Decía Arbeloa unos minutos antes del inicio del partido que «me sorprendería que el Bayern no viniera a jugar arriba». Y vaya si vino. Acompañado por 4.500 aficionados y por la inesperada lluvia vespertina que acechó la Castellana, los de Vincent Kompany volvieron a dar un puñetazo de realidad sobre la mesa del Real Madrid. Uno más, por si hiciera falta, para reconfirmar el secreto a voces en el que vive el club desde hace dos temporadas.
Desde que ganara la Champions en Wembley, retirándose Kroos y fichando a Mbappé, el Madrid había perdido contra el Milán, el Liverpool (en dos ocasiones), el Arsenal (también dos) y el PSG. Seis resultados en los que encajó 15 goles y anotó sólo 2. Todo sin contar las derrotas domésticas ante Barça y Atlético. A esa lista se sumó este martes el Bayern. De los diez primeros del ranking de la UEFA, sólo ha sido capaz de ganar al City en las dos últimas eliminatorias y a la Juventus en la liguilla de este curso. El resto, cruz.
Esos partidos han dejado una amarga sensación de impotencia en la grada madridista. El partido de ida contra el Bayern, que pudo marcar varios goles en el primer tiempo, recordó al cruce de la pasada campaña contra el Arsenal. Fue un Madrid incapaz, dependiendo una y otra vez de balones largos hacia Vinicius y Mbappé, errático en salida y sin generar fútbol. El brasileño, que prometió su mejor versión en la previa, falló en el inicio de los dos primeros goles del Bayern y se llevó una pitada.
En el banquillo, Arbeloa le pedía a Mbappé y a Vinicius que se pegaran un poco más a Kimmich, principio de todo en el cuadro alemán. El centrocampista germano es el tipo de jugador sobre el que gira todo un equipo. El tipo de jugador que era Kroos y el tipo de jugadores que son Pedri o Vitinha. El tipo de jugador que le falta al Madrid.
La derrota en Mallorca, con la que el conjunto blanco dijo casi adiós a la Liga, fue la gasolina que encendió el tramo final de un encuentro que no tuvo notas positivas para el Madrid. Tchouaméni se perderá la vuelta por acumulación de amarillas, pero la incapacidad de Vinicius y Mbappé, los mejores pagados de la plantilla, de generar alguna ocasión en la segunda parte desesperó al público. Tampoco ayudaron los fallos de los jugadores en controles o pases, fruto del nerviosismo del momento y de una realidad que el Madrid como club debe enfrentar: falta calidad técnica en la plantilla.
El volumen de los pitos a Vinicius aumentó con la clarísima ocasión fallada para poner el 1-2, pero desapareció con el gol de Mbappé y con el intento de asedio final del Madrid, más por corazón que por fútbol, y que demostró en 15 minutos que, al menos de pulmones, puede dar mucho más. En una semana, Múnich juzgará finalmente el proyecto del Madrid.
Llamó Sergio Scariolo en la previa al "momento de los grandes jugadores", consciente de que se acerca la hora de la verdad de la temporada y su Madrid no es todavía lo que pretende, pero lo que se encontró fue un equipo sin alma. Una paliza sin respuesta en el Pireo, torturado por Tyler Dorsey; la enésima derrota a domicilio de este Madrid de dos caras. Que se despide del liderato y se complica el factor cancha en cuartos. [102-88: Narración y estadísticas]
Nada de grandes jugadores, lejísimos de su versión de mínimos algunos como Hezonja. Apenas Trey Lyles (y Tavares, que nunca falla) se dio por aludido, firmando uno de sus mejores partidos de blanco. Que no sirvió de nada. Porque, lo demás fue un bochorno, una lluvia de triples rival, siempre la distancia del Olympiacos demasiado grande como para soñar con la remontada. El Madrid, que suma 13 tropiezos en 18 partidos en Euroliga lejos del Palacio, está obligado a reaccionar este mismo jueves en Estambul ante el Fenerbahçe, el campeón.
La peor derrota de la temporada en el peor momento. Ante un rival que bien podría encontrarse en otras cumbres, si es que el Madrid llega a ellas. Para ello, nada de lo mostrado en el Pireo debería tener continuidad. Menos un ratito en el segundo cuarto, lo demás fue un desastre.
Andrés Feliz, durante el partido en Atenas.Realmadrid.com
Empezando por el arranque. Si lo que preocupaba era la resolución de partidos a domicilio, esos tramos finales en los que se han escapado de mala manera un buen puñado de victorias (sin ir más lejos, las últimas, en Kaunas y Vitoria), la desconexión esta vez llegó en el mismísimo amanecer. Tampoco es la primera vez. Hace dos días, el Andorra se puso 18 arriba en el Palacio en el primer acto.
Va de tramos en los que al Madrid le pasan por encima y no termina de solucionar esa falta de consistencia. Esta vez, como si no estuviera sobre aviso ante uno de los equipos más temibles de Europa, que acumulaba nueve victorias de carrerilla en Europa, los blancos salieron a verlas venir. Y lo que vieron fueron los triples de Tyler Dorsey, cuatro sin fallo en un pestañeo. Hasta 15 arriba fueron ya los de Bartzokas (27-12).
Tras estruendosa fue la caída como la (breve) resurrección. A lomos de la clase de Trey Lyles (de vuelta, todavía renqueante, de sus problemas de tobillo) y del ímpetu de Andrés Feliz, apoyado en el rebote ofensivo y en los 10 triples seguidos fallados ahora por el Olympiacos, el Madrid asestó un 0-18 a un rival que se quedó como una estatua de sal. Pero que volvió a espabilar antes del descanso, con su propio parcial, un 15-2. Entre Vezekov y Dorsey habían anotado 33 puntos.
No hubo lección aprendida. Ni capacidad de mantener la pujanza. Otra vez la debacle, el llegar tarde a casi todo, el rival que se dispara. A la vuelta de vestuarios, la pareja mortal del Pireo destrozó de nuevo al Madrid. Vezenkov y Dorsey, qué pareja, estiraron la ventaja (65-49) a base de triples. Una superioridad preocupante. Que continuó hasta el final. El Olympiacos llegó a mandar por 23 en el festival de Dorsey, que acabó con ocho triples (de 13 intentos) y 38 puntos. Y ni el maquillaje final salvó el basket-average del Madrid.
Desde aquella primera ronda en Augusta National de 71 golpes en condiciones ventosas, Jon Rahm fue consciente de que algún día terminaría vestido de verde. Cinco años más tarde cumplía su sueño con la sexta victoria española en el Masters de Augusta. Solo Estados Unidos nos supera en triunfos en el torneo más icónico. Impresionante.
Otros cinco años más tarde Rahm celebra su primera década aquí, en nueve participaciones, donde nunca ha fallado un corte y cuenta con cinco finales entre los 10 primeros. Este año su nombre vuelve a sonar con fuerza, probablemente nunca ha dejado de hacerlo, pero desde que el de Barrika se fue al LIV Golf, la popularidad del español no ha salido demasiado reforzada. Segundo, primero, quinto y segundo es la mágica secuencia de los cuatro torneos en los que ha tomado parte en 2026, todos del LIV, donde acumula un resultado de 79 golpes bajo el par. "Me ha venido muy bien estar fuera tres meses, me ha dado tiempo a pensar en qué mejorar, cómo se sentía mi swing y qué necesitaba para mejorar, y sigo trabajando en ello", comentaba Rahm en la ya clásica rueda de prensa de los martes en Augusta.
Después de atender a los medios, Rahm, junto a Sergio García, José María Olazábal y el mexicano Carlos Ortiz, ha jugado los segundos nueve hoyos de Augusta National. Sergio, que aparenta mucha incomodidad en este primer major del año, decidió acortar el entrenamiento y en el hoyo 15 enfiló directamente el camino hacia el 18. Por mucho Masters de Augusta que sea, había partido importante del Real Madrid.
"No sé si cambia mucho, la verdad, pero yo contento jugando cuatro vueltas. No sé si te prepara más o menos, pero yo, para competir, prefiero tener cuatro vueltas", comentaba Rahm en referencia al cambio de los 72 hoyos que el LIV ha incorporado este año, y que parece que ha sentado muy bien al español, su juego está en mejor forma que nunca.
También habló Jon de sus negociaciones con el DPWT, que esperan lleguen a buen puerto. Sus palabras son siempre de agradecimiento al Tour europeo, al que "siempre defenderé y llevaré con orgullo la bandera del DPWT". Es inevitable que en cada rueda de prensa que doy siempre haya una o dos preguntas al respecto. Ya estoy acostumbrado y no me altera psicológicamente. Estamos negociando, seguimos hablando y espero que para septiembre tengamos una solución buena para los dos. Hay torneos del circuito europeo que me encantaría poder jugar, como Wentworth, Francia, Dubái y, por supuesto, España. Y no quiero ni pensar en que no podré jugar el Open de España", explicó el ganador del Masters de 2023, que se mostró optimista de cara a su participación en la Ryder Cup del año próximo.
Rahm tiene en su haber dos majors (Masters 2023 y US Open de 2021) y espera irse esta semana con el tercero, aunque es consciente de que repetir victoria en Augusta está solo al alcance de unos pocos privilegiados. "No es fácil ganar un torneo de Grand Slam; no es fácil ganar un Masters, pese a que cada año jugamos en el mismo
escenario; pero aún más difícil es ganar dos Chaquetas Verdes. En ausencia de Tiger y Phil Mickelson, solo tres jugadores están en Augusta este año y uno de ellos es José María Olazábal. Para mí sería un orgullo estar entre ese exclusivo club de dobles ganadores".
Rahm comenzará el torneo el jueves desde las 19:08, hora española, junto al norteamericano Chris Gotterup, ganador de dos torneos este año, y la estrella sueca Ludvig Åberg.
No ha dejado empezar al jefe de prensa del Atlético de Madrid la comparecencia previa al duelo de Champions ante el FC Barcelona. Antes Diego Simeone tenía unas palabras que decir sobre "uno de los mejores jugadores a los que ha entrenado". Las había pensado apenas seis horas antes, cuando supo quién le acompañaría frente a los periodistas. Su jugador y amigo Antoine Griezmann.
"Quería dar desde el entrenador que soy y el hincha del Atlético que estaré en su lugar, agradecerte tu trabajo, tu humildad. Sos una persona admirable en una sociedad que necesita gente como vos. Gracias por lo que nos diste, nos das y seguís dando", ha expresado el argentino en un discruso de algo menos de dos minutos en el que, por partes, se le rompía la voz.
Pero el Cholo tiene claros los roles de ambos y en dos ocasiones repitió que el francés antes era jugador que amigo. "Quedan ocho partidos de Liga, uno de Copa y si Dios quiere, vamos a jugar cinco partidos más en Champions", ha añadido el argentino para luego recordarle: "Te quiero mucho, pero soy tu entrenador y sabes que si no corres vas afuera".
Parecía complicado, después de estas emotivas palabras, ponerse a hablar del FC Barcelona. Pero unos cuartos de Champions no se juegan todos los días. "Es un rival importante en un momento importante de su competición", ha apuntado el argentino sobre un equipo que sólo ha perdido un partido de los 23 duelos de esta temporada en el Camp Nou.
Precisamente, lo que más teme el técnico rojiblanco son los arranques ofensivos del Barça. El perfil ofensivo blaugrana, uno que también está adoptando el Atlético, tiene una máxima difícil de cambiar. "Todos los equipos cuando atacan mejor defienden peor. El Barcelona es uno de ellos porque se juega con riesgos", ha explicado.
Pero, esté quien esté, el argentino cree en las posibilidades del Atlético. Quiere "seguir adelante y adelante" sin importar quién esté y se ha mostrado ilusionado con la posibilidad de llegar a la final de un torneo que se le ha escurrido dos veces en su último escalón.
Acababa de iniciarse el segundo tiempo de un partido crucial para el desenlace de la Liga, en el que el Barcelona se impuso por 1-2 en el Metropolitano. El Atlético de Madrid jugaba con diez hombres después de que Nico González viese la roja directa (contaba ya con una amarilla) por derribar a Lamine Yamal al borde del área. Atlético y Barcelona empataban a uno. Rashford había neutralizado antes del descanso el tanto marcado por Giuliano Simeone.
Fue entonces cuando se produjo una jugada de la que aún se habla, y se seguirá hablando. Mateo Busquets, árbitro de campo, mostró la tarjeta roja a Gerard Martín después de que el central del Barcelona impactase violentamente sobre el tobillo de Thiago Almada en su intento de disputar el balón. Tras ser llamado por Melero López desde el VAR, con la reconvención de que no se trataba de tarjeta roja, Busquets dejó la sanción en tarjeta amarilla.
"Mateo te recomiendo una revisión para que valores una posible cancelación de la tarjeta roja que has mostrado, por favor. En mi opinión es una acción en la que el jugador del Barcelona juega el balón de forma normal, una dinámica de forma normal, y luego se produce de manera natural el contacto con el jugador del Atlético. Sueltásela", se le aconsejó al árbitro, transgrediendo el protocolo del VAR.
Este martes, en su programa 'Tiempo de revisión', donde analiza las jugadas más controvertidas de cada jornada, el Comité Técnico de Árbitros (CTA) concluyó que el árbitro debió haber mantenido la decisión de expulsar a Gerard Martín.
"Se produce una disputa con el balón dividido, claramente alcanzable para ambos futbolistas. Es el jugador visitante quien llega en primer lugar y golpea el balón. Sin embargo, en la continuación de la acción, impacta con los tacos en la parte lateral de la pierna de adversario. Justo por encima del tobillo, generando una torsión de la articulación. El árbitro en directo valora la intensidad, la zona consecuencias de la entrada y sanciona con tarjeta roja por juego brusco grave", explica el CTA, antes de concluir que la rectificación fue errónea.
"El hecho de tocar primero el balón da prioridad en la disputa, pero no anula las consecuencias posteriores de la acción ni la posibilidad del juego brusco generado. La sanción disciplinaria correcta debe de ser tarjeta roja", argumenta este organismo, que estima que el VAR no debió intervenir y "que indujo a una modificación incorrecta".
Banquillo, convocatorias en blanco y silencios. Hugo Ekitiké (Reims, 2002) nunca encajó en el sistema de Luis Enrique. El talentoso delantero, que despuntó en todas las categorías inferiores del fútbol francés, vio frenada su trayectoria en el PSG. Ni el entrenador ni la dirección del club parisino confiaron en las condiciones de un chaval, que tras estar apartado del equipo y sin posibilidad de entrenarse, tuvo que marcharse a Alemania para enderezar su camino. Ahora, el marginado se consolida en el Liverpool. Este miércoles, el goleador regresa al Parque de los Príncipes, allí donde le hicieron la vida imposible. Es la hora de la revancha en la ida de los cuartos de final de la Champions.
Ekitiké es un nómada con raíces multiculturales. Su padre es de origen camerunés y su madre francesa. Se formó en la cantera del Stade de Reims, donde destacó por su potencia física, técnica y olfato goleador. En 2020 firmó contrato profesional con el club francés. En enero de 2021 se incorporó al Vejle Boldklub de Dinamarca en calidad de cedido para el resto de la temporada. Regresó al Stade de Reims para sellar, con el español Óscar García como entrenador, un excelente curso, con 10 tantos en 24 partidos. «Ekitiké tiene algo especial, atesora calidad y trabaja mucho en los entrenamientos», dijo entonces el catalán sobre un jugador que contaba 19 años.
En julio de 2022 recaló en el PSG. Anotó cuatro goles en 33 partidos y se proclamó campeón de la Ligue 1. Christophe Galtier otorgó confianza a un jugador que se entendía bien con Mbappé.
La llegada de Luis Enrique al PSG en verano del 2023 lo cambió todo. Entonces, la dirección del club presentó una remodelación de la plantilla y Ekitiké se quedó en un rol secundario. El técnico asturiano sólo contó con él en la primera jornada de la liga, en la que jugó ocho minutos. Los responsables del club le ofrecieron salir traspasado para facilitar el fichaje de Kolo Muani, pero el joven francés rechazó la propuesta y luego fue apartado del equipo.
Estrellla de la Bundesliga
El marginado se angustiaba y el final del túnel lo divisó en febrero de 2024, cuando fue cedido al Eintracht Fráncfort, escuadra en la que volvió a exhibir un alto rendimiento. En la formación germana estuvo durante un año y medio y anotó 26 tantos en 64 encuentros. Tras la cesión, el Eintracht se quedó con el delantero por 20 millones de euros. Fue incluido en el equipo ideal de la temporada 2024-25 de la Bundesliga.
Sus goles cautivaron a Arne Slot y al cuerpo técnico del Liverpool y el pasado verano decidieron contratarlo por cerca de 95 millones de ueros. Hizo su debut oficial el 10 de agosto en la Community Shield y sólo tardó cuatro minutos en marcar. La semana siguiente, en su estreno en la Premier, anotó un gol y dio una asistencia en el triunfo ante el Bournemouth. En la Premier ya suma 28 partidos y 11 goles; en la Champions: 10 encuentros y tres goles. Es ocho veces internacional con la selección francesa.
Este miércoles, Ekitiké vuelve al Parc des Princes de París y lo hace, según dice, sin intención de ajustar cuentas pendientes. «Yo vengo a hacer mi trabajo. Me concentro en mi equipo y en mí. El PSG sigue siendo un club al que quiero», advirtió el delantero tras eliminar en octavos de final al Galatasaray y confirmarse que se reencontraría con un técnico con el que nunca congenió y con un club hostil.
"La FIFA ha iniciado hoy un procedimiento disciplinario contra la Federación Española de Fútbol por los incidentes ocurridos en el partido amistoso contra Egipto". Con un comunicado (verbal), el máximo organismo del fútbol mundial ha anunciado en la tarde de este martes el inicio de un proceso que podría desembocar en una sanción para la Federación, que ha recibido la comunicación oficial a primera hora de la tarde, justo después de comer.
Lo normal, explican fuentes conocedoras del caso, es que todo termine en una multa económica, pero al tratarse de un tema tan sensible no se puede descartar nada. Los gritos de "Musulmán el que no bote", que se escucharon varias veces durante el choque del pasado día 31 de marzo, fueron recogidos en el acta por el árbitro, el búlgaro Georgi Kabakov.
Se abre ahora un periodo de tiempo en el que la Federación deberá presentar alegaciones, del mismo modo que pueden ser llamados cuantos testigos considere la FIFA. En principio, no hay plazos para la resolución del procedimiento.
La Federación alegará que cumplió el protocolo antirracismo desde el primer momento en que ocurrieron los cánticos, y que si no se publicaron los mensajes para que cesaran en los videomarcadores hasta el descanso fue por expreso deseo del árbitro que, siempre según la versión de federativa, pensó que era mejor retrasar esos llamamientos para no provocar un 'efecto llamada'.
También a través de sus redes sociales proclamó los mensajes de repulsa. Incluso el presidente, Rafael Louzán, y el seleccionador nacional, Luis de la Fuente, pusieron voz a lo que había ocurrido: "Es intolerable", dijo el técnico.
La Federación se expone a una sanción de un partido de la selección absoluta "con un número limitado de espectadores" y una "multa de al menos 20.000 francos suizos (21.600 euros aproximadamente)", según recoge la normativa de la FIFA en estos casos.
Paralelamente, los Mossos iniciaron una investigación de la que todavía no ha habido resultados.
Carlos Alcaraz inició la temporada de tierra con autoridad y comenzó la defensa del título de Montecarlo que logró hace uno año con un contundente triunfo ante el argentino Sebastian Báez por 6-1 y 6-3, en una hora y 10 minutos. Alcaraz acepta el desafío de Jannik Sinner; ambos asumen que el punto de partida de esta etapa de arcilla es un mano a mano por el número uno del mundo.
El murciano, que ya sumó su sexta victoria seguida en el Principado y la decimotercera consecutiva sobre polvo de ladrillo, respondió al estupendo arranque del transalpino que todo lo que gane le supone puntos en su cuenta. Sinner, que previamente ganó con facilidad a Ugo Humbert 6-3 y 6-0, no disputó nada hasta el Masters 1000 de Roma por la sanción de dopaje. Lo que acumule ahora, en estas semanas, será de más. Todo lo contrario que Alcaraz que defiende los títulos de Montecarlo, la final de Barcelona, el éxito en Roma y en Roland Garros. Solo se perdió Madrid.
Pero si Sinner tuvo un arranque autoritario en Montecarlo también lo tuvo Alcaraz que ganó por 6-1 y 6-3. Sinner tardó 65 minutos en atravesar la segunda ronda. El murciano, 70. El pulso está en lo alto.
Carlos Alcaraz ganó por cuarta vez a Báez en otros tantos enfrentamientos para citarse en tercer tramo con el ganador del duelo entre el también argentino Juan Martín Etcheverry y el que se imponga en el partido entre el francés Terence Atmane y el estadounidense Ethan Quinn.
No tuvo casi contratiempos ante Báez verdugo en primera ronda del veterano Stanislas Wawrinka y sumar su sexta victoria seguida en Montecarlo y catorce del tirón en arcilla. "Estoy muy contento, hace casi un año desde el último partido en tierra y ya la echaba de menos. Tenía ganas de ensuciarme los calcetines", bromeó el español en la pista, tras ganar a Báez." Creo que he jugado un gran partido. Me he preparado muy bien. Estoy muy contento y veremos a dónde lleva la semana", añadió Alcaraz que dijo que antes o después, lo normal "es perder el número uno".
"Sinner no defiende puntos y es normal que tarde o temprano lo pierda. Luego me tocará recuperarlo", dijo Alcaraz que este año se convirtió en el jugador más joven en ganar los cuatro Grand Slam al vencer en el Abierto de Australia.
El ganador de siete grandes, que el pasado año se apuntó un registro de veintidós victorias y solo una derrota en este tipo de superficie, fue a toda prisa a por su primera victoria en pista de tierra. No dio opción al argentino en el primer parcial y en el segundo con 4-1 perdió por primera vez su saque. Sin embargo, compensó pronto la situación y evitó que Baez equilibrara el choque que cerró en poco más de una hora.
Alcaraz inició su semana 67 como número uno del mundo. Sinner, que llegó a Montecarlo tras vencer en los Masters 1000 de Indian Wells y Miami, se lo arrebatará si gana el torneo.
Sonriente y sin perder la calma, Hansi Flick, entrenador del FC Barcelona, respondió de manera muy extensa, más de dos minutos, al enfado de Lamine Yamal en el duelo liguero ante el Atlético de Madrid en el Metropolitano. "Todo el mundo tiene la mirada puesta en él porque es un jugador fantástico, pero sólo tiene 18 años. Le he dicho que puede cometer errores, que yo le protegeré", lanzó el entrenador germano.
Era la noticia que había estado circundando al Barça en la previa del duelo de Champions ante los rojiblancos, y el técnico alemán no quería que "el ruido" afectara al equipo ante uno de los objetivos de la temporada como es volver a pisar las semifinales de la máxima competición continental. "Puede ser frustrante si no logra marcar, pero es un jugador emocional y lo apoyo. Va por muy buen camino y le estamos ayudando a desarrollarse por el espacio adecuado", ha añadido.
Tanto Flick como Joao Cancelo, jugador que ha acompañado en la comparecencia a su técnico antes de los cuartos de Champions, confían en que el de Rocafonda pueda dar "su mejor versión" que es la de uno de los jugadores "con más talento del mundo".
Más allá de jugadores y del talento ofensivo de Yamal, o Rashford, para el que también ha tenido buenas palabras, el alemán ha querido incidir en multitud de ocasiones en el aspecto defensivo del equipo. "Es importante que todo el mundo aporte ofensiva y defensivamente", ha apuntado el técnico.
No obstante, hay algo que será innegociable en el Camp Nou mañana a las 21.00 horas y será "el estilo", al que Flick le da la máxima importancia para poder lograr el objetivo. Un estilo exigente y con "mucho riesgo", por la alta presión a la que obliga el germano, según ha expresado Cancelo. Y del que esperan que el esfuerzo que realizaron para llevarse la victoria en el Metropolitano "no les pase factura".
No obstante, el alemán habla de campeonatos "diferentes" respecto a LaLiga y a la Champions League, que la califica de "mejor competición del mundo" y apunta a que "todos los jugadores quieren dar su mejor versión en este tipo de partidos".
Aprovechar el Camp Nou
Flick ha hablado de igualdad y ha alabado la agresividad e intensidad que imprime el Atlético de Simeone en todos sus duelos. Eso hace que para el germano no haya favoritos y que mal harían en confiarse y relajarse en la presión, como les mostró el equipo rojiblanco en la ida de semifinales de Copa donde les endosó un 4-0.
Así, Cancelo ha apuntado la importancia de salir del Camp Nou con una renta importante para afrontar con mayor tranquilidad la vuelta en el Metropolitano. "Hay que hacer un buen resultado mañana y casi sentenciar la eliminatoria, pero debemos estar preparados para todo", expresó el portugués.
"Cómo puede cambiarte la vida en tan poco tiempo". En esa reflexión sobre sí mismo de Aday Mara tras su majestuoso partido de semifinales (26 puntos, nueve rebotes...), en el que llevó a Michigan a la final de la NCAA que después conquistaría ante UConn, se resume un frenético cuento de hadas. De las expectativas del unicornio del baloncesto español a la repentina y tajante frustración, y de ese abismo al reencuentro con el éxito. A lo grande.
Aday el pionero. Aday Historia. Campeón de la NCAA, lo que ningún español hizo jamás (sólo ellas, Helena Pueyo y Marta García, habían pisado una Final Four universitaria). En el Lucas Oil Arena de Indianápolis, un maño para siempre. El mismo chico que hace nada vio cómo su carrera se estampaba contra un muro, se comprobaba en su primera cima de tantas. Del olvido en UCLA con Mick Cronin al éxito en Michigan con Dusty May. Un trampolín hacia lo inevitable, la NBA. "Ha sido una carrera difícil, pero he tenido paciencia y sabía que mi tiempo iba a llegar. Gracias a todos los que creyeron en mí", admitía en las celebraciones.
Su despliegue en la lucha por el título conseguido brillantemente por los Wolverines, multiplicando su rendimiento y sus números quien ya fue nombrado jugador defensivo de la temporada en su conferencia, la Big Ten, le sella el pasaporte hacia la mejor liga del mundo. Será, junto a Santi Aldama y Hugo González (quizá alguno más como Baba Miller), el tercer español allí el curso que viene, pues sus credenciales en el próximo draft se sitúan ahora entre las 20 primeras elecciones. El destino de quien estaba predestinado.
No sólo por su altura (2,21 metros y casi 2,30 de envergadura). Ni siquiera por los genes heredados de su padre, Javi (2,01 de quien fue jugador profesional) y, sobre todo, de su madre, la canaria Geli Gómez (1,90), leyenda del voleibol nacional. También por una intuición precoz en las canastas, una facilidad que bien temprano le hizo saltar todos los radares. Luis Arbalejo, actual director deportivo del Valencia Basket, fue quien reclutó a Aday para la cantera del Basket Zaragoza, alertado por las palabras de Pedro Enériz, gerente del club: "Hay un niño altísimo...". "Fuimos a verle al colegio. Le sacaba una cabeza al resto (con ocho años ya medía casi 1,70). Era muy tímido, muy apegado a sus padres como hijo único. Al principio le costó", rememoraba en este periódico sobre un chaval con el que tener "paciencia": "Todos éramos conscientes de que estábamos ante un gran proyecto, pero le costaba competir, correr la pista, hasta el contacto con los rivales. No era capaz de superar a nadie en el uno contra uno. No podíamos permitir que entrara en procesos que le causaran frustración".
Pero su eclosión fue impactante. En octubre de 2022, con 17 años, Martin Schiller le hizo debutar en ACB en el Príncipe Felipe (ya había tenido algún minuto en competición europea el curso anterior, a las órdenes de Jaume Ponsarnau), contra el Baskonia: en su primera acción completó un pick and roll de manual con un mate a dos manos. En los siguientes cuatro minutos, firmó ocho puntos sin fallo. En el repertorio, un alley-oop con la izquierda y un triple llegando en carrera. Con el Casademont serían un total de 22 partidos, después con Porfi Fisac en el banquillo.
Aday Mara, en su etapa con el Casademont Zaragoza.ACB Photo
El verano anterior se había presentado al planeta con la plata mundial lograda con la sub 17 en Málaga, sólo eclipsado por el MVP de Izan Almansa. Allí promedió 12,6 puntos, cinco rebotes y 1,9 tapones. Jorge Sanz, director de Operaciones Baloncestísticas de la Universidad de Gonzaga, y asistente de esa España que sólo perdió contra EEUU, recuerda la final, "todo el desparpajo y la dureza que mostró contra EEUU [16 puntos, 7 rebotes, 3 asistencias, 5 tapones...] y su personalidad «sin complejos»: "Los que son tan altos suelen ser un poco tímidos. Él acepta su cuerpo. Le da igual, es un jetilla, un guasón», admitía a EL MUNDO. "Me llamó mucho la atención su tolerancia a la frustración. Siempre, hasta en los momentos de adversidad competitiva, era capaz de trabajar con una sonrisa», recordaba Javi Zamora, el seleccionador.
Tras los 22 partidos con el Casademont, el destino era, otra vez, inevitable: la NCAA. Aunque no sin conflicto. Mara rompió unilateralmente su vinculación con el club maño y el asunto sigue en los tribunales. Pero lo que iba a ser la continuación de una historia de crecimiento, en UCLA devino en pesadilla. En la prestigiosa universidad para la que jugaran Kareem Abdul-Jabbar, Bill Walton o Reggie Miller, entre otros, Aday se enredó en un entrenador que no creía en él. Con los Bruins, a las órdenes de Cronin, disputó 61 partidos pero solo nueve de titular: cinco puntos, 3,1 rebotes y 1,2 tapones... Y puñados de recelo. "Tenía miedo al fallo, miraba a ver si me iban a cambiar", admitía estos días en Drafteados.
El cambio de universidad fue un cambio de vida. Y May el entrenador al que tanto le deberá su carrera. Mara ha multiplicado sus números durante la temporada en un equipo poderosísimo que sólo ha perdido tres partidos. Y ha ido a más en el March Madness y con el remate de la Final Four. "Su evolución ha sido muy buena. Este año está siendo lo importante que no había sido los dos anteriores en UCLA. Michigan ha confiado en él desde el principio. Tiene el balón, juega minutos de muchísima calidad y suma de muchas maneras: reboteando, asistiendo, anotando desde el poste bajo, incluso un poquito más alejado y taponando. Sobre todo, taponando, que es una virtud enorme y realmente a nivel defensivo es un factor diferencial", explicaba Chus Mateo, presente en Indianápolis, a EL MUNDO. Pronto, el siguiente paso. De nuevo, inevitable, su debut con la selección.