El Barça deja la Liga vista para sentencia tras golear al Espanyol

El Barça deja la Liga vista para sentencia tras golear al Espanyol

Actualizado

Dos zarpazos de un Ferran Torres al fin reconciliado con el gol, en los primeros 45 minutos, y dos tantos más marcados por un Lamine Yamal que se vació sobre el terreno de juego y Rashford en la recta final de un segundo tiempo en el que el Espanyol amenazó muy seriamente con empatar el choque le sirvieron al Barça de Flick para dejar la Liga un poco más vista para sentencia. [Narración y estadísticas, 4-1]

El marcador final fue más que contundente: un 4-1 que permitió aprovechar a lo grande el tropiezo del Madrid en casa con el Girona. Los blanquiazules casi no hicieron acto de presencia en el primer acto, pero se metieron con todo en el partido a raíz del 2-1 anotado por Pol Lozano. Un gol que, de hecho, llegó a meterle el miedo en el cuerpo a un conjunto azulgrana que, hasta que Lamine no puso de nuevo tierra de por medio con el 3-1. El triunfo, a la postre, fue muy celebrado por un Spotify Camp Nou que registró su récord de asistencia desde la apertura del gol norte: 60.736 espectadores.

Flick, consciente de la importancia de la victoria para dar un paso más para prácticamente asegurarse la Liga, alineó de inicio tanto a Pedri como a Lamine Yamal. Y el de Rocafonda, pese a no ver portería en el primer acto, fue determinante para que los azulgrana se marcharan 2-0 al descanso.

Más aún, eso sí, lo fue un Ferran Torres que supo aprovechar un servicio de córner del joven crack azulgrana, en primera instancia, y uno de sus pases con el exterior marca de la casa para romper una mala racha de 14 partidos sin enviar el balón al fondo de las mallas.

Los dos tantos dejaron sin capacidad de respuesta a un Espanyol que, inicialmente, trató de amenazar la portería rival, pero que acabó por diluirse como un azucarillo con el paso de los minutos en la primera mitad del encuentro. Y aun suerte que Dmitrovic se las arregló para sacar una mano milagrosa ante un segundo remate de Fermín, tras frustrar un primer intento de los locales, para evitar que lo que señala el luminoso al término del primer acto fuera un aún más sangrante 3-0.

Un remate a manos de Joan García obra de Kike y un centro envenenado de Dolan que se estrelló en la parte superior del larguero fueron, de hecho, las acciones más peligrosas del Espanyol en unos primeros 45 minutos en los que Gerard Martín puso el alma en vilo a los suyos tras irse a suelo el solo.

Todo, al final, se quedaría en un susto. Pero, cuando más parecía que el Barça iba a sentenciar, el Espanyol acabó por meterse en el partido. De lo que podía ser 3-0 y hat trick de Ferran, se pasó al 2-1, obra de Pol Lozano. Rashford, quien entró como relevo de Gavi, yerró inexplicablemente, solo ante el portero, una grandísima opción para volver a poner tierra de por medio.

Toma y daca

Joan García, poco después, salvaría sobre la línea un remate rival que casi olía a empate. Con el partido convertido en un toma y daca, Dmitrovic, acto seguido, se encargaría de interceptar el disparo con el que Cancelo finalizó una gran acción personal.

Con el paso de los minutos, los blanquiazules rozaron cada vez más con la yema de los dedos el 2-2, ante un rival que le empezaron a temblar las piernas en el peor momento posible. Hasta que Lamine Yamal, en una acción cargada de perseverancia, tras pase de Casadó, marcó el 3-1 y Rashford, aprovechando una asistencia de un Frenkie de Jong perfectamente habilitado por el de Rocafonda, dictó la sentencia definitiva con el 4-1.

Arbeloa estalla contra los árbitros por el penalti no pitado sobre Mbappé: "Cuando viene bien entra el VAR, y cuando no, no entra"

Arbeloa estalla contra los árbitros por el penalti no pitado sobre Mbappé: “Cuando viene bien entra el VAR, y cuando no, no entra”

El Madrid empató ante el Girona en un mal partido, se dejó otros dos puntos en la pelea por la LIga y si el Barça gana al Espanyol estará a nueve puntos del liderato. Los blancos estuvieron lejos de su mejor nivel y fallaron varias ocasiones claras, pero en la noche del viernes también hubo hueco para la polémica. El conjunto madridista reclamó un penalti de Reis sobre Mbappé en los últimos minutos del encuentro. El francés trató de regatear al defensa brasileño y éste le dio un codazo al abrir los brazos para proteger la posición. Tal fue el golpe que el delantero terminó ensangrentado y el Madrid clamando por el arbitraje de Alberola Rojas.

"Es un penalti de aquí a la Luna. Una más, una semana más", declaró Álvaro Arbeloa en la primera respuesta de la rueda de prensa. En la segunda, insistido por los medios, amplió su reflexión sobre la acción. "No lo entiendo yo ni lo entiende nadie (que el colegiado no acudiera a la pantalla del VAR). El VAR entra cuando viene bien, y cuando no, no entra. Ya sabéis mi opinión y estos hechos solo la siguen manteniendo. Para mí es clarísimo", aseguró.

El Madrid reclamó que en la primera parte, Alberola Rojas le sacó una amarilla a Mbappé por un codazo sobre un defensor en una acción similar a la del penalti. "Le han pitado a Kylian una falta que era menos que el penalti... Ya está. Hemos tenido muchas con los árbitros, con este, en Mallorca... Lo de siempre", finalizó el técnico salmantino, que admitió que "no he hablado nada con el árbitro".

Se trata del tercer partido seguido del Madrid sin ganar, contando el de Mallorca y el del Bayern, y el cuarto seguido con Mbappé como titular. El francés salió en el once en la derrota de Pamplona y después decidió parar, molesto con su rodilla. Regresó para los duelos ante City y Atlético, en los que saltó desde el banquillo, y volvió a ser titular en Mallorca tras el parón de selecciones.

En esta mala racha del Madrid Mbappé acumula solo un gol, el anotado ante el Bayern, y un sinfín de ocasiones falladas. "No puedo estar preocupado por Vini o Mbappé. Tenemos que mejorar ante equipos que nos esperan, que nos dejan pocos espacios, ahí nos sigue costando. Tiene que ver más con el desempeño colectivo que con el talento individual", les defendió Arbeloa.

Ante el Girona, el entrenador del Madrid probó a Camavinga y Bellingham como titulares en el centro del campo de cara al trascendental duelo de Múnich, donde ambos aspiran de nuevo al once inicial. "Quería ver a Eduardo en esa posición, lo ha hecho en otros momentos, se siente cómodo, entiende que es donde él más rinde", dijo sobre Camavinga, favorito a suplir la baja del sancionado Tchouaméni.

En cuanto a Bellingham, el inglés disputó una hora de encuentro en su primer partido como titular desde hace 67 días. "Hemos visto a Jude con buenas sensaciones, ágil, con confianza... Ahora está cansado, que es normal después de tanto tiempo parado, pero le ha venido bien para coger ritmo y sensaciones".

A pesar de los regresos y las ocasiones, el Madrid no pasó del empate, algo que para Arbeloa refleja que "al 90% no podemos ganar, o no siempre". "Tenemos que dar el 200% para ganar a cualquiera", reconoció, y se puso ya en camino hacia Múnich. "Yo quiero creer en los míos, estoy convencido que los 25 que vayamos allí estaremos convencidos, van a tener delante camisetas blancas y escudo redondo. Tenemos que ir convencidos a morirallí", finalizó.

Un Madrid a la deriva y sin pólvora empata con el Girona y cava su tumba en la Liga

Un Madrid a la deriva y sin pólvora empata con el Girona y cava su tumba en la Liga

En un universo paralelo existe un Real Madrid galáctico, con Mbappé, Vinicius y Bellingham, que funciona, encaja y fluye. Que gana y divierte a un Bernabéu lleno. En el nuestro, en esta Tierra, ninguna estrella se alinea con la otra. En el viernes noche de Chamartín y ante el Girona, la constelación del conjunto blanco, a camino entre la ida y la vuelta contra el Bayern, apenas apareció. Una frase demasiado recurrente en los últimos meses. Los blancos, con el francés con la pólvora mojada, empataron, tantos de Valverde y Lemar, y podrían alejarse a nueve del Barça si los culés ganan al Espanyol. Un 'adiós' clamoroso a la Liga de un equipo a la deriva.

Arbeloa devolvió la titularidad a Bellingham 67 días después, apostó por Militao y Camavinga pensando en el Allianz Arena, le dio un hueco en el once a Carvajal, Asencio, Fran García y juntó a Brahim con sus estrellas, pero el Madrid, como siempre, para desgracia de su gente, fue un equipo plano, lento, previsible y en primera marcha constante. Sin revoluciones.

Y eso que el Girona tiene virtudes que podrían favorecer a los blancos. Quiere el balón, no le importa asumir la posesión durante muchos segundos, se mueve, lo intenta por la vía estática y permite espacios a su espalda, pero este Madrid y sus estrellas no castigan. Mbappé, dejando la presión en defensa para los demás, tuvo las mejores opciones de la primera parte, pero se encontró con sus rivales. En el minuto 5, controló demasiado lejos un buen balón de Camavinga y Gazzaniga se hizo grande a tiempo y en el 10 remató al cuerpo de un defensa un pase lateral de Brahim.

Los intentos iniciales de los blancos, sin éxito, dieron paso a un tramo intrascendente, con más dominio visitante que local, pero con poquísimo ritmo. Ounahi probó a Lunin en el 13 y Echeverri apareció entre líneas en varias acciones para provocar algún runrún en la grada, pero nada más.

El duelo se durmió en los pases fáciles que intentaba el Madrid, sin riesgo, como en el calentamiento de un entrenamiento. Pases cortos, sin movimientos tras la acción, sin generar espacios ni aumentar el ritmo. Valverde pudo marcar en el 27 después de que Carvajal le ganara la espalda a Moreno en un balón largo, pero volvió a aparecer Gazzaniga.

Y así hasta el descanso, en un Bernabéu pacífico a pesar de las dos derrotas seguidas y de lo difícil del viaje a Múnich. La grada amagó con algunos pitos en el intermedio, pero se aguantó en medio de la buena temperatura de la noche madrileña. No había ganas ni de apretar a los suyos. A ese punto ha llegado este Madrid.

Respuesta tras el descanso

En el vestuario tuvo que haber alguna charla o advertencia, por leve que fuera, porque el Madrid subió una velocidad al saltar al campo. Poco, tampoco arrasó, pero le fue suficiente para inquietar al Girona más de lo que lo estaba haciendo. Bellingham falló un claro remate desde el centro del área, lanzando a las manos de Gazzaniga, y en el 50 Fede Valverde marcó el primero de la noche con un fuerte disparo desde fuera del área que el portero, estático, no consiguió despejar.

El quinto gol en Liga del uruguayo fue el mejor momento de un Madrid pasivo y errático en sus movimientos. Mbappé no alcanzó a definir un gran centro de Valverde y Vinicius remató flojo ante Gazzaniga en la siguiente acción después de amasar demasiado balón en un ataque prometedor.

Bajón y pitos

A partir de ahí la bajada de tensión fue dramática y los pitos empezaron a sonar con más volumen en el Bernabéu. Más todavía cuando Lemar empató el duelo con un lanzamiento desde la frontal que pasó entre las piernas de Camavinga, flojo en la marca, mientras el resto de compañeros miraban la jugada.

El Madrid pasó de activarse a regresar al pozo de noviembre y diciembre, cuando encadenó, sin ritmo, ideas ni ganas, varios pinchazos que pusieron fin a la etapa de Xabi Alonso en el banquillo. La entrada de Güler y Gonzalo en los minutos finales inclinó un poco el partido y el Madrid pidió un penalti sobre Mbappé por codazo de Reis. El galo acabó ensangrentado, pero nadie en el VAR advirtió a Alberola. El Madrid volvió a dejarse puntos y se podría alejar a nueve del Barça si los culés ganan al Espanyol. Demasiado lejos para pelear nada, si es que lo estaba peleando ya.

Así resucitó Míchel a un Girona "roto": un "momento clave", las llamadas con Guardiola y el sentimiento de los veteranos

Así resucitó Míchel a un Girona “roto”: un “momento clave”, las llamadas con Guardiola y el sentimiento de los veteranos

Lo del Girona ha sido toda una resurrección. Se pasó los primeros meses de temporada dentro del descenso o rozándolo, situando al borde del precipicio el proyecto de Míchel, construido con calma, solidez y éxito durante cuatro años hasta tocar el cielo de la Liga de Campeones. Perdió en cuatro de las primeras cinco jornadas encajando 15 goles y suman sólo un punto, no ganó hasta la octava y llegó a las vacaciones de Navidad con solo tres triunfos. Un drama para un vestuario que en ese momento estaba «roto», admiten a este periódico fuentes del conjunto catalán. Ahora, en plena primavera, el Girona pisará el Santiago Bernabéu situado en la duodécima posición, con ocho puntos de ventaja sobre el infierno y a cuatro del séptimo puesto que da acceso a Europa. La resurrección del Girona es también la resurrección de Míchel.

«La sensación que teníamos era de equipo roto y los jugadores le han dado la vuelta. Ya somos un equipo, una familia. Y no ha sido fácil porque hemos vivido muchos momentos muy duros», admitió el técnico esta semana. El lunes ganaron en casa al Villarreal por 1-0, el mismo rival ante el que perdieron 5-0 en agosto, en la segunda jornada del campeonato liguero. En esa ocasión, Míchel apostó por Yangel Herrera, Asprilla, Krejci o Solís, futbolistas que ya no están en el equipo.

«Cuando pierdes, el jugador intenta salvarse él. Y ahí tener un vestuario veterano con sentimiento de pertenencia ayudó», asegura Míchel en declaraciones a este periódico. «El momento clave fue la victoria en Mallorca (4 de enero). Desde ahí, vimos que siendo un equipo solidario podíamos ser fuertes. Nos cambió la perspectiva», insiste, sincero.

La confianza

La resurrección tiene responsables, y antes de viajar al banquillo hay que asomarse a los despachos de Montilivi. Quique Cárcel, director deportivo del Girona, nunca dudó del técnico. Ni siquiera en esa quinta jornada en la que sumaba un punto de 15 posibles. Ni siquiera en la 10, cuando seguía colista. Ni en la 14, en la que todavía estaba en descenso. Nadie en el Girona dudó del entrenador. Tampoco Pere Guardiola, hermano de Pep y presidente del Consejo de Administración del club. Ni su hermano, el técnico del Manchester City, club que es hermano mayor del Girona dentro de la empresa City Football Group. Las conversaciones entre Pep y Míchel se han repetido durante los últimos meses, especialmente en los peores momentos, tanto para analizar la complicada situación del equipo como para gestionar a jóvenes fichajes.

Siguiendo el ejemplo de Savinho, el City cedió al Girona al brasileño Vitor Reis y al argentino Claudio Echeverri, claves ahora en el renacer del equipo. El central llegó en verano y es un fijo en el centro de la zaga, soñando incluso con disputar el Mundial con Brasil, mientras que el delantero aterrizó en invierno en Montilivi y se ha convertido en un revulsivo vital para Míchel.

Junto a los jóvenes, fichajes como Ounahi o Vanat, que se perdieron las primeras jornadas y llegaron sin periodo de adaptación, han transformado el vestuario en algo «muy sano». «La comunicación es continua. Que los jugadores sientan la cercanía para no engañarles y exigirles hacia dónde va el equipo. Puertas abiertas, fluidez en el lenguaje y comunicación», explica Míchel como claves de la evolución del club.

En febrero ganaron al Barça y ahora llegan al Bernabéu con opciones de pinchar a un Madrid que está pensando en el encuentro de vuelta de cuartos contra el Bayern. Mientras, Míchel observa a lo lejos los cantos de sirena de algunos equipos, como el Ajax, interesados en sus servicios. Pero él, de momento, no se baja del barco del City Group e incluso bromea con la posibilidad de suceder a Guardiola, su compañero de llamadas. «Yo sí me veo preparado para entrenar al City. Ahora me veo preparado para entrenar a cualquier equipo», admitió en una entrevista reciente. «Pep me ha llamado para echarme una mano, hablamos mucho. Tenemos una relación muy buena», comentó.

Un enfado monumental del Atlético con el árbitro en el día que un hombro aclara la Liga: "Cuando la jugada es tan clara, prefiero no hablar"

Un enfado monumental del Atlético con el árbitro en el día que un hombro aclara la Liga: “Cuando la jugada es tan clara, prefiero no hablar”

"Cuando la jugada es tan clara no hace falta ni hablar", sentenciaba, muy caliente, Diego Simeone en la entrevista postpartido acerca del lance entre Gerard Martin y Almada. El argentino tiraba de hemeroteca y recordaba una jugada similar en el Betis - Rayo, de la jornada 25 de la Liga.

En ese lance en el que estaban involucrados Valentín Gómez y Ratiu, el bético impactó en el tobillo del rumano tras despejar un balón. Según el Tiempo de Revisión, ese programa en el que el CTA analiza los errores arbitrales, hablaron de que el toque del esférico es irrelevante frente al "juego brusco grave". El bético tampoco fue expulsado lo que costó la corrección del máximo organismo arbitral.

"No me han perjudicado, se han equivocado, como lo hacen los entrenadores y los jugadores", explicó luego el técnico argentino en rueda de prensa. Y pedía al CTA a que la volviera a ver para aclarar a futuro ese impacto en la pierna de un rival.

No consideró tampoco la expulsión la sala VOR en el Metropolitano, después de que Gerard Martín hiciera lo propio con el tobillo de Almada. Una imagen horrorosa y violenta. "No vi lo de Gerard en la televisión. Lo que yo veo en directo es que él saca la pelota primero y para mí no es tarjeta roja", respondió por su parte el técnico azulgrana, Hansi Flick.

Así, tras la expulsión de Nico en el primer tiempo, el Barça pudo disfrutar de 45 minutos con un jugador más. Medio tiempo en los que los rojiblancos aguantaron a pie quieto las embestidas de los azulgranas. Gracias, en parte, al buen hacer de Juan Musso, MVP del partido. "La roja nos penalizó. Es muy difícil con uno menos. También creo que era roja para ellos. Lo vio el árbitro en la cancha. Eso podía haber hecho que el partido fuese más real. Pero bueno, a seguir", apuntó por su parte el guardameta.

El portero, al que ya no se le puede llamar suplente de Oblak, lo sacó casi todo hasta que Lewandowski se encontró un rechace en su hombro. El polaco, bien colocado, lo metió por inercia. Y con ese tanto la liga perdía color y fuste. Siete puntos son un abismo pese a que queden 24 en juego.

Flick salió sin nueves de inicio y fue el polaco el que le solucionó la papeleta. "Esto es mirar muy lejos ahora mismo. Tenemos ocho partidos para jugar de LaLiga, tenemos que estar centrados y preparados", apuntó el técnico germano cuando le preguntaron sobre la renovación de su ariete.

Llega la Champions

El siguiente episodio entre ambos será dentro de sólo dos días. La Champions espera. El Atlético pudo reservar a muchos titulares. No así Giuliano, incombustible y goleador de la noche. "Todos los partidos son importantes. Los jugamos al cien por cien", expresó el argentino.

En Champions, el hijo del Cholo se imagina una eliminatoria cambiante que puede ir de momentos en "bloque bajo", de "presión alta" o de "correr a los espacios". "Iremos al Camp Nou a correr y jugar igual que acá. Luego tendrán que venir aquí, con nuestra gente, que es el número doce. Podemos soñar", concluyó.

El Barça acaricia la Liga en el Metropolitano

El Barça acaricia la Liga en el Metropolitano

Los ensayos tienen cosas traicioneras. Inesperadas. Como las balas de fogueo antes de meter los cartuchos en la escopeta. Suenan mucho, pero uno nunca sabe cómo va a salir. El Barça, claro, venía con la media sonrisa de la derrota del Real Madrid tras el almuerzo. Se le atragantaron los postres a los blancos y los culés lo aprovecharon con un atropello arbitral al Atlético. Se terminó la Liga. Lewandowski la acercó para el Barça, que remontó el tanto inicial de Giuliano. [Narración y estadísticas, 1-2]

El público dentro y fuera en el Metropolitano no sabía qué esperar en su feudo después del último vendaval con el que arrastraron al equipo culé. La motivación, claro, no es la misma en un torneo del ko que en uno en el que estás lejos de la meta, pero oye, siempre da gusto meter presión para batallas venideras y la del miércoles, se antoja dura. Así son los sueños. No se alcanzan sólo cerrando los ojos.

Aprendidos los errores, los blaugrana no vinieron de vacaciones al feudo rojiblanco. Y es que cuando el general de tu ejército es Pedri, la vida se ve de otra manera. Te faltaba el coronel, Raphinha, lesionado con Brasil, pero el que marca el tempo es el canario que ya avisó en el primer minuto con un pase a Rashford para que Musso oliera ya sudor azulgrana cerca de su marco. Lamine terminó la jugada estrellando el balón en la espalda de Nico.

Estuvo activo el inglés por banda izquierda. La espalda de Nahuel es un espacio muy jugoso para cualquier rival de los rojiblancos. Aunque la primera gran oportunidad de los azulgrana fue la de Fermín que desbarató Musso después de que el barcelonista dejara a sus espaldas a un Nico González que el Cholo quiso meterle de lateral para dar descanso a Ruggeri para la Champions. Tres minutos después, Lamine volvió a habilitar al interior barcelonista, pero esta vez fue Molina el que le cerró el espacio y provocó que su disparo se fuera.

Sorprendió Flick sin un nueve en el Metropolitano y hubo pasillos para que varios jugadores llegaran en segunda línea sorprendiendo a la pareja de Le Normand y Lenglet. Fermín fue el que más apareció por esos lares. Ya lo hace cuando están Ferran o Lewandowski, con más razón si no hay nadie fijo que cargue el área defendida por el arquero argentino, con un Oblak apurando los últimos días de du recuperación.

El partido esperaba al mago del bando contrario. Tardó en aparecer, pero lo hizo en el diez con un caño y un amago que terminó en las manos de Joan García. Es un jugador que "baila", según le concedió Hansi Flick, que va de puntillas, se suele decir. La segunda terminó en el limbo, un cuarto de hora después. El Atlético necesita más apariciones de su estrella, aunque esté en el ocaso de su etapa.

Se tiró a por la puerta de Joan García el equipo de Simeone a la media hora de juego. Quizás el periodo de mayor dominio claro de uno de los dos contendientes, con hasta tres acercamientos peligrosos casi consecutivos. Si tenía que haber liga, no sería por el Atlético. Pero siempre estará Lamine, que con una picadita tras una pared en el borde del área pegó con su balón en el palo y silenció el Metropolitano. Pero cinco minutos después, el estadio rojiblanco rugiría tras el tanto de Giuliano con un pase medido de Lenglet. El control orientado del argentino fue maravilloso y la definición certera. Lástima que la alegría apenas durara tres minutos, porque una pared entre Olmo y Rashford terminaría con el empate del británico.

Giuliano, tras el primer tanto.

Giuliano, tras el primer tanto.EFE

Disparidad del VAR

Justo antes del descanso se dio una jugada que cambiaría el encuentro. Nico, con amarilla por intentar coger un balón en la mano de manera infantil, entró a Lamine por detrás y Busquets Ferrer expulsó al argentino. Entró el VAR, pero no fue para salvar al jugador, sino para expulsarlo por roja directa, un doble castigo absurdo y arbitrario. Los errores se pagan y nadie se quiere imaginar la charla del Cholo en el vestuario. Con la Champions el miércoles, esta tontería cuesta minutos y sobreesfuerzo a los compañeros. Pero al rojiblanco le pudo salvar un rival. Fue Gerard Martín el que se jugó la roja con una entrada criminal a la tibia de Almada. El videoarbitraje, en cambio, entendió que con hueso intacto se puede seguir jugando al fútbol.

El partido se endureció con ese impasse, aunque el Barça intentó alejarse de eso por sus intereses y por su integridad. Tenían que ganar y para eso sacó Flick a Ferran al descanso, para buscar el gol que sentenciara la liga. Simeone respondería con la entrada de Sorloth. El poco balón rojiblanco, debía ganarlo el noruego en largo viniera por alto o por bajo. Junto a él salió también Morcillo, inédito con el primer equipo. Una marcianada de Simeone o un mensaje contra el agravio sufrido desde Las Rozas.

Con 10, y medio equipo suplente, era tiempo de Musso. El argentino sacó unas manos monumentales a disparo de Ferran tras una pared con Olmo. No parece un segundo portero el argentino. Serio, sobrio y con grandes actuaciones en momentos clave. Volvió a responder ante Ferran poco después. Resulta increíble que el Atlético cuente con estos dos porteros.

Nada pudo hacer el argentino al hombro circunstancial de Lewandowski. A veces, saber estar en el lugar es suficiente. La jugada y el disparo fueron de Cancelo, pero lo que cuenta es quien la mete en la red. Esas cosas tiene el polaco y tiene el Barça. La Liga está casi hecha. La Champions espera.

La cara de Militao, la cruz de Camavinga y la "culpa" (otra vez) de Arbeloa: "La derrota es toda mía"

La cara de Militao, la cruz de Camavinga y la “culpa” (otra vez) de Arbeloa: “La derrota es toda mía”

Álvaro Arbeloa sufrió en Mallorca su quinta derrota como entrenador del Real Madrid, tras las vividas ante Albacete (Copa del Rey), Benfica (Champions), Osasuna y Getafe, estas últimas en Liga. Por el camino, nueve puntos al limbo de la pelea liguera contra un Barça que no parece relajarse en la lucha por el título. A pesar de esas derrotas, Arbeloa se niega a criticar en público a su equipo, que en Son Moix estuvo muy lejos del nivel mostrado en los encuentros anteriores.

El Madrid, que llevaba cinco victorias consecutivas ante Celta, City (dos veces), Elche y Atlético de Madrid, recuperó su peor versión ante un equipo que está peleando por el descenso y que sólo había ganado un partido de los últimos siete.

"Esta derrota es culpa mía y se lo he dicho a los jugadores. Toda mía y necesito que piensen ya en el partido del martes. Yo soy el que tomo las decisiones, el que hago los cambios y el que digo cómo tienen que jugar", repitió, en un mensaje que sonó similar al dado en el Carlos Belmonte de Albacete, donde los blancos quedaron eliminados en Copa del Rey.

Una derrota del Madrid y una espalda cargada de culpa para Arbeloa y ni una crítica pública hacia sus futbolistas. Sólo un pequeño desliz: "Lo complicado es que los jugadores sepan entender que hoy sin el 200% hoy no íbamos a poder ganar. Hemos sido superiores en la primera parte, pero en un desajuste nos han marcado. Aquí te despistas un momento, no ajustas bien, pierdes una marca, no la sigues... Y lo acabas pagando. Esto es la élite, es Primera División". Una declaración que suena directa hacia Eduardo Camavinga.

El centrocampista francés, que hace unas semanas decía en zona mixta que el Madrid no necesitaba nuevos centrocampistas, se despistó en su marca sobre Morlanes y dejó al jugador del Mallorca liberado para marcar a placer el 1-0. Un tanto que condicionó el guion de la tarde balear.

Camavinga, que lleva meses estancado, tampoco tiene asegurado su puesto en la selección francesa de cara al próximo Mundial y empieza a generar debate en la planta noble del Bernabéu sobre su futuro. A sus 23 años y después de haber ganado dos Champions en el Madrid, sigue estando lejos del nivel que ofreció en sus primeras dos temporadas en Chamartín y en Valdebebas existe mucha preocupación sobre su actitud sobre el césped y lo poco que ha evolucionado en estos últimos años. Su carrera, al trote detrás de un Morlanes liberado, tiró media Liga del Madrid.

En el tramo final, Militao ilusionó a los suyos con sacar algún punto en la visita a Palma gracias a un sensacional cabezazo desde el punto de penalti. No jugaba un partido oficial desde el 7 de diciembre de 2025, hace cuatro meses, y demostró que debe entrar directo al once para elevar el nivel competitivo y la actitud de un equipo que parece elegir los días para dar su mejor nivel. "Hay veces que no tienen su día y las cosas no salen. Hay que cambiar el chip", pidió Arbeloa, que volvió a mandar un mensaje a los suyos: "Sé de lo que son capaces mis jugadores. Sé que entienden la importancia del partido del martes. Necesito que crean en ganar el encuentro del martes. Es una competición muy importante ante un grandísimo rival", recalcó.

El mensaje sobre la Champions refleja también la realidad del club. Con la Liga cada vez más difícil, eliminados de Copa y con la Supercopa de España perdida ante el Barça, la Copa de Europa aparece como el único título en el que el Madrid mantiene todavía opciones reales de tocar metal.

¡Adiós, Madrid!

¡Adiós, Madrid!

En poco más de dos meses, Arbeloa ha perdido dos títulos para el Madrid. Primero con aquel infame partido con el Albacete y, en un partido muy similar, ante el Mallorca, que llevaba una carrera hacia el infierno. El Madrid de Arbeloa, ahora, hasta ha resucitado al equipo balear.

En el primer período, el meta mallorquín Leo Román le robó hasta tres ocasiones de gol a Mbappé casi milagrosamente. Y eso fue decisivo para el partido. El Madrid solo era Mbappé y el resto una panda de muertos, que jugaban a la velocidad mínima, aplastados por el calor y el espíritu de salvación mallorquín.

Siempre dije que Arbeloa no daba la talla, aunque fuera un capricho del presidente. Lo del City solo fue un espejismo. En Son Moix volvió a tomar una entrada hacia el cadalso. Hizo una alineación repleta de desastres. Sacó otro conejo de la manga, pero era negro, porque Manuel Ángel no puede jugar en el Madrid. No tiene ni cuerpo ni calidad.

Todo para tapar el lado derecho de Trent, porque Arbeloa sabe que no defiende bien. Pero lo que logró fue que aún empeorara la situación. A Trent le tapó cualquier tipo de penetración y, defensivamente, el Mallorca se aprovechó.

Dejó a Vini para que descansara. Pero castigó a Güler, que se había dejado la vida con Turquía. Mantenía a Brahim, que parecía un muerto andante, tras jugar dos partidos con Marruecos. Pero también se le vio a Tchouaméni gastado por el fervor francés.

Llegó un momento en el que solo había quedado el petardo de Mastantuono, y el director técnico del Madrid había quemado en la hoguera de las vanidades a Carreras, que es un coladero, como demostró en el primer gol balear. Huijsen daba más sensación de error que de confianza. Y Trent era un fantasma.

En cuanto a Mastantuono, no más comentarios. Doscientos millones tirados a la basura, cuando hasta un tuerto veía que al Madrid le hacían falta dos creadores. Fue la aniquilación de la plantilla, con el error reforzado de Xabi Alonso.

Arbeloa es tan mediocre para hacer los cambios que, cansado y todo, el único que podía dar un pase de gol era Arda Güler, y lo quitó para que actuara su "descubrimiento", Thiago, cuando solo es un jugador de ir detrás de un balón.

Luego, cuando salieron Bellingham, Vini y Militao, sólo uno funcionó: el gran cabeceador Militao. Con él, Huijsen que se vaya despidiendo. Pero con todos los cambios, lo que logró Arbeloa fue cortarle los caminos a Mbappé. Le anularon en el segundo tiempo, porque le quitaron todos los conductos hacia la gloria. Vini y Bellingham lo taponaron, y hasta Thiago iba por la izquierda. ¿Quién había por la derecha? Nadie.

Efectivamente, Demichelis se burló de las posiciones tácticas, que hasta a cualquiera le hubieran provocado vergüenza. Y es que el Madrid sigue estando tan mal como cuando inició el Mundialito. No ha dado tregua a los malditos errores de falta de creación de fútbol.

¿Qué hará la Casa Blanca cuando el próximo martes el Bayern le deje otra vez desnudo? Dos temporadas con los títulos tirados a la cuneta; se me antoja que el equipo está ahogándose en la miseria. ¡Adiós, Madrid!

Muriqi noquea al Madrid en la pelea por la Liga

Muriqi noquea al Madrid en la pelea por la Liga

Muriqi había fallado un penalti clave contra el Elche y había sufrido la eliminación de Kosovo en el camino del Mundial, pero el destino del balón le tenía reservado al gigante de Prizren un momento icónico: noquear al Madrid en la pelea por la Liga y darle tres puntos vitales a su equipo en la lucha por la salvación. El delantero anotó un golazo en el descuento y dejó en la lona al cuadro de Arbeloa, inoperante a pesar de juntar a Mbappé, Vinicius y Bellingham en el tramo final. Sólo Militao, de vuelta tras meses lesionado, se elevó lo suficiente para prometer un empate que Muriqi dejó a cero con su gol. Si el Barça gana en el Metropolitano, se irá a siete puntos de los blancos.

"Mi amigo Carletto no le ha dado mucho descanso", ironizaba Arbeloa en la previa sobre el tiempo de juego de Vinicius con Brasil. Dos partidos como titular, uno entero y otro en el que disputó 70 minutos, que provocaron que el técnico salmantino dejara al brasileño en el banquillo en Mallorca. Una decisión que lastró al Madrid en la isla, aunque los defectos madridistas fueron más allá de la ausencia del brasileño.

El tópico dice que al Madrid le suele costar activarse después de un parón de selecciones y las sensaciones en Son Moix no ayudaron a reflexionar lo contrario. En plena urgencia por la Liga, con el Barça a cuatro puntos y visitando los azulgrana el Metropolitano, al Madrid le faltó preocupación e ímpetu. Todo lo que sí había tenido en las últimas fechas. Camavinga, estancado desde hace meses, fue el reflejo de esa autocomplacencia.

Sin Vinicius, Arbeloa apostó por Mbappé como titular y el francés fue el mejor del Madrid sobre el césped, pero se encontró con Leo Román una y otra vez durante los primeros 45 minutos, los únicos en los que el Madrid amagó con querer el triunfo. Iniciaron los blancos con Manuel Ángel sustituyendo al sancionado Valverde, suelto el canterano a un lado de Tchouaméni con Camavinga a la izquierda. Por delante, Güler surtiendo de balones a Mbappé y Brahim.

El plan tardó en funcionar porque el Mallorca de Demichelis se asentó bien sobre el campo al principio, pero con el paso de la primera parte el Madrid inclinó el juego sobre Román, héroe local.

En el 21, el portero local sacó el primer pie a disparo de Mbappé, siempre al espacio y casi siempre con la zurda de Güler como origen de todo. En el 24, la segunda, con un vuelo del guardameta a un intento de rosca del francés.

El error de Camavinga

Los roles se cambiaron unos minutos después, con Güler probando a Román dentro del área y encontrándose de nuevo con el portero. Tres acciones de 'valor gol' que terminaron en frustración para el Madrid. Más todavía cuando Morlanes, libre de marca, aprovechó para poner el 1-0 en el minuto 40 tras aterrizar en el área y controlar con calma un centro de Maffeo. Nadie le acompañó y Rüdiger se comió a Camavinga, dormido en la marca.

El tanto dejó en shock al Madrid, que no se volvió a despertar en todo el encuentro mientras la Liga se le escapaba entre las manos. Román volvió a hacerse grande ante Mbappé en el 54 y el Madrid desapareció.

Arbeloa lo intentó todo en cuanto a los nombres, pero los blancos no se levantaron del golpe. Militao, Vinicius, Bellingham, Pitarch y Mastantuono entraron de refresco en el segundo tiempo ante un Mallorca que sólo había ganado uno de los últimos siete partidos, pero no hubo manera.

Las estrellas del Madrid se acumularon sobre la frontal del área, sin movimiento, sin juego, sin combinaciones, sin nada... Sin un tiro a puerta y dependiendo únicamente de los regates de Vinicius en la izquierda, incapaz el brasileño ante Maffeo. Militao, de cabeza en el 87, demostrando que ninguna lesión puede con su fe, le entregaba un punto de oro en una tarde horrible al Madrid, pero Muriqi, cinco minutos después y en un despiste defensivo de los de Arbeloa, casi sentencia la Liga con un control sensacional y un disparo con la derecha que Lunin no pudo detener.

Simeone y Flick, queridos enemigos: "Diego le tiene en alta estima"

Simeone y Flick, queridos enemigos: “Diego le tiene en alta estima”

Comienza una serie de partidos que puede determinar el futuro inmediato de dos de los mayores clubes españoles y, claro, de sus dos entrenadores. El Atlético de Madrid y el FC Barcelona inician este sábado una carrera de tres duelos con un ensayo liguero previo a la doble batalla europea. Pero, este ensayo, podría arruinar la Liga de los culés y, lo haga o no, servirá tanto para Hansi Flick como para Diego Simeone a la hora de afrontar el resto de escaramuzas.

Para saber más

Lo cierto es que la relación entre ambos técnicos es de admiración mutua. No sólo en público, donde lo han demostrado en más de una ocasión en las ruedas de prensa. "Me encanta la personalidad y la emotividad del Cholo Simeone y puedes ver que el equipo es igual que él", apuntó el alemán en su primera temporada en el banquillo culé. Mientras que el argentino explica que le encanta la capacidad del germano de "convencer al futbolista de jugar con tanto riesgo como les aparece".

También lo hacen en privado. De hecho, se les ha visto en los dos Comités de Entrenadores en los que han coincidido en la Federación Española hablando animadamente como dos amigos en este mundo del fútbol donde no abundan precisamente. "Diego le tiene en alta estima a Flick", cuentan desde el entorno del técnico argentino y dicen que no sólo como entrenador sino también como persona de fútbol. Explican que valora "el poso" del alemán y también su forma de transmitir tanto en el vestuario, donde consigue que todo el equipo siga su idea, como en ruedas de prensa.

El último enfrentamiento entre ambos terminó con la eliminación del Barça en las semifinales de la Copa del Rey pese a la victoria culé en el Camp Nou. El Cholo se acercó a un Flick enojado con ciertas decisiones arbitrales y ambos compartieron un saludo y varias impresiones del juego. "Le dije que jugaron bárbaro", reveló Simeone tras el duelo que perdieron por tres goles a cero en el campo barcelonista. "Ojalá podamos encontrarnos en cuartos de Champions si Dios quiere para seguir compitiendo de la mejor manera", completó el argentino.

Dicho y hecho. El sorteo de la máxima competición continental les puso en el mismo lado del cuadro y, tras eliminar los culés al Newcastle y los rojiblancos al Tottenham en octavos, los cuartos de final los dirimirán entre ellos. El rendimiento, sin embargo, de unos y otros varía mucho si son partidos de competición regular o eliminatorias.

Los técnicos del Atlético y Barça de compadreo.

Los técnicos del Atlético y Barça de compadreo.Ángel RiveroMARCA

Flick y Simeone se han visto en 9 ocasiones, de hecho es el técnico al que más veces se ha enfrentado en su carrera junto con el alemán Hermann Gerland. De ella, ha habido cinco victorias para el culé, dos para el argentino y dos empates. En eliminatorias, sin embargo, sólo se han visto las caras dos veces en Copa del Rey con una eliminación para cada uno.

Es en las fases regulares, sean europeas o domésticas, donde el balance de Flick supera al de Simeone. Como entrenador del Barça le ha ganado dos veces en liga y ha perdido una. Mientras que en Champions, cuando Flick entrenaba al Bayern, se enfrentaron en fase de grupos en la que los bávaros ganaron 4-0 en Munich y empataron a uno en el Metropolitano en 2020.

Sin embargo, algo se removió con la exhibición del Atlético en la ida de Copa del Rey. Los cuatro goles del Metropolitano mostraron el camino al equipo de Simeone sobre cómo atacar la espalda de un Barça que no pudo contar con Raphinha ni Pedri. El brasileño tampoco podrá estar en estos tres próximos duelos entre ambos, que se juegan en dos semanas, ya que una lesión en el bíceps femoral le tendrá apartado de los terrenos de juego más de un mes. "No sé cómo no ganó el Balón de Oro", valoró Simeone en una ocasión a un jugador que considera capital en el juego del Barça.

Táctica Raphinha

Es él, precisamente, el que inicia la primera presión a la línea defensiva y con la que consiguen ahogar a su rival. Esta asfixia impide sacar limpio el balón desde atrás y el Barcelona se aprovecha para atacar de manera más eficaz con un equipo muy junto gracias a una defensa muy adelantada. La ausencia de esa presión permite coger a los defensas del Barcelona con mucho espacio por detrás, algo que el Cholo explotó para eliminar a los culés en la Copa del Rey, pese a que no consiguiera hacerlo en la vuelta de aquellas semifinales.

La importancia de este duelo liguero es muy diferente a lo que viene. Mientras los culés se juegan la competición con el Madrid, los rojiblancos sólo buscan asegurar la tercera plaza. Sin embargo, este ensayo puede dar nuevas ideas para sorprender al rival... aunque los equipos sean a imagen y semejanza de ambos técnicos.