanto, que los seguidores más radicales llegaron a confundirse de autobús y lanzaron objetos tanto contra el propio como contra el ajeno, provocando en ambos casos rotura de lunas. El humo de las bengalas con el que se recibió la llegada de ambos conjuntos, unido al poco sentido común que se gastan algunos, desde luego, también debió jugar su papel.

Los seguidores azulgrana, cuya presencia se dejó notar por los alrededores del Spotify Camp Nou de hecho varias horas antes de que el balón empezara a rodar sobre el césped, tampoco se olvidaron de un Álvaro Arbeloa cuya continuidad al frente del Real Madrid llegaron a reclamar con algo más que sorna varias veces a lo largo del partido con gritos de 'Cono, quédate'. En el exterior del estadio, además, tampoco faltaron aficionados llevando gorros con forma de ese aparato señalizador. E, incluso, alguno de esos propiamente dicho decorado con fotos del actual técnico madridista. Dentro del recinto, cómo no, hubo un mosaico espectacular para recibir la entrada de los jugadores azulgrana, con el himno del club entonado incluso a capella. Durante el calentamiento, además, estuvo sobre el terreno de juego uno de los grandes ausentes por parte de los locales: Lamine Yamal. El de Rocafonda, vestido de calle, no quiso perdérselo. Apretando los dientes, tal vez, ante la imposibilidad de poder estar junto con sus compañeros en un partido tan determinante.

Justo antes de iniciarse el choque, eso sí, hubo un multitudinario y sentido minuto de silencio en memoria del padre de Hansi Flick, fallecido en la madrugada del sábado al domingo. Un instante culminado con aplausos y la grada coreando el nombre del técnico germano, quien agradeció el gesto de cariño levantando las manos al cielo y aplaudiendo los gritos de ánimo de los culés. Un momento antes del saque inicial, Jude Bellingham se acercó a la banda para darle un sentido abrazo. Un gesto que, de hecho, Ferran Torres repitió cuando marcó el segundo tanto de los azulgrana. Cómo no, tampoco faltó un canto tan clásico en este tipo de choques como el de 'madridista el que no bote', lanzado una y otra vez desde la grada. Tampoco faltaron exabruptos hacia Vinicius, con el tan manido ya 'Vinicius, balón de playa' ni tampoco insultos hacia todo jugador y seguidor madridista desde la grada de animación, tan irreproducibles como innecesarios. Hasta que, una vez decretado el final, se desató ya del todo la euforia en una grada que propició récord de facturación para el club: 16,2 millones de euros.

12 años, 6 meses y 25 días: y Faustino Oro se convierte en el segundo gran maestro más joven de todos los tiempos

12 años, 6 meses y 25 días: y Faustino Oro se convierte en el segundo gran maestro más joven de todos los tiempos

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En abril de 2023, EL MUNDO publicó una entrevista con un niño de 9 años, una locura. El jovencísimo porteño, aficionado al fútbol, empezaba a ser conocido como «el Messi del ajedrez», aunque todavía no había ganado nada relevante. Con el tiempo, Garry Kasparov, nada menos, convirtió el apodo en «Chessy», acrónimo perfecto para los angloparlantes. La apuesta periodística no fue nada al lado de la que hicieron sus padres meses después. Romina y Alejandro abandonaron sus trabajos, bien remunerados, y se vinieron a España para estar más cerca de los principales circuitos internacionales. Sabían que tenían un pequeño genio en casa y sentían que no le podían robar la oportunidad de desarrollar todo su potencial.

Para saber más

La historia demuestra que el talento no siempre florece. Casi siempre hace falta algún empujón del destino. Aquel pibe empezó a jugar cuando su padre lo apuntó a Chess.com para que dejara de causar estropicios con la pelota. Muy pronto, sus victorias en internet llamaron la atención de la comunidad del tablero. Tres años después de aquella conversación por videoconferencia, Faustino Oro es gran maestro, el segundo más joven de la larga historia del ajedrez.

Faustimanía y "haters"


La sucesión de plusmarcas es lo de menos en la carrera de quien podría ser el mejor ajedrecista hispanohablante del último siglo. El cubano José Raúl Capablanca, el gran precedente, fue campeón del mundo en 1921. Lo importante no es que Faustino fuera el maestro FIDE y el maestro internacional (títulos previos al de gran maestro) más precoz de todos los tiempos. O que ahora sea el segundo GM más joven. Lo que sus seguidores ansían es que pronto esté en condiciones de luchar por la corona mundial, que a finales de año disputarán un indio y un uzbeko, dos jóvenes tan admirables como remotos.

Desde que Oro es maestro internacional, título que logró en Barcelona con 10 años, 8 meses y 16 días, en 2024, se ha escrito sobre él más que sobre cualquier otro niño deportista, incluido Messi. Seguro que se han cometido excesos, tal es la faustimanía desatada en medio planeta a contrapelo de un reducido pero bullanguero grupito de odiadores. Sus partidas son las segundas más analizadas, después de las de Magnus Carlsen. Cada jaque mate de Fausti era cantado como un gol de oro, con tendencia imparable a la hipérbole. Al mismo tiempo, no se puede negar el arrojo de sus detractores, capaces de negar un talento tan evidente.

Tres años después de su primera entrevista fuera de Argentina, convertido en vecino de Badalona, Faustino Oro ha conseguido en Cerdeña el tercer y definitivo resultado (norma, en el argot blanquinegro) que le faltaba para convertirse en gran maestro. Es cierto que llega dos meses y un día tarde para sumar un récord irrelevante pero vistoso, que sigue en manos del estadounidense Abhimanyu Mishra. A cambio, Fausti consigue el reconocimiento en condiciones más difíciles de las que tuvo este.

Mishra se estableció con su familia en Budapest, donde disputó torneos cerrados en serie, varios al mes, hasta que pudo completar tres con los puntos necesarios para ser GM. La Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) consideró que la maniobra no fue del todo elegante y cambió sus reglas. Desde entonces, empezó a exigir que uno de los torneos puntuables para ser gran maestro fuera un abierto. En los "open", influyen tantos factores que incluso el azar es protagonista, en un juego en apariencia alérgico a la suerte.

Suerte

Faustino logró sus dos primeras normas en competiciones cerradas (en Madrid y Buenos Aires), pero la tercera se le resistía, solo en parte por la comprensible ansiedad acumulada. En Moscú le faltó una victoria final para conseguir el título y el récord, el pasado mes de marzo. En Menorca, a comienzos de abril, le perjudicó que no le tocaran rivales lo suficientemente fuertes, una paradoja. En Cerdeña se han alineado los requisitos y los astros. La gran actuación del pibe ha coincidido con un plantel de oponentes durísimos. Después de ganar su última partida, este sábado al MI polaco Bartlomiej Niedbala, Fausti tuvo la suerte de ser emparejado para el domingo contra Ian Nepomniachtchi, famoso porque perdió un Mundial contra Carlsen y compartió otro, de rápidas.


¿Suerte por qué?, se preguntará más de uno. Porque el ruso era el único de sus posibles rivales que tenía el Elo necesario para que a Faustino le sirviera incluso la derrota —y en efecto, perdió, por un pequeño error de cálculo— para lograr el título de GM. Si le hubiera tocado un rival igual de duro, pero con unos pocos puntos menos (en la práctica igual de complicado), el argentino habría necesitado hacer tablas, por lo menos, de nuevo bajo una presión tremenda. Y por si los más suspicaces piensan que esto es otra maniobra para ayudar al chico, que sepan que todo lo decide un programa informático, sin intervención humana. El azar o el destino, llámenlo como quieran, también juegan al ajedrez.

Apedrean el autobús del Real Madrid en su llegada al Camp Nou

Apedrean el autobús del Real Madrid en su llegada al Camp Nou

El autobús del Real Madrid ha sido apedreado en su llegada al Camp Nou antes del duelo liguero que enfrenta a los blancos contra el FC Barcelona. El vehículo ha sufrido la rotura de una luna, según ha informado el conjunto blanco y los miembros de seguridad del estadio, pero no se han lamentado daños personales dentro de la expedición merengue.

La llegada del equipo se ha producido en torno a una hora y media antes del clásico en el que el Barça podría proclamarse campeón de liga si gana o empata ante el equipo de Arbeloa. Al parecer, la gran cantidad de bengalas y el humo derivado de ellas también ha provocado que el autobús blaugrana, que ha llegado un poco antes, haya recibido algún que otro impacto antes de entrar en el estadio barcelonista. La afición culé, por error, rompió también varias lunas del vehículo azulgrana.

No es la primera vez que ocurren este tipo de incidentes a clubes rivales en su llegada al Camp Nou. El Atlético de Madrid, en sus visitas por la Copa del Rey y la Champions a la ciudad Condal, también sufrió la rotura de varias lunas debido a la imposibilidad de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado de controlar a la innumerable cantidad de gente que se aglutina en torno a la travesera de Les Corts.

Las obras en el estadio han provocado que los vehículos de las entidades visitantes del Camp Nou tengan que atravesar una zona de calles angostas que dificulta mucho controlar este tipo de incidentes.

El Río Breogán gana 24 años después en el Palacio a un despistado Real Madrid

El Río Breogán gana 24 años después en el Palacio a un despistado Real Madrid

Pasaron 24 años, un triunfo de otra época entonces, renovado por el histórico Río Breogán en una tarde también para recordar en el Palacio. Honores a los gallegos, a un entrenador como Luis Casimiro Palomo, pura sabiduría: desde aquel TDK de leyenda no ha dejado de dar lecciones en el baloncesto español. Pescó en las aguas calmadas de un Real Madrid despistado, al que aguantó incluso el arreón final habitual que intentó Sergio Llull. [97-101: Narración y estadísticas]

Hubo polémica, hubo emoción y hubo muchos puntos. Pero hubo, sobre todo, un equipo dispuesto a elevar el tono. Lo bordó el Breogán, una estupenda segunda mitad, y un acierto mortal en la recta de meta. Ahí donde Scariolo prefirió reservar a sus habituales killers (ni Hezonja, ni Campazzo ni Maledon en ese tramo), y donde Llull (17 puntos) a punto estuvo de firmar otra heroica. Lo más preocupante, pese a todo, fue la lesión de Alex Len, quien se marchó cojeando tras dejar 19 puntos y ocho rebotes.

La resaca búlgara del Hapoel había dejado a un Real Madrid mermado, lamiendo heridas para lo que está por venir y con la tranquilidad de quien ya hizo todos los deberes en ACB: acabará primero pase lo que pase en estas cinco últimas jornadas. Sin Deck, Garuba ni por supuesto Tavares, a última hora se cayó también Kramer con una bronquitis. Tampoco el rival se jugaba precisamente la vida, pues también cumplió con creces el Río Breogán, equipo de autor, sin opciones de playoffs pero también, desde hace semanas, sin ningún apuro por el descenso, que es de lo que se trata en su caso.

Luis Casimiro, que llegó mediado el pasado curso, ha maximizado las cualidades de un grupo que divierte y se divierte. Con dos americanos que cumplen (Dwayne Russell, que volvía tras lesión, y el completísimo DeAndre Cook). Con balcánicos de los que no fallan, desde el gigante Brankovic a ese metrónomo que es Mavra, pasando por Aranitovic, Apic o el atildado Andrics. Y con un Francis Alonso que es una de las revelaciones del año, anotador voraz.

Con todo eso y con la desinhibición de ambos, la tarde en el Palacio fue de vaivenes. De parciales de idas y vueltas. De la igualdad del acto inicial, ya con Hezonja en plan videojuego (con un espectacular caño incluido en una transición) a los latigazos gallegos, con los puntos de Cook y Aranitovic y las asistencias de Russell. Llull dejó un triple a tabla de esos imposibles y a Scariolo no le terminaba de gustar tanta pérdida.

El toma y daca siguió a la vuelta. Un correcalles por momentos, con ausencia de defensas y con los protagonistas poniéndose las botas. En ese ambiente, Hezonja es el alma de la fiesta. Pero el Breogán no se arredraba, con Dibba completando una y otra vez con mates los contragolpes y Mavra asestando triples lejanísimos, ante la oportunidad de ganar por tercera vez en su historia en semejante escenario (la última vez, en 2002).

Fue al inicio del acto final cuando el Breogán empezó a creer realmente en la machada. El Madrid perdió los nervios con alguna decisión arbitral y los de Casimiro estiraron la cuerda a un esperanzador +12 (tras dos canastas en pintura de Brankovic), a falta de ocho minutos. Más difícil todavía para el Madrid cuando Andric y Mavra volvieron a herir desde el perímetro. No faltaban ni tres minutos y sólo Llull creía en el imposible.

Le faltó poco, pues clavó dos triples, más tres tiros libres. Mavra pareció sentenciar a falta de 40 segundos y en la última acción, rocambolesca, del triple fallado por Procida atrapó el rebote Lyles, que falló clamorosamente bajo canasta, atrapó su rebote y anotó recibiendo falta después. Los árbitros, tras la revisión convenientemente perdida por Casimiro, anularon la acción de tiro y la opción de prórroga. Una locura de final.

El Valencia respira asaltando San Mamés el día que Nico Williams vuelve a preocupar a España

El Valencia respira asaltando San Mamés el día que Nico Williams vuelve a preocupar a España

Sadiq rescató al Valencia del sufrimiento y redimió los pecados de un equipo que parece haberle encontrado el gusto a jugar contra el destino. Cuando todo se engrisece, es capaz de encontrar la salida que, con el viento a favor, no aprovecha. La victoria en San Mamés supone un alivio, pero no proporciona tranquilidad porque los 42 puntos se pueden quedar cortos para un equipo demasiado irregular. Lo mismo que ocurre al Athletic, al que se le escapa el sueño de Europa porque acumula 17 derrotas y pierde a Nico Williams por lesión. El latigazo en los isquiotibiales le obligó a salir del campo a media hora y tiene en vilo a España con el Mundial a la vuelta de la esquina.

Era un partido de necesidad para el Valencia y de homenaje para el Athletic, que miraba a Europa mientras homenajeaba a Ernesto Valverde en su partido 500, el penúltimo en el banquillo local de San Mamés. Por eso arrancó con ritmo e impaciencia, con Nico Williams dejando claro que el partido podía decidirse en su duelo con Renzo Saravia. El argentino estaba preparado para sufrir, pero a los 35 minutos la lesión mandó al extremo al vestuario. "No puede ser, no puede ser", se lamenta mientras salía del campo. "Dice que nunca ha sentido esa molestia. Ojalá sea lo menos posible", relataba su hermano Iñaki al final del partido.

De Nico, que apenas ha podido ayudar al Athletic esta temporada por las lesiones, nació todo el peligro en la primera parte. Retó a Saravia, aprovechó el carril que dejaba el argentino, obligando a las vigilancias a Pepelu y Tárrega, y armó dos jugadas que pusieron en apuros a Dimitrievski. El primero, en el minuto 14, le llegó mordido. El segundo, en el 28, fue un centro a Guruceta para que, en un palmo, se revolviera y buscara un disparo a bocajarro. Se agigantó el portero macedonio lo suficiente para que lo enviara fuera de la portería.

Para entonces, el Valencia ya podía ir por delante en el marcador. Había llegado con comodidad al área, con Rioja dañando por la orilla a Gorosabel y Hugo Duro complicando el partido a Laporte, que vio demasiado pronto una amarilla. Esa falta la mandó Javi Guerra muy alta, pero el delantero volvió a generar peligro, pisando área, tumbado otra vez por Laporte cuando encaraba a Unai Simón, pero Ortiz Arias no vio ese penalti, sino la mano que cortó el disparo de Cömert tras cazar la pelota que dejó Hugo Duro. El Valencia tenía un penalti para adelantarse en San Mamés en el minuto 25... y otra vez volvió a desaprovecharlo. El lanzamiento de Duro lo estrelló en el larguero, como le pasó a Pepelu en los primeros minutos del partido ante el Celta en Vigo y el Betis en La Cartuja.

Nico Williams, atendido tras su lesión en el minuto 35.

Nico Williams, atendido tras su lesión en el minuto 35.M. TOÑAEFE

Cuando quiso despertar el Athletic, llegó la lesión de Nico, que heló al estadio y preocupó a sus compañeros. Iñaki le suplió, pero quien más pisó área fue el Valencia. Rioja robó en la medular, condujo hasta el pico del área para servirle a Hugo Duro un disparo ajustado al poste que a punto estuvo de sorprender a Unai Simón.

En la segunda parte pesó la responsabilidad y quien mejor se manejó fue el Valencia. Valverde se protegió de una expulsión cambiando a Laporte por Vivian, porque la brega de Hugo Duro no cesaba y el Athletic iba a dar un paso adelante que llevó a Dimitrievski a repeler el tiro de Iñaki Williams en carrera tras una asistencia de Gorosabel. No tardó en reactivar al equipo Corberán con Sadiq, la endiablada velocidad de Ramazani y el pulmón de Ugrinic. No tardó en ver los frutos.

Rioja, acostado por primera vez en mucho tiempo en la orilla izquierda, explotó su pierna natural en una contra que no se dibujó perfecta, pero lo fue. Robó Javi Guerra en campo bilbaino, lanzó a Ramazani a la carrera, que abrió a Rioja para, tras recortar a trompicones a Gorosabel y Vesga, poner un centro tenso a la cabeza que Sadiq, que se adelantó a Vivian para batir a Unai Simón.

Con el marcador a favor, el Valencia tenía que saber manejar los últimos 20 minutos. Y entonces apareció Dimitrievski. Salvó un testarazo ajustado al palo de Unai Gómez a centro de Iñaki Williams desde el costado derecho y, ya en el añadido, dos cabezados de Guruceta buscando un empate con más fe que criterio ante la muralla que alzaron los valencianistas.

Magnier, imparable en el sprint, suma su segunda etapa en el Giro

Magnier, imparable en el sprint, suma su segunda etapa en el Giro

En la tercera etapa, entre Plovdiv y Sofia, de 175 kms., despidió Bulgaria, un bello país, el Giro con una volata clásica, masiva brutal entre los poderosos sprinters en liza. De ella salió vencedor, por una cuarta, Paul Magnier, ese francés nacido hace 22 años en Laredo (Texas). El otro gran Paul, junto a Seixas, del ciclismo galo.

Superó a Jonathan Milan y Dylan Groenewegen. El italiano se vio perjudicado al transitar por una zona del adoquinado final con numerosas rendijas. La bicicleta le dio algunos saltos que, probablemente, impidieron que culminase su obra. Magnier, vencedor también de la primera etapa, resolvía así a su favor una jornada un tanto sorprendente.

Aún no había terminado el director de carrera de bajar la bandera cuando Diego Pablo Sevilla, otra vez él, saltó en busca de puntuar en la única dificultad de la jornada, un puerto de 2ª a, más o menos, mitad de trayecto. Lo acompañaron Alessandro Tonelli, su compañero del Polti, y Manuele Tarozzi, del Bardiani. No habían salido los maltrechos Yates, Buitrago y Vendrame.

Todo el mundo iba tranquilo. Los escapados porque eran conscientes de que el pelotón no les dejaría llegar muy lejos. Y el pelotón porque sabía que los fugados no le obligarían a un esfuerzo extra. Una "entente cordiale" consistente en que la diferencia no superase nunca los tres minutos. La primera hora y media de carrera, en un terreno llano, con frecuentes y largas rectas y un asfalto perfecto, se cubrió a 41 por hora. Un ritmo cómodo para unos y otros.

La carretera empezó a empinarse poco a poco, como desperezándose. A los fugados les dio tiempo de sobra, con Sevilla en cabeza, para coronar ese puerto de 2ª, el Borovets Pass, a 71 kms. de la meta. Cumbres más altas, todavía canosas en primavera, observaban mirando hacia abajo. El puerto, tendido, 9,2 kms. al 53% de media y con un pico del 11%, no descolgó a los velocistas. Sólo De Lie, doliente, sostenido moralmente por dos camaradas, penaba por detrás.

Todo parecía seguir el libreto prescrito. Pero los kilómetros pasaban, el pelotón sesteaba y los escapados no desmayaban. De pronto, tirios y troyanos se dieron cuenta de que la meta no estaba tan lejos. A los del grupo, al que habían vuelto De Lie y los suyos, les entraron las prisas. A los fugados, se les encendió la ilusión. Súbitamente, una etapa anodina y decidida de antemano a favor de los hombres rápidos se volvió apasionante e incierta.

Los últimos kilómetros fueron de una emoción absoluta. Retorciéndose de fatiga, destrozados, los escapados apuraban, agónicamente, sus posibilidades. Todas todavía, ninguna en realidad. Sucumbieron como héroes a 400 metros de la llegada. Otra escena representativa de la grandeza y la crueldad del ciclismo.

Guillermo Silva retuvo el rosa y Sevilla puede que siga, como la muñeca de la canción infantil, vestido de azul hasta el viernes, con el Blockhaus, el primer coloso de la carrera en su camino (y en el de todos). El Giro descansa un día y ya se traslada a Italia para disputar el martes una etapa corta (138 kms.) entre Catanzaro y Cosenza.

Benvenutto.

Jorge Martín sella un doblete en Le Mans tras un gran duelo con Bezzecchi

Jorge Martín sella un doblete en Le Mans tras un gran duelo con Bezzecchi

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Le Mans fue un talismán para Jorge Martín. Allí sumó este domingo el sexto doblete de su carrera en MotoGP, en el mismo escenario en el que, hace dos años, logró hacerse con el quinto. Si en la sprint race su triunfo se construyó en una salida fulgurante, esta vez le tocó tirar de tesón y concentración, a los que les sumó también uno de esos arriesgados golpes de genio tan suyos, para hacerse con un triunfo que se le resistía desde de septiembre de 2024, con Indonesia como escenario.

Cuando encontró el momento oportuno, le lanzó un hachazo en toda regla a su compañero Marco Bezzecchi, en cabeza durante gran parte de la carrera, para condenarlo al segundo puesto y colocarse a solo un punto de distancia del italiano en la tabla.

El podio lo completó Ai Ogura con su primer tercer puesto en la máxima categoría del motociclismo, 14 años después de que un japonés lograra encaramarse a uno de sus escalones, para completar así una jornada del todo histórica para Aprilia. La marca italiana, ahora mismo la más destacada de todas las que compiten en la pista, no solo logró al fin hacerse con su primera victoria en un circuito tan mítico como Le Mans, sino que lo hizo colocando a tres de sus máquinas, dos de la escudería oficial y una de la satélite Trackhouse, en las tres primeras plazas.

"La carrera ha sido muy dura, pero pude remontar, tuve buen ritmo al final y estoy muy contento, así que voy a celebrarlo con todo el equipo", se limitó a señalar el piloto nipón, fiel al comedimiento y templanza que suele caracterizar a su cultura.

"Ha sido una carrera muy difícil, muy larga. Sabía que no era el más fuerte, he dado el máximo y no sé a decir verdad cómo pude liderar tres cuartas partes de la prueba. Esta segunda plaza era lo máximo a lo que podía aspirar, lo he dado todo, así que quiero darle la enhorabuena a Jorge y, ahora, ya toca pensar en Montmeló", aseveró por su parte un Marco Bezzecchi que sigue liderando la clasificación del actual campeonato del mundo de MotoGP. Eso sí, con solo un punto más que su compañero de equipo.

"Es increíble, la verdad. Solo puede decir 'Vive la France'. Me siento muy agradecido a todos los aficionados y quiero tener un recuerdo para mi familia, para mi equipo, para mi novia, para mi perro, para todos los que me han apoyado en este tiempo tan difícil. Quiero darles las gracias a todos. Ha sido una gran carrera y la he disfrutado mucho", aseveró un Jorge Martín cuyo rostro estaba iluminado por una absolutamente inevitable sonrisa.

Pecco Bagnaia, pese a hacerse con la pole el sábado, se fue finalmente al suelo, tal y como les pasó también a Brad Binder, Diogo Moreira, Álex Márquez y Joan Mir. En cuanto al resto de españoles, Pedro Acosta fue quinto, Raúl Fernández, octavo, Fermín Aldeguer, noveno, y Álex Rins, duodécimo.

Deporte y números

Deporte y números

Las Matemáticas son el lenguaje del Universo y de la vida. El espacio, el tiempo y nuestra existencia, que transcurre entre dos fechas, la primera y la última, se miden, se pesan, se tasan y se expresan en números. También el deporte. Bajo el cielo o bajo techo, en recintos o escenarios con dimensiones y distancias fijadas, reglamentadas con números, distintos deportistas han sido recientemente noticia en razón de actuaciones de todo punto impactantes.

No cuenta, por haberse disputado a puerta cerrada, el combate entre Aurélien Tchouaméni, duro pegador, y Federico Valverde, bravo encajador, que tuvieron de teloneros a Antonio Rüdiger, gran fajador, y Álvaro Carreras, fino estilista. A falta de conciertos, la pelea, de haber sido programada en el Bernabéu, con capacidad para 81.000 espectadores, hubiera superado con creces las 64.500 almas que reunieron Tyson Fury y Arslanbek Makhmudov, en abril, en el campo del Tottenham. Números.

Antes de la gran velada en el Valdebebas Square Garden, Gout Gout, de 18 años, corría los 200 metros en 19.67, récord del mundo júnior. Nadie ha sido nunca más rápido a esa edad. Ni siquiera Usain Bolt. Números. Sabastian Sawe, de 31 años, y Yomif Kejelcha, de 28, terminaban el maratón de Londres en menos de dos horas: 1:59:30 y 1:59:41. Números. Gretchen Walsh, de 23, establecía un nuevo récord mundial en los 100 metros mariposa (54.33). Reúne las 12 mejores marcas de todos los tiempos. Números.

Un australiano de origen sudanés, un keniano, un etíope y una estadounidense. Tres hombres negros y una mujer blanca de diferentes zonas del planeta mostrando la diversidad racial y sexual dentro de la unidad de los seres humanos, vecinos y parientes en un solo y pequeño planeta. Volvieron a poner sobre la mesa las reflexiones, entre físicas y místicas, entre fisiológicas y filosóficas, acerca de nuestros límites como, después de todo, organismos pertenecientes al mundo animal.

Somos ejemplares con diversas y notables capacidades, algunas únicas, sobre la Tierra. Pero no infinitas. Sin embargo, nuestras hazañas se revelan provisionales cada vez que otra de mayor calibre que la anterior parece anunciar la siguiente. Cada deportista que la protagoniza nos representa a todos los miembros de la Humanidad. Son nuestros valedores ante la Historia. Al igual que los más destacados científicos, artistas o intelectuales, constituyen la vanguardia de la especie.

Otros números impresionan de diferente forma. Paul Seixas, el fenómeno francés, acudirá al Tour, una carrera con más etapas que años tiene la criatura: 19. En el Giro, ninguno de los miembros de la raquítica participación española, 10 corredores (nueve tras el abandono de Marc Soler), es tan joven, aunque Markel Beloki cuenta 20 años. Hay otros dos hombres aún en la veintena: Igor Arrieta (23) y Javi Romo (27). Los demás, con David de la Cruz como decano (36), han doblado el cabo de los 30, que en el deporte es el de las Tormentas. Y si Seixas debutará en el Tour con 19, Enric Mas lo ha hecho en el Giro con 31.

Números...

Muere el padre de Hansi Flick la noche previa al Clásico

Muere el padre de Hansi Flick la noche previa al Clásico

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"El FC Barcelona y toda la familia blaugrana queremos hacer llegar nuestro cariño a Hansi Flick por el fallecimiento de su padre. Compartimos su dolor y le acompañamos en este momento tan difícil para él y su familia". Con estas palabras ha confirmado el Barça el fallecimiento esta madrugada del padre de su técnico Hansi Flick.

Pese a la triste noticia, el entrenador alemán dirigirá esta noche a su equipo en el Camp Nou en el decisivo duelo ante su eterno rival, en el que puede lograr su segundo título de Liga consecutivo.

Pese al fallecimiento de su padre, Flick se encuentra con el equipo en el hotel de concentración y dirigirá el clásico contra el Real Madrid. El Barcelona podría proclamarse campeón de LaLiga si gana o empata el encuentro.

El Real Madrid también ha hecho llegar su pésame al técnico barcelonista. "El Real Madrid C. F., su presidente y su Junta Directiva lamentan profundamente el fallecimiento del padre de Hansi Flick, entrenador del F. C. Barcelona", afirmó el club merengue en un comunicado.

"El Real Madrid quiere expresar sus condolencias y su cariño a sus familiares y a todos sus seres queridos. Descanse en paz", añadió.

Paula Blasi, la estrella del ciclismo que hace dos años no era ni profesional: "Ha sido una locura"

Paula Blasi, la estrella del ciclismo que hace dos años no era ni profesional: “Ha sido una locura”

Era la primera vez que el ciclismo femenino se adentraba en las legendarias e infinitas rampas por encima del 20% de desnivel del Angliru. Esa ascensión que solo pronunciarla impone respeto. Era ya de por sí un hito, una conquista global, y también un lugar icónico por inaugurar. En el recuerdo de la mítica cima asturiana quedará ya para siempre el nombre de Paula Blasi aunque, curiosamente, no fuera la ganadora allí. Apenas dos años después de descubrir que había nacido para el ciclismo, la española, segunda en la meta tras Petra Stiasny, conquistó la Vuelta a España.

Para saber más

Lo festejó la catalana como un triunfo, no era para menos. Brazos al cielo, manos al rostro, pura emoción en el abrazo con su madre, cuando coronó 23 segundos después de Stiasny, una menuda ciclista suiza que le había remontado en los dos últimos kilómetros, cuando el asfalto de la Cueña les Cabres convierte cada pedalada en una odisea: "Ha habido momentos en los que he estado a punto de poner el pie en el suelo". De pie sobre la bici los 45 kilos de Stiasny; sentada Blasi, moviendo vatios a golpe de riñón, puro fuego en sus piernas forjadas en su pasado en el triatlón y el atletismo, incluso en el esquí de montaña que le gusta practicar. Hasta 2024 no dio el salto al pelotón, de la mano del UAE Team ADQ, cuando una lesión la obligó a abandonar todo lo demás. Aunque le guste seguir practicando la carrera a pie por pura liberación mental, pese a que en su equipo le aconsejen parar: "Lo que me cuesta no es entrenar, sino descansar".

El podio de la Vuelta con Van der Breggen, Blasi y Marion Bunel.

El podio de la Vuelta con Van der Breggen, Blasi y Marion Bunel.MIGUEL RIOPAAFP

«Ha sido una locura. El Angliru ha sido realmente duro, especialmente el último kilómetro de subida. Me decían que fuera hasta el límite porque mis rivales se estaban quedando atrás», admitió después Blasi, asimilando la gesta. Y confirmando un boom meteórico, un 2026 que no entraba en ninguna de las predicciones. Fue en el pasado mes de abril cuando Paula, contra todo pronóstico (acudió llegó a última hora por las bajas en su equipo y con el objetivo de trabajar para sus compañeras), sorprendió con su victoria, ya histórica, en la Amstel Gold Race. Su estallido continuó con el tercer puesto en la Flecha Valona y un quinto en la Lieja-Bastoña-Lieja, su primer Monumento. Eso la convenció definitivamente -a ella y a su entrenador desde hace años, Fran Escolá- de que tenía lo necesario para aspirar a más, su primera grande: «Esta semana de las Clásicas de las Ardenas me cambió la vida. Creo que ahora tengo derecho a perseguir mis propios objetivos», declaró antes del inicio de la Vuelta.

En la ronda española ha brillado por su regularidad, más allá del remate glorioso del Angliru. En las seis etapas precedentes estuvo entre las mejores, sin ceder demasiado tiempo, mientras algunas de las favoritas (Ferrand-Prévot, Kasia Niewiadoma...) iban sucumbiendo. Siempre contó con el apoyo y el consejo de su compañera Mavi García, su compañera, "una hermana mayor". Y fue el viernes, segunda en la durísima ascensión a Les Praeres (apenas a ocho segundos de Anna van der Breggen), cuando se comprobó con opciones de la victoria final a pesar de una caída.

En el Angliru labró una obra maestra. Resistió el ataque de la francesa Marion Bunel -"tal vez me he precipitado un poco al principio al seguir a Marion..."-, de tan solo 21 años, que iba a completar el podio y ganar el maillot blanco a la mejor joven. Y la dejó atrás para irse en solitario y abrir brecha con el maillot rojo de Van der Breggen, a la que aventajó finalmente en 24 segundos. Sólo Stiasny fue capaz de remontar por detrás.

Hasta ayer, solo una española, Joane Somarriba (tres Tour y dos Giros de Italia), sabía lo que era ganar una grande del ciclismo. Paula se confirma como la sensación del pelotón femenino y una de las figuras ya del deporte nacional. La desconocida que hace un año subió del filial al primer equipo del UAE y que empezó a prometer en el cierre de 2025 (cuarta en el Tour de Romandía, sexta en el Tour de L'Avenir, campeona de Europa Sub-23 y bronce antes en los Mundiales de Ruanda de dicha categoría) es ya toda una realidad.