Fernando Alonso y Aston Martin: ¿cómo evitar el gran ridículo en el arranque del Mundial?

Fernando Alonso y Aston Martin: ¿cómo evitar el gran ridículo en el arranque del Mundial?

Después de una larga pretemporada, con nueve días de test, varias certezas se han instalado en el paddock de Albert Park, donde hoy arranca el Mundial 2026. Mercedes, por ejemplo, cuenta con el mejor motor de combustión, mientras Red Bull domina en materia de baterías eléctricas. McLaren, vigente campeón, sufre problemas de sobrepeso y Alpine, farolillo rojo en 2025, apunta como fuerza emergente en la zona media. Sin embargo, ninguna de estas afirmaciones resulta tan categórica como la que sitúa a Aston Martin como el peor equipo de la parrilla. La crisis resulta tan acuciante que el mero hecho de completar las 58 vueltas del GP de Australia se antoja una verdadera proeza.

Tampoco resulta descabellado pensar que el AMR26 quede fuera de la carrera por culpa de la regla del 107%, ideada para garantizar que todos los coches sean lo bastante rápidos como para competir de forma segura. Hay que remontarse a 2012 para asistir al último caso de una escudería descalificada por este motivo. Fue Hispania Racing Team y fue también en Melbourne. Así que la prioridad de Fernando Alonso será marcar mañana un crono que no supere el 107% del primer clasificado en la Q1. Si tenemos en cuenta lo sucedido en 2025, cuando Lando Norris lideró con 1:15.912, el umbral quedaría ahora en 5,31 segundos. Quedan prohibidos, pues, los despistes, ya que la mejor vuelta del asturiano en Bahrein fue 4,54 segundos más lenta que la marcada por Charles Leclerc.

Para saber más

Cuesta imaginar una celebración más desangelada para las bodas de plata de Alonso con la F1. Nada menos que 25 años desde aquel debut con Minardi en Melbourne, en un domingo donde también se estrenaban Kimi Raikkonen y Juan Pablo Montoya. Sin embargo, los recuerdos más funestos se remontan a 2015, cuando un accidente en los test de Montmeló frustraría su viaje a Australia. El preludio a tres años de pesadilla con McLaren-Honda. Entre la infinidad de desdichas, el GP de México 2015, cuando ni siquiera pudo completar una vuelta por una avería eléctrica; o el GP de Rusia 2017, cuando un contratiempo en la vuelta de formación le impidió tomar la salida.

Sin novedad hasta Canadá

Hoy, el cruce de reproches entre Honda y Aston Martin trae a la memoria aquella alianza maldita. El reglamento obliga a la congelación de los motores hasta la séptima carrera, así que no habrá novedades hasta finales de mayo en Canadá. Aun teniendo en cuenta los seis meses de retraso en la fábrica de Sakura, que había perdido el 40% de su personal más cualificado, resulta sonrojante su modo de perder el pulso frente a motoristas debutantes como Audi o Red Bull Powertrains-Ford.

A lo largo de la pretemporada, el AMR26 ha completado una media de 55,7 giros diarios, menos de los que le aguardan el domingo. Durante los test en Sakhir, 14 pilotos rodaron más que todo el equipo de Lawrence Stroll, incapaz de realizar una simulación de carrera. El stint más largo de Alonso fue de 26 vueltas, antes de que su monoplaza quedase varado sobre el asfalto. Aún no se sabe qué falla en el motor Honda para que la batería eléctrica se desconecte.

Newey y Watanabe, el jueves en Albert Park.

Newey y Watanabe, el jueves en Albert Park.ASTON MARTIN F1

Ni siquiera se conoce el comportamiento del AMR26 en la salida, ya que sus pilotos ni siquiera pudieron hacer una sola prueba desde la parrilla. La caja de cambios, que por primera vez se fabrica en la factoría de Silverstone, representa otro quebradero de cabeza. El resultado es un coche inestable, desequilibrado, sin ninguna base firme donde asentar una aerodinámica radical y extrema, tan propia de Adrian Newey.

El genio, con su sola presencia, no puede hacer milagros, tal y como admitió el jueves en Albert Park. "Las vibraciones en el chasis está causando algunos problemas de fiabilidad, aunque el problema más importante es que se transmiten a los dedos del piloto. Fernando cree que no puede dar más de 25 vueltas seguidas sin correr el riesgo de sufrir daños permanentes en los nervios de las manos", reveló el jefe de equipo. Unos minutos después, los periodistas reclamaron una explicación más pormenorizada a Lance Stroll. "No sé con qué podrías compararlo. Supongo que electrocutarte en una silla o algo por el estilo, no se aleja mucho", sentenció el canadiense.

"Más de cerca las Q1"

Por razones opuestas, aunque igualmente graves, el horizonte se presenta también oscuro para Carlos Sainz en Williams. La escudería británica lo tenía relativamente sencillo para fabricar un monoplaza competitivo gracias a su alianza con Mercedes, que desde el primer momento se confirmó como el motorista de referencia. Desde el verano de 2025, el team principal James Vowles había priorizado todos los esfuerzos hacia la búsqueda de soluciones para la nueva normativa. Sin embargo, nadie ha acertado en la fábrica de Grove.

El FW48 es un coche fiable, sí, pero sin prestaciones, muy lejos del rendimiento del monoplaza con el que Sainz hizo tres podios en 2025. Los retrasos a la hora de pasar el crash test impidieron a Williams asistir a los test de Montmeló. Y desde ahí todo empezó a enmarañarse. Aunque Vowles siempre ha sido calculadamente opaco a la hora de ofrecer detalles, se estima que el bólido azul cuenta con 25 kg de sobrepeso. Más del doble que sus rivales. Semejante lastre puede traducirse en casi un segundo por vuelta.

Sainz, el jueves, en el 'paddock' de Albert Park.

Sainz, el jueves, en el 'paddock' de Albert Park.AP

"Los cuatro equipos de arriba son increíblemente rápidos, la zona media se ha quedado bastante atrás y nosotros ahora tenemos que ver cómo recuperar terreno. En este inicio de año miraremos más de cerca las Q1", concedió Sainz durante su turno ante la prensa en Albert Park. El madrileño necesita meter en cintura un coche excesivamente nervioso, como ya pudo comprobar en las frenadas de las curvas 1 y 10 de Sakhir. Los tradicionales apuros de Williams con los repuestos completan un panorama ciertamente desolador.

La F1 tiembla por sus socios prioritarios del Golfo: dos carreras penden de un hilo, con más de 200 millones de dólares en el aire

La F1 tiembla por sus socios prioritarios del Golfo: dos carreras penden de un hilo, con más de 200 millones de dólares en el aire

Entre todos sus países aliados y socios prioritarios, la F1 guarda un lugar de privilegio para Bahrein y Arabia Saudí. Desde el año 2004, el archipiélago mantiene estrechos vínculos con el Gran Circo y con McLaren, el campeón de los dos últimos Mundiales de Constructores, controlado por el fondo soberano del emirato. Más poderosos aún son los lazos de la monarquía saudí con el Mundial, ya que se fundamentan sobre Aramco, la mayor petrolera del planeta, que ejerce desde 2020 como patrocinador global de la F1 a cambio de unos 500 millones de dólares. Sin embargo, la descomunal influencia del Golfo Pérsico sobre este deporte se tambalea hoy por culpa de la guerra en Irán. Las carreras de Bahrein y Arabia Saudí, previstas para el 12 y 19 de abril, penden ahora de un hilo.

El pasado sábado, un ataque iraní con misiles y drones causó graves daños en el cuartel general de la Quinta Flota estadounidense en Manama, la capital de Bahrein. Este edificio militar está situado en Juffair, una zona residencial muy popular entre el personal de la F1, que sólo una semana antes había poblado sus hoteles con motivo de los test de pretemporada. Estas jornadas evidencian también el fuerte influjo de Bahrein, cuyo músculo económico le hizo tomar el relevo de Barcelona como sede de las pruebas invernales.

Para saber más

El circuito de Sakhir ha albergado 21 carreras del Mundial y seis de ellas (2006, 2010, 2021-24) inauguraron el campeonato. Incluso durante la pandemia de covid esta pista, situada en mitad del desierto, pudo acoger dos citas consecutivas, a finales de 2020.

Misiles sobre Jeddah en 2022

Hoy, a falta de cinco semanas, el clima bélico pone en jaque la disputa de la prueba. No sólo porque los misiles que sobrevuelan el Golfo suponen un excesivo riesgo para el material de las escuderías, transportado por vía marítima a través del estrecho de Ormuz. También hay que tener en cuenta la postura de la FIA, el órgano rector del automovilismo mundial, que ya ha tenido que anular varios eventos en la zona, como el arranque del Mundial de Resistencia. «La seguridad y el bienestar» serán los factores que decidirán si Bahrein y Arabia siguen adelante. Así lo adelantó Mohammed ben Sulayem, presidente de la FIA, nacido en Dubai.

No obstante, también existen motivos para elucubrar con un golpe de timón por parte de Liberty Media, empresa propietaria de la F1. Ninguno de tanto peso como los más de 200 millones de dólares que dejaría de ingresar en caso de cancelación. Esa es la suma de lo que pagan entre Manama y Riad en concepto de canon.

Hace cuatro años, el GP de Arabia Saudí se disputó apenas dos días después de que misiles hutíes estallasen en las cercanías del circuito de Jeddah. De nada sirvieron entonces las presiones de los pilotos, reunidos durante horas en la madrugada del sábado, porque el régimen feudal de Mohamed Bin Salman no podía ofrecer una imagen de debilidad frente a los rebeldes. Ahora, tras interceptar varios drones y misiles crucero sobre el espacio aéreo de Riad, la situación se antoja mucho más delicada. Esta misma semana, la mayor planta refinera de Aramco, situada en la localidad costera de Ras Tanura, fue blanco de al menos dos ataques con drones, que provocaron su cierre.

Los daños en la refinaría de Ras Tanura, en una imagen de satélite.

Los daños en la refinaría de Ras Tanura, en una imagen de satélite.AFP

En caso de que Sakhir y Jeddah deban ser finalmente canceladas, lo más probable es que el Mundial 2026 quede reducido a 22 carreras. Los circuitos de Imola y Portimao fueron soluciones de urgencia durante los tiempos de pandemia, pero ahora mismo no disponen de tiempo material para organizar un evento de semejantes dimensiones.

Stefano Domenicali, CEO de la F1, aún no ha ofrecido explicación alguna sobre sus planes inmediatos. El hombre fuerte de Liberty Media siempre se ha caracterizado por su pragmatismo y por su buena sintonía con los socios árabes. En este momento, su principal cometido pasa por asegurar la disputa del GP de Qatar y el GP de Abu Dhabi, las dos citas que cierran el calendario, el 29 de noviembre y el 6 de diciembre. Tan sólo subrayar que la principal petrolera emiratí es uno de los grandes patrocinadores del equipo Mercedes y el fondo soberano qatarí posee una participación minoritaria de la escudería Alpine.

La gran revolución de la F1, en contra de la propia F1: no ganará el más rápido, sino el más eficiente

La gran revolución de la F1, en contra de la propia F1: no ganará el más rápido, sino el más eficiente

Las audiencias televisivas crecieron en 2025 un 21% respecto al año anterior y los beneficios para Liberty Media aumentaron un 14%, hasta rozar los 4.000 millones de dólares. Sobre datos así de rotundos se fundamente la fantástica salud, financiera y social, de la F1, la cúspide del deporte del motor, que este fin de semana echa de nuevo a rodar en Melbourne. El Mundial 2026 será el de la revolución reglamentaria, pero también el de los interrogantes y las contradicciones. Un trance decisivo donde la F1 amenaza con atentar contra su misma esencia. Según han denunciado algunas de las voces más autorizadas de este deporte, la incesante búsqueda de los límites sobre el asfalto podría ser ya cosa del pasado.

«Las nuevas normas priorizan la gestión de la energía, por supuesto. A partir de ahora vamos a tener que encontrar las mejores zonas de la pista para distribuirla y los puntos más eficientes para recogerla. Y claro que todos podremos sufrir graves problemas en Albert Park, Jeddah o Monza», explica a EL MUNDO un ingeniero de McLaren, campeón de los dos últimos Mundiales de Constructores. Su incertidumbre se debe a la decisión de la F1 de ahondar en la transición hacia los motores eléctricos, cuyas baterías representan el 50% de la potencia del coche, casi en idéntica proporción a la parte de la combustión interna. Con el reparto actual, a los monoplazas les va a faltar fuelle en Melbourne, el segundo circuito del Mundial donde más se sufre a la hora de recuperar la energía.

Durante las seis jornadas de test oficiales en Bahrein se sucedieron escenas que invitaban al desaliento. En las rectas, muchos pilotos tenían que levantar el pie del acelerador para cargar las baterías. También debían aminorar bruscamente su ritmo en las curvas hasta engranar la primera marcha. «En Australia podríamos ver situaciones ridículas, en las que un coche que está cargando batería se cruce con otro que está entregándola a tope», añade el empleado de la escudería de Woking. Ni rastro de las batallas en pista con las que tanto se ha llenado la boca la F1. Sólo meros rebasamientos, con diferencias de velocidad tan abismales como peligrosas.

Connotaciones políticas

«Si en las primeras carreras se suceden episodios extraños, la FIA intervendrá para introducir algunos ajustes en el reglamento. En realidad se trataría de un sencillo software con el que variar el reparto de la potencia», explica a este diario un antiguo miembro de la Federación Internacional. Sin señalar a Nikolas Tombazis o Pat Symonds, dos de los arquitectos de la nueva normativa, este experto sí que insiste en que el texto fue concebido hace cuatro años «únicamente sobre simulaciones». El reglamento actual no permite que el MGU-K, el sistema que recupera la energía cinética con la frenada, supere los 250 kW, de modo que una solución a corto plazo pasaría por abrir el grifo para que el motor eléctrico funcione a plenitud, con 350 kW. Otra medida más contundente, aunque difícilmente aplicable por sus connotaciones políticas, sería aumentar el flujo del combustible.

Si durante las últimas temporadas los pilotos tenían que actuar continuamente sobre los botones de su volante, en 2026 se esperan aún más ajustes entre curva y curva. Hasta tal punto que los errores de pilotaje pasarán de ser una posibilidad a una certeza. Hace unas semanas, Lewis Hamilton definió el panorama actual como «increíblemente complejo». «No creo que ningún aficionado lo entienda. El otro día estuve en una reunión y nos lo explicaron. Es como si necesitaras un título universitario para entenderlo todo», ilustró el británico. Su veredicto no resultó mucho más halagüeño que el de Max Verstappen. «El coche se siente más como un Fórmula E con esteroides. Como piloto puro, disfruto conduciendo a fondo. Y ahora mismo, no se puede conducir así», completó el tetracampeón.

De este modo, los pilotos no sólo tendrán que ir contra su propia intuición, levantando mucho antes, en lugar de apurar la frenada en cada curva. También se enfrentarán a momentos críticos con el flamante modo de adelantamiento, que necesitará varias vueltas para alcanzar su carga completa, pero que les dejará en una situación muy vulnerable sólo unos metros después. Estos factores, a los que hacía referencia Hamilton, ponen en riesgo el espectáculo, cada vez menos intuitivo para el público y más dependiente de los ingenieros.

Russell, al volante del W17, durante los test de Bahrein.

Russell, al volante del W17, durante los test de Bahrein.AMG MERCEDES

«Venimos de un Mundial 2025 que fue el de menos calidad media de los últimos tiempos. Sí hubo una lucha a tres bandas, pero bastante irreal, con demasiadas procesiones de coches y con poca emoción. Así que este año será clave para definir las líneas maestras del futuro», añade el ex portavoz del órgano presidido por Mohammed ben Sulayem. De momento, todos deberemos acostumbrarnos a un nuevo concepto de las sesiones clasificatorias y las salidas. A partir de ahora, el autor de la pole podría ser el piloto que sabe acumular más energía para exprimirla en las rectas, en lugar de quien se muestra más rápido en las curvas. De igual manera, el procedimiento en la parrilla se antoja mucho más complejo. Así quedó en evidencia durante los test, donde Ferrari mostró que sabía, mejor que nadie, hacer funcionar antes su turbo. Una solución asombrosa que permitió a Hamilton ganar cuatro posiciones de una tacada.

«un entorno muy cambiante»

A lo largo de su historia, los mejores equipos de la F1 se han distinguido por su lucha para encontrar las zonas grises del reglamento. En 2013, por ejemplo, Mercedes fue sorprendida realizando pruebas ilegales con los neumáticos que terminarían decantando su tiránica hegemonía en la era híbrida. Este mismo invierno, las Flechas de Plata también ha encontrado el modo de aumentar la relación de compresión de sus motores sin violar la normativa, lo que les otorga una ventaja de unos 15 CV y una mayor eficiencia de su gasolina. Factores absolutamente desequilibrantes en el contexto actual. De igual modo, Ferrari parece haber dado en la diana con su diseño de un alerón trasero que le hace volar en las rectas.

«Ya no escucho a quienes decían que estos coches serían mucho más lentos. Incluso creo que dentro de poco rebajaremos también los cronos de 2025», vaticina el empleado de McLaren, con un ojo puesto en el 1:31:992, la mejor vuelta de la pretemporada en Bahrein, obra de Charles Leclerc, a sólo 272 milésimas de lo establecido por Verstappen en 2022, cuando arrancó la etapa del efecto suelo. Estos logros, no obstante, chocan con otra realidad más incómoda. Y es que los cuatro grandes (Mercedes, Ferrari, Red Bull y McLaren) han ampliado su ventaja frente al resto. «Nos encontramos en un entorno muy cambiante, pero sí que es cierto que los equipos que podrían liderar la zona media, como Alpine o Haas, parecen ahora más lejos. ¿Hemos querido cambiar las cosas para que hoy todo siga igual o peor?», desliza el ex empleado de la FIA.

La respuesta a esta pregunta empezará a vislumbrarse en Albert Park, aunque habrá que aguardar hasta junio, con el tradicional desembarco en Europa, para establecer unas pautas definitivas. «Me consta que los pilotos están dedicando mucho tiempo al simulador con el objetivo definir su nuevo rol en el coche. Estamos ante un tiempo nuevo, pero claro que puedo entender a quienes defienden que las carreras han perdido su alma», finaliza el hombre de McLaren.

Mercedes intimida el día del estreno de McLaren en Montmeló

Mercedes intimida el día del estreno de McLaren en Montmeló

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McLaren, bicampeón del Mundial de Constructores, saltó el miércoles al asfalto para el tercero de los cinco días de test privados que se celebran en Montmeló. El vigente campeón, Lando Norris, completó 62 vueltas al volante del MCL40 en una jornada donde George Russell y Andrea Kimi Antonelli volvieron a mostrar el poderío de Mercedes, dominando la tabla de tiempos y acumulando más de 90 vueltas cada uno.

Tras un martes lluvioso en el que sólo participaron Red Bull y Ferrari, el clima más benigno animó esta vez a seis participantes: Alpine, Audi, Haas, McLaren, Mercedes y Racing Bulls. Los problemas mostrados por Audi durante la primera jornada se reeditaron en el monoplaza de Nico Hulkenberg, que sufrió un problema mecánico y sólo pudo completar cinco vueltas. Tampoco la sesión matinal resultó especialmente productiva para Oliver Bearman, víctima de un contratiempo en su VF-26. Un revés para Haas, que el lunes sí había acumulado mucho kilometraje en el coche de Esteban Ocon.

El MCL40 de Norris, con una decoración negra propia de los test, se hizo esperar dos horas, un periodo interrumpido por las citadas banderas rojas a para Audi y Haas. En todo caso, el británico ofreció buenas sensaciones a los mandos del coche diseñado por Rob Marshall.

Tandas largas

La lógica expectación ante el debut de McLaren se atenuó ante el dominio de Mercedes, capaz de enlazar varias tandas largas con Antonelli y lograr una ventaja significativa en la tabla de tiempos. Tras la pausa para el almuerzo, Russell paró el crono en 1:17.580, seis décimas más rápido que el mejor tiempo del lunes establecido por Isack Hadjar (Red Bull).

El equipo dirigido por Laurent Mekies fue uno de los grandes ausentes del miércoles, sólo uno día después del accidente de Hadjar, que dejó el RB22 con graves daños en su parte trasera.Tampoco hubo noticias de Ferrari, que ha optado también por completar su programa con las jornadas del jueves y el viernes.

Las miradas del jueves se centrarán en Aston Martin, que tras renunciar a los tres primeros días quiere poner sobre el asfalto su AMR26, el primer monoplaza diseñado por Adrian Newey. Estos primeros pasos, como el resto de competidores, se centrarán en comprobar que todo funciona bien dentro del coche. Una vez comprobada la fiabilidad del motor ya habrá tiempo para forzar en busca del rendimiento durante los test oficiales, que se realizarán en dos tandas (11-13 de febrero y 18-20 de febrero) en Bahrein.

Verstappen debuta con el RB22 en Montmeló y McLaren se borra hasta el miércoles

Verstappen debuta con el RB22 en Montmeló y McLaren se borra hasta el miércoles

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La lluvia deslució la segunda jornada de test de la F1 en Montmeló, con Red Bull y Ferrari como únicos equipos sobre el asfalto. Las buenas sensaciones de Max Verstappen en su debut al volante del RB22 durante la sesión matinal se enturbiaron tras la pausa del mediodía por el accidente de su compañero Isack Hadjar. El gran ausente del martes fue McLaren, a quien se esperaba sobre el asfalto, pero que finalmente arrancará a partir del miércoles.

"Todo el programa va según lo previsto", adelantó Andrea Stella, team principal de la escudería de Woking, quitando hierro a lo sucedido y confirmando que esta decisión "siempre fue nuestro plan A". Según el ingeniero italiano, la vigente campeona del Mundial de Constructores pretende darse "el máximo tiempo posible para el desarrollo", de modo que la mayoría de las evoluciones estrenadas en los test de Barcelona y Bahrein formarán la estructura del MCL40 en el GP de Australia.

El vacío de los coches papaya fue ocupado por Ferrari, su histórico rival, que puso por primera vez en pista el SF26. Charles Leclerc y Lewis Hamilton acumularon kilómetros y comprobaron que todo funcionaba correctamente en el coche. El balance de la jornada guardó paralelismos con el de Haas, uno de sus dos equipos cliente, que durante el lunes había completado 154 vueltas con Esteban Ocon.

Leclerc: "Todo ha ido bien"

La Scuderia no quiso arriesgar en este shakedown y en ningún caso pareció buscar el rendimiento real de su monoplaza. "Hemos realizado la primera revisión preliminar y todo ha ido bien", confirmó Leclerc. Hamilton tomó el relevo tras la pausa para la comida, rodando sin aparentes contratiempos, salvo una pequeña salida de pista que le dejaría atrapado en la grava.

La otra bandera roja del martes llegó a última hora de la tarde, cuando Hadjar golpeó las protecciones en la curva 14, que da acceso a la recta de meta. A falta de confirmar si el trompo se debió a un problema en el monoplaza o a un error al volante, el equipo dirigido por Laurent Mekies sí confirmó que su piloto se encontraba bien. Eso sí, las imágenes filtradas revelaron que el RB22 había perdido su alerón trasero.

Segunda jornada de test

Clasificación y tiempos

1. M.Verstappen (HOL/Red Bull) 1:19.578 (27 vueltas)
2. C.Leclerc (MON/Ferrari) 1:20.844 (66)
3. I.Hadjar (FRA/Red Bull) 1:31.891 (43)
4. L.Hamilton (GBR/Ferrari) 1:32.872 (57)

Lando Norris, el campeón al que no toman en serio: un desaire en la gala de la FIA y un dorsal 1 para demostrar su jerarquía en 2026

Lando Norris, el campeón al que no toman en serio: un desaire en la gala de la FIA y un dorsal 1 para demostrar su jerarquía en 2026

El pasado 19 de diembre, la BBC eligió a Rory McIlroy como la personalidad deportiva de 2025, el año en que al fin pudo completar su Grand Slam, enfundándose la chaqueta verde en el Masters de Augusta. Tras el norirlandés, la segunda más votada fue Ellie Kildunne, que lideró a Inglaterra en el Mundial femenino de rugby. Sólo en el tercer lugar del galardón -uno de los más precisos termómetros de la popularidad en el deporte británico- aparecía Lando Norris, coronado campeón del mundo de F1 el pasado 7 de diciembre en Yas Marina. Ni la feliz resolución del Mundial, uno de los más igulados de la historia, ni su hito con McLaren, que no lograba un título de pilotos desde 2008, bastaron a Norris para conquistar el corazón de sus compatriotas. Y bajo esa pequeña frustración late un asunto de mucho mayor calado.

Desde el mismo día de su coronación, algunas figuras de la F1 no parecen tomarse en serio al campeón. El mejor ejemplo se vivió durante la gala de la FIA, celebrada el 12 de diciembre en Tashkent (Uzbekistán), cuando el presidente Mohammed Ben Sulayem felicitó a Norris con unos modales muy alejados de la solemnidad del acto. Ante un auditorio estupefacto, el dirigente emiratí revolvió el peinado de Norris durante varios segundos. No se trataba de un incidente aislado, ya que nada más acabar el GP de Abu Dhabi, Ben Sulayem ya había obsequiado al líder de McLaren con idéntico recibimiento.

Cuesta imaginar al gran capo de la FIA tomándose tantas confianzas con Max Verstappen, el piloto que este curso, al volante de un coche notoriamente inferior, ha llevado al límite a McLaren. Aun sin ceñirse su quinta corona, el holandés ha concitado el reconocimiento unánime del paddock. Hasta el punto de hacer rendirse a otro ídolo británico como Damon Hill. «Los títulos son importantes, pero no lo cuentan todo. A veces, el mejor piloto no se proclama campeón», concluyó el verdugo de Michael Schumacher en 1996.

Feroz autocrítica

El arrollador carisma de Verstappen, capaz de luchar hasta el último aliento pese a contar con 104 puntos menos a falta de nueve carreras, ha empequeñecido el logro de Norris, célebre por sus feroces autocríticas. «A veces no he tenido mucha confianza en mí mismo. Sin duda ha habido momentos, incluso este año, en los que Oscar [Piastri] lo hacía mejor que yo, lo que me hacía pensar: "Bueno, quizá sean un poco mejores. Quizá puedan ser más consistentes, sacarle más provecho al coche". Simplemente, a veces pensé que no iba a ser posible», explicó durante una reciente entrevista con la BBC.

No obstante, existen razones de peso para considerar a Norris un legítimo campeón. En primer lugar porque fue el único piloto de la parrilla con un balance positivo frente a Verstappen (12-12 en carrera y 13-11 en sesiones clasificatorias). En ese apretadísimo cara a cara, Lando sumó siete victorias y siete poles, una menos que Max en ambas categorías, pero hizo 18 podios (tres más) y cinco vueltas rápidas (dos más). Hasta ahora, Verstappen era el único piloto de la historia con esa cifa de top-3 en un solo año (2021, 2023).

Otro de los argumentos para defender la jerarquía de Lando fue su soberbia reacción en el tramo decisivo del Mundial, cuando recuperó 34 puntos frente a Piastri. A sus apabullantes victorias en México y Sao Paulo supo añadir las necesarias dosis de aplomo en Austin y Abu Dhabi, mientras su compañero no encontraba el rumbo y se hundía en la desesperación. El 13-11 frente a Piastri los sábados prolonga la extraordinaria racha de Norris, invicto durante sus siete temporadas en el Gran Circo. Desde 2019 ante Carlos Sainz (11-10) hasta sus rotundos 15-7 y 20-2 frente a Daniel Ricciardo (2022, 2023).

Esta regularidad ha terminado por resultar crucial en la ajustadísima disputa con Verstappen, la más estrecha, en términos absolutos, de la historia. Incluso por delante del Mundial de 1984. Entonces, Niki Lauda obtuvo el título por sólo medio punto de ventaja sobre Alain Prost, su compañero en McLaren. Cabe recordar que aquel año se disputaron 16 carreras, en lugar de 24, y que la puntuación máxima potencial era de 99 puntos, frente a los 648 actuales. Por tanto, el margen con el que se ha impuesto Norris (0,31%) ha sido incluso inferior al de Lauda (0,51%).

Con estos datos sobre la mesa, Norris podrá lucir en 2026 el 1 en el morro de su McLaren, mientras Verstappen apostará por el 3, su favorito, al que tuvo que renunciar durante siete años por culpa de Ricciardo, que lo tenía reservado. Ese dorsal 1 supondrá todo un desafío para Lando, como bien podrían atestiguar Mario Andretti (1979), Jody Scheckter (1980), Nelson Piquet (1982) o los ya mencionados Lauda (1985) y Hill (1997), algunos de los pilotos que más sufrieron al año siguiente de tocar la gloria.

Alex Palou, tras su año mágico: "Me gusta haber triunfado a mi manera y que el éxito no me haya cambiado"

Alex Palou, tras su año mágico: “Me gusta haber triunfado a mi manera y que el éxito no me haya cambiado”

El pasado 25 de mayo, Álex Palou (Sant Antoni de Vilamajor, 1997) concretó en Indianápolis una de las mayores gestas en la historia del deporte español. A esa victoria en las 500 Millas sumaría, menos de tres meses después, su cuarto título de la IndyCar, con el que redondeó una temporada de leyenda. En Estados Unidos, el nombre de Palou ya se sitúa a la altura de Mario Andretti, Scott Dixon o Will Power, mientras por aquí sólo los muy iniciados siguen sus pasos de madrugada. A modo de despedida de 2025, Álex conversa con EL MUNDO sobre este año inolvidable.

El 25 de mayo de 2025, usted ganó las 500 Millas de Indianápolis. ¿Es esta victoria un pasaporte a la inmortalidad?
En Estados Unidos y en el motorsport, sí. Más que nada por toda la tradición que arrastra la carrera. También por tener la oportunidad de que pongan tu nombre y tu cara en el trofeo. Quieras o no, gane otras cinco veces o ninguna más, mi cara va a quedar esculpida ahí para siempre.
Quizá su gran virtud sea el control de la carrera. En Indianápolis supo usar a dos doblados como escudo durante las 14 últimas vueltas. A ocho para la meta, el coche le hizo un extraño y se quedó muy cerca del muro. ¿En estos casi siete meses, ha soñado alguna vez con todo aquello?
Sí, lo he revivido, sí. Y también de maneras distintas. Me acuerdo que justo la semana después, un día me desperté porque había soñado que no podía pasar a Marcus Ericsson y terminaba segundo. Y era como... ¡No puede ser! Pero sí, he revivido el momento muchas veces. Sobre todo, la celebración y la felicidad de después, con mi familia y mi equipo en la pista.
A día de hoy usted es el deportista español más célebre en EEUU...
Creo que hay súper estrellas como Marc Márquez o Carlos Alcaraz, que son mundiales, conocidas y celebradas incluso por quien ni siquiera sigue el tenis o el motor. Así que creo que no soy el que más, pero sí estaremos ahí, por supuesto.
Supongo que no le debe de resultar sencillo caminar tranquilo por la calle o sentarse a tomar un café...
Si salgo a comprar algo cerca de mi casa siempre hay alguien que me para. Si estoy en Nueva York, por ejemplo, no hay ningún problema, porque ahí no tenemos ninguna carrera. Pero allá donde corremos y sobre todo en el estado de Indiana, ahí sí que resulta todo mucho más difícil.
¿Y en España puede pasar más desapercibido?
Aquí no me pararán en la calle más de dos veces al día. Por aquí todo es muy normal.
Dado su actual estatus, ya sólo puede mirar a la historia, como Tadej Pogacar en el ciclismo o Mondo Duplantis en salto de pértiga. ¿Se le ha quedado a usted pequeña la IndyCar?
Si lo miras sólo por números, obviamente hay muy pocos con mis cifras. Sin embargo, yo me lo tomo como que en 2026 todos empezamos con cero puntos y a nadie le va a importar lo que haya hecho el año anterior. O lo vuelvo a hacer o se olvida rápido. Así que más vale que vuelva a apretar, porque si no todo el mundo lo olvidará.
Palou, durante el tradicional homenaje a los ladrillos del 'brickyard'.

Palou, durante el tradicional homenaje a los ladrillos del 'brickyard'.JOE SKIBINSKI

Este año ha sido el de su mayor superioridad en el campeonato, con victorias en urbanos y óvalos, donde se veía por detrás de sus rivales. ¿Ha sido más duro de lo que parecía por TV?
Sí, mucho más. En la tele muchas veces se veía como demasiado fácil, pero bueno, suele ocurrir. La gente normalmente simplemente enciende la tele, la carrera ya ha empezado, quien va primero termina primero y dicen: "Así te lo hago yo también". Pero no ven todo el trabajo y la preparación que hay detrás, que ha terminado marcando la diferencia. Ha sido un año mágico donde todo funcionó muy bien.
¿Se considera una persona ambiciosa?
Sí, por supuesto.
¿Y humilde?
Creo que sí, también.
Hablemos, por tanto, de su tormentosa relación con McLaren, con quien anda aún hoy en litigios. Zak Brown, CEO de McLaren, mostró con Fernando Alonso y Carlos Sainz una clara afinidad con los pilotos españoles. ¿Usted sintió alguna vez también ese cariño?
Bueno, sí, obviamente. Por eso, que fuera real o no, eso es lo que algunos pensarán y yo diré lo contrario, pero sí, al final lo que me ha pasado o lo que he vivido no ha sido lo mejor, obviamente, y en el lío en el que me he metido menos. Al final en ese momento tomé esa decisión, como otras que pensaba que eran lo mejor para mí, pensando que era la mejor, con la información que yo tenía en ese momento. Viendo todo lo que ha pasado, a lo mejor habría tomado otra y nunca habría intentado llegar a la F1, por ejemplo.
¿Qué se le viene a la cabeza cuando recuerda aquella vez que se subió al McLaren?
Estoy muy contento de aquella oportunidad de haberme podido subir por primera vez a un F1. Durante ese año lo hice más de una vez y fue un logro increíble como piloto. Un sueño, realmente fue un sueño. Aprendí un montón. Era un coche increíble de conducir. Quería intentarlo, darlo todo para intentar conseguir un puesto. No salió bien, obviamente, pero no me arrepiento. No es como, ostras, no valió la pena. Yo creo que sí. Podría haber salido mejor, obviamente. Podría no haberme metido en un lío legal, obviamente. Pero la realidad es que todo ocurrió así y no me arrepiento porque, como he dicho, en ese momento pensaba que se estaba haciendo lo correcto. Y creo que al final he tenido suerte, porque todo me ha salido bien a nivel de resultados y tomé la decisión correcta de romper algo y quedarme en Ganassi.
Viendo desde fuera lo que ha sucedido con McLaren a lo largo del Mundial 2025, ¿qué opina de las papaya rules?
Opino que han perdido oportunidades de haber sellado el Mundial mucho antes, porque al final para un equipo lo más importante es ganar. Te da igual con qué piloto, porque ambos son empleados. Creo que debe haber reglas en todos los deportes para favorecer a la empresa, al equipo. Y creo que por intentar ser, ¿cómo lo diría? ¿equilibrados? han hecho algo peor. Ha salido mal, han sido desequilibrados y además le dieron a uno de los pilotos más peligrosos, como Max Verstappen, una oportunidad que no debió tener. Así que estuvo muy interesante. Fui a tope con Max, a ver si podía conseguirlo.
El #10 de Chip Ganassi Racing, tras la victoria en Indianápolis.

El #10 de Chip Ganassi Racing, tras la victoria en Indianápolis.JOE SKIBINSKI

Su estilo cerebral al volante, su modo de leer la carrera y cuidar los neumáticos, ha generado algunas comparaciones, por ejemplo, con Alain Prost. ¿Le gustan estos comentarios?
Cuando te comparan con cualquier piloto que sea una leyenda, que todo el mundo lo conoce por haber logrado cosas enormes en el motorsport, te guste o no, para mí es algo increíble. Me lo tomo siempre bien, nunca me han comparado con alguien y he dicho, "¿dónde vas?"
Sus cuatro títulos de la IndyCar y la victoria en las 500 Millas le colocan a la par de Fernando Alonso, bicampeón mundial de F1, y Carlos Sainz, bicampeón mundial de rallies y cuatro veces ganador del Dakar. Si ampliamos el espectro, en motos también debemos mencionar a Marc Márquez y Ángel Nieto. ¿Se siente cómodo en este Olimpo del motorsport patrio?
Poco a poco nos hacemos un hueco ahí, con la única diferencia de que no es un Mundial. Por eso quizá pesa un poco menos. Pero espero haber abierto la puerta a futuros pilotos españoles, igual que lo hicieron Fernando, Carlos o Ángel, que fueron los primeros en lo suyo, o de Marc, que no fue el primero, pero que ha ganado mucho. Espero que yo haya podido hacer lo mismo para futuras generaciones, que ahora saben que no sólo podíamos llegar, sino que Álex ganó, la IndyCar y las 500 Millas. Así que ojalá le abra la puerta a algún futuro piloto español.
Siempre se ha sentido más cómodo lejos de la farándula y más pendiente de su familia. ¿Quizá ese perfil bajo puede haberle perjudicado?
¿En qué sentido?
En el sentido de que si a un piloto no le gusta medrar o revolotear por los círculos de poder, parece que en realidad no vale para esto.
Sí, puede ser. Yo vengo de una familia muy modesta, donde no creíamos posible nada de esto, donde sabíamos que cada día que seguíamos en el karting o en las fórmulas era una oportunidad increíble. Era como estar en el parque de atracciones. Éramos y somos conscientes de que mañana se puede terminar. Así que sí, supongo que no soy el prototipo, pero eso me gusta. Me gusta que haya sido más a mi manera y que haber llegado arriba tampoco me haya cambiado.
Hace unas semanas, su hija Lucía cumplió dos años. Hay un debate recurrente sobre cómo influye la paternidad en el rendimiento de los pilotos. ¿Qué opina al respecto?
Que no es verdad y si lo es, pues a mí me ha funcionado. Siempre lo había escuchado y siempre había tenido el miedo de que fuese verdad. Lo más importante para mí es la familia, mi mujer, mi hija, toda mi gente alrededor. No sabes lo contento que estoy de que mis mejores temporadas hayan coincidido con la paternidad. Porque la crianza es un trabajo increíble para el que nadie te prepara. Es mucho más trabajo del que te podrías haber imaginado, pero al mismo tiempo te da unas recompensas que tampoco nunca las habrías imaginado. Y a mí me ha ayudado a trabajar más, porque como no tengo tanto tiempo debo ser más eficiente. También me ha ayudado con los momentos malos, porque no me voy a estar rayando cuando una carrera me haya ido mal. Si me siento enfadado luego veo que a Lucía le da igual y que lo único que quiere es que yo pinte con ella. Eso me recuerda que tengo un trabajo increíble, pero que no estoy haciendo nada increíble, no estoy salvando vidas, no soy un médico que está haciendo realmente algo importante. Por todo ello, ser padre me ha ayudado a ir más rápido y a ser mucho más feliz.
El vínculo de Norris con Alonso y Sainz: de aquel café servido en Austin al "se puede ser campeón siendo buena persona"

El vínculo de Norris con Alonso y Sainz: de aquel café servido en Austin al “se puede ser campeón siendo buena persona”

La felicitación de Fernando Alonso, en forma de abrazo nada más bajarse del coche, supuso el cierre de un círculo para Lando Norris, el primer campeón del mundo de McLaren en 17 años. Un logro que nunca pudo alcanzar el asturiano en la escudería de Woking, donde sí tuteló los primeros pasos de Norris. En concreto desde un ya lejano 19 de octubre de 2018, cuando el británico debutaba al volante del MCL-33 durante la primera jornada de entrenamientos libres del GP de Estados Unidos. Aquel viernes en Austin pasaría a la posterioridad por una curiosa imagen: la del discípulo sirviendo un café a Alonso dentro del garaje papaya.

Tras quel empujón inicial de Alonso llegaría, un año después, Carlos Sainz, compañero de Norris en McLaren en 2019 y 2020.. "Me alegro por Lando como piloto, porque es más rápido de lo que la gente cree, pero me alegro especialmente por él como persona, porque es un tipo que ha sufrido mucha presión en las redes sociales y en la prensa", contaba ayer el madrileño en Yas Marina. "Fue muy sincero hablando sobre sus dificultades y ha demostrado que se puede ser campeón siendo una buena persona", añadió el piloto de Williams, un poco harto de la etiqueta de blando que tantas veces endilgaron a su gran amigo.

Esta temporada, desde luego, ha supuesto un brutal desafío para Norris, capaz de llevar el delirio a 168.000 aficionados ingleses en Silverstone y de conquistar un formidable triunfo en el GP de Mónaco, pero también de lidiar con momentos muy difíciles. El más crítico llegaría el pasado 31 de agosto, cuando los fotógrafos capturaron su imagen sobre un terraplén de Zandvoort, con el casco aún en la cabeza, afligido tras su único abandono del año, desencadenado por una fuga de aceite. Ese cero le dejaba a 34 puntos del líder, su compañero Oscar Piastri.

1.457 días después

A partir de entonces, Norris reunió lo mejor de su talento para poner fin a 1.457 días de reinado de Max Verstappen. El holandés no cedía la corona desde el 12 de diciembre de 2021, cuando se la había arrebatado, también en Yas Marina, a Lewis Hamilton. Desde hace más de una década, Norris ha tenido que lidiar con la presión de quienes le veían como el sucesor de una leyenda. Curiosamente, su Mundial 2025 ha guardado numerosos paralelismos con el 2008 en que Hamilton obtuvo su primer título.

Ambos ganaron, en un 16 de marzo, la cita inaugural, el GP de Australia. También se impusieron, en un 25 de mayo, el GP de Mónaco, al igual que el GP de Gran Bretaña, disputado en ambos casos, un 6 de julio. Por extraño que parezca, también sumaron sendos abandonos en el GP de Canadá y debieron aguardar al último gran premio para ser campeones.

"Ha sido una temporada difícil. Oscar y Max han realizado un trabajo increíble durante todo el año", admitió Norris, tras tomar otro relevo de Hamilton, hasta ayer el último piloto de McLaren en paladear la gloria. De este modo amplía la nómina de los elegidos en Woking, que se completa con Emerson Fittipaldi, James Hunt, Niki Lauda, Alain Prost, Ayrton Senna y Mika Hakkinen.

Todo estos logros, no obstante, palidecen ante la emoción que afloraba ayer en Norris tras cada lágrima vertida junto a Cisca y Adam, sus padres. "Estoy muy orgulloso, no por ser campeón, sino por todo lo que han sacrificado quienes me rodean para hacer esto posible. Hacerlos felices y recompensar sus sacrificios y su trabajo duro es lo que me llena de orgullo", relató. Ha sido un largo camino. Nada menos que 152 carreras en la F1. Sólo Nico Robserg (206), Nigel Mansell (176) y Jenson Button (169) necesitaron más antes de tocar el cielo.

Lando Norris, campeón del mundo tras el triunfo estéril de Max Verstappen en Yas Marina

Lando Norris, campeón del mundo tras el triunfo estéril de Max Verstappen en Yas Marina

A falta de 10 vueltas, cuando ya tenía la victoria en la mano, Max Verstappen lanzó por la radio una pregunta que más bien parecía una súplica desesperada: "¿Charles les está alcanzando o no?". Los estrategas de Red Bull, qué remedio, debieron responder con la evidencia. El ritmo de Leclerc era similar al de los McLaren y Lando Norris seguía tercero, por detrás de Oscar Piastri. Un resultado suficiente para proclamarse campeón del mundo en Yas Marina. Tras un extenuante Mundial de 24 carreras, más otras seis sprint races, el título se había resuelto por sólo dos puntos.

Norris lloraba a moco tendido dentro del casco, mientras Verstappen lanzaba mensajes de aliento a toda la gente de Red Bull. Acabar el curso con más victorias, poles y vueltas en cabeza no le ha servido para ceñirse su quinta corona. Pero sólo con llevar al límite a McLaren, con quedar a centímetros de la mayor remontada de la historia, el viaje ya ha merecido la pena. Mejor que nadie lo sabe Fernando Alonso, sexto en la meta, que ya había rozado dos gestas similares en 2010 y 2012. Mientras Carlos Sainz, decimotercero, felicitaba de corazón a Lando, su íntimo amigo.

Para saber más

Norris resolvió el epílogo con la templanza y la categoría propias de un campeón del mundo. Pudo pasarlas canutas en mitad del pelotón, pero supo solventarlo todo con una pericia exquisita. En la última cita del año, una vez más, Verstappen le había llevado al límite. "No hay por qué estar decepcionado. Yo no lo estoy. Podemos sentirnos orgullosos de esta remontada", lanzaba antes de subir al podio. Con la botella de champán en la mano, Piastri pretendía esbozar una sonrisa. Y no le salía. Hace apenas seis semanas, el australiano ya se veía campeón.

La amenaza del 'undercut'

Pero nada en este campeonato ha querido ajustarse a la lógica. Ni los errores de McLaren, ni las heroicidades de Verstappen. En Yas Marina, por supuesto, también hubo sitio para lo imprevisible. Aún no se habían completado dos vueltas y ninguna estrategia precía ajustarse a lo previsto. Verstappen apretaba a fondo, lejos del alcance de los McLaren, con el sustancial matiz de que su perseguidor ya no era Norris, sino Piastri, el único de los favoritos con neumáticos duros. Ese factor no pesó en el ánimo de Oscar, sin titubeos para dejar atrás a su compañero con un precioso adelantamiento en la curva 9.

Red Bull renunciaba a imponer un ritmo cansino en cabeza, como hizo Lewis Hamilton en la última carrera del Mundial 2016. En realidad, las piezas se le habían ordenado casi solas en el tablero. Pese a la mala salida de George Russell, que había perdido dos posiciones, Norris empezaba a verse agobiado por el acoso de Charles Leclerc.

No lograba el británico distanciar al Ferrari. Mal asunto porque la amenaza del undercut, con una mejora estimada de más de un segundo por vuelta, se cernía sobre él. Más si cabe tras el pit-stop de Russell en la vuelta 15. McLaren respondió tres minutos más tarde con su líder, que montaría también un juego de duros.

Era el momento de la verdad para Norris, forzado a batirse en mitad de un avispero. Conducir con paciencia y precisión en ese interminable tren de coches más lentos. Por el interior de la curva 3, se deshizo de Andrea Kimi Antinelli. Desde ahí, apoyado en su DRS, rebasó sin problema alguno a Sainz, Lance Stroll y Liam Lawson. Ni siquiera el piloto de Racing Bulls, presunto aliado de Verstappen, presentó batalla.

"Dejádmelo a mí"

De este modo, Yuki Tsunoda quedaba como el último dique de Red Bull. "Dejádmelo a mí", lanzó el japonés por la radio. Ese tonito fanfarrón, sin embargo, había que trasladarlo al asfalto. Y ahí tampoco iba a dar Yuki la talla. Camino de la curva 5, Norris salvó el apuro, esquivando por el exterior, casi con las cuatro ruedas fuera de la línea. Por este motivo, los comisarios anotaron el incidente. Podían haber penalizado a Norris por ganar ventaja por fuera de la pista, pero la única sanción de cinco segundos fue para Tsunoda, por efectuar más de un cambio de dirección.

El desamparo de Verstappen, incluso rodando en cabeza, resultaba conmovedor. En la vuelta 24, Red Bull había su pit-stop con la eficacia de siempre (2,3 segundos), pero en la pista seguían faltando aliados. No podía contar con Russell, su tradicional antagonista, ni tampoco con Leclerc, a quien Ferrari dispuso un plan de dos paradas. Restaban 18 vueltas para la bandera a cuadros cuando entró el monegasco y de inmediato, para evitar sustos, McLaren hizo lo mismo con Norris.

Tras sus catástrofes consecutivas en Las Vegas y Qatar, la escudería de Woking por fin estuvo a la altura, imponiendo su superioridad. La mecánica y la numérica. Y es que, en caso de imperiosa necesidad, aún contaban con otra baza. Quizá antideportiva, pero a la que hubiesen recurrido sin dudarlo. Si Leclerc llegaba hasta Norris y le adelantaba, bastaría con parar a Piastri.

Una estratagema de Hamilton como plan de Verstappen para ser campeón: "Que tengan cuidado. No tengo nada que perder"

Una estratagema de Hamilton como plan de Verstappen para ser campeón: “Que tengan cuidado. No tengo nada que perder”

El primer mensaje de radio para Gianpiero Lambiase, su ingeniero de pista, ya suponía una declaración de intenciones: "Mañana vamos a divertirnos". Aunque esa advertencia subió de tono cuando Max Verstappen quiso atender ayer a la prensa en la zona mixta de Yas Marina: "Que tengan cuidado. No tengo nada que perder. Vamos a darlo todo". Desde la pole, la octava del año, el holandés apura hoy sus opciones de tumbar a Lando Norris y Oscar Piastri, en busca de su quinto título. Entre todas sus probabilidades, ninguna mejor que una victoria combinada con el cuarto puesto de Norris.

"Voy a intentar ganar la carrera, pero necesitamos un poco de ayuda o un poco de suerte para conquistar el campeonato", admitió Mad Max, sabedor de la dificultad del desafío. Porque no se trata simplemente de convertir la pole en triunfo, como viene sucediendo en Abu Dhabi desde 2015, sino de introducir elementos de distorsión que distraigan a Norris de su objetivo. En el paddock todos saben que Verstappen va a intentarlo. La duda es saber hasta dónde forzará la máquina.

George Russell, uno de sus más enconados adversarios en la parrilla, confirmó ayer que le había pedido un rebufo durante la qualy, aunque el holandés no quiso prestarse a ello. Sin embargo, el líder de Mercedes tiene muy claro que tras la primera vuelta de hoy, Verstappen "no se va a separar" del pelotón. Es decir, que va a recurrir a la misma táctica empleada en 2016 por Lewis Hamilton ante Nico Rosberg en ese mismo circuito. "Sí, será algo así. Espero que lo haga y entonces tendremos opciones de podio", adelantó Russell.

El cuerpo a cuerpo

Durante aquella carrera, en la que también se decidió el campeón, Hamilton mantuvo a menos de un segundo de distancia a su gran rival por el título. Justo lejos del alcance de su DRS, pero ralentizándole lo suficiente como para dejarlo a merced de sus enemigos. De hecho, el alemán tuvo que efectuar una arriesgadísima maniobra frente a un joven Verstappen, debutante aquel año en Red Bull.

Y es que aquella estratagema no bastó a Hamilton, vencedor en Abu Dhabi, aunque frustrado al ver cómo Sebastian Vettel o Daniel Ricciardo no podían interferir en el camino de Rosberg, proclamado campeón por sólo cinco puntos. Por tanto, Verstappen podría preferir otra alternativa, de más imprevisibles consecuencias. "Todo puede cambiar si Lando hace una buena salida y toma el liderato", avanzó Russell, con su acento sibilino.

Hoy, Verstappen podría simplemente preferir un cuerpo a cuerpo con Norris, una de sus víctimas predilectas a lo largo de las dos últimas temporadas. En ese duelo directo, Max ha evidenciado una notoria superioridad. Así que si debe comprometer sus opciones de victoria para forzar un posible error del británico, uno de sus mejores amigos fuera de la pista, tampoco va a titubear.

Norris, al volante del MCL-39, durante la última sesión libre.

Norris, al volante del MCL-39, durante la última sesión libre.AFP

Este plan trae también a la memoria la formidable actuación de Sergio Pérez ante Hamilton en Yas Marina. En aquella carrera de 2021 se introdujeron un par de cambios en la cuerda del trazado, eliminando las dos chicanes más lentas. Desde entonces, las cifras de adelantamientos han mejorado. En 2017, por ejemplo, se registraron unicamente cinco, mientras en las tres últimas ediciones se mejoró ostensiblemente (53 en 2022, 60 en 2023 y 31 en 2024).

"preparados para cualquier escenario"

En caso de que todos estos factores aún no bastasen, Verstappen aún puede aferrarse al clima de pánico desatado en McLaren. Desde la doble descalificación de Las Vegas, por una infracción en el suelo del MCL-39, hasta la desastrosa estrategia del pasado domingo en Qatar, la escudería de Woking parece un barco a la deriva. "Espero que hayan logrado una vuelta mágica y mañana paguen las consecuencias de esos reglajes, aunque no estoy seguro de que sea así", avanzó Zak Brown, CEO de McLaren, a modo de aperitivo.

En el hospitality papaya andan considerando todas las posibilidades. "Las analizaremos a fondo", añadió el estadounidense, dejando constancia que el team principal, Andrea Stella, y sus ingenieros estarán "preparados para cualquier escenario". Por supuesto, nadie osa mencionar 2007, cuando el equipo capitaneado por Ron Dennis lo echó todo a perder frente a Kimi Raikkonen.

Tampoco manejan, al menos públicamente, una temeridad por parte de los aliados de Verstappen. Isack Hadjar parte desde la novena plaza a bordo de un Racing Bulls, el equipo filial de Red Bull. Justo por delante de Yuki Tsunoda, a quien relevará la próxima temporada en ese asiento. Por la mañana, durante la última sesión libre, Norris se había dado un susto de muerte frente al japonés, que se interpuso en su camino. Esa maniobra fue castigada por los comisarios con un warning y una multa de 10.000 euros.