Morata: “Es probable que deje la selección tras la Eurocopa; en España no hay respeto por nada ni por nadie”

Actualizado Lunes, 8 julio 2024 - 00:38

Tiene un rasguño en la nariz, seguramente producto de algún forcejeo, pero al capitán de la selección española, Álvaro Morata (Madrid, 31 años), lo que le molestan son otros rasguños, los del alma, pues lleva muchos en su carrera. Está en este torneo con la sensación de que va a ser la última vez con esta camiseta. No lo dice, pero casi. Como tampoco dice, pero se le intuye, que quizá no juegue en el Atlético, que quizá no juegue en España. Porqu

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Un calendario “inviable” y una Eurocopa de poco nivel: “Más partidos, más dinero… Pero cansancio físico y mental”

Actualizado Domingo, 7 julio 2024 - 23:20

«Es un calendario inviable. Es imposible que los jugadores mantengan el nivel todo un año jugando cada tres días». Dani Carvajal lo dejó muy claro, es inviable. Si España llega a la final, el defensa del Real Madrid disputará en Berlín su partido número46 de la temporada. Un curso que empezó para él el 12 de agosto de 2023 y que terminaría el 14 de julio de 2024, con sólo un par de semanas de vacaciones para iniciar de nuevo la temporada el 14 de agosto en Varsovia, donde el conjunto blanco disputará la Supercopa de Europa.

Once meses de esfuerzo constante que, aún así, no convierten a Carvajal en uno de los futbolistas de Europa con más partidos, gracias a las rotaciones de Ancelotti. Quizás por eso, el de Leganés está siendo uno de los mejores defensas del torneo.

Quienes han sufrido y están sufriendo mucho en Alemania son Gündogan (67), Foden, Havertz, Gakpo, Xhaka o Rice, futbolistas que acumulan 65 o más encuentros en esta campaña. El primer español es Lamine Yamal, a sus 16 años, con 62. «Creo que este tema no es sólo para Lamine, sino para cualquier futbolista que juegue tres competiciones. Tanto la UEFA como la FIFA deberían plantearse que un jugador no puede disputar 60 partidos al año», insistió el lateral derecho de la selección.

Las quejas vuelan por todas las concentraciones de la Eurocopa y son una de las razones del poco nivel futbolístico que estamos viendo en las eliminatorias. En los cuartos, tres de los cuatro partidos se fueron a la prórroga, con el Inglaterra-Suiza y el Portugal-Francia siendo de todo menos encuentros con ritmo. Dos empates, 1-1 y 0-0, para continuar por la senda de las últimas semanas. Los de Southgate han metido cinco goles (dos de Bellingham, dos de Kane y uno de Saka), mientras que los galos llevan sólo tres (dos de ellos en propia puerta y uno de Mbappé).

«Tenemos limitaciones en cuanto a lo que podemos hacer por nuestra condición física», ha admitido Southgate, que terminó retirando a Kane y Foden, exhaustos, en el tiempo extra, lo mismo que Deschamps con Mbappé. «Estaba muy cansado. Ha sido un año muy duro para él». ¿Merece la pena un torneo sin estrellas?

El sindicato de jugadores FIFPro ha amenazado a la FIFA con tomar acciones legales si no responde a esta «emergencia». «Es uno de los problemas principales de nuestro deporte. Querer más partidos, más competiciones y más dinero nos ha llevado a problemas muy serios de cansancio físico y mental», declaró hace unos días David Terrier, presidente de la división europea del sindicato.

A falta de tres partidos, Alemania y España son las selecciones más goleadoras del torneo con 11 tantos, por los nueve de Países Bajos, los cinco de Portugal y los tres de Francia. Sólo España aspira a empatar los 14 de Francia en la Eurocopa de 1984, una cifra que en la última edición españoles e italianos con 13 y daneses con 12 casi igualan.

Todo antes de una temporada, la próxima, en la que la FIFA estrenará la Intercontinental, el nuevo Supermundial de Clubes (junio y julio) y el nuevo formato de la Champions con una fase de grupos hasta enero.

España y Francia, de la “máxima rivalidad” de 2006 por la “jubilación” Zidane a dos vestuarios amigos

Actualizado Domingo, 7 julio 2024 - 23:20

«Y llega delante de Casillas, ¡Vamos muchacho! ¡Sí! ¡Dentro de la portería! ¡El primer gol de Ribéry con la selección de Francia!». Ese «¡Vamos muchacho (Vas-y mon petit)!» forma parte de una de las narraciones deportivas más recordadas de la historia del fútbol francés, la del empate del conjunto galo ante España en los octavos de final del Mundial de 2006. Un partido en el que, como todos recordarán, íbamos a «jubilar a Zidane». Así tituló el d

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Uruguay levanta un muro ante Brasil y avanza a semifinales con más fe que fútbol

Uruguay levanta un muro ante Brasil y avanza a semifinales con más fe que fútbol

La tanda de penaltis premió este sábado el hambre y la fe de la selección uruguaya, que ganó por 4-2 a Brasil tras el 0-0 de los noventa minutos pese a quedarse con diez en el último cuarto de hora y envió a la Celeste a las semifinales de la Copa América, en las que le espera la extraordinaria Colombia de James Rodríguez.

Fede Valverde enseñó el camino en la tanda con un penalti perfecto, cruzado y raso, Eder Militao y Douglas Luiz fallaron para Brasil, José María Giménez perdonó la primera bola de partido, pero no lo hizo Manuel Ugarte, quien sentenció a Alisson y a un Brasil que deja la Copa América tras dar una imagen deslucida, con un solo triunfo en cuatro partidos.

Fue una victoria acorde al estilo y tradición de la Celeste. Sufrida, luchada hasta lo último, sin dejar de creer incluso cuando se quedó con diez hombres a falta de quince minutos para el final por la roja a Nahitan Nández. Apenas concedió oportunidades a un Brasil que, sin Vinicius, suspendido por acumulación de tarjetas, se quedó sin chispa.

La Celeste apagó la luz de Rodrygo y Endrick, el meta Sergio Rochet cerró la portería en un mano a mano con Raphinha y la tanda final envió al cielo al equipo de Marcelo Bielsa.

Fue el capítulo 80 de una rivalidad histórica entre dos de las selecciones más ganadoras de siempre, esta vez en el escenario de Las Vegas, con 45 grados de temperatura al aire libre.

Dentro del estadio, el ultra moderno Allegiant Stadium, había aire acondicionado pero la 'temperatura' competitiva no bajó, con Uruguay imponiendo su juego muy físico y realizando una excelente presión alta que dificultó notablemente a Brasil en fase de salida de balón, empezando por el meta Alisson Becker y llegando hasta la dupla de pivotes del centro del campo, Bruno Guimaraes y Joao Gomes.

Fue un duelo marcado por los choques, golpes en balones divididos, en el que ambos equipos defendieron con mucha atención. Apenas hubo oportunidades. Uruguay intentó hacer daño desde saque de esquina, Brasil tuvo la mejor ocasión en el minuto 35, pero Raphinha falló en un mano a mano con Sergio Rochet.

Endrick, titular a sus 17 años, se estrelló ante el poderío físico de la defensa de Uruguay, en la que Ronald Araújo tuvo que retirarse pasada la media hora del encuentro por un problema aparentemente muscular. Le reemplazó José María Giménez.

El duelo siguió ese mismo guión en la segunda mitad. El muro uruguayo impedía a Rodrygo cambiar de ritmo por las bandas y, en la delantera, Darwin Núñez intentó aumentar el nivel con unas espectaculares aceleraciones y jugadas físicas, pero sin poder crear reales peligros ante los dos zagueros rivales, Marquinhos y Militao.

En la primera real vez en la que Rodrygo consiguió escaparse de la presión, Nández le derribó con una dura falta, un golpe en la parte lateral de la tibia que el árbitro, tras revisar en la pantalla a pie de campo, sancionó con la roja directa.

Pudo cambiar los equilibrios, pero no lo hizo. La Celeste se quedó con diez para los últimos quince minutos y Bielsa decidió sacar a Núñez para dar paso a Giorgian De Arrascaeta, pero defendió con orden y apenas sufrió.

En Brasil solo se quedó Endrick al frente de la delantera. Rodrygo, Lucas Paquetá y Raphinha fueron sustituidos por Dorival Júnior, pero Brasil no supo capitalizar la superioridad numérica y Uruguay pudo defender, sin grandes apuros, el empate que le llevó a la tanda de penaltis.

Se la jugaron en la tanda. Valverde envió un mensaje claro. La abrió con un derechazo cruzado y raso que no dio opción a Alisson. Falló el primero de Brasil Militao. Bentancur y De Arrascaeta no perdonaron. Andreas Pereira alimentó las esperanzas de épica de la Canarinha, Douglas Luiz pagó la tensión y la mandó al poste. Ugarte no perdonó y prolongó el viaje de la Celeste. Con destino Charlotte, con Colombia como próximo desafío.

Lesión de Araújo

El argentino Marcelo Bielsa, seleccionador de Uruguay, informó este sábado de que Ronald Araújo sufrió una lesión muscular y se someterá a controles en las próximas horas, mientras que Matías Viña evitó un percance muscular y se retiró por agotamiento en la zona del muslo.

"Viña no fue lesión muscular, aunque sí agotamiento de la parte posterior del muslo. Normalmente ese síntoma es el paso previo", afirmó Bielsa.

"Lo de Araújo es una lesión muscular que creo que se va a confirmar cuando le hagan los estudios", añadió el argentino.

Endrick: "Mi cabeza ahora está en el Madrid"

Endrick mira adelante y aseguró que a partir de ahora su cabeza "está en el Madrid".

"Sí, como dije ahora pienso en el Madrid. Pero ahora es muy difícil hablar porque lamentablemente fuimos eliminados (de la Copa América). Ahora sí mi cabeza está en el Madrid", dijo Endrick, quien fue titular con la Canarinha ante Uruguay a sus 17 años.

El brasileño también dedicó palabras de profundo aprecio al uruguayo Fede Valverde, con el que compartirá el vestuario en el Real Madrid. "Valverde es un gran jugador, un fenómeno para mí", dijo.

Dorival Júnior: "Salimos invictos, pero la expectativa era otra"

Dorival Júnior, seleccionador de Brasil, aseguró este sábado que su equipo se va insatisfecho de la Copa América a pesar de haber sido eliminado como invicto y reconoció que las "expectativas eran otras".

"Todo es un proceso, pasar por dificultades en este proceso de crecimiento. La primera competición oficial que tuvimos fue esta y el resultado está un poco lejos de lo que queríamos", aseguró Dorival en la rueda de prensa posterior.

"Sales invicto de una competición, pero por todo lo que trabajamos la expectativa era otra", añadió.

"Queríamos aprovechar las características con las que cada jugador viene jugando en sus clubes. No tuvimos a un hombre de área", aseguró al referirse a su tridente sin nueve clásico.

"Endrick es un jugador que va a alcanzar una gran posición. Hizo un buen partido, no ha tenido muchas oportunidades para finalizar", dijo.

Preguntado sobre qué le falta a Brasil para recuperar un nivel competitivo dominante a nivel mundial, Dorival dijo que se necesitará paciencia.

"Es un trabajo paciente. Todos queremos acelerar para que volvamos a ser ese equipo. Este sentimiento que tenemos será importante en el futuro", aseguró.

"Tenemos que entender que para muchos esta era la primera vez, es un proceso por el que tenemos que pasar. Somos consientes de las dificultades que encontraremos", añadió.

Los goles clave en la historia de España: de la prórroga de Merino a la de Amancio, del cabezazo de Maceda al de Puyol

Los goles clave en la historia de España: de la prórroga de Merino a la de Amancio, del cabezazo de Maceda al de Puyol

El 22 de junio de 2008, pasadas las once y media de la noche, Cesc Fábregas enfiló hacia Gianluigi Buffon para afrontar su primer penalti en seis años. Luis Aragonés le había elegido como quinto lanzador y el centrocampista del Arsenal, pese a su palmaria inexperiencia en las tandas, quiso responder a la confianza. Durante los entrenamientos solía chutar a la derecha del portero, el mismo lado que eligió el capitán de Italia para lanzarse. Sin embargo, en el último instante, Fábregas cambió su disparo. Ahí viró, para siempre, la historia del fútbol español. Ese gol en Viena no sólo acabaría con la maldición de los cuartos, sino que supuso el preámbulo de una época inigualable, con dos títulos de Eurocopa y otro en el Mundial de Sudáfrica. Hoy, pocas horas después de la gesta en Stuttgart, España se prepara para emular aquellos días de gloria.

El cabezazo de Mikel Merino guarda indudables paralelismos con la semifinal del Mundial 2010. Durban, escenario de la derrota inaugural ante Suiza, no suscitaba precisamente buenos augurios y el rival, tras desintegrar a Inglaterra y Argentina, provocaba pavor. España nunca había ganado a Alemania en sus tres cruces previos en una Copa del Mundo. Se había desbordado la expectación ante la primera semifinal de La Roja, justo siete décadas después de aquel cuarto puesto en Brasil. Luis Rubiales, presidente de la AFE, contaba que le pidieron 1.800 euros por una noche de hotel. Cifra acorde a lo que todos ven como una final anticipada. En esas costas del Índico, infestadas de escualos, será Carles Puyol, El Tiburón de Andrés Montes, quien ejerciese de héroe.

La baja por lesión de Thomas Müller supone un alivio y la novedad de Pedro en el once, una desesperación para Joachim Löw. Durante más de una hora, al fútbol de alta escuela, al hoy casi denostado tiqui-taca, Alemania apenas opuso un disparo de Toni Kroos. Apenas unos minutos más tarde, Xavi se prepara para botar un saque de esquina desde la izquierda. Puyol ya ha acordado en la víspera con Vicente del Bosque que pretende repetir la estrategia del Barça. La misma que dio réditos en el Bernabéu dos meses antes durante el 2-6. Sergio Ramos debía arrastrar a los defensas en el primer palo. Del resto se ocuparía él: "Tú ponla, que entro en carrera. O marco o un alemán entra dentro de la portería".

Apelación a La Furia

Hasta entonces, nuestra única victoria en un gran torneo ante la Mannschaft se había concretado gracias al flequillo de Antonio Maceda. Fue en la Eurocopa de 1984, sólo tres días después de que un error suyo facilitase el gol de Antonio Sousa para Portugal (1-1). El segundo empate complicaba en extremo las opciones de alcanzar las semifinales porque ya sólo quedaba medirse a la vigente campeona de Europa y finalista del Mundial. Poco antes del descanso, Harald Schumacher detuvo un penalti a Lobo Carrasco. El más difícil todavía en el Parque de los Príncipes para la flor de Miguel Muñoz.

Santillana y Maceda, tras el gol del triunfo en París.

Santillana y Maceda, tras el gol del triunfo en París.UEFA

El empate sólo valía si Rumanía tumbaba a los portugueses. En el minuto 81 hubo un momento de zozobra, cuando los chicos entendieron al revés las noticias que llegaban desde Nantes. Había marcado Nené, así que sólo quedaba apelar a La Furia. Maceda dejó sus obligaciones como líbero en busca del último cartucho, servido por Juan Señor desde la derecha. Aquel cabezazo en plancha sólo pudo rozarlo el guardameta del Colonia.

Según confesaron los protagonistas, hasta Luis Miguel Arconada esbozó la mejor de sus sonrisas durante los festejos del 1-0. Josep Lluis Núñez, responsable financiero de la Federación, había acordado una prima de un millón de pesetas por alcanzar la penúltima ronda. El triunfo ante Dinamarca en los penaltis y aquella infausta final perdida ante Michel Platini.

Minuto 115 en el Bernabéu

Justo dos décadas antes, el ambiente en el Bernabéu, aquel 17 de junio de 1964, distaba mucho de la normalidad. En primer lugar, porque el Jefe de Estado, que por la mañana había recibido en El Pardo a altos cargos de su Ejército, no tuvo a bien acudir finalmente al palco. Además, Televisión Española retransmitía en directo esa semifinal, lo que terminó disuadiendo a la afición. Poco más de media entrada a las ocho de la tarde en Chamartín. La balbuciente Eurocopa, en su segunda edición, aún no había calado entre la gente.

Hungría ya había jubilado a Ferenc Puskas, Zoltan Czibor y Sandor Kocsis, pero contaba con jugadores de la talla de Ferenc Bene y Florian Albert. Bene, extremo derecha, anotaría 12 goles en cinco partidos en los Juegos de Tokio para el oro olímpico magiar. Albert, apodado El Emperador, ganaría el Balón de Oro en 1967. España se había concentrado a las afueras de Hoyo de Manzanares, bajo el mando castrense de José Villalonga.

El once de España, en la semifinal de 1964 ante Hungría.

El once de España, en la semifinal de 1964 ante Hungría.

Una de sus decisiones más controvertidas fue sentar a Paco Gento para dar entrada a Carlos Lapetra, pero arriba contaba con un rematador como Marcelino y el descomunal talento de Amancio. Tres semanas después de la lúgubre final de la Copa de Europa ante el Inter, la estrella del Real Madrid se redimió con una aparición en el minuto 115. Un córner de Lapetra, un cabezazo de Marcelino y su pícara aparición para el 2-1 que otorgaba billete a la final ante la abyecta Unión Soviética.

Países Bajos apaga la revolución turca en Berlín y se medirá a Inglaterra en semifinales

Países Bajos apaga la revolución turca en Berlín y se medirá a Inglaterra en semifinales

Países Bajos apagó la revolución turca en Berlín. El conjunto otomano, revelación de la Eurocopa, se adelantó con un tanto de Akaydin a pase de la joya Güler y estuvo a unos minutos de dar la sorpresa y plantarse en las semifinales del torneo, pero entre De Vrij y Muldur, éste último en propia puerta, le dieron la vuelta a su sueño. [Narración y estadísticas (2-1)]

Cada partido de Turquía es una fiesta en Alemania, donde viven casi tres millones de inmigrantes otomanos que cada tarde en cada estadio hacen resonar ese «Ohhhhh Turkiye». Berlín volvió a ser suya, empujando a una selección intensa y divertida sobre el césped, con una sorprendente base de futbolistas del Fenerbahce y el Galatasaray y con Arda Güler y Calhanoglu como estrellas. Sus pies fletan balones que hacen volar a sus centrales, revolución de este torneo y detenidos en la orilla de las semifinales por una poderosa selección de Países Bajos, capaz, como los campeones, de levantarse cuando estaba hundida.

Los de Koeman saltaron al Olympiastadion con ganas de enfrentarse a Inglaterra en la previa de la final. En el primer minuto, Memphis Depay erró una clara ocasión dentro del área y el equipo dominó durante el tramo inicial. Schouten y Reijnders asumieron la posesión y los neerlandeses fueron mejores. Pero Turquía despertó.

Güler se acercó a Montella, hablaron y el conjunto otomano cambió. Dejó jugar a los centrales rivales y presionó cuando Gakpo, Simons o Reijnders tuvieron la pelota. Intensos y generosos en cada esfuerzo, así le dieron la vuelta a las sensaciones del partido.

Ritmo muy alto

Conscientes de que con combinaciones no podrían superar a Países Bajos, Turquía comenzó a buscar balones largos a la espalda de Aké y De Vrij con esos cohetes que tiene en las bandas: Muldur y Kadioglu, a los que Dumfries y Gakpo no seguían en las marcas. El duelo aceleró a un ritmo muy alto, diferente a lo visto en los encuentros de Francia e Inglaterra. Turquía mordió y encontró premio.

Después de un par de centros que murieron en el corazón del área pequeña sin que nadie los rematara, Güler por fin encontró destinatario a sus extraordinarios pases. En el 35, recogió el rechace de un córner y puso un balón magnífico con la derecha al segundo palo de Verbruggen, que dudó lo suficiente como para no llegar y que Akaydin, como hiciera Demiral en octavos, cabeceara a la red.

El shock de Países Bajos fue tan brutal como la locura turca en las gradas. El tanto fue merecido al empeño otomano en buscar el partido, en no tantear a su rival, en asfixiar la insulsa posesión neerlandesa. Baris se hizo grande en punta, forcejeando con el gigante Van Dijk y dando salida a los ataques de su equipo. La pregunta era cuánto tiene podría aguantar Turquía esa sexta marcha.

Gunok, ante Gakpo, tras la acción del 2-1.

Gunok, ante Gakpo, tras la acción del 2-1.AFP

La respuesta, en la segunda parte. El conjunto de Montella se encerró en un 5-4-1 convertido en muro y Países Bajos pasó de jugar al fútbol al balonmano. Posesiones eternas de izquierda a derecha en las que se estrellaban una y otra vez con la defensa. Koeman introdujo a Weghorst para tener un referente y juntó a Depay con Gakpo por el carril izquierdo para generar superioridades, pero Turquía todavía tenía oxígeno para más.

Güler, en una falta provocada por él mismo tras una contra, estrelló un zurdazo extraordinario en el palo neerlandés. Podría haber sido otro milagro. Entre él y Baris Yilmaz volvieron locos a Aké y Van Dijk y rozaron el 0-2 en varias opciones, pero el fuelle, como decíamos, no iba a ser eterno.

Heroico Verbruggen

Mientras Turquía bajaba sus pulsaciones, Países Bajos las aumentaba. Toque, toque, toque y toque buscando el espacio y el error rival. Primero Weghorst no estuvo acertado al rematar un centro de Schouten, pero los de Koeman empatarían el partido tras un gran cabezazo de De Vrij a centro de Memphis. 1-1 y el partido cuesta abajo hacia Ámsterdam.

Era el minuto 70 y Turquía parecía K.O. Un par de jugadas más tarde, en el 75, una desconexión de los otomanos en el rechace de un córner terminó con Dumfries poniendo un balón raso al segundo palo que entre Gakpo y Muldur empujaron a la red de Günok.

En el tramo final, Turquía lo dejó todo. Pudo empatar en millones de ocasiones, todas salvadas por un enorme Verbruggen, héroe de su país y verdugo otomano con varias manos casi imposibles, una de ellas a Kilicsoy cuando la grada gritaba gol. Van de Ven, con un pie salvador, también evitó las tablas en los minutos finales. Llora Turquía y sonríe la infinita afición neerlandesa, feliz hacia una semifinal de máximo nivel contra Inglaterra.

Mikel Merino, en el nombre del padre: un chico educado, buen cocinero y que está pasando su luna de miel en la Eurocopa

Actualizado Sábado, 6 julio 2024 - 22:53

¿Qué día empezó la concentración de España para esta Eurocopa? El 1 de junio, sábado. ¿Qué día se casó Mikel Merino en la parroquia de San Nicolás, en el casco viejo de Pamplona? El 1 de junio, sábado. Mikel Merino está pasando aquí la luna de miel, separado de su mujer, Lola, a la que sólo ve un rato después de los partidos y el día que De la Fuente concedió libre a la plantilla.

¿Quién marcó en el estadio del Stuttgart un 5 de noviembre de 1991?

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Fútbol es fútbol y política

Fútbol es fútbol y política

A Francia e Inglaterra les ha pillado la Eurocopa en plenas elecciones. No parece que, en general, a sus chicos (¿votaron por correo?) les interese, y mucho menos les preocupe, el tema. Mbappé, él sí, capitán de Les Bleus, instó a no votar a las extremas derecha e izquierda. Que sepamos o recordemos, ninguno de sus compañeros secundó su llamada, y eso que en el equipo hay mayoría de piel oscura. En la prórroga ante Portugal, todos los jugadores,

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Joao Félix y un declive que parece no tener fin

Joao Félix y un declive que parece no tener fin

Actualizado Sábado, 6 julio 2024 - 19:42

Todo jugador en algún momento de su trayectoria pasa por un punto de inflexión. Un partido, una jugada, un gol, una eliminatoria que, de alguna forma, le permite cerrar un círculo vicioso y abrir así un nuevo escenario de oportunidades. Puede que Joao Félix, después de fallar el tercer lanzamiento ante Francia el pasado viernes, se encuentre justo en ese instante que vaya a determinar el futuro próximo de una carrera todavía corta.

Es muy posible que el extremo cedido en el Barcelona no vaya a olvidar nunca esa pequeña carrera hasta el punto de penalti y el fatídico sonido del poste rechazando su disparo hacia fuera en unos cuartos de final. Seguro que otro ex atlético como Juanfran tampoco lo ha hecho tras su fallo en Milán. Pero sí que puede significar para Joao un suelo sobre el que apoyarse y volver a despegar.

No hace mucho tiempo, en 2019, que el canterano del Benfica asombraba al mundo con su desparpajo y talento sobre el verde del Estadio da Luz. Acogido y admirado por uno de sus ídolos, Paolo Futre, la joya portuguesa aterrizó entonces en el Metropolitano con 120 millones sobre la espalda y la difícil misión de sustituir a Griezmann. Su calidad y potencial eran evidentes y después de un primer año difícil, levantó el título de Liga formando una gran dupla con Luis Suárez, pero los roces y las diferencias con Diego Simeone, que resonaban cada vez más, no se podían ocultar. El estilocholista de nuevo en el punto de mira.

Nada salió bien

En el terreno de juego, Joao siempre era el primer cambio del argentino o suplente en favor de otros compañeros que mejorasen esa parcela ofensiva que tanto necesitaba el Atlético. La vuelta del astro francés al estadio Metropolitano tras su Erasmus en la Barcelona no ayudó y, en enero de 2023, cuando la situación se volvió insostenible, el club decidió cederlo al Chelsea para reconducir esa negativa tendencia.

Nada más aterrizar en Londres, una roja en su debut ante el Fulham fue la premonición de un paréntesis en su carrera, en la que dejó muy pocos destellos. Las dudas sobre su rendimiento defensivo propiciaron que Pochettino no le quisiera en su proyecto blue y en pretemporada volvió a encontrarse cara a cara con Simeone. Aunque esta vez ya no pudo evitar los sonoros pitidos y cánticos de la afición. El argentino se negó a darle minutos esperando una salida y fue entonces cuando cumplió "su sueño desde niño", ir al Barcelona. También por gusto de Joan Laporta, que deseaba verle de azulgrana. Bajo las órdenes de Xavi, comenzó como de costumbre, deslumbrando en los primeros partidos, pero después de tomarse su venganza en Montjuïc ante el Cholo marcando el gol de la victoria, todo volvió a ir cuesta abajo y generando, de nuevo, muchas dudas sobre su futuro. Todo depende ahora de un solo hombre, Hans Flick.

Sólo el alemán sabe si el portugués entra en sus planes. Si no es así, le espera una dura vuelta a San Rafael. Altibajos, destellos, decepciones y, por último, una Eurocopa donde Roberto Martínez tampoco ha apostado por él como titular. El penalti ha sido la última piedra de un declive que parece no tener fin.

Muere el futbolista egipcio Ahmed Refaat cuatro meses después de sufrir un paro cardíaco en pleno partido

Muere el futbolista egipcio Ahmed Refaat cuatro meses después de sufrir un paro cardíaco en pleno partido

Actualizado Sábado, 6 julio 2024 - 11:05

El futbolista egipcio Ahmed Refaat, delantero del Modern Future de la primera división de Egipto, ha muerto este sábado a los 31 años debido al "fuerte deterioro de su estado de salud", después de que en marzo sufriera un paro cardíaco de más de una hora durante un partido de liga.

"El Modern Future FC anuncia el fallecimiento de Ahmed Refaat, jugador del primer equipo y de la selección egipcia, como consecuencia de un fuerte deterioro de su estado de salud", dijo el club en un comunicado, que recordó que el delantero sufría "una crisis de salud" desde el episodio en el terreno de juego el pasado 11 de marzo.

El club no ofreció más detalles sobre las circunstancias de la muerte de Refaat, quien en marzo fue hospitalizado en una unidad de cuidados intensivos tras sufrir un paro cardíaco de más de una hora durante un partido de la liga doméstica.

El futbolista se desplomó en el minuto 88 del encuentro entre el Modern Future y el Al Ittihad de Alejandría, un partido en el que Refaat había entrado en el minuto 60 para sustituir a un compañero.

El árbitro suspendió el juego y el delantero fue ingresado en el hospital Zamzam, cercano al estadio, donde finalmente fue reanimado tras múltiples intentos fallidos.

Refaat fue dado de alta el 11 de abril, un mes después, y desde entonces continuó recibiendo tratamiento y usando un marcapasos.

El futbolista militaba en las filas del Modern Future desde octubre de 2021 y la temporada pasada anotó un total de nueve goles en 29 apariciones, mientras que también debutó con la selección egipcia en 2021, con la que disputó cinco partidos.