El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se desplazará este jueves hasta Francia para asistir a las competiciones de diferentes disciplinas en las que participan deportistas españoles en los Juegos Paralímpicos de París 2024.
El jefe del Ejecutivo, que acudirá a París junto a la ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes y portavoz del Gobierno, Pilar Alegría, también realizará una visita a la Villa Paralímpica, justo un día después en el que España ha alcanzado las 33 medallas en los JJPP.
Alegría ya adelantó que el presidente del Gobierno se trasladaría a la capital francesa para dar “apoyo” al equipo paralímpico, que cuenta con una delegación de 150 deportistas, mayor que la que se envió a Tokio 2020. También avanzó que acudirían en otras jornadas el ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, y la ministra de Inclusión, Elma Sáiz.
Sánchez recibió el pasado 23 de julio en el Palacio de La Moncloa una delegación de deportistas que van a participar en los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de París, donde trasladó “el inmenso orgullo de toda la ciudadanía española, más allá de lo que ocurra en la competición”.
Quedará en el recuerdo esta España única, esta España de los olvidados, esta España currante, pase lo que pase. En su historia en la Copa Davis el equipo siempre había dependido de sus estrellas, de Santana a Nadal pasando por Ferrero y Moyà, y esta vez es muy diferente. Quizá haya un paralelismo en aquel título de Mar de Plata en 2008, pero Feliciano y Verdasco rondaban los 10 mejores puestos del ranking ATP. Ahora no es así. Pablo Carreño, en el número 89 de la lista, y un dobles formado por Marcel Granollers a sus 39 años y un Pedro Martínez en crisis derrotaron este sábado a Alemania en las semifinales para llevar a España a su undécima final de la Copa Davis.
Este domingo (a partir de las 15.00 horas, Movistar) se medirá a Italia en su casa en busca de una Ensaladera que sería el no va a más. Pero ya en este punto el equipo merece un hueco en la historia del tenis propio: ha habido, hay y siempre habrá jugadores más allá de las figuras.
España tiene menos representantes entre los 100 mejores del mundo que nunca en este siglo y este martes se quedó sin su número uno, Carlos Alcaraz, pero sigue siendo el país con mejor cantera del mundo. Y nunca le faltarán raquetas. En el partido decisivo, sin ir más lejos, Granollers y Martínez demostraron que en ningún otro lugar se aprende así el oficio para vencer por 6-2, 3-6 y 6-3. Sus rivales, los alemanes Tim Puetz y Kevin Krawietz, llevan años jugando juntos y disputaron las últimas ATP Finals como pareja, pero temblaron cuando no debían. La dupla española presentó mejores argumentos: concentración al principio, tranquilidad ante la remontada rival y decisión en el desenlace. En el tercer set, explotaron sus golpes desde el fondo para desactivar la agresividad de Puetz y Krawietz. Con 5-3 a favor, incluso salvaron un punto de break que les hubiera complicado el éxito. Su celebración, pese al alcance de la gesta, fue más templada de lo que se podía esperar.
La victoria de Carreño
Queda trabajo por hacer en esta Copa Davis y creen firmemente en sus posibilidades. Esa es la virtud de este grupo de jugadores: la conciencia de sí mismos. Saben perfectamente lo que son, cuál es su juego y cómo explotar sus virtudes. Gracias a ello, por ejemplo, en el primer partido de la semifinal, Carreño venció a Jan-Lennard Struff por 6-4 y 7-6(6). "No tenemos el mejor equipo, con Carlos [Alcaraz] el nivel sería mucho más alto, pero sabemos lo que somos. Todos tenemos ya una carrera detrás, hemos hecho grandes cosas, no acabamos de empezar", analizaba Carreño después de su triunfo salvador. Tras su derrota ante Jakob Mensik el jueves en cuartos de final, el número dos del equipo español sabía que esta vez su punto era decisivo y aprendió de sus errores.
Dos días atrás, se marchó del Bologna Fiere con el gesto torcido: se sintió un novato. Por supuesto, podía perder contra un portento de 20 añitos como Mensik, pero no tenía que hacerlo como lo hizo. Con todo de cara, incluso un break a favor, se entregó a los nervios y cayó en fallos tontos. Este sábado, en cambio, se quitó la espina. Ante Struff, Carreño hizo lo suyo, lo que lleva haciendo toda la vida, y afinó en los momentos decisivos. El alemán es un tenista con un saque y una derecha peligrosa, pero carece de paciencia, ya no hablar de sentido táctico. El patrón del español pasaba por mantener su saque, aguantar sus embestidas y esperar su oportunidad. Y cumplió.
SERENA CAMPANINIEFE
En el primer set fue capaz de remontar un break en contra para imponerse, y en el segundo no se desesperó pese a todo, pese a mucho. Hubo dos situaciones peliagudas. La primera, en contra: con 5-4 en el marcador, Carreño tuvo tres bolas de partido y Struff las salvó por centímetros. Y la segunda, a favor: en el tie-break el español llegó a verse con un 6-1 en contra y, aun así, fue capaz de rehacerse, salvar esas cinco bolas de set e imponerse. "Ha sido casi milagroso", valoró Carreño cuyo conocimiento llevó al éxito.
La derrota de Munar
De hecho, con el mismo punto fuerte, en el partido siguiente, Munar se quedó a un paso de derrotar a todo un Alexander Zverev, aunque al final cayó por 7-6(2) y 7-6(5). Como su compatriota, el líder de España exprimió al máximo todas sus habilidades para acorralar al número tres del mundo, pero no pudo superar su calidad. En los dos sets Munar consiguió una ruptura y alcanzó el tie-break, pero en esas instancias no tuvo tanto acierto. En ambos, Zverev le cedió la iniciativa y a Munar se le desviaron los golpes ganadores. Al acabar, el alemán confesó que lleva días acatarrado, aunque no restó mérito a su adversario.
TIZIANA FABIAFP
"No he jugado mi mejor tenis, no he aprovechado mis opciones, especialmente en los tie-breaks. Ha quedado demostrado por qué no soy mejor que Zverev. El partido ha sido igualado porque excepto Carlos y Jannik [Sinner] todos estamos muy igualados", comentó Munar muy crítico con su propia actuación. Este domingo, ante Italia, podrá resarcirse y celebrar una Copa Davis con esta España única, esta España de los olvidados, esta España currante.
Supongo que la gente ya habrá desalojado Canaletas en vez de llenarla. Es lo que tiene celebrar las ligas en diferido, como Bárcenas cobraba los finiquitos. La 28 del Barça empezó con el quinto gol anulado a Fermín por Real Madrid TV, y acabará cuando Joan Gaspar salga del Mediterráneo por la Barceloneta.
A estas alturas del título, uno ya sólo puede celebrar a Lamine Yamal, y esperar al siguiente. O por lo menos a que tu único hijo de nueve años se haga de una vez por todas del Barça. El otro día, con el 0-2, me pasó el escudo de su camiseta de Bellingham por la cara; y con el 3-2 se durmió, porque los hijos no paran de darles lecciones a los padres.
La Liga de Mbappé ha sido finalmente la Liga de Lamine. El mejor jugador del mundo ha llegado a nuestra Liga. Sólo era cuestión de que creciera un poco para que lo viéramos todos.
El Barça ha ganado la Liga con el gol Messi, pero en las botas de Lamine. El argentino fue una suerte para el Barça, no tanto por tenerle, que también, sino porque decidió no irse, al menos demasiado pronto, ya fuera a golpe de talonario o de cabreo, como los Ronaldo, Figo, Maradona o Neymar. Lo mínimo que se le puede pedir a esta directiva es que Lamine no acabe sus días comprando el Valladolid, enfadándose en Twitter con Gabriel Rufián o teniendo hijos rubísimos.
El miedo que Lamine dice que perdió en un parque de Mataró, Vinicius lo ha encontrado en Valencia, y lo ha trasladado al Bernabéu, donde no quiere ni aparecer media plantilla. Y los aficionados han empezado a vaciarlo incluso antes de los partidos. Normal que Ancelotti quiera ver el final de Liga desde Brasil, si hasta Florentino, que es quien más sabe de esto, no quiso ni ver el Clásico.
Mientras el Madrid mira fichajes, al Barça no le queda otra que regar canteranos, ponerles una varilla para que no se tuerzan, y tratar de compensar los millones con abrazos. A Xavi no le llegaba esta plantilla, y a Flick le han sobrado tres jornadas. Le ficharon para acortar la distancia abismal que separaba al Barça del Madrid, y ha acabado ampliándola en sentido contrario. A cada Bernal le salía un Casadó, como si tras cada miembro amputado le brotara uno nuevo y mejor. Ha sacado un portero del hogar del pensionista. Y ha dejado la sensación de que habría podido armar una defensa inexpugnable con Yerry Mina, Chygrynskyi, Bogarde y Oriol Romeu.
El Barça le ha arrebatado al Madrid tres títulos en su cara, el patrimonio de las remontadas y el apetito. Y esto último basta aunque no sepas defender, y te inventes la línea del fuera de juego para no tener que hacerlo. El hambre es lo que hace funcionar los equipos, las empresas de fontanería y el Ministerio de Hacienda. Eso sí, se cura con títulos, aunque luego ya nadie sabe cómo se cura uno de ganarlos.
La española Carolina Marín se hizo este domingo con el titulo del All England de bádminton por segunda vez en su carrera y nueve años después de hacerlo en 2015, tras derrotar en la final japonesa Akane Yamaguchi, que se retiró lesionada en el segundo set.
La onubense, quinta jugadora del mundo, se coronó tras 49 minutos de juego, después de apuntarse un ajustado primer set por 26-24 y de la retirada por lesión de su rival, cuarta del ranquin, cuando la española ganaba el segundo por 11-1.
El primer set transcurrió muy igualado, con mínimas ventajas alternas de solo dos tantos, pero Marín se lo apuntó en su tercera opción (24-26), tras haber salvado las tres ocasiones que tuvo la japonesa, la primera pidiendo la revisión, pasados 39 minutos, en los que la nipona también evitó las dos primeras opciones de la española.
El segundo apenas se prolongó durante diez minutos, después de que Yamaguchi solicitara la asistencia médica por problemas en su pierna derecha y comunicara después su retirada, con un 11-1 en su contra.
La victoria de este domingo es la décima de Carolina sobre Yamaguchi, que ya ganó en Birmingham en 2022 y que hoy encaraba su segunda final consecutiva tras haber caído en Francia la semana pasada.
También es la segunda de la española, de 30 años, en el prestigioso torneo de Birmingham, que se suma a la lograda en 2015.
"Estoy extremadamente feliz, estoy aquí, he vuelto. Significa mucho para mí, ha sido una semana muy dura. Al principio de ella tuve una conversación con mi entrenador porque había muchas cosas que mejorar. Esto muy orgullosa, ahora estoy en el camino en el que quiero, muy centrada en las cosas que tengo que mejorar mentalmente, físicamente y en el juego. Ese es el camino, seguir trabajando", dijo. "Siento mucho su lesión, espero que se recupere pronto. Quiero darle las gracias por el gran partido y felicitarla por su juego esta semana", añadió
Para llegar a la final Marín superó primero a la taiwanesa Sung Shuo Yun, en octavos, a la china Wang Zhi Yi, en cuartos, y a la china Chen Yu Fei, número dos del mundo y vigente campeona olímpica, ayer en semifinales.
Tres veces campeona del mundo (2014, 2015 y 2018) y seis veces campeona de Europa (2014, 2016, 2017, 2018, 2021 y 2022), Marín ha podido celebrar en el Utilita Arena de Birmingan su primer título Super 1000 del circuito Mundial este año, una semana después de su precipitado adiós en Francia en la primera fase.
A poco más de cuatro meses para los Juegos de París 2024, la española tiene en su horizonte próximo el Abierto de Suiza la semana que viene, el Máster de Madrid, del 26 al 31 de marzo, y el Campeonato de Europa en Saarbrucken (Alemania) del 8 al 14 de abril.