Una coral Alemania aplasta a la histórica Curazao, que marcó su primer gol en un Mundial

Una coral Alemania aplasta a la histórica Curazao, que marcó su primer gol en un Mundial

Más de 357.000 kilómetros cuadrados frente a 444, 84 millones de personas ante 150.000 y 4 billones de euros de PIB contra 3.000 millones. Las diferencias entre Alemania y Curazao son insultantes y estás tardaron cinco minutos en evidenciarse en el primer partido del grupo E. Fue lo que tardó Nmecha en perforar la meta de Room en una gran jugada colectiva. A partir de entonces, la máquina germana se convirtió en un vendaval que hacía presagiar el disponer de un ábaco para contar el resultado. Terminaron en siete, pero más por pereza, que por falta de contundencia. [Narración y estadísticas, 7-1]

A nivel futbolístico se enfrentaban en Houston una tetracampeona mundial con una debutante entrenada por el técnico más veterano de la historia de los Mundiales. Un Dick Advocaat de 78 años que, tras obrar el milagro con la selección caribeña, debía intentar parar al combinado dirigido por el entrenador más joven de este campeonato. Julian Nagelsmann, de tan sólo 38 años, ha recuperado el hambre de una Alemania que bajó de la gloria de Brasil al barro de Qatar.

Con el cambio generacional ya casi completado, este combinado liderado por Kimmich y Neuer, pero centrado en dos veinteañeros como Musiala y Wirtz, afrontaba el grupo E, quizás uno de los más inciertos del torneo, con la necesidad de golear a la maría de la liguilla. Sin embargo, y pese al buen inicio con el tanto de Nmecha, Curazao tardó un cuarto de hora en dar una de las sorpresas del campeonato. La dejadez alemana fue castigada por Comenencia y dejaba a los germanos con cara de póker en la pausa de hidratación. El centrocampista metía el primer tanto de Curazao en un Mundial, casi nada.

Los chicos de Nagelsmann se tiraron al cuello de los caribeños. Lo hicieron con demasiada precipitación y suficiencia y eso les generó varias pérdidas que pudieron costarles más de un susto. No obstante, justo antes del descanso Schlotterbeck volvió a poner las cosas en su sitio. Tras varios avisos en los saques de esquina previos, encontró la red en el tercero. Muchos problemas a balón parado para la selección de Advocaat. Y, de penalti, recibieron el tercero en el descuento del primer tiempo obra de Havertz.

Activaron antes el rodillo los alemanes en la segunda mitad. Se cumplía apenas el minuto de juego cuando Musiala embocó un pase al hueco de Kimmich. Posteriormente, el duelo vivió el mismo reflejo que en los primeros 45 minutos, con una Alemania que jugaba con suficiencia y una Curazao que buscaba otro golpe de suerte, que no terminó de encontrar, aunque repitiera tanto tras un rebote. Un fuera de juego le quitó la doble alegría histórica.

Sin forzar

Brown hizo el quinto de los germanos tras una dejada maravillosa de Undav, que había entrado en el campo por Musiala. Y dio la sensación de que Alemania quiso contemporizar en este Mundial de 104 partidos y muchos kilómetros. Algo raro en un fútbol, el alemán, que no se caracteriza, precisamente, por levantar el pie del acelerador. Lógicamente, este equipo, en cuarta y ante una Curazao que ya no llegaba igual a las coberturas, podía seguir agrandando el marcador.

Como hizo Undav, poco después tras una dejada de Kimmich y repetiría Havertz, justo antes del final. Sería el último golpe de Goliat contra David. Un siete para inaugurar este Mundial que debía ser el de la recuperación germana. Quedaba mucho torneo, pero los de Nagelsmann ya presentaban su candidatura para conseguir la quinta estrella.

kpd