Aston Martin y Honda, la mayor chapuza del siglo

Aston Martin y Honda, la mayor chapuza del siglo

Las proporciones del descalabro son equivalentes a la ambición del proyecto, uno de los más deslumbrantes de la moderna F1. Aston Martin ha sobrepasado los límites del ridículo en el GP de Australia y ostenta desde este fin de semana el dudoso honor de ser la mayor decepción del siglo en la cúspide del motorsport. Ni siquiera los casos de Toyota, BAR Honda y Jaguar, hace un par de décadas, pueden equipararse con el desastre de la escudería de Silverstone.

Hace un par de años, Fernando Alonso calificó a Aston Martin como "el equipo del futuro", encandilado por la colosal apuesta de Lawrence Stroll. Desde su llegada en 2020, el magnate canadiense ha invertido casi 500 millones de euros en infraestructuras de última generación y personal cualificado. Un campus tecnológico para más de 1.000 trabajadores, un futurista túnel del viento y un simulador con potencial para cambiar las reglas del juego. Todo al servicio de Adrian Newey, Enrico Cardile, Dan Fallows o Andy Cowell, contratados, a golpe de talonario, tras sus éxitos en Red Bull, Ferrari y Mercedes.

Las mentes más brillantes del paddock habían fijado la vista en el Mundial 2026, cuando entraba en vigor la revolución reglamentaria. En la primavera de 2024, Alonso había ampliado su contrato. Tenía 42 años. Era una oportunidad única, así que todo quedó supeditado a ella. El decepcionante séptimo puesto de 2025, dos por debajo del curso precedente, se interpretó como mero aprendizaje hacia un lugar y una fecha: 8 de marzo de 2026 en Albert Park.

El Pacto de la Concordia

A finales de enero, el mercado de predicción Polymarket situaba a Alonso como tercer favorito para proclamarse campeón del mundo, por detrás de George Russell y Max Verstappen. Tres semanas más tarde, Aston Martin sólo completó seis vueltas en la última jornada oficial de test en Bahrein, donde el bicampeón ni siquiera pudo salir a pista. Las continuas averías en el motor Honda frustraban cualquier tentativa de construir una base sólida. La unidad de potencia vibraba de tal manera que causaba daños en las baterías.

Tan oscuro se presentaba el panorama, que incluso se plantearon no viajar a Melbourne para centrarse en el trabajo en las factorías de Sakura y Silverstone. Sin embargo, Aston Martin optó por respetar el Pacto de la Concordia, que prevé cuantiosas multas para los equipos que decidan saltarse alguna carrera. En Albert Park la única prioridad sería cumplir con la regla del 107% y evitar un monumental bochorno. No tenían repuestos para las baterías eléctricas, no había opción de completar las 58 vueltas del domingo y ni siquiera se podía asegurar la salud de los pilotos, ya que a juicio de Lance Stroll, el AMR26 se asemejaba a una silla eléctrica.

La chapuza de Aston Martin resultaría inadmisible incluso para un debutante como Cadillac, sin instalaciones ni capital humano a la altura, obligado a levantar su proyecto en menos de un año y a ponerlo en manos de dos veteranos como Valtteri Bottas y Sergio Pérez. El pasado jueves, el finlandés no dudó en bromear con el caos que rodea a su amigo Alonso: "Si tuviera que adivinar el próximo campeón del mundo, diría que Lance y Fernando". Sólo una hora más tarde, en esa misma sala de prensa, Newey hubo de ponerse más serio.

Koji Watanabe, el jueves en Albert Park.

Koji Watanabe, el jueves en Albert Park.ASTON MARTIN F1

Aunque la labor de portavoz y team principal le resulta aún bastante incómoda, el gran gurú del diseño no titubeó frente a los micrófonos. Dentro del hospitality, en compañía de Koji Watanabe, presidente de Honda Racing Corporation, el británico defendió su trabajo y trasladó la responsabilidad del fracaso a la marca nipona. Un cruce de reproches que recuerda los peores episodios de la alianza McLaren - Honda (2015 - 2017). Ha transcurrido una década de aquel GP2 engine! de Alonso, y la imagen del motorista japonés vuelve a quedar por los suelos.

No se trata de regresar siempre a los días de gloria de finales de los 80 junto a Ayrton Senna o Alain Prost. Tampoco de regodearse en las desdichas de su última etapa como equipo de fábrica (2006-2008), saldada con una sola victoria y la venta a Ross Brawn por el simbólico precio de una libra. Nadie podía sospechar entonces que Jenson Button se coronaría campeón en 2009. Semejante fiasco únicamente podía equipararse al de su histórico competidor.

Paralelismos con Toyota

Entre 2004 y 2007, Toyota se consolidó como el mayor presupuesto de la F1, pero sus dispendios ni siquiera encontraron la recompensa de una victoria. Había ambición genuina en sus planes, pero Ralf Schumacher y Jarno Trulli nunca se vieron capacitados para dar el salto de calidad. Los dispendios en la fábrica de Colonia y en el sueldo del piloto alemán terminaron pasando factura a un equipo sin pedigrí.

Hoy, dos décadas después, algunos de aquellos pecados de Toyota vuelven a actualizarse en Aston Martin. Si, como sostiene Newey, Honda les ocultó su debilidad tras perder a sus mejores ingenieros de F1, ¿por qué tardaron casi dos años en monitorizar estrechamente el trabajo en Sakura? Si su túnel del viento era la absoluta vanguardia, como tanto se vanagloriaba el propietario, ¿por qué hubo que recalibrarlo para arrancar con cuatro meses de retraso? Si los Mundiales 2024 y 2025 al menos sirvieron para recopilar valiosísimos datos de cara al futuro, ¿dónde están ahora los resultados?

Estas son algunas de la infinidad de incógnitas que sobrevuelan por Silverstone. Hace apenas unos meses, Aston Martin fantaseaba con los fichajes de Charles Leclerc o Verstappen, para formar pareja con Alonso a partir de 2027. Ahora, su única tabla de salvación pasa por que el asturiano no abandone el proyecto a toda prisa.

La nueva Fórmula 1

La nueva Fórmula 1

Sabíamos que en 2026 la Fórmula 1 se enfrentaría al cambio normativo más profundo de su historia. Intuíamos que un reglamento técnico tan denso y complejo provocaría una metamorfosis no solo en el aspecto, el sonido y el rendimiento de los monoplazas, sino también en la propia forma de competir.

Ha bastado una sola carrera para confirmar muchas sospechas y algunos temores. Entre las primeras, que Mercedes dispone del motor más potente del año; que Ferrari ha dado un salto adelante que, entre otras cosas, ha servido para recuperar a Lewis Hamilton; que Red Bull, quizás sin el propulsor más fuerte, ha realizado un trabajo extraordinario; que Racing Bulls y Haas lideran la zona media; y que los equipos de los dos pilotos españoles han comenzado la temporada como grandes derrotados.

Entre los temores, se confirma que esta nueva Fórmula 1 es más complicada que nunca. Las herramientas que manejan los pilotos resultan invisibles para el espectador, ningún piloto parece disfrutar conduciendo estos coches y, además, la manera de correr ha cambiado por completo.

Hace ya bastantes años, la Fórmula 1 era un deporte en el que los pilotos excepcionales destacaban sobre los simplemente buenos. El talento y el valor marcaban la diferencia a la hora de arriesgar en una curva. Se buscaban los límites del coche con técnica, osadía, coraje y una pizca de inconsciencia. El último en frenar adelantaba... o se iba fuera. En esa balanza incierta, el piloto era héroe o villano.

Ya desde hace tiempo, sin embargo, los pilotos no buscan siempre esos límites. Desempeñan otra función: gestionar la carrera. Antes gestionaban neumáticos y gasolina; desde este año gestionan, además, la energía. En pocas palabras, están obligados a ir despacio en zonas donde antes volaban para reservar algunos megajulios en la batería para la siguiente recta. Según el circuito, esta reducción de ritmo puede resultar casi grotesca.

Un ejemplo claro es la chicane Waites de Albert Park (curvas 9 y 10). El año pasado los pilotos llegaban allí casi 60 kilómetros por hora más rápido que este domingo. Era un punto crítico, exigente, escenario habitual de incidentes. Este año la trazaron sin frenar: varios cientos de metros antes los mapas de energía diseñados por los ingenieros ya habían desconectado los motores eléctricos para que los térmicos trabajaran en solitario y, además, recargaran las baterías.

Hace ya muchos años que quienes arriesgan, improvisan y deciden quién gana o pierde no son los pilotos, sino los ingenieros. Cuanto más sofisticada es la Fórmula 1, mayor es el ejército de técnicos que cada equipo despliega. Los campeonatos se deciden -más allá del talento al volante- por el trabajo aerodinámico, los diseños de suspensión, la eficacia de los motores, el desarrollo de combustibles y lubricantes y, desde este año, por las estrategias energéticas.

Cuando ayer George Russell y Charles Leclerc se adelantaron durante varias vueltas consecutivas, resultaba difícil distinguir si la maniobra dependía del talento, el acierto y el valor... o del nivel de carga disponible en cada batería. No eran adelantamientos puros, sino acciones condicionadas. Para llegar con energía a un punto determinado, debían reducir la velocidad en otro. Como señalaron varios pilotos, es algo "contra natura": una forma de conducir opuesta a lo que han aprendido durante años, algo ajeno a su ADN, que no les inspira, no les motiva y no les desafía.

En medio de este galimatías de megajulios, kilovatios y nuevos palabrosovertake mode, boost mode, straight mode, slew rates, deployment, recharge, harvesting—, el GP de Australia dejó una primera parte vibrante y numerosos adelantamientos donde antes no se veían. Russell ganó y es líder del campeonato por primera vez; Mercedes impuso respeto con sus dobletes de sábado y domingo; Ferrari confirmó que su coche es un misil en las salidas; Max Verstappen fue elegido piloto del día por su remontada; el campeón del mundo, Lando Norris, cruzó la meta casi un minuto por detrás del vencedor; y su compañero y héroe local, Oscar Piastri, se estrelló antes siquiera de empezar.

En cuanto a los españoles, Fernando Alonso y Carlos Sainz solo pudieron disfrutar de la salida, donde remontaron varias posiciones. A partir de ahí, su carrera fue simplemente un test. Alonso abandonó tras 21 vueltas intermitentes y Sainz terminó penúltimo con un coche pesado, sin carga aerodinámica, poco fiable y con un alerón delantero demasiado frágil.

Lo peor es que, en ambos casos, la solución no será fácil, ni rápida, ni barata. Habrá que seguir sufriendo.

La mala salida de la nueva Fórmula 1 o por qué los pilotos odian sus coches: "Pronto habrá un gran accidente"

La mala salida de la nueva Fórmula 1 o por qué los pilotos odian sus coches: “Pronto habrá un gran accidente”

«¡Me encanta este coche, me encanta este motor!», gritaba George Russell al cruzar la meta del circuito de Albert Park, confirmándose como el primer ganador del recién estrenado Mundial de Fórmula 1. Su Mercedes es superior -vaya si lo es-, por eso apunta al título esta temporada, pero esa no es la única particularidad que el inglés mantiene respecto al resto de los pilotos: es el único entusiasmado con los nuevos monoplazas.

A nadie más le gustan. Tras la carrera en Australia, la zona mixta del trazado fue una procesión de conductores talentosos, todos disgustados con la conducción o, mejor dicho, con los directivos que han cambiado la normativa del campeonato e invalidado todo lo que sabían. Ya no se trata de ser el más rápido, sino de ser el más eficiente, y eso resulta desconcertante. Ahora deben soltar el acelerador en plena recta. Deben frenar mucho antes de cada curva. En definitiva, deben ir con más cautela. Todo ello para recargar las baterías de los propulsores eléctricos, que son los que lo deciden todo.

En las primeras vueltas de la prueba se produjo una concatenación de adelantamientos entre George Russell y Charles Leclerc -ahora tú, ahora yo- que devolvió la Fórmula 1 a tiempos pretéritos y confirmó que este año habrá más batallas en pista. Aun así, la mayoría de los actores del campeonato mantuvieron el gesto torcido. Espectáculo, sí, pero artificial. El Mercedes adelantaba al Ferrari utilizando el sobrante de energía del llamado modo adelantamiento, pero acto seguido se quedaba sin potencia y era rebasado de nuevo. Una y otra vez, en cada recta. Al final, una parada en boxes permitió a Russell alejarse junto a su compañero, Kimi Antonelli, y el intercambio de posiciones llegó a su fin. Todos los presentes, de los ingenieros a los aficionados, se quedaron con la misma duda: ¿qué acaba de pasar? Ese toma y daca tendría que haber sido emocionante, muy emocionante, y sin embargo resultó más bien extraño.

Las críticas de Verstappen y Norris

«Es un caos. Adelantas en una recta y luego te vuelven a adelantar. He visto cosas muy raras, como en el Mario Kart», aseguraba el cuatro veces campeón Max Verstappen, quizá el más crítico con el nuevo reglamento. Su palmarés se explica por su arrojo: siempre era el último en frenar, quien más apuraba en las curvas, y ahora eso ya no es determinante. «Esto no es divertido», afirmó en la pretemporada, cuando llegó incluso a insinuar su retirada. Ayer, cuando le preguntaron por algún aspecto positivo del nuevo reglamento, contestó sin rodeos: «Para mí no hay ninguno». «Habría que cambiar muchas cosas de esta Fórmula 1, como los motores y las baterías, pero eso ya no es posible», añadió el holandés.

«Han convertido los mejores coches del mundo en los peores», le acompañaba el vigente campeón Lando Norris, que en Melbourne apenas pudo ser quinto, justo por delante de Verstappen. «George estará contento, pero el nuevo reglamento no está bien», reconocía el líder de McLaren, que vio cómo su compañero, el local Oscar Piastri, se estrellaba en la vuelta de calentamiento después de que su monoplaza registrara un pico de potencia inesperado que fue incapaz de controlar. «Pronto habrá un gran accidente», sentenció Norris.

La defensa de Domenicali

Sus palabras pusieron en alerta a los organizadores del campeonato, que reconocen encontrarse en una fase de prueba. Tras las primeras carreras se podrían introducir modificaciones para ayudar a los pilotos: Liberty Media está dispuesta a escuchar, tal y como anunció en la pretemporada. Pero la Fórmula 1 será eléctrica o no será. «Si vemos algo que deba abordarse, lo haremos de la manera correcta. Creo que ahora estamos en el buen camino», apuntaba Stefano Domenicali, CEO del campeonato, que celebró la llegada de Audi y Cadillac y dejó claro que dar marcha atrás es imposible: «Hemos incorporado una nueva unidad de potencia para atraer a más fabricantes. El combustible sostenible, la electrificación... por eso nació este proyecto». El ex jefe de Ferrari no tardó en plantar cara a los pilotos críticos: «Creo que, en general, hablar mal de un mundo increíble que nos permite crecer a todos es un error».

El nuevo Mundial guarda la incertidumbre sobre qué pasará, si algún cambio devolverá la sonrisa a sus estrellas, aunque ya tiene varias certezas. Una es el dominio exagerado de Mercedes. Incluso ayer, después del duelo entre Russell y Leclerc, hubo rumores sobre si la escudería británica se estaba reservando potencia para proteger su ventaja a vista de los legisladores. Su doblete en la primera carrera dibuja una temporada con un claro ganador; la condena de la emoción. Sólo Ferrari, con su velocidad en las salidas, parece capaz de discutir también los triunfos y queda por saber cómo evolucionarán McLaren y Red Bull.

No estarán con ellos, eso seguro, ninguno de los dos españoles en competición, condenados ambos a las últimas posiciones. Con varios problemas aerodinámicos, Carlos Sainz sólo pudo acabar penúltimo con su Williams, por detrás de su compañero Alex Albon, y el Aston Martin de Fernando Alonso apenas aguantó 14 vueltas. La salida del dos veces campeón fue prometedora -llegó a situarse décimo-, pero después perdió una posición tras otra hasta la retirada. En sólo siete días volverá a intentar el milagro de acabar una carrera con el motor Honda y mantener así la motivación en medio del desastre a sus 44 años.

Alonso, 14 vueltas que confirman el drama y un salida para la esperanza: "Llevo 25 años sintiéndome superior"

Alonso, 14 vueltas que confirman el drama y un salida para la esperanza: “Llevo 25 años sintiéndome superior”

Fernando Alonso ha vivido de todo en la Fórmula 1, también un año desastroso, aquel 2025 con McLaren Honda en el que apenas puntuó en dos carreras. Ha sido campeón y ha sido último; el éxito y el fracaso. Pero esta temporada será otra cosa. Su Aston Martin y especialmente su motor Honda le van a obligar a un ejercicio absoluto de amor al Mundial. A sus 45 años, ¿Cómo seguir así? Si no hay un cambio drástico en los próximos meses, sólo su pasión explicará que no lo deje en verano, harto de todo, desengañado, aburrido.

Pese a la promesa de un futuro mejor -¿Será 2027?¿2028?¿2029?-, con el monoplaza que tiene sólo puede aspirar a acabar las carreras, y con suerte. En el estreno del campeonato en Melbourne, Alonso apenas duró 14 vueltas en pista en la confirmación del desastre. El primer abandono de muchos.

Entre los muchos problemas de la unión de Aston Martin y Honda, uno es la falta de piezas de repuesto y cuando su equipo vio que el español podía tener problemas no hubo más remedio que llevarle al garaje. El próximo domingo 15 hay carrera en Shanghai y estaba en juego un ridículo todavía mayor: no poder ni presentarse. Por eso la retirada fue la única opción posible. "Los ingenieros vieron un dato anómalo en la telemetría y tuvimos que parar por precaución. Sabíamos que iba a ser casi imposible acabar la carrera", analizó Alonso que a pesar de los pesares rascó alguna alegría en el circuito de Albert Park.

Mercedes confirma su superioridad con un doblete en la nueva Fórmula 1 de los raros adelantamientos

Mercedes confirma su superioridad con un doblete en la nueva Fórmula 1 de los raros adelantamientos

"Esto da miedo", gritaba Charles Leclerc durante su intercambio de adelantamientos con George Russell. La nueva Fórmula 1 semieléctrica enseñó este domingo sus virtudes en el estreno de Melbourne con la batalla entre los líderes de Ferrari y Mercedes. En las primeras vueltas del Gran Premio de Australia, una concatenación de maniobras —ahora tú, ahora yo—; hacía tiempo que no se veía algo así. Puro espectáculo. Aunque al aficionado quizá no le convenza.

Al contrario que en las décadas anteriores, la victoria ya no se decide por la habilidad de los pilotos ni por la potencia de los monoplazas: depende de la gestión de la energía, y esa es una habilidad ininteligible. Si un piloto se queda sin batería, su rival le va a rebasar sin problema, haga lo que haga. "Es muy difícil de entender. De repente te quedas sin fuerza y hay una gran diferencia de velocidad", analizaba Leclerc. En todo caso, hubo un rato de pelea y eso ya era más de lo esperado.

Porque en el ecuador de la carrera, Russell y Antonelli, los dos pilotos de Mercedes, tomaron la cabeza y llegaron así a meta. Chimpún. Como en la clasificación, su superioridad fue tan evidente que pone en riesgo la temporada. ¿Alguien podrá discutirles los triunfos? Ferrari tiene un arma, su aceleración en las salidas, pero no parece suficiente. Después de la lucha del inicio, sus dos pilotos, Leclerc y Hamilton, lo apostaron todo a la degradación de los neumáticos de sus rivales, pero esta no llegó. No hubo más. Dos dobletes, unos por delante y otros por detrás: así terminó la prueba. "¡Me encanta este coche y me encanta este motor!", gritaba en meta Russell, quien se sabe ante la oportunidad de su vida.

Los otros candidatos

Quedan muchas carreras, circuitos distintos, evoluciones mecánicas, pero el año se presenta así: Mercedes domina, Ferrari lo intenta... ¿Y el resto? Después del desastre del australiano Oscar Piastri en casa -se accidentó en la vuelta de calentamiento-, el quinto clasificado fue su compañero, el vigente campeón, Lando Norris, a una distancia sideral de los primeros: 51 segundos. Más que la victoria, su aspiración fue conservar el puesto ante la remontada de Max Verstappen, que salía antepenúltimo y acabó sexto. Un hilo de esperanza. Los Red Bull sufrieron en el estreno, pero en pruebas posteriores quizá puedan estar en la discusión. O no. Está por ver.

PAUL CROCKAFP

En las siguientes citas todos los equipos aprenderán de lo vivido y reajustarán sus análisis. Entonces podría haber novedades. Después del cambio radical de normativa, en el paddock había miedo a una carrera llena de abandonos en Australia, incluso a despropósito, y estuvo lejos de ser así. 16 pilotos acabaron la prueba: nada raro. Todavía hay que descifrar la nueva Fórmula 1, entenderla, acostumbrarse, pero ya ha cumplido con su debut, el test más importante.

Ahora ya hay algunas certezas de lo que será la temporada y, entre ellas, el drama para los españoles. Con varios problemas, Carlos Sainz sólo puedo acabar penúltimo con su Williams, por detrás de su compañero Alex Albon, y el Aston Martin de Fernando Alonso apenas aguantó 14 vueltas. Como le ocurrió a Ferrari, su salida, donde llegó a colocarse décimo, fue prometedora, pero después perdió una posición tras otra hasta la retirada.

Un juez ordena a la FIA, la F1 y a Ecclestone a pagar 292.000 euros a Massa por el caso Crashgate

Un juez ordena a la FIA, la F1 y a Ecclestone a pagar 292.000 euros a Massa por el caso Crashgate

Actualizado

El ex piloto brasileño Felipe Massa logró que un juez de la corte superior ordene a la Federación Internacional del Automóvil (FIA), a la administración de la Fórmula 1 y al ex dirigente Bernie Ecclestone pagarle 250.000 libras (unos 292.000 euros) en concepto de costas dentro del proceso judicial relacionado con el escándalo del Gran Premio de Singapur de 2008.

La decisión se enmarca en la demanda presentada por Massa, que reclama alrededor de 64 millones de libras en daños y perjuicios por lo ocurrido en aquella carrera, conocida como el caso "Crashgate", que el brasileño considera le hizo perder el título mundial de pilotos.

El tribunal ya dictaminó en noviembre que el piloto brasileño puede intentar recuperar daños económicos derivados de la controversia, aunque rechazó su petición de que se declare oficialmente que debería haber sido el campeón del mundo de pilotos de 2008.

Según una orden judicial conocida este sábado, los demandados deberán abonar esas 250.000 libras por los costes de la última fase del proceso y las partes deberán continuar intercambiando documentos y alegaciones.

Massa sostiene que el resultado del campeonato de 2008 estuvo condicionado por lo ocurrido en el Gran Premio de Singapur de 2008, cuando el equipo Renault ordenó al piloto Nelson Piquet Jr. provocar deliberadamente un accidente para favorecer a su compañero Fernando Alonso, que ganó la carrera.

El incidente provocó la salida del coche de seguridad y perjudicó la estrategia del brasileño, que lideraba la carrera, pero acabó decimotercero. Ese resultado fue clave en la resolución del campeonato, que finalmente ganó Lewis Hamilton por un solo punto.

Mercedes vuela en la clasificación de Australia, Alonso se queda a las puertas de la Q2 y Sainz no puede salir

Mercedes vuela en la clasificación de Australia, Alonso se queda a las puertas de la Q2 y Sainz no puede salir

La nueva Fórmula 1, esa competición eléctrica y eficiente, guarda todavía muchas incógnitas, pero ya se conoce qué pilotos lucharán por las victorias y quiénes padecerán cada fin de semana. Quizá en la primera carrera, este domingo en Melbourne (05.00 horas, DAZN), se descubra una emoción hasta ahora escondida, espectáculo, adelantamientos, o quizá se confirme un Mundial tan desabrido como parece. Pero está claro que Mercedes dominará y que los pilotos españoles, Fernando Alonso y Carlos Sainz, difícilmente sumarán puntos.

Este sábado en la primera clasificación, George Russell y Kimi Antonelli atemorizaron a todos los actores del certamen —de los organizadores a los aficionados— con un doblete de suficiencia. Ni siquiera tuvieron que lucirse para separarse con casi un segundo de ventaja sobre el resto. Un escenario que les sitúa como favoritos a la carrera y mucho más allá: que ganen o no en el estreno de Australia depende tan solo de su fiabilidad. Tan rápidos, tan superiores, la lógica apunta a un doblete de la escudería alemana.

También pesan los problemas de sus rivales. Durante la pretemporada, en ese tiempo de amagos y órdagos, Ferrari se presentó como una posible alternativa, pero en la primera prueba cronometrada sus pilotos, Charles Leclerc (cuarto) y Lewis Hamilton (séptimo), se quedaron muy lejos de los Mercedes y parece que no cuentan con las armas necesarias. Quizá sí las tengan los Red Bull, de ahí el tercer puesto de Isack Hadjar, aunque no podrá comprobarlo el cuatro veces campeón Max Verstappen. Peleado con su monoplaza y disgustado con la nueva normativa, se estrelló en su primera vuelta y no pudo ni pasar de la Q2. «Nunca me había pasado algo así en mi vida; el eje trasero se me ha bloqueado, es muy extraño. Todo es muy complejo y, para ser sincero, así no es divertido», comentó el neerlandés.

Asanka Brendon RatnayakeAP

En la zona mixta posterior a la clasificación, Verstappen luchaba por esconder su enfado, al igual que los pilotos españoles, también eliminados a las primeras de cambio. Alonso, de hecho, se mostraba satisfecho pese a que saldrá en el puesto decimoséptimo de la parrilla. El desastre de Aston Martin, y especialmente de su motor Honda, le augura un año de penurias, pero al menos en la clasificación de Melbourne superó a los dos Cadillac y estuvo batallando con el Alpine de Franco Colapinto por superar la Q1. No pudo ser, pero algo es algo. "No hay ningún secreto. Estábamos a cuatro segundos y ahora estamos a tres porque hemos podido dar vueltas. Tenemos mucho que desbloquear del chasis, sólo nos falta fiabilidad, aunque seguimos teniendo el mismo déficit de potencia", comentó Alonso, que se quedó donde se quedó.

Hizo más que su compañero de equipo Lance Stroll, que ni siquiera salió a pista, y más que su compatriota Carlos Sainz. Un problema eléctrico en su Williams durante la tercera sesión de entrenamientos libres le impidió rodar con garantías y partirá vigesimoprimero. "Hemos tenido un problema y no lo hemos podido resolver a tiempo. Un fin de semana nefasto. En la carrera utilizaré la carrera como un test", finalizó el español.

Aston Martin es un despropósito: Fernando Alonso, fuera de la primera sesión, sólo puede rodar 18 vueltas después

Aston Martin es un despropósito: Fernando Alonso, fuera de la primera sesión, sólo puede rodar 18 vueltas después

Con mucho retraso, a las 16:15 horas de Melbourne (06:15 hora peninsular), arrancó al fin el Mundial 2026 para Fernando Alonso. Se hizo esperar el estreno a bordo del AMR26 porque el asturiano tuvo que ausentarse de la primera sesión de entrenamientos libres por culpa de una avería en el motor Honda. El enésimo contratiempo para Aston Martin, que sólo pudo rodar tres vueltas con Lance Stroll. El único crono del canadiense (1:50.334) quedó a medio minuto del líder Charles Leclerc (1:20.267).

Para saber más

La imposibilidad de sacar el coche del garaje confirmó la crítica situación del equipo liderado por Adrian Newey, incapaz de controlar las brutales vibraciones de su monoplaza. A falta de 10 minutos para el final, Stroll debió también regresar al garaje antes de tiempo debido a un "presunto problema relacionado con la unidad de potencia", según explicó su equipo.

Tras el final de la sesión metinal, Newey explicó que el equipo sólo disponía de las dos baterías montadas en sus coches. "Es una situación bastante aterradora", admitió el team principal sobre la falta de recambios de la escudería de Silverstone.

"punto de salida casi cero"

Tras la pausa para la comida, Aston Martin sí pudo poner sobre el asfalto al bicampeón mundial, que pudo completar 18 vueltas, mientras Stroll tuvo que conformarse con 13. El mejor crono de Alonso, penúltimo sólo por delante del canadiense, quedó a 4,9 segundos de la cabeza. Si se mantiene esta tendencia, la escudería de Silverstone tendrá muchos problemas para el sábado para evitar la descalificación, por superar la norma del 107%, que deja fuera de la carrera a los coches excesivamente lentos.

"Seguimos en un punto de salida casi cero. Hasta que no consigamos dar vueltas de forma consecutiva no podremos mejorar el coche. El motor tiene una limitación grande", admitió Alonso tras bajarse del monoplaza. Al menos, el ex piloto de Ferrari sí pudo practicar desde la parrilla el procedimiento de salida, algo imposible para él durante los test de Bahrein.

La desastrosa situación de Aston Martin se explica a través de su cruce de reproches con Honda. "Muchos de sus miembros se marcharon a trabajar en paneles solares, o en lo que fuera, y sólo quedó un 30% del grupo original. No tenían la experiencia de antes", explicó Newey, sin pelos en la lengua a la hora de ofrecer detalles sobre su primera reunión con los nipones. Sólo fuimos conscientes de lo que sucedía en noviembre de 2025, cuando Lawrence (Stroll), Andy Cowell y yo fuimos a Tokio para aclarar los rumores que empezaban a sugerir que no alcanzarían el objetivo para la primera carrera", reveló el ingeniero durante la rueda de prensa oficial de la FIA.

Verstappen, con el RB22, el viernes en Albert Park.

Verstappen, con el RB22, el viernes en Albert Park.EFE

El cierre del viernes tampoco resultó propicio para Carlos Sainz, que apenas pudo completar 10 vueltas ´durante la sesión vespertina antes de que su Williams dijese basta. Esta avería supone otro capítulo en la cadena de retrasos a los que ha debido enfrentarse el madrileño, decimoséptimo en la tabla, a 1,1 segundos del top-10.

El mejor crono de la tarde llevó la firma de Oscar Piastri (1:19.729), con 21 centésimas sobre Andrea Kimi Antonelli y 32 sobre George Russell, ambos con Mercedes. El mayor susto lo sufrió Max Verstappen, con una aterradora salida de pista en la curva 10, donde dañó el fondo plano de su RB22.

Fernando Alonso y Aston Martin: ¿cómo evitar el gran ridículo en el arranque del Mundial?

Fernando Alonso y Aston Martin: ¿cómo evitar el gran ridículo en el arranque del Mundial?

Después de una larga pretemporada, con nueve días de test, varias certezas se han instalado en el paddock de Albert Park, donde hoy arranca el Mundial 2026. Mercedes, por ejemplo, cuenta con el mejor motor de combustión, mientras Red Bull domina en materia de baterías eléctricas. McLaren, vigente campeón, sufre problemas de sobrepeso y Alpine, farolillo rojo en 2025, apunta como fuerza emergente en la zona media. Sin embargo, ninguna de estas afirmaciones resulta tan categórica como la que sitúa a Aston Martin como el peor equipo de la parrilla. La crisis resulta tan acuciante que el mero hecho de completar las 58 vueltas del GP de Australia se antoja una verdadera proeza.

Tampoco resulta descabellado pensar que el AMR26 quede fuera de la carrera por culpa de la regla del 107%, ideada para garantizar que todos los coches sean lo bastante rápidos como para competir de forma segura. Hay que remontarse a 2012 para asistir al último caso de una escudería descalificada por este motivo. Fue Hispania Racing Team y fue también en Melbourne. Así que la prioridad de Fernando Alonso será marcar mañana un crono que no supere el 107% del primer clasificado en la Q1. Si tenemos en cuenta lo sucedido en 2025, cuando Lando Norris lideró con 1:15.912, el umbral quedaría ahora en 5,31 segundos. Quedan prohibidos, pues, los despistes, ya que la mejor vuelta del asturiano en Bahrein fue 4,54 segundos más lenta que la marcada por Charles Leclerc.

Para saber más

Cuesta imaginar una celebración más desangelada para las bodas de plata de Alonso con la F1. Nada menos que 25 años desde aquel debut con Minardi en Melbourne, en un domingo donde también se estrenaban Kimi Raikkonen y Juan Pablo Montoya. Sin embargo, los recuerdos más funestos se remontan a 2015, cuando un accidente en los test de Montmeló frustraría su viaje a Australia. El preludio a tres años de pesadilla con McLaren-Honda. Entre la infinidad de desdichas, el GP de México 2015, cuando ni siquiera pudo completar una vuelta por una avería eléctrica; o el GP de Rusia 2017, cuando un contratiempo en la vuelta de formación le impidió tomar la salida.

Sin novedad hasta Canadá

Hoy, el cruce de reproches entre Honda y Aston Martin trae a la memoria aquella alianza maldita. El reglamento obliga a la congelación de los motores hasta la séptima carrera, así que no habrá novedades hasta finales de mayo en Canadá. Aun teniendo en cuenta los seis meses de retraso en la fábrica de Sakura, que había perdido el 40% de su personal más cualificado, resulta sonrojante su modo de perder el pulso frente a motoristas debutantes como Audi o Red Bull Powertrains-Ford.

A lo largo de la pretemporada, el AMR26 ha completado una media de 55,7 giros diarios, menos de los que le aguardan el domingo. Durante los test en Sakhir, 14 pilotos rodaron más que todo el equipo de Lawrence Stroll, incapaz de realizar una simulación de carrera. El stint más largo de Alonso fue de 26 vueltas, antes de que su monoplaza quedase varado sobre el asfalto. Aún no se sabe qué falla en el motor Honda para que la batería eléctrica se desconecte.

Newey y Watanabe, el jueves en Albert Park.

Newey y Watanabe, el jueves en Albert Park.ASTON MARTIN F1

Ni siquiera se conoce el comportamiento del AMR26 en la salida, ya que sus pilotos ni siquiera pudieron hacer una sola prueba desde la parrilla. La caja de cambios, que por primera vez se fabrica en la factoría de Silverstone, representa otro quebradero de cabeza. El resultado es un coche inestable, desequilibrado, sin ninguna base firme donde asentar una aerodinámica radical y extrema, tan propia de Adrian Newey.

El genio, con su sola presencia, no puede hacer milagros, tal y como admitió el jueves en Albert Park. "Las vibraciones en el chasis está causando algunos problemas de fiabilidad, aunque el problema más importante es que se transmiten a los dedos del piloto. Fernando cree que no puede dar más de 25 vueltas seguidas sin correr el riesgo de sufrir daños permanentes en los nervios de las manos", reveló el jefe de equipo. Unos minutos después, los periodistas reclamaron una explicación más pormenorizada a Lance Stroll. "No sé con qué podrías compararlo. Supongo que electrocutarte en una silla o algo por el estilo, no se aleja mucho", sentenció el canadiense.

"Más de cerca las Q1"

Por razones opuestas, aunque igualmente graves, el horizonte se presenta también oscuro para Carlos Sainz en Williams. La escudería británica lo tenía relativamente sencillo para fabricar un monoplaza competitivo gracias a su alianza con Mercedes, que desde el primer momento se confirmó como el motorista de referencia. Desde el verano de 2025, el team principal James Vowles había priorizado todos los esfuerzos hacia la búsqueda de soluciones para la nueva normativa. Sin embargo, nadie ha acertado en la fábrica de Grove.

El FW48 es un coche fiable, sí, pero sin prestaciones, muy lejos del rendimiento del monoplaza con el que Sainz hizo tres podios en 2025. Los retrasos a la hora de pasar el crash test impidieron a Williams asistir a los test de Montmeló. Y desde ahí todo empezó a enmarañarse. Aunque Vowles siempre ha sido calculadamente opaco a la hora de ofrecer detalles, se estima que el bólido azul cuenta con 25 kg de sobrepeso. Más del doble que sus rivales. Semejante lastre puede traducirse en casi un segundo por vuelta.

Sainz, el jueves, en el 'paddock' de Albert Park.

Sainz, el jueves, en el 'paddock' de Albert Park.AP

"Los cuatro equipos de arriba son increíblemente rápidos, la zona media se ha quedado bastante atrás y nosotros ahora tenemos que ver cómo recuperar terreno. En este inicio de año miraremos más de cerca las Q1", concedió Sainz durante su turno ante la prensa en Albert Park. El madrileño necesita meter en cintura un coche excesivamente nervioso, como ya pudo comprobar en las frenadas de las curvas 1 y 10 de Sakhir. Los tradicionales apuros de Williams con los repuestos completan un panorama ciertamente desolador.

La F1 tiembla por sus socios prioritarios del Golfo: dos carreras penden de un hilo, con más de 200 millones de dólares en el aire

La F1 tiembla por sus socios prioritarios del Golfo: dos carreras penden de un hilo, con más de 200 millones de dólares en el aire

Entre todos sus países aliados y socios prioritarios, la F1 guarda un lugar de privilegio para Bahrein y Arabia Saudí. Desde el año 2004, el archipiélago mantiene estrechos vínculos con el Gran Circo y con McLaren, el campeón de los dos últimos Mundiales de Constructores, controlado por el fondo soberano del emirato. Más poderosos aún son los lazos de la monarquía saudí con el Mundial, ya que se fundamentan sobre Aramco, la mayor petrolera del planeta, que ejerce desde 2020 como patrocinador global de la F1 a cambio de unos 500 millones de dólares. Sin embargo, la descomunal influencia del Golfo Pérsico sobre este deporte se tambalea hoy por culpa de la guerra en Irán. Las carreras de Bahrein y Arabia Saudí, previstas para el 12 y 19 de abril, penden ahora de un hilo.

El pasado sábado, un ataque iraní con misiles y drones causó graves daños en el cuartel general de la Quinta Flota estadounidense en Manama, la capital de Bahrein. Este edificio militar está situado en Juffair, una zona residencial muy popular entre el personal de la F1, que sólo una semana antes había poblado sus hoteles con motivo de los test de pretemporada. Estas jornadas evidencian también el fuerte influjo de Bahrein, cuyo músculo económico le hizo tomar el relevo de Barcelona como sede de las pruebas invernales.

Para saber más

El circuito de Sakhir ha albergado 21 carreras del Mundial y seis de ellas (2006, 2010, 2021-24) inauguraron el campeonato. Incluso durante la pandemia de covid esta pista, situada en mitad del desierto, pudo acoger dos citas consecutivas, a finales de 2020.

Misiles sobre Jeddah en 2022

Hoy, a falta de cinco semanas, el clima bélico pone en jaque la disputa de la prueba. No sólo porque los misiles que sobrevuelan el Golfo suponen un excesivo riesgo para el material de las escuderías, transportado por vía marítima a través del estrecho de Ormuz. También hay que tener en cuenta la postura de la FIA, el órgano rector del automovilismo mundial, que ya ha tenido que anular varios eventos en la zona, como el arranque del Mundial de Resistencia. «La seguridad y el bienestar» serán los factores que decidirán si Bahrein y Arabia siguen adelante. Así lo adelantó Mohammed ben Sulayem, presidente de la FIA, nacido en Dubai.

No obstante, también existen motivos para elucubrar con un golpe de timón por parte de Liberty Media, empresa propietaria de la F1. Ninguno de tanto peso como los más de 200 millones de dólares que dejaría de ingresar en caso de cancelación. Esa es la suma de lo que pagan entre Manama y Riad en concepto de canon.

Hace cuatro años, el GP de Arabia Saudí se disputó apenas dos días después de que misiles hutíes estallasen en las cercanías del circuito de Jeddah. De nada sirvieron entonces las presiones de los pilotos, reunidos durante horas en la madrugada del sábado, porque el régimen feudal de Mohamed Bin Salman no podía ofrecer una imagen de debilidad frente a los rebeldes. Ahora, tras interceptar varios drones y misiles crucero sobre el espacio aéreo de Riad, la situación se antoja mucho más delicada. Esta misma semana, la mayor planta refinera de Aramco, situada en la localidad costera de Ras Tanura, fue blanco de al menos dos ataques con drones, que provocaron su cierre.

Los daños en la refinaría de Ras Tanura, en una imagen de satélite.

Los daños en la refinaría de Ras Tanura, en una imagen de satélite.AFP

En caso de que Sakhir y Jeddah deban ser finalmente canceladas, lo más probable es que el Mundial 2026 quede reducido a 22 carreras. Los circuitos de Imola y Portimao fueron soluciones de urgencia durante los tiempos de pandemia, pero ahora mismo no disponen de tiempo material para organizar un evento de semejantes dimensiones.

Stefano Domenicali, CEO de la F1, aún no ha ofrecido explicación alguna sobre sus planes inmediatos. El hombre fuerte de Liberty Media siempre se ha caracterizado por su pragmatismo y por su buena sintonía con los socios árabes. En este momento, su principal cometido pasa por asegurar la disputa del GP de Qatar y el GP de Abu Dhabi, las dos citas que cierran el calendario, el 29 de noviembre y el 6 de diciembre. Tan sólo subrayar que la principal petrolera emiratí es uno de los grandes patrocinadores del equipo Mercedes y el fondo soberano qatarí posee una participación minoritaria de la escudería Alpine.