Novak Djokovic ha anunciado el fin de su exitosa asociación con Goran Ivanisevic antes de afrontar la temporada de tierra. El entrenador croata, que conquistó el título individual en Wimbledon en 2001, se unió al equipo de Djokovic en 2018 y ayudó al serbio a ganar 12 títulos de Grand Slam.
“Goran y yo decidimos dejar de trabajar juntos hace unos días”, anunció Djokovic, dueño de 24 majors, en un post de Instagram acompañado de una foto en la que se ve a ambos jugando al parchís.
“Nuestra química en la pista tuvo sus altibajos, pero nuestra amistad siempre fue sólida como una roca. De hecho, me enorgullece decir (no estoy seguro de que él lo esté) que, además de ganar torneos juntos, también mantuvimos una batalla paralela de parchís… durante muchos años“. “Y ese torneo nunca se acaba para nosotros. Sefinjo, gracias por todo amigo. Te quiero”.
Esta temporada, en la búsqueda de su 25º grande, cayó en las semifinales del Open de Australia ante Jannik Sinner (6-1 6-2 6-7(6) 6-3).
El serbio se retiró del Abierto de Miami para limitar el número de eventos que juega este año, una decisión que tomó tras su sorprendente derrota ante Luca Nardi en la tercera ronda en Indian Wells.
Volvieron las sonrisas a los despachos de la Fórmula 1 porque el nuevo formato híbrido podría ser entretenido, divertido incluso. La segunda carrera de la temporada, celebrada en el circuito de Shanghái, mostró las lágrimas del adolescente Kimi Antonelli por su primera victoria en el Mundial, el enfado de George Russell por quedarse en segunda posición y la discusión interna que empieza a gestarse en Ferrari entre Lewis Hamilton y Charles Leclerc. Hubo adelantamientos de verdad, incertidumbre en los puestos de podio y los pilotos disfrutaron al volante. ¿Todos? No, no todos.
Los McLaren han pasado de las alegrías de la temporada pasada a las penas, sin poder competir; todo son calamidades para Max Verstappen, que tuvo que retirarse; y otros como Carlos Sainz y Fernando Alonso siguen sufriendo en sus lentos monoplazas. Sainz sumó dos puntos y se negó a celebrarlo; su Williams le atormenta. Alonso, en cambio, estuvo en peligro por culpa de su Aston Martin. En sus 20 años en el campeonato, el español ha vivido de todo, pero tiene por delante algo inédito: se está jugando el físico sin mediar accidentes.
La agonía de Alonso
Como ocurrió en el estreno de Melbourne, Alonso volvió a ofrecer una clase magistral de salida y llegó a rodar noveno, pero después no hubo curva en la que no fuera adelantado. Hiciese lo que hiciese, caía a la cola del pelotón; no había remedio. Si aguantaba a los rivales durante unos giros, acababan superándole por velocidad. Si acertaba con la estrategia —optó por neumáticos duros— y escalaba hasta el undécimo puesto, poco tardaba en regresar atrás. Tal fue su desánimo que llegó a saludar con la mano a Checo Pérez cuando este le adelantaba en pista. En su primer paso por boxes avisó de un problema en el Aston Martin y una vuelta después, en la 33, se retiró.
EFE
El coche ya no se podía conducir. El motor Honda provoca vibraciones que destrozan el cuerpo de los pilotos y llega un momento en que no hay quien lo aguante. En su última vuelta, Alonso tenía que ir soltando el volante para paliar el dolor. «Me retiré porque las vibraciones del motor eran excesivas y diferentes. A partir de la vuelta 20 no sentía las manos ni los pies. He intentado aguantar, pero ya íbamos una vuelta detrás del resto y no tenía sentido seguir perdiendo sensibilidad», aseveró, y añadió: «Con las vibraciones puedes rodar, pero a base de dar vueltas, en media hora o 40 minutos tienes problemas».
Eso sí, Alonso encontró un rincón de satisfacción en medio del naufragio. «Lo más divertido que hay ahora mismo son las salidas. Todos tenemos la misma batería y nuestro coche sale bien. La primera vuelta es de instinto y no es el campeonato del mundo de pilas que tenemos ahora mismo», comentó, crítico tanto con la organización del Mundial como con su propio equipo, del que se desvinculó públicamente. Cuando le preguntaron si el Aston Martin podría ser más rápido dentro de 15 días, en el Gran Premio de Japón, esquivó la respuesta: «Pregunta al equipo. Mis planes están claros hasta Japón: volver a casa, descansar, entrenar fuerte y preparar la carrera de forma correcta. Ojalá en Honda hagan los deberes y podamos ver algún progreso». Suerte tiene que se anularan las dos carreras de abril, Bahrein y Arabia Saudí, por la situación en Oriente Próximo.
Los puntos de Sainz
Con el abandono de Lance Stroll, en el garaje de Aston Martin todo eran caras largas; igual que en el garaje de Williams. Carlos Sainz obró un milagro, acabó noveno y sumó dos puntos, pero igualmente se negó a celebrarlo. Su carrera guardó un gran parecido con la de Alonso: arrancó 17º, tiró de oficio para adelantar a coches mejores y aprovechó los abandonos ajenos para pescar en río revuelto. Cuando el coche de seguridad salió justo después de su parada en boxes, pareció que la carrera se le escapaba, pero aguantó en los neumáticos duros hasta el final.
«Desgraciadamente voy tan lento que no me voy divirtiendo, voy haciendo lo que puedo con lo que hay. No he tenido ritmo para aguantar a los de delante; vamos a cuatro o cinco décimas de la zona media, así que ni estamos en esa pelea», admitió. Y luego, con una mezcla de alivio y resignación: «Cuando he visto la oportunidad de ganarle a Colapinto y a los que se iban por ahí peleando, he conseguido aguantar delante y traer a casa un top 10, que ahora mismo para nosotros es oro».
Billy Bonds, el jugador con más partidos disputados en la historia del West Ham United y una figura clave en la historia del club como jugador y entrenador, ha fallecido a los 79 años, según informó su familia el domingo.
Bonds jugó 799 partidos con el West Ham durante una etapa de 21 años, entre 1967 y 1988, y capitaneó al equipo del este de Londres en las victorias de la FA Cup en 1975 y 1980. Dirigió al equipo entre 1990 y 1994, llevándolo en dos ocasiones al ascenso a la primera división inglesa.
"Nos parte el corazón anunciar que hoy hemos perdido a nuestro querido padre. Era un hombre dedicado a su familia y la persona más amable, leal, desinteresada y cariñosa", declaró la familia Bonds en un comunicado publicado en la página web del West Ham. "Papá amaba al West Ham United y a sus maravillosos seguidores con todo su corazón y atesoraba cada momento que pasó en el club".
El capitán del West Ham, Jarrod Bowen, declaró a Sky Sports antes del partido de la Premier League del domingo en casa contra el Liverpool que Bonds "probablemente pasará a la historia como la mayor leyenda del West Ham (y) el mejor capitán que ha tenido el club".
Tanto los jugadores como los aficionados dedicaron un minuto de aplausos antes del inicio del partido, y Bowen colocó una camiseta del West Ham con el número 4 de Bonds en la espalda junto al terreno de juego. El entrenador Nuno Espirito Santo afirmó que el ambiente en el London Stadium pudo verse afectado por la noticia de la muerte de Bonds, después de que el West Ham perdiera por 2-0 y pusiera fin a una racha de tres partidos sin conocer la derrota.
"No creo que afectara al equipo, pero sí al estado de ánimo, al ambiente general, lo notamos", dijo. "Queríamos hacer otras cosas para honrar mejor la memoria de Billy Bonds, pero por desgracia no pudo ser".