Breezy Johnson se cuelga un oro de homenaje para Vonn

Breezy Johnson se cuelga un oro de homenaje para Vonn

Para muchos aficionados, el descenso olímpico dejó de tener interés e importancia cuando Lindsey Vonn y sus sueños rodaron por la nieve. Pero la vida seguía, aunque no igual. Estábamos en los Juegos Olímpicos, en la cúspide del esquí. La competición perdía su mayor atractivo personal, es cierto, pero no un ápice de su trascendencia suprema, que siempre está por encima de las individualidades, aunque éstas le proporcionen su leyenda a través del tiempo.

En el momento del holocausto de Vonn, su compatriota Breezy Johnson, la segunda estadounidense en la jerarquía de la velocidad, marcaba el mejor tiempo de las participantes: 1:36.10. Ya no lo abandonaría. Y la alemana Emma Aicher, el segundo, a sólo cuatro centésimas, un pestañeo. Tampoco lo dejaría. La prueba se reanudaría muchos, interminables y angustiosos minutos después del drama que contribuirá a recordar los Juegos. Le dio cuerda de nuevo la austriaca Mirjam Puchner. Y, sobre todo, la estrella italiana, una de las grandes damas históricas del descenso: Sofia Goggia.

Fiel a su estilo, Goggia esquió a lo bestia, alternando pequeños errores con instantes inigualables. Pudieron más los errores de cara al oro y la plata, y la de Bérgamo, de 33 años, se quedó en el bronce, a 59 centésimas de la vencedora. Campeona en Pyeongchang'2018 y subcampeona en Pekín2022, no era del todo profeta en su tierra, pero una medalla siempre sabe dulce y nadie se la va a recriminar. Al contrario. Era mitad esperada y mitad no. Aunque Goggia ha ganado en esta campaña el supergigante de Val dIsère, su temporada está careciendo de la brillantez habitual. Pero, en dos días, Italia tiene su tercera medalla y primera femenina.

Expresión rara

Breezy (Breanna Noble Johnson), nacida en Wyoming, posee el sentido de la oportunidad. Aunque ha coleccionado ocho podios, no ha ganado todavía ninguna prueba de la Copa del Mundo a los 30 años recién cumplidos. Pero es la vigente campeona mundial y ahora la olímpica. Tenía una expresión rara. No sabía si dar rienda suelta a su alegría o controlarla pudorosamente por respeto y cariño a Vonn.

En cualquier caso, le ha rendido homenaje con su triunfo y le ha proporcionado al país de ambas un oro precioso. Se perdió los Juegos de Pekín a causa de una lesión de rodilla (¡las rodillas de las esquiadoras!). Y tiene un borroncillo es su trayectoria. En 2024 aceptó una sanción de 14 meses por no estar localizable en tres controles antidopaje en los últimos 12 meses.

El apellido Johnson es muy afortunado en los descensos olímpicos. Bill Johnson se coronó sorprendente campeón en 1984, en Sarajevo. Fue un deportista con buena suerte y un hombre con mala. Falleció con 55 años a causa de un derrame cerebral.

Elvis Smylie aguanta la presión de Jon Rahm y gana en Riad

Elvis Smylie aguanta la presión de Jon Rahm y gana en Riad

Actualizado

Arrancó una nueva era del LIV Golf. En su quinta temporada, la liga saudí estrenó su polémica cuarta ronda y los puntos para el ranking mundial, y solo el rookie australiano Elvis Smylie impidió que el golf español se llevara un auténtico festín.

El nuevo fichaje de Ripper GC es la próxima esperanza del golf australiano. Smylie aguantó las embestidas de Jon Rahm en una memorable cuarta ronda y conquistó la victoria gracias a un agónico par en el 18, firmando 64 golpes finales.

Rahm protagonizó la carga y la tarjeta del día bajo las luces artificiales del campo de golf de Riad. El español terminó con cuatro birdies finales, en un 63 antológico que, sin embargo, no fue suficiente para presionar al nuevo ganador. En el 18, par 4, Rahm pegó un inmenso drive a green y su bola se quedó colgando, lo que hubiera supuesto un eagle que probablemente le habría dado la opción de disputar un desempate.

No es un gran consuelo la segunda posición del de Barrika, aunque sí los primeros puntos para el ranking mundial, que desde el puesto 97 le permitirán escalar el lunes hasta una posición entre los 70 primeros del mundo.

Otra de las grandes noticias del arranque de la temporada del LIV Golf fue el rendimiento de David Puig, que terminó compartiendo la cuarta plaza. El español de Fireballs GC crece en cada ronda competitiva que disputa. Tras haber ganado ya en el Circuito Asiático y en el DP World Tour, su primera victoria en el LIV Golf está cada vez más cerca. Con su posición dentro del top 10, Puig escalará hasta situarse entre los 80 mejores del mundo y ya mira de reojo al top 50, que le daría acceso al Masters de Augusta, primer major del año.

Josele Ballester cerró con un acumulado de -12 en los dos últimos días, y solo un mal comienzo del torneo impidió que el español terminara mejor que en el puesto 27º, mientras que Sergio García siguió un camino inverso para acabar trigésimo con -11. El último de los Fireballs, Luis Masaveu, concluyó en el puesto 37º.

La victoria por equipos correspondió a los australianos Ripper GC, gracias a la inspiración del novato ganador Elvis Smylie. Cam Smith, capitán del combinado oceánico, se mostraba exultante en la víspera del gran torneo del LIV Golf en Australia, que se disputará en apenas unos días:

"Ganar teniendo a Rahm ahí... no doy crédito", comentaba sobre la hazaña de su pupilo.

Lindsey Vonn se cae en el descenso olímpico de Cortina

Lindsey Vonn se cae en el descenso olímpico de Cortina

Actualizado

Estalló la tragedia rota en llanto incontenible y gritos desgarradores. Llanto de dolor físico, exterior, y de dolor sentimental, interior. Gritos de rabia contra el azar y de acusación contra el destino. Estalló la tragedia como estalla una bomba, como estalla una pena inconsolable que se desborda. Nada más tomar la salida, probablemente a causa de sus ganas, Lindsey Vonn, se enganchó con un brazo en la puerta. Se desequilibró y salió volando, y cayó rodando, botando, rebotando con todo el cuerpo, con toda el alma, sin control, como una muñeca de trapo, desarbolada, descoyuntada. Fue atendida largamente en la pista, convertida en una trampa, y evacuada en helicóptero, devenido en ambulancia. Era el fin. No sólo de esa competición, sino de toda una carrera reemprendida triunfalmente el pasado año, rebasados los 40 años y que ahora, con 41, había regresado a la senda del triunfo. Rota por fuera y por dentro, Lindsey Vonn, la reina estadounidense del mundo, había dicho adiós para siempre a su vida deportiva. Para los supersticiosos, llevaba el dorsal 13.

Se hizo el silencio entre los millares de aficionados presentes, sobrecogidos. Y en millones de espectadores por televisión. Muchos se cubrían el rostro con las manos. También Breezy Johnson, compatriota de Lindsey, mejor tiempo hasta ese momento y vencedora a la postre por delante de la alemana Emma Aicher y la italiana Sofia Goggia.

En el deporte existen los milagros (o esos episodios inexplicables que denominamos así para describirlos, ya que no para entenderlos). Lindsey Vonn personalizaba uno de ellos en su permanencia en la cima del esquí a los 41 años, con la rodilla derecha reconstruida con titanio y los meniscos y los cartílagos tundidos y degenerados. Pero esta vez no se produjo. Por desgracia, tuvieron razón quienes tildaban de locura la decisión de Lindsey.

El helicóptero evacúa a Lindsay Vonn tras caerse en la prueba de descenso.

El helicóptero evacúa a Lindsay Vonn tras caerse en la prueba de descenso.Jacquelyn MartinAP

El esquí entero, los Juegos al completo estaban pendientes de la estadounidense con una oleada de admiración y simpatía que trataba de protegerla a la vez que la animaba. Incluso Italia hubiera aceptado con una cierta amable resignación la derrota de sus esquiadoras, también formidables especialistas en descenso.

No podía existir mayor expectación ni un interés más generalizado. Lindsey Vonn se había convertido en la figura más atrayente de los Juegos. Era un nombre y un título. Su propietaria mostraba una rebeldía frente a la adversidad que la designaba como una heroína moderna.

Cuando pocos días antes del comienzo de la competición se rompía el ligamento cruzado de la rodilla izquierda en el descenso de Crans Montana, añadió al nombre y al título un aura fatalista de burlona y definitiva tragedia. A su edad y en sus condiciones, ahí se acababa la historia. Lara Gut-Behrami, la campeona olímpica de supergigante, había sufrido, en noviembre, durante un entrenamiento, la misma lesión en la misma rodilla y se había despedido de la temporada. Y eso que era más joven (34 años) y estaba menos machacada. El presente se detenía de golpe para Lindsey y el futuro quedaba exento de cualquier tipo de incógnita. Ya no existía. Un epílogo innecesariamente cruel que cortaba de un modo excesivo, pero de indiscutible grandeza dramática, una carrera gloriosa, prolongada hasta lo inimaginable. Y, en cierto modo, magnificándola por su dimensión literaria.

Instante en el que Vonn gira en el aire antes de caer sobre lapista.

Instante en el que Vonn gira en el aire antes de caer sobre lapista.RTVE

¿El fin?... Nada de eso. Pocas horas después del accidente, del cataclismo, Lindsey desplegaba su seductora sonrisa y sostenía que "el sueño olímpico no se ha acabado para mí". Aunque ahora sabemos que el sueño devino en pesadilla, el esquí acogió con incredulidad y alarma, pero también con esperanza, esa afirmación que amenazaba con empeorar el estado de la esquiadora hasta, quien sabe, dejarla coja para siempre o algo por el estilo. No se podía esquiar, y menos un descenso olímpico, con un ligamento roto que dejaba esa rodilla sin estabilidad y en trance de repercutir en la otra con una fractura del hueso en el que se fija la prótesis. Lindsey podía quedar coja de por vida y con severas limitaciones en su normal desempeño cotidiano. Ellos y todos los demás conteníamos el aliento cuando Lindsey tomó la salida.

Y ellos y todos los demás deseamos ahora que Lindsey sea más fuerte que todos nosotros y pueda hacer una vida corriente de persona normal después de habernos regalado la inigualable existencia profesional de una mujer extraordinaria.

De los 21 años de la futbolista Silvia Lloris a los 87 del alpinista Carlos Soria: "Lo importante no es llegar a la cumbre, es volver a casa"

De los 21 años de la futbolista Silvia Lloris a los 87 del alpinista Carlos Soria: “Lo importante no es llegar a la cumbre, es volver a casa”

El deporte puede ser un hobby, eso que hacemos antes o después de trabajar, la carrera de media hora por el parque, el gimnasio, el partido con los amigos... El deporte es la última sección en los informativos de televisión o en los periódicos, pero en él se esconden cosas que son parte de la vida, de la familia, de la educación y del trabajo. Las victorias y derrotas, el esfuerzo, el fracaso o las dudas son palabras intrínsecas a los jóvenes y al deporte, por eso en Future Makers, el foro de EL MUNDO dedicado a dar voz a las nuevas generaciones, no podía faltar una mesa que diera un altavoz a algunos referentes del sector.

Luis de la Fuente, entrenador de la selección española de fútbol, abrió el evento junto a Joaquín Manso, director del periódico, y 24 horas después el veterano alpinista Carlos Soria y la jugadora del Atlético de Madrid Silvia Lloris, campeona del mundo sub'20 y de Europa sub'19, fueron los protagonistas de la charla Diálogo intergeneracional, patrocinada por Amazon y celebrada en la Casa Encendida de Madrid.

Este foro, desarrollado en colaboración con The European House Ambrosetti, es posible gracias al apoyo de Amazon, Astrazéneca, Cunef, EY, Fever, Fundación La Caixa, Generali, Glovo, Marina de Empresas, Philip Morris y Telefónica.

«Nuestra generación es atrevida y tiene ganas de romper barreras. Es una generación valiente», admitió Lloris, una de las futbolistas con mayor protección de todo el país, nacida en El Palmar, amiga de Carlos Alcaraz desde la infancia y que debutó a los 16 años con el Levante en Primera División. Silvia es heredera de la España campeona del mundo en 2023, un equipo liderado por Alexia Putellas, Jenni Hermoso o Aitana Bonmatí que provocó una rebelión contra Luis Rubiales, en ese momento presidente de la Federación Española de Fútbol, bajo el lema #SeAcabó. «Gracias a ellas puedo disfrutar del fútbol y vivir de esto. Hay una palabra que me gusta mucho y es rebeldía. Romper barreras, que se hable de fútbol femenino y que el país nos apoye», explicó.

El director de EL MUNDO, Joaquín Manso, durante su charla con el seleccionador nacional de fútbol, Luis de la Fuente.

El director de EL MUNDO, Joaquín Manso, durante su charla con el seleccionador nacional de fútbol, Luis de la Fuente.ELENA IRIBAS

A sus 21 años, sus palabras se cruzaron con las de Carlos Soria, que justo el jueves cumplió 87 años, recibiendo la felicitación y el cántico de todo el público. El alpinista reflexionó sobre los sentimientos que ha ido teniendo en las cumbres de los 14 ochomiles que ha subido en su vida, el último el pasado mes de septiembre, cuando se convirtió en la persona de mayor edad en alcanzar la cima de una montaña de esa altitud. «Es una barbaridad que no volveré a hacer», reconoció, y lanzó un mensaje hacia las nuevas generaciones que es transversal al deporte y a la vida. «Hay que llegar poco a poco a tus objetivos, a la cima, pero luego mantenerse no es fácil. Yo soy un bicho muy raro. Hay que tener sentido común y adaptarse a las circunstancias, sin rendirse nunca, pero sin olvidar que lo importante no es llegar a la cumbre, sino llegar a casa».

Soria, que empezó a escalar a los 15 años en una España «muy diferente a la que es ahora», cree que los jóvenes tienen un momento «maravilloso» para vivir a pesar de las dificultades. «Yo me crié en una España de miseria y avanzamos hasta una España que está mucho mejor. Yo dejé el colegio a los 11 años y el deporte me ha permitido conocer mucho mundo, países y gentes, algo que yo no me esperaba. A los jóvenes les digo que hay una edad para cometer errores y para hacer tonterías, pero que nunca lo hagan sin darse cuenta de ello. Y también me gustaría decirle a los padres que hay que soltar la mano, dejar que los jóvenes hagan su vida y que la disfruten. Hay que ayudarles y no estorbarles. El tiempo no vuelve y hay que aprovecharlo».

"Hay que dejar que los jóvenes hagan su vida y que la disfruten. Hay que ayudarles y no estorbarles"

En un momento en el que la sociedad vive de la inmediatez, de los vídeos cortos, los mil viajes antes de los 30 años o de las entradas agotadas para todos los conciertos, el fútbol también sufre esa agonía. «Yo cuando gané el Mundial sub'20 ya estaba pensando en el siguiente objetivo, a veces no te paras a pensar y necesitas gente que te ayude también. Hay que disfrutar de cada momento», argumenta Lloris, que a la vez que juega en la liga y en la Champions también estudia un Grado Superior de Educación Infantil: «El fútbol está bien, claro, pero hay que tener siempre una segunda opción, eso es algo en lo que mi familia siempre me ha insistido».

Luis de la Fuente, por su parte, recalcó la importancia del trabajo y de que «nadie te regale nada». «La vida te pone a prueba y hay que saber adaptarse a los tiempos. La palabra suerte sólo la utilizan los mediocres que quieren desprestigiar a aquellos que tienen éxito», reflexionó el seleccionador nacional.

Inglaterra aplasta a Gales en su arranque del Seis Naciones

Inglaterra aplasta a Gales en su arranque del Seis Naciones

Actualizado

Inglaterra mostró en Londres el abismo que existe entre su rugby y el de Gales, la que fuera una de sus históricas rivales, en el Seis Naciones. Los locales, favoritos junto a Francia en la presente edición del torneo más antiguo del mundo, vapulearon el sábado a sus vecinos (48-7) en un choque ya cerrado al descanso (29-0).

Dominador en la década de los 70 con jugadores que son leyenda de este deporte y marcaron a generaciones de aficionados, y vencedor del Seis Naciones no hace tanto (2019, 2021), el XV del Dragón se arrastró sobre el césped de Twickenham, sin opción alguna de presentar mínima batalla.

Ni el zaguero Louis Rees-Zammit, que volvió a vestir de rojo tras su aventura en la NFL, ni el nuevo seleccionador, Steve Tandy, dieron esperanzas de cara al futuro a sus seguidores. Gales ha ganado la cuchara de madera, con la que se distingue a quien pierde todos sus encuentros, en las dos últimas ediciones del Seis Naciones.

Dos expulsiones seguidas

No habían pasado ni 10 minutos y los de la Rosa ya dominaban por 10-0 tras el ensayo de Henry Arundell, transformado por George Ford y un golpe de castigo de este mismo. Las dos expulsiones seguidas de Nicky Smith y del capitán, Dewi Lake, por repetir faltas en su línea de 22, no hicieron sino echar más tierra sobre la tumba visitante. Con 13 jugadores y con Ford y Alex Mitchell dirigiendo a los blancos a placer, Gales no pudo parar las marcas de Arundell, dos de nuevo, y un extraordinario Ben Earl: 29-0 en el descanso.

La tendencia siguió siendo la misma -no podía ser de otra forma a la vista de los primeros 40 minutos- y Tom Roebuck hizo el quinto ensayo para los seleccionados por Steve Borthwick, que empezó entonces a mover el banquillo. Ya fuera por cierto relajo de los ingleses, los cambios en ambas escuadras o el orgullo de los rojos, estos se sacudieron el dominio local. Maro Itoje, recien entrado, vio como monsieur Brousset le mostraba la amarilla en el minuto 51, y Josh Adams sumó el primer y único ensayo para Gales en el 54 (36-7), pasado entre palos por Dan Edwards.

Avance de Freeman ante la oposición de Rees-Zammit.

Avance de Freeman ante la oposición de Rees-Zammit.AFP

El controvertido Henry Pollock, uno los jóvenes ingleses, protagonizó la sexta marca del XV de la Rosa. El tercera local, que tan pronto manda callar a su grada como a la ajena, pisó fuera mientras se tiraba sobre la zona de marca, pero la acción de Taine Plumtree sobre su cuello y cabeza al tratar de placarle hizo que el árbitro decretara ensayo de castigo y la expulsión de Plumtree. La cuarta de los visitantes a lo largo de 80 minutos.

Tommy Freeman, en el último minuto, selló la victoria de Inglaterra, que no pierde en el Seis Naciones desde la jornada inaugural de 2025 frente a Irlanda ante una Gales que no gana en la capital del Reino Unido desde 2012. Los de Borthwick se sitúan tras esta primera jornada al frente de la tabla por delante de Francia, la otra favorita, que el jueves por la noche arrolló a Irlanda en el Stade de France (36-14).

España noquea a la favorita Portugal para conquistar su octava Eurocopa de fútbol sala

España noquea a la favorita Portugal para conquistar su octava Eurocopa de fútbol sala

Actualizado

España conquistó en el Arena Stozice de Liubliana su octava Eurocopa de Fútbol Sala tras derrotar a Portugal (3-5), campeona de las dos últimas ediciones. Un hat trick de Antonio Pérez, cierre del FC Barcelona, concretó el triunfo del equipo dirigido por Jesús Velasco, debutante en un gran torneo.

Un gol de Adolfo a cinco segundos para el final, asistido por el omnipresente Antonio, sentenció la victoria frente al equipo liderado por Bruno Coelho, a remolque en el marcador durante los 40 minutos.

España sólo precisó 150 segundos para transformar sus dos primeras llegadas a los dominios de Bernardo Paçó, Antonio y José Raya elevaron el 2-0, obligando a la vigente campeona a su cuarta remontada en el torneo. Alfonso Jesus y Rúben Góis nivelaron el marcador en los siguientes cuatro minutos, pero ni siquiera así titubearon los hombres de Velasco.

Pleno de victorias

El triunfo supone una revancha a la cruel derrota en la final de la Eurocopa 2018, disputada en el mismo escenario, cuando Portugal se impuso en la prórroga (3-2). Los lusos, campeones del mundo en 2021, también se habían impuesto a España en las semifinales continentales de 2022.

El título devuelve a La Roja a su posición de privilegio en el fútbol sala europeo, consolidando los éxitos de 1996, 2001, 2005, 2007, 2010, 2012 y 2016. La final supuso el broche a un torneo intachable para España, que en la primera fase tumbó a Eslovenia (4-1), Bielorrusia (2-0), Bélgica (10-3), antes de eliminar a Italia (4-0) en cuartos y Croacia (2-1) en semifinales.

La medalla de bronce acabó, precisamente, en poder de la selección balcánica, que derrotó a Francia en la tanda de penaltis.

Muere Manolín Bueno, el eterno suplente de Gento en el Real Madrid

Muere Manolín Bueno, el eterno suplente de Gento en el Real Madrid

Actualizado

Manolín Bueno, el eterno suplente de Paco Gento en el legendario Real Madrid campeón de la quinta y sexta Copas de Europa, falleció este sábado a los 86 años en Cádiz. El extremo disputó 12 temporadas en el club de Chamartín, donde ganó dos Copas de Europa (1960, 1966), una Copa Intercontinental (1961), ocho Ligas y dos Copas de España.

Aunque nació en Sevilla el 5 de febrero de 1940, Manuel Bueno Cabral residía en Cádiz, su localidad de adopción y donde comenzó como futbolista. Desde allí dio el salto al Real Madrid, donde apenas pudo disputar 76 partidos de Liga, siempre a la sombra de la Galerna del Cantábrico.

Los dos partidos más relevantes de Bueno con la camiseta blanca coincidieron en la Copa Intercontinental, ambos en Montevideo. El 3 de julio de 1960, en el Estadio Centenario, Bueno formó delantera junto a Luis del Sol, Ferenc Puskas, Alfredo di Stéfano y Canario. Una lesión había dejado fuera de combate a Gento, pero el pésimo estado del terreno de juego, totalmente embarrado, dejó nulo margen para el lucimiento (0-0).

Spencer como verdugo

Aquel primer título frente a Peñarol, en el primer torneo que reunía a los campeones de Europa y América, se redondearía dos meses después en el Bernabéu (5-1), con Gento restablecido y Bueno sin poder sentarse siquiera en el banquillo.

Seis años más tarde, el equipo dirigido por Miguel Muñoz no pudo revalidar su éxito ante Peñarol. El 12 de octubre de 1966, dos goles de Alberto Pedro Spencer plasmaron la superioridad aurinegra en Montevideo (2-0) frente a un rival que formó arriba con Bueno, Amancio Amaro y Fernando Serena, el héroe de la sexta Copa de Europa. Ni siquiera el regreso de Gento, 15 días después, obraría el milagro en el Bernabéu, donde los uruguayos se impusieron gracias a un penalti de Pedro Rocha y otro tanto de Spencer (0-2).

La temporada más fructífera de Bueno en Chamartín arrancó en 1970, cuando Gento contaba ya 37 años y apenas tuvo continuidad durante las cuatro primeras jornadas de Liga. En la quinta, durante un partido en el Bernabéu frente al Sporting (2-0), fue relevado al descanso porque aquella fue la primera campaña en la que se permitían los cambios.

A partir de entonces, Bueno se afianzó en las alineaciones de Muñoz. Incluso fue titular en la final de la Recopa perdida ante el Chelsea en Atenas (2-1). Aquel fiasco enfureció al presidente blanco, que dejaría salir aquel verano a Gento y Bueno, unidos de ese modo también por el destino.

El abanico que se abre sin Bellingham en el Madrid de los intocables

El abanico que se abre sin Bellingham en el Madrid de los intocables

La última vez que Jude Bellingham estuvo de baja por lesión, el Real Madrid ganó seis partidos de forma consecutiva. El dato es tan oportunista como objetivo, y explica que a veces no son necesarias todas las estrellas para hacer funcionar un universo. Lo supo el conjunto blanco en el Mundial de clubes, cuando llegó hasta semifinales sin contar con Mbappé como titular. La falta de uno de sus principales futbolistas es una desgracia, pero a la vez una oportunidad para el sistema, para sus secundarios y para las rotaciones del entrenador. En Estados Unidos le tocó a Gonzalo y durante la baja del inglés a comienzos de curso explotó Arda Güler. Ahora, con un mes por delante sin el británico y habiendo recuperado a algunos lesionados, a Álvaro Arbeloa se le abren todas las opciones que no ha tenido durante enero.

Valverde, Bellingham, Vinicius y Mbappé han sido intocables para el técnico desde su llegada. En la teoría y en la práctica. En sala de prensa ha repetido una y otra vez que "son los líderes del equipo" y que "quiero que estén en el campo siempre", una reflexión contraria a lo que veíamos con Alonso durante los primeros meses de la temporada, hasta que Vinicius protagonizó un enfado mayúsculo en el clásico que terminó con las rotaciones y sustituciones que estaba haciendo el tolosarra. A partir de ese momento, los cuatro se convirtieron en insustituibles. Valverde por necesidad en el lateral, lesionados Carvajal y Alexander-Arnold, y los otros tres por decisión de los técnicos a pesar de la multitud de opciones que había en su banquillo.

Con Arbeloa, salvo en Albacete donde no convocó a Bellingham ni a Mbappé, los cuatro han jugado todos los minutos hasta que el inglés se lesionó en el último encuentro ante el Rayo. "Cuantos más minutos puedan estar, mejor. Son capaces de desequilibrar un partido en cualquier minuto. Habrá gente que no sea del Madrid que no quiera que estén en el campo, pero imagino que los aficionados querrán que sus jugadores estén siempre en el campo. Vinicius, Mbappé, Bellingham y Valverde a nivel mundial puede que estén entre los 10 mejores y tienen toda mi confianza", dijo en rueda de prensa.

Seis partidos sin cambio

Esas decisiones tan rotundas han dejado la rotación ofensiva del Madrid bajo mínimos y cuando los cuatro delanteros, Bellingham incluido, no han hecho un buen trabajo defensivo, han partido al equipo en las transiciones, asentando la idea de que el sistema agradece la falta de una de las cuatro piezas ofensivas y la inclusión de un centrocampista más, como Güler, o de otra pieza distinta que se sacrifique más, como Gonzalo.

En estos seis partidos de Arbeloa, Mastantuono y Rodrygo -que estará ausente dos semanas por lesión- se han repartido la banda derecha, Brahim ha actuado como interior cuando ha salido y Güler ha sido el gran sacrificado en las segundas partes de la mayoría de encuentros, haciendo público su enfado en Lisboa: "Siempre yo, siempre yo", repetía hacia el banquillo. Todo porque Vinicius, Bellingham y Mbappé eran insustituibles. Sin el inglés, y con la recuperación de varios defensas, el abanico se abre como nunca.

La primera oportunidad aparece en Mestalla, donde parece que Fede Valverde volverá al centro del campo tras el regreso de Alexander-Arnold y la mejoría de Carvajal, que insiste en Valdebebas que está "listo" para aportar a pesar de la cautela que piden los servicios médicos del club. El uruguayo vuelve al eje del equipo junto a Tchouaméni, que no necesitará ser central porque Rüdiger regresa a la rotación de la defensa junto a Asencio y Huijsen. Teniendo ahí al sudamericano y al francés, se empuja a Güler hacia la mediapunta, donde brilló en las primeras semanas de la temporada asistiendo a Mbappé, y se le aleja del doble pivote, donde ha sufrido en transiciones defensivas.

Arbeloa, durante su rueda de prensa del sábado en Valdebebas.

Arbeloa, durante su rueda de prensa del sábado en Valdebebas.EFE

Queda por ver qué hace Arbeloa con el lateral izquierdo. El Madrid rechazó la cesión de Fran García al Bournemouth en los últimos días del mercado de invierno y lo hizo casi como mensaje a su entrenador. La dirección le quiere como suplente de Carreras y prefiere ver a Camavinga, que jugó en el carril zurdo ante el Mónaco y el Rayo, en el centro del campo, una situación que sin Bellingham es más fácil de gestionar para Arbeloa.

En Mestalla tampoco estará Vinicius, sancionado, así que el técnico podría juntar a sus cuatro centrocampistas estrella sin miedo a sentar a nadie que tenga excesivo peso en el grupo: Tchouaméni, Valverde, Güler y Camavinga, tres de los defensas del equipo ante el Rayo, podría estar en el rombo del centro del campo, con Mbappé arriba acompañado por Brahim, Gonzalo o Mastantuono.

Drake Maye, el niño prodigio que convierte en oro lo que toca, vs Sam Darnold, el trotamundos descartado que resurgió de sus cenizas

Drake Maye, el niño prodigio que convierte en oro lo que toca, vs Sam Darnold, el trotamundos descartado que resurgió de sus cenizas

Actualizado

Dicen los expertos que el resultado de la Super Bowl número 60, que se disputa este domingo en Santa Clara (California) dependerá tanto del ataque como de la defensa. Que será, sobre todo, una cuestión de carácter, ambición y concentración. Que debería ser un partido muy igualado y físico en el que los errores se paguen muy caros. Que los New England Patriots acostumbran a llegar siempre por delante al descanso, pero que los Seattle Seahawks saben remontar en la segunda parte. Que el resultado se decidirá según la inspiración y conexión de Jaxon Smith-Njigba, el explosivo receptor de los Seahawks votado esta semana mejor jugador ofensivo de la liga, y de la capacidad de New England de contenerlo, más que de anularlo. Dicen los expertos muchas cosas, pero al final, claudican, esto es fútbol, y el duelo entre Drake Maye y Sam Darnold, los quarterbacks de los dos equipos, será lo que determine todo.

Para saber más

Ambos jugadores tienen una complexión física muy similar, ambos fueron elegidos en el número 3 del draft y ambos buscan su primera Super Bowl. Pero sus historias son completamente diferentes. Maye, de sólo 23 años, llega como la promesa precoz que rompe todos los récords en busca de la gloria absoluta. El niño prodigio (de una familia de atletas prodigiosos) que convierte en oro todo lo que toca, y que en su segundo año en la liga, cuando la mayoría apenas está acostumbrándose a la velocidad, la fuerza y la presión de los profesionales, no sólo ha liderado a su plantilla, sino que se ha quedado a apenas un voto de ser escogido como MVP.

Darnold, de 28, es en cambio la cenicienta. Un jugador que llegó a la NFL con enormes expectativas en 2018, una generación brillante con nombres hoy tan importantes en su mismo puesto como Baker Mayfield, Josh Allen o Lamar Jackson, más reputados, pero que todavía no han podido siquiera aspirar a un anillo. Sin embargo, en sus ocho años ha acumulado más decepciones que éxitos. Desahuciado por los Jets, cortado por los Panthers, sin minutos en San Francisco y casi humillado por Minnesota, que no mostró el suficiente interés por retenerlo a pesar de unos números más que buenos el año pasado. Un trotamundos que brilla por fin en su quinta franquicia. Un talento que pareció una y otra vez acabado, pero nunca se rindió y que en las dos últimas temporadas ha resucitado para convertirse en uno de los jugadores más sólidos. Especialmente en estos últimos playoffs, superando en estadísticas al resto de la liga.

A por el séptimo

El partido de esta noche, uno que nadie imaginó al comenzar la temporada, necesita héroes y villanos, a falta de grandísimas estrellas. Los de Nueva Inglaterra, el equipo más galardonado de la historia, con un entrenador (que fue jugador de la plantilla en su época dorada) debutante en su casa, sueñan con recuperar el trono en su primera final desde 2018. La mayoría de los equipos sueñan con llegar una vez a la Super Bowl, y los Patriots confía en que una victoria hoy apuntale los cimientos de una nueva era gloriosa. Nueva Inglaterra busca hacer historia al convertirse en el primer equipo de la NFL con siete victorias en el Super Bowl y busca su primer anillo desde la era de Tom Brady y Bill Belichick. La última vez que los Seahawks llegaron aquí, en 2015, fue precisamente contra los mismos rivales de hoy, y perdieron, por lo que buscan venganza.

Los de Seattle, considerados en general favoritos tras haber sido probablemente el mejor equipo desde el verano, quieren imponer su estilo, más apasionado, desbordante y caótico. Los Patriots, a veces quirúrgicos, a veces mecánicos, han demostrado que saben adaptarse a lo que tienen en frente y a los recursos disponibles. Menos efectivos en ataque en los playoffs, han sabido compensar con la defensa. Pero contra sus rivales hoy, los mejores en ese aspecto en la fase regular, tendrán que romper moldes.

El trofeo Vince Lombardi, entre los cascos de Seahawks y Patriots.

El trofeo Vince Lombardi, entre los cascos de Seahawks y Patriots.AFP

Las plantillas son amplias, y en las finales de conferencia se vio que pequeños errores (en patadas, coberturas, pérdidas) pueden resultar fatales. Pero la presión está en los dos 'mariscales de campo'. De su sobriedad, su madurez y su valor en los momentos clave dependerá la gloria o el llanto. La historia muestra que los entrenadores tienden a proteger en estos partidos a sus estrellas, apostando más por el juego de carrera que de pase. Evitando intercepciones, nervios y derrumbes.

Maye recibió nada menos que 15 sacks en los playoffs, tres por partido, un dato inquietante antes de una cita tan importante. Darnold, muchos menos, pero más de los que el equipo técnicos puede soportar sin un infarto. Si Brian Dawkins, uno de los grandes safetys de todos los tiempos, tenía razón y el football "es un juego de ira controlada, de venganza y de voluntad", este domingo no se impondrá quien más ganas de ganar tenga, sino quien odie más perder ante 200 millones de espectadores en todo el mundo.

Un centenar de manifestantes encapuchados lanza bengalas contra la policía tras una protesta por los Juegos Olímpicos de Invierno en Milán

Un centenar de manifestantes encapuchados lanza bengalas contra la policía tras una protesta por los Juegos Olímpicos de Invierno en Milán

Actualizado

Una protesta en contra de los Juegos Olímpicos de Invierno terminó con enfrentamientos este sábado de la policía con un centenar de manifestantes en Milán.

Un grupo de personas con el rostro cubierto comenzó a arrojar piedras y bengalas contra los agentes de policía, que respondieron con cañones de agua y gases lacrimógenos, antes de proceder a varias detenciones.

Este incidente llega un día después de la apertura oficial de los Juegos Olímpicos, que se disputan en siete sedes del norte de Italia, con Milán y Cortina d'Ampezzo, en los Dolomitas, como corazones del evento.