Ayer volvió a atravesar el paddock, aunque más relajado que 20 años atrás. Acompañado de Edoardo Bendinelli, su fiel fisioterapeuta, Fernando Alonso se mostró afable ante las cámaras, mientras Pedro de la Rosa, embajador de Aston Martin desfilaba jun
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Hizo lo que tenía que hacer, optimizando sus virtudes y aireando las carencias de los rivales. En una muestra de poder, Max Verstappen ganó el GP de Japón por delante de Lando Norris y Oscar Piastri, impotentes, aburridos, exhaustos ante el vigente campeón, el primer piloto de la historia con cuatro victorias consecutivas en Suzuka. Sin embargo, romper el anterior registro de Michael Schumacher (2000-2002), no representa esta vez su mayor logro. El mensaje más apremiante de Verstappen a sus rivales va un par de pasos más allá. Si quieren que algún día claudique en este Mundial, si quieren su cabeza, hay que ofrecer mucho más dinero por la recompensa.
Fue una reedición de lo visto el año pasado en Monza, con McLaren enredada en sus diatribas, dudando entre dar prioridad a uno u a otro. "Lando debería irse pronto porque creo que tengo el ritmo para alcanzar a Max", dijo Piastri por radio, a falta de 12 vueltas. Tras una carrera de desgaste, los bólidos papaya seguían a la estela del líder, ataviado con los colores de Honda. Tan cerca y tan lejos. Establecida la igualdad en los neumáticos duros, con 1,5 segundos de margen, Verstappen gobernaba la situación. Sin mayor novedad, vio la bandera a cuadros y asestó un duro golpe en la moral de McLaren.
A casi 14 segundos de la cabeza, sin opción alguna de podio, Charles Leclerc dio el cuarto puesto a Ferrari. Hubo demasiada tierra baldía también en torno a George Russell y Andrea Kimi Antonelli, quinto y sexto con Mercedes. Por no hablar de Fernando Alonso, undécimo, o Carlos Sainz, decimocuarto. Salvo las notas geniales y discordantes de Verstappen, todo en Suzuka discurrió en torno al guion establecido. Y eso nunca es buena noticia para los españoles.
Pánico al 'graining'
Las condiciones de la pista, con esporádicas bolsas de agua, y los 14ºC en el ambiente podían alterar la armonía. O añadir novedades respecto a las dos citas previas en Australia y China. Había que mimar los neumáticos, por pánico a una degradación en forma de graining, y mantenerse alerta ante la hipotética aparición de la lluvia. Era de prever que el pulso estratégico se resolviera a una sola parada. De modo que en el tramo incial, la carrera sólo se animó con un par de persecuciones.
La más vibrante la libraron Pierre Gasly y Alonso, casi en paralelo durante media vuelta. Desde la curva 2, el asturiano acechó al líder de Alpine, hasta completar una espectacular maniobra a la salida de 130R. Después de sus dos ceros previos, la premisa para Alonso era alcanzar la meta, pero quedaba claro que no iba a andarse con miramientos. Tampoco podía quedarse quieto Lewis Hamilton, con el paso cambiado y gomas duras. El heptacampeón se quitó de encima a Isack Hadjar al final de la recta de meta.
En la vuelta 21, McLaren movió primero sus piezas, llamando a Piastri. El australiano se reincorporó noveno, por delante de Alonso, con la idea de plantear la opción de undercut de Norris ante Verstappen. De inmediato, Red Bull reaccionó con el pit-stop para el neerlandés y McLaren quiso calcar el movimiento. Así que allí estaban los dos favoritos rueda con rueda en el pit-lane. Uno de esos instantes que deciden los campeonatos. Verstappen, por supuesto, no cedió un ápice ante el candidato, que antes de forzar el límite optó por pisar la hierba reseca.
Norris, por delante de Piastri, el domingo en Suzuka.AFP
Los comisarios anotaron el incidente y unos minutos después desestimaron cualquier tipo de sanción. El triunfo debería resolverse con las fuerzas de cada cual con los neumáticos duros, pero mientras tanto Antonelli se daba el lujo de liderar varias vueltas con apenas 18 años. La evidencia de que Mercedes, como en el pasado Mundial, multiplica su rendimiento sobre un asfalto en perfectas condiciones y a baja temperatura. Si Hamilton hizo durar los duros 30 vueltas, el italiano aguantó una más con los medios.
El plan de Williams con Sainz
Sainz también tuvo que estirar su relevo, amontonando giros, habituándose a un coche que aún no ve como suyo. Casi de inicio había perdido la decimoquinta plaza ante Nico Hulkenberg, aunque pronto se quitó ese hierro candente con una magnífica maniobra en la horquilla ante el líder de Sauber. Resultaba discutible la estrategia de Williams con el madrileño, que tenía 20 vueltas por delante para llegar a meta con los blandos.
Carlos había intentado ayudar a Albon, taponando a duras penas a Hadjar, pero ahora se veía frente a un plan de muy cortas miras. Ya se había saltado la última chicane, aunque los jueces no considerasen pertinente la investigación, pero a la hora de la verdad, lo más valioso que pudo aportar fue un adelantamiento ante Liam Lawson, utilizando el DRS en la recta principal, y un amago de vuelta rápida, más tarde frustrado por Antonelli (1:30.965).
De igual modo, el domingo debió de hacerse eterno para Alonso, incrustado en la undécima posición. Sin opciones de atrapar al Haas de Oliver Bearman, pero con sobrada firmeza para mantener a raya a Yuki Tsunoda. Ganar dos posiciones, desde la decimocuarta en la parrilla, se antoja una pobre recompensa para el segundo piloto de Red Bull, aunque bien sabemos ya de lo odiosas que resultan ciertas comparaciones.
A tres vueltas para la meta, Lando Norris se impacientó ante Oscar Piastri en la recta de meta de Montreal. Fue un error absurdo, calamitoso. Uno más para su leyenda negra, pero de tal gravedad que puede hacerle perder el título. Con los nervios rotos, el británico golpeó por detrás a su compañero en McLaren cuando ambos luchaban por la cuarta plaza. "Ha sido mi culpa, una estupidez por mi parte", admitió por radio, antes de bajar del coche y desfilar a pie hacia el garaje. Un instante decisivo para el Mundial 2025, el que para siempre se recordará en esta carrera apasionante, resuelta con triunfo de George Russell, acompañado en el podio de Max Verstappen y Andrea Kimi Antonelli.
Vio Russell la bandera a cuadros por detrás del safety car, ordenado para retirar las piezas del alerón delantero de Norris. Un deslucido desenlace para su irreprochable carrera. Tampoco fueron de recibo las investigaciones de la FIA a siete coches durante la citada ralentización. El GP de Canadá, con cuatro pilotos enredados por la victoria y el podio durante las últimas vueltas, no merecía eso. Al menos, Piastri pudo suspirar de alivio con los 10 puntos de su cuarto puesto, con los que fortalece su liderato en el Mundial.
Durante más de una hora, los McLaren parecieron fuera de combate, pero su último relevo con los duros puso todo patas arriba. Russell controlaba a Verstappen, pero Antonelli se antojaba presa fácil para Piastri y Norris. Cuando el podio parecía a la mano, Norris la pifió y el italiano, a los 18 años y 10 meses, pudo descorchar el champán para delirio de Toto Wolff, jefe de las Flechas de Plata.
Nervios de Piastri en la salida
Las citadas anotaciones de los comisarios pusieron en tela de juicio la décima plaza de Carlos Sainz, de menos a más en el circuito Gilles Villeneuve. No así la séptima de Fernando Alonso, capaz de sujetarse cerca de los Ferrari. Charles Leclerc, quinto en la meta, también acabó bajo la lupa de la FIA, así que mejor no hacerse muchas ilusiones en Maranello.
Inopinadamente, Verstappen se contuvo en la salida, sin entrar en el cuerpo a cuerpo ante Russell. Los nervios, en cambio, atenazaron a Piastri, que intentó un exterior por la curva 2 ante Mad Max que le hizo perder la posición frente a Andrea Kimi Antonelli. Por detrás, Nico Hulkenberg repitió lo visto en Barcelona, recuperando un par de posiciones al mismo ritmo que las perdía Alex Albon.
Esa excursión del británico por la hierba de la curva 9 suponía un buen augurio para Alonso, porque Williams suponía la mejor piedra de toque para evaluar el nivel de su Aston Martin. Como el resto de favoritos, salvo Norris y Leclerc, el asturiano había optado de inicio por un juego de medios usados. Las previsiones de Pirelli apuntaban a una estrategia de dos paradas, aunque antes habría que comprobar el nivel de degradación.
Bandera a cuadros para Russell y Verstappen en Montreal.EFE
En la vuelta 11, Alonso debió ceder su sitio ante Norris y dos giros más tarde Red Bull inició el turno de pit-stops, apostando por los duros para Verstappen. De inmediato replicó Mercedes con Russell, así que por delante parecía definido el plan a dos paradas. McLaren, obligada por las urgencias, ya había cantado a Piastri el plan B. Pretendía estirar al máximo su primer relevo, pero el líder del Mundial tuvo que reaccionar al intento de undercut de Lewis Hamilton.
El graining venía mermando el ritmo de Alonso, notoriamente más lento que Hulkenberg. Quiso refrescar antes el asturiano, pero sus ingenieros sólo se decidieron en la vuelta 17. El objetivo realista para Aston Martin se cifraba en un octavo puesto en la meta, por detrás de Norris y Leclerc. Apostaban ambos por la inversa, coqueteando con la estrategia de mayor riesgo, la de un solo paso por boxes.
"¿Por qué me habéis llamado? Os dije que los neumáticos estaban bien", lamentó Leclerc por radio, consciente de que tendía que cumplir un último relevo de 40 vueltas. Desde ese momento debería mimar las gomas para cumplir con los plazos. Quien no quiso saber nada de esas cautelas fue Alonso. "Estamos en carrera, no en unos test", dijo cuando le sugerían abordar con precaución las curvas 3 y 8.
Los dados de Red Bull
En el tren de cola, Sainz debía dejar a un lado su desencanto y aplicarse con la profesionalidad de siempre. Apelando al coraje se quitó de encima a Gabriel Bortoleto con una arriesgada maniobra en la curva 10. Antes ya se había librado de Oliver Bearman, pero la zona de puntos seguía muy lejos. Casi a la desesperada, Williams optó por un plan de parada única para Carlos.
Habría más vida para los neumáticos cuando los coches, con menos gasolina en el tanque, pesaran menos. A esa esperanza debían aferrarse Norris y Leclerc, mientras Russell comandaba la carrera con calculada tranquilidad, casi ajeno a la jugada de Red Bull. En la vuelta 38, Red Bull detuvo a su campeón, tirando los dados para la triple parada.
A 19 vueltas para la meta, con el octavo puesto en la mano, Alonso cumplió con el segundo pit-stop. Por entonces, Aston Martin debía asumir los 10 segundos de sanción a Lance Stroll por una maniobra ilegal ante Pierre Gasly. No había muchas más noticias por detrás, más allá de las banderas amarillas cuando Albon dejó aparcado su monoplaza en la escapatoria de la curva 10. Sainz, a la estela de Esteban Ocon, aún podía soñar con los puntos. Su anhelo pudo cumplirse, aunque habrá que esperar el veredicto final de la FIA.
El juicio más importante en la historia del fútbol británico comenzó ayer, bajo un manto de secretismo, en el Centro Internacional de Resolución de Disputas (IDRC) de Londres. La primera vista de un proceso que amenaza con llevarse por delante la dinastía del Manchester City, acusado de vulnerar las normas financieras de la liga inglesa. Tras una investigación de cuatro años, la propia Premier League ha decidido enviar a su campeón ante una comisión independiente, que será quien resuelva su suerte. Mientras el club propiedad del Abu Dhabi United Group niega todos los cargos, amparado en lo que considera un «amplio espectro de pruebas irrefutables», el resto de grandes de Europa aguardan noticias sobre el futuro del imperio sky blue.
¿Qué cargos se le imputan?
En total son 115 infracciones, desglosadas de la siguiente manera: 54 por no proporcionar información financiera (2009-2018), 14 por ofrecer detalles precisos sobre los pagos a jugadores y directivos (2009-2018), cinco por incumplir las normas del Fair Play Financiero (FFP) de la UEFA (2013-2018), siete por incumplir las normas sobre beneficios y sostenibilidad de la Premier (2015-2018) y 35 por no cooperar con las investigaciones de la Premier entre diciembre de 2018 y febrero de 2023.
¿Cuáles son las acusaciones más graves?
Los cargos que más deben preocupar al City son los relativos a la inyección de ingresos tras inflar los acuerdos de patrocinio de la aerolínea Etihad, así como la ocultación de costes al no declarar pagos por derechos de imagen y algunos salarios a su ex entrenador Roberto Mancini. Muchas de estas presuntas infracciones se descubrieron gracias a las revelaciones de Football Leaks publicadas por la revista alemana Der Spiegel, que la entidad citizen considera «fuera de contexto», dado que, a su juicio, esos mails y mensajes de texto fueron «pirateados o robados».
El escudo del City, en el Etihad Stadium.EFE
¿Cuánto durará y cuándo habrá veredicto?
Se espera que las vistas se prolonguen durante al menos 10 semanas, por lo que, en el mejor de los casos, habría que esperar hasta finales de noviembre. Sin embargo, ni siquiera tras este periodo se prevé una sentencia inmediata. Al menos así sucedió el pasado octubre con el Everton, un caso mucho menos complejo resuelto tras un mes de espera. Ante la posibilidad de que sea declarado inocente de algunos delitos y culpable de otros es probable que todo se prolongue durante mucho más tiempo, por lo que nunca habría nada definitivo hasta los primeros meses de 2025.
¿Qué suerte correrá si es declarado culpable?
El abanico de sanciones oscila entre males menores, como una multa económica o una deducción de puntos en la clasificación de la Premier, a otras que bien podrían calificarse como históricas: ser despojado de alguno de sus títulos o el descenso a la Premiership, la segunda categoría del fútbol inglés. En 2020, la UEFA ya impuso al City una prohibición de participar en la Champions durante dos años por inflar los ingresos de patrocinio entre 2012 y 2016, aunque su apelación ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) le salvó del castigo. La temporada pasada, el Everton perdió seis puntos y el Nottingham Forest otros cuatro por incumplir las normas sobre beneficios y sostenibilidad de la Premier. El Leicester City, por contra, evitó una penalización similar tras ver estimado su recurso.
¿Cómo afectará a Pep Guardiola?
La gloriosa etapa del técnico, campeón de las últimas cuatro ediciones de la Premier, podría sufrir un severo revés precisamente ahora que va a cumplir su último año de contrato. El firme respaldo de Pep Guardiola a sus superiores, reiterado durante los últimos meses, contrasta con su anterior amago de abandono: «Ya les he dicho que, si me mienten, al día siguiente no estaré aquí», advirtió en 2022, sin nombrar al jeque Mansour bin Zayed Al Nahayan. Un castigo ejemplar también arrojaría muchas dudas sobre el futuro las estrellas de la plantilla, incluido Erling Haaland.
Haaland, durante el último partido ante el Brentford.AFP
¿Quién decide finalmente?
Desde febrero de 2023, cuando comenzó a trabajar, un panel independiente ha venido preparando las vistas, que se celebrarán a puerta cerrada. De momento se desconoce la identidad de estos expertos, encargados de publicar la sentencia por escrito.
¿Quiénes ejercerán como abogados?
El equipo jurídico del City lo dirige Lord Pannick, un ex abogado de Boris Johnson y la Reina Isabel II que ya trabajó con el club durante sus pleitos con la UEFA. Sus honorarios rondan los 5.000 euros la hora. En cuanto a la Premier, lo más probable es que cambie de letrado. Si hace un año contrató al bufete Linklaters, ahora se espera que trabaje con Adam Lewis, un experto en derecho deportivo.
¿Se esperan recursos?
Este tipo de casos no pueden recurrirse ante el TAS, pero las partes podrían apelar y organizar una nueva vista con otro panel. Tampoco conviene perder de vista las exorbitantes costas judiciales, dado que tras seis años de procedimientos, los honorarios de los abogados ya se cifran en decenas de millones de euros.