¿Quién es Martín Landaluce, la nueva promesa del tenis español? Ganador del US Open Júnior en 2022, 1,93 de altura y estudiante de ADE

¿Quién es Martín Landaluce, la nueva promesa del tenis español? Ganador del US Open Júnior en 2022, 1,93 de altura y estudiante de ADE

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Paralelamente a la hegemonía establecida en el circuito por Carlos Alcaraz, se vivía en el tenis español una cierta desazón ante la falta de jugadores capaces de competir con garantías. Alcaraz cubrió de inmediato el inmenso vacío dejado por la retirada de Rafael Nadal, pero tras el murciano, y sin obviar el peso de un jugador como Alejandro Davidovich, no acababan de despegar jóvenes que insinuaron su talento con éxitos en categoría júnior.

Tres de los últimos cinco campeones del Abierto de Estados Unidos en esa estrato son de nuestro país: Dani Rincón lo ganó en 2021, Martín Landaluce en 2022 y Rafael Jódar, quien ya empieza a hacer sus pinitos entre los mayores, en 2024. Nunca ha sido sencilla la transición. Tampoco para Martín Landaluce, quien, paciente, constante, sin caer en el desaliento porque los resultados no acabasen de constatar su indiscutible potencial, siguió buscando su lugar.

Este martes, en el Masters 1000 de Miami, el madrileño de 20 años consiguió la victoria más importante de su carrera al vencer en octavos de final a Sebastian Korda (36º), que había segado el camino de Carlos Alcaraz en la ronda previa. Y lo hizo, no sólo a través de la plasmación de sus cualidades con la raqueta, sino también en un ejercicio de valentía y fortaleza mental que le permitió escapar de una pelota de partido con un resto ganador en el desempate del segundo set y sostenerse ante el renacer de su oponente, quien, tras ser atendido en dos ocasiones por problemas de espalda, volvió de un 0-3 en el tercer parcial para igualar a tres y después a cuatro. El español se impuso por 2-6, 7-6 (6) y 6-4.

"Necesitaba un gran golpe y conecté un ganador. Es una gran sensación salvarlo así. Todos los españoles tienen ese espíritu luchador. Ferrero, Ferrer, Nadal, Carlitos... He estado viéndoles a lo largo de mi carrera y ahora estoy aquí. Así que tenía que intentarlo", comentó sobre la forma de neutralizar el match point.

Enorme potencial

Procedente de la fase previa, que esta vez logró superar, a diferencia de lo sucedido en el Abierto de Australia y en el reciente Masters 1000 de Indian Wells, Martín Landaluce alza la voz en Miami, avalado por las señas de identidad que distinguen a los tenistas de clase alta. Desde sus 1'93, con buen servicio y contundencia desde ambos flancos, le gusta dictar las pautas por las que ha de discurrir el juego.

"Desde la primera vez que le vi, salvando las distancias, que a día de hoy son grandes, le asocié con hombres como Del Potro, Safin o Rublev. Obviamente, y como a cualquier tenista tan joven, aún le queda por definir su identidad. Vas cambiando algunas cositas, tratas de aprender aquello que te funciona mejor y eliminar lo que no te da buenos resultados", le retrataba en conversación con este periódico Óscar Burrieza, el principal responsable de su formación y crecimiento, hace unos años, antes de disputar en Madrid su primer partido de un Masters 1000.

Identificado con las características de Alexander Zverev, Landaluce ha ido dando los pasos acertados, siempre con Burrieza al frente del equipo. Tras empezar de niño en el Club de Tenis Chamartín, hace tres años se trasladó a la Academia de Rafael Nadal, donde también le asesoran Esteban Carril y Gustavo Marcaccio.

Quien se ha convertido en la sensación del segundo Masters 1000 del curso, compatibiliza el tenis con sus estudios de Administración de Empresas. Cerca de atravesar la frontera del top 100, le espera en cuartos el checo Jiri Lehecka (22º). En segunda ronda también dejó atrás al ruso Karen Khachanov (15º).

Rafa Nadal, investido doctor honoris causa por la Universidad Politécnica de Madrid

Rafa Nadal, investido doctor honoris causa por la Universidad Politécnica de Madrid

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El ex tenista español Rafael Nadal, ganador de 22 'Grand Slams', es investido este martes doctor honoris causa, máxima distinción que concede una institución académica, por la Universidad Politécnica de Madrid (UPM). El deportista recibe la distinción en un acto celebrado presidido por el rector de la Universidad Politécnica de Madrid, Óscar García Suárez. Durante el acto, Javier Durán, profesor de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (INEF) de la UPM, actuará como padrino e impartirá la 'laudatio'.

"Este nombramiento, a propuesta de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de la UPM, es un reconocimiento a Rafael Nadal, considerado el mejor deportista español de todos los tiempos", recalca la UPM, que destaca del balear sus 22 títulos de 'Grand Slam', el haber sido número uno del mundo, o sus dos medallas de oro olímpicas.

La universidad subraya que el de Manacor, "además de ser una figura indiscutible del deporte, también ha destacado en su vida por la proyección de unos valores humanos ejemplares, basados en el esfuerzo y la perseverancia, cualidades que lo han convertido en un referente dentro y fuera de las pistas de tenis".

"Estos valores coinciden plenamente con los principios de excelencia, integridad, trabajo y solidaridad que la Universidad Politécnica de Madrid transmite a sus estudiantes y a la sociedad", sentencia la UPM sobre el ex tenista, también investido honoris causa el año pasado por la Universidad de Salamanca.

Teodor Davidov, el adolescente ambidiestro que nunca pega de revés y que ya suma puntos ATP

Teodor Davidov, el adolescente ambidiestro que nunca pega de revés y que ya suma puntos ATP

En la primavera de 2022 un vídeo apareció en las pantallas de los usuarios de Instagram y TikTok de todo el mundo, al menos de aquellos cuyo algoritmo incluía el tenis. En el IMG Future Stars, un torneo en Estados Unidos para jugadores de entre 10 y 12 años, un búlgaro llamado Teodor Davidov había ganado a Jaime Alcaraz, hermano de Carlos, por 6-1 y 6-0. Lo más extraño, sin embargo, no era el marcador: el niño no había pegado ni un solo revés. ¡Era ambidiestro! Tan pronto golpeaba de derecha con la mano derecha como con la izquierda.

Los highlights de sus partidos empezaron a acumular espectadores y sus padres, Kalin y Elina, recibieron varias ofertas de patrocinio. Quizá un pelín exagerado. Era una rareza, sí, pero a su edad no merecía tanta atención. El mismísimo Rafa Nadal jugaba con las dos manos hasta los ocho años, y ha habido algún que otro profesional con esa técnica, como el estadounidense Luke Jensen, campeón de Roland Garros en dobles en 1993.

Pero ahora Davidov sí debe ser observado.

Aquel niño de 11 años es hoy un adolescente de 15 y ya luce un título con pedigrí: es el más joven del ranking ATP. En el pasado torneo M15 de Naples, también en Estados Unidos, ganó dos partidos y alcanzó los cuartos de final, sumando tres puntos en la lista. Entre sus rivales, el brasileño Karue Sell, que llegó a ser número 258 del mundo. ¿Puede dar el salto a la élite con dos derechas? Todo apunta a que sí.

Dieta y yoga

Aunque todavía le falta altura, le sobra potencia en ambas manos para empezar a construir una carrera, y está plenamente entregado a la causa. Según su padre Kalin, entrena cerca de 30 horas semanales, incluyendo levantamiento de pesas y series de velocidad en pista de atletismo. Además, ha adoptado una dieta vegetariana y sin gluten siguiendo un enfoque holístico similar al de Novak Djokovic.

El origen de este fenómeno tiene mucho que ver con la familia. «Cuando Teo estaba a punto de cumplir ocho años, decidí que empezara a jugar con la mano izquierda para activar el hemisferio derecho de su cerebro. Es muy extrovertido, muy fogoso, un poco intranquilo, así que quería trabajar ese hemisferio utilizando la parte izquierda de su cuerpo», cuenta Kalin en un documental de Tennis Channel.

De Sofía, capital de Bulgaria, él y su mujer se trasladaron a Denver poco después del nacimiento de Teodor para impulsar sus carreras profesionales. Kalin, exjugador de voleibol, es profesor de educación física; Elina, que fue saltadora de trampolín, trabaja como fisioterapeuta. Amantes del yoga y del ayurveda -la medicina tradicional integrativa de India-, apostaron por Estados Unidos en busca de más clientes, y acertaron. Cuando el negocio ya les funcionaba, no dudaron en dar un paso más: con sus ahorros se mudaron a Florida para que Teodor pudiera trabajar con mejores entrenadores.

La apuesta parece estar dando sus frutos. El revés ni siquiera está sobre la mesa. «Al principio sus oponentes le obligaban a jugar la mayoría de veces con la izquierda porque era su brazo más débil, pero en realidad le estaban haciendo un favor. Con el tiempo fue mejorando y fortaleció ese golpe. Ahora tiene más potencia con la derecha, pero puede dominar también con la izquierda», explica su padre.

"Quiero ser el mejor"

En los últimos meses, además del buen resultado en Naples, Davidov ganó el Mundial sub-14 por equipos representando a Estados Unidos junto a otro prodigio, Jordan Lee —también viral por su parecido con Lamine Yamal— y participó en torneos de promesas de todo tipo, como el afamado Petits As, donde se proclamó campeón en dobles. También realizó una minigira por España con torneos júnior en Girona, Tarragona y Lleida, donde decepcionó con tres derrotas en cuatro partidos.

«No solo quiero ser un jugador profesional, quiero ser el mejor tenista de todos los tiempos», asegura el joven en palabras recogidas por Babolat, la marca que le patrocinaba el año pasado. Ahora utiliza raquetas Yonex. Sus ambiciones son elevadas, pero al menos ya merece que se le tome en serio. Un tenista ambidiestro es el más joven del ranking ATP, y sus golpes deberían volver a aparecer en las pantallas de Instagram y TikTok de todo el mundo.

¿Hasta dónde puede llegar Carlos Alcaraz? Sólo él puede limitarse

¿Hasta dónde puede llegar Carlos Alcaraz? Sólo él puede limitarse

La nostalgia ganó el primer set; la naturaleza, el partido. Lo logrado por Djokovic en este Open de Australia, tras dos temporadas completas sin pisar una final ante el dominio de Sinner y Alcaraz, ha sido memorable, pero estaba condenado a un final amargo. Pudo con el italiano, asustó al español y recordó por qué es el más grande. De la Historia, no de la actualidad. Ése es Carlos.

En un partido normal para sus estándares, bastante espaciadas esas genialidades que ha convertido en rutina, Alcaraz ganó con solvencia al tenista perfecto que, incluso a los 38 años, sigue pareciendo diseñado por ordenador para jugar a esto. Una dejadita por aquí, tres golpes imposibles por allá, la calma que le ha dado la madurez cuando el serbio apretaba y el séptimo Grand Slam para casa antes de cumplir los 23 años. Ya los tiene todos. Es un sinsentido, una aberración histórica, un portento.

A la edad del murciano, Djokovic tenía dos grandes, igual que Federer. Nadal, el más precoz de los tres reyes, iba por seis. Nadie ha escrito un comienzo de su novela como este pero, aunque tenemos tendencia a recordar siempre el principio y el final, lo que define cualquier historia es lo que sucede entre medias. Antes de semifinales, un periodista con menos tacto que una madre cuando coges kilos preguntó a Novak cómo se sentía "persiguiendo" a Sinner y Alcaraz tras comenzar su carrera "persiguiendo" a Roger y Rafa. La elección del verbo molestó, con razón, al serbio, que clavó la respuesta: "Entre medias hubo 15 años en los que yo dominé los Grand Slam. Es importante tener perspectiva". Y tanto.

Esa es la fase de su carrera que ahora afronta un Carlos que ha zanjado en Melbourne la sobredimensionada polémica del adiós de Ferrero. Escuchamos a Samuel López decir a su pupilo: "Va a ir a saco", "disfruta del momento", "háblate, vamos, sé positivo". Ayudó, seguro, pero hay que poner en perspectiva la importancia de este tipo de consejos y recordar que esto es tenis, no baloncesto. Va de un tipo con una raqueta tomando decisiones milimétricas bajo presión durante horas. El 99% es suyo y la importancia de las frases para taza de su equipo es moderada. Federer tuvo ocho entrenadores durante su carrera. No le fue mal.

Si las lesiones le respetan, será Alcaraz y sólo Alcaraz quien decida hasta dónde quiere agigantar su leyenda. Su sentido lúdico de la vida será compatible con dominar el circuito durante unos años más, pero para llegar a los 24 Grand Slam y los 38 años que hoy luce Djokovic necesitará convertirse en un ciborg que viva por y para su legado, poniendo en pausa el resto de cosas que le hacen feliz. Si quiere, puede, pero quizás no le compense. El libro es suyo y va camino de escribir El Quijote. Lo acabe o no, las páginas que lleva serán recordadas siempre. Disfrutémoslo como él disfruta. Dure lo que dure.

Nadal llega a Australia para la final: “Carlos puede recuperarse mejor que Djokovic”

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Rafa Nadal agradecía a los semifinalistas del Open de Australia que le hubieran hecho más amenas las largas horas de vuelo entre Manacor y Melbourne. "Estuve viendo en el avión todo el partido de Carlos y aterricé justo cuando empezaba el quinto set del Djokovic-Sinner", explicaba a la prensa internacional frente a la pista Margaret Court. Este sábado, el dos veces campeón del Grand Slam fue protagonista de un acto promocional de Kia, la presentación de un coche en el Melbourne Park, aunque apenas unas horas antes ya se había hablado mucho de él en el recinto.

Tras su victoria ante Jannik Sinner, Novak Djokovic recordó la épica final a cinco sets que protagonizó en ese mismo lugar con Nadal en 2012, cuando ambos acabaron acalambrados y tuvieron que esforzarse para mantenerse en pie durante la ceremonia de entrega de trofeos. Por su parte, después de su triunfo ante AlexanderZverev, Carlos Alcaraz recordó que en 2009 el propio Nadal superó también allí unas semifinales exigentes ante Fernando Verdasco y, 48 horas después, se rehízo para levantar su primer título.

"Cada uno hace su camino y es evidente que cuando sucedió él era muy jovencito y no era consciente de nada [Alcaraz tenía entonces cinco años]. Pero cuando eres un niño y has crecido viendo lo que hacen otros, de alguna manera te puedes inspirar y desarrollar pasión por lo que has visto. Y eso es algo que a mí me sucedió y que podría pasarle también a Carlos", comentaba Nadal, valorando cómo el cansancio podría afectar a uno y otro en la final de este domingo. "Estoy seguro de que Carlos se va a recuperar, aunque haya sido una batalla larga. La otra semifinal tampoco fue corta y creo que él tiene más posibilidades de recuperarse mejor que Novak Djokovic".

JOEL CARRETTEFE

Antes del partido, el Open de Australia le rendirá homenaje: estará en el palco y después será protagonista de la ceremonia posterior. La organización del torneo quiere mantener la incógnita, pero es evidente que el español es uno de los candidatos a entregar la pesada copa Norman Brookes al vencedor de la final. ¿Quién prefiere que sea ese vencedor?

"Con Djokovic tuvimos una historia increíble, con todos esos años compitiendo por las cosas más importantes, y le deseo todo lo mejor. Pero, por supuesto, Carlos es de mi país, tengo una buena relación con él; compartimos los Juegos Olímpicos juntos, compartimos el equipo español", aseguró y posteriormente añadió: "Si Novak gana, me alegraré por él porque es espectacular lo que está haciendo en esta etapa de su carrera. Así que estaré contento, no será un drama para mí. Pero si tengo que apoyar a alguien, siento que debo apoyar a Carlos"

La complicada relación entre entrenador o tenista, o cuando pagas una millonada a tu jefe: “A veces es un trabajo ingrato”

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En los días previos al US Open de 2024, Elena Rybakina despidió a su entrenador, Stefano Vukov, y este se dedicó a perseguirla por los pasillos de su hotel en Manhattan, a escribirle decenas de mensajes y a intentar llamarla más de cien veces. Buscaba otra oportunidad, aseguraba. Pero su acoso obligó a Rybakina a presentar una denuncia y a desvelar que durante los entrenamientos la llamaba «estúpida» o «retrasada». «Me decía que sin él todavía estaría recogiendo patatas en Rusia», afirmó.

El circuito WTA intervino para inhabilitar a Vukov, pero el episodio extremo recordó una evidencia: las relaciones entre los tenistas y sus entrenadores son muy, muy, muy complicadas. La ruptura entre Carlos Alcaraz y Juan Carlos Ferrero antes del presente Open de Australia es solo una más dentro de una larga tradición de desacuerdos, separaciones amistosas y, en casos extremos, traumas. A lo largo de la historia ha habido muy pocos jugadores que hayan mantenido al mismo técnico durante toda su carrera, y así seguirá siendo. Es una unión que siempre tiende al divorcio.

Asanka Brendon RatnayakeAP

«Estas relaciones nunca son fáciles. Pagas a alguien para que te diga lo que debes hacer. Es una situación extraña. En el tenis lo vives desde niño, te acostumbras desde las clases particulares que contratan tus padres, pero aun así es raro. Genera rifirrafes y el equilibrio es muy delicado. Si pensamos en los grandes de la historia, incluso las relaciones de Rafa Nadal con su tío Toni o de Novak Djokovic con Marian Vajda tuvieron un final», escribe en este periódico Garbiñe Muguruza, quien a lo largo de su carrera mantuvo un esquema clásico de cambios de entrenadores: de quien le ayudó en la formación -Alejo Mancisidor- a quien la acompañó en sus Grand Slam -Sam Sumyk-, hasta llegar a quien la mantuvo en la élite -Conchita Martínez-. De uno necesitaba una cosa y de otro, otra. De ahí la dificultad para que las relaciones sean duraderas.

La imprescindible conexión

Cada tenista exige algo distinto y, además, sus requisitos evolucionan: los técnicos tienen la imposible tarea de adaptarse a toda velocidad. Contaba el reputado Patrick Mouratoglou que cuando dejó de entrenar a Serena Williams y empezó a dirigir los pasos de Simona Halep descubrió que no podía seguir la misma metodología. Williams quería mandar y Halep quería que alguien le mandara. Para que Mouratoglou lo entendiera, la rumana tuvo que sufrir un ataque de ansiedad en pleno partido durante el Roland Garros de 2022.

WILLIAM WESTAFP

Al final, es esencial establecer una conexión, y para ello hay dos caminos. Está el tenista que abraza a un técnico y lo mantiene durante muchos años para construir ese vínculo, como Aryna Sabalenka con Anton Dubrov. Y está el tenista que va saltando de preparador en preparador en busca de una magia que nunca acaba de llegar, como Emma Raducanu. La británica, ganadora del US Open de 2021, ha trabajado ya con una docena de coaches -el último, Francis Roig, ex de Rafa Nadal- y su carrera aún no despega.

Un 5% de 'prize money'

«Eso puede ocurrir y es muy ingrato para el entrenador. Durante tres o cuatro meses le ofreces todo tu conocimiento a un tenista y, de repente, decide cambiar. Pero no es lo habitual. Todo el mundo sabe que una relación entrenador-jugador requiere de un tiempo mínimo para dar resultados. Nuestro trabajo es muy bonito, pero muy difícil», define Marc López, también ex técnico de Nadal, que ayudó a Jasmine Paolini y ahora aconseja a Marie Bouzková.

«Es un trabajo que también exige muchos sacrificios, sobre todo a nivel de viajes», comenta López, hoy comentarista de HBO Max y Eurosport -la plataforma que emite el Open de Australia-, que por eso no ve a Nadal en el banquillo de algún jugador próximamente: «Me cuesta verlo, ahora quiere otra vida». Aunque algunos técnicos se pierden ciertos torneos, sí es una rareza que un entrenador principal solo acuda a los Grand Slam y a algún torneo más, como proponía Ferrero. El acompañamiento del jugador a lo largo de la temporada es un requisito básico, aunque por supuesto está recompensado.

WILLIAM WESTAFP

Al contrario que en el fútbol o el baloncesto, en el tenis el salario base no es lo más importante: lo fundamental es el porcentaje de los premios. Lo normal es que un entrenador de un tenista del Top 10 se lleve un 5% del prize money y que los jugadores más modestos cedan más, hasta un 10%. En la ecuación pueden entrar muchas variantes, pero es clave establecer en los contratos todos los condicionantes del empleo. Por ahí se rompió la relación entre Ferrero y Alcaraz, aunque antes ya se había tensado. Es una unión que siempre tiende al divorcio.

Rafa Nadal, operado por una artrosis severa en la mano derecha

Rafa Nadal, operado por una artrosis severa en la mano derecha

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El ex tenista español Rafa Nadal se sometió el jueves a una intervención quirúrgica en el Centro Médico Teknon de Barcelona, donde se le practicó una cirugía en la mano derecha debido a una artrosis severa.

Tal y como informaron a EFE fuentes próximas al campeón de 22 Grand Slams este viernes, la intervención tuvo lugar por una "artrosis severa de la articulación trapecio-metacarpiana", la que une la base del pulgar con la muñeca, entre el hueso trapecio y el primer metacarpiano.

La operación fue realizada bajo la supervisión de Ángel Ruiz-Cotorro, médico de Rafa Nadal, junto con el Doctor Vilaró, y practicada por el Doctor Álex Lluch. Una intervención que consistió en una "artroplastia" con el objetivo de eliminar el dolor y recuperar la movilidad de la articulación.

"Creo que no podré jugar el Open de Australia", ha bromeado el jugador en las redes sociales.

Una Copa Davis para volver a ser niños

Una Copa Davis para volver a ser niños

Diría que la culpa fue de Indurain, que nos sacó del apasionante culebrón que era Perico para meternos en un reiterativo documental de leones comiendo gacelas a base de una consistencia desconocida para nosotros, hijos de los 70 y los 80. Piñón fijo, rivales cayendo a su alrededor, un, dos, tres, cuatro, cinco. Como si ganar el Tour, tanto tiempo El Dorado que te birlaba un Roche al borde de la muerte o un despiste en Luxemburgo, fuera una ruta cicloturista.

Pero llegó Miguel y nos mostró algo desconocido para los aficionados españoles al deporte: la certeza. A partir de ahí empezamos a ganar como si fuera fácil, baloncesto y fútbol, Rafa Nadal y Fernando Alonso, Marc Márquez y Carolina Marín, durante años París parecía Cuenca, daba igual Carlos Sastre que Albert Costa. No quedó espacio por conquistar y para quienes crecimos contando las medallas olímpicas con, literalmente, los dedos de una mano, que ganar 17 pudiera ser decepcionante fue una inesperada y un tanto hortera transformación en nuevos ricos.

Lo extraordinario se convirtió en rutina y por el camino perdimos algo fundamental para disfrutar del deporte: el asombro, esa impagable sensación de "¿qué diablos acaba de suceder?". También olvidamos la felicidad de alegrarnos con poco. Hitos de entonces hoy serían efímeras sonrisas aplastadas por el empacho de éxitos: la plata de José Luis González, los mundiales de Aspar y Tarrés, los títulos europeos del Bidasoa y Granollers, los cuartos de final de Emilio Sánchez Vicario, incluso el gol de Nayim. Sin embargo, aún nos acordamos.

Ahora que el Madrid gana Champions como rosquillas y el Barça ya no cree en maldiciones, que Santi Aldama mete 29 puntos en la NBA, un sevillano gana el mundial de Moto3 (Antonio Rueda) y nadie se inmuta, que hemos pasado de Nadal a Alcaraz y de Iniesta a Lamine como si fuera normal, cuatro tenistas que el 99% de la población no reconocería de coincidir en el ascensor han rozado una gesta antigua. Inesperada y memorable. De las que perduran aun muriendo en la orilla.

El deporte se ha profesionalizado tanto que ya no hay sorpresas. El mejor gana siempre. Por eso, que Munar, Carreño, Martínez y Granollers hayan ido derribando molinos hasta engancharnos a un torneo que empezó clandestino es una hazaña especial y la derrota final no la oscurece. No ha sido la Davis del pueblo sino la Davis del recuerdo. De lo que fuimos y de lo que siempre seremos mirando a una pelota: niños. Niños felices que aún creen que todo es posible. Aunque no lo sea.

Otra victoria asamblearia

Otra victoria asamblearia

Actualizado Domingo, 23 noviembre 2025 - 22:29

Casi siempre hubo un líder. Lo fue Manolo Santana, en las dos finales perdidas frente a Australia (Sidney, 1965 y 1967). Lo fue Juan Carlos Ferrero, en la primera de las ya siete Copa Davis conquistadas por España, también, aquella vez en casa, Barcelona, frente a los aussies, (2000), y lo fue Rafael Nadal, quien emergió como tenista ante Estados Unidos, en Sevilla (2004), y resultó crucial en 2009, de nuevo en Barcelona, contra la República Checa, en 2011, Sevilla, contra Argentina, y en 2019, Madrid, frente a Canadá. Pero el triunfo que comparte mayores analogías con el que ahora celebra nuestro tenis fue el logrado en 2008, en Mar del Plata, ante la albiceleste. Lesionado Nadal, fue aquella una victoria coral, con Feliciano López y Fernando Verdasco como héroes insospechados. Fue también la primera lograda a domicilio.

BARCELONA / 2000

La eclosión de Ferrero

El viejo anhelo se consumó en el Palau Sant Jordi. Era arcilla, la oportunidad soñada, pero venía una poderosa Australia capitaneada por el legendario John Newcombe. Incluso fuera de su entorno natural, Lleyton Hewitt y Patrick Rafter infundían el respetosuficiente. España estrenaba capitanía colegiada: Javier Duarte, el encargado de ocupar la silla, junto a José Perlas, Juan Bautista Avendaño y Jordi Arrese. Carlos Moyà, que arrastraba malos resultados, se quedófuera del equipo. Y Álex Corretja, pese a contar con el mejor ránking de todos los integrantes, fue relegado al partido de dobles (donde brilló junto a Joan Balcells). Fue la eclosión de Ferrero, quien ganó sus dos partidos y en 2003 levantaría la copa en Roland Garros y se subiría al número 1 del mundo tras disputar contra Andy Roddick la final del Abierto de Estados Unidos. España venció a Australia 3-1.

SEVILLA / 2004

Irrumpe Nadal

El G4 se quedó en G3 tras la marcha de Duarte. En una decisión arriesgada y valiente, mal encajada por el de Villena, los capitanes sacrificaron a Ferrero para apostar por Nadal, entonces un intrépido zurdo de 18 años que contaba con un único título, suscrito meses años en Sopot. Nadal derrotó a Andy Roddick entonces número 1 del mundo, en cuatro sets. Fue también el desquite de Moyà, vencedor de sus dos individuales, ante Mardy Fish, y en el definitivo encuentro frente a Roddick. España superó a Estados Unidos 3-2, tras perder el dobles y con la testimonial derrota de Tommy Robredo contra Fish en un punto que ya no importaba.

MAR DEL PLATA / 2008

El triunfo de los 'galácticos'

Pocos daban un peso por España en su visita a Argentina. Sin Nadal, y con Ferrer en horas bajas por problemas personales, los locales, con David Nalbandián y Juan Martín del Potro, asomaban como claros favoritos en la abrasiva atmósfera de Mar del Plata. Emilio Sánchez ejercía ya como único capitán, de vuelta a la vieja usanza. Feliciano López dio el gran golpe al derribar a Delpo y compartió voluntad y acierto en el tándem junto a Verdasco para tumbar a Nalbandián y Agustín Calleri. Verdasco cerró la gesta venciendo a José Acasuso. Los galácticos, como se conocía a la exótica pareja española, dieron la cara. Argentina 1 España 3.

BARCELONA / 2009

Ferrer es de acero

Radek Stepanek desplegaba todos sus encantos tenísticos y dominaba a Ferrer por dos sets a cero en el inicio de la final. Tan sólo había consentido tres juegos al hercúleo tenista de Jávea en los dos primeros parciales. Pero el hoy capitán español protagonizó una asombrosa reacción para imponerse por 8-6 en el quinto y dejar la serie encarrilada después del cómodo triunfo previo de Nadal ante Tomas Berdych. Feliciano López y Verdasco, consolidados como pareja, dejaron el domingo como un día puramente festivo con su triunfo ante los dos singlistas checos. España venció 5-0 y se consolidó como la potencia hegemónica.

SEVILLA / 2011

No hubo revancha

Tres años después de Mar del Plata, Argentina se presentó en Sevilla dispuesta a la réplica. Del Potro, víctima de las iras de Nalbandian en la final perdida por su país como anfitrión, era esta vez el principal depositario de las ilusiones de los suyos. Peleó hasta el límite en su primer individual, pero también se encontró con la resistencia de Ferrer, ganador en otros cinco parciales. El pinchazo de los 'galácticos' quedó subsanado en el cuarto punto, con victoria de Nadal ante Delpo. No hizo falta jugar más. España 3 Argentina 1. Era la segunda Davis de Albert Costa al frente del grupo.

MADRID / 2019

La elegía de Bautista

España también prosperó en el estreno del formato Piqué, que rompía con la tradición del torneo. En Madrid, en la Caja Mágica, en una semana frenética, de nuevo fue Nadal quien sostuvo al equipo hasta la victoria en el partido definitivo contra Canadá, con Denis Shapovalov al otro lado. Pero Roberto Bautista quedará como el hombre de la ya penúltima Ensaladera española. Después de abandonar la concentración del equipo de Sergi Bruguera por el fallecimiento de su padre, regresó dos días después y sentó las bases del triunfo al imponerse a Felix Auger-Aliassime.

Alcaraz posee más argumentos que ningún otro español para consagrarse como maestro

Alcaraz posee más argumentos que ningún otro español para consagrarse como maestro

Novak Djokovic, ausente este año por problemas físicos, ha ganado siete veces las ATP Finals. Roger Federer lo hizo en seis. Hasta Andy Murray, campeón en 2016, se llevó un título en el torneo que reúne a los ocho mejores jugadores del año. De aquel grupo de élite que gobernó el tenis durante más de tres lustros (el escocés con mucho menor protagonismo) sólo Rafael Nadal fue incapaz de levantar la copa. El poseedor de 22 títulos del Grand Slam chocó año tras año con la mayor destreza de sus oponentes en pista cubierta y tampoco tuvo fortuna con las lesiones; fueron varias las temporadas en las que no pudo disputar el torneo, pese a que había reservado plaza con rotundidad.

Resulta difícil imaginar que Carlos Alcaraz no vaya a ganar las ATP Finals. A sus 23 años, con seis títulos del Grand Slam, ya se ha clasificado para cuatro ediciones, aunque en 2022 no pudo jugar por lesión. De sus 24 títulos, sólo ha ganado uno en superficie indoor, el pasado febrero, en Rotterdam. Sin embargo, su constante progresión, explicitada con su presencia en la final del domingo ante Jannik Sinner y la distancia establecida en cualquier tiempoy lugar sobre el resto de sus adversarios al margen del italiano le acreditan como un más que potencial campeón de la Copa de Maestros en los próximos cursos.

Finales a cinco sets

Expresaba Álex Corretja en las vísperas de la final su deseo de que Alcaraz se sumase a él y a Manuel Orantes como el tercer campeón español de un torneo poco amable con los tenistas de nuestro país. Orantes lo ganó en Houston,en 1976, tras superar en la final a Wotjek Fibak cuando la final se disputaba al mejor de cinco sets. Del mismo modo lo hizo en 1998 el hoy comentarista, quien neutralizó dos sets adversos en la final ante Carlos Moyà, en una réplica casi inmediata a su derrota meses antes en la final de Roland Garros.

Nadal perdió dos finales, la de 2010, ante Federer, y la de 2013, frente a Djokvovic. También entraron en la lucha directa por el título Juan Carlos Ferrero, superado por Lleyton Hewitt en 2002, y David Ferrer, neutralizado por Federer.

Semifinalista en 2023 (Djokovic) y eliminado en la fase de grupos un año después, Alcaraz ha dado un salto cualitativo después de llegar mejor que cualquier otro año al tramo final del calendario. Ganó el ATP500 de Tokio y su tropiezo de entrada en el Masters 1000 de Paris-Bercy tal vez hasta le viniese bien para evitar una cierta saturación competitiva antes de una cita en la que no anduvo demasiado lejos del éxito pleno.