“Vamos a reanudar con saque de esquina, ¡no tenemos ninguna evidencia de que el balón haya entrado!”. Así concluían los dos minutos de análisis y deliberación en la sala Vor de las Rozas sobre la acción más polémica del clásico disputado el domingo en el Bernabéu entre Real Madrid y Barcelona.
José María Sánchez Martínez, árbitro VAR, y el equipo de videoarbitraje determinaban, tras buscar entre todas las tomas disponibles para analizar ese gol fantasma de Lamine Yamal, que no podían conceder el tanto del canterano culé porque no existían evidencias de que el balón hubiera traspasado la línea por completo.
Así se observa en el vídeo de más de seis minutos que la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) ha publicado en redes sociales. En la pieza audiovisual, se recogen todas las acciones polémicas que han envuelto a este partido fundamental para determinar el título de Liga este año.
En ese momento del audio, también se puede escuchar como César Soto Grado, árbitro de campo, explica a Ilkay Gündogan que en España “no hay tecnología de gol”, en respuesta al gesto del alemán que le pedía que se chequease el reloj, que es el que avisa al colegiado cuando se dispone de esa tecnología.
Pese a la tensión y al partido tan trascendental, Soto Grado también advierte al equipo de las Rozas que “no hay prisa” para juzgar. “Es una decisión muy importante, no tenemos nada de prisa. Mirad todas las cámaras”, comenta por el pinganillo el colegiado a su equipo. Mientras Sánchez Martínez va descartando imágenes: “Esta no me vale, esta tampoco, esta tampoco… ¿no tienes más? confirmamos que no hay más cámaras, ¿no?”, comenta.
El gol fantasma ha sido el gran objeto de debate de las polémicas del clásico, pero no ha sido el único. En el vídeo también se recoge el penalti que Cubarsí comete sobre Lucas Vázquez. De la acción se oye al colegiado decir “zancadilla”, en varias ocasiones, y al Var confirmar el penalti tras revisar la APP, Atacking Possession Phase (Fase de posesión de ataque), en la que chequea que no existe fuera de juego previo.
Respecto al resto de goles, el videoarbitraje no observa ninguna incidencia, ni siquiera en el salto de Christensen sobre Kroos. Y certifica que la posición de Ferran en el tanto de Fermín era correcta por lo que es irrelevante que molestara al portero, algo que Soto Grado advierte a Rüdiger y a Lunin.
Otras polémicas
Existen otras acciones menos grises como el posible penalti de Rüdiger sobre Fermín o la falta de Camavinga a Lamine Yamal. En ambas, el videorbitraje certifica lo pitado por el árbitro en el campo: que no hubo falta dentro del área y que la acción del francés sólo era de amarilla.
En los más de seis minutos de vídeo se puede observar a un colegiado muy dialogante con los jugadores de ambos equipos, aunque también se muestra muy tajante a la hora de cortar posibles conatos de tanganas en el terreno de juego. No obstante, en ocasiones se ve obligado a advertir a algunos que pita igual para las dos partes.
El Comité Técnico de Árbitros (CTA) está muy satisfecho con la actuación de un colegiado que ya solicitó pública y privadamente, en varias ocasiones, poder estar en el terreno de juego en un clásico. En cambio, a Soto Grado ya le habían tocado varios Real Madrid – Barcelona como árbitro VAR.
Por otra parte, el CTA también ha advertido al FC Barcelona que no se le facilitará la cesión de las imágenes respecto al gol fantasma u otras polémicas del choque, como es protocolo habitual del comité desde la entrada del VAR, pero invita al club a ir a Las Rozas para conversar o explicar cualquier punto que estime necesario la institución culé.
Alejandro del Rey logró este domingo su primera victoria en el DP World Tour en un auténtico recital del golf español, donde también David Puig e Iván Cantero terminaron entre los cinco mejores. Fue en el Ras Al Khaimah Championship, segundo torneo del año del Circuito Europeo en este comienzo de la temporada en Emiratos Árabes.
El comienzo de año en Dubái, hace ahora siete días, no fue el mejor para la armada española, con únicamente Cantero finalizó entre los 35 mejores. Aunque lo peor fue la debacle de Jon Rahm, que falló su cuarto corte en torneo regular del Circuito Europeo. Pero Del Rey aprendió la lección. Entonces el madrileño tomó impulso para lograr una explosiva victoria, destrozando el campo de Al Hamra GC con una ronda final de 66 golpes, con la que enmarcó su primer triunfo en el DP World Tour con un resultado final de -22 y cuatro golpes de ventaja sobre el inglés Marcus Armitage (-18).
El circuito decidió este año dar una vuelta de tuerca al recorrido, estrechando considerablemente las calles, lo que provocó muchas dificultades para los jugadores desde el tee de salida. La tercera ronda de Del Rey fue clave, ya que sus 66 golpes le permitieron salir como líder destacado en los últimos 18 hoyos. "La verdad es que tuve algunos botes afortunados", confesaba al final del tercer día. En esa jornada los dioses del golf estuvieron claramente de lado del español con bolas muy desviadas que terminaron bien colocadas en la arena del desierto en los hoyos 10, 12 y 18.
Una ventaja sólida
Este domingo salió decidido pese a la responsabilidad de su liderato: birdie en el hoyo uno dejando la bola a un metro y otro birdie en el dos tras golpear el mástil de la bandera y dejando su bola colgando del hoyo. En total, fueron tres birdies en los primeros cinco hoyos, que daban a Del Rey un cómodo colchón. En realidad, lo más cerca que llegó a estar el más atinado de sus rivales, Armitage, fue a tres golpes. Aunque la sentencia llegaría con la racha de tres birdies consecutivos en los hoyos 11, 12 y 13 que ponía al madrileño con seis golpes de ventaja a falta de cinco hoyos.
Embocó un delicado chip desde fuera en el 11, un putt desde 15 metros en el 12 y un delicado putt de cuatro metros en el hoyo 13. El resto del torneo fue administrar sus posibles errores para celebrar el título en su torneo número 70 en el DP World Tour. "Hemos sufrido poco hoy", se escuchaba decir a su caddie Borja mientras caminaban por la calle del hoyo 18.
La ronda del día de 65 golpes fue para otro español, David Puig (-15), que sigue en su empeño de romper las reglas establecidas en este nuevo orden del golf que impera desde hace tres años. El año pasado ya logró clasificarse para los Juegos Olímpicos de París desde el LIV Golf, aprovechando las pocas oportunidades que tuvo en el Circuito Asiático y en los majors. Y ahora encara un nuevo reto: clasificarse para la Ryder Cup. De nuevo, el español está entre los 100 mejores jugadores del mundo, siendo nuestra segunda referencia tras Rahm. Iván Cantero (-12) redondeó la fiesta del golf español con un sólido quinto puesto gracias a una tarjeta final de 68 golpes.
Formando en Estados Unidos
Del Rey suma el título número 209 para el golf español en toda la historia del Circuito Europeo. El jugador formado en Arizona State tuvo una carrera brillante como jugador amateur, sin embargo, no consiguió rubricar sus expectativas en su salto al profesionalismo. Logró una victoria en el Alps Tour, otra en el Challenge Tour y el honor de haber firmado en 2031 una tarjeta de 58 golpes en Suiza, la más baja en la historia del Circuito Europeo, y su resultado de -14 en un solo día, el más bajo logrado en cualquier circuito profesional.
Terminó con par en el 18 y el reconocimiento de todos sus compañeros, que lo bañaron en agua (a falta de champán) en el green del 18 tras embocar el putt que, por fin, le convertía en ganador. "Es increíble y para esto llevo trabajando mucho tiempo", acertaba a decir el español que escalará casi 150 puestos en el ranking mundial, donde actualmente ocupaba el puesto 308.
Desde su primer entrenamiento en Zubieta, el pasado 26 de diciembre, Pellegrino Matarazzo quiso dejar claro a todos en la Real Sociedad que se dirigieran a él por el diminutivo familiar: Rino. Hijo de inmigrantes italianos, nacido en 1977 en Wayne (Nueva Jersey, 1977), Matarazzo tiene en tan alta estima los valores inculcados en casa como los códigos del vestuario. Por eso, su prioridad a lo largo de estas seis semanas no ha pasado por la táctica. El modo en que Matarazzo ha cambiado el rumbo de la Real Sociedad se ha fundamentado en la confianza.
Cinco victorias y tres empates en ocho partidos convierten a la Real en uno de los tres equipos invictos, junto con Olympique de Lyon y Milan, de las grandes ligas en 2026. Durante ese mismo periodo, sólo el Real Madrid ha sumado más en el torneo de la regularidad. Un balance que ni uno de los hinchas presentes en aquella sesión abierta en el campo José Luis Orbegozo pudo imaginar. Apenas seis semanas después, aquella Real deprimida, plana y pasiva, con dos puntos de margen sobre los puestos de descenso, es hoy un torrente de energía, vértigo y decisión, a un paso de disputar la final de la Copa del Rey.
Nada compendia mejor la metamorfosis moldeada por Matarazzo que una canción de la Grada Aitor Zabaleta. «Por la mañana café, por la tarde ron, llévame a Sevilla, Orri Oskarsson». Así corearon el domingo en Anoeta el gol con el que el delantero cerraba el triunfo ante el Elche (3-1). Los mismos acordes de Café con ron, el éxito de Bad Bunny, servían ahora para el islandés, un fichaje de 20 millones de euros que en 18 meses sólo había destacado por su propensión a las lesiones. Hoy, Oskarsson representa uno de las grandes bazas de los txuri urdin para disputar la final copera, el 18 o 19 de abril en La Cartuja.
Los tiempos de Montanier
Matarazzo se comunica en inglés con Orri y con Luka Sucic, otro futbolista que ha multiplicado su rendimiento respecto a su etapa con Imanol Alguacil y Sergio Francisco. Desde el primer día, las instrucciones en español quedaron en manos de John Maisano, su primer ayudante, conocido en la caseta por dirigirse a Mikel Oyarzabal como Michele. Más allá del idioma, Matarazzo nunca quiso agobiar con revoluciones en la pizarra, sino que puso el foco en alimentar la autoestima de sus futbolistas. Tal y como había intuido en los vídeos previos, la calidad estaba ahí. Simplemente había que liberarla.
Más de una década después, Matarazzo ha recuperado una de las fórmulas que mejor funcionaron en San Sebastián. Se trata del fútbol vertical, basado en las transiciones rápidas. El estilo con el que Philippe Montanier logró la clasificación para la Champions, con Asier Illarramendi como lanzador de Carlos Vela y Antoine Griezmann. Esta Real no necesita el balón para mandar en el partido, porque sabe la zona en que va a robarlo y el flanco débil donde desarbolar al rival. El guion es claro y el equipo lo aplica sobre el verde de un modo muy efectivo.
Nadie en Anoeta pudo extrañarse con el primer once de Matarazzo ante el Atlético, pero aquel domingo, cerrado con una clamorosa ocasión de Carlos Soler ante Jan Oblak (1-1), hubo un par de detalles que sorprendieron. Desde el minuto 15, seis suplentes saltaron a calentar. Una muestra de la activación y la agresividad que quería su técnico. Desde la banda, Matarazzo también se hacía muy presente. Esa energía a la hora de dar instrucciones, celebrar el gol y protestar a los árbitros, pronto también ante los micrófonos, calaron en la grada. Tras el 2-1 frente al Barcelona, el estadio coreó por primera vez su nombre.
Matarazzo, junto a Oyarzabal, el pasado sábado en Anoeta.EFE
Aquel domingo, la gente salía atónita de Anoeta, no sólo porque Gonçalo Guedes había marcado en la jugada inmediata al gol de Marcus Rashford, sino porque su Real pudo resistir, en inferioridad numérica, ante el mejor frente de ataque de LaLiga. En las antípodas de aquel equipo que se desplomaba físicamente durante los últimos minutos, perdiendo puntos decisivos frente a Villarreal, Girona o Levante.
Nadie puede engañarse con Matarazzo, el primer técnico estadounidense en la historia de LaLiga, pero con nacionalidad e ideosincrasia italianas. De sus cuatro hermanos, todos varones, Leopoldo y Antonio también se han dedicado al fútbol. Los tres comenzaron en la Universidad de Columbia, donde Rino se graduó en Matemáticas Aplicadas en 1999. Era el sueño de sus padres, pero incluso a los 22 años él mantenía viva la llama de ser futbolista. Así que cambió el cálculo avanzado multivariable y la geometría diferencial por un salto al vacío. No cuajó nada en Italia, así que, sin conocer una palabra del idioma, tomó un avión hacia Alemania. Allí nunca pasaría de cuarta división, pero sí supo hacer contactos.
En aquel 62º curso de entrenadores de la Federación Alemana (DFB) conoció a Julian Nagelsmann, con quien compartió habitación en la ciudad deportiva de Hennef, a las afueras de Colonia. La sintonía entre ambos fue inmediata y en enero de 2018, el actual seleccionador de la Mannschaft contrató a su amigo como primer ayudante en el Hoffenheim. Tras casi dos temporadas juntos, Rino optó por volar solo en el Stuttgart, a quien ascendió a la Bundesliga. De ahí, vuelta a Hoffenheim, con billete para la Europa League. Su despido, en noviembre de 2024, cambió tanto su perspectiva que terminaría aceptando la oferta de DAZN como comentarista durante el Mundial de clubes.
Cosas de la buena ventura
Tras perder la carrera para dirigir a Estados Unidos en el Mundial, cuya responsabilidad acabaría en poder de Mauricio Pochettino, todos los azares del fútbol se han alineado para Matarazzo. En Zubieta no se olvidan de los cinco disparos a la madera del Barcelona, incapaz de batir a Alex Remiro tras la roja a Soler; ni de las paradas de Aitor Marrero durante la tanda de penaltis frente a Osasuna en octavos de Copa; ni de la asombrosa irrupción del balón parado, en manos de José Rodríguez, el especialista fichado en verano procedente del Aston Villa. Tras una angustiosa sequía en la estrategia, Jon Aramburu rubricó el 1-2 en Getafe tras cabecear un córner botado por Takefusa Kubo.
Matarazzo, durante el entrenamiento del martes en Zubieta.EFE
Hoy, Matarazzo no podrá contar ante el Athletic con el japonés, ni con Ander Barrenetxea, ni con el citado Sucic, pero en Donosti ven la final más cerca que nunca. De las 8.000 peticiones, sólo 410 agraciados podrán disfrutarlo en directo en San Mamés. Se trata de la cuarta semifinal en siete años para la Real, tercera seguida, algo nunca visto en su historia. Los dos precedentes coperos ante el Athletic en esta instancia se saldaron con una remota eliminación (1923) y un triunfo (1987) que conduciría al título ante el Atlético en La Romareda.
"Tenemos que jugar con intensidad y conexión, todas las cosas que nos ha hecho muy fuertes, debemos seguir haciéndolas, porque si no, no funcionaremos bien", admitió el martes Matarazzo. Aún queda mucho margen para un conjunto incapaz de mantener su portería a cero desde el 24 de septiembre ante el Mallorca. Y que sobrevive en defensa pese a las tribulaciones de Duje Çaleta-Car, autor de un esperpéntico penalti sobre Toni Martínez, a quien cegó con su propia camiseta.
Esa remontada en Mendizorroza (2-3), sin embargo, fraguó también la conexión entre el vestuario y la afición. Muchos realzales se las habían ingeniado para conseguir una localidad fuera de la grada visitante y vibraron con las lágrimas de Marrero, baja para el que debía ser su día grande por un golpe fortuito con Guedes durante un entrenamiento. Tampoco olvidaron el detalle de Brais Mendes, que se sumó a la convocatoria apenas unas horas después del nacimiento de su segundo hijo. Inequívocos síntomas ambos de la salud del vestuario.
Es un mal que lleva afectando al Atlético de Madrid desde hace varias temporadas. Cada año se escuchan rachas de hasta 20 duelos ganados en el Metropolitano, pero cuando toca competir fuera, la cosa cambia. "Los resultados no han sido positivos como habríamos querido. Hicimos muchas cosas buenas en los partidos fuera de casa, digo yo que para estar donde hemos estado estos 14 años habremos ganado fuera de casa...", ha dejado caer Diego Simeone en la rueda de prensa previa al encuentro de Champions ante el PSV.
El argentino es consciente que, en ocasiones, los partidos se deciden por detalles, como ocurrió en Getafe, su última victoria a domicilio. "Contra el Getafe tuvimos ocasiones y no las metimos y llegamos al minuto 80 apretados... Los equipos fuera de casa sufren", ha declarado el técnico y ha apuntado a la "contundencia" como clave.
Nahuel Molina, que habló justo antes de su entrenador, explicó que los partidos en casa son más sencillos por el apoyo del público. "Al final es así, un fin de semana de local, otro de visitante... Es evidente que con nuestra gente nos sentimos muy cómodos, muy bien... Pero este club te obliga a ganar ya sea de local como de visitante", apostilló el argentino.
Más allá de jugar en Madrid o fuera, Simeone ha apuntado a "jugar bien" para estar más cerca de la victoria. "Los jugadores están tan acostumbrados a jugar tan seguidos... El fútbol tiene cambios dentro del juego. Lo importante es hacer las cosas bien. Haciéndolas bien nadie te asegura que vayas a ganar, haciéndolas mal casi seguro que no lo vas a hacer", ha esgrimido.
Respecto al equipo, la ausencia de Cardoso y la sustitución temprana de Gallagher ante el Athletic dan muchas posibilidades a Koke como titular en Países Bajos. El argentino ha revelado que el capitán siempre "está preparado" para lo que le toque jugar sean 30, 60 o 90 minutos.
Otro que apunta al once pese a la vuelta de Le Normand es Marc Pubill. El catalán ha convencido al Cholo con su trabajo constante pese a haber contado con pocos minutos hasta este momento de la temporada. "Hemos trabajado mucho individualmente con él por la posibilidad que podía tener de jugar de central o de stopper", ha desvelado.