El fichaje de Antoine Griezmann por el Barcelona, en sus dos intentos, fue objeto de numerosas controversias. Los contactos se iniciaron antes del periodo preceptivo, algo que llegó a conocimiento del Atlético de Madrid, por lo que para evitar una de
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El dato es llamativo y más con lo que ocurrió en el primer tiempo ante el Levante. El Atlético sacó 13 córners de los 21 que botaría en los 90 minutos. Una suerte que no fue capaz de aprovechar en el partido ante la escuadra levantinista como no ha hecho a lo largo de toda la temporada, aunque Griezmann le sacó del embrollo con su doblete postrero.
Son 92 saques de esquina en lo que va de curso y cero goles a favor. Este sábado, el conjunto de Julián Calero les hizo uno, el ex rojiblanco Manu Sánchez y por el que pidió perdón, y a punto estuvo de empatar en otro. "La pelota parada no es suerte. Es trabajo, insistir y encontrar las mejores sociedades para encontrar soluciones", apuntó Diego Simeone. No debe de serlo porque Sánchez, el goleador levantinista, es un especialista. "Estuve aquí y no quise celebrarlo. Llevo tres goles en Primera y todos de cabeza", apuntó al término del partido.
Sólo el Elche y el Sevilla, además del equipo del Cholo, no han conseguido sacar nada positivo de esta suerte en lo que va de temporada. Claro que ninguno ha disfrutado de tantos lanzamientos como los chicos del argentino. Dijo Julián Calero, técnico del Levante, que la fórmula para aprovecharlos es tan sencilla como "tener a un buen lanzador y a jugadores que rematen". Algo que secundó el entrenador rojiblanco y recordó que su equipo dispone de esos perfiles y reveló que trabajarán para mejorar esa suerte para lo que queda de temporada.
Precisamente, Koyalipou estuvo a punto de aprovechar otro al final del tiempo reglamentario, lo que hubiera supuesto el 2-2 hasta que Griezmann volvió a demostrar, como hiciera a los 37 segundos de entrar en el campo, por qué es el máximo goleador de la historia rojiblanca con 203 tantos, y por qué es una leyenda del Atlético de Madrid esté en el campo o saliendo desde el banquillo. "Al final cada jugador quiere jugar, lo que hace feliz es estar en el campo, pero tengo la suerte de que en el banquillo están todos con muchas ganas y me motivan a hacer lo mismo", apuntó el protagonista tras firmar un doblete.
En el mismo sentido se expresó su entrenador sobre la suplencia del astro francés. "La idea nuestra es que el equipo somos todos y luego empiezan 11 con el portero, a partir de ahí está la fortaleza del grupo", comenzó Simeone, visiblemente molesto por responder a varias preguntas sobre la suplencia del siete. "Necesitamos a tener a todos enganchados", reiteró el entrenador. Y Griezmann le secundó poco después en rueda de prensa."Todos somos iguales. Nadie pones malas cara y yo tengo que dar ejemplo", explicó el francés.
Koke y Griezmann parecen haber cambiado las tornas de un año a otro. Si la temporada pasada era el francés el teórico titular, en esta es el capitán rojiblanco el que está partiendo más veces de inicio. "Es imposible convencer al jugador de salir desde el banquillo. Fui jugador de fútbol y el futbolista quiere jugar. No quiere verse esperando la oportunidad. Pero cuando firman el contrato no firman jugar, firman ser un equipo" concluyó el Cholo.
Uno de los primeros debates que surgieron en Berlín, una vez superado el éxtasis inicial, fue el del Balón de Oro. No por un excesivo interés en el premio, sino por las dudas sobre qué futbolista había sido el mejor del torneo y del año ahora que todas las competiciones tienen dueño. Y la realidad es que el Imperio ha sido España, pero el fútbol continental parece no tener Rey, lastradas sus estrellas por un calendario eterno y por la cobardía de muchos de los seleccionadores.
Esa es una de las grandes conclusiones del torneo. Recuerden los partidos que han visto. ¿Qué equipos, más allá de España, han sido verticales y valientes y han buscado su propio gol antes que evitar el del rival? A Países Bajos hay que reconocerle sus virtudes, Turquía fue la revelación y Austria, atractiva en fase de grupos, perdió ante los otomanos.
Las grandes potencias, sin embargo, han sido una decepción. No tanto por los resultados sino por el estilo. En la historia quedará un apretado 2-1 contra España, pero la reacción ante la derrota de Inglaterra es de «decepción». Así lo resumió Jude Bellingham, lejos de su nivel en el Madrid. De Phil Foden y Harry Kane siguen esperando noticias, limitados, como el madridista, por lo extenuante del calendario.
52 partidos de Bellingham
«La gente tiene que entender que el fútbol de selecciones no es como el de clubes. Llegamos aquí después de una temporada muy larga y exigente, no podemos salir a ganar 5-0 los partidos, hemos tenido que jugar a otra cosa», admitió Bellingham en la zona mixta del Olympiastadion. Lesionado en varios momentos del curso, el inglés ha disputado 52 partidos, 12 menos que Lamine Yamal, el español con más encuentros.
Francia es la otra gran decepción del torneo. Llegaba después de ser finalista en Qatar y con Kylian Mbappé recién fichado por el Madrid, aunque su mes en Alemania ha tenido más política que fútbol. Didier Deschamps, que como Gareth Southgate llegará hasta el Mundial 2026, ha vuelto a construir un equipo rocoso en defensa, pero sin ideas en ataque. El cansancio de la temporada ha hecho mella y sus técnicos no han encontrado las soluciones de Luis de la Fuente.
Southgate tardó en apostar por jóvenes como Watkins, Mainoo y Palmer, y Deschamps apenas ha contado con Barcola, que demostró por momentos tener una velocidad más que sus compañeros. Contaban con ingredientes, pero los dejaron en la nevera. De la Fuente, por su parte, no dudó en apostar por los niños y, cuando los necesitó, por secundarios como Merino, Zubimendi y Oyarzabal.
Miedo a perder
Alemania y Portugal detuvieron su paso en cuartos ante España y Francia. Un pequeño traspié para dos proyectos que deben decir «adiós» a sus jerarcas. Toni Kroos ya ha dado un paso al lado, ¿lo hará Cristiano Ronaldo (o lo hará Roberto Martínez)? Jamal Musiala, Florian Wirtz, Vitinha y Rafael Leao ofrecen suficientes argumentos como para que sus países lleguen a la Copa del Mundo en las primeras filas de la parrilla.
El torneo se ha caracterizado por el miedo a perder, la guerra táctica y, especialmente, el poco protagonismo de las grandes estrellas. España ha acumulado más ataques (411) y más regates (146) que nadie, por encima de Francia (341 y 129) e Inglaterra (344 y 120). Queda claro el mejor equipo, pero ¿y la gran estrella?
Mbappé, incrédulo, durante la semifinal ante España.EFE
Kroos y Musiala fueron de más a menos, Bellingham dejó una chilena histórica y varios encuentros irregulares, Kane se lleva el Pichichi compartido con b, pero no ha aparecido en los momentos importantes, Mbappé, ausente en el inicio por su fractura de nariz, volvió a casa con una asistencia entre octavos, cuartos y semifinales, Cristiano y Antoine Griezmann no han marcado...
Mientras, la Copa América se la llevó la Argentina de Leo Messi y Brasil quedó varada en cuartos, rebajando las opciones de Vinicius, clave en la Liga y la Champions del Madrid. Las estrellas tienen claro por qué no han aparecido: la culpa es del calendario. «Necesito descansar y recuperarme, ha sido una temporada muy larga», manifestó Mbappé tras la derrota ante España en semifinales. Hoy se presenta en el Bernabéu. Así es el fútbol. Esto no para.