Jesús Navas se marcha del Sevilla. A través de un comunicado emitido esta mañana, el conjunto hispalense ha informado que su capitán no seguirá la próxima temporada.
Una decisión que, según afirma el club, el lateral ha anunciado en la jornada de hoy a toda la plantilla, cuerpo técnico y directivos.
El de Los Palacios abandona el club de su vida tras haber disputado en 17 temporadas y en dos etapas diferentes, un total de 688 partidos y haber levantado ocho títulos: cuatro Europa League, dos Copas del Rey, una Supercopa de España y una Supercopa de Europa. Unas cifras que le convierten en el jugador con más partidos y más títulos en la historia del club.
En toda su trayectoria como sevillista y a falta de dos partidos por jugar, el canterano ha anotado 39 goles y ha repartido 119 asistencias. Esta última temporada, en la que ha sido pieza clave para salir de la difícil situación que afrontaba el equipo, el canterano ha disputado 28 encuentros y ha podido dar dos pases de gol.
Visiblemente emocionado, Jesús Navas también ha publicado un vídeo en el que agradece a la afición todo el cariño mostrado: “Ha sido una decisión muy difícil. Quiero dar las gracias a todo el Sevilla”.
Además, el club ha anunciado que recibirá un merecido homenaje el próximo 26 de mayo en el Ramón Sánchez Pizjuán y que deja abiertas las puertas al futbolista para una posible vuelta desempañando otras funciones profesionales.
No tantas veces el ciclismo premia a los modestos. Aunque rebosen valentía. El equipo Kern Pharma fue una preciosa excepción, una Vuelta a España para reivindicar, fuegos artificiales con tres victorias de etapa como un tesoro y una lección a tantos aquellos que les rebasan en poderío económico. También resultó, claro, un acicate. No sólo fue Pablo Castrillo, ya en el Movistar. También besó el éxito Urko Berrade, quien ha inaugurado la temporada ciclista 2025 en Europa levantando los brazos, como si le impulsara hacia la meta de Estivella el colchón de la autoconfianza.
El joven navarro, que también fue cuarto en la última Vuelta a Burgos, amplió su palmarés, su segunda victoria profesional, en el renacimiento de una prueba con sabor añejo. La Clàssica Camp de Morverdre no se disputaba desde 1989. Allí ganaron grandes como Eduardo Chozas, hicieron podio otros históricos como Marino Lejarreta, Perico Delgado, Stephen Roche, Fede Echave o Laurent Jalabert y tomaron parte leyendas como Bernard Hinault o Vicente Belda, entre otros. Junto a todos ellos, ya está Urko Berrade.
Ganó a pesar de sus calambres finales -"he descuidado un poco la hidratación"-, a pesar de la persecución infatigable de Nicolas Breuillard (St Michel - Preference Home - Auber93) y Sergio Chumil (Burgos Burpellet BH), segundo y tercero en meta a 10 segundos, los únicos que pudieron reaccionar ante el ataque brutal y certero de Berrade. Que llegó donde lo había estudiado el día anterior con su director, Jon Armendariz, en la segunda ascensión al Alto del Garbí, una vez superados sus dos kilómetros más duros (por encima del 10%). En ese tramo algo más suave donde toda su potencia se podía desplegar. Aguantó su ventaja, de infarto, hasta levantar los brazos en Estivella.
El sábado Urko, que era el gran favorito para la prueba de Categoría 1.2 junto al francés Pierre Latour y que pasó el invierno en la altura de Sierra Nevada como gran novedad en su preparación, descansará merecidamente en el Gran Premio Castellón Ruta de la Cerámica, ya con equipos ProTour, con el UAE, el Movistar o el Bahrein. Allí donde el Kern Pharma, fiel a su ADN, volverá a tratar de ser protagonista. "Era un objetivo. He trabajado mucho, pero es complicado. Sólo había ganado una carrera en todos estos años de profesional (la etapa 16 de la pasada Vuelta, en el Parque Natural de Izki). Es un cambio que he pegado, la motivación, el creer en mí mismo", aseguró en la meta.
El Barça revivió los peores recuerdos de la etapa de Xavi. Un error defensivo de Koundé, en la recta final del partido, acabó por salirle carísimo. Los azulgrana se plantaron en los últimos minutos de su duelo con el Celta con un 0-2 en el zurrón gracias a los tantos marcados por Raphinha y Lewandowski, reconciliado con el gol tras dos jornadas sin sumar más muescas a su revólver, pero acabaron viendo cómo el conjunto local ponía la igualada en el marcador y amenazaba con hacerse finalmente con los tres puntos después de que el ímpetu de Casadó le obligara a marcharse a la caseta antes de tiempo por doble amonestación. Los locales, no obstante, a pesar de su toque de corneta final, tuvieron que conformarse finalmente sumar solo un punto. [Narración y estadísticas, 2-2]
El Barça, de hecho, aprovechó un latigazo de Raphinha, cuando apenas se había jugado el primer cuarto de hora del partido, para marcharse al descanso con ventaja frente a un Celta que tuvo más llegada al área contraria, pero que estuvo terriblemente falto de puntería a lo largo de los primeros 45 minutos. Y, cuando logró que alguno de sus remates encontrara el camino de los tres palos, chocó o bien con la ordenada zaga barcelonista o bien con un Iñaki Peña que, poco a poco, sigue afianzándose bajo los palos del conjunto azulgrana.
Los locales, además, se marcharon a la caseta tremendamente enfadados por dos acciones que podrían haber cambiado muchísimo las cosas. Por un lado, un posible penalti de Gerard Martín sobre Iago Aspas que podría haber supuesto la segunda cartulina para el zaguero formado en La Masia, no concedido ni por Soto Grado ni por el VAR, y, por el otro, una contundente entrada de este mismo lateral izquierdo sobre el capitán celtista que, para el de Moaña, debería haber sido sí o sí merecedora de una nueva amonestación y su consiguiente expulsión. Amonestación que, en cambio, si vio el propio Aspas por sus reiteradas protestas.
De nuevo sin Lamine Yamal, aún con molestias en el tobillo, Flick sorprendió concediéndole a Gavi su primera titularidad desde la gravísima lesión de rodilla que lo tuvo prácticamente un año en el dique seco. El centrocampista azulgrana, cómo no, hizo gala de su habitual garra en la presión, mientras que Dani Olmo debía encargarse inicialmente de labores ofensivas desde la banda izquierda y Raphinha le tomaba el relevo al joven crack barcelonista en la derecha.
Raphinha celebra el tanto contra el Celta.Emilio LavandeiraEFE
El ex del Leipzig, por su parte, tuvo una buena opción para ampliar las distancias con un disparo seco bien abortado por Guaita, mientras que Lewandowski, titular tras superar las molestias en la espalda que le impidieron jugar con Polonia y otra vez más trabajador que brillante en la primera mitad del duelo, vio cómo le anulaban un gol por un claro fuera de juego.
Flick, para ahorrarse nuevos sustos, decidió dejar en la caseta a Gerard Martín con vistas a una segunda parte en la que el Celta salió con todo dispuesto a, por lo menos, igualar las cosas en el marcador. Y a punto estuvo de lograrlo muy pronto, con un remate cargado de picardía de Aspas, casi desde el centro del campo, con el que trató de sorprender a un Iñaki Peña acostumbrado a vivir lejos de su portería.
No obstante, sería el Barça el que volvería a golpear de nuevo. En esta ocasión, por medio de Robert Lewandowski. El polaco aprovechó a la perfección una asistencia tras recuperación de Raphinha para marcharse con algo de fortuna de la zaga local y llevar el 0-2 al marcador de Balaídos. Alfon, casi acto seguido, obligaría a Iñaki Peña a ir al suelo para evitar un remate con más intención que peligro. El alicantino, poco después, frustraría también un remate de un Hugo Álvarez que se plantó en sus dominios tras romper el fuera de juego azulgrana.
Los azulgrana, con una ventaja más que clara en el zurrón, apostaron por ir bajando paulatinamente el ritmo del juego. La expulsión de Casadó por doble amarilla, en los instantes finales y un error de Koundé que propició el 1-2 de Alfon pusieron picante a una recta final en la que Hugo Álvarez, a cinco minutos de llegar al 90, acabó por materializar un 2-2 que los locales trataron hasta el final de convertir en el 3-2, con más corazón, en este caso, que puntería.