La ilusión de Mourinho es la llamada que recibió Ancelotti en 2021 para volver al Madrid: buena relación con Florentino, tres años que “sentaron las bases”…

La ilusión de Mourinho es la llamada que recibió Ancelotti en 2021 para volver al Madrid: buena relación con Florentino, tres años que "sentaron las bases"...

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Una mañana de junio de 2021, a José Ángel Sánchez, director general del Real Madrid, le sonó el teléfono. Era Carlo Ancelotti. El técnico italiano, en ese momento en el Everton, llamó al directivo madridista como cada inicio de verano y por la misma razón de siempre: comprobar si había algún futbolista del equipo blanco disponible para cesión o venta. Y de paso, cólo una broma que terminó en realidad: «El indicado soy yo», respondió cuando Sánchez sacó el tema del adiós de Zidane y la búsqueda de un nuevo entrenador. Así, entre bromas, peticiones y recuerdos, Ancelotti volvió al Bernabéu para ganar dos Copas de Europa más. Esa suerte de llamada es con la que todavía sueña Jose Mourinho, que esta noche desafía al Madrid con el Benfica en la decisiva vuelta del playoff.

El portugués estará en un palco del estadio madridista y no en el banquillo por la roja directa que vio en la ida. «No es la primera vez que no está en el banquillo por sanción», bromeó ayer Arbeloa. Mourinho bajará del autobús con sus jugadores, paseará por los pasillos del Bernabéu, dará la charla técnica en el vestuario y luego subirá a unos pisos para ver el duelo desde lo alto. Y desde allí, seguramente, pensará en las tres temporadas que pasó en la Castellana, en los miles de líos ante la prensa y rivales, en la Liga y la Copa conquistadas ante el Barça de Guardiola, en los dos subcampeonatos ligueros y en las tres semifinales de Champions perdidas, a cada cual más dolorosa. «Esos tres años sentaron las bases de lo que se consiguió después», se admite ahora en Valdebebas.

Mourinho no conquistó Europa con el Madrid, pero esas derrotas ante el Barça, contra el Bayern en penaltis y frente al Dortmund en un amago de remontada enrabietaron a un vestuario que triunfó en Lisboa en el primer año después de la marcha de The Special One.

«Me habría gustado que hubiera continuado, pero el nivel de presión ha ido incrementándose hasta un límite que todas las personas tienen. Nos ha dado un nivel de competitividad que hay que reconocer, ahora estamos en el lugar que le corresponde al Madrid. Hemos acordado de mutuo acuerdo que esta relación acabe, es el momento adecuado», explicó Florentino en la sala de prensa del Bernabéu, donde anunció el adiós del portugués con una comparecencia que ahora ya parece de otra época. Tenía contrato hasta 2016, pero «él cree que lo mejor es dejar el club y comparto sus razones».

Desde ese momento, el Madrid no dejó de crecer mientras Mourinho ha ido de más a menos en su carrera como técnico. Ganó la Premier con el Chelsea, la Europa League con el Manchester United y la Conference con la Roma, donde también perdió una final de Europa League. Su palmarés refleja esos años de más a menos. En ningún club estuvo más de tres campañas, pasando dos en el Tottenham y en el Fenerbahce sin tocar metal. Todo antes de aterrizar en Lisboa a mediados de septiembre, tres meses antes de que la situación de Xabi Alonso en el Bernabéu se complicara. Si no hubiera aceptado la oferta del conjunto lisboeta, en Valdebebas asumen que hubieran existido conversaciones para sustituir a Alonso.

Mourinho, Zidane y Ancelotti son los entrenadores de máxima confianza de Florentino. El francés y el italiano vivieron dos etapas en el club y sólo al portugués le falta un regreso a Chamartín. Esa confianza es absolutamente clave para el presidente ahora mismo, más incluso que la parte futbolística. Pérez, como cuando firmó a Ancelotti, busca a un técnico con mano, más que con ideas revolucionarias. De ahí la apuesta por Arbeloa, un hombre de la casa que ejecuta las directrices del club. Y de ahí que en los campos de Valdebebas todavía resuene el nombre de Mourinho de vez en cuando. Ancelotti tenía 62 cuando volvió al Madrid en 2021, y el portugués cumplió en enero 63.

En algunos despachos madridistas cuesta ver una segunda etapa del ahora técnico del Benfica, pero la buena relación entre presidente y entrenador, como en el caso de Zidane y Ancelotti, mantiene la puerta abierta para cuando encaje la ecuación. Se han intercambiado mensajes durante todos estos años, se han llamado y han estado pendientes el uno del otro. Se tienen aprecio.

Ayer, Mourinho llegó a Barajas entre gritos de «¡vuelve al Madrid!», firmó autógrafos en la puerta del hotel, se montó en un taxi para irse a comer con un par de asistentes y volvió a tiempo para pisar el césped del Bernabéu en el entrenamiento del Benfica, aunque evitó entrar en la sala de prensa. Hoy, el regreso oficial.

kpd