El técnico del Barça asume el papel de dominio sobre el Osasuna y cree que es un entrenador que “le quito presión a los jugadores”.
Xavi, en rueda de prensa.Toni AlbirEFE
Hace un año, el Barcelona salió de Arabia Saudí con un título bajo el brazo y con un empujón que le impulsó a ganar también la Liga. 12 meses después, el conjunto catalán llega a las semifinales contra el Osasuna en mitad de una pequeña crisis de resultados durante el primer tramo de la temporada que le han alejado de la lucha por el título doméstico. Sin embargo, aterriza en Arabia con la esperanza de revalidar un trofeo y recuperar la moral. “El año pasado fue un punto de inflexión, queremos que este año sea lo mismo”, explicó Ronald Araujo, protagonista en la rueda de prensa previa al encuentro.
Unos minutos más tarde, apareció por las instalaciones del estadio Príncipe Faisal Xavi Hernández, que asumió el papel de favorito ante el conjunto navarro: “Somos favoritos ante Osasuna, sí. Pero esto es fútbol, tenemos mucho que ganar”, admitió, resumiendo su relación actual con el vestuario: “La reacción de ellos es muy positiva, creo que ven a un entrenador que les genera confianza y les quita presión. Hablo mucho a nivel individual con ellos y creo que estamos muy unidos”.
El técnico espera que su equipo deja de “regalar“. “Nos falta contundencia en área nuestra, no regalar, que estamos regalando mucho”. Y animó a sus futbolistas a “hacer clic” ante un Arrasate que “prepara los partidos a nivel táctico de manera excelente”. “Estamos en la situación de la temporada pasada, toca hacer clic, toca hacer un partido completo. Hay que buscar este clic, es importante, un título más”.
El entrenador culé cree que “en Barbastro hicimos un partido serio aunque hicimos regalos, así que aquí no hay que cometer errores, que nos penalizarían mucho”. Y habló de lo bien que ha rendido el equipo en partidos importantes: “Creo que en los partidos importantes se ha dado la talla, el equipo está preparado, anímicamente y físicamente”.
Entrevista
ABRAHAM P. ROMERO
@AbrahamRomero_
Actualizado Jueves,
24
agosto
2023
-
21:46El capitán del Castilla durante los últimos años es ahora pieza de...
El miércoles de Yeda fue el delirio de Joan Laporta, arrebatado por la alegría de la cautelar que le permitirá inscribir a Dani Olmo y Pau Víctor. Un júbilo que le encontró en pleno acceso al estadio King Abdullah de Yeda, justo antes de la semifinal de la Supercopa de España ante el Athletic Club. Allí, rodeado de directivos propios y rivales, de presidentes territoriales y de todo tipo de autoridades, soltó toda la rabia acumulada.
La noticia sorprendió a la expedición del Barça en su trayecto desde el hotel al campo. El Consejo Superior de Deportes (CSD) acababa de conceder la libertad a Olmo y Víctor, que volverán a ser inscritos «hasta que se resuelva definitivamente» el recurso presentado por el club azulgrana.
A poco más de una hora para el inicio de la semifinal de la Supercopa, el Barça y Laporta recibían la decisión del CSD en un clima de euforia. Poco importaba que con esos plazos tan ajustados Flick no pudiese incluir a Olmo y Víctor en la convocatoria ante el Athletic. En el interior del estadio, Joan Laporta se abrazaba con Enric Masip y Alejandro Echevarría, dos de sus asesores de confianza. Casi fuera de sí, el presidente azulgrana acompañó su alegría con un estrafalario corte de mangas camino al palco.
Eufórico abrazo
Allí, Jon Uriarte, presidente del Athletic Club, estaba tildando la decisión del CSD de «esperpéntica», definición que aterrizó en el seno del Barça para enfrentar todavía más a dos directivas que hace tiempo que no se tragan. «Es una decisión provisional tomada por un órgano político y ahora son LaLiga y la Federación quienes deberán defender la decisión que tomaron», insistió el dirigente rojiblanco en los micrófonos de Movistar.
En la sala anterior al palco llegó el show de Laporta. Según adelantó Marca y pudo confirmar este periódico, el presidente del Barça se transformó cuando vio a Dani Olmo acercarse a él. Abrazó con euforia a su futbolista y, rodeado de multitud de dirigentes, comenzó a gritar al aire «¡Hijos de puta, hijos de puta!». Fue una situación que algunos testigos consultados por este periódico tildan de «violenta». Después de los insultos, el máximo mandatario culé comenzó a golpear varias sillas mientras los demás no daban crédito.
Pasados unos minutos, Laporta encontró la serenidad, ya con Rafael Louzán, nuevo presidente de la Federación, al lado. Se intercambió un detalle protocolario con Uriarte, siempre con Louzán en el medio, y caminó hacia su asiento en el palco. Desde allí observó la victoria del Barça mientras sus contrarios comenzaban a reflexionar sobre las razones de la cautelar, mirando directamente a esa «decisión política» que reclamaba el presidente rojiblanco.
Los intereses de la selección
A esta tesis, la de la injerencia política, podría aferrarse quien examine con algún detenimiento los razonamientos jurídicos del CSD. Porque el órgano gubernamental apeló al artículo 27 de la Ley del Deporte, según el cual los deportistas profesionales tienen derecho «a una carrera deportiva conforme a sus potencialidades y con todas las garantías y certidumbre». Sin embargo, pasa por alto el hecho de que el Barça haya burlado el control económico que el resto de clubes cumplen a rajatabla.
No conforme, el órgano presidido por José Manuel Rodríguez Uribes aprovecha la presencia del Barça en la Supercopa para argumentar que dejar fuera a Olmo y Víctor «causaría un perjuicio económico y deportivo grave para el club y, sobre todo, para los futbolistas». «Esto podría dañar también los intereses de la selección española, así como del resto de las competiciones nacionales, incluida LaLiga», añade.
Uriarte, con aficionados del Athletic, en el King Abdullah de Yeda.ATHLETIC CLUB
De momento, la principal certeza para el Barça es que sus dos futbolistas podrán disputar la final del domingo en Yeda. Y la próxima jornada liguera, el próximo sábado 18 ante el Getafe en el Coliseum. Sin perder de vista el carácter provisional de esta cautelar, dado que en un plazo máximo de tres meses deberá resolverse definitivamente el recurso de alzada del Barça.
En cualquier caso, la decisión del CSD supone un duro golpe para Javier Tebas, presidente de LaLiga, que mostró su «absoluta disconformidad» con el CSD, al tiempo que no descartaba «plantear los recursos que procedan».
Casi en las antípodas de esta contundencia, la Federación Española no quiso entrar en más honduras. «Respetamos las decisiones de un órgano como el CSD, pero no podemos entrar en este tema. Cuando podamos conocer su escrito profundidad haremos una valoración», adelantó Rafael Louzán en Movistar, donde el flamante presidente reiteró que la RFEF había cumplido «escrupulosamente lo establecido».