Davidovich cae en segunda ronda de Roland Garros y su entrenador le abandona en pleno torneo: “Pensaba que era buena persona”

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Alejandro Davidovich se despidió este miércoles de Roland Garros en segunda ronda tras caer derrotado por 4-6, 7-6(4), 6-1 y 6-3 ante el argentino Tomás Martín Tirante, pero la derrota en la pista quedó en segundo plano ante todo lo explicado por el español en la rueda de prensa posterior. Su entrenador, Mariano Puerta, exfinalista del torneo parisino en 2005, le abandonó el pasado domingo sin previo aviso y en pleno torneo.

Según relató el propio Davidovich, todo ocurrió después de su complicadísima victoria en primera ronda ante Damir Dzumhur. Tras un almuerzo con el equipo, Puerta se marchó al hotel alegando que se encontraba mal. Horas más tarde, Davidovich recibió un largo mensaje de WhatsApp en el que el entrenador le comunicaba que no iba a continuar. Sin decirle nada al resto del equipo, el argentino tomó un vuelo de París a Miami y desapareció. "Se fue sin decir una palabra a nadie", lamentó el tenista.

Davidovich aseguró que entre ellos no hubo ninguna discusión ni pelea previa. "Todo era normal, nos comunicábamos muy bien durante el partido", explicó visiblemente desconcertado. De hecho, según su relato, más tarde descubrió que Puerta ya había actuado de la misma manera con otros jugadores en el pasado. "Pensaba que era muy buena persona, pero después de esto he descubierto que ya lo hizo antes con otros. Fue un error mío contratarle", afirmó con contundencia.

"No soy de piedra"

El actual número 23 del mundo, segundo español en el ranking ATP por detrás de Carlos Alcaraz, reconoció que la situación le afectó en su encuentro ante Tirante, aunque intentó restarle importancia: "No soy de piedra. Tuve dos días para digerirlo, pero seguramente me ha influido de manera inconsciente". A ello se sumó que llegó al Grand Slam parisino lejos de su mejor forma física tras una lesión que le mantuvo apartado un mes, con escasa preparación y sin la pretemporada necesaria. "Sabía que no llegaba en las mejores condiciones", admitió.

A pesar de todo, Davidovich prefirió mirar hacia delante y lanzó un recado a su ya exentrenador: "Si coge a otro jugador, que sepa que le puede dejar en un mal momento". El tenista tiene previsto ahora realizar dos semanas de pretemporada junto al técnico Pepo Clavet y estudiar su participación en Stuttgart antes de afrontar el camino a Wimbledon.

¿Por qué los tenistas realmente ganan poco dinero? Su extraña protesta en Roland Garros y la amenaza de una huelga

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En este Roland Garros, Jannik Sinner,Aryna Sabalenka o Coco Gauff han limitado sus ruedas de prensa a 15 minutos y se han negado a participar en los actos de redes sociales del torneo. Es una revolución. ¡Una revolución! Una revolución un poco extraña, sí, pero una revolución. Días antes del inicio del Grand Slam, los tenistas acordaron una protesta conjunta contra el reparto económico y, aunque las primeras medidas aprobadas fueron muy tímidas, en el horizonte aparece la opción de un boicot que pare la actividad en las pistas. No será este año en París, pero podría ser en cualquier grande en las próximas temporadas. Argumentos les sobran.

El tenis es un deporte peculiar en lo económico. El campeón y la campeona de Roland Garros cobrarán 2,8 millones de euros este año y con esa cifra es difícil comprender las quejas. ¿Qué más quieren? Pues quieren lo suyo. Más allá de lo rimbombante de los premios, el reparto es muy desequilibrado. En esta edición, los jugadores recibirán 61,7 millones de euros y el torneo ingresará más de 400 millones, por lo que no llegarán ni al 15% del botín. Si los tenistas se llevasen el 22% que piden -una cifra que ya alcanzan los Masters 1000 y los WTA 1000-, les tocarían 30 millones de euros más al año. Y aun así sería poco.

THOMAS SAMSONAFP

Los tenistas no cobran un sueldo, no tienen contrato con los Grand Slams o la ATP y tampoco tienen cubiertos los gastos. Son autónomos que compiten por el prize money y soportan de su bolsillo los viajes, hoteles y equipo, sin olvidar que todas las cifras que se anuncian son en bruto. Los 2,8 millones del campeón dan para mucho. Pero para el resto, la aritmética es distinta. Quien pierde en primera ronda cobra 78.000 euros, de los que hay que descontar impuestos y costes y quien cae en la ronda clasificatoria, antes de llegar siquiera al cuadro principal, apenas recibe 21.000 euros. Para los jugadores fuera del top 100 del ranking ATP, el tenis puede ser insostenible. Según algunas estimaciones, solo el 15% de los tenistas profesionales gana lo suficiente para que su carrera sea viable.

Menos que otros deportistas

Además, la comparación con otros deportes es demoledora. En el fútbol europeo, los jugadores han conseguido ingresar entre el 50% y el 70% de lo que generan sus clubes gracias a la negociación individual: si no me pagan lo que quiero, me voy a otro equipo. En el deporte estadounidense, los convenios colectivos de la NBA o la NFL también rondan el 50% después de décadas de lucha sindical y alguna huelga. Y en el tenis no existe ni una cosa ni la otra. Quienes se baten entre ellos en la pista son incapaces de ponerse de acuerdo fuera de ella, y así su capacidad de presión es limitada. Solo los más grandes tienen alguna posibilidad de ser escuchados y éstos no parecen dispuestos a dejar de jugar. Novak Djokovic ya criticó en el pasado la pasividad de Jannik Sinner y Carlos Alcaraz ante estas reivindicaciones, y aunque esta vez el italiano sí se ha involucrado -«sin los jugadores no hay torneo», amenazó-, el liderazgo sigue sin estar claro.

Emma Da SilvaAP Photo/Emma Da Silva

El problema es que los Grand Slams no son clubes ni franquicias que necesiten a sus jugadores para sobrevivir. Son torneos con siglos de historia, infraestructura propia y audiencias globales que existirían aunque los jugadores cobraran menos. O eso creen sus organizadores. Amélie Mauresmo, directora de Roland Garros, lo dejó clara su posición antes de que empezara el torneo: «No vamos a movernos». Argumentó que el prize money se ha duplicado en diez años y que la Federación Francesa de Tenis es una organización sin ánimo de lucro que reinvierte todos sus ingresos.

La pregunta es si los jugadores se atreverán a dar un paso más. De momento, sus medidas han sido tímidas. Las ruedas de prensa ya solían durar menos de 15 minutos -el lunes Rafa Jódar tardó seis en contestar todas las preguntas- y las dinámicas de redes sociales que proponen los torneos ya les resultaban incómodas. La protesta en este Roland Garros no ha comprometido a nadie y, sobre todo, a nadie le ha costado un solo euro. ¿Tienen razón los tenistas? Sí. Cobrar menos del 15% de los ingresos es una anomalía en el deporte. ¿Tiene sentido su protesta? No. Hasta que no haya una amenaza real de boicot, el reparto seguirá siendo el mismo.

Landaluce también debuta con victoria en Roland Garros: mucho sufrimiento para el otro nombre de la nueva generación

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Crece en este Roland Garros toda una nueva generación de tenistas españoles. Si el lunes Rafa Jódar celebró su primera victoria en París, este martes le tomó el relevo Martín Landaluce. Compañeros en el Club de Tenis Chamartín de Madrid, amigos y rivales desde la infancia, el ascenso de ambos discurre en paralelo aunque cada uno lo hace a su manera.

Jódar vuela: ya entre los 30 mejores del mundo, camina hacia la cima y se ha convertido en candidato real a ganar torneos grandes. Landaluce avanza con otro ritmo, todavía en el puesto 66 del ranking ATP, con un juego más irregular, pero igualmente imparable en su progresión hacia la élite. Con 19 y 20 años respectivamente, son el futuro. De eso no hay duda.

Como había hecho Jódar, Landaluce confirmó este martes que ha llegado al Grand Slam para algo más que debutar: esto es un comienzo, pero no es solo un comienzo. Ante el boliviano Juan Carlos Prado Ángelo venció por 6-3, 4-6, 6-2, 6-7(3) y 6-4 en un duelo de más de cuatro horas, más duro de lo que anticipaba el perfil del rival, el 176 del mundo. Clasificado desde el torneo previo, Prado Ángelo ofreció mucha voluntad y piernas para sostener los intercambios y Landaluce se atascó en ciertos tramos por culpa de ciertos problemas físicos -se quejó de la muñeca- y de las condiciones.

El efecto del calor

Bajo un calor sin precedentes en París en mayo -con una máxima de 34 grados- el español nunca llegó a sentirse cómodo en la pequeña pista 9. Tan rubio, de piel tan clara, se ajustaba una y otra vez la gorra en busca de un mínimo de sombra, aunque fuera solo en la cara. Con molestias y la necesidad de arriesgar para superar el muro de Prado Angelo, encadenó minutos con demasiados errores y sufrió lo indecible para certificar la victoria. De hecho su celebración fue estampar la raqueta contra el suelo; hasta ahí había llegado la tensión.

EFE

En segunda ronda le espera Vit Kopriva, y aunque después, en tercera ronda, se asoma un posible enfrentamiento contra Jannik Sinner, el objetivo para entonces ya estará cumplido. Landaluce, como Jódar, ya se ha presentado en Roland Garros. Y por delante tiene años y años para ir a por más.

John McEnroe: “Todos rezamos para que Alcaraz vuelva sano; me asusta pensar en esa lesión”

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John McEnroe nunca aprendió a callarse, y a los 67 años ya no hay motivo para que lo haga. El hombre que convirtió la rabia en arte sobre la pista sigue siendo, décadas después, el comentarista más incómodo de la sala: el que dice lo que los demás callan. Parte del equipo de expertos de Eurosport y HBO Max, las plataformas que ofrecen Roland Garros en España, se sienta con EL MUNDO en las instalaciones de la Philippe Chatrier para hablar sobre la lesión de Carlos Alcaraz que ha roto el torneo antes de empezar, el dominio casi insultante de Jannik Sinner, la guerra silenciosa entre jugadores y organizadores por el dinero, y un joven español llamado Rafa. Otro Rafa. McEnroe opina, provoca y se ríe de sí mismo. No ha cambiado.

¿Le gusta lo que ha visto de Rafa Jódar?
Con el éxito de Rafa Nadal, luego Carlos y ahora otro Rafa, deberíamos estudiar más de cerca lo que está pasando en España, porque estáis produciendo talentos increíbles. Juega con mucha confianza y descaro. No tiene miedo. Y parece que tiene la cabeza en su sitio. Con lo de Carlos, en España necesitáis una alegría así. Me sorprendería que en un año o año y medio no estuviera en el top 10.
¿Le recuerda a algún otro jugador?
Es difícil decirlo. Creo que tiene algo único, bastante inusual. Ha cogido cosas de varios jugadores. Estos chicos jóvenes juegan con una potencia natural tremenda. Está jugando sin miedo, dejándose llevar. Tiene el instinto natural de moverse hacia adelante y golpear la bola pronto, eso es una gran virtud.
Con la lesión de muñeca de Alcaraz, ¿qué le preocupa más: la recuperación física o la psicológica?
Me preocupa mucho más la física. Carlos es tan duro mentalmente como el que más, está al nivel de Rafa, Roger y Novak. Pero pienso en jugadores como Del Potro, que nunca pudo volver del todo por culpa de la muñeca, y eso me asusta. No soy médico, pero creo que el tenis entero está rezando para que vuelva sano. Yo desde luego lo estoy haciendo.
Su lesión, de alguna manera, es culpa de la tecnología.
Totalmente. Yo nunca tuve una lesión de muñeca así porque no golpeábamos tan fuerte. Las raquetas actuales son mucho más ligeras y las están golpeando con mucha dureza, así que el impacto en el brazo y la muñeca es mayor que nunca. Con las raquetas de madera había más flexibilidad. Las de ahora son muy rígidas. En el caso de Carlos, puede haber sido algo puntual, un golpe fortuito, pero igualmente es una putada. Estaba en la cima del mundo, acababa de convertirse en el jugador más joven en completar el Grand Slam. Espero que vuelva pronto.

El favoritismo de Sinner

¿Puede ser que Sinner no sea campeón de este Roland Garros?
Si tengo que elegir entre Sinner y cualquier otro tenista, elegiría a Sinner, no hay duda. Creo que la mayoría de aficionados haría lo mismo. ¿Quién puede tener posibilidades? Quizás Novak, que le ganó en el Open de Australia. Aparte de él, alguien tendrá que jugar el partido de su vida para ganarle.
¿Qué haría para ganarle?
Rezar mucho, eso es lo primero. Y después intentaría ponerle a prueba con ángulos cortos y dejadas, especialmente en tierra batida, donde el passing es más difícil de cubrir. No querría ponerme por detrás en el punto, pero quizás tendría que arriesgar más de lo que quisiera en el resto. Y esperar que hiciera mucho calor, porque a él le afecta. Tiene la piel clara.
¿El tenis es ahora predecible?
En realidad no ha sido un espectáculo de un solo hombre hasta que Carlos se lesionó. Era un espectáculo con dos protagonistas, y Novak era un muy buen tercer nombre. Ahora ha habido un giro muy desafortunado, pero también puede abrir la puerta a otros. Sinner es el gran favorito y eso quita presión a todos los demás.
Hay mucho debate sobre el reparto del dinero de los premios.
Es un chiste absoluto lo poco que reciben los jugadores. En este Roland Garros van a recibir un 14 o 15% de los ingresos: un 7% u 8% para los hombres y otro tanto para las mujeres. Es injusto. Los tenistas deberían ser socios de los grandes torneos.

Aquella final de 1984

En el pasado había grandes personalidades sobre la pista. ¿Echa de menos más jugadores así?
Siempre creo que cuantos más, mejor. Alcaraz tiene una personalidad tremenda. Sinner es más reservado. Djokovic muestra mucha emoción. Ben Shelton también. Medvedev tiene sus explosiones. Bublik, nunca sabes lo que va a salir. Pero en general me gustaría ver más carácter. Cuanta más emoción ves en los jugadores, mejor para los aficionados.
En 1984 perdió su única final en Roland Garros ante Ivan Lendl después de ir ganando dos sets.
Tenía un gran apoyo del público de aquí y conseguí que se pusiera en mi contra, lo cual fue todo un logro por mi parte. Es un público muy apasionado: puede ser increíble si lo sabes llevar, pero si no... Yo lo aprendí de la peor manera posible.

Jódar se presenta en Roland Garros con una exhibición: solo cinco juegos perdidos en su debut

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Contaba Andy Roddick en su podcast que todo el glamour del tenis se pierde entre bambalinas cada día de Grand Slam a las 11 de la mañana, cuando los partidos están a punto de empezar y la mayoría de los jugadores se pelean por ocupar los lavabos de los vestuarios. Los nervios van al estómago y en un torneo 'grande' solo se libran los elegidos. Para muchos una pista de Roland Garros es tan claustrofóbica y peligrosa como un octágono de MMA. Para unos pocos es el patio de la escuela. Rafa Jódar debutó este lunes en París y confirmó su madera de campeón, su envergadura como tenista, su carácter.

Ganó al estadounidense Aleksandar Kovacevic como tantas veces había ganado unas semanas atrás en Barcelona, Madrid o Roma, dominando con su juego agresivo, por solo 6-1, 6-0 y 6-4 en una hora y 34 minutos de juego, pero lo mejor fue su puesta en escena. A sus 19 años, en su primera vez en el lugar, no le tembló ni una ceja. Todo lo contrario, fue aún más firme, más serio, más expeditivo.

"¿Es aquí Jodár?", preguntaba un aficionado francés a la prensa española con la duda en la cara. Sí, sí, era ahí. La organización situó a Jódar en la pista 12, una pequeña pista a los pies de la Suzanne Lenglen, una pista con apenas cuatro filas de gradas, y el error quedó claro desde el principio. El público galo, deseoso de ver al nuevo talento, abarrotó el lugar desde media hora antes del inicio del encuentro, y el calor que estos días azota París acabó convirtiendo el lugar en un horno. "Ici s'il vous plaît!", gritaban los presentes a los encargados de regar la tierra batida entre set y set para que desviaran un poco la manguera y les dieran un remojón. Más de una vez accedieron. Era la única manera de aguantar.

La posición de su padre

El lugar y la temperatura podrían haber afectado a Jódar, que solo había disputado dos partidos a cinco sets, los dos en el pasado Open de Australia, pero tampoco fueron un problema. Ante un Kovacevic inmóvil, quizá impresionado por el escenario, quizá aquejado por el cansancio acumulado en el reciente ATP 500 de Hamburgo -fue semifinalista-, Jódar hizo lo que quiso. Derechazos aquí y allá, acometidas con su resto, finura con el revés, saques a toda velocidad.

Cuesta todavía leer la cara del español, que tampoco es especialmente expresivo, pero desde el primer momento parecía que estaba disfrutando de lo lindo. A mediados del primer set, Kovacevic le ganó un juego -se puso 3-1- y a partir de ahí ya no le dio descanso hasta una hora más tarde, en el tercer set, cuando ya lo tenía todo finiquitado. No necesitó ni tan siquiera hablar con su padre, que ni se sentó en el palco de los entrenadores, a pleno sol, y se colocó unos asientos más atrás en busca de algo de sombra.

Rafa Jódar, la explosión del nuevo talento del tenis español: “Mi vida no ha cambiado nada”

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Hace un año, Rafa Jódar era un estudiante más de la Universidad de Virginia, en Estados Unidos, con su beca de tenista; mochila y raqueta, clases y entrenamientos, nadie más allá de su entorno sabía de qué era capaz. Hoy, después de sólo cinco meses en el circuito profesional, llega a Roland Garros, el segundo Grand Slam de su vida, como una de las amenazas para JannikSinner, favoritismo al título. Las apuestas sitúan al español como sexto favorito, algo que ni le va ni le viene. Ni le alegra ni le atemoriza. Como hacía antes, él va a lo suyo. Con la única compañía de su padre Rafael, entrenador, preparador físico, mentor y compañero de viaje, su intención sigue siendo disfrutar del juego sin más y los resultados ya irán viniendo.

«Mantendré el mismo equipo», confirma a EL MUNDO en las entrañas de la pista Philippe Chatrier antes de su debut (13.00 horas, Eurosport) en el torneo ante el estadounidense Aleksandar Kovasevic, que viene de ser semifinalista en el ATP 500 de Hamburgo derrotando a rivales como Félix Auger-Aliassime. No será fácil, pero Jódar está preparado. Hace un año, era un estudiante universitario más y ahora, siendo el mismo, sin necesidad de cambiar nada, ya es una estrella mundial.

¿Siente que su vida ya ha cambiado?
Para mí no ha cambiado para nada. A lo mejor la gente de alrededor piensa que sí, pero yo sigo siendo la misma persona. Sé que a mucha gente en España le gusta el tenis, que el listón está alto con todos los jugadores buenos que hemos tenido y que esperan muchas cosas. Pero yo estoy contento de cómo está yendo, nada más.
¿Disfruta o padece esa expectativa que hay alrededor?
La disfruto porque disfruto del proceso y es una parte. Ahora tengo la oportunidad de jugar en grandes escenarios, con mucha gente animando y es bonito. No disfruto especialmente de que la gente me dé la enhorabuena, pero lo agradezco. Quizá lo que más me llena de todo son los ánimos de la gente que ha estado conmigo desde que era pequeño.
En el Mutua entre ese público que le daba la enhorabuena estaba Jude Bellingham, ídolo suyo.
Sí, me gusta mucho el fútbol y fue especial ver a Jude. Pero de verdad me quedo con las personas que han estado en todos los momentos de mi infancia, cuando crecía, cuando simplemente disfrutaba de este deporte. Me quedo el apoyo con quienes han estado en los buenos momentos y en los menos buenos.
¿Se ha adaptado a la vida como profesional? Viajes, público, medios...
Llevo sólo cinco meses, así que tampoco puedo decir mucho. De momento me está gustando mucho, especialmente viajar, conocer nuevos sitios, porque para mí todo es nuevo. Y también convivir con jugadores profesionales que llevan muchos años en el circuito. Eso es una alegría.

El resto de tenistas ya le deben ver como rival. ¿Cómo es la relación?
La gente en el circuito es muy maja. Nos vemos prácticamente todas las semanas, entrenamos juntos antes de los torneos y nos llevamos bien. Cuando empieza el torneo cada uno va más por libre, pero la relación es muy buena entre todos.
En el pasado Open de Australia, su primer Grand Slam, atendió a EL MUNDO y admitió que los estudios son «muy importantes». ¿Tiene tiempo para seguir estudiando?
Fuera de la pista siempre me gusta hacer algo que no tenga que ver con la raqueta. Si estás pensando todo el día en el tenis, te puedes quemar rápidamente. Hablo con mis amigos, con mi familia, leo y aprendo un poco de todo. Y tengo intención de dar alguna clase online para retomar los estudios y no dejarlos del todo aparcados.

Las opciones de Jódar

Jódar aparece en París como el 29 del mundo, el tercer español en la lista, y sobre todo como un tenista capaz de dominar en tierra batida. Pese a su juego agresivo, al ataque, de intercambios cortos, en el Conde de Godó, el Mutua Madrid Open y el Masters 1000 de Roma alcanzó los partidos decisivos con victorias de mérito como la que protagonizó ante Alex de Miñaur y una prometedora derrota ante Sinner.

Con ese resto y ese revés nadie se le quiere poner delante, aunque queda la duda sobre su físico. En los pocos partidos largos que ha disputado se le ha visto sufrir -como le ocurrió ante Luciano Darderi- y en los grandes, a cinco sets, la resistencia es importante.

Parece otro jugador respecto al Rafa Jódar que cayó en segunda ronda en Australia, ya no hablar del Rafa Jódar de 2025. ¿Qué ha cambiado más?
Sigo siendo el mismo jugador, pero con un nivel un poquito mejor. La mejora viene dada por todos los partidos que he jugado en todas las superficies. Si estás compitiendo contra jugadores de mucho nivel y quieres estar a la altura, no digo ganarles, sino competirles, tienes que subir tu nivel. Y eso es lo que de verdad te lleva a la mejora.
En ese sentido, ¿Qué aprendió de la derrota ante Sinner?
Fue una experiencia muy positiva y con mucho aprendizaje. Jugar contra el número uno del mundo te hace ver exactamente dónde está el nivel y qué cosas tienes que mejorar para llegar algún día hasta ahí. Pero todavía me queda mucho. Si quiero mantenerte en lo más alto tengo que tener una regularidad muy grande, hacerlo muy bien no solo durante un año, sino durante muchos años.
¿Con qué partido se queda de los disputados estos últimos meses?
Con alguno de los partidos que jugué en la pista central del Mutua. No me puedo quedar con uno solo, pero alguno de esos seguro.

EFE

Las apuestas le sitúan sexto favorito en Roland Garros. ¿Qué le parece?
Yo no miro eso. Todo puede pasar en un Grand Slam, sobre todo cuando es a cinco sets, que el partido se alarga y hay más cambios de guión. No me pondría como favorito. Intentaré hacerlo lo mejor posible y nada más. Habrá muchos Roland Garros si me lo permite el ranking.
¿Le preocupa que se alarguen los partidos a cinco sets?
Me veo preparado. Iré set a set, punto a punto, dando mi mejor nivel sin ninguna expectativa. Si doy mi mejor nivel tendré más posibilidades de ganar sea en partidos cortos o en partidos largos. No hay secretos.
Creció viendo a RafaNadal ganar aquí una y otra vez. ¿Es Roland Garros su Grand Slam favorito?
Siempre ha sido especial, sobre todo por ser el único en tierra batida y por todo lo que han hecho allí los jugadores españoles, especialmente Rafa. Eso está claro. Cuando yo era pequeño y le veía ganar era emocionante. Es un Grand Slam que a los jugadores españoles siempre nos gusta mucho. Para mí será muy especial debutar aquí.
Recordando a Nadal, una duda: ¿Tiene ya alguna superstición antes o durante de los partidos?
De momento estoy libre de todo eso. Soy nuevo en el circuito y todavía no me ha dado tiempo a desarrollar ninguna manía. Pero seguro que con los años saldrá alguna. Qué remedio. Si en el futuro lo necesito, habrá que implementar alguna rutina, seguro.

¿Quién es Oksana Selekhmeteva, la tenista recién nacionalizada española? “En Rusia hace mucho frío”

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Tan repentina fue su nacionalización que Oksana Selekhmeteva apareció el pasado jueves en el sorteo del cuadro de Roland Garros sin bandera, castigada como el resto de las tenistas rusas, y tuvo que alertar a la organización de que no, de que ya no competía por su país de nacimiento, de que ahora es española. En su debut este domingo ante la ucraniana Marta Kostyuk, Selekhmeteva ya se presentó en la pista Simone-Mathieu como una novedad: «La espagnole Oksana Selekhmeteva», anunció el speaker, y en los marcadores la acompañaba la rojigualda. Una sonrisa al aire de Selekhmeteva; la belleza de las primeras veces.

La española, número 88 del mundo, quiso brillar en un día tan especial, pero su cambio de país no ablandó a Kostyuk, campeona este año del Mutua Madrid Open, que la derrotó sin piedad por 6-2 y 6-3. Kostyuk admitió después que estaba especialmente motivada porque unas horas antes había caído un misil del ejército ruso a 100 metros de la casa de sus padres. En realidad, la derrota tampoco importó demasiado. «Todavía no estoy a su nivel, tengo que mejorar», reconoció Selekhmeteva, que de todos modos había debutado como española en un Grand Slam. Con 23 años, ya vendrán más ocasiones.

Su historia nace del éxito ajeno. Hace un par de décadas, incluso antes de la eclosión de Rafa Nadal, las academias españolas adquirieron fama internacional y empezaron a llenarse de talentos rusos; tras ellos llegó Selekhmeteva. «En Rusia es muy difícil entrenar tenis. Hace frío y hay muchos problemas de tráfico. Cuando tenía 14 años probé un par de meses en una academia de Barcelona y al año siguiente ya me quedé. Desde entonces vivo en Barcelona con mis padres», relató en castellano a la prensa española desplazada al torneo.

Thibault CamusAP Photo/Thibault Camus

Detrás de esas palabras hay un proceso burocrático lento y fugaz al mismo tiempo: Selekhmeteva solicitó el pasaporte español en 2023 tras cumplir cinco años como residente, y después de mucho papeleo, de numerosos retrasos y de múltiples requerimientos, la nacionalidad llegó de golpe por carta de naturaleza gracias a la aprobación del Consejo de Ministros. «Me enteré por Instagram de que ya era española y no me lo creí hasta que me llamaron de la Federación Española para confirmarlo», reconoció este domingo.

El futuro del equipo español

La nacionalización de Selekhmeteva es un movimiento de la Real Federación Española de Tenis (RFET) en un momento de crisis del equipo femenino que capitanea Carla Suárez. Tras la retirada de Garbiñe Muguruza y de la propia Suárez, las esperanzas se centraron en Paula Badosa, pero sus problemas físicos son constantes y hacen difícil contar con ella en la Billie Jean King Cup. La temporada pasada, de hecho, llegó tocada a las finales y España cayó en cuartos de final ante Ucrania.

Este curso, con el billete a las finales ya asegurado, Selekhmeteva puede convertirse en una pieza clave junto a Cristina Bucsa, número 33 del mundo, y Jessica Bouzas, número 50. Con las tres en el Top 100 y el ascenso de jóvenes como KaitlinQuevedo, la selección puede aspirar a recuperar el lugar en la cima que hace años le perteneció.

La retirada temprana de Aliona Bolsova, la tenista 'punk' que no quería serlo: "El tenis es muy tieso, yo no era una rebelde"

La retirada temprana de Aliona Bolsova, la tenista ‘punk’ que no quería serlo: “El tenis es muy tieso, yo no era una rebelde”

Tenía 21 años cuando todos los ojos se posaron en ella. Aliona Bolsova, entonces fuera de las 100 mejores del mundo, se coló en Roland Garros 2019 a través del torneo previo y se convirtió en protagonista. Era su tenis lo que la llevó hasta octavos de final, pero también era su imagen. Pelo corto, tatuajes y rechazo a los modelitos. Nada de falditas, menos aún de volantes. Bolsova fue catalogada al mismo tiempo de nueva promesa del tenis español y de jugadora underground, rebelde, incluso punk. Hace unos días, con solo 28 años, se retiró del circuito profesional en el Open Catalonia Solgironès de La Bisbal d'Empordà con el número 88 del ranking WTA como techo de su carrera y la sensación de que nadie la entendió.

«Quizá llamaba la atención, pero solo era una forma de expresarme. No era rebelde ni quería reivindicar nada. El tenis es muy tieso y yo no quería adaptarme a ciertos estándares de género, a lo que se asocia con la feminidad. Simplemente quería jugar cómoda», cuenta.

¿Aquel magnífico resultado en Roland Garros le ayudó o le presionó el resto de su carrera?
Durante el propio torneo disfruté bastante porque no me esperaba nada y todo me salió muy bien. Pero luego me agobié bastante por la atención que recibía. Eso me agotó mucho mentalmente. Notaba que me etiquetaban de cierta manera y yo en realidad no quería llamar tanto la atención.

Una relación tóxica

La trayectoria de Bolsova estuvo marcada por una relación de amor-odio con el tenis desde la infancia. Nacida en Chiinu, Moldavia, y vecina de Palafrugell, en Girona, desde los tres años, su abuela Valentina y sus padres Vadim y Olga fueron atletas olímpicos -ella en Roma 1960 y ellos en Barcelona 1992-, pero Aliona escogió la raqueta. En el Club Tenis Llafranc se divertía, pero pronto su padre Vadim transformó ese entretenimiento en trabajo, obligación y tormento. Bolsova quiso dejar el tenis, la presión desembocó en una bulimia y necesitó alejarse de su padre para sanar y reconciliarse con el deporte.

«Eso ya quedó en el pasado y no me apetece hablar mucho de ello. Fueron cosas de la infancia, de mi familia, y ya está. Solo quiero decir que si tu hijo viene y te dice que quiere dejar el tenis o cualquier otra cosa, hazle caso. El disfrute es esencial en todo», asegura Bolsova, que se retira con el W80 de Valencia de 2022 como título más importante y varias rondas de la Copa Federación con España como mejor recuerdo. Este mismo año, de hecho, clasificó al equipo para las Finales de noviembre.

¿Aprendió a disfrutar del tenis?
El tenis puede ser una trituradora mental, pero también tiene mucho que ver con cómo nos lo enseñan desde pequeños. Tiene que ser superprofesional, superserio, y así perdemos esa capacidad de diversión. Cuando pasas de niño a adolescente te profesionalizan y pasas de disfrutar a sufrir. Da gusto ver a [Carlos] Alcaraz divertirse en la pista, pero hay pocos ejemplos así. Yo disfruté más al final de mi carrera, cuando aprendí a hacerlo.

La raqueta, aún cerca

Bolsova se retira con 48.000 dólares en premios WTA y toda una vida por delante. Graduada en Historia, Geografía e Historia del Arte por la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), estudiará un máster en la materia y luego decidirá. Quizá acabe siendo maestra. Quizá regrese al tenis como entrenadora. De momento sigue jugando para disputar la Bundesliga, una competición semiprofesional veraniega en Alemania, y la raqueta no acabará en ningún rincón del garaje.

«No voy a estar meses sin jugar. Lo dejo porque estoy agotada de los viajes y quiero cerrar esta etapa, quiero otra vida, quiero estar en casa. Pero no he acabado hasta las narices del tenis. Para nada. Al final ni siquiera me molestaban los apostadores que me insultaban en redes; me lo tomaba a guasa. Pero no quiero volver a coger aviones», apunta en su despedida. De la generación de Paula Badosa, con quien compartió duelos y concentraciones con la selección española, Bolsova deja atrás el recuerdo de aquel Roland Garros prodigioso y una actitud distinta que no era reivindicación ni rebeldía. Simplemente era ella.

Landaluce cae ante Medvedev en cuartos de Roma tras presentarse entre los mejores

Landaluce cae ante Medvedev en cuartos de Roma tras presentarse entre los mejores

Eran unos niños de apenas ocho o nueve años cuando Martín Landaluce y Rafa Jódar empezaron a medirse el uno contra el otro. Madrileños ambos, socios del Club de Tenis Chamartín, se encontraban una y otra vez en la pista, y Landaluce dominaba casi siempre. Rara era la vez que Jódar celebraba; quienes le conocen no recuerdan una sola victoria suya en aquellos años de infancia. Pero llegó la adolescencia, cambiaron los cuerpos, se nivelaron las fuerzas y, en los últimos meses... ¡Boom! El fenómeno Jódar irrumpía para asombro del propio Landaluce. Cabeza fría necesitó este para seguir su camino, pero en cuanto pudo respondió con hechos.

Tras alcanzar los cuartos de final del Masters 1000 de Miami, este jueves brilló como nunca para poner a Daniil Medvedev contra las cuerdas en los cuartos del Masters 1000 de Roma. Después de dos horas y 23 minutos de batalla, cayó por 1-6, 6-4 y 7-5, pero dejó su firma en uno de los escenarios más grandes del circuito.

Medvedev, exnúmero uno y ganador de un Grand Slam, no pudo más que aplaudirle cuando el español de apenas 20 años se despedía de la pista central del Foro Itálico. "Ha sido un partido muy duro", reconoció el ruso, que en semifinales se medirá a Jannik Sinner (este sábado, 19.00 horas), tras un esfuerzo que le resultó extenuante. Landaluce le llevó al límite, le obligó a ofrecer su mejor versión y no estuvo lejos de eliminarle.

Al español solo le fallaron las fuerzas en un partido larguísimo -como le ocurrió al propio Jódar ante Luciano Darderi- y le faltó experiencia en los momentos decisivos. En las jugadas clave, Medvedev intensificó la presión con el revés y movió, movió y movió al español en busca del error. "Ahora fuerte de cabeza", le reclamaba su padre, también llamado Martín -otra coincidencia con Jódar-, pero era muy difícil mantener el pulso. Después de avasallar a Medvedev con su derecha y su juego en la red en un primer set atípico, Landaluce fue perdiendo pie poco a poco y cediendo terreno al ruso. Medvedev apenas sufría con su saque mientras el español peleaba el suyo constantemente. En el set definitivo llegó a salvar tres bolas de set, pero pedirle más ya era demasiado.

Pese a la derrota, se marcha de Roma con el orgullo de haber exhibido su juego ante los mejores del mundo y de haber escalado del puesto 94 al 65 del ranking. Podrá debutar en Roland Garros sin pasar por la previa y allí ningún rival, ni el mismísimo Sinner, se alegrará de cruzarse con él. Tras la eclosión de Jódar, el salto a la élite de Landaluce está más cerca que nunca. Quién lo iba a decir cuando se retaban el uno al otro siendo niños.

Gladiator, el mensaje de Maradona y su primera raqueta: viaje al universo de Rafa Nadal en la inauguración de su museo

Gladiator, el mensaje de Maradona y su primera raqueta: viaje al universo de Rafa Nadal en la inauguración de su museo

«Sí, sí, es esta...os lo puedo asegurar, ¡vaya si lo es, no es marketing!».

Rafa Nadal pronuncia estas palabras mientras está de pie frente a una vitrina donde se expone un objeto muy especial. No es una de las 14 Copas de los Mosqueteros que levantó en su carrera sobre la arcilla de Roland Garros, la fragua de su legendaria figura tenística.

Lo que Rafa mira con nostalgia es una pequeña raqueta de niño, un modelo Prince Junior color gris plata con el marco lleno de arañazos y la empuñadura visiblemente desgastada. Es su primera raqueta, la que usaba cuando empezó a pasar bolas en Manacor con 6 años de edad.

Treinta y tres años después, aquel niño mallorquín que soñaba con ser deportista pasea por su nuevo museo. Un espacio espectacular ubicado en su cuartel general, su famosa academia de Manacor, la Rafa Nadal Academy.

La exposición es una experiencia inmersiva audiovisual que se adentra en la figura visible del tenista -sus logros, sus rivalidades, sus golpes únicos, sus copas- pero que también retrata al Nadal más íntimo, el Rafael que creció en Manacor rodeado de su familia, el lugar del que nunca se ha ido.

«Lo mejor de mi vida ha sido tener a las personas que quiero a mi lado, eso es lo que me ha hecho feliz y por eso me he quedado aquí siempre», explica Nadal cuando, ya ante decenas de periodistas, detalla su nuevo proyecto, el moderno museo dedicado a uno de los deportistas más destacados de la historia.

La instalación abre este viernes las puertas al público. Con ella, según confiesa, el tenista ha tenido que vencer algunas de sus reticencias iniciales, propias de su carácter introvertido. «Inicialmente quería que la idea principal fuese distinta, que fuese más un museo del deporte y no tan íntimo porque no me gustan las cosas tan personales», admite.

Sin embargo, finalmente se dejó aconsejar y el museo conjuga su vida en la pista con parte de su vida personal, el retrato humano de aquel niño que se miraba en el espejo de los grandes atletas de la historia, como Mohammed Ali, Carl Lewis o el malogrado Maradona, una de cuyas camisetas se expone firmada con un mensaje autografiado: «Para Rafa Nadal con todo mi cariño, sos un maestro de maestros».

Así, entre galardones y objetos fetiche de su carrera tenística (sus 92 trofeos, raquetas históricas, decenas de zapatillas y muñequeras con las que jugó, objetos de culto como zapatos firmados por André Agassi o Usain Bolt, camisetas de Messi y Mbappe, el casco de Tom Brady o las antorchas olímpicas que sostuvo en los cuatro Juegos Olímpicos en los que compitió) se cuelan otros objetos de carácter más personal. Allí está el DVD de su película favorita, Gladiator, o los juegos de la Play Station que amenizaban las largas concentraciones con su equipo.

Nadal estrenó este jueves su museo con la mirada anegada de nostalgia, con la emoción de ver retratado al niño soñador que fue y del que la muestra proyecta algunos momentos que ya entonces anticipaban su legendaria autoexigencia. «He de entrenar más», decía el Rafa niño tras ganar un torneo. Pero, según dijo, lo hace sin añoranza por no ser ya tenista profesional. «No lo echo de menos, tengo la suerte de que cerré bien la página, llegué al límite de mis posibilidades, no mentales pero sí físicas, y ahora estoy en otra etapa de mi vida que estoy disfrutando». «Hice lo que soy como persona: intentarlo hasta el final».

Material inédito

El museo, también interactivo, reserva un apartado a una de las grandes tramas del deporte moderno: la del Big Three, la rivalidad que mantuvieron durante años Federer, Nadal y Djokovic, los tres tenistas más laureados de la historia.

La muestra ofrece material audiovisual único, una de las joyas del museo en el que tanto Federer como Nole han participado y donde ofrecen testimonios inéditos. «Rafa era la tormenta perfecta», confiesa Federer sobre su respetado adversario, al que alaba por su tenis y por su dimensión humana.

«El museo intenta inculcar y transmitir valores y emocionar a la gente pero también reflejar lo que soy», se sincera Nadal. «Porque soy una persona normal y no finjo; no era normal jugando a tenis porque ganaba más pero en la vida soy tan normal como cualquier otro, así es como soy».