El Alcantarilla, equipo que milita en el grupo XIII de Tercera Federación, protagonizó una polémica celebración de su primera victoria de la temporada el pasado domingo al mostrar una camiseta de apoyo a Pablo Jara, ex jugador del equipo, que está siendo investigado por una presunta agresión sexual junto al jugador del Valencia Rafa Mir.
Tras imponerse en el campo del Plus Ultra, los jugadores se hicieron una foto en el vestuario mostrando una camiseta con el dorsal número 15, que había pertenecido a Jara hasta la temporada pasada. El club colgó la imagen en sus redes sociales, pero al día siguiente la retiró, según informa Marca.
La publicación del Alcantarilla eliminada el lunes 9.
El presidente del Alcantarilla, Gabriel Esturillo, que también es el abogado de Pablo Jara en el proceso abierto, aseguró el día 4, tras la comparecencia del futbolista en el juzgado, que ya no pertenece al club. “Yo soy el presidente del club también y os voy a decir que Pablo no es jugador del Alcantarilla porque no hemos llegado a un acuerdo con él en esta pretemporada. Estaba entrenando con nosotros hasta hace unos días. Eso se puede comprobar porque no está inscrito en la Federación”.
Sin embargo, un día después de estas declaraciones, el club publicó un comunicado en su perfil de X sobre la detención del jugador: “En relación con las noticias de prensa difundidas sobre Pablo Jara, el club es conocedor de la situación y, desde el primer momento, ha estado a disposición de la justicia para colaborar en todo aquello que se requerido”,
Rafael Louzán consuma la revolución en el arbitraje español. El presidente de la Federación Española ha anunciado este miércoles que el nuevo responsable del Comité Técnico de Árbitros (CTA) es el abogado Francisco Soto Balirac, socio del despacho Garrigues y profesor de universidad de Vigo.
Este letrado tiene 45 años, es experto en Derecho tributario y fue delegado en Vigo del Comité Gallego de Árbitros. Soto reemplaza así a Luis Medina Cantalejo, cuya destitución fue anunciada hace una semana junto a la mayoría de su equipo, después de ejercer la presidencia de los árbitros desde finales de 2021, tras la marcha de Carlos Velasco Carballo.
''Los cambios al frente de la cúpula del CTA responden'', según la RFEF, ''a la necesidad de abrir una nueva etapa en el ámbito arbitral, en línea con el trabajo desarrollado por el grupo de reforma del sistema en el que participan representantes del colectivo arbitral, clubes profesionales y la propia RFEF''.
Fran Soto se definió este miércoles como un aficionado del fútbol y del arbitraje. "El nivel del arbitraje español es de lo mejorcito a nivel mundial. Quiero agradecer a la RFEF por la confianza depositada en mí. Quiero agradecer a los directivos que se han marchado, han realizado una labor encomiable y es necesario ponerla en valor".
La nueva cabeza visible de los colegiados se unió a este colectivo en categorías inferiores, fue árbitro de fútbol entre 2002 y 2015 en Tercera Autonómica, Segunda Autonómica, Primera Autonómica y Preferente.
Además de Medina Cantalejo (responsable del Comité Técnico de Árbitros) y Clos Gómez (responsable del VAR) hubo más ceses. La mayoría de los que están al lado de los citados también van a dejar paso a una nueva estructura. Son el adjunto a la Presidencia, Antonio Rubinos Pérez; los vicepresidentes Vicente Lizondo Cortés, Bernardino González Vázquez y José Luis Lesma López; y el director del proyecto VAR, Carlos Clos Gómez.
Soto, abogó por dejar atrás ''posibles controversias que pueda haber del pasado" como los vídeos de Real Madrid TV contra los árbitros o el caso Negreira, investigado judicialmente.
"No es momento de entrar en polémicas, pido empatía y confianza y vamos a lograr que el colectivo arbitral esté donde debe estar. No merece la pena entrar en temas que no aportan nada. Vamos a dejar atrás todas esas posibles controversias que pueda haber del pasado, estoy convencido de que el futuro va a ser mejor para todos", dijo cuestionado en concreto por los vídeos de Real Madrid TV, informa Efe
En su presentación, Soto expresó su intención de que el CTA esté "abierto a los clubes" y también evitó pronunciarse sobre el caso Negreira. "A Negreira ni lo conozco. Para mí es un caso de pasado, vamos a trabajar para el futuro, vamos a trabajar, a construir. Tras esa comisión donde estaban todos los actores, no tiene mucho sentido que le demos vueltas a un caso que está judicializado, voy a tratar de crear, construir, sumar y dejar atrás una situación medio puntual. En un nuevo tiempo no tiene sentido hablar de lo que no es deseable", dijo.
Soto aseguró que el CTA va a estar abierto a los clubes, pero no se mostró partidario de que en estos momento los árbitros hablen al término de los partidos. "Me parece que es poner en el disparadero después de un partido. Creo que los árbitros tenemos que protegernos. Cuando la sociedad asuma que los árbitros son un deportista más, que sea un respeto, podemos ir avanzando a medida que vayamos viendo si hay esa empatía", dijo.
"Durante cinco meses hemos hecho cosas que nunca se han hecho aquí, debemos confiar en este nuevo modelo. Hay cuestiones que están medio encorsetadas, porque así lo establece la ley. Yo no tengo interés en nombrar un presidente del CTA, creo que la doble combinación que trae Fran de ejecutivo y que conoce el mundo arbitral hay que darle ese margen de confianza, ha tomado una decisión dificilísima en su vida. Tiene 45 años, su futuro laboral estaba resuelto y ha asumido el reto", señaló Louzán.
Florentino Pérez conquista su particular 'Séptima', palabra que tiene un significado refundacional para el Madrid, pues fue la séptima Copa de Europa, ya conocida como Champions, la que abrió, en 1998, la era moderna del campeonísimo europeo, consolidada posteriormente por el crecimiento deportivo, económico y patrimonial liderado por su presidente. Hasta la 'Séptima', el legado del Madrid era el legado de Santiago Bernabéu y Alfredo Di Stéfano, presidente y jugador que cambiaron la historia del equipo de Chamartín y también la historia del fútbol. Con la levantada en Wembley, Florentino supera en un título a Bernabéu, un personaje con el que tiene similitudes, en especial por la visión universalista del Madrid y el propio fútbol, pero también diferencias, sobre todo en su condición personal y profesional. Bernabéu atrajo al Madrid a los mejores futbolistas del momento, pero jamás permitió que cuestionaran el principio de autoridad del club. Florentino siguió esa senda en su segunda etapa, después de huir de los galácticos a los que había consentido. Con ellos sumó una Champions, la 'Novena', la del gol de Zidane. Cuando regresó y actuó con Raúl, Casillas, Cristiano o Sergio Ramos como Bernabéu había hecho con el propio Di Stéfano, ganó otras seis.
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Bernabéu fue presidente entre 1947 y 1978, 35 años en los que rescató a un club muy golpeado durante la Guerra Civil y lo llevó a la cima mundial, al ser uno de los precursores de la creación de la Copa de Europa, cuya primera edición de disputó en 1956. Florentino ha lanzado el desafío de la Superliga, aunque enfrentado al 'establishment' del fútbol. Bernabéu lo impuso desde dentro, con la mediación del periódico 'L'Equipe'. La oposición, de hecho, estaba en su propia casa, ya que el Régimen franquista era contrario a la creación de la competición, al entender que era una forma de tender puentes con las democracias que habían condenado a la dictadura española. Cuando Bernabéu y Raimundo Saporta viajaron a París para poner en marcha el proyecto, no llamaron al Pardo para comunicarlo hasta que estuvieron en el aeropuerto de Barajas.
Para saber más
LA RELACIÓN CON EL RÉGIMEN
Bernabéu, pese a haber combatido en el bando nacional, no era franquista, sino monárquico, partidario de Don Juan, el padre del Rey Emérito. Una visita a la familia real en el exilio, en Lausana, levantó suspicacias en la época. Saporta, el diplomático al lado del «líder moral», como recuerda a Bernabéu Vicente del Bosque, consiguió que las relaciones del Madrid fueran más allá de las cotas que imponía el Régimen, como demostró con un encuentro en Caracas con Josep Tarradellas, al que presentó en una cena a la plantilla como el ex presidente de la Generalitat en el exilio. Los favores del franquismo al Madrid forman parte del relato de sus adversarios, particularmente el Barcelona, más que de la realidad.
Una prueba de ello es la negativa a la petición del presidente del Madrid de recalificar los terrenos del Bernabéu para construir un nuevo estadio, beneficio que sí obtuvieron el Barcelona y el Atlético, entre otros, con los antiguos estadios de Les Corts o el Metropolitano.
EL CRECIMIENTO PATRIMONIAL
El crecimiento patrimonial del Madrid es otra de las similitudes entre Bernabéu y Florentino. Nada más llegar a la presidencia, el primero fue consciente de que era necesario construir un nuevo estadio y abandonar el viejo campo de Chamartín, convencido de que el fútbol sería el nuevo fenómeno de masas de nuestro tiempo. En 1947 era ya una realidad. La llegada de Di Stéfano, en la temporada 1953/54 y la creación de la Copa de Europa, un año más tarde, dieron la razón a su instinto. Las Copas de Europa llegaron sin interrupción, al ganar las cinco primeras ediciones, tiempo en el que Bernabéu seguía una de las máximas de Florentino en su primera etapa: «Hay que cebar la bomba». Tras Di Stéfano, llegaron Kopa, Santamaría y Puskas, de forma sucesiva, del mismo modo que Florentino incorporaría a Figo, Zidane, Ronaldo o Beckham. Los galácticos, sin embargo, sólo ganaron una Champions. Florentino no era, entonces, el hombre de mano dura que sería después.
LAS CIUDADES DEPORTIVAS
Con las cinco primeras Copas de Europa en las vitrinas, Bernabéu decidió poner en marcha otros proyecto: la construcción de la Ciudad Deportiva. Pensaba el presidente en la formación de futbolistas pero también en el valor que esos terrenos, entonces al norte de Madrid, tendrían en el futuro. Acertó. Levantada en 1960, dos años después el Régimen prohibía el fichaje de extranjeros, hecho que suponía un torpedo al modelo universalista de Bernabéu, pero el Madrid ya había empezado a producir jugadores en la 'Fábrica'. La sexta Copa de Europa, en 1966, es uno de sus frutos, ya que el once que ganó al Partizán estaba formado únicamente por españoles. Era el Madrid 'yé-yé', con un puñado de futbolistas formados en su cantera, como Serena, Grosso, De Felipe o Velázquez.
La venta de esos terrenos fue clave en la reconstrucción que inició Florentino a su llegada, en 2000, al tiempo que ponía en marcha una nueva en Valdebebas, una de las mejores instalaciones de Europa. De alguna forma, conseguía en democracia lo que a Bernabéu le negaron bajo la dictadura en el caso del estadio. La condición de prohombre de la economía, como presidente de ACS, una de las constructoras más grandes del mundo, le permitía una valiosa influencia. Es difícil que a su antecesor, Lorenzo Sanz, le hubieran concedido la recalificación.
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Florentino también manejó la idea de trasladar el estadio a Valdebebas en su etapa iniciática, pero finalmente ha acabado por llevar al futuro el recinto que construyó el presidente que le da nombre, y el futuro es mucho más que fútbol para tormento de los vecinos.
En la condición profesional y personal radica una de las grandes diferencias entre Bernabéu, que siempre vivió en la austeridad, y Florentino, entre los más ricos de España, aunque no haga ostentación de ello. También en el pasado como futbolista del primero. El presidencialismo tiene muchos estilos, más o menos próximo a la afición, pero la realidad es que el socio del Madrid se siente a gusto con la fórmula, sobre todo si la Champions es su consecuencia.