Rafa Nadal, operado por una artrosis severa en la mano derecha

Rafa Nadal, operado por una artrosis severa en la mano derecha

Actualizado

El ex tenista español Rafa Nadal se sometió el jueves a una intervención quirúrgica en el Centro Médico Teknon de Barcelona, donde se le practicó una cirugía en la mano derecha debido a una artrosis severa.

Tal y como informaron a EFE fuentes próximas al campeón de 22 Grand Slams este viernes, la intervención tuvo lugar por una "artrosis severa de la articulación trapecio-metacarpiana", la que une la base del pulgar con la muñeca, entre el hueso trapecio y el primer metacarpiano.

La operación fue realizada bajo la supervisión de Ángel Ruiz-Cotorro, médico de Rafa Nadal, junto con el Doctor Vilaró, y practicada por el Doctor Álex Lluch. Una intervención que consistió en una "artroplastia" con el objetivo de eliminar el dolor y recuperar la movilidad de la articulación.

"Creo que no podré jugar el Open de Australia", ha bromeado el jugador en las redes sociales.

Una Copa Davis para volver a ser niños

Una Copa Davis para volver a ser niños

Diría que la culpa fue de Indurain, que nos sacó del apasionante culebrón que era Perico para meternos en un reiterativo documental de leones comiendo gacelas a base de una consistencia desconocida para nosotros, hijos de los 70 y los 80. Piñón fijo, rivales cayendo a su alrededor, un, dos, tres, cuatro, cinco. Como si ganar el Tour, tanto tiempo El Dorado que te birlaba un Roche al borde de la muerte o un despiste en Luxemburgo, fuera una ruta cicloturista.

Pero llegó Miguel y nos mostró algo desconocido para los aficionados españoles al deporte: la certeza. A partir de ahí empezamos a ganar como si fuera fácil, baloncesto y fútbol, Rafa Nadal y Fernando Alonso, Marc Márquez y Carolina Marín, durante años París parecía Cuenca, daba igual Carlos Sastre que Albert Costa. No quedó espacio por conquistar y para quienes crecimos contando las medallas olímpicas con, literalmente, los dedos de una mano, que ganar 17 pudiera ser decepcionante fue una inesperada y un tanto hortera transformación en nuevos ricos.

Lo extraordinario se convirtió en rutina y por el camino perdimos algo fundamental para disfrutar del deporte: el asombro, esa impagable sensación de "¿qué diablos acaba de suceder?". También olvidamos la felicidad de alegrarnos con poco. Hitos de entonces hoy serían efímeras sonrisas aplastadas por el empacho de éxitos: la plata de José Luis González, los mundiales de Aspar y Tarrés, los títulos europeos del Bidasoa y Granollers, los cuartos de final de Emilio Sánchez Vicario, incluso el gol de Nayim. Sin embargo, aún nos acordamos.

Ahora que el Madrid gana Champions como rosquillas y el Barça ya no cree en maldiciones, que Santi Aldama mete 29 puntos en la NBA, un sevillano gana el mundial de Moto3 (Antonio Rueda) y nadie se inmuta, que hemos pasado de Nadal a Alcaraz y de Iniesta a Lamine como si fuera normal, cuatro tenistas que el 99% de la población no reconocería de coincidir en el ascensor han rozado una gesta antigua. Inesperada y memorable. De las que perduran aun muriendo en la orilla.

El deporte se ha profesionalizado tanto que ya no hay sorpresas. El mejor gana siempre. Por eso, que Munar, Carreño, Martínez y Granollers hayan ido derribando molinos hasta engancharnos a un torneo que empezó clandestino es una hazaña especial y la derrota final no la oscurece. No ha sido la Davis del pueblo sino la Davis del recuerdo. De lo que fuimos y de lo que siempre seremos mirando a una pelota: niños. Niños felices que aún creen que todo es posible. Aunque no lo sea.

Otra victoria asamblearia

Otra victoria asamblearia

Actualizado Domingo, 23 noviembre 2025 - 22:29

Casi siempre hubo un líder. Lo fue Manolo Santana, en las dos finales perdidas frente a Australia (Sidney, 1965 y 1967). Lo fue Juan Carlos Ferrero, en la primera de las ya siete Copa Davis conquistadas por España, también, aquella vez en casa, Barcelona, frente a los aussies, (2000), y lo fue Rafael Nadal, quien emergió como tenista ante Estados Unidos, en Sevilla (2004), y resultó crucial en 2009, de nuevo en Barcelona, contra la República Checa, en 2011, Sevilla, contra Argentina, y en 2019, Madrid, frente a Canadá. Pero el triunfo que comparte mayores analogías con el que ahora celebra nuestro tenis fue el logrado en 2008, en Mar del Plata, ante la albiceleste. Lesionado Nadal, fue aquella una victoria coral, con Feliciano López y Fernando Verdasco como héroes insospechados. Fue también la primera lograda a domicilio.

BARCELONA / 2000

La eclosión de Ferrero

El viejo anhelo se consumó en el Palau Sant Jordi. Era arcilla, la oportunidad soñada, pero venía una poderosa Australia capitaneada por el legendario John Newcombe. Incluso fuera de su entorno natural, Lleyton Hewitt y Patrick Rafter infundían el respetosuficiente. España estrenaba capitanía colegiada: Javier Duarte, el encargado de ocupar la silla, junto a José Perlas, Juan Bautista Avendaño y Jordi Arrese. Carlos Moyà, que arrastraba malos resultados, se quedófuera del equipo. Y Álex Corretja, pese a contar con el mejor ránking de todos los integrantes, fue relegado al partido de dobles (donde brilló junto a Joan Balcells). Fue la eclosión de Ferrero, quien ganó sus dos partidos y en 2003 levantaría la copa en Roland Garros y se subiría al número 1 del mundo tras disputar contra Andy Roddick la final del Abierto de Estados Unidos. España venció a Australia 3-1.

SEVILLA / 2004

Irrumpe Nadal

El G4 se quedó en G3 tras la marcha de Duarte. En una decisión arriesgada y valiente, mal encajada por el de Villena, los capitanes sacrificaron a Ferrero para apostar por Nadal, entonces un intrépido zurdo de 18 años que contaba con un único título, suscrito meses años en Sopot. Nadal derrotó a Andy Roddick entonces número 1 del mundo, en cuatro sets. Fue también el desquite de Moyà, vencedor de sus dos individuales, ante Mardy Fish, y en el definitivo encuentro frente a Roddick. España superó a Estados Unidos 3-2, tras perder el dobles y con la testimonial derrota de Tommy Robredo contra Fish en un punto que ya no importaba.

MAR DEL PLATA / 2008

El triunfo de los 'galácticos'

Pocos daban un peso por España en su visita a Argentina. Sin Nadal, y con Ferrer en horas bajas por problemas personales, los locales, con David Nalbandián y Juan Martín del Potro, asomaban como claros favoritos en la abrasiva atmósfera de Mar del Plata. Emilio Sánchez ejercía ya como único capitán, de vuelta a la vieja usanza. Feliciano López dio el gran golpe al derribar a Delpo y compartió voluntad y acierto en el tándem junto a Verdasco para tumbar a Nalbandián y Agustín Calleri. Verdasco cerró la gesta venciendo a José Acasuso. Los galácticos, como se conocía a la exótica pareja española, dieron la cara. Argentina 1 España 3.

BARCELONA / 2009

Ferrer es de acero

Radek Stepanek desplegaba todos sus encantos tenísticos y dominaba a Ferrer por dos sets a cero en el inicio de la final. Tan sólo había consentido tres juegos al hercúleo tenista de Jávea en los dos primeros parciales. Pero el hoy capitán español protagonizó una asombrosa reacción para imponerse por 8-6 en el quinto y dejar la serie encarrilada después del cómodo triunfo previo de Nadal ante Tomas Berdych. Feliciano López y Verdasco, consolidados como pareja, dejaron el domingo como un día puramente festivo con su triunfo ante los dos singlistas checos. España venció 5-0 y se consolidó como la potencia hegemónica.

SEVILLA / 2011

No hubo revancha

Tres años después de Mar del Plata, Argentina se presentó en Sevilla dispuesta a la réplica. Del Potro, víctima de las iras de Nalbandian en la final perdida por su país como anfitrión, era esta vez el principal depositario de las ilusiones de los suyos. Peleó hasta el límite en su primer individual, pero también se encontró con la resistencia de Ferrer, ganador en otros cinco parciales. El pinchazo de los 'galácticos' quedó subsanado en el cuarto punto, con victoria de Nadal ante Delpo. No hizo falta jugar más. España 3 Argentina 1. Era la segunda Davis de Albert Costa al frente del grupo.

MADRID / 2019

La elegía de Bautista

España también prosperó en el estreno del formato Piqué, que rompía con la tradición del torneo. En Madrid, en la Caja Mágica, en una semana frenética, de nuevo fue Nadal quien sostuvo al equipo hasta la victoria en el partido definitivo contra Canadá, con Denis Shapovalov al otro lado. Pero Roberto Bautista quedará como el hombre de la ya penúltima Ensaladera española. Después de abandonar la concentración del equipo de Sergi Bruguera por el fallecimiento de su padre, regresó dos días después y sentó las bases del triunfo al imponerse a Felix Auger-Aliassime.

Alcaraz posee más argumentos que ningún otro español para consagrarse como maestro

Alcaraz posee más argumentos que ningún otro español para consagrarse como maestro

Novak Djokovic, ausente este año por problemas físicos, ha ganado siete veces las ATP Finals. Roger Federer lo hizo en seis. Hasta Andy Murray, campeón en 2016, se llevó un título en el torneo que reúne a los ocho mejores jugadores del año. De aquel grupo de élite que gobernó el tenis durante más de tres lustros (el escocés con mucho menor protagonismo) sólo Rafael Nadal fue incapaz de levantar la copa. El poseedor de 22 títulos del Grand Slam chocó año tras año con la mayor destreza de sus oponentes en pista cubierta y tampoco tuvo fortuna con las lesiones; fueron varias las temporadas en las que no pudo disputar el torneo, pese a que había reservado plaza con rotundidad.

Resulta difícil imaginar que Carlos Alcaraz no vaya a ganar las ATP Finals. A sus 23 años, con seis títulos del Grand Slam, ya se ha clasificado para cuatro ediciones, aunque en 2022 no pudo jugar por lesión. De sus 24 títulos, sólo ha ganado uno en superficie indoor, el pasado febrero, en Rotterdam. Sin embargo, su constante progresión, explicitada con su presencia en la final del domingo ante Jannik Sinner y la distancia establecida en cualquier tiempoy lugar sobre el resto de sus adversarios al margen del italiano le acreditan como un más que potencial campeón de la Copa de Maestros en los próximos cursos.

Finales a cinco sets

Expresaba Álex Corretja en las vísperas de la final su deseo de que Alcaraz se sumase a él y a Manuel Orantes como el tercer campeón español de un torneo poco amable con los tenistas de nuestro país. Orantes lo ganó en Houston,en 1976, tras superar en la final a Wotjek Fibak cuando la final se disputaba al mejor de cinco sets. Del mismo modo lo hizo en 1998 el hoy comentarista, quien neutralizó dos sets adversos en la final ante Carlos Moyà, en una réplica casi inmediata a su derrota meses antes en la final de Roland Garros.

Nadal perdió dos finales, la de 2010, ante Federer, y la de 2013, frente a Djokvovic. También entraron en la lucha directa por el título Juan Carlos Ferrero, superado por Lleyton Hewitt en 2002, y David Ferrer, neutralizado por Federer.

Semifinalista en 2023 (Djokovic) y eliminado en la fase de grupos un año después, Alcaraz ha dado un salto cualitativo después de llegar mejor que cualquier otro año al tramo final del calendario. Ganó el ATP500 de Tokio y su tropiezo de entrada en el Masters 1000 de Paris-Bercy tal vez hasta le viniese bien para evitar una cierta saturación competitiva antes de una cita en la que no anduvo demasiado lejos del éxito pleno.

Paula Ostiz, la júnior de oro: "Me inspiro con vídeos de Topuria, Nadal y Alcaraz"

Paula Ostiz, la júnior de oro: “Me inspiro con vídeos de Topuria, Nadal y Alcaraz”

«Soy ciclista por la influencia que tuvo Miguel Indurain en mi familia. Mi padre le seguía mucho cuando ganaba el Tour y otras carreras. Él quería que mis hermanos mayores probaran con la bici. Esa afición por el ciclismo nos la inculcó a todos». Paula Ostiz (Pamplona, 2007), la júnior de oro, reconoce que no ha podido tener un referente más adecuado que su paisano. «Miguel es un amor, una persona muy sencilla, muy cercano. Le conozco, y no se puede ser mejor, siempre es muy atento», explica la ciclista que ahora agota, en Italia, la última fase de una temporada excepcional y que no regresará al barrio de San Jorge de Pamplona hasta el 16 de octubre.

Para saber más

Paula Ostiz rubricó en las últimas tres semanas unas metas sin parangón. En 10 días ganó cuatro medallas (tres de oro y una de plata) en las pruebas de ruta y contrarreloj del Mundial y del Europeo. Lo nunca visto. Unas exhibiciones que confirmaron la progresión de cursos precedentes. En 2023 fue campeona de España de contrarreloj y carretera en categoría cadete, en 2024 conquistó los mismos títulos en júnior. En septiembre de ese año se proclamó campeona de Europa júnior en contrarreloj y subcampeona del mundo en ruta.

Paula, un modelo de polivalencia, señala que el secreto de su éxito es la confianza y la ambición: «Siempre salgo a ganar. Estoy acostumbrada a ser, casi siempre, la favorita, pero eso no me provoca presión. Yo me inspiro y me motivo viendo vídeos de Topuria, Nadal y Alcaraz, unos grandes campeones».

Esa capacidad para estar siempre en alerta es admirada por Jorge Sanz, responsable del equipo femenino del Movistar, que fichó a la navarra el pasado año. «Paula es, sobre todo, muy profesional en el trabajo, determinante y súper focalizada con lo que quiere. Tiene mentalidad de tiburón, siempre pensando a lo grande. Si el cuerpo y su progresión le acompañan, probablemente será una corredora muy importante, pero tiene que ir todo de la mano. Iremos viendo para donde progresa y cuáles son sus fortalezas y posibles debilidades».

No perder el tiempo

Gema Pascual, seleccionadora española, afirma que Paula destaca por su tesón, capacidad de sacrificio y seguridad en sí misma: «Tiene mucho talento y es muy ambiciosa. A ella no la vale competir, sólo quiere ganar. Dice que no corre para perder el tiempo. Sólo le vale el oro. La presión se la pone ella misma. Es una corredora muy completa, con facilidad para la ruta y la crono. También es rápida».

Pascual sostiene que el futuro de Paula es espléndido pero que necesita amoldarse a las exigencias de correr en la élite con el Movistar: «La conocemos desde cadete. Ella sabe lo que supone dar el salto desde júnior. Está acostumbrada a ser líder y ahora tendrá que trabajar para otras compañeras, muchas veces ni siquiera terminará las carreras. Hay que prepararla para que no se frustre, prepararla como deportista y como persona, que sepa sobreponerse a las dificultades e imprevistos. Nosotros le explicamos que no sólo valen los resultados, que mantenga la confianza en sí misma».

Paula coincide con la valoración de la seleccionadora: «He notado el salto a profesionales, sobre todo en las distancias, porque se pasa de correr 70 kilómetros a 130. A partir de los 90 ya sufres el cansancio. Me aconsejan que me dosifique, de no cebarme siguiendo a las mejores».

La navarra dice que guarda un especial recuerdo de la medalla de oro en la ruta del Mundial de Kigali. «Trabajé con mucha intensidad para conseguir la victoria. Aguanté muy bien la presión», explica una chica muy apegada a su familia. Cuando era niña jugaba con los trofeos de sus hermanos mayores, que se dedicaban al ciclismo, quería ser como ellos y se iba a verles correr. Raúl, el mediano fue corredor del Finisher de Navarra hasta la pasada temporada, cuando lo dejó lastrado por las lesiones, ahora se prepara Transporte y Logística; Toni, el mayor, es policía foral.

La doble campeona europea, que estudia un grado de Emergencias Sanitarias, sostiene que su entorno es crucial para su rendimiento: «Me dicen que mentalmente soy muy madura, que aparento más de 18 años. Todo eso es por la educación recibida de mi familia. Mi madre ha sido fundamental para mis hermano y para mí, siempre nos ha inculcado cosas positivas, nada negativas. He aprendido que de las situaciones adversas también se aprende. Cuando van las cosas mal es cuando ves quién realmente vale la pena».

Paula Ostiz también ha sido asesorada por Joane Somarriba, la mejor ciclista española de la historia, y por los técnicos del Movistar. «Me dicen que vaya paso a paso, sin saltarme plazos. Que tenga calma, que unas veces estaré arriba y otras abajo». También sabe que sobre ella recae la responsabilidad de levantar el ciclismo femenino español y de ser la gran heredera de Somarriba y Dori Ruano. «Todos tenemos que luchar para que las chicas tengamos más visibilidad», reclama la nueva joya.

Alcaraz 'versus' Sinner: el valor de saber elegir el momento

Alcaraz ‘versus’ Sinner: el valor de saber elegir el momento

Actualizado Sábado, 12 julio 2025 - 21:07

No hace tanto, hace muy poco, veíamos a Rafael Nadal percutir con su golpe liftado de derecha sobre el revés a una mano de Roger Federer mientras el suizo trataba de encontrar soluciones para salir del rincón. Sucedía en cada uno de sus enfrentamientos, en un clásico que deleitó a los aficionados durante más de tres lustros. El clásico que ahora vivimos y disfrutamos es diferente. No hay lagunas ni en Carlos Alcaraz ni en Jannik Sinner, quienes, juntos, cada uno con sus virtudes, están escribiendo nuevos capítulos en la historia del tenis.

Sinner reparte muy bien todos sus golpes y Alcaraz se saca conejos de la chistera, pero ambos, perfectos conocedores del adversario, deciden con mimo, cada uno a su manera, cuándo y cómo hacer más daño a su oponente.

El ejemplo muy reciente de Roland Garros demostró que cualquier detalle puede llevarte al borde del abismo u ofrecerte la posibilidad de un aparentemente improbable regreso. La herencia de aquella apasionante final estará presente en la memoria de ambos. Sinner llevará París tatuado en alguna parte de su cabeza, pero tampoco Alcaraz habrá olvidado la exigencia a la que se vio sometido, las más de cinco horas que tuvo que sudar para salir victorioso.

Años atrás, sobre la hierba, cobraban una importancia capital el saque y la volea. Ahora, sin obviar la revalorización de ambos golpes en esta superficie, jugadores como ellos exhiben también sus capacidades en el resto y cuentan con un nivel técnico, táctico y mental que elude la simplificación de sus confrontaciones.

Alcaraz se presenta mejor en la final y ha atravesado un camino más difícil, desde que en la primera ronda se topó con el talento inclasificable del veterano Fabio Fognini. Sinner, con algún problema físico en aquel partido, vio cómo se le retiraba Grigor Dimitrov en octavos de final cuando le dominaba por dos sets a cero y se encontró con un Novak Djokovic muy desgastado en su encuentro de semifinales.

Si Carlos consigue manejar con criterio su inmensa variedad de golpes a lo largo de todo el partido cuenta con ventaja y obligará una vez más a su rival a estar en constante estado de alerta. Es ahora, en las rondas finales, cuando la exigencia es máxima, cuando el español saca mayor provecho de su creatividad. Cuenta con menos alternativas para cerrar las jugadas y menos posibilidades de confundirse. Entonces, con la recompensa a tiro, su tenis alcanza su máxima y más certera expresión.

Cuando Wimbledon te sale a pagar o por qué Reino Unido tiene la fiscalidad más agresiva: “Pierdo dinero si juego”

Actualizado Lunes, 7 julio 2025 - 21:18

Los vecinos de Wimbledon llevan años empapelando sus casas con pancartas: "Save the park. Elitist exploitation", se puede leer en los alrededores. El Grand Slam ha comprado unos terrenos para construir un nuevo estadio, un nuevo parking y decenas de pistas y el cemento espanta. Ha habido protestas, pero Gobierno y Ayuntamiento ya han concedido los permisos y sólo queda que la Justicia dé el visto bueno. Nada puede detener la expansión de Wimbledon por repercusión, por tradición y, sobre todo, por dinero.

Ningún otro evento deportivo aporta anualmente tanto a las arcas públicas británicas. Lo notan los turistas, que pagan un mínimo de 200 euros por las entradas, y lo notan los tenistas. En Reino Unido pagan más impuestos que en cualquier otro lugar; a veces la cuenta incluso les sale a deber. "Pierdo dinero si juego allí", proclamó Rafa Nadal en 2011 cuando se reformularon las leyes fiscales y él renunció a jugar en Queen’s como paso previo de Wimbledon. Antes era un fijo en el torneo preparatorio, a partir de entonces sólo disputó una edición más. "No es el dinero de los premios, ese no es el problema. Es vuestro régimen impositivo", denunciaba Nadal.

"No hay otro país con un régimen fiscal más agresivo que Reino Unido", certifica Marta Peiró, economista especializada en fiscalidad internacional y fundadora de Talent Consulting, en conversación con EL MUNDO. Todos los países gravan los premios de sus torneos: si el ganador se lleva cierta cantidad, la Hacienda del lugar se queda con una cifra que suele acercarse al 50%. En Reino Unido es un 45% en el caso de los premios más altos, como los 3,5 millones de euros para el campeón y la campeona, y un 40% en el caso de los más bajos, como los 77.500 euros de quienes caen en primera ronda. De los 53,5 millones que reparte Wimbledon este año, al HM Revenue & Customs (HMRC) le pertenecen 17 millones. Pero como decía Nadal "ese no es el problema".

Los números no cuadran

"En Reino Unido los deportistas no residentes están sujetos a un régimen peculiar. Tributan por todo lo que su Hacienda entiende que se ha generado en el país. Se cuentan todos los ingresos anuales por patrocinios, derechos de imagen o publicidad (con Nike, Lacoste, Rolex...) y se reclama la parte proporcional al número de días que el deportista está en el país entrenando, compitiendo o participando en eventos", apunta Peiró y, para lo que explica, sirve un ejemplo.

Si un tenista participa en Queen’s y en Wimbledon estará entre tres semanas y un mes en Reino Unido. Si vence o llega a los partidos importantes jugar le saldrá a cuenta porque los premios son altos, pero si pierde pronto en ambos torneos es posible que le cueste dinero. Cojamos a Francis Tiafoe como muestra. Por una parte, este año el estadounidense ha caído pronto en ambos torneos y apenas ingresará unos 50.000 euros netos de premios. Por la otra, por sus patrocinios con Lululemon, Yonex y otras marcas gana unos cinco millones anuales según Sportico. Después de una veintena de días en el país y expuesto a un 45% de gravamen, la factura de la Hacienda británica superará los 100.000 euros, así que podría pagar cerca del doble de lo ganado.

Gracias a un buen asesor se deducirá los gastos por avión, hotel e incluso el sueldo de su equipo, pero igualmente jugar no habrá sido un buen negocio. "Esta norma fue diseñada para evitar la elusión fiscal de estrellas del deporte que reciben grandes ingresos por publicidad y que antes podían decir que todo se generaba fuera de Reino Unido", recuerda Peiró, que apunta que Wimbledon y la Champions han reclamado exenciones sin éxito. Sólo los Juegos Olímpicos de Londres consiguieron que la HMRC cambiara sus normas.

El perjuicio, para los países de residencia

La mayoría de tenistas residen en Mónaco por su laxa fiscalidad, pero los que no lo hacen dejarán sin parte de los ingresos a sus países. Porque el dinero por patrocinios y publicidad que se queda Reino Unido hay que restarlo de los tributos que se van a casa. "Reino Unido cuenta con tratados con más de 130 países, incluyendo España. Esto implica que Reino Unido tiene potestad tributaria primaria y que el país de residencia, sea cual sea, puede permitir deducción por doble imposición", comenta Peiró, que subraya que Estados Unidos o Francia también tienen fiscalidades específicas para deportistas no residentes, pero que son más permisivas que las de Reino Unido.

DANIEL HAMBURYEFE

Los jugadores, que quieren disputar Wimbledon y que se suelen preparar en el cercano Queen’s, no tienen más remedio que participar porque además, en caso de impago, el país puede imponer una multa e incluso negar la entrada futura para competir. Y el Grand Slam sigue siendo año tras año la gallina de los huevos para las arcas públicas británicas.

Dustin Brown, el tenista rastafari que sorprendió a Nadal en Wimbledon: "Viví cinco años en una caravana, era perfecta"

Dustin Brown, el tenista rastafari que sorprendió a Nadal en Wimbledon: “Viví cinco años en una caravana, era perfecta”

Hace exactamente 10 años Rafa Nadal vivió uno de los partidos más raros de su carrera. Después de una de sus escasísimas derrotas en Roland Garros, apareció en Wimbledon con la confianza torcida y se encontró en la pista central a un rival heterodoxo, un alemán con rastas larguísimas y un piercing en la lengua, un tenista que vivía una caravana: Dustin Brown. Aún en segunda ronda, Nadal soñaba con jugar otra final en Londres, con levantar otro título, pero perdió. Para sorpresa de todos perdió. Como ya había ocurrido el año anterior en Halle, la anarquía tenística de Brown le desesperó y en la rueda de prensa insinuó por primera vez la posibilidad de una retirada.

"Es uno de los mejores recuerdos de mi carrera, tiene mucho significado para mí. Era mi primera vez en la pista central de Wimbledon, debuté con victoria ante una leyenda... Imagínate", recuerda el germano en conversación con EL MUNDO desde el All England Club, donde ejerce de comentarista para Amazon Prime Alemania, aunque todavía no se ha retirado. A sus 40 años, aún con sus rastas, ya sin caravana, ahora juega torneos menores.

¿Aquella victoria cambió su carrera?
No sé qué decirte. Los medios de comunicación me hicieron caso durante unos días y muchos aficionados me conocieron aquel día. Pero sólo fue un pequeño aumento de popularidad. No tuve una buena racha a continuación, de hecho en la ronda siguiente me eliminó Viktor Troicki. Tampoco conseguí nuevos patrocinadores. El tenis es un deporte duro en ese sentido. Aunque consigas una gran victoria apenas puedes celebrarlo. Después de ganar a Rafa en la central de Wimbledon me fui a jugar el Challenger de Segovia.
¿Cómo le ganó?
El año anterior, en 2014, ya le había derrotado en Halle y eso me ayudó muchísimo. La verdad es que jugué de una manera sensacional, me entraron todas. En aquella época la hierba era más rápida y no le di ritmo. Fui muy agresivo, subí siempre a la red, no jugué intercambios. Si hubiera peloteado con Rafa no hubiera tenido ninguna opción.
¿Han charlado alguna vez en los años posteriores?
La verdad es que no. Le he visto en algunos Grand Slam, pero nunca hemos hablado.
¿Fue el mejor partido de su vida?
Es difícil decirlo, es posible. En 2015 y 2016 jugué mi mejor tenis, eso seguro. Llegué al número 64 del mundo y podía seguir subiendo, pero me lesioné de la espalda y ahí empezaron mis problemas. Estoy muy agradecido al tenis, pero a partir de entonces sufrí muchos dolores, muchos parones, muchas horas de rehabilitación.
Nació en Alemania, pero competía por Jamaica.
Nací en Alemania y empecé a jugar al tenis en Alemania. También practicaba fútbol, natación y judo, pero cuando me mudé a Jamaica con 12 años junto a mi padre, que era jamaicano, ya había elegido el tenis. Me encantaba, soñaba con el tenis. En Jamaica me costó encontrar pistas para entrenar, la mayoría estaban en hoteles, y la federación tenía problemas, todo era muy diferente a un país del primer mundo. Pero pude seguir formándome y a los 20 años regresé a Europa para competir como profesional.
Con su caravana.
Eso es. Mis padres no tenían muchos recursos y pensé en alternativas para jugar los máximos partidos posibles en varios países. Necesitaba foguearme. Como había muchos torneos en España, Francia o Italia, conseguimos una caravana Volkswagen y viví en ella unos cinco años. Era perfecta, una gran solución. Tenía libertad de movimientos, no pagaba hotel e incluso podía cocinar. Ahora no sé, pero en aquella época había más tenistas que lo hacían.
¿En España le reconocían más por haber ganado a Nadal?
Totalmente. Mucha gente se me acercaba en los torneos Challenger para felicitarme por la victoria, aunque hubieran pasado meses o hasta años. Antes, de joven, había estado en muchos Futures en España: en Murcia, en Mallorca, en Menorca. Después recuerdo jugar en Segovia o en Tarragona.
¿Le decían algo sobre su pelo?
Sí, claro. En todos los sitios me preguntaban si era verdad que no me lo cortaba desde 1996. Y lo era, lo era. De hecho, todavía lo es. Sigo sin cortármelo, sólo las puntas. Cuando jugaba en el circuito ATP alguna vez me corté un poco más para que no me viniese a la cara al sacar, pero llevo las rastas desde hace casi 30 años.
Oficialmente no está retirado.
El año pasado jugué mi último torneo ATP en Metz, pero sigo jugando la Bundesliga con mi equipo, el Rot-Weiss de Colonia. Tenemos un español con nosotros, Alejandro Moro. Aún disfruto muchísimo del tenis, entreno dos horas al día si puedo. Hace tres meses fui padre y ya no quiero viajar más, pero no quiero vivir sin la raqueta.
¿Y ve muchos partidos?
No tantos, pero hay partidos que no puedes dejar de ver, como la pasada final de Roland Garros. Me encanta el tenis de Carlos [Alcaraz], la variedad en su juego, cómo sube a la red. Para mí es una mezcla entre Rafa y Roger [Federer]. Es agresivo desde el fondo, sabe subir, tiene muy buena mano... No sé si ganará 20 Grand Slam, pero lo que ha hecho con 22 años ya es increíble.
¿El Dustin Brown de 2015 vencería a Alcaraz?
No lo sé, estas suposiciones son imposibles. Hubiera sido agresivo igual, hubiera subido mucho a la red, pero Carlos es un jugador distinto a Rafa. Es muy difícil imaginarlo.
Alcaraz descubre el engaño del desconocido Tarvet y ya está en tercera ronda de Wimbledon

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"¿Y qué pasa si pierdo?". De camino a la pista, en el mismo vestuario o durante el calentamiento, la pregunta puede aparecer en la mente del tenista. "No puedo perder", se responderá alguno, muy confiado. Para otros la duda será fugaz. Unos últimos se agarrotarán hasta descubrir la respuesta. "¿Y qué pasa si pierdo?". Carlos Alcaraz suele bailar ante la posibilidad de la derrota, pero este miércoles tuvo que amargarle la previa.

En segunda ronda de Wimbledon, Oliver Tarvet, el número 733 del ranking mundial, un universitario en su segundo partido profesional y, para colmo, inglés. La posterioridad, ante él: podía protagonizar la derrota más sorprendente de la historia del Grand Slam, quizá de la historia del tenis. El peligro era mayor de lo que parecía y esquivarlo tuvo más mérito del que se le dará: venció por 6-1, 6-4 y 6-4 en dos horas y 17 minutos y ya está en tercera ronda, donde se medirá al vencedor del duelo entre Félix Auger-Aliassime y Jan-Lennard Struff.

Alcaraz pudo caer en dos errores, temer a la derrota e infravalorar al adversario, y no lo hizo. De Tarvet sólo había visto un partido, su victoria en primera ronda ante Leandro Riedi, y apenas sabía que era un buen sacador. Pero ya en la pista central entendió que guardaba otras virtudes. En su último año de carrera en la estadounidense Universidad de San Diego, el tenista local no había jugado antes en ATP, pero había jugado al tenis. Vaya si había jugado al tenis.

Mejor que su ranking

Más allá de su servicio, al debutante le sobraban piernas para defenderse y contaba con recursos que le llevarán tarde o temprano entre los 100 primeros del ranking. De hecho, la mayoría de los ‘highlights’ del partido fueron para él, tan rápido que fue cerca de la red. Por su motivación -no paraba de repetirse el "¡Vamos!" de su ídolo, Rafa Nadal-, Alcaraz requería otras armas: inteligencia, madurez, tranquilidad. Y le sobraron. Desde el primer juego, donde afrontó tres bolas de rotura, el vigente campeón aceptó el sorprendente nivel de su rival y simplemente jugó.

Kirsty WigglesworthAP

No podía ser el tenista más enérgico sobre la pista, tenía que ser el más experimentado. Incluso en el tercer set, cuando ya todo estaba decidido, Tarvet festejaba con fuerza todos sus aciertos y Alcaraz mantenía la calma. Pese a la victoria en tres sets, el español tuvo trabajo. En el primer set, su adversario le propuso intercambios desde el fondo de la pista y desde ahí lo tenía todo bajo control. Pero al principio del segundo set, Tarvet se envalentonó, se metió dentro de la pista y le obligó a ser más creativo.

Con cierta mejoría en el saque que en su debut ante Fabio Fognini, Alcaraz sufrió un ‘break’ en el arranque de ese segundo periodo y aceptó el envite. De inmediato recuperó la desventaja y con mucho tiento se acercó a la victoria poco a poco, no sin algún apuro. Nadie recordará un partido que podría haber sido recordado por los siglos de los siglos. Ahí estaba el peligro para Alcaraz. Y ahí está su valor.

La historia única del 'Torero' Tarvet, el rival de Alcaraz: 733 del mundo, un título en Kenia y 115.000 euros que no podrá gastar

La historia única del ‘Torero’ Tarvet, el rival de Alcaraz: 733 del mundo, un título en Kenia y 115.000 euros que no podrá gastar

Bajo un calor insólito, 34ºC en Londres, la mayor temperatura registrada en la ciudad en un mes de junio, decenas de ingleses se amontonaban en las gradas de la pequeña pista 4 de Wimbledon para observar la hazaña de un compatriota suyo, un vecino, un aficionado como ellos. Oliver Tarvet vencía al suizo Leandro Riedi por un triple 6-4 y se clasificaba para la segunda ronda del Grand Slam, donde este miércoles se enfrentará al vigente campeón, Carlos Alcaraz. Un sueño de infancia, el partido de su vida.

Muchos tenistas locales reciben cada año una invitación para el torneo y algunos avanzan rondas, pero la gesta de Tarvet es única. A sus 21 años, no sólo debuta en Wimbledon, no sólo descubre un grande, no sólo se estrena ante un Top 10 del ranking mundial; es que está jugando su primera competición profesional. Después de ganar el torneo previo, su primer partido ATP fue el lunes ante Riedi y ante Alcaraz este miércoles disputará el segundo. De momento, su casillero marca un 1-0 en el circuito, donde aparece como el número 733 del mundo.

"¡Gareth!", gritaba para celebrar su triunfo, igual que hizo en los tres partidos clasificatorios, en una broma interna con sus amigos de la estadounidense Universidad de San Diego que supuestamente tiene alguna relación con Gareth Bale. "Cuando era niño solía venir aquí todos los años con mis padres y mi hermana. Estos días estoy sintiendo muchas emociones, pero la principal es felicidad. Estoy viviendo un sueño", pronunciaba Tarvet, nacido en Saint Albens, un pueblo a 30 kilómetros de Londres y formado en la Batchwood Tennis Academy.

Un premio que no gastará

De pequeño estuvo entre los mejores de Reino Unido, invitado al circuito Nike Junior International para sub-14, pero su progresión adolescente fue modesta. En 2021 fue invitado al Wimbledon junior y cayó en primera ronda y en esa categoría sólo celebró un título, el remoto J5 de Nairobi, en Kenia. Por eso cuando tuvo la oportunidad de aceptar una beca en Estados Unidos no lo dudó y se marchó a estudiar una carrera científica en San Diego y a competir en la NCAA con los Toreros, el equipo de la universidad.

ADRIAN DENNISAFP

"Estoy muy agradecido a la universidad y quiero acabar mi carrera, me queda todavía un año", comentaba este lunes sobre la posibilidad de convertirse de inmediato en profesional. Porque su gesta estos días en Wimbledon le puede cambiar la vida, pero no le hará rico, ni mucho menos. Aunque los tenistas que alcanzan la segunda ronda reciben unos 115.000 euros, Tarvet no se podrá quedar ni un euro. Las normas de la NCAA estadounidense sólo le permiten utilizar 8.500 euros para gastos y debe presentar los tickets.

"Es un poco raro porque en la mayoría de torneos a los que voy normalmente el premio no me da para cubrir los gastos y ahora me sobra. Quizá le alquile un avión privado a mi entrenador para la vuelta", asumía un tenista que hasta esta semana sólo había ingresado en toda su carrera 13.000 euros en premios. De hecho su experiencia hasta ahora se limitaba a la competición universitaria y a algunos torneos Futures durante el verano, en las vacaciones entre curso y curso. El año pasado llegó a ganar uno en Túnez y eso le elevó hasta el 624 del mundo; este julio cuando acabe Wimbledon entrará como mínimo entre los 400 mejores.

Su virtud, el saque

Por lo visto en primera ronda ante Leandro Riedi, para Alcaraz la principal amenaza de Tarvet será su saque, tan potente como efectivo. En su debut como profesional, el inglés no tuvo que encarar ninguna bola de break y ganó el 91% de los puntos que empezó con su primer saque. Mientras su rival cayó en muchos errores, a Tarvet le valió con mantener su servicio y jugar con consistencia. Ante el español necesitará mucho más si quiere vencer, aunque haga lo que haga saldrá de la pista central de Wimbledon con una ovación.

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"Me encantaría dejar mi huella aquí, voy a intentar disfrutar del partidos", que comparte con el campeón de cinco Grand Slam un hecho: ambos idolatraron a Rafa Nadal cuando eran niños. Luego los caminos de los dos se separaron hasta encontrarse este miércoles en un partido más para Alcaraz, en el partido de su vida para Tarvet.