El Celta frena en seco las aspiraciones del Valencia y el Getafe se mete en la pelea europea

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El Celta vio por el retrovisor cómo le pisaban los talones y aceleró para remontar en Mestalla y despertar al Valencia de la ensoñación de pelear por Europa. No le alcanza a un equipo instalado en la irregularidad que, siempre que ambiciona algo, acaba en tierra de nadie. Sí dio ese paso al frente, con contundencia, el Getafe, que tonteó con el peligro al inicio de la temporada, pero sumó ante el Athletic la sexta victoria en ocho jornadas y atrapa a la Real.

En Mestalla, el duelo tuvo dos escenarios bien distintos en cada tiempo. En el primero, pareció que Guido Rodríguez guiaba al Valencia por el camino de la ambición. El argentino ha caído de pie, quizá porque hacía demasiado tiempo que la parroquia no veía con el escudo del murciélago a un futbolista de esa jerarquía, sobre el césped y en el vestuario. Es la sombra del entrenador, que ordena al resto de compañeros y que siempre sabe dónde tiene que estar. Pero solo no puede, aunque se responsabilizara de dos de los goles celtiñas y volviera a marcar en el 93. Para entonces, el partido estaba imposible.

Al Valencia le esperaba un partido incómodo ante un Celta acostumbrado a manejar los tiempos, por mucho que mirara de reojo a su duelo de Europa League. Sin embargo, bien plantados, los valencianistas, con un estadio a rebosar, aguantaron sin descomponerse que el rival hiciera circular la pelota sin encontrar grietas por dónde dañarles. Jutglà probó con un zurdazo tímido desde la medialuna en el minuto dos de juego, y nada más. No volvió a acercarse con peligro al área de Dimitrievski. El plan valencianista estaba muy claro: robos y carreras, con Ramazani al mando. Eso fue lo que hizo el belga, apoyándose en la incorporación por la derecha de Javi Guerra que le puso un centro preciso forzando a Radu. Fue un latigazo sin continuidad hasta que en tres minutos, el Valencia inclinó el partido.

Una falta por manos de Aidoo en el lateral izquierdo de su área la teledirigió Almeida buscando la escuadra del segundo palo. Salvó el gol una estirada magistral de Radu, pero el juego no se fue de ese área. Con el Valencia volcado, Javi Guerra filtró balón a Ramazani en el punto de penalti, no pudo sacar limpio el remate, pero el rechace acabó en la frontal donde Guido lo enganchó para marcar su primer gol como valencianista. Desde ese momento, el Celta, con tres partidos sin ganar a sus espaldas, se bloqueó. Volvió a tener el control, no mostraba colmillo ante una defensa bien plantada que ya solo volvió a crear una ocasión: un disparo lejano de Cömert.

Nada de eso se repitió tras el descanso. Fue como si Claudio Giráldez, con una varita mágica y tres decisiones, hubiera hecho desaparecer al Valencia. Reactivó a su equipo con la entrada de Fer López, Williot y El-Abdellaoui, buscando un todo o nada para darle la vuelta al marcador. En cinco minutos, lo logró. En el 55, Fer López se coló entre Gayà y Cömert para asistir a Williot. El remate del sueco solo pudo despejarlo Dimitrievski, pero lo cazó Ilaix Moriba para empatar el duelo. En el siguiente ataque, fue Williot quien burló al lateral derecho para encontrar solo a Fer López y que la pusiera a la escuadra.

No reaccionaban los valencianistas ni con los cuatro cambios de una tacada de Corberán, que volvió a escuchar gritos de dimisión cuando sus jugadores temblaban. A puro corazón buscaron el empate y, en una transición, se encontraron con el tercero, de Williot, que le podía aun más difícil lo que era una proeza porque al Celta le impulsa la mirada hacia la Champions. El segundo gol de Guido en el 90+3 solo sirvió para calmar a una grada que se olvidó de protestar para empujar.

Satriano catapulta al Getafe

No hubo sufrimiento en el Coliseum porque el partido se le puso muy de cara al Getafe en el minuto 14 con el gol de Luis Vázquez y el Athletic, desdibujado incluso con el regreso de Nico Williams, no encontró la manera de buscar el empate. Apenas creó ocasiones de peligro ante la portería de David Soria y el castigo se lo amplió Satriano con su gol en el 90. El uruguayo ha resultado una pieza perfecta en el engranaje de Bordalás desde que llegó en enero, tanto que el club lo ha comprado. Suyos han sido cuatro goles de esta racha que les ha permitido echarle el guante a la Real Sociedad y dejar atrás a Espanyol y Athletic. Una victoria tan cómoda como ilusionante.

kpd