La noche incompleta de Julián Álvarez en el Bernabéu: "Ellos hicieron los goles en los momentos justos"

La noche incompleta de Julián Álvarez en el Bernabéu: “Ellos hicieron los goles en los momentos justos”

Unos pueden preferir a la leyenda Fernando Torres, otros se quedarán con la fiereza del Tigre Radamel Falcao, nadie olvida el paso de Kun Agüero, pero es seguro que todo el mundo en el Atlético de Madrid se acordará de Julián Álvarez. El argentino es un delantero diferente, capaz de dominar todas las suertes del juego y, por supuesto, la más importante: la del gol. Con el del Bernabéu, lleva vivo a su Atlético de Madrid al Metropolitano.

El tanto que se sacó de la chistera con Camavinga de testigo fue de los que marcan la carrera de un jugador. Pico del área izquierda, comba de interior y a la escuadra de Courtois con el belga embelleciendo más la foto con una estirada imposible. No necesitó de nada ni de nadie más que de su talento para empatar momentáneamente el duelo. "Ellos hicieron los goles en los momentos justos", contó el protagonista en la entrevista postpartido.

Este era su tanto número 22 en 41 partidos. Además, hay un dato de mayor peso a esta estadística y es que 12 de esos 22 han servido para abrir la lata, aunque este miércoles fuera para poner el 1-1 en el marcador. A los goles suma cinco asistencias porque, si algo tiene el futbolista argentino, es que tiene la misma capacidad para jugar tanto dentro como fuera del área y tanto en fase ofensiva, la suya, como defensiva. Verle hacer sprints para recuperar balones en contras madridistas era encomiable y muy apreciado por su técnico, quien vivió la cara con Julián y la cruz con Javi Galán.

Un tormento para Galán

Resulta curioso ganarte a Simeone con unos minutos y una asistencia. Eso hizo en el primer derbi de liga ante el Real Madrid. Desde aquel innombrable partido, recordado por el lanzamiento de mecheros a Courtois, Galán se hizo con la titularidad en el carril izquierdo rojiblanco. Del ostracismo al protagonismo.

Sin embargo, el Madrid quiso cobrarse la venganza ante el lateral extremeño en la ida de Champions en el Bernabéu. Los blancos, con Rodrygo de estilete, quisieron hacer del partido de Galán un tormento. En menos de 10 minutos, le habían atacado en tres ocasiones con resultado de un gol en contra y un forcejeo que, en ocasiones, es pitado como penalti en contra.

Fruto de la presión y quizás con los fallos en la cabeza, el defensa no era capaz de dar un pase a un compañero a menos de cinco metros. En su descargo hay que decir que Lino, que debía ayudarle en ese costado, se iba demasiado al medio y dejaba que Valverde le percutiera junto al delantero brasileño.

El Cholo se desesperaba en la pequeña zona técnica del Bernabéu. El técnico argentino se llevó varias advertencias del juez de línea durante el duelo. Encima, Galán comenzaba el duelo a metros del argentino, el que le sacó de la ignorancia. De hecho, tan pronto el lateral ganó un duelo en su cara, Simeone le animó para que se viniera arriba y no se hundiera ante un Bernabéu repleto con casi 4.000 gargantas animando desde la zona de visitante.

Un Atlético con personalidad

El Atlético tenía la lección más clara que el Madrid. Los rojiblancos apretaban al largo conjunto blanco y recuperaban con mucha velocidad el balón. Además, cuando tenían la posesión, no les quemaba el balón y especialmente a De Paul, el timón rojiblanco al que los blancos ignoraron todo el partido.

Pero pese a la personalidad que mostró el Atlético, se llevó una derrota. Brahim ejemplificó la crueldad que siempre han tenido los blancos con su vecino. Una crueldad que llegó a ser sádica entre 2009 y 2013, periodo en el que venció en los 10 duelos que se enfrentaron. Pero el Cholo cambió la historia y los rojiblancos ya no van al Bernabéu a un potro de tortura, aunque se tengan que someter, por desgracia, a las individualidades que siempre pueblan el equipo blanco.

Simeone apuntaló la defensa sacando a Griezmann por Le Normand para apagar el arreón del Madrid tras el gol del marroquí y luego sacó la pólvora por si cazaba una última contra para llevar el duelo en tablas al Metropolitano. Pero el partido se fue apagando con ambos equipos conscientes de que esta contienda tiene 180 minutos. "Sabemos que quedan 90 minutos", apuntó Álvarez. Más saben los diablos por viejos que por diablos. Pregunten a Ancelotti y a Simeone.

Del idilio de "Míster Champions" Rodrygo al feo detalle de la afición del Atlético durante el minuto de silencio por Javier Dorado

Del idilio de “Míster Champions” Rodrygo al feo detalle de la afición del Atlético durante el minuto de silencio por Javier Dorado

El primer derbi de Champions desde 2017 fue un derbi de tensión. Cómo no iba a serlo. Tensión en el césped, en la grada y en la calle. La lluvia que cayó sobre Madrid durante la tarde no impidió el paseo de los 4.000 aficionados del Atlético desde Plaza Castilla al Bernabéu ni la 'busiana' (recibimiento al autobús) del público del Madrid a su equipo en Sagrados Corazones.

Volaron algunas botellas a la llegada de los seguidores rojiblancos, que dejaron la nota fea de la noche al cantar «Madridistas, hijos de puta» durante los primeros segundos del minuto de silencio por Javier Dorado, exfutbolista del Madrid fallecido estos días. La afición local abucheó el gesto y aplaudió para silenciar el cántico.

Ya en el partido, Rodrygo mantuvo su idilio con la competición anotando en el minuto 3. Por algo le llaman 'Míster Champions'. Es su quinto gol en esta edición y el octavo de su carrera en las eliminatorias de la competición, donde en su momento dejó un doblete histórico ante el City en 2022 y dos goles a los ingleses en los cuartos del año pasado.

La buena acción del brasileño llegó tras un excelente pase de Fede Valverde, que se infiltró para poder jugar como lateral derecho y dijo «basta» en el minuto 81 tras más de una hora de máximo esfuerzo. El uruguayo vistió el brazalete en su brazo izquierdo y encontró a Rodrygo a la espalda de Javi Galán. Una acción mirada con lupa por el cuerpo técnico del Madrid y que se repitió durante los primeros minutos ante que el Cholo ajustó su defensa y Lino comenzó a ayudar al lateral.

El gol, lejos de empujar al Madrid, le deshizo, lo mismo que sucedió el sábado en el Villamarín. El conjunto blanco se vio por delante, cuajó un par de acciones buenas después del tanto y se relajó. Vinicius y Mbappé dejaron de presionar en el minuto 13 del partido, cuando Ancelotti ya levantaba sus brazos en señal de protesta a sus jugadores.

En el centro del campo, Camavinga hacía aguas, perdiendo balones que enfurecían todavía más al técnico y siendo demasiado blando en el 1-1 de Julián. Era el primer partido con Tchouaméni y Eduardo como doble pivote desde el 0-4 del clásico del Bernabéu, en octubre. Mal augurio.

En el banquillo, Ancelotti se desesperaba. No entendía cómo después del aviso del sábado sus jugadores habían vuelto a cometer el mismo error. Sin presión ni intensidad madridista, el Atlético se hizo con el partido en los pies de De Paul y Barrios.

La noche del Madrid no cambió con el descanso. Si hubo bronca en el vestuario no se notó, porque el equipo volvió a salir espeso, sin ideas y lento tanto en ataque como en defensa, como si la chispa que necesitara no fueran las palabras de Ancelotti y sí un poco de acción.

Dominaba el Atlético, y justo cuando Davide Ancelotti hizo el gesto del número 10 para llamar a Luka Modric, que calentaba en la zona del córner, Brahim se inventó el 2-1 con un zigzagueo sobresaliente y con un disparo cruzado que sorprendió a Oblak. Esa fue la chispa.

El cuerpo técnico aguantó el cambio de Modric unos minutos más y finalmente el croata entró por Camavinga, no sin antes recibir instrucciones de Carletto, de Davide e incluso de Francesco Mauri, segundo ayudante del entrenador. Todos tenían deberes para el balcánico.

La aparición de Modric devolvió la posesión al Madrid y encogió al Atlético, pendiente ya de la vuelta mientras los blancos crecían en el partido. Las carreras defensivas de Brahim y Rodrygo levantaron al Bernabéu y se llevaron los aplausos del banquillo, que por fin reconocía algo de sangre en sus futbolistas.

El Madrid, en los pies de Mbappé y Vinicius, terminó perdonando, pero se llevó la primera parte de este derbi continental. La segunda, en siete días en el Metropolitano.

El "divertido" y goleador despertar de Ousmane Dembélé que amenaza al Liverpool

El “divertido” y goleador despertar de Ousmane Dembélé que amenaza al Liverpool

Frágil, indolente y, por momentos, díscolo. Con unas condiciones de genio que no aprovecha. Bien podría haber sido esa la definición de Ousmane Dembélé en los seis años que pasó en el FC Barcelona y a su llegada al PSG. Sin embargo, todo cambió el 1 de enero de 2025. En realidad fue algo antes, pero se evidenció con el inicio del nuevo año. El francés se ha convertido en la estrella que la grada del Parque de los Príncipes esperaba y en el jugador más importante para Luis Enrique en su intento de asaltar la Liga de Campeones, donde esta noche le espera el Liverpool.

Dembélé suma 18 goles en los 13 partidos oficiales que ha disputado en los dos primeros meses del año, cinco más que Mbappé (14), siete que Lewandowski (11) y ocho más que Mohamed Salah (10), con quien se cruzará en el partido de octavos.

Esta capacidad goleadora en apenas 60 días sólo la había mostrado Messi en 2016, cuando celebró 17 goles con el Barça. Fulminar un récord del argentino es algo con lo que no hubiera soñado en sus seis años como azulgrana, donde marcó 40 goles, lo que arroja una media de menos de siete por temporada. Esos datos vienen lastrados también por los más de 100 partidos que se perdió por lesión.

Los datos del 'Mosquito' se han disparado desde enero, porque antes sumaba ocho goles, unas cifras que estaban en la media de lo logrado en los últimos años. Para encontrar su mejor temporada hay que remontarse a las 18/19 cuando marcó un total de 14. Nunca había logrado los 26 que suma en 33 partidos, con un tercio de campaña por delante.

¿A qué se debe este cambio? Quizá la explicación esté en el rol que le ha otorgado Luis Enrique y en los toques de atención que recibió al inicio de la campaña. El asturiano le dejó fuera de la convocatoria en el segundo duelo de Champions ante el Arsenal y deslizó un mensaje que apuntaba a su conducta. "Si alguien no cumple o respeta las expectativas del equipo, significa que no está preparado para jugar. Tomé la mejor decisión para el equipo y por eso firmé aquí, para crear un equipo que tenga una identidad fuerte y mucho carácter", explicó el técnico como si apuntara justo a lo que le faltaba al francés.

Después llegó una controvertida tarjeta roja en la decepcionante derrota 1-0 del PSG contra el Bayern Munich y pareció que recuperar a Dembélé podría ser complicado. Nada más lejos de la realidad. Fue el jugador el que reaccionó. Se quedó dos partidos en el banquillo, que se saldaron con dos empates ante el Nantes y el Auxerre, y Luis Enrique le recuperó. Su respuesta fue marcar un doblete para cerrar el año ante el Mónaco y otro para empezar con bien pie frente al St. Etienne. De hecho, en la Ligue 1 sólo se ha librado de sus goles el Toulouse y, en Champions, el Stade Brestois.

Dos hat tricks

Además, en estos dos meses se ha convertido en el único jugador del PSG capaz de marcar dos hat tricks en dos partidos consecutivos: le endosó tres goles al Stuttgart el 29 de enero en Champions y, el 1 de febrero, otros tantos al Stade Brestois en la Ligue 1.

El cambio de Dembelé nació en su cabeza. "Estoy bien colocado, estoy en el rol de número nueve y tengo que marcar goles", explicó hace unas semanas. Pero, sobre todo, es feliz en un equipo que ha marcado 40 goles en diez partidos. "¡Lo estamos disfrutando mucho! Todos atacamos, todos defendemos. Somos un equipo muy unido, y eso se refleja en resultados. Es simplemente divertido jugar durante 90-95 minutos", confesó tras vencer, y marcar, al Lille el pasado fin de semana. "Desde el inicio de la temporada, (Luis Enrique) nos ha insistido en jugar buen fútbol. Todos estamos involucrados, ya sean centrocampistas, defensores o delanteros. Todos queremos ser decisivos", admitió.

Ahora espera el Liverpool, de los rivales más difíciles por la trayectoria de la temporada, y con quien Dembélé tiene una cuenta pendiente. En mayo de 2019, Messi le dio una asistencia para que batiera a Alison en el Camp Nou y pusiera un 4-0 en el marcador que casi daba al Barça el billete para la final de la Champions que se disputaría en el Metropolitano. Pero erró y su flojo disparo se estrelló en el cuerpo del brasileño. No debía ser importante ese fallo, pero lo fue. El Liverpool, en Anfield, fue capaz de remontar y endosarle el 4-0 para plantarse en una final que acabó ganando. Hoy Dembélé recordará que no puede tener piedad.

Marco Asensio deja al Aston Villa a un paso de los cuartos

Marco Asensio deja al Aston Villa a un paso de los cuartos

No lanzaba un penalti desde un partido de Copa del Rey ante el Fuenlabrada, allá por octubre de 2017, durante su segunda temporada en el Real Madrid. Tampoco marcaba en Champions desde los cuartos de 2023, en su última campaña de blanco. Contra toda lógica había iniciado como suplente ante el Brujas, pero Marco Asensio tomó ayer el balón en el minuto 88 para certificar desde los 11 metros el triunfo del Aston Villa, con pie y medio ya en los cuartos de final, donde el mallorquín podría cruzarse con el PSG, el club al que pertenece.

La mera presencia en esta eliminatoria, primera desde 1991, suponía ya un hito en el Jan Breydel. El Brujas, que venía apuntando maneras en la liguilla, ridiculizó al Atalanta en la repesca, así que no iba a dejarse atemorizar por las dificultades propias de un rival que este curso ha gastado más de 214 millones de euros en fichajes. Tampoco por el rápido 0-1 de Leon Bailey, con un certero zurdazo tras un saque de esquina cabeceado por Tyrone Mings.

En 10 minutos iba a empatar Maxim De Cuyper, que formaba de lateral zurdo, pero que se sumó al ataque para cruzar a la red una dejada de Christos Tzolis. Bonito modo de festejar su centésimo partido con Las Gacelas. Era un hecho que los jugadores de Nicky Hayen hacían justicia a su apelativo. No sólo Tzolis, sino fundamentalmente Chemsdine Talbi, un zurdo de 19 años que ya maravilló en Bérgamo.

Martínez, providencial

Durante ese tramo inicial, el Aston Villa no titubeó ante el intercambio de golpes, porque cuenta con futbolistas tan prometedores como Morgan Rogers. En cada carrera del canterano del Manchester City se intuía algo, como en cada acción de Marcus Rashford. Sin embargo, a partir de la media hora, Unai Emery quiso bajar las pulsaciones, cediendo el balón, silbando hacia otro lado. El Brujas quiso creérselo y Emiliano Martínez salvó abajo el remate de Talbi que parecía el 2-1.

Emery manoteaba en la zona técnica, nervioso ante los avances de Tzolis, pero el partido empezaba a estabilizarse justo donde más le convenía. Sin ritmo en la circulación, el mero dominio belga ni siquiera hacía cosquillas por los dominios de Martínez. Y cuando suturó todo lo que pareciese una herida, el técnico guipuzcoano se lanzó a degüello, con un cuádruple cambio en el minuto 64: Asensio, Matty Cash, Boubacar Kamara y Jacob Ramsey por John McGinn, Rashford, Bailey y Axel Disasi.

50 partidos como suplente

La recompensa de un cruce de cuartos ante Liverpool o PSG resultaba demasiado goloso para dejar escapar la ocasión. El Brujas había cedido en su entusiasmo y Asensio sólo se demoró cuatro minutos en exigir el máximo a Simon Mignolet. Se trataba del partido 50 del mallorquín como suplente en la Champions, donde apenas ha disputado 20 como titular. Era el momento del Villa.

En otra incorporación de Rogers, esta vez como extremo diestro, su centro raso fue desviado por Brandon Mechele, ese central ataviado con una máscara. Aun sin tiempo para reponerse, Tzolis cometió una imprudencia ante Cash, imputable a su falta de práctica en ciertas funciones. Asensio asumió la responsabilidad, impávido, resuelto, definitivo.

Vinicius contra su criptonita, de la irregularidad en los derbis a su jardín de Champions: "Es su momento"

Vinicius contra su criptonita, de la irregularidad en los derbis a su jardín de Champions: “Es su momento”

Vinicius Júnior está a dos pases de gol de convertirse en el mejor asistente de la historia de la fase de eliminatorias de la Liga de Campeones. Analicen la frase, porque explica a la perfección el nivel que ha dado el brasileño en las rondas del K.O. de la máxima competición europea a pesar de tener solo 24 años. En el Etihad Stadium de Manchester superó las 12 de Messi y está a dos de las 15 de Cristiano. Números que obligan a pensar que esta noche será capaz de brillar ante el Atlético de Madrid, su criptonita, el equipo capaz de negarle casi cualquier virtud en los 15 partidos que ha disputado contra ellos. «Estoy en mi mejor momento», advirtió ayer. Le toca ser protagonista.

Para Vinicius será el primer derbi en Champions, circunstancia que puede cambiar el chip del futbolista para el encuentro. Hasta ahora, los Madrid - Atlético han tenido al futbolista en el foco mediático, pero casi siempre por temas extrafutbolísticos. Cada visita al Metropolitano ha terminado con mucha tensión entre el futbolista y la grada, incluso con algún cántico racista a las puertas del estadio o con el vergonzoso muñeco colgado de un puente de la M-30.

Esas circunstancias y la táctica defensiva de Simeone han conseguido que Vinicius no muestre ante el Atlético su mejor versión. Ha disputado 15 encuentros ante los rojiblancos y sólo ha marcado un gol, el anotado en el Bernabéu en los cuartos de final de la Copa del Rey del curso 22-23. Más allá de esa noche, el brasileño añade tres asistencias, dos de ellas en el mismo duelo (jornada 17 de la Liga 21-22 en Chamartín) y otra en el empate de la primera vuelta de este curso en el Metropolitano.

Persecución a Cristiano

Es decir, Vinicius sólo ha provocado goles en tres de de los 15 enfrentamientos en los que ha participado contra los de Simeone desde su debut en el derbi liguero de 2018. Ahora, después de verse contra el rival madrileño en Liga, Copa y Supercopa de España, el derbi se traslada a Europa, territorio donde Vinicius ha sido capaz de aislarse del ruido mediático de la competición doméstica para dar una versión superlativa. Según WhoScored, plataforma de análisis estadístico, su nota media ante el Atlético de Madrid en Liga no supera el 7, mientras que en Champions League el brasileño lleva tres temporadas rozando el 8 en la competición (7,98, 7,82 y 7,77).

Su persecución a Cristiano para conseguir el récord de asistencias convierte a Vinicius en el futbolista más determinante de las últimas ediciones continentales. Nadie ha producido tantos goles en eliminatorias como el brasileño, que en Europa se transforma. Desde 2018, ha marcado o asistido en 15 de las 17 eliminatorias de Champions que ha disputado: 11 goles y 13 asistencias, es decir, 24 acciones de valor gol en 31 encuentros, incluidos los dos tantos en las finales de París y Wembley. Como su fuera su propio jardín.

A esas cifras se agarran en Valdebebas para empujar a su futbolista contra Simeone. El Cholo, ya sea con Nahuel Molina o Marcos Llorente en el lateral, ha conseguido detenerle, aprovechando también la tensión ambiental que ha tenido el derbi en sus últimas ocasiones. La entrada de Giulano en el once del argentino otorga todavía más atención sobre Vinicius, siempre con De Paul, mediocentro que ocupa el lado derecho del doble pivote, con un ojo sobre el brasileño.

Desaparecido ante el Barça

«Es su momento», deslizan en la ciudad deportiva del conjunto blanco tras una temporada en la que el brasileño ha mantenido sus números gracias a actuaciones estelares, pero también ha tenido momentos más bajos, lastrado también por una lesión muscular que le apartó durante unas semanas. Suma nueve goles y siete asistencias en Liga y siete y tres en Champions, camino de igualar las cifras de la temporada pasada, pero en algunos partidos grandes no ha aparecido, especialmente contra el Barça en Liga y en la Supercopa de Arabia, contagiado también por un equipo que no ha mantenido velocidad de crucero.

Ahora, y justo después de hacer «todo mal» en el Villamarín, como reconoció ayer, busca reactivarse. «He tenido lesiones y no puedes estar al 100% en todos los partidos. La afición te pide estar cada tres días, pero no siempre estamos bien de cabeza ni físicamente», admitió ante los medios, negando también que se sintiera «engañado» por no ganar el Balón de Oro.

La situación, eso sí, le influyó, prometiendo en redes hacerlo «multiplicado por diez» tras quedar segundo en París. Después de cuajar una notable eliminatoria contra el City tras la pancarta del Etihad que le recordaba el premio a Rodri, el brasileño, cerrando también el debate de Arabia, se mide a su criptonita.

La dos victorias que podrían cambiar la historia de los derbis europeos: "El fútbol siempre da otra oportunidad"

La dos victorias que podrían cambiar la historia de los derbis europeos: “El fútbol siempre da otra oportunidad”

Hubo un momento en que el Real Madrid casi echa a Simeone del Atlético. Aquella final de Champions entre ambos en Milán en 2016 sumió al técnico en un mar de dudas que estuvo a punto de provocar su salida del club rojiblanco. Y eso que el Atlético empató ese partido, aunque perdió el título en los penaltis. "Como siempre relacionamos las situaciones con la historia, la del Madrid en Champions es impresionante, pero mañana tendremos una gran oportunidad". El técnico argentino sabe que los blancos tienen 15 entorchados, pero en sus últimos duelos europeos el aire ha cambiado y se ve con posibilidades en estos octavos de la máxima competición continental.

Si en la última semifinal de Champions que les enfrentó, apenas un año después de Milán, sólo una genialidad de Benzema que se cobró Isco evitó que el Atlético remontara la eliminatoria europea, en Tallín, Simeone consiguió un hecho histórico como técnico rojiblanco: vencer al Madrid en Europa. No un partido, algo que ya ha ocurrido en dos ocasiones de los 10 enfrentamientos que les contemplan en el viejo continente, sino una final.

Saúl Ñíguez estuvo en el once que disputó aquel partido en la capital estonia en 2018. "Fue un partido difícil. El equipo sabía que podía y confiábamos en poder llevárnoslo. Muy contentos de conseguir un título europeo", apunta a EL MUNDO desde su cesión en el Sevilla, donde la continuidad le está ayudando a cuajar grandes encuentros.

"Cada partido es diferente"

El duelo en el Le Coq Arena de Tallín fue un toma y daca entre ambos (seis remates a puerta del Madrid por cinco de los rojiblancos) con dos remontadas, alternativas y golazos como el citado de Saúl. Diego Costa fue la pesadilla blanca y Sergio Ramos quiso volver a ser la colchonera tras transformar un penalti cometido por Juanfran Torres, pero se encontró con la pujanza del canterano.

El centrocampista no sólo jugó aquel encuentro, sino que fue uno de sus protagonistas. De sus botas subió el 3-2 al electrónico en la prórroga del encuentro. "Estaba hablando con Fernando Torres y le dije que haría el arquero si marcaba y mira", explica el futbolista, que sabía de la importancia de ponerse por delante aunque luego fuera Koke el que brindara el 4-2 con el que terminaría el partido.

Así, por extraño que parezca, el Atlético ha vencido en sus dos últimos duelos europeos ante el Real Madrid, aunque la victoria de las semifinales de la 2016/17 no les sirviera para pasar de ronda. "Cada partido es diferente. Las dos últimas eliminatorias de Champions caímos eliminados y eso siempre está en la memoria, pero lo bueno del fútbol es que siempre te da otra oportunidad", explica el ilicitano.

Momento álgido

Esta nueva oportunidad llega en uno de los mejores momentos de Simeone en el banquillo rojiblanco. Quizás, y es mucho decir, con una de las plantillas más completas y comprometidas con las que ha contado el argentino. Hasta el punto de que una presión de Conor Gallagher en el descuento de la última victoria rojiblanca ante el Athletic valiera el mayor gesto de emoción del técnico en la banda del Metropolitano.

Este año se suma que el Atlético no ha perdido con ninguno de los dos grandes de LaLiga. Victoria y 4-4 con el Barça y los dos empates contra el Madrid en Liga, aunque Saúl admite que la Champions es un territorio extraño en el que el Madrid saca siempre algo más. "Igual en liga está más regular el Atleti, pero en Champions el Madrid es increíble lo que es capaz de hacer. Sacan algo que solo ellos tienen y creo que es un 50/50 aunque espero que el Atleti pase", desea el canterano rojiblanco.

Además, este partido se sitúa en un mes que puede marcar el devenir de la temporada. De cómo salga el conjunto de Simeone, para Saúl el equipo puede estar ante un curso "inolvidable" o ante "uno más". Lo que es seguro es que el Atlético ya no pisa terreno desconocido en Europa. Sabe lo que es ganar al eterno rival y ahora falta que lo certifique en una eliminatoria de Champions. Quizás, como ocurrió en España, en la que los rojiblancos estuvieron 14 años sin ganar al Madrid hasta la llegada de Simeone, el argentino también consiga cambiar el destino europeo.

La nueva vida de Marco Asensio con Unai Emery: un cedido de lujo para el Aston Villa

La nueva vida de Marco Asensio con Unai Emery: un cedido de lujo para el Aston Villa

El único partido que había jugado como titular esta temporada en la Champions se remontaba al pasado 6 de noviembre. Fue ante el Atlético en el Parque de los Príncipes y sólo aguantó 67 minutos sobre la hierba antes de dejar su puesto a Kang-in Lee. Hoy, cuatro meses después, Marco Asensio volverá a formar de inicio en la ida de octavos ante el Brujas. Pero no con la camiseta del PSG, sino con la del Aston Villa. No a las órdenes de Luis Enrique, sino a las de Unai Emery. No como delantero, sino en la posición de '10'.

Desde hace justo un mes, Asensio parece otro futbolista en Birmingham, donde llegó como cedido, convirtiéndose en la guinda del pastel de Monchi. Previamente, el director deportivo ya había cerrado los fichajes de Donyell Malen, por el que pagó 25 millones de euros al Dortmund, y Andrés García, el prometedor lateral zurdo procedente del Levante. También la cesión de Marcus Rashford, aquel apabullante talento que nunca pudo desarrollarse en el Manchester United. Pero a diferencia del resto, Asensio era casi una obsesión para Emery, que le había abrasado a llamadas desde semanas atrás.

«Hablé muchas veces con Unai y me transmitió muchas cosas: cómo trabaja el cuerpo técnico, cómo eran sus futbolistas, cómo es Villa Park. Me confirmó la confianza que tenía en el club y lo que estaba creando», dijo el ex madridista poco después de aterrizar en Birmingham. No se trataba de la primera vez que el ex técnico del Sevilla preguntaba por él. Ya lo hizo en el verano de 2023, cuando su Aston Villa había logrado el billete para la Conference League. Pero la tercera competición continental no se antojaba precisamente apetecible.

18 minutos desde diciembre

El flamante proyecto de Luis Enrique parecía mucho más acorde para todo un campeón de tres Champions. Sin embargo, un traumatismo en el pie derecho complicaría su primer año en París. Esta temporada, la confianza del asturiano se redujo a la mínima expresión. Apenas 16 partidos, 10 como titular, entre agosto y enero. Desde diciembre, únicamente 18 minutos en 11 compromisos. En principio, el PSG sólo pensaba en un traspaso, dado que había alcanzado las seis cesiones permitidas por la UEFA. A última hora, después de traspasar a Cher Ndour del Besiktas a la Fiorentina, lograron vía libre para Asensio.

«Hablé con Marco sobre la posibilidad de jugar como número 10 porque es polivalente. También puede actuar por banda y por dentro. El desafío es extraer su mejor fútbol dentro de nuestra estructura», admitió el preparador guipuzcoano. No se trataba solamente de continuar con la progresión de los jóvenes Jacob Ramsey y Morgan Rogers. Ni de seguir potenciando a Ollie Watkins (13 goles y 11 asistencias). El ataque de Emery debía orbitar en torno a Asensio.

La baza de la FA Cup

Durante su citada entrevista con el Daily Mirror Asensio no dudó en explicar los motivos que le guiaron hasta Villa Park. «Una de las claves fue que Unai me dijo que me veía como número 10». Ubicado en esa posición ya formó de inicio en el 2-2 ante el Liverpool. Sólo tres días más tarde anotaría dos goles ante el Chelsea (2-1) y el pasado viernes, otro doblete ante el Cardiff en la quinta ronda de la FA Cup. Puesto que el cruce de cuartos se decidirá contra el Preston North End y dado que entre el Big 6 sólo sobrevive el Manchester City, no parece descabellado pensar que Emery podría guiar a los villanos a su primer título copero desde 1957.

El paso inmediato, sin embargo, ha de darse hoy en el Jan Breydel ante el Brujas, un rival que ya les sorprendió en la liguilla (1-0). Aquella noche será siempre recordada por el grotesco error del central Tyrone Mings, que tomó en el área el balón con la mano tras un saque con el pie de Emiliano Martínez. Hace sólo tres semanas, el cuadro belga borró del mapa al Atalanta en Bérgamo bajo el liderazgo de Chemsdine Talbi, un delantero de 19 años. El 5-2 global en el playoff ante el vigente campeón de la Europa League debe poner sobre aviso a Emery. No sólo porque se trata de la primera eliminatoria de Copa de Europa para el Aston Villa en casi cuatro décadas, sino porque en cuartos de final aguardarían el Liverpool o el PSG.

Vinicius habla sobre Arabia, el Balón de Oro, los árbitros y el Atlético: "Me pone nervioso cuando no sacan tarjeta a los demás y a mí por protestar sí"

Vinicius habla sobre Arabia, el Balón de Oro, los árbitros y el Atlético: “Me pone nervioso cuando no sacan tarjeta a los demás y a mí por protestar sí”

Vinicius Júnior apareció por la sala de prensa de Valdebebas por primera vez desde la comparecencia que realizó con la selección brasileña en marzo de 2024, cuando rompió en lágrimas al hablar del racismo que sufría en el fútbol español. Doce meses en los que al delantero del Real Madrid le ha pasado de todo: la Liga, la Champions, la polémica del Balón de Oro, alguna lesión... Y una temporada actual en la que ha tenido altibajos, pendiente ahora de la eliminatoria contra el Atlético de Madrid en Champions. "Es la primera vez que juego contra ellos en Champions y tengo muchas ganas, no podemos fallar".

"He tenido lesiones y no puedes estar al 100% en todos los partidos. Vamos a jugar más de 80 partidos esta temporada y es complicado. La afición te pide estar cada tres días, pero no siempre estamos bien de cabeza ni físicamente. Todos los jugadores tienen molestias y tienen que jugar", reflexionó, y aseguró que está en su "mejor momento".

"Mi temporada va bien. Después de la última la gente pide más de mí, es normal, pero ahora llega el momento más importante y nosotros siempre jugamos mejor ahí", insistió Vinicius.

Los 15 minutos del brasileño ante los medios dieron para mucho, incluido el tema arbitral y su ausencia, junto a la expedición del Real Madrid, en la ceremonia del Balón de Oro. "Me siento más cómodo con los árbitros europeos. Defienden más a los jugadores que dan espectáculo, castigan a los que dan patadas. No nos gusta hablar de los árbitros, pero nos gusta que piten bien", declaró.

El delantero reconoció su nerviosismo en algunos momentos de los partidos, también relacionado con la actuación de los colegiados. "Me pone nervioso cuando los árbitros no sacan tarjeta a los demás y cuando yo protesto por primera vez me la sacan. Estás caliente y haces cosas que no debes hacer, pero estoy mejorando para estar más tranquilo. La gente se olvida que solo tengo 24 años y tengo que aprender mucho", aseguró.

El foco pasó entonces a la gala del Balón de Oro y Vinicius contó que fue el club el que le dijo de no ir a París. "El club me pidió quedarme en Madrid y yo hago lo que el club me manda", dijo, y rechazó sentirse "engañado" por el premio. "La gente vota lo que cree. Yo tengo mi pensamiento y creo que tendré muchas oportunidades de ganar premios y títulos con este club. He ganado dos Copas de Europa y quiero ganar más", dijo.

Sobre la mesa, la oferta de Arabia Saudí y las negociaciones para su renovación con el Madrid. Si las palabras del brasileño son ciertas, el acuerdo con el conjunto blanco está cerca. "Tengo contrato hasta 2027 y ojalá podamos renovar cuanto antes. Soy feliz, cumplo mi sueño de jugar con los mejores, tengo el mejor entrenador, el mejor presidente, la gente me ama, no podría estar en un sitio mejor que aquí", comentó, y recordó que ante el Atlético "no podemos fallar".

Unos segundos después, Carlo Ancelotti confirmó que están a la espera de ver cómo entrena Fede Valverde en la tarde de hoy y que si el uruguayo no puede jugar ante el Atlético, el lateral derecho será Lucas Vázquez. Parece que el charrúa podrá forzar su físico para el encuentro y que Asencio hará pareja con Rüdiger en el centro de la zaga. "Los jugadores que descansaron en Sevilla, como Asencio y Camavinga, pueden tener la oportunidad", dijo.

"Será una eliminatoria igualada", declaró el italiano, que repitió que ante el Betis "falló la actitud, pero ojalá haya sido un caso aislado".

Simeone no entiende de "favoritos", pero avisa: "Busco situar al Atlético en un lugar importante en Europa"

Simeone no entiende de “favoritos”, pero avisa: “Busco situar al Atlético en un lugar importante en Europa”

No cabe duda de que Diego Simeone ha provocado un cambio de aires en los derbis de la capital ante el Real Madrid. De no ganar en 14 años a perder solo uno de los últimos siete partidos. El Cholo sabe al rival al que se enfrenta, pero llega al duelo confiado en su equipo y en aprovechar esta oportunidad. "No entiendo y obviamente respeto la búsqueda de tener un favorito. Es un rival importante al que respetamos y sabemos también de nuestra fuerza y la intentamos potenciar", ha explicado el técnico.

Pese a ese cambio de tendencia, el argentino cree que "los partidos previos no influyen" en lo que pueda pasar el martes a las 21.00 en el estadio Santiago Bernabéu. "Es un encuentro con mucho respeto ante un grandisimo rival y ellos nos respetan de la misma manera", ha expresado Simeone y ha valorado positivamente el impacto de un partido de estas características para la ciudad y la importancia para el país de tener un representante español en los cuartos.

El técnico cree que el duelo se decidirá en los pequeños detalles y que pasará el equipo que mejor sepa manejar las diferentes situaciones del duelo. Uno de esos pequeños detalles puede ser la ausencia de Bellingham. "La baja de Bellingham será importante, pero es el Real Madrid y tienen jugadores de jerarquía. El equipo tiene que estar al 100%, será un desgaste físico y mental", ha apuntado Rodrigo De Paul, que habló antes del argentino en la rueda de prensa previa al duelo de Champions.

El mediocampista argentino, que está ante una de sus mejores temporadas como rojiblanco, ha puesto el foco más especialmente en el desgaste mental que supone un duelo de estas características. "Estos partidos son batallas que uno quiere jugar y que desgastan porque requiere mucha concentración", ha mantenido el futbolista.

Ambos, tanto Simeone como De Paul, han mencionado "la ilusión" como clave a la hora de afrontar este duelo europeo ante el eterno rival. Y el técnico ha dicho encontrarse en un momento dulce pese a la presión de la temporada. "Estoy con mucha ilusión, como si fuera mi primer día en el Atlético y con la búsqueda de llevarlo a un lugar importante en Europa y creo que lo estamos representando", ha apostillado.

Los argentinos no miran hacia ningún lado que no sea el partido de mañana, el "más importante" para De Paul hasta el miércoles, que será el del fin de semana. "Veo lo que me toca ahora. No sé lo que pasara en la liga, que faltan muchas jornadas, pero me centro en mi partido de mañana", ha apostillado Simeone.

Julián Álvarez

Julián Álvarez y su gran momento de forma ha sido otro de los nombres que se han mencionado en la rueda de prensa y desde el equipo técnico y el vestuario esperan saber cómo ayudarlo a seguir creciendo.

Un crecimiento que, ha mencionado Simeone, sigue instalado en el club rojiblanco y gracias al que compiten día a día con dos históricos gigantes de la liga epañola. "Siempre los puse en el lugar que están por su historia, nosotros somos crecimiento puro, que es muy bonito", ha detallado el argentino.

Real Madrid y Atlético, el derbi de los extremos: "Hay una escalada de violencia, un ambiente muy encanallado"

Real Madrid y Atlético, el derbi de los extremos: “Hay una escalada de violencia, un ambiente muy encanallado”

Hace unos meses que Jota, cantante de Los Planetas, preguntó a Álvaro Rivas por qué se había hecho del Real Madrid si su padre era del Atlético. «Hasta ese momento, nunca lo había verbalizado», admite el cantante de Alcalá Norte, antes de razonar su respuesta. «Cuando yo nací, mi madre murió en el parto. Hacerme del Madrid fue un detalle con mi abuelo materno, que era muy del Madrid y vecino de Chamartín. De un modo inconsciente tomé esa elección para darle cariño a mi familia materna», desarrolla Rivas, en conversación con EL MUNDO. En febrero de 2007, días antes de cumplir 12 años, Álvaro vio en el Vicente Calderón junto a su padre el primer gol de Fernando Torres en un derbi. Sin embargo, mañana no querrá compañía para disfrutar de la ida de octavos de Champions. «Ni de broma voy a verlo con él. En estas ocasiones preferimos harcelo por separado», añade el autor de La vida cañón, uno de los grandes himnos de 2024. En un momento de distanciamiento entre los clubes, con Florentino Pérez y Miguel Ángel Gil enfrentados a propósito de los árbitros, el caso de Rivas ilustra la rivalidad ciudadana. La de un derbi agitado por las vaivenes históricos y marcado por los extremos.

Estos días, en la sede del Partido Popular de Madrid se suceden las escenas de sano pique deportivo. «Debido a mi cargo, a mí se me respeta bastante. Es cierto que en el PP hay mucho madridista, pero como soy un liberal convencido, allá cada cual con sus decisiones y sus errores», bromea Alfonso Serrano, secretario general de los populares madrileños. Durante su época de portavoz, Serrano inició una tradición que mantiene hasta hoy. «Tras alguna gran victoria, las reuniones del grupo parlamentario arrancan con el himno del Atleti», desvela Serrano, apoyado por el alcalde, José Luis Martínez-Almeida y con la frontal oposición de Carlos Díaz-Pache, portavoz en la Asamblea.

Una marcada división interna en el PP que derriba algunos tópicos sobre el extracto social de las aficiones. «Hemos superado los estereotipos y ahora vivimos un fenómeno totalmente transversal, que trasciende el barrio y la ciudad, la clase social o los niveles de renta. Aun así, creo que el madridista es más prepotente y el aficionado del Atlético, más dado a saborear la victoria. La pasión de un partido en el Metropolitano no tiene nada que ver con el ambiente del Bernabéu, donde además de apoyar y disfrutar, lo que la gente quiere es exigir a su equipo», relata Serrano.

«Romantización excesiva»

La bipolaridad entre un Madrid supuestamente favorecido, desde los tiempos del franquismo, por las instituciones, frente a un Atlético sufridor, bohemio y canalla, también es puesta en cuestión en nuestros días. «Eso del adalid de las causas perdidas supone una romantización excesiva. Nos gusta montarnos muchas películas, pero no creo que haya tanta profundidad. ¿Por qué somos del Atleti? Porque es el equipo que nos emociona. Pero no tiene nada que ver con las victorias o las derrotas. Como decía Luis Aragonés: "Si el Atlético es El Pupas, ¿los demás qué son, El Costras? La grandeza va por otro lado, no por el número de copas expuestas en una vitrina», apunta a este periódico Juanan Cantelar, socio fundador de Los 50, una asociación que lucha por recuperar la verdadera historia del club rojiblanco.

El veredicto de Cantelar sobre la presunta filiación franquista del gran rival ciudadano derriba algunos mitos. «A Franco no le gustaba el fútbol, pero cuando el Madrid empieza a ganar Copas de Europa, ese éxito le viene fenomenal como instrumento de propaganda de la Dictadura. Por tanto, no oculta una cierta simpatía por ellos, dado el aperturismo que suponía en un momento de aislamiento internacional. ¿Esto quiere decir que el Madrid fuese un club franquista? Sólo hay que analizar las cosas a la luz de su momento».

Tampoco conviene olvidar que el mismísimo Santiago Bernabéu, durante su etapa como futbolista, traicionó al Real Madrid para disputar la temporada 1920-21 con los colchoneros. Y que, pese a su sincera amistad con Javier Barrios, presidente del Atlético, siempre consideró al vecino con mucha más antipatía que al Barça, cuya enemistad fue posterior y de carácter sociopolítico. «Obviamente había rivalidad, pero también otro tipo de valores», completa Cantelar. «En 1964, el Atlético jugó unas semifinales de la Recopa contra el Nuremberg en el Bernabéu y la opinión general del madridista era que ganara el vecino. De igual modo que entre la afición rojiblanca no se veían con odio los títulos de Copa de Europa del Madrid», sostiene el autor de 95-96: El año del doblete (Alborada, 2005).

Santiago Bernabéu y Vicente Calderón, en una imagen de 1975.

Santiago Bernabéu y Vicente Calderón, en una imagen de 1975.EFE

A estas muestras de mutuo respeto, Cantelar añade el gol de Rubén Cano en Belgrado, que otorgaría el billete a España para el Mundial de 1978, cuando Juanito salió «a abrazar como un loco a un jugador al que odiaba a muerte en el campo»; la cesión de Ramón Grosso en 1963, cuando el Atlético coqueteaba con el descenso; o la fotografía de Alfredo Di Stéfano con la camiseta rojiblanca en 1955, durante un partido homenaje a Adrián Escudero. Entonces, muchos madrileños adquirían los carnets de socio de ambos equipos para ver cada domingo a uno. «No había un clima de antimadridismo, ni viceversa», finaliza Cantelar, subrayando que ahora vivimos «en una escalada de violencia», con un ambiente «muy encanallado».

Este feo panorama, sin embargo, se matiza en boca de Miguel Aguilar, director literario de Debate, Taurus y Random House. «Aún tengo grabado un derbi en los 90, cuando a la salida del estadio vi a un tipo a quien estaban zurrando con una cadena. Ni siquiera recuerdo si eran Ultras Sur los que pegaban y alguno del Frente Atlético quien recibía. O viceversa. Esa violencia tan exacerbada, afortunadamente, se da mucho menos. Ahora hay otra más gestual, como esta moda de colgar monigotes en los puentes de la M-30», apunta este confeso madridista, en cuya memoria aún permanecen el doblete de Raúl en el Calderón en 1997, el cabezazo de Sergio Ramos en la final de Lisboa o la inmortal jugada de Karim Benzema en las semifinales de 2017, el último derbi disputado en el Calderón.

«Identificación con la hinchada»

A juicio del prestigioso editor, tanto Diego Simeone como Carlo Ancelotti juegan un papel «muy representativo» en la historia de sus clubes. La pasión del argentino conecta con el Metropolitano, mientras la mano izquierda de Carletto siempre ha encandilado a Chamartín. «Admiro la identificación del Atlético con su hinchada. Ganar una Liga al Madrid de Cristiano Ronaldo y el Barça de Leo Messi tuvo un mérito asombroso. Jugar dos finales de Champions, también. Mantenerse tanto tiempo es algo que muy pocos han conseguido. Pero no me quedaría con muchas características de Simeone. Hay una broma que suelo hacer a mis amigos colchoneros: El Cholo debería fichar por el Madrid sólo para que pudiéramos destituirlo en la segunda jornada».

El reciente mensaje de Simeone a propósito de los árbitros, apuntando a favores que se remontan a más de un siglo, tampoco ha pasado desapercibido entre sus fieles. «Si alguien no tiene motivos para quejarse del trato arbitral es el Madrid. En los derbis tenemos ejemplos a manos llenas. Soy un firme defensor del VAR, porque reduce el margen de error y convierte en más legítima cualquier victoria o derrota», desvela Serrano. Por el contrario, Rivas observa con «bastante distancia» las polémicas. «El caso Negreira pinta bastante feo, pero también hay que asumir que todo ha salido a la luz cuando ya no tiene consecuencias deportivas. Por mucho que quieras amañar o inclinar el campo hacia un lado, el deporte siempre se va a imponer», cierra el músico, recuperado de sus cuatro cirugías para corregir una rara infección intestintal.