Esta vez fue una rotura en el cuádriceps izquierdo. Antes fueron dolencias en el abdomen, en el cuádriceps derecho y, entre otras muchas cosas, la maldita fractura en la vértebra L4, que ya se ha vuelto crónica. A sus 27 años, en plena madurez tenística, Paula Badosa sigue luchando contra su propio cuerpo. A veces este le da un respiro, como a principios de este año, cuando alcanzó las semifinales del Open de Australia. Pero, la mayoría de las veces, la atormenta. Este martes, tras varias semanas de suplicio, tras retirarse del WTA 1000 de China, la española anunció que no volverá a jugar hasta 2026 para intentar recuperarse de todos sus dolores.
«No importa cuántos obstáculos se crucen en mi camino, les prometo esto: seguiré luchando, seguiré empujando y seguiré encontrando la manera de volver», sentenció en un comunicado en sus redes sociales la actual número 18 del ranking WTA.
Su carrera, una vez más, pende de un hilo. Hace dos años, la espalda ya la dejó en el dique seco durante varios meses, la hizo caer más allá del Top 100 mundial y la obligó a replantearse su futuro. Entre infiltraciones, ella misma se dio un ultimátum: o funcionaban o lo dejaba. Y funcionaron. Pero ahora vuelve a estar en las mismas. Su posición depende de poder estar en el primer Grand Slam del año: si no defiende los puntos obtenidos en Melbourne, saldrá de los puestos de honor del circuito y se verá de nuevo en rondas previas y torneos clasificatorios.
«No podría hacer esto sin las personas que siguen creyendo en mí. Su apoyo me sostiene cuando todo se vuelve pesado y su fe me da valor cuando aparece la duda. No hay un sentimiento más grande que entrar en una cancha de tenis y verlos allí, respaldándome. Esa energía, ese amor... Es algo por lo que nunca podré agradecer lo suficiente», proclamó la jugadora que llegó a ser número dos del mundo en 2022.
La española cierra su temporada con sólo 31 partidos jugados: 18 victorias y 13 derrotas. Después de un inicio espléndido, su retirada por lesión en el Mérida Open fue el preludio de una concatenación de desdichas: también se retiró del WTA 1000 de Miami y en Berlín, cayó en primera ronda de Wimbledon y no pudo disputar la gira estadounidense, incluido el US Open. Tras su regreso con España en las finales de la Billie Jean King Cup, Badosa llegaba con ilusión a la gira asiática del tramo final de temporada pero en Pekín volvió a perder contra su propio cuerpo.
Jules Rimet fue el Pierre de Coubertin del fútbol, aunque no nació en cuna aristocrática, como este, sino en una familia campesina de Theuley-les-Lavoncourt, al este de Francia. Sus padres echaron el resto para que estudiara en París, donde se graduó como abogado al tiempo que le entraba el veneno del fútbol. Había nacido en 1873, así que cuando llegó a París se vivía la eclosión del fenómeno deportivo. Se enamoró del futbol. Fundó el Red Star, jugó, arbitró, presidió la Federación Francesa desde 1919 hasta 1946 y en 1921 fue nombrado presidente de la FIFA, fundada en 1904.
En los JJ.OO. de 1924, celebrados en París, el fútbol pegó un estirón: participaron 22 naciones, por primera vez hubo representantes de fuera de Europa (Uruguay, Estados Unidos, Turquía y Egipto) y ganó Uruguay con un fútbol sorprendente. El Francia-Uruguay lo presenciaron 45.000 personas, dejando 30.000 francos en taquilla. Las asistencias del fútbol llenaban las arcas del COI... al tiempo que Coubertin le hacía reproches Rimet por la sospecha de que su deporte colaba profesionales, anatema entonces en el ámbito olímpico. Rimet empezó a rumiar la posibilidad de un Mundial específico para el fútbol, fuera de los JJ.OO. En Amsterdam 1928 la tensión ya se hizo insoportable, pero a Rimet no le importó. Uruguay ganó de nuevo el torneo de fútbol en Amsterdam, el país cumplía cien años e hizo una oferta muy generosa para organizar en 1930 el primer Mundial. Empezar por América le daría universalidad al campeonato, pensó Rimet. El coste fue que sólo se inscribieron cuatro europeos: Francia, Bélgica, Rumanía y Yugoslavia. Pero funcionó.
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Una competición así merecía un trofeo de enjundia, y Rimet se lo encargó al artista francés Abel Lafleur, un escultor y medallista célebre en la época, que sugirió una estatuilla que representa a la diosa griega Niké (Victoria), con un vaso octogonal sobre la cabeza. Rimet decidió que fuera de oro macizo, 1,8 kilos en total, cuatro con la peana cuadrada de lapislázuli que en cada lado llevaba una chapita de oro para inscribir el nombre del ganador de cada edición. Medía 38 centímetros.
Rimet cargó el bebé en su maleta y en su camarote del Conte Verde, célebre transatlántico de la época popularizado por Gardel con sus viajes a Europa. La aviación comercial aún no estaba desarrollada (el vuelo de Lindbergh fue solo cuatro años antes), de modo que los continentes se enlazaban por mar. Compartieron el viaje las cuatro selecciones europeas y el árbitro belga Langenus, que pitaría la final. Coincidieron con Joséphine Baker, que animó las veladas.
Aquel primer Mundial lo ganó Uruguay, cuya Federación fue, por tanto, la primera depositaria de la Copa, aún no llamada Jules Rimet sino Coupe du Monde. La custodiaría cuatro años, tras lo cual volvería a la FIFA, que la pondría en juego en el siguiente campeonato. En Italia 1934 y Francia 1938 la ganó Italia, así que estaba en Roma cuando estalló la guerra. Ante el temor de que la Federación no fuera un sitio lo bastante seguro, Ottorino Barassi, presidente de la misma, depositó el trofeo en una bóveda del Banco di Roma. Pero cuando en 1943 los aliados desembarcaron en Sicilia, Italia cambió de bando en la guerra y el país fue ocupado por los alemanes, Barassi temió por el trofeo. Era bien sabido que los nazis arramplaban con todo objeto artístico o de valor que se cruzara en su camino y bien podría darles por la copa, de modo que la sacó, se la llevó a su casa en Piazza Adriana y la puso debajo de su cama, en una caja de zapatos. Acertó de pleno. Los nazis se presentaron en el Banco di Roma para requisarla, no la encontraron y fueron a su casa. Barassi tuvo flema y les supo mentir. Dijo que en el alboroto de esos días podría habérsele llevado cualquier otro directivo. No se fiaron y le registraron la casa, pero debajo de la cama no miraron. El escondite estuvo bien escogido. Cuando, ante la proximidad de los aliados a Roma, la Federación se trasladó a Venecia, le dio la copa a un abogado amigo, Giovanni Mauro, que la ocultó en la casa de campo del ex jugador Aldo Cevenini en Brembate, cerca de Bérgamo.
Jules Rimet.E. M.
Terminada la guerra, el trofeo fue rebautizado como Copa Jules Rimet al cumplirse 25 años del dirigente en la presidencia de la FIFA, y en agradecimiento a sus desvelos. Estrenó nombre en otro viaje transatlántico, también en barco, pues Italia viajó así a Brasil 1950. Ya se podía ir allí en avión, de hecho España lo hizo, pero en 1949 se había estrellado el vuelo del Torino en la gruesa pared de piedra de la Basílica de Superga, viendo ya Turín, y no estaba el ánimo para vuelos.
Allí Jules Rimet se la devolvió a Uruguay de sobaquillo, sin ceremonia, buscando al capitán Obdulio por el campo entre los grupillos de uruguayos que se abrazaban, porque en el estupor por el Maracanazo se evaporó el protocolo. Uruguay la llevó a Suiza 1954. La final fue en Berna y esta vez sí, en un atril, con un paraguas amable protegiendo al ya octogenario presidente de la lluvia, Rimet leyó un discursito y entregó la copa al veterano y sabio Fritz Walter, capitán de Alemania. Sería la última vez que lo hiciera. Ahí mismo resignó su mandato y falleció sólo dos años después. Su Mundial estaba lanzado. En Suecia 1958 y en Chile 1962 Brasil ganó la copa, que volvió saltar de continente con ocasión de Inglaterra 1966.
Empezaban a concebirse el fútbol como vehículo publicitario, y ya en Suiza 1954 una tienda de ropa de caballeros había alquilado la Rimet unos días para exponerla en su escaparate, rodeada de cheviot. En Londres hizo lo mismo un tal Stanley Gibbons, organizador de una exposición de sellos raros en el Westminster's Center Hall. Los empleados que abrieron el centro la mañana del martes 21 de marzo, tercer día de la exposición, notaron con horror que la Rimet no estaba. Fue una conmoción. Scotland Yard desplegó sus mejores esfuerzos, pero no había la menor pista. Evidentemente había sido obra de un ladrón de guante blanco con interés exclusivo en la copa, pues había desdeñado sellos de un valor incalculable.
En la segunda mañana llega la carta de un tipo que pide 15.000 libras, en billetes usados de uno y cinco y numeración no correlativa, seguida pronto de otra en la que rectifica, pidiendo que sean de cinco y 25. Se organiza la entrega, se le detiene y hay júbilo general... hasta que se descubre que el tipo no tiene la copa, sólo era un caradura poco esclarecido. Scotland Yard ofrece 6.000 libras por cualquier pista fiable y le llegan en cantidad tan abrumadora que no se pueden atender. Hay desesperación.
'Pickles', el perro que encontró la Copa tras haber sido robada en Londres.GETTY
Así hasta el día 29, cuando un vecino de Beulah Hill, al sur de Londres, llamado David Corbett, saca a pasear a Pickles, un simpático chucho de tamaño terciadito, blanco con manchas negras. Pickles olfatea algo en un seto, se encela con ello y se resiste a los tirones de su amo, que se agacha y encuentra un paquete envuelto en papel de periódico del que asoma una piedra azul. Tira de ella y le sale la Jules Rimet. Inmediatamente va a Scotland Yard, que lanza la noticia a los cuatro vientos. Como ha quedado mal, luego investigará arduamente a David Corbett, sin fruto, antes de pagarle las 6.000 libras. El autor nunca aparecerá. Pickles se hizo más célebre que Laika, la perrita puesta en órbita por los rusos. Tuvo comida gratis el resto de su vida y él y su amo fueron invitados a la cena de honor, con la Reina y el equipo, tras la victoria de Inglaterra en el Mundial. Por desgracia, no vivió mucho más: falleció, estrangulado por su propia correa, mientras perseguía a un gato. Le recuerda una placa en el muro frente al lugar del hallazgo.
En México 1970 ganó por tercera vez Brasil. La Rimet había cumplido 40 azarosos años y le tocaba ya descansar en la sede de la CBF (la Federación de Brasil), que con tres Mundiales mereció su propiedad definitiva. A la vieja y querida estatuilla la sustituyó el trofeo que vemos ahora, también una victoria alada, esta vez sosteniendo la bola del mundo. La CBF la expuso en su museo, protegida en una urna de cristal antibalas. Desgraciadamente, no estaba tan segura como parecía, porque la cuarta cara del cubo que la contenía no era de cristal antibalas, sino de madera, y el conjunto estaba pegado a la pared con cinta aislante. Dos cacos fueron a la CBF el 18 de diciembre de 1983, al cierre se escondieron en un baño, salieron cuando ya no quedaba más que un solitario vigilante, le neutralizaron y ataron, levantaron la urna, cogieron la copa y se fueron. La mañana siguiente se conoció el desastre y fue el llanto y crujir de dientes.
La policía empezó las pesquisas por el circuito de sospechosos habituales y la pista la dio Antonio Setta, un experto en violar cajas fuertes. Recordó que le había contactado un tal Sergio Pereira Ayres con la intención de contratarle para robar la copa, pero rehusó porque su hermano había muerto de infarto con el gol de Gerson a Italia en la final de 1970. La policía fue al bar Santo Cristo, un tugurio que frecuentaba el tal Sergio Pereira Ayres, y resolvió el asunto: los asaltantes fueron Luis Vieira da Silva, 'Bigode', y Francisco José Rocha Rivera, 'Barbudo'. Los tres fueron juzgados en ausencia y condenados a penas de nueve años. Bigode [Bigote] apareció muerto en 1989 en un ajuste de cuentas. Pereyra fue detenido en 1994, Barbudo en 1995. Confesaron haber vendido la Rimet a un argentino llamado Juan Carlos Hernández, joyero y mercante en oro afincado en Río, que la habría troceado y fundido en la misma noche del 19 para aprovechar el valor de sus 1,8 kilos de oro, cuyo precio en la época era 47.000 dólares.
Hernández estaba entonces preso en Francia por tráfico de drogas. A su regreso fue detenido e interrogado. Negó tercamente los hechos, pero se le consideró culpable por la argucia de un policía, Murillo Miguel Bernardes, que dijo al compañero de interrogatorio: «Nosotros, los brasileños, tuvimos que ganar tres veces la copa para tenerla, y ahora viene un argentino y la funde». La sonrisa sardónica de Hernández fue tomada como una prueba, se le culpó y le cayeron nueve años. Cuando salió se fue a Argentina. Se ignora si aún vive. Los demás ya fallecieron.
La Diosa Niké, un detalle de la Copa Jules Rimet.E. M.
Quedó un aire de duda y la sospecha de que el encargo hubiera procedido de algún millonario caprichoso. Se llegó a registrar, sin éxito, la casa de Giulite Coutinho, ex presidente de la CFB, ya fallecido. El cineasta Jota Eme rodó un documental sobre el caso titulado El argentino que derritió la Copa Rimet, que destila escepticismo respecto a la solución policial del asunto.
Quién sabe, quizás la Rimet ande por ahí y cualquier día aparezca. De momento sólo hay tres reproducciones: una está en la FIFA, otra en la CBF, y una más en Inglaterra, donde fue reelaborada a toda prisa durante los diez días de abril de 1966 que estuvo desaparecida.
El Valencia CF interpuso la pasada semana en el Juzgado de Instrucción número 1 de Valencia una demanda para defender el honor del club y el de sus aficionados ante Netflix y la productora 'Conspiraçao Filmes' por el documental Baila, Vini. El club considera que en la cinta, estrenada hace unos meses en la plataforma, vulnera su derecho fundamental al honor y, según ha podido confirmar este diario, solicita ser compensado con una indemnización económica, así como corrección de los subtítulos de algunas imágenes que aparecen en el documental y la publicación de la sentencia en caso de que haya condena.
Todo nace del partido entre el Valencia y el Real Madrid disputado en mayo de 2023 en Mestalla, cuando el jugador brasileño denunció haber recibido insultos racistas por parte de algunos seguidores en la grada, circunstancia por la que se paró el partido. Tres de estos aficionados fueron identificados y se reanudó el partido, pero Vinicius no lo acabó porque fue expulsado con roja directa por una agresión a Hugo Duro. El estadio clamó "tonto, tonto" pero el jugador, en sus redes sociales, publicó imágenes de las gradas subtitulando el cántico como "mono, mono", algo que se amplificó porque Carlo Ancelotti, en la rueda de prensa, lo repitió, provocando así que toda la afición del Valencia fuera tachada de racista.
Para el club, como recoge en su demanda, adelantada por el diario As, ese vídeo, que aún está visible en las redes del jugador, fue recogido en el documental con subtítulos "manipulados y falsos", que son los que utilizó el jugador. Y lo hace como última opción, ya que el pasado 19 de mayo solicitó por escrito "una rectificación inmediata" a la productora del documental "en defensa de la injusticia y falsedades cometidas con la afición valencianista", porque las imágenes que salen de Mestalla, aseguran, "no se corresponden con la realidad". Ni la productora ni la plataforma accedieron a esta solicitud, por lo que el Valencia ha acudido a la justicia.
Después de aquellos insultos a Vinicius, el club colaboró activamente en la identificación de los tres aficionados que acabaron siendo juzgados y aceptando una condena por conformidad de ocho meses de prisión por un delito contra la integridad moral con agravante de discriminación por motivos racistas. En esta causa, el Real Madrid actuó como acusación particular.
Además, el fallo llevaba aparejado la prohibición de acceder a estadios de fútbol durante dos años, aunque previamente el club había tomado la decisión de expulsarlos de por vida de Mestalla por el daño, económico y de imagen, que habían causado.
El Chelsea, campeón del Mundial de clubes, tuvo casi 50 futbolistas en su plantilla la temporada pasada, y tuvo que ceder a 21 para poder gestionar un vestuario que parecía la ONU. El Mirandés, por el contrario, tenía sólo nueve jugadores en propiedad y disponía de 13 cedidos. El equipo castellano tuvo que suspender un amistoso en agosto de 2024 porque no tenía efectivos suficientes y esta pretemporada la ha iniciado con seis integrantes del primer equipo. Son las dos caras de una moneda que la FIFA va a retirar de la circulación. Ni uno ni otro caso será posible el año que viene. Bueno, en España sí por una moratoria.
La organización del fútbol mundial ha aprobado en su último Reglamento sobre el Estatuto y la Transferencia de Jugadores, de enero de 2025, un apartado que limita la cesión de futbolistas. En el artículo 10, sobre el préstamo de profesionales, en su acepción 6, la FIFA recoge que «en cualquier momento de la temporada, un club podrá ceder en préstamo un máximo de seis profesionales». También señala que cada club «podrá tener en plantilla un máximo de seis profesionales cedidos en préstamo».
Fuentes de derecho deportivo explican a EL MUNDO que la intención principal de la FIFA es eliminar el «mercadeo» entre equipos que mantengan una propiedad común. Holdings como City Group o Red Bull podían intercambiarse jugadores con facilidad y ello podía alterar la competición así como el ánimo de los propios jugadores que, el cambiar de equipo en cortos periodos de tiempo, puede influir en su rendimiento deportivo así como en su propio estado psicológico. Además, la principal organización del fútbol mundial quiere también favorecer las contrataciones a largo plazo y garantizar la estabilidad contractual. El Chelsea aligerará ahora su plantilla para quedarse con poco más de 30 jugadores. Esta semana se ha desprendido de Marc Guiu, Dewsbury-Hall, Raheem Sterling, Chilwell y Renato Veiga. Disasi, Gilchrist, Chukwuemeka, Ugochukwu y David Fofana están en la rampa de salida.
En su circular 1796, la FIFA especifica la importancia de revisar el sistema de cesiones para regular de manera precisa la actividad y garantizar que se utilicen para «cumplir los objetivos legítimos de formación y desarrollo, al tiempo que se reducen al mínimo las prácticas excesivas y abusivas». Reconocen también la «importancia de contar con una estructura definida y estable» y apuntan que «el nuevo marco garantizará que formar a los jugadores más jóvenes, promover el equilibrio competitivo y evitar el acaparamiento o acumulación de futbolistas sean piezas clave del nuevo reglamento».
A esta trasposición hay un pequeño matiz que permite no perjudicar a los canteranos o futbolistas jóvenes que quieran salir en busca de minutos. Y es que estas limitaciones no afectan a jugadores menores de 21 años y a los que haya formado la propia entidad. Así que estos cambios modifican las reglas de juego, pero con posibilidades de ser burladas y con un respiro para los que están comenzando su carrera.
Desde la Real Federación Española de Fútbol explican a EL MUNDO que se ha pedido una moratoria hasta 2026 puesto que la trasposición debida de esa reglamentación en la normativa española, que se tiene que incluir en el Reglamento General, necesita de su aprobación por el Consejo Superior de Deportes. Como el organismo gubernamental no lo hará hasta que esté la temporada empezada han creído conveniente aplazar su aplicación hasta el siguiente mercado estival para no «afectar de pleno la planificación deportiva de los clubes». En la temporada pasada, había 156 jugadores cedidos en Primera División, 59 como altas y 97 como bajas. En el capítulo de altas, el descendido Valladolid fue el que más jugadores a préstamo tenía (nueve), seguido por el Espanyol (siete) y el Valencia (seis). En de las bajas la tabla la lideró el Celta ( 11), por delante de Athletic (ocho) y Real Sociedad, Valencia y Villarreal (siete).
Muchos de estos equipos, especialmente los que ocupan el podio de las dos clasificaciones, no podrían disfrutar de esas situaciones con la nueva normativa. En el caso de los clubes más poderosos, la limitación podría superarse con facilidad, por ejemplo, con nuevas formas de operación como las ventas con cláusulas de recompra, algo mucho más habitual en un club como el Real Madrid, que la cesión propiamente dicha.
Entre los equipos de mitad de tabla para abajo, esta nueva reglamentación puede afectarles a la línea de flotación de su estructura y dificultarles el objetivo de la mayoría, que es la permanencia de la categoría.
El Barcelona ha encontrado una vía inesperada para agilizar las inscripciones de los jugadores pendientes de obtener la correspondiente licencia federativa: el adiós de Iñigo Martínez. El central, que cumplió 34 años el pasado 17 de mayo y fue una pieza absolutamente clave para Hansi Flick en su primera temporada al frente del conjunto azulgrana, tiene sobre la mesa una oferta irrechazable por parte del Al-Nassr de Arabia Saudí, el equipo en el que juega actualmente Cristiano Ronaldo.
Una de las condiciones para cerrar su salida es que lo haga con la carta de libertad bajo el brazo, algo que la entidad barcelonista está dispuesta a aceptar como muestra de agradecimiento por su actitud a lo largo de su etapa en el club. Y que, además, le permitirá aligerar la masa salarial en 14 millones de euros, con lo que se facilitaría también la inscripción de algunos de los jugadores pendientes de contar con la correspondiente licencia federativa: Joan García, Wojciech Szczesny, Gerard Martín, Marcus Rashford y Roony Bardghji, fichado inicialmente para el filial pero que está siendo muy del agrado del técnico germano.
La salida de Iñigo Martínez podrá proporcionarle además un respiro a un Barça que sigue a la greña con Marc-André Ter Stegen. El enfado de Joan Laporta con el guardameta, quien se niega a firmar el consentimiento para ceder sus datos médicos a la Comisión Médica de LaLiga para que determine su periodo de baja tras su operación en la espalda es monumental. Ante esta actitud, la entidad ha ido también más allá. Ahora, no solo tiene un expediente abierto, sino que también se ha decidido apartarlo de la capitanía. Al menos, temporalmente.
Discurso en el Joan Gamper
El encargado de tomar las funciones de primer capitán, por ahora, será Ronald Araujo, cuyo nombre ha estado en la rampa de salida en los últimos meses. El uruguayo, en este caso, debería encargarse de dar el tradicional discurso ante los aficionados en los prolegómenos del trofeo Joan Gamper, que se disputará el próximo domingo en el estadio Johan Cruyff.
La decisión supone desoír en gran parte a un vestuario que, cómo no, cerró filas alrededor del alemán en la gira por Asia. Pero, por supuesto, tiene el visto bueno tanto de Deco como de Flick, a pesar de que el técnico alemán señalara también desde Corea del Sur que es el equipo el que debe decidir quiénes son los capitanes. ««El FC Barcelona informa que, a raíz del expediente disciplinario abierto al jugador Marc-André Ter Stegen, y mientras no se resuelva definitivamente este proceso, el club, de manera consensuada con la Dirección Deportiva y el staff técnico, ha decidido retirarle temporalmente la capitanía del primer equipo», señaló el club azulgrana de manera tremendamente concisa a través de un comunicado.
La negativa de Ter Stegen a firmar el consentimiento para compartir sus datos médicos con la Comisión Médica de LaLiga, la que debería definir, en principio, el periodo que deberá estar de baja tras pasar por el quirófano para solventar una recaída en sus problemas con las lumbares que ya le obligaron a operarse hace dos años, ha sido el detonante último de esta decisión, que rompe así la tradición instaurada en los últimos años en la entidad azulgrana de dejar la elección de los capitanes en manos de los propios jugadores.
Si la baja del alemán fuera superior a los cuatro meses, podría usarse también parte de su salario para inscribir nuevos futbolistas, entre ellos a un Joan García llamado a ser el titular bajo los palos este curso. El germano, no obstante, ya dejó caer a través de sus redes sociales, cuando anunció su intención de volver a pasar por el quirófano, que su ausencia iba a ser de unos tres meses. En 2023, la primera vez en que tuvo que intervenirse de la espalda, de hecho, solo estuvo en el dique seco durante 65 días.
París busca heredero para Rodrigo Hernández. La revista France Football anunció ayer la relación de candidatos a la conquista del Balón de Oro, premio que este año adelanta fecha de entrega al próximo 22 de septiembre. El fútbol español, que en el ejercicio anterior obtuvo gran protagonismo con la prensencia de Rodrigo y Carvajal entre los mejores, este año opta al galardón con sólo tres candidatos entre los 30 elegidos. Los nominados son Fabián Ruiz, centrocampista del PSG, y los barcelonistas Lamine Yamal y Pedri.
En la nómina de aspirantes también aparece Vinicius, que el pasado se negó a acudir a la ceremonia tras entenarse que no había sido el vencedor. En desagravio, el Real Madrid no acudió acto organizado en la capital francesa.
Los restantes seleccionados al mejor jugador de son Robert Lewandowski (Barcelona), Raphinha (Barcelona), Dembélé (PSG), Donnarumma (PSG), Jude Bellingham (Real Madrid), Désiré Doué (PSG), Dumfries (Inter Milan), Haaland (Manchester City), Guirassy (Borussia Dormund), Gyökeres (Arsenal), Hakimi (PSG), Harry Kane (Bayern de Munich), Kvaratskhelia (PSG), Mac Allister (Liverpool), Lautaro Martínez (Inter Milán), Scott McTominay (Nápoles), Kylian Mbappé (Real Madrid), Nuno Mendes (PSG), Joao Neves (PSG), Cole Palmer (Chelsea), Michael Olise (Bayern de Munich), Declan Rice (Arsenal), Van Dijk (Liverpool), Salah (Liverpool), Florian Wirtz (Liverpool) y Vitinha (PSG).
Lamine Yamal, ganador del trofeo Kopa, el Balón de Oro de menores de 21 años, en 2024, repite entre los candidatos para el de 2025. En este apartado que también sobresalen su compañero Pau Cubarsí y el madridista Dean Huijsen.
Luis Enrique figura como el gran favorito para conseguir el premio Cruyff al mejor entrenador de la pasada temporada, al que también aspira el alemán del Barcelona Hansi Flick.
Por su parte, Aitana Bonmatí, ganadora de la anterior edición, opta la premio de mejor jugadora. También fueron seleccionadas, entre otras, Alexia Putellas y la brasileña Marta. Cata Coll aspira al galadón de mejor portera.
El Barcelona masculino figura entre los cinco candidatos, junto al PSG, Botafogo, Chelsea y Liverpool.
Marc-André ter Stegen ya no es capitán del Barça. Por lo menos, de momento. En el pulso que mantienen el club azulgrana y el arquero alemán, la entidad azulgrana ha decidido ir un paso más allá, por mucho que sus compañeros cerraran filas en torno a la figura del arquero durante la gira por Asia. Por supuesto, con el visto bueno tanto de Deco como de Hansi Flick. «El FC Barcelona informa que, a raíz del expediente disciplinario abierto al jugador Marc-André ter Stegen, y mientras no se resuelva definitivamente este proceso, el club, de manera consensuada con la Dirección Deportiva y el staff técnico, ha decidido retirarle temporalmente la capitanía del primer equipo», señaló el club de manera concisa por medio de un comunicado.
El expediente abierto al jugador se debe a su negativa a firmar el consentimiento para compartir sus datos médicos con la Comisión Médica de LaLiga, la que debería definir, en principio, el periodo que deberá estar de baja tras pasar por el quirófano para solventar una recaída en sus problemas con las lumbares que ya le obligaron a operarse hace dos años. Si dicha baja fuera superior a los cuatro meses, podría utilizarse parte de su salario para inscribir nuevos futbolistas, entre ellos a Joan García, llamado a ser el titular bajo los palos este curso, pero el alemán argumenta que en ningún caso deberá estar parado por más de tres meses.
Por el momento, el encargado de tomar las funciones de primer capitán será el uruguayo Ronald Araujo, cuyo nombre ha estado en la rampa de salida a lo largo de los últimos meses. El central, en este caso, debería ser en principio el encargado de dar el tradicional discurso ante los aficionados en los prolegómenos del trofeo Joan Gamper, que se disputará el próximo domingo en el estadio Johan Cruyff.
Si la decisión de retirarle la primera capitanía a Ter Stegen acaba por ser definitiva, el germano será uno de los capitanes más breves de la historia del Barça, dado que solo habrá ejercido esta función durante apenas un año. Su ascenso se produjo a raíz de la salida del club de Sergi Roberto, en agosto del año pasado, si bien llevaba ya tiempo formando parte del grupo de capitanes del conjunto barcelonista ya había lucido el brazalete en los partidos en los que el polivalente jugador había estado fuera del terreno de juego.
Antes de que la entidad hiciera pública su decisión de retirarle la capitanía, Ter Stegen estuvo en la ciudad deportiva del Barça en la mañana de este jueves. El arquero acudió para someterse a un control médico y pudo estar unos minutos con sus compañeros de vestuario, pero no llegó a cruzar palabra alguna con el técnico, Hansi Flick, quien le habría puesto la cruz por una serie de acciones de su compatriota en la recta final del curso pasado que no le sentaron nada bien. Entre ellas, el hecho de que intentara reaparecer en la Champions, algo que habría supuesto dar obligatoriamente de baja a Szczesny en la máxima competición europea, o su negativa a hablar ante los aficionados una vez terminado el último partido de Liga en casa, ante el Villarreal, en el que fue titular y en el que los azulgrana cayeron finalmente por 2-3.
El partido de fútbol amistoso entre el Betis y el equipo italiano Como ha sido interrumpido por un altercado entre los jugadores de ambos equipos. El suceso se ha desencadenado poco antes del descanso, tras dos entradas por parte del equipo italiano. La tensión escaló cuando el bético Álvaro Vallés empujó a un rival, que derivó en una confrontación física con empujones y golpes entre varios jugadores.
Quizás uno de los momentos más destacados fue cuando el jugador Chucho Hernández, del Betis, intentó golpear a un jugador del Como, pero el impacto del puño alcanzó a su compañero, Natan.
Ante la creciente tensión de la trifulca, el árbitro inicialmente expulsó a Perrone, del Como, y a Bellerín, del Betis, a pesar de que ninguno de los jugadores había participado directamente en el altercado en cuestión. Posteriormente, al término de la primera parte, el árbitro hizo pública la rectificación de su decisión inicial retirando la tarjeta roja a Bellerín para asignarla a Fornals.
Varios jugadores del equipo italiano también recibieron tarjetas amarillas. En el enfrentamiento, Fornals y Perrone se encararon, y en el área técnica, Cesc Fábregas y Riquelme también mantuvieron una discusión.
El Como se adelantó al minuto de juego, con gol del exbético Assane Diao, que anotó el rechace de un penalti lanzado por él mismo y detenido por Álvaro Valles, que sustituyó a Pau López, lesionado cuando cometió la pena máxima.
El equipobético tomó el mando del encuentro en la primera parte dirigido por Francisco Alarcón 'Isco' y tuvo su mejor oportunidad en un cabezazo del brasileño Natan Bernardo que un defensa sacó bajo los palos. El Como anotó su segundo gol en un trallazo desde fuera del área del francés Lucas Da Cunha.
En la segunda mitad, que ambos equipos jugaron con diez futbolistas, el Betis recortó distancias en el minuto 54, al transformar Isco un penalti cometido sobre Sergi Altimira. Lograron empatar los béticos en un centro chut del dominicano Júnior Firpo que entró en la meta italiana después de tocar en un defensa.
Un minuto después, Isco pudo adelantar al Betis, aunque su buen disparo fue repelido por el portero visitante Butez. Valles también intervino de manera acertada en un cabezazo de Marc Oliver, salvando a los béticos del tercer gol, que sí llegó en una acción individual del zaragozano Iván Azón, quien le dio el triunfo al Como en el minuto 91.
El Masters 1000 de Montreal tuvo una semifinalista del todo insospechada. No conforme con derribar en octavos a Coco Gauff, vigente campeona de Roland Garros y número dos del mundo, Victoria Mboko, canadiense, originaria de la República del Congo, de donde sus padres huyeron durante el régimen de Mobutu Sese Seko, liquidó en cuartos a la española Jessica Bouzas y disputó ante Elena Rybakina el partido más importante en sus 18 años de vida, tras empezar el curso como 333ª y entrar en el cuadro por invitación.
Estamos ante la segunda anfitriona que alcanza la penúltima ronda del torneo desde 1970, después de que en 2019 lo hiciera Bianca Andreescu. Se trata también de la jugadora más joven en la era profesional que se planta entre las cuatro mejores del torneo. Curiosamente, su irrupción coincide con el adiós de su compatriota Eugenie Bouchard, que a los 31 disputó su último partido en la segunda ronda, cayendo ante Belinda Bencic.
Finalista en Wimbledon en 2014, año en el que disputó las semifinales del Abierto de Australia y de Roland Garros y alcanzó el quinto puesto del ránking, Bouchard no logró desarrollar una carrera acorde con las enormes expectativas despertadas. El caso de Mboko podría resultar circunstancial en un circuito atomizado en el que resulta difícil sacar la cabeza, pero lo cierto es que su imponente físico, la poderosa pegada de ambos lados de la cancha, la movilidad, la ambición y la génesis de su carrera invitan a creer en ella.
Sus padres, Cyprien Mboko y Godee Kitadi, recalaron en Charlotte, Carolina del Norte, donde nació Victoria el 26 de agosto de 2006. Pronto se mudaron a Toronto con el afán de abrirse paso en un mundo completamente ajeno y plagado de dificultades. En Burlington, Ontario, la tenista ingresó en la academia de Pierre Lamarche.
En busca de una vida mejor
El prestigioso entrenador canadiense dejaba el pasado mayo una reflexión concluyente en los tiempos que nos toca sufrir, cuando Mboko se plantó en la tercera ronda de Roland Garros llegando de la previa: "Tengo debilidad por quienes vienen del extranjero con el deseo de integrarse en nuestra sociedad. Las familias que se mudan a Canadá a menudo lo hacen por sus hijos. Vinieron para tener una vida mejor. No tenían nada para empezar.Su padre trabajaba de noche, su madre trabajaba en todas partes. Canadá debería estar orgulloso de esta familia", manifestó en ici.radio-canada.ca.
La protagonista de este WTA 1000 de Montreal ha ido dejando un rastro reseñable en su crecimiento. Con 14 años ganó en Serbia su primer torneo ITF, dos cursos después de disputar la final de la Orange Bowl, y en 2022 concluyó sexta en la categoría júnior. Esta misma temporada acumuló 22 victorias consecutivas en torneos de rango inferior.
Ahora a las órdenes de la francesa Nathalie Tauziat, finalista de Wimbledon en 1998, Mboko no olvida los sacrificios realizados por su padre para darle la oportunidad de intentar abrirse paso con la raqueta. Entró en el torneo con el dorsal 85 y suceda lo que suceda frente a Rybakina, se ha asegurado estar en el top 50 cuando termine la competición.
Alexandra Eala, semifinalista la pasada primavera en el WTA 1000 de Miami tras dejar atrás a Iga Swiatek, constituye la analogía más próxima en el tiempo. La filipina es hoy la número 65º del mundo. Leyla Fernández, nacida en 2002 en Montreal, alcanzó a los 19 años la final del Abierto de Estados Unidos. Hoy es 24ª. Emma Raducanu, británica nacida en Toronto, campeona en aquella edición del US Open con 18 años, figura en el puesto 33 en el escalafón y pelea por estabilizarse en el circuito después de abandonarlo durante unos meses por sus problemas para metabolizar el éxito. El ejemplo más solvente e inspirador es el de Mirra Andreeva, la pupila de Conchita Martínez, que recién cumplidos los 18 años cuenta con tres títulos, entre ellos esta temporada Indian Wells y Dubai, y es la número 5 del mundo.
La terrible hambruna en la Franja de Gaza pasa factura al mercado de fichajes. La ideología, la política y la guerra condicionan todos los sectores, y el fútbol no es una excepción. El conflicto entre Israel y Hamás marca el futuro del delantero Shon Weissman (Kiryat Haim, Haifa, 1996). El fichaje del goleador judío ha sido rechazado por el Fortuna Düsserldorf después de la presión ejercida por los aficionados del club alemán ante el posicionamiento mostrado por el jugador en los últimos años sobre la represión de Israel a la población gazatí.
Bild informó el martes que el futbolista, tiempo atrás, había publicado en sus redes sociales varios mensajes tras el ataque de Hamás el 7 de octubre de 2023, en el que murieron 1.219 personas y que dio paso a la ofensiva de Israel en Gaza, que ha provocado ya más de 60.000 muertos. Bild recordó que Weissman pidió en redes a Israel que «borrara Gaza del mapa» o que «lanzara 200 toneladas de bombas» sobre este territorio palestino. «No hay inocentes (en Gaza), no necesitan ser advertidos», habría escrito en otro mensaje. Weissman borró posteriormente las publicaciones y las atribuyó a un error en un momento de gran carga emotiva. Pero los hinchas del club de Düsseldorf no olvidaron el pasado y señalaron que esos comentarios fueron «irrespetuosos y discriminatorios, contrarios a los principios que Fortuna representa y trata de promover».
Después de descartarse su fichaje, el delantero indicó que no modificará su pensamiento sobre el conflicto. «Seguiré portando con orgullo la bandera de mi país allá donde juegue», dijo. También recalcó que no permitirá que se le considere un incitador al odio.
«Soy hijo de una nación que está de luto por los horrores del 7 de octubre. Ese día negro sigue siendo una herida para mí como miembro de una familia israelí y como atleta que representa a mi país», expuso Weissman en referencia al asesinato de cientos de israelíes a manos de Hamas. «Es posible y necesario oponerse al daño a personas inocentes en ambos lados, pero no permitiré que se me retrate como alguien que incitó al odio», añadió el delantero, que actualmente milita en el Granada, en la Segunda División española.
Weissman agregó que sigue «comprometido» con «los valores de la humanidad, el espíritu deportivo y el respeto mutuo». «Nadie externo puede entender realmente por lo que hemos pasado. La lealtad no se debate, especialmente cuando tu pueblo aún está enterrando a sus muertos», sentenció el delantero de 29 años, que ha disputado 33 partidos con Israel y que esta semana se marchó a Düsserdorf para pasar la pertinente revisión médica con el Fortuna. «Estoy profundamente agradecido por el apoyo que he recibido de personas que realmente me conocen y seguiré portando con orgullo la bandera de Israel donde juegue», subrayó.
El futbolista judío ya escuchó protestas de los hinchas del Granada cuando fichó por el club, en enero de 2023. El Granada está dispuesto a desprenderse del delantero porque su marcha aligeraría la masa salarial del club. Semanas atrás, el delantero tuvo ofertas de clubes griegos y chipriotas, pero no se llegó a ningún acuerdo.
Weissman no es el único jugador que ha visto afectada su carrera por esta guerra. En 2023 Maguncia, club de la Bundesliga, despidió al neerlandés de origen marroquí Anwar El Ghazi por varias publicaciones en redes, un despido que la justicia alemana consideró injustificado, informa Afp. Noussair Mazraoui, ex defensor de Bayern Múnich y ahora en Manchester United, tuvo que pedir disculpas tras pedir en redes la «victoria» para «nuestros oprimidos hermanos de Palestina».