Del "Fran, no me jodas" de Xabi Alonso a un Madrid "desquiciado": "Contra el City nos jugamos tres puntos"

Del “Fran, no me jodas” de Xabi Alonso a un Madrid “desquiciado”: “Contra el City nos jugamos tres puntos”

"Fran, ¡no me jodas!". La televisión cazó a Xabi Alonso en el momento decisivo del partido ante el Celta, quizás en un momento decisivo también para su carrera como entrenador del Real Madrid. La expulsión del lateral izquierdo del conjunto blanco tras recibir dos amarillas en dos minutos por sendas entradas terminó de hundir la noche de su equipo, que ya en ese momento iba 0-1 en el marcador y apenas había dado signos de vida. El Madrid de Alonso acumula un triunfo (en Bilbao) en las últimas cinco jornadas de Liga. Una crisis colosal que el técnico desliza en "un partido malo en casa se puede tener" y una situación que asegura poder "revertir".

"Por supuesto", respondió a la pregunta sobre si se veía con fuerzas para continuar. "Todos unidos sabemos que podemos revertir la situación. Un partido malo en casa se puede tener. La autocrítica y la exigencia sabemos cuál es en este club, y las derrotas duelen, pero todos juntos el miércoles tenemos la mejor oportunidad para revertir esto", reflexionó en la sala de prensa.

La noche del domingo fue caótica para los blancos y para Xabi. Después de una hora de partido desastrosa, el equipo entró en bucle contra el árbitro, terminó con dos futbolistas menos sobre el césped y con un tercero, Endrick, también expulsado por protestar.

"Nos han desquiciado las decisiones del árbitro. La expulsión de Fran, luego ralentizaban el juego y no les advertía, estaba muy permisivo... No me ha gustado la actuación y luego la tarjeta a Álvaro la ha sacado con muchas ganas. Nos ha descontrolado y nos ha sacado en esas fases del partido", aseguró el técnico, muy crítico con el colegiado Alejandro Quintero.

El Madrid, que salió con cinco puntos de ventaja sobre el Barcelona tras el clásico del 26 de octubre, está ahora a cuatro del conjunto culé, líder en solitario de la Liga. Nueve puntos en apenas 40 días. Sonrojante para un proyecto madridista que había iniciado el año con 13 victorias en los primeros 14 partidos del curso.

"Todos estamos enfadados, evidentemente, porque no era el resultado que queríamos. Desde el inicio esa lesión de Militao nos ha hecho daño, nos ha costado recomponernos anímicamente. Hemos ido ajustando y no ha salido el partido que queríamos. Tenemos que intentar pasar página, son solo tres puntos, queda mucha Liga y tenemos el partido del City para reaccionar", aseguró.

Lo de Militao, "muy preocupante"

La lesión de Militao, "muy preocupante" según el club, es un problema muscular en el isquio que podría dejarle varios meses lejos de los terrenos de juego. El brasileño se une a una enfermería en la que ya están Carvajal, Huijsen y Alaba. "Es una muy mala noticia, estamos sufriendo bastante con las lesiones y nos ha costado reaccionar", explicó Alonso.

La reacción, tímida, llegó tras la expulsión de Fran García. Ahí los futbolistas comenzaron a presionar durante unos minutos y Mbappé pudo empatar con una vaselina que se fue alta, pero el Celta sentenció en el descuento, ya con Carreras expulsado. "La reacción ha sido cuando nos hemos quedado con uno menos, ahí el equipo ha apretado, ha corrido... Estamos enfadados y entendemos que la gente también. Es responsabilidad de todos".

"¿Se juega el puesto el miércoles ante el City?", le preguntaron los medios a Alonso. "Nos jugamos tres puntos", contestó, contundente.

La polémica

Más allá del resultado, el partido terminó con polémica por las tres expulsiones al Madrid, dos a futbolistas de campo y la tercera a Endrick. En cuanto a Carreras, el colegiado, según el acta, le expulsó por decirle "eres malísimo".

Una vez terminado el encuentro, Carvajal, en ropa de calle, se ha acercado al colegiado y le ha dicho "el nivel que dais y luego llorando en las ruedas de prensa":

San Mamés cura al Madrid

San Mamés cura al Madrid

Actualizado

Desde luego hay que restregarse los ojos para ver cómo el Madrid ganó 0-3 a los Leones y su fiera parroquia. Una vez más, Mbappé volvió a hechizar con goles decisivos. Sobre todo, el último, algo espectacular ante un Athletic muy pobre, sin ideas y sin goleadores.

Xabi Alonso quiso volver a su personalidad táctica y jugó con tres defensas y dos carrileros. Trent fue un espectáculo con sus sensacionales pases. Luego se lesionó y vuelve a estropear su gran progresión.

Y Valverde jugó más de extremo que nunca, como le gusta al uruguayo. Pero quien hizo una brillante y sorprendente aparición fue Camavinga, que jugó como los ángeles negros de Machín. Incluso a la inteligencia de Mbappé logró un segundo tanto esencial para meter al Athletic en una depresión.

El problema es que Bellingham sigue sin ser una estrella. Corre mucho más que Arda Güler y pelea por cada balón. Pero esta vez jugó muy lejos del área y no le vi casi ni una llegada al área. Está estancado en su personalidad.

Es evidente que Vinicius juega peor a cada partido. El gol que perdió solo ante Unai es el perfecto ejemplo de ya no es el de antes. Ni su sombra. Ahora le cuesta meter un gol más que subir escaleras. Por no hablar de su compatriota Rodrygo, que parece un fantasma con sábana negra y que ya no sirve ni para disparar a puerta.

Aparecieron Arda, Brahim, Gonzalo y el inofensivo Rodrygo. Fueron jugadores persiguiendo al balón. Me sorprende la bajada a los infierno de Brahim. Ha perdido velocidad y confianza, porque Alonso cree muy poco en él. No sé si le vendrá bien ahora marcharse a Marruecos para jugar la Copa África. Lo digo desde otra perspectiva, porque allí lo tienen como a Lamine Yamal y le hacen confundirse cuando vuelve a la vieja Europa.

Es probablemente el peor Athletic que he visto en años. No extraña su deplorable camino en la Liga, acompañado con un castigo sin piedad por la Champions. Equipos de la calidad del Athletic actual no puedo jugar los dos torneos. Es imposible. Le ahogan, le asfixian y le hacen casi inútil ante lo portería contraria. Y no hablo de Nico Williams, que realmente ha bajado al infierno de los futbolistas minúsculos.

La victoria es San Mamés es una cura para Xabi Alonso y un enorme balón de oxígeno. La pregunta es si podrá continuar con esa polivalencia táctica y un orden que desde jornadas no había tenido. Luego está el efecto Mbappé, con alma humana, pero con pura espiritualidad en el futbol

El eje Mbappé-Courtois impulsa al Real Madrid en San Mamés

El eje Mbappé-Courtois impulsa al Real Madrid en San Mamés

El eje norte-sur sostiene al Madrid. El norte es Mbappé; el sur es Courtois. El primero marca los goles y el segundo valida el valor de esos goles, al impedir que el contrario los iguale. El la periferia del eje crecen algunos jugadores y decrecen otros. Crece Trent, convertido en lo más parecido a un kicker del fútbol americano, un pateador que siempre encuentra el norte, pero un norte en movimiento. La lesión que se produjo el inglés es un contratiempo en el peor momento, para sí mismo y para el equipo. Veremos. Decrece Güler, suplente en San Mamés en una situación extraña, como extraño fue su cambio en Girona. La diferencia es el resultado, un marcador contundente en un lugar difícil, menos hoy que en otras ocasiones, seamos claros. La victoria es una prueba de vida para Xabi Alonso, escondida todavía en el norte y el sur del Madrid. [Narración y estadísticas (0-3)]

Nada hay que reprochar al técnico, después de un ejercicio de dominio de los suyos, de los que mandan, porque el Madrid fue lo más jerárquico posible. Estaba Valverde, y estaba donde le gusta jugar, salvo por las necesidades del desenlace. Estaba Vinicius y estaba Bellingham, un paso adelante por la inclusión de Camavinga junto a Tchouaméni, y estaba Rüdiger, que ha regresado de su larga lesión sin contar los minutos. Camavinga desplazaba a Güler, uno de los pocos futbolistas que alumbran los espacios frente a defensas en formación, pero el tanto del francés carga el argumentario del técnico. No hay debate que se resista a los goles, aunque la lesión del francés, otra, devolverá protagonismo al turco.

Es posible que Xabi Alonso quisiera más físico frente aún rival que siempre propone duelos a cuerpo, pero la realidad es que esté Athletic no está para proponer muchas cosas, lejos de las mejores versiones que ha ofrecido con Ernesto Valverde. La impresión es que la exigente Champions lo ha desgastado y descolocado, y eso se paga siempre en la Liga.

opacado por el depredador

La debilidad defensiva, con muchas dudas, fue una prueba y quedó de manifiesto en los dos primeros goles del Madrid, con independencia de los méritos de Mbappé, que sorteó rivales como se sortean puertas de esquí para batir a Unai Simón. Trent lo habilitó en el espacio justo, por lo que algunos madridistas se fueron a felicitar al inglés, pero a partir de ahí los movimientos de Mbappé fueron inaccesibles, como si se evaporara, para culminar uno de los mejores tantos desde que está en el Madrid, aunque no el gol en el que haya tenido mayor oposición.

La defensa del Athletic estuvo contemplativa, tibia, y su portero no hizo un imposible. Antes y después, en cambio, evitó Unai Simón que los males fueran mayores, ante el propio Mbappé o en un mano a mano ganado a Vinicius, activo en el arranque, pero irremediablemente cada vez más opacado por el depredador que tiene a su lado. Es inevitable. El día que toma la iniciativa, como sucedió en Atenas, Mbappé logró cuatro goles. Continúa.

El segundo gol de los blancos, obra de Camavinga, con dos cabezazos en el área ganados por los visitantes, y el tercero, en el que Mbappé tuvo tiempo para mirar, medir y disparar, sin que Vivian pusiera la cabeza donde debía ponerla, ahondaron en la debilidad local.

El cabezazo de Camavinga que valió el 0-2 en San Mamés.

El cabezazo de Camavinga que valió el 0-2 en San Mamés.EFE

En ataque, asimismo, le faltaron al Athletic tramos de alto ritmo de juego, aunque cazó acciones aisladas, gracias a segundas jugadas, en las que Courtois resultó fundamental, frente a Guruzeta, Berenguer o Jauregizar, en momentos importantes, sin que el marcador tuviera todavía la claridad del desenlace. Nico Williams tampoco consiguió poner en valor su explosión y ganar duelos individuales.

Zurcidos tras las lesiones

Ernesto Valverde intentó poner más agresividad tras el descanso con el recurso de Unai Gómez, pero no le sirvió para cambiar el escenario. Militao, Tchouaméni, Carreras o Camavinga eran ganadores de los duelos individuales, una especialidad habitual del Athletic debido a la intensidad que suele imponer en San Mamés. Ahora no está para eso.

El segundo gol de Mbappé, tercero del Madrid, tranquilizó a Xabi Alonso, que hasta entonces había tenido que zurcir al equipo por las lesiones. Primero al colocar a Asencio en el lateral derecho, por Trent, y a Güler por Camavinga. A partir de ahí, llegó el momento de pensar en lo que viene, el Celta y, especialmente, el City de Pep Guardiola, en el Bernabéu. Entre los que se fueron estaban Vinicius, Mbappé y Militao, jugadores indispensables.

En el caso del brasileño, además, quizás para evitar males mayores, ya que Vini hizo un feo gesto a la grada, al mostrar tres dedos en señal de la goleada. Se retiró de San Mamés al grito de «¡Tonto, tonto!». Tan feo como lo que había hecho. El Madrid lo necesita en su mejor versión, porque lo de San Mamés es sólo una prueba de vida. Si tiene dudas, que pregunte a Mbappé.

Un examen de siete días: el Madrid le pide a Xabi Alonso una reacción ante Athletic, Celta y City

Un examen de siete días: el Madrid le pide a Xabi Alonso una reacción ante Athletic, Celta y City

Atenas alicató las paredes de la crisis del Madrid, pero Montilivi volvió a reabrir las grietas de un equipo en constante duda. El conjunto blanco sólo fue capaz de ganar dos de los seis encuentros que disputó en noviembre, donde acumuló tres empates seguidos en Liga y una derrota en Champions contra el Liverpool que han dejado a Xabi Alonso caminando sobre arenas movedizas. Los próximos siete días, con tres encuentros ante Athletic Club, Celta de Vigo y Manchester City, marcarán el camino de su proyecto, con la dirección del club pidiendo una reacción al cuerpo técnico y a los futbolistas para enderezar una situación cada vez más complicada.

El Madrid, que inició noviembre con cinco puntos de ventaja sobre el Barcelona y ocho sobre el Atlético tras ganar al Valencia el día 1, es ahora segundo en la clasificación, a un punto del cuadro azulgrana, uno por encima del Villarreal y con dos de diferencia con los colchoneros. Ha perdido un colchón que puede ser clave en el curso doméstico y lo ha hecho todo lejos del Bernabéu. Sumará, entre Liga y Champions, seis partidos seguidos sin pisar Chamartín, una situación inusual que no ha ayudado a que el equipo mostrara su mejor versión.

Desde el 4-0 contra el Valencia, la plantilla de Alonso se ha descompuesto. Ha encajado goles en todos los partidos menos en Vallecas, se ha cortocircuitado en el centro del campo, donde no encuentra el timón tras la vuelta de Bellingham, ha perdido chispa en ataque, como demostraron las ocasiones perdidas en Girona, y ha tenido que poner parches en el vestuario, donde la relación entre los futbolistas y Xabi tuvo que recomponerse de forma obligada en Grecia para evitar males mayores.

Florentino Pérez llamó al técnico vasco y le pidió reconducir el feeling con el equipo, y habló con algunos pesos pesados para tratar de acercarles de nuevo al entrenador. Se hablaron las cosas y bajó el nivel de críticas, quejas e intensidad por ambos bandos, pero los resultados lo son todo y el empate en Girona, con la pérdida del liderato como golpe de efecto, ha vuelto a poner al proyecto al filo del precipicio.

La actitud del equipo en Montilivi fue mejor que en Elche y en Vallecas, pero el fútbol sigue sin fluir en el Madrid. Y sin fútbol no hay resultados. Y sin resultados no hay proyecto. En un club que prioriza las estrellas sobre los entrenadores, «el empate es la antesala de la crisis», como ya decía Ancelotti.

El Madrid suma ahora tres tablas consecutivas y una victoria en cinco encuentros. Datos imposibles de soportar por cualquier técnico. Lo sabe Alonso, que afronta estos días un examen final. Desde el inicio de su segunda etapa en 2009, Florentino sólo apretó el botón de despido a mitad de año con Benítez, Lopetegui y Solari.

«Sí que he vuelto a hablar con el presidente. Las conversaciones son positivas, en buen tono, y hablamos de revertir los resultados. Convivimos con las críticas y la exigencia, es inherente al club, así que tenemos que centrarnos en mejorar», dijo ante la prensa.

A Xabi Alonso se le acaba el crédito

A Xabi Alonso se le acaba el crédito

Actualizado Domingo, 30 noviembre 2025 - 23:50

Otra salida y otro empate. Tres partidos calcados en Vallecas, Elche y Girona. El Real Madrid encaja goles por su ignorancia defensiva y, aunque cuenta con el mejor jugador del mundo. no sabe manejar los partidos, ni Xabi Alonso tiene idea de lo debe hacer en ataque.

Ante rivales con defensa cerrada no se puede jugar si no hay centros laterales. Es imposible. Pues partido tras partido, el ataque del Madrid parece el de un equipo incapaz de meter un gol.

Empezó a jugar al estilo Alonso del comienzo de curso. Gracias a que Militao, sobre todo, y Rüdiger afirmaban de otra manera la defensa. Pero tras el 0-1 anulado a Mbappé se produce un caos por el centro del área, porque el Madrid carece de centrocampistas. El marroquí Ounahi, que viene detrás, remata con infinita calidad.

Otra tragedia para el conjunto de Alonso. Porque no sabe remontar en la Liga. Y es que que no sabe jugar con ataque estático. Es una tartana antigua y todavía Alonso pide más paciencia en ese juego de bochorno como en el balonmano.

No puede remediar olvidarse de sus años en el Bayern y de su maestro Guardiola, cuando ese sistema de toque-toque, siempre inoperante, ante un adversario que se defiende bien, es algo antediluviano. Un desastre

No me quiero apuntar ningún tanto. Pero recuerdo la noche que su Leverkusen jugó en el Metropolitano con un gol de ventaja y superioridad numérica, sin rematar el partido utilizando ese juego pasado de moda de Guardiola. Como atacaba era un chollo para Simeone. Como ahora para todos los rivales, aunque estén en crisis o sean de presupuesto modesto.

También señalé que no me gustaba como técnico y que si ese era el sucesor de Ancelotti, sería una pésima idea.Está escrito aquí. El Madrid sigue siendo un equipo que no domina totalmente los partidos, porque no sabe jugar ni estrategia ni ofensivamente. Y en retaguardia puede ser hasta un coladero.

Ante ese panorama, en la segunda parte le cae un balón muerto al goleador rumano Vanat y Courtois le hace una parada imposible. Ese 2-0 hubiera sido la muerte definitiva del Madrid.

No lo fue y el equipo, por tanto, siguió atacando al estilo Guardiola. No hizo ni una clara ocasión. Empató, porque en la única acción positiva de Vinicius llegó un penalti y el empate de Mbappé. El francés, ya en el añadido, tuvo la victoria en la bota derecha, pero ya no andaba con la fe de otros partidos.

Nadie entendió los cambios de Alonso. Quitó a Tochouaméni para sacar a un inútil Rodrygo, que se empeña en ponerlo en el lado derecho. También aparece Gonzalo para los remates, pero lo que se le ocurre es quitar a Alexander Arnold, el mejor para los centros laterales. Es un guiño de la mediocridad del preparador vasco.

El Girona hizo el partido de la temporada y celebraron el empate como si hubieran ganado la Liga. Corrieron como posesos y supieron jugarle a un Madrid que controla sin fuste ni inteligencia. La crisis es insoportable para la Casa Blanca. No gana un partido en Liga y no sabe cómo hacerlo. El Madrid era un equipo en lágrimas cuando acabó el partido. Y el miércoles, San Mamés. A Xabi se le acaba el crédito.

El Madrid empata ante el Girona, pierde el liderato y aumenta la presión sobre Xabi Alonso

El Madrid empata ante el Girona, pierde el liderato y aumenta la presión sobre Xabi Alonso

Problemas para Xabi Alonso, problemas de verdad. Tres partidos sin ganar donde se gana la Liga, Vallecas, Elche y Girona, crean ya una tendencia negativa. El liderato se esfuma en beneficio del Barça, el mismo Barça que se diluyó en el Bernabéu, en el que su entrenador se deprime en el banquillo y que ha crecido menos de lo que le ha hecho crecer el Madrid. Atenas, en la Champions, fue como el paso por un balneario, pero la vuelta a la Liga ha sido como la vuelta a Esparta, donde no se necesitan únicamente buenos generales, también guerreros entregados desde el primer minuto, determinados. Los finales del Madrid no son suficientes para este Madrid. Los problemas están repartidos, pero las cuentas se le piden a uno solo. [Narración y estadísticas (1-1)]

Si en Atenas era ganar o ganar, como dijo Xabi Alonso, en Girona no había otro remedio, porque la secuencia negativa prevalecía en la Liga. Ese mensaje cargó el técnico con una alineación titularísima, salvo por la lesión de Huijsen. La única salvedad era Carreras. Fran García apareció en la izquierda con la voluntad de ser profundos, tanto como lo puede ser Trent en la derecha. Dos laterales muy ofensivos, carrileros, en una palabra, para crear superioridades en campo contrario y provocar situaciones de dos contra uno en bandas.

En cambio, si de algo careció un Madrid dominador en la mayoría de los tramos fue de profundidad, la que conceden los desmarques al espacio, pero también las acciones individuales, las conducciones, los desbordes. Hay condiciones del juego de las que debe responder el entrenador, claro, pero de otras hay que preguntar a los jugadores. Todos tienen que contestar. Vinicius, errático en el arranque, lo hizo en el el campo en la segunda mitad, desatado, con una entrada en el área en la que fue objeto de penalti. Lo justo para un empatito, nada más.

El plan de Míchel

Míchel sabe lo que todos saben, y es que al Madrid no se le puede regalar un error ni un metro. Por eso se enfureció con fallos en la salida de balón o entregas al contrario, especialmente una de Tsygankov, y ordenó un repliegue marcial cuando los de Xabi Alonso recuperaban el balón. Pocas oportunidades tuvo el Madrid de hacer lo que le gusta, de correr, con la igualada en el marcador. A Vinicius le faltó claridad y Mbappé se emborrachó de balón.

Obligado a un ataque posicional, el Madrid se mostró activo y dinámico, pero en exceso horizontal, como un parabrisas, sin encontrar la ruptura o el desmarque, con un sentido de la posición que puede conducir al estatismo si se lleva al extremo. Güler es quien mejor los ve, pero el turco no tenía el periscopio levantado como otras veces, y eso le costó ser el primer cambio en busca de un cambio, después del descanso, ya por detrás en el marcador. Xabi Alonso eligió entonces a Camavinga, eligió el dinamismo, un ritmo de juego más alto, el físico. No le alcanzó para ganar.

Tampoco habían sido una alternativa hasta entonces las cabalgadas de Valverde, capaz de avanzar como lo hace un quitanieves, o el desenfreno de Bellingham. Mbappé intentaba hacer su pequeña revolución en su espacio, pero es un espacio reducido. El francés necesita que otros la hagan para situarlo al pie de la Bastilla.

Güler, ante Witsel, el domingo en Montilivi.

Güler, ante Witsel, el domingo en Montilivi.AFP

La falta de soluciones ofensivas llevó una y otra vez a Militao al área de Gazzaniga, fuera para rematar o para no saber qué hacer. Junto al reaparecido Rüdiger, fueron los mejores del Madrid, además de Courtois, con una mano baja ante Vanat que fue como una prueba de vida. La última solución fue la solución Gonzalo. Cuando eso sucede es que muchas cosas han fallado, lo que es particularmente grave si recordamos que el Girona es el equipo que más goles había recibido en lo que va de temporada.

Ha mejorado el equipo de Míchel, es evidente, pero lejos del Girona que tuteaba y ganaba a los grandes. Lo que está claro es que a su entrenador le funcionó su plan de partido más que a Xabi Alonso, hecho que le llevó a elevar la intensidad y entrar en un carrusel de cambios de nombres y posiciones. Ya le pasó al tolosarra frente a Íñigo Pérez o Eder Sarabia, entrenadores de su quinta, y eso está en su debe.

Ounahi, una aparición

Ounahi es la nueva perla en manos del City Group, hoy en el Girona, un futbolista diferencial, que todo lo que toca tiene sentido, siempre el pase preciso y a un compañero desmarcado. Lo que tocó el marroquí frente a Courtois le hizo convertir la pelota en un tesoro, después del pase, no menos valioso, de Tsygankov. Plata y oro.

El marroquí acabó reventado, como todo su equipo frente al asedio que siguió al penalti hecho a Vinicius, hiperactivo y hablador en el desenlace, y transformado por Mbappé. Otro pudo pitar De Burgos Bengoetxea sobre Rodrygo, pero el colegiado y el VAR interpretaron insuficiente el contacto. Polémico, cierto. La que no es polémica es la secuencia de estos tres partidos de Liga sin ganar ante modestos que apea al Madrid del liderato. Eso tiene otro calificativo. Es preocupante.

'El Loco' acude al rescate del Madrid y Xabi Alonso se congratula por la ''unidad'' del equipo

‘El Loco’ acude al rescate del Madrid y Xabi Alonso se congratula por la ”unidad” del equipo

La base se desquebraja y toda la estructura se resiente. El enemigo se filtra entre la grietas, burla la resistencia y desnuda la debilidad del sistema. Xabi Alonso se inquieta con la vulnerabilidad de lo que ahora denominan «bloque bajo». El aforismo «La defensa es el comienzo de todo» se incumple en el Real Madrid y el sufrimiento se impone. Elpasado miércoles encajó tres tantos en Antenas, poco antes recibió dos en Elche. La bajas de Militao, Huijsen, Carvajal, Alaba y Rüdiger han mermado la efectividad de la línea de contención.

El técnico tolosarra apura los márgenes para recuperar efectivos. Este domingo, en Girona regresará Rüdiger. El alemán no ha vuelto a jugar desde mediados de septiembre, cuando ingresó en la enfermería por una lesión en el recto anterior de su pierna izquierda. Dos meses y medio de soledad en el gimnasio y en la sala de recuperación. El Loco acude al rescate de la defensa y con la intención de desprenderse de una incómoda mochila. En esta temporada sólo ha disputado un partido, los 90 minutos de la visita a Oviedo (0-3). Fue suplente en el encuentro en el Bernabéu contra el Mallorca (2-1).

El Madrid, muy dependiente de la eficacia goleadora de Mbappé, ha echado en falta la contundencia de Rüdiger. En sus estadísticas figuran un 50% de acierto en balones aéreos y en duelos individuales. También sobresale por la precisión en el pase, con sólo un 5% de errores. Rambo, como le conocían por su dureza en las calles de su Berlín natal, otorga confianza a Courtois, que vuelve tras superar una gastroentiritis, y a Asensio, que viaja a Girona con molestas provocadas por un virus intestinal.

«Muy sólidos desde dentro»

Alonso se congratuló por la recuperación de activos. El preparador confirmó que también podrá disponer con Montilivi de Militao, el gran baluarte defensivo, ausente en el grupo en las últimas dos semanas por un contratiempo muscular, y con Franco Mastantuono, que parece que va superando una incómoda pubalgia.

Xabi, en la sala de prensa de este sábado, dejó un mensaje de unidad sobre su equipo al ser preguntado por el respaldo de sus jugadores en los últimos días y aseguró: «A pesar de todo lo que suene y lo que quieran, somos muy sólidos desde dentro. Yo siempre he sentido que el equipo estaba muy unido, con el objetivo claro. Si queremos llegar a abril y mayo con posibilidades tenemos que estar muy conectados en el día a día; estando juntos en los momentos malos también. Tenemos una buena comunicación y conexión».

El preparador también contestó a las declaraciones de Joan Laporta en las que aseguraba que el conjunto blanco tiene "barcelonitis". ''Estos son mensajes populistas que caen para su parroquia. Nosotros nos centramos en lo nuestro, lo importante es lo que pasa en el campo, ganando de forma deportiva y merecida. Y cada partido es una prueba para ello'', declaró.

El aviso del club, las charlas en el Marriot y los tres abrazos entre Xabi y Vinicius: así reaccionó el vestuario del Madrid

El aviso del club, las charlas en el Marriot y los tres abrazos entre Xabi y Vinicius: así reaccionó el vestuario del Madrid

Hay tres abrazos que reflejan bastante bien lo sucedido en las 33 horas que el Real Madrid pasó en Atenas. La capital de Grecia, victoria ante el Olympiacos mediante, ha supuesto un respiro para el conjunto blanco, tanto a nivel de resultados como de sensaciones. Las dudas internas y las quejas que siempre ven la luz en las derrotas habían protagonizado los últimos días mediáticos del equipo, pero el viaje al otro lado del Mediterráneo ha servido para poner todas las cartas sobre la mesa, para hablar y para retomar la «conexión» que pedía el club. «Xabi es fuerte. Es el momento de que los jugadores den un paso adelante o el foco se dirigirá a ellos», se animaba en Valdebebas tras el empate ante el Elche. Así fue, y los tres abrazos de Vinicius, uno de los líderes emocionales del vestuario, con Alonso durante el encuentro lo demuestran.

El primero fue en la celebración del cuarto gol de Mbappé, conseguido después de la segunda asistencia del brasileño. «¡Cuatro!», gritó Vini, haciendo el gesto del número con la mano. Al acercarse a la banda, Xabi dejó el área técnica para felicitar al brasileño. El segundo sucedió tras el cambio de Vinicius por Fran García, ya en el descuento del partido. Alonso, de nuevo, dejó el límite de su zona y se acercó al delantero, que entraba ya en el banquillo, para un nuevo abrazo. Minutos después, y ya con el triunfo en el bolsillo, el tolosarra volvió a caminar hacia su estrella, con la que más polémicas ha tenido este curso, para abrazarse.

«La relación entre Vini y yo es muy buena. Nos vamos conociendo mejor y le necesitamos. Hablamos antes de cada partido. Él sabe lo que pienso y yo sé lo que piensa él», había asegurado Xabi en la previa, más natural en su discurso sobre Vini.

"Han pasado cosas positivas en el vestuario"

Son detalles, pero son detalles que dicen mucho. Según reconoció Alonso en la rueda de prensa posterior al partido, durante las horas previas al duelo ante Olympiacos «han pasado cosas dentro del vestuario que son positivas». «Han sido unas horas previas muy productivas y nos han ayudado a seguir creciendo, a saber convivir con los momentos difíciles. Me quedo con eso, con los tres puntos y con la unión y la implicación que tienen los jugadores», respondió el técnico.

En esas horas previas en el hotel Marriot de Atenas, Alonso se acercó individualmente a varios futbolistas con los que quizás había perdido un poco el feeling en las últimas semanas. Como informó este periódico, algunas de las estrellas del equipo no estaban del todo de acuerdo con las ideas del técnico, algo que unido a los malos resultados les había distanciado. «Necesitan ganar. Las victorias lo arreglan todo», explicaban fuentes cercanas al vestuario madridista.

El empate en Elche dejó paso a un lunes importante a nivel mediático, con muchas noticias sobre el plano interno del vestuario, con dudas sobre la autoridad de Alonso y la actitud de algunos futbolistas. La llamada de Florentino al entrenador el martes, confirmada por el propio técnico, asentó la necesidad de unir fuerzas entre cuerpo técnico y vestuario, y de ganar en Atenas.

Los futbolistas entendieron los mensajes de las últimas horas, públicos y privados, y el 3-4 ante Olympiacos ha cambiado las sensaciones, al menos hasta el próximo partido. «Así es el Madrid», admiten en el club. «Hay que proteger a los jugadores y al entrenador. Debemos estar todos unidos», dijo Mbappé, líder sobre el campo, después de marcar su primer póker en Champions.

Mbappé “protege” a Xabi Alonso tras su póker en Atenas: “Debemos estar juntos”

Actualizado Jueves, 27 noviembre 2025 - 00:04

El segundo hat-trick más rápido en la historia de la Champions League revivió al Real Madrid en el infierno griego de Atenas. Lo hizo Kylian Mbappé, claro, en seis minutos y 42 segundos, 30 más lento que Mo Salah (6:13 en 2022 contra el Rangers). Los goles del delantero francés descruzaron los brazos de Xabi Alonso, inmóvil después del inicial de Chiquinho para el Olympiacos. "Me quedo con los tres puntos y con las cosas que han pasado dentro del vestuario, con la unión y la implicación de los jugadores", admitió el técnico tolosarra.

Durante 14 minutos, entre el ocho y el 22, el conjunto blanco perdió en Grecia, ampliando su crisis de resultados y sensaciones y situando a este proyecto al borde del precipicio. Ahí surgieron los futbolistas. Arda Güler, Fede Valverde y Vinicius trataron de animar a sus compañeros, aplaudiendo, pidiendo calma y reclamando más combinaciones.

En unos minutos, el estadio Georgios Karaiskakis fue testigo de la reacción madridista, digna de un equipo que, a pesar de las críticas de los últimos días y de las dudas y problemas que han ido surgiendo estos meses, no se dejó llevar. Vinicius, en una de sus mejores versiones, Güler y Camavinga asistieron a Mbappé y el proyecto de Alonso resistió.

"Debemos estar juntos"

"Yo veo bien al equipo, pero claro que hay cosas que mejorar. Cuando juegas en un club como el Madrid es normal que la gente hable. Los jugadores tenemos que proteger al entrenador. Debemos estar juntos", reflexionó Mbappé en el césped del estadio. A unos metros, Camavinga también defendió a su entrenador: "Estamos más unidos que nunca. Haremos todo por ganar y por ayudar al míster. El resto son cosas de la prensa".

El Marriot de Atenas acogió a la expedición del Madrid, sin Florentino Pérez pero con José Ángel Sánchez, director general, al mando. Era un viaje demasiado largo para el presidente, que ya no se suma a vuelos de larga distancia en fase de grupos, pero la llamada admitida por Xabi Alonso en la previa descubrió un punto de apoyo hacia el técnico.

Todavía en el hotel, las molestias de Jude Bellingham en el sóleo dejaban un ataque con menos colapso que otras veces. Alonso apostó por Tchouaméni, Camavinga, Valverde y Vinicius, suplentes todos contra el Elche, y aunque el inicio fue un tanto dramático, los futbolistas más vigilados dieron un paso adelante, algo que también pedía el club durante esta semana. "Es su momento", se repetía desde el Marriot.

Camavinga, ante Podence, en el Georgios Karaiskakis.

Camavinga, ante Podence, en el Georgios Karaiskakis.EFE

Así fue. Xabi recuperó a Ferland Mendy, que disputó su primer partido desde el pasado 26 de abril, cuando se lesionó en los primeros 10 minutos de la final de Copa contra el Barça.

La segunda parte dejó el susto del 2-3, pero el duelo se sentenció con el cuarto de Mbappé, su primer póker en la Champions y el sexto en la historia del Madrid. El francés va a la sombra de otras leyendas del conjunto blanco, como Alfredo Di Stéfano o Ferenc Puskas, que lo consiguieron dos veces, o como Cristiano, que lo logró en una ocasión. "Para los rivales es una pesadilla defender a Vini", elogió sobre su compañero, diferencial.

El brasileño asistió al galo en el cuarto de la noche y fue felicitado por Alonso en la celebración del tanto, en su sustitución y al final del encuentro. Tres abrazos de paz después de las polémicas de las últimas semanas y de su suplencia, la cuarta del curso, en Alicante.

El Real Mbappé salvó a Xabi Alonso

El Real Mbappé salvó a Xabi Alonso

Actualizado Miércoles, 26 noviembre 2025 - 23:48

¿Qué sería del Madrid sin Mbappé? Pues. Un guiñapo, un muñeco, un equipo, sin equipo. Es una barbaridad que al Madrid le puedan meter tres goles, un equipo que en España sólo sería un Segunda División.

Alonso tiene la defensa que que no tiene defensa. No están los titulares. Ni el portero. Aun así, un Real Madrid debe tener un esquema, un sistema para salvar las circunstancias. Pero no tiene nada, sólo pompas de jabón. Aunque no tenga los titulares.

No es justo que ni los cuatro goles de Mbappé de ese fenómeno llamado Mbappé, no sean suficientes para golear a un Olympiacos, que roza el rídículo en Europa. Y que el Madrid acabara pidiendo la hora en los angustiosos minutos finales.

No entiendo a un desesperado y desquiciado Alonso ante un equipo tan simple. Jamás entiendo sus cambios y como destroza a su equipo en las segundas parte. No se acuerda que es el entrenador del Real Madrid.

Lanza al inútil Ceballos, que es un desastre y sólo es un incordio. Para mí es como un agente doble, con órdenes de otro equipo para destrozar al Madrid. Y sólo quería Alonso calmar el partido ante un rival de broma. De locos.

Y en pleno desaste de Xabi Alonso quita a Asencio y mete a Tchouaméni en la defensa, con lo que destroza el centro del campo y lo suple nada menos que por Brahim. Ese cambio es sólo una barbaridad de un entrenador al borde del abismo.

Un equipo como el Madrid no puede pedir la hora ante un mediocre adversario. Es como si imaginativamente, Alonso quisiera anular los cuatro goles de Mbappé, que no es sólo es el héroe. Es un mago como Houdini.

El genio hizo un triplete en siete minutos. Una goleada de locos. Algo de un dios que juega con él.Y mete un cuarto que es como si hiciera besar al cielo. Una locura. Como decir Olympiacos 3 - Mbappé 4. No ha existido otra historia.

Creo que Xabi está con la marca de la sospecha en todo lo que hace. Le apoya la Casa Blanca sólo diplomáticamente, cuando todos sabemos que al todopoderoso no le gusta. Y lo ha sentenciado.

Se salva por Mbappé, pero eso no puede ser cada partido. Cuando desaparezca Houdini, Alonso va a la calle. Tiene demasiados problemas en la mente, demasiadas balas fallidas. No sabe qué hacer con el Madrid y es como si no supiera todavía qué banquillo ocupa.

Y me dirán que sigue ganando, que está entre los ocho primeros de la Champions. Pero no es el Real Madrid. Es auténticamente el Real Mbappé