Deporte y números

Deporte y números

Las Matemáticas son el lenguaje del Universo y de la vida. El espacio, el tiempo y nuestra existencia, que transcurre entre dos fechas, la primera y la última, se miden, se pesan, se tasan y se expresan en números. También el deporte. Bajo el cielo o bajo techo, en recintos o escenarios con dimensiones y distancias fijadas, reglamentadas con números, distintos deportistas han sido recientemente noticia en razón de actuaciones de todo punto impactantes.

No cuenta, por haberse disputado a puerta cerrada, el combate entre Aurélien Tchouaméni, duro pegador, y Federico Valverde, bravo encajador, que tuvieron de teloneros a Antonio Rüdiger, gran fajador, y Álvaro Carreras, fino estilista. A falta de conciertos, la pelea, de haber sido programada en el Bernabéu, con capacidad para 81.000 espectadores, hubiera superado con creces las 64.500 almas que reunieron Tyson Fury y Arslanbek Makhmudov, en abril, en el campo del Tottenham. Números.

Antes de la gran velada en el Valdebebas Square Garden, Gout Gout, de 18 años, corría los 200 metros en 19.67, récord del mundo júnior. Nadie ha sido nunca más rápido a esa edad. Ni siquiera Usain Bolt. Números. Sabastian Sawe, de 31 años, y Yomif Kejelcha, de 28, terminaban el maratón de Londres en menos de dos horas: 1:59:30 y 1:59:41. Números. Gretchen Walsh, de 23, establecía un nuevo récord mundial en los 100 metros mariposa (54.33). Reúne las 12 mejores marcas de todos los tiempos. Números.

Un australiano de origen sudanés, un keniano, un etíope y una estadounidense. Tres hombres negros y una mujer blanca de diferentes zonas del planeta mostrando la diversidad racial y sexual dentro de la unidad de los seres humanos, vecinos y parientes en un solo y pequeño planeta. Volvieron a poner sobre la mesa las reflexiones, entre físicas y místicas, entre fisiológicas y filosóficas, acerca de nuestros límites como, después de todo, organismos pertenecientes al mundo animal.

Somos ejemplares con diversas y notables capacidades, algunas únicas, sobre la Tierra. Pero no infinitas. Sin embargo, nuestras hazañas se revelan provisionales cada vez que otra de mayor calibre que la anterior parece anunciar la siguiente. Cada deportista que la protagoniza nos representa a todos los miembros de la Humanidad. Son nuestros valedores ante la Historia. Al igual que los más destacados científicos, artistas o intelectuales, constituyen la vanguardia de la especie.

Otros números impresionan de diferente forma. Paul Seixas, el fenómeno francés, acudirá al Tour, una carrera con más etapas que años tiene la criatura: 19. En el Giro, ninguno de los miembros de la raquítica participación española, 10 corredores (nueve tras el abandono de Marc Soler), es tan joven, aunque Markel Beloki cuenta 20 años. Hay otros dos hombres aún en la veintena: Igor Arrieta (23) y Javi Romo (27). Los demás, con David de la Cruz como decano (36), han doblado el cabo de los 30, que en el deporte es el de las Tormentas. Y si Seixas debutará en el Tour con 19, Enric Mas lo ha hecho en el Giro con 31.

Números...

Paula Blasi, la estrella del ciclismo que hace dos años no era ni profesional: "Ha sido una locura"

Paula Blasi, la estrella del ciclismo que hace dos años no era ni profesional: “Ha sido una locura”

Era la primera vez que el ciclismo femenino se adentraba en las legendarias e infinitas rampas por encima del 20% de desnivel del Angliru. Esa ascensión que solo pronunciarla impone respeto. Era ya de por sí un hito, una conquista global, y también un lugar icónico por inaugurar. En el recuerdo de la mítica cima asturiana quedará ya para siempre el nombre de Paula Blasi aunque, curiosamente, no fuera la ganadora allí. Apenas dos años después de descubrir que había nacido para el ciclismo, la española, segunda en la meta tras Petra Stiasny, conquistó la Vuelta a España.

Para saber más

Lo festejó la catalana como un triunfo, no era para menos. Brazos al cielo, manos al rostro, pura emoción en el abrazo con su madre, cuando coronó 23 segundos después de Stiasny, una menuda ciclista suiza que le había remontado en los dos últimos kilómetros, cuando el asfalto de la Cueña les Cabres convierte cada pedalada en una odisea: "Ha habido momentos en los que he estado a punto de poner el pie en el suelo". De pie sobre la bici los 45 kilos de Stiasny; sentada Blasi, moviendo vatios a golpe de riñón, puro fuego en sus piernas forjadas en su pasado en el triatlón y el atletismo, incluso en el esquí de montaña que le gusta practicar. Hasta 2024 no dio el salto al pelotón, de la mano del UAE Team ADQ, cuando una lesión la obligó a abandonar todo lo demás. Aunque le guste seguir practicando la carrera a pie por pura liberación mental, pese a que en su equipo le aconsejen parar: "Lo que me cuesta no es entrenar, sino descansar".

El podio de la Vuelta con Van der Breggen, Blasi y Marion Bunel.

El podio de la Vuelta con Van der Breggen, Blasi y Marion Bunel.MIGUEL RIOPAAFP

«Ha sido una locura. El Angliru ha sido realmente duro, especialmente el último kilómetro de subida. Me decían que fuera hasta el límite porque mis rivales se estaban quedando atrás», admitió después Blasi, asimilando la gesta. Y confirmando un boom meteórico, un 2026 que no entraba en ninguna de las predicciones. Fue en el pasado mes de abril cuando Paula, contra todo pronóstico (acudió llegó a última hora por las bajas en su equipo y con el objetivo de trabajar para sus compañeras), sorprendió con su victoria, ya histórica, en la Amstel Gold Race. Su estallido continuó con el tercer puesto en la Flecha Valona y un quinto en la Lieja-Bastoña-Lieja, su primer Monumento. Eso la convenció definitivamente -a ella y a su entrenador desde hace años, Fran Escolá- de que tenía lo necesario para aspirar a más, su primera grande: «Esta semana de las Clásicas de las Ardenas me cambió la vida. Creo que ahora tengo derecho a perseguir mis propios objetivos», declaró antes del inicio de la Vuelta.

En la ronda española ha brillado por su regularidad, más allá del remate glorioso del Angliru. En las seis etapas precedentes estuvo entre las mejores, sin ceder demasiado tiempo, mientras algunas de las favoritas (Ferrand-Prévot, Kasia Niewiadoma...) iban sucumbiendo. Siempre contó con el apoyo y el consejo de su compañera Mavi García, su compañera, "una hermana mayor". Y fue el viernes, segunda en la durísima ascensión a Les Praeres (apenas a ocho segundos de Anna van der Breggen), cuando se comprobó con opciones de la victoria final a pesar de una caída.

En el Angliru labró una obra maestra. Resistió el ataque de la francesa Marion Bunel -"tal vez me he precipitado un poco al principio al seguir a Marion..."-, de tan solo 21 años, que iba a completar el podio y ganar el maillot blanco a la mejor joven. Y la dejó atrás para irse en solitario y abrir brecha con el maillot rojo de Van der Breggen, a la que aventajó finalmente en 24 segundos. Sólo Stiasny fue capaz de remontar por detrás.

Hasta ayer, solo una española, Joane Somarriba (tres Tour y dos Giros de Italia), sabía lo que era ganar una grande del ciclismo. Paula se confirma como la sensación del pelotón femenino y una de las figuras ya del deporte nacional. La desconocida que hace un año subió del filial al primer equipo del UAE y que empezó a prometer en el cierre de 2025 (cuarta en el Tour de Romandía, sexta en el Tour de L'Avenir, campeona de Europa Sub-23 y bronce antes en los Mundiales de Ruanda de dicha categoría) es ya toda una realidad.

El uruguayo Silva, tras una monumental caída y el primer ataque de Vingegaard, gana la segunda etapa y es el nuevo líder del Giro

El uruguayo Silva, tras una monumental caída y el primer ataque de Vingegaard, gana la segunda etapa y es el nuevo líder del Giro

Interminable etapa, aún en Bulgaria, entre Burgas y Veliko Tarnovo, la segunda más larga de la carrera, de 221 kms. Hubo que esperar casi 200 a que ocurriese algo. Y lo que ocurrió fue que una caída multitudinaria provocada por el suelo húmedo, envió a hombres y máquinas por los aires, en una estruendosa confusión de carne y metal.

Vendrame, Buitrago, Narváez, Morgado, Gee, Cavagna, Yates (maltrecho hasta perder toda opción), Vine (al hospital) y unos cuantos más enredaron sus cuerpos y sus bicicletas en revuelto acervo y obligaron a neutralizar la carrera por falta de ambulancias. También abandonó Marc Soler, que era una de las opciones de etapa del ciclismo español en este Giro.

Y ocurrió que, reanudada la etapa a falta de 18 kms. para la llegada, Vingegaard atacó en la cota del Monasterio de Lyaskovets, corta pero dura: 3,9 kms. al 6,8% de promedio y con un pico del 14%. Se llevó enganchados a su dorsal a Pellizzari y Van Eelvelt. Tras un descenso peligroso, los atraparon en la cuesta última, de suave adoquín y no tan suave porcentaje. Y ocurrió que, entonces, Guillermo Thomas Silva, uruguayo (uruguayo, sí) del Astaná se impuso a Florian Stork y Giulio Ciccone.

Eso fue el desenlace de la obra, resuelto por Silva, de 24 años, en su octava y más importante victoria profesional, que, además, lo viste de rosa. Un momento histórico para el ciclismo uruguayo. El planteamiento y el nudo lo habían puesto Diego Pablo Sevilla, madrileño de 30 años, de San Martín de la Vega, y sin ninguna victoria profesional, y Mirco Maestri, italiano de 34 y con cinco de escasa categoría, ambos del Polti, que se habían escapado desde el desayuno. Se trataba de que Sevilla puntuase en los tres puertos de tercera (sólo pudo en los dos primeros) que jalonaban el recorrido y defendiese así la maglia azzurra de líder de la montaña, obtenido en las dos insignificancias de 4ª de la primera etapa. Lo consiguió.

Vingegaard se mostró revoltoso. No tenía necesidad de atacar ni de exponerse con el piso húmedo a un accidente. Pero parece decir desde el primer momento, y en un lugar inadecuado para establecer diferencias, que está dispuesto a repetirles a los rivales el letrero que Dante puso en las puertas del infierno: "Lasciate ogni speranza voi che entrate".

El ciclismo, tan identificado con la gloria, se asemeja demasiadas veces al infierno.

Paula Blasi hace historia en el Angliru para conquistar la Vuelta a España

Paula Blasi hace historia en el Angliru para conquistar la Vuelta a España

El ciclismo femenino español ya tiene a su reina, un prodigio como no se recordaba. Su irrupción en la elite este 2026, con la victoria en la Flecha Valona, se ha visto confirmada en la más mítica de todas las ascensiones. En el Angliru, Paula Blasi ha dejado una hazaña imperecedera para conquistar la Vuelta a España.

Lo celebró con los brazos en alto y las lágrimas en el rostro. Era una victoria sin serlo, a apenas 23 segundos de la suiza Petra Stiasny. Porque Paula se sabía historia: acababa de poner su nombre en el palmarés de la ronda española, la primera que conquista una ciclista nacional. Había dejado hacía mucho, incluso antes de encarar la Cueña de les Cabres, sus rivales por la general, Anna Van der Breggen y Marion Blunel, habían cedido ante su poderío. A sus 23 años, la de Espluges de Llobregat, sólo dos años después de pasar del duatlón al ciclismo, conquista una gran ronda.

Paula es la sensación del pelotón femenino y una de las figuras ya del deporte nacional. Hace un año subió del filial al primer equipo del UAE y su cierre de 2025 ya prometía: cuarta en el Tour de Romandía, sexta en el Tour de L'Avenir... y campeona de Europa de ciclismo en ruta sub-23.

Aunque quizá nadie esperaba este boom: el pasado 19 de abril se graduó en la Amstel Gold Race (una prueba a la que acudió llegó a última hora por las bajas en su equipo y con el objetivo de trabajar para sus compañeras) y días después acababa tercera de la Flecha Valona y quinta en su primer Monumento, la Lieja-Bastogne-Lieja. A la Vuelta acudía con una mezcla de osadía y prudencia. Y fue el viernes, segunda en la durísima ascensión a Les Praeres, cuando se comprobó con opciones de la gesta.

Realizada en un escenario único. En el Angliru y sus rampas imposibles, Blasi se fue a por la cima con todo. Con su pedalear potente, casi siempre sentada, a falta de tres kilómetros era cabeza de carrera, con un rosario de rivales por detrás. Sólo la remontada de la menuda suiza Stiasny pudo con ella. Pero la corredora del Human Powered Health no era rival por la general. Blasi lo sabía y así lo celebró en la meta. Segunda, había remontado los 18 segundos de desventaja con la neerlandesa Van der Breggen. También conquistó la general de la Montaña.

Bart Lemmen: el militar que abandonó las armas por la bici y que es el gregario de élite de Vingegaard en el Giro

Bart Lemmen: el militar que abandonó las armas por la bici y que es el gregario de élite de Vingegaard en el Giro

Jonas Vingegaard cruza la primera etapa del Giro en el puesto 76, unos metros por detrás llega el neerlandés Bart Lemmen (100), su compañero de equipo, el ciclista tardío que abandonó las armas por la bici. El rodador del Visma es el guardaespaldas preferido por todos. El campeón danés se siente seguro junto a su gregario.

Lemmen (Utrecht, octubre de 1995) es militar, comandante de las fuerzas aéreas de Países Bajos. Un oficial que hace tres temporadas cambió la disciplina del cuartel por el estrés del pelotón. Un corredor atípico por origen y formación. Desde pequeño apuntó maneras y se dedicó a competir a nivel amateur, pero hasta los 28 años no saltó al profesionalismo, para eso tuvo que prescindir de su actividad en una unidad especializada en protección de aeródromos.

Lemmen estuvo destinado en la base aérea de Volkel. Practicaba el ciclismo en su tiempo libre y destacaba como contrarrelojista. En 2021, un ojeador del equipo Volker Wessels le convenció para que se uniera a su grupo de aficionados. Fue cuarto en el Campeonato de ruta de Países Bajos en ruta y séptimo en el Tour de Eslovaquia. Unos resultados que llamaron la atención de los técnicos del Human Powered Health, que en 2023 le presentaron un contrato profesional. Doce meses después fichó por el Visma de Vingegaard.

Lemmen no fue un prodigio juvenil, ni acudió a una academia de ciclismo. Llegó a la élite con 28 años, 10 años después de lo que ahora es habitual. Con la potente escuadra neerlandesa ha competido en pruebas UCI World Tour. Esta primavera estuvo en la Volta a Catalunya, ganada por Jonas Vingegaard.

La disciplina

«Nunca pensé que podría dedicarme al ciclismo profesional. Para mí, la bici siempre fue un hobby, pero cuando me ficharon tuve que cambiar hábitos y nutrición y aprender rápido estrategias de carrera. La disciplina del ejército me ha servido muchísimo en mi actividad de ciclista, un deporte en el que es muy importante el trabajo en equipo y la resistencia mental», advirtió en el portal De Rode Lantaarn.

Desde el inicio, Lemmen se integró perfectamente en el Visma y sus buenos resultados llegaron de inmediato. Se estrenó en 2024 con una quinta plaza en el Tour Down Under, finalizó segundo en el Tour de Noruega y 30º en Critérium Dauphiné. En junio de ese año fue seleccionado para participar en el Tour de Francia, se unió a la expedición del Visma sólo cuatro días antes del inicio de la carrera para ocupar la baja de Sepp Kuss. Terminó en el puesto 70 y ayudó a Vingegaard en su pelea con Tadej Pogacar.

El neerlandés se ha convertido en un uno de los escuderos predilectos de Vingegaard, por eso ha sido elegido para este Giro. En la pasada edición de la Corsa Rosa, Bart Lemmen terminó en el puesto 42.

«Estoy acostumbrado a entrenamientos exigentes, a estructuras estrictas y trabajo en equipo. En carreras duras, esa mentalidad me permite resistir esfuerzos largos y situaciones límite», apunta. Unas características muy valoradas por sus directores y compañeros. Los técnicos creen que a sus 30 años todavía atesora margen de mejora porque empezó tarde en el ciclismo.

El joven francés Paul Magnier, primer líder del Giro tras ganar en una caótica 'volata'

El joven francés Paul Magnier, primer líder del Giro tras ganar en una caótica ‘volata’

Un sprint caótico dictó sentencia en la apertura en un Giro de Italia que promete emociones intensas. El velocista Paul Magnier (22 años) se anotó este jueves la primera etapa de la Corsa Rosa, con final en Burgas (Bulgaria), en la orilla del Mar Negro, y es el primer líder de una prueba en la que el danés Jonas Vingagaard es el favorito indiscutible.

El francés fue el más rápido en una llegada que resultó condicionada por una monumental caída a falta de 800 metros, que provocó que sólo una decena de corredores optara a la victoria. Entre ellos se encontraba Jonathan Milan (Lidl-Trek), que era el gran candidato a la victoria, pero el italiano se vio sorprendido por la potencia de Magnier, el estandarte de los nuevos sprinters. Entre los damnificados por la caída figuraron el neerlandés Dylan Groenewegen y el australiano Kaden Groves.

Magnier fue el más aclamado en Burgas, una ciudad adornada con los motivos rosas que distinguen a la ronda italiana. Para Bulgaria, acoger esta ronda por primera vez y durante tres días supone uno de los grandes retos deportivos de su historia. Un nuevo país disfruta de la Grande Partenza. En los últimos años, RCS Sport, empresa propietaria del Giro, ha apostado por salidas fuera de Italia: en 2025 partió de Albania, en 2022 de Hungría y en 2018 de Israel.

La jornada inolvidable para Bulgaria comenzó sin respiro. Tras el banderazo de salida en Nessebar, ciudad Patrimonio de la Humanidad, se fugaron el español Diego Pablo Sevilla (Polti) y el italiano Manuele Tarozzi (Bardiani), que llegaron a tener una renta cercana a los dos minutos. El madrileño se mostró muy combativo y se hizo con los puntos suficientes para liderar el Gran Premio de la Montaña. Ambos fueron cazados a falta del 23 km para la meta. El equipo Soudal, liderado por Magnier, asumió la cabeza del pelotón y no la soltó hasta el decisivo último kilómetro, en ligera pendiente y con una carretera ancha que propició unos peligrosos bandazos y cambios de dirección que ocasionaron la primera caída del Giro.

Un día accidentado en el que Jonas Vingegard quedó escondido en el seno del pelotón. El danés, además de asumir las responsabilidad de ser el rival a batir de la carrera, tiene tiempo para promocionar campañas altruistas y humanitarias. Este jueves, antes de la salida de la etapa, apareció con el dedo anular de la mano pintado de rojo. En un vídeo difundido por el Visma en sus redes sociales, el danés explicaba la razón de esta iniciativa: "Es por una buena causa. Es para denunciar la condiciones de los niños en Dinamarca. Uno de cada seis niños sufren abuso mental o físico por parte de sus padres. Así que queremos luchar contra eso. Cada niño necesita tener buenas condiciones en casa. Creo que es un tema importante" .

Este sábado se afronta la segunda de las tres jornadas por carreteras búlgara. Es la etapa más larga: 221 kilómetros. Sale de Burgas, termina en la medieval de Veliko Tarnovo e incluye tres ascensiones de tercera categoría. La última, camino del Monasterio de Lyaskovets, tiene una longitud de 3,5 km y una pendiente media del 7,5%. Se encuentra a sólo 11 km de la meta, por lo que el pelotón llegará fraccionado.

La metamorfosis de Vingegaard para ganar el Giro: cambio de calendario, menos viajes y el entrenador que relanzó a Van Aert

La metamorfosis de Vingegaard para ganar el Giro: cambio de calendario, menos viajes y el entrenador que relanzó a Van Aert

La metamorfosis de Jonas Vingegaard arrancó después de los altercados en Madrid provocados por los manifestantes contra Israel y en favor de Palestina. Después de anotarse la accidentada Vuelta a España del pasado año, el danés decidió dar un golpe de timón a su carrera para buscar nuevos objetivos y generar más brío para seguir retando a Tadej Pogacar.

En el eje de ese nuevo ciclo aparece el Giro de Italia, que arranca este viernes en Bulgaria con una etapa llana con salida en Nessebar y meta en Burgas, a orillas del mar Negro. Por delante queda un recorrido de 3.468 kilómetros, con siete finales en alto (jornadas 7ª, 9ª, 14ª, 16ª, 17ª, 19ª y 20ª ). La etapa reina es la 19ª: Feltre-Alleghe (Piani di Pezzè), 151 km con ascensiones al Passo Duran, Coi, Forcella Staulanza, Passo Giau y Passo Falzarego, en los Dolomitas. Otra jornada que marcará distancia será la 10ª: crono llana de 40 km entre Viareggio y Massa. La prueba concluye el 31 de mayo, en Roma.

Vingegaard, que debuta en la Corsa Rosa, ganó la Vuelta de 2025 y los Tour de Francia de 2022 y 2023 y ahora pretende unirse a la selecta nómina de los siete vencedores de las tres grandes rondas: Jacques Anquetil, Felice Gimondi, Eddy Merckx, Bernard Hinault, Vincenzo Nibali, Chris Froome y Alberto Contador.

«Después de ganar la Vuelta necesitaba un cambio. Ya contaba con triunfos en dos grandes carreras, sólo me faltaba el Giro. Entonces me reuní con el equipo Visma, entendieron mis necesidades y modificamos la planificación prevista. Además, ya llevábamos cinco años repitiendo calendario. Me motiva mucho ganar el Giro», ha explicado el líder del Visma.

Un nuevo de rumbo también inspirado en Pagacar, que en 2024 afrontó con éxito la doble conquista Giro-Tour. «Estoy convencido de que el Giro me servirá para llegar más fuerte al Tour de Francia. No será como un entrenamiento de calidad, pero me ayudará mucho. Noto que hay una nueva energía en el equipo y dentro de mí», ha dicho en Eurosport.

Los expertos aseguran que afrontar el Giro con la intención de ganar supone un gran desgaste que suele pasar factura en el Tour. «Se asumen muchos riesgos, lo que hizo Pogacar hace dosaños es algo extraordinario», inciden.

Sólo dos carreras

Ese cambio de calendario y estrategia se ha traducido en una reducción de kilómetros y de viajes en la primera parte del curso. Una caída en enero, en un entrenamiento en Málaga, provocó su ausencia en el Tour de UAE. Hasta el inicio del Giro, Vingegaard sólo ha disputado dos carreras, pero con resultados espectaculares. En 15 días de competición se anotó la Volta a Catalunya y la París-Niza, en ambas ganó dos etapas. Abruma a sus rivales.

«Sigo convencido de que las rondas por etapas son las carreras que mejor se ajustan a mis características, y en ello voy a seguir centrándome. Si me preguntaran qué prefiero si ganar el Tour de 2026 o sumar las grandes, respondo que vencer en el Giro», ha señalado en el digital belga La Dernière Heure.

Vingegaard acude a la salida de Bulgaria tras realizar una preparación en altura en el Teide, donde ha coincidido con Sepp Kuss, su gregario de primer nivel, que ha publicado en Strava divertidas imágenes de sus entrenamientos por las solitarias carreteras de la montaña tinerfeño.

Nuevo supervisor

Los entrenamientos han sido controlados por su nuevo entrenador, el ex ciclista neerlandés Mathieu Heijboer, licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, que antes relanzó la trayectoria de Wout van Aert. Hasta el pasado enero y durante los últimos siete años, Vingegaard estaba supervisado por Tim Heemskerk. Con la llegada del nuevo técnico, el danés buscaba más motivación y frescura. Ese cambio también ha ido acompañado de una profunda remodelación del equipo Visma, que arrancó el curso con las bajas de Simon Yates, Van Baarle, Valter, Bennot, Kooij y Uijtdebroeks. Sus puestos fueron ocupados por Armirail, Barré, Doul, Fiorelli, Piganzoli y Kielich.Los dos últimos han sido seleccionados para este Giro.

Vingegaard es el rival a batir en una edición de la Corsa Rosa diseñada para su lucimiento. Sus principales enemigos, ante las ausencias de Almeida, Del Toro y Carapaz, serán el británico Adam Yates (UAE) y el colombiano Egan Bernal (Ineos). Las opciones españolas en la general pasan Enric Mas (Movistar), que sólo ha competido 10 días, terminó 24º en la Volta a Catalunya. Los otros ochos españoles que parten de Bulgaria son Juanpe López, García Cortina, Marc Soler, Javier Romo, De la Cruz, Pablo Sevilla, Igor Arrieta y David González.

La inspiración del ciclista Javier Romo, entre el toreo y la fe: "He leído cuatro veces la Biblia, me ha enseñado mucho"

La inspiración del ciclista Javier Romo, entre el toreo y la fe: “He leído cuatro veces la Biblia, me ha enseñado mucho”

Al Giro de Italia en el que este viernes Javier Romo (Villafranca de los Caballeros, Toledo, 1999) debuta le acompaña la pequeña Biblia que le regaló un profesor cuando estudiaba en la Residencia Blume y era una de las grandes promesas del triatlón español. Es el amuleto de un ciclista contracorriente al que la pandemia y el impulso de Óscar Sevilla le hicieron cambiar de deporte, que encuentra en el toreo y en las conversaciones con los maestros Paco Ureña y Ángel Téllez, amigos y confidentes, la inspiración y el arrojo. Tras brillar recientemente tanto en la Tirreno Adriatico (12º) como en la Vuelta al País Vasco (7º), su puerta grande sería cazar una etapa en la Corsa Rosa.

Pregunta. Sorprendió en su debut en el Tour, hace dos años (23º). En la última Vuelta, un manifestante propalestino le salió de una cuneta y le arruinó. En la Itzulia también le tiraron...

Respuesta. La victoria está costando, pero son cosas que en el momento te cabreas y luego lo miras en frío y piensas: 'Que toda la mala suerte que tenga en la vida sea esto'. Tengo también mucha suerte de estar donde estoy. Y sobre todo de tener buenas piernas y poder disfrutar de días como el de la Itzulia o los que tuve en la Vuelta.

P. ¿Tenía ganas de Giro?

R. En septiembre ya lo pedí, porque era una carrera que me atraía. El frío, la lluvia... No me gusta, obviamente, pero creo que no me van mal esas etapas. Si te soy sincero, no he visto mucho del recorrido. Hay una crono larga por ahí por el medio, pero me gusta ir día a día. Hay etapas que te levantas con la pata tonta, como digo yo, y hay que intentar aprovecharlas.

P. ¿Mirará de reojo la general?

R. A veces se da que te metes en una fuga, coges tiempo... eso puede ser. Pero vamos, la idea es ir a buscar etapas. Creo que tenemos un líder claro que es Enric (Mas) e intentaremos ayudarlo.

P. ¿Después del Giro?

R. Aunque me hubiera gustado, a la Vuelta seguro que no repito porque tengo previsto ser padre. Ahora son seis semanas obligatorias de baja y si todo va como tiene que ir... No sé la idea que tiene el equipo, pero espero, si todo va bien, estar en el Tour.

P. Allí estará Paul Seixas. ¿Qué le pareció de cerca en la Itzulia?

R. Se le ve bastante maduro para la edad que tiene y bueno, pues si va rápido, porque no va a ir al Tour. Yo no lo veo mal. Y la verdad es que va bastante rápido.

Romo, en una rueda de prensa de principios de año.

Romo, en una rueda de prensa de principios de año.GettyMUNDO

P. En 2020, aún triatleta, se presenta al campeonato de España sub'23 en Úbeda y lo gana... ¿Cómo lo recuerda?

R. Corrí sin presión, simplemente por disfrutar. Tampoco esperaba nada, ni ser profesional. Lo hice aprovechando el momento, la oportunidad que me dio la vida. Porque para mí simplemente ser ciclista amateur era ya la leche. Disfruté y todo salió mejor de mejor de lo esperado. Y ahí pues vi que... joder, nunca había pensado que podía ser ciclista.

P. ¿Echa de menos el triatlón?

R. Cuando hablo con mis padres lo recuerdo como la época en la que más he disfrutado, especialmente mi etapa en el CAR de Madrid. Eres un niño, estás con gente que hace lo mismo que tú... Vas a clase con gente con la que te entiendes, que llevan tú mismo estilo de vida. Ahora en el ciclismo intento ser profesional, un poco más maduro, porque ahora se ha convertido en trabajo.

P. ¿Sigue nadando o corriendo?

R. Los primeros años sí que mantuve lo de correr y nadar, pero este último poco o nada. Me gustaría, pero con mi entrenador hemos decidido centrarnos más en la bici y he hecho gimnasio y poco más.

P. A alguno en el pelotón no le gustaba mucho su pasado triatleta...

R. Ahora ya soy un poco más respetado. No es que fuese algo grave, son cosas normales.

P. ¿De dónde le viene la afición taurina?

R. Igual que me pasó con el deporte, no es algo de familia. Aunque tengo recuerdos con mis abuelos, las tardes de toros en verano en Castilla-La Mancha Televisión. No sé por qué, pero desde pequeñito me encantaba ver los toros. Después, por una serie de casualidades, tengo dos amigos, que uno ha sido torero y otro lo sigue siendo. Y también me han ayudado a conocer el mundillo desde dentro. He hecho muy buena amistad, me gustan los toros y tampoco me da miedo exponerlo.

P. Paco Ureña y Ángel Téllez, con el que compartes entrenamientos en bicicleta.

R. Sí, sí. Salgo con él a entrenar y algún día casi que me pone las pilas. Y Paco hace mucho rodillo para su preparación y también tengo muy buena amistad con él. En mis ratos libres intento estar con ellos, salirme un poco de lo que es la bici y aprender. Paco, por ejemplo, es una persona con mucha experiencia en la vida y he aprendido también mucho de él.

P. ¿Hay algún consejo suyo que le haya marcado?

R. Me transmite tranquilidad, que crea en mi trabajo, que tarde o temprano todo sale. Me hubiera gustado ir a verle este año en San Isidro, torea el 17 y el 31. Pero, como le dije: "Espero no poder ir a verte porque si puedo es que algo ha salido mal". Así que estaré siguiéndole desde la tablet.

P. Son mundos muy diferentes, pero, ¿también tienen cosas en común?

R. Sí, yo encuentro muchos aspectos en común y esas charlas que tengo con Paco la verdad es que me ayudan mucho a afrontar después momentos en el pelotón, que también tienes miedo, que tienes que echarle valor. Hay caídas que son parecidas a las cogidas. Y la forma de afrontarlas: hay que seguir para adelante. Sí, la verdad es que me inspiro mucho en el toreo.

P. No creo que te lo permitan por contrato, pero, ¿te pondrías delante de un toro?

R. No, no. Yo creo que ni aunque el contrato me dejara me pondría. No tengo valor. Me gusta y ojalá poder tener valor, pero no lo tengo.

P. Eres muy religioso. ¿Cómo te ayuda ese mundo espiritual?
R. Sí. Él no se acordará, pero tuve un profesor cuando estaba en la residencia Joaquín Blume me marcó mucho. Me regaló una Biblia tamaño mini, que es como un amuleto que llevo siempre. La habré leído tres o cuatro veces. Es el mejor libro que he leído, me ha enseñado bastantes cosas. Sí, soy muy religioso, tengo bastante fe. Mi familia también, mis abuelos, mis padres... Cuando puedo, aprovecho para ir a misa con ellos o con mi pareja.

P. ¿Te sientes un ciclista a contracorriente?

R. No te sé decir. Creo que todos somos muy diferentes y no soy ni mejor ni peor. Intento tener mi personalidad y hacer lo que me gusta, pero tampoco lo hago por intentar ser diferente. Lo hago porque me sale del corazón, soy así. Todo lo que hago, intento no hacer daño a nadie, ser buena persona, pero no por llamar la atención.

P. Quería preguntarte por tu evolución, porque has llegado tarde, entre comillas, al ciclismo.

R. Lo sé y sí que veo que año a año voy progresando. No a pasos agigantados, pero cada año doy un pasito más. Creo que mi madurez como ciclista va a llegar un poco más tarde e intento ser cada año un poco más regular, aprender de los errores, sobre todo en cuestión de entrenamientos, de cómo tengo que comer, cómo tengo que competir y sobre todo tomarme las cosas con más tranquilidad. Confiar en el trabajo que hago pues creo que va a dar sus frutos.

P. Me hablas de tranquilidad. ¿Antes eras más impulsivo?

R. En el en el sentido de que muchas veces, una mala carrera te la tomabas como que se ha acabado el mundo. Y creo que no hay que darle tantas vueltas. Olvidar lo que ha pasado y centrarte en lo que va a venir.

El fenómeno Paul Seixas no espera más: debutará, con 19 años, en el próximo Tour con "objetivos ambiciosos"

El fenómeno Paul Seixas no espera más: debutará, con 19 años, en el próximo Tour con “objetivos ambiciosos”

Paul Seixas, que en septiembre cumplirá 20 años, no puede aguardar más. Tampoco Francia, 41 años sin un ganador del Tour, una maldición que se remonta a Bernard Hinault (1985). El nuevo fenómeno del ciclismo mundial estará el próximo 4 de julio en la Grand Départ de Barcelona, un aliciente como no se recordaba, un desafío al tirano Tadej Pogacar.

"Vengo a deciros que en julio próximo tendré una carrera", les dice el jovencísimo ciclista de Lyon a sus abuelos en su casa de la Alta Saboya. Así, en un emotivo vídeo, ha querido anunciar su equipo, el Decathlon CMA CGM TEAM, la noticia del año ciclista, despejando las incógnitas y especulaciones sobre el debut de Seixas en la Grande Boucle. El ganador de las recientes Vuelta al País Vasco y Flecha Valona podría convertirse en el corredor más joven en tomar la salida de la ronda gala desde 1937.

Pogacar y Seixas, tras la Lieja-Bastoña-Lieja.

Pogacar y Seixas, tras la Lieja-Bastoña-Lieja.Geert Vanden WijngaertAP

No sólo fueron esos triunfos, que confirmaban la pujanza de un ciclista completísimo, asombrosamente dominador de todas las circunstancias de carrera (montaña, contrarreloj, bajadas...). Su segundo puesto de la Strade Bianche y, sobre todo, el de la Lieja-Bastona-Lieja, donde aguantó hasta la última colina el poderío del ataque de Pogacar, destaparon un enorme rival para el esloveno. Seixas, por supuesto, nunca ha disputado una competición de más de una semana de duración. Deberá lidiar con la exigencia de la mejor y más dura carrera del mundo además de con la presión mediática sobre su figura.

"Ha firmado un inicio de temporada notable y ya figura entre los mejores corredores del mundo. Y los mejores están llamados a alinearse en la carrera más grande del calendario: el Tour de Francia. Con mucha humildad y con una mentalidad de aprendizaje, Paul tomará la salida en Barcelona con ambiciones reales de lograr el mejor resultado posible en la general", confirmó también Dominique Serieys, director general del Decathlon, quien desveló que la decisión final no se tomó hasta después de las clásicas de las Ardenas, cuando analizaron "todos los datos" y hablaron con Seixas y su entorno.

"Es un sueño de infancia, algo que he imaginado muchas veces, y ahora está muy cerca. Solo tengo 19 años, pero, como ya he dicho, la edad no es ni un freno ni una excusa", dijo el propio corredor, que en junio, como preparación, también disputará el Tour Auvergne-Rhône-Alpes". "Mis resultados desde el inicio de la temporada me han dado mucha confianza; me siento preparado y tendré objetivos ambiciosos. No forma parte de mi mentalidad ni de mi concepción del ciclismo alinearme en el Tour de Francia con un único objetivo de descubrimiento, y apuntaré al mejor resultado posible en la general", desafió, ambicioso, el ganador del pasado Tour del Porvenir.

Jonathan Castroviejo, el gregario se divierte en la Titan: "Me engañaron con el desierto, a Induráin le dijeron lo mismo"

Jonathan Castroviejo, el gregario se divierte en la Titan: “Me engañaron con el desierto, a Induráin le dijeron lo mismo”

Suéltate el pelo, Jonathan, suéltate el pelo. Toda una vida siendo eso que el pelotón ciclista llama un gregario de lujo: un ayudante, un currante, un compañero fundamental en los Tours de Francia de Geraint Thomas o Egan Bernal. Y ahora, por fin, puede correr a su aire. Retirado del ciclismo profesional, sí, pero a su aire.

En la Titan Desert de Marruecos -que acaba hoy tras más de 580 kilómetros de desierto- Jonathan Castroviejo ha tenido la oportunidad de pedalear sin estar pendiente de nadie. ¿Dónde está el líder? Tranquilo, Jonathan, aquí no hay líder. Ni ataques de rivales, ni abanicos, ni pinchazos que salvar. Él, la bici y el tiempo, como en sus primeros años, cuando llegó a ser cuarto en la contrarreloj de los Juegos Olímpicos de Río 2016 y tercero en el Mundial de contrarreloj ese mismo año.

«La verdad es que para mí esto no es una competición, es una experiencia. Quiero que sea lo más divertido posible y no ir con esa mentalidad que he tenido toda la vida, la de rendir cuentas», cuenta a EL MUNDO el ciclista de 37 años que abandonó la élite el pasado octubre. Pese a su buen hacer, Castroviejo llegaba a la Titan con el entrenamiento justo. Como admite, sin las exigencias del profesionalismo, durante la preparación sólo salía con la bici «dos o tres veces a la semana» y hace «algo de gimnasio y running».

Es más, todavía sigue usando la bicicleta de carretera; la de montaña que exigía la Titan ni la ha tocado. «Me han engañado un poco. Me dijeron que todo eran caminos fáciles y que no iba a notar nada. Luego me he enterado de que a [Miguel] Induráin le dijeron lo mismo. Y he visto que es más complicado de lo que parece», reconoce. En cualquier caso, después de 18 años en el pelotón peleando con los mejores, parece difícil que sufra ahora.

La exigencia de la élite

¿Echa de menos el pelotón profesional?
Nada. Hay momentos en los que recuerdo las competiciones, los viajes, las experiencias vividas, pero no echo nada de menos esa presión permanente. En el ciclismo, incluso cuando estás descansando, estás pensando en la próxima carrera. El no pasarte de peso, el cansancio acumulado, mantener la motivación... Ser ciclista es mucho más que salir a entrenar, y eso tiene un desgaste.

Castroviejo tiene el perfil perfecto para ser director deportivo en cualquier equipo. Fue un gregario experimentado e inteligente, y pasó por varios -Orbea, Euskaltel, Movistar y Sky/INEOS-. Pero de momento no tiene ninguna intención de volver al lío. «Todo el mundo me preguntaba si ya me habían hecho ofertas, que me encajaba perfectamente. Pero no me apetecía entrar en un equipo. Ahora quiero ver mundo, ver cosas diferentes, no quiero seguir en la misma dinámica competitiva», cuenta el ex ciclista que, por ahora, se dedica a recuperar con sus tres hijos todo el tiempo perdido.

«De hecho, veo poco ciclismo. Los highlights de algunas carreras y poco más. Las carreras este año están siendo muy divertidas, pero necesito un poco de espacio. Si te digo la verdad, creo que el ciclismo actual me hubiera ido muy bien. En mi época se corría la última hora, pero ahora van al máximo durante toda la competición. Es como una contrarreloj continua. Ese tipo de carreras, tan rápidas, tan intensas, sin pausas, me encantaban, y en mi época no había tantas como ahora», analiza Castroviejo.

El favoritismo de Pogacar

¿Qué cree que pasará en el próximo Tour de Francia?
Ni he visto el recorrido. Pero la superioridad de Pogacar es innegable y sigue siendo el gran favorito. En los últimos años ha estado muy por encima de todos. Lo único que puede pasar es que cometa algún fallo o sufra alguna caída, esas cosas. Pero no me imagino a Vingegaard o a Evenepoel ganándole en una vuelta de tres semanas. Ahora se habla mucho de Paul Seixas y saldrán más nombres, pero Pogacar es muy superior.

Estos días el hombre que pasó casi dos décadas mirando hacia atrás para proteger a otro debe aprender a mirar el paisaje. Más de 580 kilómetros de desierto marroquí p, sin radio en el oído, sin órdenes del director, sin líder al que cubrir. Solo arena, pedales y una nueva libertad. Para alguien que siempre corrió por los demás, no es poca cosa. Suéltate el pelo, Jonathan, suéltate el pelo.