Lando Norris, el campeón al que no toman en serio: un desaire en la gala de la FIA y un dorsal 1 para demostrar su jerarquía en 2026

Lando Norris, el campeón al que no toman en serio: un desaire en la gala de la FIA y un dorsal 1 para demostrar su jerarquía en 2026

El pasado 19 de diembre, la BBC eligió a Rory McIlroy como la personalidad deportiva de 2025, el año en que al fin pudo completar su Grand Slam, enfundándose la chaqueta verde en el Masters de Augusta. Tras el norirlandés, la segunda más votada fue Ellie Kildunne, que lideró a Inglaterra en el Mundial femenino de rugby. Sólo en el tercer lugar del galardón -uno de los más precisos termómetros de la popularidad en el deporte británico- aparecía Lando Norris, coronado campeón del mundo de F1 el pasado 7 de diciembre en Yas Marina. Ni la feliz resolución del Mundial, uno de los más igulados de la historia, ni su hito con McLaren, que no lograba un título de pilotos desde 2008, bastaron a Norris para conquistar el corazón de sus compatriotas. Y bajo esa pequeña frustración late un asunto de mucho mayor calado.

Desde el mismo día de su coronación, algunas figuras de la F1 no parecen tomarse en serio al campeón. El mejor ejemplo se vivió durante la gala de la FIA, celebrada el 12 de diciembre en Tashkent (Uzbekistán), cuando el presidente Mohammed Ben Sulayem felicitó a Norris con unos modales muy alejados de la solemnidad del acto. Ante un auditorio estupefacto, el dirigente emiratí revolvió el peinado de Norris durante varios segundos. No se trataba de un incidente aislado, ya que nada más acabar el GP de Abu Dhabi, Ben Sulayem ya había obsequiado al líder de McLaren con idéntico recibimiento.

Cuesta imaginar al gran capo de la FIA tomándose tantas confianzas con Max Verstappen, el piloto que este curso, al volante de un coche notoriamente inferior, ha llevado al límite a McLaren. Aun sin ceñirse su quinta corona, el holandés ha concitado el reconocimiento unánime del paddock. Hasta el punto de hacer rendirse a otro ídolo británico como Damon Hill. «Los títulos son importantes, pero no lo cuentan todo. A veces, el mejor piloto no se proclama campeón», concluyó el verdugo de Michael Schumacher en 1996.

Feroz autocrítica

El arrollador carisma de Verstappen, capaz de luchar hasta el último aliento pese a contar con 104 puntos menos a falta de nueve carreras, ha empequeñecido el logro de Norris, célebre por sus feroces autocríticas. «A veces no he tenido mucha confianza en mí mismo. Sin duda ha habido momentos, incluso este año, en los que Oscar [Piastri] lo hacía mejor que yo, lo que me hacía pensar: "Bueno, quizá sean un poco mejores. Quizá puedan ser más consistentes, sacarle más provecho al coche". Simplemente, a veces pensé que no iba a ser posible», explicó durante una reciente entrevista con la BBC.

No obstante, existen razones de peso para considerar a Norris un legítimo campeón. En primer lugar porque fue el único piloto de la parrilla con un balance positivo frente a Verstappen (12-12 en carrera y 13-11 en sesiones clasificatorias). En ese apretadísimo cara a cara, Lando sumó siete victorias y siete poles, una menos que Max en ambas categorías, pero hizo 18 podios (tres más) y cinco vueltas rápidas (dos más). Hasta ahora, Verstappen era el único piloto de la historia con esa cifa de top-3 en un solo año (2021, 2023).

Otro de los argumentos para defender la jerarquía de Lando fue su soberbia reacción en el tramo decisivo del Mundial, cuando recuperó 34 puntos frente a Piastri. A sus apabullantes victorias en México y Sao Paulo supo añadir las necesarias dosis de aplomo en Austin y Abu Dhabi, mientras su compañero no encontraba el rumbo y se hundía en la desesperación. El 13-11 frente a Piastri los sábados prolonga la extraordinaria racha de Norris, invicto durante sus siete temporadas en el Gran Circo. Desde 2019 ante Carlos Sainz (11-10) hasta sus rotundos 15-7 y 20-2 frente a Daniel Ricciardo (2022, 2023).

Esta regularidad ha terminado por resultar crucial en la ajustadísima disputa con Verstappen, la más estrecha, en términos absolutos, de la historia. Incluso por delante del Mundial de 1984. Entonces, Niki Lauda obtuvo el título por sólo medio punto de ventaja sobre Alain Prost, su compañero en McLaren. Cabe recordar que aquel año se disputaron 16 carreras, en lugar de 24, y que la puntuación máxima potencial era de 99 puntos, frente a los 648 actuales. Por tanto, el margen con el que se ha impuesto Norris (0,31%) ha sido incluso inferior al de Lauda (0,51%).

Con estos datos sobre la mesa, Norris podrá lucir en 2026 el 1 en el morro de su McLaren, mientras Verstappen apostará por el 3, su favorito, al que tuvo que renunciar durante siete años por culpa de Ricciardo, que lo tenía reservado. Ese dorsal 1 supondrá todo un desafío para Lando, como bien podrían atestiguar Mario Andretti (1979), Jody Scheckter (1980), Nelson Piquet (1982) o los ya mencionados Lauda (1985) y Hill (1997), algunos de los pilotos que más sufrieron al año siguiente de tocar la gloria.

Fernando Alonso y Carlos Sainz, volcados en la revolución de 2026: del simulador en Silverstone a los test en Abu Dhabi

Fernando Alonso y Carlos Sainz, volcados en la revolución de 2026: del simulador en Silverstone a los test en Abu Dhabi

A última hora del domingo en Yas Marina, Fernando Alonso dejó una de esas respuestas que tanto le gustan y que pueden significar una cosa, la contraria o ambas a la vez. Cuando un periodista le preguntó por el GP de Australia 2026, que marcará su 25º aniversario en la F1, el bicampeón dijo que aún no había pensado en ello, aunque deslizó que el GP de Abu Dhabi 2026 "quizá sí sea más especial". ¿Se refería a su última carrera antes de la retirada? ¿O apuntaba más bien al fin de semana donde celebraría su tercer título? A medio camino entre ambas se dilucidará su Mundial 2026.

El último triplete, entre Las Vegas, Qatar y Abu Dhabi, le dejó bastante fatigado, pero ayer, a primera hora, el líder de Aston Martin ya había llegado a la fábrica de Silverstone. Allí empezó, en compañía de Dani Juncadella, el trabajo en el simulador. Mientras, el resto del equipo permanecía en Yas Marina, donde hoy Stoffel Vandoorne participará en el test de Pirelli y Jak Crawford asumirá su turno en el test de jóvenes pilotos previsto para mañana.

Para saber más

Alonso sabe de la importancia de las primeras sesiones para el desarrollo del AMR-26, el monoplaza que marcará su propio destino. También el de Lawrence Stroll, propietario del equipo, responsable de los fichajes de Adrian Newey, Enrico Cardile o Andy Cowell y de la multimillonaria inversión en el Campus Tecnológico. Adaptarse a la nueva normativa que entrará en vigor en 2026, con una profunda renovación de los coches y los motores, supondrá un desafío mayúsculo para Aston Martin. También para Alonso, que acaba contrato a finales de año. Por supuesto, el rendimiento del monoplaza influirá en su decisión.

Si el AMR-26 le permite otra vez luchar por las victorias, Alonso, aun con 45 años, no dudará en renovar otra temporada. Si se repiten los errores de 2025, cuando Aston Martin sólo superó en el Mundial a Haas, Sauber y Alpine, vería llegado el momento de otros retos, como el Rally Dakar. Antes de la presentación, prevista para el 9 de febrero, aún hay tiempo para cinco días de pruebas a puerta cerrada en Montmeló. Poco después, los test oficiales, otra año más en Bahrein, entre el 11 y el 13 de febrero y entre el 18 y 20 de febrero.

A la espera de Honda

De cara al invierno, el objetivo de Alonso es dar continuidad a sus buenas sensaciones de Qatar y Abu Dhabi, donde se ha embolsado16 puntos. El domingo, el ovetense completó otra actuación impecable, ayudando a Lance Stroll a sumar otros dos, gracias al formidable adelantamiento del australiano sobre Oliver Bearman en la última vuelta. Antes, Fernando había ralentizado deliberadamente a sus perseguidores para dejarlos en manos de Stroll, con neumáticos nuevos.

Las grandes esperanzas, por supuesto, se depositarán ahora sobre Newey, ascendido a team principal con la intención centralizar todo el poder sobre su figura. El genio creador del británico, en cualquier caso, no resolverá nada si Honda no suministra un motor fiable y potente. Las aspiraciones de Aston Martin tampoco llegarán muy lejos si el equipo mantiene sus errores operacionales en pista, con malas estrategias y lentitud en los pit-stops.

El sexto puesto de Alonso, sumado al séptimo de Losail, supone en todo caso un punto de partida, potenciado ahora por la mejor sintonía con los ingenieros y los jefes. Más imprescindible si cabe tras la crisis interna de finales de octubre, cuando Mike Krack, director de operaciones en pista, pidió públicamente a Fernando que rebajase el tono de sus críticas al equipo.

Sainz, con el equipo Williams, este fin de semana en Yas Marina.

Sainz, con el equipo Williams, este fin de semana en Yas Marina.WILLIAMS F1

Asumir el liderazgo de un proyecto puede acarrear este tipo de fricciones, como también sabe Carlos Sainz, un piloto acostumbrado a discutir cada nimio detalle con sus ingenieros hasta encontrar la solución. Así como dejar un grato recuerdo allí por donde pasa. De hecho, el madrileño y su padre cerraron el domingo su estancia en Yas Marina con una visita al hospitality de McLaren, donde felicitaron en persona a Lando Norris y otros viejos amigos, como el team principalAndrea Stella.

Sainz no se despidió aún de Abu Dhabi, donde hoy se pone otra vez al volante en la primera jornada de test. Será en un FW-47 modificado, que se acerca a los niveles más bajos de carga de 2026, cuando se estrenará la aerodinámica activa. Una mañana, la de hoy, con cierto tono emotivo para Carlos, ya que conmemora su primer aniversario con Williams. "En los test de 2024, la gente sentía pena cuando me venían con este mono blanco. Un año más tarde tengo tres podios", lanzó el pasado sábado, en referencia a sus terceros puestos en Bakú, Qatar y la sprint race de Austin.

"en el lugar correcto"

De los 12 puntos en 2024, Williams ha pasado a 137, estableciéndose como quinto equipo de la parrilla. "Si hace 12 meses alguien nos hubiera dicho que íbamos a terminar el Mundial en esta posición habría sido, como mucho, un sueño", admitió hace unas semanas James Vowles, team principal del equipo. El mérito de sus ingenieros se multiplica si valoramos que la escudería de Grove fue la primera que decidió abandonar el desarrollo del monoplaza de 2025 para centrar todos sus esfuerzos en el proyecto de 2026.

Los primeros meses del curso resultaron muy complicados para Sainz, con problemas para adaptarse a un monoplaza que nada tenía que ver con el Ferrari. No obstante, a partir de las vacaciones cambió la inercia respecto a Alex Albon. "Demostré por qué hicimos este cambio, qué intentamos lograr aquí y por qué ahora somos una potencia a tener en cuenta para el futuro", explicó el madrileño. La última vez que Williams había firmado dos podios fue en 2015, con Felipe Massa y Valtteri Bottas, mientras que su última victoria databa de tres años atrás con Pastor Maldonado en el GP de España 2012.

Las bases sólidas parecen haberse establecido, así que ahora queda por ver cuál es el margen de mejora. "En tan sólo unas semanas, el FW48 será una realidad. Estoy esperando verlo", añadió el domingo Vowles, con la lógica expectación por los datos del túnel del viento y el motor Mercedes. La nueva unidad potencia podría representar una de las grandes fortalezas de Williams, ya que en el paddock se da por hecho que la marca alemana ha dado en el blanco. "Estoy en el lugar correcto y el momento correcto, solamente puedo pedir seguir empujando porque el potencial existe", concluye Sainz.

Verstappen y los dos puntos que frustraron su gesta: "Ha sido la mejor temporada de mi vida"

Verstappen y los dos puntos que frustraron su gesta: “Ha sido la mejor temporada de mi vida”

No le bastó con ganar seis de las 10 últimas carreras, cuando no se bajó ni una sola vez del podio. Tampoco fue suficiente con igualar el registro de 2016 de Lewis Hamilton, el último piloto que se había quedado sin el título pese a sumar más victorias que el campeón. Max Verstappen no pudo culminar la remontada que le hubiese valido el quinto título consecutivo, así que ese récord seguirá en poder de Michael Schumacher. Sin embargo, el Mundial 2025 será recordado como el más completo de un piloto al que ya muchos consideran el mejor de la historia.

Durante la rueda de prensa oficial de la FIA, un periodista abordó sin ambages esta cuestión con Verstappen: ¿Ha sido la mejor temporada de tu vida? "Sí, creo que sí. A veces he odiado este coche, pero también me ha encantado. Y siempre he intentado sacarle el máximo partido, incluso en los fines de semana difíciles", contestó el tetracampeón. Después de las 24 carreras, sólo cabe atribuirle un borrón durante el GP de España, donde causó una choque contra George Russell por la que le sancionaron con 10 segundos, y un trompo en la resalida del GP de Gran Bretaña.

"Estoy aquí sentado ahora mismo con una mejor sensación que la del año pasado por estas fechas. Por supuesto que es una pena no haber conquistado el título, pero al mismo tiempo, durante mucho tiempo ni siquiera pensé en ello. Nunca me sentí capaz hasta hace unas semanas", añadió el líder de Red Bull, elegido mejor piloto del domingo en Yas Marina. Su cuarto galardón consecutivo en el voto popular, una racha nunca vista.

Doble intervención de Antonelli

Sólo dos puntos le separaron del título, la menor diferencia desde 2008. Los dos puntos que Andrea Kimi Antonelli perdió, tras un error flagrante en la última vuelta del GP de Qatar, frente a Lando Norris. Por si fuera poco, durante el GP de Austria, el rookie de Mercedes ya le había condenado a su único abandono del curso, tras provocar una colisión en la subida a la curva 3 del Red Bull Ring.

Pese a esos dos lunares, Verstappen cierra su antológico Mundial 2025 como el piloto con más victorias (ocho), poles (ocho) y vueltas en cabeza (454). A estas cifras hay que añadir cinco segundos puestos, dos terceros, 20 top-5 , 23 carreras en los puntos, 23 presencias en la Q3 y 12 salidas desde la primera línea de la parrilla. Tras un mal arranque, sin opción alguna ante McLaren, Red Bull despidió a Christian Horner, su team principal durante las dos últimas décadas. Así que Max debió salir al paso de los rumores y confirmar su continuidad en 2026. Laurent Mekies, el nuevo jefe, consiguió una mejor comprensión del coche, igualando sus prestaciones frente al MCL-39. Todo gracias a unas novedades en el suelo del monoplaza, introducidas desde el GP de Italia.

"Fue un cambio importante, pero surgió gracias a la colaboración con Laurent. Es un ingeniero excelente. Ambos aplicaron una nueva forma de analizar los detalles, de decir que los datos del simulador ya no importan, sino que lo que importa es lo que marca el cronómetro", explicó Helmut Marko, asesor de Red Bull, sobre la transformación del monoplaza. Un RB-21 que sólo él pudo llevar al límite. Durante la qualy de Monza, Verstappen marcó la vuelta más rápida en la historia de la F1 (1:18.792) a una velocidad media de 264,68 km/h. Al día siguiente ganó con 19 segundos de ventaja frente a Norris. Ese asombroso septiembre iba a completarlo con un triunfo en el legendario Nordschleife al volante de un Porsche GT4, un grand chelem en el GP de Azerbaiyán y otro debut con un Ferrari GT3 en el Infierno Verde.

El RB-21 de Verstappen, en cabeza, durante el GP de Abu Dhabi.

El RB-21 de Verstappen, en cabeza, durante el GP de Abu Dhabi.AFP

El 8 de noviembre, una eliminación en la Q1 del GP de Sao Paulo, por falta de ritmo, extremó aún más la dificultad del desafío. Por supuesto, Red Bull no podía contar con la ayuda de Yuki Tsunoda, desquiciado, fuera de la dinámica, en la línea de Liam Lawson, que apenas aguantó dos grandes premios. Para entender la importancia de Verstappen en su equipo, baste señalar que se ha apuntado 66 de las 71 últimas victorias, 48 de las 51 últimas poles y 105 de los 136 últimos podios. Sólo ha perdido dos de las últimas 48 sesiones clasificatorias. Ni siquiera Schumacher tuvo un influjo tan arrollador en Ferrari.

"Felicidades a Lando, se lo merece. Pero Max está claramente por encima del resto", zanjó Alain Prost durante su participación televisiva en Yas Marina. Desde 2022, con la normativa del efecto suelo, Verstappen se ha confirmado como el absoluto jerarca de la F1, dejando en evidencia a rivales como Charles Leclerc, Hamilton o Russell. Ni siquiera el monegasco tampoco pudo echarle una mano en la pugna decisiva ante Norris. "Charles se esforzó al máximo para subir al podio. Fue impresionante verlo. Pero, claro, optaron por una doble parada, lo que lo complicó todo aún más", analizó tras la carrera.

El futuro de Lambiase

Tras perder su corona, el próximo año Verstappen deberá renunciar al dorsal 1, aunque según él mismo adelantó, no regresará al 33. Lo más probable es que regrese al 3, su favorito durante sus primeros años. Un guiño nostálgico, muy en la línea del cierre del curso en Abu Dhabi. Tras bajar del podio, Verstappen posó para la foto de familia a la puerta del garaje de Red Bull. En ese instante no perdió la oportunidad de posar con su mujer, Kelly, madre de la pequeña Lily, y Penelope, su hijastra.

En ese momento, muchos querían capturar otro momento con Gianpiero Lambiase, su ingeniero de pista. Sin embargo, no hubo rastro del italiano, que tras la carrera había roto a llorar en el muro delante de las cámaras. Durante los últimos meses, Lambiase ha sufrido problemas personales que le impidieron acudir a algunas carreras. ''Ha sido un año emotivo. No quiero entrar en detalles, pero ha sido duro", reveló Verstappen, que le mantiene como su hombre de estricta confianza desde mediados de 2016. Al parecer, Red Bull definirá durante este invierno el futuro de Lambiase y su continuidad en el Mundial 2026. "Estoy deseando ponerme al día con él. No sólo es mi ingeniero, sino que lo veo como un amigo", concluyó el holandés.

Ganó el que más puntos sumó

Ganó el que más puntos sumó

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No había cruzado la línea de meta y a Lando Norris ya se le caían las lágrimas. El sueño que había perseguido desde que tenía 6 años estaba a apenas unos metros de distancia. Toda la presión, todos los nervios, todas las dudas, todas las faltas de confianza, toda la amenaza a la que le había sometido Max Verstappen y los errores de McLaren —y los suyos propios— estaban a punto de terminar.

Después de una carrera de control en la que Max volvió a ganar y él terminó tercero, Norris se convirtió en el trigésimo quinto campeón del mundo de la historia y en el undécimo británico en unirse a este prestigioso club. Ha tenido la ventaja de disfrutar de un monoplaza dominante durante todo el año, pero también ha sido capaz de mostrar su mejor versión en algunos momentos de la temporada.

La parte final ha rozado casi la perfección. De no ser por los errores de McLaren en Las Vegas y Qatar, el título se habría decidido sin asumir tanto sufrimiento. Sin embargo, Lando ha tenido también su cara oscura: momentos malos, errores costosos, dudas, falta de confianza... La velocidad del coche lo ha compensado en ocasiones, pero todo junto le ha regalado una oportunidad a Verstappen que ha estado cerca de aprovechar.

Lando ha sumado dos puntos más y por eso es campeón, pero Max ha pilotado mejor. El primero se lleva el título que pasará a los libros de historia; el segundo, el orgullo de saber que cuenta con la admiración general por lo que ha sido capaz de hacer. Lando ha hecho lo que se esperaba de un piloto bueno con el mejor coche. Max ha hecho lo que nadie pensaba que podía hacerse, lo que le convierte en un piloto especial.

Por tercera vez en los últimos dieciocho años, tres pilotos llegaron con opciones de ser campeones a la última carrera. Por primera vez, Fernando Alonso no estaba en la batalla. En 2007 y en 2010 ganaron quienes llegaron a esa última cita en la tercera posición del campeonato.

El año de Alonso

En 2007 Kimi Räikkönen ganó al aprovecharse de los errores de McLaren y de la guerra civil existente entre sus dos pilotos. En 2010 Sebastian Vettel fue campeón por un error indecente de Ferrari en la estrategia. Fernando había hecho lo mismo que Verstappen este año: luchar con un coche menos competitivo contra un Red Bull que volaba. Ese día ganó el coche más rápido y el equipo más inteligente, pero no el mejor piloto.

Dos años después volvió a tener un duelo con Vettel en circunstancias parecidas, pero entonces también ganó el coche más rápido. Desde ese año, 2012, Fernando nunca más ha estado en la batalla. Muchas travesías por el desierto, muchas frustraciones, pero una recalcitrante y testaruda osadía por mantener siempre la misma ambición y hambre.

2025 ha sido un año mediocre de Aston Martin, pero brillante de Fernando. Sin título, sin victorias, sin podios, pero haciendo algo aún más difícil: ser capaz de lograr cosas imposibles. Trece clasificaciones para Q3 (dos de Lance Stroll), diez carreras en los puntos (cinco de su compañero), 24-0 en duelos de clasificación con Stroll y una racha de 37-0 si sumamos el año anterior.

Aston Martin ha terminado séptimo en el Campeonato de Constructores, pero si en lugar de Alonso hubiera habido en el equipo dos Stroll, habría terminado en la posición que realmente le correspondía: la novena. A Fernando se le acaba el tiempo, pero no la velocidad. Ojalá que los Reyes Magos le traigan un buen coche para 2026. No necesita el coche más rápido, solo lo mínimo necesario para poder volver a recobrar la ilusión.

Fernando y Max son pilotos de la misma especie: prestidigitadores capaces de hacer una magia que los demás no pueden.

Se acabó la temporada 2025; la de 2026 comenzará en Australia dentro de 91 días. Será otra historia completamente diferente.

El vínculo de Norris con Alonso y Sainz: de aquel café servido en Austin al "se puede ser campeón siendo buena persona"

El vínculo de Norris con Alonso y Sainz: de aquel café servido en Austin al “se puede ser campeón siendo buena persona”

La felicitación de Fernando Alonso, en forma de abrazo nada más bajarse del coche, supuso el cierre de un círculo para Lando Norris, el primer campeón del mundo de McLaren en 17 años. Un logro que nunca pudo alcanzar el asturiano en la escudería de Woking, donde sí tuteló los primeros pasos de Norris. En concreto desde un ya lejano 19 de octubre de 2018, cuando el británico debutaba al volante del MCL-33 durante la primera jornada de entrenamientos libres del GP de Estados Unidos. Aquel viernes en Austin pasaría a la posterioridad por una curiosa imagen: la del discípulo sirviendo un café a Alonso dentro del garaje papaya.

Tras quel empujón inicial de Alonso llegaría, un año después, Carlos Sainz, compañero de Norris en McLaren en 2019 y 2020.. "Me alegro por Lando como piloto, porque es más rápido de lo que la gente cree, pero me alegro especialmente por él como persona, porque es un tipo que ha sufrido mucha presión en las redes sociales y en la prensa", contaba ayer el madrileño en Yas Marina. "Fue muy sincero hablando sobre sus dificultades y ha demostrado que se puede ser campeón siendo una buena persona", añadió el piloto de Williams, un poco harto de la etiqueta de blando que tantas veces endilgaron a su gran amigo.

Esta temporada, desde luego, ha supuesto un brutal desafío para Norris, capaz de llevar el delirio a 168.000 aficionados ingleses en Silverstone y de conquistar un formidable triunfo en el GP de Mónaco, pero también de lidiar con momentos muy difíciles. El más crítico llegaría el pasado 31 de agosto, cuando los fotógrafos capturaron su imagen sobre un terraplén de Zandvoort, con el casco aún en la cabeza, afligido tras su único abandono del año, desencadenado por una fuga de aceite. Ese cero le dejaba a 34 puntos del líder, su compañero Oscar Piastri.

1.457 días después

A partir de entonces, Norris reunió lo mejor de su talento para poner fin a 1.457 días de reinado de Max Verstappen. El holandés no cedía la corona desde el 12 de diciembre de 2021, cuando se la había arrebatado, también en Yas Marina, a Lewis Hamilton. Desde hace más de una década, Norris ha tenido que lidiar con la presión de quienes le veían como el sucesor de una leyenda. Curiosamente, su Mundial 2025 ha guardado numerosos paralelismos con el 2008 en que Hamilton obtuvo su primer título.

Ambos ganaron, en un 16 de marzo, la cita inaugural, el GP de Australia. También se impusieron, en un 25 de mayo, el GP de Mónaco, al igual que el GP de Gran Bretaña, disputado en ambos casos, un 6 de julio. Por extraño que parezca, también sumaron sendos abandonos en el GP de Canadá y debieron aguardar al último gran premio para ser campeones.

"Ha sido una temporada difícil. Oscar y Max han realizado un trabajo increíble durante todo el año", admitió Norris, tras tomar otro relevo de Hamilton, hasta ayer el último piloto de McLaren en paladear la gloria. De este modo amplía la nómina de los elegidos en Woking, que se completa con Emerson Fittipaldi, James Hunt, Niki Lauda, Alain Prost, Ayrton Senna y Mika Hakkinen.

Todo estos logros, no obstante, palidecen ante la emoción que afloraba ayer en Norris tras cada lágrima vertida junto a Cisca y Adam, sus padres. "Estoy muy orgulloso, no por ser campeón, sino por todo lo que han sacrificado quienes me rodean para hacer esto posible. Hacerlos felices y recompensar sus sacrificios y su trabajo duro es lo que me llena de orgullo", relató. Ha sido un largo camino. Nada menos que 152 carreras en la F1. Sólo Nico Robserg (206), Nigel Mansell (176) y Jenson Button (169) necesitaron más antes de tocar el cielo.

Lando Norris, campeón del mundo tras el triunfo estéril de Max Verstappen en Yas Marina

Lando Norris, campeón del mundo tras el triunfo estéril de Max Verstappen en Yas Marina

A falta de 10 vueltas, cuando ya tenía la victoria en la mano, Max Verstappen lanzó por la radio una pregunta que más bien parecía una súplica desesperada: "¿Charles les está alcanzando o no?". Los estrategas de Red Bull, qué remedio, debieron responder con la evidencia. El ritmo de Leclerc era similar al de los McLaren y Lando Norris seguía tercero, por detrás de Oscar Piastri. Un resultado suficiente para proclamarse campeón del mundo en Yas Marina. Tras un extenuante Mundial de 24 carreras, más otras seis sprint races, el título se había resuelto por sólo dos puntos.

Norris lloraba a moco tendido dentro del casco, mientras Verstappen lanzaba mensajes de aliento a toda la gente de Red Bull. Acabar el curso con más victorias, poles y vueltas en cabeza no le ha servido para ceñirse su quinta corona. Pero sólo con llevar al límite a McLaren, con quedar a centímetros de la mayor remontada de la historia, el viaje ya ha merecido la pena. Mejor que nadie lo sabe Fernando Alonso, sexto en la meta, que ya había rozado dos gestas similares en 2010 y 2012. Mientras Carlos Sainz, decimotercero, felicitaba de corazón a Lando, su íntimo amigo.

Para saber más

Norris resolvió el epílogo con la templanza y la categoría propias de un campeón del mundo. Pudo pasarlas canutas en mitad del pelotón, pero supo solventarlo todo con una pericia exquisita. En la última cita del año, una vez más, Verstappen le había llevado al límite. "No hay por qué estar decepcionado. Yo no lo estoy. Podemos sentirnos orgullosos de esta remontada", lanzaba antes de subir al podio. Con la botella de champán en la mano, Piastri pretendía esbozar una sonrisa. Y no le salía. Hace apenas seis semanas, el australiano ya se veía campeón.

La amenaza del 'undercut'

Pero nada en este campeonato ha querido ajustarse a la lógica. Ni los errores de McLaren, ni las heroicidades de Verstappen. En Yas Marina, por supuesto, también hubo sitio para lo imprevisible. Aún no se habían completado dos vueltas y ninguna estrategia precía ajustarse a lo previsto. Verstappen apretaba a fondo, lejos del alcance de los McLaren, con el sustancial matiz de que su perseguidor ya no era Norris, sino Piastri, el único de los favoritos con neumáticos duros. Ese factor no pesó en el ánimo de Oscar, sin titubeos para dejar atrás a su compañero con un precioso adelantamiento en la curva 9.

Red Bull renunciaba a imponer un ritmo cansino en cabeza, como hizo Lewis Hamilton en la última carrera del Mundial 2016. En realidad, las piezas se le habían ordenado casi solas en el tablero. Pese a la mala salida de George Russell, que había perdido dos posiciones, Norris empezaba a verse agobiado por el acoso de Charles Leclerc.

No lograba el británico distanciar al Ferrari. Mal asunto porque la amenaza del undercut, con una mejora estimada de más de un segundo por vuelta, se cernía sobre él. Más si cabe tras el pit-stop de Russell en la vuelta 15. McLaren respondió tres minutos más tarde con su líder, que montaría también un juego de duros.

Era el momento de la verdad para Norris, forzado a batirse en mitad de un avispero. Conducir con paciencia y precisión en ese interminable tren de coches más lentos. Por el interior de la curva 3, se deshizo de Andrea Kimi Antinelli. Desde ahí, apoyado en su DRS, rebasó sin problema alguno a Sainz, Lance Stroll y Liam Lawson. Ni siquiera el piloto de Racing Bulls, presunto aliado de Verstappen, presentó batalla.

"Dejádmelo a mí"

De este modo, Yuki Tsunoda quedaba como el último dique de Red Bull. "Dejádmelo a mí", lanzó el japonés por la radio. Ese tonito fanfarrón, sin embargo, había que trasladarlo al asfalto. Y ahí tampoco iba a dar Yuki la talla. Camino de la curva 5, Norris salvó el apuro, esquivando por el exterior, casi con las cuatro ruedas fuera de la línea. Por este motivo, los comisarios anotaron el incidente. Podían haber penalizado a Norris por ganar ventaja por fuera de la pista, pero la única sanción de cinco segundos fue para Tsunoda, por efectuar más de un cambio de dirección.

El desamparo de Verstappen, incluso rodando en cabeza, resultaba conmovedor. En la vuelta 24, Red Bull había su pit-stop con la eficacia de siempre (2,3 segundos), pero en la pista seguían faltando aliados. No podía contar con Russell, su tradicional antagonista, ni tampoco con Leclerc, a quien Ferrari dispuso un plan de dos paradas. Restaban 18 vueltas para la bandera a cuadros cuando entró el monegasco y de inmediato, para evitar sustos, McLaren hizo lo mismo con Norris.

Tras sus catástrofes consecutivas en Las Vegas y Qatar, la escudería de Woking por fin estuvo a la altura, imponiendo su superioridad. La mecánica y la numérica. Y es que, en caso de imperiosa necesidad, aún contaban con otra baza. Quizá antideportiva, pero a la que hubiesen recurrido sin dudarlo. Si Leclerc llegaba hasta Norris y le adelantaba, bastaría con parar a Piastri.

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Nunca perdió la fe. Nunca dejó de creer que lo podía lograr. Sólo quiso demostrar lo equivocados que estaban quienes pensaron que nunca sería campeón. Esas críticas, de algún modo, le hicieron sonreír aún más. Porque el principal motor de Lando Norris (Bristol, 1999) fue siempre la diversión y el disfrute. Sólo así pudo sostenerse durante estas siete temporadas en la F1: 11 victorias en 152 carreras hasta alcanzar la cima. El undécimo piloto británico que se proclama campeón del mundo ha tenido que esperar a la última carrera y ha llegado a la cima con sólo dos puntos de ventaja. La gloria para quien ni siquiera quería que le pagasen por conducir en McLaren.

Es el hijo de uno de los hombres más ricos de Inglaterra, así que el dinero nunca ocupó un lugar primordial. La fortuna de Adam Norris supera hoy los 200 millones de libras, pero Lando siempre luchó para encontrar su sitio por méritos propios. Desde la Milfield School, un exclusivo centro privado a razón de 20.000 libras anuales (unos 23.000 euros), hasta su aterrizaje en McLaren en 2019, cuando empezó a trabar amistad con Carlos Sainz. El chico quería demostrar que la inversión había merecido la pena. Que no era una pérdida de tiempo. Que todo llegaría con trabajo duro, dedicación, determinación y sacrificio. Y que jamás iba a pagar por un asiento de F1.

Mark Berryman, su agente desde los 12 años, dice conocerle mejor que su propia madre, nacida en Bélgica, por cierto. Fraser Sheader, el otro socio fundador de ADD Management, también le acompañó desde que era niño en aquella autocaravana. Lando poseía un talento natural y la prensa iba pronto a colgarle la fatídica etiqueta. Sería el heredero de Lewis Hamilton. Al chaval le apasionaba vivir así, confraternizando con los mecánicos, recogiendo el garaje, desmontando su kart después de cada carrera... Sin embargo, aun tras su título de campeón mundial de 2014 necesitaba contactos. Los que le podía facilitarle Zak Brown.

Vínculo con los 'rallies'

El estadounidense se había ganado fama en el paddock por su habilidad para encontrar patrocinadores, así que concertó una reunión con Ron Dennis, propietario de McLaren. A comienzos de 2017 ingresó en la academia de Woking. Apenas 12 meses después tarde compartió asiento con Fernando Alonso en las 24 Horas de Daytona. Su relevo nocturno, bajo la lluvia, dejó boquiabierto al asturiano. Sin experiencia alguna en prototipos, había recuperado 33 segundos en 20 vueltas. Aquella hazaña al volante del Ligier #23 del United Autosports quedaría grabada en la memoria de Alonso. Durante el GP de Gran Bretaña 2021, se intercambiaron los cascos. "Eres una estrella, una estrella de rock", escribió Fernando, poco dado a los cumplidos.

En verdad, su único ídolo durante la niñez había sido Richard Burns, campeón mundial con Subaru (2001). Así que ese vínculo con los rallies le sirvió para ganarse también a la familia Sainz, que presumía del buen rollo en la sociedad Carlando. Tras el salto del madrileño a Ferrari, Norris sufriría un terrible desencanto en el GP de Rusia 2021. Hubiese ganado en Sochi de no ser por su cerrazón a la hora de montar los neumáticos de lluvia. Y aún tuvo que esperar un total de 110 carreras antes de escuchar, al fin, el God save the Queen en el Hard Rock Stadium.

No sólo truncó ese maldito registro de más podios (14) sin victoria, que había arrebatado a Nick Heidfeld, sino que puso fin a la sequía del automovilismo británico, en blanco a lo largo del Mundial 2023. Andrea Stella, team principal de McLaren, subía a lo más alto del podio 12 años después. Se decretó día de fiesta en Miami y Zak tuvo que retrasar el vuelo de regreso. Lando se había presentado el jueves con la nariz hecha un cisco, pero acabaría celebrando con Verstappen a altas horas de la madrugada del lunes. Así funciona esta F1, con los rivales más enconados compartiendo jet privado, reservado y pista de baile.

Dejar atrás a Coulthard

Quería ser el más rápido, pero también el más humano, mostrándose vulnerable frente a las cámaras, hablando con franqueza sobre la presión y priorizando la salud mental. Su modo de acercarse a los fans, con tantos defectos y taras por delante, le han convertido en modelo de conducta para la Generación Z.

Bien que se llamaba a escándalo David Coulthard por ello, antes de que el pasado viernes, Norris le arrebatase su récord de más carreras con McLaren (150). Durante sus nueve temporadas en Woking (1996-2004), el escocés hizo méritos para ser catalogado como uno de los mejores de la historia sin la corona. En 2001 sólo tuvo que rendirse ante Michael Schumacher. Siendo un piloto de la vieja escuela, capaz de sacar el dedo corazón al kaiser en pleno GP de Argentina 1998, su historia guarda curiosos paralelismos con Norris.

Antes de las actuales papaya rules, que tanta polvareda levantaron con Oscar Piastri el año pasado en Bakú o hace dos meses en Monza, Coulthard ya tuvo que ceder el paso para que Mika Hakkinen ganase el GP de España 1997 y el GP de Australia 1998. Los errores con el embrague en las salidas y su complejo de inferioridad frente a Verstappen ya ni siquiera resuenan como ecos del pasado. Norris es campeón por legítimo derecho.

Una estratagema de Hamilton como plan de Verstappen para ser campeón: "Que tengan cuidado. No tengo nada que perder"

Una estratagema de Hamilton como plan de Verstappen para ser campeón: “Que tengan cuidado. No tengo nada que perder”

El primer mensaje de radio para Gianpiero Lambiase, su ingeniero de pista, ya suponía una declaración de intenciones: "Mañana vamos a divertirnos". Aunque esa advertencia subió de tono cuando Max Verstappen quiso atender ayer a la prensa en la zona mixta de Yas Marina: "Que tengan cuidado. No tengo nada que perder. Vamos a darlo todo". Desde la pole, la octava del año, el holandés apura hoy sus opciones de tumbar a Lando Norris y Oscar Piastri, en busca de su quinto título. Entre todas sus probabilidades, ninguna mejor que una victoria combinada con el cuarto puesto de Norris.

"Voy a intentar ganar la carrera, pero necesitamos un poco de ayuda o un poco de suerte para conquistar el campeonato", admitió Mad Max, sabedor de la dificultad del desafío. Porque no se trata simplemente de convertir la pole en triunfo, como viene sucediendo en Abu Dhabi desde 2015, sino de introducir elementos de distorsión que distraigan a Norris de su objetivo. En el paddock todos saben que Verstappen va a intentarlo. La duda es saber hasta dónde forzará la máquina.

George Russell, uno de sus más enconados adversarios en la parrilla, confirmó ayer que le había pedido un rebufo durante la qualy, aunque el holandés no quiso prestarse a ello. Sin embargo, el líder de Mercedes tiene muy claro que tras la primera vuelta de hoy, Verstappen "no se va a separar" del pelotón. Es decir, que va a recurrir a la misma táctica empleada en 2016 por Lewis Hamilton ante Nico Rosberg en ese mismo circuito. "Sí, será algo así. Espero que lo haga y entonces tendremos opciones de podio", adelantó Russell.

El cuerpo a cuerpo

Durante aquella carrera, en la que también se decidió el campeón, Hamilton mantuvo a menos de un segundo de distancia a su gran rival por el título. Justo lejos del alcance de su DRS, pero ralentizándole lo suficiente como para dejarlo a merced de sus enemigos. De hecho, el alemán tuvo que efectuar una arriesgadísima maniobra frente a un joven Verstappen, debutante aquel año en Red Bull.

Y es que aquella estratagema no bastó a Hamilton, vencedor en Abu Dhabi, aunque frustrado al ver cómo Sebastian Vettel o Daniel Ricciardo no podían interferir en el camino de Rosberg, proclamado campeón por sólo cinco puntos. Por tanto, Verstappen podría preferir otra alternativa, de más imprevisibles consecuencias. "Todo puede cambiar si Lando hace una buena salida y toma el liderato", avanzó Russell, con su acento sibilino.

Hoy, Verstappen podría simplemente preferir un cuerpo a cuerpo con Norris, una de sus víctimas predilectas a lo largo de las dos últimas temporadas. En ese duelo directo, Max ha evidenciado una notoria superioridad. Así que si debe comprometer sus opciones de victoria para forzar un posible error del británico, uno de sus mejores amigos fuera de la pista, tampoco va a titubear.

Norris, al volante del MCL-39, durante la última sesión libre.

Norris, al volante del MCL-39, durante la última sesión libre.AFP

Este plan trae también a la memoria la formidable actuación de Sergio Pérez ante Hamilton en Yas Marina. En aquella carrera de 2021 se introdujeron un par de cambios en la cuerda del trazado, eliminando las dos chicanes más lentas. Desde entonces, las cifras de adelantamientos han mejorado. En 2017, por ejemplo, se registraron unicamente cinco, mientras en las tres últimas ediciones se mejoró ostensiblemente (53 en 2022, 60 en 2023 y 31 en 2024).

"preparados para cualquier escenario"

En caso de que todos estos factores aún no bastasen, Verstappen aún puede aferrarse al clima de pánico desatado en McLaren. Desde la doble descalificación de Las Vegas, por una infracción en el suelo del MCL-39, hasta la desastrosa estrategia del pasado domingo en Qatar, la escudería de Woking parece un barco a la deriva. "Espero que hayan logrado una vuelta mágica y mañana paguen las consecuencias de esos reglajes, aunque no estoy seguro de que sea así", avanzó Zak Brown, CEO de McLaren, a modo de aperitivo.

En el hospitality papaya andan considerando todas las posibilidades. "Las analizaremos a fondo", añadió el estadounidense, dejando constancia que el team principal, Andrea Stella, y sus ingenieros estarán "preparados para cualquier escenario". Por supuesto, nadie osa mencionar 2007, cuando el equipo capitaneado por Ron Dennis lo echó todo a perder frente a Kimi Raikkonen.

Tampoco manejan, al menos públicamente, una temeridad por parte de los aliados de Verstappen. Isack Hadjar parte desde la novena plaza a bordo de un Racing Bulls, el equipo filial de Red Bull. Justo por delante de Yuki Tsunoda, a quien relevará la próxima temporada en ese asiento. Por la mañana, durante la última sesión libre, Norris se había dado un susto de muerte frente al japonés, que se interpuso en su camino. Esa maniobra fue castigada por los comisarios con un warning y una multa de 10.000 euros.

Verstappen apura su última bala ante McLaren con una descomunal 'pole' en Yas Marina

Verstappen apura su última bala ante McLaren con una descomunal ‘pole’ en Yas Marina

Fue su octava pole del año, aunque en verdad nos hizo disfrutar con dos vueltas sublimes. Max Verstappen cumplió con su cometido en Yas Marina, donde el domingo partirá por delante de Lando Norris y Oscar Piastri. En una pista donde la pole es sinónimo de victoria, cabe dar por desontado que el tetracampeón cumplirá con ese trámite, a la espera de un error de Norris, que sólo necesita un tercer puesto en la meta para proclamarse campeón.

Ni siquiera pareció precisar un tímido rebufo de Yuki Tsunoda en el segundo sector para detener el reloj en 1:22.207, 88 milésimas mejor que su anterior registro. Verstappen cierra el año con una pole más que Norris y dos más que Piastri, haciendo estremecer todo lo que encuentra a su paso, sembrando el terror en McLaren. Norris, a dos décimas, bien debe sentirse satisfecho de haber desbancado a su compañero por sólo tres centésimas.

Para saber más

Verstappen ostenta aún la vuelta rápida en Yas Marina, firmada durante la qualy de 2021 (1:22.109). Para ir abriendo boca, en la Q2 detuvo el crono en 1:22.9 con un juego usado de blandos. En su intento inicial de la Q3 (1:22.295) obtuvo 32 centésimas sobre Piastri y 45 ante Norris, que habían reservado la goma nueva para el intento postrero. George Russell pretendía reservarse el derecho a la última bala, esperando esa mínima evolución del asfalto. Sin embargo, ya nada pudo más allá de la cuarta posición, por delante de Charles Leclerc y Fernando Alonso, que el domingo partirá sexto.

Otro cambio en el motor

La novedad más relevante se había producido poco minutos antes del inicio de la sesión, cuando Red Bull filtró que Verstappen volvía a usar el motor estrenado en Brasil. Ese propulsor que, por precaución, había descartado hace una semana en Qatar y que, tras identificar su punto débil, ha recuperado en Abu Dhabi. Esa potencia resulta imprescindible para encontrar velocidad en las rectas del primer y segundo sector, porque en el último, McLaren parece contar con una cómoda ventaja.

Ocho milésimas desencadenaron la eliminación Lewis Hamilton en la Q3. Tercera consecutiva, hecho insólito en la historia de Ferrari, y cuarta del año para el heptacampeón, víctima de la primera criba junto a Alex Albon, Nico Hulkenberg y los dos pilotos de Alpine. "Hicimos muchos cambios en el coche, que se sentía muy bien. El equipo hizo un trabajo excepcional. Sin duda, se merecen algo mejor"; confirmó poco después de bajarse del SF-25.

Antes de salir al asfalto, Aston Martin hizo unos leves ajustes aerodinámicos que redujeron el molesto subviraje. De hecho, Alonso trepó hasta la cuarta posición en la Q1, con apenas 25 centésimas de déficit frente a la cabeza, con los blandos usados. No conforme, el asturiano repitió esa cuarta plaza en la Q2, a sólo 13 centésimas de la cabeza. Demasiado rápido para Lance Stroll, que el domingo partirá decimoquinto. La última carrera en la que el canadiense salió por delante de su compañero fue el GP de Gran Bretaña 2024.

Carlos Sainz se había dado el capricho de un prodigioso primer sector (16.902), Todas esas buenas perspectivas se desvanecieron cuando Williams se topó con tres rivales de similar entidad: Isack Hadjar, Esteban Ocon y Tsunoda. "Se me fue la parte delantera en la curva 9. Luego, el tercer sector fue terrible, tuve subviraje", confirmó por la radio el madrileño, que partirá duodécimo, a la estela de Oliver Bearman, un rival de cuidado a los mandos de su Haas.

La tres décimas de Norris a Verstappen, el extraño bajón de Piastri y las teorías de la conspiración en Yas Marina

La tres décimas de Norris a Verstappen, el extraño bajón de Piastri y las teorías de la conspiración en Yas Marina

En el inicio de la segunda sesión libre de ayer, cuando el sol aún no se había acostado sobre el horizonte de Yas Marina, un malentendido estuvo a punto de hacer chocar a Lando Norris y Max Verstappen. "¿Qué hace este tipo? Casi me estrello", exclamó por la radio el líder del Mundial, aún estremecido por el susto en la curva 1. Tras anotar el incidente, los comisarios lo dejaron sin castigo, con su habitual benevolencia de los viernes. Todo un respiro para Gianpiero Lambiase, ingeniero de pista de Mad Max, que no le había avisado de la irrupción del McLaren. Cualquier sanción hubiese resultado letal para el Verstappen, que el domingo necesita remontar 12 puntos si quiere alzar su quinto título.

El dominio de Norris a lo largo del viernes se plasmó tanto en velocidad a una vuelta (1:23.083), donde superó en 36 centésimas a su gran adversario, como en tandas largas. El promedio del británico durante sus nueve vueltas con los neumáticos medios (1:29.269) resultó cuatro décimas mejor que el de Verstappen (1:29.677), que efectuó un relevo más largo, con 15 giros. "Ha ido bastante bien. Estoy bastante contento con el coche, sólo necesitamos ser más rápidos", comentó el holandés, muy confiado con el criterio de sus mecánicos, casi siempre certeros a la hora de ajustar los reglajes.

Para saber más

Oscar Piastri, el otro candidato al título, tuvo que resignarse a la undécima posición, cediendo 68 centésimas con la cabeza. En la sesión matinal, el australiano ni siquiera pudo tomar el volante del MCL-39, reservado para Pato O'Ward. La suma de estos factores inflamó aún más los ánimos en el entorno del australiano, que no ve con buenos ojos la repentina irrupción de las órdenes de equipo.

comisión del Senado

"Si llegamos a la carrera y está bastante claro que uno tiene una oportunidad y el otro no, vamos a hacer todo lo que haga falta para ganar", adelantó Zak Brown, CEO de McLaren. Un brusco golpe de timón en la escudería de Woking, pese al empeño del estadounidense por negarlo. "No creo que sea un giro de 180º a las papaya rules. Vamos a empezar este fin de semana como los otros 23, dando igualdad de oportunidades a nuestros dos pilotos", añadió, en los micrófonos de Sky F1.

Piastri, 16 puntos por detrás de su compañero, lleva días filtrando a través de su entorno un presunto trato de favor hacia Norris. Esta teoría de la conspiración se sustenta en lo sucedido el pasado domingo en el GP de Qatar, cuando un calamitoso error estratégico acabó con las opciones de victoria de Piastri. Por asombroso que parezca, el asunto ha traspasado las redes sociales hasta alcanzar la esfera política. De hecho, una comisión del Senado australiano ya ha abordado dicho asunto, convertido en cuestión de estado en el país oceánico.

Aun con sus remotas opciones, Piastri aspira a suceder a Jack Brabham (1959, 1960 y 1966) y Alan Jones (1980), los últimos campeones aussies. Norris, por su parte, sería el undécimo británico en ceñirse la corona, el más sorprendente desde Jenson Button en 2009. A Lando le basta con acabar tercero en la pista donde el año pasado se llevó la victoria. Aunque por encima de cualquier otra contingencia, debe evitar cualquier susto, como aquel absurdo trompo en plena recta con el que festejó su segundo puesto de 2018 en F2, cuando corría para Carlin.

Verstappen, el viernes, durante la segunda sesión libre en Yas Marina.

Verstappen, el viernes, durante la segunda sesión libre en Yas Marina.AFP

A Verstappen, por supuesto, no le queda más remedio que vencer y esperar la tercera debacle consecutiva de McLaren. Sería su octava victoria de 2025, una más que Norris y Piastri. En caso de abrochar hoy la pole, octava del curso, también superaría a sus adversarios. Incluso podría quedar por delante de ellos en vueltas lideradas y no conquistar el título. Un hecho anómalo, aunque no insólito, como bien quedó patente en 2016, cuando Lewis Hamilton tuvo que ceder el título a Nico Rosberg, su compañero en Mercedes.

Un rival llamado Antonelli

"Pase lo que pase, creo que este año hemos visto a un Max aún más extraordinario. Gane o no, la magnitud de esta remontada pasará a la historia", subrayó ayer Laurent Mekies, team principal de Red Bull, en referencia a la desventaja de 104 puntos con la que salió del GP de Holanda, el pasado 31 de agosto. Desde aquel domingo en Zandvoort, Max enlaza nueve podios consecutivos, superando los ocho de McLaren entre Melbourne y Montmeló.

Curiosamente, más allá de la oposición de McLaren, Verstappen ha encontrado otro duro adversario en Andrea Kimi Antonelli. El pasado domingo, Norris sumó dos puntos en Losail con los que ya casi no contaba al aprovechar un error del rookie de Mercedes. A este episodio hay que añadir lo sucedido el pasado junio durante el GP de Austria. Entonces, en la subida a la curva 3 del Red Bull Ring, el italiano embistió al tetracampeón, provocando su único abandono del año.

Supuestamente ajeno a estas contingencias, Verstappen viene dejando imágenes de total tranquilidad y esparciendo detalles rayanos en la indiferencia. La noche del jueves no dudó en fotografiarse, con una amplia sonrisa, junto a Hamilton, su viejo enemigo. Fue en el festivo contexto de la tradicional cena con que los pilotos echan el telón a la temporada. Una cita a la que sólo faltaron Fernando Alonso, Lance Stroll y Nico Hulkenberg.