Se acabaron las especulaciones y, con el Barcelona ya en octavos de final y el Villarreal y el Athletic ya eliminados, queda la incógnita de con quién se verán Real Madrid y Atlético en la eliminatoria de dieciseisavos de final a la que se han obligado tras sus derrotas en esta última jornada de la fase de grupos.
Primero, el Real Madrid. Ha sido noveno, el primero de los que han de jugar esta repesca. Junto al Inter de Milán, que ha sido décimo, deberá enfrentarse o bien al Bodø/Glimt, el equipo noruego que ha amargado al Atlético en el Metropolitano, o bien al… ¡Benfica! Sí, las carambolas han propiciado que pueda ser el equipo de Mourinho el rival del Madrid para estar en octavos.
Por cierto que, después de eso, en octavos de final espera o el Sporting de Portugal o el Manchester City de Pep Guardiola, repitiendo, aunque no en la misma ronda, la eliminatoria del año pasado.
El Atlético, por su parte, ha quedado en decimocuarta posición. Junto a la Juventus, el equipo que le precede, se va a enfrentar o bien al Brujas o al Galatasaray, a quien no fue capaz de ganar la semana pasada.
El panorama se oscurece en octavos, porque de salir indemne de la repesca, el equipo de Simeone deberá viajar a Inglaterra. Bien a Londres para medirse al Tottenham bien a Liverpool.
La suerte de ambos se conocerá este viernes a mediodía, y su única ventaja es que los dos podrán jugar la vuelta en casa.
En el Atlético de Madrid, uno puede pensar que los jugadores pasan y sólo Simeone permanece. Pero hay otro pilar en el vestuario rojiblanco que se mantiene allí desde antes de la llegada del técnico argentino y que seguirá, al menos, hasta 2025. "Es un orgullo enorme ser capitán del Atlético de Madrid y más en esta etapa tan bonita", apunta Koke en una entrevista audiovisual que el club ha distribuido a medios.
Jorge Resurrección, Koke, ha crecido a la vez que el club rojiblanco en el que aterrizó a los 6 años junto a su hermano Borja. Juntos, club y jugador, han alcanzado cotas inimaginables como dos Ligas, una Copa, una Supercopa de España, dos de Europa, dos Europa League y, el trago más amargo, dos finales de Champions. Trofeos que rozaron con los dedos. "Tengo ganas de volver a Neptuno con la afición ya que en la última liga no pudieron estar", expresa el capitán en el vídeo.
Hablamos de 626 encuentros, la unión más larga de toda la historia del club colchonero y que, desde este contrato, se revisará anualmente la continuidad de la misma. Los 32 años del jugador rojiblanco, 26 de ellos con la rojiblanca, han sido claves en la negociación de la renovación. "Es un acuerdo que para las dos partes es bueno", comenta el futbolista.
Mientras las partes discutían la duración del contrato o los emolumentos que recibiría el 6 rojiblanco, lejos de los 8 netos que llegó a cobrar cuando era objeto de deseo de muchos clubes europeos, el capitán desde que Godín abandonara el Atlético en 2019 seguía a lo suyo: trabajo y sacrificio. "He tenido muchas oportunidades de salir pero, cómo me iba a ir cuando más se estaba disfrutando", comenta Koke.
Memorable fue su partido de vuelta en los octavos de Champions ante el Inter de Milán. El futbolista recorrió 17,5 kilómetros, casi dos más que cualquier otro jugador de campo. Los despachos eran una cosa, pero el césped otra muy diferente.
Debut
Una actitud que no ha cambiado desde aquel 19 de septiembre de 2009, cuando Koke debutaba en el primer equipo rojiblanco. El Barcelona fue el primer rival al que, en aquel entonces el 26 colchonero, se enfrentaría defendiendo los colores del Atlético de Madrid. "Estaba flipando, no sabía ni por dónde venía, pero sentía un orgullo enorme", expresa Koke.
Desde entonces, 47 goles para un futbolista que comenzó en la mediapunta pero que ha ido retrasando su posición hasta el 5 que tanto utiliza Simeone y 111 asistencias.
No es difícil imaginar la historia de un niño humilde que sueña con ser futbolista y jugar en los mejores equipos del mundo. Y el relato de Fede Viñas (Montevideo, 1997), claro, empieza parecido. Disfrutando del balón por las calles de Villa del Cerro y progresando en el fútbol base hasta que un día, con 13 años, algo se rompió por dentro. "Me decía a mí mismo que estaba siendo egoísta, porque tal vez otro niño que tenía más ganas que yo podría estar en mi lugar ya que yo no estaba dando lo mejor de mí para ser futbolista", revela a EL MUNDO el hoy delantero del Oviedo.
Fede dejó el fútbol y el colegio y comenzó a repartir comida por Montevideo junto al padre de un amigo. "Era muy feliz, es una etapa que siempre voy a recordar porque trabajando podía darme mi lujito de, no sé, comprarme ropa", confiesa para quitar hierro a una decisión de la que no se arrepiente, pese a lo que se pueda pensar de alguien con su talento. Hablamos de un futbolista de Primera División e internacional con la Uruguay de Marcelo Bielsa y que esta noche se enfrenta al Atlético del Cholo un equipo que siempre bancó.
Un día, sentado en la calle tomando un mate con el amigo con el que repartía comida, éste le dijo: "Fede, ¿por qué no vuelves al fútbol?". Fue una pregunta muy inocente entre compadres de 17 años que se pasan la vida hablando de cualquier cosa. "Era una etapa que veía cerrada y yo ya me veía como currante", responde Viñas. Pero esas palabras se le quedaron dentro y empezaron a rebrotar, poco a poco, sus sueños de niño cuando pateaba para el Liverpool, no el inglés sino el uruguayo.
Se fue junto a su amigo a la casa de Jorge Contreras, el Loco, para preguntarle si tendría hueco en su equipo. El ex portero uruguayo les dijo que no, pero les habló de otro en el que quizás sí habría plaza, aunque tocaba empezar en la segunda categoría amateur. En apenas 18 meses, Viñas, que se reincorporó al deporte con 95 kilos de peso, ya estaba jugando en Primera División uruguaya en el Juventud de las Piedras. "Uno no se olvida de ser futbolista, aunque se separe del deporte, cuando se nace con eso no se pierde", apostilla.
El delantero, antes de un entrenamiento.Real Oviedo
Terminado el paréntesis, la cabeza de Fede ya nunca se quiso volver a apartar del fútbol. "Empecé otra vez y me gustó. Volví a ser ese niño chiquito. Es lo más lindo", revela sobre la ilusión de practicar algo con lo que nació pese a que muchas veces, las derrotas, "hacen que el humor cambie". Y por desgracia, este año toca perder mucho para este jugador que se declara "un ganador". "No sólo del fútbol, sino de la vida, con todo lo que me pasó, las lesiones, el tendón de Aquiles, perder una Copa América, eso me hizo más fuerte, y bueno, yo no quiero estar en la situación que estamos, últimos, ninguno de mis compañeros quiere", revela.
El Oviedo es colista con dos victorias, tres empates y ocho derrotas y, lo más preocupante, sólo siete tantos a favor, el que menos de Primera . "Obviamente recae en los delanteros, porque son los que tienen que hacer los goles, pero el equipo también debe atacar bien para poder finalizar". Considera que quizás les está faltando "una cuota de suerte": "Cuando se dé la victoria todo puede cambiar, romper esa barrera, y quizás coger una racha para salir del descenso. Es lo que queremos todos, para seguir con más ganas", apunta el uruguayo.
Giro de guion
Hubo un momento esta temporada que no se olvida en Oviedo y es cuando el club prescindió de Veljko Paunovic, el entrenador que devolvió al equipo a Primera tras 24 años en el lodo, por Luis Carrión. Una decisión "inesperada" para Fede. "La mayoría de las veces cuando viene un técnico nuevo se renuevan las oportunidades, todos se quieren mostrar y a veces quizás se necesite un golpecito de eso, pero bueno, es injusto", explica el delantero.
Ahora el equipo está centrado en remar junto a su entrenador para salir de la zona peligrosa y evitar que una ciudad como Oviedo vuelva a ver a su equipo en Segunda. "A mí y a mi familia nos gusta mucho, siempre lo vamos a tener en nuestro corazón, por el nacimiento de nuestra bebé". Victoria, la hija de Fede, está a punto de cumplir un año y a su padre no le importaría que siguiera sus pasos. "Sería lindo", destaca y mantiene que él ha disfrutado mucho de su camino y que no cambiaría absolutamente nada. "Yo creo que no, porque si cambio algo no estaría donde estoy hoy en día, todo pasa por algo y estoy feliz del camino que estoy recorriendo tanto en la vida como en el fútbol", apunta este joven de 27 años que el fútbol consiguió reengancharle para reconvertirle en niño.