Rafa Nadal anunció este jueves su retirada definitiva de las pistas de tenis a través de un vídeo en las redes sociales. "Me hace muchísima ilusión que mi último torneo sea la final de la Copa Davis representando a mi país", proclamó a sus 38 años el ganador de 22 Grand Slam después de una temporada en la que sólo pudo jugar 19 partidos. Entre el 19 y el 24 de noviembre, en el pabellón Martín Carpena de Málaga, el mejor tenista español de todos los tiempos dirá adiós a su carrera.
"Estos dos últimos años han sido difíciles, no he sido capaz de jugar sin limitaciones. Es una decisión que evidentemente es difícil, me ha llevado tiempo tomarla, pero en esta vida todo tiene un principio y un final y creo que es el momento adecuado para poner punto y final a una carrera larga y mucho más exitosa de lo que jamás me hubiera podido imaginar", comentó en su mensaje al público en una decisión tan esperada como complicada.
El adiós de Nadal
Desde su último título 'grande', el Roland Garros de 2022, Nadal apenas había podido disfrutar del tenis por culpa de una lesión en el psoas de la pierna izquierda. Pese a dedicar casi todo el 2023 a la rehabilitación, este curso regresó lastrado todavía por su físico. En Roland Garros, su objetivo prioritario, no pudo competir contra Alexander Zverev en primera ronda y en los Juegos Olímpicos de París, su segunda meta, Novak Djokovic, rival eterno, le eliminó en el segundo partido. Entonces ya advirtió que su retirada sería temprana, pero faltaba ponerle fecha.
Ante la lejanía de una nueva visita a Roland Garros y con la oportunidad de dejarlo en la Copa Davis y ante su afición, Nadal optó por no alargar una temporada más su trayectoria. La semana próxima, en Riad, la capital de Arabia Saudí, jugará un torneo de exhibición junto al propio Djokovic, Carlos Alcaraz, Jannik Sinner, Daniil Medvedev y Holger Rune y luego centrará sus esfuerzos en disfrutar de un último éxito en la cita de Málaga. Su sexta Ensaladera representaría un adiós a su altura.
A sus rivales, a su equipo, a su familia y a sus fans
"Me siento un super afortunado por todas las cosas que he podido vivir. Quiero agradecer a toda la industria del tenis. A mis compañeros durante tantos años, especialmente a mis rivales. Hablar de mi equipo se me hace un poquito más difícil porque no son trabajadores, son amigos y han estado a mi lado en todos los momentos en los que los he necesitado. Hemos vivido tanto juntos que es difícil de explicar", añadió en su comunicado el 22 veces campeón de Grand Slam, que dedicó el final del video a su familia.
"La familia lo es todo para mí. Mi madre ha hecho todos los sacrificios que tenía que hacer para que nosotros lo tuviéramos todos. Mi mujer, Mery, llevamos 19 años juntos. Gracias por todo lo que has hecho, creo que has sido mi compañera de viaje perfecta durante mi carrera. Mi hermana, creo que hemos mantenido siempre una relación increíble. Mi tío, que es la razón por la que empecé a jugar al tenis. Y mi padre, que creo que para mí ha sido una fuente de inspiración en todos los sentidos", completó Nadal, que también agradeció el apoyo a sus seguidores y terminó con un mensaje sencillo: "Hasta pronto".
Lo ha hecho a través de un emotivo vídeo a través de sus redes sociales. "Estos dos últimos años han sido difíciles, no he sido capaz de jugar sin limitaciones. Es una decisión que evidentemente es difícil, me ha llevado tiempo tomarla, pero en esta vida todo tiene un principio y un final y creo que es el momento adecuado para poner punto y final a una carrera larga y mucho más exitosa de lo que jamás me hubiera podido imaginar", ha comentado.
Al principio me hacía gracia, todo melena, gestos y testosterona sin refinar. Luego le cogí manía, más por la turra con la tóxica 'cultura del esfuerzo' y los "Don Rafael Nadal Parera" ajenos que por los tics y las quejas propias. Ahora no sé qué será mi vida sin él. Nuestras vidas.
Como loco del deporte, no hay muchos síntomas de respeto mayores que querer que alguien pierda con tanta ansia como deseas que los tuyos ganen. Nadie va contra el insi
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«Cada derrota es una victoria en sí misma», dijo Maturana, a mediados de los 90, y toda Colombia pensó que algo le habían echado en el café. Hubo tantas risas, tantas insidias, que el seleccionador tuvo que eludir responsabilidades: «La frase no es mía. Ya la usaron Confucio y William Shakespeare». Sin embargo, lo que ni siquiera pudo imaginar el Pacho, uno de los grandes retóricos del fútbol, fue un caso tan extremo como el de San Marino, la selección que iba a enlazar 20 años sin una victoria. Hasta que el pasado 6 de septiembre un gol de Nicko Sensoli obró el milagro ante Liechtenstein. Hoy, cuatro semanas después, la peor selección del ránking FIFA se presenta en Gibraltar como líder de su grupo en la Nations League. Otra victoria dejaría el ascenso casi en la mano y haría enloquecer a los 23 aficionados, en su mayoría extranjeros, que han viajado hasta el peñón para alentar desde las gradas. Es un sabor tan nuevo, tan adictivo, que podría confundirse con la euforia.
«Aún no vivimos en ese clima, probablemente por falta de costumbre», bromea Luca Pelliccioni, miembro la Federación de San Marino (FSGC). «Queremos mantener los pies en el suelo. Ganamos un partido de los últimos 141, así que no estamos en posición de mirar a nadie por encima del hombro. Al mismo tiempo somos muy conscientes de nuestra gran oportunidad», desarrolla Pelliccioni en su charla con EL MUNDO. Y para justificar este optimismo cita lo sucedido en el otoño de 2020, cuando ya arrancaron sendos empates ante Liechtenstein y Gibraltar. «En Vaduz merecimos ganar y ante Gibraltar aguantamos el resultado pese a jugar toda la segunda parte con 10. Fue una muestra de crecimiento, porque los jugadores ni siquiera lo celebraron». Hace ahora un año, durante la clasificación para la Eurocopa, también pusieron en problemas a Dinamarca (1-2), Kazajistán (1-3) y Finlandia (1-2).
Estos logros, por supuesto, deben analizarse en el peculiar contexto de San Marino, un país del tamaño de la isla de Manhattan, con 33.600 habitantes y 200 nacimientos al año. Desde 1243, la república más antigua del planeta mantiene la figura de los Capitanes Regentes, sus dos jefes de Estado, cuyo cargo se renueva hoy cada seis meses. Así que esa tradición, casi milenaria, termina alcanzando al fútbol. «En primer lugar porque representar a una nación tan rica en historia llena a nuestros jugadores de un inmenso orgullo. Y esto se traduce en la estricta normativa con la que regimos las concesiones de nacionalidad. A diferencia de otros, aquí no hay naturalizaciones por motivos deportivos», explica a este diario Michele Della Valle, mánager de La Fiorita, el club que conquistó cuatro de las últimas 10 ligas del país.
Un solo profesional
La temporada pasada, con la ayuda de la FIFA y la UEFA, la Federación de San Marino invirtió 10 millones de euros tanto en el fútbol base, con la creación de una academia sub-22, como en las reformas de su estadio, el Olímpico de Serravalle. Esos planes repercuten ya en la selección absoluta: 11 de los 26 convocados hoy ante Gibraltar son menores de 24 años. «Trabajamos la cantera y nuestros jóvenes crecen en entornos cada vez más profesionales», detalla Della Valle. Pese a todo, esta selección cuenta con un solo profesional en sus filas. Nicola Nanni acaba de firmar con el Torres, de la Serie C italiana. El resto alterna el fútbol con los estudios o el trabajo.
Asimismo, Roberto Cevoli puede alardear de cierta experiencia en la elite. En 1995 jugó a las órdenes de Ancelotti en la Reggiana, donde ejercía como defensa central. «Carlo ha sido mi maestro», sostiene el hoy máximo responsable técnico de San Marino, cuya fama ya compite con la de Giampaolo Mazza. «Fue uno de los seleccionadores más longevos (1998-2013) de la historia reciente en Europa. Su compromiso nos debe servir de ejemplo», cuenta Pelliccioni sobre el hombre que guio a Los Titanes a su primera victoria. Un 28 de abril de 2004, resuelto con 1-0 frente a Liechtenstein y con Michel Platini, presidente de la UEFA, de testigo directo en Serravalle.
Los jugadores festejan el reciente triunfo en Serravalle.INSTAGRAM
Aquella pequeña gesta se ganó cierta fama por las carreteras secundarias del fútbol. Hasta que en 2012, un grupo de aficionados apátridas vino a fundar la Brigata Mai 1 Gioia (Brigada Nunca Una Alegría). La mayoría ni siquiera había visitado jamás San Marino, pero su fidelidad a los colores pesó más que los pésimos resultados. Hoy, 23 de ellos lo vivirán desde el Europa Point Stadium. «Nunca habíamos tenido a tanta gente apoyándonos fuera de casa. Algunos viajarán en nuestro chárter y la otra mitad llegará por sus propios medios. Hay muchas historias increíbles en torno a ellos, aunque me quedo con la de un chico británico al que no le gusta demasiado volar. En septiembre se hizo un viaje de una semana en tren hasta Chisinau, sede del amistoso ante Moldavia», concluye Pelliccioni.
Hoy, San Marino sigue detrás en el ránking FIFA de Islas Vírgenes Británicas y Anguila, beneficiadas por el nivel más bajo de la la CONCACAF, la confederación que reúne a Norteamérica, Centroamérica y el Caribe. Sin embargo ya se ha despojado de ese nivel atroz que le hizo encajar 52 goles en ocho partidos ante Inglaterra o el que le llevó a un 0-13 ante Alemania, cuando hubo que disuadir a Jens Lehmann, que pretendía ridiculizarles aún más transformando un penalti en el último minuto. El trabajo de Cevoli, con tantos kilómetros de vuelo en la Serie C, puede haber calado, quizá para siempre. Su mensaje cabe en aquella frase de Jimmy Connors. "Odio perder más de lo que amo ganar". La distancia que media entre la elucubración filosófica y la cruda realidad.
La pareja de aficionados del Valencia retenida en Singapur está investigada por participar en una reunión pública y colabora en la misma con las autoridades, según aseguraron este miércoles 'The Straits Times', una de las cabeceras de referencia de la ciudad-estado asiática, y otros medios.
La información de este periódico expone que la investigación se centra en un presunto delito de participación en una reunión pública, que se explica como una reunión o manifestación sin aviso previo ni permiso para demostrar apoyo u oposición a opiniones o acciones de un tercero o dar publicidad a una campaña, y cita la 'Public Order Act 2009', el código por el que está siendo investigada la pareja, que habría podido atentar contra el apartado 2 del artículo 16.
Según la versión en línea de la página del Gobierno de Singapur respecto a la 'Public Order Act', actualizada al 9 de octubre de este mismo año, esta ley recoge que la mayor pena con la que podrían contar los españoles sería de 3.000 dólares singapurenses.
Así, esta ley recalca que se multará a "cada persona" que participe en una reunión pública o manifestación ("public assembly or public procession") en caso de que se hubiera permitido dicha reunión o en el caso de que esta manifestación se realizara en una hora, día o lugar que difiriera respecto a la convocada.
Asimismo, la multa de 3.000 dólares podría ser de hasta 5.000, según recoge la ley, en caso de que una persona culpable reincida en este tipo de manifestación, que, según la normal, necesita de un permiso específico en el momento en el que dos o más personas circulen "para demostrar apoyo u oposición a las opiniones o acciones de cualquier persona, grupo de personas o cualquier gobierno" o "para dar publicidad a una causa o campaña", caso que sería el de la pareja española.
Este mismo miércoles, la familia de los dos aficionados del Valencia retenidos en Singapur tras protestar contra la gestión en el Valencia CF del empresario local Peter Lim como máximo accionista del Valencia había pedido "discreción" para poder resolver su situación cuanto antes y con las menores consecuencias posibles.
Se trata de una pareja que tras casarse el pasado 28 de septiembre en Valencia viajó unos días después a Singapur. Desde este país, Dani C. colgó una serie de fotos y mensajes en las redes sociales en lugares emblemáticos y frente a una propiedad de Lim con una bandera con el lema 'Lim Out', con el que buena parte de la afición del club protesta contra la gestión del inversor desde hace años.
Además, también colgó un video en el que se ve cómo pega una pequeña pegatina en una puerta que, al parecer, es también de una propiedad del empresario, una acción que parece que ha sido la que ha desencadenado una investigación policial.
Cuando el pasado viernes ambos iban a abandonar Singapur con destino a Bali, fueron instados a regresar a su hotel, donde la Policía le retiró el pasaporte. Desde entonces, están en contacto con la Embajada de España en este país y a la espera de que se resuelva la investigación abierta, un tiempo en el que pueden moverse por el país pero no abandonarlo.
Cuando Bronny James nació en Akron (Ohio), la misma ciudad que su padre, LeBron, que apenas tenía 19 años -y su madre, Savannah Brinson, 18-, ya acaparaba todos los focos: unos meses antes había sido nombrado rookie del año en la NBA y también le habían birlado en Atenas el oro olímpico con el USA Team. Exactamente dos décadas después, padre e hijo jugarán juntos en los Lakers. Algo tan insólito en el deporte profesional que parece responder más al guion de una película. Hasta el propio LeBron reconoció tras el primer duelo de pretemporada en el que coincidieron en cancha, hace unos días, que era «como Matrix».
La llegada del primogénito de LeBron (su hermano Bryce tiene tres años menos) a la NBA está rodeada de tanta expectación como recelo. Bronny acapara el protagonismo mediático y las conversaciones a unos días de que arranque la 22ª temporada de su padre (iguala el récord de longevidad de Vince Carter). La foto de ambos juntos en la cancha ya se dio esta semana en un duelo de pretemporada contra los Suns y, cuando el próximo día 23 en el Staples contra los Wolves ocurra en partido oficial, se convertirán en la cuarta pareja padre e hijo que juegue para el mismo equipo a la vez en las grandes ligas estadounidenses (hay dos precedentes en beisbol y uno en hockey). En fútbol se dio otro exótico episodio entre Rivaldo y Rivaldinho en el Mogi Mirim en 2014.
De fondo, la polémica. Porque desde hace tiempo jugar junto a Bronny ha sido el deseo admitido sin rubor por LeBron, que renovó (más de 50 millones de dólares esta temporada) después de que los Lakers eligieran a Bronny en el puesto 55 (de 58) de uno de los drafts más flojos que se recuerdan, pese a su mediocre año en la Universidad de Sur California (4,8 puntos, 2,8 rebotes...). Y su debut en las ligas de verano tampoco desató la alegría: falló sus 15 primeros triples. Pese a ello, la franquicia angelina le firmó un contrato garantizado por ocho millones por los cuatro primeros años. Detrás del entramado, el agente de ambos, Rich Paul.
Mínimo impacto
«Sin duda, la presión es mayor. Ya lo he visto en las redes sociales y en internet, hablando de que tal vez no merezca una oportunidad. Pero he tenido que lidiar con cosas así toda mi vida. Esto es más fuerte, sin duda, pero puedo superarlo», ha confesado el escolta, mucho más bajito que su padre (1,90) y que hace un año tuvo que superar un problema cardíaco tras caerse desplomado en un entrenamiento.
En la habitual encuesta de principio de curso con los general managers, a ninguno se le ocurre mencionar a Bronny entre los candidatos a rookie del año (el favorito es Zach Edey, de los Grizzlies), porque todos asumen que, más allá de lo mediático, el impacto deportivo del hijo de LeBron será mínimo en unos Lakers realmente necesitados y cuyo único movimiento en el mercado de entidad ha sido la llegada al banquillo del debutante JJ Redick.
Bronny James (9), derecha y LeBron.William LiangAP
«Es un jugador con una gran mentalidad defensiva. Actúa muy bien en los bloqueos y es rápido de manos. Está en pleno proceso de aprendizaje, es un rookie, así que habrá que tener paciencia, pero me gusta lo que he visto de momento», destacaba Anthony Davis sobre los primeros entrenamientos del chico, que tiene que vivir algunos episodios curiosos en el vestuario. Por ejemplo, tiene prohibido llamar 'papá' a LeBron hasta que suban al coche de vuelta a casa. «Para un padre, esto significa todo. Para alguien que no disfrutó de esto mientras crecía, es sensacional poder tener esa influencia en sus hijos, poder tener momentos con tu hijo y, por último, poder trabajar con tu hijo. Creo que es una de las cosas más grandes que un padre puede esperar o desear», confesó el Rey, que a finales de diciembre cumplirá 40 años sin que su rendimiento en la cancha parezca envejecer.
Luis de la Fuente se encuentra en ese estado de ánimo en el que uno piensa 'caramba, ¿pero es que nadie piensa reconocerme lo que he hecho?', y aunque es feliz tras ganar la Eurocopa (y antes la Liga de Naciones), y aunque se siente respetado, ahora sí (antes no) por los medios de comunicación, y aunque todo el mundo da por hecho que el que salga elegido nuevo presidente le va a mejorar y ampliar sus condiciones, y aunque disfruta más que nunca de su trabajo y su autoridad reforzada por los títulos, aunque todo eso ocurre, Luis de la Fuente se encuentra en ese estado de ánimo en el que uno piensa 'caramba, ¿pero es que nadie piensa reconocerme lo que he hecho?'.
El seleccionador entró de puntillas, y casi teniendo que pedir perdón, a finales de 2022 para sustituir a Luis Enrique, una vedette de los banquillos. Tuvo que soportar que desde la Federación se admitiese, sin muchos miramientos, que podía ser despedido si la cosa no iba bien en la Liga de Naciones del verano de 2023, que terminó ganando. Tuvo que soportar, y ahí con razón, las críticas por sus aplausos a Rubiales. Tuvo que soportar, en fin, el desdén generalizado hacia su persona. Durante todo ese tiempo, él mantuvo un perfil discreto, guardándose para sí todo lo que veía, leía y escuchaba, pensando que algún día, quizá, podría contestar a todo.
Y claro, el incontestable triunfo en la Eurocopa, siete victorias en siete partidos, un fútbol vistoso, una forma de jugar atractiva, le ha dado la oportunidad de levantar la mano y decir: 'aquí estoy yo'. Se le nota en sus actos, acudiendo, con la cabeza bien alta, a un homenaje que el mundo del toro le dispensó en la Plaza de las Ventas hace unos días. Y se le nota en sus palabras, ya sin miedo a mirar a la cara a nadie. "No, no lo he visto y no lo voy a ver", respondió en la Cadena Ser a la pregunta de si había visto el documental de Luis Enrique. Lo dijo con el tono firme del que ya no está cohibido. Él es el campeón de Europa. "Siempre he dicho que las conversaciones privadas son privadas", insistió.
CONTRATO
En esa misma entrevista salió el tema de su contrato, y se volvió a ver ese cambio de rol tan evidente. "No es normal que el campeón de Europa no tenga contrato", dijo, algo que viene repitiendo últimamente. Y no es que no tenga contrato, que lo tiene, cómo no, pero... La situación es así: Luis de la Fuente tiene firmado con la Federación un contrato de alta dirección como personal de confianza del ex presidente Pedro Rocha, por el que percibía, de inicio, alrededor de 600.000 euros.
Después, el estado de esquizofrenia de la Federación hizo que la Comisión Gestora ejecutase, en febrero, una cláusula de ampliación automática hasta 2026 porque, de lo contrario, el contrato hubiera expirado en plena Eurocopa, y ahí ya hubo un aumento de sueldo. Durante el torneo del pasado verano, De la Fuente apalabró con Rocha su nuevo salario y el cambio a un contrato normal de trabajo (cuya indemnización es mayor que la del contrato de alta dirección). Ese nuevo texto le situaba en el entorno de los 1,2 millones de Lopetegui (lejos de los tres de Luis Enrique), pero la situación en la Federación, con Rocha inhabilitado y una Comisión Gestora que no sabe por dónde tirar, ha impedido que se firme.
De la Fuente recibe buenas palabras, promesas, "patadas hacia adelante", según definen en la Federación, pero hasta que no haya un nuevo presidente, y eso no será, mínimo, hasta diciembre, no se verá reconocido como lo que es: el seleccionador campeón de Europa. Un tipo con una versión 2.0 en la que ya no hay miedo al 'qué dirán' y donde mira de frente a cualquiera de los grandes entrenadores del mundo. Aunque se llame Luis, tenga sesenta y pico años, le gusten los toros y sea una persona normal y corriente. Es el campeón de Europa.
Laura Ester (Barcelona, 1990) se sienta en la escalinata del monumento a Alfonso XII y saca del bolso su oro olímpico recién ganado en París. A su alrededor, turistas y chavalería disfrutan del estanque de El Retiro en una soleada tarde madrileña. La medalla y el fotógrafo despiertan cierta curiosidad en un grupo de adolescentes que flirtean, sin visos de avanzar demasiado, mientras comen cheetos. Dos de ellos se aproximan: "¿Quién es?". Respondo que es la portera histórica del waterpolo español, campeona de todo con la selección y con sus clubes, mejor jugadora de Europa hace unos años... A mitad de explicación ya sólo les interesa volver al tonteo. Ella observa la escena con total normalidad: "En realidad, cuando alguien me reconoce, me sorprende. Pienso que se ha equivocado y fijo que me confunde con otra".
Hace justo dos meses todo el país celebraba su último éxito, el mayor y el único que le faltaba, tras ganar a Australia en la final de París. Hoy paseamos media hora por un parque repleto de gente, nos sentamos en una terraza concurrida y nadie la mira. Es la realidad de la mayoría de héroes olímpicos en este país: dos semanas de atención (y presión) y cuatro años de anonimato. Ester sonríe resignada: "Suena mal decirlo, pero te acabas acostumbrando a que nadie te reconozca. Del waterpolo, como de casi todo lo que no es fútbol, se habla en los Juegos, nos exigen la medalla y luego se olvidan de que existimos. Asumimos que es así, lo injusto es que esa única vez que nos recuerdan nos presionan como si les importara este deporte. ¿No habéis estado en cuatro años y ahora, si somos cuartas, somos unas fracasadas? Eso es un poco fuerte. Desde casa se ve todo muy fácil".
La guardameta, presente de principio a fin en la época dorada de la selección, ha completado su palmarés con su tercera medalla olímpica, esta vez sí de oro tras dos platas. Ya era campeona del Mundo y de Europa con España. También de cinco Champions e innumerables títulos nacionales con el Sabadell, club que no le ha dado este verano la salida que merecía. Ahora vuelve al Mediterrani, donde empezó, para la que puede ser su última temporada. "Ahora ya sí soy campeona de todo. Con el oro y esta vuelta a casa, se puede decir que cierro el círculo, pero ya sabes cómo somos los deportistas, luego nos liamos fácil", reflexiona.
"He podido ahorrar algo"
A sus 34 años, la retirada acecha y le toca reinventarse. Lleva años preparándose para ello, es licenciada en Bioquímica y tiene un máster en Dermofarmacia, pero nada de eso ahuyenta al vértigo de quien se dedica desde la adolescencia a un deporte que exige mucho y no da demasiado económicamente. "Una jugadora del máximo nivel gana para vivir día a día como cualquier ciudadano de clase media. Yo he podido ahorrar algo porque, al estar tanto tiempo en la selección, he tenido la beca, pero si me retiro el año que viene más me vale encontrar pronto en qué trabajar porque de los ahorros vivo un año. El día que esto acabe, tienes que espabilarte".
Laura espera aclararse durante esta temporada que le queda (ya veremos si finalmente es sólo una). Se mueve entre dos aguas. Sus estudios le llaman, pero también sabe que la salida más sencilla, esa que acaba seduciendo a tantos atletas, es seguir vinculada al deporte, en su caso en el mundo organizativo y federativo. No esconde el miedo. "Empezar de cero, inevitablemente, asusta. Cualquier deportista que te diga que no tiene miedo a la retirada, al vacío del día después, miente. Puede ser más o menos en función de tu situación, pero siempre está ahí. Es un momento difícil que a muchos deportistas les afecta psicológicamente. Yo me he ido preparando, pero cuando llevas 20 años dedicándote exclusivamente a algo que te apasiona y en lo que eres de las mejores del mundo... De repente, pasas a ser una más y vienen las frustraciones y las dudas. ¿Sabré hacer algo más? Yo creo que sí, pero tengo que volver a demostrarlo todo".
Y añade una denuncia que cualquier ex deportista ratificaría: "Para la sociedad, somos un producto con fecha de caducidad. Por mucho que nos duela, es así. Hoy todo el país te aplaude y en cuanto te retiras, ya no eres nadie. Tienes que ser consciente de ello y prepararte para el golpe de realidad".
"Ganaríamos lo mismo entrenando menos"
Nos sentamos a tomar algo y, aprovechando ese anonimato ya comprobado, Ester bromea con pedirse una cerveza, pero la atleta de élite a punto de volver a la piscina aplasta el conato de rebeldía y acaba bebiendo un agua con gas: "Con la selección entrenamos siete horas diarias. Voy a echar muchas cosas de menos, pero eso te garantizo que no. Ganaríamos lo mismo entrenando menos. Pero los partidos, el vestuario... Eso es la leche".
El vestuario. Como una de las capitanas, corrió a llamar a Paula Leitón, su compañera tanto en la selección como en el Sabadell, cuando fue víctima de una campaña de odio en redes por su físico. "Nosotras tenemos doble hándicap en esta sociedad machista y futbolera: mujeres y en un deporte minoritario, pero hemos ido contra todo y hemos ganado. A veces se hace difícil. Paula es un sol de niña. Todo lo que tiene de grande lo tiene de buena persona y de valiente. Me dijo que estaba bien, que no le afectaba, que era consciente del cuerpo que tiene, se quiere así y al que no le guste, que no me mire. Es una reina, pero esos comentarios a una chica joven le pueden destrozar la vida. Es asqueroso".
Laura Ester, con su oro, junto al estanque.Ángel Navarrete
La conversación nos devuelve al tema inicial, el rápido olvido de los olímpicos, desde un prisma distinto, esa sociedad futbolera de la que habla la waterpolista. Cada cuatro años, España se lleva las manos a la cabeza cuando gana muchas menos medallas de las esperadas (18 en París) y se compara con los países más similares al nuestro: las 39 de Francia, las 33 de Italia... Según el PIB de cada nación, un indicador que falla poco a la hora de aventurar los éxitos, nuestro país debería haber ganado 27. La falta de cultura polideportiva es evidente.
Incluso un boom tan positivo, analizado de modo independiente, como el del fútbol femenino despierta muchas dudas en el resto de disciplinas pues ahonda la brecha. "Se dice que gracias a ellas ahora se habla de deporte femenino y no es cierto: ahora se sigue hablando de fútbol, sólo que aún más. Ellas se lo merecen, pero más que ayudar a visibilizar el deporte femenino quitan aún más espacio a otros deportes que llevamos muchos y muchos años luchando para que se haga un poco de caso a las mujeres. Al final es muy difícil saber si España no tiene cultura polideportiva porque no se habla de ello o no se habla de ello porque no se consume", zanja.
Pedimos la cuenta, nos despedimos y Laura Ester, campeona olímpica hace dos meses, se va dando un paseo hasta el metro. Nadie la mira, pero al menos deberían escucharla: "He logrado todo lo que podía soñar, pero ahora viene la vida de verdad. Con que me salga la mitad de bien, firmo".
El Atlético de Madrid ha decidido procedente recurrir la sanción del cierre parcial del Metropolitano por tres partidos y la multa de 45.000 euros que le impuso el Comité de Disciplina de la Real Federación Española de Fútbol por considerarla "desproporcionada".
El club rojiblanco cree que "el comportamiento inaceptable de unos pocos no puede suponer un castigo tan desmedido hacia una gran mayoría que no cometió ninguna falta", según ha explicado en un comunicado que ha publicado a tal efecto.
La entidad y sus aficionados se consideran los "grandes perjudicados" del lanzamiento de objetos que obligó a suspender provisionalemente el derbi del Metropolitano. Y consideran como únicos responsables a los "implicados" en el citado lanzamiento. A su juicio, son ellos los que tienen que ser castigados y no el resto.
En la nota, el Atlético de Madrid ha querido también reiterar su condena de los incidentes y recuerda su política de tolerancia cero contra la violencia. Aseguran que seguirán persiguiendo "cualquier manifestación de esta índole" como demuestran tras la identificación y expulsión de tres socios rojiblancos implicados en el lanzamiento de hasta cinco mecheros al portero del Real Madrid, Thibaut Courtois.
Aseguran que su departamento de seguridad continúa colaborando con la Policía en la búsqueda del resto de implicados y que procederán de la misma manera que a los tres que ya han conseguido localizar.
La sanción de cierre parcial de los sectores 127 al 133 del fondo sur supone la afectación de en torno a 3.500 socios, que son los que se sientan en medio de las escaleras de bajada a los córners y entre la portería y el primer descansillo del estadio.
Confianza
El Atlético confía en que, como ya ocurriera con los cánticos racistas a Nico Williams en el que se le impuso una sanción del mismo sector durante dos partidos y 60.000 euros de multa, el Comité estime que procedieron con la "máxima diligencia".
No obstante, en su decisión sobre los incidentes en el derbi, el Comité ya escribía en su dictamen que el club no había dispuesto las medidas preventivas adecuadas aunque sí las reactivas. "No se adoptaron las medidas suficientes para prevenir unos incidentes tan graves en la propia acción multitudinaria y en su resultado o, cuando menos, las medidas que se adoptaron no fueron las idóneas para un partido de especial rivalidad", escribió en su dictamen.
El organismo estimó que los hechos ocurridos constituyen una falta muy grave recogida en el artículo 76.2 en consonancia con el artículo 15 del Código Disciplinario ya que se tuvo que suspender provisionalmente el encuentro durante 14 minutos. "Nos encontramos ante unos incidentes de especial gravedad y repercusión en el desarrollo del encuentro", mantuvo el Comité.
Marcus Slaughter, el carismático pívot del Real Madrid de hace una década, podría haber recibido una orden de arresto por una cuestión de falsedad documental en el caso de los pasaportes de los jugadores extracomunitarios en la ACB.
Al parecer, según ha informado RAC1, esta circunstancia podría afectar a los títulos del conjunto blanco durante el 2015, temporada en la que se produjo el descubrimiento. Ese año, el Real Madrid ganó Liga y Copa.
La prohibición de la ACB a los equipos de jugar con más de dos jugadores extracomunitarios llevó al alapívot a competir con un pasaporte ecuatoguineano. Este hecho, según el Acuerdo Cotonou vigente desde principios de siglo, permitía al deportista no ocupar plaza de extranjero.
Lo llamativo de esa historia es que había otro jugador en el campeonato que también disputaba los torneos ACB con un documento ecuatoguineano. Se trata de Andy Panko, pívot del CB Fuenlabrada. El problema para ambos es que compartían el mismo número de documento.
Además del número de pasaporte, que se obtuvo en el consulado de Guinea Ecuatorial en Las Palmas de Gran Canaria, ambos jugadores también compartían agencia de representación, Beobasket, propiedad de Misko Raznatovic. Ninguno estuvo la siguente temporada en la Liga Endesa.
Panko no necesitó el beneficio de jugar como comunitario en el Fuenlabrada ya que había plazas para alinearle. Sin embargo, Slaughter sí que necesitaba esa condición al contar el Real Madrid aquel año con Gustavo Ayón y Facundo Campazzo como jugadores extracomunitarios.
Según RAC1, si el juicio oral determina la culpabilidad del jugador, el Real Madrid podría perder la Liga Endesa 2014-15 y la Copa del Rey que conquistó frente al Barcelona, que está personado como acusación particular del juicio.