El impacto de Hugo González, el rookie que asombra a todos en la NBA desde la defensa

El impacto de Hugo González, el rookie que asombra a todos en la NBA desde la defensa

Hace unos días, apenas unos minutos antes de un viaje, Payton Pritchard, uno de los pesos pesados del vestuario de los Celtics, avisó a Hugo González, el rookie, de que debía llevar un Monopoly al avión. El antojo, pequeña novatada, lo solucionó el alero español con idéntico desparpajo con el que se mueve en la cancha. Ducha rápida, carrera al centro comercial y a tiempo en el aeropuerto de Boston con el juego de mesa... que nunca utilizaron sus compañeros.

Para saber más

Hugo escucha, analiza y ejecuta; siempre anticipándose a la jugada. Cuando le dijeron que él era el encargado de llevar la baraja de cartas, siempre a estrenar, también fue a comprar unas cuantas. Vive los primeros episodios de un sueño en la NBA, pero no se deja impresionar. Ni por los elogios ni por verse sentado en ese mismo avión al lado de Jayson Tatum, la estrella ahora lesionada. Han pasado ya dos meses de su debut y su impacto en la mejor liga del mundo, apenas con 19 años, crece como lo hacen las victorias de unos Celtics a los que pocos auguraban con tantos triunfos a estas alturas.

Españoles en la NBA ha habido ya un buen puñado y cada uno manejó sus circunstancias. Los hubo pioneros como Fernando Martín, elegidos desde las cumbres del draft como Pau Gasol o acudiendo ya con sus carreras enhebradas, como Jorge Garbajosa o Juan Carlos Navarro. Santi Aldama, el único que acompaña a Hugo ahora (a la espera de Aday Mara y tantas otras promesas que destacan en la NCAA), llegó desde las expectativas de una pequeña universidad, esquivando en su juventud las canteras de los grandes españoles. El caso de Hugo apenas se asemeja al de Usman Garuba, desde un Real Madrid en el que apenas habían comenzado a desperezar. Elecciones medias del draft, casi apuestas. El de Azuqueca tuvo que hacer las maletas de vuelta tras dos años. No parece que vaya a ser el caso del alero.

Hugo González, defendiendo a James Harden.

Hugo González, defendiendo a James Harden.Mark J. TerrillAP

Porque los Celtics en Hugo vieron algo más que sus escasas apariciones con Chus Mateo el curso pasado. Era una joya a pulir. Una joya que se dejaba pulir. Desde que acudió en verano a Boston, una esponja. La exigencia máxima de Joe Mazzulla -«te exige, te lleva al límite físico y mental», contaba el madrileño hace unos días en 'Drafteados'- y cada oportunidad como si le fuera la vida. Hugo habla desde la defensa, lo que le hace diferente. Sus highlights en el esfuerzo ante las estrellas rivales se hacen virales, como los elogios de los gurús. Stan Van Gundy pronunció hace unos días en la televisión nacional: «Me estoy enamorando de él. Es un grandísimo defensor. Creo que Brad (Stevens, General Manager de los Celtics) ha vuelto a hacer una extraordinaria elección en el draft».

El de San Agustín de Guadalix ya es uno más en la rotación de los Celtics. Sus números, aún discretos, hablan, sin embargo, de un impacto. Promedia 4,2 puntos y 3,2 rebotes, pero su media de minutos no llega a 15. Sus porcentajes (menos el de tiros libres, a mejorar ese 54,5%, seis de apenas 11 intentos) son brillantes, teniendo en cuentas además las pocas oportunidades de lanzar en un equipo con referentes ofensivos claros: 52,1% en tiros de campo y 39,5% en triples. Sólo un rookie, el bahameño de los Sixers VJ Edgecombe, le supera en un dato bien apreciado, el de más/menos en cancha: con Hugo, los Celtics suman un más 158. En otro apartado de estadística avanzada conocido como net rating (mide la diferencia de puntos con un jugador por cada 100 posesiones), el español brilla con una cifra de 20,6: sólo Alex Caruso (Thunder) en toda la NBA le supera.

Hugo crece (ha participado en los últimos 15 partidos de forma consecutiva y cuatro veces ha superado ya la decena de puntos) y sin Tatum, lesionado gravemente el pasado mes de mayo, los Celtics asombran cuando tantos apostaban por un año en barbecho -traspasaron a Al Horford, Kristaps Porzingis y Jrue Holiday- a la espera de su referente. Con un Jaylen Brown desatado, son el mejor ataque de toda la NBA y han ganado 22 partidos para ser terceros del Este. Y apuestan por algo diferente, por mezcla de quintetos, a veces un small ball en el que incluso Mazzulla ha utilizado a su rookie español para defender al cinco rival. Sin complejos.

Lidia Sánchez-Puebla, la atleta premiada por investigar el alzhéimer en la retina de los ratones: "Las dos ruedas de mi vida son el deporte y la Medicina"

Lidia Sánchez-Puebla, la atleta premiada por investigar el alzhéimer en la retina de los ratones: “Las dos ruedas de mi vida son el deporte y la Medicina”

"Me da vergüenza hablar de mi tesis a la gente", cuenta Lidia Sánchez-Puebla (Getafe, 1997), acostumbrada a podios y medallas, a los focos del deporte profesional, pero no tanto a los méritos y los elogios que tienen que ver con su otra vida, esa "dualidad" de la que sólo presume en bajito. Porque mientras batallaba con lesiones y sinsabores, con la cruel persecución de su sueño olímpico de marchadora, la madrileña desarrolló una brillantísima labor académica. Una novedosa investigación en la retina de los ratones para la detección precoz del alzhéimer por la que recibió el premio a la Mejor Investigadora Joven en el 28º Congreso Europeo de Retina y Visión. Además, en su tesis doctoral, defendida hace unos días, obtuvo una calificación de Sobresaliente Cum Laude.

A Lidia no le cuesta reconocer que pensó en más de una ocasión en tirar la toalla. Tanto en lo deportivo como en lo académico. Que avanzó muchas veces sin saber muy bien por qué, apoyada en sus espartanas rutinas, en "entrenar, estudiar y entrenar". Sin fines de semana. Tantos veranos sin vacaciones: "Aprovechaba para hacer las prácticas del hospital". Sacándose la carrera de Medicina a curso por año. Y cuando renunció al MIR porque "el atletismo siempre tuvo prioridad", rozando su clasificación para los Juegos de Tokio, llegó el covid y, a continuación, le azotaron duramente las lesiones. "Si tuviera que definir mi carrera deportiva de alguna forma, sería de mala suerte. Desde 2020 que me operaron del pie, he ido acumulando problemas. Otra operación, fracturas, tornillos en un dedo... Siempre me ha costado tener continuidad", desgrana el calvario que se alargó hasta los de París, en los que también se quedó a las puertas.

A sus 29 años, los mismos que María Pérez -"de niñas la ganaba. Y ahora ella es campeona del mundo y olímpica..."-, es como si a Sánchez-Puebla, que no empezó con la marcha hasta los 13, cuando ya tenía alguna medalla en cross a nivel nacional, todo le empezara, al fin, a sonreír. "Venía de un 2024 en el que había apostado todo por ir a París y decidí no ver nada de esos Juegos. Me fui a Italia a trabajar tres meses a un hospital. Y a hacer un reset. Estaba agotada mentalmente. Y luego me lesioné con dos fracturas por estrés, desde octubre hasta febrero, muchos meses complicados. El atletismo era mi vida, pero me estaba costando la salud. Decidí tomármelo con tranquilidad", repasa.

Lidia, con su premio a Mejor Investigadora Joven en Estudio de Retina en el 28º Congreso Europeo de Retina y Visión.

Lidia, con su premio a Mejor Investigadora Joven en Estudio de Retina en el 28º Congreso Europeo de Retina y Visión.ÁNGEL NAVARRETE

Precisamente en la primera concentración invernal en Sierra Nevada, en febrero, conoció a Juanpe López, el ciclista recién fichado por el Movistar, "el chico andaluz que habla con todo el mundo", su pareja desde entonces, con el que compartió, por ejemplo, la reciente San Silvestre vallecana. "Me ha dado mucha estabilidad", desvela. Una calma que, curiosamente, se traduce en los mejores tiempos de toda su carrera. "Con esta nueva filosofía, sin quizá entrenamientos espectaculares, llegué a hacer marca personal en 20 kilómetros. A quedar séptima en el Campeonato de Europa por equipos en mayo. A nada de la mínima RFEA para el Mundial. Y pude rematar con un bronce en el Campeonato de España"...

Ahora Lidia avanza, deportivamente, paso a paso. No mira tanto a Los Ángeles, quizá su última oportunidad, como al próximo campeonato de España, en marzo. "No hago marcha porque sea un deporte en el que gane dinero. Pero siempre he tenido un sueño, ser olímpica. Me queda esa espinita y no sé si lo voy a conseguir. He vivido dos ciclos, he tenido el caramelo en la boca... He tenido tantas lesiones que te planteas: '¿Hasta cuándo?'. Aunque ahora estoy con ilusión. Creo que todavía tengo que explotar en el deporte. Sólo espero un poquito de suerte, poder entrenar a gusto y tranquila, que las ganas ya las pongo yo", asegura.

Mientras todo eso ocurría, había otra Lidia, con bata, también con empeño, compaginando una carrera como la de Medicina con sus entrenamientos en el Centro de Alto Rendimiento, al que al principio, antes de que obtuviera una plaza para vivir en la Residencia Blume, acudía desde Getafe, más de tres horas al día en transporte público. "Se me hacía muy cuesta arriba. Pensé incluso en dejar la carrera. Desde primero tuve que aprender a marchas forzadas que tenía que organizarme muy bien", recuerda.

Lidia Sánchez-Puebla posa para EL MUNDO.

Lidia Sánchez-Puebla posa para EL MUNDO.ÁNGEL NAVARRETE

Cuando terminó la carrera, su mentor, José Manuel Ramírez (profesor de oftalmología en la Universidad Complutense), la convenció para que no se desvinculara de la Medicina. Lidia completó un master en ciencias de la visión y después consiguió un contrato predoctoral con la Universidad. "Me he dedicado a investigar la retina en un modelo de ratón con alzhéimer. La retina comparte muchas similitudes con el sistema nervioso central. El objetivo principal era ver si los cambios que vemos a través del ojo se reflejarían en el cerebro y cómo a través de ello, en un futuro, podría haber biomarcadores para la detección precoz del alzhéimer", relata con orgullo el proyecto recién culminado con el premio y el Cum Laude.

Además, uno de esos trabajos para la tesis tuvo un protagonista inesperado. "Mi padre es físico, profesor de la Universidad Carlos III. En una de las partes yo debía contar unas células del ojo del ratón. Tenía tantas imágenes... Y tenía que medirlas manualmente, diferentes parámetros. Un día, él, viéndome en casa, me vio muy estresada 'pintando celulitas'. Y creó un programa, basado en la Inteligencia Artificial, que me ha salvado la vida. Lo que hubiese tardado un año y medio en hacer, en cuestión de horas está resuelto. Eso es lo que defendí en el Congreso y por lo que gané el premio a Mejor Investigadora Joven", explica Lidia, que defiende el empeño de los atletas y también de los jóvenes. "Siempre se dice que somos cada vez más vagos. Pero creo que estamos cada vez más formados y podemos aportar bastante a la sociedad. En mi caso, el entorno que tengo, la verdad es que es súper trabajador. Todos tenemos ambición, aspiraciones. En el atletismo es un poco así ahora. La gente estudia para tener un respaldo por si los resultados no acompañan".

Entre la investigación y la marcha. Entre el atletismo y los estudios. Entre los ratones y las zapatillas. "Siempre digo que mi vida es como una bici con dos ruedas. Una es el deporte, la otra es mi trabajo. Cuando ha habido épocas de mi vida que he pinchado la rueda del deporte, porque he estado lesionada o porque ha habido menos motivación, he tirado con la otra. Y al revés. Cuando con la tesis he estado muy agobiada, de hasta pensar en dejarlo, he tirado del deporte". Lidia, un ejemplo.

La sangría defensiva que rompe al Madrid y "preocupa" a Scariolo: falta de energía, poco trabajo táctico y el "esfuerzo" individual

La sangría defensiva que rompe al Madrid y “preocupa” a Scariolo: falta de energía, poco trabajo táctico y el “esfuerzo” individual

Desde abril de 2024 el Real Madrid no perdía un clásico, nueve victorias de carrerilla que se quebraron un extraño domingo por la mañana, Palacio repleto y un Barcelona tan poderoso como no se recordaba. Desde marzo de 2024 ningún rival ganaba en Liga Endesa en semejante escenario (entonces, el Manresa), 37 seguidas iban. Las rachas, sí, están para romperse y más en este baloncesto moderno de calendarios insufribles. Pero el triunfo azulgrana, tan merecido que ni un pero hubo, dolió más en el vestuario blanco por el cómo. No hay perdón cuando se encajan 105 puntos, especialmente cuando eso, lo de que el rival se ponga las botas, es tendencia.

Para saber más

En Euroliga, donde más se disparan los titubeos de este Real Madrid de Sergio Scariolo que no termina de despegar, a los blancos les anotan casi 87 puntos por noche. Es la cifra es la más alta desde que la competición se empezó a disputar (2016) en formato de todos contra todos. Especialmente grave en un equipo del italiano, siempre con tanto celo en la zaga. Con un especialista táctico del que presumir, Luis Guil. En ACB, donde el liderato peligra (si el Valencia gana en su partido aplazado ante el Zaragoza...), son más de 82 por duelo. Cifras que no se pueden esconder. Y que alarman, dentro y fuera.

Tras la derrota, la undécima en los 35 partidos oficiales que van de temporada, el propio Scariolo reflexionó sobre el hecho. Sobre la incapacidad, por ejemplo, de frenar ayer en el uno contra uno a Kevin Punter (en la primera mitad) y a Nico Laprovittola en el momento de la verdad (17 puntos del argentino en la segunda mitad). Sobre la pérdida del rebote (23 a 37, completamente clave) ante un Barça inferior físicamente y lastrado, además, por las lesiones (sin Jan Vesely, Will Clyburn...). «No puedo decir que no me preocupe. Hay que reconocer que juegas siempre con rivales de altísima calidad y talento. Pero no hay duda que es un punto en el que tenemos que mejorar», reconoció el ex seleccionador en sala de prensa. Quien, a continuación, expuso algún atenuante. «La defensa, cuando tienes tan poco tiempo para prepararla tácticamente, es energía, esfuerzo, continuidad. A veces, con tan poco tiempo de recuperación, puede no producirse. Antiguamente, había una norma que debía haber al menos 48 horas entre un partido y otro. Esto vale para todos, para el Barça y para nosotros. Pero no ayuda a los jugadores», razonó una queja, la del calendario (no descansa, esta semana otra doble de Euroliga, con visita al Asvel y el Maccabi en el Palacio) que no es nueva. Un argumento en el que ahondó el capitán Sergio Llull: «No han sido 48 horas porque jugamos el viernes a las nueve. No sé si le parecerá normal al que hace el calendario, a mí no me lo parece. Ni para un equipo ni para otro, porque ellos (el Barça) también jugaron el viernes. No es una excusa por esta derrota, es un llamamiento al sentido común».

Willy Hernangómez celebra una de las canastas clave del Barça en el Palacio.

Willy Hernangómez celebra una de las canastas clave del Barça en el Palacio.ACB Photo

En los últimos cuatro partidos de Euroliga, el Madrid ha encajado 89 (Milán), 90 (París), 100 (Mónaco) y 93 (58 al descanso, Dubai). Una tendencia. Siete de sus ocho derrotas en Europa llegaron en duelos en los que el rival hizo 87 o más puntos. Como las dos de ACB, idéntico resultado ante Baskonia y Barça (105-100). El clásico de ayer y sus 205 puntos anotados en conjunto, fue el segundo más ofensivo de la historia en Liga Endesa. El top, 212, fue en febrero de 1996 (102-110, también para el Barça). 205 se habían sumado también, tras una prórroga, en abril de 2022 (108-97, para los azulgrana).

De las heridas blancas a la euforia de un Barça que está protagonizando una asombrosa y exprés resurrección desde que fuera despedido Joan Peñarroya. La del domingo, con Xavi Pascual, era el noveno triunfo seguido en ACB. «Uno es entrenador para momentos como este. Suelo sentirme muy cómodo, porque los disfruto muchísimo», se congratuló el de Gavà.

La magia de Laprovittola rompe la racha del Real Madrid en los clásicos

La magia de Laprovittola rompe la racha del Real Madrid en los clásicos

Las rachas las despedazan los que son diferentes, los que guardan la magia en movimientos sutiles, indetectables, allá donde no alcanzan ni la lógica de los físicos superiores. Nicolás Laprovittola, atormentado en sus últimos meses de carrera por las lesiones, tan lejos de lo que fue, decidió el clásico en el Palacio para el renacido Barça de Xavi Pascual. 17 puntos en una segunda mitad descomunal para acabar con la inercia de nueve victorias seguidas del Madrid, que no cedía ante los azulgrana desde abril de 2024. Para enterrar las 37 consecutivas de las que presumían los blancos en el Palacio en Liga Endesa. [100-105: Narración y clasificaciones]

Laprovittola, otro ex, fue el nombre propio. El héroe que reivindica la pujanza recobrada del Barça y el que pone de manifiesto las dudas de un Madrid impropio. Porque nada tiene que ver con la excelencia encajar 105 puntos, la ineficacia defensiva por norma, la desidia, los rivales poniéndose las botas una y otra vez. Scariolo tiene un problema.

Fue un clásico igualado, largo y divertido. Donde ninguno de los púgiles perdió la cara hasta el final. Encajaban y contragolpeaban, a la espera de los que alzaran la voz para decidir. Y en ese alambre, con un Barça duro y capaz de dominar el rebote, de que Tavares no les hundiera como tantas veces, apareció Laprovittola. Hasta el punto de que ni Punter le hizo falta a Pascual en la hora de la verdad. Allí donde el Madrid no encontró a nadie. Especialmente desaparecidos los nuevos, como si no entendieran de que van estos duelos. Nada de Lyles, poco de Maledon. Kramer y Len ni jugaron y Procida, Okeke y Almansa fueron los descartes.

Todos los titubeos defensivos de este Real Madrid al que cualquiera, por norma, le hace 90 puntos, quedaron puestos de manifiesto bien temprano, extraño clásico mañanero en el Palacio. Este Barça renacido de Xavi Pascual, a pesar de no contar ni con Will Clyburn y Vesely ni tampoco con Darío Brizuela (y con Shengelia, recién recuperado, a medio gas aún), le había asestado 28 puntos en el primer round. Con puntería sí (seis de ocho en triples, tres de ellos de un Kevin Punter al que ni el titular Llull ni Abalde pudieron frenar), pero también con demasiada facilidad. Hasta Fall anotó en la pintura con canastas demasiado sencillas.

Tavares machaca ante la defensa de Willy Hernangómez, en el Palacio.

Tavares machaca ante la defensa de Willy Hernangómez, en el Palacio.Daniel GonzalezEFE

Resultó un inicio de intercambio y muchos puntos, como si las energías sólo se reservaran para el ataque. El pulso local del Madrid, auspiciado por Hezonja de primeras, lo contrarrestó el Barça con esa dosis de rigor y concentración que ha supuesto la llegada al banquillo de Pascual. Una tónica que se mantuvo en el segundo acto, con esa sensación de que a este Madrid le hieren con demasiada facilidad. Tras una técnica a Maledon por protestar y otra sencilla canasta de Satoransky, los azulgrana se vieron cómodos 10 arriba (36-46). Sólo un pequeño arreón final, con triple de Llull en su partido 1.201 con el Madrid, otorgó algo de tregua a los blancos antes del descanso.

De vuelta, otro triple del infinito Llull, y la cosa ya se igualó (47-48). Es tan evidente que le queda margen en el lado defensivo como que este Madrid le sobra el talento ofensivo como a un río desbordado. Una plantilla amplia, versátil, física y con una mezcla de noveles y veteranos. Pero desde el despido de Joan Peñarroya, este Barça devino en una roca a la que apenas el Mónaco ha conseguido quebrar del todo en casi 20 partidos. Aguanta los impactos como buen fajador y Punter es un puñal indefendible. Y sí Satoransky acierta con los triples, cualquier conato de incendio se sofoca. El tercer acto avanzó en un bonito intercambio en el que Hezonja pretendía ser el rey y en el que la falta de concentración de Fall desató las iras de Pascual. Pero los fallos en los libres del Madrid y la enésima prueba de carácter visitante, con dos triples y un momento absolutamente mágico de Laprovittola (15 puntos casi de carrerilla), le mantuvo pleno en el duelo antes de la recta de meta.

La igualdad era terrible y las sensaciones iban de acá para allá. Pero Lapro, el elemento inesperado, continuaba imparable. El cuarto triple sin fallo de Satoransky (asistencia del argentino), desató la alarma roja en el Palacio: la máxima (89-98, a falta de tres minutos y medio).

Que resultó fatal, con acciones precipitadas y un celebrado palmeo de Willy Hernangómez para sentenciar.

La revolución Xavi Pascual desafía la insólita racha del Real Madrid en los clásicos

La revolución Xavi Pascual desafía la insólita racha del Real Madrid en los clásicos

Desde que el pasado 7 de noviembre el Barça perdiera en el Palau el primer clásico de la temporada (92-101), correspondiente a la Euroliga, con el consiguiente despido de Joan Peñarroya a los dos días, llegó la revolución. No hubo ningún fichaje (no está la economía azulgrana para dispendios) y sí un cambio en el banquillo. Un retorno tan esperado, el de Xavi Pascual. 14 triunfos y tres derrotas desde entonces -contando las tres con el interino Óscar Orellana- pero, sobre todo, un giro en la forma de aplicarse. Energía, nueva mentalidad, jugadores que ni contaban y que parecen otros... Y defensa. A contracorriente de la tendencia actual de baloncesto frenético, para cada ataque rival anotar a este nuevo Barça es una tortura.

Para saber más

Eso, la defensa, marcará este domingo (12:30 h., DAZN) el segundo clásico del curso, esta vez de Liga Endesa (en apenas 12 días llegará el siguiente, también en el Palacio, aunque europeo). Porque, mientras los azulgrana respiran a través de ese pilar y observan su presente con un optimismo como no se recordaba, el Real Madrid avanza entre victorias (muchas en ACB) y más derrotas de las que les gustaría a Sergio Scariolo en Euroliga. Pero, sobre todo, con unas dudas en su juego que se centran precisamente en eso, la defensa.

El claro ejemplo fue el último, este viernes ante el Dubai. Al descanso, los blancos habían encajado 58 puntos («lamentable» segundo cuarto, en palabras del ex seleccionador. De nuevo el runrun en las tribunas del Palacio (no es la primera vez). Tan llamativa fue la desidia y las facilidades al rival como estruendosa después la reacción: el Madrid se impuso con un parcial en la segunda mita de 63-35. En Europa, donde marchan 10º, los rivales les anotan casi 87 puntos por noche. Alberto Abalde, uno de los mejores en el triunfo ante el Dubai, habló de esa falta de «consistencia». «Tenemos momentos muy buenos, en los que somos el equipo que queremos ser en defensa, y luego otros no tan buenos. Debemos ser capaces durante los 40 minutos de dar un nivel alto de concentración y estar un paso más hacia delante, que cada canasta le cueste al rival. Hay que dar un pasito para ser más consistentes los 40 minutos», admitió.

Laprovittola y Lyles, durante el clásico de noviembre en el Palau.

Laprovittola y Lyles, durante el clásico de noviembre en el Palau.EFE

Otra cosa es la ofensiva y el talento de una plantilla amplia y versátil: quizá nunca tuvo tanto para presumir. Con puntos tan fáciles y fuera de sistema como los que pueden conseguir Theo Maledon o Trey Lyles, dos de los nuevos. Y otra cosa es la ACB, donde los blancos marchan poderosos y líderes, con sólo la derrota en Vitoria de la segunda jornada. 11 de carrerilla, por siete del Barça, que ya es cuarto. Y en las que apenas le han anotado 71,8 puntos por partido desde la salida de Peñarroya (en Euroliga, los 124 puntos encajados en la victoria tras tres prórrogas ante el Baskonia 'ensucia' los números de Pascual). «Excepto el partido contra el Mónaco [contundente derrota en el Palau el pasado 30 de diciembre], hemos competido en todos. Está claro que los encuentros llegan muy rápido y a veces hay que mantener la calma, sabiendo que puede tocar un mal día. Pero, en general, creo que estamos mostrando buenas líneas, y eso da confianza», concedía en la previa Tomas Satoransky, uno de los que se ha disparado en rendimiento con la llegada del entrenador que alzó la última Euroliga de la entidad, en 2010.

[embedded content]

Esas inercias estarán hoy a prueba en el Palacio, a mes y medio de la Copa. También una racha para el sonrojo. El Barça acumula nueve derrotas consecutivas en los clásicos: no le gana al Madrid desde hace más de año y medio (7 de abril de 2024). «Ellos han cambiado cosas, están en un buen momento. Nos van a exigir el máximo. Hemos hecho algún pequeño ajuste en el entrenamiento para dos o tres cosas», confesaba ayer Abalde, con la misión de bailar siempre con la 'más fea', en este caso, de detener a Kevin Punter (Will Clyburn sigue de baja en los visitantes, que han recuperado a Shengelia). El Madrid, por cierto, suma 37 victorias seguidas en el Palacio en ACB.

Scariolo, del adiós a una era con la selección a un Real Madrid en busca del despegue

Scariolo, del adiós a una era con la selección a un Real Madrid en busca del despegue

La escena, comenzado agosto, no era cualquier detalle. En un rincón de las gradas del pabellón Triángulo de Oro, en el madrileño barrio de Chamberí, lugar habitual durante años de las preparaciones de España antes de los grandes torneos, un grupo de técnicos no perdía detalle. Sergio Scariolo impartía su enésima master class con la selección sobre la pista y los que iban a ser sus ayudantes en el Real Madrid tomaban nota. Empapándose de sus métodos antes incluso de comenzar 'oficialmente'.

Los que conocen y rodean al técnico italiano siempre comienzan su descripción con la misma palabra: "Exigencia". Hasta casi lo obsesivo. No iba a faltar en el siguiente paso en su carrera, valiente, difícil, arriesgado. De la leyenda con la selección al banquillo del Real Madrid, el que abandonó 23 años atrás. De ocho medallas en 15 años, de la implantación de un método envidiado en todo el mundo, a los desafíos mayúsculos de un club en el que apenas hay margen para la derrota. La nueva era en la casa blanca después del extenso periodo Laso-Mateo es también un reto personal para Scariolo, buscar el éxito total a nivel de clubes, esa Euroliga que redondearía un palmarés único.

En eso está Scariolo, a sus 64 años, desde los 22 en los banquillos cuando se inició en las categorías inferiores del club de su Brescia natal de la mano de su mentor, Ricardo Sales. No ha perdido ni un ápice de energía ni de inquietud. La que necesita para lidiar con ese oleaje inicial de un equipo que todavía no levanta el vuelo. Hay dudas en el comienzo. El calendario azota y en Europa lucen más derrotas de las deseadas. Nada que ver todavía la defensa con lo que pretende. Ni la intensidad y concentración. "Nos sigue faltando algo. La mitad de los jugadores son nuevos, el entrenador es nuevo, la competición es muy exigente... Seguimos todavía teniendo jugadores que están empezando a entender cómo jugar en el equipo", dijo la semana pasada tras la derrota en Mónaco, la octava en Europa.

Firme en la ACB, Scariolo maneja con celo de todo lo que rodea al Madrid, tan diferente al elogio bien merecido de sus últimos años con la selección, el ocaso de una era. También con algún run-run en las tribunas del Palacio. El domingo tendrá una buena prueba con la visita liguera de un Barça al alza con Xavi Pascual. Y en unas semanas llega la Copa en el Roig Arena, el primer Rubicón.

El adiós de Scariolo a la selección resultó deportivamente amargo. Aunque no sin honor. El Eurobasket el pasado verano fue un doloroso baño de realidad para la España acostumbrada a los podios y las medallas. Un torneo en el que sólo pudo ganar a Chipre y Bosnia y en el que fue eliminada a las primeras de cambio tras dos derrotas crueles contra Italia y Grecia. El seleccionador intentó sacar el máximo rendimiento de un colectivo sin experiencia y con pocos referentes más allá de Santi Aldama. Además del cambio generacional (ya sin Rudy, Llull, Ricky...), tampoco le ayudaron las ausencias, desde la última del nacionalizado Lorenzo Brown (que, además, dejó sin capacidad de reacción a la Federación), a otras como Usman Garuba, Alberto Abalde, Hugo González o Alberto Díaz. Se inventó dos bases de 19 años (Sergio de Larrea y Mario Saint-Supèry) que, finalmente, fueron lo mejor que le sucedió al equipo en la remota Limasol.

Scariolo, junto a Willy Hernangómez, en su última rueda de prensa con la selección, en Limasol.

Scariolo, junto a Willy Hernangómez, en su última rueda de prensa con la selección, en Limasol.ALBERTO NEVADO / feb

Tras rozar la gesta ante Antetokounmpo y salir por la puerta de atrás del Europeo (la peor clasificación histórica de España en una gran cita), Scariolo no se recreó en nostalgias. Recibió el aplauso de todos en su última rueda de prensa, en su última cena con la selección. Y se puso manos a la obra con el Madrid, en el que había dejado de avanzadilla de pretemporada a su mano derecha tantos años, Luis Guil. Porque el proyecto blanco es todo ambición. En la cancha y en los despachos. Una revolución de arriba a abajo en la que el italiano es la pieza maestra.

La llegada de Sergio Rodríguez a la dirección deportiva, acompañado de Martynas Pocius, es toda una declaración de intenciones con vistas al futuro desembarco de la NBA. En el área deportiva, Scariolo se ha rodeado de un amplio staff en el que no sólo aparece el experto en defensa Guil. Se mantiene del anterior cuerpo técnico Lolo Calin. El apartado ofensivo lo comanda Stefan Ivanovic, hijo de Dusko. Desde la Virtus de Bolonia (ahí trabajó junto a Scariolo hace tres temporadas) llegó Matteo Cassineiro y desde el Joventut, donde fue durante años responsable de la cantera (y entrenador del junior), David Gimeno, que será el enlace entre el equipo senior y el U22 y el encargado de la mejora individual de los jugadores. También se incorporó Piti Hurtado como responsable del área estadística y audiovisual...

Nada al azar. Como en una plantilla tan extensa y potente como no se recordaba. Llegaron hasta seis refuerzos (Chuma Okeke, Izan Almansa, Trey Lyles, David Kramer, Gabriele Procida y Theo Maledon) a los que se unió, comenzada la temporada, otro NBA, Alex Len (en sustitución de Bruno Fernando). En estos meses, Scariolo sigue tratando de imponer su método y lidiando a la vez con un calendario inasumible. No fue capaz de alzar la tempranera Supercopa en Málaga (derrotado por el Valencia en la final), en la ACB es líder con sólo una derrota y en Europa siguen las luces y las sombras.

Sito Alonso y los secretos del UCAM Murcia, el equipo revelación: "Hacemos pequeñas locuras, tenemos que arriesgar"

Sito Alonso y los secretos del UCAM Murcia, el equipo revelación: “Hacemos pequeñas locuras, tenemos que arriesgar”

Entre las cualidades del ser humano está la del saber olvidar, la de bloquear los malos momentos para poder continuar. No es el caso de Sito Alonso (Madrid, 1975). En 2018 fue despedido del Barça tras seis meses en el cargo. "No lo pasé muy bien allí", recuerda ahora con ese traspié como lección. Lo hace desde Murcia, donde encontró un destino tan improbable como exitoso. El UCAM, subcampeón en 2023, en el mejor arranque de su historia, desafiando hasta el liderato de la Liga Endesa (si este martes derrota al Real Madrid, 21.00 h., DAZN) y asombrando con su baloncesto frenético y pasional. Desde "una humildad grande y una ambición tremenda", el equipo revelación.

Cinco victorias seguidas, 10 en 12 jornadas; si gana al Real Madrid el UCAM será líder de la ACB, a estas alturas.
No pensamos mucho en ser líderes, pero puede ocurrir. En nuestra historia, no estamos acostumbrados a estar entre los primeros. Ni a ser favoritos contra ningún rival. Estamos contentos, porque hemos intentado en estos últimos años tener un nivel competitivo muy alto y la verdad es que lo estamos consiguiendo. A veces ganamos más, a veces ganamos menos, pero se cuenta con nosotros como equipo. Y eso es muy importante.
El mejor arranque de la historia del UCAM después de que en pretemporada os quedarais sin billete para la Champions League y sin uno de vuestros mejores jugadores, Kaiser Gates, por una grave lesión.
El palo más grande fue tener que jugar esa fase previa habiendo quedado novenos el año anterior: no se había dado esta situación. La decisión que Gran Canaria y Joventut toman de jugar la Champions nos afectó de una manera directa. Chalon en ese momento estaba un escalón por encima y no pudimos batirle. La lesión de Kaiser ocurre el primer día que estamos en Bulgaria, el primer entrenamiento allí. Nos sobreponemos. Pero ese viaje y uno anterior en Francia, esos 10 días juntos hicieron que el equipo mejorará de una manera sustancial, no sólo en el juego, sino en el conocimiento de cada uno y en la amistad que hay entre ellos. Todo eso hace que el inicio sea así de bueno, pero no por los resultados, sino por el cómo. Obviamente, ganar es lo más importante, pero hacerlo de una manera brillante, jugando como equipo, defendiendo, comprometidos en cada acción, eso creo que es la diferencia.
¿Cuál es el secreto? ¿Cómo se consigue que cada jugador le compre esa idea de esfuerzo innegociable?
Hace dos años, cuando quedamos subcampeones de Liga, también pasó. Somos un club que no entramos dentro de muchas quinielas a nivel presupuestario, pero sí que tenemos algo que nos hace especiales, lo que llamamos una humildad controlada: una humildad grande con una ambición tremenda. A los jugadores les explicamos que aquí igual van a ganar menos dinero, pero que la exigencia va a ser brutal. Saben a lo que vienen. Hace dos años, casi ninguno de los jugadores que estaba había conseguido algo importante. Este año pasa lo mismo. Vino un jugador que ha estado 20 meses fuera de la competición (Cacok, por lesión). Otro que ha quedado último en la liga italiana, aunque ha sido uno de los máximos anotadores (Forrest). Otro que habían cortado del Maccabi, que había tenido que buscarse un sitio en Grecia para poder seguir jugando (DeJulius). Jugadores que tienen cosas que demostrar. Y que se juntan con la filosofía del club que lideran los tres capitanes, Dylan Ennis, Saint Ross y Radebaugh.
Sito Alonso, junto a Ennis y Raieste.

Sito Alonso, junto a Ennis y Raieste.ACB Photo

En ese ejemplo también encaja Sander Raieste, uno de los jugadores revelación de la temporada.
Cumple todo esto también. Él quería demostrar que fuera del Baskonia podía jugar a un alto nivel, con una responsabilidad más alta. Tenía ese reto, él mismo. Tuvo varias ofertas. Yo le explico exactamente lo que iba a pasar, que es la frase que te he dicho antes de la exigencia iba a ser máxima, igual que la confianza. Si él daba todo en cuanto a esfuerzo, sacrificio, entrega, defensa, rebotes, todo lo que él puede dominar.... Estamos encantados con él, encantados, nos ayuda muchísimo a ser más competitivos.
"Cuidado con nosotros" es una frase que usa recurrentemente.
Lo siento así. Me gusta ser incómodo en ataque y en defensa para el rival, aunque sé que eso es dificilísimo y que depende 100% del compromiso que tengan los jugadores, porque al final los protagonistas son ellos. Si quieres conseguir cosas más ambiciosas, tienes que arriesgar. Y arriesgamos, a nivel de fichajes. Cuando Cacok vino era enano, no podía jugar, llevaba 20 meses lesionado... hay que arriesgar. O tener dos bases americanos en el mismo equipo, en un proyecto nuevo. Son pequeñas locuras. A veces nos pueden salir mal y otras nos salen bien, pero que las aceptamos todos.
¿En Murcia está demostrando todo lo que no pudo como entrenador en el Barça?
En el Barça no lo pasé muy bien, porque no fui capaz de hacer entender al grupo el compromiso que yo necesito para hacer un baloncesto de muchísimo esfuerzo. Como no fui capaz, pues la cosa se acabó. Y fue una experiencia más que me ha servido muchísimo para mejorar. Estoy súper agradecido al Barcelona por esa oportunidad, nada más. Hay etapas, momentos y lo importante es poder sacar rédito de todo. De Guipúzcoa, de Bilbao, de Baskonia, que hicimos un año fantástico... Y del Joventut, que ya ni me acordaba, que era muy joven. Fui entrenador Euroliga y después del subcampeonato aquí tuve ofertas para volver. Y no sucedió porque el proyecto que yo veo en Murcia me ofrece todas las cosas que en este momento necesito: un proyecto donde verdaderamente se crea en la persona.
La otra persona clave y menos conocida del proyecto es Alejandro Gómez, director deportivo. ¿Cómo es trabajar con él?
Cuando me fichó la gente decía que nos íbamos a matar, por nuestro carácter. Grandes adivinos, porque ahora no solo es mi jefe, es uno de mis mejores amigos. Cuando tú entiendes que una persona es amiga tuya, es porque has visto en él algo diferente al resto. Alejandro tiene algo que no tiene mucha gente en este negocio: fidelidad, lealtad. Nunca te va a fallar. Te va a decir las cosas a la cara, es muy exigente, pero es una persona que es capaz de asumir el error de los demás e intentar mejorarlo. Está totalmente loco porque tiene una ambición desmesurada. Y una manera de controlar las finanzas, controlar el mercado... No siente la presión para tomar decisiones y en este deporte hay muy pocas personas así.
Sito Alonso.

Sito Alonso.ACB Photo

Fue un entrenador precoz. ¿Cómo recuerda su infancia y la influencia de su padre, Alfonso Alonso, también técnico?
Mi padre utilizó el baloncesto como herramienta para las cosas que pretendía crear en mí, la disciplina, la ambición. Por eso él me metió tan pronto a tener responsabilidades, para que aprendiera que la vida no es un juego, que tiene unas reglas y hay que cumplirlas. La primera es la educación y después el respeto, la puntualidad, el trabajo, la dedicación... Yo eso verdaderamente lo viví en casa de una manera muy estricta, fuera de lo normal y estoy eternamente agradecido. Él me ha dicho siempre las cosas muy claras, hay unas reglas en casa, hay que cumplirlas. Y si quieres conseguir algo, hay que trabajar. Y ahora sigue exigiéndome lo mismo desde la distancia, aunque sabe que ya tengo 50 años, que no es lo mismo, pero él nunca me dice una cosa que quiera oír. Me dice la que él necesita decirme, si me gusta bien y si no... Por ejemplo, cuando yo estaba en el Barcelona me dijo: "No vas a durar mucho, porque no veo que esté reflejado lo que tú quieres en el equipo". Es un tío que no se anda con tonterías.
Siempre ha tenido fama de polémico, de un poco gruñón. ¿Cómo siente que se percibe a Sito Alonso desde fuera?
No es que no me importe, siempre te importa, pero no pierdo mucho el tiempo porque creo que no es necesario para la formación de un entrenador. Entiendo que los otros clubes, sus aficionados, no me deben tener mucho cariño, porque defiendo lo mío y creo que si estuviera con ellos, pues me querrían más. No es que sea un hombre muy polémico, simplemente no soy muy bienqueda, no es una de mis virtudes. No digo lo que la gente quiere oír, digo lo que pienso.
De no ser entrenador, le hubiera gustado ser psicólogo.
Sí. Obviamente, estoy muy lejos de todo lo que saben ellos y de todo lo que tienen que estudiar para conocer verdaderamente el funcionamiento de la cabeza de un individuo. Pero una de las cosas que he aprendido es que es importante saber con quién estás trabajando y cuanto más capaz eres de identificarlo, más le llegas. No puedes tratar a todo el mundo igual, todo el mundo no es del mismo país, ni tiene la misma educación, ni las mismas experiencias baloncestísticas. Lo primero de todo es el conocimiento personal y baloncestístico de cada uno de tus jugadores. Y luego, que ellos te vean con la misma motivación y ganas de trabajar que les pides. Si eso no es así, hay un problema.
¿Cómo es Sito fuera de los banquillos?
La gente que me conoce fuera se sorprende mucho. Porque entiendo que traslado una imagen arisca o demasiado seria. Pero a mí lo que me gusta de la vida es ser feliz, y para ser feliz hay que divertirse, hay que bromear. Y elegir, es fundamental. Lo que quieres hacer en cada momento, siempre que se pueda, claro.
¿Cómo le gustaría que se recordara a este UCAM?
Un poco como se tituló hace dos años con el subcampeonato, esos pequeños locos de Murcia, que lucharon contra todos y consiguieron hacerse respetar con mucho sacrificio. Me gustaría que se recordara que se hicieron cosas que a la gente de la región y de la ciudad le hicieron sentirse orgullosa. Somos bastante buenos ante la adversidad, eso creo que es en lo que más destacamos.
Llega pronto una Copa en la que podríais acudir cabezas de serie, estáis en la lucha por la FIBA Europe Cup... ¿Qué le pide a la temporada?
Nuestro club ha ido tres veces a la Copa, una como organizador. Las otras dos, en los últimos cuatro años. Buscamos que no sea una cosa esporádica. En cuanto a Europa, somos peculiares. Nos hemos tomado la Europe Cup como una competición en la que vamos a dar nuestro máximo nivel, pero sin condicionar ni un segundo la Liga Endesa. Descansan dos o tres jugadores. Si seguimos avanzando y la competición nos da una posibilidad de luchar por algo bonito, pues lo haremos, veremos las decisiones que tomamos, pero no correremos ningún riesgo con ningún jugador.

Sin Canarias, la Vuelta se reinventa con un desenlace inédito: del Casino de Mónaco a la Alhambra de Granada

Actualizado

No se podrá olvidar la Vuelta a España de 2025. Con el paso del tiempo, tal vez a alguien le cueste recordar que fue Jonas Vingegaard quien, sin alardes, puso su nombre en el palmarés. Pero lo que quedará para siempre será lo extradeportivo, el boicot por las protestas propalestinas, los incidentes, el no final en las calles de Madrid jaleado y aplaudido por el propio Gobierno español, el podio clandestino en el garaje de un hotel. Los rescoldos de todo eso marcan también la edición 81, presentada este miércoles en la Salle des Étoiles del Sporting Club de Montecarlo, con la presencia del Príncipe Alberto II de Mónaco. La Vuelta del glamour que partirá el 22 de agosto desde el Principado.

Para saber más

Porque la Vuelta 2026 debió ser la que amaneciera en la Costa Azul y se cerrara, después de años de anhelos, en las Islas Canarias. El Teide como colofón. Impresionante e histórico. Todo un reclamo también para las figuras que no lo será. Porque la política volvió a hacer de las suyas en el deporte. Con todo atado y unas horas antes de que el propio equipo Israel-Premier Tech desapareciera del mapa ciclista (con el nacimiento del NSN Cycling Team de Andrés Iniesta), el Cabildo de Gran Canaria -gobernado por Nueva Canarias con el apoyo del PSOE- dinamitó el proyecto... por la presencia del equipo israelí.

Roto (o pospuesto) hace un mes el sueño de tantos años de Javier Guillén, la organización se puso manos a la obra para reinventarse. Para buscar un final atractivo y distinto al habitual de Madrid. Porque el fin de semana del 12-13 de septiembre está previsto que en la capital se dispute, por primera vez, el Gran Premio de Fórmula 1. La Vuelta, por tanto, que partirá desde el Casino de Montecarlo, acabará por primera vez en su historia en Granada, a la vera de la Alhambra, la octava ciudad (segunda andaluza) en coronar al ganador, la primera que no es la capital ni Santiago de Compostela desde 1986.

En Mónaco, con una contrarreloj de 9,6 kilómetros por las calles en las que transcurre el mítico circuito de Fórmula 1 (imitando la Gran Depart del Tour de Francia de 2009, que después ganaría Alberto Contador), amanecerá una ronda española -la tercera vez consecutiva en el extranjero tras Lisboa 2024 y el Piamonte 2025- que transitará por cuatro países y que se presume de ser una de las más duras de los últimos tiempos: más de 58.000 metros de desnivel positivo, como nunca. Una carrera que atravesará Francia y se adentra después en Andorra, ya un clásico, con una jornada tan breve como brutal (se antoja decisiva), una secuencia de 104 kilómetros con Port d'Envalira, Beixalis, Coll d'Ordino y Alto de la Comella. La Vuelta irá descendiendo después por la costa mediterránea hasta Andalucía, aunque también visita Castilla la Mancha y una novedosa etapa en la Sierra de Albacete con final en Elche de la Sierra.

No visitará la Vuelta por primera vez en años Asturias o Galicia, pero sí tendrá puertos se sobra conocidos. Valdelinares, Aitana, Calar Alto (después de subir Velefique), La Pandera, Peñas Blancas... y también otros inéditos. Como el tramo de 3,5 kilómetros de camino de tierra hacia El Bartolo, a 16 de la meta en Castellón (etapa 6). O el Collado del Alguacil en la penúltima y brutal jornada, ocho kilómetros de ascensión con tramos de hasta el 20%, que coronan una etapa desde Sierra Nevada, con doble paso por el Alto de Hazallanas y más de 5.000 metros de desnivel acumulado.

La Vuelta 2026 también propondrá su buena dosis de contrarreloj. Y larga para lo que viene siendo habitual. Además de la inaugural en las calles de Mónaco, 32,5 kilómetros entre el Puerto de Santa María y Jerez de la Frontera. Todo cabe, menos Canarias (desde 1988 no viaja allí), en «una de las ediciones más difíciles de la historia de La Vuelta», en palabras de su diseñador, Fernando Escartín. A la espera de las figuras, de los grandes nombres que irán definiendo su calendario según éxitos, caídas o victorias, y por qué no, de un Tadej Pogacar que no ha cerrado la puerta a su regreso. En el acto -presentado por Pedro Delgado-, ayer presentes estuvieron leyendas del renombre de Chris Froome, Peter Sagan, Fabio Aru, Nicolas Roche o Michael Matthews.

Pogacar desvela su hoja de ruta para 2026: "Si tuviese que elegir entre el Tour o la París-Roubaix, no sabría qué escoger"

Pogacar desvela su hoja de ruta para 2026: “Si tuviese que elegir entre el Tour o la París-Roubaix, no sabría qué escoger”

Es el invierno ciclista. Tiempo de presentaciones, de vestimentas desveladas, de los fichajes en sus nuevos equipos y de anunciar las intenciones para un 2026 que se antoja tan interesante como los años precedentes. Y nadie concentra más atenciones que Tadej Pogacar, puesta de largo del UAE Team Emirates-XRG en Benidorm y una hoja de ruta hacia su quinto Tour.

Para saber más

Igualar a los grandes, a Edy Merckxs, Bernard Hinault, Jacques Anquetil o Miguel Indurain, no es obsesión para el esloveno, todavía en sus 27 años. A él lo que le motiva es lo que no alcanzó. Conquistar carreras a priori prohibidas. Y por eso, hasta el julio francés (aunque el Tour parte desde Barcelona), Tadej ha diseñado un calendario con grandes y ambiciosos objetivos previos. Y ha dejado frases que son toda una declaración de intenciones: "Si tuviese que elegir entre correr el Tour de Francia o correr la París-Roubaix, no sabría qué escoger, estarían a la misma altura".

No habrá, como en 2023, doblete Giro-Tour (a priori, porque antes los periodistas, bromeó: "No puedo garantizar nada. Siempre puedo cambiar de opinión en cualquier momento") y está por ver si en septiembre acudirá a la Vuelta a España ("Después, veremos"). Sí estará presente Pogacar en los cuatro primeros Monumentos (Milán-San Remo, Tour de Flandes, París-Roubaix y Lieja-Bastoña-Lieja). Su reto son las dos carreras que le faltan en su palmarés: Milán-San Remo (21 de marzo) y París-Roubaix (12 de abril). Y ni el riesgo le aparta de ellas: "En cualquier carrera puedes tener mala suerte, caerte y no poder correr la siguiente carrera. Puede ocurrir en Roubaix y que te pierdas el Tour, pero también te puede pasar en un 'training camp' y perdértelo igual. Comprometemos el Tour cada día. No puedes hacer nada para evitarlo".

Tadej, que no acudirá al Tour de los Emiratos Árabes como otros años, arrancará en la temporada en Italia, en la Strade Bianche (al igual que en 2024), el 7 de marzo. Después de los Monumentos, debutará en el Tour de Romandía, del 28 de abril al 3 de mayo, antes de continuar al mes siguiente con el Tour de Suiza (del 17 al 21 de junio), ya con vistas en el Tour. Una Grande Boucle donde no le acompañará Joao Almeida (estará en el Giro) y sí Isaac del Toro.

Xavi Pascual eleva al Barça a una nueva dimensión: arrasa al Olympiacos con recital de Clyburn y Punter

Xavi Pascual eleva al Barça a una nueva dimensión: arrasa al Olympiacos con recital de Clyburn y Punter

Ninguna prueba de estrés como el Olympiacos. Nada más competitivo ni áspero en toda Europa como para testar esta revolución que auspicia Xavi Pascual, cuatro victorias en cinco partidos (la única derrota, en el debut, en el último suspiro en la visita al Efes) desde su llegada, siete de ocho desde que Joan Peñarroya fuera despedido del Barça. "Partido grande", anunció el de Gavà. El preludio, todo lo anterior, de su noche más redonda, un disfrute, una paliza, un aviso. [98-85: Narración y estadísticas]

Para saber más

Para saber más

No ha tardado ni un mes en poner todo patas arriba, en pasar de la mediocridad y las dudas permanentes a la ferocidad y la determinación. A un Olympiacos plagado de bajas (sin Ward, McKissic, Evans, Fall ni el recién fichado desde la NBA Monte Morris) el Barça se lo zampó desde una actividad defensiva de manual, el motor de todo lo demás, de sus carreras, de sus triples, de su euforia. Coral, pero con dos nombres propios por encima del resto. Dos aleros de talento evidente. Kevin Punter y, especialmente, Will Clyburn, despedazaron a todo un grande de Europa.

El reto de Pascual, es ser capaz de afianzar esta forma de competir, desde la precariedad actual. Desde los ajustes económicos que han desplazado al Barça de las cumbres de hace no tanto, nada que ver con todo lo que el técnico manejó en su etapa pasada. Sacar lo mejor de una plantilla que él no hizo. Explotar sus recursos, que comulguen con su idea de esfuerzo, defensa y rigor táctico.

Fournier, del Olympiacos, anota ante Clyburn, en el Palau.

Fournier, del Olympiacos, anota ante Clyburn, en el Palau.JOSEP LAGOAFP

Al menos, guerreros tiene. Y experiencia. En estos cinco primeros envites, nadie le hizo más de 80 puntos. Sí lo logró Olympiacos, aunque gracias a los 29 del acto final, cuando ya estaba todo roto. Un síntoma. Su quinteto inicial ante el fiero rival -de otro ex entrenador azulgrana, Giorgio Bartzokas-, sumaba 140 años, 33 de media. Amaneció con el acelerador a fondo (14-6), triples de bienvenida a los griegos, cinco de los siete primeros intentados, mortal ya Will Clyburn (11 puntos en el primer acto).

Pero la batalla iba para largo, respuesta inmediata. Milutinov y Donta Hall en la pintura, Fournier en el perímetro. Hubo un buen tramo de igualdad, pero no de dudas. A la vuelta de vestuarios, el ciclón. Bartzokas ni sabía cómo espabilar a sus pupilos, desnortados en el Palau, perdiendo balones de forma mísera en el medio del campo. El tercer cuarto fue una explosión y el Barça llegó a mandar por 18 puntos con el enésimo triple de Clyburn -aquel jugador al que el Real Madrid flotó durante toda una serie de cuartos de la Euroliga, cuando jugaba para el Darussafaka-.

El Olympiacos ya estaba herido de muerte. Fue incapaz de reaccionar. Enfrente, la solidez. El Barça es tercero ya, igualado con Valencia, perseguidores del Hapoel (venció en Bolonia y es el único con 11 victorias).