La leyenda del fútbol inglés Paul Gascoigne fue trasladado de urgencia a una unidad de cuidados intensivos este viernes por la noche, después de que un amigo lo encontrara semiconsciente en su domicilio de Poole (Inglaterra), informa ‘The Sun’. El ex jugador de 58 años, conocido popularmente como Gazza, permanece ingresado en un hospital cercano, donde se está recuperando. Su estado ha sido descrito como estable.
El aviso lo dio su amigo y asistente personal, Steve Foster, quien encontró al ex jugador desplomado en su dormitorio y lo llevó inmediatamente en coche hasta el centro médico. “Paul está en el hospital, que es el mejor lugar posible para él en este momento”, declaró Foster, quien también aseguró que Gascoigne “quiere agradecer a todos por el apoyo que ha recibido hasta ahora de tantos viejos amigos que le desean lo mejor”.
La noticia ha provocado una oleada de apoyo por parte de figuras cercanas a Gazza, incluyendo su hija, la estrella de reality Bianca Gascoigne, sus hermanas y antiguos compañeros de selección como Peter Beardsley, Chris Waddle, Paul Merson o Vinnie Jones.
Gascoigne, ex jugador de clubes como Tottenham Hotspur, Lazio y Rangers, es considerado uno de los grandes talentos del fútbol británico. Disputó 57 partidos con la selección de Inglaterra y anotó diez goles entre 1988 y 1998. Su figura es recordada especialmente por las lágrimas que derramó en la semifinal del Mundial de Italia 1990 y por su memorable gol en la Eurocopa 96.
Este último episodio de salud coincide con recientes complicaciones fuera del campo. A principios de julio, Companies House anunció el cierre y disolución de la empresa vinculada a Gascoigne por no presentar registros a tiempo. Además, su agente durante años, Katie Davies, se ha alejado de su entorno profesional.
A pesar de las dificultades, el círculo íntimo del ex futbolista se mantiene optimista. Se espera que permanezca en el hospital varios días mientras continúa su recuperación.
El Barça sucumbió de nuevo ante el físico del Mónaco y perdió el segundo partido de cuartos, por lo que afrontará el tercer choque del miércoles en el Palau, con la obligación de ganar para evitar la eliminación. El equipo de Joan Peñarroya fue a remolque en el marcador, en el juego y en la intensidad desde el primer cuarto y, pese a resistir hasta el descanso (49-40), fue noqueado tras la reanudación por un oponente superior. [Narración y estadísticas (92-79)]
Jabari Parker (16 puntos, nueve rebotes) fue el jugador más destacado del Barça, demasiado permisivo como para contener el caudal del Mónaco, liderado por Alpha Diallo (21) y Mouhammadou Jaiteh (20). Tampoco supo el cuadro azulgrana gestionar la tensión de un duelo donde se señalaron dos antideportivas y tres técnicas, episodios que siempre parecieron motivar más a los locales.
El nombre propio del primer cuarto fue Diallo, autor de los 12 primeros puntos de un Mónaco que movía el balón con más fluidez. La puntería visitante empezó a fallar y el Mónaco abrió brecha desde la línea de tiros libres y confirmó la escapada con un triple de Jordan Loyd (29-19, min.11). La intensidad era máxima y el arbitraje permisivo, lo que desembocó en algún episodio de tensión, como un intercambio de palabras entre Loyd y Parker, frente a frente, resuelto de forma salomónica con dos técnicas.
Energía y defensa
Los triples de Loyd, las penetraciones de Matthew Strazel y al anotación interior de Jaiteh (12 puntos al descanso) consolidaron la renta al descanso (49-40). Un colchón que aumentó tras el intermedio, pues los del Principado regresaron con mucha más energía y transformaron su férrea defensa, espoleada por Jaron Blossomgame, en canastas fáciles (60-46, min.25).
El Barça parecía aturdido y perdió definitivamente el norte tras un nuevo rifirrafe, originado por una dura falta sobre Kevin Punter, que se saldó con antideportivas para Blossomgame y Justin Anderson, y técnica para Punter. El incidente motivó aún más a los locales, que se mostraron intratables en los dos extremos de la pista y ampliaron su ventaja (80-64).
El cuadro catalán llegó moralmente derrotado al último periodo, en el que el Mónaco administró la renta sin sobresaltos y amarró la segunda victoria de la serie (92-79), que deja a los de Peñarroya con la certeza de haber sido claramente inferiores en la serie.
No hay destino al que no se sobreponga el Barça ni reto del que se apee el Atlético. Ambos trasmutan en indestructibles cuando se enfrentan. Como forjados en una siderurgia, pueden tambalearse pero no caen. Resisten, toman aire y empiezan a mostrar sutileza, talento o resiliencia que acaba noqueando a los rivales. Hasta en la locura pueden reinar los dos. Y loco fue un duelo que olió a partido de otro milenio, de aquellos que crearon memoria. Barça y Atlético en esencia pura, rompiéndose a golpes sin cálculos, pero ambos muriendo y resucitando.[Narración y estadísticas (4-4)]
El Atlético salió al asalto, como si quisiera prolongar el duelo de la Liga que se llevó por empuje en el último suspiro. No pudo ser más calcado el final, con Sorloth de protagonista, pero como entonces, los rojiblancos tardaron en sonreír. Y eso que Szczesny tuvo que tocar la primera pelota en juego para mandarla a córner porque Griezmann ya había colocado la pelota para el remate de Julián Álvarez. La supervivencia culé apenas duró un instante. Puso el francés la bola en juego desde la esquina, se tiró el apoyo con De Paul y la recogió para telegrafiarla al segundo palo, donde apareció La Araña. 53 segundos y ya estaban por delante de un Barça que aún ni sudaba.
El arañazo se convirtió en herida cuando el argentino aprovechó el pase blando de Koundé a De Jong para robar y lanzar la carrera del Principito, que quebró a Balde en el punto de penalti para engordar el marcador y sólo habían transcurrido seis minutos. Grogui estaban los azulgranas, que tardaron diez en tirar a puerta.
Resetear en dos minutos
El vendaval que se intuía empezó a amainarlo Ferran, al que Pedri y Raphinha dejaron solo ante Musso, que le ganó por serenidad. Empezaba a desperezarse el Barça bajo la seria mirada de Flick en la banda. Todo empezaba por jugar y eso fue lo que hizo Lamine, lanzando a Koundé hasta la línea de fondo para que pusiera el balón atrás, al corazón del área, donde apareció Pedri. Casi en la celebración, Gallagher cede un córner que Raphinha pone al segundo palo para que Cubarsí marcara. El Barça en dos minutos, en dos jugadas, había reseteado el duelo.
Entonces la intención fue dominarlo y no tardó en conseguirlo, porque la efervescencia del Atlético desapareció en media hora. Es cierto que se ajustó para no sufrir, pero vivió tan alejado de Szczesny que le costó poner a prueba al polaco, por momentos más un libre de antaño que un guardameta. Los rojiblancos eran incapaces de arrebatarle la pelota al Barça y no podían correr. Tampoco Simeone pareció enloquecido, más bien amarró muy consciente de que la eliminatoria tenía minutos por delante y 90 más en el Metropolitano.
Era el consuelo que le quedaba mientras suspiraba aliviado al ver a Ferran birlarle la pelota a su defensa pero volver a ser presa del ansia, pegarle mordida y tan floja que apareció Giménez a despejarla con Musso vencido. Necesitaba pasar por el vestuario el Atlético a recomponerse, pero lo hizo con un gol más en contra. Nació de un caño de Lamine a Galán un córner que Raphinha mandó de nuevo al segundo palo donde esta vez, solo, apareció Iñigo Martínez para poner un testarazo cruzado al fondo de la red. En el añadido apareció de nuevo Yamal para soltar su zurdazo fetiche y hasta Olmo, con poco brillo.
El remate de Pedri en la acción del 1-2.AFP
En la segunda parte, los rojiblancos volvieron a descifrar cómo hacer daño. Se encontraron con que Pedri no cazó otro balón lateral de Raphinha y que Hernández Hernández no consideró penalti la caída de Lamine en el área, pero también con que Julián Álvarez leía que había una pradera tras la espalda de la defensa culé. No dejó de intentar forzar el fallo una y otra vez. Buscó en largo a De Paul que aparecía por la orilla derecha, pero se rehízo Balde antes de que el centrocampista pudiera armar el remate. Además, Julián se encontró a Correa como socio para castigar al Barça en transiciones que les hacían correr demasiado hacia atrás.
El partido había entrado en una fase de locura que bien podía acabar con un empate porque el Atlético quería resucitar. Lo había intuido Flick y mandó al campo a Lewandowski. No tardó el polaco en demostrar que huele el gol. Pedri habilitó a Lamine en la banda para que rompiera a Reinildo y su centro tenso lo cazó el goleador culé. Fue entonces cuando el alemán quiso poner la pausa y mandar piernas frescas al campo y a Pedri a descansar al banco.
Era el minuto 85 y, lejos de cerrarse, el duelo siguió siendo de ida y vuelta. Por eso Julián Álvarez encontró premio a su tesón, aunque tuviera que ser en forma de asistencia a Llorente para que recortara distancias. Todo era posible, tanto como que un resbalón de Koundé dejó solo a Lino en su carrera hacia el área para darle a Sorloth el empate con sabor de déjà vu liguero.
Jon Rahm ha cerrado el año 2025 sin ningún triunfo en el campo de golf, aunque seguramente ha ganado la batalla más importante de la temporada tras el sorprendente anuncio de LIV Golf, que en 2026 ampliará una ronda más de competición en sus torneos, pasando de 54 a 72 hoyos. Un concepto, el de las tres vueltas, que fue una de las grandes señas de identidad de la gira saudita: la marca se construyó alrededor del número 54, que en números romanos dio origen al naming del circuito LIV.
El 72, en romano (LXXII), resulta ya indescifrable para los genios del marketing, pero la medida viene a reconfortar al jugador bandera de la gira, Jon Rahm, en una de sus reivindicaciones históricas desde que, en diciembre de 2023, hiciera el anuncio que conmocionó al golf. "Me río cuando la gente me relaciona con el LIV Golf. Nunca me ha gustado el formato", declaró públicamente tres meses antes del fichaje. Ya como capitán de Legion XIII, suavizó su discurso: "Digamos que me va a costar un poco adaptarme para competir lo mejor posible en el golf de tres días".
En dos años en la gira saudí, el jugador de 30 años ha ganado dos torneos de los 26 que ha disputado. En esas mismas dos temporadas, fuera del LIV Golf, ha disputado 13 torneos y su casillero se mantiene a cero, un bagaje exiguo para un jugador que, en siete temporadas, casi había alcanzado la veintena de triunfos.
¿Competir solo tres días tiene parte de culpa de los resultados de Jon Rahm? Nadie tiene una respuesta, pero tampoco nadie duda que el cambio será una buena noticia para el exigente nivel competitivo del jugador español. El jugador de Barrika, desde que arrancó en LIV, tomó este cambio como uno de sus caballos de batalla. "Es una victoria para la liga y sus jugadores", reflexionaba ‘Rahmbo’ en el comunicado de prensa remitido por LIV Golf. "El movimiento a 72 hoyos es un paso lógico para la competición, para probarnos más intensamente, y con el crecimiento de público que estamos teniendo es algo que los fans ya estaban reclamando".
Además, la medida podría contribuir a que el ranking mundial contemplara al LIV con mejores ojos y acabe otorgando los ansiados puntos al circuito.
La reacción del público
En general, y a los ojos del ‘circuito rebelde’, todos son parabienes ante el nuevo cambio, aunque, como recordaba esta semana Tyrrell Hatton en Abu Dabi, en una encuesta tras su primera temporada en LIV, solo tres jugadores reclamaron la posibilidad de un cambio a 72 hoyos. De los tres, uno fue Rahm y otro el propio Hatton. Si algo maneja bien el LIV es la comunicación interna entre sus propios jugadores, donde jamás habrá una crítica hacia dentro. Incluso Jon Rahm solo se atrevía a sugerir la posibilidad del cambio en conversaciones privadas y lejos de los focos de una sala de prensa.
El circuito sigue manteniendo su actual estructura con competición individual y por equipos en sus torneos, salidas a tiro por los diferentes hoyos y torneos sin corte. Desde dentro de la gira saudita, surgen los rumores que hablan de un posible corte como lo siguiente en implementarse, aunque no parece que sea algo inminente.
Entre los seguidores más acérrimos al LIV la medida no ha sido acogida con especial cariño, considerando una renuncia a una de sus más significativos valores de identidad y de marca. Más allá de las estrategias de comunicación, el cambio acerca más al LIV y sus jugadores al golf tradicional, y sobre todo genera optimismo en la estrella del Circuito, el dos veces ganador de la orden de mérito del LIV, Jon Rahm.