Lo que debía ser una jornada festiva para Joao Cancelo acabó por convertirse en un lío absolutamente inesperado. Una vez superada la preceptiva revisión médica este mismo lunes, el Barça anunció en la mañana del martes el retorno del jugador, inicialmente cedido por el Al-Hilal saudí hasta el final de la presente temporada.
No obstante, poco después, borró todo rastro de ese anuncio de sus redes sociales e incluso el propio jugador eliminó también un vídeo en el que se mostraban sus mejores jugadas como azulgrana. La falta de un documento, algo de lo que aparentemente se dieron cuenta cuando el defensa firmaba los papeles, obligó a ponerlo todo en suspenso. Desde la entidad, eso sí, se transmitió tranquilidad y que todo estaba realmente cerrado, pero la presentación del jugador, inicialmente prevista para las 13.30 horas, acabó por producirse alrededor de las 17.00 horas.
"He sentido mucha ansiedad, porque es algo que estaba esperando con muchas ganas y parecía que no iba a llegar nunca. Al final, fue todo bien, estoy muy contento y tengo muchas ganas de empezar a trabajar. El primer entrenamiento será especial, porque vuelvo a representar al club que más me gusta", explicó el portugués.
Su situación en los últimos meses ha sido un tanto extraña también. Se lesionó en septiembre y, dadas las normas del campeonato en Arabia Saudí acerca de los futbolistas extranjeros, tuvieron que dar de baja su ficha, con la idea de volver a activarla en este mes de enero. Cuando le llegó la posibilidad de volver a jugar en el Barça, no obstante, no hubo nada más de qué hablar. "Había otros equipos interesados, pero cuando supe que me quería el Barça, ya le dije a mi pareja que esperaría hasta que se cerrara mi fichaje", apuntó el lateral, quien, por fin, tendrá la oportunidad de jugar en el Spotiffy Camp Nou como local.
"Como visitante no tengo muy buenos recuerdos de este estadio, pero lo primero que le dije a mi pareja fue que tenía muchas ganas de jugar aquí con la camiseta del Barça. Es un sentimiento único, que espero desde hace mucho. Mis ídolos jugaron aquí. Cuando veía a Alves, mi ídolo en mi misma posición, quería hacer lo mismo que él. No sé si voy a llorar o no, pero lo más posible es que sí lo haga", aseguró un Cancelo.
El lateral luso tuvo palabras de elogio para un equipo en el que hay aún muchos jugadores con los que hizo buenas migas y que, desde su punto de vista, es mejor que aquel en el que estuvo en la temporada 2023-24. "Algunos eran niños y ahora son hombres. El grupo es espectacular, uno de los mejores grupos que he tenido, y en ese aspecto no es muy diferente de entonces. Aquí me siento muy a gusto", recalcó el lateral, quien sueña con firmar una gran conexión con Lamine Yamal en el ataque si consigue convencer a Flick para que apueste por él como titular.
"Hablé con él y lo cierto es que ha tenido una evolución estupenda. Hoy en día, si no es el mejor jugador del mundo, sí está entre los tres mejores. Lleva una camiseta muy pesada, con un número que pesa mucho también, pero él está en lo más alto y lo está haciendo muy bien. Nos ayudará mucho su talento, hay partidos que puede decidirlos por sí solo y creo que mi conexión con él será algo muy bonito de ver", explicó el portugués.
También le preguntaron por la situación que atraviesa ahora mismo el Real Madrid con la salida del banquillo madridista de Xabi Alonso. "Un club grande no quiere ver a otro grande hundido. Lo que pasa allí, a pesar de todo, no interfiere en lo que busca el Barça. Nosotros tenemos que continuar trabajando de la misma forma en que lo hemos hecho hasta ahora", sentenció un Joao Cancelo que volverá a lucir el dorsal número 2 en esta segunda etapa como barcelonista de la que, por ahora, se mantiene cauto a la hora de hablar de prolongarla. "Es complicado, tengo contrato y en principio vengo a disfrutar hasta el final de la temporada. Lo que quiero es rendir y ayudar al equipo a mejorar, si es posible. No tuve la suerte de ganar un título la primera vez que estuve aquí y ahora quiero conseguirlo", sentenció.
Primer día de Álvaro Arbeloa como técnico del Real Madrid, con entrenamiento, presentación y rueda de prensa en Valdebebas. A su lado en el césped, Antonio Pintus, de vuelta a la jefatura de la preparación física, y a su lado en la comparecencia, Emilio Butragueño. Entre la tarde del lunes y la mañana del martes, el conjunto blanco cambió su banquillo. "Ayer me comunican que de mutuo acuerdo separan sus caminos y que querían que yo tomase la responsabilidad. Me lo dijeron minutos antes del comunicado oficial", admitió el salmantino.
En su discurso, Arbeloa resumió su conversación con Xabi, su amigo, después de hacerse oficial la sustitución. "Hablé ayer con él. Todos sabéis la relación y la amistad que me une con él, lo mucho que le quiero y sé que es mutuo y seguirá siendo mutuo", expresó, rechazando contar mucho más sobre la charla: "Lo que hablamos queda entre nosotros. Me ha deseado lo mejor, como si fuese al revés, porque tenemos una relación de amistad que está por encima de muchas cosas. Yo también le deseé lo mejor porque es un grandísimo entrenador y le irá muy bien en el futuro. Estaremos juntos siempre", dijo.
Arbeloa, que cumplirá 43 años este sábado y lleva 20 ligado al Real Madrid, no hizo públicos los detalles de su contrato como técnico, algo que tampoco ha hecho el club, y simplemente insistió en que "estaré en el Madrid hasta que el Madrid quiera, esta es mi casa".
Sobre los problemas de su amigo en el banquillo del Madrid, Arbeloa recordó que "aquí hay jugadores con seis Copas de Europa, que se olvida pronto. "Todos hemos visto los últimos partidos y cómo se han esforzado en la Supercopa. Tenemos una gran plantilla y un grupo dispuesto a todo. Solo se gana a base de esfuerzo, sacrificio y constancia, eso es lo que ha llevado al Madrid a ser el mejor de la historia", resumió, y centró su mensaje en los futbolistas durante varias preguntas, elogiándoles y evitando las críticas.
"Tenemos una plantilla de grandes profesionales, son todos buenos chicos y tienen ganas de hacerlo bien. No hay nadie más interesado en que el Madrid gane títulos que los jugadores. Les he dicho esta mañana 'la mejor etapa de mi vida ha sido siendo jugador del Madrid'. Ellos son autoexigentes y con eso me quedo, ha sido buena primera toma de contacto", reflexionó.
Y volvió a insistir, en un mensaje muy interesante teniendo en cuenta que venimos de unos meses en los que la relación entre Xabi y el vestuario se había agrietado: "Los importantes son los jugadores, que se puedan expresar, que sean felices y disfruten. Me he encontrado con una gran predisposición. Están con la misma ilusión que yo de ganar y disfrutar, que es de lo que se trata esto. Es un privilegio llevar este escudo. Tenemos la ambición e ilusión de luchar por todos los títulos, es lo que nos marca este escudo. Tengo claro lo que quiere el aficionado, lo importante es ganar, ganar y ganar. Es el ADN".
Sobre su cuerpo técnico, confirmó, como se vio en el césped, que contará con Antonio Pintus como jefe de la preparación física, algo a lo que Alonso se habría negado, provocando el enfado del club y su posterior despido. "Es un privilegio tener a Pintus, será el encargado de llevar la parcela física. Conoce a jugadores, ha trabajado con ellos y tiene su método que sabemos lo bien que ha funcionado".
Cuestionado por Jose Mourinho, uno de sus mayores referentes, Arbeloa declaró que "voy a ser Arbeloa, no tengo miedo al fracaso". "Si quisiera ser Mourinho fracasaría estrepitosamente. No he hablado con él, pero fue un privilegio y un honor ser entrenado por él. Tengo una gran relación e influyó mucho en mí".
Xabi Alonso ha querido despedirse de la afición del Real Madrid a través de la redes sociales. El tolosarra, que llegó a un acuerdo con el club en la tarde de ayer para rescindir su contrato, ha publicado un mensaje en Instagram.
"Concluye esta etapa profesional, y no ha salido como nos hubiera gustado. Entrenar al Real Madrid ha sido un honor y una responsabilidad", arranca Alonso un escueto comunicado en el que no ha mencionado a Florentino Pérez, presidente de la entidad.
En lo que sí ha querido poner énfasis es en el adiós a los seguidores madridistas: "Agradezco al club, a los jugadores y sobre todo a la afición y al madridsmo su confianza y apoyo. Me voy con respeto, gratitud y el orgullo de haberlo hecho lo mejor posible".
El entrenamiento de la plantilla merengue ya ha sido dirigido este martes por su reemplazo, Álvaro Arbeloa, en la víspera de los octavos de final de la Copa del Rey contra el Albacete, de segunda división.
En esta primera toma de contacto con los jugadores, el nuevo entrenador no ha podido contar con Killyan Mbappé.
La ausencia del goleador francés, que trató de ayudar a su equipo a conquistar la final de la Supercopa de España perdida el domingo ante el Barça (3-2) entrando en juego apenas once días después de anunciarse una lesión en la rodilla izquierda, ha sido considerada como "lógica" por el club, según informaron fuentes del equipo a la AFP.
A primera hora de la mañana Arbeloa llegó a la Ciudad Real Madrid en lo que fue un día especial, que se inició con 30 minutos de retraso al horario marcado, a las 11:30 horas.
El motivo fue la presentación de Arbeloa en el vestuario a los jugadores del primer equipo con una charla que dio paso a la activación previa en el gimnasio a saltar al terreno de juego del campo de entrenamiento habitual en la ciudad deportiva, añade EFE.
Junto a Arbeloa, con rostro muy serio en todo momento viendo las carreras de calentamiento de sus jugadores y los rondos iniciales, la imagen de la mañana fue el regreso de Antonio Pintus al mando de la preparación física de los futbolistas.
Las etapas maratón en el apartado de coches están dejando, de largo, los golpes de volante más imprevisibles en el Dakar 2026.
Son jornadas en las que los pilotos que abren pista van a ciegas, ya que las motos realizan la prueba por un recorrido diferente y no dejan sus marcas sobre la tierra para que los vehículos puedan orientarse mejor.
Si en la primera etapa maratón -que son de dos días- fue Carlos Sainz quien tuvo problemas serios con la navegación y cedió más de 10 minutos con el catarí Nasser Al-Attiyah, en esta segunda -novena del Dakar- se han cambiado las tornas.
Y si el madrileño no se ha encaramado a lo más al alto de la general se debe al buen hacer del otro español de Ford, Nani Roma, flamante líder tras endosarle una minutada al piloto de Dacia.
Otro de los perjudicados este martes ha sido el sueco Ekstrom (Ford), que baja varios puestos en la general. En cambio, Lategan (Toyota), triunfador indiscutible de la primera etapa maratón, se acerca algo más a Al-Attiyah, que ahora es tercero, a pesar de un fallo mecánico que pudo subsanar.
Las rentas de cara al segundo día de la etapa maratón son mínimas: lidera Roma con menos de un minuto sobre Sainz y un minuto y 10 segundos sobre el catarí.
Roma fue octavo en esta jornada por detrás de Sainz, a 15:36 y 15:31 (tras ser penalizados ambos con 1:00 y 1:10) del ganador del día, el polaco Eryk Goczal (Toyota), mientras que Al-Attiyah cedió 26:23.
La española Cristina Gutiérrez (Dacia) entró en meta en sexta posición, justo por delante de Sainz y Roma. Es decir, mañana, segunda etapa de la jornada maratón, tendrán seis coches abriendo pista delante de ellos.
Entre los cinco primeros de la general hay poco más de 11 minutos, por lo que la emoción en coches está garantizada de aquí al final. En sexta posición queda Sebastian Loeb (Dacia), a más de 20 minutos.
Cualquier contratiempo, por tanto, hará que la clasificación pueda dar un vuelco como el vivido en la jornada de hoy.
Schareina gana en motos
Por su parte, el valenciano Tosha Schareina (Monster Energy Honda) se ha impuesto en la categoría de motos de la novena etapa del Rally Dakar 2026, primera mitad de la maratón que se completará el miércoles, tras la cual el australiano Daniel Sanders (Red Bull KTM) recupera el liderato en detrimento del argentino Luciano Benavides (Red Bull KTM), ahora tercero.
Schareina invirtió en los 418 kilómetros de que constó la especial un tiempo de 3h45:42, con 4:35 de ventaja sobre Sanders y 4:50 respecto al sudafricano Michael Docherty (BAS World KTM), en tanto que el estadounidense Ricky Brabec (Monster Energy Honda) fue cuarto a 6:22 y Benavides cedió nada menos que 11:50, informa EFE.
De esta manera, Sanders domina en la general con 6:24 de ventaja respecto a Brabec y 7:05 sobre Benavides, que cae al tercer puesto, en tanto que Schareina es cuarto a 15:28 y el chileno Nacho Cornejo (Hero Motosports) sexto a 1h05:10.
La guerra entre el LIV Golf y el PGA Tour ha alcanzado su apogeo máximo y, en el último capítulo, el PGA Tour ha anunciado el inminente regreso de Brooks Koepka al Circuito Americano. Fue el propio jugador en redes sociales el que confirmó que disputará el Farmers Insurance Open de finales de mes en Torrey Pines y el Phoenix Open de principios de febrero. El retorno del hijo pródigo ha sido posible gracias a la urgente aprobación del Programa de Reincorporación de Miembros, un plan hecho a medida para que Koepka pudiera volver a competir de forma inminente y, ya de paso, lanzar un guiño a otras tres estrellas de la liga saudí como Jon Rahm, Bryson DeChambeau y Cameron Smith. El Circuito Americano lanza un enorme órdago al fondo de inversión pública de Arabia Saudí.
Al nuevo programa solo podrían acogerse los jugadores que llevan dos años fuera del PGA Tour y que hayan ganado entre 2022 y 2025 el The Players Championship o alguno de los majors. Es decir, solo hay cuatro jugadores elegibles para acogerse a la amnistía: el propio Koepka, Bryson DeChambeau, que ya dejó caer un cierto descontento, el australiano Cam Smith y el español Jon Rahm. Esta fuga de talentos descapitalizaría al LIV Golf y probablemente sería su puntilla. Pero los tres jugadores tienen contrato en vigor y a estas horas no parece que haya una intención clara de resolverlo.
Al parecer, Koepka pudo en su momento aferrarse al cambio de 54 a 72 hoyos para suavizar las condiciones de su salida. Sus abogados defendieron que su contrato solo hacía referencia a tres rondas de golf por torneo y no a las cuatro que acaban de establecer.
Como requisito que tendrá que cumplir Koepka y los jugador que quiera adherirse antes del plazo marcado, que expira el 9 de febrero, tendrá que realizar una contribución de 5 millones de dólares a una entidad benéfica y renunciar durante los próximos cinco años al programa accionarial que poseen los jugadores del PGA Tour, uno de los mayores del deporte profesional, que en el caso de Koepka podría generar unos ingresos potenciales de más de 50 millones de dólares. La presencia de Koepka en los torneos del PGA Tour no restará oportunidades a sus compañeros y simplemente las participaciones en los torneos se ampliarán.
La duda es si Rahm, DeChambeau o Smith se están a estas horas planteando seguir el camino de Koepka. Desde sus entornos se filtra la sensación de tranquilidad y afirman que no habrá cambios.
García y sus Fireballs ya son españoles
Solo un par de horas antes del bombazo informativo, Sergio García presentaba una nueva temporada de su equipo, los Fireballs, acompañado por todos sus integrantes.
El combinado español competirá este año con David Puig, Josele Ballester y el último fichaje repescado, Luis Masaveu. Aunque García no llegó a confirmarlo, el equipo incluso está barajando un posible cambio de nombre que lo identifique más con la cultura española: «Es algo que ahora mismo estamos estudiando detenidamente y lo queremos hacer bien. Estamos evaluando diferentes posibilidades tanto para un cambio de nombre como de imagen, con el objetivo de identificarlo más con España, pero aún no lo tenemos decidido». Según se ha filtrado, el equipo podría cambiar e identificarse con un símbolo tan español como el toro.
Sergio García, además, desveló que regresará dentro de dos semanas al DP World Tour. Será su primer torneo después de perder su condición de miembro al no cumplir el mínimo exigido por el circuito en 2025. El golfista de Borriol ha confirmado que disputará el torneo de Baréin, que tendrá lugar del 29 de enero al 1 de febrero, gracias a una invitación, ya que ahora mismo no tiene categoría en el circuito europeo. Así lo explicó el propio golfista español durante la comparecencia telemática ante una selección de periodistas españoles.
"¿Qué prefiere ganar la Copa o ascender a Primera?". La pregunta coge a Fernando Soriano (Zaragoza, 1979) con el pie cambiado. Tarda un rato en pensar la respuesta porque sabe que el Depor no es un club cualquiera. Es uno de los nueve que ha logrado LaLiga y ya tiene dos Copas del Rey en sus vitrinas así que el director deportivo que llegó para configurar la plantilla que ascendería de vuelta al fútbol profesional no termina por decidirse por ninguna de las dos opciones y apela a la historia del equipo como merecedor de estar en la máxima categoría luchando, como esta noche, contra clubes como el Atlético de Madrid. "Peleamos porque esto sea más común y no un partido esporádico de Copa del Rey", apunta a EL MUNDO.
El Depor recibe a los rojiblancos en una mala racha de resultados. Son cinco encuentros sin ganar en la competida Liga Hypermotion, pese a la victoria ante el Mallorca en Copa en los dieciseisavos. "Las diferencias de los límites salariales son mínimas. Hay una rivalidad máxima entre todos los equipos y el 80% al inicio de la competición pelea por estar arriba. En esta categoría puedes ganar o perder con cualquiera en cualquier campo", explica Soriano. Sin embargo a las 21.00 horas el que visita Riazor es el cuarto equipo de Primera División con los Julián Álvarez, Baena, Griezmann y Giuliano Simeone, entre otros, aunque el Depor cuenta con un jugador que no les va a la zaga en calidad.
"Está a un nivel muy alto, aún no lo ha demostrado en Primera y esperamos que lo haga con el Depor y creemos que es una buena piedra de toque para él". Soriano habla, como no, de Yeremay Hernández, el futbolista de mayor valor de la Hypermotion. Transfermarkt le pone 25 millones de precio, más del doble que el segundo jugador de la categoría. El reto de los coruñeses con el 10 blanquiazul es intentar retenerlo no por lo económico sino por "lo social y lo deportivo". Tanto a él como a otros jugadores "nivel Primera División" como Mella, Stoichkov o Luismi Cruz entre otros.
Pero una plantilla, recuerda Soriano, son 24 jugadores, y Antonio Hidalgo, un entrenador cholista en su sentido de la disciplina y el orden, amenaza a un equipo rojiblanco, en un torneo que "no es un marrón" para un equipo de Segunda. "Nunca es un incordio, te aporta cosas buenas y te muestra si tienes plantilla para competir en cualquier competición", explica Soriano, aunque, pese a la ilusión que genera, admite que se le da más importancia a la liga sobre el torneo del ko.
El director deportivo da una rueda de prensa.RCD La Coruña
Fernando Soriano ayudó a poner la primera piedra en la reconstrucción del Depor. El maño firmó por el club coruñés el verano anterior a su ascenso tras un terremoto en la cúpula directiva del club. Pero, pese a la presión social que existía tras cuatro temporadas en el infierno, Soriano lo vio como la oportunidad de su vida. "Poder estar en un club tan grande como el Deportivo es como que te toque la lotería", califica el mánager. Después sufrió la montaña rusa que fue aquella temporada hasta que Lucas Pérez, el futbolista que se bajó de Primera a Primera RFEF para ayudar al Depor a ascender, anotó el gol de falta directa ante el Barça B que valió la vuelta al fútbol profesional. "Fue la culminación de un año muy bonito", recuerda Soriano que dice que es más de celebrar en familia al considerarse un "actor secundario" de una hazaña que pertenece más a los jugadores.
Polivalencia
Soriano afronta su tercera temporada como director deportivo de un Depor al que llegó tras salir del Ibiza, donde había desempeñado el mismo cargo. Pero lo cierto es que su trayectoria en el fútbol le ha llevado por todas las posiciones en poco tiempo. De hecho, en Almería pasó de jugador a entrenador en la misma temporada para salvar al equipo del descenso. "De las tres que he ocupado: jugador, entrenador y director deportivo, la que más se sufre y la que más se siente, a nivel mental, físico y psicológico es la del entrenador", confiesa el directivo pese a que en su época como futbolista su obsesión era el plan táctico y la estrategia. Mientras que para él, estar en el campo es donde se "viven más alegrías": "Marcar un gol en el 90, con tus compañeros y tu gente, es una droga durísima", ironiza el directivo.
Con el Atlético en el horizonte y con el 2026 recién empezado con otro empate ante Las Palmas, Fernando Soriano le pide a este año un poco de cholismo con el que el comulga 100%: "Soy un poco cholista, de trabajar y pelear día a día. Todos luchamos por intentar ganar, pero que nadie nos pueda reprochar que se ha intentado, que no nos hemos rendido, que siempre tengamos fuerza para seguir un paso más". Igual hoy, en Riazor, necesitan más de uno.
«Por razones de piedad humana, la familia Adolf Dassler no hará comentario alguno sobre la muerte de Rudolf Hassler». Ese fue el escueto comunicado de la marca Adidas a la muerte del fundador de Puma, rival en una pugna que tuvo el Mundial como escenario mayor. Adidas y Puma fueron obra de dos hermanos enfrentados, cada uno de los cuales extrajo su fuerza de una rivalidad cainita.
Ambos nacieron en Herzogenaurach, localidad bávara consagrada a la fabricación de calzado. En eso trabajó Christoph Dassler, padre de dos hijos llamados Rudolf (1898-1976) y Adolf (1900-1978). Al regreso de la I Guerra Mundial, el menor, de temperamento introvertido, creativo y audaz, concibió la idea de diferenciarse fabricando calzado deportivo. Rudolf, locuaz y extrovertido, perfecto para las relaciones externas, le secundó. Se instalaron en una antigua herrería y en 1924 registraron su flamante empresa con el nombre Gebrüder Dassler Schuhfabrik. Lo pasaron mal en un país endeudado hasta las cejas por las sanciones que siguieron a la guerra hasta que les vino a salvar el nazismo con su exaltación de la raza aria y el congruente impulso a la práctica deportiva. Arrebatados por el entusiasmo general, ambos se afiliaron en 1933 al partido nazi.
Para saber más
Los Juegos de Berlín-1936 coronaron su éxito. Josef Waitzer, el entrenador nacional de atletismo, eligió sus zapatillas de clavos; Jesse Owens las probó, sustituyó las que traía de Estados Unidos y con ellas consiguió sus cuatro oros. En una Alemania en alza, se había confirmado la visión de futuro de Adolf: el deporte crecía exponencialmente y los dos hermanos habían llegado antes que nadie para calzar a sus practicantes.
Tacos recambiables
Así hasta que llegó la guerra. Rudolf, el más entusiasta del nazismo, se alistó. Adolf se quedó en la fábrica, porque las autoridades valoraron su capacidad organizadora. Eso sí, tuvo que mudar el objetivo y de la fabricación de calzado pasó a la de repuestos para el ejército. La dirigió con su reconocida eficacia y pasó la guerra en Herzogenaurach, mientras su hermano era zarandeado de un frente a otro. Cuando las cosas empezaron a ir mal, Rudolf consideró a Adolf un comodón emboscado y le escribió: «No dudaré en pedir el cierre de la fábrica para que asumas una ocupación que te permita ser jefe y, como deportista de élite que eres, debas llevar un arma». Tras la guerra, Rudolf pasó un año en prisión mientras que a Adolf le dejaron tranquilo.
El mayor siempre sospechó que su hermano le había presentado en sus declaraciones como un peligroso filonazi. Puesto en libertad, se estableció por su cuenta en una nave al otro lado del Aurach, el río que atraviesa la ciudad, y en 1948 registró su empresa con el nombre de Ruda (de RUdolf y DAssler), que pronto cambiaría por Puma, la palabra quechua que designa al felino de los Andes, adoptada por el alemán. Adolf creó la marca Adidas, sumando su apodo, Adi, y el inicio de su apellido.
Como ambos prosperaron, terminaron por ser los grandes empleadores de la hasta entonces apacible ciudad, que se dividió en todo: los dos bandos compraban en distintas tiendas, no compartían bares ni restaurantes... La prensa nacional la llamó la ciudad de los cuellos doblados, aludiendo a que cuando dos se encontraban miraban los zapatos del otro, para saber de qué lado estaba. Adidas se apuntó el primer gran tanto en el Mundial Suiza-1954 al proporcionar a la selección alemana unas botas con tacos recambiables, gracias a los cuales Alemania ganó la final calzando los largos sobre el césped del Wankdorfstadion a los hasta entonces invencibles húngaros capitaneados por Puskas, que se resbalaban con los suyos. Aquel partido pasó a la historia como El Milagro de Berna.
Cruyff, con dos rayas en la camiseta de Adidas, en el Mundial de 1974.FIFA
Adolf introdujo tres tiritas de cuero desde la abertura de la bota a la suela a fin mejorar la sujeción, y al poco tuvo la idea de pintarlas de blanco para identificar la marca sin necesidad de imprimir el nombre. Rudolf hizo algo parecido: una pieza partía del talón hacia la parte delantera del pie, y se desviaba hacia abajo, ensanchándose, hasta unirse con la suela, en forma de stick de hockey. Y también la blanqueó. Poco a poco, empezaron a verse, desde Suecia-1958, jugadores con ese tipo de distintivos, y no sólo de esas dos marcas, sino de otras preexistentes en cualquier país, que también querían identificarse. En el fútbol, por rescoldos de la época amateur, aún estaban prohibidos los rótulos publicitarios, pero las botas eran algo demasiado personal y los signos identificativos no eran explícitos, así que colaba.
La aparición de los respectivos hijos, Armin el de Rudolf y Horst el de Adolf, no rebajó las hostilidades. Horst bloqueó un envío de Puma a Melbourne-1956, y a su vez llevó zapatillas Adidas que regaló a los atletas, inaugurando esa estrategia de marketing de regalo. Armin traicionó a Horst en vísperas de México-1970 vulnerando un pacto en torno a Pelé. Habían acordado no pujar por él a fin de frenar la escalada de gastos, pero Armin le contrató y le convenció para que antes del saque se agachara a atarse las botas a fin de chupar cámara.
Empezó una batalla por todo el mundo con reflejo en el fútbol barrial, en el que discutíamos sobre las botas. En 1973, España se jugó el pase a Alemania-1974 en un desempate en Frankfurt ante Yugoslavia, y un enviado de Adidas convenció a nuestros jugadores de utilizar sus botas a cambio de 400 dólares por cabeza. España perdió y aquí los usuarios de Puma se lo echaron en cara a los de Adidas.
Nike, Rush y el Sunderland
De las botas se pasó a la vestimenta cuando el fútbol abrió la mano a los distintivos, aún sin logo: tres rayas en las mangas y en el calzón en el caso de Adidas, una franja gruesa en el de Puma. Toda selección importante llegó a tener empotrado un comercial de cada una de las marcas. Para Holanda fue un problemón, pues Cruyff tenía contrato de botas con Puma. La Federación le insistía en que la camiseta era de su propiedad, y Cruyff replicaba: «Sí, pero la cabeza que asoma por encima es mía». En Alemania-1974 el tira y afloja terminó en que se hizo quitar una de las tres rayas. Con los años, su hijo Jordi recuperó una de aquellas camisetas y la guarda de recuerdo.
Adidas fue tomando ventaja y digamos que a la larga ganó la batalla, sobre todo con la exclusiva del balón, que data de México-1970, y hasta se convirtió en uno de los patrocinadores oficiales de la FIFA. Fue el triunfo de la investigación y la innovación, frente al agresivo marketing de grandes estrellas de su rival. Para clubes, federaciones y jugadores, aquella pugna fue una bendición: pasaron de pagar por la ropa deportiva a tenerla gratis y pronto a cobrar por ella, en una subasta sin techo.
Pero a Adidas le surgió un nuevo rival: Nike. Marca nacida en Oregón, se dio a conocer a primeros de los setenta a través de Steve Prefontaine, un fondista con singular atractivo que falleció trágicamente a los 24 años en accidente de carretera. En principio, Nike mostró poco interés por el fútbol, en el que no sonó hasta 1982, cuando captó al galés Ian Rush, entonces una figura emergente en el Liverpool, y al tiempo vistió al Sunderland. Pero era un enemigo peligroso, creador de lo que pasaría a conocerse como marketing de emboscada. En los JJOO de Atlanta-1996 batió a Reebok, su marca americana rival, patrocinadora oficial del COI, con una acertada estrategia: inundó de vallas la ciudad, instaló a 150 metros de la Villa Olímpica su Nike Center, un magnífico hospitality donde los atletas podían recibir libremente a parientes, periodistas y amigos (en la villa no era posible), dotó de unas icónicas zapatillas doradas a Michael Johnson, oro en 400, e inundó el estadio de banderines con su logo, que regalaba a los espectadores. Lució más que su rival, sin estar entre los patrocinadores. Reebok llegó a demandar al COI, sin éxito, por no haberlo impedido.
Ronaldo, con las botas de Nike, tras la final del Mundial de 1998.MUNDO
En 1993 Nike fichó a Mia Hamm, la mejor futbolista del momento, asociándose así al auge del fútbol femenino, y en el Mundial Estados Unidos-1994 calzó a Brasil, que saldría campeona. Brasil y su mística marcaron desde entonces la estrategia futbolística de Nike, que en 1996 firmó un contrato de patrocinio integral con el país del jogo bonito, que continuas renovaciones han ido extendiendo hasta 2030. En vísperas de Francia-1998, rodó un felicísimo spot de los brasileños jugando al fútbol en un aeropuerto cuyo recuerdo aún tenemos todos fresco. Ronaldo sufrió un raro episodio epiléptico la tarde de la final, pese a lo cual jugó. Ganó Francia, equipada por Adidas, que lanzó un mensaje de represalia: «El Mundial no se gana en los aeropuertos, sino en el campo». Y en la opinión pública quedó el runrún de si la marca habría presionado de forma insana a Ronaldo para jugar esa final. Antes de Japón y Corea-2002, Nike rodó El Torneo Secreto, con 24 estrellas y filmado en 13 países. Brasil ganó aquel Mundial con dos goles de Ronaldo frente a la Alemania de Adidas. Cada final hacía oscilar en un 5% arriba o abajo la cotización de las dos empresas, según el resultado.
De Tapie a Gulden
El pulso ha seguido desde entonces, con Puma como tercera en discordia y numerosas marcas de diversos países (Hummel, Kappa, Marathon, Umbro, Le Coq Sportif, Merooj, Kelme, Uhlsport...) aspirando a medrar en esa guerra. Nike sigue abrazada a Brasil y, en la vieja línea de Puma, concentra estrellas: Haaland, Mbappé, Vinicius, Foden, Lautaro Martínez, Rodri, Cristiano... En Qatar 2022 batió por primera vez a Adidas en número de selecciones vestidas (13-7); con vistas al inminente, Adidas, que a su vez mantiene a Messi, gana (13-11) entre las 42 clasificadas, a espera de las repescas. Puma resiste con 10. Pero Nike acaba de dar el peor golpe a Adidas al firmar con Alemania para después del Mundial de este verano, rompiendo un lazo que databa de aquel lejano 1954, del Milagro de Berna. Todo un asalto a la retaguardia de la icónica firma.
La vida sigue. Adidas dejó hace tiempo de ser una empresa familiar. Metida en apuros, en 1990 la compró Bernard Tapie, aquel tramposo presidente del Olympique de Marsella, que la llevó a la bancarrota. Volvió a manos alemanas, Herbert Hainer la reflotó y por un tiempo incluso captó a Reebok, para fortalecer su posición en Norteamérica. Entre sus últimos ejecutivos ha estado Frank Dassler, nieto de Rudolf, lo que explica lo lejos que queda aquel pleito familiar bávaro de tintes sicilianos, aunque la rivalidad sigue: en 2023 Adidas arrebató el CEO a Puma, Bjorn Gulden, un ex futbolista noruego que disparó un 24 % la facturación.
Puma es hoy la octava mundial del sector, que encabeza Nike, seguida por Adidas. En lo que respecta al Mundial, el Adidas-Puma ha pasado a ser el Adidas-Nike. De duelo familiar bávaro a conflicto global que aparece donde menos se espera. A Fidel Castro le veíamos en chándal de Adidas, a Nicolás Maduro nos lo mostraron esposado con el de Nike.
Qué más dará Xabi Alonso que Arbeloa. Qué más daba Xabi Alonso que Ancelotti. Si ahora el asunto es el rol de Pintus, ¿quién se lo dio? ¿quién se lo quitó y se lo quiere devolver? ¿Cuál es la estructura profesional que toma las decisiones trascendentales en el Real Madrid? ¿Cuáles son los engranajes de la institución futbolística más relevante de la historia? No es la opacidad el problema, sino la transparencia: este club es exactamente lo que parece y funciona parecido a como nos imaginamos. La sensación es que en la época de la ultraprofesionalización y en el momento decisivo en el que España se queda atrás, el plan deportivo del Real Madrid es no tenerlo muy claro.
Sobre la era gloriosa de Florentino Pérez siempre ha planeado el mismo riesgo: creer que si acompañaban los números y el plan empresarial, en lo demás bastaba la historia, el escudo, la camiseta, el estadio, el impulso, el tópico. No basta. El fútbol no son once contra once y siempre gana Alemania. Italia jugó su último Mundial en 2014. 90 minutos en el Bernabéu no siempre son molto longos.
De fondo late el problema: pese a juntar las mejores plantillas de su historia, nadie sabía muy bien por qué se ganaba cuando se ganaba. Así es imposible entender ahora por qué se pierde. Hace sólo 18 meses desde que se ganó la última Champions League, pero aquella ya fue otoñal y si había un plan para el día después de la gloria es obvio que ha fracasado. Y que la responsabilidad no es del crupier que se ponga en el banquillo para tirar la bola a la ruleta mientras el público espera a ver si sale negro, rojo o verde. El madridismo esperaba muchas cosas de Xabi Alonso y apenas ha encontrado ninguna. Suponemos que el club tampoco, aunque nunca remó a su favor. Nadie se cree que Arbeloa sea una apuesta de futuro, aunque después resulte serlo. El Madrid se va acomodando poco a poco en el azar, tirando fichas al tapete, mientras los paganinis fantasean con centrocampistas y celebran los goles de Gonzalo.
Son 225 días. Es el tiempo que ha permanecido Xabi Alonso en el resbaladizo banquillo del Real Madrid. El tolosorra, que fue contratado para enderezar el rumbo de la nave dejada por Carlo Ancelotti, ha fracasado en su intento por no saber amoldarse a las condiciones y necesidades de la plantilla y por no responder a las exigencias de un staff directivo que en las últimas semanas había perdido la confianza en un preparador que prescindió de sus principios para continuar agónicamente en el cargo.
La derrota en la final de la Supercopa, en la que supuestamente había salido fortalecido, fue su tumba. Se marcha Xabi Alonso tras un ejercicio fallido en el que también queda en evidencia la directiva del club. El vasco continúa la maldición de los entrenadores españoles formados como técnicos y jugadores en el club blanco. Era el caso de Alonso. Una lista en la que figuran, entre otros, Julen Lopetegui, Rafa Benítez, José Antonio Camacho y Mariano García Remón. Con Florentino Pérez más raíces echaron Mourinho (1.097 días), Ancelotti (1.454, en la segunda etapa) o Zidane (879 en la primera etapa). El récord es para Vicente del Bosque (1.314), pero contando los siete meses que estuvo con el mandato de Lorenzo Sanz. Con esa estrategia de corto recorrido con los preparadores de casa, Florentino Pérez se ha convertido en el presidente con más títulos en la historia del club.
Xabi Alonso es el decimosexto entrenador del presidente, uno de los más breves en los dos ciclos como dirigente del empresario, el séptimo en esa nómina. El entrenador que estuvo menos tiempo fue García Remón, que permaneció 101 días en el periodo que fue desde el 20 septiembre de 2004 al 30 de diciembre de ese mismo año. El que fuera uno de los históricos porteros del club blanco tomó el relevo de José Antonio Camacho, que presentó su dimisión porque se sentía incómodo con el equipo de los Zidanes y Pavones que había diseñado Florentino. Curiosamente, el que fuera seleccionador español es el segundo en la clasificación de entrenadores madridistas con el recorrido más corto en la época de Florentino Pérez, con sólo 117 días, los que transcurrieron desde el 25 de mayo de 2004 al 20 de septiembre del mismo año.
Problema de rendimiento
Camacho es un caso singular, al presentar la renuncia en dos ocasiones. La primera fue con Lorenzo Sanz en el verano de 1998, sin empezar la temporada. En una entrevista reciente, el ex futbolista recordaba cómo anunció su baja ante un sorprendido Florentino Pérez: «Mire, presidente, a este equipo yo, particularmente, no le puedo sacar rendimiento, no sé si usted a lo mejor querrá entonces traer a otro entrenador o algo, pero yo a estos jugadores veo que no les puedo sacar rendimiento», le dijo a la cara.
El tercero en ese ránking de paso corto en el banquillo del estadio Bernabéu es otro ex futbolista blanco: Santiago Solari, con 132 días (30 de octubre de 2018-11 marzo de 2019), que tomó el testigo de Lopetegui. Precisamente el que fuera seleccionador nacional es el cuarto en ese escalafón, con 137 días, desde el 14 de junio de 2018 al 29 de octubre del mismo año. Solari continúa en el departamento técnico del club como asesor de la directiva.
A Lopetegui le sigue en esa lista Juan Ramón López Caro, con 207 jornadas. El que fuera técnico de las categorías inferiores no fue directamente despedido por Florentino, dado que llegó al cargo el 5 de diciembre de 2005 y Florentino Pérez dimitió en febrero de 2006. López Caro aguantó hasta el 30 de junio de 2006, cuando fue relevado por Fabio Capello, ya bajo el mandato de Ramón Calderón.
La trayectoria Xabi Alonso tiene semejanzas con la de Rafa Benítez, otro formado en la cantera del club, que estuvo 215 días, sólo 10 menos que el vasco. El madrileño se sentó en el banquillo el 3 de junio de 2018 y se marchó el 4 de enero. El ecuador de la primera vuelta de la liga como límite de la resistencia de la cuerda. Dos técnicos que no supieron ganarse la confianza de la directiva ni la admiración del vestuario. Y es que en el Madrid no basta con ser un buen entrenador.
Cuando el lunes 8 de diciembre, después de la derrota contra el Celta en el Bernabéu, este periódico informó en exclusiva sobre la reunión que se había producido de madrugada en el estadio entre Florentino Pérez y su cúpula directiva para valorar el futuro de Xabi Alonso, el técnico del Madrid ya estaba sentenciado. Era una muerte anunciada y sólo un milagro le hubiera hecho terminar la temporada. Un mes después de eso y tras caer en la final de la Supercopa, el de Tolosa dejó ayer de ser entrenador del conjunto blanco. Lo hizo «de mutuo acuerdo» con el club y con Arbeloa, su amigo y entrenador del Castilla, como sustituto. Y lo hizo por varias razones.
«Nadie se quiere ir nunca del Madrid», admiten desde Valdebebas, negando su dimisión. Pero la realidad de Alonso es que su presente en Chamartín se ha ido deteriorando hasta que él mismo ha llegado a aceptar el final de su etapa. No ha dimitido, pero ha mostrado signos de impotencia y agotamiento ante una situación en la que no veía solución ante la negativa del club a fichar en invierno.
Se lo admitió así a José Ángel Sánchez, director general del club, en las conversaciones que mantuvieron al regresar ayer de Arabia. La primera charla en el mismo avión, analizando lo sucedido, el plan contra el Barça, la preparación física, las necesidades y posibilidades de la plantilla y las soluciones a todo. Ahí, el directivo, su gran valedor, y el técnico no llegaron a suficientes puntos en común para un futuro juntos.
La siguiente charla, unas horas más tarde, fue la definitiva, ya con Florentino asumiendo la responsabilidad de la decisión. El presidente estuvo tentado de despedirle en la noche de la derrota contra el Celta, pero aguantó esperando una reacción del equipo, más en sensaciones que en resultados. El Madrid lo ganó todo a partir del City y hasta el Barça, pero las formas nunca volvieron a convencer a la zona noble del Bernabéu, con aquel «que mee con la suya» de Guardiola, cercano al de Tolosa, que tan mal sentó en la Castellana.
Alonso recuperó para la causa a un vestuario que había perdido, pero la acumulación de circunstancias durante estos meses han pesado enormemente en su contra y en su ánimo, bajo mínimos en las últimas semanas por el desgaste de los rumores y la tensión constante.
Desde el Mundial de clubes
Como contó este periódico, las grietas empezaron en el Mundial de clubes. Xabi prefería asumir el cargo en julio, con la nueva temporada, y no arrastrando el curso por Estados Unidos. Aterrizó en Miami con sus ideas y chocó con algunas estrellas, como Vinicius, que iba a ser suplente en la semifinal ante el PSG y sólo fue titular por la lesión de Alexander-Arnold.
Esa grieta con el brasileño se hizo cada vez más grande hasta el famoso enfado del clásico. Y si hay un jugador al que Florentino tiene un cariño especial ese es Vinicius. La directiva nunca entendió el trato de Alonso con el brasileño y defendió al futbolista, que no volvió a rotar a partir de la también famosa charla en Atenas entre técnico y equipo.
Esos encontronazos con Vinicius se contagiaron a otras taquillas del vestuario por el tipo de entrenamientos y los métodos de Xabi y su cuerpo técnico, en el que el club no terminó de confiar del todo. Los vídeos, la mecánica del día a día y el análisis científico de todo fueron menguando el ánimo del grupo de los jugadores, a los que según el club se les restaba creatividad.
El vestuario, "en shock"
Pero aún así, el vestuario recuperó el esfuerzo para Arabia, especialmente para el clásico. Compitió hasta el final y aunque perdió, se volvió a la capital con la idea de que Xabi sería su entrenador. Por eso el comunicado oficial del Madrid dejó «en shock» a la plantilla, que se enteró por las redes sociales.
Algunos se habían hecho a la idea de que en caso de una salida de Xabi Alonso, el elegido sería Zidane antes de irse con Francia, pero finalmente es Arbeloa, al que conocen un poco del día a día de Valdebebas y que llegará al campo 1 de la ciudad deportiva de la mano de Antonio Pintus, que hoy mismo bajará al césped. Su nombre ha sido la gota que ha colmado el vaso de la dirección del Madrid. Florentino, que le fichó en 2021 como estrella antes incluso de anunciar a Ancelotti, nunca vio bien que dejara el primer equipo con la llegada de Alonso y siempre le había recomendado recuperarle, ante el «no» constante del vasco a sus ideas.
En las últimas semanas, Xabi había hecho publica la «colaboración» con el italiano, pero seguía sin estar cerca del banquillo mientras la plaga de lesiones y la baja forma de muchos jugadores enfadaba a la zona noble. «Hay tiempo para reactivar a los futbolistas física y mentalmente», aseguran fuentes desde Valdebebas. Veremos.