Enric Mas fue el hombre del día, pero Jhonatan Narváez fue el de la etapa. Su tercera en este Giro y cuarta para su equipo, tras la lograda por Arrieta. Tiene su gracia que, en el ecuador de la carrera, venciese un ecuatoriano. Mas nunca tuvo la menor posibilidad ante alguien mucho más rápido. Entre Porcari y Chiavari, después de 195 kilómetros y tres puertos de distinta consideración, dos de 3ª y uno de 2ª, la vida en rosa sigue igual. Y la vida en azul, también. Afonso Eulálio comanda la general y Jonas Vingegaard, el jefe de la montaña, lo acecha a 27 segundos.
En otra de esas jornadas de transición, una numerosa escapada que llegó a tener 17 componentes se resolvió, tras todos los dimes y diretes de un recorrido bonito, quebrado y sinuoso en los últimos 100 kms. con el desigual duelo entre Narváez y Mas. El balear había abandonado el pelotón para unirse a una escapada que había tardado una barbaridad en fraguar.
En ella pedaleaban Narváez, Ulissi, Scaroni, Bais, Zana, Barguil, Crescioli, Harper, Van Eelvet, Vlásov… Todos, más o menos agrupados, más o menos separados, circularon en cabeza por el Passo de Termine (7,5 kms. al 5% de media y un pico de 10%) y el de Guaitarola (9,6 kms. al 6,3% de media). Y lo mismo por la Colla dei Scioli (5,7 kms. al 6,4% con un vértice del 15%).
El descenso, técnico, serpenteante, con súbitas revueltas, llevó al Km. Red Bull. No puntuable, pero con tramos del 15% y el 17%. Ahí ataco Mas. Se le unió, sobrado, Narváez. Y con apuros, Harper, el mejor clasificado de la fuga, a siete minutos de Eulálio. Cedió en seguida. Mas y Narváez coronaron a 13 kms. de la meta y con 25 segundos de ventaja sobre Harper, Vlásov y Ulissi. El pelotón, tranquilo, desinteresado, a 3:16.
Tras el descenso, el líder del Movistar y el triple campeón del UAE se la jugaron, aunque en el desenlace no contó el azar, sino la lógica. Enric sigue sin rematar ninguna faena. Su actuación siembra esperanzas para las grandes etapas por venir. Pero sólo entonces sabremos si ha mejorado hasta el punto de aspirar a ganar alguna o sólo está para pelear en cumbres menores. Narváez, paradójicamente, se ha beneficiado de las desdichadas ausencias de Adam Yates, Marc Soler y Jay Vine. Es un guerrillero.
Aunque nunca se sabe, probablemente hasta el sábado no sucederá nada relevante para la auténtica chicha de la carrera. Apretujados en 133 kms., un puerto de 3ª, otro de 2ª y tres de 1ª, con la llegada en uno de ellos, deberán entronizar a Vingegaard y dejarlo listo para, en la tercera semana, mantener el rosa hasta Roma.






