El jueves tuvo lugar un hecho singular: se concedieron dos Premios Nobel, uno más importante que el otro. El primero lo fue de Literatura, que sospecho –puede que no– engrosará prontamente la nómina de los Nobel desconocidos. Uno repasa hoy la lista de ganadores desde que el Premio se creó en 1895 y se encuentra, junto a maestros consagrados, algunos escritores olvidados que reclaman una rápida consulta a la Wikipedia. El Nobel más trascendental
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Ferran quiso convertir el duelo ante Albania en plácido en 13 minutos. La unidad B de España cumplió con la misión encomendada y, pese a sustos de Asllani y Broja que salvó David Raya, las miradas podían dirigirse al palco. Allí emergió la figura de Vicente Del Bosque. El CSD quería que fuera la cara de España en esta Eurocopa, pero su presencia no se ha dado hasta el tercer partido, con el equipo en octavos. «Tenemos que confiar en esta selección, luego pasará lo que pase, pero tiene muy buena pinta», advirtió antes de acordarse de 2008: «Entonces hubo buenas sensaciones, mucho descanso hasta octavos y fijaos cómo acabó».
Su llegada a Alemania ocurre unos días después de que el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAD) proponga una sanción de seis años para Pedro Rocha, el actual presidente de la RFEF. Si se hace firme, no podrá presentarse a las elecciones. «Sé que no va a pasar nada. No se puede sancionar a una persona por estos motivos», confesó. aparentemente tranquilo, Rocha en el palco, donde presidió el partido. El extremeño, en la fila de las máxima autoridades; el campeón del Mundo y de Europa como técnico, tres más abajo. El apoyo de la UEFA mantiene a Rocha firme como jefe de expedición de España, aunque por primera vez apareciera el elegido por el Gobierno para mantener al fútbol español alejado de los escándalos.
Del Bosque es presidente de la Comisión de Supervisión, Normalización y Representación, pero ni la Federación, ni tampoco la UEFA, le reconoce esa representatividad. Aún así, el peso del ex seleccionador nacional campeón del mundo en 2010 y de Europa en 2012 no pasó desapercibido y su imagen, por un segundo, apareció en los videomarcadores con las últimas notas del himno nacional. También fue a buscarle el ex seleccionador de Portugal, Carlos Queiroz, que se saludó con Deco y Marcos Senna, que tampoco se perdieron el duelo.
Le gustó al portugués, director deportivo del Barça, ver cómo Ferran se transforma cuando se pone la camiseta de España. Quizá no tanto por el papel que le puede hacer a Hansi Flick para la próxima temporada como por la caja que pueden hacer si se concretara un traspaso.
Instinto
El valenciano mostró, una vez más, que su instinto goleador aparece... si tiene minutos. Ante Croacia, pese a la goleada, fueron cuatro. Con Italia, 19. En 13 ante Albania soltó un zurdazo a la base del poste para abrir el marcador y lograr su vigésimo gol con la camiseta nacional.
Si bien marcó en el amistoso ante Andorra, su último tanto con España en partido oficial lo hizo el 19 de noviembre, en el duelo de clasificación ante Georgia (3-1). Y es que una lesión le impidió ir convocado en la ventana de marzo. Eso significa que marcó en su último partido y en el de regreso. El Tiburón no falla con la camiseta nacional y ésa es la razón por la que De la Fuente, sin considerarlo titular, sí vio en él un arma interesante.
Como socio tuvo uno de lujo. Jesús Navas, con el brazalete de capitán, se convirtió anoche en Düsseldorf en el jugador más veterano de España que participa en la fase final de un gran torneo. Eso dice su DNI, porque en el campo no se le notan los 41 años. A la carrera es imparable y mantiene un guante para colocar la pelota en el corazón del área. Eso le aplaudían Rodrigo, Ayoze y Nacho. Por sanción y por molestias ni siquiera se vistieron de corto.
"Todos vamos a sufrir"
Evitaron así hacer el calentamiento que, por primera vez en esta Eurocopa, preparó el staff de De la Fuente para los suplentes. Lo que suele verse al final de los partidos para activar a los que se han pasado los 90 minutos en le partido, ayer se vivió como calentamiento. No permitió el seleccionador relajarse por mucho que el trabajo esté hecho. Tampoco a los del banquillo, porque cuando Albania quiso apretar, hizo saltar a Fermín, buscando revolución, y Le Normand, Morata y Yamal para asustar.
"Se lo digo a ellos en privado y lo digo en público: son los mejores. Si seguimos en esta humildad y con esta unión, podemos mirar al futuro con optimismo", decía después Luis de la Fuente. "Hay muchísima igualdad, no va a ser fácil como no han sido fáciles los partidos hasta ahora. Todos vamos a sufrir", cerró.
Sucumbe Mbappé, sucumbe el Madrid. No es necesariamente el axioma de lo que sucedió en Anfield, pero dada la jerarquía del futbolista y el esfuerzo e inversión del club en el francés, la relación es evidente. Lo fácil es señalar a Mbappé por el penalti errado cuando el Madrid se aferraba a esa acción como un náufrago a un tablón en mitad de la tempestad. Un penalti, sin embargo, lo falla el mejor. Que se lo pregunten a Salah. A Mbappé hay que preguntarle por otras cosas, después de un partido errático, repleto de imprecisiones. También lo hizo Güler, el esperado Güler, pero la espera de uno y otro no tienen nada que ver, ni cuestan lo mismo. [Narración y estadísticas (2-0)]
Mbappé no es el único culpable de esta derrota ante el Liverpool (2-0) que pone al Madrid en una situación muy comprometida en la Champions, destinado a luchar por la pedrea en una primera fase nueva y extraña. El tiempo de los miuras queda lejos y es el tiempo del Madrid, pero la primera feria deja muchas sospechas, tras caer ante el Lille, el Milan, peores equipos que este Liverpool, con pleno en la Champions y líder de la Premier. Siguiente parada, Bérgamo, el Atalanta. De este modo, cualquiera lugar invoca una oración.
Las sospechas se ciernen sobre Ancelotti, por la irregularidad del equipo, y sobre Mbappé. Al primero le excusan las lesiones; al segundo, nada. Sin Vinicius, lesionado, Anfield era la arena para que buscara su lugar en el sol, después de un arranque de temporada tibio, donde apenas ha sido un crack de highlights. Hoy, la distancia entre Vini y Mbappé es un abismo, una sima. La ansiedad del francés, que lo que más cerca estuvo del gol fue de rebote, es un hecho, pero la ansiedad difícilmente es titular en el Madrid.
El 'vietcong' del liverpool
Mbappé era uno de los perfiles ofensivos escogidos por Ancelotti para un Madrid poco ofensivo. Tampoco eso es una coartada. Puede ser un contrasentido o puede ser un ejercicio de realismo, dado el parte de bajas del Madrid y la vocación de un Liverpool capaz de poner Anfield cuesta abajo cuando ataca. El día después de Klopp es el día siguiente, ahora de la mano de un desconocido de los banquillos, Arne Slot, que parece sacado de la carpeta de un head hunter. Se va el divo, se queda la idea.
Presiona y corre, corre mucho el Liverpool, algo que al Madrid le cuesta mucho aguantar con el mismo lenguaje. En Anfield tocaba el Madrid de la resistencia, el Madrid del Etihad, frente a un fuego ofensivo frenético cuando encuentra su ritmo, con futbolistas que alternan posiciones y roles, sin ofrecer referencias, como un ataque del Vietcong. La única solución era romper ese ritmo.
Lo consiguió el Madrid con un buen repliegue, aunque sin impedir las oportunidades que se sucedieron en la primera mitad. Courtois paró a quemarropa ante Darwin Núñez, Rüdiger cortó un centro de gol con el rostro inyectado y Asencio reaccionó a tiempo de sacar el balón sobre la línea después de su propio rechace. Nada más llegar al primer equipo y nada más empezar, era la jugada que puede condenar a quien llega de la cantera, siempre en debate, siempre bajo sospecha y siempre, o casi siempre, demasiado lejos del primer equipo del Madrid. Los centímetros que le podían haber señalado, en cambio, lo elevaron en su autoestima, sólido en su papel y bravo a empujones con Darwin Núñez. Aunque le costara una tarjeta, demostró cuajo en el área de Anfield. No es cualquier lugar. La maniobra de Mac Allister antes del gol lo encontró en el pulso final, pero el problema se había originado con anterioridad, en la falta de anticipación antes de que recibiera el delantero en el área.
Gakpo festeja el 2-0 junto a Van Dijk, Salah y Luis Díaz.AFP
El tanto fue la consecuencia del asedio que el Madrid no pudo impedir con el break del descanso. Fue peor. El segundo tiempo arrancó, de hecho, con la mejor intervención de Courtois, mano abajo, continuó con el gol y, de inmediato, la lesión de Camavinga, hasta entonces el mejor futbolista del Madrid, junto con Courtois.
Una serie negra que, sin embargo, dio paso a los cambios y a una ocasión aparecida de la nada gracias a uno de sus protagonistas. Lucas Vázquez saltó al campo para que Valverde, inicialmente lateral, pasara al centro del campo, junto a Ceballos. La primera vez que pisó el área, Lucas Vázquez provocó un penalti de Robertson. Mbappé dio entonces continuidad a su partido. Lo lanzó mal, como lo haría Salah, pero con mejores antecedentes. La mejora del Madrid fue insuficiente frente al gol de Gakpo. Mbappé miró al césped sin respuestas. A él lo mira el madridismo.