Mahou y los aficionados del Real Madrid han elegido a Jude Bellingham como el mejor jugador de su equipo por sus grandes minutos en noviembre. El sabor Cinco Estrellas de Mahou es un referente de calidad cervecera, y por ello, la marca ha querido premiar al jugador de más calidad del Real Madrid en el último mes, destacando así su compromiso y excelencia en el terreno de juego.
El jugador ha mostrado su agradecimiento a la afición: “Es muy especial recibir este premio por parte de los aficionados y saber que aprecian mis actuaciones. He mejorado mi forma de jugar y es genial tener este reconocimiento”.
Bellingham también ha querido destacar que los reconocimientos por las actuaciones pasadas son importantes, pero ahora está pendiente de la segunda fase del curso: “Siempre estoy concentrado en lo próximo y no me centro en el pasado. Estoy centrado en los próximos desafíos que van a venir, pero agradezco este tipo de reconocimientos para recordármelo. Es muy importante lo que viene en este final de temporada”.
Finalmente, el futbolista inglés ha repasado su gran momento de forma y el próximo partido en LALIGA: “Estoy marcando muchos goles, estoy jugando mucho mejor, me siento muy bien y con mucha confianza. Ahora tengo que continuar así. El próximo partido de liga es muy importante para seguir con la racha en LALIGA”.
Roland Garros
JAVIER MARTÍNEZ
Enviado especial
@JavierMartnez5
París
Actualizado Sábado,
3
junio
2023
-
16:41Cuarenta años después del triunfo de Yannick Noah, último hombre en...
Si hubo mala racha, incluso crisis, ya no existe, ni mucho menos. Los titubeos del Open de Australia desaparecieron, también la flojera de la gira sudamericana de tierra batida. Carlos Alcaraz ya ha vuelto a la senda del éxito. Como hizo el año pasado, este domingo levantó el trofeo en el Masters 1000 de Indian Wells y se recolocó para celebrar este año otro -u otros- Grand Slam, quizá incluso regresar al número uno.
Después de batir de forma consecutiva a Alexander Zverev, Jannik Sinner y Daniil Medvedev, es decir, al tercer, cuarto y quinto del tres del ranking mundial, ha recuperado su condición de contendiente al cinturón que ostenta Novak Djokovic. Ya se verá en el inmediato Masters 1000 de Miami y más en la cercana gira europea de arcilla, pero Alcaraz, a sus 20 años, parece que pronto alcanzará su mejor versión, incluso una todavía desconocida.
Este domingo, en la final del torneo de California ante Medvedev que terminó con un 7-6(5) y un 6-1, ni tan siquiera necesitó sublimar su tenis para vencer; sólo ser él. Ausente en Melbourne, la presencia de su entrenador, Juan Carlos Ferrero, fue esencial para que Alcaraz pudiera encontrar la calma, la paciencia, la relajación. "¿Y qué hago? ¿Sólo paso bolas?", le llegó a decir el tenista a su técnico cuando éste le reclamaba peloteos. La respuesta, por raro que pareciera, era que sí: tenía que sólo pasar bolas.
Como hizo en las semifinales del pasado US Open, Medvedev planteó una nueva estrategia a Alcaraz, un plan de juego sorprendente. Al contrario que entonces, el ruso se colocó dentro de la pista, propuso un partido directo, a derechazos, de tú a tú, y el español entró al capote. Con los nervios a flor de piel y el viento como enemigo, Alcaraz empezó la final fallando prácticamente todos sus golpes. Un error no forzado, luego otro y luego otro. Fueron 17 en el primer set -26 en total-, pero la mayoría, 13 de ellos en los cinco primeros juegos. Hasta que se serenó.
Los consejos de Ferrero
Gracias a un cambio de lado, a empezar a jugar junto a Ferrero, Alcaraz entendió que no podía ganar en media hora, que tenía que alargar los intercambios y su tenis mejoró. Un punto extraño supuso la catarsis. En pleno salto para un remate se trastabilló, pero tuvo tiempo para rehacerse, correr atrás, salvar la bola y acabar más tarde con un passing ganador. Del 0-3 inicial se pasó al 3-3 y el duelo se igualó. Desde ese momento Medvedev empezó a acumular fallos, a sentir la presión y Alcaraz recuperó la puntería. Ambas evoluciones colisionaron en el tie-break y se acabó la final. En el segundo set ya no hubo competencia, no hubo nada.
Si acaso espectáculo del español: velocidad en sus piernas, ángulos en sus golpes, un deleite para los aficionados presentes. Si acaso espectáculo del ruso: quejas al árbitro, maldiciones contra sus raquetas y gestos al público estadounidense claramente alineado con su rival.
Alcaraz, ante Medvedev, en la red.AFP
El título supuso el primero de Alcaraz desde su gesta en Wimbledon, su obra maestra, y el quinto Masters 1000 de su vida. La cifra parece corta después de los tiempos de Djokovic, Rafa Nadal y Roger Federer, pero no lo es. Si se compara, sólo un tenista levantó tantos antes de cumplir los 21 años: Nadal. Si se compara, Alcaraz ya es el segundo español con más Masters 1000 de la historia por delante del mismo Ferrero (cuatro) o Carlos Moyà (tres).
En su discurso de celebración, Alcaraz desveló que antes de empezar el torneo apenas podía moverse por la lesión de tobillo que sufrió en el ATP 500 de Río de Janeiro y que incluso en las horas previas a su debut dudaba sobre el nivel que podría ofrecer. Fue en ese estreno, contra el italiano Matteo Arnaldi, cuando cedió un set, precisamente el primero. Después, en el resto de la competición, sólo otro rival, Sinner, le logró arrebatar un parcial. Alcaraz ya ha vuelto a la senda del éxito y en ella cualquier cosa es posible de nuevo.