Sebastian Coe, presidente de la Federación Internacional de Atletismo, anunció la aprobación de un test genético de saliva y otro de manchas de sangre seca para las atletas femeninas con el fin de mantener “la integridad de la competición”.
Los cambios incluyen la reinstauración de una versión de la prueba de cromosomas que se truncó a finales del pasado siglo, requiriendo que las atletas que compiten en la categoría femenina se sometan a las citadas pruebas para detectar la presencia de un gen que indica si la atleta tiene un cromosoma “Y” presente en los hombres.
Coe adelantó que las atletas tendrán que realizarse la prueba solo una vez durante su carrera. “Es importante hacerlo porque mantiene todo de lo que hemos estado hablando, y particularmente recientemente, sobre no sólo hablar de la integridad del deporte femenino, sino realmente garantizarla”, expresó tras dos días de reunión del Consejo de World Athletics en la ciudad china de Nanjing. “Es un modo realmente importante de proporcionar confianza y mantener ese enfoque absoluto en la integridad de la competencia”.
Petición al COI
El británico manifestó que se confirmará un proveedor de los test en las próximas semanas, aunque aún no está claro si estas pruebas entrarán en vigor antes del próximo Mundial.
El bicampeón olímpico, que salió derrotado en su intento de convertirse en presidente del COI, ha dicho que el citado organismo necesita asumir un papel de liderazgo en el debate sobre los transgénero en lugar de permitir que cada deporte individual decida sus propias regulaciones.
World Athletics, que en 2023 prohibió a los atletas transgénero que habían hecho la transición de hombre a mujer y pasado por la pubertad masculina, anunció en febrero recomendaciones propuestas que aplicarían reglas estrictas para los atletas que nacieron mujeres pero tenían lo que la organización describe como niveles de testosterona naturalmente presentes en el rango típico masculino.
Los Angeles 2028, en el horizonte
Esas recomendaciones se presentaron días después de que Donald Trump firmara una orden ejecutiva prohibiendo a los atletas transgénero competir en deportes femeninos en Estados Unidos y presionara a los Juegos para hacer lo mismo. Cabe recordar que Trump afrontará durante su mandato la cita olímpica de Los Angeles 2028.
Preguntado si World Athletics consideraba que la política resistiría desafíos legales, Coe dijo que estaba confiado después de un análisis exhaustivo. “Nunca habría iniciado este camino en 2016-2017 para proteger la categoría femenina en el deporte” sin estar “preparado para enfrentar el desafío de frente”, afirmó Coe.
La reina Letizia acompañará desde este viernes hasta el próximo lunes en París al equipo paralímpico español en los Juegos Paralímpicos, que arrancaron este miércoles con la ceremonia inaugural y concluirán el 8 de septiembre.
Según la agenda publicada por la Casa Real, doña Letizia apoyará a los deportistas paralímpicos españoles hasta el 2 de septiembre. La reina respaldará a los deportistas españoles asistiendo a las diferentes competiciones.
En los recientes Juegos Olímpicos de París 2024, los Reyes participaron el 25 de julio en una recepción en la Embajada de España en París para los miembros del Equipo Olímpico Español y asistieron a una cena ofrecida por el Comité Olímpico Internacional (COI) en el Museo del Louvre.
El 26 de julio, el Rey se reunió con la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, en la Embajada de España, y asistió a una recepción ofrecida por el presidente de la República Francesa, Emmanuel Macron, en el Palacio del Elíseo. Posteriormente, los Reyes estuvieron presentes en la ceremonia inaugural de los Juegos en la Plaza de Trocadero.
Durante los Juegos Olímpicos de París 2024, la familia real española mostró su apoyo a los deportistas españoles asistiendo a varios eventos. La Princesa de Asturias y la Infanta Sofía estuvieron presentes del 27 al 30 de julio, asistiendo a varias competencias, como tenis, waterpolo, natación, hockey sobre césped, bádminton, vóley de playa, combate de sable y tenis de mesa.
El 31 de julio, la Reina se unió a las celebraciones, permaneciendo hasta el 3 de agosto. Durante su visita, asistió a eventos de waterpolo, atletismo, tenis, natación y baloncesto 3x3, entre otros, mostrando un apoyo constante al equipo olímpico español.
EL REY
El Rey llegó el 5 de agosto, asistiendo a eventos hasta el 7 de agosto. Estuvo presente en competencias de baloncesto 3x3, atletismo, hockey sobre césped, piragüismo, Skateboard, natación artística, escalada, taekwondo y voleibol de playa, entre otras.
Finalmente, la reina Sofía asistió del 10 al 11 de agosto a varias actividades deportivas, incluyendo la ceremonia de clausura. Doña Sofía estuvo presente en competiciones de waterpolo y natación artística, entre otras.
Según destacó Casa Real, "a lo largo de los Juegos, la presencia de la Familia Real Española fue un importante apoyo para los atletas", quienes lograron un total de 18 medallas para España. El equipo español en estos Juegos Olímpicos de París 2024, obtuvo 5 medallas de oro, 4 de plata y 9 de bronce, lo que le valió el puesto 15 en el medallero general.
Tenía razón Simeone. La eliminatotia estaba en manos de Dios, y Dios, como decía su compatriota Borges, no admite sobornos. Ninguno los cometió, entregados Atlético y Madrid a un derbi agonístico, sostenido el primero sobre un gol al alba, a los 29 segundos, sobrepuesto el segundo a la atmósfera del Metropolitano, al balón a los cielos de Velázquez lanzado por Vinicius, incluso a sí mismo. A Dios le tocaba elegir, no castigar, en el te quiero, no te quiero de los penatis, pero el resbalón de Julián Álvarez ante la suerte suprema tiene algo de castigo. El Madrid avanza, pues, a cuartos de la Champions como si caminara sobre las aguas, sin resbalarse, porque Dios viste de blanco. [Narración y estadísticas (1-1, 2-4)]
A Rüdiger correspondió el penalti decisivo, el último, después de que marcaran sus pesos pesados, Mbappé y Belligham los primeros, con un Vinicius fuera, que ya había fallado en el mismo lugar. Tiene Champions para corregirse. Marcos Llorente envió antes de Rüdiger al palo. El fatalismo se repetía para el Atlético y para Simeone, que gritaba a los suyos que levantaran la cabeza. Estaban eliminados pero estaban de pie.
Ese Madrid inyectado había salido al césped del Metropolitano como se sale del servicio del cine cuando la película está a punto de empezar. Siempre queda algún botón por abrochar. Mal asunto. Lo que le esperaba no era una comedia, precisamente. En 29 segundos, estaba en pelotas, lo que tardó el Atlético en desnudarlo, de la bragueta a la camisa. La eliminatoria empezaba de nuevo, igualada, en el minuto uno.
Los excesos y el absurdo
El balón transitó entre los futbolistas del Atlético como si derribara fichas de dominó, fichas blancas: Asencio, Valverde, Courtois. A Gallagher correspondió el remate final, en un cuerpo a cuerpo con el belga. Era como una señal del destino, puesto que el inglés había sido una de las dos novedades escogidas por Simeone en el once. Reinildo, la segunda, para armar una banda izquierda nueva con respecto a la ida en el Bernabéu. Por ese lugar recibió el golpe en la ida, muy temprano. Lo devolvía mucho antes, sin que el Madrid se hubiera abrochado todos los botones.
Simeone ni se inmutó en la banda, lejos su hipercólera. Esto es muy largo, pensó, entre expectante y sorprendido. En su mente anidaba la pregunta de qué hacer frente a un escenario inesperado, al menos tan pronto. Nunca sabremos cuál era su hoja de ruta si el Atlético hubiera tardado más en igualar la eliminatoria. Ahora estaba más claro, porque la situación regresaba a su terreno, a la cueva donde nadie juega a las sombras como el argentino. Le encanta intervenir, decidir sobre lo que acontece en el campo, manejar los tiempos de los partidos. A veces hasta el exceso, y los excesos conducen al absurdo.
El Atlético se replegó, huyó de la presión alta para proteger el tesoro e impedir correr al Madrid. Si lo hace, hay que jugar con la pelota y el crucifijo. Una vez pudo hacerlo, una, y Mbappé puso a Oblak en el paredón. El penalti de Vini se fue al cielo.
Julián Álvarez, en el penalti que fue invalidado por el árbitro.AP
Al Madrid le quedó inicialmente la posesión, pero la posesión sin profundidad es un ejercicio estéril, como el amor sin sexo. En el fútbol español hemos conocido las dos versiones. El ataque posicional no dio frutos a los blancos en un primer tiempo en el que apenas sacaron un disparo de Rodrygo. Nada más. Poco. Poquísimo. Mbappé, desesperado, escapaba del área a los medios para tocar el balón y sentir que estaba en el partido.
El peligro lo generaba el Atlético, porque a su excelente organización defensiva añadía más intensidad en las disputas que se producían en las transiciones, con la excitación justa. Encontrarla era básico para los rojiblancos, en una atmósfera muy cargada, como sucede en los derbis del Metropolitano. No estábamos ante un derbi cualquiera. Igualar la eliminatoria tan pronto se lo permitió. Lo contrario los hubiera desquiciado.
Sin necesidad de desguarnecer sus líneas, con muchas precauciones por parte de Marcos Llorente y Reinildo, habituales en los despliegues, los jugadores de Simeone consiguieron llegar al área de Courtois y provocar que apareciese la mejor versión de Julián Álvarez, voraz para cargar la pierna desde cualquier lugar y disparar, incluso para intentar dos veces seguidas el gol olímpico. Sabe que es una estrella, sabe que quiere ser un número uno y sabe dónde ha de conseguirlo. Era un partido señalado. Julián Álvarez le ha ofrecido a este Atlético, donde vemos la versión otoñal de Griezmann, un vértice de calidad extrema, en el gol y en mucho más.
Cambios de riesgo
El Madrid debía elevar la presión y la movilidad para poder encontrar las ocasiones. Lo hizo tras regresar del descanso, sin que el Atlético cambiara su plan, salvo en los primeros minutos. Eso es muy del Cholo, un arranque a fuego y después el repliegue a la espera de la carroña. El factor sorpresa a veces funciona. Lo hizo en el primer tiempo. Después, no.
Ancelotti se había inclinado por Modric como titular, porque el partido pedía galones, temple, sabiduría. Sin embargo, la celda del Atlético le obligaba a mover los barrotes con energía. Camavinga saltó para ocupar el lugar del croata, pero a la vez se retiraba del campo también Tchouaméni, Valverde pasaba al centro y Lucas Vázquez ocupaba el lateral. Cambios de riesgo. Poco tiempo después, Brahim, en busca de las acciones de uno contra uno para superar piezas hasta entonces infranqueables.
La única vez que el Madrid lo había logrado fue por un error ajeno, de Griezmann, en su área. Pudo entonces correr, aplicar su manual, para conectar con Mbappé, único en los movimientos en ese lugar. Lenglet lo derribó. Con muy poco, Vinicius estaba ante los 11 metros, ante la puerta de Oblak como si fuera la puerta de la gloria. Volvió al purgatorio.
A la prórroga llegaron ambos entre el cansancio, las lesiones, como las de Mendy o De Paul, y el miedo. El Atlético ya no contaba con Giuliano, una dinamo que genera y genera energía, ni De Paul, pero aparecía el factor Correa. Un control de cirujano tras un envío de Oblak, de costa a costa. Insuficiente para tumbar al vigente campeón.