Carolina Marín llega a Madrid, se somete a pruebas y se emociona con el gesto de su rival china: “Estoy destrozada”

Actualizado Lunes, 5 agosto 2024 - 14:11

En el entorno de Carolina Marín cuentan que no lo esperaba. La china He Bing Jiao, su rival en las fatídicas semifinales de los Juegos de París en las que volvió a romperse la rodilla, subió al podio a recoger su plata -perdió en la final-, con un pin de España. Un bonito homenaje. Una sorpresa porque Jiao no tenía mucha relación con Marín y porque la cultura china no es muy dada a este tipo de expresiones. "Podéis imaginar cómo está, pero ha visto la fotografía de Jiao y le ha emocionado", comentan quienes la conocen.

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La jugadora aterrizó este lunes en el aeropuerto de Barajas, en Madrid, y allí la recibió un grupos de aficionados que le dedicó una ovación y la vitoreó: "¡Campeona, campeona!". "Todavía no he podido ver todo (refiriéndose a las muestras de cariño), pero quiero dar las gracias a todo el mundo. Estoy destrozada, no puedo decir otra cosa. Me voy ahora mismo al hospital y a ver qué sale. No sé si me tienen que operar, voy directamente al hospital y ahí tomaremos decisiones. Gracias por el apoyo", dijo ante los medios que la esperaban en la terminal.

Durante toda la mañana se estuvo haciendo pruebas en la Clínica CEMTRO, donde fue operada las dos veces anteriores, por el doctor Pedro Guillén. Las primeras exploraciones, realizadas en el centro médico de la Villa Olímpica, apuntaban a una rotura del ligamento cruzado de la pierna derecha, aunque no se hará oficial hasta que haya un diagnóstico seguro. Marín se rompió por primera vez ese ligamento de esa misma rodilla a principios de 2019, en Indonesia. Luego, dos meses antes de los Juegos de Tokio 2020 sufrió la misma lesión, pero está vez en la rodilla izquierda y con afectación también al menisco.

Desde el mismo entorno de Marín aseguraban que ni tan siquiera habían valorado la opción de recibir una medalla de bronce honorífica y que esa iniciativa, si realmente existía, no había salido de ellos.

Thomas Ceccon, ganador del oro olímpico, duerme en un parque ante las malas condiciones de la Villa Olímpica

Thomas Ceccon, ganador del oro olímpico, duerme en un parque ante las malas condiciones de la Villa Olímpica

Actualizado Lunes, 5 agosto 2024 - 12:31

Las instalaciones de la Villa Olímpica se han convertido en el centro de controversias en estos Juegos Olímpicos de París debido a sus cuestionables condiciones de confort y aclimatación. Eso está generando que algunos deportistas adopten medidas extremas. El caso más reciente ya está dando la vuelta al mundo. El nadador italiano y campeón olímpico en 100 metros espalda masculino, Thomas Ceccon, fue captado durmiendo en un parque de París, una imagen que ya se ha hecho viral y que pone de manifiesto las críticas hacia las condiciones de la Villa Olímpica.

Con una toalla en el suelo, a la sombra de un banco, la mochila cerca y los zapatos al lado, encontró un rincón inusualmente silencioso dentro de la animada atmósfera de la Villa. Ceccon se concedió esta siesta ayer para escapar del calor en las habitaciones, que no tienen aire acondicionado. Esta falta de refrigeración ha sido un problema para muchos atletas, especialmente los americanos acostumbrados a climas más fríos, pero también para los italianos.

La decisión de hacer de los Juegos Olímpicos de París 2024 los más sostenibles de la historia es admirable, pero claramente, dormir mal por el calor no es ideal antes de una competición importante. Ceccon ya había competido cuando se grabó el video en el que se le ve durmiendo en el césped. Está resfriado desde hace unos días y no se siente bien.

La foto del nadador italiano en el césped fue tomada por el remero árabe HuseinAlireza, quien la publicó en Instagram, donde rápidamente se volvió viral. En ella, Ceccon ha puesto de relieve una situación que otros atletas italianos también han mencionado. El nadador Gregorio Paltrinieri, por ejemplo, se quejó de la falta de cuidado para los atletas, diciendo: "Nosotros no estamos bien atendidos. Siempre me duermo a las dos de la mañana porque en nuestras habitaciones no hay aire acondicionado y hace demasiado calor".

Además, los autobuses que transportan a los atletas tampoco tienen aire acondicionado. Hasta el punto de que Simone Biles publicó videos usando un ventilador, y la nadadora Simona Quadarella mencionó trayectos de 40 minutos bajo un calor abrasador. Las únicas áreas con aire acondicionado en la Villa son las salas de descanso, que tienen PlayStation y televisión.

En los primeros días de los Juegos, también hubo quejas sobre otros problemas que se fueron solucionando con el tiempo. Por ejemplo, los atletas tenían que esperar hasta una hora para comer en el comedor de la Villa. Además, el restaurante no estaba bien surtido: faltaban carne y huevos, y la carne se servía poco cocida, lo que llevó a los ingleses a mudarse a un hotel.

Por el contrario, algunos atletas valoran positivamente la Villa. Ariana Ramsey, medalla de bronce en rugby, expresó su entusiasmo, posiblemente pensando en los costos médicos en Estados Unidos: "No solo tenemos comida gratuita, sino también atención médica gratuita. Tengo una cita con el dentista la próxima semana y exámenes programados. Es fantástico".

El padre de Imane Khelif defiende a su hija: "Es una niña, la criamos como a una niña y es un ejemplo de mujer argelina"

El padre de Imane Khelif defiende a su hija: “Es una niña, la criamos como a una niña y es un ejemplo de mujer argelina”

Actualizado Lunes, 5 agosto 2024 - 11:58

En su pequeña aldea argelina, la boxeadora Imane Khelif es un "modelo" de valentía para jóvenes deportistas y "una heroína" para su padre, que la defiende de quienes piden su exclusión de los Juegos Olímpicos por sospechas sobre su género.

Khelif, que el sábado aseguró la primera medalla de Argelia en París 2024 al vencer en cuartos de final a la húngara Anna Luca Hamori, es una de las dos boxeadoras que el año pasado no superaron un test de elegibilidad de género para el Mundial femenino de boxeo.

Las imágenes de su victorioso debut del jueves frente a la italiana Angela Carini, que se retiró a los 46 segundos tras recibir varios potentes golpes, provocaron un incendio en las redes sociales con varios referentes del deporte y figuras políticas conservadoras demandando su salida de los Juegos, mientras el COI defiende sin fisuras su presencia en París.

"Mi hija es una niña. La criamos como a una niña. Es una niña fuerte. La eduqué para que trabajara y fuera valiente", afirma rotundo Omar Khelif, padre de la púgil, desde su salón familiar en una humilde aldea rural situada a 10 kilómetros de la ciudad de Tiaret.

Con una gorra en la cabeza y rodeado de sus hijos menores, Khelif exhibe orgulloso una foto de su hija, a los siete u ocho años, sonriente con el pelo trenzado, y muestra toda una serie de documentos de identidad y partidas de nacimiento.

Para este obrero soldador, la contundente victoria contra Carini se produjo "porque mi hija era más fuerte y la otra más débil". Imane "tiene una fuerte voluntad para el trabajo y el entrenamiento", subraya Khelif. "Su pasión fue el deporte desde pequeña. En todos los demás deportes, siempre iba en cabeza, en el atletismo y en el fútbol".

Khelif sigue con entusiasmo la carrera de su hija aunque en un principio le costó aceptar que se subiera a los rings. La propia púgil lo relató en un vídeo grabado para UNICEF, de la que es embajadora.

"Vengo de una familia conservadora. El boxeo no era un deporte muy popular entre las mujeres, especialmente en Argelia. Fue difícil", explicó a la cadena local Canal Algérie un mes antes de los Juegos Olímpicos.

Además de los prejuicios en su contra, Imane también luchó para financiarse sus desplazamientos desde su pequeño pueblo a la ciudad de Tiaret y después los casi 300 kilómetros que la separan de la capital, Argel.

De adolescente, la boxeadora comerció con chatarra y su madre vendió cuscús que preparaba en casa.

"Imane es un ejemplo de mujer argelina. Es una de las heroínas de Argelia. Si Dios quiere, nos honrará con una medalla de oro e izará la bandera nacional en París", augura. "Ése ha sido nuestro único objetivo desde el principio".

La misma emoción se vive estos días en el club deportivo de la Protección Civil local, donde Imane se inició en su deporte.

Un grupo de chicas de todas las edades calientan y saltan a la comba antes de su sesión de entrenamiento bajo la dirección del preparador Abdelkader Bezaïz.

"Le deseamos todo lo mejor. Es realmente la deportista que nos ha hecho sentir orgullo. Ha honrado la bandera nacional. Es nuestro modelo a seguir", reconoce Zohra Chourouk, de 17 años, antes de que todo el grupo se una para entonar un "¡Buena suerte!" en su honor.

El entrenador también quiso enviarle un mensaje desde el club en el que Imane debutó. "Le digo que no se moleste por las críticas que circulan por las redes sociales. Su objetivo es claro: confundirla y hacerle olvidar por qué vino a los Juegos Olímpicos".

Paraguay expulsa a la nadadora Luana Alonso de la villa olímpica de París

Paraguay expulsa a la nadadora Luana Alonso de la villa olímpica de París

Actualizado Lunes, 5 agosto 2024 - 10:55

La nadadora olímpica Luana Alonso ha sido expulsada de la villa olímpica de París por un "acto de indisciplina", según ha informado el Comité Olímpico Paraguayo (COP).

Alonso, tras quedar eliminada en los 100 metros mariposa, abandonó la residencia olímpica para visitar de forma particular la ciudad París y Disneyland al tiempo que sus compañeros de la delegación de Paraguay seguían compitiendo.

Luana Alonso, que también participó en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, no pudo clasificarse para la ronda semifinales en París al terminar en sexto lugar dentro la serie 1 de mariposa.

Durante las jornadas posteriores a su eliminación, la nadadora paraguaya, de tan solo 20 años, compartió varias imágenes de su visita turística a la capital parisina en sus redes sociales. Además, también anunció en su canal de Instagram su retirada de la alta competición.

"¡Ya es oficial! Me retiro de la natación, muchísimas gracias a todos por el apoyo! Perdón Paraguay, solamente me queda agradecer!", escribió en su cuenta personal Luana Alonso.

Trayectoria deportiva de Luana Alonso

La afición de Luana Alonso por la natación la heredó de su abuelo. Sus primeras competiciones oficiales las realizó con poco más de seis años.

Su debut internacional fue en el Campeonato Sudamericano de Natación en Argentina 2021, donde participó en varias pruebas, destacándose en los 50 y 100 metros mariposa.

Alonso también formó parte del equipo de relevos mixtos de 4x100 que consiguió la cuarta plaza antes de la celebración de los JJOO de Tokio 2020 que se habían retrasado un año por la pandemia.

En la actualidad, Luana Alonso es estudiante de Ciencias Políticas en la Southern Methodist University de Dallas (Texas).

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Ahora la deportista paraguaya planea continuar sus estudios en Estados Unidos, con el sueño de algún día convertirse en ministra de Deportes de Paraguay para apoyar a otros atletas en próximas citas olímpicas.

"Jueces cansados" y la eterna polémica en el bronce del Profeta Reyes Pla: "A ver lo que suelta ahora por la boca..."

“Jueces cansados” y la eterna polémica en el bronce del Profeta Reyes Pla: “A ver lo que suelta ahora por la boca…”

Con el ojo izquierdo a la virulé y sudoroso, Enmanuel Reyes Pla celebraba en las entrañas del Paris Nort Arena como si hubiera vencido. Un grupo de aficionados españoles le vitoreaba y le abrazaba. Y él no perdía la sonrisa, aunque sólo hacía un momento, su compatriota "de sangre", el también cubano nacionalizado azerbayano Loren Berto Alfonso, hubiera resultado ganador del combate de semifinales (-92 kilos) por decisión dividida.

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No muy lejos, con su calma y sabiduría habitual, Rafael Lozano rumiaba la derrota. Trataba de razonar lo imposible, la subjetividad arbitral en un deporte tan marcado por ella. "Mira, yo creo que tienen que estar cansados los jueces. Quiero pensar eso, porque no es normal. Los golpes más claros los ha conectado Enmanuel. Pero no te puedes quejar, porque encima te sancionan", explicaba el Balita un problema estructural. A los Juegos muchos jueces no quieren acudir. Por ejemplo, no hay ninguno español. Todos están con la IBA (Asociación Internacional), que fue rechazada por el CIO por sus influencias rusas. Los Juegos los regula ahora World Boxing, una asociación nacida hace un año a tal propósito.

"Muchas veces Alfonso gana casi sin querer. No le gusta fajarse, pero hace mucho daño con el resto de derecha. Buscaba desesperarle y le desesperó", escudriñaba Lozano el boxeo técnico de un rival que sacó de quicio al Profeta, con su guardia baja, su esquiva y su movimiento de piernas. "Y bueno, a ver lo que suelta ahora por la boca...", avisaba el seleccionador mientras Reyes Pla se acercaba.

El encuentro con los medios del púgil fue un tanto surrealista.

"Estoy contento. Agradecido con Dios. No me voy con la medalla que quería, pero es un bronce. Un granito de arena para el boxeo español. Ahora a recoger la medalla en Roland Garros".

Pregunta.- "Enmanuel, ¿te ha costado leer el combate?"

Respuesta.- "No, para nada. Los árbitros vieron un combate completamente distinto. Yo hice más por la victoria, conecté más golpes efectivos".

P.- "¿Te ha desesperado?"

R.- "Sabía que ese era su boxeo. Le había ganado en Italia hace poco, pero los árbitros lo vieron diferente. No es algo que dependa de mí".

P.- "¿Sabor agridulce?"

R.- "Me sentí ganador en todo el combate. Es el arbitraje".

P.- "¿Fueron más claros tus golpes?"

R.- "El último asalto conecté más golpes efectivos. Ahora parece que lo que se busca es el boxeo de levantar la mano y chillar sin dar golpes. Es lo que hay"

P.- "¿Te costó leer el primer asalto?"

R.- "Salí a buscarlo, pero los árbitros no lo vieron. Le vieron a él, que bailaba y levantaba la mano sin dar un golpe. Fueron golpes fantasmas. Y ya vas a remolque".

P.- "¿Algún pero Enmanuel?"

R.- "No, no. El árbitro estaba ciego".

La realidad es que había resultado un extraño e igualado duelo en el Parque de Exposiciones de Villepinte. El Profeta buscaba ser el primer campeón olímpico en boxeo español, igualar al menos la plata de Lozano en Atlanta 96. Con su verborrea habitual, no había dejado de proclamarlo en los días previos -"va a recibir palos, voy a arrancar cabezas..."-, mientras avanzaba rondas, primero ante el chino Han, después ante el belga Schelstraete.

Reyes Pla y Alfonso, en acción.

Reyes Pla y Alfonso, en acción.MIGUEL GUTIÉRREZEFE

Pero no hubo forma con la desafiante guardia baja de Alfonso, que se impuso en el primer round y ya marcó el resto del combate. A Reyes Pla le costó sentirse cómodo con la técnica rival y, ya a la desperada, no pudo hacer nada en el asalto definitivo. Cuando sonó el "In blue" y el árbitro levantó la mano del azerbayano, el Profeta sonrió irónicamente.

También había sido un combate curioso, dos cubanos representando banderas dispares, ambos huidos de la isla hace años. "Yo eso no lo pienso. Arriba del ring no hay amistad. Abajo nos llevamos bien. Somos cubanos de sangre, pero defiendo la bandera española, la del país que me dio la oportunidad". Enmanuel y Loren no habían coincidido en el equipo nacional -"él era de provincias"-.

También irónicamente, Alfonso se deshizo de otro compatriota en primera ronda, el mismo que derrotó (también con quejas y polémica) a Reyes Pla en Tokio. Entonces en el cuadrilátero hubo algo más que boxeo. "Patria y vida no, patria o muerte. ¡Venceremos!", gritó Julio César la Cruz ante los medios, un canto al castrismo en oposición a las reivindicaciones de quien tuvo que huir de la isla.

Las palabras de Djokovic a Alcaraz en la red, una promesa para el futuro y la presión extra: “No jugaba para mí, jugaba para España”

Actualizado Domingo, 4 agosto 2024 - 23:44

En la red, Novak Djokovic, pletórico, se acerca a Carlos Alcaraz y le dice: «Estoy seguro de que algún día tú también ganarás un oro olímpico». Se abrazan. Y mientras el serbio se va a celebrar con su familia a las gradas de la Philippe Chatrier, Alcaraz se sienta en su banco y llora. En los Juegos Olímpicos de París acaba de perder la primera final 'grande' de su vida, pero lo que le apena no es la derrota en sí, son aquellos que le rodean. Como

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La guerra de los mundos

La guerra de los mundos

Actualizado Domingo, 4 agosto 2024 - 23:38

La misma historia en la final masculina de los 100 metros que en la femenina. En el tablero de ocho piezas, Estados Unidos presentaba tres (Noah Lyles, Fred Kerley y Kenneth Bednarek). El resto del mundo, cinco. Dos Jamaica (Kishane Thompson, Oblique Seville) y una Sudáfrica (Akani Simbine), Botswana (Letsile Tebogo) e Italia (Lamont Marcell Jacobs). Un mapa geográfico y étnico.

En la tradicional e incruenta guerra de los mundos de la velocidad, e

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El hundimiento olímpico de Rahm entre el viento y el colapso mental: "No sé cómo explicarlo"

El hundimiento olímpico de Rahm entre el viento y el colapso mental: “No sé cómo explicarlo”

De un cuerpo de gigante apenas sale la voz. Jon Rahm, abatido, parece buscar respuestas con su mirada, respuestas que no encuentra tampoco en sí mismo: "Ni yo sé cómo explicar lo que ha pasado". Lo que acababa de pasar era un hundimiento olímpico. Rahm dominó el último recorrido del torneo de los Juegos con una autoridad inesperada. Había estado irregular los días anteriores con el putt, pero, en cambio, el domingo parecía que todo le salía en el green. Lo mismo en las salidas del tee. Ese juego sin fisuras le hizo alcanzar el ecuador del recorrido con cuatro golpes de ventaja. Después, el colapso, los errores, los bogeys, el hundimiento.

El diploma que corresponde a un quinto puesto no colma a un gran campeón. Rahm lo es. Sólo quienes lo son arrastran riadas de gente, como las 80.000 personas que se acercaron al Golf National, cerca de Versalles, adonde llegaron con intenciones muy distintas a quienes tomaron su palacio hace más de dos siglos. Eran más de las que caben en el estadio de Saint Denis. Buena parte de los espectadores llegaban a animar a Rahm en un torneo olímpico con los mejores golfistas del circuito. El polémico fichaje del español por el LIV saudí no ha mermado en absoluto su carisma.

"Me va costar reponerme"

"No ha sido una buena semana para mí, pero ha sido una gran semana de golf para la gente. Me va a costar reponerme de esto. Es duro, sobre todo después de tenerlo en la mano", explicaba un Rahm huidizo, con ganas de irse, volar de vuelta a Estados Unidos y reunirse con su familia. Una nueva paternidad le espera.

Rahm sentía las miradas encima sin querer mirar a nadie. Un difícil ejercicio de concentración que ya era apreciable cuando el español apareció en el putting green, la última zona de calentamiento. Fueron minutos, al contrario que sus rivales.

Un último contacto con la hierba bajo un sol oblicuo, menos húmedo que los anteriores. Refugiado del ruido en sus auriculares, no embocó ninguna. No importaba, ahí no. Salió disparado, entre gritos de "¡Rahm!, ¡España! o ¡Europe!". A ninguno respondió, a ninguno escuchó. Estaba en modo concentración, en modo recorrido, perfecto hasta la mitad del campo. En el hoyo 11 llegó el primer problema; en el 14, el crack del que no pudo reponerse.

Maldito hoyo 14

"En mi opinión, el mayor problema no ha estado en el hoyo 11 o en el 12. Lo más importante ha sido el tercer golpe del 14", explicó Rahm. Fue el hoyo maldito, un par cinco en el que realizó un doble bogey. En ese mismo hoyo había hecho un eagle el primer día y un birdie en el tercero. En cambio, había salvado en el par el hoyo ocho, donde había tenido los mayores problemas los días anteriores. "A partir de ahí no ha sido fácil mentalmente, porque ves que pierdes lo que tenías en la mano", admitió.

La concentración ha sido un elemento clave en el crecimiento de Rahm, desde los tiempos en los que la Federación lo sancionaba por explotar en el green, golpear los palos y las bolsas. Incluso fue obligado a trabajar con golfistas discapacitados, una especie de servicio social que siempre ha reconocido como clave en su vida. Eso cambió a Rahm y París empezó por ver al Rahm maduro, seguro, con un juego compacto, sin fisuras. Los errores descubrieron a otro que empezaba a mover y hacer girar los palos tras los errores.

En los 10 primeros hoyos tan sólo se fue fuera de calle en dos ocasiones, algo que solventó sin superar nunca el par. Birdie a birdie, con cuatro en cinco hoyos consecutivos, firmaba un -5 en los primeros nueve. En los siguientes nueve, un +4. Partió con -14 y acabó en -15. Había dicho que era necesario estar seis golpes por debajo del par para el oro. Acertó en el diagnóstico, no en el campo. Sólo araño uno.

Récord de Scheffler

"Conozco este campo, aquí ganamos la Ryder y he jugado otras veces, pero es un campo complejo debido al viento, no lo notaba en el swing», añadió el español, aunque ello no explica la diferencia entre una parte y otra del recorrido. Los hoyos de mayor dificultad llegan al final, aunque para entonces Rahm ya había perdido la buena tendencia, al contrario que el vencedor, Scottie Scheffler, de menos a más para firmar el récord del campo, con nueve golpes bajo par y un total de -19, cuatro golpes menos que el español. El estadounidense, primero del ránking mundial, recibió este año de manos de Rahm la chaqueta verde de Augusta.

El británico Tommy Fleetwood (-18) fue segundo y Hideki Matsuyama (-17), tercero. Dos golpes separaron a Rahm, pues, del podio. Con un birdie en el 18 habría forzado el desempate por el bronce con el golfista japonés. Hizo un bogey. Estaba mentalmente fuera.

A sus 28 años, volver al mismo lugar no será un problema en Los Ángeles 2028, después de su ausencia en Tokio por un positivo en Covid. "Ahora no me habléis del futuro, por favor. Cuatro años es mucho tiempo y primero tengo que entender qué ha pasado", finalizó. Tenía prisa por irse.

Noah Lyles, un rey por cinco milésimas: recupera el trono de la velocidad para EEUU en la final más igualada de la historia

Noah Lyles, un rey por cinco milésimas: recupera el trono de la velocidad para EEUU en la final más igualada de la historia

La recta de meta como medida de los límites humanos. Se apagan las luces en el Stade France, rugen las tribunas, se hace el silencio después. Un ritual que se alarga, minutos que se hacen eternos para los atletas antes de los 10 segundos más importantes de sus vidas. Se busca al hombre más rápido del mundo, al que ponga su nombre junto al de Usain Bolt, Carl Lewis o Jesse Owens. Nada menos. Y esta vez no hay favoritos claros, está todo tan abierto que la expectación es maravillosa. Como los segundos que siguen a los 100 metros de París 2024, cuando nadie sabe quién demonios ha podido ganar, de tan parejos que han llegado a la meta. Al fin. Es Noah Lyles con 9,79 segundos, la mejor marca de su vida en el momento más oportuno.

9,794 para ser más exactos. Se impuso el estadounidense, como una centella en París, una brutal remontada tras volver a salir mal de los tacos, para recuperar el trono perdido, 20 años sin un campeón del hectómetro made in USA (desde Justin Gatlin en Atenas 2004). Y lo hizo con idéntico tiempo que Kishane Thompson, sólo cinco milésimas más veloz (9,789). Una final de foto finish. Lyles, el que tanto lo perseguía, el que opositaba a estrella mediática y ahora también deportiva. El histrión, el bicampeón del mundo en Budapest, es ya campeón olímpico en una carrera para el recuerdo. Con su compatriota, Fred Kerley tercero (9,81), y el cuarto más rápido de la historia olímpica, el sudafricano Akani Simbine (9,82).

Es la eterna búsqueda del heredero de Usain Bolt -como si fuera posible-, tan grande es su leyenda que nunca deja de estar presente. Pero las comparaciones, las similitudes y, por supuesto, las diferencias se agolpan en los conversaciones de Saint Denis, que luce precioso en estos lila y azul tan elegantes que van haciéndose más intensos a medida que anochece en París.

Pero, ¿quién ganará el 100? ¿Quién será el nuevo rey?, se preguntan los 80.000 ansiosos espectadores, ante el gran momento de los Juegos.

Y se presentan ocho candidatos -que, por primera vez en la historia olímpica, van a bajar todos de 10 segundos en la final-, cada uno con su historia, todo tan igualado (los dos jamaicanos y los dos estadounidenses ya se han quedado entre 9,80 y 9,84 en las semifinales), tan abierto, que el único nombre propio que se repite en las quinielas es, con tantos asteriscos, el de Noah Lyles.

DIMITAR DILKOFFAFP

El americano de Florida, el chico que se hizo profesional sin pasar por la Universidad de lo convencido que estaba de sí mismo, se ha pasado el invierno trabajando la técnica, la salida con Lance Brauman, su entrenador, y mejorando sus marcas en el 60. Es el rey del 200, pero quiere también el oro en el 100, como en el mundial de Budapest de 2023. Ese por el que fracasó en Tokio, cuando acababa de dejar los antidepresivos después de una pandemia que le pasó factura mental. «Me costó encontrar el equilibrio entre estar entusiasmado y mantener la calma durante todo el año», reconoció. Nada sencillo para él. En la infancia padeció un grave problema respiratorio , noches en el hospital y el deporte como practica no recomendada.

Lyles celebra su victoria.

Lyles celebra su victoria.Martin MeissnerAP

Quiere ser Bolt, como todos. E intenta imitar su show, pero no es lo mismo. Si Bolt encandilaba, él molesta a sus rivales con su juego psicológico, con sus guiños con las cartas de manga y sus bolos con Snoop Dogg. En la semifinal dedicó miradas retadoras a Oblique Sevilla, que le había superado. En la final, partió como un potro desbocado en la presentación, saltó, gesticuló, corrió hasta casi la mitad de la pista, pidió más al público, se golpeó el pecho. Todo mereció la pena, hasta el abrazo y las lágrimas con su madre, Keisha Caine Bishop, de después.

El abanico de opositores también incluía a otros dos tipos que se manejan por debajo de 9,80. Y que no fueron campeones olímpicos por un suspiro. Heredero de Bolt pretende ser Kishane Thompson (plata), el velocista con la tarea de recuperar el trono para Jamaica, que se quedó sin representantes en la final de Tokio. Las lesiones han sido su hándicap, pero le pule Stephen Francis, el mismo que manejó a Asafa Powell o Shelly-Ann Frazer Pryce. Y acudía a París con el 9,77, la mejor marca de todos este 2024, hace un mes en los trials de Kingston. Y en semifinales planta un 9,80 como aviso a navegantes. Junto a él, Seville y sus 9,81 de la primera serie como argumento, aunque luego no respondiera en la final. Dos chicos de 23 años.

También está Marcell Jacobs, el sorprendente italiano de Tokio, que apenas le da para entrar por tiempos en la final y ahí sí, da la cara, favorito del público, con una salida majestuoso, quinto finalmente, incluso lesionado después.

España se clasifica para cuartos con un gol en el último segundo de Aleix Gómez y le sonríe la suerte

Actualizado Domingo, 4 agosto 2024 - 22:51

En estos Juegos Olímpicos de París, España sólo tenía un día de obligaciones, un día de ganar o fracasar, un día que marcaría su participación: era este. Y en ese día jugó mejor que nunca. Y en ese día sufrió como nunca. Desde su buen debut ante Eslovenia, venía la selección que dirige Jordi Ribera asomándose al abismo, perdiendo ante Suecia y Alemania en dos partidos en los que pudo sentenciar su pase a cuartos de final. Pero en el encuentro clave, en el cierre de la fase de grupos, ante Croacia, dominó, aguantó y ganó.

Un gol de Aleix Gómez en el último segundo dio la victoria por 32-31, España se clasificó para los cuartos de final del próximo miércoles y, además, lo hizo con cierta suerte. Por el resto de resultados, su primer rival será Egipto, posiblemente la selección con menos nombre de las que quedan, aunque venga de ganar a Noruega y empatar con Francia. Con Juan Carlos Pastor al frente, el equipo africano es muy guerrero, muy luchador, muy equipo, pero la otra opción era enfrentarse a la Dinamarca imbatida o quizá imbatible. Las medallas son posibles.

Como en los encuentros anteriores, el éxito de España pasaba por correr y esta vez sí corrió. Hasta el último segundo tuvo que hacerlo, desde los primeros minutos lo hizo. Con el impulso de los velocísimos Kauldi Odriozola, Daniel Fernández y Aleix Gómez, la selección disfrutó de varios contraataques para contrarrestar la férrea defensa croata.

Para todo lo demás estaba Alex Dujshebaev. Desde que Ribera es seleccionador, todo el grupo se ha acostumbrado a un reparto de minutos igualadísimo en el cual es imposible saber quién es titular y quien suplente, quien es más importante y quien menos, pero en los momentos decisivos siempre aparece Dujshebaev. Líder del ataque desde el central, más pasador que goleador, hizo jugar a los suyos y sirvió balones a los pivotes, Abel Serdio y Javi Rodríguez.

La contra final

A partir de la primera ventaja (8-4, min. 10), España controló el marcador, aunque Croacia apretaba y aflojaba, apretaba y aflojaba. En un partido en el que ambas selecciones se lo jugaban todo, seguir en los Juegos o marcharse para casa, no hubo ninguna tregua. La selección balcánica forzó el empate (8-8, min. 14), luego se dejó ir (12-8, min. 20 o 20-15 al descanso), volvió a acercarse (20-18, min. 37) y luego perdió terreno.

Y así todo el partido. Mientras España exponía toda su variedad en el juego, Croacia planteaba el encuentro a partir de dos máximas: su portero y sus mejores lanzadores. El cancerbero, Dominik Kuzmanovic, encadenaba rachas de acierto y sus laterales, Ivan Martinovic e Zvonimir Srna, le acompañaban. Así en los últimos minutos, lograron igualar el marcador (29-28. min. 55), disparar los nervios y hacer temblar a España. Pese a que dos goles de Ian Tarrafeta y una superioridad por un pelotazo a Gonzalo Pérez de Vargas llevaban a la victoria, varias malas decisiones en ataque llevaron a la igualada a falta de seis segundos (31-31). Un empate era temible, significaba cruzarse con Dinamarca en cuartos, pero un saque rápido y otra carrera de Gómez salvó a la selección. Al final, triunfo y una clasificación con cierta suerte.