El Madrid salió con vida ante un equipo alemán que, realmente, era un Red Bull bronco, sucio y muy supeditado a una afición con algunas cervezas de más, por cómo apoyaba con supina violencia a este Leipzig mediocre técnicamente.
Creo que el control an
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En tierra de catarsis buscó el Madrid el verdadero significado de esta palabra griega: purificación. La encontró a medias, porque la victoria frente al corajudo Olympiacos de Mendilibar cambia la tendencia, pero no cambian las sensaciones, con dos caras distintas, la de la sociedad de la catarsis, Mbappé y Vinicius, y la de la calamidad en defensa, pese a las bajas, con preocupantes desconexiones del equipo que pusieron en riesgo el triunfo. [Narración y estadísticas (3-4)]
Xabi Alonso tiene el mejor y el peor trabajo del mundo. Ya lo sabía, dice, pero ahora lo sabe de otro modo. La condena no la intuyen del mismo modo el reo y su abogado. Líder de la Liga y en el Top 8 de la Champions, reforzada su posición por este triunfo, el técnico no la temía, no por ahora, pero necesitaba cambiar la tendencia en Atenas, después de tres partidos sin ganar, too much en el Madrid.
Esta media catarsis tapa una fuga de agua pero no detiene la lluvia. Deja certezas y dudas que el entrenador no puede obviar. Que el gol es cosa de Mbappé lo tiene claro. Que la determinación es cosa de Vinicius es conveniente que lo asuma, porque habrá más catarsis, y no precisamente a la griega, sino más difíciles. Las dudas nacen de la pérdida de control, con dos remontes de Olympiacos y dos remates en una isla desierta que exigen trabajo, más allá de las ausencias, y ese sí es trabajo de entrenador.
La boya del centro del campo
La determinación de Vinicius fue colosal desde el salto al campo, aunque un salto inicial en el que no tuvo el acompañamiento de los suyos, erráticos, incómodos por la presión alta del rival. Es una seña de identidad de Mendilibar, de pierna dura y duelos a fuego. Le dio resultado en el arranque y en el desenlace, aunque en el ecuador dejó un páramo atrás cuando sus jugadores erraban y no llegaban a tiempo en el repliegue, lo que en ocasiones obligaba a Tzolakis, su portero, a adelantarse al centro del campo. En ese contexto, Vini era como un guepardo en el Serengueti.
Xabi Alonso recuperó a una pieza clave para lo que desea en el Madrid. Se trata de Tchouaméni, la boya de su centro del campo. Las bajas en defensa, a las que unió la de Courtois, podían llevar al Madrid al centro de la defensa, como había ocurrido en el pasado con Ancelotti, pero el técnico tolosarra prefirió mantener a su mediocentro y mover a Carreras hacia el centro y colocar a Mendy como titular. Las maniobras implicaban riesgos, acrecentados por las debilidades defensivas de Trent en la derecha. De momento, sabemos de su buen pie como asistente. Hace falta más para hacerse con la banda derecha del Bernabéu. Mucho más.
En las dudas iniciales que generaban las mutaciones y los antecedentes, supo pescar Olympiacos, simple pero eficaz. Primero con lanzamientos largos de su portero para buscar la presión arriba y tener opciones sin necesidad de elaborar, dado que su calidad es muy inferior a la del Madrid. Al final, con centros que no encontraron oposición en una defensa de blandiblue.
Vinicius pugna por un balón con Retsos.AFP
El gol local nació de esa presión, pero, en cambio, maduró en una acción combinativa de gran precisión, coronada con el disparo de Chinquinho, seco, sin dar tiempo a los reflejos de Lunin. Ese tanto en un día difícil no destempló al ucraniano, firme frente a otro disparo del mismo jugador en un momento crítico.
A la belleza de la jugada le había acompañado la candidez de los defensores del Madrid, poco intensos, contemplativos. Ese Madrid era el Madrid de los últimos partidos y de los peores presagios. Vinicius, sin embargo, había decidido ser el Vinicius que se espera, no el que se reprocha. Ya lo hizo en el disparate de Elche cuando saltó al terreno de juego desde el banco, pero sin tiempo ni compañía. En Atenas las tenía.
'Hat-trick' exprés
El brasileño corrió, se desmarcó y pasó, todos menos marcar en un día en el que lo marcó todo Mbappé. No le pesó, al contrario. Para empezar, aprovechó una recuperación, con todo Olympiacos volcado, para lanzar en el espacio a Mbappé, como gusta al francés. Al primer disparo, gol. Hasta cuatro veces, tantas como goles marcó el Madrid, respondió con la misma frialdad y eficacia. No hay otro goleador igual en el mano a mano. En siete minutos había marcado tres goles, un hat-trick exprés, el más rápido de su carrera. En el segundo tiempo añadió el cuarto tanto, asistido también por Vini.
La catarsis parecía completa, y eso creyó también Xabi Alonso, que llevó a Tchouaméni a la defensa, retiró a Asencio e introdujo a Bellingham, suplente por unas presuntas molestias. El equipo, que ya había vuelto a las dudas para permitir a Taremi apretar una vez el marcador, se cayó del todo. El Kaabi volvió a marcar de cabeza para hacer peligrar el esfuerzo de la sociedad de la catarsis.
La portería del Madrid es como la cueva de los cíclopes. Lunin no es uno de ellos, no es Courtois ni Casillas. Pero el destino le llevó a ese lugar para darse un banquete de paradas, como hizo Odiseo hasta que apareció la sombra de uno de los cíclopes, la sombra de Polifemo. Es la misma que ahora amenaza la balada del joven ucraniano, de 25 años, que perdió en Villarreal el pulso con Sorloth, con cuatro goles encajados en el empate del Madrid. Tu
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El escenario ideal que, hace prácticamente una semana, preveía Joan Laporta, finalmente no se ha producido. Confirmar las buenas sensaciones cosechadas en París y consumar la eliminación del PSG en los cuartos de la Champions era el primer paso. Ganar al Madrid en el Bernabéu y estrechar la distancia en la Liga, mientras, era el segundo. Ninguno se ha cumplido, pero el presidente insiste en la continuidad de Xavi Hernández, algo que medita el entrenador, al tiempo que utiliza el arbitraje del Bernabéu para plantear otro órdago, como solicitar la repetición del partido por vía judicial por el no gol en la portería de Andriy Lunin.
«Si el club entiende que se produjo un error en la interpretación de la jugada, que es lo que pensamos, pondremos en marcha todas las actuaciones oportunas sin descartar, evidentemente, las acciones judiciales que sean necesarias. En caso de confirmarse que fuera un gol legal, pediremos la repetición del partido», afirma Laporta en una declaración grabada y difundida por el club azulgrana. Solicita el Barça, asimismo, las comunicaciones del colegiado Soto Grado con la sala VOR. Una vez hechos públicos los audios por el Comité Técnico de Árbitros, se escucha lo que le comunica Sánchez Martínez, árbitro de VAR en el clásico: «No tenemos ninguna evidencia de que el balón haya entrado». Ninguna de las imágenes lo demostraba y LaLiga carece del sistema Ojo de Halcón.
Laporta está, pues, en la misma línea de Xavi, que, según llega desde su entorno, podría confirmar al presidente que ha decidido abandonar la idea de dejar el club el próximo 30 de junio, tal y como adelantó en enero, y mantenerse al mando. Aunque, eso sí, no a cualquier precio. Sobre todo, quiere contar con una plantilla realmente competitiva, que le permita plantar cara a cualquier rival tanto en la Liga como en Europa. Incluso ya han empezado a sonar varios nombres que, con un coste acorde al pobre estado de unas arcas barcelonistas que siguen aún en pleno proceso de recuperación, podrían ser muy de su agrado. Siempre, además, respaldados por jóvenes valores hechos en la casa.
Clima propicio
El egarense, a pesar de los dos mazazos consecutivos que ha encajado en los últimos días, sigue siendo la gran preferencia del club para el banquillo azulgrana. Y no únicamente por una mera cuestión de costes. Rafa Márquez, quien ya se postuló como su posible relevo cuando Xavi anunció que iba a dejar el club al término de la presente campaña, no acaba de tener todo el consenso necesario para dar el salto del filial al primer equipo. Porque en la entidad son muy conscientes de que, a pesar de las quejas del ex capitán sobre cómo le han tratado los medios, el mexicano no contaría con tantos apoyos como los que ha tenido el ex centrocampista.
Incluso es muy sintomático que Laporta hable abiertamente en los medios del club de la opción de pedir la repetición del clásico, al sentirse perjudicados por algunas decisiones del VAR, en lugar de, como sería más fácil, vistos precedentes similares y el anuncio del propio Xavi, empezar a hablar abiertamente de su relevo. Un clima propicio para la continuidad al que, en parte, han contribuido también algunas declaraciones, en las que, en lugar de mostrarse contundente sobre su adiós, ha ido dejando abierto algún resquicio, por tímido que fuera, para acabar dando marcha atrás y, por lo menos, cumplir el año que le resta de contrato.
Una continuidad que, de cumplirse, le permitiría reconciliarse con sus mejores momentos al frente del banquillo azulgrana, cuando ganó el título de Liga. Y, sobre todo, hacerlo en un escenario tan de ensueño como se prevé que sea el nuevo Spotify Camp Nou. Un estreno que, de acuerdo con las previsiones del club, debería producirse en noviembre.