Nacho Elvira logra su victoria más importante en el primer torneo del año en Dubái

Nacho Elvira logra su victoria más importante en el primer torneo del año en Dubái

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Nacho Elvira no concibe el triunfo sin sufrimiento. Pero hoy, de alguna forma, se ha desquitado con su victoria en el Dubai International, un triunfo delante del número dos y tres del mundo, donde el español ha vuelto a coquetear con el drama durante toda la jornada.

Y es que, en la sólida carrera de 13 años compitiendo de Elvira, ha habido más disgustos que triunfos, pero de alguna forma, este domingo desnivela la balanza logrando su tercera victoria en el DP World Tour y, sin duda, la más importante de su carrera.

Elvira comenzó con dos golpes de ventaja, y tras los seis primeros hoyos, con birdies en los hoyos uno, cinco y siete, todo apuntaba a por fin celebrar un domingo tranquilo. Llegó a estar con tres golpes de ventaja y un control de la situación que mantenía a raya a estrellas del golf mundial como Rory McIlroy o Shane Lowry.

Sin embargo, en la salida del hoyo 8, par tres, comenzó a tornarse el guion. El primer bogey del día llegó acompañado de un mal swing en el segundo golpe del nueve y un nuevo tropiezo. Mantenía el español el liderato con la esperanza de sacar partido del asequible hoyo 10, par cinco, donde prácticamente todos sus rivales habían restado golpes. Tras una correcta salida, algo menos de 250 metros, su madera salió totalmente cortada para chapotear en el centro del lago. Entonces Elvira se vino abajo: "Aquí se fue el torneo". El comentario y la frustración fueron perfectamente captados por las cámaras de televisión y entonces los fantasmas volvieron.

Los del Genesis Open en Corea, hace solo unos meses, donde terminó bogey, bogey para finalizar segundo; los del Hibernian de 2023, donde Rasmus Højgaard le recuperó siete golpes para arrebatarle la victoria; el torneo de Malasia en 2019, que perdió en playoff; incluso sus dos victorias anteriores, siempre con la palabra drama de apellido en todos los titulares. En la primera, en el Cazoo Open, ganó en el playoff cometiendo bogey en el hoyo 18, y en la segunda, el Saudi Open, estuvo a punto de desperdiciar cuatro golpes de ventaja a falta de los últimos cinco hoyos.

Todos esos flashes fueron quedando en el olvido mientras Elvira, milagrosamente, se reponía. En el 10, resucitó con un gran par. En el 11 volvió a meterse en líos con una mala salida y una bola en posición comprometida en el búnker, con los pies fuera; su tiro fue magistral y salvó el par sin problemas. Rory McIlroy ya estaba en modo ataque con cinco birdies seguidos y Shane Lowry alcanzaba el liderato.

En el tramo final, Elvira se la jugó y logró el birdie en el 17. Pegó una gran salida en el 18 sin ser consciente de que el drama había cambiado de bando. Shane Lowry, que llegaba como líder con -10 al último hoyo, finalizaba con doble bogey tras tirar su bola al agua desde el búnker. El par sería suficiente para la tercera victoria del español y hoy no hubo sufrimiento. Remató su triunfo con 69 golpes y resultado de -10, con un golpe de ventaja sobre el australiano Daniel Hillier.

Elvira logra el triunfo 213 del golf español en el primer torneo del año 2026 del DP World Tour. Solo hace unas semanas David Puig se coronó en Australia. La buena racha sigue y no solo con Elvira; Puig esta semana terminó con 67, compartiendo la tercera posición, Ángel Ayora terminó decimotercero y Eugenio López Chacarra en el puesto 15.º.

Elvira de 38 años celebro el triunfo con su familia en el green del 18. "Es un sueño hecho realidad poder celebrar esta victoria con mi mujer y mis hijos. Por cómo estaba jugando el martes no esperaba poder ganar. La vuelta se fue complicando, sabía que habría algún momento complicado. Puedo sacar muchísimas cosas positivas de este torneo porque por primera vez en 13 años arranco la temporada por delante y con una victoria", concluía emocionado a la televisión.

Un gol de Gayà impulsa al Valencia en Getafe y le da un balón de oxígeno

Un gol de Gayà impulsa al Valencia en Getafe y le da un balón de oxígeno

No es fácil ser capitán del Valencia. No cuando se ha crecido soñando con llegar a un equipo que peleaba entre los grandes, que tenía hueco fijo en Europa, y cuando se toca la cima y se gana una Copa del Rey, todo se desmorona. A José Luis Gayà le ha tocado ser el capitán del peor Valencia que se recuerda y eso hace que sobre su espalda cargue un peso doloroso. Porque hiere ser un líder siempre en las malas y que, además, parte de tu grada no lo entienda. Ese dolor, a veces, impide gritar un gol como el que marcó al Getafe en el minuto 84 para que el Valencia ganara su primer partido fuera de casa.

A Gayà hay quien no le perdona nada. Le miran con lupa cuando juega, cuando lo cambian o no lo alinean, cuando se lesiona, cuando reclama el apoyo a la grada o cuando, como si fueran su familia, les pide que aflojen para dar un respiro a un vestuario poco curtido al que le han temblado las piernas esta temporada.

En los últimos partidos en Mestalla salió silbado, insultado, siendo el blanco de una ira que, cuando no se puede dirigir a un palco a 6.000 kilómetros de la Avenida de Suecia, se vomita contra los que están en el césped. A veces con razón; otras, sin demasiada.

Gayà exorcizó demonios en el Coliseum, aunque le cueste reconocerlo. No celebrar ese gol fue tan llamativo como la arenga en corro antes de arañar un empate contra el Elche. Si aquel partido creía que podía cambiar la temporada, su gol, el primero en tres años, con más razón. El Valencia no ganaba lejos de su estadio desde mayo y lo logró en uno de los estadios de donde suele salir golpeado. Eso para el capitán era lo importante.

"El equipo es siempre lo primero. Quiero lo mejor para mi equipo, que es el Valencia, aunque algunos no lo reconozcan. Llevo luchando por este escudo desde los once años y me sorprenden ciertas cosas que dicen de mí. Pero creo en mí y voy a creer hasta el final", advirtió el capitán, a quien Ugrinic encontró adelantado en el carril, como había diseñado Corberán, y picó el balón ante la salida de David Soria. Un gol como balón de oxígeno.

Nada había ocurrido en el partido cerca de las porterías. La única ocasión clara la había fabricado, en el minuto 42, Danjuma con un centro raso desde la orilla izquierda que, para que no llegara a Lucas Beltrán, Djene despejó... al larguero. El resto de los 45 minutos fueron brega y pundonor, sin que ningún equipo encontrara el punto de lucidez que le adelantara en el marcador. Y eso que lo que había en juego era mucho.

El Valencia, en puestos de descenso, necesita reaccionar con urgencia. La tensión en torno al club, como en los últimos tres años, vuelve a ser asfixiante. Corberán está bajo sospecha para la grada y, aunque la gerencia ejercida desde Singapur le mantiene la confianza, ningún entrenador puede sostenerse en un banquillo con unas estadísticas de un partido ganado de los últimos 14.

El club intenta darle herramientas, como el fichaje de Sadiq por cuatro millones, pero en el Coliseum fue suplente. Sin embargo, ir al mercado con los bolsillos vacíos complica la incorporación de un central, imprescindible tras la lesión de Diakhaby y el contratiempo de Tárrega. En Getafe, a la media hora, en el gesto de despejar un balón de cabeza en el área pequeña, con una rodilla tocada le falló la otra. Lo forzó el técnico y puede que lo pierda por un tiempo, sin que hayan llegado los refuerzos. Eso obligó a Pepelu a dar un paso atrás hasta el eje de la defensa, un parche que solventó con personalidad el jugador de Denia y hasta fue elogiado por su entrenador.

Demasiados obstáculos afronta el Valencia en este inicio de segunda vuelta. Perdió a Julen Agirrezabala en la portería para varias semanas, a Diakhaby para toda la temporada y a Thierry por un mes. A ellos se suma Tárrega y Cömert que, con problemas en la cadera, se cayó de la lista. Con Gayà apercibido, la situación es crítica y el club tiene que acelerarse en el mercado.

De momento, al remate del capitán se agarran como una bocanada de aire que permite evitar la asfixia.

Alcaraz y la defensa de su nuevo entrenador: “Han querido ponerme junto a muchos extenistas y no me parece justo”

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Si se observaba durante mucho rato a Carlos Alcaraz en su debut de este domingo en el Open de Australia ante Adam Walton, se podían apreciar diferencias. Cuando Juan Carlos Ferrero estaba en su palco, el número uno mantenía con él un diálogo no verbal en los descansos que era muy fácil de resumir: "Concentración, concentración y concentración". Sentado en su banquillo, Alcaraz solía mirar a su entonces entrenador y asentía, como si supiera a metros de distancia lo que Ferrero le estaba diciendo.

Este domingo, en cambio, el intercambio gestual con su nuevo técnico, Samu López, era mucho más críptico. Entre punto y punto, en los descansos, Alcaraz se marchaba a su asiento, lanzaba la mirada a su preparador y hacía alguna mueca imposible de interpretar desde fuera. En un par de ocasiones se le escapó incluso una risita, como si acabara de hacer algo que anteriormente ya habían comentado. A saber qué era.

De todos modos, Alcaraz abrió su nueva era con una victoria frente a Walton por 6-3, 7-6(2) y 6-2, y ya está en segunda ronda del Grand Slam, donde el miércoles se enfrentará al alemán Yannick Hanfmann.

Fue un estreno algo irregular, con un despiste en el segundo set que le costó un break, pero triunfo al fin y al cabo. Alcaraz todavía no sabe lo que es perder en una primera ronda de un torneo ‘grande’, y eso que ya ha disputado 20. No está mal. El éxito, de hecho, le sirvió para lanzar una pequeña reivindicación: merece más crédito su actual entrenador, López, y también la decisión de haber apostado por él.

"Cada entrenador es diferente, pero ahora mismo Samu me puede aportar todo lo que necesito. Obviamente, si tienes al lado a un exjugador top, que ha estado en muchas situaciones, te puede ayudar. Pero Samu es hoy en día uno de los mejores entrenadores del mundo, si no el mejor. Me han querido poner junto a muchos extenistas y no me parece justo. Samu se merece más reconocimiento, me aporta cosas que ningún extenista me puede aportar", comentó el número uno del mundo, que aceptó que su primer partido no había sido exactamente como esperaba.

Alcaraz admite el despiste

"Me ha sorprendido el nivel de Adam y he tenido altibajos. En el segundo set quizá he perdido un poco el foco y lo he pagado. Pero al final ha sido un partido de mucho ritmo, muy exigente para comenzar, y prefiero que haya sido así", aseguraba Alcaraz. Según sus propias palabras, es muy complicado regresar después de un parón de dos meses y controlar la mente como si hubiera jugado anteayer. "Lo que más me cuesta son los nervios", reconocía.

Venía el español de pasarlo bien en Miami y en las Islas Turcas y Caicos, de disfrutar de la Navidad en su casa de Murcia, incluso de gozar de las actividades promocionales previas al Grand Slam en Melbourne, y tuvo que volver a agarrar la raqueta con todas sus fuerzas. Alguna queja en el segundo set por el notable nivel de Walton demostraba que estaba pasando por un apuro, pero al final resolvió como debía. Quizá este martes descanse y encuentre algún rato para jugar al golf, pero este lunes entrenará de nuevo a las órdenes de Samu López y volverán a hablar de cosas que solo ellos conocen. A saber qué era.

Principio de ordinalidad

Principio de ordinalidad

El "principio de ordinalidad", explicado por la ministra de Hacienda en "monteronés", una variante dialectal del castellano, se traduce básicamente en que, por eso, por orden, reciban más las Comunidades que más aporten. Se ahonda así en las desigualdades insolidarias entre territorios, con el consiguiente y exclusivo beneficio para la discordante, levantisca y rapiñadora Cataluña.

En nuestro fútbol, que tampoco se rige por criterios de equidad, compensación y equilibrio entre equipos, el Madrid supone el mayor ejemplo del "principio de ordinalidad". Es el que más aporta audiovisualmente, el más visto, y, por lo tanto, el que más dinero ha recibido de LaLiga en la temporada 2024-25.

En el Bernabéu se produjo el sábado un amago de ruptura del "principio de ordinalidad" jerárquica cuando parte del público pidió la dimisión de Florentino. Un hecho insólito y hasta impensable que supone un cierto punto de inflexión en el club. Una especie de plebiscito que responsabiliza al presidente de la confección de la plantilla, le culpa del menosprecio a Xabi y le expresa su oposición o sus reservas al cambio de naturaleza societaria de la casa que se viene cocinando en la penumbra.

Hizo mal Arbeloa en criticar a los críticos, de acusar de antimadridistas a madridistas. El socio, equivocado o no, olvidadizo o no, desagradecido o no, es soberano. A él se debe y ante él responde la entidad en su conjunto. No hace falta que ningún subordinado saque la cara por el presidente. La lealtad puede confundirse con el servilismo o la adulación. Aunque nadie es perfecto, a Florentino lo defiende el colosal conjunto de sus actos, obras y títulos.

A Arbeloa no le renta hacer méritos. No es realmente una apuesta de Florentino, sino una medida urgente, una solución temporal, para una situación de emergencia. La definición de la interinidad. Álvaro, con sus reconocidos méritos, no es el entrenador soñado por Pérez, si es que hay alguno (¿Klopp?) en libre disponibilidad y con predisposición. Ha firmado por lo que queda de temporada y por una más. La prolongación no significa una muestra de confianza presidencial, sino una fórmula de compromiso para que no resulte demasiado evidente que Álvaro es un ave de paso en un nido de tránsito.

Sea como fuere, en el banquillo del Madrid, un club sin asignaturas pendientes, pero en la obligación de sacar sobresaliente cada año en todas, impera, raramente desmentido, el "principio de provisionalidad". Los jugadores, especialmente con un Florentino en exceso paternal, caminan por la pasarela. Los entrenadores, por el alambre. En un análisis de mínimos y máximos, la plantilla y el técnico actuales equidistan del desastre y de la Champions. Desorientados, confusos, inseguros, se hallan de momento en mitad de ninguna parte.

Alcaraz se tiene que poner serio para derrotar a Walton en su debut en el Open de Australia

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La alegría baja por el río Yarra, donde, a la altura de Melbourne, el verano se desparrama en ambas orillas; a un lado se bebe sobre los barcos flotantes, al otro se rema en kayaks. La ciudad, en domingo, alberga tantos conciertos, hay tanto ambiente, que parece un macrofestival. Es un entorno fantástico, el entorno ideal para Carlos Alcaraz. Cuesta pensar que todavía no haya ganado un Open de Australia, porque es aquí donde su estilo, su frescura, su atrevimiento, encajan mejor.

Cuando este domingo saltó a la Rod Laver Arena, con su camiseta blanca, verde y negra sin mangas, parecía que el lugar era suyo. Se enfrentaba a un australiano, Adam Walton, pero el público no dejaba de animarle y él lo agradecía: sonreía, disfrutaba de sus primeros minutos sobre la pista. "Let's go, Carlos, let's go" se repetía en bucle. Como ya quedó claro en los actos previos, como el One Point Slam o la exhibición ante Alex de Miñaur, aquí se le adora.

Pero el tenis es el tenis. Pese a lucir el número uno del ranking ATP y a tener más armas que su rival, Alcaraz tuvo que pasar un mal rato para derrotar en primera ronda a Walton por 6-3, 7-6(2) y 6-2 en dos horas y cinco minutos. Nada —o casi nada— lo insinúa el marcador, pero había que verle la cara. Del entusiasmo con el que empezó a la seriedad con la que acabó. Tampoco fue nada preocupante: en segunda ronda, el miércoles ante el alemán Yannick Hanfmann, ya se habrá olvidado, pero recordó una máxima: para ganar un Grand Slam hay que sufrir.

El mérito del rival

Venía Alcaraz de un mes sin jugar un partido, de pasarlo bien en Miami y en Turcas y Caicos, de disfrutar de la Navidad en su casa de Murcia, incluso de gozar de las actividades promocionales en Melbourne, y tuvo que volver a agarrar la raqueta con todas sus fuerzas. Alguna queja en el segundo set por el notable nivel de Walton demostraba que estaba pasando por un apuro.

"Ha sido un partido muy difícil porque me ha costado mucho encontrar el hueco; él iba siempre un paso por delante, estaba siempre en mejor posición. Me ha costado mucho acostumbrarme a su bola plana", analizaba Alcaraz, otorgándole a Walton el mérito merecido.

En la tribuna de prensa, alucinaba un periodista australiano: "No le había visto jugar así en su vida". Walton, de 26 años y número 81 del ranking mundial, completó una actuación muy sólida, con escasos errores y mucha velocidad. Al australiano le costaba rebasar a Alcaraz —apenas logró 16 winners por los 38 del español—, pero apenas cometía errores. Si quería hacerlo lo mejor posible, ya puede congratularse: objetivo cumplido.

Un chico le pide matrimonio a Zverev desde la grada y el alemán se vende caro: "¿Dónde está mi anillo tío? No soy tan barato"

Un chico le pide matrimonio a Zverev desde la grada y el alemán se vende caro: “¿Dónde está mi anillo tío? No soy tan barato”

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El alemán Alexander Zverev, que tuvo que remontar un set al canadiense Gabriel Diallo para avanzar a la segunda ronda del Open de Australia, recibió una propuesta de matrimonio de un hombre desde la grada de la pista Rod Laver.

Un aficionado portaba un mensaje en un cartón en el que ponía "cásate conmigo Sascha", sobre lo que fue cuestionado por la ex jugadora alemana Andrea Petkovic, en la entrevista habitual en la misma cancha al final de cada partido.

Zverev, finalista el pasado año de esta competición, sonrió y se dirigió al hombre, al que le preguntó: "¿Dónde está mi anillo tío? No soy tan barato", dijo el alemán, que accedió a la segunda ronda de Australia.

Zverev, quien perdió la final del torneo de 2025 ante Jannik Sinner, se impuso al canadiense Gabriel Diallo 6-7 (1/7), 6-1, 6-4, 6-2 en la Rod Laver Arena.

Con ello alcanzó la segunda ronda en Melbourne Park por décimo año consecutivo, en busca de frenar la hegemonía del italiano Sinner y el número uno mundial, el español Carlos Alcaraz, quienes se han repartido los últimos ocho títulos de Grand Slam.

El chico que ha pedido matrimonio a Zverev, a la izquierda con camisa estampada.

El chico que ha pedido matrimonio a Zverev, a la izquierda con camisa estampada.JOEL CARRETTEFE

Pero debió trabajar fuerte para domar al espigado tenista canadiense de 24 años. "Definitivamente no me puse feliz cuando vi el sorteo", admitió Zverev. Diallo "es muy talentoso e increíblemente agresivo. Fue difícil encontrar mi ritmo".

Con su victoria, el alemán deberá enfrentar en segunda ronda al australiano Alexei Popyrin (N. 49) o el francés Alexandre Muller (N. 50).

Zverev, de 28 años, concluyó 2025 con un solo título en la temporada, obtenido en Múnich, después de sufrir varias lesiones. Pero eso le bastó para terminar de número 3 mundial, detrás de Alcaraz y Sinner.

Todas las claves del desembarco de la NBA en Europa: clubes de fútbol, 1.500 millones por entrar y 2027 como objetivo "ambicioso pero factible"

Todas las claves del desembarco de la NBA en Europa: clubes de fútbol, 1.500 millones por entrar y 2027 como objetivo “ambicioso pero factible”

Una herida entre FIBA y Euroliga que nunca se cerró. Una competición europea tan asentada, emocionante y competitiva como ruinosa económicamente año tras año. El espejo de la NBA tan deslumbrante y rentable y, a la vez, tan distinto de todo lo que fue siempre la tradición del baloncesto continental. Y un montón de dudas en el aire. Las canastas en Europa atraviesan tiempos de ruptura, la indefinición previa a la tormenta. «Es nuestra próxima frontera a cruzar. 2027 es un punto de partida ambicioso, pero es factible», admitía este sábado en Londres, en una mesa redonda con un reducido grupo de periodistas, entre los que se encontraba como único español EL MUNDO, Adam Silver.

El comisionado de la NBA pasea su producto de éxito por Berlín y Londres (después de tres años seguidos acudiendo a París), con los habituales partidos de temporada regular, esta vez Magic y Grizzlies (este domingo, en directo en Amazon Prime, a las 18.00 h.). Presume de estrellas (Jokic, Doncic, Antetokounmpo, tantas de ellas europeas), de acuerdos televisivos multimillonarios (76.000 millones por la próxima década con Walt Disney, NBC y Amazon) y, de la interesada mano de FIBA, pone fecha al desembarco de la pregonada NBA Europa. Y aprovecha el viaje para definir los aspectos financieros y deportivos de su futura competición europea. Entre bastidores, mueve ficha. En la City se reune estos días, entre otros, con enviados de Barça y Madrid. Silver comentó la situación de los blancos a pregunta de este medio: "Es uno de los clubes con los que hemos mantenido conversaciones. Les tenemos un enorme respeto por sus capacidades operativas. Tienen el conocimiento para gestionar un club de baloncesto del más alto nivel".

Porque todo se trata de inversión. Y Silver ya avisó de que la inicial «provendrá de los clubes europeos»: «Si lanzamos esta liga con éxito, tardará un tiempo en ser rentable. No es algo a corto plazo». Bloomberg calculó a principios de año que la NBA podría solicitar hasta 1.500 millones de dólares para adquirir los derechos de una franquicia en la NBA Europa. En la reunión de ayer con los medios en The InterContinental London Park Lane Hotel, el comisionado señaló claramente a clubes de fútbol sin tradición entre canastas, entre ellos el PSG, como claro objetivo: «Hay mucho espacio para que alguien sea aficionado tanto de su equipo de fútbol como de su equipo de baloncesto favorito. Y ahí es donde está mi enfoque ahora mismo».

Inversores

Clubes, la mayoría, con capital proveniente del dinero de Oriente. Y ahí es donde ve la oportunidad, porque en actualmente, las reglas de la NBA prohíben que los fondos soberanos posean más del 20% de cualquiera de los 30 equipos de la liga. Algo que en Europa podría ser diferente. "Estamos hablando con familias que actualmente invierten en deportes", admitió Silver. "Existen fondos de inversión más tradicionales, con experiencia en deportes, y otros fondos de capital privado locales más tradicionales que consideran el deporte como una clase de activo", explicó.

Y luego está la Euroliga, con sus 13 clubes propietarios, que se intenta parapetar. Porque no deja de ser una guerra. Incluso amenaza a la liga americana con acciones legales. Esta semana había dado de plazo a sus integrantes para que firmaran una renovación por una década del acuerdo de vinculación, coincidiendo con el que mantiene con IMG, su patrocinador. 10 de ellos lo hicieron, el último el Barça, aunque con una cláusula de salida por si acaso (unos 10 millones de euros de penalización). No así el Madrid, que se mantiene a la expectativa. Consciente de que sería punta de lanza de un anhelo, el de pertenecer a la NBA, de muchos años de su directiva. Tampoco el Asvel de Tony Parker, el único que ya anunció que salía del barco.

Los franceses disputarán, de momento, la Champions League. Que es la otra competición europea, auspiciada por la FIBA desde hace años y en la que andan compitiendo otros equipos españoles como Unicaja, Tenerife, Gran Canaria y Joventut. Y que sería, en ese todavía borroso escenario futuro, uno de los trampolines de acceso a la NBA.

Que presume, en palabras de los dirigentes FIBA, de democratización. De competición abierta. Y, sin embargo, se dibuja con 12 equipos fijos, muchos de ellos sin tradición alguna, ni estructura baloncestística. Meras delegaciones de clubes de fútbol gigantes (Roma, PSG, Manchester) o franquicias de ciudades poderosas y con pabellones modernos como, precisamente, Berlín y Londres (eso, el emplazamiento, la futura construcción en Valdebebas de un Arena, es uno de los asuntos por resolver en el Madrid). Los otros cuatro, en teoría, acudirían desde la BCL por méritos deportivos.

Una NBA Europa que también, a priori, respetaría las Ventanas de clasificación de las selecciones. Uno de los grandes escenarios de la guerra desde que FIBA las incluyera en el calendario. Aunque para la propia NBA resulte impensable respetarlas. Entre la tradición y el negocio.

Rafa Jódar, la nueva promesa del tenis español es una rareza: “Para mí los estudios son muy importantes”

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Detrás de Carlos Alcaraz susurra toda una generación que asciende más lento que él, pero que quizá en unos años llegue al mismo sitio, las finales de los torneos grandes. Poco a poco, jugadores como Martín Landaluce o Dani Mérida asoman en el circuito ATP, aunque hay un nombre que suena más que el resto: Rafa Jódar. Clasificado para el Open de Australia, su primer Grand Slam, donde este martes se medirá al japonés Rei Sakamoto en primera ronda, Jódar ya tiene ese ruido en sus golpes, esa aura, esas expectativas a su alrededor.

A sus 19 años y ya entre los 150 mejores del mundo, se le supone en el camino de los elegidos, pese a que es una rareza. Jódar no ha seguido el camino que se suele seguir en España, Jódar no juega al tenis como se suele jugar en España y, de hecho, Jódar no habla de su futuro como se suele hablar en España.

Póngase un objetivo para esta temporada. ¿Entrar en el Top 100?
Nunca hago eso. Ni metas, ni objetivos, ni nada. Tengo que seguir mi camino y no ponerme ninguna presión. Llegué aquí, a Melbourne, sin expectativas y así sigo. Me estoy divirtiendo mucho y eso es lo importante. Si lo hago bien, pues muy bien. Pero para mí el tenis debe ser ocio: entro en la pista para pasármelo bien.

La universidad, primero

«El tenis es ocio», asegura, y así se entiende su progresión. Hasta hace un año y medio, Jódar iba para químico o biólogo y todo su empeño estaba puesto en ello. Hijo de padres profesores -él, de Educación Física; ella, de Primaria-, durante su adolescencia en Leganés no se planteó el tenis como una profesión y por eso renunció a entrar en alguna de las muchas academias privadas que le abrieron las puertas. ¿El Bachillerato? El científico, en el IES Rafael Frühbeck de Burgos de su ciudad, y presencial: todos los días a clase.

Aunque fuera campeón de España júnior, el tenis era un pasatiempo al que dedicaba muchas horas, pero un pasatiempo. La Universidad de Virginia, en Estados Unidos, le ofreció una beca para compaginar deporte y estudios y no dudó en aceptarla cuando, a finales de 2024, con solo 17 años, ganó el US Open júnior. Ahí empezó a temblar todo. ¿Y si el tenis realmente le cambiaba la vida? ¿Y si le daba para vivir? ¿Y si le hacía millonario?

Aun así, escogió los estudios. Pese a que el año pasado ya lo tenía todo para hacerse profesional y empezar a pelear en el circuito ATP, se marchó a la Universidad de Virginia para sacarse una carrera y jugar en la NCAA, la liga universitaria. El deporte podía esperar, pensó, pero el deporte vino a buscarle. En las semanas sin universidad aprovechaba para apuntarse a torneos Challenger, y así ganó uno, y otro, y luego otro. Al final del año, sin planearlo, estaba entre los 200 mejores del mundo y por ello fue invitado a las Next Gen Finals, donde ganó en la fase previa a Learner Tien, el número 27 del mundo. Aquello le obligó a reflexionar.

Su salto a la ATP

«Estuve hablando con mis padres y con mis entrenadores en Virginia y al final tomamos la decisión de que este 2026 volviera a entrenar aquí, en Madrid —en el Club de Tenis Chamartín, su club—, y seguir el circuito profesional. Para mí los estudios son muy importantes: siempre voy con mi portátil repasando, y solo los aplazaré un tiempo», comenta quien también aporta un juego distinto al habitual en el tenis español. Con sus 1,91 metros, su tenis directo recuerda más a Jannik Sinner que a Rafa Nadal, su ídolo de infancia, por eso sobresale en superficies duras.

Su tenis es realmente agresivo.
Sí, soy un jugador agresivo. Me gusta mucho dominar con mi derecha y mi saque me ayuda. A este nivel, igualmente, necesitas un juego muy completo, mejorar todos los golpes para poder competir.

Y competir, en su caso, es volar. Su estreno como profesional esta temporada está siendo impecable. En lo que va de año ya ha sumado una final en el Challenger de Canberra, con victorias ante tenistas como el chileno Nicolás Jarry, y un excelente clasificatorio para el Open de Australia.

Ahora, si vence en primera ronda al japonés Sakamoto, un coetáneo al que ya derrotó en el US Open júnior de 2024, podría vérselas en segunda ronda con todo un Top 20 como Jakub Mensik o con su compatriota Pablo Carreño. Luego, cuando se despida del Grand Slam, seguirá en los Challenger. Poco a poco, sin metas ni objetivos. Pero su idea también era estudiar Ciencias, y aquí está, bajo los focos de Melbourne Park.

España derrota a Austria y da un paso más hacia la ronda principal del Europeo

España derrota a Austria y da un paso más hacia la ronda principal del Europeo

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España se sacó la espinita de Austria a lo grande. Una gran primera parte tanto en ataque como en defensa, unida al mantenimiento de sus prestaciones defensivas en la segunda mitad del duelo, con un Sergey Hernández capaz de realizar intervenciones fantásticas a lo largo del todo el encuentro y un Nacho Biosca que volvió a mostrarse tremendamente difícil de batir desde los siete metros, les permitieron a los Hispanos imponerse por 25-30 a una selección austríaca que fue de menos a más, pero que nunca llegó a inquietar realmente las opciones de triunfo del conjunto de Jordi Ribera, que da así un nuevo paso firme en el camino hacia la ronda principal del Europeo.

El ataque español fue demoledor en el primer tiempo. Con Aleix Gómez erigido como máximo anotador del periodo, con cuatro tantos, muy bien secundado por Imanol Garciandia y Abel Serdio, cada uno de ellos con tres goles, el equipo de Jordi Ribera fue capaz de marcharse al descanso con 19 goles en su casillero. Pero, sobre todo, quien más brilló en esas tareas fue un Ian Tarrafeta que firmó una dirección ofensiva de altísimas prestaciones. Firmando, tal vez, sus mejores minutos con los Hispanos.

Austria, mientras, no acababa de encontrar la manera de romper la férrea defensa hispana, con un Sergey Hernández que rindió también a un excelente nivel y un tremendo compromiso en tareas destructivas de todo el equipo.

Tras el descanso, los austríacos mejoraron en ataque en una segunda parte en la que España, en cambio, no se mostró tan acertada en esa faceta del juego y en la que los de Iker Romero recurrieron en varias ocasiones al ataque de siete contra seis para meterse de lleno en el duelo. Pero, por mucho que Wagner y Bilyk multiplicaran su efectividad con respecto al primer tiempo, la defensa de los Hispanos mantuvo su nivel de rendimiento. Apoyada, sobre todo, en la efectividad de un Sergey Hernández capaz de marcar dos tantos aprovechando sendas porterías vacías de los de Iker Romero y que, a la postre, acabaría por alzarse con el MVP del encuentro.

Una tarde por compasión

Una tarde por compasión

Todavía sonaban los pitos de los aficionados contra este Real Madrid contaminado. Incluso se oyeron gritos, nuevamente, de "Florentino, dimisión". Obviamente, ni el minúsculo triunfo del equipo blanco ante un casi colista podía contener la rabia y la furia que se ha instalado en el Bernabéu.

Algunos tenían mucha razón, porque el primer periodo del Madrid fue patético. Sin corazón, sin la sangre que debe correr por las venas, el equipo que ya es de Arbeloa no creaba ocasiones ni tiros a portería ni siquiera mostraba imaginación para doblegar la defensa de cinco del Levante. Hasta Mbappé estuvo regular.

Pero es que comparar a Mbappé con el esto de jugadores es casi escatológico. Es como si el francés jugase en un equipo de Segunda División. Y no de los buenos. Así que hubo muchos silbidos para Vinicius, para Bellingham, que ahora parece una sombra de lo que fue, y hasta para Camavinga, que hizo una primera parte detestable. También se oyeron gritos de "Florentino, dimisión" y me fijé en el gesto del presidente. Esbozó una sonrisa sardónica y cruzó las piernas, como un acto de protesta contenida.

Mientras, el Levante se empeñó en pasar el balón y equivocar al Madrid defensivamente. Huijsen ya dije que no esta para jugar en el Madrid. Tiene miedo, mucho miedo al fracaso y el Levante llegó a propinarle casi dos oportunidades de gol.

La aparición de Arda Güler fue la resurrección de un Madrid más aguerrido, más rápido y pensando que no podía jugar como antes. Se fue hacia arriba para robar balones y descomponer a la defensa levantina con Mantastuono, que no estuvo tan mal como en otras ocasiones, y sobre todo con el brillo angular de Arda.

De todas formas, siempre es recurrente eso de Mbappé y diez más. Cuando ya se ponía el muro levantino, el galo fabricó un penalti y marcó su decimonoveno gol en la Liga. Algo estratosférico. Y como Arda Güler ponía como un maestro los córners, el "vehemente" Asencio logró un gran cabezazo para hacer el segundo gol del Madrid y navegar por el mar de la tranquilidad. Hasta pudo golear.

Bellingham falló tres goles, que antes los metía. Lo que pasa por la cabeza de la inglés no lo sabe nadie, pero disimula muy bien eso de ser una anterior versión de sí mismo. En cuanto a Vini: no dio ni una, aunque lo intentara. Además, ya está certificado que es el único jugador de la Liga que ha sido silbado en todos campos de fútbol. Espantoso. Algo inaudito. Irremediablemente, el Madrid tiene que hacer algo con el brasileño. Lo mejor es el prudente traspaso, incluso en este mes de enero. Pero la pregunta es: ¿Alguien lo quiere?.

En fin una tarde de compasión para el Madrid, pero el mar de dudas sigue tormentoso y no sabemos lo que ocurrirá el martes con el Mónaco en Champions. El Madrid es una olla de explosión a punto de estallar.