Decía Álvaro Arbeloa en la rueda de prensa posterior al duelo ante el Benfica que “tenemos un diagnóstico sobre la lesión de Mbappé, pero no soy yo el que debe darlo”. Sin parte médico oficial sobre la situación del francés, el entrenador prefería no mojarse. Nueve días después del último partido que disputó el galo, el conjunto blanco ha roto hoy su silencio sobre el estado físico de su gran estrella: sufre un esguince en la rodilla izquierda.
Todo esto llega después de varios semanas en las que el francés no se encontraba bien. Según ha podido confirmar este periódico, el galo, desesperado por las constantes molestias en su rodilla, pidió a los servicios médicos del Madrid buscar una segunda opinión fuera de Valdebebas. Dicho diagnóstico lo encontró Mbappé en Francia, en médicos de su confianza y en compañía de Nico Mihic, jefe de los servicios médicos del Madrid.
Sobre la mesa, todas las opciones, incluida una operación que le dejaría en el dique seco demasiadas semanas. Finalmente, entre las distintas partes se ha decidido, al menos de momento, “un tratamiento conservador“, asegura el Madrid. Quirófano descartado, de momento. La misma idea que tenían antes.
A la espera de que Arbeloa añada algo de información tras el encuentro de este lunes ante el Getafe, fuentes del club madridista insisten a este periódico en que Mbappé “está muy cerca” de volver y que, como en estos días anteriores, dependerá de sus sensaciones.
El terreno sigue ahí, en el 777 de Rutland Road, en Brooklyn, cerca del jardín botánico y de Prospect Park, rodeado de casas bajas y residenciales. A un lado está la escuela de Crown Heights, al otro una iglesia donde los domingos dan misas Góspel y el centro lo gobierna un césped gigante, con una grada lateral de ocho filas para familiares y amigos, que acompañan cada fin de semana a miles de adolescentes. Ahora sirve para que los niños de la zona practiquen béisbol, fútbol americano y fútbol, cada vez más popular en el país, pero hace casi 100 años, el 24 de septiembre de 1927, ese césped, llamado en el momento Hawthorn Field, albergó delante de 5.000 personas el cierre de la primera gira 'galáctica' del Real Madrid. Su rival fue el Galicia Sporting Club, liderado por emigrantes gallegos. El estreno blanco en Nueva York y en Estados Unidos.
Este sábado, el Madrid de Xabi Alonso jugará a 30 kilómetros del antiguo Hawthorn Field. Lo hará en el MetLife Stadium, al oeste, al otro lado de la Gran Manzana, a 20 minutos de Manhattan pero pasando ya la frontera con Nueva Jersey. Se alojará en el lujoso Four Seasons Downtown, pegado al World Trade Center, y disputará los cuartos de final del Mundial de clubes, última osadía del fútbol moderno, ante el Borussia Dortmund. Quiere conquistar el mundo.
Pero hace un siglo todo fue diferente para la expedición madridista. En 1927 todavía faltaban dos años para que arrancara la Liga española, el Madrid acababa de hacerse profesional un año antes y apenas era conocido fuera del país. Dio igual. Santiago Bernabéu, que puso fin a su carrera como jugador esa temporada, impulsó junto al entonces presidente Luis Urquijo un viaje por América que se convirtió en la primera gira transatlántica en la historia del Madrid. La conquista del mundo.
Expedición del Madrid en el viaje de 1927.
Salió del puerto de Barcelona en el buque Giulio Cesare a mediados de junio de 1927 y el 7 de julio jugó en Buenos Aires contra un combinado de la ciudad. Fue el primero de 15 partidos en seis países, pasando por Argentina, Uruguay, Perú, Cuba, México y Estados Unidos, donde sólo disputó uno, ya en septiembre, tres meses después de dejar España, ante el Galicia SC.
Un empresario judío, clave
Un debut neoyorquino que el Madrid le deberá siempre al empresario judío Nathan Agar, emigrado desde Inglaterra, hombre fuerte en aquellos años dorados del 'soccer' en Nueva York y dueño de los Brooklyn Wanderers, club en el que llegó a jugar Bela Guttmann y que en un primer momento iba a ser el rival del Madrid, opción finalmente descartada. Y es que el nivel futbolístico en la ciudad y en la Coste Este era altísimo, fruto de la inmigración, tenían varias ligas importantes, divididas en Americana e Internacional, y clubes repartidos más allá del Estado de Nueva York, llegando hasta Chicago y St Louis. Los Wanderers se habían enfrentado ya a clubes potentes de Austria o Uruguay, y Agar, dueño también del campo de Hawthorn Field y responsable de la visita madridista, cedió el duelo contra el Madrid al Galicia SC.
Jugadores del Madrid, durante el viaje por América en 1927.
El club, creado por gallegos unos años antes, se había hecho popular entre la comunidad hispana de Nueva York y especialmente en el área ahora conocida como 'Little Spain'. Y festejó la celebración del partido invitando a la expedición del Madrid a una cena en el antiguo y lujoso Hotel Pensylvannia, construido en 1919, el más grande del mundo en su momento, situado al lado del Madison Square Garden y derruido en 2023.
"Un equipo español empata con el Galicia en Brooklyn"
Ahí cenaron madrileños, con los fichajes de varios jugadores de otros clubes españoles sólo para la gira y con algunas ausencias por motivos familiares debido a la dificultad del viaje, y gallegos, en cuya plantilla también había futbolistas de otras nacionalidades. Al día siguiente, Real Madrid y Galicia SC empataron a uno en Hawthorn Field. Según una crónica aparecida en el New York Times al día siguiente, acudieron 5.000 aficionados, cifra lejana a los 46.000 del partido entre Brooklyn Wanderers y Hakoah Vienna de Checoslovaquia el año anterior (récord en EEUU hasta la llegada de Pelé). "Un equipo español empata con el Galicia en Brooklyn", títuló el periódico.
"El Galicia fue mejor en la primera mitad, pero los españoles encontraron su ritmo después y dieron una exhibición de fútbol. Félix Pérez, un delgado extremo, levantó los aplausos del público en varias ocasiones por su calidad", se escribió en el New York Times. En la grada estaba el cónsul español en la ciudad, también gallego, Rafael Casares y Gil, que ayudó al impulso del Centro Gallego de Nueva York.
"Jugamos casi en familia porque se hizo poca promoción del partido. El Galicia tenía de todo menos gallegos: checos, irlandeses, italianos... Estos son los reyes repartiendo patadas", aseguró, según los diarios de la época, Bernabéu al volver a España. La ficha dice que el Galicia tenía a José, Guerra, Vega, Rodríguez y Costa... Y también a Kuhr, Wall, Findlay, Ferguson y Schneider. Acabarían haciendo un tour y llegando hasta La Habana. En el Madrid, José María Peña, olímpico con España en 1924 y primer jugador en firmar un contrato profesional en la historia blanca; Lope Peña y Del Campo, que ganaron 3 campeonatos regionales con el club y estuvieron en el equipo que debutó años después en Liga, o Desiderio Esparza, que aguantó hasta 1933 y ganó dos Ligas. Un siglo después, el Madrid vuelve a Nueva York para asaltar el Mundial de clubes.
El autobús del Real Madrid ha sido apedreado en su llegada al Camp Nou antes del duelo liguero que enfrenta a los blancos contra el FC Barcelona. El vehículo ha sufrido la rotura de una luna, según ha informado el conjunto blanco y los miembros de seguridad del estadio, pero no se han lamentado daños personales dentro de la expedición merengue.
La llegada del equipo se ha producido en torno a una hora y media antes del clásico en el que el Barça podría proclamarse campeón de liga si gana o empata ante el equipo de Arbeloa. Al parecer, la gran cantidad de bengalas y el humo derivado de ellas también ha provocado que el autobús blaugrana, que ha llegado un poco antes, haya recibido algún que otro impacto antes de entrar en el estadio barcelonista. La afición culé, por error, rompió también varias lunas del vehículo azulgrana.
No es la primera vez que ocurren este tipo de incidentes a clubes rivales en su llegada al Camp Nou. El Atlético de Madrid, en sus visitas por la Copa del Rey y la Champions a la ciudad Condal, también sufrió la rotura de varias lunas debido a la imposibilidad de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado de controlar a la innumerable cantidad de gente que se aglutina en torno a la travesera de Les Corts.
Las obras en el estadio han provocado que los vehículos de las entidades visitantes del Camp Nou tengan que atravesar una zona de calles angostas que dificulta mucho controlar este tipo de incidentes.