El dilema de Alcaraz entre pelear el número uno o reservarse para Roland Garros: "Si Miami hubiera ido mejor, se habría saltado Montecarlo"

El dilema de Alcaraz entre pelear el número uno o reservarse para Roland Garros: “Si Miami hubiera ido mejor, se habría saltado Montecarlo”

El pasado domingo de Ramos Carlos Alcaraz pisó de nuevo la tierra batida del Real Club de Campo de Murcia. Las mismas pistas donde aprendió a jugar de niño, la gente de toda la vida paseando por allí. Fue un momento simbólico. Aquí empieza todo. Otra vez. La gira europea de arcilla arranca este martes en el Masters 1000 de Montecarlo para elevar al español en la historia o ahondar en su crisis y lo hace con un dilema: ¿Jugar cuatro torneos consecutivos o reservarse para Roland Garros? La duda ronda a Alcaraz y a su equipo con argumentos para ambas opciones.

«En principio, siempre partimos con la idea de jugarlo todo, de hacer la temporada completa. Si las cosas hubieran ido mejor en Miami, se habría saltado Montecarlo», reconoció su entrenador, Samu López, días atrás en una entrevista concedida a Eurosport y admitió así que el calendario ideal no es el actual. Ahora mismo el número uno está confirmado para jugar esta semana en Mónaco, la semana próxima en el Trofeo Conde de Godó de Barcelona, las dos siguientes en el Mutua Madrid Open y dos más en el Masters 1000 de Roma. Un mes y medio sin descanso, hasta el 17 de mayo. Nadie nunca lo ha ganado todo, pero si lo hiciera jugaría 22 partidos en 40 días. Una barbaridad, más teniendo en cuenta los precedentes.

«Internamente sabíamos cómo llegábamos a Miami. [Alcaraz] tiene que tratar de controlar esos impulsos que él tiene, pero más allá de eso, es una forma de expresarse y quitar tensiones. No hay que darle más importancia», comentó López sobre la desesperación de Alcaraz en su último partido, la derrota ante Sebastian Korda, que mostró la necesidad de parar más. Si el español intenta disputar las cuatro competiciones podría agotarse mentalmente de nuevo de camino al segundo Grand Slam de la temporada o, lo que es peor, romperse.

La presión de Sinner

El año pasado venció en el Masters 1000 de Montecarlo, llegó al límite a la final del Godó y allí sufrió un tirón en el muslo derecho ante Holger Rune que le impidió jugar en Madrid. Para su fortuna después pudo encarar Roma y Roland Garros, pero el riesgo asumido fue alto. Un año antes, en 2024, solo pudo jugar en el Mutua por culpa de una lesión en el brazo derecho, en 2023 renunció a Montecarlo y en 2022 no fue a Roma. Esta temporada la idea era no presentarse en el Principado, pero la derrota en Miami le obliga a hacerlo y a mantener la incertidumbre. Sobre la mesa, ahora, están las opciones de saltarse el Godó para descansar pronto o de esperar a ver qué pasa y apartarse más tarde de Roma.

EFE

La aritmética del ranking ATP es despiadada. En esta gira de tierra batida, si se cuenta Roland Garros, Alcaraz defiende 4.330 puntos por los 1.950 de Jannik Sinner y actualmente cuenta con 1.190 puntos de ventaja. El margen de error es mínimo. Después de vencer en los Masters 1000 de Indian Wells y Miami, Sinner depende de sí mismo para volver al número uno en Montecarlo, donde reside. Si es campeón del torneo regresará a la cima haga lo que haga Alcaraz. Para llegar a París como el mejor tenista del planeta, el español necesita retener el título y seguir adelante; un torneo más, un partido más.

En toda la gira, Alcaraz solo puede sumar puntos en el Conde de Godó por su derrota en la final del año pasado y en el Mutua, por su ausencia. El resto es defender lo conquistado en el extraordinario 2025, es decir, Montecarlo, Roma y Roland Garros. Pero ser número uno no sirve de nada si se lesiona antes incluso de presentarse en la pista central Rafa Nadal de París.

Los cuatro Grand Slam de este año

Bien lo sabía precisamente Nadal. El ganador de 20 Grand Slam pudo dominar la gira de tierra batida al completo, pero también tuvo que parar. En 2010, ganó Montecarlo, Madrid, Roma y Roland Garros. Cuatro títulos sobre arcilla en una misma temporada. Nadie lo ha repetido desde entonces. De hecho, nadie lo había logrado antes: es el único jugador en ganar los cuatro grandes torneos de tierra batida en la misma temporada. Pero incluso él afrontó renuncias. Ese año se saltó el Godó -donde fue 12 veces campeón- para preservar su cuerpo.

La ambición de Alcaraz, que estando sano rara vez ha desistido de nada, empuja a jugarlo todo, pero su técnico, Samu López desveló cuál es el objetivo de máximos este curso: «Soñar es legítimo, siempre con los pies en la tierra. El sueño sería ir a por los cuatro Grand Slam en una misma temporada. Es ambicioso, pero posible». La gira de tierra batida empieza este martes en Mónaco para Alcaraz, pero el dilema ya ha empezado.

Rafa Jódar conquista su primer título ATP a los 19 años: "No me quiero comparar con nadie"

Rafa Jódar conquista su primer título ATP a los 19 años: “No me quiero comparar con nadie”

Hace justo un año era el 1.771 del mundo; apenas existía en el tenis profesional. Este domingo ha levantado su primer título ATP y se ha colocado a las puertas del Top 50 del ranking. Rafa Jódar aterrizó el lunes en el ATP 250 de Marrakech sin haber disputado ni un solo partido en la élite sobre tierra batida y se fue con el trofeo bajo el brazo. En la final ganó al argentino Marco Trungelliti por 6-3 y 6-2 en una hora y ocho minutos. Primera experiencia. Primer éxito. Ya es algo más que esperanza para el futuro del tenis español.

«Sabía que estaba haciendo las cosas bien, que estaba trabajando muy bien», comenta el madrileño en conversación telefónica con varios medios, entre ellos EL MUNDO. No hay euforia en su hablar. Tampoco urgencia. En él hay algo más raro en un chaval de 19 años: calma. Mucha calma. «Los resultados no dependen solo de mí. Hay factores que no puedes controlar. Las cosas han dado sus frutos».

Le preguntan si la presión de jugar su primera final le afectó. Sonríe. «Soy muy joven, me quedan muchos partidos para mejorar, tengo mucho margen», cuenta y luego admite algo de nervios. «A medida que se desarrollaba el partido me he sentido mejor».

La comparación con Alcaraz

Jódar es el décimo jugador en activo de la historia en ganar un título ATP antes de los 20 años. El sexto español de la Era Open en lograrlo, en una lista que incluye a Nadal, Alcaraz, Moyá, Ferrero y Robredo. Pero no se deja llevar por esa lista de nombres. «Yo sigo mi camino. No me tengo que comparar con nadie. Es lo que yo hago, seguir a lo mío», cuenta quien sabe que va a vivir en una comparación continua.

Junto a Dani Mérida, coetáneo que este domingo jugó su primera final ATP en Bucarest -perdió ante el argentino Mariano Navone por 6-2, 4-6 y 7-5- o Martín Landaluce forma una generación con talento y un techo tan alto, tan alto que da vértigo. Jódar no se asusta. «Cada uno tiene que seguir su camino. Me da motivación que haya muchos jugadores buenos en el circuito como Carlos que te planteen dificultades durante los partidos», cuenta Jódar que siempre esquiva aquello de nombrar a un ídolo, sea quien sea, para que no le igualen: «Los consejos que me da Rafa o Carlos en los torneos que estamos juntos siempre los tomo muy bien».

Campeón del US Open junior de 2024, después de pasar un año en Estados Unidos, en la Universidad de Virginia, Jódar se hizo profesional en diciembre, es decir, apenas lleva tres meses en el circuito. En ese tiempo ganó su primer partido en un Grand Slam —en el Open de Australia—, llegó a tercera ronda en el Masters 1000 de Miami y este lunes amanecerá como número 57 del mundo. Por delante, sólo tiene tres compatriotas: Alcaraz, Davidovich y Munar. «He ido torneo a torneo», explica. «Siempre pienso que quiero más, que quiero ser mejor jugador, que quiero mejorar cada día que entreno. Ponerse un objetivo nunca es bueno. No es bueno ponerse esa presión».

Sin cambios en su equipo

«Cuando era muy pequeño me gustaba jugar a todos los deportes. Al final pensé que en el tenis podía pasármelo muy bien», recuerda sobre sus tiempos entrenando en el garaje de sus padres en Leganés, que siempre mantiene la diversión como máxima: «El tenis no es un trabajo para mí. Siempre que juego es para divertirme. Eso es lo que he hecho esta semana».

Por ahora viaja con su padre. Sin entrenador del circuito -le ayudan los técnicos de la Universidad de Virginia-, sin equipo técnico ampliado. «Lo que llevo de temporada está funcionando muy bien. Estoy muy a gusto en el ambiente en el que estoy». La temporada es larga, dice. Ya habrá tiempo. Mientras tanto, sigue. Torneo a torneo. Día a día. Sin compararse con nadie.

Carlos Alcaraz y una crisis previsible: "Ha acumulado demasiado y se ha desbordado; ha sufrido una lesión psicológica"

Carlos Alcaraz y una crisis previsible: “Ha acumulado demasiado y se ha desbordado; ha sufrido una lesión psicológica”

Fue en Navidad cuando Carlos Alcaraz creyó encontrar el equilibrio. Durante tres semanas entrenó en las pistas de su infancia en el Real Club de Campo de Murcia y fue feliz rodeado de familia y amigos, más feliz que nunca. En la cima del tenis mundial, por fin todo encajaba. Sin la obligación de desplazarse a Valencia para estar junto a su exentrenador Juan Carlos Ferrero, su físico y su mente conectaban, la vida era maravillosa, como quedó demostrado en el Open de Australia. Pero no era tan fácil. Aquel júbilo ahora es un recuerdo y lo que queda es el último partido. Alcaraz, eliminado en tercera ronda del Masters 1000 de Miami, enfadado consigo mismo y con el mundo.

«¡Hoy no puedo más! ¡Es un no parar! ¡Quiero irme ya a casa! ¡No puedo más! ¡No puedo más, tío! ¡No puedo más!», gritaba antes de certificar su derrota. La paz interior, por los aires. ¿Qué había cambiado? En realidad, nada. La desesperación ante SebastianKorda solo es un aviso de que, por muy bien que vayan las cosas, el hastío siempre estará al acecho.

El tenis es agotador, no hay remedio. Desde principios de año, Alcaraz apenas ha estado un par de semanas en Murcia entre torneos y compromisos. De Corea del Sur, donde jugó un amistoso con Jannik Sinner, al Open de Australia; de allí a Bahréin para asistir a la pretemporada de la Fórmula 1 y a Qatar para el ATP 500 de Doha, y de allí a los dos Masters 1000 de Estados Unidos. Cuando estuvo por casa aprovechó para ver a su familia y quedar con sus amigos para ir al karting, pero poco más. Tenis, tenis y más tenis. Al final tenía que pasar.

"Es una lesión psicológica"

«Tendemos a atribuir poderes sobrenaturales a los deportistas, pero son humanos como todos. Carlos ha estado acumulando demasiado durante muchas semanas y ha habido un momento en el que se ha desbordado emocionalmente. Ha sufrido una lesión psicológica, como podía sufrir una lesión física. Quizá le ha faltado más prevención, o cuidar más los descansos, o trabajar más sus fuentes de bienestar. Eso es lo que va a poder hacer ahora», explica la psicóloga Josefina Cutillas, que trabajó con el número uno hasta los 15 años e incide en una máxima: «Lo que le ha pasado no es tan raro ni tan grave».

«Carlos es transparente, y bajo mi punto de vista eso le engrandece. Con él podemos ver lo difícil que es ser una estrella del tenis. Antes los campeones tendían a ocultar estas situaciones, pero estoy segura de que las vivían igual», cuenta Cutillas. El público español se acostumbró al prodigioso autocontrol de Rafa Nadal, pero el resto de las grandes leyendas vivieron momentos de frustración sobre la pista. Todos. Hasta Roger Federer rompió alguna raqueta -una de ellas precisamente en Miami-.

Quizá la mayor diferencia de Alcaraz con sus predecesores esté en el tipo de partidos en los que explota, pues prácticamente nunca le ha pasado en un Grand Slam ni en semifinales o finales de Masters 1000. El vaso siempre se colma en rondas iniciales y eso también tiene una explicación. «Desde que era pequeño, el motor de su motivación siempre han sido los retos y disfruta en ese contexto. Ante una situación de presión máxima se crece. Pero eso no quiere decir que no lo esté viviendo. Después, cuando llega la descompresión, aparecen los problemas. Por ejemplo, no sé hasta qué punto ha gestionado las emociones de ganar en Australia», analiza Cutillas, que sabe cuál es la solución.

¿Y ahora qué hacer?

En los próximos días, Alcaraz podrá estar con los suyos y recuperar el equilibrio perdido desde Navidad. Después de su derrota ya regresó a El Palmar y esta misma semana regresará a los entrenamientos en el Real Club de Campo de Murcia, pero lo importante no será lo que haga con la raqueta. Será lo que haga fuera de la pista. La recuperación mental es esencial para encarar lo que le viene.

Si decide mantener su calendario, a mediados de la semana próxima ya debería viajar al Masters 1000 de Montecarlo para encadenar luego el Trofeo Conde de Godó en Barcelona, el Mutua Madrid Open y el Masters 1000 de Roma. La lógica impone que renuncie a una de sus competiciones, pero el tenis es agotador, no hay remedio. Si Sinner vence en Miami, el español deberá defender su número uno del ranking ATP con uñas y dientes hasta llegar a Roland Garros, que arranca el 24 de mayo.

Paula Badosa: "Estoy lejos de mi mejor versión, pero esa versión sigue dentro de mí"

Paula Badosa: “Estoy lejos de mi mejor versión, pero esa versión sigue dentro de mí”

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Paula Badosa reconoció que está "lejos" de su "mejor versión", pero afirmó que "esa versión sigue dentro" de ella, y que quiere ser "recordada por demostrar que fue capaz de salir", en una publicación realizada en sus redes sociales después de quedarse fuera del top 100 mundial.

Badosa fue eliminada el pasado sábado en la segunda ronda del Masters 1000 de Miami contra la estadounidense Iva Jovic por 6-2 y 6-1. Con ese resultado, la española caía hasta la posición 113 de la clasificación de la WTA, en la que había llegado a ocupar el segundo puesto.

"Hay algo que tengo claro: siempre lo intentaré con todas mis fuerzas. Haré lo que haga falta. Sé que estoy lejos de mi mejor versión, pero también sé que esa versión sigue dentro de mí", expresó, en una carta que terminó con un agradecimiento al apoyo que le prestan sus seguidores.

"No seré recordada por ser la que más títulos gane, pero quiero ser recordada por esto. Por demostrar que Paula fue capaz de salir. Y que ese niño o niña que esté pasando por un momento difícil piense en mí y diga: 'Si ella pudo, yo también'. Para eso sigo aquí", añadió.

"Paula no está de vuelta... pero lo estará"

La española, nacida en Nueva York, se mostró vulnerable: "A veces siento que no puedo controlar las voces dentro de mí. Las emociones son demasiadas y me veo superada. Las dudas se apoderan de mí y me siento perdida en un mar de emociones. Hay días en los que siento que tengo la fuerza suficiente, y otros en los que la montaña es demasiado grande y me pregunto si seré capaz".

"Una vez más, voy a demostrar que puedo salir. Será muy duro, pero prometo seguir hasta conseguirlo. Y aunque ahora no salgan las cosas, y haya mil opiniones... Seguiré. Y seguiré", recordó.

"Paula no está de vuelta... pero lo estará", concluyó su publicación la tenista, que afronta ahora la temporada de tierra batida.

La reacción de Alcaraz no es suficiente para frenar a Korda y cae en la tercera ronda en Miami

La reacción de Alcaraz no es suficiente para frenar a Korda y cae en la tercera ronda en Miami

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Carlos Alcaraz, número 1 del mundo, cayó eliminado en tercera ronda del Masters 1.000 de Miami (Estados Unidos) a manos del tenista local Sebastian Korda, número 36 del ranking, quien estuvo sublime en todas las facetas del juego.

Korda venció por 6-3, 5-7 y 6-4 al español en 2 horas y 17 minutos de juego. El murciano reaccionó en el segundo set cuando el estadounidense sacaba para ganar, pero no fue capaz de imponerse de nuevo en la tercera manga. "Hoy no puedo más", repitió varias veces Alcaraz a su equipo en la pista.

El número 1 no guardará buen recuerdo de sus dos últimas actuaciones Miami, después de que el año pasado perdiese en su debut en el torneo contra el belga David Goffin. Y eso que fue la primera pista en la que levantó su primer Master 1000 en 2022 con solo 18 años. Desde entonces, no ha podido regresar a la final para buscar un título que no logró Rafa Nadal ni ningún otro tenista español.

Alcaraz había arrancado el año con un pleno de 16 victorias, pero en la última semana ha encajado una derrota en semifinales de Indian Wells y esta en tercera ronda, lo que provoca que Jannik Sinner, ganador en Indian Wells, le recorte terreno en la clasificación mundial.

Alcaraz vuelve a Miami, el lugar de su última decepción: una superficie desfavorable, un debut incómodo y el "ajedrez" como arma

Alcaraz vuelve a Miami, el lugar de su última decepción: una superficie desfavorable, un debut incómodo y el “ajedrez” como arma

Cuesta recordarlo ahora, pero la última gran decepción de Carlos Alcaraz ocurrió hace justo un año en el escenario al que este viernes regresa: el Masters 1000 de Miami. Luego vendrían unas pocas derrotas, muy pocas, como en la final de Wimbledon ante Jannik Sinner, pero todas entraban dentro de lo posible. Aquella vez, en cambio, nadie lo esperaba. En el inicio de la primavera de 2025, Alcaraz perdió ante el veterano David Goffin en su debut en Miami y su porvenir se puso en duda.

¿Sería un mal año para el español? Venía de caer en cuartos de final del Open de Australia y después se fue de vacaciones a Riviera Maya junto a su familia. Recibió críticas. Y poco le importó. A partir de entonces empezó una de las rachas más prodigiosas de la historia del tenis. Campeón de tres de los últimos cuatro grandes y dominador del ranking ATP, estos días regresa a Florida para mantener esa inercia.

Miami es, en realidad, un torneo extraño para Alcaraz. Allí ganó su primer Masters 1000 siendo todavía adolescente, en 2022, con apenas 18 años, y allí firmó excelentes actuaciones, pero ya encadena dos fiascos. Antes de la derrota ante Goffin, en 2024, siendo favorito, cayó en cuartos contra Grigor Dimitrov, otra rareza. La teoría dice que la humedad de la zona le perjudica porque la bola se ensancha y bota menos, pero cómo hablar de condiciones desfavorables para Alcaraz si venció en el último US Open con el techo cerrado y en el último Open de Australia con el techo a medio abrir. Como siempre, todo lo que no sea el título o, como mínimo, un puesto en la final, sería una sorpresa.

El "ajedrez" de Alcaraz

Después de perder en Indian Wells en semifinales ante Daniil Medvedev, el español evitará a Sinner y al ruso hasta una hipotética final, aunque igualmente su camino puede ser complicado. La madrugada del viernes al sábado (no antes de las 00.00 horas, Movistar) debutará ante Joao Fonseca, portento brasileño de dura pegada, y en rondas posteriores le podrían esperar Sebastian Korda, Karen Khachanov y Taylor Fritz o Jack Draper. Todos son rivales de consideración en superficie dura, más con la motivación que supone enfrentarse al número uno.

En su último torneo, Alcaraz admitió su hartazgo por el aumento de nivel de sus rivales frente a él, por «enfrentarse a un Roger Federer en cada ronda», y a su llegada a Miami quiso matizar sus palabras para atajar la polémica creada.

«Obviamente estoy muy contento de que me consideren un jugador al que intentar vencer, y nosotros también estamos intentando que mejoren como jugadores. Así que, para mí, eso es genial. Pero a veces, cuando salgo a la cancha y veo al rival jugando a ese nivel, no me hace tanta gracia», explicó el español, que alabó a Fonseca, su primer rival, y desveló el plan para contrarrestar su agresividad: «Ante un jugador así intento estar un paso por delante. Intento ver cuál va a ser su próximo movimiento antes de que lo haga. En cierto modo, es como el ajedrez. Estar allí un poco antes o pensar en lo que va a pasar a continuación. Así puedo pensar en mi jugada».

Medvedev frena la racha de Alcaraz en Indian Wells

Medvedev frena la racha de Alcaraz en Indian Wells

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Un Medvedev inspirado acabó con la racha de imbatibilidad de Carlos Alcaraz en 2026. No habrá triple corona del murciano en Indian Wells ni final inédita en el desierto californiano frente a Jannik Sinner. El ruso salió convencido de que podía vengarse de las dos finales perdidas en este mismo escenario y lo logró con un tenis rotundo, ahogando mental y físicamente al número uno del mundo en dos sets(6-3 y 7-6).

Salió combativo y agresivo Medvedev, con un alto nivel de confianza con su derecha frente a un Alcaraz fallón que no terminaba de dominar los puntos y que pronto se vio con un 4-1 abajo. Los 34 grados sobre la pista central tampoco ayudaban, un factor que en ocasiones ha pasado factura al de El Palmar, con calambres y bajones de intensidad.

"Irás a más", le animaba desde la grada su entrenador, Samuel López, mientras su pupilo se refugiaba en su servicio para mantenerse en el set. "Si alguien puede eres tú". Pero Medvedev parecía imperturbable en su plan. Ya había dicho en la previa que esta podía ser la suya, con dos títulos en las alforjas en 2026 (Brisbane y Dubai) y cerca de su mejor nivel de juego. El objetivo era borrar de la memoria las heridas del pasado, esas dos derrotas en las finales de 2023 y 2024. El ruso sólo ha conseguido vencer a Alcaraz en dos ocasiones, la última hace dos años y medio, en semifinales del US Open.

Confiaba Medvedev en que esta vez le favorecieran las condiciones un poco más. "Siento que la pista es un poco más rápida que las dos veces que me he enfrentado a él", decía en la previa del encuentro. "Las pelotas son diferentes. Así que siento que es una buena oportunidad para intentar mostrar mi mejor tenis ante él".

Y así fue. El ruso alcanzó un nivel de golpeo y control excelso con su derecha, dejando sin opciones de un Alcaraz que dejaba chispazos brillantes pero insuficientes para revertir la situación. Medvedev le endosó un 6-3 contundente en la primera magna, anticipando un choque difícil para el número uno mundial.

Alcaraz había hablado de calma a principios de semana para salir de situaciones complejas. La fue encontrando en los primeros compases del segundo set hasta encontrar el hueco por donde romper el estoicismo de su rival. El 3-1 arriba parecía indicar ese cambio de paradigma que andaba buscando, pero su rival le fue cerrando los caminos de la remontada con un ejercicio sobresaliente. Ni siquiera titubeó con su segundo servicio, llevándose la mayoría de los puntos.

Sufría el murciano ante la avalancha de juego del número 11 del mundo. Mantener su servicio suponía un esfuerzo titánico, mermado por el desgaste y el calor. Pero incluso en esa situación extrema estuvo a punto de empatar el encuentro, con dos bola de set con 5-4. La fuerza mental del murciano ya es legendaria.

Esos dos bolas le dieron un oxígeno que parecía agotado. "Hay que seguir, que tú ya estás mejor", le arengaba López. Se notaba en su lenguaje corporal y en su sonrisa. Se vio saliendo del agujero, aunque en el tie-break se volvió a desplomar.

Alcaraz, intratable: a dos pasos de la triple corona en Indian Wells

Alcaraz, intratable: a dos pasos de la triple corona en Indian Wells

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La racha de Carlos Alcaraz se antoja infinita. A Cameron Norrie, que no había cedido un solo set en todo el torneo, lo despachó en dos mangas (6-3, 6-4) en poco más de hora y media, prolongando su invicto en 2026 y dejando la sensación no tener rival en este momento. Con esta ya son cinco semifinales consecutivas en el quinto torneo más prestigioso del circuito, 34 triunfos seguidos en pista rápida. Si la lógica se vuelve a imponer -y vence el ruso Daniil Medvedev-, Alcaraz disputará la final el domingo con Jannik Sinner, una más, inédita en el desierto californiano.

Norrie parecía una prueba desafiante pero la superó con una suficiencia notable. El británico llegaba en fase ascendente, deshaciéndose del sexto cabeza del torneo, Alex de Miñaur, por un convincente doble 6-4. Sabe, además, lo que es ganarle al mejor jugador del circuito. Lo derrotó en la final de Río de Janeiro en 2023 y en su más reciente choque, en tercera ronda del Masters de París-Bercy en tres sets. Alcaraz cometió entonces 54 errores no forzados, que poco tienen que ver con el momento que atraviesa ahora el bicampeón de Roland Garros.

Pese al resultado, el partido fue vistoso y disputado. Norrie es un jugador incómodo, correoso, un zurdo que no se amilana en los intercambios desde el fondo de pista y que abre unos ángulos difíciles de defender con su derecha y el servicio. Su estrategia mantenía al murciano muy por detrás de la línea de fondo para restar y le obligaba a recorrer más pista que de costumbre para poder llegar a un ganador con cierta claridad.

Tuvo que esperar el español a que se abrieran fisuras en el juego del inglés, sin encontrar su ritmo de juego del todo, pero adaptándose al planteamiento para buscar por dónde hacer daño. Hizo buena la primera pelota de break que tuvo para ponerse 4-2 por delante, aunque Norrie reaccionó de inmediato con una ruptura en blanco sobre el saque de Alcaraz. No iba a ser una noche fácil.

Firme en el servicio, con un 86% de primeros dentro, mantuvo la disciplina para volver a poner al británico contra las cuerdas, con un derechazo cruzado en la bola de break que le abrió el camino para anotarse la primera manga por 6-3 en media hora. Alcaraz ha encontrado un mecanismo machacón y letal que convierte cada bola a media pista en un golpe ganador, reduciendo al mínimo su número de errores no forzados y con una sensación de superioridad perceptible, como un perfume intenso. Ganarle se antoja una proeza en estos momentos.

Norrie intentó la gesta. Se puso 2-0 y se defendió como gato panza arriba para anotarse el siguiente servicio y meter el 3-0 en el marcador en la segunda manga. El murciano no le dejó, con la urgencia del correcaminos en defensa y la precisión de un tasador de diamantes para dejar la bola en el sitio exacto. Sus dejadas han dejado de ser una apuesta arriesgada. Le entran todas o casi todas, incluso en los momentos delicados. Las ha convertido en rutina. Su virtuosismo está alcanzando unos niveles insólitos.

Tanto talento acabó por desmontar el espíritu combativo del británico nacido en Sudáfrica. De rozar el 3-0 se vio con 4-2 abajo y una montaña por escalar. Aún así, Samuel López, su entrenador, le exigía al murciano apretar aún más los dientes para derrotar a un jugador que considera "una roca".

Mientras, en sala de prensa, Medvedev hablaba sobre su buen momento de juego y sus opciones de cara a la siguiente ronda, sabedor de que le esperaba, casi con toda seguridad, el mal trago de enfrentarse de nuevo al español. Debe tener fresca en la memoria la paliza que le pegó en la final de 2023 y la derrota que le propinó al año siguiente, también en la final. El ruso sólo ha conseguido derrotarle en dos ocasiones, la última hace ya tres años.

Todos los caminos parecen llevar hacia una nueva final entre Alcaraz y Sinner. Sería la novena entre ambos, la que todo el mundo quiere ver en el árido y magnético valle de Coachella.

Alcaraz alcanza los cuartos de final de Indian Wells tras deshacerse de Casper Ruud

Alcaraz alcanza los cuartos de final de Indian Wells tras deshacerse de Casper Ruud

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Carlos Alcaraz está en un momento de forma tal, que es capaz de convertir a un triple finalista de Grand Slam en una suerte de sparring. Tampoco era la primera ronda, sino los octavos de final de un torneo de la envergadura de Indian Wells, el Masters 1000 californiano. Poco importa. El murciano parece haberse instalado en un halo de imbatibilidad y de paz mental que le permite despachar a los rivales con la facilidad de un profesor corrigiendo exámenes de primaria. A Ruud lo superó en dos sets por 6-1 y 7-6 (2) sin tener sin exigirse en demasía, cómodo en todo momento en esta monumental pista central que ha convertido en su patio trasero.

No salió fino el noruego y eso, frente a un Alcaraz en estado de gloria, puede significar una muerte súbita en la pista. Solo en el primer juego cometió tres errores no forzados que pusieron el partido de cara de inmediato para el murciano. Alcaraz aprovechó la segunda bola para apuntarse el primer break del choque y someter a su rival, que no tenía el día, ni en el servicio ni en el nivel de agresividad necesarios para inquietar al número uno mundial.

Ya con el marcador de cara, comenzó la exhibición. Jim Courier, desde uno de los palcos de prensa, no podía contener la risa ante uno de los golpes del campeón en Australia, una volea en globo con efecto desde el fondo de la pista que superó con facilidad al noruego pese a la dificultad de su ejecución. "¡No puede ser!", exclamaba sorprendido el estadounidense, ex número uno del mundo.

El español, con la sonrisa ocasional en el rostro, seguía a lo suyo, regando genialidades y despliegues de virtuosismo físico por la pista central de Indian Wells. Forzó seis bolas de ruptura sobre el siguiente servicio del nórdico y puso la directa hacia la primer manga, que con 3-0 quedó sentenciada en 20 minutos. Ruud trató de reaccionar pero nada de lo que le tiraba al español le alteraba.

Ruud subió el nivel a mitad de la segunda manga y Alcaraz bajo el suyo, dándole algo más de emoción al partido, sin una sola bola de break hasta llevarlo altie break. El escandinavo mejoró en su porcentaje de primeros y su juego desde el fondo de la pista, sin argumentos, eso sí, para frenar el aluvión de golpes ganadores del español en el desempate.

Está siendo un año irregular para el noruego, descentrado, quizá, por su recién estrenada paternidad, muy lejos del nivel que le llevó a ganar en Madrid en su última edición. Por fuera del Top Ten del ranking ATP, Ruud lleva más derrotas que victorias en lo que va de 2026, con los octavos de final en Australia como mejor resultado hasta ahora. Alcaraz no era el mejor rival para recuperar sensaciones, un jugador contra el que perdió las finales del US Open y Miami en 2022 y un hueso al que solo ha pedido superar en la Copa de Maestros de Turín en 2024 en sus siete enfrentamientos.

El bicampeón en Wimbledon, en cambio, sigue abonado a la perfección en 2026. Ya son 15 seguidas y 33 consecutivas en pista rápida, igualando la mejor racha de Novak Djokovic y de Rod Laver. El triunfo ante Ruud supone, además, otro récord. El de El Palmar es el jugador más joven en alcanzar cinco veces los cuartos de final en Indian Wells. Casi nada.

Es de suponer que el siguiente escollo le plantee algo más de resistencia. De hecho, la última vez que se vio la caras con Cameron Norrie acabó perdiendo. Fue en tercera ronda de un Másters 1.000 que aún se le resiste, el de París. El británico ya sabe lo que es ganar en Indian Wells, en 2021, aunque superar a este Alcaraz son palabras mayores.

Alcaraz se deshace de un correoso Rinderknech rumbo a octavos

Alcaraz se deshace de un correoso Rinderknech rumbo a octavos

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Ya lo había advertido Carlos Alcaraz el sábado tras conocer a su próximo oponente. "Va a ser complicado. Todas las veces que me he enfrentado a él ha sido muy duro", decía a pregunta de EL MUNDO. "Es verdad que no me ha ganado todavía, pero todas las veces me lo he tenido que trabajar, las he tenido que luchar, que correr". Esta vez no fue diferente. Arthur Rinderknech, con quien se vio las caras hace unos días en Qatar, se lo puso muy complicado durante más de una hora en Indian Wells. Alcaraz llegó a estar un set y un break abajo en el segundo, metido de lleno en un intercambio de golpes brutal frente a un jugador que, a sus 30 años, atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera.

El número uno del mundo supo tener paciencia y esperar su momento. Aguantó el chaparrón y los ataques constantes de un jugador inspirado y fue capaz de revertir el curso de un partido que por momentos pintaba a tragedia griega para el murciano. Se lo llevó en dos horas y 18 minutos por 6-7, 6-3 y 6-2, manteniendo el momento "dulce" que atraviesa y prologando el invicto en 2026 a 14 victorias, con 31 triunfos seguidos en pista rápida, campeón en Australia, Qatar y rumbo a igualar los tres triunfos en Indian Wells de Rafa Nadal y Roger Federer.

"Estoy tranquilo... madurando, creciendo y sabiendo cómo gestionar muchos momentos y situaciones dentro de pista", indicaba. "No me siento imbatible pero sí siento que estoy mostrando a los rivales una forma de competir que probablemente a ellos les pueda pesar en un momento del partido". Que se lo digan al francés de 1,96 metros de altura, un cañonero con una volea impecable y un golpeo contundente desde el fondo de la pista. Empezó rozando el partido perfecto y fue sucumbiendo poco a poco al ritmo indolente de Alcaraz, que terminó con una marcha más y sacando el rodillo.

Para los anales de su memoria particular, un primer set para enmarcar. Rinderknech comenzó exhibiendo su poderío en el saque y apuntándose puntos meritorios en la red con la volea. Hasta forzó un punto de break sobre el servicio del español en el cuarto juego como preludio de la batalla que estaba por estallar.

Samuel López, su entrenador, le pedía al murciano aprovechar los segundos servicios del francés para meterse más en la pista y buscar el cuerpo de su rival, sabedor de que ahí estaba la oportunidad. Lo tuvo cerca en el sexto juego con dos puntos de ruptura, pero el galo seguía fino. En el siguiente, fue Alcaraz el que estuvo contra las cuerdas, exigido para solventar su servicio.

El español jugaba bien, sólido, muy veloz en la pista y con los momentos ocasionales de brillantez que acompañan cada uno de sus partidos. Pero Rinderknech llevaba escrita la determinación en la mirada, dispuesto a romper la mala racha contra el español tras cinco derrotas. Estaba iluminado.

López le pedía paciencia a su pupilo. "Ya va a llegar la oportunidad", le decía desde la grada, aunque la torre francesa no bajaba la guardia, desplegando un nivel altísimo de tenis y llevando el set al tie break.

El desenlace fue una escena de altibajos. Lo tuvo el francés con 5-2 tras un comienzo muy inteligente y Alcaraz, en otro de esos despliegues insólitos de confianza, logró darle la vuelta y ponerse con punto de set (6-5). Muy distinto hubiera sido el cuento de no haber sido por un error no forzado cuando ya parecía que tenía sometido mentalmente al gigante galo. Rinderknech aprovechó el regalo y remató la faena en una hora y cuatro minutos de mucha intensidad.

Lejos de bajar la guardia tras haberse llevado el primer set, contra todo pronóstico, el francés siguió apretando, con un nivel de tenis sensacional. Forzó dos bolas de break y se llevó el juego al servicio del murciano por primera vez en el torneo, poniendo aún más en apuros al doble campeón de Wimbledon y Roland Garros.

Alcaraz no quiso esperar. Apretó el acelerador al máximo y devolvió el golpe de inmediato, cambiando el curso del partido. El francés sintió el golpe, acusando el desgaste del primer parcial. El de El Palmar encontró de nuevo la ruptura en el sexto juego y agarró el timón del partido para no soltarlo hasta el final. Quedaba mucho por delante, pero Rinderkneck supo entonces cuál sería su destino. Se quedó sin gasolina y el último parcial no tuvo historia. Alcaraz, a octavos, como estaba previsto, con Casper Ruud como su próximo rival.