Rafael Louzán, presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), confirmó que la final del Mundial de fútbol de 2030, organizado conjuntamente por España, Portugal y Marruecos, se disputará en España.
“España tiene una capacidad organizativa demostrada durante muchísimos años, va a ser la que lidere ese Mundial de 2030 y aquí se celebrará la final de esa Copa del Mundo”, sentenció Louzán al subir al escenario para recoger uno de los premios de la Asociación de la Prensa Deportiva de Madrid.
El mandatario hizo referencia a los problemas organizativos vistos durante la Copa África celebrada en Marruecos: “Marruecos realmente está sufriendo una transformación en todos los sentidos, unos estadios magníficos. Hay que reconocer lo que se ha hecho bien. En la Copa de África hemos visto escenas que perjudican a la imagen del fútbol mundial“.
Además, confirmó que la RFEF tiene la pretensión de organizar “el mejor Mundial de la historia”: “Será la del centenario, porque se cumplirán 100 años de ese Mundial celebrado en Uruguay. Tenemos que estar a la altura. Estamos trabajando para que España tenga el mejor Mundial de la historia en 2030”.
De niño, Jannik Sinner nunca se soñó a sí mismo en París besando una copa enorme. En el refugio de sus padres en los Alpes, allí arriba, muy arriba, solo podía jugar sobre sintético y bajo techo y, por eso, cuando fantaseaba, se imaginaba como un tenista triunfante en Nueva York, si acaso en Melbourne. Pero ninguna leyenda se construye de un único material.
Hace un par de años, en su violento ascenso en el ranking ATP, comprendió que la grandeza pasaba por brillar también en hierba y en tierra batida, y ahora ya domina ambas superficies. Wimbledon cayó el verano pasado. Roland Garros, donde perdió la final ante Carlos Alcaraz, quedó como una deuda pendiente. Esta primavera ha venido a saldarla.
Este domingo, en la final del Masters 1000 de Montecarlo, Sinner venció por 7-6(5) y 6-3 al español, levantó su primer trofeo grande en tierra batida y recuperó el número uno del mundo. Con ese resultado en el bolsillo, París ya no es una quimera: es el siguiente paso lógico. Para Alcaraz, en cambio, las próximas semanas serán de examen. Antes del Grand Slam parisino debe rearmarse, adaptarse y mejorar. Este Sinner es otro, con otro juego, con otro físico, incluso con otra mentalidad. Ahora le toca evolucionar a él.
VALERY HACHEAFP
"Vine aquí para encontrar el feeling sobre tierra batida para los torneos que vendrán y me he sentido muy bien durante toda la semana. En la final las condiciones eran duras: bajó la temperatura, había viento, pero el resultado ha sido magnífico. Estoy muy contento de haber ganado un gran trofeo en esta superficie", resumía al acabar Sinner. En 2022 ya había ganado el ATP 250 de Umag ante el mismo rival, pero aquello era un torneo menor y la deuda con la arcilla seguía viva. Ya no lo está. Solo le queda la conquista de París.
Alcaraz, que en la derrota encontró palabras generosas, le tendió la mano con un dato: "Es increíble que hayas encadenado los títulos en Indian Wells, Miami y Montecarlo. Eres el segundo tenista que lo consigue [el primero fue Novak Djokovic]. Sé lo difícil que eso puede llegar a ser. Enhorabuena". Una frase que dice tanto del campeón como del derrotado.
El viento y el revés
La final, en realidad, no fue un partido excelente para ninguno de los dos. Después de toda una semana de sol, Montecarlo se despertó con nubes y viento, y eso ensució el duelo. El espectador esperaba vértigo y precisión, y hubo de todo; a ratos se encadenaron los fallos. Tanto uno como otro acabaron con el doble de errores no forzados que de golpes ganadores. Tanto Sinner -un 51 %- como Alcaraz -un 58 %- sufrieron para acertar con el primer servicio e incluso se enredaron en dobles faltas. Un desacierto raro en ellos; la culpa era del día.
Si Alcaraz celebraba un break de inicio, Sinner se lo devolvía, y ambos caminaban todo el rato sobre el abismo. En el intercambio de fondo, empate. El español dominaba con la derecha; el italiano, con el revés cruzado. Pero en los momentos clave ya se observaba quién acabaría celebrando. Como le había pasado en otros partidos durante la semana, a Alcaraz le faltó alegría, incluso se le notó irritado, y Sinner se mostró más agresivo.
EFE
El tie-break que decidió el primer set -y el encuentro- fue perfecto para enseñárselo a los críos que quieran dedicarse al tenis. Tanto Sinner como Alcaraz se transformaron de repente para sacar de manera excelente, pero ambos se equivocaron por culpa de los nervios. El italiano estrelló una volea contra la red y, a cambio, Alcaraz le cedió el set con una doble falta. Se suele decir que estos títulos se deciden por los detalles: ahí hubo dos.
El éxito se ponía cuesta arriba para el español, que igualmente intentó escalar. En los primeros juegos del segundo set exhibió su mejor versión y firmó su mejor punto: un pasante de contralejada para conseguir una rotura. Pero justo después reaparecieron sus males y, con ellos, la derrota. Sinner insistió en su dominio de revés y Alcaraz no arriesgó en el resto, siempre demasiado lejos. En cuanto recuperó el break, el italiano se abalanzó a por todos los honores y ya no hubo más discusión.
Queda Roland Garros. Si quiere mantener su reinado en París, Alcaraz necesita sanar algunas heridas de su tenis -el revés, sobre todo- y encontrar de nuevo esa alegría desbordante que le hace diferente. Sinner, mientras tanto, llega a la Philippe Chatrier como lo que ya es: el mejor jugador del mundo en cualquier superficie. Un niño de los Alpes que aprendió a soñar también en ganar sobre tierra batida.
Carlo Ancelotti se ha topado con un obstáculo en su misión de bordar la sexta estrella mundial de Brasil en EEUU, Canadá y México 2026: carencias en los laterales, una posición que durante décadas fue marca registrada del país del jogo bonito.
El entrenador italiano ha probado 24 jugadores en esa posición desde que asumió la conducción de la Canarinha hace un año, según un conteo del portal Globo Esporte.
El sábado pasado, a una semana exacta del debut contra Marruecos en el Grupo C, perdió por lesión al futbolista que más se acercaba a las características que hicieron de Brasil una referencia en esa zona del campo, Wesley.
"Todo el mundo sabe: falta lo que nunca ha faltado, los laterales. Brasil tenía laterales fantásticos, ahora hay un poco de carencia", dijo el afamado entrenador italiano en una entrevista en marzo.
Sin embargo, el ex técnico del Real Madrid destacó entonces la aparición de un futbolista para esa zona, huérfana desde la era de Marcelo y Dani Alves: "El joven Wesley, que está jugando muy bien en la Roma".
Pero el lateral derecho de 22 años sufrió una lesión muscular en el muslo izquierdo en el amistoso ante Egipto (triunfo 2-1) el sábado y fue desconvocado. Se convirtió en la cuarta baja de peso para Carletto en el camino al Mundial, tras Rodrygo, Estêvão y Éder Militão.
Carlos Ancelotti, durante un entrenamiento con Brasil.MAURO PIMENTELAFP
Vinicius y el cambio de ley FIFA en el Mundial 2026
De todas las estrellas, quien menos experiencia tiene es Vinicius. Ancelotti sabe cómo manejar al brasileño, que llega a su segundo Mundial tras caer en cuartos con Croacia por penaltis y volverse de Qatar con solo un gol.
Su figura ha crecido desde entonces, en el campo y por haber denunciado campañas de racismo en los estadios. La última, contra Prestianni, que va a provocar cambios en la reglamentación en este Mundial: taparse la boca con la mano o la camiseta para dirigirse a un rival será tarjeta roja.
Pese a que su temporada con el Real Madrid no ha sido relevante, con su fútbol quiere ser el líder del ataque de una selección que necesita despertar, porque de su quinto título han pasado 24 años y seis campeonatos.
Fechas y sedes de Brasil en el grupo C del Mundial 2026
Jornada 1 Grupo C Mundial 2026
Sábado 13 de junio - 00:00 h Brasil-Marruecos - MetLife Stadium (New Jersey)
Jornada 2 Grupo C Mundial 2026
Viernes 19 de junio - 03:00 h Brasil-Haití - Lincoln Financial Field (Philadelphia)
Jornada 3 Grupo C Mundial 2026
Miércoles 24 de junio - 00:00 h Escocia-Brasil - Hard Rock Stadium (Miami)
Los partidos de Brasil en el Mundial 2026 se podrán ver en España a través de DAZN.
Kike García (Motilla del Palancar, Cuenca, 1989) es la gran amenaza del Alavés. El veterano delantero, a sus 35 años, y Ayoze Pérez son los únicos españoles que figuran ahora mismo entre los 10 primeros en una tabla del Pichichi en la que brillan nombres como los de Robert Lewandowski, Kylian Mbappé o Raphinha.
Frente al Betis, precisamente, hace solo un par de semanas, García logró un hat-trick que le valió el triunfo al equipo babazorro y, en la última jornada, se las arregló también para anotar un tanto que les permitió a los suyos rescatar un punto frente al Celta en Mendizorroza.
Como el de tantos otros, su camino hacia la élite, en la que ha defendido los colores del Eibar y Osasuna además de los del Alavés, es un ejemplo de constancia y superación. Dio sus primeros pasos en el equipo de la localidad manchega que le vio nacer, de ahí pasaría a los juveniles del Quintanar del Rey y al Imperial, desde donde daría finalmente el salto a las filas de un Murcia con el que se estrenaría en Segunda en 2008.
Tras pasar seis temporadas en el equipo pimentonero, con el que jugó durante un año en Tercera, se incorporó en verano de 2014 al Middlesbrough de la mano de un Aitor Karanka que, tras haber asistido previamente a José Mourinho como técnico del Real Madrid, se había estrenado allí como primer técnico en noviembre de 2013.
Pendiente del futuro
Tras jugar dos temporadas en la Premiership inglesa y ser partícipe del retorno del Middlesbrough a la Premier League, llegaría, al fin, su estreno en Primera, con un Eibar cuyos colores defendió durante cinco temporadas y con el que llegó a marcar 12 tantos en una campaña 2020-21 en la que el equipo armero acabó por perder la categoría.
Osasuna, no obstante, le permitió seguir en la élite y, tras dos cursos como rojillo, fichó por un Alavés en el que, tras un primer año un tanto gris, está ofreciendo de nuevo su mejor rendimiento. El equipo vitoriano, no obstante, aún no ha cerrado la ampliación de un contrato que finaliza el próximo 30 de junio y ya hay varios conjuntos frotándose las manos con la idea de contar con sus servicios. Entre ellos, un Getafe con la puntería muy desviada en el área rival.
En otro momento, tal vez, el hecho de haberse erigido a estas alturas como el mejor anotador español de las cinco grandes ligas quizás le habría dado la oportunidad de quitarse una espinita que lleva clavada: estrenarse con la Roja. Su camino como internacional, en este caso, únicamente llegó hasta las convocatorias con la sub'21, si bien no llegó a jugar ningún partido.
Doblete en El Sadar
Con la sub'20, en cambio, conquistó el oro en los Juegos del Mediterráneo de 2009 y llegó a jugar también el Mundial de la categoría que se disputó ese año en Egipto, después de que una lesión de Bojan Krkic le abriera las puertas del torneo. «Para un chaval de Motilla del Palancar, de pueblo, es maravilloso lo que me está pasando», confesaba García el pasado diciembre tras marcarle un doblete a Osasuna en El Sadar, que propiciaron que el Alavés se llevara un punto. Dos tantos que, por respeto a su pasado, no quiso celebrar, pero por los que no dudó en poner en gran valor la labor de sus compañeros.
En su forma de entender el fútbol, el equipo está por encima de todo. Tanto, que incluso es capaz de sobreponerse al dolor tirando de antiinflamatorios si le necesitan. «No me gusta perderme nada», ha dicho. Aprieta los dientes ante la adversidad y tiene buena relación con el gol. Avales para el Alavés esta noche en Montjuïc.