Jon Rahm, en el Farmers Insurance de San Diego.GETTY
Jon Rahm no pudo prolongar su exitosa racha de resultados en el arranque de 2023 y terminó en la séptima posición del Farmers Insurance Open, torneo del PGA Tour que terminó hoy en San Diego.
El golfista español salía a los definitivos 18 hoyos desde la segunda posición a dos golpes del líder, el norteamericano Sam Ryder. Aunque nunca estuvo el ganador de sus dos primeros torneos del año, en disposición de pelear por su tercera victoria. El español ya comenzó con bogey en el hoyo 1, cometía doblebogey en el hoyo cinco, tras enredarse en el rough y un bogey más en el hoyo 7. Solo restó un golpe en el par cinco, hoyo 6, el único birdie de sus primeros nueve hoyos.
El de Barrika se mostró incómodo con su juego durante todo el día; muy errático desde el tee de salida y sin la efectividad necesaria con los putts que le hubieran dado una oportunidad de meterse en el torneo. Rahm se quedó corto también en su empeño de alcanzar el número uno del mundo y tendrá que esperar a próximos torneos.
El único consuelo es que su séptima plaza le permite seguir liderando la FedEx Cup. Rahm tiró más de orgullo que de juego para maquillar su resultado por los segundos nueve hoyos de Torrey Pines. Cerró con birdies en el 14, 17.
En el 18 tras una mala salida al bunker tuvo un último putt de birdie cuesta debajo de unos tres metros, que no entró para concluir con una vuelta de +2 (74 golpes) y un acumulado de -8, a cinco golpes de Max Homa, ganador final del torneo. Victoria local para Homa El californiano logró su sexta victoria en el PGA Tour (la cuarta en su estado natal de California). Homa terminó con una espectacular vuelta de -6 con la que certificó un triunfo relativamente cómodo con dos golpes de ventaja sobre el veterano norteamericano Kegaan Bradley.
Vinícius Jr. aseguró en una entrevista con la cadena CNN que el Mundial de 2030 debería cambiar su ubicación si España no avanza en la lucha contra el racismo.
"Hasta el 2030 tenemos un margen muy grande para la evolución. Espero que España pueda evolucionar y entender lo serio que es insultar a una persona por el color de su piel", dijo.
"Si las cosas no evolucionan hasta 2030, creo que (el Mundial) necesita cambiar su ubicación porque el jugador no se siente cómodo y seguro de jugar en un país donde pueda sufrir racismo. Es complicado, pero yo creo y quiero hacer todo para que las cosas puedan cambiar porque hay muchas personas en España, o incluso la mayoría, que no son racistas, pero hay un pequeño grupo que acaba afectando a la imagen de un país que es tan agradable para vivir. Me encantar estar aquí y me encanta jugar para el Real Madrid", añadió.
La estrella brasileña hizo estas declaraciones en una entrevista publicada por la CNN el pasado 28 de agosto y de la que se han hecho eco este martes medios españoles y las redes sociales.
Vinícius Jr. elogió los cambios adoptados contra el racismo en España pero consideró que se puede hacer más.
"Ya veo y siento diferencias en España hoy, que hay gente que quizá todavía siga siendo racista pero ahora tiene miedo de expresarse en un campo de fútbol y en lugares donde hay muchas cámaras", argumentó.
"Tres personas fueron condenadas a cárcel por insultarme en un partido (contra el Valencia). Y eso es algo que siempre se quedará marcado en la historia porque fuera la primera vez y cada vez que lo hagan de nuevo será posible hacerles pagar por hacer sufrir a las personas negras", agregó.
Si los números son arrolladores, la impresión que transmite en pista, es, si cabe, aún más intimidatoria. Da la impresión de que Carlos Alcaraz en ocasiones gana incluso sin proponérselo. «No venía aquí con demasiadas expectativas», dijo a pie de pista, en el Andy Murray Arena, tras imponerse al checo Jiri Lehecka por 7-5, 6-7 (5) y 6-2, para vencer nuevamente en Queen's, como ya hizo en 2023, y hacerse con su tercer título consecutivo, quinto del año, vigésimoprimero en su carrera.
Lejos de quedarse en una plataforma de lanzamiento de cara a Wimbledon, donde a partir del 30 de junio buscará su tercera corona consecutiva, el coqueto ATP 500 de la capital británica sirvió para constatar la suficiencia con la que el número dos del mundo (las jerarquías, de momento, mienten, o al menos engañan) se maneja sea cual sea el escenario y el oponente.
Desde que perdiera ante Holger Rune el 20 de abril en la final del Conde de Godó, limitado por los problemas físicos sufridos en el último set, por los que decidió después no jugar el Masters de Madrid, Alcaraz ha encadenado 18 victorias consecutivas. Fue campeón en Roma y en Roland Garros, en ambos casos con Jannik Sinner como víctima, y ha vuelto a demostrar en Queen's una asombrosa naturalidad en la adaptación al cambio de superficie. No se trata sólo de la destreza con la que se mueve y de la eficacia con uno de los golpes con los que presenta mayor margen de mejora, como es el servicio, sino también de una mentalidad prestamente ajustada a las nuevas demandas.
Sin lagunas mentales
Si en París, antes de hacer cumbre en una final que agotó los mejores calificativos, pasó por algún trance incómodo por no refrendar las roturas de servicio, como le sucedió ante Lorenzo Musetti en semifinales y frente al propio Sinner, en Londres ha sido muy consciente a la hora de poner en valor el peso de hurtar el saque a sus adversarios y la delgada línea en la que pueden decidirse los partidos en un terreno tan resbaladizo.
Si algo se le puede aún discutir a este tenista de 22 años que ya cuenta con cinco títulos del Grand Slam es, ocasionalmente, la falta de constancia en su juego, ocasionada en gran medida por un legítimo sentimiento de superioridad sobre sus adversarios. Aunque pudiera sorprender, todavía se encuentra en un proceso de aprendizaje, y la hierba le ayuda a ser mejor tenista, a limar esas pequeñas lagunas mentales.
Alcaraz festeja su título en Queen's con los recogepelotas del torneo.AFP
Ante Lehecka, en una final que tal vez hubiera resuelto en dos sets de no mediar la doble falta que acabó por costarle el desempate del segundo, exhibió más aces que nunca en su carrera, 18, y ganó 21 de los 29 puntos jugados con su segundo saque, el 72%. Nunca perdió el hilo de un partido en el que eligió con mimo y acierto entre su inmenso repertorio, sacrificando la brillantez mostrada en semifinales ante Roberto Bautista.
Frente a la relativa insignificancia de los triunfos de Taylor Fritz en Stuttgart, Gabriel Diallo en Hertogenbosch y Alexander Bublik en Halle, y a la espera de lo que suceda esta semana en Mallorca y Eastbourne, la autoridad mostrada por Alcaraz en Queen's le pone algunos cuerpos por encima del resto para Wimbledon. Doble cuartofinalista, Fritz es entre los citados quien más lejos llegó con anterioridad en el All England Club. A la espera de un improbable renacer de Djokovic, que descansa desde las semifinales de París, y con Sinner, superado por Bublik en octavos de Halle y aún convaleciente de los tres match points que se le escaparon en la final de Roland Garros, resulta difícil vislumbrar quién pueda detenerle.