No estaba siendo un partido que se caracterizara por su brillantez futbolística, pero una desafortunada salida de puños del portero escocés Gunn, en el minuto 68, dejó a Varga, aparentemente inconsciente, tendido en el suelo. La preocupación entre los allí presentes era palpable y todas las asistencias disponibles saltaron al campo para atender al delantero húngaro, que se marchó en camilla rodeado por una manta. A partir de ese momento, lo que quedaba de partido pasó a un segundo plano al desconocerse cuál era su estado.
A nivel estrictamente futbolístico, la situación del equipo escocés no era fácil. Si bien tenía una mínima posibilidad de pasar como segunda, con ayuda de Alemania, y hacer historia, un fallo ante Hungría le mandaba directamente a casa. Algo que finalmente ocurrió, tal vez debido a su exceso conservadurismo en un encuentro en el que necesitaba asegurarse la tercera plaza para tener alguna opción de seguir vivo en el torneo.
Los jugadores y servicios de asistencia sostienen una manta para cubrir a VargaMIGUEL MEDINAAFP
Tampoco el planteamiento inicial de Hungría invitaba a muchas florituras, pero conforme avanzaban los minutos lo que era un tenue control escocés se transformó en un partido en el que cualquiera podía adelantarse en una jugada aislada mal defendida.
La primera parte transcurrió con ambos equipos temerosos de que su rival les obligara a una remontada que se intuía difícil. La primera gran oportunidad llegó en el minuto 40, cuando Orban remataba alto una falta botada por Szoboszlai. En los minutos finales, la necesidad de Hungría por marcar la invitó a ir al ataque y en el minuto 99 y tras haber tirado al palo con anterioridad, Csoboth marcaba el único tanto del partido para dar esperanzas a los suyos. En la celebración, no faltó el recuerdo hacia su compañero mostrando al público su camiseta. Escocia, resignada, se vuelve a casa habiendo cosechado solo un punto en toda la Eurocopa.
Füllkrug, el gigante alemán, es el héroe de la noche en Alemania. Un gol del delantero del Borussia Dortmund en el descuento evitó la victoria de Suiza y una de las grandes sorpresas del torneo. Durante muchos minutos, el país anfitrión, al que las quinielas daban como rival de España en cuartos, voló al otro lado del cuadro, pero la cabeza del atacante apareció en el minuto 92 para devolver las aguas a su cauce.
Nagelsmann volvió a repetir once de gala, los mismos futbolistas que habían sumado seis puntos y siete goles en los dos primeros encuentros, pero el inicio no fue tan cómodo como siempre. Y es que ningún gran torneo lo es. Tampoco Hungría y Escocia eran Suiza. El helvético, un conjunto más sólido, más físico, más experimentado y de más talento que las dos selecciones débiles del grupo, demostró desde el principio que no iba a ser una noche fácil.
A Alemania le costó circular el balón y sufrió en las transiciones defensivas, algo que ni Hungría ni Escocia le obligaron a hacer. Sí Suiza, resguardada en un esquema de cinco defensas y tres centrocampistas, pero con Ndoye y Embolo como balas al contraataque.
En el primer tiempo, Musiala, Wirtz y Havertz estuvieron más estáticos que de costumbre y el mediocampo suizo no dejó circular a Gündogan y Kroos, que en los primeros dos encuentros siempre encontraban espacio para pensar.
En el 16, Andrich sorprendió a Sommer desde lejos, fallando el guardameta helvético al intentar detener el disparo, pero el VAR avisó a Orsato y el colegiado anuló el gol por falta de Musiala en un intento de remate previo. Protestó la grada, pero parecía evidente que el delantero había pisado al defensor.
El tanto podría haber cambiado el plan de Suiza y aliviar la circulación alemana, pero su anulación mantuvo la idea de los de Yakin: presión intensa, con un hombre siempre encima de Kroos, Musiala y Wirtz.
En el 28, esa presión dio sus frutos. Alemania perdió el balón en salida y en tres toques Suiza se puso por delante. Pelota a Freuler dentro del área, asistencia a Ndoye desde el lateral, éste se adelantó a Tah y a Neuer y anotó el primero.
Shock en Frankfurt y Suiza que se ponía primera de grupo. España, mientras, mirando de reojo, porque en caso de llegar a cuartos su rival sería el líder del grupo de Alemania o el segundo del grupo de Inglaterra, que pueden ser los británicos, Dinamarca, Serbia o Eslovenia.
Un minuto después del tanto, Ndoye tuvo el segundo en sus botas, pero su disparo se marchó desviado. Musiala intentó recomponer a Alemania con alguna arrancada, pero los anfitriones llegaron al descanso sin respuestas para la solidez defensiva de los suizos.
Tras el descanso, a Alemania le siguió faltando el fútbol. Tuvo ganas, no se le puede negar, pero le faltó la claridad de otros días. Musiala probó a Sommer buscando el error del tanto anulado a Andrich, pero se encontró con la reacción del portero, y Kroos envió fuera un disparo desde lejos. Jugadas aisladas.
Suiza achicó su sistema todavía más y nadie la sacó de su propia área. Una pared infranqueable incluso cuando el cansancio comenzó a pasar factura. Nagelsmann lo vio y dio entrada a Beier, Sané y Füllkrug, sus mejores actores segundarios, buscando el oxígeno que parecía faltarles a Musiala y Wirtz.
La defensa suiza, liderada por un colosal Akanji, detuvo todos los centros, pases y lanzamientos, incluido un remate de Kimmich a un metro y medio de Sommer al que Akanji voló para detener con su pie.
El tramo final fue un asedio alemán por pura inercia, por puro corazón. Vargas marcó para Suiza en una contra, pero Orsato lo anuló por fuera de juego. Havertz estrelló un cabezazo en el palo y Suiza, que lo había detenido todo, no pudo evitar el destino de Füllkrug.
En el descuento, el delantero del Dortmund se elevó sobre los centrales para rematar de cabeza un centro perfecto de Raum. Salvó a Alemania y mantuvo a su selección en el camino de España.
Se han escrito muchas líneas sobre Juan Carlos Rivero, comentarista de los partidos de la Eurocopa de RTVE. La mayoría son para arremeter contra su forma de narrar los encuentros. Otras, para señalar sus equivocaciones. Casi todas son críticas negativas. Hace unos días, en una entrevista con este periódico, intentó quitarse la losa de encima. «Claro que me equivoco, pero mucho menos de lo que dicen y no más que el resto». Las palabras de Rivero b
Hazte Premium desde 1€ el primer mes
Aprovecha esta oferta por tiempo limitado y accede a todo el contenido web
Albania tiene una población de tres millones de habitantes en su territorio natural y el triple fuera. La caída del régimen comunista y el fin de los 40 años de dictadura de Enver Hoxha provocaron a mediados de los 90 el exilio de millones de albaneses en busca de libertad y mejores condiciones de vida. Ahora, con un pie en la Unión Europea y descubierta como paraíso natural, luce un orgullo que también se refleja en la Europa. El camino lo inició Gianni de Biasi en 2016 y quiere completarlo Sylvinho sumando ante España los puntos que necesita para estar en octavos de final.
El camino no ha sido fácil. Albania se ha construido desde cero peinando el mundo en busca de futbolistas hijos de ese exilio masivo. El Big Data y el departamento de scouting que creó y lidera el italiano Alarico Rossi han sido claves. Cualquier jugador de origen albanés que apareciera en los 48 mejores campeonatos del planeta era cazado por un algoritmo, seguido por el departamento de análisis y captado si el seleccionador le veía potencial. El 73% de los jugadores que estarán en el Arena de Düsseldorf buscando hacer historia no han nacido en Albania: sólo siete de 19, lo que convierte a esta selección en una auténtica torre de Babel.
Pese a la perfección que roza este sistema , casi se le escapa su jugador más valorado. Xhevahir y Bella Broja cambiaron Albania por Inglaterra y en Slough nació en 2001 Armando. Captado por ocho años por la cantera del Tottenham, pronto fue tentado por el Chelsea. El talento natural se lo vio su padre, y se lo trabajó. «Me ponía vídeos del brasileño Ronaldo para que viera sus movimientos», contaba el jugador a los medios oficiales del Chelsea. Pero no se quedaba ahí sino que se empeñó en preparar a un atleta. «Aunque venía tarde de trabajar, cuando llegaba me ponía correr. Cuando estaba cansado me decía: 'otra vuelta más, porque la defensa querrá cogerte'. Por eso siempre digo que el 50% de mi éxito es de mis padres».
Pese apuntar a buen delantero talentoso, Inglaterra no puso sus ojos en él. Nunca le llamó en categorías inferiores así que, otra vez, Xhevahir ideó un plan tras la llamada de la federación albanesa. «Con 15 años fui a probar, pero me dijeron que no era lo suficientemente bueno. Con 17, mi padre me dijo que me pensara ir otra vez. No quería, pero estaba en mi cabeza demostrar que se habían equivocado», recuerda el jugador. Y así ocurrió. Llegó el reconocimiento del error y el momento de la decisión, que no costó. «He crecido en Inglaterra, pero estoy muy orgulloso de ser albanés. Cuando acabe mi carrera quiero que mi nombre perviva, por Albania y por mi padre», asegura. Es una sensación compartida por el resto del vestuario, criados en la cultura albanesa de sus familias en entornos extranjeros. Orgullo nacional y apoyo incondicional de los hinchas son clave. «Aunque las cosas te salgan mal, ellos de apoyan», reconoce Broja. En Alemania, donde hay censados casi 70.000 albaneses, se ha notado.
Una lesión grave
Broja ha necesitado ese apoyo en los últimos dos años. De hecho, había muchas dudas de que pudiera estar en este campeonato. El Chelsea aún no le ha encontrado sitio y ha pasado por cesiones al Vitesse y Southampton.
Con la salida de Tuchel en septiembre de 2022, su sustituto Graham Potter volvió la vista al canterano pero, en un partido amistoso durante el Mundial de Qatar, se rompió el ligamento cruzado de la rodilla derecha. «Fue el peor momento de mi vida, pero me ha hecho más fuerte», recuerda. Una larga recuperación y una cesión al y, la pasada temporada al Fulham -aunque sonó como refuerzo invernal del Sevilla- le han traído a Alemania a jugar un papel menos protagonista de lo esperado.
Fue titular en el primer partido ante Italia y, en los 77 minutos que jugó, no logró tirar a puerta ni una sola vez. Eso sí, vio una tarjeta amarilla que le mantiene apercibido. Quizá por eso, o no, Sylvinho no lo alineó ni un minuto en el césped ante Croacia. Esta noche, frente España será un valioso recurso para dar un paso más con una clasificación histórica para octavos de final.
Esta noche, en el Red Bull Arena de Leipzig, a las nueve y contra Italia, los últimos 'Hijos de la Guerra' resolverán su suerte en esta Eurocopa. Será su batalla final, insistiendo en la misma analogía bélica que les ha acompañado durante la última década. La última trinchera de un grupo histórico cuyo corazón, su zona cero, nace en Zagreb, en el Estadio Maksimir, propiedad del Dinamo, su club, la academia en la que se ha construido gran parte del éxito de una selección única.
«Ahí todos quieren ser el 'nuevo' Modric», explica a este periódico Alen Halilovic, una de las últimas grandes promesas salidas de la cantera del club. Por ella o el primer equipo del Dinamo de Zagreb pasaron Suker, Boban, Prosineki y nueve jugadores más de la plantilla que casi toca el cielo en el Mundial del 98, donde cayeron en semifinales contra Francia.
El récord del Dinamo
Por la cantera o el primer equipo del Dinamo de Zagreb pasaron Modric, Mandzukic, Lovren, Brozovic, Kovacic, Kramaric y siete futbolistas más del vestuario que, otra vez, casi toca el cielo en el Mundial de 2018, perdiendo la final, cosas del destino, también ante Francia. En ese partido, el Dinamo batió el récord de jugadores de un mismo club en la pelea por la Copa del Mundo: 14 en total.
Y de nuevo, por la cantera o el primer equipo del Dinamo de Zagreb han pasado Majer, Gvardiol, Baturina y otros jóvenes que ahora, en Alemania, forman la columna vertebral de una selección que no quiere dejar caer a la generación que les ha guiado hasta aquí. En esta Eurocopa vuelven a ser 14 futbolistas criados en el conjunto de la capital croata o que alguna vez han vestido su camiseta.
Un éxito que no parece tener fin. El juvenil es un fijo en la Youth League cada temporada y el primer equipo ha vuelto a ganar la Primera División de Croacia superando al Rijeka y el Hajduk Split, sus principales rivales. Siempre con la ayuda de los éxitos de la selección. La presencia de la selección en la final de 2018 le dio más de dos millones de euros al Dinamo, que ve recompensado así su esfuerzo local en competiciones internacionales.
«Se entrena muchísimo en esa cantera. Yo me acuerdo cuando tenía 11 o 12 años y ya era como un jugador profesional. Cada día dos entrenamientos. No te da mucho tiempo para ir a la escuela, te aprietan, pero cuando tienes 17 años ya estás preparado», explica Halilovic.
La 6º cantera de Europa
Según el último estudio del Observatorio CIES, el Dinamo de Zagreb es el 10º equipo del mundo y el 6º de Europa en la clasificación de clubes que han formado a más jugadores en activo en el mundo. Sólo le superan Ajax, Benfica, Sporting Lisboa, Dinamo Kiev y Barça en el viejo continente y Defensor de Uruguay, Nacional de Uruguay, River Plate y Boca Juniors en el resto del planeta.
Acumula 74 jugadores, por 86 del Ajax, el que más, 77 del Barça, 67 del Real Madrid, 58 del PSG, 47 del Manchester United y 45 del Manchester City, por poner otros ejemplos de clubes punteros que le superan en presupuesto, instalaciones y número total de jóvenes futbolistas en sus canteras. Da igual. El conjunto croata realiza campus de verano por todo el mundo, desde Australia a Canadá, a 175 dólares eldía. Es lo que tiene el éxito mundial.
El de Croacia es un vestuario rejuvenecido, que mira menos a la guerra y más al siglo XXI, con menos experiencia y, veremos, quizás menos fútbol. Eso explica la realidad de su selección, superado por España en la primera jornada, incapaz de ganar a Albania en su segundo encuentro y necesitada de un triunfo ahora para pasar a octavos. Por el fútbol y por el orgullo patrio. «Jugar en esta selección es sagrado», repite Luka Modric en la zona mixta de la Eurocopa. Él lo sabe mejor que nadie.
A sus 38 años, que serán 39 en septiembre, nadie se atreve a pronosticar el final de su carrera con su país. Que no le extrañe a nadie volver a leer las frases de este artículo en el Mundial de 2026.
Modric, que continuará una temporada más en el Real Madrid, es el último cimiento de esos 'Hijos de la Guerra'. El capitán croata que escapó de las bombas, como tantos otros de sus compañeros. Ahí está también Domagoj Vida, central de 35 años que entró en la lista pero no cuenta para Dalic; y Perisic, también de 35, apurando sus últimos minutos con su país mientras juega en Split. Ellos son los veteranos, con Brozovic, Kovacic y Budimir a medio camino entre la vieja y la nueva generación. La batalla, de todos.
En el mundo del fútbol hay egos desmedidos, y la industria, en general, tiende a alejarse del aficionado en virtud de un ridículo elitismo. Es algo así como decirle al hincha no voy a explicarte el fútbol porque no lo entenderías, así que los protagonistas, cada vez más escasos, tiran de inanes lugares comunes. Por eso sentarse con dos miembros de un cuerpo técnico de élite y que hablen con naturalidad de su trabajo es algo excepcional. Pablo Amo, segundo entrenador de la selección, y Carlos Cruz, preparador físico, charlan con EL MUNDO sobre cómo es el día a día, el trabajo, del staff que ha puesto a España en la primera fila de los favoritos para ganar la Eurocopa. "Somos un cuerpo técnico democrático, porque Luis es el más democrático", avanza Pablo Amo.
El grupo de trabajo de Luis de la Fuente, compuesto por siete personas, es el siguiente: Carlos Cruz, preparador físico; Pablo Peña, analista y técnico audiovisual; Luis de la Fuente, claro, el seleccionador; Miguel Ángel España, entrenador de porteros; Antonio Gómez, readaptador físico; Javier López Vallejo, psicólogo; Pablo Amo, segundo entrenador; Juanjo González, técnico auxiliar.
Hechas las presentaciones, es momento de contar cómo trabajan. Todos viven en Madrid menos López «Yaviejo», como llaman cariñosamente al psicólogo, que vive en Pamplona, y Juanjo González, en Asturias. «Tenemos semanas que programamos para vernos todos en persona, pero durante el año, si no hay concentración cerca, nos juntamos por videoconferencia», explica Pablo Amo a este periódico. Según se acercan las convocatorias, el contacto ya es físico, se ven todos juntos en Las Rozas, donde trabajan en el despacho de Luis de la Fuente durante muchas horas. Comen habitualmente en el restaurante de la Ciudad del Fútbol, aunque tienen un lugar «secreto», allí muy cerca, donde se escapan a comer de vez en cuando. «Pero queremos que siga siendo secreto», bromea Amo.
Conectados siempre en el chat de Whatsapp, se reúnen todos los lunes o martes, tras cada jornada de fútbol, para poner en común sus conclusiones sobre los jugadores a los que sigue cada uno. «Nos dividimos los futbolistas para organizar mejor el trabajo», dice Amo, que se ha trasladado a vivir a Las Rozas. «Lo nuestro es mucho análisis, muchas horas, muchos vídeos... La comunicación con los jugadores no es mucha, es más observación que otra cosa. El que habla con los jugadores, sobre todo si están lesionados, es el míster», explica Carlos Cruz, el preparador físico.
Ambos, Amo y Cruz, hablan de un cuerpo técnico «cómplice» y «democrático». «Cómplice porque somos todos amigos, podemos hablar de cualquier cosa, argumentar lo que queramos. Tenemos un líder que nos guía y que nos tiene en cuenta, aunque luego las decisiones últimas son suyas, claro», dice Cruz, y confirma el segundo entrenador: «El cuerpo técnico está jerarquizado. La opinión más preponderante es la del responsable del área concreta sobre la que hablemos. Luis muestra mucha seguridad en sí mismo admitiendo las opiniones ajenas». Miguel Ángel España 'manda' al hablar de porteros, Cruz si hablamos del estado físico... "Juanjo, por ejemplo, es nuestro especialista en ABP", dijo ayer De la Fuente. ABP son las siglas de a balón parado, es decir, que Juanjo es quien trabaja las jugadas de estrategia. De la Fuente, por cierto, habla siempre con un extremo cariño, y en plural, de sus ayudantes.
De izquierda a derecha, y de arriba abajo, Carlos Cruz, preparador físico; Pablo Peña, analista y técnico audiovisual; Luis de la Fuente, claro, el seleccionador; Miguel Ángel España, entrenador de porteros; Antonio Gómez, readaptador físico; Javier López Vallejo, psicólogo; Pablo Amo, segundo entrenador; Juanjo González, técnico auxiliar.P. G.RFEF
Las listas de convocados, también la de esta Eurocopa, terminan de confeccionarse en las horas previas. Siempre hay alguna duda de última hora que termina resolviendo el seleccionador. «Nos movemos mucho también por estados de forma de los jugadores. Mira el caso de Ayoze esta vez», explica Pablo Amo. Y una vez concentrados, dentro de un gran campeonato como este, el primero a nivel absoluto para casi todos, pero no atendiendo a las categorías inferiores, hay mucho trabajo hecho. Por ejemplo, el análisis previo de los rivales. «Primero Juanjo [González] me pasa unos análisis previos, yo veo uno de los partidos importantes del rival, y Luis los ve todos. Nos juntamos para unificar criterios y dónde vamos a poner el énfasis a los jugadores, por ejemplo en cómo hay que jugarle a Albania. Luego tenemos a Spielberg [Pablo Peña, el analista y técnico audiovisual], que busca las imágenes que queremos. Cuando no llegamos con las imágenes, hacemos presentaciones en Keynote, que es lo más parecido a una pizarra», cuenta con tono didáctico.
¿Qué imágenes les ponen a los jugadores? «Son situaciones reales de juego, suyas y del equipo contrario. Se trata de que el jugador vea que, cuando hace determinado movimiento que nosotros le pedimos, eso encaja perfectamente en las debilidades del rival. Es un trabajo duro, porque igual la situación de juego que le queremos poner a un jugador no se produce durante 88 minutos del partido anterior del rival, igual se produce sólo dos veces. Pues son esas dos veces las que hay que enseñarle». Es un proceso estructurado, mecánico, porque si no, no daría tiempo. Todas las selecciones que son posibles rivales tienen su informe preliminar y sus partidos grabados.
En su fortín de Donaueschingen, en una de las salas del impresionante resort donde se aloja la selección estos días, pasan las horas estos siete hombres mientras los jugadores están con la Play o jugando al golf. Luego, en las sesiones de vídeo, llega el momento de transmitir toda esa información a los chicos. «Para eso son fundamentales las keywords», avanza otra vez Pablo Amo.
Antonio Gómez, con Lamine Yamal.PABLO GARCÍARFEF
«Son palabras que nosotros utilizamos para provocar situaciones de juego. Son palabras muy entendibles y que desencadenan comportamientos muy identificables. Son palabras llave, que han de ser fácilmente identificables durante el juego, un juego que va muy rápido, donde no hay dos jugadas iguales», continúa el técnico, y pone un ejemplo. «Nosotros decimos: 'cerca del área, compañero...'». La frase no está completa por expreso deseo del cuerpo técnico. Esa es una de las keywords de la selección, y significa, traducido al castellano, que si al poseedor del balón le ocurre una situación determinada, los desmarques han de ser hacia un lugar concreto. Eso sí, matiza el que sabe de esto: «Eso genera unos movimientos preestablecidos por unos lugares determinados».
Otro ejemplo: «Mal control, presión al hombre más cercano por dentro». Y si oyen eso, o si lo ven, los jugadores saben que deben ir a la presión del rival más cercano por dentro, es decir, dejándole la salida hacia la banda en el mejor de los casos. «La clave de la presión que nos caracteriza, o de un buen bloque medio, es la seguridad. Que el jugador sepa que, cuando él salte a la presión, los demás van a ir con él». En todo caso, el objetivo último es «que el jugador se sienta bien». Por cierto, ¿qué harán si ganan la Eurocopa?
Pablo Amo sonríe. «No quiero pensarlo. No estamos dejándonos llevar. Seguimos igual, y detectamos, y para eso nos ayuda mucho Vallejo, el psicólogo, que enseguida detecta el ambiente emocional de un grupo, detectamos, te decía, que todo está como tiene que estar, que los chicos están tranquilos. Yo, en 21 años de carrera, he sentido sólo dos veces ese algo mágico que se produce cuando un grupo de personas se junta y de repente, todo fluye. Estamos bien, queremos seguir así. Nada más».
La Fórmula 1 tiene muchas estrellas, pero no todas están en la pista. Quien haya visto el Gran Premio de España por la tele seguro que tiene un regusto amargo en la boca. Yo no. Es cierto que Carlos Sainz se quedó lejos de lo que a él le hubiese gustado y que el fin de semana de Fernando Alonso fue muy complicado. A pesar de ello, en ningún momento pude ver una banderita roja con el número 55 sin agitar en la grada o un aficionado con camiseta ve
Hazte Premium desde 1€ el primer mes
Aprovecha esta oferta por tiempo limitado y accede a todo el contenido web
El Espanyol logró firmar otro ascenso relámpago por sexta vez en su historia. Al igual que ya sucedió tras verse condenado a pelear en Segunda División en el final de las temporadas 1961-62, 1968-69, 1988-89, 1992-93, y 2019-20, el descenso vivido el curso pasado se ha visto contrarrestado por un nuevo regreso a la élite un año después de enfrentarse de nuevo al abismo.
En esta ocasión, con un arreón final en el que se han entremezclado el tormento y el éxtasis. Igual que ocurrió en 1963, con una promoción ante el Mallorca resuelta a la postre con un tercer partido de desempate en el Bernabéu o en 1970, un año en el que el retorno se materializó en la penúltima jornada. Y por último en 1990 en el que el regreso tuvo que forjarse en una tanda de penaltis ante el Málaga en La Rosaleda.
Esta vez, tras caer en el Tartiere por 1-0, consiguió un 2-0 con doblete de su capitán, Javi Puado, que materializó el nuevo retorno por la vía rápida. Al Oviedo, mientras, cuando todo parecía alinearse para firmar el final de una travesía por el desierto que suma ya 23 años, le tocará esperar por lo menos un año más para firmar su tan deseado retorno a la élite. De nada le sirvió tratar de apretar las cosas en un segundo tiempo en el que Santi Cazorla, fiel a su palabra, puso también su particular granito de arena..
Al Espanyol no le quedaba otra que buscar el máximo protagonismo en el partido para lograr un triunfo que era, al fin y al cabo, su única posibilidad de materializar el ascenso. El 1-0 logrado por el Oviedo en la ida le permitía al conjunto visitante gestionar el juego sin prisas ni ansiedad.
Mientras, los locales pisaban una y otra vez las inmediaciones del área oviedista, a lo largo de la mayor parte de los primeros 45 minutos, con más ganas que claridad. A los de Luis Carrión, además, les avalaba el buen bagaje defensivo cosechado en los tres primeros partidos del playoff de ascenso, que había logrado cerrar con su portería imbatida.
El devenir del primer tiempo amenazaba con permitirles mantener su racha. Hasta que emergió la figura de Javi Puado. El capitán blanquiazul aprovechó un servicio de córner cuando faltaba poco más de un minuto para el final de la primera mitad para inaugurar el marcador con el 1-0. Tres minutos después, aprovechó una asistencia de un Pere Milla perfectamente habilitado por Cabrera para poner un 2-0 que era ya una losa pesadísima sobre las espaldas de los visitantes. El marcador, cómo no, desató la euforia de una grada periquita entregada sin cortapisas a sus futbolistas, deseosa de vivir una nueva jornada para el recuerdo, pero para la que tuvo que apretar los dientes en defensa en el segundo tiempo.
La temporada del Espanyol ha sido una auténtica montaña rusa de emociones, con un arranque de la temporada en la que Martin Braithwaite, finalmente su máximo anotador, pareció más que dispuesto a forzar su salida del club y en la que han pasado por el banquillo blanquiazul hasta tres técnicos diferentes.
Tres entrenadores
En la jornada 14 la entidad optó por destituir a Luis García y apostar por Luis Miguel Ramis dado que el equipo estaba a siete puntos del liderato. Con el ex jugador del Real Madrid, mientras, las cosas no fueron mucho mejor y se optó finalmente por poner los destinos del primer equipo en manos de un Manolo González que se había incorporado a la entidad en verano pera dirigir al filial.
Las cosas mejoraron, pero no hasta el punto de lograr el ascenso sin pasar por los playoffs. El hecho de terminar cuarto pareció complicarle además un poco más sus opciones, restituidas a la postre por el triunfo del Oviedo frente a un Eibar que acabo el campeonato en la tercera posición.
La derrota en el Tartiere, en la ida de la final, fue un duro golpe finalmente sanado con un triunfo sin paliativos en casa, con una afición entregada y que llenó las gradas hasta la bandera para festejar el sexto regreso a Primera. Otra vez, como marca su tradición, por la vía rápida.
Como no quiere equivocarse, Luis de la Fuente a veces se pasa de frenada. Nada grave, pero fue muy llamativa su primera respuesta. "Nos jugamos muchísimo contra Albania. Nos jugamos prestigio, reconocimiento, seguir mejorando... Vamos a afrontar este partido como si fuera el último, pensando sólo en ganar". Más allá de la grandilocuencia, algo excesiva teniendo en cuenta que es el tercer partido de la primera fase, que España ya es primera de grupo y que Albania es el rival menos peligroso del grupo, lo cierto es que el seleccionador se va a tomar en serio el partido.
Eso no quiere decir que vayan a jugar los titulares. De hecho, los cambios se anuncian masivos. "No pensamos en quién puede descansar, mañana a posteriori seguramente diréis ha descansado este, o el otro... Vamos a hacer una alineación pensando en quiénes son los mejores jugadores para el plan de juego que tenemos", ha dicho el técnico, al que también le preguntaron cómo había sentado en la concentración la petición de inhabilitación de seis años por parte del TAD para el presidente, Pedro Rocha.
"Tenemos un escudo y una piel muy gorda. En la concentración pensamos sólo en fútbol. No nos afecta para nada", ha respondido, y no se ha vuelto a hablar del tema. Sí se ha vuelto a hablar de quién va a jugar y quién no. "No soy de inventos, si puedo uso los jugadores en sus puestos. Quiero que se sientan todos igual de importantes". Dijo el seleccionador albanés, Sylvinho, que España podría ganar la Eurocopa con su segundo equipo. "Siempre se agradece que se hable bien de uno, pero no podemos relajarnos. A los jugadores, tras cada entrenamiento, siempre les decimos: 'mañana esto se puede mejorar'".
Tampoco la preocupa al seleccionador que Nacho acabe de cerrar su fichaje, que Dani Olmo anunciase que haría lo mismo antes del final del torneo y que muchos otros no sepan dónde van a jugar el año que viene. No le preocupa casi nada al seleccionador, tranquilo con un equipo que funciona y que, más allá de Albania, espera ya rival en octavos de final el próximo domingo en Colonia.
El cuarto puesto se le había escapado por 38 centésimas, así que Charles Leclerc no quería escuchar ningún consuelo de su ingeniero de pista. "Sé muy bien dónde lo perdí", contó por radio sobre su déficit ante George Russell. De ese modo tan velado, el monegasco hacía referencia al toque, rueda con rueda, de la primera vuelta ante Carlos Sainz. Un incidente que amenaza con quebrar la paz en Ferrari antes de las vacaciones.
La primera parada de este triplete europeo, que se completará en Spielberg y Silverstone, dejó con el gesto torcido a la Scuderia. Sus pilotos cruzaron la bandera a cuadros en idéntico orden al que tomaron la salida y Lando Norris arrebató a Leclerc la segunda plaza del Mundial. En cualquier caso, lo peor del domingo para la gente de Maranello fue el intercambio de reproches entre sus pilotos.
"Frenamos al mismo tiempo y luego hizo la curva como si yo no estuviese allí. Sufrí daños en la rueda delantera izquierda y también alguno en el alerón delantero", comenzó Leclerc. "Antes de la salida acordamos que gestionaríamos al máximo los neumáticos. Sobre todo en la curva 14, pero Carlos aprovechó esa oportunidad para adelantarme", añadió.
"No era el momento de atacar"
No conforme, el monegasco recrudeció las críticas contra el piloto con quien viene compartiendo garaje desde 2021. "No era el momento de atacar. Supongo que quería impresionar a sus aficionados, teniendo en cuenta el momento que vive", deslizó Leclerc, en referencia al próximo destino del madrileño, que aún no ha decidido entre Williams y Audi.
Camino de la báscula, antes de cumplir con el pertinente pesaje de la FIA, Leclerc y Sainz comenzaron a discutir sobre lo sucedido. Las preguntas de Charles exasperaron a Carlos. Y las explicaciones de Carlos no convencieron a Charles.
"No sé lo que le pasaba en la primera vuelta, pero no podía seguir detrás toda mi vida. Le adelanté porque estaba gestionando demasiado. Después pasé a Lewis [Hamilton] y casi lo logro con George [Russell] en el pit-stop. Creo que estaba haciendo lo que se requería", analizó el madrileño. Cuando le trasladaron las quejas de Leclerc, lanzó la mayor andanada. "No sé de lo que se queja esta vez, pero ya son demasiadas carreras en las que lo hace".
La cordura de Vasseur
En mitad de la tormenta, Fred Vasseur debió imponer algo de cordura. "Charles se queja de haber perdido cinco décimas o un segundo en ese instante, aunque no hemos podido constatar los daños de los que habla", detalló el team principal de Ferrari.
Consciente de la gravedad de las acusaciones, con su habitual dosis de realismo, Vasseur intentaba restar importancia a lo sucedido. "Hubo otros 10 momentos en la carrera donde Charles perdió un segundo. Fue un contacto leve. Cuando cedimos más tiempo fue tras las paradas. Saliendo detrás de otros coches, se nos fueron dos o tres segundos", añadió.
"Nos faltó una vuelta para cazar a Russell. Comenzamos quinto y sexto y acabamos en esa misma posición, así que la enseñanza para nosotros pasa por hacer un mejor trabajo durante la qualy del sábado", zanjó Vasseur.