El Mundial es una frontera simbólica para el Real Madrid. Un punto de inflexión y un testeo de sensaciones y talento. El mismo torneo que provocó que el conjunto blanco se metiera en la carrera por James tras Brasil 2014, por Courtois después de Rusia 2018, o por Bellingham una vez disputado el evento en Qatar 2022, aparece ahora como termómetro de una plantilla que en los últimos meses ha perdido confianza y como juicio a sus mayores estrellas: Mbappé, Vinicius y el inglés por encima de todos, pero también a jugadores como Tchouaméni y Valverde. A la vez, y como en copas anteriores, el Mundial servirá de fuente de deseos.
Esta Copa del Mundo cogerá con el pie cambiado a la plantilla del Madrid, que ofrece sólo a nueve futbolista al torneo. Diez si contamos a Endrick, cedido al Lyon en la última parte del curso. Ninguno de ellos jugará con España, vacía de madridistas por primera vez en la historia. Alexander-Arnold, Huijsen, Mendy, Carvajal, Carreras, Mastantuono y Camavinga son las ausencias más significativas, además de Rodrygo y Militao, que se lo pierden obligados por lesión.
Decisiones
Estas bajas hacen que el juicio a la galaxia blanca comience incluso antes del partido inaugural. Los cuatro fichajes del verano pasado (Huijsen, Trent, Carreras y Mastantuono), en los que el Madrid se gastó 180 millones, no han entrado en la lista de sus países, lo que condena la reflexión interna del club y dicta sentencia: no han salido como se esperaban. La consecuencia son los movimientos por Konaté y Dumfries en defensa, la búsqueda de otro zaguero (con la posibilidad de dar salida a Carreras, el de más cartel) y de un nuevo delantero con la famosa oferta de 150 millones por un galáctico.
El juicio, eso sí, tiene a la columna vertebral de la plantilla y del vestuario como protagonista. Y un nombre centra el foco: Vinicius Júnior. Kylian Mbappé llegó hace sólo dos veranos y aunque en ese periodo el PSG ha ganado dos Champions y el Madrid ha naufragado, sigue siendo visto como la máxima estrella del proyecto y el futbolista sobre el que edificar el futuro. Algo similar a Jude Bellingham, clave dentro y fuera del campo, a nivel futbolístico y publicitario. Es el jugador que más genera para el club lejos del terreno de juego. Intocable a sus 22 años y con contrato hasta 2029.
Pendientes de Vinicius
El caso de Vinicius es diferente. El brasileño tiene el cariño de Florentino Pérez y la dirección del club planea como primera opción que siga formando dupla con Mbappé en la delantera madridista, pero las complicaciones con su renovación pueden torcer los próximos meses. Las conversaciones están estancadas desde hace tiempo, con el Madrid inmóvil en su oferta inicial y el entorno del brasileño pidiendo unas cifras que, por el momento, el club se niega a atender.
El Mundial puede acelerar todo, para bien o para mal, con el Madrid ofreciendo 150 millones por un galáctico. Otro mensaje a navegantes. Una gran Copa del Mundo del ex del Flamengo asentaría su status en el conjunto blanco y podría obligar al club a hacer el esfuerzo económico que demanda, pero si el brasileño no brilla en el torneo y alarga en Estados Unidos, México y Canadá el irregular nivel de las últimas dos temporadas, el Madrid podría mover ficha y tantear sus opciones en el mercado. Su contrato termina en junio de 2027, dentro de sólo un año, y en enero, en apenas siete meses, tendría libertad para negociar con cualquier equipo.
El 31 de agosto acabaría la última ventana de traspasos en la que el Madrid, con el actual contrato de Vinicius, podría venderle. El futbolista no tiene prisa, y valora arañar tiempo e incluso llegar a los últimos meses del año sin renovar, pero esa circunstancia no le encaja al conjunto blanco, que prefiere solucionar el tema mucho antes.
Después del Mundial ambas partes volverán a hablar. El torneo, clave para la renovación en este juicio a la galaxia.







